CAPÍTULO III

—Anda Isabella arriba— le dijo mientras besaba su hombro desnudo.

—Mmm no— gimió ella, cubriéndose la cabeza con las mantas

—Tenemos que ir a trabajar— le recordó, después le dio una palmada en el trasero y se puso de pie, si ella seguía gimiendo así, no saldrían de esa habitación en todo el día.

Se ducho rápido, después se vistió cómo siempre antes que ella y salió de la habitación, en el primer año de casado aprendió que si se vestían al mismo tiempo Isabella no podía ni terminar de ponerse el sujetador cuando él ya la estaba llevando a la cama. Esa mujer era la tentación personificada.


—Sabes qué será un desastre verdad?— le preguntó Isabella en camino a la oficina

—Claro que no

—Aro es muy necio

—Y yo puedo llegar a ser muy persuasivo, si me lo propongo.— dijo mientras colaba su mano por él vestido de Isabella.

...

—¡Maldito Aro!—Grito Edward entrando en su oficina, logrando qué Isabella brincara ligeramente por la impresión del portazo.

—¿Qué sucedió?—preguntó con cautela, no quería que su ira se dirigiera a ella, solo por estar en el lugar y momento equivocados.

—Ese maldito hijo de perra, ya cerró otro trato y con eso perdimos 5 patentes millonarias, y más de una semana de negociaciones. — se dejó caer con frustración en la silla de su escritorio, sabía que no podía confiar en Vulturi pero aun así le había dado el beneficio de la duda.

Isabella se quedó callada pues sabía que cualquier palabra podría ser usada en su contra las marcas en sus costillas, le impedían olvidarlo por ahora.

Edward estaba frustrado por todo lo que había perdido, además el que Isabella se quedara parada en medio de la oficina sin decir una palabra cómo una tonta, no le ayudaba nada, se quitó él sacó, la corbata y se desabotonó los 3 primeros botones de la camisa, necesitaba contener su temperamento, no quería desquitarse con nadie más que con Aro, debía guardar sus energías para la venganza, primero tenía que desplomar el valor de las acciones de Aro, después las compraría cuando no valieran nada, lo llevaría a la ruina.

Isabella sin poder detener su cuerpo, caminó hasta él, se colocó detrás de su silla y comenzó a masajear su cuello, después bajó a los hombros en un esfuerzo para liberar la tensión acumulada. Edward lo agradeció con una sonrisa de lado, quizás no fuera completamente inútil cómo a veces creía.

—Quería pedirte un favor— dijo Isabella cuando sintió a Edward más relajado.

—Lo sabía, sabía que ese mensaje me costaría— la tomó de la mano y la sentó en su regazo, quería ver su cara, ella casi nunca le pedía nada aunque no había porque, él se encargaba de que no le faltara nada, analizó su hermoso rostro que en ese momento estaba fuertemente sonrojado, el sonrojo llegaba hasta el inicio de sus pechos, sin poder o querer, detener sus mano se encontró siguiendo el camino sonrojado desde su cuello hasta el escote de esa bonita blusa— ¿Qué deseas?— pregunto cómo el mago de la lámpara.

—Yo, yo — se aturdió debido a las caricias de Edward.

—¿Tú qué?— le dijo mientras con un dedo delineaba sus suaves labios.

— Yo te quería pedir permiso para salir temprano de trabajar hoy. — Había ocasiones cómo aquella donde deseaba poder leer su mente.

—¿Para qué?,¿Qué quieres hacer?—fue bajando nuevamente sus dedos lentamente por su cuello.

—Es, quiero, yo yo — Sonrió, ella estaba en llamas, lo deseaba tanto que le costaba pensar con claridad, le encantaba deslumbrarla.

—Concéntrate —le dijo, mientras desabrochaba su blusa, le encantaba cómo le quedaba el azul.

—Es difícil cuando haces eso— le dijo Isabella, estaba completamente rendida a él, lo sabía, podía hacer de su cuerpo lo que le viniera en gana, quizás una cogida rápida contra el escritorio mejorará su ánimo.

—¿Esto?— preguntó Edward mientras acariciaba uno de sus pezones con él pulgar y el índice.

—A ha— gimió Bella

—Bien si te molesta— quitó su mano de ella, ella abrió de golpe los ojos— Veo que no te molesta tanto, pero dime qué es lo que vas a hacer o paro— dijo regresando a sus caricias

—Yo… mañana… nosotros… es nuestro aniversario— dijo de manera atropellada

—A es verdad— casi se le olvidaba, se recordó mandar a alguien a comprarle algo bonito a tiffanys, quizás unos pendientes y un collar de perlas.

