Star Wars pertenece a Disney (creado por George Lucas)
Harry Potter pertenece a J.K. Rowling
Harem de Anakin: Padme Amidala, la futura maestra del consejo Adi Gallia, las caballeras Jedi Bultar Swan y Luminara Onduli.
Harén de Harry Potter: Hermione Granger, Susan Bones, Daphne y Astoria Greengrass, Parvati y Padma Patil. Aayla Secura y Maris Brood.
Star Wars: El Nuevo Camino
Capítulo 21: Batalla contra el Basilisco de Slytherin.
Albus despertó aquella mañana, con una gran depresión, que no había sentido desde que mató a su amado Gellert. Era el día después de que el colegio volviera a la normalidad, después de la derrota del Basilisco de Slytherin y Albus quería llorar.
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Los Inefables y los expertos en Criaturas Mágicas, se habían acercado al primer lugar, en el cual ocurrió un ataque y como si los hubiera estado esperando.
Como si hubiera querido que se apersonaran allí, el Basilisco salió y atacó, matando a dos de los Expertos en Criaturas Mágicas, en un instante.
Luego, cuando un Inefable le arrojó el Fiendfyre al Basilisco, este escupió una enorme cantidad de veneno.
Un segundo Inefable utilizó el Ventus, alimentando el fuego maldito y quemando al Basilisco, el cual chilló furioso y marchó de frente, lanzando un golpe de cola, que golpeó a un Inefable y a otro experto en Criaturas Mágicas, mandándolos contra la pared y matándolos por el golpe en la espalda.
Un tercer Inefable usó el hechizo Agilitatem no verbal, en sí mismo y gracias a la agilidad extra, esquivó el intento de mordisco del Basilisco.
El cuarto experto en Criaturas Mágicas, estando detrás del Basilisco, apuntó a la nuca del animal, usando un Atrapado no verbal. Las cadenas surgieron del suelo y los enormes grilletes, fueron atándose alrededor del Basilisco. Un quinto experto, auxilió a su compañero, haciendo lo mismo.
El tercer Inefable usó el Fiendfyre y quemó al Basilisco, haciendo un esfuerzo inhumano, para controlar el fuego.
El segundo y cuarto Inefable, usaron un hechizo que generó un cubo invisible, alrededor del Basilisco, el cual chillaba e intentaba apartarse de las llamas, mientras golpeaba el muro.
Finalmente, creyeron que estaba muerto y bajaron el escudo, el Basilisco abrió la boca y salió desde su interior. Mudó de piel y miró fijamente al segundo y cuarto Inefable, matándolos en el acto.
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Se escucharon pasos en el pasillo y Harry Potter, apareció. Pero él no podía verlos, gracias a los hechizos, anteriormente colocados alrededor. Él levantó sus brazos y sus ojos se abrieron suavemente, un aura azul, pareció rodearlo y cuando el Basilisco atacó, rayos cortaron el aire, hasta abrazar a la criatura, haciéndola chillar y volverse hacía Harry, siseando furiosa.
Cuando llegó hasta él, se detuvo en el acto. Harry tenía su mano extendida, se comunicó con el Basilisco, haciéndole saber lo que había estado haciendo y a su vez, Harry comprendió la misión del Basilisco, pues él se lo dijo.
Así mismo, le dijo dónde encontrar al que lo mandó. El Basilisco se giró, saltó por encima de los Inefables y expertos en criaturas mágicas y atravesó una pared... que más bien, parecía ser una ilusión.
Siguieron al Basilisco, descendiendo ellos las escaleras, que parecían interminables, mientras usaban el hechizo Lumos, para ver hacía donde se dirigían y se encontraron con un pasadizo de piedras negras, mohosas y verdes. Siguieron el camino, hasta que el pasadizo interminable, tomó la forma de un tubo y vieron al Basilisco recogerse, enrollarse en sí mismo, cerrar sus ojos y lanzar un siseo durante casi cinco minutos, que hizo eco en el lugar, antes de silenciarse.
—Debemos encontrarnos a kilómetros de distancia del colegio —dijo uno de los Inefables, y su voz resonaba en el negro túnel.
—Y debajo del lago, quizá —dijo otro, afinando la vista para vislumbrar los muros negruzcos y llenos de barro. Todos agradecieron ver, gracias al Lumos lo que había delante. Siguieron caminando, hasta encontrar un muro.
