CAPÍTULO IV pt II

Especial

Edward pov

¿Por qué tienes que ser tan entrometida Isabella?. Quería despertarla y castigarla, ¿por qué estaba hurgando entre mis cosas? Mañana lo arreglaría, necesitaba dormir para pensar en algo bueno. Tome a Isabella en mi brazos por más enojado que esté con ella no puedo dejarla dormir en un sofá, le quite la ropa para que estuviera más cómoda cuidando no tocarla más de lo necesario, yo igual me quite la ropa y me metí junto a ella, necesitábamos dormir, mañana nos esperaba un vuelo a Seattle.


Se escuchaba mucho ruido, ¿eran voces de mujeres?¿dónde carajos estoy? Me desperté y analicé mi entorno, bien estoy en Chicago, Isabella no estaba en la cama, raro. Mierda me dolía la cabeza, necesito agua y una aspirina. Me levanté y me puse un pantalón de pijama.

—Hijo— me saludó mi madre cuando entre a la estancia.

—Madre— le devolví el abrazo, ¿Qué hacían aquí? — Alice

—Hola hermanito— dijo con sarcasmo, la ignoré y busqué a Isabella con la mirada pero estaba entrando en la cocina.

—¿Qué hacen aquí?— dije

—Edward, esas no son formas de tratar a tu madre y a tu hermana—me reprendió mi madre

—Perdón, ¿pero qué hacen aquí?— no era común que mi madre viniera sin avisar

—Quiero que Isabella sea mi dama de honor junto a Rose .—dijo Alice entusiasmada

—Además me quería asegurar que hoy irás a la fiesta de los niños, es a las 3 en mi casa— me dijo mi madre con ilusión en los ojos, ¿Cómo decirle que no?, tendría que cancelar nuestro vuelo a Seattle.

—He claro, si me disculpan— me fui a la cocina a ver porque mi esposa tardaba tanto—Buenos días— Salude a Isabella mientras me servía un café negro. Ella no me contestó, ni siquiera me vio. ¿Qué demonios le pasa?, yo debería estar enojado, ella había estado hurgando en mis cosas. — ¿Dime qué te pasa?— la tome de la cintura antes que saliera de la cocina, y la obligue a mirarme, tenía ojeras, llevaba un poco de maquillaje para disimularlo, se veía triste y me miraba con enojo. ¿De verdad tanto drama por una simple borrachera?, a veces se comportaba muy infantil.—¿planeas hablarme?— no perdería mi tiempo con sus dramas.

—A decir verdad no— dijo empujándome, pero fue en vano no la solté— Edward tenemos invitados— se quejo

—Les diré que se vayan — trate de mirarla a los ojos, pero ella evitó mi mirada, volteando la cara.

—No puedo permitir que le hagas semejante descortesía a tu madre.— dijo mirando la puerta, quería huir, pero no se lo permitiría.

—Ella me conoce, no le importara— ¿le estaba rogando? no, claro que no, yo no rogaba y menos a ella, solo quería resolver esto rápido.

—Pues a mi si— dijo con furia alejándose por completo de mi.

—¿Qué es lo que te pasa? ¿por qué estás tan enojada?— pregunte con enfado, no me gustaban sus berrinches.

—Lamento mucho, si te molestan mis rabietas— dijo con sarcasmo—quizás con la señora Cullen 3.0 lo puedas corregir— dijo mordaz y salió de la cocina, golpeándome ligeramente con su hombro.

¿La señora Cullen 3.0? se había vuelto loca, ¿de que hablaba? ¡mierda!, recuerdos borrosos de mi borrachera de anoche, mierda, mierda, ¿le dije señora Cullen 2.0? ¿ le dije que no era Kate?, carajo, ¿por eso busco en mi anuario?, que me jodan, ¿Qué tanto dije?

—Madre, Alice, fue un gusto tenerlas, pero Isabella y yo tenemos que ir de compras, no empacamos para una fiesta—les dije necesitaba hablar con mi esposa. Isabella miró a mi madre y a mi hermana con pánico, no quería quedarse a solas conmigo.

—Claro cariño— dijo mi madre, ella estaba acostumbrada a mi forma de ser y sabía que necesitaba mi espacio.

