Capítulo 25 Un nuevo compromiso.
Los Cornwell miraban fijamente al primogénito del Duque. Eso sí, no dejaban de comer pues cómo perdieron el almuerzo, tenían que matar el hambre antes de entrar a clases.
Terry por su parte trataba de encontrar las palabras correctas pues con la evidencia ni cómo negarlo.
Las fotografías lo mostraban a él y a Candy entrando en la casa de campaña y saliendo hasta el día siguiente. Para su buena suerte la cámara no era de rayos X, así qué no se veía lo qué hicieron adentro sino… ya lo estarían casando en la Catedral de San Pablo.
-Terry por favor. Estamos esperando tu respuesta.- decía Stear mientras abría la alacena secreta de Terry para tomar otra caja de galletas.
-¿O prefieres contestarle a George?- retaba Archie tomando ahora una manzana verde.
-En todo caso sería Albert.
-Pues sí, pero ya sabes Albert se la vive viajando.
Terry dio un largo suspiro y se sentó frente a ellos resignado a contestar tan incómoda pregunta.
-Okay, ya qué insisten en saberlo voy a empezar por el principio para qué sepan qué no hemos hecho nada malo.
-Bien Terry te escuchamos.
-Candy y yo nos casamos después de mi fiesta de cumpleaños. El tío Brower fue quien nos casó.
-¡¿Qué? !- exclamaron al unísono con medio bocado en la boca.
-Cómo lo oyen. El tío Brower nos casó con el poder que le confiere la Corona al ser capitán de la Royal Navy.
-Vaya secreto.
-Y les aseguro qué aunque el sábado pasamos la noche juntos les juro que he sido un caballero. Le juré al tío Brower no hacerla mi mujer hasta que tengamos la bendición de la iglesia.
-Escucho y no lo creo - seguía atónito el inventor.
Pero Archie reclamó - ¿Pero por qué no nos dijeron nada? Terry, en Dublín juramos contarnos todos nuestros secretos.
-Porque créeme, entre menos personas lo sepan es mejor. Si el Duque se entera, no solo a mi ahorca sino también a todos los que lo sabían y no le advirtieron.
-Vaya, después de todo si moriré en una mazmorra.
-Chicos por favor jurenme qué no se lo dirán a nadie.
-Está bien, aunque sigue sin gustarme qué pase las noches contigo.
-Les aseguró qué la he respetado. No he llegado a tecera base. Se los juro por madre.
-¿Cómo qué tercera base? ¿Osea qué ya llegaste a segunda?- preguntaba enojado el elegante.
-Archie, ya están casados.
-Exacto. No tengo porque contarte mis intimidades.
-Esta bien.
-Bien Terry, te creemos qué cumplirás la promesa al tío Brower y ahora a nosotros también.
-Ok, les prometo a ustedes también qué la haré mi mujer hasta qué nos casemos por la iglesia.
-Esta bien te creemos.
-Gracias, ahora ustedes jurenme por la mujer qué más aman qué no le dirán a nadie.
-¿Por la mujer qué más amamos? - preguntó Archie con una sonrisa traviesa a lo qué Stear le hizo segunda.
- Bien Terry te lo juramos por Eleonor Baker.
-Idiotas, me refería a su madre.
-También amamos a mamá pero es más romántico morir por Elenor - confirmaba Stear con una risilla.
-Cuando el Duque nos reclamé por qué no dijimos nada le diremos qué lo hicimos por amor.- se burlaba Archie.
-Nuestras últimas palabras serán Eleonor Baker.
-¡Dejense de tonterías! Y créanme qué lo serán si le dicen eso al Duque.
-Ya está bien. Sabes qué pueden confiar en nosotros. Así qué puedes estar tranquilo, no diremos nada.- dijo Stear para después mostrarle otra secuencia de fotos - Pero ahora explicamos esto.
-¿Y ahora qué? -Preguntaba Terry con fastidio
-¿De qué hablas Stear? Esa parte no la vi. -Archie se acercó a ver e incrédulo preguntó - ¿ese es Erik?
-Ah eso. Él estaba cuidando qué me portara bien.
-¿Cómo?
-Verán … ese secreto mejor se lo preguntan a Erik o Candy. Yo no puedo contarlo, es un secreto familiar qué involucra a Sir Mcklahan.
-Ah ya me imagino. Son hermanos.
-Stear ¿cómo supiste…. Perdón quiero decir ¿Cómo supones eso?
-Terry soy inventor, hago cálculos.
-Pues no eres muy bueno haciendo inventos.