Escucharon a alguien del otro lado del muro, silbando.
— "Háblame, Slytherin, el más grande de los Cuatro de Hogwarts" —susurró el joven Usuario de la Fuerza, todos miraron al joven, quien se sonrojó. —Es lo que ha dicho... la voz tras el muro... —el muro se abrió lentamente, con un eco y la luz entraba.
— ¡Inefables, nadie se mueva! —gritó Darius Fraidom, con la varita en alto y saliendo del túnel.
— ¡SUELTEN SUS VARITAS, AHORA MISMO! —ordenó Orland Fitzsimmons.
— ¡NADIE MUEVA UN MÚSCULO! —fueron las palabras de Connor Jonathansson.
Alguien rugió de ira y todo lo que Harry pudo ver, fueron cientos de luces de colores, signo inequívoco, de los hechizos que volaban de un lado a otro. — ¡¿Por qué ustedes salieron de la madriguera del Basilisco?! —preguntó una voz joven, cosa que confundió a Harry, quien se sentó en forma de zen y meditó, logrando usar la Fuerza, para ver lo que pasaba afuera: era un alumno de Slytherin, notó por el escudo en su capa, aunque el escudo era... distinto, al que usaban Daphne, Astoria y los demás Slytherin; alguien quizás de unos diecisiete años, un muchacho alto, de pelo negro, brillando bajo una luz rara, neblinosa y brillante.
—Nosotros matamos al Basilisco. —mintió Jonathan. Causando que el joven desconocido, mostrara sorpresa en su rostro —Hablas Pársel, tu escudo, en la capa del colegio, —señaló —es muy antiguo, ¿Quién eres?
—Mejor pregunta —dijo otro Inefable, — ¿QUÉ eres?
El desconocido señaló hacia los gigantescos dedos de los pies de la estatua. Allí se encontraba, abierto, un pequeño Collar negro, que Harry sintió que exudaba energía... no. No exudaba energía, era magia negra. Tan similar a como se sentía La Fuerza del Lado Oscuro, que Harry la reconoció. —El Collar —respondió Ryddle—. De mi Collar. La pequeña Ginny descubrió su supuesta función secreta. Mi alma, se formó ante ella, en el cristal del collar, como un rostro y yo, la saludé, hemos estado conversando durante muchos meses, con la pequeña Ginny contándome todas sus penas y congojas: que sus hermanos se burlaban de ella, que tenía que venir al colegio con túnica y libros de segunda mano, que... —A Ryddle le brillaron los ojos. —... pensaba que el famoso, el bueno, el gran Harry Potter no llegaría nunca a quererla... pues estaba con varias chicas... Dos Ravenclaw, una Gryffindor, una Hufflepuff y una Slytherin. Era una tortura tener que oír las tonterías de una niña de once años —siguió—. Pero me armé de paciencia. Le contesté por escrito. Fui comprensivo, fui bondadoso. Sencillamente, ella me adoraba: —y las siguientes palabras, que salieron de los labios del joven, fueron con una voz de niña, pero no una voz fingida, sino una voz... autentica — «Nadie me ha comprendido nunca como tú, Tom... Estoy tan contenta de poder confiar en este Collar... Es como tener un amigo que se puede llevar en el bolsillo...» —El combate se reinició, entre Tom y los adultos, pero luego de algunos minutos, una luz blanca y muy brillante, hizo su aparición. — ¡Basta! —Rugió a los Inefables. — ¡Ya basta! ¡USTEDES NO TIENEN NI IDEA, DE QUIEN SOY YO! —Gracias a su técnica mental, Harry vio lo que pasaba afuera. Vio a Ryddle usando la varita de Ginnyy escribió en el aire con ella tres resplandecientes palabras, casi parecían hechas de fuego:
TOM SORVOLO RYDDLE
Luego volvió a agitar la varita, y las letras cambiaron de lugar:
SOY LORD VOLDEMORT
— "¿Lo ven?" —susurró, mientras sonreía. —Es un nombre que yo ya usaba en Hogwarts, aunque sólo entre mis amigos más íntimos, claro. ¿Creen que iba a usar siempre mi sucio nombre Muggle? ¿Yo, que soy descendiente del mismísimo Salazar Slytherin, por parte de madre? ¿Conservar yo el nombre de un vulgar Muggle que me abandonó antes de que yo naciera, sólo porque se enteró de que su mujer era bruja? No, por supuesto que no.Me di un nuevo nombre, un nombre que sabía que un día temerían pronunciar todos los magos, ¡cuando yo llegara a ser el hechicero más grande del mundo! —Cuando el combate estaba por reiniciarse, Ryddle jadeó y casi soltó la varita mágica, mientras que, en su rostro, se dibujaba una expresión de dolor. De un dolor tan intenso, que entumeció su cuerpo. Mientras que volvía su mirada hacia atrás, fijándose en su collar. —Mi.… magia… mi alma… —Los Inefables atacaron y derribaron a Ryddle, quien comenzó a sufrir espasmos, mirando con los ojos negros y brillantes, el cristal en el collar, se partió, mientras que el Ryddle ante ellos, estaba en medio de esos espasmos.
