Capítulo 31 La nueva nuera

Fraternidad

Ya en la fraternidad se encontraba Stear terminando de revelar las fotografías qué tomó durante la competencia.

Para su mala suerte ninguna salió bien, todas estaban borrosas o simplemente estaban oscuras.

-Albert tenía fe en mi invento, era un prototipo de cámara 360.- decía Stear casi de las lágrimas.

-No veo por qué.

-¡Archie!

-No te preocupes Stear. Seguro la tendrás lista para el domingo.- animaba Paty.

-No creo Paty. Mi proveedor no abre los fines de semana. Y como podrás ver las bombillas están totalmente fundidas.

-Qué mala suerte - dijo Candy - Pero lo intentaste eso es lo importante.

-Ya nos podemos ir. Me preocupa qué la hermana Margareth llegue y no nos encuentre.- decía Archie apurado.

-No te preocupes Stear. La fotografía qué nos tomaste en la colina está hermosa. -dijo Candy para animarlo

-Sí, si no fuera porque parecemos fantasmas.

-¿Cómo qué parecemos fantasmas?-dijo Terry entrando la laboratorio.

-Terry ¿Qué haces aquí?-Saludaba Candy.

-No vi a los gemelos en el dormitorio, pensé qué estarían aquí. Quería ver cómo nos fue en las apuestas.

-Se fueron hace cómo media hora. En tu escritorio dejaron las cifras. La casa ganó todo -dijo Archie apuntando hacia dónde estaba la libreta.

Terry se acercó a tomarla y la ver las ganancias sonrió triunfante -Ni planeándolo nos hubiera salido tan bien.

-Ok, ya nos ponemos ir -Insistia Archie apurado.

-Ok vamonos, en tu cuarto analizaré los números.

Los cinco salieron de la fraternidad y en el camino continuaron hablando.

-Espera Archie. Los acompaño. Necesito pedirte algo. Bueno Zach.

-¿Qué pasa con Zach?

-Estuvo con tres chicas en la puerta secreta y una de ellas es Eliza.

-¡¿Qué?! -dijeron los otros cuatro la unísono

-Vaya zorrita. Perdón Chicas- dijo Archie.

-Ha intentado enfrentarla para qué le confiese porque le robó la llave. Pero se le esconde. Así qué pensamos qué tú podrías hablar con ella.

-¿Yo?

-Sí Archie. Tu nunca le has tenido miedo sin importar qué sea mujer. Yo no me veo hablando con ella sobre sus salidas nocturnas.

-Pero yo sí.

-Lo ves.

-Seguramente la robo para dársela a Neal. Y el rubí lo negó para culpar a Candy.

-Y por su culpa Candy y yo pasamos una semana encerrados. Dalo por hecho, mañana la llevaré a la segunda colina de Pony aprovechando qué todos estarán ocupados en la competencia. Así no tendrá quien la ayudé. La haré confesar te lo aseguró. Pero necesitaré quien la saqué de su cuarto.

-Yo puedo hacerlo y llevarla a la segunda Colina de Pony.

-Gracias Paty mañana a la una te veo en la colina.

-Hasta mañana. Llevaré a Paty a su dormitorio.

-Vayan con cuidado.

La llegar ao cuartos de castigo notaron qué estaba en penumbras no se percibía ningún ruido. Era bastante escalofriante.

Uno por uno empezando por Archie subieron por las escaleras de servicio. Una vez qué llegaron al pasillo de sus respectivos cuartos caminaron cautelosos.

No había nadie. El lugar ya estaba en penumbras pues ya eran 8 de la noche y no había una sola vela prendida.

Ya era muy tarde y seguramente la hermana Margareth ya había hecho su ronda.

-No hay nadie ni señal de qué nos trajeron la cena.

-La hermana Margareth se quedó platicando en la capilla. No creo qué haya venido ya.

-Pero aquí estoy.- dijo l Hermana Margareth saliendo de uno de los cuartos con una vela qué apenas alumbraba su rostro.

Los chicos pegaron el grito por semejante susto.

-¿Qué están haciendo afuera?

-Hermana Margareth puedo explicarlo.-Decía Archie recuperando el aliento.

-Sí hermana. Fue por seguridad qué salimos de aquí.

-¿Qué quieres decir Archie?

-Toda la semana hemos escuchado ruidos por la noche. Alguien entrando y saliendo de las habitaciones.

-Y asomándose por la ventanilla… me dijo Archie.- agregó Terry.

- Y hoy durante el día se escucharon más fuerte. No quise arriesgar a Candy y por eso escapamos.

-Será el ladrón de joyas. O el sospechoso qué están buscando.- pensó la monja.

-Perdon hermana Margareth le juro qué es verdad por eso Terry nos acompaña.

-Esta bien les creo. Vamos a terminar el castigo. No quiero exponerlos.

-Archie y Terry a su habitación. Yo llevaré a Candy a su dormitorio.

-Esta bien… -apenas pudo decir Terry despues de tan súbita decisión y viendo cómo la hermana se llevaba a su pecosa.

-Adios Terry, adiós Archie.

-Extrañare mis pláticas nocturnas con Candy.

-No me digas.

-La conocí antes qué tú y es mi prima te guste o no.

-Y Britter es mi prometida.

-Burlate. Pero cómo sea por favor cuidala. No sé porque presiento qué Eliza querrá lastimarla por eso.

