CAPÍTULO IV

—A donde iremos hoy?—pregunto Isabella mientras desayunaban

—A la casa de mi hermana— tenía que hablar con ese demonio que le habían dado por hermana, le debía una buena explicación.

—¿Tu hermana?— pregunto sorprendida y un tanto nerviosa, así que esa era la razón por la que habían ido a Chicago.

—Sí eso dije, ¿por qué te sorprende?— preguntó irritado, odiaba cuando Isabella hacía preguntas estúpidas.

—Bue…bueno no me sorprende que tengas una hermana, eso lo se gracias a tu tía Esme— le dijo con desaprobación, si no fuera por Esme, seguiría pensando que Edward era hijo único— lo que me sorprende es que en todos estos años no has hablado mucho de tu familia — de hecho ahora que lo pensaba bien, él nunca había hablado de su familia— además de que nunca los visitas o llamas, no puedo creer que por fin la voy a conocer— lo último lo dijo más para ella misma que para el

—Esas son tonterías— no le gustaba que ella se entrometiese en su familia.

—Por supuesto que no son tonterías— dijo ofendida— tenemos 4 años de casados y no conozco a nadie de tu familia. — Recordó que ni siquiera estuvieron el día de su boda y cuando le pregunto el por que no estaban ahí, él simplemente la había ignorado.

—Eso no es verdad, conoces a mi abuelo, a Carlisle y a Esme.— ¿Para que quería conocer a su familia?, se preguntaba, en su opinión eso no era necesario, él había conocido a bastante de su familia y había sido una completa pérdida de tiempo.

—Si, pero no conozco a tus hermanos, a tu madre y ni siquiera estoy segura de que tu padre esté vivo— Edward se quedó helado al escuchar eso "¿qué mierda?" le sucedía a su esposa, ¿Cómo se atrevía a decir semejante idiotez? Ahora se daba cuenta que había sido un error haberla llevado con él, comenzaba a plantearse la idea de regresarla a Seattle, pero su hermana y su madre eran capaces de ir ahí con tal de conocerla.

—Bueno pues no te pierdes de nada importante y para tu información si tengo padre— dijo enojado, apresurando su desayuno, no quería estar ni un minuto más cerca de ella, hoy ni siquiera tenía humor para castigarla, de hecho desde que habían llegado ni siquiera le había tocado una mano y sabía que no la tocaría mientras estuvieran ahí, le parecía que era una ofensa a Kate y él jamás se atrevería a ofenderla.

—No te molestes, solo qué nunca hablas de nada y ni siquiera estuvieron en nuestra boda…

—Tengo un hermano que es 2 año menor que yo, se llama Emett y su novia se llama Rosalie, tengo una hermana 3 años menor, se llama Alice, mi madre se llama Elizabeth y mi padre se llama Edward, ¿feliz?— la interrumpió y salió de ahí directo a su despacho, preguntándose ¿Por qué era tan entrometida?, se había casado con él, no con su familia.

Ella se quedó sola, en esa casa que no conocía y que de alguna forma la intimidaba, la calidez de hogar que emanaba el lugar la hacía sentir cómo una intrusa, se había acostumbrado a la frialdad que emanaba la decoración del departamento y de su casa. Decidió que lo mejor era mantenerse ocupada para no pensar en que hoy era su aniversario de bodas y Edward ni siquiera lo había mencionado o la había besado. Levantó los platos y en lugar de usar el lavavajillas, los lavo a mano, eso la mantendría ocupada.

A pesar de todo no pudo evitar pensar que odiaba cuando Edward la ignoraba y se encerraba en sí mismo, cada vez que intentaba conocerlo. Trato de concentrarse en lo que sabía para no ir a aporrear la puerta del estudio y obtener información. Alice, era el motivo por el cual había ido ahí, se preguntó si era una emergencia familiar, quizás ahí estarían Elizabeth y Edward, sus padres, recordó la amargura con la que Edward dijo su nombre, ¿pero por qué ? y lo más importante ¿por qué Edward se mudo con su abuelo y después con Carlisle y Esme? ¿Su familia lo había echado? o ¿él huyó?

Después de todo el drama del desayuno, por fin habían llegado a la casa de Alice. Tocaron y la misma Alice les abrió la puerta, En cuanto la pelinegra vio a Edward se lanzó en sus brazos emocionada, después le pegó un fuerte manotazo en el pecho. Bella inconscientemente dio un paso atrás, comenzó a analizar a la hermana de Edward mientras ellos hablaban, se parecía a él, tenía esos mismos rasgos rectos y perfectos.

