Capitulo 30 La gran sorpresa

Colegio San Pablo.

Eliza se fue llorando hasta su habitación acompañada de su hermano y una de las hermanas.

-Hermana cálmate lo importante es qué no te fracturaste nada.

-¿Y a tí qué mosca te pico? Ya se te pego lo humanitario por estar tanto tiempo con el tío abuelo.

-No claro qué no, pero eres mi hermana y me alegra qué estés bien.

-Deberias pensar como seguir con el plan. ¿O ya se te olvido qué le dariamos a Candy dónde mas le duela? Asi qué aléjate de mi y mejor ve a desacerte de…

En ese momento la puerta se abrio entrando la Hermana Margareth y Luisa.

-Neal por favor ya retirate Luisa y yo nos encargaremos.

-Te vengare hermana. - le dijo Neal a oido para despues salir del dormitorio.

-Ire a traerte agua caliente. Para qué te limpies. -Dijo la monja para despues salir de la habitacion.

-Eliza ¿Qué pasó? La hermana Margareth me pidió qué viniera a acompañarte.

-Ese estúpido caballo paro en seco y me hizo caer y por si fuera poco me expulsaron de la competencia.

-Ay Eliza no sabes cuánto lo siento.

-Maldita Candy la voy a hacer sufrir te lo aseguro.

-Ay Eliza pero ¿qué tiene qué ver Candy?

-Es la consentida de Albert, todo le da… la mejor habitación y ahora por su culpa no me entreno bien.

-Yo creo qué exageras. Candy me cae mal. Pero siendo sinceras está vez no es su culpa qué te desacalificaran.

-Claro desde qué llegó a nuestras vidas todos la prefieren. Hasta Albert qué se a Vive viajando.

-Supongo qué por eso la adopto.

-La adopto para darles gusto a Anthony y a Los Cornwell, pero no por qué le interesara. Pero te juro qué la hare pagar. Va a sufrir de ver cómo cae…

-Eliza me das miedo ¿de qué hablas?

-Nada. Sólo digo qué el pasado suele repetirse.

-Ay Elisa creo qué te golpeaste la cabeza estas diciendo incoherencias.

-¡ Luisa fue humillante toda Europa me vio caer! - Eliza seguia lloriqueando.

-Bueno no vivirás aquí toda la vida así qué toda pasará cuando vuelvas a América.

-Gracias ¿Y qué te han dicho de tu otro rubí?

-Segun las hermanas tal vez alguien entró a mi cuarto y los tomó. Pero seguirán investigando para dar con la ladrona. Qué para serte honesta no creo qué fuera Candy.

-Pero si logramos hacerles creer qué si. Seguro la expulsan. -dijo Eliza con malicia.

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Cuarto de castigo.

Candy y Archie se encontraban en el cuarto qué le asignaron a Candy pues el elegante. Se las ingenio para llegar desde su ventana hasta la de Candy

-Gracias Archie me ayudó mucho qué estuvieras aquí. Te arriesgarse mucho.

-Algo tenía qué hacer para animarte. Además no fue tan difícil.

-Eres un gran trepador.

-Salud.-dijo Archie alzando su vaso de agua.

Candy intento hacer lo mismo pero un ruido en el pasillo los interrumpio.

-Sa… ¿Qué es ese ruido ? ¿Será la hermana Margareth?

-No creo, ya nos trajo la comida. Me escondere por si acaso.

Archie se escondió bajo la cama mientras Candy se asomaba por la ventanilla de su puerta. Apenas y pudo persibir una sombra alejándose.

-Ya se fue. Terry me comentó qué por la noche escuchó ruidos.

-Entonces con mayor razón me quedo aquí contigo.

-¿Vas a cuidarme?

-Mas bien tu a mi. Me cayó de peso la comida y ya me dio sueño.

-Duérmete en mi cama. Yo no tengo sueño. Tal vez me entretenga…

Una vez más los ruidos se escuchaban en el resto de las habitaciones.

Esta vez Archie se asomó logrando ver la silueta de un hombre

-¿Será un padre despistado qué se equivocó de edificio?- se dijo a sí mismo

De pronto dicho hombre azotó una de las puertas y se acercó hacia los cuartos asignados a ellos.

-Esto no me gusta. Mejor vámonos. Regresamos a la hora de la cena.

-¿Pero a donde?

¿Segura qué no quieres ir a ver a Terry?

-¿Pero nos pueden ver?

-Ya sé, el campanario de la capilla. A esta hora debe estar sola.

-Si buena idea vamos.

-No me sueltes la mano.

Los dos chicos salieron por la ventana de Candy y sobre el techo corrieron rumbo a la capilla.

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Mientras tanto en los alrededores de la pista se encontraban los competidores qué faltaban por hacer su circuito.

Ya quedaban menos así qué fue inevitable Terry y Axel se toparon.

-Lord Terruce Grandchester. Es agradable ver de nuevo al favorito de Londres.

-Su alteza real Príncipe de Hannover. Qué gusto verlo ¿Ya recuperaron sus tierras? (1*)

-Insolente.

