Disclaimer: solo la trama y los OCS son míos.


Capítulo 15: La Bestia Blanca de la Locura (Parte 01)

Harry se estaba cansando de tener sueños raros.

Desde ese día que se despertó agitado porque un extraño ser con forma de conejo había secuestrado su alma cuando esta se encontraba fuera de su cuerpo gracias a su habilidad [Pneumakinesis], causando que pasara una tarde muy extraña con su primo Percy en la cual ambos se enfrentaron a un extraño calamar gigante con gustos muy «perversos », sus sueños se habían tornado mucho más extraños de lo normal.

Y eso era decir mucho.

Un día soñó con que estaba jugando con un montón de peluches, cuando de repente uno con forma de lobo le aullaba y procedía atacarlo lanzándole acido, solo para que luego un muy extraño (pero bonito) peluche con cuerpo de jabalí y colas y orejas de gato lo defendiera con su propio cuerpo, causando que él llorara agitadamente en una escena que debió haber sido desgarradora pero que terminó encontrando muy extraña al tratarse de peluches.

Otro día soñó conque una hermosa águila (¿o sería una gallina?) estaba cantando con un hechizante acento francés, causando que un ejército de cisnes apareciera y empezara a bailar una danza que era tan hermosa como mortal (pues las patadas que estas daban generaban cráteres de tamaños propios de los impactos de los meteoritos cuando chocaban con la tierra) en contra de un murciélago que usaba un látigo para espantarlos mientras chillaba espantado: «¡No, por favor! ¡Yo no sabía que estaba haciendo algo malo!».

Y otro día soñó con que la señora Johnson estaba preparando taoyaki, cuando de repente el pulpo cobraba vida y empezaba a volverse tan grande que amenazaba con destruir el mundo (cosa que no entendía cómo era posible), causando que la señora Johnson agarra una cruz, le echara salsa de tomate y gritara: «¡En el nombre de Bretaña!», causando que ella y el pulpo explotaran en llamas.

Y Harry podía cansarse de contar sueños extraños como esos.

Cada vez que se acordaba de esos sueños se sentía confundido. Podía entender en parte lo del taoyaki (la experiencia con el calamar gigante le había generado cierto trauma), pero todos los demás sueños no podía entenderlos. ¿Qué significaban? ¿Por qué los tenia? ¿Acaso su mente estaba tan traumada que tenía sueños extrañas como consecuencia de ello?

Harry no sabía si existían psicólogos de los sueños o personas encargadas de entender el significado de los sueños, pero de veras que quería ir a uno. Necesitaba saber con urgencia que demonios significaban esos sueños tan raros.

– «Sobre todo porque ahora estoy teniendo otro de esos» – pensó, su atención centrándose en lo que estaba pasando en el sueño.

En este sueño, Harry estaba vestido con un disfraz gigante de conejo que era bastante similar a una pijama de niños (cosa que le dio vergüenza incluso tratándose de un sueño). Él estaba sentado en un trono rodeado de cientos de personas que coreaban: «¡Conejo! ¡Conejo! ¡Salve, Conejo!» con emoción.

Y fue entonces cuando Harry pensó que solo se trataba de otro sueño muy raro (aunque no tanto como el de la señora Johnson) que algo paso:

¡Ping!

[¡El modo [Pneumakinesis] se ha activado!]

– «¿Qué…?»

Harry ni siquiera pudo cuestionarse ese sorpresivo anuncio.

De repente, las personas que estaban a su alrededor se le acercaron y lo cargaron con todo y trono. Coreando: «¡Conejo! ¡Conejo! ¡Salve, Conejo!» a voces vivas, estos empezaron a dirigirlo hacia algún lugar. Mientras lo hacían, Harry pudo notar con sorpresa algo en lo que no había caído en cuenta: todas esas personas estaban armados. Estaba rodeado de un ejército.

Y fue entonces cuando caía en cuenta de eso que vio a lo que parecía ser otro ejército acercarse a su posición.

Harry se alarmó al ver eso. ¡Él no estaba preparado para ver una guerra!

– «Además, ese ejercito es mucho mayor al que me está cargando» – pensó.

Y era verdad. Por cada persona que había en el ejército que lo cargaba, había cien en el ejército enemigo. Era una escena absurda y totalmente desoladora. Básicamente parecía que el ejército que lo cargaba estaba caminando hacia su extinción.

Pero, extrañamente, las personas no estaban tristes ni lucían desoladas. Por el contrario, no parecían ni siquiera preocupadas. Como si ellos fueran los que tenían una abrumadora ventaja numérica, ellos lucían completamente compuestos, al punto que parecía que nada estaba pasando.

Era algo completamente extraño, pensó Harry. ¿Por qué razón estaban tan tranquilos en contra de un ejército que los superaba en número? Incluso él, carente de experiencia en la guerra, sabía que tales números abrumadores le daban un 99,9% de probabilidad de victoria al ejército enemigo. Solo un milagro podía salvar al ejército que lo cargaba.

Pero el ejército que lo cargaba estaba tranquilo. Coreaban: «¡Conejo! ¡Conejo! ¡Salve, conejo!» como si este fuera un mantra místico o alguna clase de hechizo aún más poderoso que los que Harry había visto usar a la señora Johnson durante su pelea contra Vassago.

Y fue entonces cuando el ejército enemigo cargó.

Y fue entonces cuando al grito de «¡Conejo!» que el ejército que lo cargaba masacró al ejército enemigo.

Era una vista tan absurda que Harry incluso pensó que el juego se había equivocado y que todavía estaba durmiendo. Pese a tener una abrumadora desventaja numérica, el ejército que lo cargaba estaba derrotando por completo al ejército enemigo. Con una ferocidad que Harry solo había visto poseer a Percy cuando se bañaba en agua y usaba el poder de su [Cuerpo de Agua], el ejército que lo cargaba estaba peleando en contra del ejército enemigo a un nivel que lo hizo dudar de que fueran seres humanos.

Y así, en cuestión de lo que aparentemente fueron segundos, el ejercito que lo cargaba derrotó con extrema facilidad al ejército enemigo pese a ser cientos de veces inferior en número.

Y entonces, todos cantaron: «¡Conejo! ¡Conejo! ¡Salve, Conejo!» como si todo lo hubiera causado él.

Y Harry vio todo esto con confusión.

– «¿Esto es un sueño, o de verdad es el modo [Pneumakinesis]? » – se cuestionó. Eso no se parecía en nada a lo que pasaba cuando estaba en el modo [Pneumakinesis].

Y fue entonces que se sintió caer del trono.

Y cuando miró a ver quién lo había quitado, solo pudo ver una silueta hermosa de la cual solo eran visibles unas orejas de conejo debido a que estaba rodeada de sombras.

– «Ah… ser alabada – dijo la voz con un tono femenino propio de la más hermosa sirena –. Ser admirada en lugar de ser temida. Ser querida mientras veo la batalla. Todo eso se siente… se siente tan… Bien… ¡Ser querida en lugar de ser temida se siente tan bien!»

Y fue entonces que mientas escuchaba gritar: «¡Coneja! ¡Coneja! ¡Salve, Diosa Coneja!» al ejército que hace unos minutos lo estaba cargando que Harry…


Despertó.

Miro confundido a los alrededores por un par de segundos, fuera de balance, antes de recuperarse y dar un suspiro.

– «Al menos no es tan temprano – se dijo, echando una mirada al horizonte a través de la ventana de su camarote (única cosa lujosa que aquel sitio destartalado poseía) –. No puedo saber la hora con exactitud solo mirando el sol, pero al menos sé que ya amaneció»

Dio un suspiro luego de pensar eso, al mismo tiempo que una sonrisa se posaba en su rostro.

– «Ya falta poco para llegar a Estados Unidos, y ni rastro de esa dichosa Bestia Blanca de la Locura» – se dijo.

Harry recordaba eso con exactitud porque Sally se lo había dicho ayer por la noche. Ella le había recordado con algo de emoción (aunque también con algo de aprehensión que hizo a Harry recordar lo que había descubierto acerca de la relación que esta tenía con su «marido») que el viaje solo tomaba alrededor de ocho días, y que justamente Ismael le había acabado de decir que solo faltaban varias horas para llegar.

Harry no pudo evitar emocionarse un poco ante la noticia, aunque también algo de curiosidad se deslizó por su mente cuando escuchó el nombre de Ismael de nuevo. No lo había vuelto a ver en todo el trascurso del viaje. Ni siquiera cuando desayunaban, almorzaban o cenaban él aparecía.

Lo que era más, se dijo Harry en aquel momento; él no recordaba ni siquiera haberse topado con ningún tripulante del barco. Dado el tamaño de este, debería haber varias personas a bordo para encargarse de los diversos aspectos de este. Aunque Harry había estado ocupado grindeando con Percy y aprendiendo a cocinar con Sally (pues esta ya le había empezado a dar clases), era demasiado extraño que no se hubiera topado con nadie.

Tomando en cuenta que el padre de Percy era Poseidón, Harry pensó que probablemente fuera que el barco era mágico y que era manipulado por completo por Ismael y por aquel misterioso capitán con el que todavía no se había encontrado. Sin embargo, eso todavía no explicaba porque no se había vuelto a topar con Ismael. ¿Es que acaso él no descansaba, comía, o hacia cualquiera de las cosas que un ser vivo requería para vivir?

– «O a lo mejor por alguna razón muy extraña espera que no haya nadie para hacerlo» – teorizó, aunque no estaba muy convencido de esa idea.

Dio otro suspiro.

– «Eso es lo que menos importa en estos momentos»

Y era la verdad. Harry tenía una cosa mucho más importante de la que preocuparse: aquella dichosa «Bestia Blanca de la Locura»

Durante todo el viaje, Harry había estado con los nervios de punta esperando a que en cualquier momento un monstruo apareciera de la nada gritando: «¡ROARR! ¡COMER HARRY POTTER!». Había estado tan nervioso que una vez incluso golpeó a Percy en la cara cuando este se le acercó por detrás… aunque debido a que este tenía activado su [Cuerpo de Agua], el que se terminó lastimando la mano fue Harry.

Harry incluso consultó con su Wikipedia andante del mundo mágico (léase: Harmusp) para darse una idea de lo que podía enfrentarse.

Y las ideas no eran nada alentadoras.

Podía tratarse de un descendiente de Leviatán, una de las Tres Bestias Míticas cuyo destino era agitar y secar todos los mares del mundo.

Podía tratarse de Rahab, monstruo primordial muy similar a Leviatán que tuvo cierto culto en Egipto durante la antigüedad.

Podía tratarse de Lotan, figura de la mitología ugaritica que curiosamente también era muy similar a Leviatán.

También podía tratarse del Kraken escandinavo (Harry se estremeció cuando Harmusp le dijo eso. Les había agarrado cierto repelús a los calamares y a los pulpos)

Incluso podía tratarse de una bestia muy extraña con forma de una gigantesca serpiente alargada y de cuyo nombre Harry no se acordaba (era algo más o menos como «Mowart» o «Homuart») pero que según Harmusp era bastante peligrosa, pues habitaba en Cornualles y tenía descendientes regados por todo las islas británicas. Según ella, varios de estos solían habitar alrededor del Lago Ness.

¿Lo que Harry había obtenido de la conversación? Pues que existía una gran variedad monstruos marinos gigantes con formas extrañamente similares y que podían estar muy dispuestos a matarlo.

– «Y eso es ignorando a los de la mitología griega» – se dijo, pues en la mitología griega los monstros marinos abundaban… y curiosamente gran parte de ellos eran hermanos de Percy por parte paterna.

Una persona normal se hubiera burlado de Percy por eso, pero como Harry tenia de parientes a tío Vernon y a tía Petunia, él pensó que no era quien para hablar acerca de tener monstruos en la familia.

Además, Harry todavía tenía dudas acerca de si estaba relacionado o no con la señora Booker, y como aparentemente esta era una especie de versión mitológica de un Satán mujer, pues… Harry pensó que él no era quien para hablar de monstruos.

Pensar en eso le hizo recordar el sueño que acababa de tener.

[Inventario] – dijo, conjurando un portal con sus poderes del jugador para luego sacar una libreta y un lápiz de este.

Lo que Harry había sacado era algo que se le había ocurrido hacer un cierto tiempo: era una libreta donde anotaba las pistas que el universo (por decirlo de alguna manera) le soltaba acerca de cosas importantes como la identidad de la señora Booker.

Hasta el momento Harry tenía anotado lo siguiente de la siguiente manera:

¿? (Señora Booker): «Su nombre empieza por "Mor"». «Maneja la oscuridad». «Odia a un chico cuyo nombre empieza por "Cu"». «Es apodada como "La Terrible" y como "El Cuervo de la Destrucción"». «Es como un Satán mujer». «Tiene otra identidad (otra forma)». «Tiene siervos que son como monstruos». «Ama la cortesía». «Es muy, pero muy importante»

¿? (Alter Ego de la señora Booker): «Su nombre empieza por "Ba"». «La que apoya a los soldados». «Seductora». «Porrista (da ánimos)». «Suena joven». «Me llama "conejo"».

Harry añadió «Se llama "Coneja"» a las pistas de la identidad del Alter Ego de la señora Booker.

Por cierto, respecto a lo del Alter Ego, Harry la había cuestionado a Harmusp lo que esta había dicho acerca de los «Dioses y su naturaleza», y esto fue lo que ella le había respondido:

Aparentemente, como ellos eran criaturas que nacían y se alimentaba de la fe humana, la naturaleza de los Espíritus Divinos (Dioses) era cambiante. Ellos podían tener diversas formas dependiendo de lo que los humanos consideraran. Esto se manejaba de distintas maneras en las mitologías. Por ejemplo, los Espíritus Divinos griegos venían a ser lo mismo que los romanos, y era solo la personalidad de estos lo que cambiaba. Otro ejemplo eran los egipcios, en donde el Espíritu Divino tiene aspectos (otros yo o Alter Egos) que eran tanto «otras formas» como seres independientes.

También estaban ejemplos como el de la Diosa Parvati, Amable Diosa Hindú de la Creación que tenía otro rol (Alter Ego) como Kali, Diosa se la Destrucción que podía hundir naciones en miseria; o también el ejemplo de Amaterasu y su avatar celestial, Tamamo-no-Mae, «La Zorra Dorada de Nueve Colas y Cara Blanca», quien era tanto Amaterasu como otro ser independiente que podía llegar a considerarse como una hija de esta.

Y bueno, Harmusp también le había dicho que las Diosas (y algunos Dioses también) de la mitología celta tenían de tres hasta más diversas facetas, y que Quetzalcóatl (su Dios favorito por lo que ella le había dicho) también tenía otra faceta como Tezcatlipoca (o algo así, pues era un nombre muy difícil de recordar), ser de destrucción que era considerado un ser malvado de naturaleza masculina (porque, por cierto, aparentemente Quetzalcóatl era un Dios dual de dos caras que representaba tanto los aspectos femeninos del bien y los aspectos masculinos del mal).

¿Lo que Harry había obtenido de aquella charla muy, pero MUY larga?

Sencillo: un tremendo dolor de cabeza y la clara idea de que tratar con Dioses podía dejarte majara. ¡En un momento eran seres amables que te colmaban de bendiciones, y en otros eran demonios que querían destruirte a ti, a tu civilización, a tu familia, a tu cabra, a tu vaca y la familia de tu cabra y tu vaca!

– «¡Y lo peor es que aparentemente la señora Booker es ese tipo de Diosa!» – se dijo Harry, pues según le dijo Harmusp, si esta era tan temida y se portaba tan bien con Harry era porque él estaba tratando con el lado «amable» de esta.

Pensar en eso hizo que Harry se estremeciera. Recordaba claramente lo que esta le había hecho a aquel chico de cabello azul cuando fue a parar a aquel mundo extraño que aparentemente era un tipo de inframundo. ¿Si esa era el lado «amable», entonces como sería el «cruel»?

– «Mejor ni pensemos en eso» – se dijo metiendo su libreta de pistas (las estaba guardando para cuando llegara a un sitio con internet), para luego conjurar su [Estado]

[Nombre: Harry James Potter].

[Edad. 10 años]

[Título: El-niño-que-vivió (25% al LUC. 100% de daño en contra de enemigos [Oscuros]. Resistes un ataque letal por día)].

[Raza: Homo-Magi (4 Mag y 2 Dex)]

[Estatus: Vivo].

[LV 15. EXP 100.050/227, 700]

[HP: 980/980. (Reg. 6, 37 Sec.)]

[MP: 909 (517, 5): 1.417, 5/1.417, 5 ((Reg. 21, 0Sec.)]

[STR: 12 (-6): 6]

[VIT: 13 (-6, 5): 6, 5]

[END: 14 (7): 5]

[AGI: 16]

[DEX: 16 (2): 18]

[MAG: 22 (-11): (4): 15 (19): 34 (37, 4]

[INT: 20 (-10): 10 (6): 16]

[WIS: 15 (-7,5): 7,5 (6): 13, 5 (14, 85)]

[CHA: 12]

[LUC: 10 (1, 5: 11, 5 (14, 35))

[Puntos: 25]

[Dinero: 350£]

Al ver su [Estado], Harry dio un suspiro.

– «Tanto trabajo, y a la final apenas y subí tres niveles» – pensó.

Cualquiera que escuchara a Harry decir eso diría que este era un inconformista. Había logrado el objetivo impuesto por la misión [Para no Encallar], ¿no? ¿No debería sentirse contento?

Pero Harry tenía razones para sentirse como se sentía. Había trabajado arduamente junto a Percy durante los últimos seis días. Habían luchado contra oleadas de Zombis Piratas, Inferius, Trolls de agua que querían convertir a Percy en su pareja (porque aparentemente todo la raza encontraba a Percy «seductor» por su aroma), Zombis Legiones Surfistas y los hermanos del Inferius Teuthida Gigante (los cuales cabía destacar que eran tan pervertidos como su hermano). Con todo eso, le parecía súper injusto que solo hubiera subido tres niveles, pues recordaba con claridad que durante la misión [¿Grindear o Morir?] había logrado subir un montón de niveles en una sola tarde.

Por supuesto, Harry entendía que había una diferencia entre subir del [LV 5] al [LV 10] y subir del [LV 10] al [LV 15], pero le parecía una verdadera injusticia de todas maneras. ¡Cualquiera diría que estaba obteniendo un súper incremento de poder al subir eso cinco niveles!

