Descargo de responsabilidad: Fate y sus derivados, no me pertenece, toda su historia y personajes pertenecen a Type moon y Honaki impact pertenece a Mihoyo.


Reunión.

—¿Hmm? —exclamé y giré mi mirada una vez más, conocía la voz, y entonces la vi, no nos veíamos desde hace cuánto… cinco… no, ¿seis meses? No estaba seguro, para empezar, ¿qué día era hoy? Lo último que recordaba era nuestro intento fallido de escapar de Fuyuki, la cueva, y la bestia honkai que casi me mata, también recordaba a Tachie vistiendo ese extraño atuendo… … ¿¡Tachie!? Giré rápidamente y, afortunadamente, pude ver a mi compañera descansando en una cama a unos pocos metros de la mía.

—¿¡Hey!? ¿¡Te encuentras bien!? —volvió a preguntar ella; pero mi cabeza estaba ocupada en analizar todo lo que nos había ocurrido. ¿Qué ocurrió con el Honkai, con Tachie, qué demonios hizo la espada, donde estábamos ahora, por qué ella estaba aquí? Y así las preguntas comenzaron a inundar mi cabeza, al mismo tiempo que buscaba encontrar respuestas—. ¡Oye! ¿¡Me estás escuchando!?—Continué analizando la información que tenía, al mismo tiempo que intentaba no pensar en esos extraños sueños. Sin embargo, mis pensamientos fueron interrumpidos cuando sus manos agarraron fuertemente mis mejillas, las cuales, luego me obligaron a girar mi mirada hacia ella—. ¿Estás bien?

Evité sonreír, y algo más, era extraño tenerla tan cerca y con una expresión tan seria en su rostro, luego, me dirigí hacia ella—. Kiana, ¿estamos muertos?

Esto hizo que mi amiga reaccionase mostrándose un poco sorprendida y que, a la vez, me soltase—. ¿Q-qué?

—Comprendo, si estás tú aquí, eso significa que al final la bestia honkai terminó asesinándome… —luego suspiré—, en ese caso, me acostaré y dormiré un rato más… —Dicho y hecho, me acosté una vez más y cerré mis ojos, al mismo tiempo que juntaba todas mis fuerzas para no reír.

Qué raro, habían pasado ya varios instantes, y Kiana no me había zarandeado enojada, era realmente muy…

—¿¡Huck!? ¿¡H-Hey, qué demonios estás haciendo!? —Súbitamente, sentí el agua fría golpear mi rostro, empapando mi ropa, así que me levanté rápidamente para verla sujetar un florero, el cual tenía algunas flores, hacia mi dirección, era obvio de donde había sacado el agua. Mi expresión se agrió visiblemente—. ¿Era realmente necesario? —pregunté mientras arrojaba la cobija húmeda al suelo.

—Estaba preocupada, ¿o acaso no te has dado cuenta? —Alcé mi vista para contestar, y pude ver el ceño fruncido en su rostro, verla con una seriedad que rozaba la pesadez era tan extraño como ver su rostro con una verdadera expresión de enojo. Es decir, no es que ella no pudiese ser seria, o mostrarse enojada, era solo que, incluso su versión más seria o enojada, no era tan seria o enojada como la actual—. Cuando escuché que en Fuyuki había ocurrido una explosión de energía honkai al igual que pasó en Nagazora, lo primero que pensé fue en la posibilidad de que te hubieses convertido en un zombi…

Esto llamó mi atención—. ¿Hubo una explosión de energía honkai en Nagazora? ¿¡Te encuentras bien!? —pregunté completamente despierto y obviamente preocupado.

Ella esbozó una sonrisa con un poco de ironía—. Sí, afortunadamente. Aunque, al igual que tú, también terminé inconsciente luego de que casi me asesinase una bestia honkai, y eso, junto con que, casualmente, hubo una explosión repentina de energía honkai en la ciudad, me ha hecho preguntarme si me estás pegando tu mala suerte.

Alcé una ceja repentinamente, ese, "casualmente", fue dicho muy por lo bajo, por otro lado, su última frase hizo que rodase mis ojos, y luego sonreí con ironía—. Pues discúlpeme, Princesa.

—Perdonado por ahora —respondió ella con una ligera sonrisa, era realmente extraño, Kiana podía comportarse como una señorita de alta sociedad y, de un momento a otro, cambiar para comportarse como una chica más… bueno, no de tan alta sociedad. Le atribuía esto a la crianza de Siegfried-san y de Cecilia-san, donde la segunda era una dama de la alta sociedad, y el primero, si bien pertenecía a una gran familia distinguida del mismo nivel, la familia a la cual la mía servía desde hace poco más de 500 años, era… bueno, era Siegfried-san, la última vez que le vi enseñarle algo a Kiana, había dicho que le estaba enseñando a patearle el culo a los idiotas que intentasen conquistarla… y… me miraba a mí mientras lo decía...

—Me alegra que nada te haya ocurrido, y… ¿Dónde estamos? —pregunté mirando a la sala de lo que parecía ser una enfermería.

Para mi extrañeza, Kiana sonrió enormemente—. ¿Dónde crees?

Esto me hizo plantearme la pregunta en condiciones, para así hallar una respuesta concordante que pudiese molestarla—. ¿St Freya?

—¿¡Cómo es que tú…!? —preguntó ella entre sorprendida y frustrada.

Sonreí ligeramente—. Realmente no es tan complicado, solo tuve que observar tu gran sonrisa y pensar: Hmm… ella ha estado viajando por varios sitios buscando a Siegfried-san; pero se ve específicamente emocionada de estar en donde sea que estamos, así que tiene que ser un lugar a donde haya querido ir durante mucho tiempo y al cual no le hayan permitido viajar. —Luego sonreí—. Es como si me dijeses: Hey, adivina en qué lugar nos encontramos y del cual te he estado hablando durante un año y medio y al cual no nos habían permitido venir hasta ahora.

Esto hizo que ella sonriese incómodamente—. No soy tan predecible, ¿o sí?

Sonreí ligeramente—. ¿Te digo la verdad, o seguimos siendo amigos? —pregunté, y un ligero golpe en mi brazo fue su respuesta.

—Bueno, ambos tenemos mucho de qué hablar, así que, ¿porque no salimos de aquí y aprovechamos para explorar? —preguntó ella sonriendo.

—Eh, Kiana… —dije mientras señalaba hacia Tachie.

—Oh, cierto, no lo sabes. Puedes estar tranquilo, solo está dormida y no tiene ninguna herida, y, según lo que me dijo la enfermera, probablemente no despierte durante el resto del día, por lo que, decidieron que dejarán que descanse aquí. Y no te preocupes, visitan a los pacientes regularmente y hay monitores haciendo guardia en los pasillos.

Me tranquilicé al escuchar sus palabras; pero todavía no estaba seguro de abandonar a Tachie—. ¿Segura qué estará bien? ¿No podemos hablar aquí?

—Eh, bueno… es que hay personas que…

Súbitamente, la puerta de la enfermería se abrió, y desde esta entró una mujer de cabello gris claro y ojos dorados. Ella estaba utilizando una bata blanca.

—Oh, Miss Hortensia, ¿viene a vigilar a los pacientes? —Escuché a Kiana preguntar, y tan solo por ver su lenguaje corporal, me di cuenta de que ella no se sentía cómoda con la presencia de la recién llegada.