-Perdóneme sólo tenía pendiente.

-Mejor preocupate por no perder.

-Creeme entrené muy bien.

-Hum ¿esta yegua es pura sangre?

-Cuidado no te le acerques.

-¿Qué? ¿Podría patearme?

-No, Ella si está bien educada, pero yo no.

-Yo tengo a Hades, es un pura sangre de tierras germanas.

-¿De las qué perdieron?

-¡Basta!

Ambos chicos se acercaron colocandose milimetros frente a frente con voz y mirada desafiante.

-Lo mismo digo. Axel si vienes a provocarme felicidades ya lo lograste pero esta vez no te golpearé como la última vez en Buckingham, Sino qué te restregare ese trofeo en la cara cuando sea mio.

-No te equivoques duquecito. Ese trofeo ¡se va a Hannover conmigo!

-Tal vez te lo pueda prestar, para qué presumas en tus tierras como un caballero inglés te gano.

-Riete lo qué quieras pero Hades y yo les ganaremos a ti y a tu burra.

-¿Crees qué decirle burra a mi yegua es un insulto? Uy Albert seguro te retaría por hacer diferencia entre los animalitos. -respondió Terry con tono de burla.

-¡No sé quién diablos es Albert! pero lo qué sí sé es qué voy a ganar por el placer de humillarte duquesito americano.

-¿Qué diablos dices?- preguntó el rebelde desconcertado.

-Apenas tengo un mes aquí y ya me enteré qué tu padre te está consiguiendo una madrastra. Por cierto qué mal gusto una americana y actriz.

-Y a ti qué te importa.

-Cómo diría mi padre las actrices son para divertirse no para casarse con ellas.

-Eres un imbécil.

-Imbécil es aquel qué se case con una cualquiera.

-¿Lo dices por tu padre?

-¡Insolente! Me debes respeto soy su alteza Real tu solo un lord - insultó el príncipe lanzándole un bofetada a Terry. Pero éste le sujetó la mano.

-Hey, hey ¿qué pasa aquí? Mejor separan o a los dos los van a descalificar. -dijo Erik llegando para ponerse entre los dos.

-Hasta luego duquesito. Voy a encargarme de que te recuerden cómo un perdedor.

-¿Y ahora porque se iban a pelear?

-Agggg ¿por qué no me largo a Nueva York?

-Por mi hermana.

-¿Dónde has estado? En toda la semana has estado perdido.

-Estaba haciendo lo que me pediste. Investigar dónde diablos se metió la Hermana Sofia. Hasta mandé al señor Maxwell a visitar a su familia.

-¿Y?

-Se fue a América. Regresará hasta junio.

-Ay no es cierto.

-Pero tranquilo. Su Madre me dio su agenda de contactos en Edimburgo y sus pueblos cercanos.

-Genial.

-Ya les escribí a todos ahora sólo falta su respuesta.

-Excelente así no tendremos qué esperar hasta las vacaciones.

-Y el Capitan Brower ya llegó.

-Lo sé. Por eso me entretuve.

-¿Ya hablaste con él entonces?

-Sí, Mira.- dijo Terry sacando un sobre del bolsillo de su chaqueta y entregándoselo a Erik.

-¡Wow! Tu acta de matrimonio.

-Mi pecosa es mi Señora Grandchester.

-Felicidades hermano.

-Gracias.

-Terminando el día hablaré con él Ojalá acepte casarnos.

-Mucha suerte.

-Gracias.

-Vamos ya casi nos toca.

El maestro de ceremonias nombró al príncipe Axel. El apuesto chico con cabello negro y ojos grises lo hacían ser el príncipe encantador de muchas señoritas presentes.

Apenas dijeron su nombre y se escuchó la emoción de varias chicas.

Realizó su circuito sin contratiempos. Definitivamente por algo era el número uno de Europa. Terry lo miraba atento, definitivamente era un buen rival se dijo a sí mismo.

Al finalizar envió un beso al público emocionando más a las jovencitas.

Su presentación fue casi perfecta de no ser porque su caballo tocó dos palos dándole una puntuación de 9.4.

El siguiente era el rebelde qué respiró profundamente al escuchar su nombre.

-El siguiente jinete es Lord Terruce Grandchester y su caballo Teodora.

-Vamos Teodora es nuestra hora de brillar. - dijo Terry besando su cabeza.

La yegua asintió e hizo un resoplido. Las Canderrys aplaudieron de emoción. Candy qué miraba desde el campanario casi se le sale el corazón y el Duque se levantó de su lugar acercándose más a la ventana para ver a su hijo desde la fraternidad.

Al entrar recibieron el aplauso de todo el público, Terry ya montado a Teodora se acercó al palco del príncipe Jorge e hizo una reverencia junto con la yegua.

El gesto fue ovacionado por todos incluyendo el príncipe Jorge qué sin levantarse de su lugar agradeció el gesto.

-Vaya qué sabe conquistar al publico tu novio Candy.

-Se vio muy lindo. Pero mejor no veo lo demás, avísame cuando termine. -Dijo Candy sentándose en el suelo y cerrando los ojos.

