mauriciosalinas3969: muchas gracias por tu review, bro. Espero que este capítulo también te guste.

Y con eso dicho, lo de siempre. Perdón si ven errores (sobre todo en la última parte) y bla, bla, bla.

Disclaimer: nada es mío, solo los OCS


Capítulo 20: Millenials y Hombre-Vaca

Sin hacer caso a los gritos de un muy confundido Percy, Harry, sin importarle el hecho de que le faltaba un zapato, se lanzó por la calle a perseguir a la señora Booker.

Viendo eso, la señora Booker le sonrió por un momento y caminó, como indicándole que la siguiera.

De no ser porque sabía que era una Diosa, Harry se habría preguntado cómo era posible que una anciana que caminaba no pudiera ser alcanzada por un niño que corría.

Pero, demasiado concentrado en correr, no dio lugar a ningún pensamiento tonto. Ni siquiera dio lugar a preguntas como: ¿qué hacia la señora Booker ahí? ¿Por qué se le había aparecido así como así? ¿Por qué le hacía señas para que la siguiera y no se detenía a saludarle y darle su usual charla de la cortesía? Y la más importante de todas: ¿por qué no se detuvo a ponerse el zapato que le faltaba antes de correr? (Correr con solo un zapato era horrible)

Tan solo corrió y corrió, persiguiendo a la señora Booker por toda la calle tan rápido como podía sin terminar siendo atropellado por un carro.

No fue hasta que de repente se encontró viéndose bastante lejos de Percy que la señora Booker se detuvo.

Y el lugar donde se había detenido era de lo más peculiar. Era lo que parecía ser un puesto de frutas y tejido híper-actualizado con toda la tecnología y objetos de la cultura popular que se podían encontrar.

—«¿Por qué me trajo a este sitio?»—se preguntó Harry con extrañeza. ¿Qué tenía de interesante un puesto de frutas con wi-fi integrado como para que una Diosa lo llevara hacia allí?

Quiso hacerle esa misma pregunta a la señora Booker; pero de repente se encontró a si mismo rodeado de un montón de cintas métricas, y se encontró demasiado sorprendido como para hacerlo.

—Quedate quieto un momento. Debo tomar tus medidas —le dijo una voz infantil.

Y a continuación, Harry se encontró viendo como un montón de hilos salían de la nada y lo alzaban del piso en contra de su voluntad, moviéndolo por los aires como un muñeco de trapo mientras las cintas métricas le tomaban medidas de todas las partes de tu cuerpo de una manera bastante invasiva.

—«¿Q-que día…?»

—Hmn. Perfecto. Gracias por ser un buen modelo —dijo la misma voz infantil luego de unos segundos, los hilos a su alrededor de repente desapareciendo, causando que Harry se cayera de cara al piso.

[-10HP]

—«¿Qué está pasando?»—se preguntó Harry con confusión mientras se sobaba su adolorida cara y se levantaba del piso.

—Oh. Esa expresión confundida es tan encantadora —dijo con interés otra voz que sonaba como la de una adolescente—. Debe ser grabada para la posteridad, así que quedate quieto un momento mientras te tomo unas cuantas fotos, ¿vale?

Y a continuación, Harry quedó ciego al ver como de repente a su alrededor surgían cientos de destellos como si toda una tanda de paparazis lo hubieran confundido con una celebridad.

—«¡Mis ojos!—se dijo Harry, quitándose las gafas para sobarse sus enceguecidos ojos —. ¡Ahora sé lo que sintió Alecto cuando usé el [Lumos Maxima] sobre ella! »

—Oh, esa expresión de absoluto y total dolor es aún más hermosa —volvió a decir la voz adolescente, sonando igual que si estuviera observando un vestido muy lindo que momentáneamente había llamado su atención—. Vuelve a quedarte quieto. Tengo que tomarte otras mil fotos más.

—«¡¿M-mil fotos?!»—pensó Harry con preocupación. ¡Sus ojos no iban a resistir otros mil haces de luz!

Por fortuna, aquella misteriosa adolescente no alcanzó a tomar las fotos que quería.

—Hermanas, déjenlo en paz. Recuerden que si lo rompen luego no podemos entretenernos con él —dijo otra voz semejante a la de una anciana, una voz que Harry naturalmente dedujo solo podía ser una persona—. Ahora, Harry, puedes abrir los ojos. Te encontraras conque todo lo malo que te ha aquejado ha sido… cortado de raíz.

Como estaba extremadamente ansioso por saber que rayos estaba ocurriendo, Harry hizo caso a la voz y abrió sus ojos con rapidez.

Y al hacerlo, vio con sorpresa dos cosas.

La primera era que el daño que sus ojos habían sufrido por las cámaras había sanado como por arte de magia.

Y la segunda fue que avistó a las personas que lo habían estado molestando hace unos minutos.

Partiendo desde la anciana que le era muy familiar, eran tres en totalidad, cada una totalmente diferente a pesar de ser al mismo tiempo extremadamente similar, pues todas tenían un largo pelo negro tan brillante como una noche estrellada, unos ojos negros que parecían saberlo todo y una piel pálida que era como la luz de luna llena encarnada, piel pálida que estaba ataviada en una hermosa túnica de color blanco. La primera de ellas era una niña extraordinariamente hermosa que le sonreía tiernamente mientras estaba rodeada de hilos y cintas métricas. La segunda era una despampanante adolescente que poseía una figura que no concordaba con la edad que aparentaba, adolescente que veía con mucho entusiasmo lo que parecía ser un celular de última generación. Por último, estaba la misma anciana que era la raíz de todos sus dilemas: aquella que había pensado en primera instancia que se trataba de la señora Booker, pero que ahora, viéndola de frente, sabía que era otra persona totalmente distinta a pesar de que era idéntica.

Y es que estando de frente, Harry pudo ver el nombre encima de su cabeza:

[Átropos —La Parca]

[LV ¿¡¡¡!!!? ]

Y también podía ver el de la adolescente y el de la niña:

[Láquesis —La que Decide la Suerte]

[LV ¿¡¡¡!!!? ]

[Cloto —La Hilandera]

[LV ¿¡¡¡!!!? ]

Por un momento, Harry sintió que su cerebro sufría un cortocircuito.

—¿No puedo volver a tomarle otras mil fotos? —le cuestionó la adolescente Laquesis a su hermana Átropos, quien era una anciana—. Es que en serio, solo miralo. Esa cara tan estúpida obviamente debe ser grabada para la posteridad.

—No, no puedes —le respondió Átropos, sonriendo divertida—. Ya te lo dije. Si lo rompes, luego no tendremos nada que nos entretenga.

Escuchar ese pequeño retazo de conversación hizo que Harry lograra recuperar parte de su cordura

—«¡¿Por qué demonios están las mismísimas Moiras ante mí?! —gritó en su mente con impacto, sin importarle si dejaba sorda a Harmusp en el proceso —. ¡Y además, ¿no se suponen que las tres eran ancianas?! ¡¿Por qué una luce como una niña y la otra como una adolescente?!»

—Oh, querido —Laquesis frunció el ceño—. No hay necesidad de gritar. Si nos los preguntas directamente, te responderemos directamente. No tienes por qué actuar tan poco cool.

—«¿Dijo "cool"? »—se cuestionó Harry, antes de reparar en un pequeño detalle: —. ¡Espere, ¿leyó mi mente?! —le gritó a Laquesis, sorprendido.

—¿Qué no me escuchaste? Te dije que no hay necesidad de gritar —repitió Laquesis, su cara de adolescente fruncida en señal de molestia—. Y respecto a tu pregunta… Pues sí y no. Tus barreras mentales son impenetrables incluso para mí y mis hermanas. Lo único que hice fue consultar mi Stickphone para saber qué es lo que está pasando a tiempo real.

—¿« Stickphone»? —repitió Harry, confundido, solo para luego negar con la cabeza—. Eso no importa… Lo que quiero saber es porque ustedes han aparecido ante mí… Si no es mucha molestia, claro —agregó apresuradamente a lo último con algo de temor. No quería que las Moiras se enojaran y lo vaporizaran con la mirada.

—Sin duda que esa chiquilla hizo un gran trabajo. ¡Eres un niño muy cortes! —dijo Átropos mientras asentía con felicidad, como aprobando el concepto de cortesía—. Y en cuanto a tu pregunta, pues… Se suponía que debíamos aparecer ante tu primo y su amiguito el Sátiro; pero en vista de cómo están las circunstancias, decidimos hablar contigo, que eres mucho más interesante.

—¿«Interesante»? —repitió Harry, sin saber cómo sentirse ante ese término.

—Si. Interesante —reafirmó Laquesis lo dicho por su hermana—. Tus poderes de videojuegos son obviamente algo cool, después de todo.

—¿S-saben sobre mis poderes? —cuestionó Harry al oír eso mientras retrocedía un paso, sintiéndose de repente asustado.

—No te asustes —le dijo la niña Cloto detrás de su espalda, causando que diera un grito de sorpresa—. No te vamos a hacer nada. Solo queremos… charlar.

—Y sí —continuó Átropos lo dicho por Cloto—. Sí sabemos sobre tus poderes. Es muy difícil que algo que altera la realidad en ese grado pase desapercibido para nosotras. Sobre todo cuando interfiere directamente con nuestro dominio.

—¿A-a qué se refiere? —cuestionó Harry, tartamudeando un poco.

Átropos dio un suspiro al ver eso.

—¿Sabes qué? Empecemos por partes —exclamó, para luego señalarse a sí misma y a sus hermanas—. Lo primero es la presentación. Yo soy Átropos, la que decide el fin de todas las formas de vidas.

—Yo soy Laquesis —continuó la mencionada, sonriéndole mientras consultaba de reojo su celular de última generación—, la encargada de estar al pendiente sobre los seres del mundo y decidir lo que les pasa a tiempo real.

—Y yo soy Cloto —le sonrió la mencionada niña, quien, ahora que notaba Harry, estaba muy entretenida tejiendo algo entre sus manos—, soy aquella que teje con los [Hilos de la Vida] , y también soy la más importante de todas las Diosas del parto y los niños.

—Juntas somos las Moiras —corearon las tres al mismo tiempo, cosa que Harry encontró increíblemente aterradora—, las fuerzas primigenias de la mitología griega que se encargan de gestionar la fuerza del Destino. Somos las hijas de Ananké, la Dama Suerte que es la Diosa Primordial de la casualidad y la inevitabilidad, y Chronos, el Padre Tiempo que es el Dios Primordial que representa al tiempo.

—Y estamos muy interesadas en ti —terminó Átropos, sonriendo ominosamente.

Harry solo pudo decir una cosa al oír todo eso:

—¿No eran las hijas de Zeus?

Las Moiras fruncieron el ceño al unísono al oír eso.

—Sabía que iba a decir eso —se quejó Cloto, haciendo un puchero infantil —. Todo el mundo dice eso.

—Como odio al patriarcado —exclamoo Laquesis, molesta—. Siempre se empeña en reducir a la gente cool que los hace ver menos.

—No, no lo somos —dijo más claramente Átropos, pareciendo más compuesta que sus hermanos —. Eso fue solo un invento de los griegos que no podían tolerar la existencia de deidades femeninas superiores a Zeus. Nosotras somos anteriores incluso al Titán Cronos. Es tan solo que al igual que con Afrodita nos redujeron a ser hijas de Zeus para poder temernos menos.

—Aunque no les funcionó mucho y a la final les dimos destinos terribles a todos los que dijeron aquello —comentó la niña Cloto de pasada, volviendo a concentrarse en lo que sea que estaba tejiendo.

—O-okey —dijo Harry, anotando mentalmente no volver a decir «Zeus» frente a ninguna deidad femenina —. Entonces… ¿Por qué están tan interesadas en mí?

—Oh, querido. Muy sencillo —le respondió Átropos, la que parecía estar más interesada en él de entre las tres—. Ese poder del jugador que tú tienes te fue dado por los Dioses Primordiales del más alto grado: la Vida, la Muerte y el Destino. Es algo que incluso nos supera a nosotras, así que obviamente llama nuestra atención.

—Átropos, no se te olvide explicarle que es un Dios Primordial —dijo Laquesis, aparentemente consultando en su teléfono lo que Harry estaba pensando—. De lo contrario, seguirá estando tan confundido como lo está ahora.

—Hmn. Tienes razón —asintió Átropos, viendo al confundido Harry con una mueca de disculpa—. Veras, mi niño, lo que tu llamas «Dios» en realidad es una encarnación tanto de fuerzas de la naturaleza como de conceptos. La denominación dada por ustedes los mortales para esos seres (que somos nosotras) es «Espíritu Divino», y estos a su vez se dividen en dos categorías: los que son externos a la humanidad y los que surgieron debido a ella. Los que son externos a ella abarcan a Dioses como Ra, Tiamat, Gaia y Urano, mientras que los que surgieron debido a ella son básicamente aquellos que no existían hasta que ustedes los imaginaron de tal manera, como Serapis y Harpócrates, para que me entiendas.

—También existen Dioses como Zeus y su familia que se derivaron de Dioses externos, pero que al mismo tiempo dependen de los rezos de la humanidad para existir —añadió Cloto sin apartar su mirada de lo que estaba tejiendo.

—Pero dentro de todos estos, existe un tipo más elevado —dijo esta vez Laquesis—. Una verdad irrefutable que es inefable para la humanidad. Algo que existe indistintamente en todas las realidades y líneas de tiempo de manera única sin importar lo que pase. Encarnaciones de conceptos que son las derivaciones de todo aquello que nos conforman a nosotros, los Espíritus Divinos.

—En otras palabras, un Dios Primordial que es el origen de la imagen divina —concluyó Átropos de nueva cuenta—. Algo como la Vida y la Muerte, que son los principios de la Gran Madre Tierra, y el Destino, que es una fuerza soberana que nos mueve a nosotras, las Moiras.

—Y también está nuestro padre Chronos, que es el Tiempo; nuestra madre Ananké, que es la Suerte y lo Inevitable; y otros cuantos como el Espacio —mencionó de pasada Cloto.

—No pongas esa cara de que tu cerebro ha explotado. Es algo muy sencillo de entender —dijo Laquesis, cruzándose de brazos con diversión.

Harry, quien no pensaba lo mismo que Laquesis, sacudió la cabeza mientras trataba de procesar lo que acababa de escuchar.

—Entonces —dijo—, ¿estos tales Primordiales de los que me hablan me dieron mi poder?

Las Moiras asintieron.

—¿Por qué? —cuestionó Harry. No entendía como era posible que un ser extremadamente poderoso decidiera hacer su vida un videojuego de la noche a la mañana.

—Oh, querido. Es muy sencillo —le respondió Átropos, sonriéndole maternalmente—. Lo hicieron porque lo encontraron divertido.

—¿Qué? —cuestionó Harry, pensando que había escuchado mal.

—¿Crees que ser inmortal es fácil? —le cuestionó Laquesis, dándole una mirada un tanto molesta—. Existir por eones mientras eres capaz de todos no es divertido. Incluso nosotras, que existimos en un rango menor a los Primordiales, encontramos agobiante el hecho de ser capaz de todo. Ni siquiera puedo decirte lo que se siente cuando existes más allá de conceptos como Tiempo y Espacio.

—Así que los Primordiales hicieron lo que nosotras hacemos todo el tiempo —explicó Cloto, sonriendo tiernamente—. Agarraron a un mortal y lo convirtieron en su fuente de entretenimiento.

Harry parpadeó.

—Y-yo…

—Ah, pero tú no eres tan solo un juguete —lo interrumpió Laquesis, adivinando sus pensamientos—. Concediéndote tanto poder, los Primordiales te concedieron la capacidad de crecer indefinidamente. Dependiendo de lo que hagas, podrías incluso superarnos a nosotras.

—Mejor dicho, ya nos has superado —exclamó Átropos

—¿Que yo qué? —cuestionó Harry, sintiéndose de repente extremadamente estúpido. No podía seguirle al paso a lo que sea que estaba pasando.

—Solo fijate en tu capacidad de resucitar cuando mueres —le señaló Átropos—. Eso es algo que inflige a la Muerte y a la Vida. Normalmente, los seres vivos no pueden ni deben resucitar.

—O al menos, no en circunstancias normales —añadió Cloto.

—Y si por eso no fuera poco, también has infligido al Destino desde hace rato —comentó Laquesis, sonriendo—. Después de todo, incluso aunque la Vida sentó las bases para que esta realidad fuera como la vez, Ananké ejercía presión para que todo sucediera como debía ser. Uniendo a ese chiquillo de los nuestros a tu [Fiesta], has dado un gran giro a los eventos, aunque no lo parezca.

—Yo… —Harry inhaló y exhaló—. ¿A ver si entiendo? ¿Dicen que mi poder me lo dieron los Dioses más importantes de la realidad porque estaban aburridos?

Las Moiras asintieron.

—¿Y ahora estoy rompiendo todas las leyes de la realidad?

Otro asentimiento.

—Entonces —exclamó Harry, haciendo una mueca de ligero miedo—, ¿qué pasa con eso? ¿Acaso están molestas y han venido a asesinarme?

Las Moiras compartieron una mirada.

Y luego rieron.

—¿Asesinarte? —cuestionó Laquesis, riendo de una forma un tanto seductora—. ¿Por qué haríamos eso? ¡No habíamos estado tan entretenidas desde que jugamos juegos de azar con Laima y sus hermanas!

—No, Harry —le dijo Átropos, sonriéndole—. Nosotras no venimos a matarte. Nosotras tan solo vinimos a charlar contigo.

—Y a darte regalos —añadió Cloto.

—Y eso también —asintió Átropos.

—N-no lo entiendo —dijo Harry, sin entender un pepino acerca de todo lo que estaba pasando—. ¿Por qué ustedes querrían darme regalos?

—Vaya que eres lento —resopló Laquesis, sonando tan impertinente como solo una adolescente podía serlo—. ¿Qué no nos escuchaste? Eres súper entretenido. Con eso basta para que queramos regalarte cosas.

—¡Si, Harry! —asintió Cloto, sus manos tejiendo de manera mágica mientras su emocionada mirada estaba posada sobre él—. ¡Antes de conocerte yo lo único que hacía para entretenerme era tener concursos de tejidos con Skud! ¡Ahora mi vida es mucho más divertida!

—Y yo no llevaba milenios sin divertirme —dijo Átropos con nostalgia—. Creo que la última vez que hice algo divertido fue cuando aparecí junto a mis hermanas en frente de la madre de Melegrao y le dije que su hijo estaba destinado a morir terriblemente.

—Oh, sí. Eso fue muy divertido —asintieron Cloto y Laquesis al mismo tiempo, en acuerdo.

—¡Pero ahora mirame! —gritó de repente Átropos—. ¡Como ya no tengo que manipular las fuerzas del Destino, tengo mucho tiempo libre y puedo hacer una gran cantidad de cosas! ¡Ahora doy profecías gratis por internet y le digo a todas las personas como y cuando morirán! —Átropos dio una sonrisa divertida—. ¡No sabes cuan divertida es la cara que ponen los mortales cuando les digo eso!... ¡Oh, y la cara que ponen cuando adelantan su final al tratar de evitarlo es aún mejor!

—Y mirame a mí —dijo Laquesis de repente, señalándose a sí misma y a su celular—. Como ya no estoy obligada a ver si todo marcha bien o si hay un tipo poco cool interfiriendo con las fuerzas del Destino, tengo tiempo libre para hacer cosas más interesantes. Cosas como aprender acerca del mundo moderno y convertirme en una Influencer… ¡No sabes lo divertido que es tomarme una selfie cada cinco minutos y competir con Heimdall a ver quien obtiene más seguidores en Instagram!

—Yo sí me quedé igual. Me encanta tejer, después de todo —dijo Cloto al ver su mirada—. Lo único que cambió es que ahora no tengo porque limitar mis diseños a cosas tan aburridas como la vida de los bebes. ¡Ahora puedo tejer cosas interesantes como suéteres, medias y monstruos post-apocalípticos hechos de hilos!

—A-ah… —exclamó Harry al oír todo eso, sin saber que más decir—. O-okey.

—En serio, Harry —continuó Átropos, dando una mirada nostálgica al horizonte—. Antes éramos súper aburridas. El clásico modelo del triplismo mitológico. No había diferencia sustancial entre nosotras.

—Éramos tan poco cool —dijo con pesar Laquesis.

—Aunque estaba la ventaja de que no necesitábamos espejos porque las tres lucíamos idénticas —añadió Cloto de pasada.

—Alguna vez eso estuvo bien —continuó Átropos, sin hacerla caso a sus hermanas—. No había necesidad de ser distinta una de la otra. Al fin y al cabo, en un principio éramos un solo ser.

—¿Un solo ser? —repitió Harry, sorprendido al escuchar eso.

Átropos asintió.

—Para que no te sorprendas tanto, dejame que te lo explique —dijo ella—. Existe un clásico modelo que ustedes los mortales suelen usar para interpretar a los Espíritus Divinos; más en específico, a las Diosas. Se llama triplismo, y consiste en decir que existen tres seres en un solo ser.

—Como eso que los cristianos dicen acerca de ese viejo pedo de Elohim —explicó Cloto—. Eso del Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

—Esto es extremadamente usado. Sobre todo en mitologías como la nuestra —añadió Laquesis—. Por ejemplo, mira a ese murciélago fofo al que acabas de matar y a sus hermanas. O a esa chiquilla inexperta en fotos de Medusa y sus hermanas. Todas ellas van en grupos de tres y son prácticamente idénticas.

—No es casualidad. Es causalidad —volvió a decir Átropos—. Ellas tienen naturaleza divina incluso aunque como tal no son Diosas. Venir de tres en tres está en su naturaleza.

—Pero como podrás ver —dijo Laquesis, de repente luciendo algo molesta—, siempre existe una central y las otras dos son innecesarias. Meros añadidos que surgieron debido a la fe humana. Solo una de ellas es la original, el «ser» que llevaba un nombre y se dividió a sí misma en tres, convirtiéndose en una faceta de sí misma.

—Alecto es la central de las Furias y Medusa es la central de las Gorgonas —continuó Cloto, sin dejar de tejer—. En nuestro caso, aunque la división sucedió porque empezaron a adorarnos como dos Diosas distintas, solo una de nosotras es la central. Y esa es…

—Yo —se señaló a si misma Átropos—. Una mujer mayor de actitud serena y regia: esa era la Diosa Moira original. Una Diosa que regía sobre los principios de la Vida, la Muerte y el Destino igual que una suprema Diosa Madre.

—Aunque creo que te pasas con la parte de mayor —refunfuñó Laquesis por lo bajo—. Pareces más una abuela que una madre.

Átropos no le hizo ningún caso.

—No te preocupes —le comentó Cloto a Harry al ver su extrañeza—. Solo está molesta porque las únicas que recibimos adoración de las tres somos Átropos y yo. Ya se le pasará en unos cuantos siglos. Siempre se la pasa.

—¡N-no me mires con esa cara de lástima! —gritó Laquesis con un ligero sonrojo al ver su mirada—. ¡No me interesa ser adorada o querida por ustedes, los humanos! ¡Para una Diosa como yo ustedes los mortales no son más que insectos que puedo aplastar con mi bota o juguetes que me ayudan a entretenerme! ¡Ustedes no me importan para nada!

—Dices eso, pero cada vez que ocurre un incidente temporal que pueda afectar a la humanidad, tú eres la primera que se preocupa y corre a tratar de resolverlo —comentó Átropos con una mirada divertida.

—¡Átropos! —chilló Laquesis, poniéndose por completo roja.

Átropos negó con la cabeza y miró a Laquesis con diversión, como diciendo: «Ah, los niños».

—Pero cuando los Primordiales te dieron tus poderes, todo eso dejó de tener sentido —continuó ella, ignorando a la avergonzada Laquesis—. Al igual que nuestras congéneres de otras mitologías, fuimos relegadas a ser meras observadoras. Ya no era necesario funcionar de manera tan anticuada. Podíamos adaptarnos en base a lo que estaba pasando.

—En otras palabras, nos pusimos a aprender acerca de la cultura humana —explicó Cloto—. Y así, aprendimos acerca de los tres pilares de la historia humana: la televisión, el internet y el queso.

—¿El queso? —repitió Harry, anonado.

—Si. El queso —reafirmó Cloto—. Mi favorito es el de mozzarella

—El resultado es lo que ves ante ti —dijo Átropos luego de que Cloto dijera eso—. Las tres caras que representan al tiempo y a la civilización humana: niña, adolescente y adulta.

—Aunque, de nuevo, eres más anciana que adulta —volvió a farfullar la todavía molesta Laquesis.

Átropos volvió a ignorarla.

—¿Ya entiendes todo? ¿O quieres que sigamos hablando y hablando? —preguntó ella—. Mira que tenemos todo el tiempo del mundo… Literalmente. Alrededor de este puesto de frutas el tiempo pasa tan rápido que es como si el resto del mundo se hubiera paralizado.

Al oír eso, Harry miró a sus alrededores, solo para contemplar con asombro que las palabras de Átropos eran ciertas. Parecía como si el tiempo se hubiera paralizado para todos excepto para él y las Moiras.