—Y quiero, prepararle una sorpresa, pero necesito salir temprano hoy para conseguir lo que necesito— dijo demasiado rápido, bajo la mirada un poco cohibida, en su aniversario Edward generalmente la llevaba a un bonito restaurante y le daba un regalo, generalmente de joyería, ella se lo recompensaba con una buena sesión en la habitación negra y un regalo.

Pero este año quería algo diferente, era su 4 aniversario, aun no lo podía creer, ya que si hace 4 años alguien le hubiera dicho que estaría casada con Edward, ella se hubiera reído por lo absurdo del comentario, pero ahora era una realidad, su realidad y aunque no todo fuera perfecto o cómo ella soñaba, tenía un buen matrimonio, casi tan bueno cómo el de sus padres .

—Así — no era raro que ella quisiera hacer más sentimental su relación, aunque a él no le gustara, pensaba que después de 4 años juntos, ella sabría que líneas no podía traspasar— y ¿Qué necesitas?— le susurro en el oído y después mordió suavemente el lóbulo de su oreja.

—Ahh— gimió ella de puro placer, con un par de movimientos más podría hacerla ver aquel paraíso que prometía un orgasmo.

—Dime— insistió y volvió a morderla, le gustaba cómo su cuerpo se contorsionaba cuando hacía eso.

—Esa es una sorpresa— suspiro y con toda su fuerza de voluntad se levantó, si él la seguía tocando le diría todo su plan.

—Bien— dijo Edward al darse cuenta que ella no quería decirle, podía esperar hasta mañana en la tarde, además le daría tiempo de conseguir su regalo y hacer una reservación en un buen restaurante. — Llévate a Taylor.

—De hecho me gustaría manejar— comenzó a abotonarse la camisa, se sentía un poco frustrada pero podía esperar hasta la noche.

—No, ni hablar, llévate a Taylor o regresa a trabajar— Sabía que ella era una buena conductora, pero no lo había hecho en años, además con esas zapatillas fácilmente podría tener un accidente, se acomodo y prendió la computadora, tenía una empresa por hundir.

—Bien me llevara Taylor, nos vemos en la noche—le dio un beso en la mejilla y corrió a su escritorio por su bolso, antes de que el cambiara de opinión.

—Aja— Edward la ignoró, tenía que concentrarse, ser cuidadoso.


Edward Pov

Maldita sea, Jesica es una inútil y la nueva Olivia, creo que así se llama la chica, es tan tonta y torpe, me recuerda un poco a Isabella cuando era joven, pero me desespera por que la hace ineficiente.

—Señor aquí están los contratos— dice la chica nueva, en la mitad de la puerta, odio que haga eso, no está adentro pero tampoco está afuera.

—Ponlos en el escritorio de la Señora Cullen

—Bien, ¿necesita algo más?— Dios santo se sonroja igual que ella, solo es suficiente una mirada, "concéntrate Edward, deja de pensar en esa chiquilla" me recuerda amablemente mi subconsciente.

—Quiero que compres el collar y los pendientes que te envíe por correo, ahí están los detalles, los dejas mañana a primera hora en el primer cajón de mi escritorio, también quiero que reserves la mejor mesa en el Six Seven Restaurant para las 8 pm de mañana, asegúrate que tenga vista al mar, compra 2 ramos uno de gardenias que enviaras a mi departamento a primera hora y uno de tulipanes, ese lo pones en el escritorio de la señora Cullen antes de que llegue y le pides un desayuno de fruta picada con jugo de manzana o naranja — mientras le decía todo lo que tenía que hacer, pude ver esa estúpida sonrisa de enamorada que la mayoría de mujeres tenía, no entiendo por que les emocionaba tanto estás cursilerías, solo quería tener a mi esposa feliz para que no complica las cosas, cómo mi abuelo solía decir "Una mujer contenta es un problema menos del que ocuparse"

—¿Algo más señor?, ¿Quiere una dedicatoria especial en las flores?

—Nada más, con las flores es suficiente— yo no era un adolescente enamorado que se la vivía recitando poesía, odiaba las cursilerías, esto solo era un mal necesario para tener bajo control a mi esposa— Creo que hoy me iré temprano— quería descansar en casa, después de un fin de semana intenso en que había estado cuidando de la salud de Isabella.