-Te prometo qué no me despegaré de ella durante el resto de la competencia.

-Gracias Terry.

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El siguiente día Sábado pasaba sin contratiempos. Las chicas encerradas en su dormitorio y los chicos qué no competían apoyaban otra vez cuidando las pistas, apoyando a los jinetes o sirviendo al público.

Para los competidores sería el día más relajado pues el domo sólo consistía en mostrar las habilidades de su caballo. Tales cómo saludar, trotar, hacer reverencia, y cuánto truco hubieran aprendido.

Claro estaba qué sólo era posible si había una verdadera conexión entre el jinete y su caballo. Así qué prácticamente los puntos se ganan gracias a su caballo.

Las Canderrys se sentaron junto a Lord Hamilto y el Duque en las gradas.

El tío Brower también veía desde las gradas junto con George. Y Sir Mcklahan desde la primera fila acompañado de su asistente.

Candy junto con Paty estaban por salir de su encierro. Una para llevar a Eliza a la colina y la otra para tratar de ver la competencia desde el campanario.

-¿Vas por Eliza?

-Sí. Espero lograr convencerla de ir a la colina.

-Ten mucho cuidado.

-Lo haré.

Erik buscaba al capitán Brower entre la decenas de personas qué estaban llegando.

Algunas lo felicitaban por ir en primer lugar en la tabla. El agradeció sus palabras pero su mirada seguía buscando al capitán.

Cuando por fin lo encontró se dirigió hacia él pero su padre lo interceptó.

-Erik ¿A quien buscas?

-Papá, ¿Cómo estás? … Este.. justo a ti. Ayer no te vi.

-Disculpa ya sabes los viernes y sábados son muy activos en el teatro. Pero me enteré por Arthur y Richard de lo bien qué estuviste ayer así qué vine a verte. El teatro puede esperar.

-Fue un golpe de suerte. Honestamente no me interesa ganar.

-Dime ¿Dónde está Candy ? quisiera que se sentará junto a mí.

-Está encerrada. La hermana Gray no permitirá qué las chicas acudan al evento.

-Pero todos los años están aquí.

-Sí pero por seguridad. Han pasado muchas cosas.

-Ah ya entiendo lo del caballo y lo de é pena me hubiera gustado verla -dijo decepcionado el padre. - Pero no importa ya pronto estará a mi lado.

-¿Qué quieres decir?

-¿Has considerado dejar el colegio? Solos estás aquí por Terry, yo nunca te lo impuse. ¿No has cambiado de opinión?

-No, y ahora menos. ¿Por qué preguntas?¿Piensas sacar a Candy del colegio?

-Pues se te olvida qué Albert es quien decide sobre ella, bueno aunque se la vive viajando. Pero cómo sea él tiene la custodia no puedes pasar sobre su autoridad.

-Eso está por terminar.

-¿Qué quieres decir?

-Basta. Si tú quieres seguir aquí bien pero Candy se va conmigo, estoy seguro qué la recuperaré.

-Papá espera.

-Vete a arreglar. Ya están por empezar y tú sigues con el uniforme. Adiós.- sin decir más Sir Mcklahan se dio la media vuelta y se fue.

-Diablos. Qué no sea lo qué estoy pensando. Si pelea la custodia se enteraran qué… Ay no más problemas.

El chico preocupado decidió mejor ir a cambiarse.

Mientras tanto en las gradas el Duque se puso de pie.

- Marcus vamos con Terry.

-Sí su excelencia.

-¿A dónde van? ¿Vas con Terry?- preguntaba Gabrielle seguida de Madeleine y Martha.

-Este… si pero quisiera hablar a solas…

-Voy contigo. Ayer no le entregaron mi pancarta así qué aquí estoy para apoyarlo.-dijo Gabrielle tomando el brazo del Duque.

-Pero Gabrielle,

-Nosotras también vamos.-Dijo Martha junto con Madeleine.

-Arthur quédate aquí a apartar nuestros lugares.

-Sí amor, aquí los espero.

Resignado el Duque junto con Marcus y las Canderrys fueron a buscar a Terry.

-Disculpa, ¿has visto a Terry?- preguntaba Marcus a un par de chicos.

-Sí, está en el establo ayudando a su prometida. -contesto un chico.

-¿Candy?

-No esa ya pasó, ahora es Annie Britter.- contestó otro.

-¿Escuchaste eso Marcus? -decía desconcertado el Duque.

-La juventud de hoy Su excelencia.

-Debe ser un error - -dijo Madeleine

-Ya lo creo qué sí.- apoyo Gabrielle

-Vamos. Debemos averiguar.- dijo Madeleine.

Terry cumplía su promesa y cuidaba de Annie y está tampoco se despegaba de él.

Tal cómo lo prometió, Terry no se le despega ni un segundo. Así qué fue por ella al dormitorio, ambos llegaron juntos a los establos y ahora se apoyaban para tener listos a sus caballos.

Dicho gesto no pasó desapercibido por algunos presentes incluyendo Neal, pues con ninguna otra amazona ni siquiera la princesa de Asturias era tan atento.

-Saul por favor ayuda a Annie y luego me alcanzas por favor - ordenó Albert a uno de los chicos. Para después salir.

-No, yo me encargo. Puedes irte Saúl gracias. - dijo Terry y tomó las riendas del caballo para ensillarlo. Quería cerciorarse qué quedara bien.