Y, cuando los ojos de la enfermera se posaron en mí, comencé a entender el porqué. La enfermera asintió—. Veo que uno de nuestros pacientes despertó, desgraciadamente.

—¿Disculpé? —pregunté confundido, esperando haber escuchado mal.

—A veces nos dan bonos dependiendo del tiempo que requieran los pacientes de nuestros cuidados, así que, si quieres quedarte un poco más, simplemente dímelo y me aseguraré de que tengas otro "desafortunado accidente" —explicó la enfermera con una voz que no contenía ninguna emoción, lo cual la hacía aún más preocupante, mientras se dirigía hacia una esquina de la habitación para revisar un armario con medicamentos.

Disimuladamente, me acerqué a mi amiga—. ¿Es seguro dejar a Tachie a su cargo?

Vi como Kiana dudaba, pero aun así me respondió afirmativamente—. B-Bueno, ella fue quien curó tus heridas, y te sientes bien, ¿verdad? —Para mi sorpresa, era así, y no tenía ninguna de las heridas que me había hecho durante la lucha contra la bestia honkai—. Y a pesar de sus… excentricidades, no creo que permitan que alguien no apto sea parte del equipo médico de St Freya, ¿o sí?

—Espero que no… —susurré.

—Entonces, ¿te parece si salimos de aquí? No quiero estar aquí más de lo necesario, además, hay algunas cosas de las que no puedo hablar contigo en público.

Al escuchar esto, asentí—. Dame un momento para cambiarme de ropa, alguien me volcó el agua de un florero encima.

—Oh, que persona tan maleducada, ¿me pregunto quien habrá sido? —respondió ella con una ligera sonrisa.

Rodé mis ojos una vez más y estuve a punto de replicarle; pero no creí que fuese el momento apropiado. Afortunadamente, lo que Kiana había mojado era una bata de hospital. Esto me hizo preguntarme, ¿Quién me había cambiado de ropa? Y al ver momentáneamente a la enfermera, preferí no indagar en la pregunta—. Por cierto, ¿sabes dónde está mi ropa?

Kiana negó con su cabeza—. No, cuando llegué, ya tenías puesto eso, pero dejaron eso para ti.

Seguí el dedo de mi compañera para ver un uniforme recién planchado sobre la mesita al lado de mi cama, y ahora que lo notaba, era el mismo tipo de uniforme que Kiana estaba vistiendo justo ahora.

—Bien, dame un momento.

—Okey, te espero afuera.

Dicho esto, cerré las cortinas alrededor de mi cama y me dispuse a cambiarme. Después de haberme deshecho de la bata mojada y de haberme secado, me coloqué el uniforme y procedí a salir de la enfermería, pero al retirar las cortinas, me encontré una vez más con la mirada de la enfermera, y la vi sonreír por primera vez.

—¿Me queda bien? —pregunté con un poco de incomodidad, la mirada de halcón de la enfermera me ponía incomodo.

Ella contestó con una pequeña sonrisa—. Hmm, sí, muy bien, es bueno saber que tengo un nuevo paciente.

—¿No querrás decir estudiante?

—¿Acaso hay diferencia? —contestó ella sin ningún indicio de broma.

—Me voy —contesté secamente, buscando apresuradamente la puerta y saliendo de la enfermería.

Antes de cerrarla, pude escuchar a la enfermera decir—. ¡Rómpete una pierna!

—No eres actor, ¿verdad? —me preguntó Kiana al verme salir.

—No, y alejemos de aquí, no quiero estar cerca de este lugar —exclamé.

—Por cierto, ¿Por qué el que estuviese a tu lado significaba que habías muerto? —me preguntó Kiana.

A lo que sonreí para mi interior, eran estos momentos los cuales podía utilizar para igualar el marcador—. Bueno, lo único que recordaba era el final de nuestro enfrentamiento con el Templario, así que el que de repente estuvieses a mi lado, solo podía significar que me encontraba en el cielo.

—¿¡Hmm!? —exclamó Kiana.

Pero antes de que ella dijese algo más, me le adelanté—. Alejémonos más rápido, en serio, no quiero estar cerca de este lugar —Y dicho esto, aceleré el paso.

—¡Oye, espera!

Juntos nos alejamos del lugar; sin embargo, no llegamos muy lejos antes de toparnos con otras dos personas.

—¿Kiana? —Observé como una chica pelinegra caminaba junto con una mujer con bata blanca.

—¡Oh, Mei-senpai! ¿Terminaste de hablar con tía Teri? —vi a mi amiga contestarle de forma muy efusiva.

La chica le contestó con una ligera sonrisa propia y asintió—. Sí, he terminado de hablar con la directora, y se me permitió asistir a St Freya.

—¿¡En serio!? —Vi como Kiana tomaba las manos de la chica con mucha alegría—. Que bien, sabía que tía Teri te permitiría quedarte, pero… ¿por qué vistes así?

La chica, llamada Mei por Kiana, vestía como yo antes de cambiarme, es decir, con una bata de paciente.

—Hubo un requisito que se me exigió para poder asistir como alumna, se trata de una pequeña operación, y van a realizarme una serie de exámenes primero antes de realizármela.

—Comprendo —contesto mi amiga con un estado de ánimo más controlado—. Por cierto, aprovecho para presentártelo, él es Shirou, del que te he hablado antes.

Kiana se hizo a un lado para que pudiese presentarme, así que me coloqué a su lado y estiré mi mano hacia la chica—. Encantado, Muramasa Shirou.

—Igualmente, Raiden Mei —respondió ella a mi saludo estrechando mi mano.

«¿Eh? ¿Qué fue eso?». Me pregunté a mí mismo, pues, en el momento en que nuestras manos se tocaron, pude sentir como si un corriente de electricidad recorriese mi cuerpo desde su mano.

—Hmm…

«De hecho, creo que vi incluso algunas chispas. No, eso es una tontería, alguien lo hubiese notado, ¿verdad?».

—¿Hmm?

«Pero, aun así, estoy seguro de que sentí una descarga, ¿electricidad estática? ¿O algo así?».

—¡EHEMN!

Me giré para ver a Kiana con el ceño ligeramente fruncido hacia nosotros dos—. ¿Qué ocurre Kiana?

—¿Cuánto tiempo van a estar tomados de la mano? —Nos preguntó ella, lo cual me hizo percatarme de que, en efecto, seguíamos tomados de la mano—. ¿Mei? —Preguntó una vez más Kiana, y para sorpresa de ambos, la pelinegra tardó un poco en responder, para luego retirar su mano rápidamente.

—¿Eh? ¿S-Sí?

Kiana ladeó su cabeza al ver a su senpai mostrarse un poco… ¿incomoda? ¿Avergonzada? o… bueno, parecía que no estaba segura de cuál de todas era—. ¿Estás bien?

Mei asintió—. Sí, perdón, no sé qué me ocurrió.

Pero antes de que pudiésemos proseguir con la conversación, la enfermera se interpuso—. Me alegra que ya tengas amigos en St Freya, Raiden-san; pero necesitamos proceder con tus exámenes.

La enfermera se mostraba bastante amable, incluso permitiéndole a Mei conversar un poco con nosotros, pero, aun así, incluso si su sonrisa parecía ser genuina, había algo en ella que me preocupaba, algo que no podía poner exactamente en palabras.

