Disclaimer: Ninguno de los elementos presentes en este fic (con la excepción de la trama) me pertenece. Yo sólo hago esto por entretener
Capítulo 01: Cajas vemos, el poder del jugador obtenemos
Prive Drive, Casa Nro.04. En la mañana...
Cuando empezó a ver las cajas flotantes, Harry pensó que la falta de sueño le estaba afectando gravemente.
Hace unos momentos…
Para Harry, el día había comenzado como cualquier otro…
Él había estado durmiendo en su habitación – la alacena debajo de las escaleras – cómodamente (o al menos, tan cómodamente como se puede dormir en un frio piso de madera), soñando con que un gigante venia y se lo llevaba de la casa de los Dursley. Un sueño hermoso, aunque totalmente imposible.
Sin embargo, al momento siguiente fue arrebatado cruelmente de las manos de Morfeo ¿Él responsable? Su tía Petunia: una mujer rubia con un cuello tan largo que hasta una jirafa quedaría verde de envidia, y una voz tan chillona que era en cierto punto un arma mortal (Aun tenia pesadillas de cuando su tía había decido cantar ópera clásica. Sus oídos nunca volvieron a ser los mismos desde entonces…, al igual que las ventanas), quien una vez que Harry le abrió la puerta lo agarró del brazo, y lo jaló hasta la cocina.
Aparentemente, su tío Vernon tenía una junta especial de trabajo. O al algo así había murmurado tía Petunia. Harry tenía mucha somnolencia, y cada vez que su tía le hablaba con su voz chillona mientras mostraba los dientes en una mueca de desprecio, Harry se terminaba imaginando que le estaba hablando una ardilla rubia gigante, por lo que al tratar de contener la risa perdía la concentración. Afortunadamente, había aprendido que siempre que pareciera temeroso y soltara unos ocasionales: «Como usted diga» y «Entendido, señora », convencería a sus tíos de que les estaba prestando total atención.
Una jaladas del brazo después, había llegado a la cocina donde recibió las disque instrucciones (que más bien era una especie de menú) de su tía.
– Para Vernon debes hacer unos huevos fritos con tocino, junto con un café. Lo mismo para Dudley, con jugo de naranja en lugar del café. Para mí solo una tostada con una ensalada, estoy haciendo una dieta especial, así que no le pongas mucha sal. Recuerda que los huevos no estén ni muy quemados o muy crudos, y ponerles grasa extra a los de Dudley – había dicho, de una manera que haría que cualquiera se preguntara si Harry era su sobrino o su criado.
Otra cosa que destacar es que en su discurso no había mencionado para nada que Harry se cocinara algo para él. Otra persona probablemente pensaría que eso significaba algo como: «Y para ti, preparate lo que tú quieras (sonrisa)». Pero Harry sabía que en realidad quería decir: «Y a ti te tocan las sobras, por supuesto (mueca de desprecio)».
De todas formas, Harry no dijo nada. No era como si pudiera protestar. Ya una vez lo había intentado, y había sido castigado sin comer por un día entero como consecuencia. En su lugar, decidió evitar problemas, y contestó servicialmente, justo como su tía quería:
– ¡Sí, señora!
Escuchando su respuesta, su tía lo miro con todo el disgusto que pudo reunir (lo que era bastante, puesto que parecía que hasta el aire le disgustara). Daba la impresión de estar constreñida y con dolores gastrointestinales, en la humilde opinión de Harry. Naturalmente, no hizo ningún comentario sobre ello mientras la veía dirigirse hacia las escaleras, en lo que probablemente fuera una de las labores más difíciles de realizar sobre la faz de la tierra: despertar a Dudley.
Ya con tía Petunia ocupada y fuera de escena – aunque de todos modos no era como si fuera a mover un dedo para ayudarlo –, Harry había quedado solo con la labor de hacer el desayuno.
– «Muy bien» – se dijo, dándose un par de bofetadas para quitarse el sueño –. «Tengo una tarea que hacer, así que es momento de concentrarme» – inmediatamente, se puso en marcha.
No había nada destacable que se pudiera decir sobre la manera de cocinar de Harry. Él, al igual que todas las demás personas, comenzaba iniciando encendiendo la cocina, con todos los platos servidos en la mesa… cosa que Harry no notó que no había hecho hasta que la cocina estuvo encendida.
Se dio una palmada en la frente, pensando: – «Que tonto soy, ¿dónde se supone voy a poner la comida?»
Pensó que si seguía así no iba a llegar a ningún lado, de manera que, tratando de acelerar el paso, se dirigió rápidamente al lugar donde su tía solía guardar los platos. Al abrirlo, se llevó una desagradable sorpresa.
– « Todos los platos están sucios» – pensó, soltando un suspiro. No era nada sorprendete, pues (como ya se mencionó antes) tía Petunia no movía ni un dedo en la casa, prefiriendo (o más bien, ordenando) que en su lugar él hiciera todas las tareas domésticas, pero, aun así…
– «Ni siquiera pudo dejarlos en el fregador – soltó un suspiro otra vez –. Ni modo. Me tocara lavarlos... y mejor lo hago rápido. No vaya a ser que tío Vernon se despierte
Con cuidado, tomó los platos y los cubiertos de la platera, y se dirigió hacia el fregadero, procurando que nada se le cayera. Puso los trastes dentro del lavabo, y se acercó al chorro para abrirlo. Una vez que el agua salió, empezó a limpiar los platos, los tenedores y las cucharas con la habilidad propia de aquellos que llevan un largo tiempo realizando una actividad.
Otras personas quizás no pensaran de la misma manera, pero Harry encontraba la actividad de lavar los trastes relajante. Gracias a la gran experiencia que tenía en ello (cortesía de sus tíos), Harry podía hacer que su cuerpo realizara la labor automáticamente, mientras su mente estaba ocupada en otra cosa. Algunas veces le dejaba espacio para pensamientos felices, otras veces para pensamientos no tan felices (los cuales eran básicamente la mayoría de los recuerdos de su vida), pero por lo general le daba el tiempo suficiente como para ordenar sus ideas.
¡Ping!
–« ¿Qué fue eso…?» – se preguntó con desconcierto.
Dio una mirada rápida a sus alrededores, en busca de la causa de ese misterioso sonido. Todo parecía bastante normal en su opinión, la misma monótona cocina de siempre: la mesa vaciá, la nevera, la caja flotante de color azul, la platera…
–« ¡Espera un minuto! – se dijo – ¡¿Caja flotante de color azul?!»
Pestañeó, pensando que su mirada lo estaba engañando, y, mirando la caja flotante con la boca abierta, pensó:
– « Eso sin duda no estaba ahí antes»
Y eso nos deja donde comenzamos.
En realidad, el término «caja» era incorrecto. Los vocablos «pantalla» y «ventanilla» se le ajustaban más, pero por alguna razón, la primera palabra que le vino a la mente a Harry para describir lo que veía fue: «caja»
En fin. Era una pantalla luminosa, de aspecto tridimensional y de un color cerúleo. Viéndola, Harry recordó de inmediato a los hologramas: esas proyecciones de luz que solían aparecer en los comics que Dudley solía dejar botados por doquier, y los cuales Harry leía cuando nadie lo veía.
Al acercarse un poco más a la pantalla, era posible notar que esta contenía una especie de texto:
[¡Felicidades! ¡Lavado de traste s ha subido de nivel!]
De inmediato, sintiéndose súbitamente abrumado, Harry trató de encontrarle una explicación lógica a lo que sus ojos veían.
– « Debe ser un sueño» – pensó en primera instancia. Se pellizcó en el hombro en modo de confirmación de esa teoría.
– ¡Auch! – exclamó. Se sobó el hombro, adolorido –. Eso dolió – susurró.
Naturalmente, eso descartaba la teoría del sueño.
– « ¿Tal vez es una ilusión óptica?» – pensó después. Se quitó los lentes con el objetivo de limpiarlos, y una vez que estos estuvieron listos, también limpió y frotó sus ojos llenas de lagañas.