—No tienes porqué sorprenderte. Nuestro padre es Chronos, aquel del que el Titán Cronos deriva su poder y su nombre —le recordó Átropos—. Para nosotras manipular el tiempo es muy fácil. Si quisiéramos hasta podríamos paralizar un continente entero o reducirlo a polvo al acelerar su tiempo de vida hasta su muerte. Algo como acelerar el tiempo en un puesto de fruto no es nada.

Harry no pudo evitar sudar frio ante eso.

—Bien —dijo luego de unos segundos—. Ya entiendo todo. Pueden hacer lo que vinieron a hacer.

Al fin y al cabo, pensó él, que tres Diosas Primigenias le dieran regalos haría su vida mucho más fácil. Quizás al fin podría ser más roto que Percy.

—Muy bien —dijo Cloto con emoción al oír eso, para luego extenderlo aquello que estaba tejiendo con tanta emoción—. Toma mi regalo, entonces.

Harry agarró el regalo con rapidez y le echo una mirada.

—¿Un gorro? —cuestionó, confundido y un tanto decepcionado. ¿Por qué una Diosa Primigenia de la vida y el destino le estaba dando un gorro?

—Es un gorro mágico —explicó Cloto—. Cuando te lo pongas se unirá a tu alma y se volverá parte de ti como si fuera tu símbolo divino. Se volverá infinitesimal y aunque se rompa serás capaz de regenerarlo de manera infinita simplemente deseándolo sin costo alguno de energía mágica.

—Pero es un gorro —repitió Harry.

—Puede convertirse en un guardarropa entero si lo deseas —explicó Cloto, sin parecer molesta. Harry pensó que como era una Diosa de los niños debía estar acostumbrada al comportamiento de estos—. Póntelo para que veas.

Harry le hizo caso y se puso el gorro.

Cloto sonrió al ver eso y chasqueó los dedos, causando que Harry de repente se encontrara vistiendo lo que parecía ser un muy adorable (y vergonzoso) traje gigante de conejo.

—¡Rápido, Laquesis! ¡Tomale mil fotos! —gritó Cloto ante eso, sonriendo bromistamente como una niña traviesa.

Al oír la palabra «fotos», Laquesis abandonó aquel estado que Harmusp definitiva como «modo tsundere». Mil cámaras aparecieron ante ella con un simple gesto de su mano, y, ante los avergonzados ojos de Harry, le tomó mil fotos.

—Luces tan adorable y lindo —dijo ella con dulzura, ignorando como se retorcía en el piso debido al daño que sufrieron sus ojos por los mil haces de luz de sus cámaras—. De hecho, luces tan adorable y lindo que te subiré a mis redes sociales. Estoy segura que esto superará la selfie de Heimdall con una Hela dormida sobre la encarnación del hambre.

Y a continuación, presionó su celular, subiendo la foto de Harry a sus redes sociales.

En ese momento, Harry quiso morir.

—Oh, vamos. No seas dramático —dijo Laquesis, aparentemente usando su teléfono para saber lo que estaba pensando—. Solo tengo cien millones de seguidores. No van a ser muchas personas las que te van a ver así.

—«¡¿Cien millones?!»—pensó Harry, de repente teniendo ganas de llorar.

—Tranquilo. Te devolveré a la normalidad para que te sientas mejor —dijo Cloto, chasqueando sus dedos y devolviéndolo a su estado normal—. Ahora, dejando de lados las bromas, te voy a explicar lo que puede hacer mi regalo —explicó, alzando un dedo—. Numero uno: puede convertirse en cualquier tipo de prenda que desees. Medias, zapatos, camisa… Lo que sea. Se puede convertir en un conjunto entero si lo deseas.

—Ya me di cuenta —murmuró Harry por lo bajo, ganándose una mirada divertida de Cloto.

—No te preocupes —le dijo ella—. Yo solo pude cambiarla porque no la fusionaste adecuadamente con tu alma. Una vez que hagas eso, yo perderé cualquier autoridad sobre esa prenda.

Harry no pudo evitar sentir alivio al oír eso.

—Ahora, el segundo punto es mucho más interesante —continuó Cloto, alzando un dedo—. Sucede que mi regalo es como la Vida misma: al principio no parece la gran cosa, pero conforme pasa el tiempo crece y crece hasta superar incluso la imaginación de su creador… En otras palabras, mi regalo tiene la capacidad de evolucionar al absorber materiales… Echale tu famoso [Observar] para que te des cuenta por ti mismo.

Agarrando el gorro mientras se decía lo escalofriante que era el hecho de que Cloto supiera tanto sobre sus poderes, Harry le lanzó un [Observar] a su gorro.

¡Ping!

[Atuendo Majestuoso de la Vida Primigenia]

[Calidad: Divina]

[Obtenido de: la Diosa Primigenia Cloto, quien lo tejió especialmente para ti con los hilos de la vida]

[Atributos: [0DF] [-0DMGRecibido] [0HP]

[Durabilidad: 100%]

[Un regalo de la Diosa Cloto hecho especialmente para ti. Es un atuendo divino hecho con los [Hilos del Destino] que representan a la Vida. Es virtualmente indestructible, pues goza de la capacidad de regenerarse a tu voluntad sin costo alguno de [MP]. Adicionalmente tiene la capacidad de absorber materiales para así obtener mejores atributos y siempre huele a rosas y cosas bonitas, así que no hay necesidad de lavarlo nunca]

[Si te lo pones y te concentras, puede fusionarse con tu alma]

—Ahora saca algo de tu [Inventario] y colócaselo para que lo absorba —le ordenó Cloto.

Como temía que se enojara y la arrancara la cabeza con sus hilos, Harry le hizo caso. Abrió su [Inventario] y sacó cosas que pensó que podrían ser absorbidas por el [Atuendo Majestuoso de la Vida Primigenia]: una piedra, un pedazo de bronce obtenido al haber matado a todas las estatuas poseídas, una capa de piel que soltó el oso Inferius y la [Coraza de Carcinos (Especial)] que obtuvo al matar a Don Cangrejo.

—Ahora simplemente pon todo eso encima de mi regalo y piensa que quieras que mi regalo lo absorba todo —le explicó Cloto.

Harry le hizo caso de inmediato.

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡El [Atuendo Majestuoso de la Vida Primigenia ha absorbido el material [Piedra]!]

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡El [Atuendo Majestuoso de la Vida Primigenia ha absorbido el material [Bronce]!]

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡El [Atuendo Majestuoso de la Vida Primigenia ha absorbido el material [Piel de Oso Inferius]!]

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡El [Atuendo Majestuoso de la Vida Primigenia ha absorbido el material [Coraza de Carcinos (Especial)!]

¡Ping!

[Atuendo Majestuoso de la Vida Primigenia]

[Calidad: Divina]

[Obtenido de: la Diosa Primigenia Cloto, quien lo tejió especialmente para ti con los hilos de la vida]

[Atributos (Normales): [10%DF] [-250DMGRecibido] [400HP] [5%DFMAG]

[Atributos (Especiales): Mejora la REG de HP en un 10% cuando estas en bosque]

[Durabilidad: 100%]

[Un regalo de la Diosa Cloto hecho especialmente para ti. Es un atuendo divino hecho con los hilos del Destino que representan a la Vida. Es virtualmente indestructible, pues goza de la capacidad de regenerarse a tu voluntad sin costo alguno de [MP]. Adicionalmente tiene la capacidad de absorber materiales para así obtener mejores atributos y siempre huele a rosas y cosas bonitas, así que no hay necesidad de lavarlo nunca]

[Si te lo pones y te concentras, puede fusionarse con tu alma]

—¿Qué te parece? —cuestionó Cloto, sonriendo—. Súper genial, ¿no? Si absorbes un material como la [ Piel del León de Nemea] sus propiedades pueden irse por las nubes. Ni hablar de lo que pasaría si por casualidad obtienes el corazón de un Dragon de alto nivel o la sangre de un Espíritu Divino.

—¡Pero eso no es nada! —grito Laquesis de repente, pareciendo un poco molesta por el hecho de que el regalo de Cloto parecía estar gustándole mucho—. ¡Mi regalo es aún mejor!... ¡Ten, toma esto!

Seguidamente, extendió su mano, entregándole un celular.

—¿Un celular? —se preguntó Harry, antes de negar con la cabeza para sí misma. No podía juzgar las cosas por su apariencia. Con las Moiras hasta un pedazo de papel podría terminar resultando un arma ultra-poderosa.

—Luce como un celular, pero eso es solo por conveniencia de mi personalidad actual —explicó Laquesis—. En realidad se trata de una versión reducida de las varas que uso para medir el [Hilo de la Vida] de Cloto… Para que lo entiendas sencillamente, puedes decir que es mi herramienta con la cual observo la realidad y las distintas líneas de tiempo y con la cual uso mi [Autoridad Divina] como hija de Ananké para manipular la casualidad.

—Entonces… —exclamó Harry, sin entender un pepino de lo que Laquesis le estaba diciendo—. ¿Qué hace?

—Si lo fusionas con tu juego, mejorará las capacidades de análisis de este en gran medida —explicó ella—. Todavía serás incapaz de comprender los poderes de los Espíritus Divinos mientras tu nivel sea muy bajo; pero ahora podrás absorber información acerca del pasado de estos sin temor a que ellos se den cuenta y traten de matarte por espiarlos.

—¿Yo no podía usar [Observar] sobre los Dioses? —cuestionó Harry

Laquesis le dio una mirada que decía: «¿Eres estúpido, o te haces?»

—¿Nadie te ha enseñado que nosotros los Espíritus Divinos somos masas andantes de energía? —cuestionó ella—. Incluso el más débil emite la suficiente energía como para alimentar una ciudad durante un milenio. No puedes simplemente analizar a un ser de clase con capacidades mágicas de tan bajo nivel. Sería como tratar de analizar las propiedades del sol mediante un telescopio.

—¿Okey? —exclamó Harry con duda, todavía sin entender lo que podía hacer el regalo de Laquesis.

—¡Solo guardalo en tu inventario y observame a mí y a mis hermanas! —dijo ella con molestia.

Temeroso de que le hiciera algo (como volver a enceguecerlo), Harry le hizo caso. Guardó el celular en su inventario, causando que un «¡Ping!» sonara, y le lanzó un [Observar] a Laquesis y sus hermanas

¡Ping!

[¡Espíritus Divinos de alto rango detectados! ¡Pasando a modo análisis debido al bajo nivel de poder del usuario!]

¡Ping!

[Nombre: Cloto]

[Título: La Hilandera]

[Origen: Mitología Grecorromana]

[Progenitores: Ananké (madre) Chronos (padre), Moira (versión original)]

[Descendientes: no posee]

[Otras formas: Nona (esencialmente no hay ninguna diferencia con su forma actual)]

[Gustos: Tejer, los niños, torturar a los mortales para su entretenimiento y el queso mozzarella]

[Disgusto: Los que maltratan a los niños, los que odian el tejido y Agrio y Toante)]

[Rango de relación con el usuario: Me gusta]

[Probabilidad de relación amorosa: 0% (Para Cloto, todos los mortales son como sus hijos)]

[Cloto es una de las tres Diosas que surgieron desde la Diosa Moira original. Ella encarna el lado precursor de la vida de la mencionada deidad, y debido a eso maneja el [Hilo de la Vida, que es una encarnación del precepto primordial del Destino y el comienzo. Ella ama tejer y entretenerse con los destinos horribles de los mortales, sobre todo de los Semidioses]

[A ella se le reza durante el noveno mes de embarazo para que el niño nazca sano y salvo. Es especialmente conocida por aparecer junto a sus hermanas en frente de los mortales recién nacidos y alumbrarles a sus progenitores los destinos de sus hijos (y también por reírse cuando los mortales ponen caras trágicas antes sus terribles destinos). Tiene un punto de vista que es alienígena para la humanidad]

¡Ping!

[Nombre: Laquesis]

[Título: La que Decide la Suerte]

[Origen: Mitología Grecorromana]

[Progenitores: Ananké (madre) Chronos (padre), Moira (versión original)]

[Descendientes: no posee]

[Otras formas: Decima (esencialmente no hay ninguna diferencia con su forma actual)]

[Gustos: Observar a la humanidad y sentir el cariño de esta, torturar a los mortales para su entretenimiento y el queso guayanés]

[Disgusto: Sentirse triste debido a la falta de admiración, el temor que siente de desaparecer debido a que es irrelevante entre las tres Moiras y Agrio y Toante)]

[Rango de relación con el usuario: Me gusta]

[Probabilidad de relación amorosa: 25% (Parece ser que si te vuelves un adolescente, Laquesis estaría dispuesta a pasar un rato contigo… ¡P-pero es solo porque ella quiere divertirse! ¡N-no es porque quiere sentirse amada por alguien!)

[Laquesis es una de las tres Diosas que surgieron desde la Diosa Moira original. Ella nació debido a la naturaleza de la Diosa Moira original como una Diosa Madre de tres caras, y esencialmente no representa nada en específico. No tiene una importancia especial comparada con sus hermanas]

[Ella no tiene creyentes como sus hermanas y la única razón por la que no desaparece es debido a su naturaleza como Diosa Primigenia. Incluso así, ella siente temor ante una eventual desaparición y siente por lo mismo un disgusto instintivo hacia Átropos, quien es la más reverenciada de las tres. Tiene un deseo extremo de ser amada y admirada debido a «no querer desaparecer», razón por la que se ha sumergido en las redes sociales. Tiene un punto de vista que es alienígena para la humanidad]

¡Ping!

[Nombre: Átropos]

[Título: La Parca]

[Origen: Mitología Grecorromana]

[Progenitores: Ananké (madre) Chronos (padre), Moira (versión original)]

[Descendientes: no posee]

[Otras formas: Morta (esencialmente no hay ninguna diferencia con su forma actual)]

[Gustos: Sus hermanas, tú, torturar a los mortales para su entretenimiento y el queso chédar]

[Disgusto: Los que dañan a sus hermanas y Agrio y Toante)]

[Rango de relación con el usuario: Me gusta]

[Probabilidad de relación amorosa: 10% (Átropos tiene la compostura de una madre, pero… ¿Qué es esto? ¿Su núcleo como Diosa de la Muerte reverbera ante tu presencia?)]

[Átropos es una de las tres Diosas que surgieron desde la Diosa Moira original. Ella encarna el lado destructor de la vida de la mencionada deidad, y debido a eso maneja las [Tijeras de la Muerte, que son una encarnación del precepto primordial del Destino y el final. Ella es la Diosa central entre sus tres hermanas y tiene una compresión de sí misma como «la original» por esa misma razón. Debido a eso, no puede evitar dirigirse hacia Cloto y Laquesis como si fueran sus hijas. Siente preocupación cuando ve a Cloto muy sumida en su trabajo y también siente tristeza por el disgusto de Laquesis hacia su persona, aunque no lo demuestra. Si las ve en peligro (como sucedió en la Gigantomaquia), es capaz de mostrar un lado aterrador que aterrorizaría incluso a Enio, la Diosa de la Guerra Sangrienta]

[A ella se le reza ampliamente porque los mortales le temen un montón debido a su papel como Señora del Fin. Genera tal respeto que sus nombres como Parca y Morta son usados para referirse a una gran cantidad de Dioses de la Muerte, así como a sus hermanas. En adición, ella tiene una naturaleza muy semejante a la de cierta Diosa que conoces, aunque el rango de poder es algo distinto. Hagas lo que hagas, no la confundas con una de las Grayas, o sufrirás un destino horrible. Su nombre literalmente significa «inevitable»]

[Ella tiene un punto de vista que es alienígena para la humanidad y siente un extraño e instintivo cariño hacia ti]

Laquesis hizo una expresión extraña.

—¡Q-quita eso! —gritó, poniéndose roja. Sobre todo al ver su ventanilla.

Harry, quien también se sentía extrañamente avergonzado al ver aquella información, le hizo caso de manera apresurada

—Q-que vergüenza. ¡T-traicionada por mi propio regalo! —murmuró Laquesis con el rostro rojo, luciendo de una manera indigna para una Diosa Primigenia a la que el mismo Zeus temía.

—Ya, ya —le dijo Cloto, dándole palmaditas en la espalda —. No es momento para que te pongas así. Síguele diciendo que más hace tu regalo, que tú y yo sabemos que no solo es una Goddex

Laquesis se recuperó repentinamente al escuchar eso (aunque su hermoso rostro todavía estaba algo rojo)

—¡Cierto! —se dirigió hacia Harry a continuación: —. Veras, mi regalo también tiene otras funciones. Por ejemplo, ahora puedes tomar fotos, escuchar música, enviar mensajes y conectarte a las redes sociales sin temor a que un monstruo friki se dé cuenta de donde estas. Lo único que no puedes hacer es conectarte a internet; pero del resto puedes hacer un montón de cosas.

—¿Quiere decir que sí era un teléfono de verdad? —se preguntó Harry, asombrado.

Laquesis ignoró su pregunta.

—Ahora sigues tú —le dijo con molestia a Átropos, quien no pareció molestarse ante eso, aunque Harry no pudo olvidar lo que acababa de leer.

—Hmm. ¿Qué puedo darte? —murmuró Átropos, pensativa—. Yo no soy como mis hermanas. Todo mi ser es un muy… peligroso. Cualquier regalo que te diera seria uno que rompería el sentido del equilibrio y haría que lograras todo fácilmente, y eso sería muy aburrido.

—«Pues yo no estoy de acuerdo»—se dijo Harry, aguantándose las ganas de decirle a Átropos que no había nada de malo con que le diera un objeto ultra-mega poderoso.

—¡Ya sé! —exclamó Átropos, para luego sonreír.

Y entonces, ella brilló y cambó de forma. Cambió a una forma que pareció enmudecer al ya paralizado mundo.

Su pelo era como la noche misma dada forma y sus ojos eran como las más preciosas joyas ónix que existían. Su piel era tan blanca como la luna llena y tan hermosa como la más terrible de las ilusiones. Su cara era tan hermosa que inspiraba terror, igual que la observación de un objeto que estaba más allá de toda comprensión. Para culminar, ella vestía con una túnica blanca igual a la de sus hermanas, con la diferencia de que su túnica tenia detalles negros y que a un costado de su cuerpo habían unas gigantescas tijeras que hicieron que los sentidos de Harry gritaran nada más verlas, todo rematado con un cuerpo extremadamente voluptuoso que haría que la mismísima Diosa Afrodita muriera de la envidia. Un cuerpo que era la encarnación del concepto de «madre primigenia» y «adulta»

Harry no pudo evitar sonrojarse nada más verla. Sonrojo que se acrecentó cuando, para su sorpresa, Átropos se le acercó con un rostro dulce, se agachó hasta que su rostro quedó en frente del suyo (ella media alrededor de un metro setenta y cinco), y le dio un beso en la frente mientras le mostraba sin querer su gran escote.

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡Has obtenido la ventaja [Afección de la Parca (Átropos)!]

¡Ping!

[Afección de la Parca (Átropos): Pase lo que pase, la Parca siempre estará mirándote y echándote porras]

[Da un chance permanente del 1% de causar [Muerte Instantánea] con cada ataque. Da a los aliados los efectos de [Toque de Muerte] siempre y cuando estés cerca de ellos. Mejora la chance de critico en un 30% cuando alguien —ya sea aliado o enemigo— está próximo a morir ([HP] es inferior al 25%)]

Harry no estaba seguro que fue lo que lo asombró más. Si lo que le decía la ventanilla, o el beso maternal de Átropos.

—Nada mal, ¿eh? —exclamó Átropos con una dulce sonrisa, pareciendo referirse tanto a su regalo como a su nueva forma—. Tal vez no sea una [Bendición Divina]; pero cuando se trata de una Diosa de mi nivel incluso los deseos inconscientes causados por la afección pueden alterar la realidad. Estoy segura de que por lo menos la parte de proteger a tu aliados te servirá en el futuro —ella le guiñó un ojo, apartándosele—. Por supuesto, si en el futuro subes unos cuantos niveles yo estoy dispuesta a prestarte un poco más de mi fuerza. Incluso estaría contenta de machacar a esos bastardos de Agrio y Toante contigo como mi héroe personal… He estado viendo una película muy buena llamada Rambo últimamente , y he pensado en una cuantas modificaciones que podría hacerle a mi porra…

Harry, sin saber muy bien que decir ante todo eso, simplemente guardó silencio mientras trataba de hacer que su rostro dejara de estar tan rojo.

— Oh, genial. Mi regalo era mucho mejor; pero quedó mas impactado por los senos de Átropos — se quejó Laquesis, echándole una mirada envidiosa a Átropos mientras miraba su propia delantera, que era inusualmente grande para una adolescente pero que no le hacía competencia a la de Átropos

—No hay por qué ser envidiosas, Laquesis. Es simplemente que el aura de una mujer con experiencia es mejor que la de unas simples niñas — dijo Cloto con aire de sabiduría.

— ¡Pero las tres tenemos la misma edad y tampoco ninguna de las tres ha estado con ningún hombre! —gritó Laquesis al oír eso, solo para luego enrojecer al darse cuenta lo que acababa de decir.

—Ya con eso es todo, Harry —le dijo Átropos, sonriendo—. Puedes regresar a tu muy entretenida histo… que diga, a tu vida — se corrigió apresuradamente, sonriendo aún más.

Escuchar eso hizo que Harry por fin reaccionara.

—O-oh. S-sí —dijo, mientras internamente se preguntaba que estaba pasándole.

— Pero antes de eso — dijo Átropos de repente, dejando de sonreír—. Dejame hacerte una advertencia de parte de las tres: el Destino es una fuerza cruel y nuestra madre Ananké lo es aún más. Mientras más te apartes del curso natural de las cosas, mas Ananké ejercerá presión para que las cosas importantes sucedan como deben suceder.

—¿A qué se refiere? — preguntó Harry, de repente sintiéndose algo nervioso.

— Imagina la realidad como un árbol — le dijo Cloto, formando un árbol en el aire con sus hilos—. Está el tronco, que es el centro; las raíces, que son aquellas que dan pie a las cosas; las ramas, que son las divisiones del árbol; las hojas, que son la sub-divisiones de las sub-divisiones; y los frutos, que son aquellos que pueden originar otro árbol más pequeño que el original.

— El centro es la dimensión primaria u origen, las raíces son los elementos que sustentan tal realidad, las ramas son los universos paralelos, las hojas las líneas de tiempo y los frutos aquello que puede originar una dimensión secundaria.

— Sonará muy confuso; pero el Destino es tanto variable como limitado —dijo Laquesis, de repente poniéndose seria—. Existen eventos que siempre suceden en la dimensión primaria y que siempre se repiten en las demás dimensiones, y otras que no importan un comino si se repiten o no.

—Para que lo entiendas mejor, la dimensión primaria es como el «archivo central» del cual se derivan los demás archivos —explicó Átropos—. Las ramas y las hojas son simplemente formas en que las cosas terminaron siendo en base a la programación. Es como un videojuego de rutas donde puedes tomar múltiples caminos de una manera que te hace pensar que todo es variable; pero al final esos caminos ya estaban «programados» para que los tomara.

—Para explicarlo aún mejor, usaré palabras aún más sencillas — dijo Cloto al ver como Harry todavía seguía confundido—. En este momento, existen varias opciones que puedes tomar. Puedes responder, puedes callar, puedes tratar de ignorarnos, puedes tratar de irte y puedes hacer otro montón de cosas más. Al mismo tiempo, si decides responder, tienes la capacidad de responder de múltiples maneras. A primera instancia parece que tienes libre albedrio; pero al final estas tomando opciones que ya existían. Es solo tu personalidad lo que hace que la decisión tomada sea distinta.

— Creo… creo que entiendo —dijo Harry, algo dudoso—. Lo que todavía me complica es lo de la dimensión primaria y la dimensión secundaria. ¿Quieren decir que existen universos paralelos?

—Claro —asintió Átropos—. La cuestión aquí es que la dimensión primaria es aquella de donde se derivan los universos paralelos. Pueden existir múltiples dimensiones primarias; pero no pueden existir dos dimensiones primarias con el mismo precepto.

—Es como un canal de televisión —dijo Cloto—. Puede existir una dimensión donde no existan los Dioses y también puede existir una dimensión donde haya un apocalipsis zombi, y cada una puede ser una dimensión primaria

—Para que lo comprendas aún mejor, te contaremos un secreto: nosotras como Diosas del Destino somos únicas —explico Laquesis sonriendo, pareciendo orgullosa de ser «única»—. Por lo menos en una misma dimensión primaria no se formaran versiones alternativas de nosotras si se crea una nueva línea de tiempo. Existiremos únicamente nosotras tres en esta dimensión tan ridículamente grande.

—Otra cosa es en otra dimensión primaria. Ahí si habrá otra versión de nosotras que serían como otras hermanas con nuestro mismo nombre —explicó Cloto—. En realidad podríamos existir en todo el omniverso si lo quisiéramos; pero entonces tendríamos dolores de cabeza a cada rato mientras vigilamos el destino, así que decidimos dejar que nuestros padres crearan más «agentes Moiras» que vigilaran otras realidades.

—Aunque en realidad son pocas las que existen aparte de nosotras —comentó Átropos—. No son muchos los mundos donde la Era de los Dioses todavía esté en pie o que siquiera haya existido en primer lugar.