—Bien— se quedó parada en la puerta de mi oficina cómo estúpida, ¿por qué seguía ahí?

—Vete— dije sin levantar la vista, pero pude ver cómo dio un traspié, solo tuve unos minutos de paz antes de ver a Jessica en mi oficina—¿Qué?— prácticamente ladre las últimas palabras, pero me quería ir cuanto antes, había un concierto de música clásica de la orquesta sinfónica de Seattle que quería ir a ver.

—Tengo a su hermana en la línea 1 — ¿Alice?, ¿habría pasado algo?, ¿por que me llamaba?

—Bien — ¿Qué quieres Alice?— vete— al salir azoto la puerta, rodé los ojos solo necesita terminar la capacitación de la nueva y se irá, eso me reconfortaba

—Hola Alice — Controle mi tono de voz, no quería que la duende notara mi humor o comenzaría a llamarme Ograd

Hola hermanito — me saludo con su habitual entusiasmo, por lo menos eso me aseguraba que nada malo había sucedido.

—¿Qué sucede? — fui al grano.

Mañana habrá una reunión en casa de nuestros padres.. — ¿Estaba nerviosa? ¿Por una fiesta?

—Y¿ por una estúpida fiesta interrumpes mi trabajo? — Adoraba a mi hermana, pero a veces podía ser una cabeza hueca.

Vamos Edward tienes que venir, es una ocasión especial — Siempre era lo mismo, Alice y mi madre, buscando una estúpida excusa para que volviera a Chicago o para que conviniera con la familia.

—¿Qué celebran? — Si me negaba inmediatamente, ella se enojaría más.

No te puedo decir es sorpresa, además quiero conocer a mi cuñada— Alice siempre tan curiosa, de alguna manera se las había arreglado para saber que estaba casado y cuando era mi aniversario.

—Así que ¿de eso se trata todo?,¿No?, no me quieren ver a mi, quieren ver a mi mujer.— Odiaba que se metieran en mi vida personal, si la conocía no pararían de preguntarme tonterías o de compararla con…

Por supuesto que te queremos ver, pero..

—¿Pero?— la presione, ya estaba perdiendo la paciencia

Queremos saber con cual de las Swan te casaste, ¿fue Carmen?, no ella esta con Eleazar, ¿Es Irina?, ¿Irina es tu esposa? — pregunto sorprendida— no ella es demasiado vanidosa, ¿Es Rachel?...

—Y eso es relevante ¿Por qué?— corte su incesante parloteo, no quería escuchar el nombre de todas las odiosas primas de mi mujer.

Maldición Edward, eres insufrible, y pensar qué Jasper quiere que seas el padrino del pequeño Peter . . .

—Espera quién es Peter?— escuche cómo se sorprendió, así qué me están ocultando algo.— Habla Alice ¿Quién es Peter?— no podía ser su novio, ella había dicho padrino, ¿alguna de mis primas había tenido hijos?

Yo… te lo iba a decir antes pero tú… tú nunca llamas — me reprocho— y primero pensé que era por qué estabas triste, por… bueno eso no importa, pero, después me entero qué te casaste y que ni siquiera nos invitaste. . . — Sonaba herida, a ella y a mi madre le importaban esas tonterías, solo había sido una boda, no era para tanto.

—Alice no quiero que nuestro padre se entrometa en mi vida— Le hable con toda la ternura que sentía por ella. .— Aún recuerdo cómo se oponía completamente a mi matrimonio con… no quiero hacerla pasar por eso. — Edward podría a llegar ser un ser bastante cruel cuando se lo proponía


Flashback

Estaba nervioso, no podía dejar de moverme, observe las paredes que conocía bien a pesar de no verlas a menudo, todas ellas llenas de fotos de mis hermanos, en viajes, en fiestas, con nuestro padre, me alegraba de que no hubiera ni una sola foto mía.

Sentí un suave apretón en mi mano, mire a Kate ella estaba cómodamente sentada en el sofá, emanaba confianza y arrogancia, tan características en ella. Era imposible no darle la razón a ¿Quién le importaba lo que él pensara?, no era estúpido, obviamente no esperaba su apoyo, solo hacíamos esto por mi madre.

La puerta del jardín se abrió mostrando a mi hermosa madre del brazo de mi padre, ella nos saludo feliz de que viniéramos a verla, mientras que el solo se limitó a saludarnos de manera fría. Tome aire.