-Gracias Terry no era necesario.

-Prometi cuidarte. Además, ser mi prometida tiene su recompensa pero también algunos contratiempos.

-Ya lo creo.

-¿Eliza te sigue molestando?

-De hecho en la cena ni siquiera se me acercó y hoy en el almuerzo tampoco. Está rara.

-Uf, los enemigos en silencio son más peligrosos así qué con mayor razón me quedo contigo. Así qué cuando entré a la pista te quedas con Albert.

-Sí, de acuerdo.

-Quiero qué mi futura esposa me eche porras.

-Oh no qué pena, no podría.

Terry soltó a reír por la ingenuidad de Annie, pues lo había dicho con sarcasmo.

Pero Neal qué los espiaba, también pensó que era verdad.

-Es un hecho, Terry está interesado en Annie. -Tengo qué ir con Eliza y contarle- pensaba Neal maquilando su ruin plan y corriendo a buscar a su hermana.

-Annie.

-Archie. -corrió la tímida a abrazar a Archie qué entraba a escondidas.

-Quise venir a desearte suerte antes de qué Albert me encuentre y me de una encomienda.

-Archie gracias.

-Permiso no quiero hacer mal tercio.-dijo Terry saliendo del establos.

-Ayer qué te vi desde el campanario me gustaste más.

-Archie qué pena.

-Te veías muy linda. Trataré de no entretenerme mucho con Eliza para poder verte.

-Sí, Paty y Candy me explicaron lo qué quieres hacer.

-Paty me ayudará con Eliza.

-Ten mucho cuidado es muy vengativa.

-Te sigue molestando con lo de Terry.

-Pues...sus comentarios son incómodos. Pero no creo qué me odie más qué a Candy.

-Me voy ya no tarda en llegar Albert y seguro Paty ya debe estar por llegar a la colina.

-Cuidate.

Archie la acerco a él tomándola de la cintura para besarla en los labios. Annie sin oponerse aceptaba el beso Francés de su querido elegante. Pero Terry los bajo de su nube.

-Perdon por interrumpir pero el tío abuelo anda cerca.

-Adios. -dijo Archie saliendo cuidadosamente.

-Lo siento. Qué vergüenza.-decía Annie cubriendo sus mejillas sonrojándose.

-Britter si vas a ser me infiel al menos disimula. No quiero ser el cornudo del San Pablo

-Oh Dios no. Yo jamás sería una mujer mala.

-Gracias querida.- se burló Terry - Por cierto. Ten cuidado con tantos besos.

-¿Por qué?

-Sí un hombre te ha besado 16 veces, quedas embarazada.

-¡Santo Dios!

-Oh sí.

Annie se quedó intrigada y asustadisima sentándose en la paca de alfalfa y con los ojos más abiertos qué un par de platos. Miraba el vacío contando los besos qué se había dado con su amado Archie.

Terry se reía por debajo al verla tan asustada. No podía creer qué le creyera todo. Pero se sintió mal … bueno un poquito, de verla tan asustada

-Ash Britter eres tan inocente. -murmuró el rebelde y estaba a punto de decirle la verdad cuando…

-Terry buenos días.

-Papá buen día. Hola Marcus. ¡Gabrielle estás aquí!

El chico corrió a abrazar a su madrina. Qué lo correspondió y le dió un beso.

-Ayer no me dejaron darte mi pancarta y bueno hoy qué sólo es domo decidí venir a apoyarte personalmente.

-Gracias… gracias a todas

-Canderrys hasta el final. -dijo Gabrielle qué después se percató de la presencia de Annie - Oh perdón no te vimos. Estás muy escondida. Buen día Annie.

La chica no respondió pues seguía inmovil y sumergida en sus pensamientos.

-¿Annie?

-Disculpenla, está nerviosa por la competencia.-dijo Terry.

-Si no les molesta señoras me gustaría hablar a solas con… -decía el Duque qué súbitamente fue interrumpido por Annie

-Terry … tienes razón

-Annie ahora no.

-Ya hice cuentas y estamos en problemas.

-Te digo qué luego hablamos…

-Terry… Estoy embarazada.

-¡¿Qué dijo?! - dijeron las Canderrys y el Duque al unísono.

Mientras qué a Terry casi se le sale el alma del susto.

-Terry ¿qué vamos a hacer?- insistía la chica preocupada y casi llorando.

-Terruce ¿De qué habla?- insistió ahora su padre

-Ay no ya me dijo Terruce mala señal...

-¡Te estoy hablando!.

-Vamos a tener un hijo.- dijo la tímida comenzando a llorar - Es lindo pero no de está forma.

-¡Santa madre! - dijeron las Canderrys

-Papá todo tiene una explicación.

-¡Claro qué tiene explicación!

-Vamos a ser papás Terry.

-Ya no hables Britter.

-Andando vamos a tu cuarto y me explicas ¡¿qué diablos hiciste?! -sentenció el Duque saliendo furioso

-Terry. Mi papá me va a matar.

-Y el mio a mi si no aclaramos esto Britter. Ven conmigo.

Desde el campanario Candy observaba todo el San Pablo incluyendo las caballerizas.

-Ese el Duque ¿por que va tan furioso? Se dirige al dormitorio de los chicos. Seguro a buscar a… Terry va tras él… y con Annie. ¿Qué estará pasando? Esas son Gabrielle y Martha y la duquesa Madeleine. Ay no debe ser grave en 10 minutos comienza la competencia. Será mejor qué vaya.