—Auch—se quejó Edward — ¿Qué mierda te pasa?

—¿Qué me pasa a mi? ¿Qué te pasa a ti?, ¿Cómo mierda quieres que reaccione? si has desaparecido por casi 5 años, ni siquiera Esme te ha visto— Isabella se pudo dar cuenta que a pesar del tamaño de Alice tenía él mismo carácter volátil de Edward.— Y cuando consigo que me de información sobre ti, me dice qué te casaste—lo volvió a golpear— ¿por qué no me invitaste a la boda?— lo último lo dijo en un tono tan lastimero que Edward se quedó sin palabras, él adoraba a su hermanita, odiaba la idea de lastimarla, pero no quería que se entrometiera en su vida, suficiente tenía con su esposa.—Hola— saludó efusivamente a Isabella con un abrazo, ella no se lo devolvió debido a la sorpresa— eres muy hermosa— le dijo mientras Isabella se sonrojaba.

—Hola, mucho gusto, gracias, tu también— dijo tímida, "al parecer la bipolaridad es de familia", pensó Isabella

—Alice y ¿tú?— le preguntó mientras la estudiaba detenidamente, no pudo evitar compararla con su anterior cuñada.

—Isabella, pero dime Bella. — susurró, se sentía intimidada por el escrutinio de esos ojos verdes iguales a los de su marido.

—¿Bella?— no podía creer que ella fuera la nueva esposa de su hermano, era tan diferente a Kate, tan tímida.. era la única Swan que no conocía, había escuchado a su prima Carmen mencionarla una vez en la casa de su abuelo, pero hasta ahí, ella siempre era un fantasma nunca estaba.

—Si, Isabella suena muy formal.— Miró a Edward en busca de ayuda, la conversación comenzaba a centrarse en ella, cosa que odiaba.

—Bien— intervino Edward, no solo para ayudar a la pobre Isabella del escrutinio de su hermana, si no porque no quería perder más tiempo, necesitaba respuestas— ahora que se conocen podemos pasar o ¿me golpearas toda la tarde aquí afuera?— preguntó sardónico.

—Claro pasen, ¿quieren algo de tomar?— los condujo a una preciosa sala, decorada de forma muy moderna y con buen gusto.

—Gracias, el agua sería excelente— dijo Bella tratando de sentarse lo más cerca que podía de Edward, se sentía desprotegida y él era su único refugio en esos momentos. Después qué Alice sirvió las bebidas Edward fue al grano como era costumbre.

—¿Quién es Peter y Charlotte? y ¿Qué hacía Jasper en tu casa?— preguntó con su tono frívolo.

—¿Cuándo se casaron?— preguntó Alice a Isabella ignorando por completo a Edward, quería conocerla más, asegurarse que su hermano no se había vuelto a equivocar en su elección de esposa.

—¿Me hiciste venir para ignorarme?— le preguntó Edward enojado.

—Responderé a todas tus preguntas, pero no lo haré sola, y mientras espero a mi refuerzo quiero conocer a mi cuñada si no te importa— le dijo con tranquilidad— y ¿bien?— Edward bufó, pero se rindió sabiendo qué Alice no le diría nada. Isabella miró a Edward en busca de permiso, él asintió lentamente.

—Nos casamos el 13 de agosto de 2017— A Alice no se le pasó por alto ese gesto.

—Ahh— mentalmente reprendió a su hermano por casarse tan apresuradamente después de la muerte de su primera esposa—¿Cuántos años tienes?, te ves muy joven para estar casada con Ograd

—Tengo 23 años— dijo Isabella reprimiendo una risita, no estaba acostumbrada a escuchar ese tipo de comentarios tan descaradamente y menos frente a su esposo.

—Vaya así qué eres 7 años más joven que Eddy— medito para sí misma, mientras se preguntaba ¿por que su hermano se había casado prácticamente con una niña? ¿La amaba más que a Kate?,¿Ella había sido su amante?, recordó todas las veces que escucho llorando a Kate en los brazos de Jasper por culpa de Edward —y ¿en qué trabajas?, ¿Qué estudiaste?, ¿en donde estudiaste? — interrogó Alice.

