CAPÍTULO VI

Narrador POV

Isabella no solo huyó de esa boda, huyó de Edward, de su jaula, huyó hacia su libertad. Estaba sumamente abrumada, aun no podía creer lo que había hecho, ¿había enfrentado a Edward?, ¿Estaba peleando para mejorar su matrimonio o tomó la salida fácil?, ¿regresaría con Edward?, ¿Qué pensaba Edward?, necesitaba pensar, pero al mismo tiempo no pensar en nada.

Para despejar su mente dejó de correr y comenzó a caminar por las calles principales de Chicago admirando la belleza y la vitalidad del lugar. Un pequeño mareo la obligó a sentarse un momento en una fuente, frente a un gran Boulevard concurrido. Del otro lado de la calle había un bar, en la parte de afuera se podía ver la fila y un par de parejas, pero una pareja en especial llamó su atención. Estaban discutiendo, después de lo que parecía una acalorada discusión, comenzaron a besarse apasionadamente, olvidándose que estaban en un lugar público.

Sin poder contenerse comenzó a llorar, no supo exactamente cuánto tiempo estuvo llorando ahí en medio de la calle. El frío la hizo reaccionar, se preguntó ¿Qué hacía a media noche en un parque observando a una pareja de desconocidos?, necesitaba dormir, su cabeza comenzaba a punzar. Se levantó y tomó un taxi.

—¿A dónde?— le preguntó el taxista incorporándose al tráfico de la ciudad. Pensó en regresar a la casa, pero aun no estaba lista para enfrentar a Edward, necesitaba tiempo para pensar las cosas.

—Al hotel más próximo por favor— dejó de pensar en Edward y se concentró en no vomitar.

En el hotel se registró con su apellido de soltera y pago con la tarjeta American expréss qué Charlie le dio hace muchos años cuando regresó de Londres, aún tenía fondos, era su reserva de emergencia. En cuanto llegó a la habitación se tiró en la cama, al instante se quedó dormida profundamente, con él vestido, el maquillaje e inclusive los zapatos puestos.

El intenso mareo sumado a las ganas de vomitar que sentía la despertó a las 6 de la mañana, corrió al baño y después de vaciar en dos ocasiones el estómago, se sintió mejor. Regresó a la habitación, pidió que le llevaran el desayuno en un intento de aminorar su malestar, pero fue mala idea ya que terminó devolviéndolo y sintiéndose peor. Mientras se lavaba los dientes por 3 ocasiones esa mañana se prometió no volver a tomar alcohol de esa forma. Se metió a duchar, después se dio cuenta del gran detalle de la vida, no tenía más ropa que él estúpido vestido de dama de honor, ni zapatos, ni nada.

Fue a la primera plaza comercial que encontró, por primera vez en años compró su ropa sin ayuda de la asesora de imagen o de Edward, compró unos jeans, una camiseta de The Beatles, unos converse, una sudadera con gorra y unos lentes oscuros. Se volvía a sentir cómo Bella y no la señora Cullen, qué todo el tiempo viste traje sastre, vestidos de gala, tacones de infarto pero nunca unas converse o unos jeans.

Salió de la tienda sintiéndose cómoda, libre, cómo quizás nunca se había sentido ya que cuando era niña siempre estaba Charlie o las monjas de los internados controlando cada paso que daba, después en la adolescencia tuvo la ilusión de ser libre por un tiempo viviendo sola en Londres, cómo adulta joven fue libre hasta que Edward apareció en su vida. Era triste darse cuenta de eso, tenía 23 años y jamás había sido completamente libre, hasta ahora. Estaba lejos de todos los que habían controlado su vida, en una ciudad que no conocía, en donde nadie la conocía, en donde solo era una persona más, común y corriente, donde nadie la notaba.

Sin saber muy bien que hacer con esta nueva libertad, decidió perder un poco de su tiempo en un cine ya qué eran cómo las 11 am, compró palomitas, chocolates y soda, rompiendo la estricta dieta a la que estaba sometida por el entrenador personal de Edward. Entró en la sala, tomó su lugar y antes que comenzara la película observó la sala pudo ver a un par de parejas disfrutando su citas, conociéndose, riendo. Eso inevitablemente la llevó a pensar en Edward, jamás tuvieron una cita real, ni siquiera fueron novios, simplemente se casaron, sin conocerse.