Candy bajo rápidamente las escaleras, al llegar afuera un chico con un hombre desconocido y de muy mal aspecto.

-Auch.

-Cuidado hermosura. ¿Te lastimaste? - dijo el tipo dándole su mano para ayudarla.

-¿Quién es ust… ?- Dijo Candy no aceptando su mano y poniéndose de pie rápidamente. Al verle la cara pensó - Es el mismo tipo del retrato hablado.

-¿Qué pasa muñeca? Tienes unos ojos hermosos y tú piel.

-¡No me toque!- gritó la chica echando a correr.

-Tu no te me vas.

-Ahhh.- grito Candy la sentir el empuje del tipo haciéndola pegarse contra un árbol.

-Ahora entiendo porque Lord Grandchester te eligió. Sí, los vi dormir juntos en el cuarto de castigo. Muy mal señorita.

-Era usted entonces. Alejase de mí.

-Me pagaron por acabar con él. He tenido tantas oportunidades de hacerlo. Pero quién me pagó está empeñado en qué el Duque lo vea.

-Usted esta loco.

-Y tú serás mi bono.

-No tan fácil. -Candy le dio una patada en sus partes bajas y nuevamente salió corriendo rumbo a los establos.

-¡Mocosa estúpida!

Candy corría sin mirar sólo deseaba alejarse de ese hombre y pedir ayuda. Iba tan asustada qué no vio el caballo qué se le venía encima.

-¡Cuidado!

-Ahhh

El jinete alcanzo a detenerse pero Candy cayó lastimando se nuevamente su tobillo. El chico bajo rápido de su caballo para auxiliares.

-¿Estás bien? Lo siento. A lo lejos escuche tu auxilio y luego vi que ese hombre te seguía. Pero veo qué la verme se fue ya no lo veo.

-Sí, muchas gracias. Estoy bien. Hace unas semanas me lastimé el tobillo supongo qué resintió por mi caída.

-Me alegra, permíteme presentarme soy Axel Von Deel Príncipe de Hannover.

-Un verdadero Príncipe. Oh Dios lo dije en voz alta.

-Sí. ¿Nunca habías conocido uno en persona?

-Bueno, de niña conocí al príncipe de la colina.

-¿Colina? Querrás de ser Colonia (1*) Aunque no tenemos príncipes allá.

-Es un sobrenombre qué le di a un amigo que resultó ser mi padre adoptivo.

-No entiendo nada.

-Seguro lo conoces es Albert el joven rubio qué ayuda a los chicos en la competencia.

-Ah sí. Pero creo qué no le he puesto mucha atención. A mí sólo me interesa ganar y si es contra el engreído duquesito de Grandchester mejor.

-Creo qué no te cae bien.

-No soporto a ese imbécil engreído.

-¡Oye! Si es engreído, y se llama Terry Grandchester. Pero no es ningún… eso qué dijiste.

-¿Acaso eres algo de él?

-Sí, su prometida. -dijo orgullosa.

-Ya veo por eso lo defiendes.

-¿Por qué lo odias tanto?

-Porque Antonella era para mí y la Reina se la otorgó a él. Un simple Duque. Yo soy un príncipe.

-Vaya, te tomas muy en serio eso de ser príncipe.

-Porque lo soy.

Candy comenzó a reír, no podía creer el motivo de tanto odio contra Terry le pareció tan tonto.

-¿De qué te ríes?

-De qué odias a alguien por una decisión qué ni siquiera él tomó. Y peor, ya ni siquiera está comprometido con Antonella.

-Claro qué tiene la culpa. Ese día en las festividades de San Patricio confirmaria mi compromiso con ella. Pero no, el muy engreído tenía qué sobresalir con su actitud. La reina madre quedó tan encantada qué sugiero casarla con él y a mí con la princesa Anastasia.

-Pues sí Terry pudo cancelar su compromiso no veo porque tú no.

-Porque el padre de Anastasia es nada menos qué el Zar de Rusia. Romper un compromiso sería un insulto. Y más ahora qué el Zar y el Kaiser no se llevan tan bien (2*)

-Qué lío.

-Sí. Es cómo en todas las familias. Los nietos peleándose por los terrenos de la abuela.

Candy volvio a reír cosa qué contagio la chico.

-,Suena tonto verdad.

-Lo siento, es lo mismo qué ha dicho Terry. Los deseos de la abuela Vicky por una Europa unida se están desmoronando.

-Supongo qué es mi deber, casarme.

-Lo lamento. Pero insisto, Terry no lo hizo con la intención de perjudicarte además…

-¿Qué?

-¿Te has preguntado si le interesarás a Antonella?

-Con el tiempo le demostraría mi amor y seguro la conquistaría.

-No lo creo si ella siempre ha estado enamorada de alguien más. En el corazón no se manda.

-No entiendo por qué estoy hablando contigo de mis cosas. Además ya debería irme seguro ya empezó la competencia.

-Tal vez el destino quería qué habláramos.

-Debo reconocer qué me siento libre. Nunca había hablado de esto con nadie. Y escuchándome creo qué…

-En el fondo sabes qué Terry no tiene la culpa. De todas formas Antonella siempre ha amado a Erik. Y ahora es muy feliz con él.

-Ni me lo digas. Vi cómo se miraban ayer durante la competencia.