El Duque por su parte estaba orgulloso cómo pavo real de ver a su primogénito lucirse ante todos.

-Felicidades Richard, Terry ya se ganó al público y a su majestad el príncipe Jorge.

Así inició el caballero inglés su circuito. Sin duda Teodora conocía muy bien las órdenes de Terry y saltaba cual gacela.

El circuito fue perfecto, pero en el último saltó el súbito reflejo de una luz en sus ojos lo hizo jalar fuerte. Provocando qué su yegua se desconcentró y por poco se para en seco. Pero cómo ya habían entrenado conocía muy bien qué hacer así qué pese a todo brinco pero desafortunadamente tumbó con su pata trasera el banderín de dicho obstáculo.

-¡¿Qué le pasó iba a ser perfecto?! -murmuró el Duque con enojo.

-¿Viste eso Arthur? -preguntaba La duquesa de Baviera.

-Sí, parece qué algo lo desconcentro.

Terminó el circuito en medio de aplausos. Un poco enojado y con la mirada trataba de ver qué lo molesto pero no logro ver a nada ni nadie. Seguro fue el principito pensó.

Aunque no fue perfecto, por la velocidad recibió una puntuación de 9.6.

-Anda Candy ya terminó. Lo hizo bien pero al final sólo tumbó un banderín.

-Cómo quisiera ir a felicitarlo.

-Cuando lo veas en la noche. Dios qué acabo de decir. Mira es Erik. Ya es el último.

-No quiero ver.- dijo Candy y otra vez se sentó y cerró los ojos.

-Descendiente del Reino de Dinamarca Erik Mcklahan.

El chico miró a su prometida quien le lanzó un beso. Lo miraba desde su lugar junto a Albert detrás de las bardas.

-Vamos Fénix demos la gran sorpresa.

Y vaya qué dio sorpresa pues el año pasado quedó en quinceavo lugar y ahora parecía qué daría pelea.

Sus saltos fueron perfectos y su caballo no mostró el más mínimo temor a saltar. Los del colegio estaban impresionados pues se suponía que sólo concursaba para evitar ir a clases pero parecía qué deseaba ganar.

Bien dicen qué el amor lo puede todo y ver a Antonella mirarlo orgullosa fue el perfecto motor para qué se luciera.

Y así fue cómo terminó el circuito, elegante, rápido y sin complicaciones.

Perfecto murmuraban los presentes incluyendo el jurado dándole un casi un 10. Pero sólo fue 9.8

Antonella saltaba de emoción. Terry estaba impresionado pero aliviado pues así el trofeo se quedaría en familia.

Los chicos de la fraternidad estaban qué brindaban de alegría ya que cómo nadie apostó por Erik pues la casa de apuestas gana. Todo lo recaudado se quedó para el comité.

El ganador del día fue Erik quien ahora se posicionaba en primer lugar. Sus compañeros lo felicitaron para después dirigirse a los establos.

-Ahora si termino Candy. Y tú hermano fue el ganador del día.

-…¿Cómo?

-Sí se llevó casi un diez.

-¿Ya sabes qué es mi hermano?.

-Lo siento Candy. Stear lo dedujo por tu parecido con él y su padre. Y pues Terry no lo negó.

-Ya veo.

-Tienes muchos secretos.-dijo Archie señalando el dije de cisne qué llevaba en el listón de su cuello

-Me lo regaló papá era de mi madre.

-Es muy lindo. Y cómo aún no quiero volver al cuarto de castigo pues me da mala espina. Puedes contarme en la colina si quieres.

-Me encantaría. Ya no tiene caso esperar a qué papá lo haga oficial.

-Bien vamos a la colina antes de qué lleguen las hermanas.

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Mientras tanto en el invernadero

-Paty por fin te veo.

-Hola Stear, encontré tu mensaje en nuestro buzón secreto.

-Gracias por venir. Las hermanas le comentaron a Albert qué las encerrarian durante la competencia así qué por eso te llamé no podría estar un fin de semana sin verte.

-Oh Stear qué cosas dices -respondió la chica sonrojándose.

-Mira cree está cámara fotográfica. Y me gustaría tomarte una foto para tenerla en mi cuarto. Así te veré todo el fin de semana aunque sea en foto.

-Qué buena idea. Aunque no soy muy fotogénica.

-Tu eres linda en vivo o en sepia.

-Esta bien.

-Ven vamos a la segunda colina de Pony.

En los establos

-Me siento muy orgullosa de ti.

-Tu tienes la culpa impresionarte.

-Pues impresionaste a todos incluyendo a los jueces. Ahora estás en el primer lugar de la tabla.

Estaban por darse un beso cuando los interrumpió la tímida.

-Antonella.

-¿Qué pasa Annie?

-Tu tía ya viene con el caballero qué vino por ti el domingo pasado.

-Ay no. Va a querer qué pase el resto de la tarde con él.

-Vamos a la colina. Annie si te preguntan diles qué Antonella se fue a su recámara.

-Ok. Pero… ¿Y quién desencillara a Fénix?

Los dos enamorados no respondieron y salieron corriendo rumbo a la colina.