Después de descubrir la infidelidad de Mike, Edward llegó cómo un amigo a consolarla, le pidió matrimonio, ella había estado enamorada de él desde que era una niña, enamorada de un cuento de hadas y convencida de que podía cambiar a Edward aceptó. Se casaron 3 meses después de la insípida propuesta, en esos tres meses salieron pero no cómo novios o citas, eran eventos de caridad, galas, cenas de negocios, lanzamientos de productos, su presentación cómo pareja oficial, todo era cómo un entrenamiento de lo que le esperaba cuando se convirtiera oficialmente en la Señora Cullen.

Después del matrimonio, se sumaron salidas más casuales, como ir a cenar solo ellos 2 a un restaurante que le gustaba o cuando él simplemente se quería alejar de todo navegaban por la península olympic, bueno él navegaba, ella simplemente disfrutaba de su compañía, del sol, del mar, de la manera en cómo él parecía otra persona hablando apasionadamente de algo más que su empresa, se veía tan relajado, casi feliz, tan sexy con su piel bronceada y la distraía con él movimiento de sus manos cuando amarraba algo.

Flash back

Isabella estaba sentada en la orilla de la cubierta, tenía una mano extendida al mar, le gustaba cómo el agua le salpicaba refrescándola, sin poder o querer evitarlo una gran sonrisa iluminaba su rostro, estaba feliz, le encantaba cuando Edward y ella estaban completamente solos.

Edward desde el timón veía a Isabella, le encantaba cómo sonreía y cómo se reía cuando iban más rápido, disminuyo la velocidad cuando pasaban cerca de la zona residencial. Aseguró el timón, camino a Isabella, ella se levantó se lanzó a sus brazos y lo beso, él le dedicó un corto beso sin poderse resistir a sus encantos, la abrazo por la espalda.

—Ahí, mira— le señaló las casas a la orilla del mar, ella concentró su mirada donde el le decía

—La vista debe ser increíble desde ahí— comentó ella, maravillada por las casitas a la orilla del mar, eran tan hogareñas.

—Apuesto a que si, creo que quiero una casa en el south— dijo

—¿Estás hablando en serio?— preguntó ella sorprendida, comprar su primera casa cómo esposos era algo importante.

—Si, mañana buscaré una agencia de bienes raíces, ahora vamos, veremos la puesta de sol en un mejor lugar— regreso al timón.

.

Días después él le dio la noticia de que ya había comprado la casa, ella se sorprendió ya que nunca le preguntó su opinión, no fueron a ver la casa junto antes de que él la comprara. De hecho cuando la llevó a ver la antigua casa que había comprado, le comenzó a explicar sus planes de tirarla por completo y construir una nueva, ella le dijo que le encantaba la casa antigua y le propuso reestructurarla conservando la esencia, él la ignoró y continuó con sus planes.

Fin flashback

—Disculpa— me sacó de mis ensoñaciones un chico rubio. — que estás en mi asiento— dijo señalando el número de la butaca.

—Si he lo siento dije— mientras me cambiaba

—No quédate ahí, está bien no hay mucha gente, yo tomaré el tuyo, igual es buen lugar— dijo mientras se sentaba.— y dime ¿Dónde está tu acompañante?

—¿Qué?— la verdad no le estaba prestando mucha atención al chico.

—Si yo tuviera una cita con una chica cómo tu no la no dejaría ni un segundo sola.— dijo a forma de coqueteo.

—Heee, yo no, yo vengo sola— Bella se sintió muy nerviosa, nadie le había coqueteado desde que iba a la universidad.

—Genial yo igual, ¿eres fan del director?— me preguntó queriendo hacer platica

—A decir verdad —se sonrojo— no tengo ni la menor idea de qué película vamos a ver— admitió

—¿Enserio?— el chico estaba entre incrédulo y ofendido

—Si, solo necesitaba distraerme.— le explico

— Bien pues te contaré al respecto mientras empieza, la película que vamos a ver se llama la forma del agua, es de el director es Guillermo del Toro, es mexicano ….

Robert, así se llamaba él chico, era un economista frustrado, ya que él quería ser cineasta pero sus padres se lo impidieron, de verdad le apasionaba mucho el cine. Durante toda la película le explico todo sobre el proceso detrás de esta, las cámaras que usaron para grabar la película, los efectos especiales, las técnicas de dirección, el director y su trayectoria, los guionistas, etc. Isabella estaba impresionada ante la pasión con la que hablaba el chico.

—Y bien ¿quisieras ir por un café?— le pregunto cuando salieron de la sala de cine

—he yo— Isabella estaba entrando en pánico, no podía tener una cita con alguien, a pesar de todo aún era una mujer casada.

