¡Respuesta a los reviews!:

Leonidas-thunderage: Hola, amigo. Muchas gracias por tu review. Me alegro que te haya gustado el capítulo. Sobre tus preguntas, pues… 1)No creo que las Moiras lleguen a involucrarse sentimentalmente con Harry (aparte de Átropos siendo como una madre) porque, aún con todo, ellas son descomunalmente poderosas. Sé que dije que Ananké les impide actuar a gran escala; pero aún así veo difícil que estén ahí y no hagan nada (aunque así son los Dioses de PJO). También lo de los Dioses enterándose podría suceder, tan solo que habría que esperar a que lo vieran de frente porque por lo menos en esta historia yo no me los imagino analizando a Harry desde el Olimpo. 2)La señora Booker tiene toda clase de atributos locos (razón por la que Coneja, Vaca y Yegua actúan tan distintas a pesar de que al fin al cabo son casi la misma persona); pero principalmente el que se está tomando en cuenta es el de «madre». No puedo decirte mucho más para evitarte spoiler; pero ella básicamente lo trata de esa manera mientras se muestra implacable debido a su personalidad (ella es madre del tipo amor duro). 3)A diferencia de lo que muchos piensan, yo encuentro que Ron tiene fallas; pero fallas lógicas. Esto lo digo sobre todo porque me vi un fic estupendo de Leyendo donde lo analizan de manera genial; pero yo pienso que mucha gente lo maltrata debido a que toma la versión de las películas en lugar de de los libros. Él si tiene problemas (complejos, hablando claramente); pero tampoco es ese tipo roba-fortunas que muchas veces retratan. Hay que recordar que siempre chocó con Harry cuando esté trataba de comprarle hasta un simple dulce. Él en esta historia aparecerá a su debido momento y no será un personaje que merezca cosas horribles como Gabe o Umbridge… Y sobre los fics, pues los ojeare de todos modos. Nunca está de más una buena inspiración.

Walaso: Me alegro que te hayan gustado el capítulo y las partes de las Moiras (sobre todo Laquesis, que por ser tsundere también fue mi favorita). Sobre lo de los Dioses reconociendo a Harry, pues sí pasará; pero habría que esperar a que se topara de frente con ellos para ver su reacción (o al menos mientras Harry no haga una burrada que sea imposible que no noten). Aparte, quedé con una duda, ¿de donde sacas que Hestia tiene un dominio semejante al de la señora Booker? Digo, todo lo demás lo atinaste al punto en que me haces pensar que ya te sabes su nombre (que tampoco es muy díficil con tanta pista que lanzó); pero entre la señora Booker y Hestia hay una diferencia que es como el fuego y el agua (ups, spoiler). Dejando de lado eso, todo lo demás, incluido lo de Quiron (que estaba pendiente desde hace rato) será abarcado en el en este capítulo o el próximo o en el siguiente a ese (lo sé, soy súper preciso). Y sobre Medusa ya te hago la confirmación de que se une a Harry con su forma de Gorgona Avenger (aunque las partes inhumanas pueden ser ocultadas una vez que se una como aliada) y su traje de Rider.

Nigthgt429: Hola. No te preocupes por no haber comentado en el anterior, yo entiendo que la vida es díficil y que a veces no es fácil estar pendiente de una historia. Además, como quien dice esto lo lees por diversión. Nadie te paga por leerlo, así que a mí me basta con que hayas comentado en el capítulo anterior… Dejando de lado eso, quiero decirte que me alegra que te haya gustado la escena de Asterios. Literalmente surgió porque la idea de una persecución me ganó y tenía un elemento mitológico a la mano para introducir la moto (aunque quedó un poco misterioso porque originalmente debía aparecer con la trama más avanzada). Sobre lo de Fate, pues… Literalmente tenía eso en la mente en la parte de Asterios y con la señora Booker es porque ella es algo así como la rival de Scathach (¡spoiler!), aunque en realidad su diseño es más como Maléfica (concepto de piel blanca) de Disney. En cuanto a lo de la EXP, pues sorry. Es que el Game Máster que maneja esto es una basura generadora de bugs… Con eso dicho, ¡muchas gracias por el review! ¡Espero que este capítulo también te guste!

Joseskywalker02: ¡Hola! ¡Muchas gracias por el review!... Me alegro que te haya gustado la parte de las Moiras. Fue básicamente uno de los puntos centrales del capítulo, después de todo. También me alegra que te haya gustado lo de Asterios… En cuanto a lo de Vivían, de una vez te digo que me ha encantado la idea. No te puedo confirmar exactamente lo que pasará con Excalibur ni te puedo decir cuando sucederá porque ahorita estamos en Estados Unidos y sería súper raro si se la encuentra por ahí en vez de por Gran Bretaña, Irlanda o un país cercano como eso; pero si te puedo decir que de pasar pasará.

Voidnames: Hola. Solo puedo decirte que tú información es bastante buena y que estás bastante informado sobre la mitología. Respecto a sí la respuesta es correcta o no, no te puedo dar respuesta. Tendrás que esperar a que la historia hable por si misma

Themaximus: Hola, bro. Me da mucho gusto verte comentar por aquí también. Primero que nada, quisiera decirte que me alegra que te haya gustado la pelea contra Asterios porque sinceramente se me ha hecho muy dificil hacer peleas gamer con la inferioridad absurda de parte de los protas. Segundo, quiero decirte sin hacer spoiler que en el capítulo de hoy vemos un poquito de esas interacciones en el campamento mestizo; pero lo mejor todavía está por venir. En cuanto a lo de las chicas, ya te respondí al privado; pero te volveré a decir que solamente Susan será incluida al harem. Por último, confirmo a Medusa; pero dejo al aire a los demás (principalmente porque Medusa se une en este arco).

Y con esas respuestas dadas, quiero darle las gracias a todos por el gran número de comentarios del capítulo pasado. No saben cómo me animé al verlos.

Pero en fin. Pasemos al capítulo.

Disclaimer: nada es mio, solo la trama y los OCS

Capítulo 21: Informacion Vital y Despertar

Harry despertó al sentir una mano acariciando su pelo.

—Vaya —dijo una voz femenina tan armoniosa como el sonido de las campanas—. Conque por fin despiertas, ¿eh?

Harry parpadeó al oír esa voz. Trató de moverse y dar un vistazo a sus alrededores para ver quién era aquella mujer que le hablaba, encontrándose con que se encontraba con su cabeza posada sobre el regazo de la misteriosa mujer, quien acariciaba su pelo con amor maternal.

Apartándose lo más rápido que pudo del regazo de la misteriosa mujer (y también cayéndose al piso de manera brusca por hacerlo sin cuidado), Harry procedió a analizar a la mujer que lo había posado en su regazo.

Y se encontró con una sorpresa:

—¿Señora Booker? —exclamó, sorprendido.

Y es que luego de todo lo que había pasado, volver a encontrarse con la señora Booker así como así era algo sorprendente.

Y sobre todo tomando en cuenta lo diferente que lucía comparado a cuando la vio en su castillo.

Sus facciones y rasgos extremadamente hermosos seguían siendo los mismos, razón por la que la había identificado de inmediato; pero su atmosfera era muy distinta. Su piel ahora tenía un poco más de vida, siendo más como del color de la luz de la luna que del color de la piel de un cadáver. Su largo pelo negro ahora estaba moteado en un tono azul marino que parecía brillar como un lago iluminado por la luna y su traje de reina gótica había sido remplazado por algo así como un vestido playero de un color azul ligeramente trasparente, vestido playero que le permitía a Harry recabar de manera algo incomoda que el cuerpo de la señora Booker no tenía nada que envidiarle al de Átropos.

En resumen, ya no parecía como una reina demonio, sino más como un hada marina o una sirena. Un hada marina o sirena con el porte de una reina y una madre. Lo único que arruinaba un poco esa atmosfera eran sus ojos rojos; pero Harry no pudo evitar pensar que estos eran más como un contraste de colores que algo que destruía la imagen.

Era un cambio gigantesco, tanto que parecía mas como la hermana de la señora Booker que la propia señora Booker. De hecho, debía ser otra persona, porque su título incluso había cambiado:

[ ¡¡¡¿?!!!—La Divina Madre de la Soberanía Gala]

[LV ¡¡¡¿?!!! ]

—Sí y no, mi querido Harry —le contestó la no-señora Booker, sonriéndole de una manera digna de ser inmortalizada en una pintura—. Yo soy la señora Booker; pero no soy esa mujer en la que estás pensando. Yo soy otra persona. Otro tipo de Diosa.

—Ah —exclamó Harry, asintiendo.

—No me entendiste nada, ¿cierto? —preguntó la no-señora Booker con una sonrisa comprensiva que lo hizo sonrojar y asentir con algo de pena—. Bueno, supongo que es de esperar. No eres más que un simple mortal, al fin y al cabo. Tendré que explicarte más profundamente…

A continuación, la no-señora Booker hizo un gesto con su mano, invocando una esfera de agua que tomó la forma de una silueta femenina.

—Ya sabes lo que es un Espíritu Divino, ¿cierto? —cuestionó la no-señora Booker, solo para recibir un asentimiento—. Pues bien. Eso facilita la tarea… Veras, los Espíritus Divinos somos encarnaciones de la naturaleza. Formas de vidas que tienen autoridad sobre el mundo y la realidad. En ese sentido, existen dos maneras en que un Espíritu Divino maneja sus autoridades: o son en sí mismos encarnaciones del principio que manejan, o son seres que dominan sobre este.

—¿Cómo así? —cuestionó Harry—. ¿No son todos los Espíritus Divinos encarnaciones de fuerzas naturales?

—Un Espíritu Divino es como una masa de energía que ha obtenido personalidad y que se ha moteado con un atributo —contestó la no-señora Booker—. Una masa de energía que puede provenir de múltiples maneras… Un ejemplo sencillo para que entiendas es ese horrendo panteón de Grecia. Ese bastardo graecus de Zeus es un Dios que domina sobre el cielo mientras que su abuelo Urano es un Dios que encarna este.

—Entiendo —dijo Harry, comprendiendo gracias al ejemplo—. También podría ser como Poseidón y Ponto, ¿no?

—Exacto. —dijo la no-señora Booker, sonriendo con orgullo al ver que había entendido rápidamente—. Es bueno que lo comprendas, porque así la tarea se hace más fácil… Primero que nada, ¿sabes que una Diosa Madre Tierra? —preguntó luego de murmurar con aprobación por unos segundos

— Es algo así como una Diosa que encarna la maternidad, ¿no? —dijo Harry, más o menos recordando lo que Harmusp le había dicho de Tiamat.

—Semejante; pero Incorrecto —le dijo la no-señora Booker en respuesta—. Veras, una Diosa Madre Tierra es una Diosa de la Creación que encarna la voluntad del planeta. Quizás hayas escuchado hablar de la Madre Tierra… —ella le dio una mirada inquisitiva al decir eso.

Harry asintió ante la pregunta.

—Es la Diosa que encarna el mismo mundo —dijo—. Gaia, supuestamente.

La no-señora Booker negó con la cabeza al escucharlo

—De nuevo, estás en cierta forma en lo correcto; pero también estás en un error. Sin duda Gaia es una de los mejores ejemplos de Diosa Madre Tierra que existe; pero ella no es la mismísima Madre Tierra. La Diosa Madre Tierra, la verdadera de la cual se derivan todas, es una cuyo culto ya no existe en la actualidad: la Diosa Catalhoyuk.

—¿Cata-qué? —repitió Harry, confundido al ser incapaz de reconocer el nombre.

—Catalhoyuk —repitió la no-señora Booker, sonriendo al ver su confusión—. No es de extrañar que no la conozcas. Como te dije, su culto se ha extinguido. Ya no queda nada de ella aparte de unas cuantas imágenes de origen aborigen y varias referencias en muchas culturas.

—Okey —dijo Harry, asintiendo—. Supongo entonces que debe ser una Diosa muy antigua.

—Antigua es poco —le dijo la no-señora Booker de manera divertida—. Ella es una Diosa que nació hace más de un millón de años.

—¡¿Un millón de años?! —gritó Harry, impactado, solo para calmarse con ligero pánico al ver la mirada de la no-señora Booker, recordando como a esta no le gustaban los «descorteses» gritos y además teniendo en mente la forma en que esta podía generar tornados al gritar.

—Sí, un millón de años —asintió la no-señora Booker, no explotándole la cara por su descortesía como muy probablemente lo hubiera hecho su otra versión—. No por nada ella es la original Madre Tierra. En el momento en que el planeta desarrollo las condiciones suficientes como para llamarse planeta, ella nació con entendimiento de sí misma, aunque su consciencia no era especialmente tan profunda, así que ella no actuaba como los Dioses lo hacemos hoy en día. Lo máximo que ella hacia era adelantar el desarrollo de la tierra con sus poderes para que esta obtuviera una forma semejante a la de los otros astros del sistema solar. Con el tiempo, Diosas y Dioses empezaron a nacer cuando ella hizo eso, Dioses primitivos que se extinguían tan rápido como venían. No fue hasta la creación de Tiamat que los Dioses se mantuvieron de forma esta...

—Espere —dijo Harry, interrumpiéndola—. ¿Cómo así que ella creó a Tiamat? ¿No nació esta del caos del mundo o algo así?

—Catalhoyuk la creo desde la vorágine de energía sin fin que era el planeta tierra en aquella época —le explicó la no-señora Booker—. Es difícil que algo como eso sea mencionado porque Catalhoyuk no aparecía con forma física. Como te dije, ella actuaba más como la voluntad del planeta que como un individuo.

—Entiendo —dijo Harry, a la vez que pensaba que últimamente estaba recibiendo muchas charlas explota-cerebros.

—Entonces, con Tiamat, ¿no? —cuestionó la no-señora Booker para ver si se acordaba, recibiendo un asentimiento como respuesta—. Pues bien, Tiamat fue la primera Diosa Madre Tierra de los sistemas mitológicos. Sirvió como el preludio para todas nosotras, las otras Diosas Madre Tierra. Fundó a la primera serie de Dioses alabados por la humanidad, a la primera serie de bestias que servirían como guardianas de la Madre Tierra y también cuando fue asesinada por Marduk su cuerpo le dio a la tierra las condiciones necesarias para que las formas de vida inferiores pudieran existir.

La no-señora Booker miró a Harry a los ojos.

—En otras palabras, formó la atmosfera y la corteza terrestre que hoy en día disfrutas, así como el mar del cual te nutres. Ella, siendo sacrificada por sus propios hijos, nutrió a Catalhoyuk y dio forma al Cielo, el Mar y la Tierra. Fue entonces cuando todo comenzó…

De repente, la no-señora Booker desvió su mirada y comenzó a hacer movimientos con sus manos, causando que la silueta femenina de agua que había conjurado se expandiera hasta dar forma a cientos de siluetas femeninas más pequeñas

—Con el mundo apto para la vida, Catalhoyuk sentó muchos más pilares mitológicos. Nun, Vishnu, Durga, Gaia, Ura…

—Pero espere —volvió a interrumpir Harry, dando otra mirada nerviosa al ver como la no-señora Booker lo miraba como a punto de darle otra charla acerca de la cortesía—. ¿No fue el Caos quien creó a Gaia y a Urano?... Quiero decir, ¿el Caos existe o es solo otro nombre de Catalhoyuk?

—Claro que el Caos existe —le contestó la no-señora Booker—. ¿Quién habría creado el universo y a los seres humanos si él no existiera?

—¿El Caos creó el universo y a los humanos? —repitió Harry, sorprendido

La no-señora Booker asintió

—Tal vez se te haga más fácil si te digo que su otro nombre es Elohim, el Dios de la Biblia.

—¿El Dios de la Biblia? —volvió a repetir Harry, sintiendo que su cerebro iba a explotar.

—El Caos es un Dios Primordial que ejemplifica el Espacio —explicó la no-señora Booker al ver su confusión—. La vorágine de energía sin fin que dio forma al mundo a través de los principios de la Vida y la Muerte. Un ser que encarna todas las cosas que existen a través del plano de la realidad. Su nombre como Elohim no es más que un mero intento de entender su figura que terminó derivando en un avatar inferior que comparte su naturaleza. Él es un ser subliminal que se interesó en este planeta que por casualidades del Destino logró alcanzar las condiciones de Vida que otros planetas aparte del Venus destinado a la destrucción no habían logrado alcanzar. Creó a la raza humana a través de la sangre derramada por seres como Kingu y Urano y también ayudó a Catalhoyuk en procesos adecuados de creación al usarse así mismo como pilar genético. Él es la masa de energía sin fin que dio comienzo a Catalhoyuk, la Gran Madre Tierra: El Espacio del Caos.

—Ah —exclamó Harry al oír todo eso, sin saber que más decir.