La caja continúo ahí, luciendo tan sólida como hace unos minutos. Harry casi pudo imaginársela que cobraba vida y decía: « ¡NA, NA, NA, NA!», de manera burlona.
Con las otras teorías descartadas, a la mente de Harry llego la última explicación plausible:
– « Debo estar drogado – pensó, diciéndose que eso tenía más sentido que una bendita caja luminosa – . Lo más probable es que lo haya inhalado por accidente, o que lo haya consumido en algún alimentos»
Para Harry, aunque esa teoría tenía más agujeros que un queso suizo, era mucho más fácil de aceptar que lo que sea que le estuviera pasando. En el fondo de su mente una pequeña vocecita le susurraba: «Sabes que eso no es lo que te está pasando», pero Harry le prestó tanta atención como la que le daba a los documentales de Animal Planet (es decir, ninguna). Así, mientras veía la caja flotante, y seguía repitiéndose que todo se debía gracias a un efecto psicotrópico, se preguntó que iba a hacer ahora.
– « Ahora, ¿qué hago? No es como si sepa alguna manera de quitarme la "influencia" de la droga – pensó, mirando a la pantalla luminosa como quien mira a su más acérrimo rival –. Bueno…, supongo que solo me queda seguir haciendo mi trabajo e ignorar eso. De todos modos no me está haciendo ningún daño»
Sí. Eso era lo que iba a hacer-
Con esa esa firme resolución en mente, se acercó de nueva cuenta al lavadero y procedió a enjuagar los cubiertos. Concentrado firmemente en su tarea e ignorando cualquier tipo de distracción.
¡Ping!
Repito. Ignorando firmemente cualquier tipo de distracción.
– «Hoy es una mañana tan bonita… – decía en su mente, aunque el cielo estaba nublado y parecía que iba a caer un chaparrón –… los pájaros cantan… – por el contrario, ni siquiera se escuchaba el KRI, KRI de los grillos –… y lo más importante… ¡No hay ninguna caja luminosa!»
De reojo, dio una mirada hacia atrás…
[¡Felicidades! ¡Lavado de trastes ha subido de nivel!]
– «Genial. Ahora son dos» – pensó con fastidio. Había aparecido otra caja al lado de la anterior.
Pero como Harry tenía una grandiosa capacidad de auto-control (nótese el sarcasmo), siguió con lo que estaba haciendo. Puso los cubiertos en la mesa, se acercó a la cocina y la volvió a encender; agarro los alimentos de la nevera y « ¡TA CHAN! », procedió a cocinar.
Para Harry el cocinar también era una actividad relajante…
¡Ping!
[¡Felicidades! ¡Cocinar ha subido de nivel!]
… mientras no le aparecieran cajas flotantes en el rostro, por supuesto.
– «Esto se está volviendo molesto – pensó, frustrado. Como la caja había aparecido en frente de su rostro, obstaculizaba el hecho el que él cocinara, por lo que no podía simplemente ignorarla. De repente, una idea cruzo por su mente: –. ¿Y si la aparto? – Miró a la caja, luego se encogió de hombros ¿Qué otra opción le quedaba? –. No pierdo nada con intentarlo» – se dijo.
¡Ping!
En algún lugar en lo recóndito de su mente, Harry pensó que, tal como las leyes de la física y la lógica dictaban, su mano simplemente iba a atravesar la ventana luminosa, dado que la caja luminosa (¿adivinaste…?) estaba hecha de luz.
No pudo estar más equivocado.
En lugar de ese proceder lógico, su mano tocó la pantalla como si esta fuera totalmente tangible. Y como si eso no fuera suficiente, la caja también pareció reaccionar, cambiando su contenido ante su toque.
[Cocinar]
[LV 10 (10%)]
[El arte de realizar deliciosos platillos]
[Pasivamente, incrementa la efectividad al cocinar en un 10%]
[Pasivamente, reduce el tiempo de espera en un 5%]
Durante un par de minutos, Harry se quedó mirando la pantalla, entre frustrado e incrédulo.
SPLASH.
– 1HP.
– ¡Ay! – chilló, el dolor inesperado sacándolo de su asombro y causando que saltara hacia atrás. Al saltar, accidentalmente tocó la pantalla, causando que esta desapareciera, cosa en la que no reparó hasta minutos después. Una vez que su malestar pasó, Harry busco con la mirada la causa de su repentino dolor.
Al parecer, unas gotas de aceite le habían salpicado la mano, casi como si estuvieran diciéndole: « ¡No te olvides que estas cocinado, idiota!» en su propia y particular forma. Por fortuna, la comida ya estaba lista, así que pudo apagar la cocina sin predicamento (claro, si ignoraba su mano quemada).
Luego de haber servido la comida en la mesa con su mano sana (porque lo que sus podían hacerle tíos si no cumplía lo que le ordenaba era mucho peor que una simple mano quemada), echo un vistazo a su mano. Para su sorpresa, estaba perfectamente bien.
– « ¿Q-Qué…? – Harry acarició su mano (supuestamente) dañada con la mano restante, llenó de confusión –. Tan solo hace un minuto había unas llagas aquí… Esto ya se está empezando a poner raro».
PUM. PUM. PUM.
En ese instante, la escaleras rechinaron terriblemente– casi como si un orangután gigante estuviera bajando por ellas–, causando que tuviera que dejar de lado sus preocupaciones por unos momentos. Harry solo conocía a una persona que poseyera un peso tan ridículamente descomunal como para poder causar tal ruido.
En anticipación, se puso al lado de la mesa, similar a los mayordomos de la tele.
Un par de minutos después, avisto a un hombre extremadamente obeso, con un rostro ceñudo y bigotudo con un leve parecido a una gigantesca remolacha, y quien llevaba puesto un traje de negocios de un sobrio marrón. Se veía igual (de malhumorado) que todos los días, con excepción de las letras gigantes sobre su cabeza.
– « ¡Espera, espera! – Harry auto-interrumpió su análisis – ¡¿Letras gigantes sobre su cabeza…?! »
[Vernon Dursley – Jefe Empresario]
[LV 7]
Sí, no había ningún error. Encima de la cabeza de su tío Vernon, flotaban unas grandes letras semitransparentes de color azul. Fue tal su sorpresa que se las quedó mirando boquiabierto.
Este hecho fue usado como pretexto (aunque no era como si lo necesitara) por su tío Vernon para gritarle.
– ¡¿Qué me vez, mocoso?! – rugió.
Saliendo de su estado de estupefacción, Harry dio una maldición para sus adentros. Su tío odiaba cualquier forma de «irrespeto», de manera que él prefería que cuando entrara a la habitación, Harry tuviera su mirada en el piso. Si a lo anterior se le suma que realmente parecía que su actividad preferida (después de criticar a todo el mundo) era regañarlo, al punto de buscar cualquier excusa para hacerlo, no había ni que decir lo que pasaría si le daba motivos para ello.
Rápidamente, Harry ideó una excusa para salir de la situación.
– Nada, señor. Es solo que estaba sorprendido de lo elegante e intimidante que se ve con ese traje – dijo, tratando de que no se le notaran las ganas de vomitar que le provoco decir esa frase.
Esa respuesta debió haberle bajado un poco el malhumor a su tío. Le gustaba bastante cuando le decían lo «intimidante» que lucía. A lo mejor no se deshizo de sus ganas de gritarle, pero Harry nunca se enteró de ello porque unos chillidos similares a los de una guacamaya siendo ahogada (es decir, la voz de su tía Petunia) lo salvaron de cualquier posible confrontación.
Mirando hacia atrás, vio que estaban entrando por la puerta del comedor su tía y Dudley – el hijo de su tío Vernon y su tía Petunia, el primo de Harry, y un milagroso especie de la biología que demostraba que era posible que un cerdo y una jirafa podía tener hijos –, quienes se dirigieron a la mesa para sentarse en ella.