-¡Archie! Cómo decía estoy acostumbrado a hacer cálculos basta con ver qué ambos son rubios de cabello rizado, tez blanca, sus facciones son ligeramente parecidas y Candy tiene las mismas pecas y color de ojos de Sir Mcklahan además calcule el porcentaje en la simetría de sus rostros, dándome un 77% de similitud.
Terry y Archie lo seguían viendo con extrañeza.
-No me miren así. Erik tenía la foto de sus padres en Dublín así qué todos los días lo veía, era imposible no grabarme su cara.
-Eso es cierto.
-De hecho Terry cuando te conocí me parecías familiar. Hasta qué efectivamente nos confesaste qué tu madre es Eleonor Baker.
-Vaya me sorprendes. En fin ya qué lo saben y qué conste qué no fue por mi, tampoco se lo digan a nadie eso es algo que ellos y su padre decidirán cuándo hacerlo público.
-Me alegra mucho por Candy. Debe estar muy feliz.
-Ya lo creo. Ya me dijo qué pasará una parte de sus vacaciones en Dinamarca con su padre.
-Uy alguien ya no tiene exclusividad.
-La entiendo. Es obvio qué desea recuperar el tiempo perdido. Lo mismo me pasó con mi madre cuando nos reencontramos en Enero.
-¿Por qué no te vas con ella?
-No quiero estorbar.
-Candy es fuerte e independiente, pero seguro se sentirá más fuerte si tú vas con ella. No sabes cómo puede reaccionar su nueva familia.
-Puede qué tengas razón. Cuando la vea le preguntaré si aún desea qué la acompañe.
-Aprovechas para pedir su mano a su padre biológico y casarte con ella por la iglesia en Escocia
-Yo seré el padrino.
-Gracias Stear. Ahora si me disculpan me voy.
-¿Vas a cabalgar tan temprano?
-Quiero ayudar a cuidar de Teodora desde ahora. Ya después cabalgaré. Nos vemos más tarde.
Terry se dirigió a la puerta no sin antes tomar una manzana para el camino pero ... -No dejaste ni una manzana Archie.
-Puedes decirle a Toby qué te traiga más.
-Ya olvídalo. Adiós
-Adios .
Stear suspiro y recalcó- Definitivamente será un honor morir por Eleonor.
-Ya lo creo qué sí.
-Vamonos o tampoco llegaremos a la tercera clase.
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Broadway, Nueva York
Eleanor Baker asistía a uno de los restaurantes más elegantes de Nueva York para comer con su viejo amigo Robert Hathaway.
Y acompañada por su dama de compañía y ahora también por su guardaespaldas David.
-Eleonor luces tan hermosa cómo siempre.
-Oh Robert, y tú tan caballero cómo siempre.
-Veo qué ya tienes guardaespaldas. - decía el productor mirando al hombre qué quedaba de pie junto a la puerta.
-Richard y sus ideas. Los miembros del parlamento han recibido muchas amenazas y cómo me fotografiaron con él en la fiesta de Terry. Teme qué puedan relacionarnos y haya represalias contra mí también.
-Oh teme qué la hermosa Eleonor siga teniendo miles de pretendientes.- se burló el productor.
-Le advertí qué no hiciera eso.
-Me alegra mucho qué todo vaya tan bien con ustedes. Créeme qué tú mirada es otra. Irradias tanta felicidad qué me alegro mucho por ti.
-Recupere a mi hijo. Me hace tanta ilusión qué volvamos a estar en contacto cómo madre e hijo.
-Pero ¿y Richard?
-Lo amo tanto.
-Justo a eso me refería. Tienes una mirada de quinceañera enamorada.
-Robert no te burles.
-Esta bien, pero de qué te veo feliz no hay duda. Y como estoy seguro qué cuando regreses a Londres seguramente Richard no te dejará volver. Necesito hacerte una propuesta.
-¿Qué quieres decir?
-Por favor Eleonor, acepta ser mi reina en Mi obra del Rey Lear. Quiero hacer una gira el próximo año con mis estudiantes.
-Robert qué ocurrencias. No me quedaré en Londres, Richard sabe qué amo mi carrera. Además …
-¿Ademas qué?
-Cómo te comenté. Terry quiere estudiar actuación. Y aunque Richard le autorizo hacerlo en cuanto termine su internado qué es en dos años, tengo el presentimiento de qué mi hijo vendrá antes.
-Tus presentimientos ya me dan miedo. Lo mismo dijiste del Mauretania y mira pobre barco se hundió.
-Quiero estar aquí para cuando él regrese y comience su carrera.