—Dicho eso, esta dimensión es especial —comentó Laquesis—. Cuando los Primordiales te concedieron tu poder se encargaron de hacer las cosas lo más simple posible. Hagas lo que hagas, no se formará una realidad alternativa dóndes exista otro tú con tus mismos poderes del jugador. Tú eres tan único como nosotras.

—Aunque siempre existe la posibilidad de que la historia del hombre diverja antes de tu nacimiento y que se produzca otra versión de ti; pero en ese caso ya no serias el «tú» actual. Sería más bien como otra persona con un ligero parecido contigo. Incluso podría no llamarse Harry Potter y ser una niña llamada Harriet o Lily —comentó Cloto, pareciendo no notar lo escalofriante que sonaban sus palabras.

—B-bien —dijo Harry, a pesar de que no se encontraba para nada «bien»—. Ya que me explotaron la cabeza al revelarme el secreto de la realidad… ¿Podrían explicarme a que se referían con que tengo que cuidarme de su madre?

—A eso vamos —dijo Átropos, serena y regia de una manera que Harry encontró increíblemente hermosa—. Es algo un poco más sencillo de entender ahora que sabes todo lo que te dije. Veras, como dijo Laquesis, existen eventos importantes y otros que no. Son más los que no importan que los que sí, pero también existen eventos extremadamente importantes para el curso de esta dimensión. Eventos como la obtención del fuego de la humanidad, la derrota del Titán Cronos a manos de sus hijos, el descubrimiento de América y el que Luis Fonsi haya decidido volverse cantante y sacar su canción Despacito:

—¿Que-qué? —cuestionó Harry al oír lo último, incrédulo.

—Son eventos sin los cuales la humanidad no podría haber prevalecido, y por lo tanto eventos por los cuales gran parte de los Dioses no hubieran logrado sobrevivir —explicó Átropos, ignorando su sorpresa—. Son eventos que pase lo que pase y sin importar que tanto cambien las cosas tienen que ocurrir. Así sea por circunstancias completamente distintas, nuestra madre Ananké ejerce presión sobre el mundo para que el resultado requerido suceda.

—Como consecuencia de eso, existen personas que terminan recibiendo parte del poder de nuestra madre —explicó Cloto, volviendo a tejer. Harry no pudo evitar pensar que estaba un poco obsesionada al ver eso—. Personas como Cristóbal Colon, Nikolas Tesla y Francis Drake. Seres que no debieron poder lograr lo que tenían que hacer; pero que se suponía debían lograrlo. Seres a los que Ananké misma les da su protección: la protección de lo «Inevitable» y la «Suerte».

—Esos seres nosotros los llamamos «Estrellas», y son capaces de realizar milagros como si de respirar se tratara —dijo Laquesis, revisando por un momento su celular—. Aunque claro, ellos no pueden controlar como y cuando se producen los milagros. Si pudieran entonces se volverían molestias para Ananké.

—Y eso es lo que pasa en este caso. Eres una molestia para Ananké —explicó Átropos—. Evitar el Destino es evitar lo Inevitable. Evitar lo Inevitable quiere decir que los eventos que pueden salvaguardar a la humanidad podrían no ocurrir, lo cual es muy malo para la realidad.

—¿Por qué? —cuestionó Harry—. ¿No existen miles de líneas de tiempo y todo eso? ¿Por qué el que haya una mala molestaría a una Diosa Primordial todo-poderosa?

—Número uno: porque como te dijimos, desde el momento en que obtuviste tus poderes ya no se crean líneas de tiempo que te involucren a ti y a las circunstancias actuales. No hay un «archivo de guardado». Si esta realidad muere, todos nos morimos —explicó Cloto, al parecer sin notar lo siniestras que sonaban sus palabras.

—Y dos —añadió Laquesis—: porque tú y todos nosotros somos seres de clase muy peligrosa. Solo mira al Titán Cronos, por ejemplo. Ese tipo puede manipular el tiempo como nosotras y tiene un complejo poco cool de megalomanía. Si descubriera todo lo que te estamos diciendo, muy probablemente lograría de algún modo obtener más del poder de Chronos y así empezar a conquistar el múltiverso.

—Pero Cronos está súper-ultra-mega destripado en el Tártaro y no representa ninguna amenaza para nadie, ¿no? —cuestionó Harry, sintiendo de repente algo de miedo.

—Sí —asintió Laquesis, sudando frio al notar como sus hermanas le daban miradas molestas, como diciendo: «¡Lo arruinaste, spoileadora!»—. Yo solo estaba dándote un ejemplo. También existen otra gran cantidad de seres que pueden llegar a representar una amenaza para el múltiverso.

—Ah —dijo Harry al oír eso—. E-eso es muy tranquilizador.

—Por eso es que Ananké está preocupada. No es por hacer spoiler como Laquesis —la pequeña Cloto le dio una mirada molesta a su hermana—; pero tú y ese niñito de tu primo estaban destinados a fungir funciones bastante importantes cada uno a su manera. Ahora que pueden hacer lo que les venga en gana Ananké está sudando frio mientras se imagina la destrucción del múltiverso.

—Y a los Primordiales que te dieron tu poder todo eso no les importa, por si te lo preguntas —comentó Átropos, luciendo de repente algo hastiada—. Para ellos mientras sea divertido todo está bien. Como es imposible que les pase algo, les da lo mismo si muere un planeta o todo el múltiverso… Aunque la Muerte probablemente sí se preocupe un poco porque luego su papeleo se iría por las nubes

—Espero entonces que se preocupe y evite que mueran billones de trillones —comentó Harry con un poco de enojo. ¿Por qué los máximos Dioses de la realidad eran tan irresponsables?

—Oh, querido —Átropos sonrió como si estuviera contando un muy buen chiste—. ¿No crees que es muy temprano para darle órdenes a la Muerte?

—¿? —Harry le dio una mirada confundida.

—Pero como decía, Ananké ejercerá presión sobre ti para que todo pase como debe pasar. Todo incluyendo aquello que muy probablemente no te guste —continuó hablando Átropos, ignorando su confusión—. De hecho, por cómo están las cosas es probable que Ananké sea más sangrienta de lo requerido y que no le importe si mata millones para salvar a trillones.

—¿Y cómo lucho contra una Diosa que representa lo Inevitable? —se cuestionó Harry, de repente preguntándose como había pasado de preocuparse por la salud de Percy a preocuparse por el múltiverso.

—Ananké no va a aparecer ante ti para matarte con sus propias manos —explicó Átropos—. Ella solo va a usar su poder para hacer que las cosas pasen como deben de pasar. Mientras más te alejes del camino de salvación asegurada mayor será la influencia que ejercerá… Para que me entiendas, solo mira lo que pasó con Alecto.

—¿Qué pasó con ella? —le preguntó.

—¿Creíste que era muy normal que Alecto de repente le pidiera a su señor Hades una joya con la cual pudiera invocar Eidolon? —le cuestionó Átropos—. ¿Creíste que era muy normal que de repente te llegara una misión que decía que debías matar a Alecto o nuestro pequeño Percy moriría? No era algo normal. Fue Ananké ejerciendo su influencia. Si no hubieras hecho algo que obligara a Alecto a atacarlos, entonces Ananké misma habría creado un evento que hubiera hecho enfadar a Alecto y hacer que atacara a tu primo.

—¿Por qué?

—Porque era importante que Alecto descubriera que Percy era un Semidiós —respondió Laquesis, antes de dar una mirada de reojo a su celular y mirarlo con leve preocupación—. Tan importante como el evento que Ananké está acelerando para así llegar al resultado óptimo.

—¿Cuál evento? —preguntó Harry, solo para ver con frustración como Laquesis guardaba silencio—. ¿No me lo puedes decir? —cuestionó, molesto, solo para luego darle una mirada a las tres—. Mejor dicho: ¿no pueden protegerme de su madre si tanto les intereso?

—Nosotras mismas somos herramientas de Ananké —reveló Átropos para su estupefacción—. Tenemos libre albedrio y podemos hacer lo que queramos hasta cierto nivel; pero no podemos luchar en contra de ella de manera literal. Y aunque pudiéramos, las cosas solo se pondrían más feas. Podría lanzarnos un evento con el suficiente nivel de amenaza como para lidiar con nosotras, y yo no creo que tú como estas ahora puedas sobrevivir a un evento que sea una amenaza seria para nosotras.

—Además, nosotras somos observadoras —explicó Cloto—. Descontando casos como el de esos bastardos de Agrio y Toante, nosotras no estamos destinadas a participar de manera activa. Lo máximo que podemos hacer es darte regalos y advertirte.

—«Porque así es más divertido, ¿verdad? —pensó Harry con molestia, sin importarle que Laquesis pudiera leer su pensamiento —. Al final, ustedes no son muy diferentes de los Primordiales de los que tanto se quejan. Ustedes también me consideran como una simple fuente de entretenimiento o un personaje de un videojuego que les encanta jugar»

—Pero para que veas que no somos malas, dejame darte otra cosa —exclamó Laquesis, antes de marcar de manera rápida algo en su celular.

¡Ping!

[Laquesis te ha enviado un mensaje]

Harry parpadeó al ver eso.

—«Vaya. Conque de verdad ahora esto también recibe mensajes —se dijo con asombro mientras se decía que eso tal vez pudiera ser útil cuando se separara de Percy, para luego dar un toque sobre la ventanilla que tenía en frente, causando que se le apareciera en frente una ventanilla con lo que parecía ser un número telefónico.

—¿Qué es esto? —le preguntó a Laquesis con confusión.

—Eso es el número de teléfono del local donde trabaja Sally Jackson —explicó Laquesis, solo para luego sonreír al ver su confusión—. Te lo estoy dando para que la llames y así se te haga más fácil lidiar con lo que está a punto de pasar.

—¿Lidiar con qué? —volvió a preguntar Harry, solo para dar otra mirada molesta al ver como Laquesis guardaba silencio.

—Creo que de esta manera lo comprenderás mejor —dijo Laquesis de manera misteriosa, para a continuación chasquear sus dedos.

¡Ping!

[¡Alerta de Misión!]

[¡Hamburguesas Chispeantes al son del Toreo! ]

[Objetivo: Habla con Sally para que te lleve a ti y a Percy al lugar misterioso que solo ella conoce y trata de mantenerte con vida mientras viajas con ella]

[Recompensas: Muchas cosas misteriosas]

[Fallo: Muchas cosas misteriosas que no son buenas para tu integridad física]

—«Eso no dice prácticamente nada»—pensó Harry con una mirada plana, sobre todo al ver el título de la misión.

—Solo para que lo sepas, yo no fui quien le puso ese nombre —aclaró Laquesis mientras hacia una mueca.

—Pero basta de tanta cháchara —dijo Átropos de repente—. Ya hicimos lo que venimos a hacer. Creo que es momento de que te vayas.

—Pero antes de eso —dijo Cloto antes de que Harry pudiera irse—, por favor usa mi regalo para crearte otro zapato. Los héroes de un solo zapato están destinados a pasar cosas horribles. Me haces recordar a ese chiquillo de Jason, y creeme que no te quieres terminar como él.

—Ah, cierto. Sería horribles si te desmayes a cada rato —asintió Laquesis de acuerdo.

—Ella se refería al Jason original, Laquesis. No a ese Jason, ni tampoco al de las películas de terror ni al actor de películas de acción —aclaró Átropos.

—¡C-claro que sabía que hablaba del Jason original! —gritó rápidamente Laquesis al oír eso, poniéndose roja—. ¡Y-yo solo estaba probando a ver si tú lo sabias!

Átropos dio un suspiro al ver eso. «Niños»: decía su mirada.

—Otra cosa más —dijo ella, centrando su mirada sobre el extremadamente confundido Harry que se había creado un nuevo zapato con el [Atuendo Majestuoso de la Vida Primigenia]—. Tengo que darte otra advertencia.

—¡¿Otra más?! —gritó Harry sin poder evitarlo. ¡¿No era suficiente con lo de que la propia realidad ahora estaba en su contra?!

—Se trata sobre esa chiquilla a la que llamas señora Booker —dijo Átropos, causando que enmudeciera de manera automática—. Yo no soy quien para cuestionar los métodos de los demás; pero tengo que advertirte que si sigues caminando junto a esa niña solo te esperan cosas terribles. Al principio, ella puede parecer igual que yo: una dama serena igual a una madre que decide sobre el destino final de todos los seres vivos; pero ella, aunque es por culpa de la humanidad, tiene elementos con los cuales no te recomiendo tratar. Tres elementos, para ser precisa.

—Supongo que no me responderá si le pregunto si sabe quién es ella, ¿cierto? —cuestionó Harry, solo para dar un suspiro al recibir un asentimiento de Átropos.

—Pero puedo darte pistas —dijo ella, sonriendo al ver como se animaba al oírla—. Ella es una que tiene el mismo rol que yo: manejar el destino final de todos los seres vivientes. Ella es que uno se pasea junto a los héroes mientras recolecta almas igual que una valkiria. Ella es una cuya belleza y lujuria dejan ver a la Madre de Todos los Demonios como una niña puritana. Una cuya capacidad de tortura causa admiración y temor en Alecto. Una cuya capacidad de destrucción es igual a la de Kali. Ella es una que tiene tres caras que caminan a su lado como sus hermanas. Ella es una que tiene la misma disposición que su madre, la Diosa Madre de su panteón. Ella es uno cuyo nombre significa soberanía y una que no tolera ninguna descortesía. Ella…

—¡Ya! —gritó Laquesis, interrumpiéndola—. ¡Ya es suficiente! ¡Estás a punto de hacer spoiler! ¡Harry prácticamente ya se debe saber su identidad!

—«En realidad…»—Harry hizo una mueca, sintiéndose de repente muy estúpido.

—Hmn. Tienes razón —dijo Átropos, para luego darle una mirada a Harry—. Espero que con eso te baste para descubrir su identidad. Creeme que si supieras que tipo de mujer es ella en realidad no querrías asociarte con su persona. Con ella solo veras cosas horribles.

Harry guardó silencio al oír eso. Sabía que Átropos no tenía ninguna razón para mentirle y también sabía todo lo que ella estaba diciendo tenia bases que lo sustentaran.

Pero aun así, había algo que le hacía muy difícil aceptar lo que estaba oyendo. ¿Cómo era posible que la señora Booker fuera aquella mujer que parecía el enemigo final de una saga de videojuegos? Seguramente debía haber un malentendido.

Sin duda alguno tenía que haberlo.

—Y ahora si eso era todo lo que había que decir —dijo Átropos luego de unos segundos—. Ya es tiempo de que nuestra intermisión llegue a su fin. Ya sabes lo que tienes que hacer y también te hemos dado nuestros regalos, así que te devolveremos a donde estabas para que afrontes lo que nuestra madre ha acelerado.

—Esperen, ¿cómo que me devolvé…?

—¡Adiós! —se despidió Cloto mientras chasqueaba sus dedos—. ¡Come bien y crece para que seas un niño saludable y fuerte y así nos veamos otra vez en el futuro!

—¡Y también cuidate del hombre vaca! —grito Laquesis justamente en el momento en que un brillo lo cubría, impidiéndole preguntarle: «¡¿Cuál hombre vaca?!»


Y así, Harry se encontró de nuevo junto a un confundido Percy, quien parecía justamente estar a punto de correr y buscarlo.

—Vaya —exclamó Percy—, fuiste y viniste muy rápido.

—«A mí no me pareció tan rápido»—se dijo Harry, sin decírselo a Percy al saber que las Moiras habían acelerado el tiempo para su conveniencia.

—«¡No es tiempo de pensar en tonterías! —le gritó Harmusp, a quien llevaba rato sin escuchar —. ¡Llama a tu tía y corramos a donde sea que tengamos que correr!»

—«Eh, Harmusp, que bueno oírte. ¿Se puede saber que te había pasado? —le preguntó a su serpiente, ignorando la preocupación de esta —. Llevaba un buen rato sin escucharte»

—«Me estaba haciendo pasar por muerta para que esas tres tipas no me hicieran nada —explicó Harmusp —. ¡Pero eso no importa! —dijo repentinamente, aparentemente acordándose de lo que estaba diciendo —. ¡Lo importante ahora es lo que ya te dije: tienes que llamar a tu tía para que nos lleve a ese sitio misterioso que solo ella conoce! ¡¿O acaso se te ha olvidado que la propia Ananké te está mandando algo muy peligroso para que nos mate?!»

—«Que más quisiera—le dijo Harry al oír su preocupación, dando un suspiro. Daria todo por poder olvidar todo lo que las Moiras acababan de decirle.

Seguidamente, se dirigió hacia el Percy que lo miraba con calma, ya acostumbrado a esos momentos en donde de repente se quedaba en silencio y lo ignoraba por completo.

—Tenemos que llamar a Sally —le dijo.

Percy lo miró con confusión.

—¿Por qué?

«Porque las Moiras me acaban de decir que la propia realidad está enojada con nosotros»: era lo que quería decirle Harry.

—Porque ella nos dijo que cuando un evento divino pasara debíamos llamarla —fue lo que dijo en su lugar.

Percy frunció el ceño.

—Tienes razón; pero… —su mirada vagó por los alrededores, como buscando una excusa—. No creo que debamos molestarla… Digo, sí, es algo preocupante que la profesora de matemáticas resultara ser una horrorosa mujer mitad-murciélago; pero a la final pudimos manejarlo, así que no creo que sea tan terrible. Podemos manejar lo que sea. No hay porqué molestar a mamá.

—Alecto nos hubiera matado de un solo golpe si llegaba a tocarnos —le recordó Harry, haciendo que Percy frunciera el ceño—. Toda esa pelea fue ridículamente desigual, y la única razón por la que la vencimos fue porque la aturdimos todo lo que pudimos… Además, ten en cuenta lo mucho que sufrimos peleando solo contra ella. ¿Cómo crees que la vamos a pasar si ella regresa junto a sus hermanas?

—¿Pero no la acabamos de matar? —le cuestionó Percy, confundido.

—Aparentemente los monstruos mitológicos tienen almas inmortales —le contestó Harry—. Si los matamos es como si los pusiéramos a dormir un rato. A la final luego pueden re-agrupar sus cuerpos y volver a venir a matarnos. Alecto es peor porque su maestro es el Dios del Inframundo y la puede resucitar cuando le da la gana.

—Eso no lo sabía —dijo Percy, sonando preocupado—. Yo pensé que al matarla… pues que pensé que la habíamos matado.

—Pues pensaste mal —le dijo Harry—. ¿Ahora si quieres llamar a Sally?

—Pero… —Percy guardó silencio por un momento—. ¿No recuerdas lo que dijo mamá? El único que irá a ese supuesto sitio seguro soy yo. Tú quedarías por fuera.

Harry le sonrió.

—¿Estás preocupado por mí? —le dijo de forma burlona.

—Pues sí —admitió Percy de manera seria, matando el ambiente bromista de un solo golpe.

Harry hizo una mueca ante eso.

—Pues no tienes por qué preocuparte —dijo, a pesar de saber que Percy tenía miles de razones para preocuparse—. No es por sonar grosero; pero a quienes los monstruos buscan es a ti. Si tú te vas, yo estaré por completo a salvo.

—Que yo recuerde, Alecto dijo que se vengaría cruelmente de ambos por lo que le hicimos —le respondió Percy, sin ofenderse ante lo que acababa de oír.

—Ella no dijo eso —le dijo Harry —«Tan solo lo pensó»—se dijo a sí mismo.

—Pero…

—¡Sin peros! —le gritó Harry—. ¡Acuérdate que yo me puedo encerrar en la casa y aprovechar la [Sala Protectora]! ¡Yo voy a estar bien! ¡Solo llamamos a Sally!

Percy pareció querer discutir aquel punto; pero a la final dio un suspiro y no discutió más.

—¿Y cómo la llamamos? —cuestionó—. Ninguno de los dos tiene un teléfono.

—Dejame a eso a mí —dijo Harry, para luego decirle al aire: —. Marca el número que nos dio Laquesis, Aissi.

—¿Laquesis? —cuestionó Percy, solo para ser ignorado.

Entendido —dijo Aissi por su parte—. Procediendo a llamar al individuo Sally.

Y a continuación, en frente de Harry apareció una pantalla que hacia recordar a un teléfono marcando a alguien, pantalla de la cual salía una especie de musiquita.

—¿Desde cuándo el juego tiene funciones de llamadas? —cuestionó Percy al ver eso, solo para que Harry le hiciera un signo con el dedo para que se callara.

—¿Hola? —exclamó la pantalla con la voz de Sally —. ¿Quién habla?

—Soy yo, Sally —le dijo Harry a la pantalla.

—¿Harry? —repitió la pantalla —. ¿De dónde sacaste un teléfono?... Lo que es más: ¿qué haces llamándome a esta hora? ¿No deberías estar en clases?

—Sucedió un incidente divino —le respondió Harry rápidamente, adelantándose a un posible regaño de Sally—. Necesitamos que vengas a buscarnos y te lleves a Percy a ese sitio seguro del que habías hablado

Si se hubiera tratado de otra persona, muy probablemente hubiera exigido una gran tanda de explicaciones ante lo que acababa de oír.

Pero Sally lo único que preguntó fue:

¿Dónde están?

—Eh… —Harry dio una mirada rápida a sus alrededores—. Estamos a las afueras del Museo Metropolitano de Arte. Cerca de un arbusto, para ser específicos.

Entiendo —respondió Sally —. Por favor quédense ahí. Ya voy para allá.

La voz de Sally dejó escucharse luego de que ella dijera eso, indicándole a Harry que ella había salido corriendo sin cortar la llamada.

—Bueno —le dijo a Percy al ver eso—. Ahora solo queda esperar

—«Yo espero que no tengamos que esperar tanto —le dijo Harmusp en el fondo de su mente —. Yo sinceramente no quiero tener que enfrentar a algo enviado por la mismísima Ananké»

Harry no pudo evitar estar de acuerdo con ella.

Pero como no tenía otra alternativa aparte de esperar a Sally, dio un suspiro y se dirigió hacia Percy, queriendo distraerse.

—¿Algo interesante de lo que hablar?

—Pues… —Percy empezó a hablar.

Y así, ambos pasaron su tiempo mientras esperaban a Sally.


—¡Chicos! —gritó Sally, asomando su cabeza por la ventanilla del auto que alguna vez había sido de Gabe.

Harry y Percy dejaron de hablar tonterías al oírla.

—Eso fue rápido —dijo Harry. Tan solo habían pasado como veinte minutos.

—Me pregunto si estaba cerca o si fue que se saltó un montón de señales de tránsito —dijo Percy al aire, aparentemente imaginándose a una Sally conduciendo como si fuera un personaje de Rápidos y Furiosos.

—¡No pierdan el tiempo! —gritó Sally, comentario apoyado por Harmusp—. ¡Suban!

Harry y Percy hicieron caso de inmediato.

—¡No se olviden de su cinturón! —gritó Sally de manera alterada.

—Guau, mamá. Tranquilizate —dijo Percy al ver eso—. No es como si nos estuvieran persiguiendo, o algo por el estilo.

—«¿Ves porque no hay que ocultarle cosas a la gente?»—le comentó Harmusp a Harry, pareciendo sentir lastima por el pobre e ignorante Percy.

—Supongo que tienes razón. Debo calmarme o podría casi volver a atropellar a otro oficial de tránsito —murmuró Sally, haciendo un rápido ejercicio de respiración para luego empezar a conducir con calma pero con rapidez—. Ahora —dijo ella luego de hacer eso—, cuéntenme acerca de ese incidente divino.

Percy, quien tenía mucho más ánimos que Harry en esos momentos, contó (desde su punto de vista) todo lo que había ocurrido con Alecto.

—¡¿Una de las Benévolas?! —gritó Sally, mandando los ejercicios de respiración al garete—. ¡Por tu padre! ¡Eso sí que es grave!... ¡Menos mal que me llamaron! —al decir lo último, le dio a Harry una mirada de aprobación.

Harry no pudo evitar darle a Percy una leve mirada de presunción al ver eso, causando que este se cruzara de brazos y mirara a otro lado, entendiendo la indirecta.

—¿Pero a dónde vamos? —preguntó Percy, aun mirando a otro lado—. ¿A qué clase de sitio no pueden entrar los monstruos de allí abajo? ¿Una iglesia? ¿Un convento?

—¿Cómo por qué te llevaría a un convento? —le preguntó Harry en susurro, pregunta que fue ignorada por completo.

A lo mejor era porque estaba nerviosa y no sabía que palabras usar, o a lo mejor fue porque por accidente casi atropella a un oficial de tránsito (que había salido de la nada en opinión de Harry), pero Sally se puso algo nerviosa ante la pregunta.

—Es… —dijo, ella dudando—. Es un lugar a donde pueden ir chicos como tú durante un largo tiempo para que superen sus problemas y se entrenen en las artes necesarias para defenderse.

—¡¿Me estas llevando a un campamento militar?! —grito Percy con incredulidad al oír eso, luciendo como si de repente quisiera lanzarse por la ventana del carro.

—¡No! —gritó Sally, luciendo un poco divertida—. Te estoy llevando a un campamento de verano.

—¡¿Un campamento de verano militarizado?! —siguió insistiendo Percy.

—Un campamento de verano sin ningún elemento militar… O bueno. Por lo menos no tiene ningún elemento militar estadounidense —murmuró a lo último Sally. Harry encontró afortunado que Percy no alcanzara a escuchar lo último.