Una vez que estuvieron lo suficientemente cerca, Harry pudo notar con desconcierto, que al igual que con su tío, había letras flotando sobres sus cabezas.
[Petunia Dursley – Ama de casa]
[ LV 6]
[Dudley Dursley – Matón]
[LV 5]
Con una seña de sus parientes como signo de que podía comer, Harry se sentó en el piso a desayunar
– « Tal vez… – pensó, mientras sus parientes conversaban entre si –. ¿Puede ser que esto sea real?»
Todo esto era demasiado extraño y por eso al principio había reaccionado negativamente. Pero lo que lo que estaba pasando era tan…, no tenía ni siquiera palabras para describirlo ¿Increíble? ¿Alucinante? ¿Anormal?... Sí, anormal era la palabra correcta.
Era cierto que en su vida le habían pasado una multitud de fenómenos extraños: la vez que volvió la peluca de un profesor de color azul, la vez que le cortaron el pelo al rape y este le volvió a crecer al día siguiente, la vez que era perseguido por Dudley y su pandilla y terminó aterrizando sobre el techo de la escuela, por nombras muchas más situaciones. Pero todas esas situaciones habían tenido una explicación lógica. Lo que estaba pasando ahora no tenía ninguna explicación.
Las cajas flotantes, la extraña curación de su mano, y por último, las letras flotantes. Tal vez por separado podría haber pensado que era su mente jugándole una pasada, pero, ¿todos estos hechos juntos?
– « ¿Tal vez sea una especie de súper-poder?» – la idea flotó en su mente por unos instantes, pero luego la descarto con un resoplido.
¿Cómo podría el, «El niño anormal» tener un súper-poder? De poseer esa clase de capacidad inaudita hace años que habría escapado de la casa de sus tíos. En su mente, que pudiera tener un súper-poder era tan probable como que Dudley empezara a hacer dieta y ejercicio por gusto propio.
– « ¿Pero no acabas de aceptar que lo imposible es posible? – le susurro una pequeña voz en el fondo de su mente –. ¿Qué impide que esa probabilidad sea real?»
Harry quiso encontrar un argumento para refutar lo a la voz. Pero no pudo (¿O no quiso?)
(Se mueven las sillas)
– ¡Eh, chico, ven! – gruño su tío.
Ante el llamado, Harry se levantó, procurando lucir tan asustado como pudiera para evitar llamar la atención de sus tíos. De reojo vio el reloj, para exclamar un pequeño « ¿Eh…?» de sorpresa por lo bajo. Inmerso en sus pensamientos había pasado un montón de tiempo.
Aunque su mente se llenó de sorpresa, su cuerpo (acostumbrado a no requerir de su mente) se movió automáticamente, indiferente de sus pensamientos, en dirección hacia sus tíos.
– Apresurate a recoger lo que tengas que llevarte, cariño. Hoy tenemos algo de prisa, así que te llevaremos en el coche hacia la escuela – explico tía Petunia a Dudley. La explicación también era para Harry, pero ella – como siempre que hacía que no le ordenaba hacer nada –, hizo como si él fuera otro perchero.
Habiendo escuchado lo que había dicho su tía, Harry subió con rapidez en dirección hacia el armario que era su habitación. Como estaba bastante cerca y no tenía prácticamente nada, salió con rapidez, de manera que se puso unos cuantos metros de distancia de sus tíos a esperar a Dudley.
Unos cuantos minutos después, Dudley bajo. Con la «familia» completa, salieron de la casa – no sin antes que Dudley se golpeara la cabeza con la puerta – en dirección hacia el coche.
El trayecto fue muy aburrido.
Lo única que Harry escuchaba en el asiento de atrás era el sonido del motor del coche, los ronquidos de Dudley – quien se había vuelto a quedar dormido – y la conversación que tenían sus tíos entre sí. De todo, Harry pensó lo más interesante era el sonido del coche.
Aburrido y tratando de distraerse, echo un vistazo por la ventana.
Inmediatamente se arrepintió de hacerlo.
Por la ventana se veía, como era de esperarse, a múltiples personas realizando sus diversas labores de la vida diaria. Todo sería completamente normal…, si no fuera porque encima de las cabezas de todos flotaban letras iguales a las que había encima de las cabezas de sus parientes
[John Smith – Comerciante]
[LV 7]
[Emma Watson – Bibliotecaria]
[LV 6]
[Adam Taurus – Boxeador]
[LV 8]
Y muchos más.
– « ¡Genial! Justo lo que necesitaba» – pensó Harry, hastiado. A su mente vinieron todas las dudas que había estado tratando de evitar.
Aun así, como todo niño que sabe que algo le es dañino pero aun así lo encuentra interesante, siguió viendo por la ventana.
Analizando las letras de todos, notó que en realidad había varios detalles distintos. Dejando de lados las cosas como los nombres y lo que probablemente fuera la profesión, el [ LV] (sea lo que sea) de todos era diferente: algunos tenían un 5 o 6, unos pocos con 7 al igual que su tío, otros incluso superaban ese nivel.
En ese momento, un familiar « ¡Ping!» lo obligó a salir de su análisis.
Naturalmente, Harry ya se imaginaba de lo que trataba.
[¡Felicidades! A través de la observación continua se ha creado una nueva habilidad: [Observar]
Y resulta que se equivocó. Era un texto ligeramente diferente (aunque de alguna manera Harry al verlo sentía una extraña familiaridad) de los que ya había visto.
En su mente, él se preguntó: – « ¿Qué rayos es [Observar]?»
¡Ping!
[John Smith]
[LV 7]
[Un reconocido vendedor de frutas. Famoso por la calidad de sus productos y sus buenos precios, John es un reconocido comerciante en la urbanización Prive Drive. Es una persona amable y de buenos principios]
Al ver la ventanilla, Harry por fin entendió la extraña familiaridad que sentía por todo.
– « Esto es como un videojuego – pensó –. Sí. Es igual a los videojuegos de Dudley: el mecanismo, el sistema de notificaciones, las ventanillas ¡Todo es igual! – de repente, una idea absurda llegó a la mente de Harry –. Pero, entonces, eso quiere decir que… ¿mi vida es un videojuego?
¡Ping!
[¡Felicidades! A través de realizar una deducción correcta, ¡has ganado 1NT!]
La ventanilla le confirmó su teoría a Harry.
Aun así… todo era tan irrazonable. En ese momento, Harry debió haber negado insistentemente todo como había estado haciendo. Era una idea demasiada absurda. Algo que saldría en una historia de un escritor novato en internet y que nunca jamás pasaría en la vida real.
Pero Harry lo aceptó. Le habían pasado muchas cosa extrañas e ilógicas en este día, encontrarles una respuesta, aunque fuera absurda, lograba calmar su joven mente ( – « O tal vez – le volvió a susurrar esa pequeña voz en el fondo de su mente –, quizás, fuera que una pequeñísima parte de ti, una parte soñadora y llena de ilusiones, añora este tipo de situación»)
– «Mi vida un videojuego – una sonrisa se posó en el rostro de Harry, antes de que él la suprimiera –, supongo entonces que este [Observar] una especie de poder de análisis»
¡Ping!
[¡Felicidades! A través de realizar una deducción correcta, ¡has ganado 1NT!]
Hubo un leve rictus de alegría en la cara de Harry ante el anuncio.
– « Probémoslo entonces– sus ojos se posaron sobre la espalda de tío Vernon, antes que pensara: –. [Observar] »
¡Ping!
[Vernon Dursley]
[LV 7]
[Siendo jefe de la fábrica de taladros, Vernon Dursley es un hombre totalmente cuadriculado (Cosa que no concuerda con su redonda figura). No acepta nada que sea diferente a lo «normal», odia las cosas raras, y por lo tanto detesta a su sobrino, a quien considera «Un delincuente juvenil». Es extremadamente intolerante, y no tolera la imaginación]
– «¡Funcionó! – pensó, alegre, sin importarle un cacahuate lo que decía la caja de la opinión de su tío sobre él –. Eso quiere decir que es real» – se dijo a sí mismo, queriendo espantar cualquier duda que pudiera albergar su joven corazón.