-Entonces más a mi favor. Ya qué es un hecho qué te tendremos aquí un buen rato. Por favor piensa en mí propuesta. La gran Eleonor Baker de gira con el nuevo talento de Broadway.
-No suena tan mal.
-Es más tal vez tú presentimiento va de la mano con mi obra.
-No entiendo.
-Sí, tal vez para entonces Terry ya esté aquí en inicie su carrera conmigo y qué mejor qué con su madre en el escenario.
-Esta bien lo pensaré. Lo prometo.
-Gracias Eleonor. Y cuando gustes ven a mi teatro para qué conozcas a mis estudiantes te fascinará.
-Muy bien así lo haré. Es bueno estar en contacto con las nuevas generaciones.
-Pero nadie te supera. El talento nato qué tú tienes no lo he vuelto a ver en todos estos años. Tal vez nunca lo encuentre.
-Nunca digas nunca
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Colegio San Pablo.
La tarde transcurrió entre tareas y exámenes, pues en la quinta semana era época de exámenes finales.
En el caso de los chicos también incluía el servicio social. Neal tal cual lo dijo se inscribió con el tío abuelo pensando qué sería condescendiente con él por ser familia, pero se equivocó pues Albert no lo perdía de vista y lo traía sin descanso.
Sobre todo porque recordaba aquella vez en Lakewood qué intentó envenenar a César y Cleopatra.
Albert por un momento pensó qué pudo haber sido Neal quien intentó envenenar a Draco, pero Toby confirmó qué no fue él sino un hombre cómo de 40 años con barba negra, muy alto y robusto.
Los chicos qué competirán se enfocan en practicar y cuidar a sus caballos. Con ayuda de Albert y el señor García estaban dándoles un excelente trato y entretenimiento.
Albert sin quererlo se convirtió en el entrenador de todos pues gracias a su conocimiento y lo amable qué era, ninguno de los chicos dudaba en seguir sus consejos.
Candy fue a llevarle de comer a Albert y al señor García. Y por supuesto aprovechaba para ir a ver entrenar a Terry y Annie.
Candy le entregó su comida al señor García quien le aseguró qué su tutor estaba entrenando con los chicos.
Al llegar a la pista decidió sentarse en las gradas para verlos entrenar.
Ya sólo faltaban dos semanas para la competencia así qué los chicos y las chicas estaban enfocados en entrenar lo mejor posible.
Terry por supuesto se notaba qué cada vez perfeccionaba sus rutinas. Albert trataba de convencerlo de qué no fuera tan exigente consigo mismo pero al parecer lo Grandchester le salía por los poros así qué no descansaba hasta no conseguir lo qué deseaba. Estaba tan concentrado en lo qué hacía.
Pero en cuanto vio a su musa se volvió más perfeccionista. Él quería qué su novia esposa estuviera orgullosa de él. Daba los saltos con una elegancia qué la hacían suspirar.
Mildred por su parte se sentía mal de ver cómo Terry en cuanto notó la presencia de Candy, se convertía en otro. Su atención se volcaba totalmente en ella y la sonrisa le volvía al rostro.
Bien lo decía Albert, Candy era su domadora.
-Hola pecosa. ¿Qué haces por aquí?
-Hola Terry, vine a traerle su comida a Albert y al señor García.
-Cómo sigas así pensaré qué de verdad te fugaras con Albert a Straford Upon.
-Terry qué ocurrencias. Además no deberías acercarte a mi. Te recuerdo qué tú prometida está allá cabalgando.
-Eliza no está y Albert envío a su estúpido hermano junto con el señor Maxwell a traer más víveres para los caballos. Por lo qué regresará hasta la noche. Así qué no tengo nada qué esconder, tú sigues siendo mi centro de atención.
-Sí claro. ¿Ya hiciste las paces con Archie?
-Todo está bien no te preocupes. En la noche te contaré lo qué platicamos.
-Cómo digas.
-¿Qué traes ahí ?
-Es la cantimplora de Annie. ¿Deseas qué te traiga un poco de agua?
-No gracias ya terminé de entrenar hoy empeze desde las 12 y no quiero qué Teodora se lastime además el sol está imposible.
-Lo haces muy bien. Teodora.- decía la rubia dándole palmaditas a la yegua sobre su cabeza.
-¿Quieres qué demos una vuelta?
-No, Teodora debe querer descansar.
-Tienes razón. Déjame llevarla a descansar y a cepillarla. Trataré de no tardarme.
Terry se alejo mientras Candy desde la gradas llamaba a su tímida amiga
-Annie te traje algo de beber.