—Entiendo, Sessyoin-san —contestó Mei—. ¿Nos vemos más tarde?

A lo que Kiana contestó con una gran sonrisa—. ¡Claro!

Luego observamos como ambas se dirigía al ala medica que nosotros habíamos dejado atrás.

—Hey, ¿Qué fue eso? —me giré una vez más para ver a Kiana mirarme con el ceño ligeramente fruncido.

—¿El qué? —le pregunté sin comprender.

—El apretón de manos de larga duración con mirada incluida, ¿qué otra cosa? —preguntó ella.

—No sé —contesté sinceramente.

—¿Eh?

—Cuando tomé su mano, sentí algo extraño…

Esto pareció llamar su atención—. ¿Algo extraño? ¿Cómo qué?

—Hmm… fue como una corriente electica… —Esto sorprendió visiblemente a mi amiga; pero no de la forma en la que creía que debería de ser, pues además de sorpresa, también pude vislumbrar preocupación en su rostro. Así que, para no hacer las cosas difíciles, preferí evitar el tema por ahora—. ¿Tal vez tenía electricidad estática?

—¿E-Estática? Sí, imagino que debió de ser eso… —No era buena para mentir, a menos que estuviese en una situación que realmente lo requiriese, por otro lado… yo no era mejor que ella en este aspecto, así que era mejor quedarme callado.

—Por cierto, querías hablar de algo en un lugar menos público, así que, ¿A dónde vamos?

Para mí sorpresa, ella contestó muy seriamente—. Tienes razón, vamos a la azotea, ¿te parece?

Asentí—. Claro.

Por otro lado, con Mei, mientras se dirigía hacia el aula medica…

—Raiden-san, ¿Qué es eso? —preguntó Kiara mostrándose entre sorprendida y preocupada al ver como la joven belleza se había detenido momentáneamente para observar la palma de su mano, o, mejor dicho, aquello que tenía en la palma de su mano, que, para sorpresa de la terapeuta, parecía ser un pedazo de metal.

—Creo que es la hoja de una espada… —susurró Mei un poco consternada.

Aunque claro, no se encontraba tan consternada como la terapeuta—. Y… ¿Por qué tienes la hoja de una espada contigo?

—Yo… no lo sé… —Mei parecía más interesada que preocupada, para la extrañeza de la terapeuta, quien continuamente se fijaba en sus expresiones—. Solo… apareció en mi mano…

—¿Solo apareció en tu mano? —Kiara bajó su mirada para volver a mirar el fragmento de espada y, para su sorpresa, este había desaparecido—. ¿Hmm? ¿Qué ocurrió?

—Desapareció… —expresó Mei.

—¿Desapareció? ¿Así como así? —preguntó Kiara, a lo que Mei asintió—. Bueno… tal vez sea algún tipo de broma, hay varias personas con poderes extraños, tal vez alguno quiso jugarte una mala broma…

—Supongo que, puede ser… —contestó Mei, muy poco convencida.

—Entonces, ¿continuamos?

A lo que Mei asintió.

—Oye… —pregunté.

—¿Sí?

—Verificaste que esto estuviese abierto antes de sugerir venir, ¿verdad?

—¿No lo está? —preguntó la chica ligeramente extrañada—. Casi siempre está abierta en los juegos que compartes conmigo.

Y fue aquí donde mi cerebro comenzó a doler, Kiana podía ser extraordinariamente inteligente para algunas cosas, y extremadamente tonta para otras… por otro lado, Tachie suele decir lo mismo de mí, así que supongo que no soy quién para hablar. Ahora que me ponía a pensarlo, éramos muy parecidos en algunos aspectos.

Suspiré—. ¿Tienes pinzas o algo así?

—Dame un momento —Kiana tomó un par de pinzas de su cabello y me las ofreció, con estas, me di a la tarea de abrir la cerradura junto con mi carnet de identificación de estudiante que, casualmente, estaba dentro de mi uniforme.

—Las cosas no son como en los videojuegos, ¿sabes? Además, puede que St Freya sea una isla que se encuentra en el este, pero creo que tiene más influencia europea… Además, incluso con las rejas, el nivel de suicidios anuales no ha disminuido tanto como se esperaba, así que, incluso si estuviésemos en Japón, dudo mucho que dejasen la azotea abierta… —comencé a divagar.

—Bueno, aun así, hay algunas cosas que estoy segura que si lo son, como también estoy segura de que tienes experiencia abriendo puertas de esta forma, una de las pocas ventajas que tiene el vivir casi como un ermitaño —me contestó ella.

Fruncí ligeramente el ceño—. Eso es una exageración…

Kiana volteó sus ojos—. ¿Seguro? Creo que tienes suerte de tener electricidad, un teléfono fijo, y una vieja televisión. Porque, por la actitud de tu padre, a veces creo que podría tirarlos a la basura de un momento a otro. Además, ¿Quién no tiene un celular en estos tiempos? —Vi de reojo como Kiana fruncía el ceño—. Cuando me enteré de la explosión de energía honkai estuve llamando a tu casa, pero luego me enteré de la abnegación de toda la ciudad, en ese momento me preocupé bastante, y no tenía forma de saber si habías sobrevivido, si no es porque mamá me llama y me informa de lo que ocurrió… ¿Por qué no te permiten tener un celular?

—Listo.

—Que rápido, bien, ¡vamos! —exclamó ella mientras entraba en la azotea—. Por un momento pensé que tendría que patearla.

—Abstente de meternos en problemas durante el primer día de nuestra estadía… —Suspiré—. Y sobre el celular… bueno, mi viejo siempre se ha mostrado renuente hacia las nuevas tecnologías. —Cerré la puerta de la azotea y ambos nos dirigimos hacia una esquina.

Kiana se colocó contra la reja e hizo unos ridículos gestos con su mano—. Es por… bueno, ya sabes, abra kadabra Pata de cabra.

Por un momento sentí ganas de reír, pero me contuve—. Lo dudo, aunque estamos relacionados con ese mundo, o bueno, lo que queda de este, mi familia no es una familia de magi tradicional per se, así que no deberíamos de tener nada que nos impida utilizar la tecnología… de hecho, en el pasado no era así, incluso recuerdo que él tenía un celular de los viejos y herramientas menos… arcaicas, de las que me obliga a utilizar.

Esto pareció llamar la atención de Kiana—. ¿En serio? Debió de ser hace bastante tiempo, pues desde que puedo recordar tu padre siempre ha sido un chapado a la antigua.

Asentí—. Bueno, siempre fue así, pero no al mismo nivel que ahora. Todo cambió después de lo que ocurrió hace… bueno, ya sabes… —Observé como Kiana bajaba ligeramente la mirada un poco triste—. Desde aquel día parece como si le hubiese agarrado odio a la tecnología, y a cualquier tipo de arma que no fuese una espada.

—Ahora que lo veo, tu papá es bastante sobreprotector… incluso más que mi tonto viejo —exclamó Kiana mientras parecía estar rememorando—. De hecho, mis padres no me dejaron asistir a St Freya cuando les supliqué que me inscribiesen, pero con tu papá fue peor, te regañó horriblemente, ¿no es así?

Sentí escalofríos mientras rememoraba dichos momentos—. Sí, cuando le pregunté, además del regaño, casi pensé que me castigaría de por vida.