—Nos vamos a casar— anuncie, dedicándole una amplia sonrisa a mi madre, ella y Kate sonreían iluminando la habitación, mientras él fruncía su estúpido bigote.

—Felici…— la felicitación de mi madre se vio interrumpida por una voz gruesa, que odiaba.

—¿Y la universidad?, planeas tirar nuestro dinero a la basura, así cómo así.— me preguntó con ese aire de superioridad habitual en él.

—Terminaremos la universidad, además estoy usando el fideicomiso que me dejó mi abuela— le respondí mordazmente

—Aun así, eres un muchacho estúpido que no sabe cómo ganarse la vida, mucho menos sabrás cómo mantener una familia, crees que casarse es cómo en las películas que tu noviecita hace ¿no?, el matrimonio es algo serio, que no se debe tomar a la ligera…

—Señor Cullen— lo interrumpió Kate con esa voz contenida que empleaba cuando estaba enojada— Comprendemos que el matrimonio no es un cuento de hadas, ni mucho menos, sabemos que es una gran responsabilidad pero estamos listos para enfrentarlo juntos, habrá obstáculos, pero nosotros..

—Y¿ que pasará cuando dejes a este imbécil? por no poder darte la vida que crees merecer barbie o cuando el quiera hijos y tu no estés dispuesta a arruinar ese cuerpo de modelucha de 4, no se casaran — Sentenció

—No estoy pidiendo tu permiso— conteste perdiendo un poco los papeles— solo le estoy informando a mi madre, que me casaré, por cierto tú no estás invitado— En cuanto soltó una carcajada, me levante y tome de la mano Kate, no planeaba soportarlo ni un minuto más— Mamá, un gusto verte.

—Señora Cullen— Kate le dio un abrazo rápido a mi madre

—Cuando tu matrimonio fracase, no vengas arrastrándote a los brazos de tu madre, te informo que fracasaras, por que eres un idiota y tu noviecita una barbie sin cerebro…

Fin Flashback

Lo sé pero, Peter y Charlotte quieren conocerte y yo quiero que los conozcas — Ella sabía que entre él y yo no podía haber ni siquiera una relación cordial.

—¿Quiénes son Charlotte y Peter?— y más importante ¿por que los tenía que conocer?

¡Jasper!— grito—ayúdame se me salió, yo estaba..

—Espera — la interrumpí — ¿Qué hace Jasper en tu casa a esta hora?— Ella se quedó callada, había cometido otro error y lo sabía— Maldición Alice dime algo— Mi hermana era tan exasperante, me alegraba que estuviera a 3,000 km de distancia, probablemente la mataría, por no hablar.

Hola Edward— me saludo con cautela Jasper al otro lado de la línea

—Hola— conteste cansado —me podrías explicar de qué habla Alice y quienes son Peter y Charlotte?— pedí lo más amablemente que podía.

Claro lo qué tu hermana torpemente intentaba decirte es que mañana haremos una fiesta por el cumpleaños de Peter y Charlotte y queríamos qué tu y tu esposa vinieran.— dijo tan tranquilo cómo si hablara del clima

—Claro, eso lo entiendo, pero eso no contesta mis preguntas, ¿Qué carajos haces en la casa de mi hermana a estas horas? y ¿Quién carajos es Peter y Charlotte?

He yo — titubeo un momento— nosotros preferimos hablarlo en persona, no creo que Alice quiera hacerlo de otra manera, ya sabes cuan obstinada puede llegar a ser. Bien, nos vemos mañana..

—Espera— maldito me colgó, ¿pero qué carajos se trae entre manos mi hermana? ¿Qué mierda hacía con Jasper?, sabía que la única forma de averiguarlo sería ir a Chicago. —Jessica — prácticamente brame

—Sí ¿señor?— entró con paso airado a mi oficina, haciendo rechinar el piso con sus tacones, la mire mal.

.—Esta noche me iré a Chicago, llama a Estefan y dile que prepare el jet. No se cuanto tiempo esté ahí, reorganiza mi agenda, atenderé lo importante por video llamada— comencé a guardar mis cosas, tenía que ir a recoger a Isabella donde quiera que estuviera— espero estar aquí a más tardar el martes de la próxima semana..