(Coche estacionándose)
El sonido del coche estacionándose lo devolvió a la realidad.
– «Justo a tiempo para descubrir acerca de este poder» – pensó.
Después de todo, era imposible que lo único que este juego pudiera hacer era espiar la vida ajena (aunque de seguro que a su tía Petunia esa única función le encantaría).
Esperó a que sus tíos y su primo salieran, y una vez que todos estuvieron afuera, abrió la puerta del coche y bajo del carro. Se alejó rápidamente de sus parientes, sin molestarse en despedirse, pues sabía que ellos tampoco se tomarían esa molestia con él.
Fue así que a lo lejos, mientras se alejaba, pudo ver y escuchar la conversación de sus tíos con Dudley-
– Portate bien, mi querido Duddy – decía tía Petunia, luego se dirigió hacia su esposo –. Ah, solo miralo, Vernon. Es tan guapo como tú.
Tío Vernon sonrió, orgulloso ante el alago hacia él y su retoño. Tanto en la dentadura como en el bigote se le notaban restos de tocino.
– No solo es tan guapo como yo, Petunia – dijo – También es tan inteligente como su madre ¿No es así, campeón? – lo último fue dirigido hacia Dudley.
– El ratón no – murmuró Dudley en respuesta, dormido de pie
Sus tíos aparentemente no lo escucharon. En su lugar, tía Petunia lo abrazó, y tío Vernon le dio una palmada en la espalda, en lo que probablemente hubiera sido un momento emotivo de no ser porque Harry escuchó el crujido de los huesos de la espalda de Dudley, quien, naturalmente, se despertó del dolor.
– ¿Quién golpeó al árbol? – preguntó atontadamente. Luego pareció reparar en donde estaba, porque trato de apartarse rápidamente de sus padres.
Harry, por su parte, trató de controlar su diversión y terminó de alejarse. Tenía que aprender sobre el juego-
Afortunadamente no había mucha gente alrededor, ya que faltaba alrededor de media hora para que empezarán las clases, por lo que Harry no tuvo que irse tan lejos para quedar a solas.
Sentándose en banquito, Harry se concentró en investigar acerca del juego, aunque…
– « ¿Ahora qué hago? – se preguntó. No era como si él fuera un experto en videojuegos, por el contrario, su conocimiento era casi nulo –. Si tan solo tuviera alguien pudiera explicármelo todo…»
– Entendido. Iniciando modo tutorial…
– ¿Eh…?
Harry dio una mirada confusa a todos lados. Le pareció haber escuchado una voz, pero por lo que él veía, no había nadie a su alrededor ¿Habrán sido imaginaciones suyas?
¡Ping!
– Bienvenido, jugador– habló de nueva cuenta la misteriosa voz, confirmándole a Harry que no habían sido imaginaciones suyas –. Se ha iniciado el modo tutorial. Realice cualquier pregunta y esta será contestada según su nivel de autoridad.
Era una voz monótona y mecánica, cuyo timbre carecía de cosas que la identificaran como masculina o femenina. La mejor forma de describirlo, pensó Harry, era como la voz de una computadora, y, por lo que Harry había escuchado, probablemente de eso mismo se tratara.
– «Eso es bastante conveniente… – se dijo Harry. Probablemente debió haberse imaginado que este juego tenía un tutorial, después de todo, todos los juegos los tienen, pero por alguna razón, Harry se había imaginado que iba a ser escrito –. Hmm… No importa. Un tutorial es un tutorial».
Y sobre todo, información es información, no importa cómo se manifieste. Pensando de esa manera, Harry realizó su primera pregunta
– ¿Qué eres? – preguntó, queriendo saber que era esa misteriosa voz (y sintiéndose estúpido por hablarle a una pantalla flotante)
– Entendido – contestó la voz –. Respuesta: Le habla la IA a cargo de operar el sistema del Juego – explicó.
– « ¿Así que tenía razón? – pensó, recordando las lecciones que le habían dado acerca de las computadoras, más en específico, acerca de lo que es una IA. Entonces recordó que estas siempre tenían un creador y eso hizo que una pregunta surgiera en su interior: –. ¿Quién habrá creado este juego?»
Para su sorpresa, La IA le contestó.
– Respuesta: A través de los poderes de [ CODE-NAME (AUTORIDAD_INSUFICIENTE)] se ha trasformado la vida del jugador en un juego de rol.
– « ¿ Qué clase de respuesta es esa…?» – se preguntó Harry en primera instancia, desconcertado, antes de fijarse en un detalle –… Un momento, ¿acabas de leer mis pensamientos?
– Afirmativo – contestó la IA llanamente.
Harry deseó que quien quiera que hubiera creado el juego hubiera tenido un poco de respeto por la privacidad ajena. Iba a preguntarle a la IA si no había alguna forma de cambiar eso, pero reparó en algo en lo que no había caído en cuenta:
– Tú, ¿tienes un nombre?
Durante unos minutos se hizo silencio, hasta que IA respondió:
– Reporte: La unidad carece de la necesidad de una denominación específica.
Harry tomo eso como un: «No»
– Hmm, eso solo hace más difícil la comunicaron… – murmuró para sí mismo –. Supongo que tengo que darte un nombre.
A su mente llegaron muchos nombres (aunque por alguna razón solo pensó en nombres de mujer): Martha, Lindsay, Verónica, Sandra, Penélope, y muchos otros más. Pero ninguno lo convencía.
– «Piensa un momento, Harry – se dijo –. Una IA es como es especie de asistente, ¿no? Entonces solo deberías darle una especie de nombre que refleje eso»
Harry lo pensó por unos segundos, hasta que por fin una idea llego a su mente.
– ¡Ya se! ¡Te voy a llamar Aissi!... ¿Qué te parece? – preguntó.
Hubo otro momento de silencio.
–… Reporte: Aunque la unidad no requiere de una denominación, o poseer una tampoco obstruye en las actividades. Por lo tanto, la unidad ha decido aceptar la denominación dada por el usuario – dijo la IA.
¡Ping!
[¡Felicidades! ¡Has nombrado como «Aissi» a la unidad del sistema!]
– Bien… – Harry sonrió, satisfecho. Eso le hacia las cosas mucho más fáciles –. Entonces, Aissi, ¿cómo funciona el juego? – preguntó.
– Entendido. Reportando mediante modo tutorial…
Con un « ¡Ping!», una ventanilla apareció ante Harry.
[El juego, al igual que todos los demás juegos, cuenta con un menú. Para ver el menú, diga o piense: Menú]
Harry hizo lo que decía.
– Menú
Estado
Habilidades
Opciones
[Como puede ver, el menú se divide en tres partes: Estado, Habilidades y Opciones. Para ver cada una de ellas, basta con decir o pensar el nombre de cualquiera de ellas]
[A continuación , por favor diga o piense: Estado]
– Estado – exclamó.
[Nombre: Harry James Potter]
[Edad: 10 años]
[Título: El Jugador (25% a la ganancia de EXP hasta el nivel 10)]
[Raza: ¿Humano…? (1 Mag y 1 Dex)]
[Estatus: Vivo]
[Clase: El Jugador]
[LV 1. EXP 0/100]
[HP: 130. Reg. 0,26 Sec.]
[MP: 125. Reg. 0,375 Sec.]
[STR: 4 (-2): 2]
[VIT: 4 (-2): 2]
[END: 4 (-2): 2]
[AGI: 5]
[DEX: 5 (1): 6]
[MAG: 10 (-51): 6]
[INT: 8 (-4): 4]
[WIS: 6 (-3): 3]
[CHA: 1]
[LUC: 5]
[Puntos: 0]
[Dinero: 0]
Al instante, apareció una pantalla idéntica a la de los juegos. Más abajo, Harry notó una pequeña explicación.
