Disclaimer: Los personajes y la historia no me pertenecen. La historia es de TouchofPixieDust y los personajes son de Rumiko Takahashi, yo únicamente traduzco.

Capítulo 19: Sango dice adiós

7 de noviembre

—Os llevaré a las cuevas y os daré los pergaminos que buscáis. —El grupo asiente silenciosamente—. Y, si me lo permitís, me gustaría acompañaros en vuestro viaje.

Estas personas se han pasado los últimos días ayudándome a enterrar a aquellos a los que pasé mi vida queriendo. Mis vecinos, mis primos y mi padre. Se pasaron horas cavando en la fría y apisonada tierra para que pudieran tener entierros dignos. Incluso el joven zorrito trabajó duro trayendo agua y encontrando flores cuando pocas flores todavía estarían florecidas.

Veo que el demonio perro inspecciona las manos de la joven y le regaña por sus ampollas. Cuida tanto de ella, aunque intenta sonar duro. Se pelea con el zorrito, pero nunca le provoca auténtico daño, a pesar de las amenazas.

Es confuso. Pasé mi vida aprendiendo a destruir demonios y aquí hay dos que parecen completamente devotos de la chica humana. He decidido acompañarlos, si me lo permiten, para ver adónde los lleva su viaje. Encuentro su historia de venir de otro mundo extraña e improbable, aunque puedo ver que no miente. Y me gustaría protegerla, si puedo, de los peligros de nuestro mundo.

Anoche, después de que los demás se fueran a dormir, finalmente me permití llorar. Nunca podré perdonarme por no estar aquí para luchar a su lado. Ojalá hubiera estado aquí. A lo mejor podría haber ayudado a cambiar el rumbo de la batalla. Por lo menos, podría haber muerto luchando al lado de mis seres queridos. En vez de eso, vine a casa para ver a Naraku yéndose y para encontrarme a mi familia muerta y muriendo. No puedo olvidar el rostro de mi padre mientras me habla del ataque. No puedo olvidar el sonido de su último aliento.

No pude detener los sollozos. Sentía como si me estuvieran arrancando el corazón de mi pecho. Lloré hasta que enfermé. Estaba avergonzada de mi debilidad. Avergonzada de mis lágrimas. Avergonzada de no ser lo suficientemente fuerte. Y estaba avergonzada del miedo que hay en mi corazón. Estoy sola.

La chica, Kagome, me abrazó como lo hizo una vez mi madre, consolándome. Tiene un gran corazón. Lloramos juntas hasta que el sueño nos reclamó.

Los otros esperan adelante mientras miro una vez más atrás, hacia mi aldea. Es difícil decir adiós a mi hogar. He vivido toda mi vida aquí, justo aquí, en esta casa. La habitación en la que pasamos la noche Kagome y yo era mi habitación desde que nací. Pasé mi infancia en esta habitación, durmiendo y practicando. Era mi hogar y aquí estaba a salvo. Mi familia estaba aquí y me querían.

Encontraré al demonio Naraku, quien trajo a los demonios a mi hogar, y lo mataré. Vengaré a mi familia.

Entonces, vendré a casa. Y la reconstruiré. Padre habría querido eso. No puedo permitir que muera su legado.

Adiós. Volveré pronto. Lo prometo.