—No sería una cita— aclaro rápidamente Robert al ver su nerviosismo— solo sería discutir un poco más sobre la película si no te he aburrido aún, sería cómo una crítica constructiva.

—Ok, pero que quede claro que yo tengo una relación— dijo sin querer ahondar más en sus problemas maritales.

El café era agradable y un poco friki, había mucha gente, la mayoría nerds, discutiendo sobre cómics, películas y así. Hablaron un poco más sobre la película y después empezaron a conocerse un poco más.

—¿Y dime bella qué te trae desde Seattle a Chicago?— dijo intrigado

—Haa pues una boda— tomó un sorbo de su café para no decir más

—Qué bien, ¿y cómo estuvo?

—La boda fue linda, aunque con poco de drama y desastre al final, ya sabes lo común.— dije restándole importancia

—Lo típico de una buena boda, yo siempre lo he dicho, si no hay drama en una boda el matrimonio está destinado al fracaso— dijo haciéndola reír por su sarcasmo.

Siguieron hablando un poco más, él le contó sobre sus planes de viajar a Londres visitar a sus amigos, su casa, sus padres y entonces cuando supo a donde ir, iría a Seattle por un poco de ropa, después iría al único lugar donde había tenido un verdadero hogar, donde tenía amigos, Londres.

Al rededor de las 4 de la tarde se despedía de Robert, no sin antes intercambiar números de celular, era él primer amigo que hacía desde que se había casado y no quería perder su contacto, quizás en un futuro podrían salir, ver más películas. Se fue directo al aeropuerto, no tenía más tiempo qué perder, tomó un vuelo a Seattle, seguramente Edward seguiría en Chicago con su familia y eso le daría cierta ventaja.

Después de un largo vuelo, por fin llegó a Seattle, tomó un taxi al departamento del centro ya que está más cerca que la casa. Hizo una maleta con lo más esencial, tomó su pasaporte, también tomó el dinero de sus ahorros, no planeaba estar más de un mes en Londres, solo necesitaba tomarse un tiempo lejos de Edward para pensar en ella, decidir que hacer con su vida, visitar viejos amigos, recordarse a sí misma que tenía una vida más allá de él. Le dejó una carta, donde le explicaba lo que planeaba. Probablemente estaba furioso ya que su teléfono tenía cómo mil mensajes de voz y cientos de llamadas perdidas, ella se había negado a contestarle, no sabía si podía controlar su carácter, por lo que prefirió dejarle una carta probablemente cuando la encontrara estaría más sereno y ella también, no quería iniciar otra discusión, este era el medio más pacifico para comunicarse.

Tomó un vuelo a Londres, decidida a cambiar, a resolver que hacer con su matrimonio y sobre todo aclarar sus sentimientos hacia Edward, plantearse la posibilidad de vivir sin él, pues aún no conocía a nadie que hubiera muerto de amor. En cuanto llegó a Londres busco a su antiguo mejor amigo de la universidad ó la puerta del departamento nerviosa habían pasado algunos años, no sabía si Jake seguía viviendo ahí, pero estaba dispuesta a averiguarlo.

—Si, quién..Bells—Jacob abrió la puerta y en cuanto vio a su amiga la levantó en un abrazo

—Jake, dios, no puedo creer que aun vivas aquí— dijo emocionada

—Pasa, por favor, debes estar cansada— tomó su maleta y la llevó a la sala

—No mucho en realidad

—Perfecto, por que tienes mucho que contarme, has desaparecido, ¿por que 3, 4 años?— dijo yendo a la cocina a preparar té

—Si, yo lo siento, es… que me case—dijo avergonzada

—¿Te casaste? ¿Cómo es posible?, no sabia que tuvieras novio en Estados Unidos

—No…no lo tenía.. el.. yo.. nosotros — tartamudeo nerviosa

—Calma, no tenemos que hablar de eso si no quieres — la consoló

—Creo que por ahora es lo mejor.

Jacob le ofreció quedarse en su casa el tiempo que necesitara, ella aceptó.

Edward POV

Llegué al departamento de Seattle, se sentía raro, estaba limpio pero algo se sentía diferente, se veía más grande, frío, desolado.

—Isabella— la llamé con la esperanza que estuviera aquí. Nadie contestó, obviamente no había nadie ahí, me reprendí mentalmente, tenía que olvidarla, no seguirla buscando.