—Pero… —cuestionó Harry, de repente dándose cuenta de algo—. ¿No estamos en periodos de clases? ¿Ese campamento siquiera estará abierto?

—Él tiene un buen punto, mamá —le dijo Percy a su madre.

—Tranquilos —les dijo Sally—. Es un campamento de verano que está abierto durante todo el año por… cuestiones de emergencia.

—Entonces no es un campamento de verano, ¿no? —cuestionó Percy—. Sería como un… Pues como un campamento y ya.

—Se supone que tan solo debería recibir gente en verano —explicó Sally—. Pero sucede que hay casos… graves. No siempre los que van a allá tienen otra oportunidad aparte de estar ahí, así que técnicamente también cuenta como orfanato.

—¿Así que es un campamento de verano que está abierto todo el año y que además es un orfanato? —dijo Percy, para luego bufar—. ¿Qué sigue? ¿También es un campo de cultivo?

—Pues en realidad…

—Olvida la pregunta —dijo Percy, incrédulo.

—Yo también tengo una pregunta —dijo Harry—. ¿Cómo se llama ese sitio y dónde queda?

—Esas son dos preguntas —le señalo Percy.

Harry lo ignoró.

—Está en Long Island y se llama Campamento Mestizo —respondió Sally a su pregunta.

—Ese es un nombre muy racista —no pudo evitar murmurar Harry por lo bajo.

—¿Cierto? —concordó Percy, también encontrando el nombre racista.

Pero la conversación acerca del racismo del campamento al que iban fue interrumpida.

¡BRUM!

¡BOOM!

—¡¿Qué fue eso?! —gritaron Harry y Percy al unísono, cosa rara, pues la mortal e indefensa Sally fue la única que no gritó.

—Este… —al mirar por el espejo retrovisor, Sally no pudo evitar palidecer.

Preguntándose que había visto, Harry miró por la ventana hacia atrás.

Lo que vio fue algo raro, tanto que Harry se encontró preguntándose si la distancia no estaba haciendo que viera mal.

Era un hombre montado en una motocicleta cuyas ruedas generaban rayos y que tenía un hacha chispeante en su mano. Un hombre que vestía con lo que parecía ser uno de esos disfraces de vaca que se solían usar en algunos lugares de comida chatarra para promocionar hamburguesas.

—¿Nos está persiguiendo un hombre con disfraz de vaca? —cuestionó Percy con incredulidad al ver eso.

De no ser porque palideció al ver otro detalle acerca del «hombre vaca», Harry hubiera preguntado lo mismo.

Y es que del cuello para arriba ese hombre no era un hombre. Era un toro cuyos rasgos faciales harían que cualquier torero decidiera abandonar su carrera de por vida.

En otras palabras, era…

[Asterios —El Minotauro]

[LV 45 ]

—«Mierda»—fue lo único que pudo pensar Harry al oír eso.

¿Qué no era algo muy elocuente? Pues eso era verdad; pero, ¿qué más podía pensar teniendo al mismísimo Toro de Minos que era famoso por haber asesinado a una gran cantidad de humanos que le habían sido enviados como «sacrificios»?

El mismo Toro de Minos que había sido asesinado por Teseo, el hijo de Poseidón y hermano del otro hijo de Poseidón que estaba sentado justamente a su lado.

—«¡¿Por qué, Ananké?! ¡¿Por qué?!»—gritó en su mente mientras miraba al cielo.

—«¡Pues porque no hacemos lo que ella quiere! ¡Por eso!»—le grito Harmusp en respuesta, también sonando alterada.

¿Y cómo no estarlo? ¡Asterios les estaba disparando rayos con las ruedas de su motocicleta y su hacha!

BOOM.

—ROARRR —rugió Asterios, de su traje de vaca saliendo: «¡Compren hamburguesas! ¡Tienen un sabor que los dejará con los pelos de punta!» mientras lo hacía.

A su lado, Percy se restregó sus ojos

—¡¿Ese es el Mino…?!

—¡No digas su nombre! —le gritó Sally—. ¡Los nombres tienen poder! ¡Una cosa es usarlos en la casa con la barrera; pero aquí no puedes usar los nombres así como así!

—Bien —exclamó Percy, a pesar de que no parecía estar nada «bien»—. Entonces voy a llamarlo Cowman.

—Que original —le dijo Harry, solo para palidecer al ver como rayo rozaba el carro.

—A ver, ¡explicame porqué Cowman puede disparar rayos! —gritó Percy al aire. Harry decidió pensar que estaba hablando con él—. ¡Y además, ¿de dónde demonios salió esa motocicleta?!

—¡Lenguaje, Percy! —gritó Sally, ignorando como acababa de soltar una maldición muy fea mientras maniobraba tan bien como podía para esquivar los ataques de Asterios.

Como también se preguntaba lo mismo que Percy, Harry le lanzó un [Observar] a «Cowman»

¡Ping!

[Nombre: Asterios].

[Edad: Difícil de estimar por las resucitaciones]

[Título: El Minotauro/Toro de Minos].

[Raza: Minotauro (duh)]

[Estatus: Vivo].

[LV 45]

[HP: (6.800) — 8.840/8.840]

[MP: (1. 450] — 3.150/3. 150]

[ATK: 4. 752 (1000)]

[DEF: 20, 16%]

[ATK. MAG: 6, 98%]

[DEF. MAG: 7, 29%]

[STR: 60]

[VIT: 60]

[END: 60]

[AGI: 15 — 35]

[DEX: 20 —20]

[MAG: 20]

[INT: 15]

[WIS: 10]

[CHA: 0]

[LUC: 0)

[Rasgos: Humanoide. Masculino. Divino. Mitológico. Bestial]

[Asterios es el hijo bastardo de la muy hermosa (y sana) relación entre la esposa del Rey Minos, Pasifae, y un toro blanco que era una Bestia Divina creada por Poseidón. Nació porque Minos no quiso sacrificar el dichoso toro que ya se mencionó, causando que Poseidón se enfadara e hiciera que Afrodita usara sus poderes para hacer que Pasifae se enamorara del toro, causando que esta, con ayuda de Dédalo, hiciera lo que se tiene que hacer para tener un hijo con el toro]

[Debido a esto, Asterios fue repudiado desde el nacimiento por su madre y por Minos, quien lo lanzó a un laberinto que creo Dédalo y lo volvió un símbolo de poder y temor al torturarlo psicológicamente y volverlo un verdadero monstruo que se comía a las personas que Minos le mandaba como sacrificio de una manera similar a lo que pasa en los Juegos del Hambre, hasta que un día un muy distraído joven pelinegro de ojos verdi-azules (muy parecido al que tienes al lado) lo mató]

[Es nieto de Helios por parte de su madre, y como tal es pariente de legendarios monstruos mata-hombres de la talla de Medea y Circe. Siente un odio extremo por la humanidad y Poseidón debido a su pasado. Si lo confundes con una vaca, te esperará un destino verdaderamente horrible. Su nombre significa «rayo»]

[Fue enviado a matarte a ti a y a Percy por un Dios Malvado que encontró muy gracioso darle un traje de vaca, una motocicleta y un hacha]

[Ventajas]

[Divinidad (D): Siendo nieto de Helios e hijo de una Bestia Divina, Asterios debería manifestarse con el rango de divinidad de una Bestia Guardiana; pero como está siendo tratado como un monstruo, su naturaleza espiritual se reduce en gran medida. De todas maneras, su daño se incrementa en un 15% en contra de aquellos con [Divinidad] inferior a la suya o que no la tienen y es capaz de atravesar ciertas defensas]

[Constitución Inhumana (Media): Asterios, quien es el Minotauro, tiene un [STR] y un [END] más allá del alcance humano. Como consecuencia, los efectos de multiplicación de su [STR, su [END] y su [VIT] se incrementan en un 50%; su [HP] y su [ATK] se incrementan en un 30%; y obtiene [1000HP] a su [HP] base]

[Reacción de Odio: Un odio que va más allá del espacio y el tiempo y que trasciende todo a un punto de deformar la personalidad. Porque Asterios no puede ni quiere olvidar… Su daño en contra de la humanidad y aquellos relacionados con Poseidón se incrementa en un 50% (el efecto es acumulativo si los dos valores se manifiestan de manera simultánea en solo objetivo)

[Bendición del Dios del Rayo: La [Bendición Divina] de un Dios que se dice es el igual del Rey del Olimpo, quien una vez en el pasado se transformó en un toro blanco y sedujo a una cierta dama. Le permite a Asterios usar rayos para atacar, incrementa la efectividad de sus ataques eléctricos en un 50%, reduce el daño recibido de estos en un 25% y además da inmunidad a la [Parálisis]

[Análisis de Aissi: Literalmente un monstruo en el combate físico. Poseyendo un daño y una defensa bestial junto con un alto [HP, Asterios es la pesadilla de cualquier atacante físico. A menos que tengas una gran defensa, no es recomendable que te le acerques… De hecho, no es para nada recomendable que pelees con él en estos momentos]

[Lo único que puedo decirte para ayudarte es que Asterios tiene el instinto automático de quedar momentáneamente abierto si lo llamas por su verdadero nombre; pero ese truco solo funciona una vez por batalla y solo sirve si puedes matarlo de un golpe. Si no puedes hacer eso, de verdad te recomiendo que corras]

[Ah, y por si te lo preguntas, la motocicleta y el hacha le están dando un power up]

—«Eso resuelve lo de los rayos —se dijo Harry, sin poder evitar palidecer al ver que tan poderoso era Asterios (¡tenía más [ATK] que Alecto!) —. Pero, ¿qué pasa con la motocicleta?»

Lanzó un rápido [Observar] a la motocicleta tras pensar eso.

¡Ping!

[Bull Spark MK 2000]

[Calidad: Muy Rara]

[Obtenido de: Un Dios Malvado que se lo dio a Asterios]

[Durabilidad: 100%]

[Es una motocicleta mágica hecha por las mejores manos que se pueden encontrar. Las ruedas son en realidad las [Ruedas Sagradas del Dios del Rayo, que más tarde pasaron a ser llamadas como las [Ruedas de Júpiter] cuando Roma se expandió por gran parte de occidente y conquistó varias culturas. Son un símbolo sagrado que ejemplifica la majestuosidad de Dios, y como tal generan rayos divinos a propulsión y mueven a altas velocidades al usuario al imbuir este su poder mágico sobre el vehículo. También manipulan el viento y permiten al individuo que la monta volar]

[Es, en resumidas cuentas, la demostración de lo que pasa cuando un Dios se inmiscuye mucho con la cultura popular]

—«¿Las ruedas son sagradas?»—se dijo Harry con asombro, a la vez que contenía el pensamiento infantil de que él también quería una motocicleta como esa

—«¡Olvidate de eso!—le gritó Harmusp, irritada —. ¡Concentrémonos en lo que importa! ¡¿Cómo diablos vamos a sobrevivir a este hombre-vaca en motocicleta?!»

—«Pues…»

Harry le dio una mirada a Percy.

—¡¿Tienes un plan?! —le cuestionó.

Este asintió.

—Por supuesto —dijo—. ¡Atacar!

Y tras decir eso, empezó a dispararle rayos de fuego desde sus ojos a Asterios.

Asterios respondió a eso rugiendo y lanzando muchos más rayos, cada vez acercándose más y cada vez apuntándole con mayor precisión al carro donde estaban.

Percy hizo una mueca al ver eso.

—Para haber nacido en una época sin motos, sabe conducir muy bien —se quejó.

Le dio a una mirada a Harry luego de decir eso.

—¿Y tú que estas esperando? —preguntó, exaltado—. ¡Atacalo también!

—¡No puedo! —le gritó Harry—. ¡Si uso mi magia, el carro podría explotar!

—¡¿Eso está 100% comprobado?! —cuestionó Percy, lanzándole rayos de fuego a Asterios como loco, sin lograr darle en ningún intento.

—¡No! —admitió Harry—. ¡Pero por lo menos yo no quiero arriesgarme a explotar dentro de un carro!

—¡Pues estamos bastante cerca de que nos pase algo como eso!... —gritó Percy en respuesta, viendo con frustración como Asterios se acercaba cada vez más—. ¡¿No tenemos un movimiento secreto donde podamos reforzar esta cosa o sacar un montón de armas?! —cuestionó, como esperando que de repente el carro de Gabe sufriera una mecha-transformación como le pasó al Pequod II.

Escucharlo decir eso hizo que a la mente de Harry llegara un recuerdo.

—¡Cierto! —dijo.

Y a continuación, ante la mirada confundida de Percy, conjuró su [Inventario] y empezó a rebuscar dentro de él.

—¡Aquí están! —gritó Harry, para entonces sacar un montón de piedras.

Por un momento Percy lo vio como preguntándole si planeaba matar a Asterios a pedradas; pero luego reparó en las marcas que tenían en las piedras, y su mirada se iluminó.

—¡¿Son las piedras-bomba?! —gritó, emocionado.

Harry le asintió.

—¡Si! ¡Son las [Piedras Rúnicas de Fuego]! —confirmó, para luego entregarles algunas a Percy—. ¡Con esto podremos derribar a Cowman! ¡Tan solo tenemos que apuntar muy bien!

—¿Pero no que el carro podía explotar si usabas tu magia? —cuestionó Percy, confundido.

—No explotó cuando lanzaste tus rayos de fuego, así que yo supongo que no explotará si lanzamos estas piedras —explicó, para luego dar una mirada nerviosa y decir: —. ¡Pero menos charla y más acción! ¡Dispara tan bien como puedas!

Y tras decir eso, Harry agarró varias [Piedras Rúnicas de Fuego] y empezó a disparale tan bien como podía al Asterios que parecía salido de una película de motociclismo.

A su lado, Percy también intentó hacer lo mismo, teniendo como resultado que sus piedras se desviaran exageradamente y dieran contra varios edificios y una pobre gaviota que no vio venir la explosión que se le vino encima.

—¡Demonios, Percy! —gritó Harry, ignorando como Sally le exigía que moderada su lenguaje—. ¡Se supone que derribes a Cowman! ¡No que inicies un atentado terrorista!

—¡Es que nunca se me ha dado bien esto de apuntar y disparar! —admitió Percy con un rubor de vergüenza en la cara.

—¡Dame eso, entonces! —exigió Harry, para luego agarrar las [Piedras Rúnicas de Fuego] de Percy—. ¡Tu mejor sigue disparando con tus ojos! ¡Al menos ahí no eres una amenaza para lo sociedad!

—¡Solo lo voy a hacer porque tienes razón! —le dijo Percy con molestia, para luego continuar disparando rayos de fuego.

Negando con la cabeza al ver eso Harry siguió con su labor, solo para luego sonreír al ver cómo —¡al fin!— dos [Piedras Rúnicas de Fuego] le daban a Asterios directo en la cabeza.

BOOM

¡Ping!

[¡Causas daño crítico!]

[-573, 8]

—¡Genial! ¡Le diste! —gritó Percy con alegría, sobre todo al ver como Asterios se caía de su motocicleta y rodaba a altas velocidades hacia atrás hasta caerse por un barranco.

—¡No podemos celebrar! —le recrimino Harry, a pesar de que también quería saltar y gritar como si estuvieran en una fiesta sorpresa de cumpleaños—. ¡El juego no dijo nada de que haya muerto! ¡Todavía sigue vivo y nos sigue persiguiendo, así que debemos apresurar el paso!

—¡No se preocupen, chicos! —dijo Sally, quien parecía haber obtenido varias canas extras en los últimos cinco minutos—. ¡Ya estamos llegando al Campamento!

Al escuchar eso, Harry y Percy desviaron la mirada de inmediato, solo para ver cómo se estaban aproximando a una especie de campo de cultivo.

—Creo que el ser perseguido por un Hombre Vaca hizo que el viaje fuera más rápido —exclamó Percy.

Pensando lo mismo, Harry asintió.

—¡Kaaa!

—¿Hmn? —murmuró Percy en confusión—. ¿Eso fue el graznido de un cuervo?

Estando también confundido, Harry estaba a punto de responderle con un «Eso creo»; pero, de repente, no pudo evitar sentir una sensación extraña en su nuca, como una especie de zumbido o como si un mosquito estuviera picándole ahí, causando que diera un murmulló de confusión mientras ponía sus manos detrás de su cuello.

—«¿Qué habrá sido eso?»—se preguntó, antes de escuchar una especie de sonido chispeante a la distancia y palidecer, para luego agarrar a Percy y a Sally tan bien como pudo (ambos estaban bastante separados entre sí y él tampoco tenía brazos o piernas especialmente largas) y usar su [Aparición] para aparecerse a unos cuantos metros del carro, más próximo al campo de cultivo y colina algo lejana que Harry distinguió a lo lejos tenia lo que parecía ser una especie de árbol.

Y justamente luego de que hiciera eso, un rayo cayó sobre el carro.

BOOM.

—«Eso estuvo cerca—pensó Harry, tirado en el piso (la onda de choque lo había tirado) —. De no ser por ese extraño zumbido, no creo que hubiera podido reaccionar»

Levantándose tan bien como pudo tras pensar eso, Harry buscó con la mirada a Sally, solo para ver que estaba bien, y luego buscar a Percy, solo para ver que también estaba bien.

Luego llevó su mirada al carro, el cual seguramente no estaba nada bien, solo para llevarse una sorpresa que no debería haber sido sorpresa.

Asterios estaba donde alguna vez había estado el carro. Su traje de vaca se había hecho añicos, dejándolo prácticamente desnudo con la excepción de unos calzoncillos, y su motocicleta [Bull Spark MK 2000] no se veía por ningún lado; pero no por eso lucia menos amenazante. De hecho, ahora que no estaba disfrazado de manera extraña, Harry podía reparar en su apariencia.

Y verdaderamente que hubiera preferido seguir sin poder hacerlo.

Media unos dos metros y todo su cuerpo era algo que un físico-culturista envidiaría y que haría que un luchador profesional saliera huyendo apresuradamente: cada parte de su cuerpo tenia músculos de una manera similar a como las personas dibujaban a los súper-héroes masculinos o los protagonistas de aquellos mangas de peleas que a Harmusp le encantaba ver, músculos que estaban embutidos en una piel surcada de venas como si fueran pelotas de béisbol. Pelo comenzaba a verse desde la altura de su ombligo, de donde el aspecto «humano» de Asteros empezaba a volverse mucho más nítido, pues desde esa parte de su cuerpo el pelo comenzaba a volverse más y más espeso a un punto que Harry se encontró pensando si Asterios era mitad toro o mitad gorila. Su cuello era al igual que su cuerpo una masa de musculo puro que conducía a una enorme cabezota de toro que tenía un hocico tan largo como uno de sus brazo, narinas altivas de las que colgaba un aro de metal brillante, ojos negros y crueles, y cuernos: unos enormes cuernos blanquinegros con puntas tan afiladas que Harry no pudo evitar preguntarse si Asterios se había comprado un afilador de cuernos en algún momento de su vida.

En resumen: era muy monstruo extraordinariamente aterrador incluso sin contar el hecho de que su cuerpo y el hacha que llevaba en su mano rezumbaban rayos por doquier.

Harry trató de parecer amenazante y hacer que Asterios retrocediera del miedo como le había visto hacer a muchos toreros en la televisión, pero de alguna manera tuvo el gran presentimiento de que lucía más como si tuviera ganas de salir corriendo que como una criatura altamente amenazante.

Fue entonces que tomó su segundo plan de acción: uso su [Atuendo Majestuoso de la Vida Primigenia] e hizo que uno de sus zapatos se volviera de color rojo, para luego lanzarlo tan lejos como pudo de su persona con la esperanza de que Asterios lo persiguiera.

Pero Asterios lo único que hizo fue mirarlo, como diciéndole: «¿Es enserio?»

—«¡¿No se suponía que eras un monstruo salvaje sin capacidad de razonamiento?!»—se quejó Harry al ver eso, ignorando el hecho de que Asterios tenía más [INT] que él con su disminución de estadísticas.

Sin otra idea de que hacer, Harry hizo lo que le pareció lo más sensato del mundo: huir. Agarró al Percy y a la Sally que parecían estar todavía aturdidos, y uso su [Aparición] para aparecerse tan cerca cómo podía de la colina —que estaba exasperantemente lejos— con su limitado rango de tele-transportación.

Terminó apareciéndose a unos buenos doscientos metros de Asterios, bastante cerca de la colina que, suponía (y esperaba), llevaba al campamento donde tenía que ir Percy.

Fue justo en ese momento que Sally y Percy parecieron recobrar la consciencia

—¿Qué…? —murmuró Percy, solo para levantarse apresuradamente (manoteando sin querer a Harry en la cara) y mirar con alarma al Asterios que se movía exageradamente rápido en su dirección, demasiado rápido para alguien que tan solo tenía [15AGI], en opinión de Harry.

—«¡¿No recuerdas lo que te dijeron las Moiras?!— le grito Harmusp —. ¡Ananké está apoyando este tipo! ¡Yo no sé qué es lo que se supone que debe pasar; pero al parecer ella quiere que sí o sí pelees contra esa cosa!»

Como Percy decidió hablar justamente en ese momento, Harry no pudo responderle nada.

—¿Qué hacemos? —preguntó Percy, como esperando que Harry le diera una solución mágica para vencer a Asterios.

Como Harry estaba muy ocupado tratando de decir algo que no fuera otro «¿Qué hacemos?», fue Sally quien habló.

—Corran los dos hacia esa colina —dijo, señalando a la colina que seguía estando inusualmente lejos (cosa que Harry estaba empezando a pesar que era culpa de Ananké)

—¿Los dos? —repitió Percy—. ¿Pero que pasa contigo?... Y además, ¿no se suponía que solo yo podía entrar? ¿Qué va a pasar con Harry?

—Estuve pensando mucho en eso —respondió Sally—. Y llegué a una ligera solución. Existen dos Diosas que en cierta forma también han dado su bendición a ese campamento, dos Diosas que son conocidas por su benevolencia respecto a los niños. Creo que si Harry les reza ellas podrían dejarlo entrar por un breve momento, por lo menos hasta que el hijo de Pasifae se vaya.

—¿Crees? —volvió a repetir Percy, antes de dar una mirada incomoda al ver como Sally lo miraba con los ojos algo llorosos, como queriendo confiar en esa posibilidad a toda costa incluso aunque sabía que los Dioses no eran precisamente conocidos por su benevolencia.

Pero, a pesar de que también estaba preocupado por sí mismo (no quería morir cuando apenas y acababa de empezar a disfrutar de su vida), Harry se concentró en punto que Percy al parecer estaba olvidando.

— ¿Y qué va a pasar contigo? —le cuestionó a Sally.

Recibió una mirada cansada de un rostro pálido y lloroso como respuesta

—. Oh, no. No, no y no — le dijo Harry, de repente conteniendo sus propias ganas de llorar —. Tú vienes con nosotros. Si crees que podemos rezarle a las Diosas que protegen a los niños, yo también creo que podemos rezarle a las Diosas que protegen a las mujeres y a las madres. ¡T-tú también vas a venir con nosotros!

—Oh, cariño —respondió Sally con su voz un tanto llorosa—. Creo que tú conoces tan bien como yo lo que dicen las historias acerca de los Dioses y los milagros.

«No se dan dos veces seguidas»: era lo que quería decirle; pero que no dijo.

Harry quiso responderle que él prefería que fuera a ella a quien le dieran el milagro; pero no pudo hacerlo porque justo en ese momento Asterios irrumpió en escena.

— ¡ROAARR! —rugió, disparando rayos a diestra y siniestra.

Agarrando a Percy y a Sally de manera rápida, Harry se tele-transportó mediante su [Aparición]… aunque desgraciadamente lo hizo de una manera que terminó alejándose aún más de la colina.

—«Esta vez no puedo culpar a Ananké»—se dijo, conteniendo las ganas de darse una palmada en la cara.

— ¡No hay manera! —dijo Percy, viendo como Asterios se volvía a dirigir hacia ellos—. ¡Este tipo nos no va a dejar en paz! ¡Tú y yo tenemos que pelear contra esa cosa y matarla!

—¡No! — le gritó Harry, causando que Percy lo mirara con sorpresa—. ¡Yo peleo y tú te vas con Sally a ese tal Campamento Mestizo! ¡Les daré tiem…!

— ¡No digas estupideces! —le dijo Percy con molestia—. ¡Nadie se va a quedar atrás! ¡Solo podemos vencer a este tipo si trabajamos juntos!

Harry quiso responder que, a menos que pudieran fusionar sus [HPs], veía muy difícil que pudieran vencer a Asterios en combate; pero se tragó ese pensamiento. A pesar de que algo en el fondo de su mente le decía que toda la situación era su culpa por molestar a Ananké y que la única manera de solucionarlo todo sería si tomaba al toro por los cuernos (literalmente), decidió que Percy tenía la razón. Habían podido derrotar a Alecto los dos juntos, ¿no? ¿Era imposible entonces que vencieran a Asterios?

—¡Bien! —le dijo a Percy—. ¡Evita que te golpee y trata de alejarlo lo más que puedas de Sally! ¡Yo me encargaré de golpearlo a larga distancia!