Desde la oscuridad, salió Harry Potter, con los ojos brillantes de color amarillo pálido, signo de que estaba usando casi un 50% del Lado Oscuro. —Un fragmento del alma de Ryddle, estaba contenido en esa cosa. —Dijo Harry, antes de arrojar relámpagos con los dedos de sus manos y destruir el collar por completo. Del objeto, salió un fragmento de alma, con el rostro de Voldemort, que gritó y se desvaneció en el aire.
El Tom Ryddle tirado en el suelo, se desvaneció en el aire.
La niña despertó y la sacaron de allí, con uno de los expertos en criaturas mágicas, cargándola en brazos, mientras que cerraban la madriguera del Basilisco y caminaban por el túnel oscuro, le pasaban por el lado y salían en el colegio, sellando la salida, transformando el muro, en uno sólido.
Uno de los Inefables, llevó a la niña a la enfermería.
Otro de ellos, con el collar en manos y junto al resto del grupo, fueron a la Sala de Profesores. Desde afuera, se escuchaban las voces: —Ha sucedido —dijo la profesora McGonagall a la sala, que la escuchaba en silencio —una alumna ha sido raptada por el monstruo. Se la ha llevado a la Cámara.
El profesor Flitwick dejó escapar un grito. La profesora Sprout se tapó la boca con las manos. La profesora Aurora Sinistra, actual Jefa de Slytherin, se cogió con fuerza al respaldo de una silla y preguntó: — ¿Está usted segura?
—El heredero de Slytherin —dijo la profesora McGonagall, que estaba pálida— ha dejado un nuevo mensaje, debajo del primero: «Sus huesos reposarán en la cámara por siempre»
El profesor Flitwick derramó unas cuantas lágrimas.
— ¿Quién ha sido? —preguntó la señora Hooch, que se había sentado en una silla porque las rodillas no la sostenían— ¿Qué alumna fue, Minerva?
—Ginny Weasley —dijo la profesora McGonagall. —Tendremos que enviar a todos los estudiantes a casa mañana. Éste es el fin de Hogwarts. A pesar... A pesar de sus muchas fallas, Dumbledore siempre dijo...
La puerta se abrió. Un Inefable ingresó en ese momento, con un collar entre los dedos. —La señorita Weasley, está a salvo. Ella estuvo llevando esto, consigo. Es algún tipo de contenedor de alma. Lo destruimos y el alma que la controló, para que ella liberara al Basilisco, ha sido... exorcizada. Era Voldemort —todos ahogaron un grito —su verdadero nombre es...
—Tom Ryddle —dijeron los maestros y asintieron.
—El peligro ha pasado —aseguró el Inefable y Minerva asintió.
—Un octavo Horrocrux... uno muy poderoso —pensó Lily Potter... aunque era algo, que Dumbledore, quien salió del recuerdo, no supo. No supo de la racionalización de Lily, sobre un Horrocrux extra.
Lo único que supo el hombre, es que los Inefables y Lily Potter, habían casi entorpecido el entrenamiento de Harry Potter, para que pudiera derrotar a Voldemort para siempre.
O quizás no.
Indudablemente, Harry Potter necesitaba de su orientación, si es que algún día, pensaba en poder salvarlos a todos.
Aunque, recordó que ese hechizo que Harry usó, el de los relámpagos, era algo de magia oscura... ¿Harry Potter los salvaría todos de Voldemort y luego tomaría su puesto, como Señor Oscuro?, ¿o era solo su paranoia?