—Señor — me interrumpió— yo no me encargo de su agenda, eso lo hace Isabella— espeto molesta

—¡Me importa un carajo!, hazlo tú o tú reemplazo, no me importa— grité perdiendo la paciencia— La Señora Cullen — hice énfasis en cómo debería referirse a Isabella— irá conmigo.

Narrador POV

Isabella estaba sumamente emocionada, tenía todo listo para su aniversario, primero le regalaría una bicicleta de montaña de la que tanto le gustaban, después darían un paseo en bicicleta por los jardines de la casa cómo cuando eran niños y terminarían con un picnic en el templete que había mandado a construir unos meses atrás, cuando él mencionó hacer un mirador en el segundo piso, verían la puesta de sol en el South.

Estaba terminando de acomodar las últimas luces en el templete, cuando Edward le llamó.

—Hola — contestó emocionada, le gustaba el resultado de su trabajo esperaba que a él igual

¿Dónde estás?— Isabella rápidamente notó que estaba enfadado.

—En… — A pesar del humor de su marido no arruinaría la sorpresa que tanto le había costado preparar y mantener en secreto — preparando unas cosas para mañana.

Respecto a eso tengo que hablarte, vienes al departamento o te veo en la casa, ¿Qué te queda más cerca? — además de enojado sonaba cansado, ¿Qué había pasado cuando ella se había ido?, ¿había decidido cancelar sus planes para mañana?

— Pero esto.. la sorpresa… yo..— cuando lo oyó suspirar de cansancio, se dio cuenta que estaba balbuceando por los nervios, algo que él odiaba— Te veo en la casa, estoy cerca— se recompuso rápidamente.

Bien, ve preparando las maletas— dijo furioso

—¿A dónde vamos?—pregunto con miedo, no quería hacerlo enojar más.

No es relevante.

—Claro qué sí— se defendió ofendida, odiaba que él no le dijera nada— ¿Qué empaco? trajes, jeans, vestidos, suéteres, trajes de baño, ropa para la nieve…

Ah eso — la interrumpió— pues vamos a Chicago, salimos a las 11 pm— dijo y colgó, antes que Isabella le preguntara más detalles innecesarios .

Isabella exasperada de que Edward la considerara una estúpida, subió a su bicicleta y regresó a la casa lo más rápido que podía, quería defenderse, hacerle entender que no era una idiota, pero por otro lado no quería ser el foco de su furia o pelear con el con su aniversario tan cerca.

—¿Señora Weber?— pregunto entrando a la casa, tenía que admitir que era ridículamente grande solo para ellos dos.

—Sí, señora— salió de la alacena, Bella la vio mal sabía que odiaba que la llamaran señora, pero lo ignoro, debía darse quería aumentar la furia de su marido.

—Necesito que me ayudes a hacer las maletas

—Claro vamos.

Isabella y la señora Weber prepararon las maletas, llevaban suficiente ropa para unos 4 días, además de que cubrían cualquier situación que se le pudiera presentar, esperaba que fuera suficiente.

—Señora él Señor Cullen ya llegó.

—Claro, voy en un minuto— dijo mientras terminaba de atarse las converse, si iban a volar lo haría cómoda, odiaba volar con traje sastre o tacones, siempre terminaba mal.

Edward entró en la habitación con paso enérgico, pero cuando vio a Isabella se quedó estático en el marco de la puerta, se había puesto un suéter de punto gris, unos jeans, sus converse, llevaba el cabello en una coleta alta, no tenía una sola gota de maquillaje. Se veía, tan hermosa, tan joven, pensó que se veía exactamente igual que cuando iba al Instituto de Forks, solo le faltaba su vieja mochila y su monovolumen que ella llamaba auto.

Resistió las ganas de besarla, tenía que darse prisa, se dirigió a la ducha, después decidió qué igual viajaría cómodo, después de todo solo era su familia, se puso unos jeans, una sudadera vieja de la universidad que le traía recuerdos de cuando jugaba béisbol y Kate era porrista, rápidamente alejó esos pensamientos, se colocó las Dr. Martens y salió al encuentro de Isabella.

Isabella en cuanto lo vio, sintió como si su fantasía del colegio se hubiera hecho realidad, él chico guapo, popular y deportista era suyo, bueno en realidad Edward jamás le pertenecería a alguien más que a él mismo, pero ella era suya, si poder reprimir las ganas de tocarlo para asegurarse que no era un producto de su imaginación, se acercó, se puso de puntillas para poder alcanzarlo y lo beso.