—Pero me desvió del tema —dijo la no-señora Booker mientras negaba con la cabeza—. Te estaba hablando acerca de las Diosas Madre Tierra, no del Caos.

La no-señora Booker tosió luego de murmurar eso, solo para darle una mirada y continuar hablando.

—Como decía, Catalhoyuk sentó la raíz de múltiples panteones a través del sistema de Vida que la sacrificada Tiamat ayudó a forjar. Dio a luz a Supremas Diosas Madre Tierra como Durga, Gaia, Talasa, Num y Eiocha, y mediante la ayuda de Caos forjó a otras existencias como Urano, Vishnu, Tártaro y demás. Ordenó a estos seres a que actuaran como sus avatares y la protegieran al mismo tiempo que ellos continuaban con la creación de Deidades. En pocas palabras, Catalhoyuk formó la raíz que dio a luz a todo Espíritu Divino, que no son más que sus agentes (hijos).

—Ah —volvió a decir Harry. Realmente no sabía que decir ante toda esa tonelada de información y tampoco veía cual era la relación con el hecho de que la no-señora Booker fuera otra versión de la señora Booker

La no-señora Booker dio una risa al verlo.

—Para ponerte todo esto más fácil, te diré simplemente lo que representa Catalhoyuk —dijo, aparentemente notando que revelarle el origen del mundo no ayudaba a que entendiera mucho—. La Gran Madre Tierra es una guardiana del mundo: la manifestación de la voluntad del planeta que perseverantemente buscó un avance de sí mismo para crear vida. Una milenaria deidad guardiana que ejemplifica los principios de la Vida y la Muerte: el mismísimo Ciclo de la Vida. Ella es el sacrificio que alimenta a los hombres con su cuerpo y los animales que son sus creaciones para luego nutrirse de estos mismos para poder alimentar a más personas. Ella no es más que un sistema planetario de la Vida misma y la cadena alimenticia. Una deidad de dos caras que trae la vida para luego alimentarse de esta para poder generar más y más formas de vida

—Entiendo —dijo Harry, asintiendo al por fin comprender—. Esta clase la he visto varias veces. La planta es devorada por el herbívoro, el herbívoro es devorado por el carnívoro, el carnívoro muere y es devorado por la tierra que luego da a luz a la planta, y así sucesivamente en un interminable circulo sin fin.

—Exacto —asintió la no-señora Booker—. Así es como funciona la Vida. Todo está interconectado. Negar ese principio es negar tanto a la Vida como a la Muerte y volverse un agente extranjero a la Madre Tierra que ya no necesita de esta para sustentarse.

La no-señora Booker le dio una mirada curiosa a Harry luego de decir eso, causando que este recordara como las Moiras le dijeron que el Juego le permitiría evolucionar a un punto que podría superar tanto a la Vida como a la Muerte.

—«Pero ella no puede saber eso, ¿cierto?»—se preguntó, sudando un poco.

—Por todo esto, la [Autoridad Divina] de nosotras, la Diosas Madre, es dar vida —continuó la no-señora Booker, ignorante de sus pensamientos—, vida que puede ser tanto benigna como maligna. La mayoría de nosotras da a luz vidas malignas, como es el caso de Gaia y Tiamat; pero también podemos dar a luz vidas benignas que actúan como héroes, como es el caso de Rea.

—¿Y por qué dan a luz vidas malignas? —preguntó Harry, sin entender esa parte, solo para dar una mirada nerviosa al recibir otra mirada intensa de la no-señora Booker que le hizo recordar un poco a la forma un tanto aterradora en que a veces se comportaba la maternal Sally—. Si se puede saber, claro —agregó apresuradamente.

—Sucede que para Catalhoyuk la humanidad es una existencia extranjera —explicó la no-señora Booker—. Ustedes los seres humanos no fueron creados por ella, sino que nacieron debido al Caos. Para Catalhoyuk son elementos foráneos que se alimentan de ella: organismos virales que pueden actuar tanto como anti-cuerpos al protegerla como ser virus violentos al dañarla. Cuando la protegen, ella los alimenta con amor; pero cuando la dañan ella da a luz a monstruos para que los asesine, y así luego usarlos como alimento para curar sus heridas.

—Y-ya veo —contestó Harry, sin poder evitar palidecer al de repente caer en cuenta de lo infinitamente pequeño que era comparado con la mujer que tenía en frente.

—Disculpa si sueno descortés —dijo la no-señora Booker, aparentemente sin tomar en cuenta su miedo (o tal vez disfrutando el que le temiera) —; pero ustedes los seres humanos son la raza más toxica y tonta de todo este planeta. Sé que tú eres diferente; pero gran parte de tu especie lo único que hace es maltratar a la Madre Tierra como si no se diera cuenta que al hacerlo está acelerando su inevitable destrucción.

Harry guardó silencio al oír eso, sabedor de que la no-señora Booker tenía razón. La humanidad destruía el planeta tierra y parecía no caer en cuenta de que en todo el sistema solar no había otro mundo con las condiciones adecuadas para vivir.

—Por esto es que Catalhoyuk pensaba en la humanidad de la misma manera en que piensas en los virus que recorren tu cuerpo —le comentó la no-señora Booker con tono ominoso.

Harry no evitar reparar en un pequeño detalle al oírla:

—¿Pensaba?

—Sí. Pensaba —asintió la no-señora Booker—. Catalhoyuk murió hace aproximadamente ocho mil años cuando la humanidad obtuvo el fuego y la maltrató de una manera tan severa que su conciencia simplemente falleció.

—Oh —dijo Harry, haciendo una mueca. El que la Diosa que encarnaba el planeta hubiera muerto demostraba la situación actual del mundo en que vivía.

—Las que quedaron fueron aquellas que ejercían su misma [Autoridad Divina]: Diosa como Gaia, Durga, Num, Eiocha y la sacrificada Tiamat—continuó la no-señora Booker—. Y por supuesto, aquellas que descendieron de estas Diosas y heredaron su misma [Autoridad Divina] o que surgieron con un principio similar debido a ciertas circunstancias.

—¿Cómo así? —cuestionó Harry —. ¿No todas las Diosas son Diosas Madre Tierra?

—Por supuesto que no —negó con la cabeza la no-señora Booker, sonriendo como si encontrara la idea estúpida—. Ser una Diosa Madre Tierra es ser un avatar del planeta y la Vida misma. Solo Diosas importantes como yo somos esta clase de deidad y dentro de estas solo yo y algunas como Gaia y Tiamat somos las más semejantes a Catalhoyuk y poseemos la autoridad de una Suprema Diosa Madre Tierra.

Harry dio una mirada confundida al oírla.

—¿Suprema Diosa Madre Tierra?

—Ser una Diosa Madre Tierra es encarnar el mundo y a Catalhoyuk —explicó la no-señora Booker —. Aquellas como las Diosas que conforman a los Doce Dioses del Olimpo son bueno ejemplos de Diosas Madre Tierra: mujeres que dan vida y luego la quitan, y que al mismo tiempo son tanto patronas de monstruos como protectoras de la humanidad y los héroes… Sin embargo, ellas surgieron solo como un pequeño aspecto del mundo y están más asociadas con la civilización humana. Las verdaderas Diosa Madre Tierra, las Supremas, son el mismo mundo dado forma. Los océanos y los mares que tomaron conciencia, los cielos que tomaron forma y, por supuesto, la tierra que generó un avatar con forma física: aquellas cuya [Autoridad Divina] se ejemplifica con los agujeros que se abren en la tierra, en el mar y en cielo como las cuevas, la luna, los remolinos y tifones del mar, y los volcanes; males que siembran la muerte para luego dar paso a una buena cosecha como el frio invierno que luego da paso a la primavera. Es por eso que este tipo de Diosa es una Diosa absoluta dentro de las Diosas absolutas. No puedes pelear contra ellas porque no puedes pelear contra el cielo, el mar, la tierra o la Vida misma. Puedes dormirlas, aturdirlas o incluso volverlas tus aliadas; pero jamás de los jamases puedes vencerlas en el sentido estricto de la palabra. Para poder hacer eso, tienes que superar el [Sistema de Catalhoyuk], y para hacer eso debes superar tanto a la Vida como a la Muerte.

De nuevo, la no-señora Booker dio una mirada que hizo que Harry pensara que si o si ella debía saber de alguna manera lo que las Moiras le habían dicho.

—Y es cuando llegamos a mí y a tu pregunta: ¿por qué soy distinta a esa mujer? —dijo la no-señora Booker luego de unos segundos, frunciendo el ceño con disgusto al hablar de sí misma—. Y la razón es sencilla: las Diosa Madre Tierra tenemos dos caras. Por un lado somos amorosas madres y diligentes esposas; pero por otro también somos los monstruos que traemos calamidades al mundo. Normalmente, esto es solo como un vector de personalidades, tal y como sucede con Deméter; pero sucede que a la final nosotras también somos Espíritus Divinos y podemos ser influenciadas por la fe… y es cuando somas influenciada que todo cambia. Creamos distintos avatares para que sirvan como nuestras emisarias, dividiéndonos en una Diosa de tres caras. El ejemplo es Durga, que también es la amorosa Parvati y la cruel Kali. Y por supuesto, también estoy yo.

—Pero usted todavía está aquí —le dijo Harry, algo confundido—. Y además, si las tres Diosas a la que usted le ordenó que me dieran su poder son sus aspectos, ¿no esta otra forma es como un cuarto aspecto?

—Ay, Harry. Estás es un pequeño error —le dijo la no-señora Booker con una sonrisa—. Yo nunca fui tan tonta como para dividirme a mí misma. Solo cree tres Diosas basadas en fragmentos de mi alma y mi personalidad. Ellas son iguales a piezas extras que pueden encajar en el rompecabezas original, pero que no son imprescindibles. Son «yo»; pero en un sentido que es como si fueran versiones de un universo paralelo o hijas con un parecido al de su madre. Son muy distintas a mí, y tienen sus propias formas de actuar y expresarse.

—Entonces… —murmuró Harry, un poco confundido—. ¿Por qué hay otra versión de usted en frete de mí?

Por un momento, la no-señora Booker dio una sonrisa gélida ante su pregunta. Una sonrisa que lo hizo estremecer y sentir como todos sus sentidos de supervivencia gritaban porque huyera. Una sonrisa que le hizo entender que, aunque esta versión de la señora Booker era maternal, cálida y tan parecida a la ancianita cortes que conocía, ella también tenía ese lado oscuro que le había visto a la Reina de las Pesadillas.

Pero entonces, la no-señora Booker negó con la cabeza, y supo que ese parecido era muy bajo. La Reina de las Pesadillas hubiera desatado una explosión como prueba de su ira.

—Fue todo por culpa de un bastardo codicioso que afortunadamente está en los suelos retorciéndose mientras los gusanos comen de su cuerpo —dijo, dando una mirada sombría por un momento—. Yo era la reina. Gobernaba sobre todo mi cuerpo: Galia. Protegía a los humanos y los guiaba por el buen camino como me lo había enseñado mi madre, de quien heredé mi [Autoridad Divina]. Fui diligente e incluso protegí a mis cincos hermanos mientras ellos se desarrollaban a sí mismos. Todo era hermoso e impoluto. El paraíso de nosotras, esta reina soberana… Pero un día, todo eso cambió.

La mirada de la no-señora Booker se volvió más y más sombría, y de repente, Harry se encontró viendo con sorpresa como una parte de su vestido era remplazado por el de la Reina de las Pesadillas, dejándola como esos actores que estaban de un lado disfrazados de una forma y por el otro de otra manera.

—Necesitábamos un esposo —dijeron ambas partes con tono distintos en una escena que Harry encontró muy tétrica—. Era requerido que esta reina soberana tuviera alguien que la ayudara: eso era lo que dictaba el Destino. Buscamos entre nuestros hermanos a aquel que estuviera lo suficientemente desarrollado como para ser nuestro igual, y nos casamos con él mientras lo volvíamos un Dios Primigenio al darle parte de nuestro poder. Por un tiempo, todo estuvo bien. Él fue un buen rey y buen marido; pero entonces —la no-señora Booker y su otra versión empezaron a gritar desde aquí —, ¡todo cambió! ¡Quiso más poder y nos encontró innecesarias! ¡«Una mujer no debe gobernar. El mundo es de los hombres. Ahora yo estoy aquí y eres innecesaria»: fue lo que nos dijo! ¡¡Nos atacó con su espada y robó otra porción de nuestro poder, volviéndose más y más fuerte hasta que nos superó!! ¡¡¡Luego, como si eso no fuera suficiente, quiso volvernos sus esclavas: un mero vientre que le diera herederos; pero nosotras no se lo permitimos!!! ¡¡¡Usamos a uno de nuestros avatares, y la obligamos a que tomara nuestro lugar!!! ¡¡¡Huimos al Reino de los Gigantes del Mar e hicimos que nuestros otros dos avatares cortejaran al avatar de la Diosa de la Muerte Primigenia que era nuestra igual e hicimos que él y su gente nos protegieran mientras estábamos débiles!!! ¡¡¡Luego, nosotras…!!!

De repente, la no-señora Booker aspiró aire, dándole una mirada por un momento mientras veía como estaba asustado, para luego volver a aspirar y calmarse, haciendo que el atuendo de la Reina de las Pesadillas desapareciera.

—Perdón —dijo ella, algo avergonzada—. Sin importar cuantos milenios pasen, ese recuerdo todavía trae odio en mi corazón y en el de mi otro yo.

—Y-yo… Entiendo —le dijo Harry, a pesar de que estaba algo asustado (aquella escena había sido súper tétrica)—. Debió ser muy difícil confiar en alguien solo para que este la traicione.

—Sí, fue muy difícil —reconoció la no-señora Booker con una mirada sombría, solo para luego dar una maternal sonrisa malvada—. Pero no te preocupes. Aunque no pude matar a ese bastardo, alguien más lo hizo por mí. Murió de la forma más atroz cuando el Rey Gigante de Ojos Malvados vaporizó su forma física a un punto donde jamás de los jamases le sería posible volver a reagruparse. ¡Obtuvo lo que se merecía!

—O-okey —dijo Harry por un momento, pensando que la no-señora Booker todavía seguía siendo bastante aterradora a pesar de no ser tan cruel como la Reina de las Pesadillas, para luego reparar en cuenta de un pequeño detalle de lo que habían dicho la no-señora Booker y la Reina de las Pesadillas:

—Pero —murmuró, algo temeroso de obtener otra reacción alocada—, si las Supremas Diosas Madre son tan fuertes, ¿cómo ese tipo pudo quitarle su poder? Lo que es más: ¿cómo Tiamat fue derrotada por Marduk?

—Buena pregunta —dijo la no-señora Booker, afortunadamente no volviéndose esquizofrénica—. La respuesta es sencilla: a la final, el Ciclo de la Vida también nos afecta. Para nosotras, alimentar a nuestros «hijos» es una segunda naturaleza, queramos o no queramos. Nosotras estamos destinadas a ser usadas por la mano masculina.

—Eso suena muy machista —comentó Harry.

—De hecho, lo es. Es algo muy machista; pero así es la Vida —le dijo la no-señora Booker, encogiéndose de hombros, solo para luego dar una risa para nada maternal—. Además, sería muy aburrido dar vida sin un «ayudante» que nos «colabore» en el proceso.

—¿O-okey? —dijo Harry con confusión, sin entender a lo que se refería la no-señora Booker.

—Pero volviendo a tu pregunta —continuó la no-señora Booker luego de toser y recuperar los cabales—, el que ese bastardo hiciera lo que hiciera se debe al tipo de Espíritu Divino que era. Veras, aparte de las Diosas Madre, existen otros arquetipos de Espíritus Divinos. El más simple es el de «señor» o «Padre Celestial», que es el avatar masculino del mundo creado a la imagen del Caos, como por ejemplo Urano, Ponto y Vishnu. Estos Dioses por lo general sirven como los ayudantes de nosotras, las Diosas Madre, y son básicamente nuestra contraparte masculina, aunque no son tan importantes porque nosotras podemos dar a luz sin ayuda masculina.

—Como Hera —dijo Harry, acordándose de que Hera había tenido a Hefesto por cuenta propia

—Sí; pero a la mayoría de nosotras se nos da mejor eso de dar a luz solas —asintió la no-señora Booker, haciendo una leve mueca al oír el nombre de Hefesto—. De hecho, mi propia madre me tuvo a mí y a mis hermanos sin ayuda de nadie. Ella nos dio a luz con su poder como Diosa Primigenia de la Luz.

—Okey —asintió Harry, anotando mentalmente esa pista para después.