—Ah, ahora que lo dices, después llamó a mis padres, y estaba tan enojado que hasta mi mamá se sorprendió. Fue extraño, ya que mi papá fue el que se mantuvo más tranquilo cuando habló con él, aunque se veía preocupado, y me pidió que no te volviese a hablar de la idea.

—Bueno, son dos padres enormemente sobreprotectores, así que no me sorprende realmente.

Kiana asintió dándome la razón.

—Entonces, ¿de qué quieres hablar? —pregunté.

—Bueno, primero quiero que me cuentes tú, ¿Qué demonios ocurrió?

Tomé aire y comencé a explicar—. Todo comenzó en la noche…

—Después de que Tachie se transformó y bloqueó el ataque, me lancé contra el honkai con mi espada para cortarlo, y eso es lo último que recuerdo… —Al decir esto, me di cuenta de algo muy importante.

—¿Qué sucede? —preguntó Kiana.

—¿¡Mi espada!? ¿¡Dónde está mi espada!? —pregunté casi desesperado.

—No sé, cuando entré en la enfermería no había ninguna espada —contestó Kiana intentando recordar.

—¡MIERDA, MIERDA, MIERDA! —empecé a exclamar con miedo, cosa que preocupó a mi amiga.

—¿¡E-Es tan importante!?

Asentí fervientemente—. ¡Es una reliquia familiar, tiene quinientos años, Kiana! ¡Es tal vez la mejor espada que hayamos forjado! ¡Mi viejo me va a matar!

—¿No crees que estás exagerando un poco…?

—¿Exagerando? ¿¡Exagerando!? Si me regañó y casi me castiga de por vida solo por pedirle que me permitiese salir de Fuyuki, ¿¡Qué crees que me haga cuando se entere de que perdí nuestra mejor espada!? —Empecé a caminar en círculos mientras un plan comenzaba a forjarse en mi cabeza.

—Bueno, entonces, porque no… ¡Ya sé! ¡Solo di que tomaste otra espada del cobertizo y que esa fue destruida en la abnegación! Simple, ¿no?

Negué con mi cabeza—. No, eso no va a funcionar. Sí sabe que entré en el cobertizo y tomé una espada y no fue esa, estoy seguro de que dirá algo como: ¡Mocoso idiota! ¿¡Acaso no te enseñé a distinguir cuales son las mejores espadas!? ¡No, ni siquiera necesitabas esa habilidad, ya sabías cual era la mejor espada! ¿¡Acaso tienes acero en el cerebro!? —Empecé a imitarlo, para el disfrute y burla de mi amiga—. Ni siquiera puedo quedarme en St Freya, es el segundo lugar donde me buscará. Llegados a este punto tengo que huir a un lugar al cual nadie quiera ir, y del cual todo el mundo quiera irse…

Vi a mi amiga sudar en frio—. Okey, definitivamente estás exagerando. ¿De casualidad esa espada es una katana negra con detalles en rojo y dorado?

—¿Hmm? Sí, exactamente, ¿cómo lo sabes? —pregunté extrañado.

—Es que, cuando llegué, me reuní con mamá, y si bien no pudimos hablar mucho porque tenía una reunión con tía Teri, me fijé que llevaba una katana como esa. Me llamó mucho la atención porque nunca la había visto utilizar una katana.

—E-Entonces, ¿la tiene Cecilia-san?

—Creo que sí, ¿¡O-Oye!? —No pude controlarme y me lancé a abrazarla, en serio, mi viejo era capaz de inspirar un miedo terrorífico cuando quería, y si se trataba de espadas, era incluso peor, mucho peor.

—Gracias… gracias… —susurré mientras la abrazaba.

—O-Okey, entiendo, entiendo… sé que el tío puede dar miedo, p-pero tranquilo…

Me separé, y después de tomar aire, retomé el control—. Perdón, por un momento temí lo peor. —Luego, miré a mi amiga a los ojos y, para mi sorpresa, ella esquivó mi mirada—. ¿Todo bien? ¿Te sientes mal?

—No, estoy bien, no importa.

Ladeé mi cabeza, pero como ella quería, no le di importancia—. ¿Y que hay sobre ti? ¿Quién es ella? Es decir, Mei, la conociste en Japón, ¿no es así?

Kiana asintió—. Sí, la conocí durante mi examen de admisión a la escuela secundaria Senba en Nagazora. Verás, me perdí el día de mi examen y, mientras buscaba el salón, me encontré con Mei, y ella me ayudó a encontrar el salón. —Vi como Kiana comenzaba a jugar con sus dedos—. Gracias a eso pude presentar el examen y, como agradecimiento, la invité a almorzar luego del examen.

—Comprendo, pero, ¿cómo acabó ella en St Freya? ¿Vino contigo? —Fue entonces cuando comencé a recordar, sobre una noticia que había salido hace algunas semanas en televisión y en los periódicos.

—Sí. Hubo una semana de talleres de inducción antes de que comenzasen las clases, y Mei era una de las senpais que estaba encargada de ayudar con los talleres, así que estuve al lado de ella durante toda la semana.

Por un momento, observé como Kiana bajaba su mirada y fruncía ligeramente el ceño—. ¿Ocurrió algo? —Y mientras preguntaba, todo volvió a mi mente, Raiden Mei, Raiden Ryouma, corporación ME.

Kiana asintió—. Cuando la conocí, ella era casi una celebridad, casi una idol, era adorada por todas nuestras compañeras hasta el punto de que la apodaron la "Reina del Trueno", me enteré de eso durante nuestro primer día, cuando la conocí y la invité a comer, pues no había nadie que no la mirase o que no se acercase. Pero… durante la semana de talleres de inducción… todo cambió.

—¿Así como así? —Kiana asintió a mi pregunta—. ¿Qué tanto?

—Sus miradas de admiración casi se volvieron de desprecio, eran miradas muy frías, y mientras que antes todos estaban encima de ella, ahora todos mantenían su distancia. —Kiana suspiró—. Yo no entendía por qué, y no veía que Mei hubiese cambiado como para que la gente dejase de estar a su alrededor. Decidí mantenerme a su lado, y, aunque al principio ella intentó mantenerme alejada durante los primeros días, finalmente logré que me dejase estar a su lado. Y, mientras pasaba tiempo con ella, fue que me enteré de su situación.

—Tiene que ver con el escándalo de la corporación ME, ¿no es así? —pregunté.

Kiana se veía ligeramente sorprendida—. ¿Lo conoces?

Asentí—. Por supuesto, fue una de las noticias más escandalosas de los últimos meses, la prensa estuvo dándole vueltas hace algunas semanas, a fin de cuentas, la corporación se ME es una de las mayores corporaciones de electrónica de la actualidad, y su expresidente, Raiden Ryouma, se convirtió en un representante de la innovación tecnológica nacional de Japón.

—Me sorprende que conozcas tanto sobre esto… —expresó Kiana.

—Bueno, aunque a mi padre no le guste que me interese por la tecnología, era imposible no enterarse de una noticia de esa magnitud. Incluso si mi televisión se dañaba por alguna extraña razón, bastaba con salir a comprar un periódico y estoy seguro que vería la noticia en primera plana.

—Entonces, ¿por qué no reconociste a Mei?