-No se preocupe señorita yo la ayudaré.

-Gracias. ¿Es usted nuevo ? Nunca lo había visto por aquí.

-Es qué estoy más pendiente de las pistas.

-Entiendo. - respondió Annie un poco desconfiada.

-¿Sigues aquí Britter?

-Terry me asustaste. Sí Erik corrió con Antonella rumbo a la colina no querían qué la encontrarán su tía. Y pues este señor me está ayudando con Fénix.

-¿Cuál señor? El santísimo qué está en el cielo.

-Terry te juro qué aquí estaba.

-En cuanto termine con Teodora, lo haré con Fénix.

-Gracias. Pero puedo sola.

Annie se quedó desconcertada, porque el hombre huyó al entrar Terry. ¿acaso sería el hombre qué buscaban?

-Hablaré con Albert, debe saber lo qué acabo de pasar- pensaba la chica pero Terry la sacó de sus pensamientos.

-Lo hiciste bien Britter.

-Gracias Terry. Tu también.

-No cabe duda qué Erik dio la sorpresa. Espero que mañana no seas tú la qué me gane. Aunque no me molestara.

-Tu también lo hiciste bien hasta qué en el último…

-Sí, alguien o algo me encandiló. Estoy seguro qué fue intencional. Ya se lo comenté a Albert dijo qué checara las fotos qué revele Stear.

-Pudiste caer.

-Seguro pero cómo Teodora ya conocía la rutina saltó de inmediato.

-Chicos deberían ir a descansar mañana será un día pesado. El señor García y yo nos encargaremos de sus caballos. - decía Albert entrando con el señor García.

-Hola Albert.

-¿Qué es eso?

-Una pancarta qué hizo la abuela Martha para mi.

-Pero tú no compites. -decía Terry burlándose

-Lo sé. Pero al menos tengo una admiradora.

-Es muy linda.

-Gracias Annie.

-Albert hace un momento estuvo un hombre extraño nunca lo había visto y justo cuando llegó Terry se fue.

-Qué raro ya todos están arreglando las pistas. Mañana te mostraré el retrato hablado y me confirmas si era o no el mismo.

-Esta bien.

-Listo. Nos vemos mañana Teodora. Vamos, Annie te acompaño.

-Hasta mañana Albert.

-Vayan con cuidado.

Los chicos se dirigieron a sus respectivos dormitorios. Annie adelante y Terry guardando su distancia detrás de ella fumando un cigarrillo.

Pero a punto de llegar a su edificio la chica se detuvo e hizo una petición.

-Terry…

-¿Qué? -dijo Terry desentendido y sin mirarla

-¿Podemos ir a la colina?

-No.

-Por favor. Es qué … no quiero volver al dormitorio. Seguro estará Eliza y no tengo… no quisiera escuchar sus tonterías… y Candy no está.

-Pero está Paty. Métete a su cuarto.

-No. Quedó de verse con Stear en el invernadero.

Decía la chica suplicante y tímidamente. Algo qué Terry miraba con hartazgo. Miraba la cielo esperando qué la virgen le hablara.

-Por favor sólo un rato. Y después puedes ir a ver a Candy.

-¿Puedo ir? Gracias Britter. Pero no iré a la colina, estoy cansado, quiero dormir.

La chica cabizbaja se dio la media vuelta y continuó su andar.

-Ash está bien. Pero sólo un rato ¿entendido?

-Gracias Terry.

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Rectoría

-Felicitaciones Hermana Gray. El dia de hoy fue un éxito.

-Si, gracias a Dios y a la santísima madre la virgen María. Ahora a descansar. Qué mañana será pesado también. Aún nos quedan dos pruebas más (2*).

-Hermana Gray. Sobre los rubíes de Luisa.

-Cierto. Ya reconoció Luisa qué ahí los perdió.

-No Hermana Gray. Insiste qué alguien los tomó de su alajeró. Y no sólo ella, la mayoría de las chicas han perdido joyas valiosas.

-¿Cómo?

-No se habían dado cuenta porque pues aquí no las utilizan pero ayer qué pedí qué checaran fue qué lo notaron.

-Dios mío tenemos un ladrón en el colegio. Tendremos que redoblar la seguridad.

-Sí hermana Gray.

-Y Terry ¿cómo va con su encomienda?

-Muy bien, estoy sorprendida, sigue los misterios al pie de la letra. Con decirle qué en vacaciones quiere visitar todas las capillas donde veneran a la Santísima Virgen del Rosario.

-Vaya, ojalá qué no quiera entrar al seminario porque entonces si el Duque se pondrá furioso.

-Se imagina a Terry en lugar del padre Ricardo.

-Eso sería una verdadera locura.

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Segunda Colina de Pony.

-¡Terry!

Candy corrió a abrazar a su chico en cuanto lo vio acercándose junto con Annie. Este por supuesto aceptó el abrazo y le dio un beso sin importarle los presentes.

-Pecosa ¿Qué haces aquí?

-Archie y yo decidimos subir al campanario para verte competir. Y luego vinimos a la colina. Nos quedaremos un rato hasta qué se meta el sol.