-Hola Candy, gracias. Quiero aprovechar qué ya todos se van para tener la pista para mí sola.
-Bien, te la dejaré aquí. Hasta luego.
La rubia bajó de las gradas para encaminarse a la segunda colina de Pony. Pero fue interceptada por Mildred qué se acercaba con su caballo Draco.
-Hola Candy.
-Mildred… hola.
-¿Puedo hablar contigo?... Es muy importante para mí.
-Supongo qué está bien. Dime.
-Candy… no se por donde empezar, me siento avergonzada.
-¿Qué quieres decirme? ¿Qué besaste a Terry?
-Candy yo…
-Terry ya me lo confesó hace mucho, y aunque me moleste, debo reconocer qué él jamás te correspondió. ¿O si?
-No, fue muy cortante sólo reaccionó para alejarme de él. Ahora más qué nunca lo entiendo. Te envidio tanto.
-Mildred, él jamás te dio esperanzas.
-Él sólo tiene ojos para ti. En cuanto se da cuenta de tu presencia su mirada se ilumina y su sonrisa no la puede ocultar. Lo qué daría por tener una pizca de su atención.
-Mildred, no entiendo a dónde quieres llegar.
-Terry me gusta mucho. Pero me queda claro qué su corazón te pertenece. Por eso quiero pedirte perdón por lo qué hice.
-No me agradó lo qué hiciste, pero Terry también me explicó qué te dejaste llevar por las intrigas de Eliza.
-Podría culpar a Eliza pero debo reconocer qué fui yo quien tomó la iniciativa.
-Mildred lo amo demasiado. Y me prometí qué no dejaría qué nada ni nadie nos separe.
-Y no pretendo pedírtelo. Pero necesitaba confesarte lo qué hice. Para poder verte a la cara.
-Pero no era necesario. Terry me lo confesó hace días.
-Ves porque es tan perfecto. El no guarda secretos para ti. Perdóname Candy.
-Te perdono. No soy una chica qué le guste guardar rencores.
-Ahora entiendo porque Terry te ama tanto.
-Sólo sé qué él es el hombre qué más amo.
-Se qué ya no puedo pedirte qué seamos amigas, por lo qué hice, pero podemos empezar de cero.
-Mildred…
-Se qué no me crees pero… no me gustan las chicas del colegio son tan vacías sólo piensan en verse lindas y te miden por el status de tu familia y cuánto dinero tienen tus padres. En cambio tu, y tus amigas se quieren por lo qué son. Por su corazón. Y … yo quiero eso. Qué me valoren por lo qué soy y no por lo qué tengo.
-Mildred, no puedo.
-Entiendo.
-No es porque no te perdone, es qué nos contamos tantas cosas Paty Annie y yo que no se si puedas soportar cuando cuente mis sentimientos por Terry y lo qué él me dice.
-Lo sé. No debí atreverme a pedirte semejante cosa.
-Tal vez, poco a poco.
-Gracias Candy no te defraudaré otra vez .
El silencio se apoderó del lugar. La chica estaba tan afligida qué Candy se sintió muy mal por lo qué decidió romper el hielo antes de irse.
-Draco se ve muy bien a pesar de lo sucedido.- dijo la rubia dándole palmaditas en su cabeza.
-Sí, según dijo Albert no bebió mucho veneno además de qué los cuidados qué ha tenido lo han reanimado muy bien. De cualquier forma sólo cabalgue un rato, no quiero presionarlo.
-Es muy lindo. -Decía la pecosa con su enorme sonrisa.
-Saluda a Candy- pidió la chica a lo qué su caballo hizo una reverencia.
-¡Qué bonito!
-Se lo enseñe desde qué era un potrillo. ¿Tu no tienes un caballo?
-No, pero Albert me prometió qué recuperaría a Cleopatra y César. Son unos caballos qué yo solía cuidar.
-Cuidabas caballos, entonces debes ser muy buena con el lazo.
-Digamos qué eso del lazo lo aprendí desde niña, pero si soy muy buena. Mira te enseñaré.
Rápidamente Candy tomó unos lazos cercanos a la pista e hizo una breve demostración.
-Wow estoy sorprendida. Ahora entiendo cómo lograste salvar a Antonella.
-Así fue cómo atrapó a Terry.-intervino Albert acercándose a las dos chicas.
-Albert no te burles.
-Mildred, Annie es hora de terminar, Michigan y Draco deben descansar.
-Me retiro hasta luego Candy.
-Hasta luego Mildred.
-¡Annie!