[El estado es una vista cualitativa-cuantitativa de las características del usuario, descrita en estadísticas para una mayor facilidad. Para más información acerca de cada una de las estadísticas, de un toque suave sobre la característica de interés].
Harry decidió que iba comenzar de arriba abajo, ignorando, por supuesto, su nombre y su edad.
¡Ping!
[Títulos: Los títulos son nombres que se otorgan en reconocimiento a un determinado mérito, como por ejemplo, la derrota de un poderoso enemigo. Los títulos conceden efectos variados, que pueden ser pasivos (los cuales no requieren ser equipados para que su efecto se active), o activos (estos, los cuales si deben obligatoriamente equiparse). Para ver sus títulos, basta con decir o pensar Títulos].
[ Títulos del Jugador]
[ El Jugador: ¡Eres el Jugador! ¡Tu vida es como la de un personaje de Videojuegos! Al equipar este título ves la ganancia de EXP incrementada en un 25% hasta el nivel 10. Estatus: Equipado].
[ ¿?: ¿…? (Bloqueado por el momento)].
Harry alzó una ceja ante el último título ¿Exactamente por qué estaba «bloqueado»?
– Entendido – habló Aissi en ese momento –. Respuesta: Dado que el usuario no tiene conocimiento acerca de poseer este título, este se encuentra bloqueado.
– «Ya veo, así que es por eso ¿Entonces, si descubro de que se trata se desbloqueara?»
La IA le respondió con un: – Afirmativo.
– «Hmn, lo dejare de lado por un momento. Después de todo, no puede ser tan importante, ¿verdad?»
De esa manera, Harry decidió continuar, por lo que dirigió su dedo en dirección al botón que decía [Raza, pero en ese momento…
¡RING!
… sonó el timbre de la escuela.
– ¿Eh? ¿Tan rápido sonó el timbre? – exclamó Harry, ligeramente sorprendido.
– Afirmación. Han pasado aproximadamente 30 minutos desde que el usuario activo el modo tutorial – contestó Aissi.
Harry se levantó del banco, aun un poco incrédulo.
– «Supongo que dicen que es verdad que el tiempo pasa volando cuando haces algo que te gusta…»
– «… Pero en fin – pensó, caminando hacia la escuela –. No me queda más que ir a clases»
...
Atravesando la puerta del aula, Harry se dirigió hacia su asiento habitual, uno que estaba casi al final del salón, bastante apartado de los demás (cosa que, Harry suponía, se debía a que nadie quería estar cerca de la presa predilecta de Dudley y su pandilla).
Mientras caminaba, ignoró la gran cantidad de detalles del juego que había a su alrededor. Por el rabillo del ojo también vio a Dudley rodeado de sus «amigotes», pero a él también lo ignoró. Dudley pareció molestarse ante ese hecho, pero Harry siguió sin prestarle especial importancia mientras se sentaba.
Unos minutos después, por la puerta entró una mujer con una buena de cantidad de libros en manos. Ella era la señora Johnson, la maestra del aula de Harry.
Ella era bastante joven, pero aun así la llamaban señora, por lo que Harry supuso que se había casado a una temprana edad. Su cabello era laceo y de un tono pardo, de modo que le hacía juego con sus ojos.
Llevando puesto un pantalón con una camisa blanco y unos zapatos marrones, ella era la pesadilla encarnada de cualquier fanático de la moda.
Sin embargo, lo que más resaltaba de ella, en opinión de Harry, era su amabilidad. Ella era la única profesora que no le había prestado atención a las injurias dichas por los Dursley a todo el colegio de que él era un delincuente juvenil.
– Buenos días, niños – dijo ella, sonriendo amablemente –. Hoy antes de comenzar la clase, tengo que darles un anuncio…
Harry quiso prestarle atención, de veras que lo quiso. Pero era incapaz de concentrarse. Su mente estaba totalmente centrada en el juego, llena de emoción hasta el último gramo.
– «Solo hay una manera de calmarme – pensó, para luego exclamar mentalmente la palabra mágica: – . [Estado]»
¡Ping!
[Nombre: Harry James Potter]
[Título: El Jugador (25% a la ganancia de EXP hasta el nivel 10)]
[Raza: ¿Humano…? (1 Mag y 1 Dex)}
[Estatus: Vivo]
[Clase: El Jugador]
[LV 1. EXP 0/100]
[HP: 130. Reg. 0,26 Sec.]
[MP: 125. Reg. 0,375 Sec.]
[STR: 4 (-2): 2]
[VIT: 4 (-2): 2]
[END: 4 (-2): 2]
[AGI: 5]
[DEX: 5]
[MAG: 10 (-5):5 (1): 6]
[INT: 8 (-4): 4]
[WIS: 6 (-3): 3]
[CHA: 1]
[LUC: 5]
[Puntos: 0]
[Dinero: 0]
Ya habiendo averiguado acerca de lo que era un título, se fue por la siguiente característica: su raza. Sentía algo de curiosidad por ella, debido a que estaba rodeada de signos de interrogación. Él era humano, ¿no…?
– «O quizás soy un hombre lobo» – bromeó para sí mismo. Aunque si era sincero, la idea no le molestaría para nada. Los hombres lobos le parecían geniales.
Presionó sobre el botón [Raza]
¡Ping!
[Raza: Tu raza, duh]
Presa de la incredulidad, Harry casi se cae de espaldas, pero logró controlarse, evitando llamar la atención. O al menos, eso creyó.
– ¡Maestra, Harry no está prestando atención! – grito Dudley, dirigiéndole una mirada burlona a Harry.
La señora Johnson interrumpió su discurso para darle una mirada ligeramente dura. Normalmente era bastante amable con él, pero Harry sabía que por su carácter ella jamás permitiría que ninguno de sus alumnos (sea quien sea) no prestara atención.
– ¿Es eso cierto, señor Potter? – le preguntó la señora Johnson, su mirada ceñida sobre él.
– Por supuesto que no, Profesora – le mintió, sintiéndose inmediatamente culpable por ello.
– ¡Está mintiendo! – chillo Dudley al instante.
En ese momento, Harry propinó en su mente todas las maldiciones que le había escuchado decir a tío Vernon (lo que era decir mucho) con Dudley como destinatario.
– ¡Silencio, señor Dursley! – exclamó la maestra de pelo marrón–. Creo, señor Potter, que si ha estado concentrado, no tendrá ningún problema en decirme que es lo que he dicho durante toda la clase, ¿cierto? – dijo, mirando a Harry. Aunque en su rostro parecía solo haber severidad, Harry sintió que con sus ojos le decía: «Por favor, no me falles»
– «Lo lamento, señora Johnson, pero creo que le fallare» – se disculpó Harry mentalmente. No tenía ni idea de lo que había dicho la señora Johnson.
Sintió los ojos de todos en el aula y sintiendo que solo un milagro, abrió la boca dispuesto a soltar la primera tontería que se lo ocurriera. Pero, en ese momento…
–– Un milagro ocurrió.
¡RING!
La señora Johnson hizo una expresión de desconcierto. Echo una mirada rápida a su reloj, como preguntándose si el timbre había sonado correctamente o una mano invisible había movido las manecilla en frente de la vista de todos. Al ver que todo parecía estar en su lugar, exclamó:
– Salgan todos.
Harry soltó un suspiro de alivio por lo bajo, agradeciendo a todos los Dioses que apiadaron de su alma y le concedieron un milagro.
Se levantó de su asiento, dirigiéndose hacia la puerta…
– Excepto usted, señor Potter. Tengo que hablar seriamente en privado con usted.
– «Creo que cante victoria muy rápido» – pensó.
Se acercó al escritorio de la señora Johnson, mientras escuchaba la risa de Dudley y sus compinches, quienes, al parecer, habían decidido quedarse para ver como la maestra lo castigaba.
– Señor Dursley, creo haberle dicho a usted y a sus compañeros que salieran ¿O es que acaso usted y sus compañeros desean quedarse a acompañar al señor Potter? – pregunto casualmente la maestra de ojos castaños.