—¡Entendido! —le gritó Percy en respuesta—; pero antes de eso, creo que debemos hacer unos preparativos.

Entendiendo su indirecta, Harry asintió.

Seguidamente, convocó su [Estado]

¡Ping!

[Nombre: Harry James Potter].

[Edad. 10 años]

[Título: El-niño-que-vivió (25% al LUC. 100% de daño en contra de enemigos [Oscuros]. Resistes un ataque letal por día)].

[Raza: Homo-Magi (4 Mag y 2 Dex)]

[Estatus: Vivo].

[LV 19. EXP 797.426,75/2.049.300]

[HP: 1.580/1.580. (Reg. 0, 10 Sec. —6 Min.)]

[MP: (1116, 5) — 1.759/1.759 ((Reg. 0, 3ec — 18 Min)]

[ATK: 352, 98]

[DEF: 12, 197%]

[ATK. MAG: 3, 17%]

[DEF. MAG: 8, 38% % (25%)]

[STR: 12 — 6]

[VIT: 13 — 6, 5]

[END: 14 — 7]

[AGI: 20]

[DEX: 20 —22]

[MAG: 25 — 38, 15]

[INT: 25 — 18, 5]

[WIS: 20 — 17, 4)]

[CHA: 12]

[LUC: 10 — 14, 35))

[Puntos: 24]

[Dinero: 350]

—«Tengo veinticuatro puntos —se dijo, mirando sus [STATS], antes de tomar una rápida decisión: —. De nada servirá que mejore mis [STATS] físicos. Con mi estado [Desnutrido] mis [STATS] siempre equivaldrán a basura y además Asterios es un monstruo en combate físico. Lo mejor será que mejore mis [STATS] mágicos, mi [AGI] y mi [DEX]… y también un poquito mi suerte, porque ahora algo de suerte me vendría bien »

Tras pensar eso, Harry hizo un rápido cambio en sus [STATS]

¡Ping!

[Nombre: Harry James Potter].

[Edad. 10 años]

[Título: El-niño-que-vivió (25% al LUC. 100% de daño en contra de enemigos [Oscuros]. Resistes un ataque letal por día)].

[Raza: Homo-Magi (4 Mag y 2 Dex)]

[Estatus: Vivo].

[LV 19. EXP 797.426,75/2.049.300]

[HP: 1.580/1.580. (Reg. 0, 10 Sec. —6 Min.)]

[MP: (1118, 5) — 2.759/2.759 ((Reg. 0, 31ec — 18. 5 Min)]

[ATK: 352, 98]

[DEF: 12, 197%]

[ATK. MAG: 3, 82%]

[DEF. MAG: 9, 42% % (25%)]

[STR: 12 — 6]

[VIT: 13 — 6, 5]

[END: 14 — 7]

[AGI: 25]

[DEX: 25 —27]

[MAG: 31 — 41, 8]

[INT: 31 — 22, 5]

[WIS: 20 — 17, 4)]

[CHA: 12]

[LUC: 12 — 14, 35))

[Puntos: 0]

[Dinero: 350]

Harry asintió al ver sus cambios. Todavía le seguía pareciendo insuficiente comparado con los de Asterios; pero por lo menos eran mejores que los de antes.

Dio una mirada hacia Percy a continuación, solo para ver como este terminaba de modificar sus propios [STATS]

¡Ping!

[Nombre: Perseus «Percy» Jackson]

[Edad: 12 años]

[Título: Gran Hermano Mayor (5STR, 5END, 5AGI y 5DEX cuando los hermanos menores están en peligro)

[Raza: Semidiós (5VIT y 5DEX])

[Estatus: Vivo].

[LV 19 ]

[HP: 1.700 (0. 34SEC —20, 4 MIN]

[MP: (810) (0, 12SEC —7, 29MIN]

[ATK: 815, 9]

[DEF: 3, 26%]

[ATK MAG: 3%]

[DEF. MAG: 3%]

[STR: 18 — 23]

[VIT: 15 — 20]

[END: 15 — 20]

[AGI: 20 — 25]

[DEX: 20 — 30]

[MAG: 18)

[INT: 18]

[WIS: 15]

[CHA: 10]

[LUC: ¿? (Ya ni te digo que es muy malo)]

—Bien —le dijo Percy—. Ya sabes lo que tienes que hacer.

Asintiendo, Harry le lanzó un chorro de magia vía [ Aguamenti, dando como resultado que las [Estadísticas] de Percy fueran modificadas de manera absurda.

¡Ping!

[Nombre: Perseus «Percy» Jackson]

[Edad: 12 años]

[Título: Gran Hermano Mayor (5STR, 5END, 5AGI y 5DEX cuando los hermanos menores están en peligro)

[Raza: Semidiós (5VIT y 5DEX])

[Estatus: Vivo].

[LV 19 ]

[HP: (2.500) — 3. 500/3.500 (1, 4SEC —84MIN]

[MP: (810) — 1. 310/1. 310 (0, 01 SEC — 0, 7MIN]

[ATK: 1. 577]

[DEF: 4, 86%]

[ATK MAG: 3%]

[DEF. MAG: 3%]

[STR: 18 — 43]

[VIT: 15 — 40]

[END: 15 — 40]

[AGI: 20 — 45]

[DEX: 20 — 50]

[MAG: 18)

[INT: 18]

[WIS: 15]

[CHA: 10]

[LUC: ¿? (Ya ni te digo que es muy malo)]

—Bien. Ahora sí —dijo Percy, mirando de manera desafiante al Minotauro mientras invocaba su [Espada Rúnica de Fuego]—. ¡A darle!

Y seguidamente, salió despedido en contra del Minotauro a tal velocidad que dejó una estela de viento a su paso.

De no ser porque estaba muy ocupado preocupándose por Sally, Harry se le habría quedado viendo con la boca abierta.

—«Supongo que ese ese es el efecto de tener [45AGI] y [50DEX] »—se dijo, tele-trasportando a Sally lo más lejos que pudo del Minotauro, para luego reaparecer cerca de la batalla

—¡Muy bien, Cowman! —gritó Percy, llamando la atención de un relampagueante Asterios—. ¡Es hora de practicar clases de toreo! ¡Repite después de mí: ole, ole, ole!

Harry no supo si era porque Asterios podía entender a Percy o si era simplemente porque se acordaba de Teseo al verlo, pero al instante en que este puso su mirada sobre él su rostro se tornó en una expresión llena de total furia, al punto que sus ojos incluso parecieron volverse rojos.

—¡ROAARR! —rugió Asterios, disparándoles un gigantesco rayo desde su hacha al oscilar esta como si fuera a decapitarlos a larga distancia.

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡Has puesto [Furico] a Asterios!]

Alarmado, Harry se tele-transportó lo más lejos que pudo de ese ataque, Percy a su lado moviéndose también a velocidades anormales para esquivar aquel movimiento.

—Sigo sin entender porque este tipo puede disparar rayos —murmuró Percy, pareciendo encontrar el hecho injusto aunque él podía disparar fuego y agua.

A continuación, hizo un rápido movimiento, preparándose para disparale a Asterios un [Elemental Cut] ; pero su movimiento se vio interrumpido debido a que tuvo que esquivar otro rayo.

Por su parte, Harry, quien también había tenido que tele-transportarse para esquivar el ataque debido a que los rayos de Asterios tenían una gigantesca área de ataque, aprovechó que este parecía estar recargando sus energías y le disparó tantas [Fireballs] como pudo

¡Ping!

¡Ping!

[127, 82DMG] [127, 82DMG] [127, 82DMG]

[8.456]

Pero antes de que pudiera intentar quemar a Asterios, este rugió y chocó su hacha con el piso, dispersando una onda eléctrica por el suelo y además generando una especie de mini-terremoto que hizo que tanto él como Percy se cayeran al piso.

De manera instintiva, Harry se tele-transportó cerca de Percy, para luego tele-transportarlo lo más lejos que pudo de la ola eléctrica, todo ese proceso siendo hecho en lo que parecieron cuestión de segundos.

—G-gracias —agradeció Percy, luciendo un poco pálido de repente.

Asintiéndole con la cabeza de manera rápida, Harry regresó su cabeza hacia Asterios, solo para verlo haciendo de nuevo aquel mini-terremoto eléctrico con el cual acababa de atacarlos.

—«Aquí vamos de nuevo»—se dijo Harry, volviéndose a tele-transportar una vez más.

—¡¿No se supone que la electricidad se dispersa en la tierra?! —cuestionó Percy, observando aquel ataque con molestia.

Harry no pudo evitar verlo con impresión.

—Vaya. No esperaba que supieras algo como eso.

Percy lo miró con irritación en respuesta.

—En cuanto a tu pregunta —le dijo Harry de manera rápida, ignorando su mirada—, pues los rayos de Asterios son divinos, así que deben ignorar la lógica… Eso o hay alguna regla científica especial que no estamos viendo.

—¡Mejor dejemos la charla científica para después! —gritó Percy, viendo como Asterios rugía enojado y se lanzaba en su dirección de cabeza con sus cuernos relampagueando de una manera que daba a entender que su intención era apuñalarlos.

La intención de Harry de manera automática fue tele-transportarse; pero Percy se le adelantó, y, agarrándolo como un muñeco de trapo, salió disparado fuera de la trayectoria de Asterios causando que este chocara contra un árbol que explotó en cientos de pedazos de una manera que hizo que Harry se alegrara de no haber intentado usar su [Escudo de Mana] para defenderse de aquel ataque .

—¡No perdamos la oportunidad! —gritó Percy, tirándolo al piso de una manera extremadamente brusca—. ¡Ataquémoslo mientras está abierto!

Aunque dándole una mirada sucia por la forma en que lo tiró al piso, Harry asintió, en acuerdo.

Y seguidamente, le lanzó un vendaval de [ Fireballs ] a Asterios al mismo tiempo que Percy le lanzaba un muy poderoso [ Elemental Cut].

Pero para sorpresa de ambos, Asterios, en lugar de simplemente recibir aquel ataque, rugió, dispersando una ola de electricidad que de alguna manera hizo que el poder de los ataques de ambos se redujera.

¡Ping!

¡Ping!

[63,94DMD] [63,94DMD] [63,94DMD] [63,94DMD] [63,94DMD] [63,94DMD]

[879,25DMG]

—¡Redujo un montón el poder de nuestros ataques! —no pudo evitar quejarse Harry al ver como el [HP] de Asterios se mantenía en un desalentador [7. 194]

—¡Sobre todo el mío! —dijo Percy con molestia—. En serio… ¡¿Cómo le hizo Teseo para matar a esta cosa?!

—Creo que Ariadna le dio una espada mágica y le conto trucos secretos marca Dédalo —le contestó Harry, reflexionando rápidamente—. Además que Cowman no tenía el poder de lanzar rayos en aquel momento.

—¡Pues que injusto! —se quejó Percy—. ¡¿Por qué no tenemos una princesa con armas mágicas que nos cuente las debilidades de Cowman!? ¡Teseo tenía toda la suerte del mundo!

—«No creo que él piense lo mismo»—se dijo Harry, acordándose de todas las cosas horribles que le habían pasado a Teseo (aunque él tenía la culpa del 99,9% de ellas)

Pero escuchar a Percy hizo que un bombillo se prendiera sobre la cabeza de Harry.

—¡Ya sé! —gritó, para luego mirar a Asterios—. ¡Ey, Asterios! ¡Ven aquí!

Escuchar su nombre hizo que Asterios mirara en su dirección de manera rápida mientras múltiples emociones llenaban su rostro y lo miraba completamente pasmado.

Si no fuera porque estaba tratando de matarlo, Harry hubiera sentido pena por Asterios. ¿Qué clase de vida tan horrible había llevado que el mero hecho de ser llamado por su nombre «humano» lo conmocionaba tanto?

Sacudió la cabeza luego de pensar eso. No era tiempo para andar sintiendo pena por su enemigo.

—¡Ahora, Percy! —grito, concentrando en su mano una bola de fuego y dándole forma de una espada giratoria.

Entendiendo lo que quería decir, Percy asintió y preparó su [Elemental Cut] , para luego atacar justamente cuando él le estaba disparando dos [Fire Rotary Swords] a Asterios

¡Ping!

¡Ping!

[240, 6DMG] [240, 6DMG]

[3. 517DMG]

— ¡Bien! —gritó Harry sin poder evitarlo, viendo como el [HP] de Asterios pasaba de [7. 194] a [3.195,8] con ese ataque. ¡Tan solo necesitaba dar otro golpe como ese y Asterios pasaría a ser carne de hamburguesa!

Pero, demasiado enfrascado en estar emocionado, no reparó en un pequeño detalle que Aissi le había dicho hasta que fue demasiado tarde: Asterios tendía a quedarse abierto cuando pronunciaba su nombre; pero eso sucedía una vez por batalla.

En otras palabras, el decir el nombre de Asterios era una carta de un solo uso que acababa de desechar. Una carta de un solo uso que implicaba que sí o sí debía matar a Asterios.

Una carta de un solo uso con la que no lo había asesinado.

Y ese mero hecho era un error fatal.

—¡…!

De repente, Asterios dejó escapar un aullido.

Esas palabras eran extrañas porque los toros no aullaban; pero esa era la única forma que existía para decirlo. Asterios había dejado escapar una vorágine de emociones con tan solo un sonido. Tristeza, rabia, locura y odio: como un rayo, todas estas emociones salieran despedidas de Asterios de una manera que eran terriblemente palpables.

Y entonces, como un rayo de pura ira, Asterios atravesó el campo de batalla y apareció ante ambos.

—¡…! —aturdido, lo único que Harry alcanzó a hacer por mero instinto fue usar su [Modelado de Especies] para cambiar su raza a Inferius, solo para salir volando por los aires minutos después.

PUM.

¡Ping!

[Daño es invalido]

—«Eso pudo haber salido mejor—pensó, para luego tratar de reincorporarse y ver a un Percy tirado a unos cuantos metros.

—¡Percy! —gritó, entrando en pánico. Aunque el [HP] de Percy era altísimo, el [ATK] de Asterios lo era aún más. Si Asterios había golpeado a Percy directamente, este debía haber muerto de un solo golpe.

Pero por fortuna, Percy negó ese tren de pensamiento al sacudirse como un pescado fuera del agua, una oleada de electricidad residual apareciendo por su cuerpo.

¡Ping!

[¡No-felicitaciones, individuo Percy! ¡Te han paralizado!]

Aunque el hecho de que Percy había quedado paralizado no era una buena noticia, Harry no pudo evitar dar un suspiro de alivio al ver aquella ventanilla. Un Percy paralizado era mucho mejor que un Percy muerto.

—«Supongo que la defensa de su habilidad [Coraza] amortiguó el golpe »—se dijo, acordándose que Percy tenía una habilidad que le permitía reducir el daño de un ataque recibido de manera semejante a una armadura de un solo uso.

Trató de acercarse a Percy luego de pensar eso; pero, para su contestación, se encontró cayéndose de cara al piso mientras una oleada de electricidad residual lo atravesaba por completo.

¡Ping!

[¡No-felicitaciones, jugador! ¡Te han paralizado!]

—«¡¿Pero cómo?!»—se cuestionó Harry. ¡Se suponía que mientras su raza fuera la de un Inferius no recibiría daño de nada excepto de ataques de tipo fuego!

—«¡El problema es que todo este piso rezumba electricidad y que hasta la onda de choque producida por tu lanzamiento rezumbaba chispas!»—le informó Harmusp, extremadamente alarmada.

Harry no pudo evitar hacer una mueca al oír eso. Como tan solo se había hecho Inferius durante un cortísimo periodo d tiempo, efectos residuales seguirían afectándole.

—«Vaya manera de matar mi estrategia»—se dijo, a la vez que pensaba que tendría que subir el nivel de su habilidad [Modelado de Especies] para que algo como eso no se volviera a repetir.

Luego de pensar eso, trató de tele-trasportarse cerca de Percy (quien parecía estar desmayado) para luego tele-transportarse lejos de los ataques de Asterios mientras ambos se des-paralizaban.

Pero una sencilla ventanilla mató su plan de acción en cuestión de segundos:

¡Ping!

[¡No te puedes tele-transportar mientras estas paralizado!]

—«¡¿Pero qué?!»—se encontró gritando Harry en su mente, horrorizado.

Lógica de videojuegos, jugador —le dijo Aissi con tranquilidad, apartemente no importándole que si él se moría seria [Game Over] para el juego y por ende para ella—. Cuando estas paralizado no puedes tomar ningún curso de acción y pierdes por completo tu turno.

—«¡¿Y Alecto?!»—gritó, acordándose de como Alecto se había podido tele-transportar aun estando paralizada.

Ella fue socorrida por refuerzos —le respondió Aissi con tranquilidad.

Harry quiso discutir esa lógica; pero el rugido de un furibundo Asterios que estaba cargando en su dirección le impidió hacer eso.

—«¡A-ahí viene! —se dijo, palideciendo, a la vez que le daba una mirada preocupada al Percy que estaba a unos cuantos metros —.¡A ver, ¿qué hago, que hago, que hago…?!»

Un idea llegó a su cabeza luego de que pronunciara el décimo «¿qué hago?»

—«¡Harmusp! —se dijo —. ¡Puedo invocar a Harmusp!»

Seguidamente trató de invocar a su muy poderosa serpiente otaku; pero otra ventanilla negó esa acción.

¡Ping!

[¡No puedes invocar cambiar tu estatus mientras estas paralizado!]

—«¡Demonios! —se dijo Harry con rabia al ver eso —. ¡Estúpida parálisis!»—se quejó.

Pero su queja murió cuando vio como Asterios se acercaba en su dirección de una manera que debía ser rápida, pero que la adrenalina le hacía ver como si fuera muy lenta.

—«Supongo que solo puedo rezar por que se concentre solo en mi—se dijo, dando una mirada preocupada al Percy desmayado que tenía a un lado —. Probablemente me duela un montón si me golpea; pero entre mi título de [El-niño-que-vivió] y mi ventaja [Chispa de Vida] estoy seguro que sobreviviré… Solo espero que mi parálisis se quite antes de que pueda re-matarme »

Como lo había hecho tantas veces, Harry se encontró agradeciendo que poseía [La Mente del Jugador]. Si no fuera por eso no podría hablar tan fríamente de sí mismo como si fuera un recurso numérico incluso aunque estaba consciente de que (probablemente) iba a vivir.

Un rugido de Asterios lo sacó de sus pensamientos.

—¡ROAARR!

—«B-bien —se dijo Harry, haciendo una mueca —. Aquí viene… »

Y entonces, justamente cuando el Minotauro parecía estar a punto de embestir en su dirección, una piedra le dio a Asterios en la cabeza.

A Asterios el recibir una pedrada no debió haberle dolido; pero sin duda alguna debió haber quedado tan sorprendido como Harry ante ese inesperado desarrollo, porque cesó su avance y se quedó ahí, paralizado mientras daba una mirada tan confundida como las que Percy solía dar cuando se le hacia cualquier clase de pregunta relacionada con las matemáticas.

—¡E-ey, f-feo! —gritó una voz que Harry encontró con horror sorprendentemente familiar—. ¡D-deja en paz a mis hijos!

—«¡¿S-Sally?!»—pensó Harry, sin poder evitar sentir una extraña sensación de alegría por un momento al escuchar la palabra «hijos» del plural «Harry también»

Pero su alegría murió cuando vio como Asterios parecía recuperarse de su sorpresa y rugía en dirección hacia Sally, para luego dirigirse hacia esta con su cuerpo ya no emitiendo relámpagos.

—«¡No, no, no, no! ¡NO!—quiso gritar Harry, solo para ver con frustración y horror el cómo su voz no salía de su garganta debido a su parálisis —. ¡Ignorala! ¡Ella no es importante! ¡Atacame a mí, que soy el que puedo resucitar! ¡A-ATACAME A MI!»—siguió gritando, esperando que por alguna milagro su voz pudiera alcanzar a Asterios.

Pero Asterios no podía escuchar sus pensamientos, y aunque pudiera era muy probable que tampoco le hiciera caso. Para Asterios todos los seres humanos —tan parecidos a la mujer llamada «madre» que lo había tirado como basura y al hombre que era su «padre» y que lo había lanzado a un laberinto para torturarlo por motivos de los que Asterios no tenía culpa— eran objetivos de su odio. Sucedía que aquellos con la misma apariencia de Teseo —que también era la apariencia de Poseidón— eran objetivos de un odio adicional y por ende los perseguía con mayor insistencia; pero a la final Asterios, aunque tenía la capacidad de razonar, tenía la actitud de una bestia rabiosa: atacaba todo lo que lo atacaba simplemente por el mero instinto de «no querer morir»

No importaba que tan endeble fuera el ataque. En el reino de las bestias hasta un mosquito podía matar a un león si este se descuidaba.

Y por eso, Asterios simplemente rugió. Rugió con un odio y una ira que bordeaban la locura y avanzó con la intención de matar aquella insolente humana que había dicho la palabra «hijos» con el amor que nunca le fue dado a aquel al que incluso se le había sido negado su nombre y que era simplemente conocido como Minotauro (El Toro de Minos) por todas los humanos del mundo.

Y Harry solo pudo ver eso con horror.

—«¡N-no…! ¡Por favor no! —rogó, a la vez que sentía como sin que pudiera evitarlo lagrimas empezaban a derramarse por sus mejillas al ver como Asterios se acercaba con implacabilidad hacia Sally y la agarraba del cuello, levantándola como si fuera una muñeco mientras esta trataba de patalear y soltarse, sin éxito alguno.

—«¡¿Por qué?!—gritó Harry —. ¡Todo estaba bien! ¡No tenías que meterte! ¡No me hubiera pasado nada, y aunque me hubiera pasado, yo…!... ¡¿Por qué?! —volvió a gritar, incapaz de conectar cualquier idea razonable.

Sally no podía leer sus pensamientos; pero muy probablemente se estaba dando una idea de lo que estaba pensando, porque, aun siendo asfixiada por Asterios y mientras parecía estar perdiendo la consciencia, ella le dedicó una mirada llena de lágrimas. Una mirada llena de lágrimas que no trasmitía nada en específico, pero que al mismo tiempo daba una respuesta que Harry ya sabía:

«Porque esto es lo que hacen las madres: proteger a sus hijos»

No hubo confort en ese pensamiento. No hubo alegría ni nada que pudiera acercarse. Solo hubo dolor y tristeza para el Harry al que le parecía que todo ocurría en cámara lenta.

—«Entonces, ¿por qué? —volvió a preguntar, pero esta vez no a Sally —. ¡¿Por qué a ella?!»

«Hay cosas que son inevitables», recordó Harry las palabras de las Moiras. «Eventos que son extremadamente importantes para la realidad»

—«¡Eso es mentira! —gritó a nadie en específico mientras sentía como las lágrimas se derramaban por sus mejillas y trataba de levantarse y hacer algo, solo para caer el piso —. ¡Algo tan cruel no puede ser importante! ¡Que una persona muera no puede ser necesario para la vida de nadie! ¡QUE SALLY MUERA NO PUEDE SER BUENO PARA NADIE!»

Entonces, ¿por qué?

«Ananké será mucho más cruel», se volvió a responder a sí mismo.

Porque solo podía ser eso: la voluntad vengativa de un cruel ser superior. Destino, Suerte, la Vida o los Dioses del mundo en que habitaba; fuera lo que fuera, esto solo podía ser ocasionado por la crueldad. Era imposible que algo bueno pudiera salir de esto.

Eso pensamiento no trajo consuelo, porque eso significaba una cosa: lo que estaba ocurriendo sin duda debía ser culpa de él. Fuera como fuera, él era en parte responsable de lo que estaba viendo.

Porque al parecer su existencia era una afrenta.

Porque al parecer tratar de obtener una familia era algo semejante a un crimen.

Pero sobre todo, por una sencilla razón: porque estaba tirado en el piso sin poder hacer nada mientras Sally estaba siendo asesinada.

Hubiera sido muy fácil poder culpar a los Dioses, a Ananké o hasta a Percy por también estar siendo extremadamente inútil; pero a la final no importaba lo que los demás hicieran. Importaba lo que él hiciera.

¿Qué si el mundo estaba en su contra? ¿Qué si sus aliados no podían dar la talla? Todo eso era irrelevante cuando se podía hacer algo. Si tenía la fuerza necesaria, podía luchar contra el mundo. Si tenía la fuerza necesaria, no necesitaría que nadie viniera a ayudarlo.

Si tan solo tuviera la fuerza necesaria, podría salvar a Sally.

—«Poder —pensó, sintiendo de repente un extraño anhelo que nunca en su vida había sentido por aquella palabra —. Si tan solo tuviera más poder…»

Fue como si esas palabras fueran el interruptor para algo superior.

—¿Quieres poder?

—«¡¿?!»—sorprendió al escuchar esa voz, Harry dio una mirada apresurada a todos lados.

Y lo que vio fue algo inaudito: ya no estaba tirado en el piso en algún lugar de Long Island. Ahora estaba en un hermoso enorme castillo de un estilo tan antiguo que le fue imposible siquiera darse una idea de qué clase de arquitecto lo había construido. Un hermoso castillo que parecía salido de un cuento de hadas.

Pero de la parte de la historia que hablaba de la bruja.