– «Pero bueno – pensó, dando otro suspiro –, tampoco es como si hubiera pasado 24/7 metido junto a Percy en la [Mazmorra Zombi (Normal)] »

Y es que si de por si era difícil pasársela metido en la [Mazmorra Zombi (Normal)] sin que nadie sospechara, hacerlo se había vuelto aún más difícil desde aquel día en que Sally lo encontró a él estando lleno de chupetones en la cama con Percy encima.

Por razones que no entendía, y que nadie se molestó en explicarle, Sally se había escandalizado terriblemente al ver aquello. No solo les había hecho otra demostración de sus súper poderes de mama regañona (lo cual sonaba mucho más divertido de lo que en verdad había sido), sino que también le había dado una charla muy confusa a Percy con Harry mirando.

Más o menos había dicho que «el amor era universal» y que «podía amar a cualquiera, pero que el amor entre familiares tan cercanos era un pecado». También había dicho que «lo había criado con mejores valores» y que «nunca pensó que tendría un hijo que pervirtiera de esa forma a su inocente primo por estar sumido en su propia lascivia».

Y también le había dicho a Percy que «estaba bien si quería experimentar, pero que no lo hiciera con el inocente Harry, al cual todavía ni siquiera le había dado los aspectos básicos de "la charla"», causando que Percy quedara con la cara roja, y pareciera querer hacer como el calamar gigante y poder volverse invisible.

La verdad es que lo único que Harry entendió era lo de «la charla». Se acordaba que esa era la clase que le iba a dar la señora Johnson en la próxima clase en la que se vieran… pero como luego vino Vassago, se hizo pasar por una maestra extremadamente obesa (lo cual Harry seguía sin entender. ¿Por qué tenía que ser una maestra obesa?), y destruyó toda Prive Drive, Harry nunca recibió esa clase.

De una u otra manera, Harry sabia una que otras cosas de la vida (como lo que eran los chupetones, por ejemplo), pero no estaba muy seguro acerca de lo que Sally se había referido. ¿Qué quería decir ella con que Percy era un «lascivo corruptor de inocentes primos/hermanos menores»?

Nunca recibió respuesta.

Lo único que recibió fue una Sally muy preocupada que siempre estaba junto a él… sobre todo cuando estaba junto a Percy.

Y aunque el motivo era bastante extraño, a Harry le alegraba su presencia.

Sally era una persona muy divertida. Ella tenía ese «no-se-que» que hacia personas como la señora Johnson pudieran manejar perfectamente a los niños. Ella era amable, pero estricta. Era divertida, pero sabía cuándo era la hora de ser seria. Ella podía ser como una amiga, pero siempre estaba presente ese rol de protección que impedía a los niños hacer cosas que eran indebidas. Ella no presionaba, pero sabía hacer que las personas hicieran lo que debieran hacer.

En resumen: ella era una persona increíble. Harry se sentía muy feliz de tenerla como tía.

– «Sobre todo porque ella cumplió su promesa de enseñarme a cocinar» – recordó.

Había sido otra experiencia muy divertida. De hecho, había sido tan divertida que incluso le había aconsejado a Sally que esta tratara de darles clases de cocina a otros niños.

Esta le había sonreído al escuchar eso, pero hubo algo en sus ojos que hizo que Harry se preocupara… No fue hasta un poco después que recordó que Sally era maltratada por su «marido», causando que una mezcla mixta de emociones lo atravesara, y decidiera que iba a hacer algo para ayudarla… pero eso sería cuando llegaran a tierra firme.

Pero continuando con el tema, las clases con Sally habían sido muy divertidas y productivas. Estando junto a ella, la habilidad de Harry en el arte de [Cocinar] había llegado al [LV 23]. Tomando en cuenta que eso había sucedido en seis días, la idea de ser un master chef de Harry fue reforzada. ¿A cuánto podía llegar el [LV] de su habilidad estando un mes bajo la tutela de [Sally-sensei]?: esa era una pregunta sin respuesta que había hecho emocionar a Harry.

Harry incluso le había presumido a Percy su nueva habilidad cocinándole mucha comida azul (receta dada por Sally, quien, por cierto, estaba presente con ojo vigilante en todo momento), causando que este le diera el visto bueno y se atragantara con la comida.

Verlo comer había impresionado tanto a Harry, que este se había cuestionado el cómo era posible que Percy careciera de obesidad si comía tanto.

Recibió una noticia increíble como respuesta:

– [El Cuerpo del Jugador] y el [Nexo con el Jugador] causan que el cuerpo no cambie no cambie de manera negativa sin importar las condiciones a las que se vea afectado. Es decir: sin importar, la cantidad de calorías que sean ingeridas, el usuario seguirá manteniendo su figura.

Harry se había impresionado en demasiá el escuchar eso. ¡No importaba lo que comiera, nunca sería obeso como su primo Dudley! ¡Era la habilidad que toda persona amante de los dulces soñaría con tener!

Por supuesto, luego de analizar eso, Harry había hecho la siguiente pregunta:

– ¿Entonces por qué yo estoy [Desnutrido]?

Y la gran respuesta que Aissi le dio fue:

– Eso es distinto, jugador.

Y no dijo nada más nada, causando que Harry interpretara su respuesta como: «Es que me encanta arruinarte la vida»

Pero dejando de lado eso, también había otra anécdota que contar acerca de Harry cocinando

Resulta ser que una vez, Sally por fin agarrando confianza para dejarlo solo con Percy, él le había pedido a Harmusp que le ayudara a preparar un batido. Le había pedido a esta que le pasara una manzana y la azúcar, y las pusiera en la licuadora. Como él sabía que esta tenía un súper sentido del olfato, y que además era una serpiente súper inteligente siempre y cuando no hablaba acerca de los animes, él pensó que todo saldría bien.

Pero resulta ser que ella echo fue un tomate en lugar de una manzana, y sal en lugar de azúcar.

Y no conforme con eso, cuando Harry le pidió que le echara canela, ella le echo comino en su lugar.

Y para completar, Percy tomó el batido antes de que Harry siquiera pudiera acercarse a ver la monstruosidad que Harmusp había creado.

Cualquiera diría que echar sal con un tomate y algo de comino en una licuadora generaría una rica salsa, ¿cierto?

Pero el juego negó eso diciendo lo siguiente:

[¡Felicitaciones, Harmusp! ¡Mediante una determinada acción, la habilidad [Creación de Venenos] ha sido creada!]

Y como si eso no fuera suficiente, resulta ser que Percy cayó al suelo y se desmayó luego de haberse tomado el batido.

Lo bueno fue que el [Nexo con el Jugador] funcionaba igual que [El Cuerpo del Jugador], y por ende Percy se curó automáticamente cuando se desmayó… y también subió de un golpe cinco niveles de su habilidad [Resistencia al Veneno]

Harry obtuvo una gran lección acerca de eso: nunca (pero NUNCA) debía dejar que Harmusp se acercara a la cocina.

– «Lo único bueno fue que la habilidad [Creación de Venenos] de Harmusp actúa como un buff que aumenta el poder de sus ataques de ácido y veneno » – se dijo, dando un suspiro. Todavía se disculpaba con Percy cuando se acodaba de eso.

Pero dejando de lado su capacidad para [Cocinar, Harry también había obtenido y grindeado otras habilidades.

La principal a destacar era una que Harry había obtenido para darle validez a la excusa de Percy acerca de lo que él y Harry hacían cuando Sally no los veía. Él, tal como la señora Booker le había enseñado, ayudó a Percy con su capacidad de lectura.

Es decir, él agarró una gigantesca regla de madera que estaba por ahí, y golpeo a Percy con ella en los dedos cada vez que este se desconcentraba al mismo tiempo que le gritaba: «¡Concentrate cuando te hablo! ¡No seas descortés!»

Al ver esto, Sally había sonreído y dado su visto bueno.

– Ah, la enseñanza de la vieja escuela. ¡Que nostalgia! Me hace recordar aquellos días cuando yo estudiaba» – había dicho ella

Gracias a esa experiencia, Harry había obtenido la siguiente habilidad:

[Enseñanza]

[LV 1 (0%)]

[La capacidad para enseñar a una persona a hacer algo o permitirle entender un concepto muy difícil]

[Efecto (Pasivo): la persona entiende 10% de lo que le dices]

Y también, por alguna razón que Harry no había entendido, él también obtuvo la siguiente habilidad:

[Técnicas de Torturas]

[LV 1 (0%)]

[Las técnicas usadas en el arte de la tortura]

[Efecto (pasivo): el daño normal y el daño crítico hecho con artefactos de tortura y técnicas que se considera como «de tortura» se incrementa en un 1%]

La verdad es que Harry no entendía para nada porque había aparecido esa habilidad. En serio, lo único que había hecho fue atacar a Percy con aquella gigantesca regla de madera de dos metros en las manos mientras la electrificaba disimuladamente y le gritaba a Percy cada vez que este se distraía. De ninguna manera eso era una forma de tortura, ¿cierto?

Pero aparentemente Percy no pensaba lo mismo, porque cuando Harry le pidió tener un combate físico con él para tratar de subir sus [STATS] físicos, este le hizo un montón de dolorosas llaves y suplex mexicanos, todo esto mientras Harmusp gritaba: «¡Tres, dos, uno! ¡ESTAS FUERA!»

Por supuesto, se suponía que era un entrenamiento físico, por lo que Harry no podía usar magia. Sin embargo, eso no quería decir que este no hubiera estado dispuesto a electrificar a Percy. Lo que sucedía era que Harmusp había obtenido (o comprado, mejor dicho) una habilidad. Esta se llamaba [Anulación], y como su nombre decía, le permitía a Harmusp anular de manera temporal una habilidad de un objetivo que tuviera un [LV] igual o inferior al de ella.

La verdad es que Harry no había entendido mucho acerca de cómo funcionaba esa habilidad, pero aparentemente Harmusp solo podía bloquear habilidades mágicas, solo podía bloquear una habilidad a la vez, y tenía que esperar a que la habilidad del objetivo dejara de estar «anulada» para poder volver a usar esa habilidad.

Pero como esa explicación se le fue dada a Harry mientras Percy le hacia una llave y estaba encima de él (que por cierto, era más pesado de lo que parecía) era natural que Harry no hubiera entendido mucho. Lo único que estaba en su mente en aquellos momentos era que iba a vengarse de Percy y de Harmusp por aquello…. venganza que todavía estaba planeando, por cierto.

Pero dejando de lado la venganza de Harry, Percy le había mostrado a Harry (con una sonrisa que hizo que este quisiera golpearlo) que había obtenido nuevas habilidades por aquellos:

[Lucha Libre]

[LV 1 (0%)]

[El arte de la luche libre. Teatral, poderoso y lleno de piruetas y movimientos innecesarios, es bastante famoso en el ámbito mexicano. Es aprobado y utilizado por Dioses de la talla de Quetzacoalt]

[Efecto (pasivo): incrementa el daño causado en combate cuerpo a cuerpo en un 1%. Da una probabilidad adicional del 25% de causar daño crítico si realizas un movimiento excesivamente vistoso]

Y además, como si el juego se estuviera burlando de Harry, Percy también había obtenido la siguiente habilidad:

[El Arte de Molestar Hermanos Pequeños]

[LV 1 (0%)]

[Es el poder secreto de nivel divino que todo hermano mayor posee: la capacidad de molestar a los hermanos pequeños]

[Efecto: el daño causado en contra de personajes del tipo de «hermano/a pequeño/a» se incrementa en un 1,5%. La chance de causar debufss mentales (como el estado [Furico, por ejemplo) en contra de dichos personajes se incrementa en un 0,25%]

Harry la considero la habilidad más ridícula del mundo. En serio, ¿cuál era la probabilidad de que Percy se enfrentara en contra de alguien que fuera como un hermano menor? ¡Hubiera sido mucho mejor si él fuera quien hubiera obtenido una habilidad como [ El Arte de Molestar Hermanos Mayores]! ¡Así si llegaba a suceder que tenían que enfrentarse a los hermanos de Percy (que, por cierto, un montón eran monstruos malvados) hubieran tenido una ventaja!.. Y por supuesto, pensó Harry con una sonrisa malvada; también hubiera podido molestar a Percy con eso.

Pero en lugar de eso, apareció esa estúpida habilidad que ahora le daba a Percy una ventaja de daño en contra de Harry. ¡Nada más faltaba que Harmusp obtuviera una habilidad para causarle daño extra a él también, y Harry seria el personaje más débil del grupo!

– «Cada vez que me acuerdo me entran ganas de golpear algo – pensó Harry con rabia, recordando que además Percy siguió haciéndole llaves de lucha mexicana –. ¡Pero algún día me vengare! Lo juro, ¡algún día me vengare!» – prometió

Y bueno, pensó Harry saliendo de su estado de ira, también había grindeado otro montón de habilidades.

Había grindeado todos los hechizos del [Libro de Encantamientos Básicos] hasta el [ LV]. También había aprendido los dos últimos hechizos que le faltaban por aprender: [Alohomora] y [Confundus]

Él más difícil de aprender había sido [Alohomora] . Harry no tenía llaves de su camarote para cerrarlo, así que no podía abrirlo mágicamente. Sin embargo, como una vez obtuvo un cofre del tesoro como botín (el cual, por cierto, contenía un montón de libras esterlinas), él pudo utilizar dicho hechizo. Como al hacer esto aprendió el [Contra-hechizo] de esta habilidad, [Ferraportus] , el cual cerraba cerraduras de manera mágica, Harry tuvo su problema resuelto.

Luego estaba lo del [Confundus] .

Este era un hechizo que causaba un aturdimiento mental (o [Confusión]) en el objetivo, causando que las capacidades mentales de este se redujeran, y que este se viera más propenso a la sugestión. Dicho de otra forma, era un hechizo que volvía a alguien más tonto, y que causaba que este fuera más propenso a ser hipnotizado.

Al principio Harry estaba preocupado porque no tenía con quien usarlo. Los Zombis Piratas carecían de cerebro, y por alguna razón tampoco podía usarlo contra los Inferius. Como él no quería usarlo ni en Harmusp ni en Percy, estuvo pensando agitadamente una solución para el problema durante varios días.

Pero la solución se la dio Percy, que al verlo tan preocupado le dijo que estaba dispuesto a ser su muñeco de prueba.

Harry sintió un poco de alegría por eso (sobre todo porque esa era un objetivo de la misión [Para no Encallar], y si fallaba dicha misión él y todos los que estaban en el barco morirían). Le alegraba saber que Percy se preocupaba por él… y también le alegraba la idea de hipnotizar a Percy. ¡Iba a hacer que este actuara como un pingüino e hiciera otro montón de cosas estúpidas como venganza por lo de las llaves de lucha libre!

Así que Harry le lanzó un [ Confundus] a Percy.

Pero aunque obtuvo la habilidad, esta no le permitió hipnotizar a Percy.

¿La razón?

Pues… esto era lo que había dicho Aissi:

–. La hipnosis de [Confundus] no funciona porque en la vida real no se le puede restar puntos al cero.

O dicho de otra forma: «El individuo Percy es tan estúpido que es inmune a la hipnosis»

Cabía destacar que Percy pareció querer hacer trizas a Aissi por haber dicho eso… pero como esta no tenía cuerpo, tuvo que aguantarse… Aunque Harry pensó con rabia que a la final se desquitó fue con él, puesto que le empezó a hacer las llaves de lucha con más ahínco.

Pero bueno, hubo puntos buenos de todo eso. [Confundus] le dio el [Contra-hechizo] de este, [Focus] , el cual causaba lo opuesto de [Confundus] : incrementaba las capacidades mentales de un objetivo.

Esto significaba dos cosas:

La primera era que Harry pudo practicar con tranquilidad lanzándole [Confundus] y [Focus] a Percy. Como [Confundus] solo le causaba una ligera desorientación a Percy (cosa a la cual este ya este acostumbrado por su THDA), y usar [Focus] contrarrestaba los efectos de este, no hubo ningún problema.

La segunda era que Harry obtuvo una habilidad de Buff tremenda. Dado que [Focus] incrementaba las capacidades mentales (es decir, el [WIS] y el [INT] ), Harry obtuvo la capacidad de incrementar de manera indirecta su propio [MP] y el de un objetivo de su elección. ¡Era algo súper rotísimo!

– «O bueno, en realidad no tanto» – pensó Harry. La verdad es que el buff no era tan grande, y no duraba mucho, así que realmente no era tan increíble como sonaba. Sin embargo, dado que Harry tenía la habilidad en un [LV] bajo, este pensó con optimismo que tal vez si la subía de nivel podría obtener mejores efectos.

Por cierto, como consecuencia de haber sido usado como el muñeco de prueba de Harry, Percy obtuvo la habilidad [Resistencia a Debuffs Mentales], y logró que esta subiera al [LV 15]

– «Y bueno, eso es básicamente todo lo que pasó» – se dijo, deshaciéndose de la ventanilla que tenía su [Estado] –. Además de que mejore mis hechizos y las habilidades que el Alter Ego de la señora Booker me dio, y de que Percy mejoró sus habilidades de batalla, nada más que valga la pena resaltar sucedió»

– «¿Hmn? ¿Quién está haciendo tanto ruido?» – cuestionó una voz molesta con ligera pereza.

– «Oh, Harmusp – le dijo Harry –, disculpame si te desperté. No era mi intención»

– «Meh, ya estoy acostumbrada– le contestó esta, restándole importancia –. Pero dime, ¿qué ha pasado? ¿Volviste a tener una pesadilla súper rara? ¿O acaso es que otro de esos molestos Puka volvió a secuestrar tu alma mientras dormías?»

Harry se estremeció un poco ante eso.

– «No, afortunadamente – le contestó –. Y por fortuna, tampoco me he vuelto a topar con aquellos demonios que te dije»

– «Ah, sí. Esos que llamabas "Horripilantes", ¿no?»

– «Si, esos mismos» – le reafirmó Harry, estremeciese un poco más al recordar a aquella boca gigante con terrible higiene dental.

– «La verdad es que todavía me sorprende cuando hablas de eso. Considerando que son seres tan nefastos, me extraña que mi madre no me haya contado de ellos» – le dijo Harmusp con algo que parecía curiosidad.

– «¿Hmn? ¿Es que acaso tu madre te contaba acerca de todas las criaturas mágicas del mundo?» – cuestionó Harry, un poco curioso. La verdad es que prácticamente no sabía nada de Harmusp ni de la madre de esta.

– «Algo así. Cada vez que me tocaba dormir, ella me contaba acerca de ellos»

Al escuchar eso, a la mente de Harry vino la imagen de una Harmusp chibi en frente de una serpiente gigante parecida a ella, diciéndole a esta: «¡Cuéntame una historia para dormir, mamá! ¡Preferiblemente una que sea de seres terribles de escala post-apocalíptica que pueden aparecer en cualquier momento para matarnos!»