—Volviendo con el Padre Celestial —dijo la no-señora Booker, volviendo al tema—, estos también pueden surgir por múltiples maneras y heredarle su [Autoridad Divina] a sus hijos varones así como nosotras lo hacemos con nuestras hijas hembras. No siempre todos los hijos nacen con estas autoridades, así que no todos los Dioses son Padres Celestiales como no todas las Diosas son Diosas Madre Tierra. Dicho eso, los hijos varones y las hembras todavía son semejantes a sus progenitores, así que también heredan un leve parecido con nosotros. Es por razón que hay muchos Dioses y Diosas de la naturaleza, la juventud y la fertilidad que no son ni Padres Celestiales ni Diosas Madre Tierra.

—¿Cómo cuales, por ejemplo? —preguntó Harry, algo curioso.

—Hebe, Hermes, Dioniso, ese perro bastardo de Anubis… —enumeró la no-señora Booker, dándole una mirada para ver si con eso bastaba o si necesitaba más ejemplos.

Harry le hizo una seña para que continuara como respuesta.

—Pero entre los hijos del Padre Celestial y la Madre Tierra, hay un tipo muy especial —continuó la no-señora Booker—. Un tipo que es el heraldo de la madre que está destinado a proteger a esta. Un justiciero forjado a través del poder de la tierra: un Dios de Acero.

—¿Dios de Acero? —cuestionó Harry.

—Sí, Dios de Acero —asintió la no-señora Booker—. Estos son aquellos que surgieron como una mezcla mixta de un Padre Celestial o una Madre Tierra, o que simplemente se bañaron en el poder de esta última. Son Dioses Héroes que están simbolizados por armas de acero como las espadas, el arco y las flechas, la lanza, el martillo, el garrote y la guadaña. Dioses extremadamente poderosos cuyo destino es romper los esquemas del mundo que apretujaban a su madre y vengar así a esta.

Harry hizo una mueca de confusión.

—¿Vengarla?

—Como cuando Urano presionó a Gaia y esta envió a Cronos a que lo matara, o como cuando Rea protegió a Zeus y luego hizo que este derrotara a su padre —explicó la no-señora Booker—. También puede suceder que el oponente no sea el padre, como en el caso de Apolo y Pitón o en el de Horus y Set; pero esa es la esencia. La madre, débil ante el opresivo esposo (mundo), crea algo con lo que pueda salir de su situación y rompe los esquemas que la dañaban. Básicamente eso es lo que es un Dios de Acero: un Dios destinado a proteger a la Madre Tierra… o al menos, eso es lo que se supone.

—¿Cómo así? —cuestionó Harry, a la vez que pensaba que últimamente había estado haciendo muchas preguntas.

—El Dios de Acero es uno que nace forjado a través de la Madre Tierra —explicó la no-señora Booker—. Por lo tanto, normalmente este es un hijo de una Diosa Madre Tierra; pero tampoco tiene porque ser así. Los Dioses de Acero surgieron debido al principio con el cuan Marduk alimentó a Catalhoyuk. Debido a eso, también es posible que un Dios de Acero nazca cuando un Dios masculino usurpa el poder de una Diosa Madre Tierra. No hay mejor ejemplo que el de Tiamat para explicar esto. Es por eso que los Dioses de Acero siempre pelean con bestias que normalmente son serpientes o Dragones. Ser un Dios de Acero es uno que derrota la bestia que oprime a la humanidad para luego tomarla como su esposa.

—¿Tomarla como esposa? —preguntó Harry, confundido—. ¿Y eso por qué?

—Es mera cortesía básico convertir a una dama en tu esposa luego de que le clavas profundamente tu espada en su vientre —contestó la no-señora Booker con un sonrisa, solo para hacer un mueca al ver su confusión—. Recuérdame luego darte una charla básica acerca de la Vida.

Y con otra mirada confundida de Harry, la no-señora Booker continuó.

—Ser hijo; ser esposo; ser padre; ser verdugo: eso es lo que es ser un Dios de Acero. Igual que Cronos que se casó con Rea, que Zeus que se casó con Hera o que Horus que se casó con Hathor. Esta es la forma en que funciona el mundo. Esta es el modo cíclico que hace que todo luzca tan parecido aun cuando es tan diferente… Y por eso fue que yo terminé así….

La no-señora Booker de repente dio otra mirada sombría.

—Simplemente estaba obligada a casarme, así que elegí a uno de los Dioses de Acero que eran mis hermanos… y elegí extremadamente mal. El muy bastardo me arrebató parte de mi poder, reduciéndome de Diosa Primigenia a una mera Diosa de la talla de un Dios jefe. Luego, como si no fuera suficiente, empezó a regar chismes negativos acerca de mí, chismes que hicieron que la humanidad tuviera una imagen contradictoria de mí que terminó generándome una doble personalidad. Doble personalidad que solo empeoró cuando esa escoria romana y esa escoria nórdica invadió mi reino mientras estaba débil y aprovechó la mala gestión del bastardo que me quitó mi poder para arrebatarme gran parte de mi reino.

—Yo… —Harry contuvo una mirada horrorizada—. Que horrible —dijo a la final, sin saber que decir.

—Sí, fue horrible —asintió la no-señora Booker, todavía con una mirada sombría en su rostro—. No sabes lo horrible que fue sentir como me quitaban pedazos de mi cuerpo parte por parte. Pasar de ser la encarnación de Galia a ser la encarnación de las Islas Británicas y Escocia. No sabes lo horrible que fue tener que huir a refugiarme a Irlanda como una mera pordiosera y no ser la reina que soy… Cada segundo fue una tortura, y no importa cuánto pase el tiempo, ni yo ni mi otro yo hemos olvidado aquellos días. Aquellos hermosos días en que no éramos una mera esposa o un monstruo malvado. Aquellos días antes de que esa escoria romana y esa escoria nórdica nos arrebatara lo nuestro por la culpa de aquel bastardo codicioso… Y es por eso que estas aquí.

—¿Ah? —exclamó Harry, siendo tomado por sorpresa.

—Nosotras queremos lo nuestro devuelta —explicó la no-señora Booker—. Queremos que tú no lo devuelvas. Que nos devuelvas nuestro reino, nuestro poder y nuestro buen nombre. Queremos que nos alces una vez más como la reina soberana que somos y no como una esclava o como un malvado monstruo.

—Yo… —Harry miró a la no-señora Booker sin saber que decir, impactado

—Sabemos que no será fácil —continuó la no-señora Booker—. Pero confiamos en ti, nuestro heraldo. Confiamos en que domines el poder de nuestros avatares, que consigas la espada que contiene sellada gran parte de nuestro poder y que nos devuelva nuestro reino y nuestro nombre. Sabemos que eras capaz de eso y más.

—¿Por qué? —preguntó Harry al oír todo eso—. ¿Por qué cree todo eso? Ni siquiera fui capaz de luchar en contra de Asterios sin su ayuda. ¿Por qué cree que pueda devolverle un reino que está dominado por otros Dioses?

—Porque tú puedes negar al Destino —le respondió la no-señora Booker.

El cerebro de Harry casi se reinicia al escuchar eso.

—¿C-cómo…?

—Mi otro yo es una Diosa del Destino —explicó ella, adelantándose a su pregunta—. No soy como las Moiras o las Norms; pero como Diosa de la Muerte tengo el derecho divino para decidir el Destino final de todos los seres vivos. Por lo mismo, puedo ver el futuro a largo y corto plazo y vislumbrar las múltiples posibilidades, al punto de que soy capaz de predecir el fin del mundo, tal y como lo hice una vez en el pasado.

—«Ahora entiendo porque todo el mundo le teme»—se dijo Harry. Entre el mal carácter del otro yo de la no-señora Booker y la cantidad exagerada de poder que tenía, era natural que Cernunnos le temiera como si fuera el Coco.

—Por eso, fue imposible que estando tan cerca de ti no notara la anomalía que hay a tu alrededor —continuó la no-señora Booker, ignorante de sus pensamientos—. No estoy segura de lo que es exactamente —Harry dio un suspiro de alivio al oír eso. Al parecer no sabía del juego—; pero si sé que solo hay un tipo de ser con esta capacidad para generar anomalías. Los propios Primordiales han decidido darte la posibilidad de crecer sin fin e incluso ignorarlos… ¿O me equivoco?

—No, no se equivoca —le dijo Harry, a pesar de que también quería decirle que él prácticamente se acababa de enterar.

La no-señora Booker asintió al oírlo

—En el momento en que vi que tenías ese poder, tramamos un plan —continuó, de repente pasando a hablar en plural—. Vimos la oportunidad que nos había sido negado: un niño de nuestro reino con la capacidad de romper los esquemas. Decidimos aprovechar la oportunidad y convertirte en nuestro heraldo… Pero no era fácil. Tenías que tener la determinación de venir por cuenta propia a nosotras. Las leyes antiguas nos prohibían interferir de gran manera.

—E-entonces… —preguntó Harry, no gustándole a donde iba la conversación.

—Usamos nuestra [Autoridad Divina] y trajimos los resultados que deseábamos —explicó la no-señora Booker, dándole a entender que su mal presentimiento no estaba equivocado—. Fue solo en una escala muy pequeña porque a gran escala la hubieras negado; pero bastó para generar una gran serie de eventos. Hicimos que ese ratón sintiera interés por ir a la casa mugrosa en donde vivías. Hicimos que «por casualidad» terminaras chocando con una de esas Hadas bastardas de los árboles. Y, finalmente, hicimos que ese homo-magi descubriera por pura casualidad tu ubicación.

—¡¿Entonces todo fue usted?! —gritó Harry, ignorando por completo como sus instintos de supervivencia le gritaba que se callara—. ¡¿Por su culpa Vassago casi me mata y Prive Drive terminó totalmente destruida?!

—Y por mi culpa conociste a esa familia que tanto amas —le dijo con frialdad la no-señora Booker, callándolo de una simple mirada que demostraba porque era una Diosa—. Por mi culpa tienes el hogar que tanto ansiabas y que lastimosamente estabas destinado a no tener.

Harry guardó silencio al oír eso, sintiendo una mezcla muy extraña de sentimientos a la vez que contemplaba por primera vez a la no-señora Booker. A esa arrogante Diosa que jugaba con el Destino de las personas para su propia conveniencia al mismo tiempo que desperdigaba amor hipócrita hacia estos.

—Entonces —dijo luego de unos segundos, ya más calmado pero todavía enojado por dentro—, ¿usted también causó lo de Moby Dick?

Para su alivio, la no-señora Booker negó con la cabeza.

—Desde el momento en que descubrimos que tus parientes estaban enlazados con esos bastardos graecus, no vimos necesidad de interferir más con nuestros poderes —explicó—. Sabíamos que tú y aquel chico juntos era como poner materia y anti-materia en un solo punto y que al mismo tiempo era poner como dos piezas de un rompecabezas juntas. Por si las moscas yo usé mi [Autoridad Divina] como Diosa del Hogar y espanté cualquier posible sentimiento negativo que pudiera llevarlos a pelear; pero hacer eso fue innecesario porque al final se llevaron sorprendentemente bien.

Harry dio otro suspiro que no sabía que estaba conteniendo al oír eso. No sabría qué hubiera pasado si la no-señora Booker le decía que toda su relación familiar con Percy y Sally había sido manipulada por ella con sus poderes.

—«Aunque —se dijo, mirando un poco extrañado a la no-señora Booker—, ¿Diosa del Hogar? ¿Cómo diablos una Diosa del Hogar pasa a ser luego una Diosa Demonio?»

—Solo te contemplamos desde ese punto en adelante —continuó la no-señora Booker—. Mi otro yo envió a sus siervos a que te vigilaran por cualquier posible problema y simplemente vimos cómo se desarrollaban las cosas esperando un momento en que desearas el poder con tantas ansias como para venir hacia nosotras… Lo demás ya debes saberlo

—Solo tengo una pregunta más —dijo Harry, sintiéndose cada vez más enojado—. ¿Por qué cree que voy a ayudarla sabiendo todo lo que sé?

La no-señora Booker le sonrió maternalmente ante su pregunta. Para Harry, su rostro amable lucia incluso más peligroso que el rostro de la Reina de las Pesadillas.

—Oh, querido —rió ella, igual que una madre que ve a su hijo hacer algo que le parece divertido—. ¿Crees que como están las cosas tienes derechos a negarte? ¡Solo mira a tu alrededor!

Haciéndole caso por pura curiosidad, Harry miró a su alrededor por primera vez en toda la conversación.

Y cuando lo hizo se llevó una gran sorpresa: estaba en un mundo extremadamente hermoso. Un mundo irreal como de cuentos de hadas.

Todo era verde y florido, lleno de una cantidad de vida vegetal que sería imposible contemplar en el mundo humano que despreciaba la naturaleza. Ríos eran visibles por todas partes, ríos cuya agua lucia tan pura que Harry sintió que hasta su alma seria limpiada si se bañaba en esos ríos. Finalmente, estaba el último detalle: múltiples criaturas hermosas revoloteaban por todos lados. Criaturas que parecían salidas de un cuento de hadas.

—Este es el Inframundo —reveló la señora Booker, sonriendo como un villano que revela su muy aterradora guarida secreta.

—¿El Inframundo? —repitió Harry, incrédulo, a la vez que se sonrojaba un poco al ver como unas extrañas (y muy hermosas) adolescentes con alas de ave en la espalda (parecían como Ángeles) le hacían señas para que se acercara a bañarse con ellas en uno de los ríos—. ¿No se supone que el Inframundo es…? Bueno, ¿trágico y feo, y lleno de gritos y fantasmas aterrorizados?

La no-señora Booker frunció el ceño. Por un momento, a Harry le pareció que parte de su atuendo era remplazado por el de la Reina de las Pesadillas.

—¿Acaso quieres que te lleve otra vez al reino Skye de esa bruja? —cuestionó, luciendo irritada—. ¿No te bastó con la vez en que mi otro yo te sacó de ese sitio?

—Así que ese si era un Inframundo —murmuró Harry para sí mismo, antes de repente mirar con alarma a su alrededor al caer en cuenta de algo—. ¡Espere! ¡¿Por qué estoy aquí?! ¡¿Acaso morí luego de que me diera su poder?!

—No —negó la no-señora Booker, causando que diera un suspiro, aliviado—. Tan solo estuviste muy cerca de morir.

Harry se atragantó con su saliva al oír eso.

—Tu cuerpo no estaba muy preparado que se diga para recibir tanto poder de un sentón —explicó la no-señora Booker, dándole una palmada en la espada para ayudarlo a dejar de toser—. Cuando mis avatares dejaron de darte poder, tu cuerpo se derrumbó mientras echaba humo y tu alma salió huyendo de tu cuerpo. Yo recogí tu alma y te traje hasta mi reino, y te cuidé mientras dormías hasta que despertaste justo ahora.

—Ya veo —dijo Harry, de repente uniendo los puntos de todo lo que había pasado y cayendo en cuenta que su cuerpo lucia como cuando usaba su habilidad [Pneumakinesis].

Frunció el ceño al pensar en lo último. ¿Por qué le tomó tanto tiempo darse cuenta de eso?

—«Lo que es más —pensó—: ¿Por qué no noté el sitio donde estaba hasta que la no-señora Booker me lo señaló?»

—Se lo que estás pensando —le dijo la no-señora Booker—, y la respuesta es sencilla: aquí la [Feith Feida] es tan fuerte que los pensamientos de las almas mortales se ven nublados. Que seas capaz de pensar con tanta claridad demuestra que tienes unos escudos mentales muy fuertes.

—¿ [Feith Feida]? —fue lo que dijo Harry al oír todo eso, pensando que la palabra le sonaba de algún lado.

—El velo místico que se destila por el borde de las realidades y que hace se nublen los pensamientos de los mortales ante cosas sobrenaturales —explicó la no-señora Booker, haciendo que Harry recordara de donde le sonaba el nombre de [Feith Feida: Cernunnos le había hablado de esa cosa.

—Entonces —dijo Harry, decidiendo cambiar de tema—, ¿me tiene secuestrado?

—Oh, querido —la no-señora Booker sonrió divertida ante su pregunta—. Por supuesto que no te tengo secuestrado. ¿O es que acaso tú ves que hay algo que te impida irte?

Harry quiso decirle que ni veía cosas que le impidieran irse, ni vea cosas que le permitieran irse.

—No tengo por qué secuestrarte —continuó ella, sonriéndole dulcemente—. Después de todo, no importa a dóndes vayas. Tú eres mío, y nada de lo que hagas lo cambiará. No tienes más remedio que hacer lo que te ordeno.

—¿Por qué? —preguntó Harry, armándose de valor y ocultando cuanto le aterrorizó la parte de «eres mío» con énfasis en «mío»—. ¿Qué me va a hacer si no le hago caso?