—De hecho yo podría llevar a Bella de compras— dijo reticente Alice — conozco mejor que nadie, las mejores boutiques de la ciudad.

—Me encantaría— dijo Isabella retándome.

—Hermana le prometí a mi esposa que le mostraría un par de sitios antes.— Le dedique una mirada de "hasta aquí" a Isabella, no le permitiría más insolencia.

—Bien, nos vemos a las 3:00— dijo Alice derrotada. Isabella asintió de la misma manera.

—Claro ahí estaremos— dije con falsa amabilidad, en cuanto cerré la puerta vi cómo Isabella subía corriendo las escaleras.—¿A dónde vas? tenemos que hablar— le grite cansado de sus infantilismos.

—Jodete yo no tengo nada de qué hablar contigo— me dijo y se encerró en él baño.

—Maldita sea, si tenemos que hablar. ¿Por qué estabas viendo mi anuario de la universidad?— pregunte enojado afuera de la puerta

—¿Por qué llegas ebrio?— fácilmente podría haber ido por la llave y abrir la puerta, pero me sentía más cómodo, más protegido con la puerta entre nosotros, no soportaría ver sus acusadores ojos chocolate.

—No me contestes con otra pregunta — le advertí.

—Por qué cuando llegaste ebrio en medio de la noche, fuiste muy sutil al decirme que no era Katherine.— respondió a mi primera pregunta con sarcasmo, cosa que odiaba.

—¿Cómo sabes que hablaba de ella?

—Porque Jasper dijo Kate y te pusiste cómo loco, después tu muy amablemente la comparaste conmigo y la describiste muy detalladamente. Lo demás fue fácil.— No me gustaba que ella hablara de mi Kate.

—Te prohíbo que vuelvas a hablar de ella— dije sin darme cuenta— y que vuelvas a hurgar entre mis cosas .— estaba muy enojado, ¿Quién se cree? para hablar de ella, ¿para reclamarme algo?

—Yo no estaba hurgando entre tus cosas— dijo enojada saliendo del baño— simplemente quería saber por qué mi esposo llega a mi casa ebrio diciéndome el nombre de su primera esposa. Y de algún modo tengo que conseguir información tu no me dices nada nunca— me grito, mientras sus ojos me miraban de manera acusadora

—Solo te dijo lo que necesitas saber— dije dándome la vuelta, no soportaba verla en estos momentos, estaba muy enojado con ella.

—¿Así?— preguntó con sarcasmo— ¿no necesitaba conocer a tu familia?, saber qué tuviste una esposa antes que yo o saber a que carajos veníamos a Chicago, ¿Qué veníamos a su casa?— preguntó enojada, eso había sido un error, lo sabia, pero ella no era nadie para reclamármelo.

—No, no es relevante en nuestra relación, eso fue antes de ti, tu ni siquiera estabas en el país, es irrelevante.

—Claro que es importante, hubiera hecho la diferencia desde un principio. Tengo tres años casada con un completo extraño— dijo herida, sentándose en la cama.

—Claro que no, estás exagerando, tu y yo nos conocemos.— di media vuelta en la puerta para mirarla.

—No, no es verdad, no se cual es tu comida favorita, no sé qué deportes te gustan, hasta ayer no conocía a nadie de tu familia, aun no conozco a tu padre y a tu hermano, no sabía qué era tu segunda Esposa y tu no sabes nada de mí— me reclamo herida. ¿Para que quería saber todas esas tonterías?, así estábamos bien.

—Claro qué se cosas de ti, te gustan las gardenias, te gusta la literatura inglesa, amas la lasaña, odias el frío, la lluvia, si fuera por ti vivirías en un lugar tropical.— me miró sorprendida— Además son estupideces, no necesitas saber nada de eso.— No quería perder el tiempo mencionando todas esas tonterías.

—Claro que lo necesito. — dijo cansada, yo también lo estaba, no tenía sentido seguir con esta conversación.

—Vamos a olvidarnos de esto— le ordene— mi familia nos espera, además me duele la cabeza— le dije, no le iba a contar toda mi vida ahora.— vístete— me di vuelta hacia el closet, necesitaba ver que tuviéramos ropa apropiada o si no cómo le dije a mi madre tendríamos que ir a comprar.