– «Lo que pasa es que como no había nunca visto ni estado en el mundo externo, ella siempre me contaba historias acerca de este» – continuó Harmusp, ignorante de los pensamientos de Harry, algo de melancolía deslizándose en su tono.

Harry quiso cuestionarle esa parte de «nunca haber visto ni estado en el "mundo externo"», pero se cohibió y prefirió evitar el tema. Harmusp, quien era la encarnación de la vivacidad, parecía algo triste por alguna razón al hablar acerca de su pasado.

Y entonces, mientras pensaba eso, un recuerdo vino de repente a la mente de Harry:

– ¡Soy una inútil que causo que causó que su madre se sacrificara por su culpa!».

– «Cierto» – pensó por un momento –. ¿Cómo pude olvidarlo? Harmusp por alguna razón perdió a su madre y por eso es que quiere hacerse fuerte. No sé porque se me olvidó… y es más, ni siquiera me he molestado en preguntarle acerca de lo que le pasó a esta. Solo la aquejo con mis problemas y hasta con tonterías relacionadas a Percy y a Sally... Soy un pésimo amigo» – algo de tristeza se deslizó por la mente de Harry al pensar en eso.

– «Eso no es cierto» – le cortó Harmusp, la tristeza desapareciendo de su tono.

Harry no pudo evitar sonrojarse…. Se le había olvidado que mientras estaban fusionados Harmusp podía leer sus pensamientos.

– «No eres un pésimo amigo. Simplemente es que has tenido muchas preocupaciones últimamente – continuó Harmusp –. Tu ciudad explota, una nueva familia te acoge, descubres que conoces a una Diosa y luego un ser misterioso te manda a matar por tu relación con esta… Es simplemente natural que no tengas tiempo para pensar en alguien como yo»

Harry no pudo evitar sentir algo de molestia por alguna razón al escuchar a Harmusp decir lo último. ¿Qué quería decir ella con «alguien como yo»? ¡Ella era genial! ¡Medio loca, pero genial!

– «Ah» – Harmusp pareció sonrojarse –. Yo… solo estaba diciendo que era natural que no te preocuparas por alguien como yo, que casi siempre luce alegre»

Harry se sonrojo al escuchar eso, pero no se retractó.

– «Aun así, lo vuelvo a decir: ¡eres genial! ¡Nunca pienses lo contrario! ¡Si no fuera por ti, probablemente hubiera muerto hace rato! ¡Para mí, tú eres increíble!»

– «… me haces sonrojar… – susurró Harmusp, avergonzada, antes de carraspear y decir: –. ¡Y yo te devuelvo esas palabras! ¡Para mi tu eres el mejor humano de todos! ¡Nunca pienses que te abandonaré por alguien más como lo hiciste en aquella ocasión cuando estábamos a punto de enfrentarnos al calamar gigante!»

Harry se sonrojó como un tomate al escuchar eso.

– «¿¡No se te pudo olvidar eso?! » – preguntó con bochorno, sus orejas pareciendo arder por la vergüenza.

– «No, no se me olvida – le contestó Harmusp –. Y por si te lo preguntas, a tu primo tampoco se le olvidó. Simplemente fue que llegamos a un consenso general a que yo sería quien hablara primero contigo»

– «…» – Harry no supo que decir ante aquello. Lo único que supo es que de repente quería poder hacer como el calamar gigante, y volverse invisible para evitar tener que volver a ver a Percy a la cara.

– «Pero no es momento para hablar de ti – continuó Harmusp, cosa que sonó muy grosera –. Hace tiempo que me he dado cuenta que puedo confiar en ti. Ya no hace falta esperar más. Aprovecharé esta oportunidad en que estas desocupado»

Algo de curiosidad se deslizó por la mente de Harry, causando que este se recuperara por un momento de su vergüenza.

– «¿A qué te refieres?»

– «Me refiero – le contestó Harmusp –, a que creo que ha llegado el momento de que te cuente acerca de lo que mi mama me dijo acerca de mi raza, los Musanus. Ha llegado el momento de que te cuente porque quiero ser tan fuerte. Que te cuente lo que pasó con mi ma…» – las palabras de Harmusp fueron cortadas de repente.

Harry estuvo a punto de cuestionarle la razón, cuando entonces….

¡……….!

«Algo» golpeó sus sentidos mágicos.

Las palabras no bastaban para expresar lo que Harry sintió. De repente, todo «cambio». Igual que si arriba se hubiera vuelto abajo, o blanco se hubiera vuelto negro, todo era diferente.

Y no en un buen sentido.

Era como si hubiera entrado en un mundo alienígena. Un mundo alienígena con conciencia propia que estaba lleno de odio hacia su persona. De repente, el aire parecía ajeno. De repente, el suelo parecía distinto. De repente, fue como si hubiera entrando en un universo paralelo donde todo era igual pero lleno de intenciones negativas

Todo era «malo» e «incorrecto». Todo estaba lleno de odio. Todo gritaba:

– «Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere.»

Era sofocante, un mundo lleno de locura. Todo ser humano parecía ser rechazado. Toda forma de vida parecía ser motivo de odio.

Y para Harry era simplemente demasiado. El mundo lo odiaba: él vivía sobre él; él comía de él; él lo destruía. ¡Él vivía de él, y sin embargo, lo destruía! É l merecía morir. Él debía morir. Él debía…

¡Ping!

[¡[La Mente del Jugador] se ha activado!]

Y de repente, pudo respirar.

Y sin embargo, incluso mientras lo hacía, él sentía como el «aire» le gritaba lleno de odio.

– «Que… ¿qué es esto?» – se cuestionó Harry, sintiendo algo de nauseas de repente.

– «Esto… – Harmusp habló con preocupación, duda y miedo –. Esto… esto solo puedo decirlo por mis ojos, pero… es algo terrible. Alguien ha modificado nuestros alrededores, convirtiéndolos en su "territorio". Es como lo que los magos hacen, pero en una escala completamente diferente…. Parece ser que todo le mar alrededor del barco se ha vuelto una "herramienta" de algo o alguien»

Harry estuvo a punto de cuestionar esas palabras, cuando de repente un «BUMM» atravesó al barco por completo, causando que se tambaleara.

– «¡¿Qué fue eso?! » – se cuestionó, para luego salir corriendo apresuradamente en dirección hacia la cubierta.

Lo primero que llamó su atención al momento de salir fue el cambio que había habido en los alrededores: donde antes el clima era calmado, quieto y apacible, ahora se había vuelto tormentoso; nubes grises de tormenta adornaban el cielo, rayos y truenos escapándose de vez en cuando de estas al mismo tiempo que un viento frio soplaba por todos los alrededores del barco.

– «Que… ¡¿Cómo ha pasado esto?! – volvió a cuestionarse, extrañado. ¡Hace unos minutos el sol estaba por completo al descubierto en el cielo!

– «Es lo que te dije – le contestó Harmusp –. Esta área por completo ha pasado a ser la "propiedad" de alguien o algo. Como consecuencia de ello, todo lo que está en el área puede ser manipulado mediante métodos mágicas con una facilidad pasmosa… Usa mis ojos para que puedas entenderme mejor» – pidió al final.

Rápidamente, Harry le hizo caso.

Y al hacerlo, entendió lo que Harmusp trataba de decirle.

Para decirlo en las formas más sencillas, el área ahora era la «propiedad» de algo o alguien. Igual que si un escritor hubiera cambiado un texto de una historia, el mar pasó de ser «el mar» a ser «una herramienta para el uso de ¿?»

Y la identidad de ese «¿?» era un misterio para Harry, pero este se daba una idea de lo que podía tratarse.

– «Esto… esto debe ser obra de esa tal "Bestia Blanca de la Locura" » – teorizó.

– «Es lo más probable – le contestó Harmusp, para luego decir con algo de nerviosismo: –. Aunque tomando en cuenta la magnitud de esta capacidad…. Creo que estamos en una desventaja terrible. Parece ser que nos estamos enfrentando a una Bestia Divi….»

Un «¡Mamá!» interrumpió lo que sea que Harmusp iba a decir.

– «¡Ese es Percy! – pensó Harry, preocupado –. ¡Algo debe haberle pasado a Sally!»

Seguidamente, salió corriendo en dirección hacia donde había escuchado el grito.

Y al hacerlo, contempló a un muy preocupado Percy zarandeando a una Sally que estaba aparentemente desmayada sobre el piso.

– ¡¿Qué le pasó?! – cuestionó Harry, supremamente preocupado, su corazón sintiéndose como si fuera estrujado al contemplar aquella vista.

– ¡No lo sé! – le contestó Percy, exaltado y preocupado –. ¡De repente estaba bien, pero cuando el cielo se tornó tormentoso se puso así!

Como esa explicación realmente no le decía mucho, Harry le lanzó un [Observar] a Sally.

[Sally Jackson]

[Edad: 32 años]

[Título: La Mejor Mama de todas].

[Raza: Humano]

[Estatus: Viva. Desmayada].

[LV 10]

[HP: 820/820]

[MP: 460/460]

[STR: 5]

[VIT: 8]

[END: 8]

[AGI: 8]

[DEX: 13]

[MAG: 1)

[INT: 20]

[WIS: 25]

[CHA: 40]

[LUC: 20]

[Rasgos: Humanoide. Femenina.]

[Sally Jackson es una mujer sencilla cuya cosa más preciada en la vida es su hijo, Percy. Ella está casada con Gabe Ugilano, quien sencillamente es una mierda de persona y quien además le pega y la maltrata terriblemente, siendo que ella solo lo soporta porque gracias e él su hijo está fuera de peligro. Ella también es huérfana de padre y madre, producto de un trágico accidente de avión]

[Ella se ha encariñado rápidamente con su sobrino, Harry, llegando al punto de consideralo como un hijo. Su seguridad le importa tanto como la de su propio hijo, Percy]

[Esta desmayada porque los efectos de [¿?] de ¿? son demasiado para ella, quien es una mortal con [Vista Clara] ([Clarividente]), razón por los que sus sentidos mágicos son superiores a los de la común mayoría]

La preocupación le impidió a Harry sentir cualquier tipo de felicidad por aquello de «considera a Harry como su hijo» o sentir curiosidad por aquello de la [Vista Clara]

– «¡Tranquilizate! – le pidió Harmusp –. ¡Ya viste lo que dice la ventanilla! ¡Solo esta desmayada!»

Aunque sabía que tenía razón, Harry siguió preocupado. ¿Cómo más podía estar? Sally, la primera persona que le había mostrado lo que era tener una familia, estaba desmayada por culpa de los poderes de una estúpida bestia mágica, bestia que había llegado al lugar por su culpa.

– «Pero tengo que tranquilizarme – se dijo –. Si yo, que tengo [La Mente del Jugador], estoy así, Percy debe estar peor. Tengo que aportar cordura. No puedo perder la cabeza »

Y pensando eso, Harry puso su mejor cara de tranquilidad.

– Solo esta desmayada – le dijo a su primo en el mejor tono tranquilizador que pudo poner –. El cambio que ha habido en el lugar ha sido demasiado para ella.

Percy lo miró, seguramente dispuesto a cuestionar sus palabras, pero un repentino «BUMM» se lo impidió.

– ¡¿Qué fue eso?! – fue lo que cuestionó en su lugar.

Como Harry no podía darle una respuesta adecuada, ambos con rapidez se acercaron a la cubierta y, manteniendo una distancia segura para evitar cualquier posible ataque sorpresa, miraron el mar.

Y al hacerlo, se llevaron una gran sorpresa: el mar estaba lleno de monstruos.

No, esa no era la forma correcta de decirlo. No eran monstruos los que estaban en el mar, pero eran bastante semejantes.

Enormes tiburones que parecía salidos de aquella famosa película llamada Megalodon, gigantescas medusas marinas, gigantescas pirañas e incluso gigantescos delfines que parecían haber sufrido una especie de transformación gótica: esas era unas de las múltiples especies de criaturas marinas que estaban atacando el barco por alguna razón.

– Que… ¿Qué es esto? – cuestionó Percy, luciendo sorprendido.

Harry estaba a punto de contestarle con un increíblemente revelador «No lo sé», cuando de repente una de las bestias que estaban atacando la cubierta gruñó algo que Harry no entendió por la distancia, causando que todas las criaturas marinas centraran su atención sobre ellos.

Harry admitiría con vergüenza que dejó escapar un chillido cuando una de las gigantescas focas malvadas dio un salto olímpico y aterrizó en frente de ellos.

Afortunadamente, el chillido vino acompañado de un instintivo [ Lightining Strike] , por lo que la foca malvada fue mandada de vuelta por donde había llegado antes de que pudiera hacer cualquier cosa.

Desafortunadamente, la foca malvada no era la única bestia marina que había decidido saltar. Delfines malvados, calamares (Harry se estremeció al verlos) e incluso tiburones saltaron hacia la cubierta.

Fue en ese momento donde Percy pareció reaccionar.

– ¡ [Mimic Seacoast] ! – gritó, seguramente con la intención de formar una mano gigante para mandar a volar a aquellas criaturas.

Pero para su sorpresa, nada sucedió.

– ¿Eh? – dejó escapar Percy, desconcertado, antes de que un «¡Ping!» surgiera, y una ventanilla apareciera explicándole lo sucedido.

[¡La habilidad [¿?] de ¿? ha rechazado tu [Hidrokinesis]!]

Harry no estaba seguro, pero él pensó que Percy debió pensar lo mismo que él en esos momentos: «¡Genial! ¡Simplemente genial!»

Pero no tuvieron tiempo para expresar sus sentimientos de disgustos, porque en ese momento todas las gigantescas bestias marinas atacaron.

Y justamente, fueron repelidas.

– Este no es el momento para que estéis congelados, grumetes – les dijo una voz algo huraña que aunque parecía propia de un anciano rebosaba de una vitalidad y fuerza que cualquier joven soñaría con tener.

– ¿Eh? – fue la maravillosa contestación que Harry dio.

– Vosotros no debéis estar quedaros parados como idiotas – repitió la voz –. Ayuden a este anciano a repeler a estos bribones, ¿queréis?

Y ahí fue cuando Harry contempló a la persona dueña de aquella voz.

Era un hombre; un hombre anciano, para ser más precisos. Sin embargo, no parecía uno de esos ancianos flácidos, fofos o perezosos que Harry había visto en los asilos de ancianos de Prive Drive. De hecho, aquel hombre parecía mucho más aguerrido que muchos adultos que Harry había visto

Parecía estar entre los cuarenta y los sesenta, su pelo canoso delatando ese hecho. Su cuerpo era fornido, como si cuando hubiera sido más joven hubiera levantado un montón de pesas o hubiera hecho un montón de trabajos forzados. Ese mismo cuerpo, al igual que su cara, lucia curtido, y hasta cierto punto daba una impresión incluso más aterradora que la de los gigantescos tiburones que Harry acababa de ver, impresión que era reforzada por una muy notable cicatriz que atravesaba desde su cuello hasta un lado de su cara. Vestía un traje de marinero que, a pesar de lucir nuevo, estaba lleno de sangre, la cual había acabado de ser derramada por una especie de lanza con forma de arpón que sostenía entre sus manos.

Dicho sencillamente, parecía un «experto y aguerrido anciano marinero», y tal vez hubiera un poco de la impresión de un «pirata que ha llegado a la ancianidad». Esas impresiones se veían reforzadas por el hecho de que sus brazos parecían estar llenos de cicatrices extrañamente similares a marcas de mordiscos, y que su pierna izquierda, por alguna razón que Harry solo pudo achacar a su instinto, parecía extrañamente fuera de lugar incluso aunque estaba cubierta por su traje, casi como fuera un aditamento extraño que no era parte del juego original pero que había sido modificado para lucir como se suponía que debía hacerlo.

Encima de la cabeza de aquel hombre, Harry vio el siguiente texto:

[Capitán Ahab]

[LV 39]

– ¿Ya habéis dejado de mirar a este anciano como retrasados? – les gruñó el hombre, quien aparentemente se llamaba Ahab –. ¡Dejéis de perder el tiempo, y ayudadme!

Harry compartió una mirada con Percy. Al hacerlo, vio que este estaba pensando lo mismo que él: «¿De dónde salió este anciano con acento shakesperiano?»

– Hacedle caso al capitán Ahab, Harry, Percy.

Sorprendido por la repentina voz, Harry dio un salto y dejó escapar un «¡EWWW!». Para su consuelo, notó que a Percy le pasó lo mismo.

– I-Ismael – tartamudeó Harry –, ¿d-de donde saliste?

Ismael, quien parecía haberse materializado de la nada, le dio una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

No es momento para sorprenderse – les dijo –. Tenemos que apresurarnos. La Bestia está cerca.

Al escuchar esas palabras, Harry sumó todos los puntos que tenía.

– «Este barco – pensó –… este barco fue pedido por Sally especialmente; es decir, es muy probable que este barco haya sido dado por Poseidón, el padre de Percy, y por lo tanto…»

Para confirmar su teoría, Harry lanzó dos rápidos [Observar] sobre Ismael y el capitán Ahab.

¡Ping!

[Nombre: Ismael].

[Edad: (Carente de sentido)]

[Título: Navegante de Aguas Locas].

[Raza: Humano (Espíritu)]

[Estatus: (Técnicamente) Vivo].

[LV 20]

[HP: 1.850.]

[MP: 725]

[STR: 25]

[VIT: 20]

[END: 25]

[AGI: 30]

[DEX: 30]

[MAG: 5]

[INT: 20]

[WIS: 15]

[CHA: 30]

[LUC: 20)

[Rasgos: Humanoide. Masculino. Bendito. Espíritu]

[Amante de la aventura, Ismael toda su vida soñó con navegar. Tal sueño lo llevó a compartir una cierta experiencia con cierto capitán, experiencia que más tarde le relataría a Herman Melville para que este la expandiera en forma de una novela. Su pasión por el mar, y su innata afinidad con el capitán Ahab le dieron el privilegio de ser elegido por Poseidón como uno de sus múltiples guerreros marinos]

[Le agrada Harry, pero por razones que deben parecerte súper lógicas le importa más Percy. Está súper preocupado por la situación actual]

¡Ping!

[Nombre: Ahab].

[Edad: (Carente de sentido)]

[Título: El Asesino de la Bestia Blanca].

[Raza: Humano (Espíritu)]

[Estatus: (Técnicamente) Vivo].