-Sólo un salto más Albert.
Annie siguió en la pista, mientras Padre e hija regresaban a las gradas para sentarse.
-Qué divertido será qué Annie le haga compañía a Anthony.-. Dijo Eliza con malicia mientras los observaba escondida detrás de las gradas.
Estaba tan concentrada espiando a Albert qué no se dio cuenta qué Mildred la escuchó.
-Eliza creí qué estabas en la biblioteca para estudiar por el examen de mañana.
-Oh Mildred me asustas.
-No entiendo por qué. El sonido de mi cabello es fuerte. Más bien estabas muy atenta en lo tuyo.
-Sí, me quedé mirando al tío Albert.
Vine porque quiero hablar con él. Y bueno me quedé intrigada con su guapura.
-Si tú lo
-Espera dime una cosa, ¿Terry está muy atento a Annie?
-Pues no, ambos estaban muy concentrados en lo suyo.
-Ya veo. Permiso.- dijo Eliza para después correr hacia su tiito abuelo. Dejando a Mildred intrigada.
-¿Qué estará tramando Eliza? ¿Quién será Anthony? Esa chica da miedo. Debo averiguar qué trama seguro si la desenmascaró Candy aceptará ser mi amiga.
El pobre Albert se encontraba de espaldas hacia Eliza qué no la vio venir hasta qué sintió un fuerte abrazo qué lo sofocó.
-¡Albert!
-Eliza eres muy efusiva. - dijo el pobre tío abuelo quitándose a la garrapata de Eliza qué ya portaba sus ropa de cabalgar. Por lo qué la regañó-Ya es tarde para entrenar.
-Lo sé, pero tengo qué estudiar quiero ser una dama. Por eso llegue tarde.
-Qué bien por ti.
-Por favor sólo una hora tiito.-suplico la chica tratando de abrazar de nuevo al rubio pero este se alejó de inmediato.
-Esta bien ve por tu caballo.
-Gracias, voy enseguida.
-Anda ve. Y tú Annie quedamos qué sólo un salto.
Annie obedeció y bajó de su caballo para regresar a los establos.
-Lo siento Albert no volverá a suceder.
-No te preocupes Annie. Anda ve a descansar.
-Sí, gracias. Permiso hasta mañana Albert…¿Eliza?
-Vamos Annie yo te acompaño. Mientras tú desencillas yo encillare al mío. Ya vuelvo tiito Albert.
La pobre tímida no tuvo más remedio qué regresar a las caballerizas junto con Eliza. Mientras tanto Candy comenzó a reír tratando de cubrirse la boca.
-¿Por qué te ríes?
-No te gusta qué te diga tío abuelo, mucho menos príncipe porque te da escalofríos. Entonces ¿qué sientes cuando Eliza te dice "tiito"?
-Uf terror te lo aseguro.
La pecosa soltó a reír, por la cara de miedo de Albert.
-¿No sé qué se estará tramando?
-Ser tu heredera universal.
-O qué saque a su padre de la cárcel.
-Cierto, lo enviaste a la cárcel por los desfalcos qué hizo.
-Así es. Debo reconocer qué si no hubiera sido por el Duque no lo hubiéramos podido atrapar.
-Pobre Eliza, debe ser triste tener a su padre encerrado. Pero ni así se le quita lo bruja.
-Pues si, hay personas qué no fin voy a comer este rico sandwich.
-Lo hice yo misma. Espero qué te guste.
-Candy ¿Quieres la mitad?
-No gracias, ya comí.
-Anda toma. No me hagas comer sólo.
-Esta bien pero sólo la mitad se supone qué es para ti.
-Lo sé, pero así cómo compartimos secretos, compartiremos el sándwich.
-El sándwich del amor -exclamó el rebelde interrumpiendo la charla.
-Terry qué ocurrencias.
-¿Gustas Terry?
-No gracias Albert, no quiero intervenir en tu declaración de amor hacia mi chica.
-Ya basta Terry. ¿Desde cuándo el compartir un sándwich es una declaración de amor?
-No sé, hay gente tan rara qué para algunos sí podría serlo.
-Hum ya se me quitó el hambre.
-Albert no le hagas caso.
-No es eso, es qué… tiene carne. - comentó el pobre rubio masticando con desagrado el bocado qué tenía ya en su boca.
-Albert lo siento, ¡Sé qué eres vegetariano! Pero me doy cuenta qué me equivoqué y de seguro el tuyo se lo di al Señor García. De verdad lo siento.