Los labios de Isabella lo hicieron perder el control, esos tentadores labios lo habían hechizado desde antes de siquiera probarlos, jamás podría resistirse a ella, ella era él fruto prohibido y era suya. La besó y casi sin ser consciente de lo que hacía, la llevó hasta la cama, la recostó.

—No tenemos… mucho… tiempo— le dijo entre besos mientras bajaba por su cuello

—Creo que algo se te ocurrirá— le dijo Isabella provocándolo.

Edward no pudo pasar por alto el hecho que ella lo estuviera seduciendo . Le desabrochó los jeans y se bajó el cierre del pantalón, y sin ningún tipo de delicadeza la penetró, Isabella se arqueó ante él placer, intentó quitarse el suéter, pero Edward la detuvo.

—No… tenemos... tiempo... tiempo.— Repitió entre jadeos, sentía su cuerpo ardiendo cómo en el mismo infierno, esto podía terminar de dos manera y él lo sabía, llegarían tarde a tomar su vuelo o terminaría cancelando todo hasta la mañana siguiente con tal de tratar de saciarse por completo de su cuerpo, cosa que nunca sucedería.

Edward la penetraba con rapidez y fuerza, necesitaba acabar con esto cuanto antes, no podía permitirse aplazar un día más la conversación que tenía pendiente con su hermana. La manera en que ella, a pesar de la ropa, le clavó las uñas en la espalda cuando alcanzó el orgasmo disparó el de él. A pesar de sus ganas de más, decidió que ya había perdido suficiente tiempo

—Vámonos— dijo Edward cuando recuperó el aliento y se acomodó el pantalón. Isabella que seguía acostada en la cama, intentó abrocharse los jeans, pero tenía las manos temblorosas y estaba muy cansada— ¿estás bien?— le preguntó Edward mientras él mismo le abrochaba los jeans y le acomodaba la ropa, quizás había sido demasiado para ella, cosa que era extraña pues a pesar de ser tan pequeña, su nueva esposa soportaba su pasión cómo ninguna otra.

—Si estoy bien, solo que.. fue fue… rápido… rudo… me gusto— le dijo con las mejillas sonrojadas

— Me encantaría hacer esto toda la noche, pero no tenemos mucho tiempo— le dijo Edward jalándola para qué se pusiera de pie y le dio un beso en la frente, su chica jamás lo decepcionaba.

En camino al hangar donde partirían a Chicago Isabella se quedó dormida, debía estar cansada, pues claro pensó Edward, después de su encuentro fortuito no esperaba recordarlo se volvió a sentir cómo en él colegio, donde se escondía de sus tíos para poder tener sexo con su ex novia Tanya, aunque ella no tenia ni de cerca la resistencia de Isabella.

Edward Pov

Ahh Tanya, ¿Qué habrá sido de su vida?, la última vez que supe de ella fue cuando entró a la escuela de medicina. Aún recuerdo cómo mi madre y tía Esme querían que me casara con ella.

Ella era muy bonita, si, muy distinta a Isabella e Isabella es muy distinta a Kate. Le recordó una molesta voz en su cabeza. Pero era verdad, Isabella y Kate no se parecían en nada, Isabella es muy tímida, tierna, compasiva, inocente, pura, pasional, físicamente estaban a kilómetros de distancia, mi nueva esposa era pequeña, delgada, frágil, torpe, discreta, su belleza era la belleza de la imperfección.

Mientras que mi Kate, mi Katherine era casi tan alta cómo yo, rubia, curvilínea, sus ojos eran tan hermosos, que sentía que podía ver el mar a través de ellos, era la mujer más fuerte que había conocido jamás, era extrovertida, testaruda, tan apasionada y decidida a cumplir sus sueños, que para algunos podría llegar a ser una verdadera perra cuando se lo proponía, su belleza era tan sublime, que en ocasiones no podía creer que fuera real.

Son cómo él agua y el aceite, pero ambas me fascinaban, me atraían cómo un imán. Pero yo solamente amo y amare a una y para desgracia de ella, no es la mujer que está a mi lado.

—Señor ya llegamos— Taylor me sacó de mis pensamientos.

—Isabella— la sacudí un poco, qué dilema con esta mujer, jamás es fácil despertarla, ya había perdido mucho tiempo gracias a ella y no pensaba perder más, bajé del carro, la tomé entre mis brazos , así será más rápido,

—¿A dónde vamos?— preguntó medio dormida.