[LV 39]

[HP: 3.100]

[MP: 1.350]

[STR: 30]

[VIT: 30]

[END: 30]

[AGI: 30]

[DEX: 30]

[MAG: 20]

[INT: 20]

[WIS: 15]

[CHA: 5]

[LUC: 5)

[Rasgos: Humanoide. Masculino. Bendito. Espíritu]

[Aunque su nombre no es realmente signo de fama, el capitán Ahab es una de las últimas personas en haber logrado una hazaña marina del renombre suficiente como para hacer que Poseidón le conceda su [Bendición Divina]. Tal logro viene incluido con la capacidad de elegir personas para convertirlas en sus tripulantes fantasmales, razón por la que alguien como Ismael está a su lado]

[Es aparentemente huraño, pero realmente no es mala persona. Simplemente es que por razones del pasado no es dado a encariñarse con la gente]

[No siente nada especial por Harry ni por Percy, pero aun así no quiere que les pase nada (sobre todo a Percy)].

[Está conteniendo su ira y sed de venganza para poder manejar la situación]

Antes de que Harry pudiera tener cualquier tipo de reacción, Harmusp le gritó:

– «¡¿Cómo?! ¡¿Son los guerreros de Poseidón?!... ¡En el nombre de la sagrada Uadyet, eso quiere decir que en cualquier momento van a venir los soldados de Atenea a destruir nuestro pilares marinos!... Lo que es peor que eso, ¡en cualquier momento habría que ir al Inframundo para enfrentar a Hades!... ¡Oh, Quetzalcóatl bendito; salvame! ¡Dejando de lados las armaduras, ni siquiera he despertado el Alayashiki! ¡No puedo ir al inframundo para enfrentarme a Hades! ¡Ni siquiera podría enfrentarme contra el Rey Minos!»

– «¡¿Pero de qué demonios estás hablando?! – le cuestionó Harry, enojado. ¡Ese no era el momento para tonterías! –. ¡Ya te he dicho cientos de veces que la vida real no es como los animes! ¡Ninguna persona relacionada con la Diosa Atenea aparecerá ante nosotros, y por ninguna razón del mundo vamos a ir al inframundo a enfrentar al Dios Hades!»

– «¡Eso mismo fue lo que me dijiste cuando teoricé que tu primo tenia super-porderes, y mira a lo que hemos llegado!» – le gritó Harmusp, histérica.

Harry hizo una mueca…. Harmusp tenía razón en esa parte.

– «Pero eso no quiere decir que todo lo que digas se vaya a hacer realidad» – le dijo a Harmusp, algo nervioso.

Esta no le hizo caso. Estaba muy ocupada gritando como loca algo acerca de que tenía aprender a elevar su Cosmos.

BUMM.

Al escuchar ese golpe, Harry volvió su atención a la realidad.

Al hacerlo, contempló como múltiples criaturas marinas empezaban a atacar el barco.

– Hmn. Estos sois muchos más que la última vez – escuchó Harry gruñir al llamado capitán Ahab con disgusto –. Haced aquello que te legue, Ismael, y pide que protejan a aquella mujer. No podemos perder tiempo.

– ¡Como ordene, mi capitán! – dijo Ismael con un extraño entusiasmo. Parecía como si le alegrara el hecho de encontrarse en peligro mortal.

Él aplaudió luego de haber dicho eso, y a continuación elevó la voz.

– ¡YA OYERON AL CAPITAN! – gritó con júbilo –. ¡MUEVANSE A BORDO! ¡TODOS A BABOR Y ESTRIBOR! ¡TOMEN POSICIONES DEFENSIVAS! ¡PROTEGAN AL HIJO DE LORD POSEIDON Y LA EX –PAREJA DE ESTE POR EL BIEN DE LA FALSA VIDA QUE ESTE LES HA DADO!

De inmediato, Harry se agarró sus oídos. ¡Ismael estaba gritando como un demonio!

Pero todo dolor en sus oídos quedó en segundo plano cuanto contempló lo que sucedió a continuación.

Repentinamente, un «FUZZZZ» resonó por todo el barco. Luces empezaron a surgir por todos los alrededores de este, y múltiples destellos fueron atisbados por Harry. Tales destellos duraron solo unos cuantos segundos, pero al desaparecer dejaron algo mucho más impresionate y duradero: dejaron cientos de personas que anteriormente no estaban ahí; cientos de personas que vestían y lucían como piratas y marineros de distintas épocas del mundo.

– ¡POR LORD POSEIDON! – gritaron todos las personas que acababan de aparecer, uno de ellos agarrando a Sally y llevándosela a un sitio que, dedujo Harry aun estando sumido en el shock, probablemente se tratara del camarote de esta.

La mente de Harry sufrió un pequeño cortocircuito ante lo que acababa de ver.

– «Cómo… ¡¿todas estas personas son Espíritus?! – se cuestionó –. ¡¿Cómo es siquiera esto posible?! ¡Poseidón es el Dios del mar, los terremotos, las tormentas y otras cuantas cosas más; pero no es el Dios de los fantasmas, ni de los Espíritus! ¡Eso es algo más propio del Dios Hades!»

– «Lo más probable es que hayan llegado a un convenio – le dijo Harmusp, quien había acabado su cháchara de «despertar el séptimo sentido» –. Debe ser como lo que pasa con la Diosa Ram de la mitología nórdica: Poseidón deber quedarse muy probablemente con las almas de las personas que mueren en el mar… o por lo menos con las de aquellas personas que en vida hicieron mucho estando en este»

– ¡¿Qué está pasando?! – escuchó Harry cuestionar a Percy, causando que saliera de su estado de sorpresa –. ¡¿Quiénes son ustedes?!

Tal vez hubiera sido un poco por la influencia de los animes de Harmusp, pero una pequeña parte de la mente de Harry esperó que Ismael y el capitán Ahab hicieran una presentación de sí mismos con poses raras mientras decían: «¡Somos los guerreros de Poseidón! »

Pero en lugar de eso, Percy solo recibió un gruñido del capitán Ahab como respuesta.

– ¿De veras crees que este es momento para explicaciones? – le cuestionó a Percy, mirándolo como si fuera estúpido –. Este yo no sabe si vos os habéis dado cuenta, pero este barco está rodeado de cientos de esos bribones. No podéis bajar vuestras guardias, ni desconcentraros; a menos, por supuesto, que vos queráis terminar con tanta cicatrices como este anciano.

Percy puso una cara que Harry rápidamente interpretó como una negativa ante aquella tentadora oferta.

– Aun así – cuestionó Harry por su parte, su vista centrada en como los Espíritus convocados por Ismael peleaban con todos los animales gigantes –, necesitamos respuestas. ¿Cómo vos queréis…? – Harry repentinamente sacudió la cabeza. Se le estaba empezando a contagiar el acento shakesperiano –. Quiero decir, ¿cómo quieres que confiemos en ustedes si no nos dicen quienes son?

– Por el Okeanus, muchacho – le respondió el capitán Ahab –. ¿Acaso vos no pensáis que si este anciano hubiera querido lastimaros entonces pudo haberlo hecho cuando vos os encontrabais distraídos, o haberlo hecho en cualquier otro momento?

Harry hizo una mueca. Eso tenía sentido, pero…

– Vos sois fantasmas – dijo Percy por su lado con tono alucinado, una mueca en su rostro indicando que estaba molesto por el hecho de que al parecer también se le estaba contagiando el acento shakesperiano –. Quiero decir, ¡ustedes son fantasmas! ¿Cómo quieren que confiemos en ustedes? ¿Qué nos dice que no van a tratar de poseernos y robarnos nuestro cuerpo?

El capitán Ahab lució ofendido.

– ¿Este yo acaso parece un Eidolon como para robarles vuestros cuerpos? – cuestionó, irritado.

A juzgar por la cara que puso, Percy parecía saber tanto como Harry lo que era un Eidolon.

– Debe entenderlos, capitán – dijo Ismael –. Yo también estuve sorprendido cuando oportunidad se me fue dada, y estoy seguro que usted también la tuvo cuando Lord Poseidón se la confirió. Estos muchachos se merecen una explicación.

El capitán Ahab gruñó

– Bien, pero vos seréis el responsable de explicarle a Lord Poseidón lo que sucedió si su hijo llega a morir por estar distraído.

A Ismael esas palabras no parecieron afectarle.

– Bien, trato hecho – seguidamente, le gritó a un fantasma a la lejanía: –. ¡OYE, TED; PON ALGO DE MUSICA DE ACCION! »

– Esperen, ¿tienen música en este barco? – cuestionó Percy, luciendo todavía mas alucinado.

El capitán Ahab lo volvió a mirar como si fuera estúpido.

– Por supuesto. ¿Acaso pensabais que somos barbaros? – cuestionó –. Por si os interesa saberlo, también contamos con Wi-FI.

– Ah – fue la maravillosa contestación de Percy.

Por su parte, Ismael seguía gritándole a Ted.

– ¿¡YA ENCONTRASTE LOS CDS?! ¡BIEN, AHORA PON UNO DE BATALLA, TED!

A lo lejos, Ted insertó un disco.

¡ BOB ES-PON-JA!

¡Vive en una piña debajo del mar!

¡BOB ES-PON-JA!

– ¡ESE NO, TED! – gritó Ismael, luciendo irritado –. ¡UNO DE BATALLA!

Con una mueca de disgusto, Ted puso otro disco.

Barney es un dinosaurio

Que vive en nuestra mente

Y cuando se hace grande

¡Es realmente sorprendente!

– ¡POR POSEIDON, TED! ¡SIEMPRE ES LO MISMO CONTIGO! – gritó Ismael con decepción –. ¡QUITA ESO! ¡MEJOR NO PONGAMOS MUSICA!

Ted le hizo unas señas algo nerviosas a Ismael.

– ¡¿QUE?! ¡¿COMO QUE SE TRABO?! – cuestionó Ismael, a lo que Ted se encogió de hombros y empezó a desmaterializarse –. ¡NO, NO PUEDES DESAPARECER EN ESTE MOMEN…! Se fue – Ismael dio un suspiro, la canción de Barney el Dinosaurio resonando por todo el lugar mientras lo hacía. Seguidamente, él centro su atención sobre Harry y Percy –. Bueno, me tocará explicarles con esta musca de fondo.

– Os dije a vos que debías dejar a Ted con las nereidas – comentó el capitán Ahab con tono de regaño.

Ismael lo ignoró.

– Bueno, lo haré lo más rápido que pueda – dijo –. Obviamente ya lo saben, pero todo lo mitológico es real.

– Espera, ¿cómo sabes que ya lo sabemos? – cuestionó Percy, interrumpiendo a Ismael. Por su cara, parecía obvio que estaba cuestionándose si los fantasmas podían leer las mentes

– Vi como Harry le disparaba un rayo a aquella foca y como tratabas de usar los poderes que la sangre de Lord Poseidón te ha dado – explicó, causando que Percy soltara un: «Oh».

– Un momento, ¿quieres decir que desde el primer momento en que todo pasó ustedes estaban ahí? – cuestionó Harry, algo temeroso. ¿Acaso Ismael y el capitán Ahab se la pasaba espiándolos a él y a Percy?

Ismael hizo como si Harry no hubiera hecho aquella pregunta.

– Como dije, todo lo mitológico es real – repitió –. No voy a entrar en otros territorios, pero deben saber que Lord Poseidón es el Dios de Mar con mayor influencia en el mundo. Es tan importante que incluso es capaz de darnos seudo-vidas a nosotros, personas que hemos realizados alguna acción lo suficientemente asombrosa y que esté relacionada con el mar.

– ¿Ah, sí? ¿Y qué fue lo que hicieron ustedes? – cuestionó Percy con inocente curiosidad.

El capitán Ahab lo vio como si quisiera desollarlo.

– ¿Es que vosotros acaso no sois capaces de leer? – gruñó, luciendo extremadamente ofendido –. ¿Nunca habéis escuchado hablar acerca de la novela de Moby Dick?

Percy lució algo nervioso ante la pregunta.

– Tranquilo – le dijo Harry en tono bajo para tranquilizarlo–, yo tampoco se de lo que están hablando.

Ante eso, el capitán Ahab también miró a Harry como si quisiera tirarlo a los tiburones gigantes.

– Tranquilícese, capitán – le pidió Ismael –. Son solo niños. Es natural que no hayan leído esa novela.

Al capitán Ahab no parecía importarle lo que Ismael había dicho. De hecho, pensó Harry; de no ser porque Percy era hijo de su señor, muy probablemente él los hubiera tirado a los dos por la borda.

– Disculpen al capitán. Es que le molesta no ser tan famoso como algunos de nuestros compañeros – explico Ismael.

– ¿Cómo queréis que esté yo no se moleste? ¡¿Sabéis lo insultante que es que ese idiota de Teach sea más famoso que este yo?! – gruñó el capitán Ahab.

Ismael hizo uso de sus grandes poderes, y lo ignoró.

– Básicamente, nos hemos vuelto guerreros marinos al mando de Lord Poseidón. Seguimos las órdenes de este, y a cambio este nos concede inmortalidad y la capacidad de resucitar en su palacio siempre y cuando nuestras vidas lleguen a su fin encontrándonos en el mar – siguió explicando –. Cuando Sally pidió un barco para que la llevara a ella, a su hijo y a su sobrino, muchos de nosotros estábamos dispuestos a tomar la misión. «¡Una oportunidad para volver a tener una aventura como las de antaño! », pensábamos. Por supuesto, entre la lista de opciones de Lord Poseidón nosotros éramos los últimos. Después de todo, incluso el Almirante estaba dispuesto a tomarlos y llevarlos con su gigantesca tripulación de yates de lujo; pero creo que a Lord Poseidón le dio miedo que tratara de enseñarles los gustos de la bebida, las apuestas y las mujeres, porque a la final nos pidió a nosotros que fuéramos en lugar del Almirante.

Por la cara que puso Percy, pareció que a él le molestó tanto como a Harry el hecho de que los yates de lujo hubieran sido cambiados por el Pequod II.

– Oh, pero lo entiendo – empezó a divagar Ismael, la música de Barney el Dinosaurio resonando por detrás de él –. Conociendo a Sally, probablemente algo muy trágico hubiera pasado… Después de todo, el Almirante es un «hombre entre hombres ». Seguramente hubieran caídos enamorados de su belleza digna de Afrodita.

– Espere – dijo Harry, pensando que había escuchado mal –, ¿dijo «hombre entre hombres» y «belleza digna de Afrodita»?

Ismael asintió. Por su cara, parecía que no notaba lo ilógico que eran sus palabras.

– Por supuesto – contestó –, el Almirante es la más bella de todas las mujeres y también es el más varonil de todos los hombres. Es capaz de tomar diez barriles de cerveza, desbancar todos los casinos del mundo, pelearse con un Kraken a puñetazos, y verse bien en el intento mientras hace todo eso al mismo tiempo… Pero creo que tú deberías saber de quién te estoy hablando – dijo, centrando su atención, sobre Harry –. Después de todo, el Almirante es extremadamente famoso en Inglaterra, siendo un símbolo de orgullo su nombre como Fran…

¡…..!

Un repentino rugido interrumpió las palabras de Ismael.

Y entonces, acompañado de ese rugido, un «¡BUMM!» atravesó a todo el Pequod II, generando un temblor de tal magnitud que Harry pensó por un momento que el barco iba a sucumbir y ser destruido, y que casi causa que Harry se cayera por la borda… cosa que no sucedió gracias a los rápidos reflejos del capitán Ahab.

– ¡Os dije que no era momento para explicaciones! – dijo, agarrando a Harry por un brazo, solo para luego soltarlo y mirar con odio infinito a un punto en el mar –. ¡Esa bestia bellaca ya está aquí!

De inmediato, Harry dirigió su mirada al punto donde el capitán Ahab estaba mirando con tanto ahínco.

Al principio, solo vio niebla tormentosa y olas rampantes.

Luego atisbó algo que parecía una sombra tan gigantesca que parecía que el mar había cambiado de color.

Y entonces, Harry usó su habilidad [Refuerzo] sobre sus ojos (un truco que había aprendido), y se concentró todo lo que pudo para ver a aquella criatura que parecía tan lejana.

Ahí fue cuando Harry vio a aquella criatura que obviamente debía ser la «Bestia Blanca de la Locura».

Y para su sorpresa, vio que este era una ballena.

Pero era una ballena como ninguna otra. Una ballena digna de ser comparada con el mismísimo Leviatán. Una ballena digna del título «Bestia Blanca de la Locura».

Media treinta metros, sus dimensiones alrededor del doble de una ballena normal. Su cola, cual lanza partiendo el océano, parecía provocar tsunamis con su mero movimiento, su descomunal tamaño siendo tal que provocabas desastres en el mar con su mero presencia. En su boca, dientes más grandes que hombres adultos y más filosos que las mejores espadas del mundo eran visibles.

Pero eso no era lo más aterrador de esa ballena. En lugar de su tamaño, lo que daba más miedo era su color:

Y es que esta, tal cual como su título indicaba, era una ballena blanca; es decir, su cuerpo era por completo de color blanco.

Pero no era un blanco «puro» como el que solía verse en las imágenes de los santos, o que solía correlacionarse con la velas de los altares. Todo lo contrario: este era un blanco cetrino, impuro y fantasmagórico; un blanco que era igual al de la imagen de los fantasma; igual al de las criaturas que causaban destrucción a su paso, sumían a los hombres en la locura, y desaparecían sin dejar rastro alguno que no fuera la desolación, el caos y el miedo. Era un blanco igual al de un ser de pesadilla: un blanco de un ser que hacia recordar a las personas que el mar no existía para ellos, y que había cientos de criaturas mucho más antiguas que ellos viviendo en el desde hace tiempos inmemorables, esperando para demostrales las patéticas existencias que todos los demás seres eran comparados con ellas.

Pero a la final, todo lo dicho anteriormente –– pese a ser capaz de transformar al héroe más valiente en un alfeñique lleno de miedo ––, no era nada más que la manifestación de elementos físicos. No era nada más que algo que los sentidos mundanos eran capaces de detectar.

Harry, poseedor de sentidos mágicos, fue capaz de ver «algo» que los mortales comunes no podían ver.

Y si hubiera sido por él, él hubiera querido también ser incapaz de verlo.

Al principio, parecía que era simplemente que un extraño «color negro» era despedido del cuerpo de aquella bestia. Harry pudo haberlo achacado a que era simplemente el mana de aquella extraña criatura. No había nada que le dijera lo contrario, después de todo.

Solo que sí lo había.

Y es que ese «algo» lo «miró».