Edward frustrado por el interrogatorio se levantó y se fue a la biblioteca, donde sabía qué había un piano, esa casa antes era de su abuela y la conocía a la perfección. Pero no pudo siquiera llegar ahí, se entretuvo en los pasillos viendo las fotos de sus hermanos y de el, ellos en Chicago y el en Seattle. Por eso no le gustaba ir ahí, estaba lleno de recuerdos, de fantasmas. Bella se sintió más incómoda cuando Edward la dejó a solas con su hermana, por qué comenzó a hacerle preguntas más personales.

—¿Cuándo conociste a mi hermano?, ¿Cuándo te enamoraste de él? ¿Cuándo comenzaron su relación?— no quería ser mala con aquella pobre chica, pero necesitaba saber la verdad.

—Lo conocí cuando tenía 13 años y fue a la casa de mi abuelo Charles. — Se sonrojo porque parecía una estúpida niña enamorada— comenzamos nuestra relación cuando estaba por cumplir 20…

—¿Y tus padres — la interrumpió— aprueban que te hayas casado con un hombre que es casi 10 años mayor que tú?— Isabella se tenso por la pregunta y por el tono acusador de Alice

—Mis mis padres..— no pudo evitar tartamudear cómo siempre que se ponía nerviosa.

—Perdona mi indiscreción, no tienes que contestar— dijo Alice al ver que se había pasado de la raya.

—No está bien— tomó una profunda respiración para tranquilizarse, su cuñada solamente la quería conocer— ellos murieron cuando tenía 5 años— dijo por fin— mi abuelo me crio. Bueno mi abuelo y un montón de internados en Londres. — trato de aligerar el tenso ambiente con un chiste— estudié literatura inglesa y trabajó con Edward. — Alice saltó el último tema y continuó, más no lo olvido.

—Claro ya decía yo qué conocía tu acento de algún lugar, ¿planeas tener hijos en un futuro cercano? o ¿tienen hijos?— Probó una de sus teorías, quizás él la había embarazado y por eso se había casado tan precipitadamente

—Yo.. nosotros…— Isabella recordó el susto que se habían llevado hacía una semana y se le secó la garganta.

—No es asunto tuyo, deja de ser tan entrometida— le dijo cortante Edward rescatando a su esposa, se sentó junto a ella en el sillón.

—Y ¿ planeas visitar a mamá?— Alice se dirigió a Edward.

—No se tal vez— se encogió de hombros, no quería ilusionar a su hermana, ese era un viaje rápido, esperaba irse a su casa en Seattle esa misma tarde.

Se escuchó que alguien entraba y también se escucharon las risas de unos niños pequeños Alice se paró del sofá con una sonrisa y fue a recibir a Jasper que venía del paseo vespertino de los gemelos.

—Hola, mucho gusto soy Jasper Hale— se presentó Jasper, ignorando completo a Edward que tenía una cara de pocos amigos. Tenía una niña cargada, la niña era igual que Alice pensó Isabella.

—Hola, un placer, Bella.— Al igual que con Alice se sintió estudiada, aunque con menos intensidad, no entendía por que todos la miraban de esa forma, cómo buscando algo, ¿Qué buscaban?

—Alice me podrías explicar ¿por qué Jasper tiene las llaves de tu casa? y además ¿por qué llega con 2 bebés?— dijo Edward matando con la mirada a su amigo, que estaba muy ocupado comparando a Isabella con Kate, cosa que lo enfadó mucho, sabía que todos las compararían, el mismo lo había hecho, Isabella perdería lo sabía y en el fondo lo juzgarían por casarse después de casi 1 año de luto.

—Claro que te lo diré todo, hermanito pero cálmate— dijo Alice, tomando a un niño en brazos, de la carriola.

—Bien empecemos— dijo Jasper tenso, Edward lo estaba fulminando con la mirada, sabía que su amigo era muy perceptivo.

—Él es Peter— Alice señaló al niño entre sus brazos— y ella es Charlotte— dijo señalando a la niña entre los brazos de Jasper, bueno eso explicaba una mierda, pensó Edward, enojado, no le estaban diciendo nada y estaba impaciente por sacar a Isabella de ahí, antes de que alguien dijera alguna estupidez.

—Nuestros hijos— dijo Jasper, midiendo la reacción de Edward.