Todo el sitio era hermoso y lleno de todos los lujos que se pudieran encontrar en la tierra; pero no desprendía un ambiente atrayente. Al contrario, el sitio parecía que no conocía el concepto de iluminación incluso de parte de algo tan arcaico como lo eran las antorchas, pues el lugar estaba lleno de sombras por todas partes. Además de eso, el sitio parecía extrañamente impoluto. Como si las personas que vivieran dentro de él tuvieran la misma presencia que podía tener una foto y el lugar se limpiara por arte de magia sin la necesidad de manos humanas. Era como la encarnación del concepto de «un castillo fantasma»

Pero lo más sorprendente del sitio era lo que parecía ser su dueña.

Largo pelo negro que era como la noche misma dada forma, un rostro inimaginablemente hermoso y elegante a un punto que parecía salido de un sueño (o tal vez de una pesadilla), una piel pálida que era hermosa pero que hacía pensar que aquella mujer no sabía lo que era la luz del sol (o tal vez que incluso la luz del sol le rehuía): todo eso rematado por unos ojos rojos más allá de las posibilidades humanas y un cuerpo tan hermoso que parecía como si miles de hombres estuvieran dispuestos a dar sus vidas por él (o mejor dicho: que parecía que podría matar a mil hombres), cuerpo que estaba ataviado por un traje negro que parecía la combinación entre el traje de una reina y la armadura de una guerrera, una corona oscura que emitía malas vibras y el hecho de que estaba sentada con elegancia y superioridad sobre un trono que lucía sospechosamente como si hubiera sido hecho con huesos humanos rematando su imagen.

A Harry le vino a la mente la imagen de Maléfica nada más verla, solo que miles de veces más realista, hermosa y malvada. Lo único que le faltaba eran las alas y los cuernos, en su opinión.

—Lo diré otra vez —entonó aquella mujer, su voz a Harry pareciéndole como el sonido que hacia una serpiente: atrayente pero peligroso—. ¿Quieres poder?

Harry parpadeó ante la pregunta y miró sobre la cabeza de aquella mujer, a su mente viniendo aquel viejo dicho que decía: «No hables con personas extrañas que luzcan como si te pudieran robar el alma»

Lo que encontró no fue precisamente tranquilizador:

[¡¿?! —La Reina de las Pesadillas]

[¡¡¿?!! ]

—«Okey —se dijo Harry —. La reina de las pesadillas está hablándome y ofreciéndome poder»

Su silencio pareció irritar a la reina de las pesadillas.

—¡Responde! —exigió, una especie de mini-huracán místico que agitó todo el castillo saliendo de su cuerpo al momento en que hiciera eso.

—¡Sí! —gritó Harry mientras estaba tirado en el piso por el mini-huracán, sin poder evitar sentirse intimidado—. ¡Sí quiero poder!

La reina de las pesadillas sonrió al oír eso. Sus labios, ahora que lo notaba Harry, eran extrañamente rojos para su cuerpo tan pálido, a un punto que se encontró preguntándose si ella usaba sangre como lápiz labial.

—Muy bien —dijo ella —. ¿Y cuál es el precio que estás dispuesto a pagar por el poder?

—¿Precio? —le cuestionó, confundido.

—Todo en este mundo tiene un precio —respondió la reina, afortunadamente no molestándose por su pregunta—. Para obtener algo, debes pagar algo equivalente. Los súbditos obtienen protección al jurar lealtad a su reina y los creyentes obtienen milagros al darle sacrificios a su Diosa. Tú, que no eres ni súbdito ni creyente, ¿qué estás dispuesto a ofrecerle a esta reina soberana para que te ofrezca una parte de su poder?

—Eh… —Harry parpadeó y trató de manera rápida en idear una respuesta. Sabía que no deba aceptar aquella oferta por nada del mundo; pero también sabía que era muy probable que aquella mujer lo matara de un golpe si no jugaba como ella quería.

Además, Harry quería poder. Quería poder salvar a Sally, y sí para eso tenía que aceptar la ayuda de esa Diosa Demonio —porque obviamente aquella mujer o era una Diosa o era un Demonio— lo haría.

—Si me das poder te puedes quedar con mi alma cuando me muera —le dijo aquella mujer como respuesta, haciéndolo lo más rápido que pudo para evitar arrepentirse.

La reina de las pesadillas volvió a sonreír.

—Oh, querido —dijo, divertida—. Seguramente tienes agallas; pero esa oferta no me interesa. De todas maneras cuando murieras me iba a quedar con tu alma.

—«Okey, entonces es una Diosa de la Muerte o del Inframundo»—se dijo, tratando de no demostrar cuan escalofriante le había parecido lo que acababa de escuchar.

—En lugar de lo que pase luego de la vida, me interesa más lo que pase en esta —continuó hablando la reina, sin prestarle atención—. Por eso quiero algo que para ambos será más… beneficioso. Si te doy mi fuerza, tú también me prestaras la tuya cuando te llame. Te volverás mi mensajero en la tierra: mi caballero.

Harry parpadeó. Eso sonaba muy bueno para ser verdad.

—¿Y cuál es el truco? —preguntó, sin poder evitarlo.

La reina sonrió.

—Que orgullo que todo lo que hice no haya sido en vano —dijo, confundiéndolo—. Y en cuanto a tu pregunta, es muy sencillo, querido Harry. Los caballeros pelean contra monstruos para probar su valía, y yo tengo tres monstruos en específico que quiere que tú… disciplines —ella sonrió, y de repente Harry le encontró un sospechoso parecido con una mujer que había estado en sus pensamientos desde su conversación con las Moiras.

—¿Y cuándo tendría que pelear contra esas cosas? —le cuestionó.

—Desde ahora —le dijo la reina con otra sonrisa.

Y entonces, como si hubiera estado esperando ansiosamente para hacerlo, su sombra se partió en tres y se agrandó hasta medir proporciones incalculables, solo para que entonces las tres sombras se solidificaran y dieran lugar a tres colosales cuervos de diez metros cuyas cabezas casi tocaban el techo del castillo y cuyos ojos rojos iluminaban todo el castillo.

Hmn. ¿Este es el niño? —entonó el cuervo que estaba más a la derecha con una voz que era muy femenina pero al mismo tiempo extremadamente gruesa—. No parece la gran cosa. Creo que podría comérmelo de un simple picotazo.

Muerte —exclamó el cuervo del medio, asintiendo en acuerdo.

Ufufufu. Deberías aprender a no juzgar un libro por su portada —exclamó el cuervo que estaba más a la izquierda, usando un tono que parecía demasiado seductor para un gigantesco cuervo que parecía salido de una película de Godzilla—. Después de todo, cuando son pequeños y lindos lucen como si no matarían a nadie; pero luego destruyen hasta su propia madre… Espera, ahora que lo pienso está bien si lo menosprecias. A mí no me importaría si terminas siendo destripada.

¿Muerte? —cuestionó el cuervo del medio al oír eso.

Ella tiene razón —dijo el cuervo de la derecha—. Es imposible que yo, la más grande de todas las reinas del mundo, caiga ante un gusano enclenque como este. Contra alguien tan débil ni siquiera hace falta que pelee, solo mi mera voz basta…

—¡Silencio! —exigió la reina, volviendo a hacer aquel truquito del mini-huracán. Harry no pudo evitar encontrar sorprendente el hecho de que ella luciera mucho más aterradora que los gigantescos cuervos—. ¡La conversación de la verdadera reina y su caballero todavía no ha terminado! ¡Guarden silencio cortésmente o las reduciré a un estado donde nunca jamás vuelvan a aparecer en los anales de la historia!

Harry no estaba seguro; pero él supuso que los tres cuervos encontraron aquella amenaza tan aterradora como él lo había hecho, porque de repente guardaron silencio y pasaron de ser tres gigantescos y muy aterradores cuervos a ser tres gigantescas y muy aterradoras estatuas.

La reina asintió al ver eso.

—Es bueno que él estar encerradas no las haya hecho olvidar los modales —dirigió su mirada a Harry luego de decir eso—. He aquí a los tres monstruos con los que tendrías que lidiar si aceptas mi oferta. Como ves, son verdaderas bestias capaces de reducir ciudades a cenizas. Las perfectas mascotas que una reina puede desear.

—«Yo no creo que a otras reinas les gusten los cuervos gigantes»—pensó Harry, viendo de reojo como una de las partes filosas de las garras de los cuervos media casi lo mismo que él.

—Tendrías que demostrarles tu valía si aceptaras mi poder —continuó la reina, sin saber lo que estaba pensando—. Demostrarles quien manda de la manera más cortes posibles: humillándolas salvajemente en combate y volviéndolas tus esclavas personales a tiempo completo.

—«¿Y esa es la manera más cortes?»—pensó Harry con asombro, a la vez que sentía su sospecha crecer con aquella frasecita.

—¿Qué dices entonces? — cuestionó la reina—. ¿Aceptas mi oferta, y obtienes el poder que tantas ansias? ¿O prefieres regresar a donde estabas con las manos vacías por la añoranza banal de la ilusión de una vida fácil?

Ante la pregunta, Harry reflexionó y miró a los tres cuervos.

Estos en silencio le devolvieron la mirada, cada uno mostrándole en silencio lo que parecía ser un atisbo de su verdadera naturaleza. El cuervo de la izquierda le mostró ejércitos asesinándose los unos a los otros mientras ella se paseaba y reía, como hombres enloquecían y se convertían en verdaderas bestias salvajes carentes de razón y que solo guiaban por la ira y el como ella graznaba y provocaba que los más valientes se volvieran niños asustadizos. Por su parte, el cuervo del medio le mostró una escena semejante, pero en lugar de pasear y reír ella lo que hacía era comerse los cadáveres de todo lo que encontraba. Por último, el cuervo de la derecha le mostró lo que pareció la escena más perturbadora de todas: como ella simplemente se paseaba por la tierra y como esta y las personas con las que se topaban morían en cuestión de segundos.

Todas eran diferentes pero semejantes, concluyó Harry. Todas ellas amaban la matanza y eran extraordinariamente crueles. Verdaderos monstruos que hacían ver a Alecto y sus hermanas como meras niñas caprichosas. Siquiera soñar con enfrentarse a una era una total locura y un total suicidio.

Pero, rechazar la oferta de aquella reina significaba regresar a donde Asterios estaba asesinando a Sally con su misma debilidad de siempre. Regresar y dejar que Sally muriera sin que pudiera hacer nada.

La respuesta era entonces bastante simple, aunque no por eso fuera uno que le gustara.

—Acepto —le dijo a la reina—. Acepto convertirme en tu caballero.

Al oírlo la reina sonrió y los tres cuervos le dieron miradas intimidantes, aunque a Harry le pareció que el cuervo de la izquierda asentía y le guiñaba el ojo con aprobación.

—Muy bien. Nunca dudé de ti, mi pequeño —dijo la reina, de repente dejando de ser una Diosa regia con el aura de un demonio y convirtiéndose en una amorosa Diosa con el aura de una madre—. Pronuncia entonces mi nombre como símbolo de nuestra unión.

—Eh… —Harry tartamudeó al oír eso—. ¿S-su nombre?

La reina volvió a ser una Diosa Demonio al oírlo.

—¡¿No conoces mi nombre?! —entonó, sonando igual que si Harry le hubiera dicho que acababa de abofetear a su madre con una pala.

Por un momento, Harry se preguntó si debía usar su nuevo y mejorado [Observar] para averiguar la identidad de aquella Diosa, antes de que un escalofrió atravesara su columna vertebral y lo hiciera abandonar la idea. Algo le decía que aquella Diosa podría notar el uso de su habilidad y que ella no se pondría muy contenta si descubría la razón por la que lo estaba usando.

—¡N-no! —tartamudeó con alarma, viendo como los cuervos se agitaban y hacían que todo el castillo temblara—. ¡N-no lo sé!

Por un momento, la reina lo miró como preguntándose de que forma podría matarlo por lo que acababa de decir; pero luego simplemente suspiró y le dio una mirada llena de decepción.

—No esperaba algo como esto de ti. Viniendo de dónde vienes y siendo quien eres, el descubrir mi verdadera identidad debería serte extremadamente fácil—dijo ella con decepción, haciendo que el pánico de Harry fuera remplazado por una extraña sensación de absoluta y total vergüenza—. Pero bien, el pecado de la ignorancia es uno que puedo ignorar tratándose de ti… Pero es solo por esta vez —añadió repentinamente, dándole una mirada fría—. No quiero volver a verte sin que sepas mi glorioso nombre. ¡¿Queda claro?! —al decir lo último, volvió a provocar otro mini-huracán.

—¡Señora! ¡Sí, señora! —gritó Harry al oír eso, a la vez que se preguntaba cómo era posible que el castillo no se callera a pedazos con los arranques de aquella reina.

Por su parte, la mirada fría de la reina desapareció al ver eso, siendo remplazada por una mirada de aprobación.

—Al menos sigues siendo tan cortes como siempre —dijo.

—«N-no hay duda»— se dijo Harry al oír eso, para luego preguntar en voz alta; —. Señora Booker, ¿es usted?

—Vaya, al fin lo adivinaste —le respondió la reina de una manera muy poco cortes, en su opinión. Seguidamente, ella, ignorando su sorpresa, se le acercó lenta y elegantemente mientras bamboleaba sus caderas, igual que un depredador que acechaba a su presa o que una súper modelo que competía por el puesto de Miss Mundo —. El que no sepas mi verdadero nombre complica un poco las cosas; pero afortunadamente todavía existen alternativas…. Solo por este momento, repite después de mi este «yo sagrado» (ley)…. ¡Presta atención que no lo repetiré otra vez! —gritó de repente con enojo, viendo como la miraba con la boca abierta al confirmar que sí se trataba de la señora Booker.

—¡Estoy escuchando, estoy escuchando! —gritó Harry en respuesta, esquivando unos rayos oscuros que surgieron de la nada debido al grito de la señora Booker. Internamente, se dijo que no le estaba gustando mucho estar versión tiránica de la ancianita cortés que conocía.

—Bien —asintió la señora Booker—. Ahora escucha: para que haya un comienzo debe haber un final. Igual que la Gran Madre Tierra que devora a los hijos que ha alimentado para poder sustentar a nuevas formas de vida, es necesario que a las malas hierbas que destruyen con descortesía a un reino se les eche veneno por un buen podador de vez en cuando. En pocas palabras, este la ley (yo sagrado) de esta reina soberana: antes de la creación, viene la destrucción.

—Antes de la creación, viene a la destrucción —repitió Harry tal como le había dicho la señora Booker, esperando que de repente una oleada de energía oscura lo cubriera o que sufriera una metamorfosis tremenda.

Pero en lugar de eso, lo que sucedió fue que la señora Booker asintió.

—Bien, mi querido niño, entonces te ha llegado la hora —y tras decir eso, le dio una mirada a los tres cuervos—. Ya saben qué hacer.

En respuesta, los tres cuervos asintieron y le dieron a Harry una mirada oscura.

Y entonces, cada uno se lanzó contra un rayo contra él y lo devoraron de un solo y mutuo picotazo.


Y entonces, Harry se encontró de nuevo viendo la misma escena de hace unos momentos: él tirado en el piso con Percy desmayado a unos cuantos metros y Sally siendo asfixiada por Asterios.

En ese momento, pudo sorprenderse; pudo analizarse a sí mismo y gritar con alegría por el hecho de que no había sido picoteado hasta la muerte por tres cuervos. Incluso pudo ponerse a analizar todo lo que acababa de pasar en busca de una explicación que probablemente no obtendría por sus propios medios.

Pero en ese momento, él no hizo nada de eso porque solo importaba una cosa: salvar a Sally.

—«Mi cuerpo ya no está paralizado —se dijo, moviendo sus manos y sus pies —. Ahora puedo volver a tele-trasportarme»

Por supuesto, Harry sabía que salvar a Sally debería serle imposible incluso aunque pudiera volver a andar con normalidad. Sally estaba en las manos de Asterios, quien era un monstruo que tenía diez veces sus propio [STR]. Para salvar a Sally necesitaría acercarse a Asterios, y acercarse a Asterios significaba la muerte.

Él no podía salvar a Sally.

Pero, eso era para su yo anterior. No estaba seguro de la razón; pero estaba seguro de algo: ya no era el mismo de antes. Ahora tenía poder. Ahora podía hacer lo que quisiera. Ahora él era un rey y todos los demás insulsos plebeyos que debían llorar y mendigar para no ser aplastados por su bota.

—«¿Eh? ¿De dónde salió eso?»—se preguntó a si mismo por un momento con confusión, antes de negar con la cabeza rápidamente. Ahora pensamientos tontos no importaban. Lo importante ahora era Sally.

Y pensando eso, se tele-transportó ante Asterios con su [Aparición] con la intención de aparecérsele en frente.

Solo que para su sorpresa lo que salió fue algo distinto a su usual [Aparición]. En lugar de aparecer repentinamente ante Asterios, lo que pasó fue que su cuerpo se dispersó en sombras que tomaron la forma de cuervos de manera momentánea para luego re-agruparse ante Asterios de manera casi instantánea.

—«Okey. Supongo que esto es parte de su poder»—se dijo, pensando en la señora Booker.

Por su parte, el Asterios que estaba asfixiando a Sally de repente dejo de hacerlo ante su repentina aparición, retrocediendo ¿asustado? mientras lanzaba a Sally por los aires.

—«¡Sally!»—pensó Harry con alarma, deseando tele-transportarse para agarrarla; pero en lugar de hacer eso hizo que de alguna manera cientos de cuervos surgieran de algún lado y tomaran la forma de una gigantesca mano que atrapó a Sally y amablemente la puso cerca de Percy.

—«Bien. Más poderes de cuervos»—se dijo Harry, anotando mentalmente todo lo que estaba sucediendo.

Seguidamente, le dio una mirada al Asterios que parecía que había visto al propio Tifón mientras se preguntaba qué diablos le pasaba.

—«Eso no importa —le dijo de repente una voz— . ¿No lo recuerdas? Esta alimaña dañó lo que más quieres en este mundo. Merece ser ejecutada cruel y salvajemente sin ningún tipo de piedad»

—«Cierto —se dijo, concordando con esa voz mientras sentía una extraña e incontrolable ira invadirlo —. Esta alimaña se atrevió a dañar a Sally. Yo, ¡yo debería…!»

¡Ping!

[Marejada de emociones negativas detectada. ¡Activando [La Mente del Jugador]!]

Y de repente, Harry sintió como toda la ira que lo invadía de repente era filtrada. Era tanta que simplemente no desapareció, pero [La Mente del Jugador] actuó como si fuera una represa y le permitió actuar con una calma fría y vengativa.

—«Oh, esta es la primera vez que me paso algo como esto —dijo la voz, sonando sorprendida, antes de dar una risita —. Ufufufu. ¡Pero no puedo decir que me moleste! ¡Una bestia furiosa con inteligencia es mucho más cruel que una bestia furiosa sin capacidad de razonamiento!»

Ignorando lo que decía aquella extraña voz, Harry le dio una mirada con ira contenida al Asterios que cada vez parecía estar más asustado.

—«Necesito un arma»—se dijo, viendo sus propias manos por un momento. Había sido capaz de conjurar cuervos para salvar a Sally, ¿cierto? Entonces, ¿también era capaz de crearse un arma?

—«No pierdo nada con intentarlo»—se dijo, concentrándose y tratando de imaginar que múltiples cuervos aparecían y se transformaban en un arma.

Como resultado, ante él surgieron de los nada múltiples cuervos, cuervos que viajaron hacia sus manos y se metamorfosearon de manera rápida en sombras que dieron forma a una guadaña que parecía estar hecho de algún tipo de joya oscura muy brillante y lustrosa.

—«¿Una guadaña? —se preguntó, antes de negar con la cabeza —. No era lo que estaba pensando; pero supongo que servirá»—pensó, agarrando el mango de la guadaña con firmeza.

¡Ping!

[¡Has equipado la [Guadaña de Ejecución de los Cuervos]! ¡Obtienes [500ATK]!]

—«¿ [500ATK]? —se dijo, impresionado —. Eso… eso es mucho. O por lo menos es mucho más que lo que le da la [Espada Rúnica de Fuego] a Percy —acarició por un momento el mango de la guadaña al pensar en eso —. Supongo que esta es la diferencia entre algo creado por el poder de un Dios y las manos de un niño mortal»

Un rugido de Asterios, quien parecía estar tratando de manejar su extraño pánico mediante la ira, hizo que saliera de sus pensamientos.

—«Ah, sí. Esa alimaña —se dijo para sí mismo, sintiendo como su ira burbujeaba en el fondo de su mente como un volcán que podría estallar en cualquier momento —. Supongo que es momento de que le muestre quien manda»

Pensando eso con una calma que debería haberle parecido extraña, agarró su nueva guadaña mientras se preguntaba internamente que clase de postura tenía que adoptar. Una guadaña no era como una espada o como una lanza. De hecho, no era como cualquier otra arma en el buen sentido de la palabra. En realidad era un arma impráctica que daba una posición extremadamente frágil en un combate físico.

—«Oh, querido. No tienes por qué preocuparte. Esa cosa es mucho más fuerte de lo que parece —le dijo aquella misteriosa voz de hace unos minutos —. Y en cuanto a la experiencia… ufufufu. Solo porque llevamos ratos sin divertinos, te prestaremos un poco de instinto. ¿Cierto, querida jinete de la conquista?»

—«Muerte»—concordó otra voz femenina.

Y de repente, Harry se encontró sintiendo como una extraña seguridad invadía su cuerpo. Era… era una sensación extraña. Seguía sintiendo su cuerpo y seguía manejándolo tal y como debería ser; pero al mismo sentía una extraña compulsión que le indicaba a sus músculos como y cuando deberían actuar. Era como si de repente su cuerpo hubiera recordado que llevaba años luchando en combate cuerpo usando guadañas.

Era algo muy extraño, tanto como las dos voces en las que por alguna razón le era tan difícil caer en cuenta; pero no era algo que le importara en ese momento. Ahora lo único que quería era estirarse, disfrutar y masacrar como no lo había hecho en siglos.

—«Espera, ¿siglos?»—se preguntó a sí mismo, frunciendo el ceño por un momento, antes de negar con la cabeza y re-enfocar su atención sobre Asterios al escuchar un repentino rugido de este, solo ver como un gigantesco Minotauro de dos metros se movía como un rayo en su dirección en una vista que era extremadamente aterradora, pero contra la cual tan solo tuvo que hacer un mínimo pensamiento para esquivarlo al transformarse en múltiples cuervos que lo re-agruparon a las espaldas de Asterios.

Luego, solo tuvo que blandir su guadaña con un simple movimiento para hacer que el brazo que Asterios usaba para manejar su hacha saliera volando por los aires.

¡Ping!

[2.130, 4DMG]

—«Increíble —murmuró para sí mismo, esquivando una andana de rayos de un Asterios que rugía enloquecidamente por el dolor al tele-transportarse mediante su ahora usual transformación en cuervos —. ¿Hice tanto daño con tan solo un golpe? ¿Tanto es el poder que ahora ostento?»

Sobando su barbilla por un momento al pensar eso, Harry esquivó otro ataque de Asterios con total tranquilidad y murmuró:

[Estado]

¡Ping!

[Nombre: Harry James Potter].

[Edad. 10 años]

[Título: El-niño-que-vivió (25% al LUC. 100% de daño en contra de enemigos [Oscuros]. Resistes un ataque letal por día)].

[Raza: ¿? (4 Mag y 2 Dex)]

[Estatus: Fusionado Espiritualmente. Deificado. ¿?].

[LV 19. EXP 797.426,75/2.049.300 ]

[HP: (2.220) — 5.150/5.150. (Reg. 2 Sec. —120 Min.)]

[MP: (1.636,2) — 4.754,6/4.754,6 ((Reg. 1Sec — 60 Min)]

[ATK: 1.906]

[DEF: 14, 08%]

[ATK. MAG: 6%]

[DEF. MAG: 11, 91% % (25%)]

[STR: 12 — 31]

[VIT: 13 — 31, 5]

[END: 14 — 32]

[AGI: 25 — 50]

[DEX: 25 — 52]

[MAG: 31 — 68, 62]

[INT: 31 — 47, 5]

[WIS: 20 — 17, 4)]

[CHA: 12]

[LUC: 12 — 14, 35))

[Puntos: 0]

[Dinero: 350]

—«¿Qué es esto? —se dijo, asombrado —. ¿Por qué mis [Estadísticas] se incrementaron tanto? ¿Cuánto poder me dio la señora Booker? »

Ese pensamiento pareció ser como un interruptor para Aissi.

¡Ping!

[¡De manera temporal, has obtenido una nueva ventaja!]