Al oír eso. Dudley y compañía se sonrojaron. Murmuraron un: «No, maestra» para luego salir del aula.
Al verlos salir, la señora Johnson regreso su mirada hacia Harry, causando que este se tensara.
– Relajate, Harry – saludó, luciendo mucho más amable que hace unos minutos, actuando como siempre que estaban a solas –. Normalmente debería castigarte, ¿sabes? Aunque por esta vez te lo dejare pasar, de volver a suceder no seré tan complaciente, así que trata de que no vuelva a suceder – dijo, guiñándole un ojo juguetonamente. Aunque sus palabras parecían bastante serias.
– Si, maestra, juro que no volverá a suceder – prometió Harry.
– Bien – ella sonrió, complacida –. Por cierto, lo que les estaba diciendo a tus compañeros era que la señora Hills se encuentra indispuesta, por lo que el lunes otra persona me hará la suplencia – explicó, para luego despedir a Harry con la mirada –. Eso era todo. Ya puedes marcharte.
Harry asintió, agradecido por la amabilidad de la maestra. Se dio la vuelta, dispuesto a salir al recreo, pero la señora Johnson lo volvió a llamar.
– ¡Harry…!
El mencionado se volteó -
Al verlo de frente otra vez, la señora Johnson pareció dudar por unos momentos, pareciendo arrepentirse de haberlo llamado, pero al mirarlo a los ojos, pareció llenarse de valor.
– T-tú… sabes que puedes contar conmigo, ¿cierto? Si tienes algún tipo de problema puedes decírmelo. Soy una maestra, soy tu guia y puedes consultarme lo que sea. No importa incluso si se trata de… – en ese momento ella volvió a dudar, y Harry pudo notar por unos instantes una inmensa tristeza en su mirada –. Nada, olvidalo. Tan solo son tonterías mías. Ahora si ya puedes salir.
Harry se dirigió hacia la puerta, saliendo del aula. Exteriormente lucia totalmente normal, pero los pensamientos en su mente estaban corriendo a mil kilómetros por hora.
Por su forma de hablar, casi parecía que la señora Johnson sabia sobre como los Dursley lo trataba. Pero eso era imposible. Si ella lo supiera de seguro que hace tiempo lo habría ayudado. Ella era ese tipo de persona.
Y había otra cosa que se preguntaba. Mientras la señora Johnson hablaba, Harry por fin le había prestado atención a los detalles del juego encima de la cabeza de la maestra, y lo que vio lo desconcertó.
[Sra. Johnson – ¿Maestra?]
[LV ¿?]
Estaba a punto de preguntarle a Aissi acerca de ello, pero un repentino « ¡Ping! » se lo impidió.
[Tu suerte se mantiene firme, salvándote. Por ello, recibes 1 LUC]
Al ver la pantalla que acababa de aparecer, Harry recordó que hace unos momentos se había salvado por los pelos de un posible castigo.
– «Creo que lo más razonable sería tratar de no tocar más asuntos del juego a la vista de tanta gente» – reflexionó
¡Ping!
[Por pensar a futuro, ganas 1 WIS]
Ante la notificación, las ganas de Harry de acerca de saber todo sobre el juego subieron, por lo que se dirigió rápidamente el recreo.
Saliendo de los pasillos, Harry se sentó bajo la sombra de un gran árbol ubicado en la zona más alejada del patio de la escuela-
– [Estado] – dijo, ansioso.
¡Ping!
[Nombre: Harry James Potter]
[Edad: 10 años]
[Título: El Jugador (25% a la ganancia de EXP hasta el nivel 10)]
[Raza: ¿Humano…? (1 Mag y 1 Dex)]
[Estatus: Vivo]
[Clase: El Jugador]
[LV 1. EXP 0/100]
[HP: 130. Reg. 0,26 Sec.]
[MP: 125. Reg. 0,4375 Sec.]
[STR: 4 (-2): 2]
[VIT: 4 (-2): 2]
[END: 4 (-2): 2]
[AGI: 5]
[DEX: 5 (1): 6]
[MAG: 10 (-5): 5 (1): 6]
[INT: 8 (-4): 4]
[WIS: 7 (-3,5): 3,5]
[CHA: 1]
[LUC: 6]
[Puntos: 0]
[Dinero: 0]
– «Hmn, ¿no luce ligeramente distinto?»
Aissi, como la magistral lectora de mentes que era, le respondió:
– Afirmación. Dependiendo de las acciones del usuario, las estadísticas pueden verse incrementadas
– «Ya veo. Así que eso es lo que significaban esas ventanillas» – pensó Harry, recordando las ventanillas que aparecieron hace unos minutos y en la mañana.
Agitó la cabeza.
– « ¡Concentrate! » – se dijo. No queriendo perder más tiempo, dio un toquecito suave sobre [Estatus].
– «Ojala no vuelvan a salir más respuestas sarcásticas» – deseó, antes de que sonara el familiar « ¡Ping!»
[Estatus: Se refiere al estado actual del jugador; es decir, la condición actual en la que se encuentra este, ya se bajó la influencia de efectos de estados negativos (Debuffs), como el envenenamiento o efectos de estado positivos (Buffs)]
[Para ver más información acerca de su Estatus, basta con dar un toque a la ventana correspondiente en su ventana de estado]
Eso fue lo que hizo Harry
¡Ping.!
[Estatus Vivo: ¡Estas vivo! ¡¡¡DUH!!! En serio, ¿exactamente, qué creías que significaba esto…? ]
– Quien sea que haya creado este juego es bastante sarcástico – murmuro Harry. Ya esta era la segunda vez que algo similar le ocurría.
– …
– ¿Hmn? – Por un momento, a Harry le pareció que Aissi que quería comentar algo al respecto –. No. Imposible – terminó diciendo. Era insólito que esa fría IA pudiera ser responsable de esas clases de respuestas.
– «Creo que le estoy dando muchas vueltas al asunto» – pensó. Y dando por zanjado el tema, continuó
[ Clase: Se refiere a tu ocupación. La Clase te otorga un bonus dependiendo de qué Clase se trata (Por ejemplo, la Clase Espadachín otorga un bonus a la ganancia de EXP y al daño de las Artes de La Espada. La escogencia de la mayoría de las clases está bloqueadas hasta el nivel 20]
[Para ver más información acerca de su Clase, basta con dar un toque a la ventana correspondiente en su ventana de estado)
¡Ping!
[ El Jugador: Incrementa la ganancia de EXP de todas las habilidades en un 25% hasta el nivel 10]
– ¿Eh? ¿No es este el titulo? – le preguntó Harry a Aissi.
– Afirmación. – contestó la IA–. Dado que el jugador tiene las clases y títulos bloqueados, se le pone «El Jugador» por antonomasia.
Harry asintió, entendiendo. Un minuto después, cayó en cuenta que Aissi no tenía ojos, por lo que no podía verlo.
Sintiéndose algo tonto, regresó sus ojos a la ventanilla y presionó [LV]. Le interesaba saber que significaba para entender porque él [LV] de la Señora Johnson no le había sido visible como el de todos los demás
¡Ping!
[LV: abreviatura de «Level» (inglés para «Nivel»). Es una medida numérica que indica la fuerza del usuario. Para subir de nivel se debe obtener la EXP (O Experiencia) necesaria, la cual está indicada al lado del nivel ]
Harry hizo una mueca. No solo por el hecho de que eso quería decir que era extremadamente débil (¡Hasta Dudley tenía un nivel más alto que el! ¡Y eso que no era capaz ni de correr!), sino también por el hecho de que eso no le respondía para nada su duda acerca de la Señora Johnson.
– «Gracias a Dios que tengo Aissi» – pensó, antes de hacerle la pregunta a la IA.
– Entendido. Explicación: El LV del individuo conocido como «Señora Johnson» no fue visible porque es muy superior al del usuario.