—¿A quién buscas cariño?— preguntó melosamente Victoria, odiaba que hiciera eso, tendríamos que aclarar un par de cosas.

— A nadie— dije quitando bruscamente su mano de mi brazo

—Señor— me saludo la señora Weber— no lo esperaba, necesito hablar con usted.— Miró a Victoria con intención.

—Victoria por qué no vas a la cocina y me preparas algo rápido— le ordene, para qué me dejara a solas con la señora Weber

—Claro ¿Qué quieres?— pregunto batiendo sus pestañas

— Lo que sea.— dije en tono seco, ella por fin pareció comprenderlo ya que se fue a la cocina —Señora Weber, usted dirá

—Señor, la Señora Cullen…— sentí un calor desconocido en mi pecho

— ¿Está en la casa?— pregunté esperanzado.

—No señor — el calor comenzó a incomodarme, quizás estaba enfermo— ella vino hace seis o siete meses, no lo recuerdo muy bien, pero le dejó esta carta— dijo y me tendió un sobre. en donde se podía escrito " Edward" con su descuidada caligrafía, inconscientemente sonreí a la carta, al recordar las notas que me dejaba cuando éramos recién casados.

—Gracias, estaré en mi despacho, qué nadie me moleste

—¿Y la señorita?— dijo señalando la cocina.

—Entretenla, muéstrale la televisión — después recordé a Isabella viendo orgullo y prejuicio— o mejor que se quede en la cocina.

Me fui a mi despacho, trabé la puerta, no quería interrupciones de ningún tipo, coloque el sobre en la mesa, lo observé, no tenía nada en especial, era solo un sobre con mi nombre, lo tomé y lo olí, aún olía a ella, ligeramente, pero ahí estaba la fragancia a fresias que tanto había extrañado. Tome el abrecartas y me detuve en seco, ¿y si decía qué me abandonaba? bueno eso ya lo hizo, y ¿si me pedía él divorcio?. y si….

Frene mis pensamientos ¿Qué me pasaba? no era un cobarde, no me dejaría quebrar por esa chiquilla, ella no era importante para mí, ni siquiera la amaba, además ahora tenía a Victoria que era mejor que ella ya que no existía ni la mínima posibilidad de que me enamorara o siquiera me cayera bien era una cabeza hueca que apenas y podía soportar, ella seria temporal, de ahora en adelante, no volvería a atar mi vida a una mujer, no lo necesitaba. Tomé el sobre y lo abrí, si ella quería el divorcio se lo daría, si decía que me abandonaba la buscaría para hacerla firmar el divorcio, liquidar sus acciones de la empresa, entregarle sus cosas, si ella ya no quería estar junto a mi, yo no quería que ningún lazo por más mínimo que fuera nos uniera .Con esa nueva resolución desdoble el papel.

Edward

He decidido, qué necesitamos un tiempo, para pensar y valorar nuestro matrimonio. Durante la boda de Alice, recordé muchas cosas. Y no quiero concluir nada aún , pero creo que nos equivocamos al casarnos.

No pude doblegar mis emociones, ¿De qué estaba hablando?, ¿Qué recordó?,¿valorar nuestro matrimonio? le había dado la mejor vida, viajes, lujos, comodidades, fidelidad.

Apenas nos conocíamos. Yo era muy joven, apenas comenzaba a vivir la vida y tú aún seguías y seguirás enamorado de Katherine y yo no quiero, ni puedo seguir compitiendo con un recuerdo por tu atención, por tu cariño, por tu amor.

Tenía razón, había cometido un error al casarme con ella, lo sabía, ella me amaba y esperaba amor de mi parte, creí que ella podría aprender a vivir sin el, que la buena vida que le daría la distraería de esas tonterías, pero solo había alimentado sus tontas esperanzas. Sabía que había sido un error casarme con esa chiquilla, mi abuelo me lo confirmo el día de nuestra boda pero mi monstruo interior había ganado, la deseaba y cómo mi abuelo solía decir "El diablo se oculta tras la pasión, te da todo lo que deseas, pero te demanda un precio bastante alto" y ahora lo estaba pagando.

Necesito espacio, necesito ir a un lugar que esté libre de recuerdos, de sufrimiento, de fantasmas… me voy al único hogar que he conocido en mi vida. Regresaré para resolver esto, no se cuando pero lo haré, lo más pronto que pueda, confía en mí.