Y es que ese «algo» le «habló»

Y es que ese «algo» le «dijo»:

– «Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere. Muere.»

Y es que viendo ese «algo», a la mente de Harry una historia llenó de odio se manifestó cual rabioso oráculo.

Era la historia de una mujer y un hombre. De cómo estos se amaban, se querían y eran felices. De cómo tuvieron hijos, a los cuales amaron infinitamente. De cómo el amor de la mujer era tan alto que perdonó a estos hijos cuando mataron al hombre, quien era tanto su esposo como el padre de estos. Era una historia de cómo aquella mujer, quien había perdonado a sus propios hijos ante todo, fue traicionada por estos mismos y convertida en algo que sirvió como sustento para todas las formas de vida. Era una historia llena de odio que relataba como aquella mujer engendró once nuevos hijos para que estos acabaran con sus antiguos retoños, solo para que todos los hijos que la traicionaron centraran todas sus fuerzas sobre el más joven de ellos para que se enfrentara y derrotara a aquellas bestias; cosa que, contra toda expectativa, aquel joven logró, causando que fuera proclamado como el rey de los hijos que traicionaron a aquella mujer que era su madre.

Y era una historia de cómo aquella mujer que sirvió como sustento para todos los mares del mundo decidió crear nuevos hijos; hijos que solo tenían una labor: acabar con todo lo que viviera sobre ella.

Una fue una serpiente; ser igual a su madre cuyo destino era agitar todos los mares del mundo y traer la destrucción a todo ser que se atreviera a posarse sobre aquella que era su madre. Una criatura que incluso a llegó a ser adorada como algo similar a lo divino en algún momento de la existencia humana.

Y entonces, estuvo otro: estuvo él; ser ancestral con la forma del gran pez que era su madre. Ser que sirvió como Ancestro Divino para todos los seres llamados que más tarden serian llamados como «cachalotes» y «ballenas».

Y también, ser que promulgó todo el odio de su madre hasta que por algo que solo podía llamarse como un milagro fue derrotado por una existencia que no era más que una hormiga ante él.

Y también, ser que actualmente solo quería:

– «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar». «Matar».

Y entonces, ante aquella criatura tan colosal, el alma de Harry fue…

¡Ping!

[¡[Toque de Muerte] ha anulado la vaporización]

Y entonces, repito: ante aquella criatura tan colosal, el cerebro del mortal Harry fue…

¡Ping!

[¡[La Mente del Jugador] ha anulado el colapso de las funciones cerebrales]

Y entonces, ante aquella criatura tan colosal, el Harry que fue salvado por poseer «algo» superior a ese «algo» que había sobre aquella criatura que era llamada como la «Bestia Blanca de la Locura» se estremeció.

– «Que… ¡¿Qué es esta cosa?!» – se cuestionó.

– «E-es tal como me lo temía – tartamudeó Harmusp –. Es una Bestia Divina: un ser relacionado con un Espíritu Divino, o que sufrió una adoración similar a la de este… Y lo que es peor – Harmusp tragó saliva –, un ser relacionado con la Primera Madre de Todos los Monstruos»

Harry no estuvo seguro de que decir o hacer ante aquello. Ni siquiera sabía que pensar. Lo único que pudo hacer fue lo que siempre hacia: echarle un [Observar] a aquella criatura denominada por Harmusp como Bestia Divina.

¡Ping!

[Nombre: Moby Dick]

[Edad: (Inestimable en dígitos humanos)]

[Título: La Bestia Blanca de la Locura].

[Raza: Cetus)

[Estatus: Vivo].

[LV 50]

[HP: 5. 200 (5.200): 10. 400]

[MP: 2.325 (1.662, 5): 3.487, 5]

[STR: 30 (15): 45]

[VIT: 40 (20): 60]

[END: 50 (25): 75]

[AGI: 10 (10): 20]

[DEX: 10 (10): 20]

[MAG: 45 (22, 5): 67, 5)

[INT: 40]

[WIS: 20]

[CHA: ¿? (No estimable)]

[LUC: 30]

[Rasgos: Acuático. Gigante. Divino. Mitológico. Bestia Mágica]

[Un Cetus es un ser mitológico primordial que surgió cuando el Dios sumerio Marduk mató a la Diosa Tiamat, generando los Mares del Caos. Es pariente de Leviatán, siendo a menudo confundido con él. En adición, bestias como Lotan de la mitología ugarítica, el Kraken de Escandinavia y el demonio Rahab también tienen de alguna manera una cierta relación con él. Posee el odio de su madre, el Mar del Caos (Tiamat), hacia los humanos, y aunque no tiene un deseo profundo acerca de ellos, va generando el Caos a su paso como es la voluntad de su madre. En adicion, como todo monstruo, su esencia es inmortal y resucita cada cierto tiempo, causando cientos de estragos. Es el Ancestro Divino de todas las ballenas]

[Este Cetus en específico es el más famoso de todos. Es el responsable de haberse comido al profeta bíblico Jonás, y ha generado tantos estragos en el mundo humano que cientos de leyendas han sido creadas alrededor de él. El hecho más famoso de todos es uno que involucra a cierto capitán, hecho que más tarde sería expandido por Herman Melville en su novela Moby Dick. Su nombre fue dado por el capitán Ahab]

[Como nacidos de Tiamat, los Cetus cuentan con la habilidad [ Thalassaikinesis, la cual les permite manipular el océano como concepto, y cuentan con las habilidad [Aguas de la Locura, la cual trasforma los mares circundantes en los mares de las épocas donde no había distinción entre animal y criatura mágica. En adición, debido a una complexión especial propia de su infinita madre, su estómago es una dimensión de bolsillo de complexión infinita, la cual a su vez cuenta con su propio ecosistema de monstruos que actúan como anti-cuerpos. Por último, al igual que con los Niños del Mar, los Cetus reciben bendiciones ( buffs) al estar en contacto en el agua (Mar)]

[Él no tiene sentimientos específicos sobre Harry. Tan solo lo persigue porque por orden de ¿? los Espíritus del Mar le dieron su ubicación. El odio de su madre hace que de manera instintiva quiera destrozarlo y pintar los océanos con su sangre]

[Como prácticamente acabar de resucitar y debido a ciertas razones relacionadas con su anterior muerte, no está al 100%. Parece ser que le tomará destruir unas cuantas miles millones de vidas humanas para poder lograr estar de vuelta a su máximo poder original]

– «¡¿H-hijo de Tiamat?!» – pensó Harry, sintiéndose palidecer.

¡¿Y cómo no iba a hacerlo?! ¡Se estaba enfrentado contra un hijo de Tiamat, Diosa Primigenia que podía decirse que era una versión más antigua (y relacionada con el mar) de la Gaia griega! ¡No importaba que tan debilitado estuviera su oponente! ¡Derrotarlo solo sería posible para alguien que contara con el poder de una categoría que rozara lo divino!

Sin saber muy bien que hacer, Harry miró a sus alrededores.

Noto que Percy lucia tan sorprendido como él, aunque parecía que se estaba haciendo el fuerte para evitar perder el control de la situación, así como para evitar llenar a Harry de miedo.

Eso hizo que Harry se tranquilizara un poco (no podía dejarse llevar por el pánico y sumir a Percy en él), pero sus dudas no fueron apagadas. ¿Cómo demonios iban a enfrentarse a esa cosa? A Harry no se le olvidaba que este era capaz de manipular el mar, y que podía bloquear la habilidad [Hidrokinesis] de Percy, única posible solución que hubieran tenido ante la situación.

Harry no sabía qué hacer. ¿Tendría que rezarle a la señora Booker y esperar a ver si esta le daba otro de esos muy convenientes incrementos de poder?

– […] Con eso mi participación para lo que se te avecina ha terminado, mi pequeño conejo.

Al recordar esas palabras, Harry hizo una mueca. En aquel momento no había caído en cuenta, pero aparentemente su habilidad [Refuerzo] y su habilidad [Compartir Mana] habían sido la forma del Alter Ego de la señora Booker para prepararlo para la batalla en contra de Moby Dick.

– «Como se nota que es una Diosa cruel – se lamentó Harry –. ¿Cómo diablos se supone que esas dos habilidades me ayuden a derrotar a esta cosa?... Hubiera sido mucho mejor si me hubiera enseñado a conjurar un ataque final basado en el poder de la amistad, o algo por el estilo»

Fue entonces que Harry, dando un suspiro ante sus pensamientos, miró a las otras personas que estaban cerca de él; es decir, miró al capitán Ahab y a Ismael.

Y para su sorpresa, notó que estos estaban por completo tranquilos.

– «Aunque el capitán Ahab no luce precisamente "tranquilo"» – se dijo, pero a pesar de eso su pensamiento anterior tenia validez.

Ante la «Bestia Blanca de la Locura», cualquier ser razonable tendría algo de miedo. Harry estaba seguro de que los únicos que no temerían serian aquellos que contaran con un poder propio de la categoría divina.

Y gracias a su [Observar], estaba seguro que ni Ismael ni el capitán Ahab contaban con esa clase de poder.

Entonces, ¿por qué? ¿Por qué ellos estaban tan tranquilos?

– Para volver a veros después de tanto tiempo – murmuró el capitán Ahab con rabia, su mirada centrada sobre Moby Dick –. Pareciese ser que las Moiras habed favorecido a este yo.

– Capitán, usted sabe que…

– ¡Si, este yo sabedlo! – gruñó el capitán Ahab, interrumpiendo a Ismael. Seguidamente centró su atención sobre Harry y Percy –. Bien, grumetes, vuestro momento habed llegado. Si vos queréis seguir conservando vuestras vidas, tendréis que ayudarme a volver a matar esta inmunda bestia bellaca.

Harry compartió una mirada con Percy, y supo que este estaba pensando lo mismo que él.

– ¿Pero cómo? – cuestionó, para luego añadir con desconcierto: –. Además, ¿dijo otra vez?

– Explicadles, Ismael – fue lo único que dijo el capitán Ahab ante sus preguntas, su mirada centrada sobre cualquier movimiento de Moby Dick, quien se acercaba velozmente –. Y hacedlo rápido – añadió.

De inmediato, Ismael acató el pedido de su capitán.

– Verán, Harry, Percy – dijo –. Sé que parece imposible, pero aquella bestia tiene una debilidad. Una debilidad que ha sido revelada gracias al famoso profeta Jonás, quien una vez fue tragada por aquel demonio – él les dio una mirada seria –. Y esa debilidad es la siguiente: para matar a la bestia, hay que hacerlo desde adentro de ella. En otras palabras, hay que introducirse en su estómago y destruir el núcleo de su existencia que actúa como corazón.

Percy miró a Ismael como si estuviera loco.

– ¿Acabas de escuchar lo que dijiste? – cuestionó –. ¡¿Cómo demonios quieres que nos metamos al estómago de esa cosa?! ¡Nos matara con sus dientes si nos acercamos a su boca!

Aunque no lo manifestó, Harry se encontró pensando lo mismo

– Sé que parece una locura – contestó Ismael –, pero es la única alternativa que tenemos. Lamentablemente, nosotros no somos el Almirante, y no tenemos suficiente poder en bruto como para superar las defensas de la Bestia, así que es la única manera que hay: matarla desde adentro.

– ¡¿Y por qué tenemos que ser nosotros?! – le volvió a cuestionar Percy, pregunta que Harry encontró muy lógica. ¿No sería mucho mejor que fueran los fantasmas inmortales lo que se metieran al estómago de la gigantesca Bestia Divina en lugar de ellos, pobres chicos que morirían al ser asesinados?

– Nada me haría más feliz a mí y al capitán Ahab que no tener que involucralos. Después de todo, estamos aquí para protegerlos. – le respondió Ismael, total sinceridad en su tono –. Lamentablemente, estos cuerpos nuestros no pueden entrar al interior de la Bestia. Deben haberlo notado, pero ella rechaza gran parte de los poderes del mar. Si nos metemos en su estómago, el poder de Lord Poseidón que nos permite materializarlos se esfumará, y volveremos a ser simples espectros carentes de capacidad alguna. La única solución es que sean ustedes quienes lo hagan.

Por un momento, solo el tema musical de Barney el dinosaurio acompañado de los sonidos de la batalla entre los espectros y los gigantescos animales marinos se escuchó por el lugar.

Luego otro «¡BUMM!» atravesó el barco, y Harry se encontró tomando una decisión.

– Lo haré – dijo.

Percy lo miró como si estuviera loco.

– Harry, ¿qué…?

– Debo hacerlo – dijo Harry, interrumpiendo a Percy –. Si queremos conservar nuestras vidas, esta es la única manera que tenemos. Y además…

«Y además todo esto es mi culpa. De no ser por mí, nadie estaría en peligro»: eso era lo que Harry pensaba y había estado a punto de decir; pero se contuvo. De alguna manera sentía que esas palabras no serían especialmente bien recibidas por los momentos.

– Tú te puedes quedar aquí – le dijo a Percy –. Puedes quedarte protegiendo a Sally. Yo y Harmusp podemos so…

Percy lo golpeó en el hombro.

– ¡Ay! – se quejó Harry. Por obra de [El Arte de Molestar Hermanos Menores], ese simple y ligero puñetazo había dolido más de lo que debería –. ¡¿Y eso por qué fue?! – interrogó a Percy, molesto, a la vez que se sobaba el hombro.

– Por decir estupideces – le respondió Percy, luciendo algo molesto –. ¿Cómo demonios piensas que te voy a dejar ir solo al estómago de una ballena? ¡Mi mama me mataría si se llega a enterar!... Además – añadió, poniendo una falsa sonrisa arrogante –, ¿qué podrías hacer sin mí?

Harry quiso responderle: «Evitar a los Trolls de agua que quieran convertirse en tu pareja», pero sobrecargado por una extraña y muy placentera sensación de alegría, cualquier palabra murió en su boca.

– ¡….!

«¡BUMM!». «¡BUMM!». «¡BUMM!».

El repentino rugido y los constantes golpes de olas hicieron recordar a Harry y a Percy la situación en la que estaban.

Ambos habían llegado a la resolución de meterse en el estómago del letal Moby Dick. Sin embargo, del dicho al hecho había mucho trecho. ¿Cómo podrían ellos meterse en el estómago de aquella ballena sin que esta los devorara? Lo que es más, ¿cómo siquiera iban a poder acercársele? La [Hidrokinesis] de Percy estaba anulada, había cientos de gigantescas bestias marinas esperando a por ellos y además Moby Dick media treinta metros. De tratar de acercarse a la Bestia, esta de un coletazo podía mandarlos a visitar a Hades tal como Harmusp había estado gritando.

A la final, la dificultad era demasiada alta. ¿Cómo iban a poder salir de esa situación?

– Creo que el momento de este yo habed llegado – murmuró el capitán Ahab, dando un paso al frente en dirección hacia la borda.

Harry lo miró como si estuviera loco. A su lado, notó que Percy hacia lo mismo.

– ¿A qué se refiere? – cuestionó –. ¿Cómo que vuestro momento ha llegado?

El capitán Ahab le dio una sonrisa. Parecía un tiburón deleitándose ante un festín.

– ¿No es obvio? – les preguntó –. Este yo se refiere a que su momento de pelear habed llegado.

– ¿P-pelear? – cuestionó Percy, luciendo tan confundido como Harry –. ¡¿Acaso usted piensa pelear de frente contra ESA cosa?! – dijo apuntando con el dedo a Moby Dick, incrédulo.

El capitán Ahab no le respondió. Solo dio otro paso directo a la borda.

– ¡¿Está usted loco?! – se encontró Harry gritando también. Fuera un fantasma o no, y a pesar de que acababa de conocerlo, Harry no quería ver al capitán Ahab morir terriblemente ante las fauces de la Bestia –. ¡Esa cosa es enorme! ¡Es una encarnación de la naturaleza misma! ¡¿Qué puede hacer usted en contra de ella?!

El capitán Ahab le dio otra sonrisa

– Encontrareis, muchacho, que no hay imposible en la tierra, en el mar o en el cielo que detenga a un hombre que se encuentra determinado.

Y seguidamente, saltó por la borda.

Harry quiso detenerlo, y a su lado Percy también pareció querer hacerlo. Era una locura. ¿Cómo el capitán Ahab podía pensar en enfrentarse a Moby Dick? Bendecido por Poseidón o no, él era solo un hombre. Jamás podría ganarle a la encarnación de las pesadillas que era Moby Dick. Era loco, suicida y no sería más que un espectáculo lamentable digno de una tragicomedia escrita por la malvada mano de las Musas griegas. Fuera quien fuera, todo ser humano que viera eso querría evitar ver a su semejante hacer tal estupidez.

Así que tanto Harry como Percy dieron un paso al frente para ver si podían salvarlo.

Pero Ismael se los impidió.

– Tranquilícense – les pidió –. Créanme cuando les digo que no hay nadie mejor que el capitán Ahab para esta tarea.

Harry lo miró como si estuviera loco, y estuvo dispuesto a decirle eso mismo; pero Ismael se le adelantó.

– Véanlo por un momento – les pidió –. Notaran que no hay nada de lo que preocuparse.

A regañadientes, Harry centro su mirada sobre el capitán Ahab, quien estaba cayendo por la borda.

Y al hacerlo, Harry se encontró viendo algo muy curioso.

– «Su pierna izquierda – se dijo –… ¿está brillando…?»

Y mirando más detenidamente, Harry notó algo que verdaderamente lo sorprendió.

– «Y además de eso – pensó, anonado –… ¿está brillando con la firma de energía de…?»

Una repentina luz interrumpió los pensamientos de Harry.

Esta es la historia de un simple marinero.

Nacido en una familia especializada en la labor marítima, su padre y su madre eran personas del mar; es decir, eran marineros. Como tal, su destino había sido el mismo, y desde una temprana edad se le enseñó el camino al que debía aspirar.

Y a él ese camino no le desagradaba. Parecía que había nacido para el mar. Incluso siendo un chiquillo, todas las labores de un marinero le encantaban.

No había nada que resaltar. Su familia era humilde, pero trabajadora. Sus padres eran común y corrientes, siendo lo que debía esperarse de un par de padres marineros. No había nada especial en él, y como tal, no parecía estar destinado de ninguna forma al camino de la grandeza.

Pero todo se volcó en el momento en que «eso» apareció.

Era como una pesadilla. Una blanca, muy aterradora y realista pesadilla. Cientos de criaturas aparición de la nada. El cielo calmado se tornó propio de la ira de dioses como Aegir, Poseidón y Mannanan.