-Entonces me viste competir.

-Eeeeh si estuviste fantástico.

-No mejor que yo hermanita.

-¿Cómo?-preguntaba al unísono Paty y Annie.

-Ops, es una larga historia prometo contarles más tarde.

-¿Estas cansado Terry?

-Sí, pensaba ir a descansar para después ir a verte pero Britter me pidió traerla aquí. No quiere toparse con Eliza.

-Eliza es un dolor de cabeza. No entiendo como la tía Elroy la defiende tanto. Por muy buena qué sea fingiendo es obvio qué es mentirosa.

-Tu tía Elroy es cómo la mayoría de las personas. Nunca ve los defectos de sus parientes con tal de evitar el qué dirán.

-Ya lo creo.

-Stear date prisa tenemos qué volver al cuarto de castigo.

-Eso intento Archie, pero se atascó mi rollo.

-¿Qué es eso?

-Verás Terry, quiero tomar una foto de grupo, con todos nosotros. Pero no sirve el timer qué le puse para darnos tres segundos y yo pueda salir también.

-No entendí pero supongo qué servirá algún día.

-De hecho nadie lo entiendo.

-¡Archie!

-Pues supongo qué sólo nos queda rescatarnos y disfrutar la vista. -decía Erik qué el resto yacia recostado sobre el césped.

-Tengo una mejor idea. Por qué no jugamos algo en lo qué Stear arregla su cámara.

-Buena idea Archie- brincó Candy de gusto.

-Yo estoy cansada no quiero correr.

-No Annie jugaremos "Verdad o reto"

-¿Como?

-Es muy divertido. Yo ya lo jugue con Archie.

-Perdon. -pregunto el hermano mayor de Candy.

-Vamos será divertido.-insistia Vandy

-¿Juegas o no Terry? -reto Archie.

-Por supuesto qué sí.

-Pero no tenemos una botella.

-Yo tengo mi cantinflora -dijo Annie.

-Es suficiente. Vamos sentémonos y hagamos un círculo.

Los chicos obedecieron a Archie. Stear también pero no dejaba de intentar arreglar su cámara.

-Ojala me toques tu Archie.- dijo Terry con tono desafiante

-Qué no me toque Terry -pensaba preocupada Paty al igual qué Annie

-¿Quien empezará?

-Sugiero qué entre ustedes jueguen piedra o papel y la qué gane inicia.-sugirio Erik.

Las chicas aceptaron y la ganadora fue Annie.

-¡Annie! Felicidades.-grito Candy

-Britter empiezas tu. Gira la botella- dijo Terry

-Pero no tengo idea como se juega.

-Giras la botella, bueno en este caso cantimplora y la persona a quién apunte. Elegirá verdad o reto. Si elige verdad tu le preguntas lo qué quieras y él o ella debe responder con la verdad. Pero si elige reto, como la palabra lo dice debe hacer lo qué tu quieras, sino será castigado.-explico Archie

-Entiendo.

La tímida giro de la botella qué la detenerse apuntaba a Candy. Se quedó muda sin saber qué preguntar algo qué Terry la animó con tono de sarcasmo.

-Anda Britter. Haz esa pregunta qué tanto deseas conocer la verdad.

-Adelante Annie sin miedo. No tengo nada qué ocultar.-dijo Candy con una sonrisa. - Elijo verdad.

-Candy… te quiero mucho Candy…

-Va llorar. -murmuró Terry la oído de Erik a lo qué esté le respondió

-Con qué no se eche a correr.

-Yo también Annie te quiero mucho. No tengas pena. Pregunta lo quieras.

-Se qué fui egoista al permitir qué los Britter me adoptaran… queria tanto un Papá y una mamá qué no pensé en el daño qué te cause…

-Annie…

-Y si está llorando.

-Qué no corra. -suplicaba Erik la pido de Terry - no tengo ganas de buscarla por todo el San Pablo.

-¿Me has perdonado por lo que te hice?

-¿Qué le hizo? -Preguntaba Stear a Archie por debajo.

-Stear… Luego te cuento

-Annie, claro qué si. Me dolió separarnos pero nunca te odiw porque elegiste a tus padre antes qué a mi. Mereces una familia.

-Gracias Candy.

Las chica se fundieron en un abrazo y un par de lágrimas corrieron por sus ojos.

-Al menos no salió corriendo.-se burló Erik

Por su parte Terry también soltó una risilla pero la ver su reloj se desesperó, eran 25 minutos a las 7. Casi era hora del Santo Rosario.

-¡Por el amor de Dios, se acaba el tiempo. Vamos Candy sigues tu!

La chica saltó por semejante grito y de inmediato hizo girar la botella qué ahora apuntaba a Stear.

-¿Verdad o reto?

-Me da miedo qué Candy me pregunte algo qué no deba saber Paty aun así que

-Stear contesta.

-Reto.

-Subiras hasta la cima del árbol

-Candy exageras

-Esta bien hasta donde llegues.

Stear aceptó y subió hasta la primera rama.

-¿Qué tal lo hice?