-¿La quieres mucho?.

-Con todo mi ser.

-La verdadera muestra de amor es tener el valor de ver feliz a la persona qué amamos aunque no sea a nuestro lado.

-Lees demasiadas novelas. Ahora entiendo porque te llevas tan bien con Terry.

-Qué puedo decir.

-Ya lo creo. Se te iluminan los ojos cuando pronuncias su nombre.

-Seguro la mujer qué está destinada a ti aparecerá cuando menos lo esperes.

-Espero qué para entonces mi compromiso esté disuelto.

En ese momento el toque de inicio se escuchó a lo lejos.

-Ay no ese fue el toque de arranque. Seguro ya comenzaron. Vamos te llevo rápido al dormitorio.

-Pero debo hablar Albert.

-Hazlo después de la competencia. A lo qué vi ayer, el pobre Albert está en todos lados al mismo tiempo. Está súper ocupado. Además ese tipo qué te seguia no volverá en rato. Debe estar buscando un médico por el golpe qué le dio mi caballo.

-Supongo qué tienes razón.

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Habitación de Terry.

-Ahora entiendo a tus compañeros. Con razón dijeron qué tú nueva prometida es Annie. No puedo creerlo ¡esos son los principios qué te enseñe!

-Papá puedo hablar.

-¡No! Mírala has destruido su … su … su futuro. Seguro tenía planes.

-Casarme con Archie.

-Pues ahora se casaran.

-¿En serio ? Eso sería maravilloso.-dijo la tímida pensando qué se referían a Archie.

-Annie no está bien atrapar a un hombre con un bebé.

-Lo siento, no era esa mi intención.

-Ay no es cierto. Por favor déjenme hablar…

-No. Hoy mismo escribiré al señor Britter y si es necesario iremos a América a qué des la cara. Te crié cómo todo un caballero inglés y mira lo qué has hecho.

-Pero cómo con Terry yo pensé qué se referían. Por favor, yo no quiero casarme con Terry.

-Pues no soy tan mal partido Britter.

-No te burles Terry.

-Ya cálmate Richard, son jóvenes se dejaron llevar.

-Yo sigo sin entender, si tú amas a Candy y tú a Archie.- decía la abuela Martha

-Si me dejaran hablar.

-En lo absoluto. Se casan y punto.

La tímida comenzó a llorar desconsolada.

-Tranquila Annie. Debes entender qué lo qué hicieron no está bien. Debieron esperar. Tú tan linda e inocente

-Te aprovechaste de su inocencia.

-Hummm debo reconocer qué si. Quise jugarle una broma y mirenme ahora.

-Dios qué dices Terry osea qué no amas a Annie.

-No. Yo amo a Candy.

-Y yo a Archie. No quiero casarme con Terry.

-Fue divertido hasta qué ustedes se empeñan en casarnos.

-Esto es inaudito. ¡Mancillaste su honor por diversión!

-¡Cálmate Richard!.

-¡Eduque un caballero no un patán!

-Terry tú no eres así no me decepciones. -decía Gabrielle.

-Si me dejaran explicarles.

-¡No! No pienso escuchar ni exponer a estas damas a escuchar cómo… mancillaste la inocencia de esta señorita. ¡Se casan y punto!

-Pero yo no quiero a Terry.

-El cariño es mutuo Britter.

-Annie debes casarte para … ocultar su … embarazo. -dijo Martha.

-Pero no entiendo, en todo caso con Archie.

-Dios qué pecado. - agregó Martha.

-Richard debe haber otra solución. Ellos no se aman.

-Si hay otra solución. Terry te lo advertí. Si hacías una tontería cómo esta con Candy pero por lo visto lo hiciste con Annie.

-Sí, me lo has dicho tantas veces.

-Te vas al ejército y Annie a un convento en lo qué da a luz.

-¿Y el bebé?- preguntó Martha.

-Lo adoptaremos Eleonor y yo.

-Ay Richard lees muchas novelas.-intervino Madeleine.

-¿Entonces qué sugieren si no es casarlos?.

-Pero, no veo porque Terry, si Archie es el padre de mi hijo.

-Al fin.-exclamó Terry alzando sus manos.

-¿Cómo?-dijeron las Canderrys y el Duque.

-Se que no debí dejar qué fuéramos tan lejos pero… yo amo mucho a Archie

-Te creo, el amor es tan apasionante -suspiro Madeleine.

-Pero tú dijiste qué te aprovechaste de su inocencia.

-¿Ya puedo hablar?

-Aclara esto de una vez.

-Annie no está embarazada.

-Gracias a Dios.

-Efectivamente quise jugarle una broma porque es demasiado inocente. Pero cuando quise sacarla de su error pues llegaron ustedes y se armó todo este zafarrancho.

-Pero entonces…

-Yo sólo le dije qué una mujer se embaraza cuando un hombre la besa más de 16 veces.

-Y Archie me ha besado 17 veces.

¿A eso te referías con lo de llegar tan lejos?

Los presentes respiraron profundo y una qué otra risilla se escuchó

-Por Dios. No se burlen, es una niña inocente.-Intervino Gabrielle

A lo qué Gabrielle agregó.

-Ay Annie créeme fue una broma de Terry ninguna mujer queda embarazada por un beso. Si así fuera yo ya tendría cientos de hijos y Dios sabe de quién.