—¿Sus hijos?, ¿Cuándo planeabas decirme qué tuviste hijos con Jasper?— preguntó enojado Edward, quería arrancarle la cabeza a él, ¿Cómo se atrevía? se suponía que Alice era una hermana para él.

—No lo se, ¿Cuándo te dignaras a llamar? y contarme qué te casaste— le reprocho Alice

—Jasper— siseo— Cuando te dije cuida a mi hermana, no me refería a esto — le reclamó a su amigo.

—Y la he cuidado, pero me enamore de ella— dijo con calma

—Y¿ se van a casar o algo?— pregunto derrotado, sabía que si Jasper decía amar a su hermana, lo decía en serio, para él el amor era tan sagrado que jamás se atrevería a usar esa palabra a menos que no lo sintiera de verdad, era un estúpido romántico — Por qué te vas a hacer cargo de mis sobrinos— lo amenazó, observado a los niños que sostenían, se veía grandes.

—Por supuesto qué nos vamos a casar— contestó Alice ofendida— por eso te he hecho venir, mi boda el sábado.— dijo emocionada, su hermano estaría en su boda, la vería caminar al altar cómo siempre soñó.

—¿Y mis padres lo saben?— preguntó Edward sacando su último pretexto para golpear en la cara a Jasper, sentía que de una u otra manera lo había traicionado.

—Claro, yo no me casó a espaldas de mi familia— se hizo un silencio sepulcral, eso había herido mucho a Alice y seguramente a mamá, pensó Edward.

—Felicidades— dijo Isabella rompiendo el silencio tenso del lugar, había estado ajena a todo el drama familiar, porque aunque fuera la esposa de Edward no era parte de esa familia, no, ella solo era la extraña con la que él se había casado.

—Gracias, ¿vez? Edward alguien racional que entiende la situación y lo afronta cómo adulto.— dijo Alice con aire burlón, esa niña con la que se había casado su hermano le caía bien, no solo por que era comprensiva, sino porque parecía buena persona, todo lo contrario a Kate, que era una perra, aunque su hermano no lo admitiera.

—Bien, si no hay más remedio— dijo Edward no del todo convencido y enojado con Jasper

—Y también queríamos que ustedes fueran los padrinos de nuestros hijos—dijo Jasper, mirando con cautela a su amigo, mientras que Isabella se sintió honrada y emocionada, por comenzar a formar parte de la familia de su esposo, Edward quería matar a Jasper.

—Claro que no— dijo Edward colérico, podía soportar el que estuviera enamorado de su hermana, pero no podía soportar que lo obligará a pasar por aquello. Jasper y Kate eran mejores amigos desde la universidad, gracias a él y cuando Kate se enteró que no podía tener hijos le hizo prometer a Jasper que ella sería la madrina de todos sus hijos. Todo esto a espaldas de él, por eso estaba tan resentido con su supuesto amigo, él había sabido todo el tiempo que su esposa estaba muriendo y nunca le había dicho nada.

—¿Por qué no?— preguntó Isabella, que ya tenía entre sus brazos al pequeño Peter, ella no permitiría que Edward le quitara esa pequeña oportunidad de ser parte de su familia, además dadas las circunstancias de su matrimonio no tendría hijos, no al menos mientras estuvieran casados, así que lo único que le quedaba era ser la tía que consiente a sus sobrinos y la madrina que cuidaría de ellos, el resto de su vida .

—Si Edward ¿por qué no?— preguntó Alice— Creo que Bella y tú serían unos padrinos estupendos.

—Trataré de hacer lo mejor que pueda— prometió Isabella, Edward observó el anhelo, la ilusión que reflejaban los ojos de su esposa al sostener al niño en brazos y por un momento no vio a Isabella, vio a Kate, con todas esas ilusiones que la llevaron a la muerte.

—Jasper, eres un maldito— las palabras salieron de su boca sin ser consciente de ello. La idea de tener hijos ya le había arrebatado una esposa, no permitiría que le arrancaran a la otra, la más frágil.

—Lo lamento, se que se suponía que sería con Kate pero ella ya no está aquí, tienes que superarlo y seguir adelante. Tienes una nueva vida, una nueva oportunidad con Bella, estoy seguro que ella te puede ayudar…

—Cállate— dijo con furia Edward, se levantó del sillón, quería golpearlo, pero no lo haría mientras estuviera sosteniendo a su sobrina —Jamás te atrevas a decir su nombre otra vez, jamás— lo amenazó, necesitaba salir de ahí, estaba perdiendo el control de todo, los recuerdos, la culpa y el dolor, estaban volviendo, necesitaba alejarse de los recuerdos. Necesitaba irse a Seattle donde podía controlar el dolor— Nos vamos— tomó de forma brusca el brazo de Isabella.