En vez de darle una charla acerca de lo descortés que estaba sonando o volverse loca y lanzar rayos laser por todos lados, lo que hizo la no-señora Booker ante su pregunta fue sonreír.

—Queridas niñas —dijo, dirigiéndose a las mujeres aladas que parecían Ángeles—, ¿podrían demostrarle a Harry un poco de lo que son capaces de hacer?

Ante la pregunta, las mujeres-ave sonrieron hermosamente y salieron de los ríos (causando que Harry se sonrojara al ver a lo lejos su piel desnuda).

Luego, cada una de ellas se transformó en un espécimen de cisne de cinco metros cuyos picos lucían tan afilados como la mejor de las espadas y cuyas plumas blancas lucían capaces de resistir lo que sea.

Y como si eso no fuera suficiente, cada cisne lanzó un gigantesco rayo láser al cielo, causando una explosión monumental.

—Gracias, mis queridas niñas —sonrió la no-señora Booker, para luego mirar al pálido Harry que de repente veía con otros ojos al ejercito casi infinito de hermosas mujeres ave que había a su alrededor—. ¿Qué te parecen mis niñas, Harry? ¿Verdad que son todas unas monadas?

—Entonces… ¿qué? —dijo Harry, decidiendo canalizar su Percy interno y seguir actuando desafiante—. ¿Me lanzará a su ejército de aves locas si no hago lo que pido, y se quedara sin nadie que pueda hacer lo que usted quiere que yo haga?

—Oh, ¡pero por el Manred, Harry! —dijo la no-señora Booker, luciendo horrorizada ante su teoría—. ¡Por supuesto que yo na haría que mis niñas te hicieran daño! ¡¿No te he quedado claro que para mí eres como un hijo?!

—«Si así es como trata a sus hijos, no quiero saber cómo trata a sus enemigos»—pensó Harry.

—¡Mis niñas no están para hacerte daño! —continuó la no-señora Booker, sonriendo maternalmente—. ¡Están para hacerle daño a tu familia si no haces lo que quiero!

Todo el espíritu desafiante de Harry se fue al garete al oír eso.

—¿U-usted…?

—Mis niñas llevan siglos sin darle una buena paliza a un héroe —comentó la no-señora Booker al aire, sonriendo de una manera que hizo que Harry recordara a la mamá de Rapunzel de Enredados y como esta decía: «Mamá es sabia. Mamá quiere lo mejor para ti. Hazle caso a mamá o esta tendrá que acuchillar a tus amigos en frente de ti»—. ¿Cómo crees que reaccionarían si de repente las suelto en Estados Unidos cerca de tu querido primo y su madre?

—¡U-usted no puede hacer eso! —gritó Harry, nervioso—. ¡D-de seguro que estas tales leyes antiguas se lo prohíben!

—¿Crees que si las leyes antiguas prohibieran que los Dioses soltáramos monstruos en el mundo habría tantos mitos de ciudades devastadas? —le preguntó la no-señora Booker, mirándolo como si fuera retrasado—. Creí que eras más inteligentes, Harry.

—¡N-no importa! —volvió a gritar Harry—. ¡Percy y yo estamos en un lugar seguro! ¡Sus aves gigantes no nos pueden hacer nada!

—¿Crees que te vas a quedar en ese sitio para siempre? —cuestionó la no-señora Booker con una sonrisa—. Spoiler de Diosa del Destino: más temprano que tarde tendrán que salir.

—¡Okey! —gritó Harry, derrotado—. ¡Entiendo! ¡Haré lo que usted dice! ¡Solo no le lance aves gigantes a Percy o a Sally! ¡Ya tenemos suficientes con Zeus y Hades para que usted también empiece a lanzar cosas!

—Ya oyeron, mis niñas —le dijo la no-señora Booker a los cisnes gigantes—. Tendrán que esperar hasta el Samhaim para diseminar la muerte y la destrucción en el mundo.

—Awww —chillaron con decepción los cisnes gigantes, solo para luego volver a convertirse en las hermosas mujeres angelicales que Harry había visto un inicio, aunque este, sabedor de lo que eran capaces, ya nos la veía tan angelicales.

—Ahora, mi querido niño, escucha bien lo que tienes que hacer —le dijo la no-señora Booker, volviéndose hacia él y todavía sonriéndole con un amor que Harry estaba empezando a encontrar irritante—. Antes de poder recuperar mi reino, debes entrenar y volverte lo suficientemente fuerte como para soportar mi poder. Luego, debes descubrir mi nombre y contactarme, para que entonces yo te dé el secreto para invocar mi poder por tu propia cuenta.

—¿Ósea que solo pude invocar su poder por esa vez? —preguntó, sin poder evitar sentirse traicionado al ver que él literalmente había ofrecido su alma solo para obtener poder como por quinces minutos

—Se suponía que debías saber mi nombre —le explicó la no-señora Booker, mirándolo de una manera que decía: «¡¿Por qué diablos todavía no sabes mi nombre?!»

—«Nota mental: hacer todo lo posible para descubrir el nombre de la señora Booker»—se dijo Harry, rezando porque no ocurriera otra serie de eventos locos que no le dejaran ni respirar.

—Además de todo eso, también tienes que hacer otra cosa por mí —continuó la no-señora Booker.

—¿Qué? —le preguntó Harry, resignándose a recibir un pedido absurdo del tipo «traeme las plumas del Fénix original para que me haga una almohada» o algo así.

—Trata de esconderte lo más que pueda

—«¿Eh?»—pensó Harry, extrañado al ver como la no-señora Booker lo miraba con una seriedad y preocupación que no parecían propias de alguien que acababa de amenazarlo con lanzarle aves gigantes a su familia.

—Estás en territorio enemigo —explicó la no-señora Booker—. En el momento en que esos bastardos graecus descubran que estas relacionado conmigo, trataran de matarte al considerarte como una amenaza a sus dominios.

—¿C-con graecus se refiere a…? —inquirió Harry, deseando que se estuviera refiriendo a los adoradores de los Dioses Griegos.

—Me refiero a los Dioses del Olimpo —explicó la no-señora Booker, matando todas sus esperanzas—. No digo que todos vayan a querer matarte. Es probable que algunos como esa perra de espuma te encuentren interesante; pero sin duda alguna ese bastardo de Zeus tratará de matarte cuando descubra de lo que eres capaz. Sobre todo cuando descubra lo que acabas de hacer.

—¿Lo que acabo de hacer? —repitió Harry.

—El convertir a un monstruo en tu sirviente —le recordó la no-señora Booker, sonriendo con orgullo por un momento—. Nada sorprendentemente tomando en cuenta que mi otro yo es más monstruo que Diosa; pero sin duda alguna algo que preocuparía a ese bastardo paranoico. Probablemente piense que trataras de derrocarlo al formar tu propio ejército de monstruos.

—¿Y acaso eso no es lo que usted quiere que yo haga? —cuestionó Harry, confundido.

—No, Harry —negó la no-señora Booker—. A mí no me interesa el destruir otros panteones. Si ese fuera mi interés, hace rato que hubiera tratado de formar un plan para lograrlo. Lo único que yo quiero es que me devuelvas mi reino.

—Reino que está dominado por otro Dioses —añadió Harry—. ¿Exactamente cómo quiere que le devuelva su reino sin pelearme con nadie? Digo, no quiero tener que pelearme con un Dios; pero la verdad no creo que si les digo: «Ey, ¿podrían irse de aquí, por favor? Es que la Diosa que encarna este lugar quiero el resto de su cuerpo de vuelta»

—No hace falta ser tan descortésmente sarcástico —le dijo la no-señora Booker, mirándolo de una manera que lo hizo arrepentirse de haber abierto su bocota —. Es realmente algo muy sencillo de hacer. Si cambias el color de su bandera, entonces se vuelven otro país. Simplemente tienes que hacer que se vuelvan parte de mi reino. Tienes que «conquistarlos»

—¿Y cómo se supone que haga eso? —preguntó Harry, preguntándose si la no-señora Booker le estaba viendo cara de Alejandro Magno.

—Ya diste el primer paso —explicó la no-señora Booker—. Aunque fue sin quererlo, te ganaste la lealtad de uno de los futuros pilares de ese panteón griego.

—¿Se refiere a Percy? —cuestionó, incrédulo. ¿Cómo demonios podía ser Percy el pilar de la mitología griega? No era el pilar ni de su propia casa.

—Sí, exactamente —asintió la no-señora Booker, ignorando su incredulidad—. Bastante curioso el que tu primera conquista haya sido la de un Hijo del Mar; pero supongo que la sangre llama a la sangre —murmuró, antes de negar con la cabeza y mirarlo—. Ahora tan solo tienes que repetir ese proceso. Recomiendo que empieces por el protegido de la Vaca Regina que es mi igual soberana; aunque también estaría bien si decides ir primero por los Hijos de la Sombras, o el devolver cierto pino a la normalidad.

Sin entender ni «j» de lo que estaba hablando, Harry le dio una mirada confundida.

—Okey. Supongamos que entendí lo que dijo —exclamó, ganándose una mirada divertida de la no-señora Booker—. Y también supongamos que todo eso de lo que está hablando se refiere al panteón griego. ¿Qué pasa entonces con los nórdicos?

—Ellos realmente no tienen un eje de influencia tan grande sobre mi reino por todo ese temita de los nueve mundos —explicó la no-señora Booker—. Bastará con poner al Hijo del Verano de tu lado.

—¿Y quién es ese Hijo del Verano? —preguntó Harry al decidir que quería obtener las respuestas de frente.

—Eso tendrás que descubrirlo tú —ante su mirada molesta, la no-señora Booker le dio una mirada divertida—. Soy una Diosa del Destino, Harry. No puedo develarte todo; solo puedo darte pequeñas pistas… A menos, claro, que quieras que te de una profecía —cuestionó a lo último, mirándolo de una manera que decía: «Creeme que no quieres que te dé una profecía»

—Entonces, ¿por lo menos podría explicarse mejor? —inquirió Harry, todavía sin entender exactamente que se suponía debía hacer.

—Un reino no tiene porqué tener un único líder. Basta con que el esté al mando general sea el más importante —dijo la no-señora Booker—. Lo que quiero que hagas es muy sencillo: pon de tu parte a los que conquistaron mi reino, y haz que agachen la cabeza y acepten existir debajo de ti. Asimila sus culturas y devuélveme lo que me ha sido quitado.

Al ver como todavía lo miraba confundido, la no-señora Booker dio un suspiro

—Pon a héroes de tu lado, y usa la bendición de los Primordiales para romper sus destinos. Crea tu propio Argo o tu mesa cuadrada personal.

—¿Mesa cuadrada? —inquirió Harry, cambiando el tema por completo—. ¿Qué no es la mesa redonda?

—No. Es la mesa cuadrada —negó la no-señora Booker, para luego continuar con lo que decía—. ¿Recuerdas lo que te dije sobre los Dioses de Acero? Pues sucede que los Semidioses varones y algunas Semidiosas hembras pueden funcionar bajo el mismo principio. Un buen ejemplo es Heracles, quien se convirtió en un Dios de Acero cuando fue deificado… Es por eso que tú, que usaras mi poder y cuentas con las protecciones de una Suprema Diosa Madre Tierra, también funcionaras bajo un principio similar… Pero ni eso es suficiente para lo que quiero… No necesito un arma. Necesito un rey. Un rey que ponga a otros como él bajo su dominio y que bajo mi estandarte cause una revolución sobre el mundo. Un rey que gobierne sobre aquellos bajo el principio de Acero: un Rey de Acero.

—¿Q-quiere que yo sea un rey? —cuestionó Harry, incrédulo—. ¡Yo no tengo lo que se necesita para eso!

—Si no lo tuvieras, mis avatares te hubieran devorado y convertido en un títere en cuestión de segundos —le recordó la no-señora Booker—. Ser un rey no se trata de clase o distinción, Harry. Se trata de carisma y voluntad. Carisma lo tienes, aunque probablemente no lo notes, y voluntad es lo que te sobra. Creo sin duda alguna que si te lo propones puedes lograrlo.

—Bien —dijo Harry, tratando de calmarse—. Entonces, ¿quiere que me vuelva un rey y forme mi propio reino de héroes, monstruos y Dioses?

La no-señora Booker asintió.

Y fue en ese momento que el juego tomó palabra.

¡Ping!

[¡Aleta de Misión!]

[¡El Juego de la Conquista!]

[Objetivo: Vuélvete un rey sin paralelo y devuelve a ¿? lo que le ha sido robado al completar todos los objetivos secundarios]

[Objetivo secundario #1: Conquista de manera amistosa el panteón grecorromano]

[Objetivo secundario #2: Conquista de manera amistosa el panteón nórdico]

[Objetivo secundario #3: Conquista de manera amistosa el panteón egipcio]

[Objetivo secundario #4: Alzate sobre el trono galo-celta]

[Objetivo secundario #5: Recupera la espada de ¿?, y devuélvele a ¿? su rol original]

[Objetivo secundario #6: Forma tu propio ejército]

[Recompensas: un mundo donde tú y los que quieren viven en felices y en leve armonía]

[Fallo: Guerra total por los siglos de los siglos. El yo malvado de ¿? se cansa y decide traer la muerte y la destrucción sobre toda la humanidad, llevando a una catástrofe sin paralelo]

—¿Algo más que quiera decirme? —le preguntó a la no-señora Booker, viendo como el panteón egipcio había sido agregado a la cuestión de repente.

—Ahora que lo dices, sí —asintió la no-señora Booker—. Veras, los héroes y los monstruos están bien; pero lo que verdaderamente importa son las Diosa Madre Tierra, así que para poder conquistar esas culturas es mucho más fácil si haces algo más sencillo.

—¿Qué? —cuestionó Harry, sintiendo un mal presentimiento.

—¡Convierte a las Diosa Madre Tierra en tus esposas! —reveló la no-señora Booker, sonriendo como si acabara de decirle que completara su colección de muñecos de peluche—. Sé que la cosa no será fácil; pero tengo un par de ideas al respecto para que se haga más sencillo. Primero, atacaremos los flancos sin experiencia en el amor: enamoraras a la Señora de los Animales y al Pilar de Fuego de la Civilización humana para que intercedan a tu favor luego de que reveles tus poderes ante los Dioses Griego. Luego, pondrás a la encarnación de Isis de tu lado. Si ella nos sigue, ese niño Horus estará obligado a agachar la cabeza ante nosotros.

—¿Algo más? —preguntó Harry con sarcasmo—. No sé. ¿De casualidad no quiere que haga que la Diosa Hera se enamore de mí?

—Pues no sería un plan para nada mal —murmuró la no-señora Booker, tocándose una mejilla de manera pensativa con un dedo, antes de dar una sonrisa al ver su pánico—. Solo bromeaba. Solo necesito que conquistes a la Señora de los Animales, el Pilar de Fuego de la Civilización Humana y a la encarnación de Isis. Del resto puedes elegir tú, aunque las opciones restantes realmente no son muy buenas para tu salud física… Sobre todo si escoges a esa perra de espuma…

—¿V-va en serio con eso de enamorar a las Diosas? —preguntó Harry, algo asustado. No solo había leído un montón de historias donde la gente moría de forma atroz por enamorarse de un Dios, sino que el interactuar con la no-señora Booker hacia que se diera cuenta de lo diferente que eran los Dioses a los mortales. No quería para nada terminar transformado en un nuevo tipo de monstruo por enfurecer a una Diosa.

Y además…

—¿Y a-además quiere que conquiste a varias? —preguntó, recordando que la no-señora Booker no solo le estaba pidiendo que conquistara a una Diosa, sino que además quería que conquistara a tres o más.

—Querido, no te asustes —lo calmó la no-señora Booker—. Ese es un plan a largo plazo. No es como si te estuviera pidiendo que las conquistes para mañana. Tienes tu adolescencia y tu adultez para lograrlo.

—E-ese no es el problema… —murmuró Harry.

—Tampoco tienes que sentirte preocupado por no poder enamorarlas —volvió a calmarlo la no-señora Booker, malentendiendo su murmullo—. Cuando crezcas un poco más, hagas un poco de ejercicio y comas todo lo que eses malditos bastardos no te dejaron comer, serás extremadamente atractivo. Por lo menos por el físico no tendrías que preocuparte… Quiero decir, incluso aunque no estuvieras destinado a ser extremadamente guapo, mi otra yo es la Diosa de la Belleza, el Amor y la Sexualidad. Simplemente tu constitución debe ser guapa como consecuencia del repetido uso de su poder.

—«¿Exactamente de que no es Diosa usted?—se preguntó Harry por un momento, reparando en que la no-señora Booker era la Diosa de un montón de cosas por lo que decía de sí misma—. Con razón Harmusp dijo que tenía el nivel de poder de Zeus»—se dijo, recordando cómo una vez Harmusp había dicho que el nivel de poder de la señora Booker era talla Zeus.