[Recepción Celestial del Heraldo Divino (D): Una ventaja que está directamente correlacionada con [El Divino Núcleo de la Diosa] de cierta reina soberana. Porque aquel que es el vocero de una reina (Diosa) también es como un rey (Dios), obtienes de manera temporal el privilegio divino mientras ejerces el poder de la Diosa bajo tu especial estado deificado]

[Obtienes efectos compuestos de la habilidad [Divinidad (B) —daño extra del 40% en contra de aquellos con [Divinidad] de rango inferior y capacidad de atravesar ciertas defensas. Ves tu [ATK] base mejorado en [250ATK]. Ves tu [HP] y [MP] bases incrementados en un [1.500HP]. Ves el daño que recibes de aquellos con [Divinidad] inferior al rango B reducido en un [-250DMG]. Ganas [25] a las estadísticas físicas al MAG]. Ves tu [HP] final, tu [MP] final y la regeneración de ambos incrementados en un [25%]. Y en adición, obtienes las habilidades relacionadas con el [Núcleo Divino] de ¿? mientras estés transformado]

[Como dato curioso, la razón de que los efectos se detengan en es [D] debido a que la recepción que se recibe de la Diosa patrona solo es «lo que mereces», porque «malcriar a un súbdito (hijo) es el error de una reina (madre) tonta que incentiva la descortesía»]

Hubo muchísimas cosas que captaron la atención de Harry al ver eso; pero de entre todos hubo algo que captó de inmediato su atención.

—«¿Especial estado deificado?»—se dijo, solo para volver a ver la ventanilla de su [Estado] —. Eso es lo mismo que dice en mi estatus… Y de hecho, ahora que me doy cuenta, mi raza también ha cambiado. ¿Acaso eso quiere decir que he sufrido alguna transformación de algún tipo?»

—¡ROARR! —rugió Asterios, abalanzándose en su contra.

—¡Silencio, criatura inmunda! ¡Un rey está pensando! —le gritó a Asterios con enojo mientras esquivaba su ataque al transformarse en cuervos, causando de alguna manera que el hechizo [Silencio] se activara y que el sangrante Asterios quedara por completo mudo

Por un momento, Harry pensó que Asterios entendería su posición y se quedaría tranquilamente a morir como un buen y cortes monstruo mientras él reflexionaba sobre los problemas de su vida; pero en lugar de hacer algo tan inteligente como eso, lo que hizo Asterios fue hacer la mímica de rugir mientras aún estaba enmudecido y luego volver a abalanzarse en su contra.

—«¡Pero que molestia! —se quejó para sí mismo, volviendo a esquivar el ataque de Asterios con total tranquilidad —. ¡Esta alimaña no me deja siquiera pensar! ¡Tengo que hacer algo para que se quede quieto!»

Reflexionando de manera rápida para sí mismo, Harry llegó a una rápida conclusión acerca de lo que debía hacer.

—«Supongo que sí puedo crear una guadaña, también puedo crear otras cosas»—se dijo, solo para chasquear sus dedos y causar que una oleada de cuervos surgiera desde su sombra en dirección hacia Asterios, cuervos que luego se transformaron en cuerdas y ataron a Asterios hasta dejarlo en el piso forcejeando como la mera y advenediza criatura que era para Harry.

—Así está mejor —se dijo Harry, asintiendo para sí mismo. Ahora tenía toda la tranquilidad del mundo para pensar.

Tras hacer eso, volvió a concentrarse en su situación.

—«Necesito un espejo para verme»—se dijo, acariciando su barbilla mientras pensaba en cómo podía obtener un espejo, antes de acordarse de Cernunnos y como este había hecho un espejo de agua mediante sus poderes.

—«Creo que con todo el mana que tengo ahora yo también puedo hacer algo como eso»—se dijo, antes de disparar un montón de [ Aguamenti ] a su alrededor hasta crear un montón de charcos, para seguidamente concentrarse y hacer que todos esos charcos se levantaran y tomaran una forma similar a la de una cúpula alrededor de él.

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡La habilidad [Magia de Agua] ha evolucionado a [Hidromancia]!]

—«¿Hmn?»—por un momento, Harry vio aquel anuncio con algo de confusión; pero luego su mirada se centró en su reflejo y se quedó por completo en shock.

En el espejo sin duda estaba su reflejo; pero su reflejo sin duda no podía ser «su» reflejo.

Porque lo que estaba ahí era muy diferente a él.

La constitución humana, las facciones del rostro y el peinado eran iguales a las suyas; pero ese era el único parecido que guardaba, porque donde sus ojos deberían ser verdes los del chico en el espejo eran rojos y su expresión, contraria a la suya, era una mirada tan presumida que Harry se encontró queriendo golpear aquel arrogante chico que parecía creer que el aire estaba bendecido por entrar en sus pulmones y que la tierra debería darle gracias porque la pisaba.

La ropa tampoco era igual. En lugar de la vestimenta que debería llevar, el chico del espejo de agua llevaba una especie de túnica negra que lucía como lo que llevaría el príncipe de los segadores de almas.

Pero lo más sorprendente de todos eran dos detalles: de la frente del chico del espejo surgían dos cuernos que eran como la mezcla de los cuernos de un toro y un ciervo, y de su espalda surgían dos alas de cuervo.

En resumen, aquel chico parecía como la mezcla de un Ángel Caído y el hijo perdido de Maléfica y el Diablo.

—«Este… ¿este soy yo?»—se preguntó, atónito, sabedor de que la respuesta obviamente debería ser afirmativa pero al mismo tiempo encontrando el hecho imposible. Aquel chico no se parecía en nada a él. Lucia arrogante a un punto que lo molestaba y al mismo tiempo parecía tan confiado de sí mismo de una manera que envidiaba.

Pero sobre todo, aquel chico lucia poderoso. El tipo de persona que hacía que todos los instintos de supervivencia se activaran de manera automática: un depredador. Aquel chico parecía capaz de hacer cualquier cosa. Lucia como un…

—«Como un rey»—se dijo a si mismo.

—«Mas bien como un príncipe —le dijo la misteriosa voz —. Un príncipe bastante adorable si lo digo yo misma. Aunque yo prefiero a mi realeza un poco mas mayor… Ufufufu. Aunque sea con unos tres añitos más bastarían para comérmelo comple…»

—«¡Puaj! —gritó otra voz, asqueada —. ¡¿No tienes vergüenza, súcubo desvergonzada?! ¡Al menos espera hasta los diecisiete! ¡Esa es la edad legal para casarse!»

—«Ara, ara. ¿Qué es esto? ¿Una vaca solterona y viuda está mugiendo?»—dijo la voz con burla.

—«¡Tú…!»

—«¿Quiénes son ustedes?»—preguntó Harry en su mente, al fin prestándole atención a aquellas voces.

—«¿Nombre?... Hmn, pues mi querido conejito, como te dije aquella vez en el pasado, el nombre de una Diosa no es algo que se dice así como así —le respondió la voz que había estado hablando algo acerca de comerse a alguien —. Pero, si quieres una forma de identificarme, está bien si me llamas "Coneja"»

—«Usando un nombre prestado como ese… Sin duda no tienes vergüenza —comentó la voz que había llamado «súcubo» a Coneja —. En cuanto a mí, chiquillo enclenque, basta con que te me dirijas como "Reina Suprema de Todo el Universo" o "Mi Ama y Señora"»

—«Solo llamala "Vaca"»—le dijo Coneja.

—«¡¿Por qué tu…?!»—Vaca gruñó con rabia.

—«Y a la otra, por si te lo preguntas, le puedes poner "Yegua"»—continuó Coneja, ignorando a Vaca.

—«Muerte»—exclamó Yegua. Harry supuso que estaba de acuerdo.

—«Y en cuanto a quienes somos… —Coneja caviló por unos momentos en voz alta —. Hijas sería algo extraño, así que creo que es mejor hermanas… Sí —asintió, ahora dirigiéndose hacia él —, somos las hermanas de ese cuervo»

—«No digas tonterías —exclamó Vaca con molestia —. No somos ningunas hermanas. Somos la misma persona que ese arrogante cuervo. Fragmentos de su alma que reflejan un lado de su personalidad y que evolucionaron a Diosas menores independientes debido a los rezos de la humanidad»

—«Pero es más fácil si piensas que somos sus hermanas —explicó Coneja —. O por lo menos a mí me gusta más de esa manera. Soy muy diferente a esa tonta desabrida después de todo. Considero que la cortesía no importa cuando se hacen cosas ricas en la ca…»

—«¿Y por qué están en mi cabeza?»—le cuestionó Harry, sin prestarle atención a lo que decía

—«¿No es obvio? —le cuestionó Vaca como si fuera un estúpido —. ¿Quién crees que te está dando poder?»

—«¿Ustedes son las responsables de esto?»—les preguntó Harry, tocando sus cuernos y sus alas por un momento (e impresionándose al darse cuenta que estos tenían sensibilidad como cualquier apéndice)

—«Lo repito: ¿no es obvio?»—contestó Vaca con molestia. Harry pensó que ella debía ser la que le estaba dando la cara de «soy mejor que tú» a su transformación.

—«Fuimos ordenadas por ese cuervo a que actuáramos como tus mascotas —dijo Coneja, diciendo «mascota» de una forma extrañamente seductora —. Parte de nuestro poder divino, que es el mismo que el de cuervo, se ha redirigido hacia ti y te ha trasformado en una existencia semejante a la de cuervo. En otras palabras, te has vuelto su "hijo"»

—«Pero solo es en una pequeña parte —añadió Vaca con rapidez, como no queriendo verlo vanagloriándose —. Solo fue una parte minúscula de nuestra consciencia lo que fue ordenado a servirte. Nuestras verdaderas versiones todavía siguen libres y demostrándoles al mundo de lo que está hecha una verdadera Diosa, así que realmente el poder que recibes no es mucho. Para obtener más poder tienes que ganarte el favor de nuestras versiones verdaderas»

—«En mi caso no te será tan difícil. Tan solo tienes que cumplime el pequeño favorcito que me debes»—mencionó Coneja.

—«¿Favor?»—cuestionó Harry.

—«"¡Oh, por favor! ¡Sea quien sea! ¡Salven mi primer beso y prometo que haré todo lo que digan!" —exclamó Coneja con tono burlón, haciendo que Harry sintiera su rostro enrojecer —. ¿Ahora si recuerdas quién soy?»

—«Sí, ya recuerdo»—le dijo Harry, acordándose de aquella Diosa que le había regalado su habilidad [Refuerzo] y [Compartir Mana]

—«Que bueno, porque tenemos un gran negocio entre manos —dijo Coneja, pareciendo sonreír por su tono —. Después de todo, ya que salvé tu primer beso, ahora tu castidad me pertenece»

—«¿Qué?»—cuestionó Harry, pensando que había escuchado mal.

—«Ufufufu. Solo bromeo»—rió Coneja, aunque por alguna razón Harry encontró muy poco creíble la parte de «solo bromeo»

—«¡Basta de tanta cháchara! —gritó Vaca con rabia. Harry entendió de inmediato que parte de la señora Booker representaba ella —. ¡No voy a estar atada otro hombre y hacer su voluntad como con el bastardo de mi ex-marido! ¡Si quieres poder, está bien! ¡Pero a cambio cada vez que te transformes entretenme a mí, tu reina, con una buena pelea!»

—«¡Muerte! »—dijo Yegua, al parecer concordando con Vaca.

Harry esperó que Coneja lo ayudara

—«Oh, ellas tienen razón —fue lo que dijo Coneja en su lugar para su horror —. ¡Luego de tantos siglos sin tener una buena masacre, nosotras queremos pelea! ¡Y si para eso tenemos que poner las cosas iguales, lo haremos!»

Y tras que Coneja dijera eso, Harry se encontró viendo como perdía el control de su cuerpo, y como este, deshaciéndose del espejo de agua, se acercaba al mini-atado Asterios y hacia que una ráfaga de energía saliera despedida hacia este, devolviendo su [HP] a los [8.840] puntos que había tenido en un inicio e incluso haciendo que Asterios obtuviera un brazo nuevo.

—«¿Ves lo bueno de no casarse? ¡Esto se lo robé a una de mis muchas parejas! —le presumió Coneja a Vaca —. ¡Es un poco endeble porque solo soy una porción mínima de misma; pero todavía me es posible curar heridas y regenerar miembros perdidos!»

—«Hmn. Supongo que ser una zorra calenturienta tienes sus ventajas»—refunfuñó Vaca.

—«¡Zorra no, querida! ¡Coneja!»—corrigió Coneja con diversión, sin encontrar ofensiva la parte de «calenturienta»

Seguidamente, todas se dirigiendo hacia él.

—«¡Condiciones de batalla lista! ¡Ahora puedes entretenernos, mi querido niño! —dijo Coneja con diversión —. ¡Da una buena pelea, y te juro que serás recompensado! ¡Cuando te vea en persona te enseñaré [Magia Tántrica] con la cual puedas hacer tuyas a cientos de mujeres!... ¡O a cientos de hombres! ¡A mí no me molestan cualquiera de las dos opciones! »

—«Por mi parte, también tendrás una recompensa —concordó Vaca —. ¡Como la amable reina que soy, si das una buena pelea te promocionaré de niño enclenque a lacayo! ¡Puedes sentirte honrado!»

—«¡Muerte!»—exclamó Yegua. Harry deseó que eso no fuera lo que iba a darle si ganaba.

—«¡Que comience la pelea!»—gritaron las tres al unísono, con Yegua gritando «¡Muerte!».

Y entonces, los cuervos con forma de cuerdas que habían estado atando Asterios dejaron a este libre, permitiéndole reincorporarse y recoger su caída hacha para luego rugir con ira en su dirección.

—¡ROOOAAARRR!

Y tras hacer eso, Asterios dio un golpe que sacudió la tierra y se abalanzó en su contra, el piso siendo electrificado a su paso.

Lo primero que hizo Harry al ver eso fue preguntarse exactamente a quien acababa de prometerle el volverse su caballero.

Y luego, lo segundo que hizo fue dispersarse en cientos de cuervos, esquivando un hachazo de Asterios que partió la tierra, y reaparecer a espaldas de este para luego asestar un simple golpe que le volvió arrancar un brazo a Asterios.

¡Ping!

[2.130,4DMG]

Al ver eso, Asterios rugió, iracundo, y luego, para incredulidad de Harry, cauterizó su propia herida sangrante al quemarla mediante rayos.

—«Esa es una manera muy poco ortodoxa de curarse»—se dijo, tratando de frenar esa extraña vocecita que le decía que no podía esperar nada menos de una insulsa bestia descerebrada.

Y a continuación, vio como Asterios rugía una vez más, y hacía de manera repetida unas tremendas oscilaciones hacia el cielo con su hacha y el brazo que le restaba, generando un efecto visual que era como el de una relampagueante rueda eléctrica.

Lucia como un ataque extremadamente poderoso; pero Harry lo único que hizo fue verlo con aburrimiento. Simplemente tenía que tele-transportarse para esquivar aquel ataque. No era nada por lo que tuviera que preocuparse.

—«Aunque… —se dijo, suprimiendo ese deseo irracional que le ordenaba burlarse de Asterios —. Luce como un ataque muy poderoso, tanto que podría abarcar un área amplia. Si lo esquivo, existe la posibilidad de que le dé a Sally o a Percy»

Su mirada se afiló ante ese pensamiento. No podía dejar que Asterios completara ese ataque.

Pero eso lo pensó muy tarde, porque justamente en ese instante Asterios le lanzó su gigantesco rayo con un rugido.

Por un momento, un poco de pánico se deslizó en su mente; pero de inmediato ese sentimiento fue suprimido. Con todo el poder que ahora poseía, ¿por qué tenía que temer?

Contuvo una sonrisa ante ese pensamiento y chasqueó sus dedos, ocasionando que cientos de cuervos aparecieran ante él y empezaran a comerse el rayo de Asterios de una forma que era como si una marejada de oscuridad se estuviera tragando una luz.

Y, por si las moscas, también concentró su mana en el piso e hizo que este se levantara y obtuviera la forma de una gigantesca pared para que contuviera cuanto pudiera el rayo de Asterios.

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡Has obtenido la habilidad [Geomancia]!

Pero su previsión pronto demostró ser exagerada, porque los cuervos lograron consumir por completo el ataque de Asterios hasta no dejar rastro alguno de él.

—«Hmn. Creo que no debería desaprovechar este muro»—se dijo, antes de levantar su mano y con un simple pensamiento hacer que el muro de tierra solida se convirtiera en una andanada de puas de tierra sólida.

¡Ping!

[167,8DMG] [167,8DMG] [167,8DMG] [167,8DMG] [167,8DMG] [167,8DMG]

—«Ese fue un muy buen movimiento —se dijo, dando una cabeceada de aprobación para sí mismo al ver a un Asterios lleno de heridas, algunas de las cuales sangraron por un momento antes de que Asterios las cauterizara al quemarlas, y al ver como el [HP] de Asterios pasaba de ser [8.840] a ser [5.702,8] —. Más tarde debería ponerle un nombre y convertirlo en una habilidad… Aunque no estoy seguro si pueda llegar a usarlo de esta manera en mi modo normal»

Y tras pensar eso, Harry se convirtió en una marejada de cuervos y apareció cerca de Asterios, para luego dar una simple oscilación de su guadaña y arrancarle una pierna a Asterios, tirándolo al piso.

¡Ping!

[2.130,4DMG]

—¡ROAR! —rugió Asterios ante eso, adolorido.

Sintiendo un extraño regocijo ante eso, Harry hizo otro ligero movimiento y le arrancó la otra pierna a Asterios.

¡Ping!

[2.130,4DMG]

—«Ya solo necesito darle otro golpe»—se dijo al ver como el [HP] de Asterios se reducía de manera rápida a [1.442] puntos. Con el daño que ahora ostentaba, solo bastaría un ligero movimiento de su guadaña y podría mandar a Asterios al otro mundo.

Tan solo tenía que dar un golpe y lo mataría.

—«¿Y con solo bastaría? —cuestionó Vaca, usando un tono extrañamente dulce —. ¿Bastaría para demostrarle a esta inmunda bestia inferior la gravedad de su pecado? No. Yo creo que deberías hacer su muerte un poco más… lenta. ¿No te parece?»

Harry quiso responderle que hacer eso no tenía ningún sentido; que matar a Asterios de un simple golpe era lo más lógico del mundo.

Pero de repente, la ira que estaba contenida por [La Mente del Jugador] habló junto con un extraño sentimiento oscuro que seguramente debía provenir de Vaca (él no podía sentir algo tan perverso como eso, ¿cierto?) le dijo que lo Vaca decía era lo correcto. Debía alargar el sufrimiento de esa estúpida bestia inferior.

Trató de resistirse y dar algún argumento lógico; pero todo argumento lógico fue contrarrestado de una manera aún más lógica y perversa. No había nada que temer. Asterios estaba tirado en el piso, indefenso y a su completa merced. Podía hacerle lo que quisiera sin miedo a represalias.

Y al caer en cuenta de eso, de repente se encontró viendo como de su sombra salían cientos de cuervos, los cuales empezaron a picotear a Asterios de una manera tan sangrienta que debería haberle hecho daño; pero que por alguna razón el juego no interpretaba como una acción ofensiva.

Y por si fuera poco, de repente se encontró incrementado su fuerza con su habilidad [Refuerzo] y arrancándole un cuerno a Asterios sin ninguna razón aparente, todo hecho de una manera que extrañamente no asesto todo el daño que debería hacer.

¡Ping!

[100DMG]

Y a continuación, con los cuernos todavía picoteando a Asterios, le arrancó a este el otro cuerno.

¡Ping!

[100DMG]

Y luego, con los dos cuernos en su mano, hizo lo que le pareció lo más natural del mundo: apuñaló Asterios en los ojos con sus propios cuernos.

¡Ping!

[100DMG] [100DMG]

Y entonces, mientras Asterios rugía por el dolor, empezó a mover los cuernos más y más profundo, al mismo tiempo que utilizaba su habilidad [Heal] para evitar por accidente el matar a Asterios y abandonar su diversión.

Repitió ese procedimiento por un par de minutos, antes de aburrirse y volver a conjurar su guadaña, para luego decapitar a Asterios de un sencillo golpe.

[¡Felicitaciones! ¡Has matado a un monstruo cuyo [LV] es el doble del tuyo! ¡La EXP ganada (500.000EXP) se duplica como consecuencia!]

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡Ganas 421, 666, 6EXP como consecuencia!]

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡Tú y tu [Fiesta] han matado a una existencia de *! ¡Todos ganan [35PG]!]

¡Ping!

[¡[El Derecho del Conquistador] se ha activado! ¡Ganas la [Joya de Habilidad: Fuerza Monstruosa]!]

Harry sabía que era un pensamiento injusto; pero no pudo evitar pensar que Percy no merecía nada de parte de la muerte de Asterios debido al hecho de que se le había pasado la mitad de la pelea tirado en el piso como un inútil.

Pero ese pensamiento que por alguna razón no lo hizo sentir culpable como era lo normal fue desviado al momento de que otra ventanilla apareciera ante él.

¡Ping!

[¡El efecto de la [Guadaña de Ejecución de los Cuervos] se ha activado! ¡Obtienes el [Alma de Asterios]!]

—«¡¿El alma de quién?!»—no pudo evitar gritar con impresión Harry al ver eso.

—«Ah, ¿con que ya lo sentiste? —le cuestionó Coneja con un tono complacido —. Pues sí, mi querido conejito. Como un efecto colateral del poder de Yegua, todos los enemigos que matas con la manifestación de nuestro poder son liberados del sufrimiento que es el ciclo del renacimiento y son apresados por completo en tu sombra para que luego hagas lo que te plazca con ellos. Como comértelos como hace Yegua normalmente, por ejemplo»

—«Muerte»—exclamó Yegua en acuerdo. De repente, Harry la encontró mucho más sombría de lo que había pensado en primer lugar.

—«Pero también puedes hacer muchas otras cosas con ellas —le dijo Vaca, volviendo a sonar extrañamente dulce —. Torturarlas por toda la eternidad por ejemplo. O mejor aún: si te concentras lo suficiente, podrías borrar cualquier punto de esa alma inmunda y convertirla en algo irreconocible. Por ejemplo, unos lindos y pequeños cuervos que te sigan durante el combate y con los cuales puedas hacer y deshacer a voluntad»

La mente de Harry se paralizó al escuchar eso.

—«¿Quieres decir que todos estos cuervos son….?»

—«Sí. Son almas que la original o que Yegua han devorado y convertido en sombras sin ego para que actúen como sus sirvientes»—respondió Coneja de manera divertida, aparentemente encontrando el hecho tan divertido como la broma de un niño.

Fue solo [La Mente del Jugador] y aquel extraño y perverso sentimiento que lo había hecho torturar a Asterios lo que impidió que Harry se largara en vomito al ver todos los cuervos que revoloteaban a su alrededor y al ver la guadaña hecha de cuervos que estaba usando.

—«¿O como libero el alma de Asterios? »—le cuestionó a Coneja de manera rápida.

—«¿Liberarla? —repitió Coneja de una manera que lo hizo imaginársela parpadeando repetidamente —. ¿Por qué querrías hacer algo como eso? ¿Acaso no comprendes que si dejas su alma libre entonces le darás oportunidad para que resucite y luego regrese a vengarse de ti?»

—«Eso… eso no importa —le respondió Harry, dudando por unos momentos —. Nadie, ni siquiera un monstruo, merece perder todo de sí y convertirse en el juguete de alguien más»

—«¿Ni siquiera esta alimaña que dañó lo que más quieres? —cuestionó Vaca, usando aquel tono que era dulce pero maquiavélico, igual que una hermosa flor empapada de veneno —. ¿Ni siquiera los pecadores que siempre vuelven y afretan contra ti? Dime sinceramente, ¿crees que si dejas libre a esta alma ella no volverá a vengarse de ti?»

Harry guardó silencio ante esa pregunta.

—«Y además, no hay porque sentirse culpables — siguió insistiendo Vaca —. Lo quiera aceptar o no, ahora te estoy dando mi poder, lo que quiere decir que tienes aunque sea una pisca de mi dignidad: la dignidad de un soberano y un Dios. Los reyes y Dioses no nos sentimos culpables. Somos superiores a la insulsa plebe. Si vemos algo que nos gusta, lo tomamos. Si vemos algo que nos molesta, lo destruimos. No importa si son propiedades, tierras, vidas o almas; un Dios puede hacer lo que sea cuando lo desea, y los mortales y plebeyos lo único que pueden hacer es agachar la cabeza y suplicar piedad»

—«Eso es horrible»—le dijo Harry.

—«¿Pero no te gusta? — cuestionó Vaca, afianzando su tono —. ¿No te gusta ser una vez el que pisotea el lugar de ser el que es pisoteado? ¿No te gusta el poder?»

Harry guardó silencio por un momento, causando que Vaca diera un sonido de victoria; pero luego, para sorpresa de esta, la confrontó.

—«No puedo decir que no me guste este poder —admitió —; pero estas equivocada si piensas que pisotear a los demás es algo que me agrada. Lo que acabo de hacerle a Asterios solo lo hice por estos sentimientos que tú y Coneja me están mandando… ¡Y no trates de negarlo! —gritó repentinamente, adelantándose a cualquier posible replica de Vaca —. ¡Cuando hablas todo este se vuelve más y más intensos! ¡No sé cómo lo haces; pero sé que es lo que haces: quieres volverme igual a ti y usarme como tu juguete! ¡Pero dejame decirte algo: no pienso ser el juguete de nadie! ¡Entiendo que no desees estar aquí; pero no por eso voy a agachar la cabeza y dejarte hacer lo que te venga en gana! Dijiste que ahora soy un rey, ¿no? ¡Pues si eres una reina, entonces este rey te ordenas que cierras tu bocota y te comportes en lugar de estar esparciendo veneno por todas partes!»