Y entonces, «eso» apareció. Como si fuera un demonio, arrasó con todo lo que estaba a su paso, tiñó los mares con sangre y luego desapareció como si nunca hubiera existido en primer lugar, todas las pobres almas que tuvieron la desdicha de toparse en su camino encontrándose muertas.

… Solo que él había sobrevivido.

Pero en cierta forma, él también había muerto. Sus padres, una familia que tenía en el mundo, fallecieron en frente de él. Todos las personas del barco que habían estado con él –– ya fueran amigos, enemigos o desconocidos –– habían muerto en frente de él. La sangre de los marineros tiñó su inocente vida, y esa misma sangre fue lo único que le permitió conservar su existencia ante aquella criatura.

Pero de nuevo, en cierta manera había muerto. Ya no quedaba inocencia, bondad o deseos de vivir en el mar en él. En su interior, ahora solo había una cosa:

Venganza. Quería venganza.

Familia, hijos, deseos de grandes, sueños: todas esas cosas que las personas normales las había perdido. Ahora lo único que quedaba era un caparazón de «algo» que se hacía llamar humano, y que únicamente vivía por la venganza.

Y fue por esa venganza que él vivió desde entonces.

Se convirtió en un ballenero, asesino de bestias que compartían un extraño parecido con aquella criatura que era objetivo de sus malos deseos. No lo hizo por considerarlos como parte de su venganza, sino que simplemente lo hizo porque era un fin para medio: matando a aquellos seres, ganaba experiencia para enfrentarse a aquella criatura.

Y entonces, cuando pensó que había ganado la suficiente experiencia, investigó acerca de ese ser; acerca de aquella criatura por la que ahora vivía para matar.

Descubrió que no era el único que se había topado con ella. Cientos de marineros le dijeron acerca de sus experiencias con «aquel demonio de piel blanca». De todos, hubo uno que le llamó especialmente la atención: se trataba de un relato de un hombre que nombró a aquella bestia como «Mosha Dick»

Fue entonces que él supo cómo llamaría a aquella criatura:

«Moby Dick». Ese era el nombre del ser por el que ahora vivía para matar.

El tiempo pasó, y su investigación dio con el resultado que ansiaba: la ubicación de Moby Dick.

Era cerca del Ecuador, en alguna parte de esos mares en donde las bestias llamadas ballenas y cachalotes abundaban en demasiá. Un paraíso tropical para todos aquellos balleneros que ansiaran el dinero o el poder.

Solo que también era un infierno, pues aquellas bestias tenían un guardián: contaban con el demonio de piel blanca que él había nombrado como Moby Dick.

Este solo aparecía cuando muchas ballenas morían, así que él se preparó y mató ballena por ballena el solo; una hazaña que demostraba que de alguna manera él había logrado superar la barrera de lo que era posible para un ser humano.

Y esa misma hazaña la repitió cuando la bestia llamada Moby Dick apareció en frente de él, cientos de criaturas similares pero muy diferentes a los comunes habitantes del mar apareció a sus espaldas. Con algo que sería digno del cantar de un héroe, él mató a todas aquellas criaturas.

Y por un momento, él estuvo lleno de gozo, pues aquella bestia iba a compartir el mismo destino que sus siervos: iba a morir por sus manos tal como ella había acabado con la vida de sus padres.

Pero aquella bestia le demostró lo equivocado que estaba.

Le arrancó una pierna, le hizo cicatrices en gran parte de su cuerpo, y casi lo mata.

Y él recuerda claramente la razón de haber sobrevivido.

– ¿Estas bien, muchacho? – un extraño hombre de sombrero y traje que era impropio para estar en el mar le preguntó.

– ¡La bestia! – gritó él, reincorporándose –. ¡¿Dónde está la bes…?! ¡Gah!

– No te muevas – le exigió el misterioso y extraño hombre –. Traté tus heridas, pero hay cosas que no puedo hacer sin tu permiso. Te falta una pierna, y varias partes de tu cuerpo ya nunca volverán a ser las mismas. No podrás más nunca hacer un trabajo forzado en tu vida.

Él se estremeció al escuchar eso. ¿Qué más nunca podría caminar ni hacer nada de lo que hacía? ¡¿No podría matar a aquella criatura?!

– A menos, que aceptes una pequeña ayuda – le dijo el hombre con una muy misteriosa sonrisa.

Al escuchar esas palabras, un ser humano normal se hubiera llenado de duda. ¿Quién era ese hombre? ¿Qué hacía ahí? ¿Cómo había podido salvarlo de Moby Dick, criatura que hacía temblar los mares cual demonio primigenio? Todas esas eran pregunta que un ser humano normal se hubiera hecho en ese momento.

Pero él hace tiempo que ya no funcionaba como un ser humano normal.

– ¿Qué tiene que hacer este yo? – fue lo único que preguntó.

El hombre misterioso le sonrió

– ¿Ves esto? – preguntó, señalando un gigantesco objeto blanco –. Esto es uno de los dientes del milenario Cetus; o Moby Dick, como tú lo conoces. Con este diente, se pueden hacer muchas cosas. Pero la que más te puede interesar a ti es la creación de una pierna artificial.

De nuevo, un ser humano normal se habría cuestionado esas palabras. ¿Crearse una pierna mediante un diente? ¿Cómo era eso siquiera posible?

Pero de nuevo, él no era un ser humano normal.

– Bien. Esto yo aceptar vuestra propuesta – dijo, para luego cuestionar: –. ¿Puede este yo saber quién es usted?

El hombre misterioso le dio otra sonrisa.

– ¿Yo?... Pues… yo soy un humilde jardinero que riega las plantas que por una que otra razón están a punto de marchitarse cuando deberían florecer – al notar su mirada de confusión, la sonrisa del hombre misterioso pareció ampliarse –. Oh, tranquilo. En algún día del futuro entenderás mis palabras. Eso te lo aseguro… Por el momento, simplemente puedes llamar a «este yo» como…

El hombre dio una reverencia, y su elegante traje pareció resplandecerse por un momento.

–… Saint German – dijo –. Puedes llamarme Saint German.

Y entonces, tiempo después, «Saint German» le dio una pierna, lo curó y lo trajo de vuelta al mar.

Más nunca lo volvió a ver luego de eso.

Y entonces, mucho tiempo después, él inicio de vuelta su persecución.

Llamó marineros, se hizo de renombre, y junto tropas que le sirvieran para rastrear a aquella criatura. Juntó una tripulación que era extremadamente variopinta, tripulación de donde solo dos personas lograron verdaderamente ganarse su corazón, y regresó a aquel lugar del Ecuador para enfrentarse de nuevo en contra del demonio de color blanco.

Y aunque casi toda su tripulación murió en el intento, él logró su cometido. Fue tragado por el demonio, y, tal como aquel misterioso hombre le dijo que hiciera, se adentró en el extraño mundo que era el estómago de este ser para así enfrentarse a cientos de monstruos que habitaban en el sitio y poder destrozar el núcleo de la bestia que actuaba como su corazón.

Y entonces, aunque fue a costa de su propia vida, él logró acabar con la existencia de aquella criatura.

… o eso pensó.

Por algo que solo podía llamarse un milagro, él terminó en un sitio en frente de aquel que él era el mayor de todos los Señores del Mar. Ahí, a él se le fue concedido el privilegio de volver a la vida aunque fuera como un sirviente de otra persona.

.. Y también fue ahí donde descubrió una cruel verdad: la criatura que había matado era inmortal. No importaba si la mataba, esta luego regresaría a por más.

Y aunque le dijeron que por obra de su pierna izquierda –– aquella hecha con un diente de la bestia –– gran parte del poder de esa criatura había sido drenado y que tardaría probablemente cientos de años para que volviera a aparecer, a él esa respuesta no le trajo satisfacción. Luego de todo lo que había hecho; luego de incluso morir; ¿todo lo que había hecho había sido en vano?

¡De ninguna manera esa respuesta le iba a traer satisfacción!

¡Si esa bestia era inmortal, entonces la iba a matar cada vez que resucitaba! ¡Se volvería el terror personal de aquella criatura! ¡Eso era lo que iba a hacer: se iba a convertir en el Anti-Moby Dick!

– Muy bien. Tienes una gran determinación – el Señor del Mar de la Antigua Grecia le dijo con una sonrisa –. No me había equivocado contigo. Sabía que tenías potencial… Si esa es la verdad a la que has llegado, permíteme entonces darte tu propio milagro personal de acuerdo con esa declaración.

Y entonces, de la mano del Señor del Mar Poseidón, un milagro se le fue dado.

Este era un milagro que se alimentaba de la fe; en otras palabras, un milagro que existiría en base a lo que la gente pensaba acerca de él.

Y por un momento, él se peguntó como funcionaria eso. Él no tenía leyenda, y nadie lo conocía.

– Te equivocas – le dijo Poseidón –. Hubo alguien que si te conoció. Alguien que te acompañó a tu expedición final, logró sobreviví a esta, y compartió la experiencia que tuvo a tu lado. Experiencia que fue conocida por todos como una novela llamada igual que el nombre que le diste al milenario Cetus: Moby Dick

– Ya veo – fue lo único que él dijo ante eso, incapaz de expresar lo que sentía… No fue hasta mucho después que le agradeció a aquella persona otorgándolo el derecho de volver a la vida como un semi-inmortal.

Pero eso fue otra cuestión. En ese momento a él le importó fue su milagro.

Resultaba ser que él no era el héroe de la novela; al menos, eso era lo que había pintado la persona que había escrito su historia. Él no era galante, fuerte o capaz. Él era un loco que había vivido por una ballena, y que había muerto al ser consumida por esta.

Y aunque parecía un insulto, él no sintió rechazo ante ese pensamiento, pues era la verdad; una verdad dolorosa, pero una verdad al fin y al cabo.

Y entonces, también sucedió que en su propia historia quien se volvió famoso no fue él, sino que fue su enemigo, Moby Dick.

En pocas palabras, él, quien había vivido para matar a esa ballena y había muerto al acabar con esta, tenía su existencia eclipsada por esa ballena. Básicamente, podía decirse que él había sido consumido por esa ballena de una forma más allá de simplemente ser tragado por esta.

Y entonces, esa ilusión dio un milagro.

Usando la verdad robada de la pierna izquierda como medio. Intercambiando realidad con fantasía, y volviendo la ilusión algo verdadero, a él se le dio un medio para matar a esa ballena.

¿Qué había que hacer para matar a una bestia?

Muy sencillo. Esa era una pregunta que cualquier cazador podría responder fácilmente:

Para cazar a una bestia, había que pensar, actuar y ser como ella.

En otras palabras, había que convertirse en la bestia.

Y entonces, cuando la luz desapareció, Harry se encontró con la sorprendente escena de que ahora había dos Moby Dicks.

Solo que ambos no eran idénticos.

Uno era más pequeño que el otro. Mientras su homologo media treinta metros, este media tan solo veinticinco. A sí mismo, un cuerno similar a una especie de arpón y que estaba ubicado en la frente de aquella criatura evitó poder decir que Moby Dick había sufrido una clonación.

Pero eso no eliminaba lo sorprendete de la escena. Por el contrario, solo lo acrecentaba, pues de cierta manera parecía reafirmar lo que de por si era obvio.

– «Ese – Harry pensó con incredulidad –… ¡¿ese es el capitán Ahab?!»

Y para reafirmar ese pensamiento, lanzó un [Observar] sobre el otro Moby Dick.

[Nombre: Ahab].

[Edad: (Carente de sentido)]

[Título: El Asesino de la Bestia Blanca].

[Raza: Cetus (Espíritu)]

[Estatus: (Técnicamente) Vivo].

[LV 39]

[HP: 4. 600 (2. 300): 6. 900/6.900]

[MP: 1.450 (725): 2. 175]

[STR: 30 (15): 45]

[VIT: 45 (22, 5): 67 5]

[END: 45 (22, 5): 67, 5]

[AGI: 30 (10): 40]

[DEX: 30 (10): 40]

[MAG: 20 (10): 30]

[INT: 20]

[WIS: 15]

[CHA: 5]

[LUC: 5)

[Rasgos: Marino. Masculino. Bendito. Espíritu]

[Aunque su nombre no es realmente signo de fama, el capitán Ahab es una de las últimas personas en haber logrado una hazaña marina del renombre suficiente como para hacer que Poseidón le conceda su [Bendición Divina]. Tal logro viene incluido con la capacidad de elegir personas para convertirlas en sus tripulantes fantasmales, razón por la que alguien como Ismael está a su lado]

[Es aparentemente huraño, pero realmente no es mala persona. Simplemente es que por razones del pasado no es dado a encariñarse con la gente]

[No siente nada especial por Harry ni por Percy, pero aun así no quiere que les pase nada (sobre todo a Percy)].

[Ha desatado la [Bendición Divina] de Poseidón, y se ha transformado en una existencia casi igual a la Bestia Blanca de la Locura]

La boca de Harry casi toca el suelo. ¡¿Esas eran las mismas estadísticas que había visto hace unos momentos?! ¡Habían subido un montón en cuestión de segundos! ¡Prácticamente se habían duplicado!

– Vos preguntaste a este yo que qué podía hacer en contra de esta bestia bellaca, ¿no es así?

Al escuchar aquella voz estremecedora y llena de poder, Harry se sorprendió aún más.

– «¡¿Puede hablar en esa forma?!»

– Pues permitidle a este yo que os respondáis con una pregunta – exclamó el capitán Ahab en su nueva forma, encontrándose en frente de la temida y milenaria bestia que era Moby Dick –. ¿¡Qué no conseguirá un hombre cuando desea una cosa!?

Y seguidamente, embistió a Moby Dick.

¡……! – este dejó escapar un estremecedor rugido, y por un momento Harry pensó que logró entenderle decir: «¿Hermano?» antes de que también atacara al capitán Ahab.

Y entonces, hubo un choque entre dos bestias titánicas de casi igual apariencia, el hecho de que una era más que pequeña que la otra siendo lo único que las diferenciaba.

Un par de segundos después, el choque concluyó, y una de las bestias retrocedió, sorprendida.

Y por más ilógico que sonara, la que retrocedió fue la de mayor tamaño.

– ¡……! – rugió Moby Dick, sorprendido, solo para luego hacer un movimiento con su cola, generando una ola de proporciones tan colosales que parecía haber sido obraba por algo más que simple poder físico.

Al ver eso, el capitán Ahab en su forma de Bestia Blanca sonrió.

– ¡Este yo también puede hacer lo mismo! – rugió, y a continuación, con aquel extraño cuerno brillando en su frente, hizo un movimiento con su cola, cual espejo de Moby Dick, generando una ola colosal que contrarrestó la de la Bestia Blanca de mayor tamaño.

– ¡……! – Moby Dick no parecía poder creer lo que estaba viendo.

Y el capitán Ahab no desaprovechó aquella oportunidad.

Rugiendo igual que la feroz bestia que parecía, él, a una velocidad ciento de veces superior a la de su homologo de mayor tamaño, realizó un ataque con su cuerno en contra de este.

Y fue ataque certero sin fallo alguno.

¡………..!

– Bien, ahora nos toca a nosotros.

Al escuchar esas palabras, Harry, quien se había quedado viendo atónito la pelea entre los dos gigantescos Cetus, volvió a la realidad.

– ¿A-a que te refieres? – le tartamudeó a Ismael –. E-el capitán Ahab parece tener todo controlado.

En ese momento, un «¡Morid, bestia bellaca!» se escuchó, seguido de un rugido de dolor.

– A la final, todo sigue en sus manos – les recordó Ismael a pesar de escuchar eso –. Aun en esa forma, el poder ofensivo del capitán Ahab no es suficiente como para matar a la Bestia. Esta se curará velozmente toda herida, y no caerá por nada del mundo. Por su parte, el capitán Ahab también se curara de todo daño, pero al final sus dimensiones son menores a las de Moby Dick. Tarde o temprano sucumbirá ante la bestia… y si lo hace muy tarde, también es posible que el caos de la lucha despierte a aquella criatura del mar que siempre está durmiendo.

Algo de confusión se deslizó por la mente de Harry al escuchar lo último. ¿Por qué aquellas palabras le parecían tan familiares?

– La situación escalará a un nivel que no podremos manejar si eso pasa, así que no podemos permitir de ninguna manera que eso suceda – siguió hablando Ismael –. Por eso, chicos, necesito que estén preparados para meterse en el estómago de Moby Dick. Su aventura no será fácil; hay cientos de monstruos en el estómago de Moby Dick que protegerán su «hogar» a como dé lugar. Pero tengo fe en ustedes. Sé que podrán lograrlo.

Harry se irguió un poco ante esas palabras en preparación. Él pudo notar como Percy también hacia lo mismo

– Pero todavía no entiendo cómo nos vamos a meter en el estómago de Moby Dick – exclamó Percy, pareciendo salir del shock provocado por ver la transformación del capitán Ahab –. ¿Cómo lograremos llegar hasta su boca, y como vas a evitar que nos destruya con sus dientes?

Ismael le sonrió.

– Tal vez no sea la tripulación del Almirante, pero este barco también sus trucos.

– «Oh, oh – exclamó Harmusp, luciendo emocionada –. ¡Ya me imagino lo que va a pasa!»

– ¡Una barco es su tripulación! ¡Una tripulación es su capitán! ¡Si el capitán, lucha entonces el barco también lo hará! – cantó Ismael, sus palabras pareciendo tener un tono místico que Harry solo pudo detectar gracias a su [Percepción Mágica] –. ¡Deja que la más poderosa de todas las maderas, la madera de cedro, se eleve! ¡Deje que la bendición del Señor del Mar brille! ¡Oh, barco; luchemos al mismo nivel que el del Rey de las Bestias! ¡Brilla y evoluciona, Pequod II!

Y entonces, un estremecimiento atravesó a todo el barco.

Por un momento, Harry pensó que era producto de Moby Dick, pero esa idea murió en cuestión de instantes, pues observó rápidamente la verdadera razón:

El barco se estaba moviendo.

O mejor dicho, el barco se estaba re-ensamblando.

De una manera que parecía violar las leyes de la física, las partes del barco salieron desperdigas al aire, solo para luego juntarse de nuevo y re-agruparse cual juguete gigante de LEGO, todo esto mientras por algo que solo podía llamarse un poder sobrenatural Harry, Percy y todos los que estaban en el barco se mantenían en la misma posición en la que estaban.

Y así en cuestión de lo que parecieron ser segundos, ellos se encontraron en lo que parecía ser una gigantesca cabina.

Y notando algunas cosas, Harry se dio una idea de lo que había pasado.

– «¡El Pequod II es un barco Transformer!» – chilló Harmusp, extremadamente emocionada.