—Maldita sea Edward, esto es frustrante— dijo al borde del llanto

—¿A qué te refieres?— la mire ella no lloraba a menudo o al menos no frente a mi.

—Tu eres frustrante y me agobias, ya no… — dijo entre lágrimas

—¿Ya no qué ?— Comenzaba a sentir una extraña sensación en mi pecho, una opresión, algo incómodo, era raro, pero no me gustaba.

—Esto, nosotros... nuestro matrimonio, ya no funciona, no funciona, nunca…. funcionó— tartamudeo derramando más lágrimas.

—¿Qué quieres decir?, ¿me vas a dejar?— pregunté con rabia, ocultando el pánico de mi voz.

—Yo… no … no se… parece… lo… correcto…— No ella no me podía dejar, no se lo iba a permitir.

—Tu no me puedes dejar— dije besándola con furia y con miedo — tu no te vas a ir.— la… la necesitaba, era difícil admitirlo, pero ahora lo podía ver, era un monstruo, ella merecía más, ella era demasiado buena, yo no podía amarla, pero la necesitaba con toda mi alma.

—¿Es eso?,¿ ella te dejó?— no, por favor no me preguntes por ella, no quiero, ni puedo hablar de ella.

—Calla— le susurre contra sus labios, son tan suaves cuando llora.

Ella trató de alejarme, pero no se lo permití, esta era la única manera en la que podía comunicarme con ella, la única manera de mostrarle lo que siento, sin salir más lastimado de lo que ya estaba. Admitir que la necesitaba se sintió cómo un gancho directo a mi hígado, no quería volver a sufrir, no creía poder soportarlo.

Lentamente me apodere de sus carnosos labios, que me habían llamado desde nuestro primer encuentro después de su regreso, desde que se había convertido en una mujer, desde que no pude ignorarla más, casi sin darme cuenta comencé con la rutina, demande de sus labios lo que siempre quería de su cuerpo, rendición, pero cambie el ritmo, esta vez no quería que me entregara por completo su cuerpo, quería que lo compartiera conmigo, que quisiera compartirlo conmigo.

La bese con delicadeza hasta que su deseo nublo su razón, sus quejas se convirtieron en jadeos, en respiraciones erráticas, mordí su labio inferior y en un gemido me apodere de su boca, sus labios buscaban a los míos, me correspondía con esa pasión, tan suya, era cómo tocar el cielo, mientras que mi cuerpo ardía en el mismísimo infierno, por primera vez no solo mi cuerpo la necesitaba, si no también mi alma.

Busqué sus ojos, necesitaba saber si ella quería esto, en ellos había fuego y la desinhibición que tanto amaba, la desnudé lentamente, me tomé mi tiempo, en cada beso trataba de demostrarle lo importante que es para mi, era una súplica silenciosa, "quédate conmigo", "te necesito", le hice el amor por primera vez.

Comencé a recorrer su espalda con caricias lentas, me gustaba su piel, era tan suave y a pesar de la palidez era cremosa.

—Edward, tenemos que ir con tu madre— me recordó rompiendo la burbuja en la que me encontraba.

—Me gustaría quedarme aquí toda la tarde— admití, abrazándola más a mi, me gustaba tenerla entre mis brazos, se sentía maravillosamente bien.

—A mi también, pero tenemos que ir con tu madre.— no estaba ni de cerca listo para dejarla ir, eso me recordó el otro asunto…

—Prométeme que no te vas a ir— le dije escondiendo mi cara en su cuello, no quería que viera cuanto me afectaba aquello, necesitaba escucharla, asegurarme que se quedaría conmigo, que quería quedarse conmigo, que me necesitaba tanto cómo yo a ella.

—Yo...Yo.. — la abrace más fuerte, ¿ella ya no me quería?—no te voy… no.. me voy a ir a ningún lado— suspiro rendida, no me gusto lo que ese rendimiento pudiera significar, pero al menos ella estaría conmigo para el resto de nuestras me encargaría de hacerla feliz, me esforzaría más por ella, le compensaría el hecho de que la estaba atando a un monstruo egoísta.


Hola decidí hacer un capitulo individual, ya que me parece que es un momento muy importante para la historia.

¿Ustedes que opinan? ¿Edward ya se habrá dado cuenta de que la ama o aun no?