Sacudió la cabeza luego de recordar fugazmente eso.

—C-cambiemos de tema —le dijo a la no-señora Booker, sintiéndose incomodo al ver como esta alababa su futuro aspecto físico como una madre que se pavoneaba de lo bien que le había salido su hijo—. Dígame, ¿hay algo más aparte de todo lo que me dijo? —preguntó, rezando porque la respuesta fuera negativa.

Para su horror, la no-señora Booker asintió.

—Sí —dijo—. Sucede que voy a darte algo que te ayudará mucho a ocultarte de esos bastardos graecus.

Diciendo eso, la no-señora Booker se metió de cabeza en uno de los muchos ríos que había en el hermoso prado, desapareciendo de la vista de Harry por unos momentos, para luego surgir sin una gota de agua en su cuerpo a excepción de la que estaba flotando entre sus manos bajo la forma de una esfera.

—Ten —le dijo la no-señora Booker, haciéndole una seña para que acercara—. Traga esto.

No deseando enojarla y que le lanzara un montón de cisnes gigantes con ansias de matar gente, Harry le hizo caso. Se acercó y, sintiéndose algo extraño, empezó a sorber de la flotante esfera de agua.

Y cuando terminó, simplemente miró a la no-señora Booker.

—Sabía bien —le dijo.

La no-señora Booker lo miró con extrañeza.

—¿No te sientes algo diferente?

—¿Diferente en que sentí…?

Las palabras de Harry murieron en su boca al sentir de repente como se quemaba.

No estaba prendido en flamas ni nada por el estilo; pero sentía un ardor sin fin recorriendo todo su cuerpo. Su estómago, su garganta, sus pulmones, su cerebro: cada parte de su cuerpo se sentía como si se estuviera quemando.

Fue solo el rápido recuerdo de que [La Mente del Jugador] lo ayudaba aliviar con el dolor y el usar la mencionada habilidad lo que lo que hizo que no gritara y el que pudiera luchar contra la sensación mientras esta se intensificaba cada vez más y más.

Y finalmente, cuando de verdad sintió que estaba a punto de morir por el dolor (cosa que no creía posible, siendo un alma sin cuerpo y todo eso), la sensación empezó a disminuir y desaparecer por completo.

Fue en ese momento en que reparó que estaba abrazado de cara contra los gigantescos senos de la no-señora Booker como si fuera un bebé.

—¿Ya pasó el dolor? —preguntó ella, sonriéndole como si se hubiera cortado con algo y no como si el agua que le dio hubiera hecho que sintiera como si tomaba lava, para luego asentir con aprobación—. Sin duda eres un niño muy fuerte. Pensé que tendría que amamantarte para fortalecer tu alma y ayudarte a resistir.

—«¿Amamanta-qué?»—se preguntó Harry, apartándose lo más rápido que podía de los senos de la no-señora Booker (y cayéndose de cara al hacerlo), solo para luego darle una mirada enojada a la hermosa mujer que no parecía ni un poco arrepentida de lo que acababa de hacerle.

— ¿Se puede saber que fue eso? —cuestionó, enojado.

Para su sorpresa, no fue la no-señora Booker quien le contestó, sino que fue el juego quien lo hizo.

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡Por haber resistido el [Awen] has obtenido la ventaja [Awenydd]!]

[ [Awenydd: Los efectos de haber recibido el [Awen] y haber logrado conservarte intacto. Purifica tu alma y te pone sintonía con la naturaleza de forma perfecta, abriéndote al camino de los Druidas que sirven como sacerdotes de los Dioses galo-celta]

[Te concede el efecto [Vista Clara] de manera compuesta. Te permite hablar con todos los animales de una manera no-verbal relacionada con el espíritu, así como poder transmitir tus pensamientos a los demás. Mejora la efectividad de las habilidades mágicas en un 100%, reduce el costo de estas habilidades en un 25%, te concede la habilidad [Mystokinesis] y te da la posibilidad de oír la «voz del mundo» y servir como oráculo divino. La habilidad también facilita en gran medida el canalizar los poderes divinos de un Dios y te hace un muy buen poeta como efecto compuesto]

Aturdido, Harry se quedó mirando incrédulo esa ventanilla durante unos segundos, antes de que otro «¡Ping!» sonara y lo sacara de sus pensamientos.

[¡Felicitaciones! ¡Como consecuencia de haber sufrido el [Awen, la habilidad [Empatía] ha evolucionado a [Telepatía]!]

—Así que ya lo sientes, ¿eh? —murmuró con diversión la no-señora Booker, dándole una mirada apreciativa—. ¿Ya sientes los efectos de haber tomado el [Agua de la Inspiración]?

—¿ [Agua de la Inspiración]? —repitió Harry, todavía mirando incrédulo la ventanilla, antes de pensar que al fin se estaba volviendo más roto que Percy y sonreír, para así concentrarse en las palabras de la no-señora Booker.

—Ustedes los humanos son ignorantes —dijo la no-señora Booker ante su pregunta—. De mente estrecha; torpes; incapaces de entenderse a sí mismo o a los demás y con muy bajo nivel de espiritualidad. Incluso tú, que has nacido para la magia y que tienes un alto índice de espiritualidad gracias este poder tuyo de materializar tu alma, no eres diferente. Eres ciego ante muchas cosas del mundo, y dejas que la [Feith Feida] nuble tu mente con mucha mayor facilidad de lo que esta nubla la mente de un Dios o un ser semejante. Mientras fueras así, nunca ibas a poder ser un mago adecuado como ese perro lujurioso de Merlín o esa niña envidiosa de Morgana… Es por que he abierto tu mente y tu espíritu al hacerte sufrir el [Awen]

—¿ [Awen]? —volvió a preguntar Harry, esperando recibir esta vez una explicación y no otra charla ominosa.

[Awen] quiere decir «inspiración» —explicó la no-señora Booker—. Igual que una chispa que surge repentinamente, el [Awen] es una ráfaga momentánea en la que ustedes los mortales tocan el reino de la sabiduría divina. En la antigüedad ustedes los magos solían tomar un montón de pociones mezclados con alcohol para sufrir el [Awen] y así poder ver el futuro y recitar profecías; pero los intentos solían terminar por lo general con las personas locas o en muy mal estado. No era algo muy bonito de ver, así que renunciaron a ese método con rapidez.

—Me imagino —murmuró Harry, acordándose de cómo había sentido que se quemaba.

—Es por eso que cuando nosotros los Dioses decidimos tomar a algunos de ustedes como nuestros emisarios y crear a los Druidas, yo cree este método para facilitarles el sufrir el [Awen] —continuó la no-señora Booker—. Es un poco doloroso; pero es mucho más efectivo. Ya no hay riesgo de quedar con la mente fracturada o volverte loco por ver el horror del futuro a cada rato. Siempre que tengan la fuerza de voluntad suficiente, no habría nada que temer.

—¿Y si alguien sin la suficiente fuerza de voluntad tomaba de esa tal [Agua de la Inspiración]? —inquirió Harry, solo para arrepentirse de preguntar al ver como la no-señora Booker apartaba la mirada.

—Creeme que no quieres saber lo que pasa —le dijo ella—. Es algo bastante… horrible. Es por eso que solo los que llegaban a cierto punto de habilidad mágica tomaban de esto. Darle a alguien de tomar el [Agua de la Inspiración] así como así es un riesgo 50/50 que puede terminar con un mago prodigioso o con un humano menos en el mundo.

Harry la miró con horror.

—¿Y usted me dio eso así como así sin siquiera decirme lo que podía pasarme?

—Tú eres bastante diestro y tienes mucha fuerza de voluntad —dijo con tranquilidad la no-señora Booker—. Y además de todo eso, ya estaba dispuesta a amamantarte si la situación lo requería. Mi lecha materna te hubiera dado fuerzas y te hubiera permitido superar lo que sea. ¿Quién sabe? Tal vez incluso hubieras obtenido súper-fuerza. Nunca he amamantado a nadie, así que no estoy segura de lo que hubiera pasado…

—Continuando con esto del [Agua de la Inspiración]… —exclamó Harry, haciendo todo lo posible para espantar la imagen de sí mismo siendo amamantado por la no-señora Booker como si fuera un bebé.

La no-señora Booker dejó de divagar al oírlo.

—Los que sufrían el [Awen] y lograban conservarse intactos obtenían muchísimos dones —dijo—. Si no eran magos de nacimiento, se volvían iguales a estos; aunque diferentes en un sentido estricto. Pero si eran magos de nacimiento la cosa era distinta. Se volvían prodigios en la manipulación de sus habilidades, e incluso lograban tocar el reino de la hechicería divina. Fue tanto así que yo era buscada por muchos magos para que les diera a tomar el [Agua de la Inspiración]; pero cuando ese estúpido bastardo me hizo lo que me hizo esa tonta de Ceridwen me remplazó con su [Caldero de la Inspiración]. Pasee a ser olvidada en ese plano y solo magos con conocimientos muy antiguos me buscaban. Magos como ese niño Flamel y ese aprendiz suyo. Dumbledore, creo recordar que se llamaba…

—¿Entonces de que soy capaz ahora? —preguntó, cortando a la no-señora Booker a pesar de que sentía que el nombre Flamel le sonaba de algo.

—De muchas cosas —respondió llanamente la no-señora Booker, para luego sonreír al ver su mirada—. Ahora eres capaz de ver a través de la [Feith Feida, puedes comunicarte con otros seres a través de tu espíritu, tienes mucha mayor facilidad para canalizar la magia, tienes una posibilidad (muy baja, por supuesto) de poder dictar una profecía, tienes el don nato de un poeta, puedes canalizar con mucha más facilidad los poderes de otros seres. Y lo más importante…

La no-señora Booker lo miró a los ojos y sonrió aún más.

—… Como Homo-magi, el sufrir el [Awen] te ha hecho llegar al plano de la hechicería divina. Ahora eres capaz de usar la [Deformación de la Realidad]: la [Mystokinesis] normalmente reservada para los Hijos de la Magia o sus aprendices. Requerirá mucho entrenamiento de tu parte; pero el poseer la [Mystokinesis] te permite hacer tantas cosas que tardaría una eternidad en terminar de numerarlas. Lo principal, sin embargo; aquello que es la razón por la que te he dado esta capacidad es…

La no-señora Booker miró a su alrededor por un momento, y levanto una mano. Con sorpresa, Harry se encontró viendo como lo que parecía ser una marejada de energía fantasmagórica de color morado (muy parecida a un montón de gases venenosos) se arremolinaba en sus manos y creaba una manzana.

—… porque gracias a esto puedes controlar la [Feith Feida] —explicó la no-señora Booker con una sonrisa, para luego dar un mordisco a su manzana y escupir—. ¡Puaj! Había olvidado lo horrible que saben las [Construcciones de Feith Feida]!

—Perdón por preguntar esto —preguntó Harry, sintiéndose muy tonto (en lo que iba de conversación había hecho como dos mil preguntas)—; ¿pero qué tiene de bueno que pueda controlar esa tal [Feith Feida]?

Explotando su manzana en una marejada de poder divino (de una manera bastante estrafalaria, había que resaltar), la no-señora Booker centro su atención sobre él.

—No tienes de que avergonzarte. Es natural que un niño no sepa lo que es la [Feith Feida] —dijo, sonriendo, para luego explicarse—. La [Feith Feida] es el «aliento de la realidad» que se destila por los bordes de los mundos; sobre todo de los diversos Inframundos. Existe en cada parte de este universo como una marejada de energía infinita, aunque su cantidad y calidad diverge mucho dependiendo del lugar, y es básicamente el pilar central de los poderes mágicos. La [Feith Feida] es tan fuerte que aturde los sentidos de los seres menores (como los humanos) simplemente estando ahí, y cuando es usada por un experto, puede generar ilusiones que incluso podrían engañar a un Dios.

—Vaya… —dijo Harry, de repente sintiéndose como un niño al que acaban de darle el mejor regalo del mundo incluso aunque no lo había pedido.

—Pero eso no es todo —continuó la no-señora Booker—. Como energía pura, la [Feith Feida] también puede usarse para crear cosas. No importa lo que sea, con la [Feith Feida] se puede crear.

—¿Incluso seres vivos? —inquirió Harry.

—Más o menos —respondió la no-señora Booker—. No puedes crear almas; pero si puedes crear cuerpos físicos y darles conciencia de manera temporal. Es más como crear un robot que crear un ser vivo; pero tú puedes verlo como tú quieras.

—Esto sin duda es un poder roto —murmuró Harry para sí mismo, sintiéndose de repente emocionado. ¡Al fin se estaba volviendo más roto que Percy!

—Pero no te emociones tanto —le cortó la no-señora Booker—. Sí, con la [Feith Feida] puedes crear cuerpos físicos, armas, edificios, personas falsas, dimensiones de bolsillo y además puedes engañar hasta un Dios; pero eso es solo cuando eres un maestro en su uso. Por lo general, los mortales como tú apenas y pueden crear ilusiones para engañarse entre ellos. Los usos que te estoy diciendo están restringidos para Dioses como Parvati, ese niño de Manannán mac Lir, y por supuesto: esa bruja de Hécate.

—¿Hécate? —repitió Harry—. ¿Cómo en «Hécate, la Diosa de la magia, las encrucijadas y los diversos caminos»?

—Sí —respondió la no-señora Booker, rodando los ojos—. No me sorprende que la conozcas. Hay como doscientos Dioses de la magia; pero cada vez que uno dice Dios de la magia la gente piensa en Hécate. No les importa que yo les haya dudo el truco para llegar al reino de la hechicería divina… Oh, no. Eso no es nada importante. No tienen porqué alabarme como a esa tonta presumida. No es como si no fuera a recoger sus almas cuando murieran y dejara que se convirtieran en fantasmas quejumbrosos que no descansen en paz por toda la eternidad simplemente porque no le prestan atención a su reina.

—Veo que no le gusta Hécate —notó Harry con sus grandes poderes de observación.

—La odio —respondió la no-señora Booker—. No solo se la da de superior solo porque es la mejor usuaria de la [Feith Feida] que existe, sino que además a ella no le bastó con solo robarse porciones de mi reino. También fue a los sitios mágicos de las Islas Británicas y Escocia y se robó a mis seguidores. Les enseñó prácticamente todo lo que saben hoy en día e hizo que todos los demás Dioses de la magia quedáramos en el olvido. Incluso yo, que soy la Diosa más importante de los celtas, quedé como una mera usuaria de la magia negra al lado de ella. ¡A ella hasta le hicieron cromos mientras que a mí solo me llamaron monstruo lujurioso de muy buen cuerpo y me confundieron a cada rato con esa niña envidiosa de Morgana Le Fay!

—¡Tranquilícese! —gritó Harry, alarmado al ver como la no-señora Booker se estaba convirtiendo lentamente en la Reina de las Pesadillas—. ¡Si la hace sentir mejor, prometo que restauraré su buen nombre como Diosa de los magos; pero por favor tranquilícese!

—Disculpame —dijo la no-señora Booker, avergonzada—. A veces es difícil controlar este problema de tener doble personalidad y odiar a todas las criaturas felices y contentas simplemente porque me han desechado como si fuera basura.

—Entiendo —dijo Harry, sintiendo una gota de sudor resbalar por su nuca al oír eso—. Tan solo quiero que termine de decir lo que estaba diciendo antes de que habláramos de ya-sabe-quien.

—Sí —asintió la no-señora Booker—. Pues como decía, lo de crear cosas es un truco de alto nivel; así que por ahora solo concentrate en lo de las ilusiones. Usa el [Control de la Feith Feida] para evitar destacar tanto como puedas y así no llamar la atención de los Dioses Griegos por un tiempo. Claro, no es como si pudieras engañarlos por siempre. Cuando empiecen a prestarte atención desgarraran tus ilusiones como si fueran papel; pero por lo menos mientras no sepan que hay alguien ocultándose no sabrán que deben romper tus ilusiones.

—Okey —dijo Harry—. ¿Entonces como uso la [Feith Feida]?

—Eso tendrás que averiguarlo por ti mismo —le respondió la no-señora Booker—. Aquí la [Feith Feida] es muy difícil de controlar porque es demasiado densa. Es imposible para mí enseñarte algo… Excepto esto —dijo de repente—: cuando usas la [Feith Feida, lo importante no es lo que tú quieres ver, sino lo que los demás quieren ver. Es mucho más fácil engañar a las personas que en el fondo quieren ser engañadas que a las que decididamente luchan para evitarlo.

—Ah. Okey —dijo Harry, asintiendo ante ese gran consejo que prácticamente no le explicaba nada—. ¿No tiene más nada que decir?