Harry no le dijo nada pues él estaba pensando lo mismo.

Y mirando como Percy estaba tan boquiabierto como él, Harry pensó que su primo también estaba pensando lo mismo.

– ¡Ahora, prepárense! – les dijo Ismael –. ¡Vamos al ataque!

Y seguidamente, pareció que el Pequod II se movía.

– «Estaría muy bien si pudiéramos ver lo que está pasando» – se dijo Harry

Fue en ese momento que una pantalla gigante apareció en frente de él.

– «¡¿Pero qué demo…?! – Harry se impactó al ver eso –. ¡¿Qué clase de magia es esta?!»

– «¡Una dada por un Dios!» – le contestó Harmusp, tan emocionada como hace unos minutos.

Viendo a través de la pantalla, la sorpresa de Harry se incrementó.

¿La razón?

Pues que observó la forma que ahora poseía el Pequod II

Era gigantesco, cual ídolo de madera labrado para adorar un Dios. Media diez metros de altos y alrededor de cinco de ancho. Lucia más o menos como la forma humanoide de un hombre, con la excepción de que carecía de caracterizas físicas que pudieran delatar aquel hecho. De su espalda, una monumental cola con una forma similar a la de un dinosaurio era visible.

En otras palabras, lucia como un…

– «… ¡Megazord! – volvió a decir Harmusp –. ¡No es un Transformer! ¡Es un Megazord! ¡O mejor dicho: un Gudam!

Harry no tuvo tiempo para responderle a Harmusp.

Y la razón era muy sencilla. En ese momento, el gigantesco Transformer/Megazord/Gudam que era el Pequod II se entrometió entre la pelea de los dos Cetus, y agarró a Moby Dick como el animal que este era.

Y Moby Dick se resistió, y por un momento pareció que sus colosales dimensiones y su dominio sobre él mar harían que el Pequod II, aun esa forma que parecía imitar el poder de un ser superior, sucumbiera.

Pero entonces el capitán Ahab en su forma de bestia rugió, y golpeo con su cuerno al Moby Dick pataleaste.

–¡…..! – Moby Dick rugió de dolor ante eso.

Y ese fue su más grande error.

En el momento en que su boca fue abierta, la mano del gigantesco hombre de madera que era el Pequod II agarró las fauces de la milenaria bestia que era Moby Dick, separó sus dientes, y abrió lo que parecía ser una gigantesca entrada directo al esófago de la criatura.

– El momento ha llegado – dijo Ismael al ver eso.

A Harry esas palabras por alguna razón le dieron mala espina.

– Lo siento, chicos, pero no puedo permitir que les de miedo – les dijo, mirándolo con un gesto de disculpa –. Por favor, perdónenme; pero lo hago por un bien mayor.

Y seguidamente, hizo un movimiento con su mano, causando que un agujero gigante se abriera debajo de Harry y de Percy.

Harry quiso gritar un «¡ISMAELLLLLL!», pero una repentina sensación de vértigo se le impidió.

Debido a eso, lo único que pudo hacer fue ser testigo de cómo viajaba por lo que parecía ser un túnel, disparado cual proyectil, Percy estado a su lado y luciendo incluso más aterrorizado que él por estar en el aire.

Y cuando llegaron al final del túnel, el temor de ambos llegó a un punto culminante….

… pues al final del túnel, fueron a parar directo a la boca de la ballena.

«¡GLUP!»

Y con ese sonido, la oscuridad llenó los sentidos de Harry y Percy.

Esta historia continuara…


Estatus del Jugador…

[Nombre: Harry James Potter].

[Edad. 10 años]

[Título: El-niño-que-vivió (25% al LUC. 100% de daño en contra de enemigos [Oscuros]. Resistes un ataque letal por día)].

[Raza: Homo-Magi (4 Mag y 2 Dex)]

[Estatus: Vivo].

[LV 15. EXP 100.050/227, 700]

[HP: 980/980. (Reg. 6, 37 Sec.)]

[MP: 638, 5 ((Reg. 3, 5649 Sec.)]

[STR: 12 (-6): 6]

[VIT: 13 (-6, 5): 6, 5]

[END: 14 (7): 5]

[AGI: 16]

[DEX: 16 (2): 18]

[MAG: 22 (-11): (4): 15 (16, 35]

[INT: 20 (-10): 10]

[WIS: 15 (-7, 5): 7, 5 (8, 325)]

[CHA: 12]

[LUC: 10 (1, 5: 11, 5 (14, 35))

[Puntos: 25]

[Dinero: 350£]


Estatus del Familiar

[Nombre: Harmusp]

[Raza: Musanu (Serpiente mágica)]

[LV 16. Exp. 19.049, 3/227.700]

[HP: 855/855 (Reg. 10, 26 Seg.]

[MP: 517, 5/517, 5 (Reg. 6, 204 Seg.]

[Atk: 192]

[Def: 192]

[Atk Mag: 224]

[Def Mag: 304]

[Spd: 208]

[Puntos: 10]


Estatus del Miembro de la [Fiesta]…

[Nombre: Perseus «Percy» Jackson]

[Edad: 12 años]

[Título: Chico Problema (-90% al CHA].

[Raza: Semidiós (5VIT y 5DEX])

[Estatus: Vivo].

[LV 15 EXP 4.539/227.700]

[HP: 1.400/1.400 (Reg 10, 8 seg)]

[MP: 610/610 (Reg 4, 5 seg)]

[STR: 14]

[VIT: 12 (5): 17]

[END: 12]

[AGI: 13]

[DEX: 13 (5): 18]

[MAG: 13)

[INT: 13]

[WIS: 12]

[CHA: 10 (9): 1]

[LUC: ¿? (Me estoy cansando de repetirlo: ¡es muy malo!)]

[Puntos: 14]

[Dinero: 200£]


Extra: Poseidón el cambiante, Ran la vagabunda y el Señor «J»

(O Alternativamente: De Como Poseidón Decidió Imitar a Artemisa, Freya y Odín, y Fundar su Propio Club Personal de Héroes)

(Ubicado alrededor de 1000 años después de Cristo)

Poseidón era un gran padre.

Podía decirse cualquier cosa negativa de él. Que forzaba a las mujeres a estar con él. Que había abandonado a la pobre Medusa luego de que esta había sido transformada en un monstruo por su culpa. Que cada vez que se enojaba porque perdía en el póker con Delfín destruía una que otra civilización con un tsunami o un terremoto. ¡Que dejaba el retrete sin bajar en su hogar en la Atlántida (cosa a la que Anfitrite podía dar fe)!

Pero sin duda alguna, no se podía decir que Poseidón fuera un mal padre.

Se acordaba de todos los hijos que tenía. Por ejemplo, mientras que a Anfitrite a veces se le olvidaba la existencia de Cimopolia, Poseidón se acordaba de ella… sobre todo cuando veía que esta estaba sembrando el caos y la destrucción marítima a su paso.

También siempre trataba de cumplir lo que estos le pedían. Polifemo podía dar fe de eso. Él le había a pedido a Poseidón que impidiera que Odiseo llegara a Ítaca. ¿Y que había hecho Poseidón? ¡Pues envió a Odiseo con Circe y Calipso, y le mandó unas cuantas bestias marinas junto a unas cuantas sirenas y una que otra tormenta para que no pudiera llegar a su casa!

Cada vez que se acordaba de eso Poseidón pensaba en lo malagradecido que había sido Odiseo. ¡Él lo había mandado con hermosas mujeres, y él ni siquiera le había sacrificado un toro como agradecimiento!

Claro que también le había mandado a Escila y Charybidis, pero Poseidón había estado con peores mujeres que ese par de bestias. Odiseo no había tenido razones para ser tan malagradecido. ¡Incluso tuvo la osadía de hacerlo ver como el villano, y hacer ver a esa estúpida lechuza de Atenea como la heroína!

Pero volviendo al tema, sin duda Poseidón era un gran padre.

Y como prueba de eso, estaba este momento:

Recientemente, uno de sus hijos había muerto. Desde que este era un semidiós y había muerto extremadamente joven, Poseidón nunca había tenido la dicha de verlo en persona por culpa de las reglas antiguas. Lo único que había podido hacer fue utilizar aquel truco que solía usar para espiar a las mujeres que les interesaba: usó todo cuerpo de agua como bola de cristal, y lo espió cual acosador mientras este crecía.

Pero eso no había sido suficiente. Poseidón quería darle un abrazo a su hijo. Él le había dado un abrazo a todos sus hijos (incluso a aquellos que tenían muchos más tentáculos de lo requerido). Por lo menos, quería decir que había podido hacer eso.

Así que Poseidón decidió ir a visitar a su hijo al inframundo.

Pero antes de eso, dado que Poseidón se llevaba muy mal con su hermano Hades (este siempre se quejaba de que lo habían timado en la repartición de las partes del mundo), él fue a ver a su hermana favorita: Hestia.

Hestia era la hermana favorita no solo de Poseidón, sino también de Hades, Zeus, Deméter y Hera.

¿Cómo no iban a amarla? Ella no forzaba a nadie a cumplir doce trabajos, no secuestraba a nadie para volverlo su pareja, no forzaba a nadie a cumplir su voluntad, no destruía civilizaciones cuando perdía partidas de póker y tampoco hacia que todas las plantas del mundo se murieran porque estaba triste.

Con todas esas cualidades muy difíciles de ver en la mitología griega (por no decir que solo Hestia las tenía), todos los dioses la querían. Sin embargo, Poseidón estaba seguro que nadie la quería como él. Después de todo, él había amado tanto a su hermana que en una época muy lejana estuvo dispuesto a tener una épica pelea de poseía con Apolo para poder casarse con ella.

Lástima que a la final Hestia lo mandó a él y a Apolo a la Family-Zona. Pero él nunca le había guardado rencor por eso. A la final Hestia (haciendo gala de sus increíbles cualidades) había notado que no había mejor pareja que él, y había decido quedarse soltera por siempre.

(O eso era lo que pensaba Poseidón)

Como Hestia además era tan hermosa, amable y genial (nada parecida a las malhumoradas de Hera y Deméter), él y Apolo habían llegado a un consenso general, y, tal como todo sobrino y hermano hacían con su tía y hermana, juraron que matarían a cualquier infeliz que siquiera se atreviera a mirar con malos ojos a Hestia.

Todavía no había nacido el desgraciado que tratara de tener algo con su hermana, pero Poseidón tenía listo su tridente y a cientos de monstros marinos (algunos siendo sus hijos) por si llegaba a darse el caso. Él además estaba tranquilo sabiendo que Apolo siempre estaba vigilante en su carro solar, listo para disparar sus flechas llenas del poder de los Nosoi a cualquiera que tratara de violar el espacio personal de Hestia.

Pero Poseidón seguía divagando.

Como se dijo, él fue a ver a su querida hermana al Olimpo. Le dio un abrazo, se sentó hablar con ella, comió de la maravillosa comida que esta hacia (sobre todo de un maravilloso platillo llamado pizza que Hestia había inventado en la época romana bajo el nombre de Vesta), y duró como dos días pasando tiempo de calidad con su hermana preferida.

Luego se acordó a lo que había ido, y le pidió a esta que fuera con él al inframundo.

Ir al inframundo fue muy fácil, nada como lo que le pasaba a los héroes: simplemente se aparecieron en frente de Hades en un pináculo de luz divina que trajo un montón de agua y un montón de comida.

Al principio, pareció que Hades quiso explotar en ira al verlo y comenzar otra de esas peleas donde él siempre terminaba perdiendo (pues como mataban tanta gente como daño colateral, el papeleo de Hades siempre terminaba subiendo)

Pero luego Hestia le dio un pedazo de pizza a Hades, y cualquier posible pelea quedó en el olvido.

– ¿A que han venido, hermanos? – preguntó Hades, comiendo un pedazo de pizza.

– Vengo a que me permitas ver a uno de mis hijos – le contestó Poseidón.

Hades abrió la boca, seguramente dispuesto a decirle a Poseidón las cientos de reglas que le impedían hacer algo como lo que le proponía…

… pero luego Hestia le dio otro pedazo de pizza, y este simplemente asintió.

– Bien – dijo –. ¿Cómo se llama tu hijo?

– Se llama Clementino von Iberuka Porpollis III – le contestó Poseidón con orgullo. Él especialmente le había puesto ese nombre a su hijo.

– ¡Puffff!

– ¿Qué fue eso? – preguntó Poseidón, mirando molesto a Hades.

Este recibió una mirada de Hestia, evitando que explotara en carcajadas.

– Nada, nada – dijo, haciendo un esfuerzo para contener la risa. –. Dejame buscarlo.

Seguidamente, Hades agarro un gigantesco (pero GIGANTESCO) libro.

– Bien, pagina un millón trecientas – murmuró por un momento, antes de agitar la cabeza, desconcertado –. No ha llegado a mi reino ningún Clementino von Iberuka Porpollis III.

– ¿Estás seguro? – preguntó Poseidón, preocupado. Él había observado claramente como su hijo se había muerto al resbalarse en el baño de su barco –. ¿Buscaste bien? Puede ser que lo buscaras por la «K» en lugar de por la «C».

Hades le dio una mirada molesta, pero como Hestia estaba ahí con otro plato de pizza listo para él, volvió a buscar en su libro.

– Te lo repito: no ha llegado a mi reino nadie con ese nombre – repitió Hades –. Ten, toma el libro para que lo veas por ti mismo.

Y seguidamente, le lanzó el libro a Poseidón.

De no ser porque este era un Dios, y estaba en la capacidad de cargar con todo el peso de su abuelo (es decir, Urano, el cielo mismo), este hubiera muerto al recibir el golpe de aquel libro.

Y de no ser porque Hestia estaba ahí con platos de comida, una guerra de libros entre Hades y Poseidón hubiera comenzado.

– T-tienes razón – murmuró Poseidón, asombrado. Su hijo no aparecía en el libro de Hades –. ¿Pero cómo es esto posible? – preguntó –. ¡Yo mismo vi cuando mi hijo murió!

Hades puso una expresión meditabunda.

– ¿Se puede saber de qué murió tu hijo? – cuestionó.

– Murió al resbalarse con un pedazo de jabón mientras se bañaba.

– ¡Puffffff! – Hades explotó en risa –. ¡No puedo aguantarlo! ¡JA, JA, JA!...

Poseidón estaba a punto de desatar todo su poder cuando Hestia le dio un pedazo de pizza, calmándolo.

– Comportate, Hades – dijo Hestia con una mirada de regaño –. Si sigues así, hablaré con Zeus para que Perséfone se quede nueves meses con su madre tal como Deméter me lo pidió.

Hades puso una expresión de pánico, y seguidamente abandonó toda risa.

– ¿Y dónde murió exactamente? – cuestionó de nuevo.

– Murió en su barco cerca de aquellas tribus del norte – contestó Poseidón mirando a Hades con los ojos entrecerrados. ¡Si este se volvía a reír, iba a arder Troya (de nuevo)!

El entendimiento llegó al rostro de Hades.

– Eso lo explica todo – dijo –. Mis dominios no abarcan esos lugares. Muy probablemente otro Dios se haya adueñado de su alma. Y tomando en cuenta que fue sobre el mar y cerca de las tribus del norte…

Poseidón palideció por un momento.

– ¡¿Habrá terminado con la bruja de los celtas?! – dijo, preocupado. Había escuchado rumores de una bruja que había matado a diversos Dioses volviéndose la soberana de las diversas islas del inframundo céltico.

Poseidón haría todo por su hijo, pero aquella bruja era demasiado. Se decía que tenía una sed de sangre comparable a la de la más terrible de las Diosas (o a la de Hera cuando Zeus la engañaba) y que su fuerza no tenía paragón entre los mismísimos Dioses. Era tan así que incluso se decía que era la hija de la Terrible y poderosa Mor…

– Tranquilo – lo calmó Hades, interrumpiendo sus pensamientos, también luciendo algo nervioso –. Muy probablemente haya ido a parar con la otra.

El color regresó a la cara de Poseidón.

– ¿Ah, te refieres a aquel bombón de Freya? – dijo, alisándose el pelo y revisando su aliento… Tal vez fuera hora de pedirle unas joyas a su hermano, y conseguirse una muy radiante, hermosa y llorona esposa por un día

– No, esto hablando de la otra Diosa de la muerte de los nórdicos.

Poseidón perdió un poco de su impulso, pero aun así siguió con lo que hacía.

– Bien. También puedo tratar con Hela. Solo tengo que cerrar un ojo y mirar el lado que más me gusta – dijo.

Hades lo miró con cansancio.

– Seré claro – dijo –. Estoy hablando de la Diosa Ran.

Al igual que cuando pensó en la posibilidad de que su hijo hubiera terminado con la bruja mata-dioses de los celtas, el color del rostro de Poseidón cambio al escuchar hablar acerca de la Diosa Ran

Pero la diferencia fue que esta vez se puso por completo verde.

– Pero ella no es una Diosa de la muerte. Es una Diosa del mar – corrigió Poseidón a su hermano.

– Es casi como si fuera una Diosa de la muerte – contestó Hades con tozudez, negándose a aceptar el obvio hecho de que se había equivocado.

Antes de que Poseidón pudiera volver a corregirlo (y pudiera burlarse de él), Hestia intervino.

– ¿Puedo saber de quién están hablando? – cuestionó, curiosa.

Poseidón le dio una mirada cariñosa a su hermana al mismo tiempo que la miraba con empatía. Ella no solía salir mucho del Olimpo, así que no estaba tan al tanto de las otras mitologías ni tenía tantos amigos como otros Dioses (como Apolo, por ejemplo, de quien Poseidón sabia tenía un gran amigo, casi gemelo perdido, en la mitología celta). Que Poseidón supiera, la única amiga de otra mitología que Hestia tenía era una tal Brigit, con quien siempre compartía cartas vía hoguera.

– Estamos hablando de la esposa del Dios Nórdico Aegir, uno de mis rivales en el negocio de compra de territorios marítimos – le explicó.

El rostro de Hestia se llenó de confusión.

– ¿Entonces no es una Diosa del mar? – cuestionó, para recibir un asentimiento –. ¿Por qué se queda entonces con las almas?

Poseidón hizo una mueca –. Es una de esas personas que dice que todo lo que cae en su territorio es suyo.

– ¿Qué harás entonces, hermano? – le volvió a cuestionar Hestia.

Poseidón le dio una sonrisa –. Por supuesto, voy a reclamar lo que es mío. Ninguna bruja asquerosa con complejo de acaparadora se queda con el alma de uno de mis hijos.