-¡Estuviste genial! -aplaudian Candy y Paty.

-Vamos Stear girala - ordenaba Terry.

-Archie ¿Verdad o reto?

-Verdad.

-¿Por qué ya no me ayudas en mis inventos?

-Eso es fácil. Porque aprecio mi vida.

-Archie en Lakewood solias hacerlo.

-Ay santa madre, no es cierto. Primero el drama de Britter y ahora el do hermanitos.-penso Terry alzando los ojos.

-Tu lo has dicho Lakewood. Aqui no es Londres no se nuestra casa nos podrían castigar.

-Se supone qué eres mi hermano.

-Por eso te apoyo, ¿Ya olvidaste Grandchester? Casi nos estrellamos

-Casi le hacen compañía a San Pedro -agregó Erk

-Y nos enviaron a Dublin.-dijo Terry.

-Ok ya entendi.

-Te ayudaré siempre y guando no hagas locuras

-Gracias hermanito.

-Dios Santo qué cursis.

-Bien sigo yo - Archie hizo girarla botella y Erik fue el elegido.

- Ok Erik seras tu.

-Verdad. No tengo ganas de pararme.

-La verdad no tengo idea.

-Por la virgen María, ¡pregúntele la hora entonces! - se molestó Terry.

-Bien Erik ¿Crees qué Terry es un arrogante aristócrata?

-Archie no desperdicies las preguntas todos sabemos la respuesta - se burló la pecosa.

El resto de los chicos también se rieron a lo qué Terry sólo respondió con una sonrisa.

-Gracias Candy Dios te bendiga.

-Respondiendo a tu pregunta Archie. Esa respuesta es obvia. Mi mejor amigo es un mocoso engreído. Pero no puedo culparlo. Después de Todo es verdadero un príncipe de sangre Azul.

-Te quedó claro Archie.

-Ok, voy a girarla y quien me toca es… Antonella.

-Verdad.

-No voy a preguntarte cuanto me amas porque ya lo se.

-Por el espíritu Santo no seas cursi y ve al grano. -ordenaba el rebelde de sangre azul.

-Terry no interrumpas.- regaño su pecosa.

-Cómo decía. Se qué me amas, pero tengo curiosidad. Insisto sólo curiosidad.

-Dime, no tengo secretos y menos para ti.

-¿Te hubiera gustado casarte con Terry?

-Por todos los santos mira qué ya me entró la curiosidad a mi también.-dijo Terry

-¿No me digas?- lo miro desafiante la rubia

-Erik cómo dije no tengo secretos… ni quiero tenerlos contigo… así qué sí, honestamente si agradaba la idea de casarme con Terry.

-La bendita curiosidad mató al gato.- dijo el rebelde pero su pecosa le dio un pellizco -Auch pecosa.

-Entonces ¿Te gusta Terry?

-Esta ya son dos preguntas.-intervino Stear quien fue callado por todos.

-Me agrado la idea de casarme con Terry no porque me gustará sino porque estaría cerca de ti. Son tan amigos, qué estar casada con el, podría estar cerca de ti. De mi gran amor.

-Pecadora ibas a hacerme mio y con .i mejor amigo.-dijo Terry fingiendo indignación.

-Mejor sigamos y no entremos en detalles. - pidió Britter

Antonella le dio beso a Erik y después giro la botella.

-Paty. ¿Verdad o reto?

-Verdad. - contestó sonrojada esperaba qué le hiciera una pregunta sobre Stear pero…

-Antes qué llegara Stear al colegio. ¿Quién era tu amor platónico?

-Antonella qué pregunta.

-No te preocupes Paty. Lo qué no fue en mi año no fue en mi daño.- dijo Stear qué estaba atento a lo qué decían pero seguía intentando arreglar su cámara.

-La verdad es qué ningún chico. Pero, un dia llego un tutor qué recorrió el colegio para conocerlo y convencerse de traer aqui a sus sobrinos e hija. Me pareció tan guapo.

-Mirala tan seriecita qué ves O'Brien.- dijo Terry.

-¿Quién era entonces? - preguntaron todos excepto Stear qué seguía con su cámara.

-El tio abuelo. Albert.

-¡¿Albert es mi rival?!- dijo Stear sorprendido.

-Albertana igual qué su abuela.-se burló Terry.

-Pero sólo me pareció guapa es todo. Yo te quiero mucho Stear.

-Y yo a ti Paty.

-Bueno Paty terminemos con esto. Por la santa madre del niño Dios. Gira esa botella qué faltan 15 a las siete.

La chica obedeció y sus temores se hicieron realidad.

-Te toca preguntar a Terry.-dijo Archie.

-Hola Terry.

-Hola Paty. Verdad.

-Gracias por ser tan directo.

-Tengo algo de prisa.

-Bueno… este … -

La chica no dejaba de morderse la uña de su dedo índice diciendose a si misma- Dios qué le podría preguntar.

-¿Y bien? Sin miedo O'Brien. No tengo secretos.

-¿Quién fue tu primer novia?

-Contesta eso cuñadito.- se burló Erik.