La no-señora Booker asintió con la cabeza.

—Eso era todo lo que tenía que decirte.

—¿Entonces me puede devolver a mi cuerpo? —le cuestionó, de repente acordándose de como había terminado desmayándose y preocupándose un poco. ¿Qué habría pasado con Sally y Percy? ¿Estarían bien? ¿Estaría el bien?

—Yo no te puedo regresar a tu cuerpo

Harry miró con incredulidad a la no-señora Booker al oír eso

—¿N-no puede?

—He perdido mis poderes más… benignos —dijo la no-señora Booker, haciendo una mueca—. Como estoy ahora, no tengo la suficiente delicadeza con lo que respecta a curar o manipular el alma. Tú no estás muerto; pero tampoco estas vivo. Estas en coma y en periodo de transición para cualquiera de esos dos estados.

—¿Y usted no me puede dar un empujón al mundo de los vivos? —le cuestionó Harry, temeroso ante una negativa.

—No, no puedo —negó la no-señora Booker con la cabeza—. Yo literalmente soy una Diosa que da un empujón al mundo de los muertos. Perdí mis [Autoridades Divinas] relacionadas con los atributos generales de la vida aparte de dar a luz cuando ese bastardo se robó parte de mi poder. En el estado que estoy, lo máximo que podría hacer seria matarte y luego resucirate como un Zombi; pero yo no creo que te agrade esa idea.

—¿Entonces qué? —cuestionó Harry, haciendo como que no había escuchado lo de convertirse en un Zombi—. ¿Qué hago para poder regresar a mi cuerpo?

—Esperar —le dijo la no-señora Booker—. No siento que te estés volviendo parte del mundo de los fantasmas, así que presiento que en cualquier momento tu cuerpo reaccionara y tu alma volverá a tu cuerpo. Tan solo tienes que esperar.

—¿Esperar cuanto exactamente?

—Segundos, minutos, horas, días, semanas. Tal vez meses —la no-señora Booker se encogió de hombros—. Realmente no estoy segura. No se supone que una Diosa de la Muerte maneje cuando una persona volverá a la vida, y mi poder para ver el Destino ya no funciona cuando lo uso directamente sobre ti.

—Entonces solo espero —dijo Harry, tirándose al piso con desanimo para observar como las hermosas mujeres-ave jugaban entre sí en los ríos mientras exponían sus pieles desnudas.

—«Mejor miro hacia otro lado»—se dijo, ruborizándose, para luego mirar a la no-señora Booker, quien le sonrió.

—Si quieres, puedes sentarte en mi regazo —ofreció—. Estoy segura que lo encontraras mucho más cómodo que el piso.

Ruborizándose al escuchar eso, Harry negó mientras se preguntaba qué edad creía la no-señora Booker que tenía. ¿Cinco años? ¡El ya no estaba en edad para hacer cosas tan vergonzosas!

—«¡Sobre todo con una Diosa esquizofrénica que amenaza con matar a mi familia!»—se dijo, enojado. A pesar de lo agradable que actuaba la no-señora Booker y de cómo sentía un gran aprecio hacia su persona a pesar de todo, no se le olvidaba que esta había estado jugando con su vida a su propia conveniencia y que había amenazado con matar a la única familia que había tenido en el mundo.

Ese pensamiento solo le dio rabia, rabia que por fortuna [La Mente del Jugador] controlo.

¿Por qué actuaba así?, se preguntó mirando a esa Diosa tan hermosa como la belleza misma y que despedía un ambiente agradable como la brisa de un hogar cerca de la playa, un ambiente tan distinto a la Reina de las Pesadillas que había parecido dispuesta a matarlo simplemente por no saberse su nombre.

Ella una Diosa que de alguna manera traía calidez en su corazón; pero no era precisamente «buena». Una persona buena nunca trataría a alguien que supuestamente quería como ella lo había tratado.

—«Pero ella no es una persona. Es una Diosa»—se dijo, sintiéndose triste sin saber muy bien por qué ante ese pensamiento.

Luego de unos minutos, se dio cuenta la razón de su tristeza: de alguna manera sentía que aquella Diosa formaba parte de su vida y su familia. A pesar de que sabía que probablemente lo había hecho para manipularlo emocionalmente, ella y su sobrino habían sido junto a la señora Johnson los único que habían hecho sus días con los Dursley más o menos llevaderos.

Pensar en eso hizo que de repente se diera cuenta de una cosa, algo que hizo que [La Mente del Jugador] se agitara por completo:

Si la señora Booker era una Diosa, ¿entonces no podía haberlo salvado de los Dursley?

Casi comete una locura al pensar en eso; pero logró contenerse y mantenerse sentado. No podía hacer una locura. Si irritaba a la no-señora Booker, esta se volvería la Reina de las Pesadillas y probablemente lo mataría para luego convertirlo en un cuervo sin mente que pudiera usar como arma.

Solo ese pensamiento terrorífico fue lo que se mantuvo en su lugar.

Trató de pensar en otras cosas y alejar los pensamientos suicidas.

Terminó pensando en otra cosa que hizo que sus pensamientos se volvieran a congelar, aunque en una dirección diferente:

La no-señora Booker había dicho que era imposible que no notara la bendición de los Primordiales estando de él, ¿cierto? Si eso era así, ¿entonces por qué razón ella, una súper-Diosa, había estado vigilándolo bajo un disfraz de bibliotecaria? ¿Qué podría hacer que ella fuera directamente a su ciudad a vigilarlo?

¿Acaso…?

—«No. Imposible»—se dijo. Lo que estaba pensando no tenía ningún sentido.

Pero aun así…

—«Voy a preguntarle»—se dijo, mirando a la no-señora Booker. Tenía que saber cuál era la razón de que ella hubiera estado tanto tiempo cerca de él.

Pero cuando estuvo a punto de abrir sus labios, se encontró con que su cuerpo se movía en su contra de voluntad hacia algún lugar.

—Parece ser que estas despertando —escuchó hablar a la no-señora Booker—. Eso es bueno. Quiere decir que no tendré que esperar mucho para volverte a ver con un aura más fuerte y preparada.

Al oírla, Harry quiso gritarle su duda tan rápido como pudo; pero su conciencia acerca de la situación empezó a volverse extraña antes de que pudiera hacerlo.

—Recuerda practicar el [Control de la Feith Feida] —le dijo la no-señora Booker—. Estoy segura que eso te ayudará en más de una manera.

Eso fue lo último que Harry escuchó antes de que se sintiera despertar


[Has dormido en una cama. Tu HP y MP se recuperan en un 100%]

—«Momento genial para regresar al mundo»—se dijo Harry con ironía mientras trataba de levantarse de donde sea que estaba y buscaba sus gafas (podía más o menos «ver» donde estaba gracias a su habilidad [Percepción Mágica] pero el lugar donde estaba tenia tanto mana que se mareaba al hacerlo).

—Ten —le dijo una voz femenina, tendiéndole sus lentes.

—Gracias —agradeció Harry, solo para luego parpadear y mirar a quien le había tendido los lentes

Una niña pelirroja de ojos azules y piel pecosa le devolvió la mirada.

—¿Qué sucede? —le preguntó la misteriosa niña pelirroja.

Preguntándose internamente de donde había salido esa niña y si esta tal vez esta era un monstruo cruel y malvado disfrazado de niña, Harry miró encima de su cabeza.

[Kayla Knowles —Arquera en Entrenamiento]

[LV 15 ]

—«Creo que no es un monstruo»—se dijo Harry. A menos que los monstruos practicaran arquería, aquella niña debía ser humana.

—¿Dónde estoy? —le preguntó a la tal Kayla a la vez que trataba de levantarse de la cama en donde estaba, solo para ser impedido por Kayla de una manera que le dio a entender que aquella niña era mucho más fuerte de lo que parecía (o tal vez que él era mucho más debilucho de lo que había pensado)

—No te levantes tan bruscamente —lo regañó Kayla, apartándose al ver que le hacía caso—. Llevas mucho tiempo dormido. Podrías caerte de cara al piso y hacerte más daño si haces movimientos muy bruscos.

—Okey —le dijo Harry, decidiendo hacerle caso única y exclusivamente porque aparentemente había estado en coma (por segunda vez en el mes, ahora que se daba cuenta)

—En cuanto a tu pregunta… —Kayla miró a su alrededor, como pensando en que decirle. O tal vez porque ella tampoco sabía dónde estaban—. Estás en la enfermería —dijo a la final.

—Ah —dijo Harry ante aquel dato muy revelador del cual ya se había dado cuenta.

—Yo y mis hermanos estuvimos curándote —explicó Kayla—. Estabas muy mal, así que tuvimos que tratarte entre muchos. Principalmente Will y yo porque mis otros hermanos con poderes de curación estaban ayudando a las personas que vinieron contigo. Will se acaba de ir, así que yo…

—¿Qué pasó con los que estaban conmigo? —la interrumpió Harry, preocupándose un montón al recordar a Percy, quien había recibido un ataque eléctrico de Asterios, y Sally, quien había sido ahorcada.

—El chico está bien —respondió Kayla, sin lucir muy molesta por haber sido interrumpida—. Tenía una que otra contusión; pero realmente nada grave. Tan solo lo sanamos y lo dejamos durmiendo. Al parecer estaba muy cansado porque roncaba como un oso y babeaba por todos lados, así que decidimos dejarlo al cuidado de Annabeth y nos fuimos a hacer otras cosas.

—¿Y la mujer? —preguntó Harry, sintiéndose extraño al no llamar a Sally por su nombre.

Para su consternación, Kayla hizo una mueca.

—Esto… —ella desvió la mirada—. Será mejor que luego la veas por ti mismo.

—¿Qué pasa con ella? —volvió a preguntar Harry de nuevo cuenta mientras trataba de levantarse, solo para volver a ser impedido por Kayla.

—Ella está bien —le dijo Kayla, diciendo «bien» como si esta fuera una palabra extranjera que recién acababa de aprender—. Es solo que… Mejor deja que te revise y luego dejo que la veas

Como no quería tener que usar sus poderes mágicos para aturdir a aquella niña, Harry decidió ser paciente y dejar que esto lo revisara, sintiéndose un poco extraño al ser toqueteado como un muñeco de plástico por una niña casi de su edad y agradeciendo el que todavía llevaba puesta su ropa y no una reveladora bata de hospital.

—Pues por lo que veo estás bien —dijo Kayla, apartando la mirada por un momento de una manera que hizo que Harry sintiera que ella quería agregar: «Tomando en cuenta tu estándar de "bien"»—; pero, solo por si acaso…

Kayla puso sus manos sobre él de nueva cuenta, y, ante su extraña mirada, empezó a cantar de una manera que probablemente haría que se llevara el primer lugar de una competencia infantil.

Y luego, para su incredulidad, de sus manos empezó a salir una energía verde semejante a la que emitía su hechizo [Heal] , energía verde que pudo sentir revitalizaba su cuerpo y mejoraba su condición.

—«¡Esta niña tiene poderes!»—se dijo Harry, impactado.

—«¿De qué te sorprendes? —le preguntó Harmusp —. Tu tía nos dijo que íbamos a un lugar para gente como tu primo. Probablemente estamos en un campamento mágico de súper héroes griegos o algo así»

De no ser porque sentía que tenía la razón, Harry le hubiera dado su usual charla acerca de que la vida no era como en los mangas o en los animes

—«¿Llevas mucho tiempo despierta?»—preguntó en su lugar.

—«El tiempo suficiente para verte hablando con esta niña —respondió Harmusp —. Y tan solo puedo decirte una cosa: necesitas salir más y hablar con más gente aparte de tu primo y yo. Creo que yo soy más sociable y simpática que tú, y eso que soy una serpiente y todo el mundo odia las serpientes»

—Listo —dijo Kayla, sacándolo de sus pensamientos—. Ya puedes levantarte, aunque te recomiendo que lo hagas con lentitud. Mis poderes sanan daños, pero no lidian con cosas como el aturdimiento o la atrofia muscular… ni con la desnutrición —agregó en un susurro; pero Harry, sintiendo sus mejillas enrojecer, pudo escucharla.

—Cantas muy bien —dijo, levantándose mientras trataba de cambiar el tema de la conversación.

—Gracias —le dijo Kayla con una sonrisa, solo para de repente mirarlo fijamente de una manera extraña—. Aunque… ¿No estás sorprendido?

—No. ¿Por qué tendría que estarlo? —le preguntó Harry, ya de pie, y haciendo una mueca al darse cuenta que incluso aquella niña era más alta que él—. Cantas muy bien. Digo, no es como si fueras una asesina en serie.

—Eso no —dijo Kayla, conteniendo una sonrisa divertida—. Me refiero a lo otro. Ya sabes… —ella hizo una seña con el cuello como si tuviera artritis, señalándolo a él y a sus manos con la cabeza.

Le tomó a Harry unos segundos el darse cuenta de lo que se refería.

—Ah. ¿Te refieres al hecho de cuando cantas curas a la gente? —cuestionó, solo para recibir un asentimiento—. Dos palabras: hombre-toro.

—Ah —dijo Kayla mientras hacia una mueca al entender. Lo suyo no era nada comparado con lo de ver a un Minotauro entrando en una motocicleta que lanzaba rayos—… ¡Cierto! —dijo de repente, haciéndole acordar a cuando Percy se acordaba de algo y destruía el tren de la conversación.

A continuación, ella rebuscó en unos cajones que había por ahí (Harry recién reparaba en que la habitación en que estaba era bastante grande, tanto así que albergaba cuatro camas aparte de la suya) y sacó algo.

—Toma —le dijo, tendiéndole lo que había sacado—. Los chicos de la cabaña de Hefesto se animaron cuando vieron que traías entre tus manos algo tan raro como los cuernos del hijo de Pasifae, así que se pusieron a trabajar súper rápido e hicieron estas dagas. Estaban tan emocionados que hasta te lo dejaron gratis. Dijeron que era «un regalo para el chico nuevo»

—Ya veo —dijo Harry mientras veía lo que le había tendido Kayla: dos dagas cuyos mangos y filos eran blanqui-negros como lo habían sido una vez los cuernos de Asterios. Internamente, no pudo evitar preguntarse si a este le gustaría el que estuviera usando sus cuernos como armas.

Luego reparó en el hecho de que Kayla había dicho «los chicos de la cabaña de Hefesto, y se preguntó porque había una cabaña con el nombre del Dios Griego de la forja.

—«Estás pensando en los mismo que yo, ¿cierto?»—cuestionó Harmusp.

Para su desgracia, Harry se encontró con que sí estaba pensando en lo mismo que ella.

Solo podía haber una razón por la que una cabaña de un campamento «para niños como Percy» que estaba relacionada con los Dioses Griegos se llamara igual que el Dios Hefesto como si alguien estuviera etiquetando la marca de su ganado.

¡Ping!

[¡Por realizar una deducción muy lógica, ganas [I1NT]!]

—«No sé cómo sentirme ante eso»—se dijo Harry, pensando que estar en un campamento lleno de Semidioses era bueno porque los Semidioses se suponía que eran fuertes y probablemente pudieran ayudarlo a volverse fuerte; pero también cayendo en cuenta que él estaba relacionado con una Diosa de un panteón distinto al griego. Él estaba en tierra enemiga tal y como le dijo la no-señora Booker.

—¿Qué pasa? —le preguntó Kayla, mirándolo con leve preocupación—. ¿No te gustan? Son de muy buena calidad, si lo digo yo misma. Aunque siendo sincera yo preferiría un arco.

—No, no es eso —le dijo Harry, espantando las ideas paranoicas de su cabeza. Personas tan amigables y simpáticas como aquella niña no podían ser sus enemigos simplemente porque por sus venas corría una sangre que probablemente no habían pedido tener—. Tan solo estaba pensando en lo que tuve que pasar para obtenerlas.

—Ah —exclamó Kayla, luciendo de repente algo incomoda y culpable. Probablemente pensaba que lo había hecho recordar algo doloroso.

Harry no pudo evitar sentirse culpable al ver eso.

—¿Podrías llevarme a ver a Sally? —preguntó, queriendo cambiar el tema.

Kayla, sin embargo, no pareció ponerse más contenta por su cambio de tema.

—Acompañame —dijo, todavía más tensa.

Haciéndole caso, Harry se puso detrás de ella y siguió sus pasos a la vez que hacia una mueca para sus adentros al volver a reparar en que incluso una niña era más alta que él. Una cosa era Percy, Sally, la señora Johnson, la señora Booker y su sobrino, las Moiras, Alecto, Grover, Dudley, los amigos de Dudley y…

—«Mejor me detengo ahí»—pensó, sintiéndose de repente algo deprimido. La única persona que no era más alta que él era Harmusp, y ella era una serpiente que no se podía medir bajo las mismas leyes de la biología.