—Bueno, si bien fue mencionada, nunca se mostró una imagen de ella, probablemente porque todavía es menor de edad, y la mayoría de los focos se los llevó su padre —me expliqué—. De ser reconocido como un hombre que revolucionó el pensamiento empresarial, terminó convirtiéndose en un hombre que fue despedido de la junta directiva de la empresa y, según tengo entendido, actualmente se está llevando un juicio que podría terminar en pena de cárcel, en el peor de los casos.

Kiana asintió—. Me enteré de todo eso durante esa semana, después de que salió a la luz la noticia de malversación de fondos por parte del padre de Mei, todos comenzaron a evitarla. —Pude notar como Kiana apretaba ligeramente sus puños—. Un día las cosas fueron demasiado lejos, un grupo de chicas intentaron intimidar a Mei, la defendí y las cosas se salieron un poco de control, y…

—¿Y?

—¿Recuerdas lo que ocurrió hace cinco años? —preguntó Kiana.

—¿La explosión de energía honkai en Fuyuki? —devolví yo la pregunta con la mirada baja.

Esto hizo que mi amiga se mostrase sorprendida e intentase negar mi pregunta rápidamente—. ¡No, no me refiero a esa! ¿¡Recuerdas, la destrucción de los laboratorios Babylon, la explosión de energía honkai que afectó a Siberia y a las regiones circundantes!?

—Ah, te refieres a eso. —Kiana asintió—. Entiendo, perdón, esa erupción y la que aconteció en Fuyuki ocurrieron una detrás de la otra, así que las confundí. —Me disculpé—. Y sí, la recuerdo, fue tan basta que la llamaron la Primera Gran Erupción de Energía Honkai, ¿no es así?

—Sí, aunque ha habido muchas explosiones de energía honkai a lo largo de la historia, ninguna fue tan basta como la que ocurrió hace cinco años, razón por la que la llamaron así, o eso es lo que dicen…

Esto llamó mi atención —. ¿Eso es lo que dicen?

Kiana asintió—. No le reveles esto a nadie más, no se supone que debas saberlo, ¿entendido? —Asentí al ver la mirada de mi amiga—. Eso es lo que se le dijo al público, pero para aquellos que participaron en la operación de rescate, fue muy diferente. Hace cinco años, en los laboratorios Babylon, se estaban llevando a cabo una serie de experimentos inhumanos para integrar la energía honkai en el cuerpo humano.

—¿¡Q-Qué!? —Esto me sorprendió en gran medida, pues se suponía que los laboratorios Babylon eran una institución médica que se encargaba de realizar tratamiento médico para enfermedades energéticas Honkai.

—Sí, todo eso de ser una institución médica no era más que una fachada, y el Schicksal lo encubrió, incluyendo lo que ocurrió realmente, el despertar de un Herrscher.

—¿Un qué?

— Herrscher, así la llamaron después de que despertó —explicó Kiana—. Los Herrschers, según lo que ella dejó ver, y basándonos en las verdaderas investigaciones de los laboratorios Babylon, parecen ser el punto intermedio entre un humano y una bestia honkai; sin embargo, no es algo que podamos afirmar con la poca información que tenemos. De lo que estamos seguros es de que son parte de las filas del honkai, por lo que, son nuestros enemigos, y son seres enormemente poderosos, tal vez más poderosos que las bestias honkai de clase emperador.

—¿Y qué ocurrió?

Kiana negó con su cabeza—. No sé, mis padres solo me contaron eso, y cuando pregunté por más, no me quisieron decir nada, simplemente que el Schicksal actuó rápidamente, y por eso lograron impedir que causase más destrozos. Tanto mi papá como mi mamá participaron en la operación, y si no fuese por la explosión de energía honkai en Fuyuki, tus padres probablemente se hubiesen unido a la operación también.

—Comprendo, pero… no me digas que esto tiene que ver con Mei.

—Más o menos, ella no está relacionada con lo que ocurrió, pero…

—Es… ¿Una Herrscher? —pregunté preocupado.

Kiana asintió levemente con la mirada baja—. No ha despertado como tal, o al menos no al mismo nivel en que despertó el Primer Herrscher, pero si ha demostrado la capacidad de convertirse en uno.

—¿Y la explosión de energía honkai en Nagazora fue…?

Kiana volvió a asentir una vez más—. Mei liberó una cantidad considerable de energía honkai, y esto causó un efecto domino, que terminó afectando a toda la ciudad.

—C-Comprendo… —Entonces suspiré—. Y entonces, ¿qué quieres hacer?

—Quiero ayudarla, aunque pueda convertirse en una Herrscher, todavía no es una, y si hay una manera de evitar que se convierta en una, entonces quiero hacer todo lo posible por ayudarla —expresó Kiana decidida—. Mei es una muy buena chica, es muy amable, así que quiero hacer todo lo posible por apoyarla. Es probable que esa "operación" sea una medida ideada por tía Teri y mamá para evitar su transformación.

—Entonces, básicamente, ¿quieres que te ayude a cuidarla? —Kiana asintió tímidamente, algo extraño en ella—. … Bien, ¿Cómo lo haremos?

Esto pareció sorprender a mi amiga—. ¡Espera! ¿¡Así como así!? ¿¡Escuchaste lo que te dije sobre sobre los Herrschers!?

Asentí—. Sí.

—¿Entonces?

Sonreí—. Vamos, este tipo de cosas es común en ti, y más siendo una Kaslana, y no te pediré que cambies luego de casi dieciséis años. Y, desde que te conocí, desde que conocí el lema de tu familia, y desde que conocí mi posición como tu compañero, me hice a la idea de que, una vez que comenzases a cumplir con tus deberes, entonces, como tu compañero, comenzaría a caminar a tu lado, junto con la muerte. Así que ya me he mentalizado, e imagino que esta no es más que una de las muchas locuras que haremos durante nuestra vida. Así que- —Iba a decir algo más, pero el repentino abrazo de Kiana bastó para silenciarme.

—Gracias… —susurró ella.

Sonreí—. No hay problema.

Nos mantuvimos abrazados durante unos segundos, hasta que fuimos interrumpidos por el celular de Kiana.

—Oh, es mamá, dame un momento… —Kiana tomó el celular y comenzó a hablar con Cecilia-san—. Sí, está conmigo, ¿Tachie? No, todavía está dormida, sí, vi a Mei, iba a realizarse unos exámenes, ¿ahora? En la azotea de uno de los edificios, n-no, no estaba cerrada, ¿en este momento? ¿Dónde? Bien, vamos para allá.

—¿Qué ocurrió? —pregunté.

—Mamá quiere vernos, nos está esperando en un aula.

—¿En serio? —Me pareció extraño, de todos los lugares, ¿un aula?

—Dijo que necesitaba hablar de un par de cosas con nosotros, probablemente nos aclaré por qué decidió traernos a St Freya. —Asentí, y Kiana guardó su celular para después preguntarme—. ¿Terminamos esta conversación más tarde?

—Claro, después de todo, necesito recuperar esa espada.

—Realmente tienes miedo de lo que tu viejo pueda hacerte si la pierdes, ¿verdad?

—Bueno, en parte sí, pero también sería una desgracia como herrero y como un Muramasa el perder la mejor espada de mi familia.

Y así, mientras conversábamos, nos dirigimos a donde nos esperaba Cecilia…

—Oh, Kiana, Shirou, ¡por aquí, por aquí! —Cuando llegamos, pudimos ver a Cecilia en frente de la puerta de lo que seguramente sería el aula.