—A chicago

—Bien—susurro dormida, cómo si necesitara su aprobación, podía llevarla a donde quisiera.

La coloque en su asiento, le abroche el cinturón, la tape con una manta y le coloque una almohada. Necesitaba revisar unos correos, por suerte no tendría más interrupciones por su parte, saqué mi portátil cuando él jet despegó y comencé a la forma en que dormía Isabella me distraía demasiado. Se veía cómo una bendita, la paz en su rostro, sus labios ligeramente abiertos, su respiración irregular..

—Señor hemos llegado— me despertó Natalie la sobrecargo, estaba un poco desconcertado, no recordaba haberme dormido, pero debí haberlo hecho cuando estaba viendo a Isabella.

—Gracias— yo la despierto, le dije cuando vi su intención de despertar a mi bella durmiente.— Isabella— la moví un poco fuerte, estaba profundamente dormida— Isabella

—¿Edward?- pregunto entre sueños

—Si soy yo, despierta- ¿llegaría el día en que la viera despertar sin un berrinche?

—No— hizo pucheros cómo niña pequeña

—Aunque me encante cargarte- admití- no te cargare por todo Chicago— le advertí e inmediatamente abrió los ojos de golpe

—¿Ya llegamos?—pregunto desconcertada, tratando de arreglar su pelo enmarañado

—Estamos a punto de aterrizar.

—Bien- estaba nerviosa, lo sabía—¿En algún punto planeas decirme a donde vamos?— me pregunto finalmente en el carro camino a casa, pensé que lo haría en cuanto aterrizamos.

—Vamos a mi casa, ¿aun es de noche recuerdas?, tenemos que dormir— trate de esquivar su pregunta, no me gustaba estar aquí, mucho menos me gustaba la idea de llevarla a mi casa

—No se refería a eso— dijo cansada - espera ¿dijiste tu casa?— pregunto confundida.

—En realidad a nuestra casa— de Kate y mía, siguió mirándome confundida— sorpresa tenemos una casa en Chicago— dije con ironía, quizás era mejor ir a un hotel, no creo que sea correcto llevarla a nuestra casa, la presencia de Kate estaba a donde quiera que mirara.

—Sí ¿pero cómo?— Sabia que era estúpido sentirme así, no la estaba engañando, Isabella también era mi esposa, dormiríamos en la habitación de huéspedes y listo.

—Yo nací aquí en Illinois—dije tratando de que se callara de una vez por todas, ¿Por qué necesitaba saberlo todo?

—Si, sí lo se, pero pensé que siempre habías vivido en forks o Seattle con tu abuelo

—Por supuesto qué no, viví aquí durante mi infancia— recordé aquellos horribles primeros años — ya llegamos— di por terminada esa conversación, odio hablar de mi infancia, pero era mejor a hablar de mi primer matrimonio.

—¿Me mostrarás el lugar?— preguntó mientras analizaba el lugar, era precioso, lo sabía, Kate tenía un excelente gusto, no pude evitar sentirme en cómo en casa, pero esa sensación desapareció al saber que mi hogar no estaba aquí, ella jamás bajaría las escaleras y me recibiría con un beso nunca más.

—Ya habrá tiempo para eso después, ahora tenemos que dormir.

La llevé a la habitación más alejada de la habitación principal, Isabella se quedó dormida casi de inmediato, me sentí bastante aliviado que de esa forma no pudiera hacer preguntas, pero yo no pude hacerlo a pesar del sueño. Sin darme cuenta terminé saliendo de la habitación para adentrarme en la que alguna vez compartí con mi Kate, tome su almohada y la olí tratando de encontrar su perfume, pero este se había desvanecido hacía unos 6 años atrás, observe la foto que tenía en su buró, éramos nosotros el día de nuestra boda, ella se veía tan hermosa, parecía un ángel en su vestido de novia ridículamente grande... Salí de la habitación, antes de que perdiera el control, necesitaba tratar de dormir un poco.

Estaba en mi casa de Chicago, solo.

¿Dónde estaba Kate?

—¿Kate?, cariño ¿Dónde estas?— la llame

—¿Edward?— esa era Isabella, ¿Qué hacia aquí?

Comenzó a bajar las escaleras usando el vestido de novia de Kate

¿Se había vuelto loca?, se acerco y me besó.

La aleje lo mas rápido que pude, pero era tarde.

Detrás de ella Kate me miraba herida, traicionada, con odio.