—«No te preocupes, Harry. De seguro algún día encontramos una pócima mágica de crecimiento»—lo consoló Harmusp, aunque sus palabras hirieron su ego más que revitalizarlo.

Decidiendo distraerse, Harry miró a Kayla por un momento, preguntándose un momento si lo que estaba a punto de hacer era correcto, antes de encogerse de hombros y pensar que hace rato lo que era correcto o incorrecto había dejado de importar. La información era información, y él estaba en un lugar desconocido donde hasta la más mínima pista podría tal vez salvarle la vida.

Le echo a Kayla un [Observar] luego de pensar eso.

¡Ping!

[Nombre: Kayla Knowles].

[Edad: 11 años]

[Título: Arquera en Entrenamiento].

[Raza: Semidiosa]

[Estatus: Vivo].

[Rango de relación con el usuario: Neutral (Pero te encuentra agradable]

[Probabilidad de relación amorosa: 25% (¡El Destino dice «sí» a las pelirrojas!)]

[LV 15 ]

[HP: 1.500]

[MP: 850]

[ATK: 651, 7]

[DEF: 2, 5%]

[ATK. MAG: 2, 7%]

[DEF. MAG: 2, 9%]

[STR: 17]

[VIT: 20]

[END: 20]

[AGI: 35]

[DEX: 40]

[MAG: 30]

[INT: 20]

[WIS: 20]

[CHA: 25]

[LUC: 0 (Ser una Semidiosa apesta, aunque no lo creas))

[Rasgos: Humanoide. Femenino. Divino]

[Kayla es hija de Apolo, el Dios Griego del sol, el tiro con arco, la medicina, la música y otro montón de cosas más; y de Darren Knowles, un instructor de tiro con arco cuyo pelo rojo y cuerpo musculoso Apolo encontró muy sexi, tanto así que le develó su identidad divina para poder tener una hija con él aun siendo ambos hombres. Nació en Canadá; pero emigró a Estados Unidos porque su padre pensó que allí tendrían más oportunidades. Ama el tiro con arco como nada en el mundo y sueña con algún día ganar la disciplina de arquería en los juegos olímpicos. También ama a sus medios hermanos, aunque a veces los encuentra medio pesados]

[Ella es una muy buena persona y es de corazón puro; pero también tiene cierto carácter explosivo que es herencia de su tía Artemisa. No la hagas enojar contando chistes acerca de que los Hiperbóreos son canadienses solo porque son «gente del norte», o recibirás un montón de flechas en el trasero. También odia a los que discriminan a los demás por su orientación sexual o por cualquier cosa en general]

[Ella piensa que eres agradable, aunque te mira con algo de pena (ósea, piensa que eres un debilucho). Se pregunta cómo demonios pudiste matar a Asterios y arrancarle sus dos cuernos. También está preocupada por tu reacción en el caso de Sally]

[Ventajas]

[Niña de Apolo: El milagro concedido por la sangre del Dios que ha recibido la mayor cantidad de bendiciones por parte de Zeus. Concede una gran cantidad de habilidades relacionadas con la [Autoridad Divina] de Apolo (aunque la cantidad depende del individuo), mejora la ganancia de [EXP] y la efectividad de la habilidad [Arquería] en un 100%, mejora la ganancia de [EXP] y la efectividad de las habilidades musicales en un 75%, y mejora la ganancia de [EXP] y la efectividad de las habilidades medicinales en un 50%. También concede la [Divinidad] como efecto compuesto]

[Divinidad (B): Hija de Apolo y un mortal, Kayla es una Semidiosa y por ende tiene un alto índice de divinidad… Su daño se mejora en un 40% en contra de aquellos cuya [Divinidad] sea inferior a la suya o que no posean tal estatus. También le permite atravesar ciertas invulnerabilidades]

[Instinto: Ser una Semidiosa es ser una guerrera nata, así que la probabilidad de Kayla de causar daño crítico se mejora de manera pasiva en un 10%]

[Quirón-Sensei (Kayla): Kayla está siendo entrenada por Quirón, el sabio entre sabios que a su vez es el mismísimo espíritu de Sagitario. Como un caso especial relacionada únicamente por el hecho de su pasión (se supone que Quirón le enseña más cosas), la ganancia de [EXP] de la habilidad [Arquería] se mejora en un 500%]

[Análisis de Aissi: Una unidad bastante buena en realidad. Muchas cosas no se están tomando en cuenta; pero ella es una DPS que además puede hacer un muy buen soporte gracias a su habilidad [ Vitakinesis] (lo de curar cuando canta). También cabe destacar que su título hace referencia a que está entrenando, no que le falta entrenamiento. Ella en realidad puede hacer que un francotirador quede verde de la envidia con su arco]

[En resumen, es mucho mejor que ese sátiro que me hiciste analizar. Te la recomiendo para lo que sea, sobre todo porque tiene un amplio rango de mejora y porque en cualquier momento podría convertirse en una heroína y desbloquear su propia ruta]

—«¡Pero mira ese porcentaje! —dijo Harmusp, silbando —. ¡Creo que si te pones a hacer ejercicio sales con novia de este campamento, Harry!»

—«¡¿E-es en eso en lo que te concentras?! —le preguntó Harry mientras sentía que su cara se volvía del color del pelo de Kayla, en parte por las palabras de Harmusp, en parte por ver que Kayla al parecer lo miraba con los mismos ojos con los que uno miraría a un cachorro que alguien había pateado cruelmente.

—«¿Y en que más voy a concentrarme? —le preguntó Harmusp —. Quiero decir, entiendo que seas pequeño en edad y todo eso; pero, ¿acaso no quieres conseguir novia? Puedo ayudarte a conseguir un novio si el problema es ese. Hasta tengo un candidato de ojos azules y pelo negro en mente»

—«¡Ese no es el problema!»—grito, sintiéndose enrojecer por motivos muy distintos.

—«¿Entonces cuál es el problema? —cuestionó Harmusp, confundida —. ¿Acaso no la encuentras atractiva? ¿No es de tu "tipo" o como sea que se diga?»

Harry guardó silencio por un momento, preguntándose de dónde diablos Harmusp estaba sacando tanta terminología adolescente.

Luego miró de refilón a Kayla por un breve momento solo por instinto. Observando su cuerpo atlético, su rostro bonito y su pelo rojo que le parecía tan extremadamente hermoso…

—«¡C-concentrémonos en lo importante! —dijo, borrando ese tren de pensamiento —. ¿Cómo es posible que dos hombres tengan una hija? ¿No se supone que solo las mujeres se embarazan?»

—«¿Tu siquiera sabes cómo se embarazan las mujeres?»—preguntó Harmusp de manera suspicaz.

—«Pues claro —le dijo Harry —. Las mujeres se embarazan… Pues embarazándose, obviamente»

—«Por supuesto. Obviamente se embarazan embarazándose —respondió Harmusp con tono plano —. Y en cuanto a tu pregunta, pues si, se supone que solo las mujeres pueden embarazarse y que normalmente necesitan la ayuda de un hombre para eso; pero en este mundo de magia y Dioses nada de eso importa. Los magos pueden hacer un montón de pócimas locas o cambiar su biología y de los Dioses ni te hablo. Atenea nació de la frente de Zeus y Dioniso de su muslo, y Hera tuvo a Hefesto por si sola y además quedó embarazada de Ares con ayuda de un Zeus transformado en flor. Y eso es yéndonos por la mitología griega. Ni te hablo de Loki porque te vuelves loqu-ito… ¡Ja! ¿Entendiste? ¡Loqui-to!»

—«Ya veo…»—se dijo Harry, ignorando aquel juego de palabras extremadamente malo. En su mente, se preguntó por un momento: si dos hombres podían tener una hija si uno de estos era un Dios, ¿entonces dos mujeres también podían tener un hijo si una de estas era una Diosa?

Decidió eliminar ese pensamiento para su salud mental; pero la duda que había surgido en su corazón seguía creciendo y creciendo conforme pasaba el tiempo.

Volvió a mirar la ventanilla del [Observar] de Kayla para distraerse. Ignoró aquella parte extremadamente irritante de «piensa que eres un debilucho» y se centró en sus ventajas; en una que revelaba algo extremadamente importante, para ser más específicos.

—«¿ [Quirón-Sensei]? »—se preguntó, echándole varias miradas a la ventanilla antes de confirmar que sí, aparentemente Kayla estaba siendo entrenada por Quirón. El mismo Quirón que le había enseñado como a doscientos héroes y que supuestamente había muerto durante un conflicto con Centauros para luego convertirse en la constelación de Sagitario.

Sabía que Quirón debía ser inmortal en cierta forma por ser hijo de Cronos y una hija de Océano; pero también sabía que según los mitos este había renunciado a su estatus inmortal.

En resumen, sabía un montón de cosas; pero no sabía lo importante: ¿cómo demonios Quirón le estaba enseñando a una niña de su edad y tal vez a todo un campamento?

—«No entiendo porque te estás volviendo loco —dijo Harmusp, extrañada —. ¿Si te acuerdas que Hades, el medio hermano de Quirón, es el Dios del Inframundo que controla las almas y las leyes de la Muerte? Probablemente lo revivió o algo así… O tal vez Zeus habló con Asclepios y lo hizo por sí mismo»—Harmusp empezó a teorizar para sí misma luego de decir eso.

—¿Normalmente te quedas mirando tanto a las personas? —le preguntó Kayla mientras se detenía brevemente.

Harry se sonrojó ante su pregunta y regresó al mundo físico. Él en realidad estaba mirando la ventanilla del [Observar]; pero para alguien que no estaba consciente del juego, probablemente parecía que estaba tratando de taladrar a Kayla con la mirada.

—Yo… este… —tartamudeó, sin saber que más decir. Al fin y al cabo no podía decirle: «Es que estaba espiando tu vida entera con este poder que me dieron los Dioses más importantes de la realidad»

—En realidad si te asustó cuando canté y te curé, ¿cierto? —dijo Kayla con un tono algo comprensivo, aunque también un poco herido. Harry supuso que probablemente pensaba que la consideraba un fenómeno o algo así.

Por un momento, Harry, preguntándose si debía tomar aquella excusa o buscar otra que fuera menos dañina, no supo que responder, causando que Kayla desviara la mirada y continuara con su caminata.

—No me asusté. En serio. No fue nada como para asustarse —dijo luego de unos minutos, decidiendo que era mejor no dejar que una persona que acababa de conocer pensara que la consideraba un fenómeno.

—¿Entonces por qué me mirabas tan fijamente? —preguntó Kayla con confusión, aparentemente notando la sinceridad en su tono.

Sin saber que decir, Harry guardó silencio, sintiéndose enrojecer.

—«Es increíble lo incomodo que se ha puesto en tan solo unos minutos —dijo Harmusp, atónita —. En serio, Harry, ¡tienes un don! ¡Un don para la asocialidad!»

—«¡Callate»—le gritó Harry con molestia, solo para casi chocar con Kayla al no darse cuenta de que esta se detenía abruptamente.

—Esta es la habitación —dijo Kayla mientras señalaba una puerta, sin darle importancia a su casi choque

Asintiendo al oírla y tratando de no lucir como un idiota (o por lo menos más de lo que ya lo había hecho), Harry entró en la habitación justamente después de que Kayla abriera la puerta y entrara.

Y al entrar, Harry se encontró no solo con una Sally que dormía pacíficamente en una cama sin lucir especialmente herida más allá de unos cuantos cortes en su ropa, sino que además se encontró con un Percy sentado en una silla mientras miraba a su madre con preocupación, Grover a un lado suyo comiéndose una lata de forma lúgubre.

—«Espera… ¿Comiéndose una lata? —se dijo Harry, dándole una mirada confundida a Grover, solo para notar que este no solo se estaba comiendo una lata, sino que además se había deshecho de gran parte de sus rasgos humanos y mostraba los cuernos y las pezuñas de una cabra con total naturalidad.

—«Supongo que Percy debe haber charlado con él —se dijo, mirando que no había ningún tipo de sorpresa por parte de ambos (aunque Percy de vez en cuando miraba a Grover como preguntándose si estaba alucinando) —. Pero ahora que lo pienso… ¿Qué hace él aquí? —se preguntó, mirando a Grover con extrañeza—. ¿Acaso trabaja aquí o algo por el estilo?»

—«¿Qué no te acuerdas que él tiene la misión de proteger a Percy por alguna razón? —le preguntó Harmusp, haciéndole recordar lo que había visto acerca de Grover con su [Observar] —. Probablemente sea como un guardia de este sitio o algo así. Aunque debe ser uno muy malo, porque fijate que no asomo un pelo por ningún lado durante las peleas con Alecto y el Minotauro. No sé tú; pero si yo fuera su jefa lo despediría. Para ineficientes mejor me quedo sin guardias»

Harry guardo silencio al oírla, pensando que estaba siendo muy dura pero a la vez dándole la razón. Si la misión de Grover era proteger a Percy, entonces había fracasado hace rato. Si no fuera porque Percy y él tenían (más o menos) conocimiento sobre lo que pasaba, probablemente ambos estarían muertos.

—«La señora Johnson era un guardia mucho mejor»—se dijo. Tal vez no estuvo en gran parte de la situación con Vassago; pero por los menos lo salvó de morir.

—Ejem —tosió Kayla, sacándolo de su pensamiento a él y a Percy de sus pensamientos—. Perdón si estoy incordiando. No sabía que había gente aquí.

Percy dejó de mirar a la dormida Sally al oírla y centro su mirada sobre ambos, solo para que luego su mirada se iluminara al ver a Harry.

—¡Harry! —gritó levantándose apresuradamente de la esquina de la cama de Sally y corriendo a abrazarlo—. ¡Qué bueno que estas bien! ¡Justamente iba a verte; pero me alegre que tú ya estés despierto!

Sin saber qué hacer ante tanta preocupación, Harry se quedó quieto y le dio unas palmaditas en la espalda a modo de consuelo hasta que Percy se separó. Internamente se preguntó que tan malo había sido su diagnóstico que Percy lucia tan preocupado.

—«Mas bien yo creo que está así porque lo último que debe recordar es haber recibido un ataque de un toro relampagueante»—exclamó Harmusp, haciendo que Harry reflexionara que probablemente tenía razón. Sin saber que había salido airoso porque le había vendido su existencia a una Diosa esquizofrénica, Percy debía estar pensando que Asterios lo había usado como saco de boxeo. Entre eso y que en realidad era bastante sobreprotector (Percy tendía a lucir bastante relajado; pero en el tiempo que llevaba de conocerlo Harry había descubierto que este tendía al igual que él a querer encargarse de todo), Harry supuso que su reacción no era tan rara. Probablemente él estaría comiéndose las uñas en su situación.

—¿Qué le pasa a Sally? —preguntó, viendo como todo el mundo miraba a la Sally casi ilesa como si estuviera conectada a doscientas mil máquinas que la ayudaran a respirar.

En respuesta, Percy hizo una mueca y miró a Kayla, quien también hizo una mueca y miró hacia otro lado por un momento antes de mirarlo.

—En realidad está bastante bien —dijo, luciendo como si quisiera que hubiera alguien más que hablara por ella—. Presentaba signos de asfixia bastante graves; pero afortunadamente no llegaron al punto de causar daños severos. La curamos rápidamente, la dejamos como nueva y esperamos a que despertara por sí sola, pero…

—¿Pero? —preguntó Harry, no gustándole ese «pero». Los peros en oraciones positivas siempre eran terriblemente malos.

—No ha despertado —dijo Kayla, su tono igual que si acabara de decir que habían detectado un cáncer del corazón.

Harry la miró con confusión.

—¿Y eso es muy grave? —preguntó, sin entender—. Es decir, ¿cuánto tiempo lleva sin despertar?... De hecho, ahora que lo pienso…. ¿Cuánto tiempo llevaba yo sin despertar? —preguntó, recordando que había estado en coma.

Kayla meditó su pregunta.

—Pues llegaron un lunes en la tarde y hoy en miércoles en la mañana, así que… Estuvieron durmiendo bastante tiempo.

—«¿Estuve en coma por más de veinticuatro horas?»—se preguntó Harry al escuchar eso, sin saber si debía sentirse feliz ante eso. La última vez había quedado en coma por alrededor de diez días.

—Pero espera… —dijo, enfocando repentinamente su mirada sobre Percy—. ¿Percy también estaba durmiendo por más de veinticuatro horas? ¿No que estaba muy feliz durmiendo y babeando por todos lados?

Percy cruzó los brazos mientras lucía un poco avergonzado y le daba una mirada molesta por la parte de babear

—Yo también me sorprendí —dijo—. Pensé que había dormido mucho menos. Supongo que estaba más cansado de lo que me imaginaba.