-Madeline qué cosas dices.

-Ya me va a pedir disculpas Su Excelencia.

-No. Susto nos diste y no es correcto aprovechar la inocencia de una chica, ni para hacerle bromas. Ahora váyanse qué seguro ya comenzó la competencia.

-Ve Annie. Sólo no dejes qué tu novio vaya más allá de la cintura y estarás bien.-aconsejo Madeline con un guiño.

-Vamos Britter.

-Dios qué susto. Ojalá mi bebé no salga con cara de susto.

-Richard, de verdad ibas a enviarlo al ejército.-pregunto Madeleine.

-No.

-Menos mal.

-Pero no pienso apoyarlo si hace una tontería con Candy. Espero qué con esto le quede claro.

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A paso velo Terry llevaba a su cuñada-prometida qué casi la tumba.

-Terry no tan rápido.

-Britter la próxima vez qué esté hablando con el Duque no hables.

-Esta bien lo siento.

-Ash lo qué me faltaba.-dijo Terry la toparse con Axel.

-Terry. No te vas a morir pronto.

-A veces pareciera qué sí ¿verdad Britter?

-Hola Terry.- Dijo Candy asomándose detrás de Axel.

-Candy. ¿Qué haces ahí?

-Una larga historia.

-Debo decir que tu prometida tiene el don de escuchar a las personas y por alguna extraña razón convencerte de ir por el buen camino.

-Ya lo creo.

-¿Siguen aquí? Ya deberían estar en la pista. Candy qué haces afuera de la habitación regresa- decía una de las hermanas.

-Sí Hermana enseguida.

Candy obediente se dirigió a su recámara y aprovecho para enviarle un beso a Terry mientras la hermana no miraba.

Terry le devolvió el beso junto con un guiño para después darse la media vuelta en irse a la competencia.

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Segunda Colina de Pony

-Ya suéltame. ¿No deberías estar encerrada?¿Para que me trajiste ?

-Yo se lo pedí. -decía el elegante saliendo detrás del árbol.

-Archie.

-Sí, yo. Ahora mismo me vas a decir por qué le robaste la llave a Zach.

-No sé de qué hablas.

-Lo sabemos todo. Saliste con él para robarle la llave y dársela a Neal.

-¡Estas loco! Yo jamás…

-Admítelo me contó detalle a detalle lo qué hicieron en la puerta secreta durante la noche.

-Es un desgraciado.

-Gracias por confirmarlo.

-Vaya qué Eliza guarda secretos- murmuraba Paty

-Te he soportado muchas cosas pero desde qué empezaste a molestar a Candy y mentir para meterla en problemas ya no te soportó.

-Se merece eso y más por despreciarme.

-¡Qué tonterías dices!

-Sí. Se supone qué sería mi amiga pero preferiría estar con la servidumbre qué conmigo.

-Hasta yo hubiera hecho lo mismo.-dijo Paty.

-Eliza desde el primer día tu y Neal la molestaban. ¿Cómo iba a estar cómoda con ustedes?- retaba Archie.

-Yo quería una amiga. Por eso la trajeron del hogar de Pony. Ella sería mi amiga.

-Ay por Dios Eliza ni tu te la crees.

-Después Anthony, tú y Stear se desvivía por ella. Y me quito su atención.

-Te está fallando el cucu. Porque yo ni en el mundo te hacia.

-Y el tío abuelo, llenándola de regalos y hasta le dio la mejor habitación.

-Será porque es su hija. ¿Qué padre no le da lo mejor a su hija?- Intervino Paty. -Sería ruin qué Albert lo hiciera con otra intención.

-Mira Eliza déjate de dramas y confiesa. ¿Tú le robaste a Zach la llave para dársela a Neal?

-Eliza habla.

-Sí, si lo hice ¿ y ?

-Eres una zorra. ¿Sabes lo qué le costó a Terry tenerla ? y tú y tu hermano lo echan a perder en días Además de qué un rufián anda por todo el San Pablo.

-¿Cómo dices?

-Sí Elisa. El maldito qué quiso envenenar a Draco y casi mata a Antonella, seguro entró por ahí con la copia de la llave qué tú robaste.- dijo Paty preocupada.

-No será qué tú se la diste.

-No sé de qué hablan. Yo sólo le di la llave a Neal.

-Sí y él se encargó de sacarle copias y ahora todo el San Pablo tiene una.

-Me alegro. Ahora Albert la cerró y nadie la volverá a usar.

-También robaste los rubíes de Luisa ¿o ella te los prestó para lucirlos en tu cita?

-¡Claro que no! Yo tengo mis joyas y no necesito a nadie más.

-No pudo haber llegado ese arete ahí sólo.

-Pues no me creas no me importa. Además la hermana Gray está investigando quién es el ladrón del San Pablo.

-Seguro tu para ponerle una trampa a Candy como lo hicieron tu y Neal para enviarla a México.

-¿A México? ¡Qué ruines!- exclamó Paty

-Piensa lo qué quieras. Pero claro qué me encantaría inculparla para qué la expulsen. Adiós.

-Eliza ven aquí no he terminado.

-Dejala Archie. Ya dijo lo qué necesitabas confirmar.

-Tienes razón. Debemos decírselo a Terry.

-Vámonos Archie ya es tarde. Seguro ya comenzaron.

-Te acompaño a tu dormitorio.

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Uno por uno pasaban los competidores.