Fue solo después de decir todo eso que Harry pensó que se había pasado. De repente, a su mente vino la aterradora imagen de el mismo asfixiándose o cientos de cuervos saliendo de su sombra para picotearlo de manera sangrienta.

Pero para su sorpresa, lo que hizo Vaca fue reír.

—«¡Tienes agallas! ¡Eso lo admito! —dijo ella, sonando extrañamente contenta —. ¡Estoy segura que la cosa sería distinta si me vieras cara a cara; pero de todas maneras es admirable! ¡Nadie aparte de la original me había hablado así en toda mi vida, así que tengo que reconocértelo: no eres solo un chiquillo! ¡Sin duda tienes material de rey! ¡Ya entiendo porque la original está interesada en ti!»

—«¡Ella tiene razón! —Intervino Coneja al notar su confusión —. ¡Nos encanta la mirada de pánico en los rostros de los hombres; pero amamos aún más cuando ponen rostros valientes y heroicos! ¡¿No es así, Yegua?!»

—«¡Muerte! — contestó Yegua.

—«¡Solo escuchar la forma en que le hablaste a Vaca me hizo emocionar! —comentó Coneja con un tono difícil de entender —. ¡Ya quiero que nos veamos frente a frente para poder tratar de comerte!»

—«Por esta vez, te daré el honor de que una reina te haga caso —continuó Vaca, ignorando los desvaríos de Coneja —. ¡Pero solo por esta vez, ¿entiendes?! ¡A partir de ahora te trataré como uno de las ligas mayores! ¡Si puedes resistirte a mis deseos ahora, lo puedes hacer por siempre, ¿no crees?!»—al decir lo último, Vaca pareció dar una sonrisa. Una sonrisa diabólica igual a la de un Demonio que lleva a la humanidad por el mal camino.

De repente, Harry se preguntó si no había cometido un error al aceptar el poder de la señora Booker.

—«En cuanto a la alma de esa alimaña —siguió hablando Vaca, regresando al tema de la pregunta inicial —; tan solo tienes que concentrarte y luego puedes hacer lo que quieras con ella. Aunque yo te sigo aconsejando que no la liberes. Sería una estupidez de tu parte dejar otro enemigo suelto por ahí»

—«Tal vez tengas razón —admitió Harry —; pero ya fue suficiente con lo que le hice en vida. No quiero tener el cargo de consciencia de que destruí el alma de nadie»

Y tras pensar eso, Harry se concentró en su sombra, buscando el [Alma de Asterios] durante unos momentos, hasta que de repente encontró algo extremadamente brillante que sacó con un pensamiento e hizo que apareciera en sus manos con otro.

—«¿Una esfera? —se preguntó, viendo como tenía en sus manos una esfera que estaba entremezclada con múltiples colores —. Yo no pensaba que alma de las personas luciera así»

—«Y es que en realidad no lucen así —le aclaró Coneja —. Tan solo es que se está materializando de esa manera para tu conveniencia»

—«Oh»—asintió Harry al oír eso, entendiendo.

Concentró su atención en el [Alma de Asterios] luego de hacer eso.

—«A ver»—se dijo, tocándola por un momento, antes de ser invadido por decenas de pensamientos.

«No quiero morir», «No quiero vivir», «Quiero ser amado», «No quiero ser un monstruo», «Quiero hacerte orgulloso, padre (Minos)», «Quiero que me ames, madre», «Hambre, tengo hambre, padre», «Padre, ¡dame algo de comida!», «¡Comida, al fin!», «Puaj. Comida grita» « Gah. ¡No querer morir! ¡Padre, salvame!», «La espada de ese héroe… tan brillante. ¡Perseguir cosa brillante!» «Oscuro. ¡No quiero estar aquí!» ,«Ya no es oscuro. No quiero volver nunca a ese lugar» «No quiero volver nunca a ese lugar», «No quiero volver nunca a ese lugar», «No quiero volver nunca a ese lugar», «No quiero volver nunca a ese lugar»

«¡NO QUIERO VOLVER A ESE LUGAR!»

—«Esto… —las manos de Harry que sostenías el [Alma de Asterios] temblaron —. Tanto dolor… Tanto sufrimiento… Tanto desprecio… Todo esto incluso después de la muerte. ¿Así es como se siente ser un monstruo?... Esto… esto tan horrible. No solo fue despreciado desde el momento en que nació, sino que tampoco se le dio la oportunidad de descansar al morir. Siempre regresando, siempre queriendo vengarse. Siempre en busca de una madre y un padre»

De repente, Harry tuvo ganas de llorar, ganas de llorar no solo al ver que la parte más cruel del mito del Minotauro era todo menos el monstruo sino al ver lo que le había hecho a Asterios desde su perspectiva. Al ver como la muerte de Asterios a manos de Teseo fue una muerte dada por un héroe que trató de hacerse amigo del Minotauro y que lo asesinó para acabar con su dolor, y al ver que la muerte de Asterios a sus manos fue una muerte extremadamente cruel y sin sentido.

—«Aquí el monstruo soy yo»—pensó, antes de negar con la cabeza y devolver su atención al [Alma de Asterios] —. Pero esto es demasiado. Nadie merece tanto dolor y estar maldito a cargarlo por siempre. Se supone que Medea de Colquida fue a los Elíseos luego de todo lo que hizo; pero incluso aunque su único mal fue nacer, Asterios lo único que obtuvo fue a ir un sitio que no le permitió ni siquiera descansar en paz. Un sitio que lo hacía recordar tanto a esas paredes siempre cambiantes que eran el Laberinto que mandó a construir el rey al que vio como su padre»

Por un momento, un poco de rabia se deslizó por la mente de Harry al ver en los recuerdos de Asterios a Minos. Pasifae no era una santa (de hecho, parecía ser una bruja aun peor que Alecto); pero ella en cierto sentido también había sido una víctima. Minos, por el contrario, había cometido afrenta tras afrenta de manera repetida. No solo por su estúpida codicia había hecho que Poseidón enloqueciera a su mujer (aunque Poseidón tampoco había tenido que desquitarse con Pasifae), sino que se la había pasado torturando a una criatura simplemente porque la encontraba detestable al tener la cabeza de un toro.

Harry deseó que la mitología griega no fuera tan injusta y que Minos no fuera uno de los jueces del Inframundo como lo decían los mitos. Ese tipo sin duda alguna se merecía cuando menos ser convertido en un muy bonito cuervo picoteador.

—«¡Ah! —gritaron Vaca y Coneja, victoriosas —. ¡¿No que nadie merecía esa clase de castigo?!»

Harry las ignoró.

—«¿No puedo hacer nada por Asterios? —les cuestionó —. ¿Algo para evitar que pueda ir al Tártaro y que tenga la oportunidad de re-encarnar en un ser más… feliz?»

—«Hmn. Bueno, pues… Los poderes de Yegua te dan autoridad absoluta sobre las almas que consumes, así que si te concentras tal vez puedas purificar la maldición que ata el alma de esa criatura con el Dios Primigenio del Tártaro —le explicó Coneja —. Tan solo concentrate en todo el odio que esa criatura ha sentido y padecido en toda su vida y trata de purificarlo. Trata de borrar su parte monstruosa»

—«¿Y eso no dañará su alma?»—preguntó Harry, un poco asustado. Meterse con el alma no era algo muy bonito. En su frente tenía una prueba de ello.

—«No —negó Coneja —. Por el contrario, le harás bien. Sería algo así como una especie de purificación, aunque el origen de tus poderes es exactamente lo opuesto al atributo "santo"»

—«Okey»—dijo Harry al oír eso, para luego concentrarse en el [Alma de Asterios].

Se concentró en todas las experiencias de este: su cruel nacimiento donde fue desechado como basura, el momento en que Minos lo tiró a un Laberinto, los repetidos recuerdos en donde Minos le hacía cosas horribles a Asterios para que este desarrollara un odio extremo hacia los humanos, los momentos en que Minos dejaba a Asterios muriéndose de hambre para luego mandarle humanos y así hacer que desarrollara un gusto por la carne humana…

Y otro centenar de recuerdos relacionados con Minos.

—«Minos sin duda es un bastardo»—se dio Harry, viendo que entre todo el odio de Asterios el recuerdo menos negativo fue como Teseo lo mató (aunque eso no quería decir que el recuerdo fuera bonito)

Y tras pensar todo eso, Harry se concentró e hizo que una gigantesca voluta de oscuridad saliera del alma de Asterios, voluta de oscuridad que se dispersó en el horizonte con el rugido de un toro vengativo.

—«Bien»—dijo Harry, tocando el [Alma de Asterios]. Los recuerdos de Minos todavía estaban ahí; pero ahora no pesaban para Asterios. Ya no le afectaban y hacían que de manera instintiva odiara a la raza humana. De hecho, desde la perspectiva del Asterios sin odio, el recuerdo de Teseo ahora la daba una sensación como de admiración y el querer tener una buena pelea con él.

Harry se preguntó que pasaría si Asterios volviera a ver a Percy teniendo esa imagen en su cabeza.

—«Meh. Pero es no pasará. Asterios ahora re-encarnará en un humano que será querido por su madre y su padre… O al menos eso espero—se dijo, sabedor de que existían padres aún más horribles que Minos y Pasifae en la época moderna —. Pero bueno. Por lo menos ahora no tiene que sufrir por toda la eternidad recordando lo mismo y lo mismo»

Y tras pensar eso, Harry se concentró en el [Alma de Asterios] y trató de hacer que la conexión que tenía esta con su sombra se dispersara.

—«¡Vuela como el viento, Asterios!»—se dijo, esperando que el [Alma de Asterios] se dispersara en volutas de humos en una escena tan entrañable y nostálgica como las que se solían ver en las películas.

Pero lo que pasó fue que al [Alma de Asterios] se pegó como lapa a su sombra

—«¿Eh? —murmuró Harry al ver eso, para luego tratar de volver a repetir el proceso y volverse a decir: —¡Vuela como el viento, Asterios!»

Pero el [Alma de Asterios] siguió sin querer salirse de su sombra.

—«¿Eh? —Harry no pudo evitar ver eso con extrañeza —. ¿Qué está pasando? ¿Por qué no se va? Digo, ¿no deshice el lazo que lo ataba a mi sombra? ¿Por qué no se va?»

—«Esto es inesperado —dijo Coneja, algo asombrada —. Parece ser que esta criatura ha entendido tu sombra como un vientre materno debido a los vestigios de nuestras naturalezas como avatares de la Diosa Madre. Aparentemente la encuentra agradable y no quiere irse»

—«¿Qué?»—murmuró Harry, asombrado, para luego tocar el [Alma de Asterios] para confirmar lo que Coneja decía.

—«No quiero irme —le transmitió Asterios aun en su forma de esfera —. El mundo es doloroso y este sitio es agradable. Ya no quiero sufrir más»

—«No vas a sufrir más —le respondió Harry, a pesar de que no estaba seguro si Asterios podría escucharlo —. Ya no volverás a ese sitio oscuro nunca más. Ya no eres un monstruo. Ahora puedes re-encarnar como cualquier otra criatura. Podrías tener la madre y el padre que siempre quisiste. Solo tienes que irte»

—«No quiero —le respondió Asterios, sonando extrañamente infantil —. No quiero dejar de ser "yo" a pesar de todo. Solo quiero poder ser "Asterios". No más "Minotauro". Solo "Asterios"… Quiero estar en este sitio. Quiero poder defenderlo como lo hacía con mi hogar»

—«Pero esta es mi sombra —le respondió Harry, extremadamente confundido —. No es un sitio. Es mi sombra. No puedes defender una sombra»

—«Entonces te defenderé a ti»—le respondió Asterios con simpleza.

—«Pero… —Harry no estaba seguro de que pensar —. ¿No me odias? Yo… yo te hice cosas muy feas»—reconoció con algo de vergüenza.

—«No, no te odio. Lo que hiciste no haber sido nada. Yo haber hecho cosas mucho más feas a ustedes los humanos»—le aclaró Asterios, machando el inglés en las ultimas partes de su oración.

—«Pero…»

—«No te preocupes —lo interrumpió Asterios —. Yo defenderte como haber defendido Laberinto. Tú ser como yo, al fin y al cabo. También ser Minotauro»

—«¿Qué? —exclamó Harry al oír eso, solo para luego caer en cuenta que, visto desde otra perspectiva, su nueva forma tenía un leve aire de toro, aire de toro que muy probablemente Asterios había malinterpretado.

—«Yo defenderte —continuó insistiendo Asterios —. Solo pedir que me trates bien. Que me des de comer otra cosa aparte de humanos. Que no me obligues a matar a nadie que no que quiera matarte y que me dejes tomar aire de vez en cuando. Solo pedir eso»

—«Nada de lo que digas le hará cambiar de opinión —le aclaró Vaca, de repente sonando extrañamente complacida —. Cuando purificaste su "parte malvada", lo quedó la "parte buena". Como hijo de una Bestia Divina, esta criatura encuentra natural defender y proteger. Sobre todo defender a un rey debido a su parte como toro»

—«¿Qué tiene que ver ser un toro con defender reyes?»—le cuestionó Harry, confundido.

—«¿No lo sabias? —cuestionó Vaca con su tono siendo como si estuviera hablando con un idiota —. Vacas y toros son los símbolos de la realaza. No por nada esa Coneja me llamó "Vaca". Como una que representa el lado soberano y matrimonial de la más grande reina soberana de nuestro panteón, yo he heredado el animal sagrado de la vaca junto con el de cuervo como tótem espiritual. Soy igual que esas tontas de Isis y Hera… No. Mejor dicho, yo soy superior»—al decir lo último, Vaca dio una exhalación presumida.

—«Solo te queda aceptar lo que tienes en frente —dijo Coneja, desviando su atención de los desvaríos arrogantes de Vaca —. Al fin y al cabo, no debería ser sorprendente. Nosotras somos recolectoras de alma del mismo tipo que las Valkirias. Habiéndote convertido en nuestra versión masculina, podrías considerarte como una existencia cercana en alma a la del Dios Odín»

—«Ugh. No hables de ese tipo —dijo Vaca con un gruñido de molestia, dejando de decir cosas muy raras acerca de que sus senos eran mucho mejores para amamantar —. Todavía recuerdo aquel tiempo en que la parte del reino en que vivía fue tomado por los nórdicos. Ese vejete de un ojo a cada rato molestaba a la original para que yo me casara con es bastardo manco de Tyr. ¡No sabes cuánto odio a ese tipo! ¡Me hace recordar demasiado a mi ex-marido, que ojala esté retorciéndose en su tumba o el agujero donde enterraron sus restos!»

—«Solo acepta a ese niño toro —le dijo Coneja, sonando algo cansada al oír a Vaca hablar y hablar—. Dile que todo estará bien y que ahora partir de ahora es tu sirviente»

Como al parecer no tenía alternativa, Harry le hizo caso.

—«Bien, Asterios —le dijo, centrando atención en el [Alma de Asterios] —. Acepto tu propuesta. Yo prometo tratarte como amigo si tu prometes que cuando veas a Percy no lo dañaras»

—«¿Percy?»—cuestionó Asterios, confundido

—«El chico de pelo negro que huele como a basura»—le aclaró.

—«Ah —exclamó Asterios, entendiendo —. Bien. Yo prometer proteger a chico pez siempre que este no apuñalar con espada mágica»

—«Prometo que no te apuñalará con espadas mágicas»

—«Bien —dijo Asterios, entendiendo, para luego empezar a hundirse en su sombra —. Yo entonces ir a nuevo hogar. Yo llamarte cuando querer salir y tú llamarme cuando requieras que te proteja. ¿Parecerte bien?»

—«Me parece bien —le contestó Harry, sin poder evitar que una ligera sonrisa apareciera en su rostro —. Puedes irte tranquilo, Asterios»

Y tras que dijera eso, el [Alma de Asterios] se hundió en su sombra.

¡Ping!

[¡Una nueva metodología se ha desbloqueado! ¡[Sistema Sirvientes] ha sido agregado al juego!]

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡Asterios (*) se ha unido a tu grupo de [Sirvientes]! ¡Consulta el [Sistema Sirvientes] para mayor información!]

—«Okey —se dijo Harry al ver eso —. Eso es nuevo»

Y luego, recordando la situación en la que estaba, se deshizo de las ventanillas con un gesto de su mano y devolvió su atención a los desmayados Sally y Percy que estaban a la lejanía.

—«Debo llevar a Percy a ese tal Campamento Mestizo»—se dijo, recordando que ese era el objetivo de la misión [¡Hamburguesas Chispeantes al son del Toreo!]

Tras pensar eso, convocó una andanada de cuervos, y, tratando de no pensar en el hecho de que estaba usando almas como herramientas, las transformó en manos gigantes e hizo que estas cargaran a Sally y a Percy de la manera más elegante que pudo. Pudo haber tratado de cargarlos a ambos con su fuerza mejorada; pero aunque su [STR] ahora era altísimo, su constitución seguía siendo bastante endeble comparada con la de Sally o la de Percy. Cargarlos a ambos seria extremadamente incomodo, sobre todo con su nuevo par de alas.

—«Y hablando de eso, estas cosas hasta el momento han sido totalmente inútiles»—se dijo, caminando hacia la montaña mientras se tocaba sus cuernos y sus alas brevemente. Hablando de cosas que solo servían para intimidar…

BUMM.

—«¡¿Qué demonios?!»—se preguntó, interrumpiendo sus pensamientos al sentir como ya en la cima de la colina (cerca de un pino), una especie de barrera lo empujaba hacia atrás, como diciéndole: «¡Shu, shu! ¡Aquí no aceptamos a niños poseídos con alas y cuernos!»

Trató de evitar exaltarse, sabedor de que ya debería haberse esperado algo como eso; pero los sentimientos oscuros de Vaca y Coneja así como los susurros de Vaca que lo incitaban a envenenar el pino que estaba cerca de él (cosa que no entendía. ¿Para qué iba a envenenar un pino?) no se lo ponían fácil.

—«Por favor, dejame entrar—le suplicó a la barrera, tocándola brevemente —. Yo no quiero hacerle daño a nadie. Solo quiero poner a Sally y a Percy a salvo. Dejame entrar un momento y luego prometo más nunca a volver a molestarte»

Por supuesto, Harry sabía que las barreras no podían leer la mente; pero, entre la locura que le había pasado recientemente y todas las cosas mágicas extremadamente locas que había visto, le pareció que no había nada de malo en intentar suplicarle a la barrera. ¿Quién quitaba y un Dios (aparte de las que ahora lo atormentaban) lo escuchaba y lo dejaba a entrar?

Teniendo eso en mente, Harry siguió hablándole a la barrera por unos minutos, hasta que pensó que había sido suficiente y volvió a tratar de traspasarla, solo para encontrar con sorpresa que ahora no había una cúpula mágica rechazándolo.

—«¡La barrera se apiadó de mí!»—se dijo, alegre, para luego poner un pie dentro de la barrera.

Y ahí fue cuando todo se fue al garete.

—«Bien. Terreno enemigo para nosotras; pero terreno seguro para ti —exclamó Coneja —. Ya podemos dejar de darte nuestro poder entonces»

Y tras que ella dijera eso, Harry se encontró viendo como su transformación se deshacía en volutas de oscuridad y como perdía toda la fuerza que lo había hecho sentir invencible.

Y también, se encontró sintiendo una fatiga inimaginable que lo hizo caer de rodillas al piso y sentir como a poco perdía la consciencia.

Lo único que pudo hacer antes de desmayarse fue gritar por ayuda, suplica que fue respondido por un sonido de pasos.

Luego de eso todo fue oscuridad.

Esta historia continuara…


Estatus del Jugador…[Nombre: Harry James Potter].[Edad. 10 años][Título: El-niño-que-vivió (25% al LUC. 100% de daño en contra de enemigos [Oscuros]. Resistes un ataque letal por día)].[Raza: Homo-Magi (4 Mag y 2 Dex)][Estatus: Vivo].[LV 19. EXP 797.426,75/2.049.300][HP: 1.180/1.180. (Reg. 0, 0767 Sec. —4, 602 Min.)][MP: 846/ 846 ((Reg. 0, 093 Sec. —5, 63)][ATK: 352, 98][DEF: 2, 197%][ATK. MAG: 3, 0%][DEF. MAG: 3, 16% (25%)][STR: 12 — 6][VIT: 13 — 6, 5][END: 14 — 7][AGI: 20][DEX: 25 —27][MAG: 31 — 21,645][INT: 31 — 15, 5][WIS: 20 — 11, 1)][CHA: 12][LUC: 12 — 14, 35))[Puntos: 0]

[Dinero: 425]


Estatus del Familiar[Nombre: Harmusp][Raza: Musanu (Serpiente mágica)][LV 20. Exp. 518.472,2 /1.024. 650][HP: 1.055/1.055 (Reg. 10, 26 Seg.][MP: 667, 5/667, 5 (Reg. 6, 204 Seg.][Atk: 240][Def: 280][Atk Mag: 280][Def Mag: 356][Spd: 260][Puntos: 20]
[Nombre: Perseus «Percy» Jackson][Edad: 12 años][Título: Gran Hermano Mayor (5STR, 5END, 5AGI y 5DEX cuando los hermanos menores están en peligro)[Raza: Semidiós (5VIT y 5DEX])[Estatus: Vivo].[LV 19 ][HP: 1.500/1. 500 (0. 225SEC —13, 5 MIN][MP: 810/810 (0, 12SEC —7, 29MIN][ATK: 652, 5][DEF: 2, 9%][ATK MAG: 3%][DEF. MAG: 3%][STR: 18][VIT: 15][END: 15][AGI: 20][DEX: 20][MAG: 18)[INT: 18][WIS: 15][CHA: 10]

[LUC: ¿? (Ya ni te digo que es muy malo)]


Hola a todos. Muchas gracias por leer. Espero que les haya gustado este capítulo.

En este capítulo, como pudieron ver, se devela algo increíble: ¡la anciana no era la señora Booker! ¡Era Átropos!

¿A qué no se esperaban eso?

La verdad es que en cierta manera sentía que era algo obvio (se supone que iban a aparecer las Moiras); pero también entiendo si no lo captaron porque a) me salté un montón de tiempo del canon, y b) como Harry la confundió con la señora Booker, era lógico pensar que era la señora Booker (XD).

Pero dejando de lado que les hice una trolleada (XD), quiero decirles que la parte en que las Moiras empiezan a hablar sobre la realidad y los múltiversos no quiere decir que obligatoriamente vaya a suceder un evento relacionado con eso. No niego la probabilidad (pienso que sería interesante ir a un mundo canon o a otra franquicia); pero sinceramente por ahora solo me centraré en la re-configuración de los eventos canon. Si llegan a viajar a otro mundo sería ya cuando ya hubiera aparecido un montón de gente de ambas franquicias y cuando Harry y Percy estén lo suficientemente rotos.

Eso sí, de una vez niego la posibilidad de un viaje en el tiempo porque esas cosas son ultra-enredadizas. Los giratiempos en esta historia solo generan viajes sin crear paradojas (lo que quiere decir que en el marco general los eventos ya parecen estar programados) y no se pueden usar en gran potencia como lo hacen en varios fics. Cronos tampoco puede viajar en el tiempo (aunque con los universos quién sabe) y las únicas que pueden hacer chanchullos son las Moiras, como ellas mismas conformaron. Además de eso de una vez también vuelvo a reafirmar lo que ellas dijeron: ¡no habrá un Harry del futuro con poderes del jugador hablando con su versión del pasado! Podría hablar con una versión no-gamer de otra realidad; pero algo asi como hablar literalmente consigo mismo no sucederá.

Con eso dicho, también quiero pedir disculpas si la explicación sobre la realidad fue confusa. Yo pienso que así tiene más lógica para el fondo de Ananke; pero entiendo si los confunde porque hasta yo me confundí mientras lo escribía y tuve que cambiarlo varias veces. Realmente, las líneas de tiempo son un fastidió.

Y con la otra parte, pues… Solo diré que la motocicleta de Asterios originalmente venía programada para cuando ya aparecieron los romanos y con personajes totalmente distintos. Lo que pasa es que al final la idea de una persecución me ganó y la cosa terminó así. De todas maneras es probable que en el futuro la idea regrese como estaba programada.

Y sobre lo demás, pues… Sin comentarios.

Ahora las preguntas.

¿Qué les pareció el capítulo?

¿Qué les parecieron las Moiras?

Entre Cloto, Laquesis y Átropos, ¿Cuál Moira les gustó más?

¿Qué les pareció la escena de Asterios?

¿Qué creen (o quieren) que pase en el próximo capítulo?

¿Qué piensan de Asterios siendo sirviente de Harry? ¿Quisieran también ver a otro personaje mitológico teniendo un happy end y uniéndose a la fiesta?

Si la respuesta es afirmativa, ¿cuáles personajes (que hayan aparecido en PJO) quisieran que se unieran a Harry?

Y con eso dicho, me despido.

¡Hasta la próxima!

P.D: No puse las pantallas de estado porque estaba ocupado y me dio flojera. Probablemente las suba cuando añada un nuevo capítulo. Solo lo digo por si había alguien que veía esas cosas en primer lugar y se sintió decepcionada al no verla en esta ocasión