Hestia le dio una sonrisa. Parecía orgullosa al ver la preocupación que tenía por sus hijos.

– Pero antes – volvió a exclamar –, dame más pizza, hermana.

La sonrisa de Hestia desapareció.

Tiempo después, Poseidón salió de una tienda que parecía estar debajo del mar. En el letrero de la tienda se podía leer: «La Magnánima Tienda Submarina de Empeños e Intercambios de Manannán»

Su estadía en ese sitio se debía a su misión de encontrarse con su hijo. Desde que se había determinado a pedirle (léase: exigirle) a la Diosa Ran que le devolviera el alma de su hijo, Poseidón se había enfrascado en la búsqueda de la mencionada Diosa.

Solo que sucedía que Posesión no sabía dónde podía encontrarla. La Diosa Ran se la pasaba vagabundeando de un sitio a otro, destruyendo barcos junto con una que otra civilización y atrapando todas las cosas que encontrara y destruyera con su red.

Poseidón hubiera pensado que Aegir, el esposo de Ran, tenía unos gustos muy extraños para dejar a su esposa libre por el mundo para casi nunca poder verla; pero como Poseidón también dejaba a Anfitrite hacer lo que le viniera en gana (excepto tener parejas masculinas) para que a cambio esta lo dejara ser y tratara muy bien a todos los hijos que tenía, Poseidón no pensaba que era quien para criticar a otros matrimonios… sobre todo porque pensaba que si él tuviera una esposa que luciera como Ran, él tampoco quisiera verla muy a menudo.

Pero volviendo al tema, para poder encontrar a la Diosa Ran, Poseidón había ido al único sitio donde podía encontrar casi cualquier cosa de una manera muy fácil (para los Dioses, por supuesto): La Magnánima Tienda Submarina de Empeños e Intercambios de Manannán.

Manannán, también conocido como Manannán mac Lir, era un Dios bastante amable que a Poseidón le caía muy bien. Él no era como los otros Dioses del mar que destruían civilizaciones a su paso. Él era un Dios calmado, apacible y muy, pero MUY amable. Su amabilidad era tal que incluso ayudaba a las almas perdidas de las personas que morían por el territorio celta a llegar al inframundo.

Lo único raro de él era su extraña costumbre de andar cuidando niños ajenos y andar regalando artefactos súper poderosos así como así, pero comparado con Diosas como Ran, lo suyo no era nada especial.

Además, Poseidón sabía que su extraño impulso de andar regalando objetos súper poderosos sin imponer misiones híper-peligrosas había sido solucionado por el rey de su panteón (y también uno de sus hijos adoptivos), Lugh, quien le había hecho abrir La Magnánima Tienda Submarina de Empeños e Intercambios de Manannán. Ahora, Manannán actuaba un poco más como todo Dios debería: si alguien le pedía algo, tenían que darle algo de igual valor a cambio.

El único problema era que Manannán era un experto en ilusiones (no por nada era llamado el Loki celta), por lo que a veces él estafaba a las personas que quería estafarlo o que eran malvadas por naturaleza, haciendo pactos con las personas de manera seguida hasta llegar al punto de que los volvía su sirvientes por toda la eternidad.

Afortunadamente, Poseidón no quería un artefacto súper poderoso (le bastaba con su tridente, Trianna) y era un buen amigo de Manannán, por lo que este no lo estafó ni lo volvió uno de sus sirvientes por toda la eternidad. Lo único fue que le pidió algo igual a poder encontrarse con la Diosa Ran.

Pero Poseidón solucionó el problema fácilmente: le prometió a Manannán que le conseguiría una cita con su hija, Rodas. Esta se había quedado viuda luego de que Helios había desaparecido, y siempre lucia muy triste (tanto que causaba una que otra depresión tropical), por lo que Poseidón, como el buen padre que era, quería darle la oportunidad de conseguirse otra pareja. Como Manannán era un gran tipo (tipo Hestia estafadora del mar), Poseidón no tenía ningún problema con tenerlo como yerno… Así tendría quien le cuidara a sus hijos, después de todo.

Claro, estaba el pequeño problema de que Manannán estaba casado, pero Poseidón le dijo que no se preocupara. No había nada de malo en echarse unas cuantas canas al aire, o en tener dos esposas a la vez sin que las dos supieran de la existencia de la otra. ¡No tenía nada de qué preocuparse!... Sobre todo porque como su esposa era una Diosa guardiana encargada de ciertos aspectos del inframundo, está casi nunca estaba.

Así, matando dos pájaros de un tiro, Poseidón le había conseguido un pretendiente a su hija y había conseguido la ubicación de la Diosa que tenía el alma de su otro hijo.

Había que repetirlo: Poseidón era un gran padre.

– Debe estar por aquí – se dijo, habiéndose aparecido mediante sus poderes divinos en un rincón del mar cerca al territorio del note. Él, flotando gracias a su [Autoridad Divina], dio una mirada a sus alrededores, buscando signos de redes gigantes o restos de civilizaciones, hasta que por fin halló lo que estaba buscando.

Se trataba de una mujer rubia muy vieja que media tres metros, tenía una piel arrugada cual uva pasa, vestía lo que parecían ser un montón de objetos que podían encontrarse en el mar (como algas, perlas y botas de marinero) y que llevaba una gigantesca red en la cual se podían ver cosas que iban desde peces muertos, decoraciones de barcos, armas y uno que otro suéter que llevaban la etiqueta: «Para mi yerno».

Y también en la cual, por supuesto, se podían observar a cientos de miles de almas agitadas gritando piedad y suplicando por salir.

– ¡Ey, Ran! – la llamó Poseidón poniendo un rostro cortes al mismo tiempo que contenía su asco por la cara de la Diosa que tenía en frente –. ¿Cómo estás? No te había vuelto a ver desde la última convención de los Dioses del mar.

Ran dio una mirada confundida a sus alrededores y miró su red por un momento, como preguntándose si alguna de las almas que había atrapado le estaban hablando. Luego, notando tal vez que las almas que tenía estaban demasiado aterrorizadas para hacer otra cosa que no fuera suplicar piedad, dio con Poseidón.

– Ah. Eres tú, Poseidón – dijo ella con fastidio, acercándosele. Su voz sonaba para Poseidón tan fea como ella lucia –. ¿Se puede saber que quieres? No tengo tiempo para perder contigo. Si quieres tener una amante ocasional, puedes pedirle a cualquiera de mis nueves hijas que pasen el tiempo contigo.

Poseidón contuvo el asco que le dio la idea de Ran y él siendo pareja…. Y también contuvo la tentación que sintió ante la idea de estar con cualquiera de las nueve hijas de Ran (o con las nueve a la vez y así, tal como hizo Odín, tener un hijo de nueve madres).

– No seas así, Ran – le dijo a la Diosa –. ¿Qué acaso un amigo no puede visitar a su amiga?

– Tú y yo no somos amigos – le dijo Ran.

Poseidón contuvo una mueca de enfado.

– «Paciencia, Poseidón. Paciencia» – se dijo.

– ¿Pero quién te ha dicho eso? – le preguntó Poseidón con fingido dolor –. ¡Pero si yo te considero una de mis amigas más cercas!

– La última vez que me viste, dijiste que era una vieja bruja asquerosa tan fea como el trasero de un Kraken – le recordó Ran.

– Oh, ¿todavía recuerdas eso? ¡Pero si no fue más que una pequeña broma!... Además – añadió –, ¡fue hace tanto tiempo!

– Me lo dijiste la semana pasada – le volvió a recordar Ran.

– ¡Y te digo que fue solo una broma! – repitió Poseidón –. ¡Tú y yo somos mejores amigos! ¡De hecho, somos tan buenos amigos que cuando una agarra el alma del hijo del otro se la devolvemos amablemente a su progenitor!

El entendimiento llegó al rostro de Ran.

– Recogí por accidente el alma de uno de tus hijos y quieres que te la devuelva, ¿cierto? – cuestionó ella

Poseidón le dio una sonrisa y asintió.

– Pues no te la voy a entregar – dijo ella, sonriendo. Sus dientes amarillos eran visibles –. «Lo que es del mar, se queda en el mar». Yo recogí estas almas honestamente. Ahora son de mi propiedad, y nada de lo que hagas hará que te entregue lo que es mío.

Toda amabilidad desapareció del rostro de Poseidón.

– Entrégame a mi hijo, o veras porque soy el mayor de todos los Dioses del mar – amenazó.

– Intentalo – le sonrió Ran de manera provocadora –. Yo también te puedo demostrar la razón de que ni Freya ni Hela se atrevan a robarme mis almas.

La ira llenó el rostro de Poseidón. ¡¿Quién se creía esta mujer?! ¡Él era uno de los Dioses más poderosos del mundo! ¡Era el padre de Anteo, Charybidis, Pegaso, Crisaor, Lamia, Polifermo, Arion, Cimopolia, Rodas, Tritón, Esciron y Teseo (entre muchos otros)! ¡Su nombre era conocido por todo los rincones de la civilización occidental! ¡¿Cómo se atrevía siquiera esa mujer a tratar de oponérsele!?

Acorde a sus pensamientos, el mar se agitó, cual perro temeroso ante la orden de su cruel amo. Cientos de rayos de tormenta y tornados se originaron. Movimientos sísmicos que provocaron tsunamis y maremotos surgieron en la corteza terrestre. Era un poder sin límites. Un poder propio de él, uno de los tres grandes. Un poder que incluso entre los mismos Dioses era escaso. En el sentido más estricto, era su poder; el poder del Dios del Mar de la Antigua Grecia que no tenía igual entre ninguno de los Dioses del mar.

Ante ese poder, la Diosa Ran, una humilde Diosa cuya fama no le pisaba los talones a incluso uno de los hijos de Poseidón, debió haberse sentido aterrorizada.

Solo que no lo estaba.

– Impresionante – dijo –. Ahora me toca a mí…. – a continuación, gritó: –. ¡Despierta, Jorm!

Por un pequeño momento, Poseidón se rió. ¿Jorm? ¡¿Qué clase de nombre era ese?!

Pero su risa murió cuando el mar se agitó y una criatura gigantesca surgió.

Y es que en el momento en que vio a esa criatura, Poseidón conoció el verdadero terror.

Sus ojos eran dos gigantescos faros verdes del tamaño de rocas más grandes que Ran, quien media tres metros. Su piel era escamosa y rugosa, y brillaba con colores marrones, verdes y amarillos. Medía unas longitudes abismales, llegando a tal nivel que Poseidón simplemente no pudo cuantificarlo, puesto que se cansó de levantar la mirada para poder observar a la criatura.

– Permíteme hacer las presentaciones – dijo Ran con diversión al observar como estaba paralizado. Ella le señaló a la gigantesca serpiente – Poseidón, este es Jormungandr, la Serpiente Mundial hermana del Lobo Fenrir quien es poseedora de un veneno que puede matar a los Dioses y cuyo destino es matar al Dios Thor mientras muere a manos de este – a continuación, hizo un ademan con su mano, señalándolo –. Jormungandr, este es Poseidón, tu bocadillo por esta ocasión.

– «¡¿Su qué?!» – se cuestionó Poseidón, en pánico.

Por su parte Jormungandr dio lo que parecía ser un bostezo. La tierra tembló, y dientes más grandes que Poseidón en su actual forma de diez metros fueron revelados ante el mundo cuando él hizo esto.

Luego, habiendo hecho esto y con uno de sus ojos cerrados en lo que parecía ser sonambulismo, Jormungandr se tragó a Poseidón de un bocado.

Poseidón no quería narrar su experiencia en el estómago de Jormungandr. Lo único que iba a decir es que jamás pensó que extrañaría estar en el estómago de su padre.

Y en cuanto a cómo logró escapar… bueno, solo digamos que tuvo que evitar tocar el veneno de Jormungandr y esperar un momento a que este dejara de morder su cola para así escapar por la «salida trasera»

Hubiera tratado de vengarse de Ran, pero la idea de volver a ser comido por Jormungandr le impidió siquiera pensarlo. En su lugar, Poseidón regresó a su casa en la Atlántida, y nunca le contó a nadie lo sucedido en su encuentro con la Diosa Ran.

Pero Poseidón nunca olvidó esa experiencia, y aprendió dos valiosas lecciones de aquella experiencia.

Numero uno: jamás amenaces a alguien por más inferior que sea a ti. Nunca sabes cuándo puede tener un monstruo post-apocalíptico que pueda lanzarte.

Numero dos: tienes que tener un muy buen sentido de propiedad. Si no administras todas tus capacidades y dominios, puede venir alguien y robar algo de tu pertenencia.

Aplicando la segunda lección de la mejor manera posible, Poseidón decidió que no le iba a dar chance a Ran de que pudiera robarse el alma de otro de sus hijos. Habló con Hades con Hestia (y un montón de pizzas) de por medio. Le pidió que todas las almas que murieran en el mar le pertenecieran, y le prometió que el sabría cómo administralas adecuadamente.

Este, para su sorpresa, lució feliz con la proposición. Incluso le incrementó la oferta, y le dijo que podía quedarse con cualquier alma que estuviera lo suficientemente relacionada con el mar.

A Poseidón eso lo sorprendió, pero no rechazo la oferta. Mientras más almas pudiera arrebatarse a esa bruja asquerosa de Ran, mucho mejor.

De esa manera, Poseidón armó su propio club de héroes fantasmas.

Y todos vivieron felices para siempre….

… excepto el pobre de Clementino von Iberuka Porpollis III, quien quedó atrapado para siempre en la red de pesca de Ran.

El fin.


Hola a todos. Muchas gracias por leer.

Este capítulo también fue súper largo, pero fue mucho más manejable que la monstruosidad del capítulo anterior. Como además gran parte de las palabras se centraron en el extra, creo que estoy logrando controlarme.

Pero por supuesto que todavía son 18mil palabras sin el extra, así que tampoco creo que esté escribiendo con longitudes muy normales que digamos.

Como sea, solo espero que la cantidad no disminuya la calidad, y que el capítulo les haya gustado de todas maneras.

Ahora, hablemos de la historia.

En este capítulo, por fin hace aparición la bendita Bestia Blanca de la Locura. ¡Resultó ser Moby Dick! ¿Quién de ustedes vio venir eso?

Gran parte del capítulo fue un repaso de lo que Harry y compañía hicieron durante la semana. Tenía que ponerlo porque no podía dejar todo eso en el aire, pero tampoco quería hacer algo muy aburrido que todos quisieran saltarse (yo los comprendo, a mí también me ha pasado), así que puse las ya acostumbradas bromas de relleno.

A veces me cuestiono si esto se ha vuelto más broma que historia. Ustedes dirán, ¿piensan que se ha llenado de puras estupideces, o que logró mantenerlo 50/50? Esta pregunta es muy importante, así que por favor respondan. Las bromas son buenas, pero si piensan que tengo que bajarle, le bajo. Ustedes son lo que leen esto, después de todo.

También ya apareció el misterioso capitán. ¡Se trataba del capitán Ahab! Sinceramente, siento que no maneje muy bien lo de su introducción (me hubiera gustado poder dar más pistas en capítulos anteriores), pero como estaba tan ocupado poniéndome fanboy con Percy y escribiendo estupideces con Harmusp y Aissi, básicamente fue imposible.

También perdónenme si la personalidad del capitán y de Ismael es OCC, y no se aparece a como debería ser en la novela. Eso fue lo que me salió… Por lo menos espero que les guste un poquito, porque hasta hubo un pequeño momento de tipo hype con el capitán Ahab.

Y hablando de eso, ¿Qué le pareció su súper-poder? ¡Puede transformarse en un Cetus (Moby Dick)! ¡Está súper roto! ¡Nadie puede hacer eso! (Frank aparece y tose)… ¡Digo, casi nadie puede hacer eso!

Por otro lado también hubo un ligero cambio en su pasado, pero lo más resaltante es lo del misterioso Saint German. Lo de él tiene una explicación muy sencilla. Pensé: ¿si Moby Dick es una Bestia Divina, como narices el capitán Ahab, un mortal sin poderes, logró matarla? Lo del estómago daba crédito, pero como en el siguiente capítulo se demuestra, eso tampoco es tan fácil. ¿Cómo demonios pudo hacerlo?

Respuesta muy sencilla: vino Saint German y lo ayudó.

Ahora, respecto a quien es Saint German en este fic, pues… tendrá que esperar para averiguarlo. Lo único que les puedo decir de una vez es que a pesar de que tenga Saint en el nombre él no es un santo.

¿Qué más? ¡Ah, sí! ¿Captaron esa referencia a Saint Seiya (Los Caballeros del Zodiaco)?

No, espera no era eso. ¡Ah, ya me acuerdo!

El hecho de que Moby Dick sea un Cetus tiene una razón de ser. Verán, Cetus quiere decir Gran Pez, y es un nombre alternativo para Leviatán, quien de vez en cuando es comparado con un ballena en lugar de la tradicional serpiente que todos conocemos. Usé esa lógica, combiné el mito de Tiamat, y cree a esta raza OC. Es básicamente algo que permite guardar a Levia-tan paran más adelante.

Y lo de Tiamat también tiene explicación. Sencillamente es que me parecía muy ilógico la cantidad de monstros marinos que no tienen origen. ¿Saben cuántas bestias marinas simplemente tienen una descripción de «es una terrible bestia marina»? ¡Pues muchas!... Como a mí eso no me cuadro, y tampoco me cuadra en este fic lo de Dios creando a Leviatán, me voy con la explicación del Enuma Elish.

Eso no asegura al 100% que Tiamar aparezca, pues ya tenemos suficiente con Gaia…. Pero quien sabe, a lo mejor sus once hijos si lo hacen (P.D: Soy malvado. Pobres Harry y Percy)

Y por último, está la parte del extra. ¿Lo leyeron? ¡Por favor díganme que lo leyeron! Si lo hicieron, díganme que les pareció. Esa es la increíble explicación acerca de cómo Poseidón domina a los espectros en este fanfic. Hubo muchas referencias mitológicas y también al futuro del fanfic (así como muchos intentos de chistes), así que espero que lo hayan leído y les haya gustado.

Y con ese dicho, ahí les va el sondeo de hoy:

¿Qué les pareció el capítulo?

¿Cuál fue su momento preferido?

¿Les gustó el extra?

¿Cuál fue su momento preferido del extra?

¡Y eso es todo, amigos! Ahora a esperar la segunda parte. En ella, Harry y Percy se embarca en una mortal aventura a través del extraño mundo que es el estómago de Moby Dick. ¡No se lo pierdan!

¡Hasta la próxima!