Kiana no se lo pensó dos veces y corrió hacia su madre para después saltar a abrazarla, en cambio, yo caminé lentamente y, después de que madre e hija terminasen con su abrazó, también la saludé—. Buenas tardes, Cecilia-san.

—Shirou… —La valquiria abrió una vez más sus brazos, y procedí abrazarla también—. Me alegro de que ambos estén bien.

—S-Sobre eso, mamá… y sobre seguir buscando a papá… —insinuó Kiana con cierta timidez impropia de ella.

Y ambos vimos a la Valquiria suspirar—. Perdóname Kiana, pero no puedo permitirte seguir viajando por tu cuenta después de lo que ocurrió en Nagazora.

—¡Pero me sé defender, soy una Kaslana!

Cecilia asintió—. Sí, pero no para lo que te podrías encontrar viajando por el mundo, o para lo que te podrías encontrar al buscar a tu padre. No puedo dejarte continuar sabiendo esto, así que he decidido que lo mejor es que te conviertas en una Valquiria de pleno derecho.

—Además, si comienzas a viajar, será complicado que cuidemos a Mei… —complementé yo.

Esto pareció sorprender un poco a Cecilia, quien miro a Kiana—. Se iba a enterar tarde o temprano… —explicó en voz baja mi amiga.

Cecilia suspiró—. Por el bien de Mei-chan, eviten a toda costa que esta información llegué a más oídos, ¿entienden?

Sabiendo lo que significaba, ambos asentimos.

—¿Entonces, me quedaré en St Freya? —preguntó Kiana, a lo que Cecilia asintió.

—Se quedarán en St Freya, los cuatro, para ser exactos —aclaró Cecilia.

—Eh, no creo que mi viejo esté de acuerdo con eso —expresé.

—Independiente de si lo está o no, la verdad es que no puedes volver a Fuyuki, y ahora que Kiana se convertirá en una Valquiria, es menester que tú, como su compañero, seas capaz de defenderte, y no hay mejor lugar para que aprendas a hacer eso que aquí, así que puedes estar tranquilo, hablaré con tu padre cuando los encontremos a ambos.

Aunque no del todo convencido, asentí, a fin de cuentas, era eso o tener que quedarme en Europa con mis otros parientes.

—Verán, van un poco tarde, pues las clases comenzaron hoy, así que he decido explicarles algunas cosas antes de que comiencen a asistir a partir de mañana. —A lo que ambos asentimos—. Como saben, los honkai han existido desde hace siglos, y realmente no sabemos cuándo fue la primera aparición de una bestia honkai, pero lo que si sabemos con claridad es que las apariciones de los honkai han ido en aumento con el pasar de los siglos, el primer pico en la aparición de las bestias honkai apareció hace quinientos años, y un segundo pico aconteció hace doscientos años, y, desde entonces, no han hecho más que aumentar. Si bien los honkai han estado presentes durante siglos, la razón por la que se volvieron de conocimiento común y de gran importancia en la actualidad, se debe a su incremento de ataques.

—Ahora que lo mencionas, incluso si es reciente el incremento de sus ataques, ¿no es un poco extraño que solo se haya hecho de conocimiento público en la actualidad? —preguntó Kiana.

—Shirou, esto es parte de tu mundo, así que tal vez tú seas más adecuado para explicarle a ella —pidió Cecilia.

Asentí y me giré hacia donde Kiana se encontraba sentada—. En resumen, la razón por la que la existencia de los honkai no se conoció hasta la actualidad, es debido a la mezcla de varios factores, como que el mundo no estaba globalizado; sin embargo, los principales factores, fueron dos: El primero es que, en ese tiempo, el Mundo de la Hechicería, si bien ya no estaba en su máximo apogeo, todavía era predominante, es decir, había muchas especies fantasmales, o dicho de otra forma: bestias mágicas, pululando por el mundo, con los cuales las bestias honkais se confundieron, convirtiéndose en lo que hoy se conocen como leyendas.

—Oh, entonces quedaron en la historia, pero no como bestias honkai, sino como seres mágicos. —A lo que yo asentí—. ¿Y el segundo factor?

—Organizaciones. Desde hacía muchos años, una organización se había propuesto el ocultamiento del "misterio", es decir, la hechicería, como una forma de preservarla, pues mientras más se difunde, más se debilita. —Expliqué de la forma más sencilla posible para que mi amiga entendiese—. Por ende, ellos se encargaban de evitar que ciertos escándalos saliesen a la luz, a veces estos escándalos tenían que ver con las bestias honkai causando destrozos, y a veces se trataba de magi intentando utilizar a los honkai para sus propios objetivos.

Esto hizo que Kiana ladease su cabeza—. Pero creía que los magi no podían enfrentarse a los honkai, mucho menos utilizarlos.

—Más o menos —contesté—. Verás, no es que un magi no pueda enfrentarse a un honkai, sino que es extremadamente complicado el que lo hagan. La mayor parte de los grandes rituales, y, por ende, la Alta Taumaturgia requieren de tiempo, preparación, espacio, etc. Cuando te enfrentas a un honkai generalmente no tienes nada de eso, así que lo único que te queda hacer es preparar la hechicería de antemano, y allí viene el segundo problema, si el honkai interactúa con el ritual antes de que este se complete, pues… bueno, en el mejor de los casos solo se vendrá abajo.

—Entonces, ¿qué hicieron?

—Bueno, los Ejecutores de la Asociación no tuvieron muchos problemas a la hora de adaptarse para luchar, aunque eso no significó que no estuviesen en desventaja, en cuanto a varios de los magi de los más prestigiosos linajes, después de múltiples fracasos, se tragaron su orgullo y decidieron luchar de la forma más apropiada.

—¿Tragarse su orgullo?

—Como dije, no es que el que los magi no pudiesen enfrentarse a los honkai, es solo que es enormemente complicado hacerlo. Para luchar efectivamente contra un honkai, debes abandonar la mayor parte de la Alta Taumaturgia, debes volver a lo básico, a lo simple, hechizos cortos, rápidos y contundente, incluso el simple hecho de disparar energía mágica concentrada suele ser más efectivo que los grandes rituales.

—¿Y porque no lo hicieron desde un inicio?

Sonreí cínicamente—. Gran parte de los magi de gran linaje consideran el utilizar esa forma burda y bruta de la hechicería como algo vergonzoso, algo que no es digno de su estatus como nobles. El tiro les salió por la culata, y varios linajes que no midieron la peligrosidad del honkai se extinguieron debido a esto, lo que provocó que al final no les quedase de otra que tragarse su orgullo.

—Comprendo, entonces, ¿es gracias a la Asociación del abra kadabra que los honkai no fueron descubiertos hasta ahora?

Negué con mi cabeza—. No, pues incluso si se adaptaron para enfrentarlos, todavía estaban en gran desventaja, no solo tenían que rebajarse a lo básico, sino que, además, tenía que ser a larga o como mucho a media distancia, porque el utilizar hechicería a corta distancia era, para casi todos, un suicidio, y después de la aparición de los templarios, todo se complicó aún más. Así que, si bien la Asociación puso su granito de arena, era muy ineficiente al tratar con los honkai.

—¿Entonces?

—La Santa Iglesia —contestó, para sorpresa de mi amiga, Cecilia-san—. La Santa Iglesia ha sido la organización de combate anti-honkai más prominente desde la antigüedad.