—Pero..— Ella intentó pelear, pero pudo ver que no era el momento indicado.

—Nos vamos— Edward soltó a Isabella, al ver la preocupación de todos a que la lastimara, salió de la sala con paso firme, Isabella le devolvió él bebe a Alice.

—Lo siento mucho— se disculpó avergonzada, siguió a Edward fuera de la casa.

—Bella, por favor, es importante que esté en mi boda—le pidió Alice—mañana es la fiesta de cumpleaños de los gemelos, en casa de nuestros padres.

—Trataré de hacer lo que pueda. — no quería prometerle algo que no podía cumplir, sabía que si Edward decidía que se iban, ella no podía hacer nada, se sintió tan impotente y cansada de no tener voz ni voto en su matrimonio. Afuera Edward la esperaba colérico apoyado en el carro —Edward ¿Qué te sucede? —pregunto enojada, necesitaba darse su lugar para que él lo hiciera también— ¿estás bien?, ¿Quién era Kate? ¿por qué te pusiste así?— se sentía avergonzada con su cuñada por la forma en la que él la había tratado.

—Cállate— abrió la puerta del carro— Entra— le ordenó con frialdad

—Pero…— quizás había comenzado muy agresivamente pensó, necesitaría ser más sutil.

—¡Qué entres he dicho!— gritó Edward golpeando el techo del carro, la gente que pasaba en la calle los observó con detenimiento, no queriendo montar una escena en medio de la calle, Isabella se metió en el carro, Edward cerró la puerta y el carro arrancó.

—¿A dónde vamos? — le pregunto al chofer desconcertada, se suponía que iban a hablar.

—Él señor Cullen dio órdenes de que la llevemos a casa

Vio cómo Edward caminaba en sentido opuesto al suyo. Trato de llamarle pero apagó su teléfono. Isabella llegó sola a esa misteriosa casa, comenzó a explorarla era grande, casi tanto cómo la que tenían en Seattle, encontró la biblioteca y él estudio de Edward, sabía que debía irse de ahí, a él no le gustaba que husmeara en sus cosas, pero necesitaba saber que sucedía.

Busco respuestas de donde podría estar, quizás había ido con un amigo, se sintió impotente de conocer a ninguno de los nombres de una vieja agenda, abrió el primer cajón del escritorio, sin saber que buscaba, no encontró nada y así siguió, necesitaba encontrar algo que le dijera algo de él, hasta que en el fondo de un cajón encontró una foto.

Era Edward y una mujer muy hermosa, iban vestidos con toga y birrete, Edward se veía tan joven, tan feliz, tan relajado, la mujer era perfecta, casi tan alta cómo él, con su larga cabellera rubia sobre su hombro, sus carnosos labios y sus perfectos dientes esbozando una sonrisa, sus ojos azules miraban con amor a Edward. Isabella se sintió intimidada por la mujer, prestó atención al detalle de la mano de ella, sostenía lo que parecía su diploma, pero qué llamaba la atención era el anillo que adornaba su dedo, era un anillo de compromiso que ella había visto antes, ¿Dónde lo había visto?

Edward, estaba segura de que llevaba ese anillo en un collar antes de que se casaran y se lo quitó cuando se casaron, después que ella le preguntara al respecto, era su manera de mantener su antigua vida lejos de ella. Isabella le dio vuelta a la foto, en el reverso se podía leer la inscripción generación 2013. Esa mujer por algún motivo se le hacía conocida, no solo era el anillo, había algo, más.

Fue a la biblioteca, busco el anuario de la universidad de Edward, paso las páginas buscando a la mujer de la foto. Descubrió que era porrista, parte del grupo de teatro, y salía en muchas fotos con Jasper, con Edward y con él equipo de béisbol del que ellos eran parte, se llamaba Ann Katherine Denali. Eso resolvía a quién se refería Jasper cuando dijo Kate. Pero ¿Quién era ella? y ¿por qué era tan importante para Edward?¿Fue novia de Edward? Le tomo una foto a la foto de la mujer, después le preguntaría a su única aliada Esme, ella le diría quién era esa misteriosa mujer.