Isabella Swan

No pasó desapercibido él qué haya firmado con su nombre de soltera. ¿Su hogar?, significaba ¿Qué no consideraba nuestra casa un hogar?,¿significaba que…? Detuve mis pensamientos nuevamente, necesitaba concentrarme ¿Su hogar?, no tenía más familia, que su abuelo Charles. Tome el contrato de divorcio que guardaba en el fondo de mi caja fuerte, jamás creí que lo utilizaría, también una copia de el acuerdo prenupcial, salí de mi despacho, dispuesto a interrumpir su tiempo y espacio 7 meses habían sido suficientes, resolvería esto, estuviera lista o no.

—Victoria— la llamé mientras caminaba con paso rápido, no quería perder más tiempo.

—En la cocina, ya está todo listo— en cuanto entre su expresión cambio— ¿Qué sucede?

—Sucede qué te vas— dije mientras sacaba dinero de mi billetera

—¿Qué?

—¿No, me escuchaste? no te quiero aquí, quiero que te largues — dije con tono mordaz

—¿Pero por qué?— estaba confundida, pero no me importaba, necesitaba enfocar todas mis energías en Isabella.

—No tengo qué darte explicaciones, toma— dije dándole el dinero— Toma un vuelo y regresa a Chicago— Tome las llaves de mi Audi R8, pero necesitaría velocidad para ir a forks, por lo que mejor tome el Ferrari 812 de Isabella, pude ver que sus llaves de la casa estaban en él llavero, ¿eso qué significaba?, lo ignore. —Cuando regrese espero que te hayas ido— dije sin mirar a Victoria.

Cuando entré al auto no pude evitar los recuerdos, en su momento habían sido felices pero ahora comenzaba a odiarlos profundamente.

Flash back

Conteste el teléfono aprovechando que Isabella había entrado al baño.

—Taylor— dije a modo de saludo

—Señor, el Ferrari que ordenó acaba de llegar al estacionamiento— no pude evitar sonreír

—Perfecto, estaremos ahí en unos minutos, colócale el moño.

—Sí señor.

—Isabella, vístete— le ordene, mientras yo hacía lo mismo, ella salió con una expresión confundida, sabía que estaba prohibido que usara ropa en la habitación negra— saldremos— le aclare. Vi cómo con manos torpes, se ponía su vestido lavanda que minutos antes había arrancado de su cuerpo— ¿lista?— pregunte cuando se terminaba de calzar las zapatillas

—Si, señor

—Bien, te tengo una sorpresa— le anuncie, después le coloque una venda en los ojos

—Señor, ¿Cómo se supone que camine así?, me voy a caer— chica lista, siempre tan observadora.

La levanté en brazos y bajé lentamente la escalera, no pesaba nada. Llegamos a la entrada de la casa, la deje sobre sus pies, la guíe lentamente hasta el jardín, donde el flamante Ferrari 812 nos esperaba, le quite la venda de los ojos

—Feliz cumpleaños número 21— le susurre suavemente, mientras tenía la vista fija en el auto

—Edward… es… enserio— balbuceo nerviosa

—Claro que es en serio— le hice una seña a Taylor, que le ofreció la llave que tenía un moño

—Feliz cumpleaños señora— dijo antes de desaparecer

—¿Te gusta?

—Me encanta, gracias— me beso entusiasmada

—Vamos, a dar una vuelta, te invito a comer a donde quieras— dije abriéndole la puerta del conductor

Fin de flashback

Maneje lo más rápido que pude, hasta Forks, ocupando mi mente en trazar un plan a seguir, vería a Isabella, le pediría que habláramos en el despacho ¿Qué me diría?¿podría soportar su odio?¿sus palabras? la haría firmar los papeles y continuaría con mi vida. Entré a la casa de Charles, cómo alma que lleva el diablo sin siquiera tocar.

—Isabella— la llame en cuanto entré, se me acercó él ama de llaves

—Señor Cullen— me saludó con mala cara.

—¿Dónde está Isabella?— ignore su saludo

—La señora Cullen no ha venido desde hace mucho tiempo

—¿Y Charles?

—Él señor Swan se encuentra indispuesto

—¿Qué tiene?, necesito verlo es de vital importancia

—Edward— saludo Sue desde el pie de la escalera— yo me encargo, señora Cameron— dijo despachando a el ama de llaves.

—Sue, necesito hablar con Isabella, dile que baje o subiré por ella— amenacé

—¿Isabella?— pregunto confundida

—Si— no quería desperdiciar mi tiempo

—Cómo te dijo la señora Cameron, Isabella no está aquí, no ha venido en mucho tiempo

—¿Cómo está Charles?