Asentí—. Sí, aunque por aquel entonces, no eran más que una subdivisión de la Iglesia, de las muchas que tiene, como la Agencia de Entierro.

—¿Agencia de Entierro?

—En resumen, una organización mata vampiros.

—¿¡En serio!? ¿¡Existe una organización mata vampiros en la iglesia!? No, más importante, ¿¡existen los vampiros!?

Asentí—. Por supuesto, ¿De dónde crees que vino la inspiración para Van Helsing?

—¿¡Realmente!? —preguntó mi amiga emocionada, la cual casi parecía que tenía estrellas en sus ojos.

—Nop. —Y con esa declaración, casi pude oír el cómo la frente de mi amiga chocaba contra su pupitre—. Al menos no en cuanto a lo de Van Helsing, pero en el resto, sí.

—Di eso antes, ¿quieres? —respondió Kiana de mala gana.

—Como sea —la ignoré—, solo sé que la Iglesia fue responsable en su mayoría de restringir al honkai.

Cecilia asintió—. Efectivamente, quien mantuvo al honkai a raya fue la Santa Iglesia. Creó una subdivisión para luchar contra el honkai, y ha luchado contra este desde entonces, y a diferencia de la Asociación, lo hizo de forma efectiva, y si bien no se sabe cómo exactamente, obtuvieron las armas más adecuadas para luchar contra las bestias honkai, las Llaves Divinas, y también identificaron a las personas correctas para luchar contra el honkai.

—Aquellos con estigmas —complementé ligeramente sorprendido.

Kiana parecía genuinamente sorprendida, algo que no debería de ser correcto, basándome en la mirada de Cecilia-san—. ¿En serio? ¿Y no se sabe cómo lo hicieron?

Cecilia ladeó su cabeza—. Según lo que revelaron a nuestra familia, fue una Revelación Divina, dada por Dios a un arzobispo en los primeros años de la aparición del honkai, lo cual le permitió a la Santa Iglesia prepararse. —Luego ella continuó con la explicación—. Las acciones de la Iglesia, junto con el resto de factores, impidieron que el honkai fuera ampliamente conocido, al menos, hasta que la energía honkai se hizo más prominente y los ataques más sucesivos.

—Y eso hizo que apareciese el Schicksal, y así nos convertimos en los héroes de la humanidad —declaró mi amiga decisivamente—. ¿No es así?

Pero para su sorpresa, Cecilia entrecerró sus ojos y la miró detenidamente—. ¿Apareció?

Kiana asintió efusivamente—. Por supuesto.

Cecilia bajó su mirada, se colocó una mano delante de su rostro, y suspiró—. Kiana…

El tono de su madre le indicó a mi amiga que había metido la pata—. ¿S-Sí?

—¿Te leíste los libros de la historia de las familias Shariac y Kaslana como te pedí? —preguntó la Santa Doncella con un tono ligeramente amenazador.

—P-Por supuesto…

«Oh no, esto no a terminar bien…».

Cecilia-san respondió con una pequeña sonrisa que, a vista de cualquier otro, no era más que una sonrisa amigable; pero, por la expresión de mi amiga, seguramente era todo menos eso—. Sí leíste los libros, entonces deberías de saber que el Schicksal no solamente apareció, sino que fue en lo que se convirtió esa subdivisión de la Santa Iglesia.

—¿E-Eh? —exclamó nerviosa la joven Kaslana—. ¿En serio?

—Sí.

Sonreí incómodamente—. En serio Kiana, deberías de dejar de huirle a los libros de historia. —A lo que Kiana me contestó con una mirada que me daba un claro mensaje: cállate.

No es que Kiana no fuese inteligente ni mucho menos, de hecho, lo era, y bastante, no por nada había entrado en la prestigiosa secundaria Senba, era de rápido aprendizaje y el tipo de persona que, cuando se proponía algo, trabajaba hasta el hartazgo para conseguirlo, el problema era que esto solo sucedía cuando a Kiana le interesaba aprender algo, de no ser el caso… las cosas eran mucho más problemáticas.

Para mi desgracia, luego Cecilia se giró hacia mí—. Shirou, ahora que tú y que Kiana estudiarán juntos, quiero que la ayudes a estudiar en serio. ¿Entiendes?

Con un poco de sudor frio, asentí levemente—. H-Haré lo que pueda… —Pero al ver que la mirada de la Santa Doncella no abandonaba mi persona, parafraseé mis palabras con mayor confianza—. Déjemelo a mí.

Cecilia asintió—. Al aumentar el número de ataques, la Santa Iglesia decidió que esta no podía ser solo una subdivisión y que, para proteger a la humanidad, necesitaría convertirse en una organización en pleno de derecho, ese es el verdadero origen del Schicksal.

—Entonces, ¿el Schicksal se independizo de la Iglesia? —preguntó Kiana.

—Lo dudo —comenté yo.

—¿Por qué lo dices? —me preguntó ella.

—Kiana, como se llaman los guerreros más confiables y poderosos del Schicksal?

—¿Espartanos y Valquirias?

Negué con mi cabeza—. No, los más confiables y poderosos entre estos para el Schicksal, aquellos con un título especial.

Kiana chocó su puño con la palma de su mano mientras mantenía una sonrisa—. Los Kaslana, somos los Caballeros.

Asentí—. ¿Y el título de Siegfried-san?

—Paladín —me contestó.

—¿Y el de Cecilia-san?

—Santa Doncella... —me respondió ella, pareciendo entender el significado de mis insinuaciones.

—Kiana, ¿recuerdas cómo te pedí que llamases al supervisor del Schicksal cuando nos visitó para pedirme que saliese del retiro? —preguntó su madre.

Kiana asintió con una mirada que dejaba en claro que ya había entendido la situación—. Sí, arzobispo.

Luego Cecilia continuó con su explicación—. Sin embargo, a pesar de la creación del Schicksal, los constantes aumentos de la energía honkai, las bestias, y los ataques, hizo que la organización se plantease encontrar un método para fortalecer a sus soldados. Fue entonces cuando una familia de magi con una buena relación con la Iglesia se acercó, y les informó de un ritual que una familia de magi habían logrado llevar a cabo, y que podría servirles para fortalecer aún más a sus soldados, esta familia, fue la familia Tohsaka, los cuales sirvieron de intermediarios con la familia Einzbern, quienes sentaron las bases para el sistema actual del Schicksal.

—Los fundadores de la Guerra del Santo Grial… —comenté.

—¿Guerra del Santo Grial? —preguntó Kiana.

Asentí—. Un ritual mágico, después te explicaré de que se trata.

—En el nuevo sistema, todas las personas con estigmas y con la capacidad de convertirse en Demi-Servants, deben unirse al Schicksal, donde se someterán al proceso de convertirse en uno y serán entrenados para combatir al honkai —declaró Cecilia—. Y esto es lo que les pasará a ustedes en unas cuantas horas.

—¿Demi-servant? —preguntó Kiana.

—Convertirse en un Demi-servant significa que un Espíritu Heroico, una figura legendaria, te poseerá y te permitirá utilizar sus habilidades —aclaré.

Al oírme, Kiana puso mala cara—. ¿Posesión? ¿Cómo un fantasma?

Asentí—. Básicamente.

—¿N-No hay una forma de evitar eso? —preguntó ella, al parecer sin gustarle mucho la idea.