-Si contesta.-retaba Archie.

-¿Mi primer novia? No fue hace mucho. Debo reconocer qué me gustó desde qué la vi.

-¿Es de aqui?

-Esa es otra pregunta.-dijo Stear atento a su cámara

-Stear no interrumpas - ordenó la pecosa.

-Sí, estudia aquí y la conocen muy bien la consideran la más linda.

-Espera ¿Charlotte fue tu novia?- dijo Erik desconcertado.

-No.

-¿Veronica?.- dijo Archie

-Menos.

-¿Una de las gemelas Romanov?- intervino Stear qué seguía con su cámara

-Frio.

-¿Stephanie? - dijo Archie

-Tampoco.

-Ya dinos.- dijo Candy desesperada.

-Una chica rubia con pecas qué conocí en un barco. Se llama Candy.

-Muy gracioso Terry. -dijo Candy enojada por involucrarlo con tantas chicas pero aliviada de ser la primera y la única.

-¡Ya sirve rápido ponganse para la foto!

-Ojala funcione.

Todos se colocaron de pie bajo el árbol junto a sus respectivas parejas.

-A la de tres digan whisky.

La parecer la cámara tomo la foto pues se vio cómo el foco encendió aunque no explotó.

-Vamos Paty ¿me acompañas a revelarla?

-Sí vamos. Quiero aprender a revelar para cuando sea periodista.

-Vamos Antonella te acompaño a tu dormitorio.

-Erik puedes llevar a Annie yo debo regresar al cuarto de castigo.

-Claro Archie.

En la colina se quedaron los rebeldes y el elegante. Pero Terry ya debía irse a rezar el rosario así qué deseaba despedirse de su pecosa.

-Archie ¿conoces el onceavo mandamiento?

-Sí pero te aguantas. No pienso volver sólo al cuarto castigo. Así qué esperare a qué tu vengas con nosotros.

-Es verdad Terry, tenías razón. Parece qué alguien deambula por los pasillos del edificio.

-Y no es ningún fantasma.

-Esta bien iré a hacer lo qué te go qué hacer Los veo en la entrada del edificio en dos horas hora.

-Gracias Terry. Sabes te queda bien el pelo recogido.

-Gracias Candy, lo tomaré en cuenta en mi próxima visita al peluquero.

-Hasta el rato.

-Bye.

Los rebeldes se dieron un breve beso para despedirse. Para después Terry irse corriendo a la capilla y una vez más Candy se quedó a solas con Archie. Ambos sentados arriba del árbol.

-¿Te pusiste celosa?

-No.

-Tu cara se puso roja.

-Ya sé qué lo qué no fue en mi año… pero me gusta saber qué soy su primer y unico amor. Deseo qué nada ni nadie nos separe.

-Anthony entonces ¿Qué fue para ti?

-No fue amor, supongo qué un gran cariño y gratitud cómo lo qué siento por Albert.

-Lakewood. Eramos tu Anthony, Stear, tu yo. Pero se fue Anthony.

-Pero seguiremos los tres por mucho tiempo.

-Sí, aún quedamos tres de Los cuatro de Lakewood. Ojalá qué nadie nos separe.

-¿Sentiste ese escalofrío Candy.

-Sí.

-Acercate te abrazarse.

Candy acepto y para mirar junto a su primo la puesta de sol desde la colina.

Sentados en silencio cada uno con sus recuerdos de Lakewood. Sin imaginar lo qué les deparaba el destino. Un destino dónde sólo ellos dos quedarían de los cuatro amigos de Lakewood.

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Despacho de Lord Hamilton.

-Apostaste por Terry?

-Sí pero perdí. Erik dio la sorpresa. Ya te imaginaras las ganancias de la fraternidad.

-Ni planeándolo les hubiera resultado tan bién.

-Ya lo creo qué no.

-¿Quieres algo para tomar?

-Lo de siempre.

-Sabes, me quede en las gradas y no vi nada raro. De hecho aprovechando qué Martha quiso llevarle su pancarta a Albert habló con él. Así nadie sospecharía.

- Dime, ¿Albert te dijo algo?

-Ya tiene las señas del sospechoso y al igual qué nosotros si cree qué van contra Terry y lo ocurrido anteriormente sólo fue un despiste.

-Lo peor es qué no tengo idea de ¿quién viene la amenaza? Los progresistas no se tomarían tantas molestias, atacarían y ya, cómo todos sus atentados.

-Mira esto. Se lo entregaron a Raphael cuando estaba con Gabrielle y su nana en el parque. Afortunadamente se lo dio a su nana y no a Gabrielle.

"El Rey y sus miembros deben morir. Derrocar a la Monarquia"

-Desgraciados.

-¿Sigues creyendo qué no son los progresistas?

-Parece qué sí. Hablare con la policía y qué resguarden el colegio en la final. Seguro querrán atacar ese día.

-Afortunadamente Raphael aun no sabe leer. Le tuve qué decir qué era una invitación al cumpleaños de Nicholas.

-Ya veo qué están cambiando su estrategia.

El mayordomo pidió permiso para entrar y darle un mensaje a Lord Hamilton.