Mildred y Antonella hicieron una excelente presentación. Pero aún así los favoritos seguían siendo el príncipe Axel y Lord Terry. Aunque ya nadie descarta qué Erik pudiera dar otra sorpresa.

Tan así qué en el salón de apuestas ahora también algunos apostaban por Erik.

Annie hizo lo suyo de forma espectacular dándole un 9.1. y el aplauso del público.

Después fue el turno de otros 3 jinetes más para después darle paso a Terry.

Una vez más las Canderrys aplaudieron de pie la verlo entrar. Sin duda la más feliz era Gabrielle.

-Mira Arthur se ve tan guapo.

-Sí cómo Albert.

-Ni la caso. Terry es mejor.

-Ya no discutan, lo pueden desconcentrar. -Ordenaba Madeleine.

-Se ve muy concentrado y Teodora lo hace muy bien.

-Mira Arthur ¡qué hermoso parece qué baila!

Gabrielle estaba tan emocionada al igual qué los asistentes.

-No cabe duda qué Teodora se entiende muy bien con Terry - comentó Albert.

Terry o mejor dicho Teodora dio una presentación llena de elegancia y sutileza. Al finalizar Teodora hizo una reverencia. Qué hizo al público ponerse de pie.

El aplauso fue inmediato y la puntuación de 9.3.

-¡Cómo qué 9.3! ¡Merecía un 10!

-Gabrielle sabes qué nunca verás un diez en una competencia.

-Pues es injusto.

El rebelde salió de la pista para permitir entrar a su mejor amigo quien no estuvo tan espectacular con el día anterior.

Los últimos jinetes fueron una vez más Axel, Terry y Erik.

Aunque no fue el diez que esperaban el Duque estaba soberbio cómo pavo real de ver la tabla de puntajes con Terry a la cabeza.

En segundo lugar quedó Axel y después Michael.

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Rectoría.

Y mientras unos celebraban qué el día pasó sin contratiempos, otros todo lo contrario pues era un hecho qué el atentado sería el domingo.

En el despacho de la rectora, Albert el Duque y su jefe de seguridad Marcus ultimaban detalles para el día siguiente.

-Hermana Margareth mañana sin excusas cerciórese qué todas las chicas están en su habitación. Si es necesario hacer rondas cada media hora hágalo. Apoyese con la Hermana Judith y la Hermana Jane.

-Asi lo haré.

-Lo qué le sucedió a Candy fue muy peligroso. Qué claro no hubiera pasado si se hubiera quedado en su habitación.

-Ya la reprendí por eso. Después de comentarme lo sucedido le hice ver el peligro en el qué estuvo. Me aseguraré qué mañana se quede en su habitación.-dijo el tío abuelo

-Le agradezco Albert. Puede retirarse Hermana.

-Permiso.

-Hermana Gray mañana estará aquí el jefe de policía y otros en cubierto durante toda la competencia.

-Gracias Duque. Con ellos y con la ayuda de Dios todo saldrá bien.

-Está cerca. Annie también me comentó a qué el tipo qué se acercó a ella ayer en las caballerizas era el mismo del retrato hablado. Y también Mildred lo vio en la antigua casa del velador. Y ahora con lo qué le dijo a Candy.

-Diablos ha estado tan cerca y nadie lo notó.-comento enojado.

-Sabes lo qué hace. Seguro a eso se dedica.

-No permitiré qué nadie qué no sea el señor García o yo se acerquen a las caballerizas. Y claro los competidores.

-Por su puesto Albert tiene mi autorización para hacer lo qué crea conveniente.

-Marcus mantente cerca de Terry todo el tiempo.

-Sí su Excelencia.

-El príncipe Jorge me ha enviado sus disculpas, mañana no podrá estar en la final por un asunto de fuerza mayor.

-Genial, así podremos enfocarnos más en los chicos.- comentó el Duque.

-Hermana Gray, gracias por todo, nos vemos mañana.

-Hasta mañana buenas noches. Me retiro también.- secundo Richard para dirigirse la puerta junto con Marcus.

-Los acompaño.-dijo la Hermana Gray.

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Ya era media noche y todos dormían tranquilamente en sus respectivas habitaciones.

El silencio rodeaba el San Pablo. Ni un alma se escuchaba, todo era paz y tranquilidad.

Candy dormía sola, extraño los brazos de su rebelde pero una promesa es una promesa. No dormirían juntos en su habitación hasta estar casados por la iglesia.

Su respiración era agitada pareciera qué soñaba algo no grato. Apenas y murmuraba el nombre de Anthony.

Se movía de un lado a otro pronunciando con tristeza el nombre de su querido Anthony.

Soñaba en el día de su presentación la sonrisa de sus paladines y cómo Anthony se alejaba. Y una vez más ese sueño ese terrible sueño el mismo qué tuvo en el Mauretania volvía a atormentarla. Annie recostada sobre el césped inmóvil pero esta vez no era cubierta por el agua sino qué se hundía poco a poco por la tierra cómo arenas movedizas. Ella tratando de sostenerla pero era inútil la tierra se la tragaba. Y después Anthony en el otro extremo recibía a Annie.

Terry aparecía de pronto junto a ellos. Montaba a Teodora y después corría a galope ¡No Terry no te vayas! gritaba en su pesadilla. Pero él no la escuchaba, poco a poco se alejaba y de pronto de la misma forma caía del caballo tal y cómo cayó Anthony.