—No te preocupes, aunque es una posesión, el Espíritu Heroico no tendrá control sobre tu cuerpo —aclaró Cecilia—, puedo dar fe de ello —la tranquilizó con una sonrisa—, además, actualmente, el sistema de invocación junta a la persona con el espíritu heroico que considera más compatible juzgando varios aspectos, así que es poco probable que te lleves mal con el Espíritu Heroico que te posea.

—Entiendo… —contestó Kiana, no del todo convencida.

—Pero, ¿no necesitarían hacernos exámenes para determinar si somos aptos para convertirnos en Demi-servants? —pregunté.

—Ya se los hicieron —aclaró Cecilia—, de hecho, se los hicieron hace varios años, solo que, por aquel entonces, no sabían que eran exámenes para esto.

—Sí nos los hicieron hace años, significa que ya lo tenían todo planeado desde hace tiempo, ¿no es así? —preguntó Kiana, a lo que Cecilia asintió—, ¿Entonces por qué tardaron tanto en inscribirnos en St Freya?

—Bueno, no ha sido tanto, ambos tienen solo 15 años; sin embargo, es cierto que, en circunstancias normales probablemente hubiesen asistido desde el año pasado —explicó Cecilia.

—¿Entonces por qué?

Cecilia frunció el ceño ligeramente—. Tu padre y el de Shirou se opusieron —declaró la doncella—. No sé por qué, pero se oponían fervientemente, sin embargo, por obvias razones, tarde o temprano ocurriría, así que acordamos que entrasen cuando tuviesen 16.

Ambos nos veíamos ligeramente extrañados, pero, tanto el papá de Kiana, como el mío, eran bastante sobreprotectores, así que no era del todo extraño.

Luego, Cecilia sonrió levemente—. Con esto termina la clase express, ambos deberán informar a Mei y a Tachie sobre su situación actual, ocultándoles ciertas cosas de lo que hablamos hoy, ¿entendido? —Ambos asentimos—. Bien, me han llamado al Cuartel General, así que partiré en unas horas, y en unas horas los llamarán a ustedes para realizar el proceso de posesión, seguramente lo harán junto con Mei, y en cuanto a Tachie, bueno, ella es un caso aparte, sus padres fueron investigadores que participaron en la investigación de los Demi-servant antes de su muerte, y Tachie fue uno de los sujetos de prueba por aquel entonces, y ya ella sufrió el proceso de posesión durante la lucha que tuvieron contra el templario, en la cueva en la que se encontraba el prototipo. Tendrán que explicarle su nueva condición, ¿comprenden?

Ambos asentimos, con mayor o menor sorpresa al entender lo que le había ocurrido a nuestra amiga.

—Ya que todavía no tienes que partir, ¿podríamos salir los tres a comprarle un celular a Shirou? —preguntó Kiana felizmente

A lo que Cecilia sonrió—. Claro, ya he acabado con todas las reuniones que tenía hoy en St Freya, me alegro de que Theresa haya aceptado ser la directora, porque no creo que yo hubiese podido compaginarlo todo como ella. De hecho, ¡Podemos pedirle a Taiga que se nos una!

Esto me tomó desprevenido—. ¿T-Taiga? ¿C-Como Fujimura T-Taiga?

Cecilia asintió felizmente—. Sí, ahora es parte de mi escuadrón, ella me ha contado un montón de cosas sobre ti, Shirou, de cuando eras pequeño.

Esto llamó la atención de Kiana, quien sonrió emocionada— ¿¡Oh!? ¡Cuenta, cuenta!

Sin embargo, yo apenas y noté las maliciosas intenciones de mi amiga, en mi cabeza, solo una pregunta se repetía, ¿V-Valquiria? ¿¡FUJI-NEE ERA UNA VALQUIRIA!? Y con eso, mi estadía en St Freya, dio comienzo.


Omake:

—Después de que Tachie se transformó y bloqueó el ataque, me lancé contra el honkai con mi espada para cortarlo, y eso es lo último que recuerdo… —Al decir esto, me di cuenta de algo muy importante.

—¿Qué sucede? —preguntó Kiana.

—¿¡Mi espada!? ¿¡Dónde está mi espada!? —pregunté casi desesperado.

—No sé, cuando entré en la enfermería no había ninguna espada —contestó Kiana intentando recordar.

—¡MIERDA, MIERDA, MIERDA! —empecé a exclamar con miedo, cosa que preocupó a mi amiga.

—¿¡E-Es tan importante!?

Asentí fervientemente—. ¡Es una reliquia familiar, tiene quinientos años, Kiana! ¡Es tal vez la mejor espada que hayamos forjado! ¡Mi viejo me va a matar!

—¿No crees que estás exagerando un poco…?

—¿Exagerando? ¿¡Exagerando!? Si me regañó y casi me castiga de por vida solo por pedirle que me permitiese salir de Fuyuki, ¿¡Qué crees que me haga cuando se entere de que perdí nuestra mejor espada!? —Empecé a caminar en círculos mientras un plan comenzaba a forjarse en mi cabeza.

—Bueno, entonces, porque no… ¡Ya sé! ¡Solo di que tomaste otra espada del cobertizo y que esa fue destruida en la abnegación! Simple, ¿no?

Negué con mi cabeza—. No, eso no va a funcionar. Sí sabe que entré en el cobertizo y tomé una espada y no fue esa, estoy seguro de que dirá algo como: ¡Mocoso idiota! ¿¡Acaso no te enseñé a distinguir cuales son las mejores espadas!? ¡No, ni siquiera necesitabas esa habilidad, ya sabías cual era la mejor espada! ¿¡Acaso tienes acero en el cerebro!? —Empecé a imitarlo, para el disfrute y burla de mi amiga—. Ni siquiera puedo quedarme en St Freya, es el segundo lugar donde me buscará. Llegados a este punto tengo que huir a un lugar al cual nadie quiera ir, y del cual todo el mundo quiera irse… —Me giré rápidamente y pregunté—. ¿Kiana, sabes cual aerolínea hace todavía vuelos a Suramérica? Tal vez pueda hacerme pasar por chino, para ellos todos son iguales, y estoy seguro que cuando mi papá se entere, en vez de ir a Suramérica, irá a México. Es un plan perfecto, sin fisuras.

Vi a mi amiga sudar en frio—. Okey, okey, creo que se te está yendo…


Notas de Autor:

Ya lo dije en otro Fic, pero para quellos que no lo leen, feliz navidad, año, reyes, etc. Puede que todo sea atrasado, pero bueno, al menos aquí está. Y feliz primer cap de este año, que, una vez más, no se tardó medio año... creo. Además, volvemos con el Shirou de la era actual y este es por poco el cap más largo del fic, así que no está nada mal.

Conkistador159: Bueno, no es que esta historia se esté quedando atrás en comparación con Alternative, es que cuando la comencé a escribir, Alternative ya llevaba como 30 capítulos publicados.

Guest: Bueno, en su momento no encontré nada sobre lo de FF, pero, de todas formas, también subo mis fics a Wattpad, así que todo está asegurado, pero gracias por la advertencia.

Zetven: Gracias, y sí, va a ser un reto, pero lo encuentro interesante. Poco a poco se irán revelando muchas cosas.

Sin más que decir, agradezco a todos los lectores, a los mecenas para los que los capítulos están listos una semana antes, y a todos los que comentan en cada capítulo, no vemos en el siguiente cap.