—Estable por el momento, pero ya sabes— dijo encogiéndose de hombros

—¿Puedo verlo?— él debía saber donde estaba Isabella

—Claro, pero por órdenes del doctor no le digas algo que pueda alterarlo.

—Claro, no te preocupes.

Entre a la habitación guiado por Sue, el viejo Charles estaba en su cama conectado a todo tipo de aparatos, el único que pude reconocer fue el tanque de oxígeno, vaya de verdad estaba muy enfermo.

—¿Edward?— me llamó quitándose la mascara de oxigeno- hijo acércate- comencé a caminar hasta su cama

—Charles. Buenas tardes— lo salude, tomando asiento en la silla al lado de su cama

—Charlie, somos familia — me corrigió

—Claro— Estaba nervioso, no quería alterarlo, pero necesitaba saber donde estaba Isabella

—¿Dime qué te trae aquí?- preguntó yendo al grano— ¿ y mi pequeña Bella donde está?- la busco por la habitación

—Precisamente ella me trae aquí— dije un poco tenso

—¿Qué?¿que sucede con ella?

—Isabella, ella… me dejó…

—¿Qué? eso no puede ser, ¿Dónde esta?— pregunto alterado, tratando de sentarme, lo detuve.

—Calma— le coloque la mascarilla del oxígeno nuevamente—solo es temporal— mentí—tuvimos una discusión, ella me dijo que necesitaba pensar y qué iba a su hogar, supuse que era aquí, contigo su única familia.

—No hijo estás muy equivocado— me dijo quitándose nuevamente la mascarilla — él hogar de Isabella es Londres.

—¿Londres?— pregunté, ella jamás mencionaba Londres, sabía qué había estado ahí la mayor parte de su vida, pero…quizás tenía razón, no la conocía.

—Así es, Londres es su hogar, lo ama, siempre quiso vivir permanentemente ahí

—Gracias Charlie debo irme- me levanté de la silla, no quería perder más tiempo

—Edward— me llamó cuando ya iba por la puerta

—¿Si?

—Cuando las cosas se arreglen, tráela, necesito hablar con ella, es importante .

—Claro.- Salí de la casa de Charlie, frustrado, tendría que ir a Londres, no me gustaba para nada, estaba persiguiendo a esa chiquilla cómo un perrito faldero.

Cuando regresé al departamento era de noche, eran más de las 11. Quizás debería dormir un poco antes de ir. Cuando entré al vestidor después de darme una ducha, pude notar que faltaba una maleta y ropa de Isabella, por lo menos no se la llevó toda. Concéntrate Edward, tome un pantalón de franela y regrese a la habitación .

Cuando estaba acostado inevitablemente comencé a pensar: ¿debería ir por Isabella?, ¿eso sería darle poder sobre mi?, ella prometió regresar ¿debería esperar? pero eso fue hace 6 meses y ¿si había cambiado de opinión?, ¿y si decidió que ya se hartó de mí? ¿Y si está con alguien más? con alguien que de verdad la ama, si tan solo supiera donde estaba exactamente, podría resolver todo esto sin tener que verla frente a frente, solo enviarle los papeles, esperar a que firmara y comenzar una nueva vida sin ella.

Aleje esos pensamientos, iría por ella, necesitaba dar la cara, mostrarle que no me importaba, que no la necesitaba, resolvería todo sin involucrar ningún sentimiento, para poder enfocarme de nuevo en mi empresa. Después de dar mil vueltas en la cama y terminar del lado de Isabella, pude dormir.

Era un niño, estaba soleado.

Estaba en el huerto de manzanas del abuelo.

Emmet estaba jugando fútbol con Jasper.

caminaba y recogía todas las manzanas caídas.

Probé una se veía muy jugosa.

Pero estaba podrida, después de morderla, se hizo negra

Se pudrió en mis manos.

Mire las de la canasta y también estaban podridas.

Comenzó a llover, mucho y muy fuerte.

No podía ver nada, ni regresar a casa.

Alguien gritaba mi nombre

Era Kate: ¡Edward!

Iba a ir con ella pero alguien más grita mi nombre del lado contrario.

Era Isabella: ¡Edward!

Me detuve ¿Con quién iba con Isabella o con Katherine?.

Comencé a caminar hacia Isabella, tratando de ignorar los gritos de Kate.

Isabella dejó de gritar, corrí hacia ella.

Pero cuando llegue Isabella no estaba