-Esta bien supongo qué Pinky y Twinkie lo disfrutarán. ¿Podrías dárselos Terry?. Los hospede en el cuarto de Bingo de tu fraternidad, para ser exactos en la caja de bolas.
-Ok se los llevó enseguida.
-¿Puedo ir contigo?
-Está bien, así conocerás la fraternidad. Vamos.
Los dos rebeldes corrieron hacia la fraternidad. A unos cuantos metros de llegar Terry fue cauteloso de qué nadie los viera acercarse.
Entraron por la puerta de servicio pues en la entrada principal estaban Toby y una hilera de chicos esperando para pagar los insumos y así descontar horas de servicio social.
-Son muchos.
-Así es, a este paso recuperaré lo qué nos prestaste para salir de la cárcel y así puedas enviárselo a la señorita Pony.
-Gracias Terry honestamente lo daba por perdido. No por ti, sino porque ya se me había olvidado.
-Pecosa despistada. Vamos por este pasillo casi nadie pasa por aquí.
Los dos rebeldes caminaron cuidadosamente hasta el área de apuestas. Cómo era de día y entre semana estaba completamente sólo.
Los chicos sólo la usaban los fines de semana y por la noche.
La entrar Terry cerró con seguro para evitar qué los vieran. Frente a ellos estaba el bombo de las bolas para el bingo donde ya estaban Pinkie y Twinkie.
-Qué lindos aunque son muy tragones.
-Toma tu dale de comer a Twinkie y yo a Pinkie.- dijo Terry.
-Vaya qué tienen hambre. Hey Twinkie mi dedo no es parte del sandwich.
-Cuidado con acercarlo a tu cara pecosa, o pensará qué son chispas de chocolate.
-¡Terry!
-No te enojes.
-Debemos buscarles un lugar más grande y qué no gire.
-Ahora vuelvo voy por una casa de muñecas
-¿Cómo?
-Verás, amueblamos este edificio con los muebles qué nuestras familias ya no querían y entre todas había una casa de muñecas. Está en el lobby. Es nuestro recordatorio para prohibir la entrada a las chicas. Aunque ya rompí la regla contigo. Ahora vuelvo.
Minutos después Terry volvió arrastrando una enorme casa de muñecas de casi dos metros cuadrados.
Era Hermosa estaba completamente amueblada tenía ventanas y se abría por la parte de arriba era perfecta para mantener cómodos a la pareja de ratones.
Los colocaron ahí y ambos se emocionaron al verlos correr por toda la casa para inspeccionar cada rincón.
-Creo qué les gusto. Ven siéntate conmigo. Déjenos qué el Señor y la señora Ratón descansen.
El chico la tomó de la mano para llevarla con él a recostarse en el sofa cama.
-Terry, ¿Crees qué pueda venir a verlos todas las tardes y darles de comer?
-Si puedes pero te podrían ver los chicos. Mejor yo lo haré. Tu encargate de Clin cuando vuelva.
-Lo extraño, Espero qué este bien.
-Creeme lo esta. El Duque lo adora. Así qué haga lo qué haga Clin es intocable y es tratado cómo un rey.
Candy no se veía muy convencida, y además se quedó cabizbaja. Terry cómo todo un caballero se encargó de hacerla feliz.
-El domingo iré por él. Te lo prometo. Después de todo es nuestro hijo y debe estar con sus padres.
-¡Gracias Terry! -exclamó la chica para después darle un beso en los labios.
-Auch.
-Lo siento, deseaba besarte pero olvide tu herida.
-No te preocupes, diré qué me mordiste.
-¡Terry!
-Candy, necesito decirte algo.
-¿Qué pasa?
-Tus primos ya saben qué estamos casados.
-Ay Dios.- dijo la pecosa sonrojándose de vergüenza
-La cámara qué invento Stear al parecer si funciona y nos cacho entrando a la casa de campaña. Por eso Archie estaba como loco. Cuando ustedes se fueron, me cuestionaron sobre nuestra noche en la casa de campaña por lo que no tuve más remedio qué decirles qué no hicimos nada malo pues eres mi esposa.
-Qué vergüenza, ya no podré mirarlos a los ojos.
-Ninguna vergüenza señora Grandchester. Eres mi esposa y es muy normal qué duermas con tu esposo. Y no te preocupes. Les recalque qué aún no eres mi mujer.
-Gracias Terry.
-No tienes nada qué agradecer. Levanta esa cara qué no hemos hecho nada malo.
-Lo se,...
-¿Por que te sonrojas?
- Es solo qué… me gusta mucho como lo dices.
-¿Decir qué?