Puso el libro en su lugar y también guardó la foto en donde la había encontrado, no quería que Edward se diera cuenta que había estado mirando sus cosas. Escuchó cómo alguien entraba en la casa, fue a la estancia y vio a Edward se veía raro, ¿parecía ebrio?, era imposible, él no tomaba más que una copa a veces.

—¿Edward?— se acercó a él con cautela.

—¿Si?— arrastraba las palabras y olía a whisky, no había duda de que estaba ebrio, pero ¿por qué?

—Ok, creo que es mejor que vayamos a la cama— le dijo y lo apoyó en su hombro. En esa condición no podía mantener una conversación tan importante, lo mejor era que esperara.

—Tu cabello luce diferente— le dijo tomando unos mechones de este y poniéndolos contra luz.

—¿A qué te refieres?— Isabella tenía que admitir que cuando Edward estaba ebrio era divertido. Parecía un bebe que acababa de ver algo brillante, además de que no era tan intimidante cómo siempre.

—Es castaño— dijo cómo si fuera lo más raro del mundo

—Aja, ¿y? — Edward se detuvo y la analizo de pies a cabeza

—Eres muy chiquita…— le reclamó

—Siempre he sido de este tamaño, solo que usó zapatillas hombresote— dijo juguetona, lo empujo haciendo que caminara, al contrario de él, ella debía tener paciencia, pues no podía echárselo al hombro.

—Estás muy pálida y tus ojos, podría jurar que eran azules— la cabeza de Isabella hizo clic, se refería a Katherine, se sintió tan humillada, la rabia comenzó a hervir dentro de su pequeño cuerpo.

—Edward soy Bella, Isabella— le dijo conteniendo la rabia, mientras entraban en la habitación— tu esposa— le aclaró al ver su cara de confusión.

—Ohhh, claro, claro, la señora Cullen 2.0 —se río de su propio chiste, se arrojó a la cama y se quedó dormido de inmediato, gracias a las fuertes cantidades de alcohol que había consumido. Sin quererlo Edward le había aclarado la más importante de sus dudas, Katherine había sido su esposa, ahora solo quedaba descubrir que había pasado con su matrimonio, ¿por que se habían separado?

Bella se sentía sumamente humillada y enfadada con Edward, no podía ni quería estar cerca de él, tomó una manta, una almohada, y se dirigió a la biblioteca, se acurrucó en el sillón e intentó dormir, pero no podía.

Después de dar vueltas en el sillón sin poder dormir, tomó nuevamente el anuario y lo abrió justo donde se veía a Katherine y a Edward abrazados, rodeados por el equipo de béisbol y las porristas, le dolía ver la intimidad y el cariño que emanaban aún parados en medio de tanta gente, ella jamás había tenido, ni tendría eso con el.

Eran tan distintas pensó y sin darse cuenta comenzó a compararse con ella, ella era casi tan alta cómo él, su cabello rubio, ojos azules, bronceada, con curvas, perfecta. Mientras que Isabella no era tan baja, pero su estatura era promedio, su piel era pálida, herencia albina de su madre, su cabello era castaño con delicadas ondas, no tenía curvas pronunciadas, sus ojos eran marrones, ella era tan común.

"Ya veo por que nunca me va a amar" pensó Bella con amargura.

Estoy en…

En la universidad, en economía con ¿Kate?

No es Isabella. Está fantástica con ese traje de porrista.

Estoy… en un funeral

Me acerqué al ataúd.

Hay dos personas, son ..

Kate e Isabella.

Edward se despertó sudando, otra maldita pesadilla. La cama estaba vacía, él aún estaba vestido, checo la hora en su teléfono eran las 4:30 am, ¿Dónde carajos estaba Isabella?, no recordaba nada, ni siquiera sabía cómo había llegado a casa y no tenía ganas de hacerlo, solo quería descansar, había sido un día bastante difícil.

Busco a Isabella en la otra habitación de invitados, en la estancia y por fin la encontró en la biblioteca. Estaba dormida en el sofá, tenía un libro entre sus brazos, sonrió un poco al verla, típico de Isabella quedarse dormida leyendo. Cuando se acercó más a ella pudo notar que el libro que sostenía era su anuario de la universidad. Con cautela se lo quitó y vio la foto que ella estaba viendo, era él con Kate, el equipo de béisbol y las porristas.