Harry se sorprendió. Era cierto que era estúpidamente débil, pero, ¿qué tan alto podía ser el nivel de una simple maestra de primaria?
Aissi se lo explicó.
– Entendido. Respuesta: Aunque el [LV] es una medida de la fuerza del usuario, no significa exactamente la cantidad de fuerza. En realidad, más bien describe la capacidad o el trayecto recorrido, indicando que tan «experto» es una determinada persona. En ese sentido, las estadísticas juegan un rol fundamental a la hora de medir la fuerza de un individuo.
Harry asintió, entendiendo lo que Aissi decía. Pero en su mente todavía quedaban dudas acerca de quién era la señora Johnson.
– « ¿Tal vez debí haber utilizado [Observar] sobre ella? – recapacitó, aunque después sintió que era un poco tarde para ello. Se encogió de hombros. Ya tendría otra oportunidad de hacerlo –. Ya tendré otra oportunidad para hacerlo. Después de todo, todavía faltan algunos meses para las vacaciones»
Así que, pensó Harry, era mejor que se concentrara en terminar de leer las estadísticas faltantes. Después podría jugar al Scooby Doo.
[ HP: Representa tu salud. Si llega a cero el juego llega al fin, y automáticamente mueres. El HP se ve afectado por tu VIT y END, y se calcula en base a la siguiente formula: (LV X 50) ({VIT END} X 20). La regeneración de HP se calcula en base a la VIT]
[ MP: Representa tu Mana, la fuente de poder mágico referente en tu cuerpo. Si el MP llega a cero sufres el estado «Rebote» y empiezas a consumir HP en lugar de MP. El MP se calcula en base a la siguiente formula; (LV X 25) ({MAG INT} X 10). La regeneración de MP se calcula en base al WIS]
– « ¡Espera! – Harry auto-interrumpió su lectura –. ¿Magia…? ¡¿Magia de verdad?!»
No hubo respuesta. Al parecer, Aissi solo podía responder cierto tipo de preguntas.
Eso hizo que Harry tuviera que enfrentarse a una maraña interminable de emociones.
Se sentía como si hubiera ganado la lotería en su primer intento: muy afortunado, tanto que era demasiado bueno para ser verdad. Había aceptado la existencia de este «juego», y con ello la connotación de algo sobrenatural. Pero, ¿magia?, ¿él un mago? ¡Qué tontería! ¿De verdad creían que podía creer eso?
– Calmate – se dijo en un susurro –. Hasta el momento todo es totalmente realista, a pesar de lo imposible que es. S-Solo tengo que esperar a ver si… – calló, lleno de reticencia. Era algo ilógico, todo este juego era algo totalmente extraño, «anormal» como dirían sus tíos, y lo había aceptado como verdadero con inusitada rapidez. Pero, la magia… habiendo pasado toda su infancia escuchando: « ¡La magia no existe!» era…, un difícil de aceptar.
Inhaló fuertemente y luego exhaló.
– «Calmate» – se dijo. Curiosamente pudo sentir como todas las angustias y dudas desaparecían con tan solo decir esa palabra.
Sintiéndose de nuevo en control, decidió volver a ver la pantalla, pero, lamentablemente, un grito se lo impidió.
– ¡Ey, anormal!
Harry gimió ( – « ¡Lo que faltaba!» – pensó) Levantó la mirada para dar con una persona que, muy a su pesar, le era muy conocida.
– ¿Qué, no me escuchaste? ¿Acaso aparte de ciego también eres sordo? – Dijo Dudley, desencadenando una ola de risitas burlonas de sus compañeros abusadores.
– Lo siento, todavía no he aprendido a entender el lenguaje de los animales – Le contestó Harry. Quizás no fue su mejor maniobra, pero estaba harto de que a cada cinco minutos fuera interrumpido (además, no soportaba a Dudley. La caía gordo)
Durante un par de minutos, Dudley pareció tratar de asimilar lo que Harry le había dicho. Por su parte, Harry, quien no era lo suficientemente tonto para quedarse a esperarse a que el cerebro de Dudley empezara a funcionar, aprovechó ese tiempo para salir huyendo.
Ya unos cuantos minutos después, Dudley, cuyo cerebro aparentemente acababa empezar a funcionar, gritó: « ¡Atrápenlo! », causando que los matones salieran despedidos tras de él.
¡Ping!
– « ¿En serio? ¿Justo en este momento?» – pensó Harry con incredulidad mientras corría. Con un movimiento rápido de mano desechó de inmediato la pantalla flotante. Después de todo, no podía gritarle a sus perseguidores: « ¡Alto! ¡Tengo que leer la notificación que me acaba de llegar! Ah, y por cierto, mi vida es un videojuego»
Corría como alma a la que el diablo perseguía por detrás ¿Y cómo no hacerlo? Si Dudley y su pandilla lo llegaban a alcanzar, la tunda que le iban a dar como venganza por sus burlas iba a ser tremenda.
Afortunadamente, era un muy buen corredor. Su pequeño tamaño por una vez le era de utilidad al permitirle moverse con una gran agilidad, gracias a lo cual podía esquivar toda clase de obstáculos que se le atravesaran en el camino: arboles, fuentes, bancos e incluso las personas; todo esto y más, Harry lo hacía con inusual facilidad.
En la mente de Harry la meta estaba muy clara: quedar frente a los salones. Sabía por experiencia que enfrente de la vista de los adultos, Dudley y compañía no podrían hacerle nada
Lamentablemente, como Harry notó, parecía que el Destino no se la iba a poner fácil.
– ¡¿A dónde crees que vas, cegatón?! – gritó una voz, la cual era bastante familiar a Harry.
Harry miró hacia atrás. A varios metros de distancia se encontraba persiguiéndolo Pierce – la fiel mano derecha de Dudley, y quien, en opinión de Harry, tenía un parecido inusual con una rata –, moviéndose a un ritmo con el cual no tardaría mucho en atraparlo.
Otra persona se hubiera sentido desesperada en esa circunstancia, y, si era sincero consigo mismo, en otros momentos Harry también se hubiera sentido así. Pero, por alguna razón, se sentía inusualmente calmado.
Con total serenidad, miró lo que había enfrente de él, analizó sus probabilidades y realizó una acción que a cualquiera le parecería una locura…
Saltó.
Habiendo tomado carrerilla y agarrado impulso, utilizó una fuente enfrente de él como plataforma, y dio un espectacular salto que dejaría con la boca abierta a un gimnasta profesional.
¡Ping!
[Ante una muestra increíble de habilidad, ganas 1DEX]
[Ante una muestra increíble de agilidad, ganas 1AGI]
Desafortunadamente, la caída no fue tan maravillosa.
[-10HP]
[Por recibir un fuerte golpe, ganas 1 END]
– ¡Ay! – exclamó Harry. Se removió incómodamente en el suelo y tanteó su cuerpo con rapidez. Para su sorpresa, no tenía nada roto.
Usó ambos brazos para levantarse y salió corriendo, aprovechando que Pierce se había quedado de pie estupefacto, mirándolo con la boca abierta.
Unos segundos después, escuchó a lo lejos gritar a Dudley agitadamente.
– ¡¿Qué… estás… haciendo, Pierce?! ¡No te quedes… ahí parado! ¡ATRAPALO!
– «Muy tarde» – se dijo Harry, mientras emprendía la huida.
...
– «Solo un poco más…»
Tap. Tap. Tap.
– « ¡Un poco más!»
Entusiasmadamente, Harry aceleró el paso. La certeza de que solo faltaban unos cuantos tramos estaba presente en su mente. Inmerso en su entusiasmo, sin darse cuenta hasta el último momento, cometió un error.
– «N-no puede ser – pensó, incrédulo, mirando desesperadamente a sus alrededores – , ¡es un callejón sin salida!»
Dudley tomo justamente ese momento para llegar.
– Aww…, parece que…, el cegatón tomó…, el camino equivocado – la voz de Dudley resonó llena de burla por todo el callejón. Hubiera sido bastante impresionante de no ser porque su respiración estaba increíblemente agitada y sudaba como puerco en asador.