- "Tu mujer". - Contestó la chica un poco apenada pero con una sonrisa y las mejillas sonrojadas. haciendo que Terry también sonriera.
-Créeme qué seré el hombre más feliz del mundo cuando eso suceda.
-Terry… quiero hacerte el hombre más feliz. Quiero ser tu mujer desde hoy.
-¿Como?
-Sí, ya no solo en un papel, hagámoslo en la práctica.
Terry no sabía si alegrarse por semejantes palabras o soltar a reír por su inocencia. Misma qué le gustaba pues era un recordatorio de qué él era el único hombre en su vida.
-Candy ¿tienes idea lo qué significa hacerte mi mujer?
-Atenderte, estar contigo en las buenas y en las malas. En la salud y en la enfermedad, hasta qué la muerte nos separe. Y yo espero lo mismo de ti.
-Me imaginé qué a eso te referías.
-¿Qué otra cosa podría referirme?
-Candy ¿de casualidad tienes idea qué se hace en la noche de bodas?
La pecosa no contesto simplemente abrió sus ojos esmeralda. Los abrió tanto qué se no necesitaba decir que no. Era un hecho qué no tenia ni idea.
-Para qué pregunto, se me olvida qué te están educando unas monjas y tu mejor amiga es Britter.
-Todo lo qué se de las muestras de …amor entre marido y mujer, las he aprendido contigo…
-Es cierto.
-Eres el primer hombre con el qué he estado.
-Candy no digas eso tampoco, se puede mal interpretar. Tu aun eres casta. Cuando tengamos nuestra noche de bodas entonces seré el primero y único hombre en tu vida.
-Deberían darnos una clase de... eso. Es tan confuso.
-Dudo qué las monjas tengan idea de ESO. Pero puedes pedirle a mi Madre qué tengan una plática de madre e hija para qué te explique.
-Pero avísale qué ya estamos casados, no quiero pasar la vergüenza.
-Hoy mismo le escribiré una carta para contarle de nuestra boda.
-Gracias.
Terry le dio un beso. Fue un breve beso pues aún le molestaba la herida qué le hizo Archie y además le preocupaba qué alguien los pudiera ver.
-Vámonos o te comeré a besos.
-¡Terry!
-Sabes, creo qué a partir de ahora ya no dormiré contigo. Cómo dice la Hermana Gray, hay qué evitar la tentación.
-Muy gracioso. Adiós Pinky, adiós Twinkie.
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Hospital San Pablo.
Erik entraba a escondidas a la habitación de Antonella.
-¿Cómo estás Erik?
-Mejor gracias. El doctor dice qué ya podré volver. ¿Y tú?
-Me alegro. Yo también así qué podemos volver juntos la colegio. La hermana Monica vendrá por nosotros a las ocho terminando su turno.
-Sí, me lo confirmó en la comida.
-Estas muy feliz de volver, supongo.
-Hum,. Podría decirse qué si. Necesito sacar buenas notas para poder ir al festival de Shakespeare.
-Cierto es en Abril. Vas a fugarte otra vez. Cómo me dijiste qué hiciste el año pasado.
-No creo qué sea necesario. Papá le dijo a Candy qué si saco buenas notas él mismo nos llevaría.
-¿Candy?
-... Perdón quise decir Terry. Es qué me confundí con eso de qué son novios.-dijo el chico dándole la espalda para disimular su error.
-Ya no lo son…
-¿Cómo dices?
-Ayer me lo confesó Candy. Ya no son novios.
-No tenía idea, - dijo, después pensó -Seguro tiene qué ver con Archie y su locura de casar a Terry con Annie.
Antonella noto lo pensativo qué quedó el chico al respecto, por lo que insistio. -Pensé qué te alegraría. Pero veo qué te quedaste muy pensativo.
-Por qué me alegraría. ¡Terry es mi amigo! Candy es el amor de su vida.
-Y también el tuyo.
-Antonella sigues con eso.
-Erik, ayer en cuanto escuchaste su nombre corriste a abrirle, hasta la besaste al despedirte de ella pese a qué ya te castigaron una vez por hacerlo. Y te llevas con ella cómo…
-¿Cómo una hermana?
-Eso mismo dijo ella. Qué te quería y estaría para apoyarte cómo a un hermano. No tiene caso qué intentes algo más con ella aunque ya no esté con Terry.
-No me interesa algo más con ella. Además de qué no me gustan las pecas, yo también la quiero cómo a una hermana. Basta de pensar otra cosa y cambiemos de tema por favor.
-Esta bien.- acepto Antonella resignada y cabizbaja.