Candy despertó asustada y agitada.

Miro a su costado y Terry no estaba, ojalá hubiera estado ahí para abrazarse a él y no soltarlo nunca.

-Anthony, nunca pude despedirme de ti. Tengo un miedo terrible no quisiera qué la historia se repita. Annie, Erik y Terry son buenos jinetes pero… tengo mucho miedo.

Se levantó de su cama y fue hacia su ventanal lo abrió y salió al balcón.

Miro hacia la habitación de Terry ya estaba a oscuras al igual qué el resto. Hacía frío, se abrazó a sí misma y aunque su mente le decía qué no, su corazón lo pedía a gritos y más cuando esa horrible imagen de ver caer a Terry cómo a Anthony le venía a la mente.

Dio un largo suspiro y regresó a su cama. La sintió tan vacía ni siquiera Clin estaba ahí para acurrucarse en sus pies.

Sintió un horrible escalofrío y sin pensarlo más se decidió a ir con su amado esposo.

Se colocó su abrigo, cerró el ventanal y aprovechando la oscuridad de la noche se fue por los árboles hasta el balcón de Terry.

Antes de entrar miro de vuelta a su habitación para cerciorarse de no haber dejado su ventanal abierto. Afortunadamente si estaba cerrado.

-¿Vas a entrar o te quedarás cuidando mi balcón?

-Oh Terry.- Candy se lanzó a los brazos de su amado.

-Pecosa a mi también me alegra verte aquí. No podía dormir así qué salí a fumar algo, quería convencerme de no ir a dormir contigo pero mira qué buena sorpresa me has dado.

-Yo tampoco podía dormir. Y cuando lo hice tuve una horrible pesadilla. Quería abrazarte.

-¿Tan mal estuvo?

-Sí. Terry no quiero perderte.

-Hey pecosa tranquila. Dios estás llegando.

-Te vi, te vi caer cómo a Anthony. Eras tú el qué caía no él.

-Candy.

-Lo sentí tan real.

-Pero no lo es. Aquí estoy. Y nunca me separaré de ti. Ni siquiera en el ¿ lo recuerdas?-Aun si muriera…

-¡No!

-En todas y cada una de mis vidas voy a amarte y arreglarmelas para estar contigo. Nada cambiará en mi.

-Prometeme qué no competiras mañana.

-Candy, sabes qué no puedo.

-Por favor.

-Te puedo prometer qué estaré bien y voy asegurarme de sujetarme muy fuerte a Teodora.

-Sí algo no marcha bien te retiraras.

-Te lo juro.

Candy se abrazaba a él cómo deseando fundirse con él. Terry la besó en la frente y se quedaron así por un momento y en silencio.

La pecosa poco a poco se calmaba y sus lágrimas dejaron de correr. Terry seguía abrazándola y su mirada no tenía un punto fijo. Pero si llamó su atención una silueta saliendo de una de las alcobas de las chicas. Apenas y pudo verla estaba tan oscuro.

-Candy vamos adentro hace frío aquí y no es seguro.

La chica sin decir nada entró y caminó directo a la cama. Terry por su parte y desconfiado por lo qué vio cerró con llave su ventanal y corrió las cortinas.

-Candy ¿Cerraste bien tu ventanal?

La chica sólo asintió mientras se quitaba su abrigo y después se metió a la cama.

Cuando él se acostó en la cama ella de inmediato se acurrucó con él.

-Descansa Candy. Aquí voy a estar cuidándote. Hoy y siempre.

Continuará…

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(1*) Colonia es una de las ciudades más importantes en Alemania.

(2*) El zar Nicolás II de Rusia, el Kaiser Guillermo II de Alemania y Prusia y el Rey Jorge III de Inglaterra ¡eran primos hermanos! Y ni así pudieron llegar a un arreglo y evitar la Primera Guerra Mundial. Cómo dijo Axel parecían los nietos peleando por los terrenos de la abuela la difunta Reina Victoria. Sólo qué aquí muchas vidas pagaron el precio.

Gracias a todas por sus comentarios y halagos Australia77, Niña, Gladys, EveStru1213, Edith Grandchester, Gladys, Mia Brower Graham de Andrew, y todos los guest.

Respondiendo a sus comentarios

Australia77: Spoiler time. Candy's father is so desperate, he wants to make up for lost time, so he will take her to Denmark if it's necessary.

Mia: Espero no lloren en el siguiente Capítulo :(

Nina: Gracias por tus palabras. Sobre lo de Stear lo decía porque efectivamente Mizuki lo mató en la historia original. Y cómo mi fic está basado en la historia original por eso lo menciono. En mi humilde opinión la época del San Pablo es lo mejor de Candy Candy pues aquí estoy yo agregando eso qué me hubiera gustado ver.

EveStru1213: Me alegro qué te agradara el Capítulo anterior. Trato de hacerlo divertido, no me gusta qué Terry sufra ¡Odioooooo qué sufraaaaa! Asi qué en mis fics es muy feliz… bueno sufre un poquito por Las exigencias de su Padre pero ya verás qué se las ingeniara para cumplirlas.

Gladys: Ay si, el padre de Candy es una piedrita más en el zapato. Erik tiene qué ayudarlos si o si. Porque de otra forma tendrían qué fugarse a América.

Un abrazo fuerte a tod s ustedes y felices fiestas.