Harry tenía intenciones de contestarle con un comentario sarcástico, pero justamente en ese momento llagaron los matones de Dudley y sus intenciones quedaron como eso: intenciones.
Dudley – habiendo tomado aliento y viéndose rodeado de sus aliados –, dijo con sorna:
– Parece ser que ya no tienes escapatoria.
– «Estoy perdido» – fue lo que cruzó por la mente de Harry en ese momento
Pero, de repente una vocecita en el fondo de su mente le recriminó: – « ¿Acaso no cuentas con el poder del juego? ¿No se supone que eres un mago? ¿Qué tienes que temer?»
– «Es cierto» – pensó. Este juego le había permitido con tan solo una mirada descubrir acerca de lo que viera y seguramente era capaz de muchas cosas más. Basta de lectura en post de aprender, la práctica siempre era más útil. Dio un paso al frente.
– «Ya no tengo nada que temer»
Dudley y sus matones; tía Petunia y tío Vernon; el hecho de ser «diferente» y «anormal»: ahora nada de eso tenía importancia en su mente.
– ¿Qué te pasa? – hablo Dudley desconcertado, en su mirada se leía: «¿P-por qué no está asustado?» –. ¿Acaso enloqueciste? – se burló de nuevo, tratando de intimidarlo.
Harry no le prestó atención.
– «Ya no más intimidaciones…»
Dio otro paso.
– «… es hora de vivir sin miedo…»
Otro pasó más.
– «… de vivir sin vacilación…»
Corrió
Era una locura. Simplemente estaba saltando en contra de los tiburones. Los matones lo miraron sonriendo burlonamente… y más sin embargo, Harry continuó.
– ¡…! ¡Aquí y ahora, te lo pido, por favor funciona!
Y con ese grito mental, cerró los ojos... y sintió que sus pies se despegaban del piso.
–¡…!
– ¡…!
Escuchando jadeos y gritos de sorpresa, abrió los ojos…
Para su sorpresa, no tenía nada en frente.
Miró hacia atrás: Dudley y su pandilla boqueando en una magnífica interpretación de un pez fue los que sus ojos captaron.
Harry no sabía lo que pasó ¿Saltó tan fuerte que aterrizó al otro lado? ¿Voló? ¿Se tele-transportó? Lo que sabía con exactitud fue que el juego era el responsable de darle esa oportunidad y no la iba a desaprovechar.
Salió corriendo. Nadie lo persiguió. Lo más probable es que estuvieran tan aturdidos que su cerebros habían dejado de funcionar (Eso, claro, si desde el principio estaban funcionando).
No fue sino hasta varios minutos después que los matones reanudaron su persecución, sus cerebros ya funcionando. Lamentablemente para ellos y afortunadamente para Harry, era demasiado tarde.
– ¡Señor Dursley, ¿se puede saber que está pasando?! – exigió saber la Sra. Johnson, llegando a escena justo en esos momentos.
Dudley y asociados detuvieron inmediatamente la carrera. Los que llegaron de último chocaron y cayeron al piso ante la parada improvista.
– Nada, maestra, solo jugábamos – contestó Dudley.
La Sra. Johnson no pareció creerle – Harry sabía que ya se había corrido la voz entre los profesores acerca del joven matón Dursley –, pero al no haber pruebas que mostraran lo contrario, se limitó a apretar los labios.
– Está bien – exclamó, para luego dirigirse hacia Harry –. Señor Potter, si se siente acosado de alguna manera puede venir conmigo en cualquier instante. Creame que en esta institución no aceptamos ninguna forma de violencia – dijo en un tono filoso, viendo de reojo al hijo de los Dursley.
Harry asintió, diciéndole sin palabras: «Gracias, pero estoy bien». Viendo eso, la señora Johnson no pareció satisfecha, pero se fue de todas maneras
Cuando la silueta de la señora Johnson dejo de ser discernible, el gesto de Dudley se llenó de alivio. Retomó su actitud amenazadora, y echando una mirada a Harry, dijo:
– Por esta vez estas a salvo, ¡pero a la próxima no tendrás tanta suerte! – e inmediatamente, haciéndole una seña a sus matones, se fueron con rapidez.
Harry sonrió, sintiéndose victorioso. Y en ese momento…
¡Ping!
… una pantalla apareció en frente de el.
Miró a todos lados, y notando que no había nadie, vio la ventanilla
[Misión: « ¿Quieres una paliza?» ¡Pues yo no! (Completada)]
[Objetivo: Evita que Dudley y sus matones te atrapen (Completado)]
[Objetivo oculto Nro. 1: Usa magia accidental en el proceso (Completado)]
[Objetivo oculto Nro. 2: Mete a Dudley en problemas (fallido)]
[Recompensas: 20EXP. Habilidad [Magia Accidental] ]
¡Ping!
[¡Ganas 25EXP!]
Un par de preguntas llegaron a la mente de Harry al ver eso. La primera fue: ¿qué era una misión?
– Entendido. Respuesta: Las misiones son objetivos impuestos por el juego que si el usuario cumple exitosamente, recibe a cambio recompensas – respondió Aissi-
Harry asintió, entendiendo, y le formuló la segunda pregunta.
– ¿Y que es [Magia Accidental]? – preguntó, emocionado. Tenía una idea bastante clara de lo que se trataba, tan solo estaba esperando la confirmación.
Como respuesta, una ventanilla apareció.
¡Ping!
[Magia Accidental]
LV (25%)
[Una explosión de poder mágica causada por fuerte emociones, que causa una multitud de efectos aleatorios]
[Efecto: 30% de chance de producir un efecto mágico favorable de acuerdo a la situación y las emociones del usuario]
[Costo: 25MP]
– «Magia – pensó –. ¡ Magia de verdad! – sonrió –. Eso explica lo que sucedió unos segundos… ¡Un momento! Ahora que me doy cuenta, ¿eso quiere decir que todo lo demás también…?
¡Ping!
[¡Felicitaciones! ¡Por realizar una deducción lógica y acertada, has ganado 1INT!]
Harry trató de darle un orden a sus pensamientos, pero justo en ese instante el timbre decidió sonar.
¡Ring!
Sin otra alternativa, Harry se dirigió hacia el salón. Todo aquel que lo veía pasar se sorprendió al verlo sonreír radiantemente.
En el fondo de su mente todavía conservaba muchas dudas: ¿Quién le dio este poder? ¿Para qué se lo dio? ¿Qué intenciones había detrás de todo? Pero todo eso quedó opacado por un pensamiento
– « ¿Tal vez, pueda escapar de casa de los Dursley?»
Un « ¡Ping!» le dio la respuesta.
[¡Alerta de misión!]
[Escapa de los Dursley]
[Objetivo: Hazte lo suficientemente fuerte como para escapar de esa infernal familia]
[Fallo: Vives con los Dursley hasta los 17]
[¿Acepta?]
[SI] [NO]
– «No tengo ni que pensarlo» – se dijo.
Presionó [SI]
No supo cómo su destino se torció por esa simple decisión
Esta historia continuara…
Estatus del Jugador…
[Nombre: Harry James Potter]
[Edad: 10 años]
[Título: El Jugador (25% a la ganancia de EXP hasta el nivel 10)].
[Raza: ¿Humano…? (1 Mag y 1 Dex)].
[Estatus: Vivo].
[LV 1. EXP 25/100].
[HP: 140. (Reg. 0,28 Sec.)].
[MP: 130 (Reg. 0,455 Sec.)].
[STR: 4 (-2): 2].
[VIT: 4 (-2): 2].
[END: 5 (-2,5): 2,5].
[AGI: 6].
[DEX: 6 (1): 7].
[MAG: 10 (-5): 5 (1): 6].
[INT: 9 (-4,5): 4,5].
[WIS: 7 (-3,5): 3,5].
[CHA: 1].
[LUC: 6].
[Puntos: 0].
[Dinero: 0].