-Lord Hamilton, su cita ya está aquí.

-Oh claro qué pasé.

-Enseguida.- el mayordomo dio una reverencia y salio.

-Disculpa Richard, es Charles, tiene toda la semana pidiéndome una cita.

-En es caso me retiro. Te veo mañana en la segunda vuelta del torneo.

Richard se dirigió a la puerta donde ya entraba Sir Mcklahan.

-Arthur gracias por atenderme. Oh Richard qué gusto verte.

-Hola Charles, felicitaciones poro de Erik. Me retiro no quiero importunar...

-Oh no Richard por favor quédate. Me alegra que estés aquí. Tarde o temprano te enteraras.

-Gustas algo de tomar, estamos tomando ron del 96.

-Te agradezco, esta bien una .

-Toma asiento por favor Charles

Sir Mcklahan tomo asiento y aceptoa copa qué le entrego Arthur.

-Richard… ¿Te sirvo más?

-No, estoy bien con mi copa.

Arthur TSE sirvió más a su copa para después regresar a sentarse frente a sus dos visitas.

-Dime Charles ¿por qué tanta insistencia por una cita?. Sabes que eres bienvenido en mi casa.

-Lo sé te lo agradesco. Pero esto es un asunto legal y requiere de todo profesionalismo y discreción

-¿Pasá algo con el festival de Shakespeare? Creí qué los contratos de confidencialidad ya estaban aprobados por ti y el resto del

comité.

-No tiene nada qué ver con eso. Sino con mi hija.

-¿La qué tuviste con Marissa? -pregunto extrañado Arthur.

-Sí. No murió, esta viva y por fin me encontré con ella.

-Charles no quiero ser aguafiestas pero no será una embustera.-insistio Richard.

-En lo absoluto. Nadie más qué ustedes sabe de mi hija. Yo fui quien dio con ella. Y no se imaginan quien es.

-¿Está en Londres? ¿Cómo la encontraste?

-La encontré en el desayuno después de la fiesta de cumpleaños de su prometido. Es un buen chico, buen mozo como su madre y engreído cómo su padre.

-¿Estas bromeando?- dijo Arthur mientras qué el Duque seguía desconcertado.

-Yo no estoy entendiendo.

-Charles pienso igual qué Richardo no será una embustera. Alguien pudo ver los papeles qué tanto guardas en secreto.

-Espera ¿dijiste engreído?

-Sí, aunque no tan engreído cómo su padre.

-¿Estas bromeando?

-Ahora el qué no entiende soy yo ¿Cual desayuno? -ahora preguntaba Arthur.

-Señores, mi hija es Candy.

-¿Pero cómo?

-¿Hablas en serio?

-No me digan qué nunca notaron su parecido a Marissa.

-Apenas la vi un par de veces antes de huir a Escocia con Eleonor.

-Y yo me casé con Gabrielle y nos fuimos a recorrer Europa.

-Me imaginé. Pero yo nunca la olvidaré. Candy es cómo ella cuando tenía su edad. Albert Ardley me ayudó a confirmarlo

-Ese Albert en todo está.

-Brindemos por el reencuentro de padre e hija.

-Te felicito Charles. Supongo qué seremos familia después de todo.

-Ahora entiendo tu insistencia.

-Le agradezco de corazón a Albert por haberla cuidado y darle lo qué yo debí hacer. Pero es muy joven para tener una hija de casi quince años.

-Y vaya qué lo es.

-Además se la vive viajando. Piensa irse a África.

-Sí algo escuché. Creo qué se confía demasiado - apoyo el Duque -Qué Candy este en el colegio no significa qué no pueda llegar a necesitar algo.

-Precisamente por eso a partir de ahora quiero ser yo quien vele por ella y tomar las decisiones sobre su futuro. Le prometí a Candy no hacerlo, ella quiere seguir siendo Ardley por agradecimiento, pero es mi hija y yo quiero tener el honor de ser su padre. Arthur tú eres mi abogado.

-¿Qué quieres hacer?

-Quiero demandar la guarda y custodia de mi hija. Quiero qué Candy lleve mi apellido.

Continuará…

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(1*) Hannover solía ser un reino independiente, hasta qué el Imperio Germano hoy Alemania se apropió de el.

(2*) El pentatlón ecuestre se compone de tres días de torneo. Salto, Doma y Cross Country.

Se los dije, las exigencias del Duque y los castigos de la rectora es lo menos qué le debe preocupar a Terry ahora.

Una disculpa enorme por no subir este capítulo el viernes pero es fin de año y el trabajo ha aumentado. Pero aquí lo tienen.

Gracias a todas por sus comentarios y halagos Australia77, EveStru1213, Edith Grandchester, Gladys, Mia Brower Graham de Andrew, y todos los guest.

Mia / Edith: gracias por sus bellas palabras y Saludos a Pelusa, Facundo, Chiripa

Gladys / EveStru1213 / Australia77 : Lo más triste está por venir. Espero no hacerlas llorar mucho.

Un abrazo fuerte a todas ustedes y felices fiestas.