En ese momento tocaron la puerta por lo qué Erik corrió a esconderse debajo de la cama.
A la habitación entraba una estilizada mujer qué saludaba con un beso en la mejilla a la sorprendida chica. (La misma con la qué discutió Terry en el Mauretania)
-Tía. ¿Tu en Londres?
-Hola mi amor, vine en cuanto encontré un tren disponible a Londres. Porque ni loca me vuelvo a subir a un barco ya con el Mauretania tuve mas qué suficiente. Si acaso el ferri para cruzar el canal pero nada más. Además tu padre estaba necio a qué vinera en su nombre, ya sabes se la vive en sus negocios. En fin tú dime ¿Cómo te sientes? -
-Ya estoy mejor. Hoy volveré al colegio y terminaré de recuperarme ahí.
-No te preocupes tu padre te inscribirá en otro colegio. Es inaudito lo qué te sucedió. Los padres pagan bastante no sólo para qué los eduquen sino para qué los mantengan a salvo.
-Pero tía yo…
-Justo vengo de hablar con la rectora y terminando el año regresarás conmigo a París. Tu padre estaba muy molesto en cuanto se enteró de lo qué pasó. Sí por mí fuera te llevaba de inmediato pero me comentó qué ya había pagado el año escolar así qué no iba a perder ese dinero.
-Menos mal.
-¿Cómo?
-Nada.
-Pero por otro lado. Toma te lo envía una persona muy especial.
-¿Qué es?
-Es una carta del teniente Salvatierra de la guardia real española. ¿Lo recuerdas? Pronto será Duque de Valtierra y Sajona, me ha pedido cortejarte. Y ya qué no se logró tu compromiso con el hijo del Duque de Grandchester creo qué es bueno ver otras opciones. Tus padres están de acuerdo.
-¡Pero tía es 25 años mayor qué yo!
-Los mismos qué tu padre le lleva a tu madre así qué no exageres.
-Pero tampoco quiero casarme con alguien qué no conozco.
-De hecho él me acompaña, pero no creo qué se buena idea qué te vea en esta … bueno no te ves a la altura de un futuro Duque. Te ves muy mal.
-Sera por qué casi me muero.
-Pero no moriste. Está allá afuera esperándome en el carruaje. Cómo sea este domingo qué es tu día libre vendré por ti para qué pasemos el día con él. Así qué haz un esfuerzo por recuperarte y no verte tan pálida. ¿Entendido?
La chica se quedo muda por semejante noticia. Estaba tan adolorida físicamente pero a su familia sólo le importaba casarla.
-¿Antonella? Por favor respóndeme y espero lleven una buena amistad para cuando regreses a París podamos anunciar tu compromiso
-Sí tía.
-Perfecto nos vemos el domingo. Qué descanses. Y por Dios qué te den algo para esas ojeras. Permiso.
La mujer salió pomposamente cerrando la puerta. Después Erik salió de su escondite y de inmediato
cerró con llave. Antonella comenzó a llorar por lo qué Erik no dijo nada y simplemente la abrazo.
-Sólo les interesa mantener su estatus..
Erik seguía sin decir nada sólo se reservaba su pensamientos mientras la chica seguía llorando abrazada a él.
Su amada Antonella se iba a casar y él con sólo quince años y sin título nobiliario no podía evitarlo. Candy tenía razón no debía perder el tiempo sino vivir el presente. Ahora más qué nunca debía aprovechar el tiempo qué le quedaba junto a ella.
Continuará…
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Gracias gracias gracias por leer esta historia.
Un agradecimiento especial por su comentarios y aplausos Mia8111, EveStru1213,Paty deSazo, Palasatenea2018 y anonimos.
Me alegra que les gustara el capitulo anterior, se me fue la imaginación hasta el cielo jijijiji. Pero ya saben me gutsa que Terry sea feliz y de vez en cuando se meta en lios para que conviva mas con sus primos ya saben del odio nace el amor y Archie y él ya se quieren aunque finjan que no.
Por cierto estoy por subir una petición en change .org para Mizuki se digne en publicar los borradores que tiene de Terry y haga una especie de spin off. Solo espero que no me lo haga sufrir mucho (aunque lo dudo). Pero primero necesito investigar que debe verdad los tiene o solo fue un invento. Aunque como escritora debería ¿o no?
En fin en el proximo capitulo les paso el link, o en mi instagram mundocanderry.
Pasen un excelente fin de semana.
Canderry sobre todo de México cuídense mucho y estén atentos a las alertas sísmicas, a ustedes ya sus familias muchas bendiciones.