Harry la miró por un momento con algo de suspicacia. Ciertamente entre pelearse con una Furia y un Minotauro ambos habían tenido un día estresante; pero tampoco era para dormir como osos por más de veinticuatro hora. Había algo muy raro en lo que Percy le estaba diciendo.

«Luego te digo», le dijo Percy con la mirada, confirmándole efectivamente que no le estaba diciendo toda la verdad.

—¿Entonces Sally también está en coma? —le preguntó a Kayla una vez que cerró el tema de Percy.

Recibió un asentimiento en respuesta.

Harry guardó silencio ante eso, de repente sintiéndose mal. Había hecho todo lo que había podido para salvar a Sally, llegando incluso aceptar los poderes de lo que ahora sabia era el lado malvado de una ex-Diosa primigenia. Había pensado que eso había sido suficiente; que salvar a Sally simplemente consistía en matar a Asterios y que al hacer eso todo el mundo quedaría feliz y contento.

Pero ahora, pensándolo en bien, caía en cuenta de que Sally solo era una mujer humana normal. Podía ser muy valiente y prácticamente la mejor persona que Harry conocía; pero su cuerpo solo era el de una mujer normal. Ella no tenía poderes que incrementaran su fuerza como Percy o habilidades para evitar el daño como él. Siendo asfixiada por Asterios, quien tenía una fuerza inhumana, podría recibir mucho daño incluso sin morir. Tal vez su cerebro ahora no podía funcionar y ella quedaría en coma por siempre, languideciendo en una cama por los siglos de los siglos como una Bella Durmiente de la vida real por su culpa y solo por su culpa.

—«¡Basta! —gritó Harmusp, cortando su tren de pensamiento depresivo —. ¡No nos pongamos melodramáticos! ¡Han pasado veinticuatro horas, no veinticuatro años! ¡Antes de pensar tan mal primero echale un [Observar] y verifica su condición! ¡Luego podemos ver cómo resolvemos la situación! ¡Recuerda que tenemos poderes mágicos y que si no lo proponemos podemos hacer lo que sea! ¡Todo está bien mientras esté viva!»

—«T-tienes razón»—contestó Harry, aferrándose a las palabras de Harmusp. Mientras Sally estuviera viva, todavía había esperanza. ¡No podía deprimirse!

Afianzando su determinación al pensar eso, le echo un rápido [Observar] a Sally.

¡Ping!

[Sally Jackson]

[Edad: 32 años]

[Título: La Mejor Mama de Todas].

[Raza: Humano]

[Estatus: Viva. En Coma].

[Rango de relación con el usuario: Honrado]

[Probabilidad de relación amorosa: 0% (obviamente)]

[LV 10]

[HP: 820/820]

[MP: 460/460]

[STR: 5]

[VIT: 8]

[END: 8]

[AGI: 8]

[DEX: 13]

[MAG: 1)

[INT: 20]

[WIS: 25]

[CHA: 40]

[LUC: 20]

[Rasgos: Humanoide. Femenina.]

[Sally Jackson es la muy hermosa mujer sencilla que te ha adoptado y convertido en su segundo hijo. Tiene el don de la [Vista Clara] por ciertas casualidades del Destino, y tiene lo necesario para enamorar a más de un Dios. Es huérfana de padre y madre, producto de un trágico accidente de avión, y está casada con Gabe, aunque ahora es como su mascota gracias a ti. Lo que más le importa en la vida son dos cosas: Percy y tu persona. Lo demás (incluido su propia vida) le parece secundario]

[Te considera como un hijo y te mima más que a Percy porque a] piensa en cierta forma que necesitas más cuidado que este, b) le recuerdas a la prima que era como su hermana menor, y c) Percy tiende (al igual que tu) a tratar de ser auto-suficiente, así que ya está medio resignada a no mimarlo (mucho))]

[Está relativamente bien. Los hijos de Apolo curaron los daños que recibió al ser asfixiada por Asterios; pero el trauma sufrido hizo que entrara en un leve coma. Ella realmente no está tan grave e inconscientemente hace todo lo posible para despertar porque está preocupada por ti y por Percy. El problema es que (como sucede cuando la gente está en coma) su alma está en periodo de transición entre la vida y la muerte en el Inframundo griego, de donde Hades ha usado sus grandes y maléficos poderes para evitar que se vaya a como dé lugar]

[(Realmente pienso que es irrelevante el saber sus [Ventajas]; pero si realmente quieres verlas tan solo vuelve a echarle otro [Observar]

Fue solo el hecho de que todavía estaba rodeado de gente (por Kayla y Grover, siendo más en específicos) lo que lo detuvo de reaccionar de una manera emocional.

—¿Estás bien? —le preguntó Percy, pareciendo preocupado. De alguna manera, Harry encontró muy problemático que se estuviera preocupando por él a pesar de que él también estaba preocupado, aunque también fue invadido por sensaciones de agradable calidez.

Sin embargo, sintiéndose invadido por una extraña y fría furia, Harry ignoró su preocupación y simplemente asintió con cara seria, deshaciéndose de la ventanilla con un simple y disimulado movimiento de su mano.

—Los dejaré a solas un momento —dijo Kayla, al parecer notando que su presencia sobraba un poco en la situación.

Le echo una mirada al Grover que miraba a Sally con una mirada triste y extrañamente culpable luego de decir eso, causando que este asintiera y mirara a Percy.

—Yo también los dejaré a solas —dijo, para luego salir con Kayla de la habitación. No se fueron tan lejos por lo que Harry recogió de sus auras mágicas; pero tampoco se quedaron a una distancia donde pudieran escuchar claramente lo que hablaran él y Percy.

De todas maneras, Harry creo un área de privacidad al usar su hechizo [Silencio] , evitando que los sonidos se escaparan de la habitación.

—¿Qué sucede? —volvió a preguntar Percy con un tono más grave, aunque seguía luciendo igual de preocupado por él—. Estas poniendo una cara que nunca te he visto poner. ¿Qué viste?

Por un momento, Harry guardó silencio, dejándose llevar por sus emociones. Pensó que tal vez sería mejor si no le decía a Percy que Sally no podía despertar por culpa de Hades para así ahorrarse el que a este también le pasara algo.

Pero luego pensó que eso pensamiento lleno de aparente amor familiar era extremadamente egoísta e inhumano. La que estaba postrada en una cama sin poder despertar era la madre de Percy, no su madre. Por más que le doliera el pensarlo, él no tenía ningún derecho en la situación a comparación de Percy.

—Antes que nada, tengo que decirte algo… —dijo, decidiendo depositar más de su confianza en probablemente el único amigo (humano) que tenía—. Probablemente no tengamos otro momento de privacidad como este, así que escucha con atención lo que te voy a decir…

Le contó a Percy acerca de cómo la señora Booker le había dado su poder; acerca de Coneja, Vaca y Yegua; acerca de cómo purificó Asterios (pensó que eso era muy importante tomando en cuenta el que Percy tal vez lo odiaba); y también le contó las partes esenciales de su conversación con la no-señora Booker.

Se ahorró lo de la charla con las Moiras porque no quería asustar a Percy con lo de Ananké, y también ocultó unas cuantas cosas sobre lo que le dijo la no-señora Booker (la parte de que Percy al parecer era un recurso militar importante) por miedo a que Percy pensara que lo consideraba como un objeto o un siervo, o simplemente a que pensara que su relación familiar se basaba en la estratagema política de una Diosa.

—Guau —dijo Percy, luciendo como si su cerebro hubiera explotado —. Simplemente… Guau.

—Lo sé —le contestó, sin poder evitar animarse un poco por la cara algo graciosa que puso Percy —. Creeme que lo sé.

—¿Entonces ahora debes convertirte en un rey? —preguntó Percy, medio recuperándose de la impresión—. Sin duda que esa Diosa estar loca. Es imposible que tú te conviertas en un rey.

—¡Eh! —le dijo Harry, molesto a pesar que también pensaba lo mismo.

—Lo digo porque los reyes deben tener don con la palabra y ansias locas de dominar todo —aclaró Percy—. Tú básicamente le re-huyes a las multitudes y no tienes ganas de dominarlo todo.

—Yo tampoco entiendo muy bien en lo que la señora Booker está pensando —dijo, haciendo una mueca al darse cuenta de como Percy lo conocía tan bien. Odiaba ser el centro de atención y prefería ser como una sombra entre las multitudes—; pero no tengo opción. Ella… no es muy dada a cambiar de opinión.

Al decir lo último, Harry quiso decir: «Ella está terriblemente loca»; pero como no sabía si la señora Booker todavía lo vigilaba, prefirió ser cortésmente precavido.

—Bueno, pues solo puedo hacer algo entonces —le contestó Percy.

—¿Qué?

—Ayudarte, por supuesto —le dijo Percy con una leve sonrisa

Al ver su mirada sorprendida, Percy se explicó.

— La verdad es que toda esta situación me ha hecho querer regresar a la vida que tenía antes de saber que era un Semidiós —admitió, solo para agregar con rapidez al ver su mirada: —. ¡Pero me refiero a la parte de que los monstruos me persigan a cada rato! ¡Ser como un personaje de videojuego y tener un primo es algo que me gusta bastante!

—Okey —asintió Harry, entendiendo el punto de Percy y a la vez notando la sinceridad en su tono con su última frase.

—Pero no puedo dejarte solo en algo tan grande. Si o sí tengo que ayudarte —dijo, para luego cruzar sus brazos y mirar hacia otro lado—. Aunque no estoy muy seguro en que. No me gustan las tareas, así que todas esas cosas administrativas y de mandar las harías tú, y tampoco soy muy bueno en la estrategia, así que no creo poder servir como asesor militar.

—No debo crear un país, Percy —le contestó Harry con una mirada divertida—. Debo crear un ejército. Probablemente si deba hacer cosas administrativas; pero creo que luego puedo conseguir a alguien que me ayude en eso. Lo que importa principalmente en un ejército son las jerarquías. Sobre todo en este que aparentemente tiene que ver con héroes y cosas así.

—¿Entonces en que crees que pueda ayudarte? —le cuestionó Percy, pareciendo más emocionado por el temita del rey de lo que parecía querer admitir.

—Bueno… Podrías ser mi segundo al mando —le dijo Harry. En parte porque hasta al momento no había más nadie apto para el cargo (descontando a Harmusp y Asterios, que probablemente no inspiraran mucha confianza humana), en parte porque Percy era luego de Harmusp la persona en la que más confiaba.

(Ahora que Harry lo pensaba, era un poco deprimente que su círculo de amistades se limitara solamente a su mascota y a su primo)

—¿Y que hace un segundo al mando? —preguntó Percy.

—Lo mismo que el líder; pero siendo menos importante —dio Harry una increíble explicación, solo para luego negar con la cabeza y de repente volver a llenarse de un ánimo sombrío—. Pero olvidémonos de eso. Eso de crear un ejército probablemente tome años, pues no creo que haya personas muy dispuestas a hacerles caso a un niño de diez años y a otro de doce. Lo importante ahora es una cosa…

Al decir lo último, Harry miró a Sally mientras su rostro se ensombrecía mas, y le contó a Percy lo que había visto con su [Observar]

Percy lució como si quisiera golpear a alguien.

—¿Entonces ella está así por culpa del tipo de abajo? —cuestionó.

También teniendo ganas de invocar los poderes de la señora Booker y convertir a Hades en un cuervo (si eso siquiera era posible), Harry asintió.

—¿Qué hacemos entonces? —preguntó Percy, aunque por su cara parecía que quería que le dijera que iban a ir al Inframundo a darle una paliza a Hades.

—Entrenar —le dijo Harry—. Y luego vamos al Inframundo y le damos una paliza al tipo de abajo.

—«Lo dices como si fuera muy fácil darle una paliza al Dios del Inframundo en el Inframundo»—comentó Harmusp, siendo la voz de la razón que Harry ignoró por completo.

—Ir al Inframundo no será fácil —se explicó mejor ante Percy—. Habría que pasar a Caronte, a Cerberus y probablemente luchar contra monstruos como Alecto, quien ve sus poderes incrementados en el territorio de su maestro. Eso es sin contar con el hecho de que ni siquiera sabemos cómo se llega al Inframundo y que probablemente aparezcan monstruos a cada dos pasos que demos. Necesitamos MUCHA más fuerza si queremos rescatar a Sally.

—Entiendo —dijo Percy, aunque todavía lucia como si quisiera agarrar una pala para excavar hasta el Inframundo y luego darle una paliza a Hades.

—Y otra cosa —dijo, de repente cayendo en cuenta de algo muy importante—. Deberías ocultar tus poderes como hijo de Poseidón por un tiempo. Por lo menos hasta que seamos más fuertes.

—¿Quieres que no use toda mi fuerza? —le cuestionó Percy, incrédulo—. ¿Y qué hago si aparece otro monstruo súper poderoso por ahí?

—En ese caso no se podría hacer nada —le contestó, usando la simple lógica—. Pero del resto si no es necesario no hay que ponerse en evidencia. Supongo que el Señor del Inframundo ya sabe que eres hijo de su hermano gracias a Alecto; pero tu otro tío al parecer todavía no lo sabe, así que es mejor evitar enemigos. ¿O acaso quieres que nos lancen un rayo o que nos manden a un Dios a matarnos?

—No; pero… —Percy guardó silencio.

—¿Te molesta fingir ser un tonto? —preguntó, ahorrándose el comentario de «a pesar de que se te da muy bien» que quería salir de su boca.

Recibió una negación.

Harry quiso decirle: «¿Y entonces?»; pero de repente se le ocurrió que Percy tal vez esperaba que si le develaba a todo el mundo que era hijo de Poseidón entonces su padre tal vez fuera a buscarlo, y decidió callar. Creía que era mejor si no se metía en ese tipo de temas con Percy al menos que fuera él quien decidiera hablarle.

—De todas maneras se supone que aquí es seguro —dijo, queriendo cambiar de tema—. No sé cuánto Semidioses haya aquí; pero la barrera que hay aquí es muy fuerte porque ni con los poderes de la señora Booker me quiso dejar pasar.

—¿Semidioses? ¿Barrera? —cuestionó Percy, saliendo de su estado meditabundo.

—¿No has explorado este lugar o algo así? —preguntó, confundido—. Digo, ¿cuánto tiempo llevas despierto?

—Como veinte minutos —contestó Percy—. Lo único que hice fue hablar con Grover y luego venir aquí. Como todas estas habitaciones de enfermerías están relativamente cerca, realmente no vi nada. De no ser porque mamá nos dijo el nombre de este lugar, ni sabría cómo se llama.

—Ah —exclamó Harry, entendiendo—. Supongo entonces que deberíamos pedir un tour.

—Sí —asintió Percy, para luego mirarlo con suspicaz sorpresa de repente, como de repente notando que estaba ahí—. Espera un momento… ¿Cómo estás aquí? Mejor dicho: ¿Cómo están tú y mama aquí? ¿No se suponía que no podían pasar?

—La barrera nos dejó pasar —le contestó Harry.

Percy lo miró con incredulidad.

—¿Se supone que las barreras dejen pasar a la gente que no deberían dejar pasar?

Harry guardó silencio ante eso, de repente sintiéndose un poco tonto y preguntándose exactamente como habían podido él y Sally pasar. ¿Acaso lo había dejado pasar una Diosa como Artemisa, quien protegía a los niños y a las mujeres?

—«No creo»—se dijo, desechando la idea. Artemisa no parecía el tipo de Diosa que hiciera esa clase de cosa. Las historias la retrataban más como el tipo de persona que le hubiera disparado una flecha a Asterios desde el monte Olimpo para salvarlos.

—«Y además, a menos que Sally le haya rezado, no veo porque ella debería estar al pendiente de nosotros»

Después de todo, Artemisa probablemente estaba muy ocupada matando hombres junto a sus cazadoras y conduciendo su carruaje lunar por todo el mundo como para salvar a un niño y una mujer al azar.

—No importa —dijo a la final—. Estoy aquí y mientras me dejen estar aquí te ayudaré en todo lo que pueda. E incluso si me sacan de aquí, buscaré una manera de entrenar para salvar a Sally. No voy a permitir que se quede en coma por toda la eternidad por culpa de un Dios y su estúpida rivalidad con su hermano.

Percy asintió.

—Si te sirve de consuelo, trataré como pueda de que no te saquen de aquí —aclaró—. Todavía no se me olvida que la señora Dodds debe estar allá fuera esperando el momento adecuado para vengarse. Si aquí que están seguro, prefiero que te quedes aquí conmigo.

—Creo que esta es la primera vez que te veo actuando como una persona madura —dijo Harry con impresión. Percy lucia inesperadamente confiable, lo suficiente como para que empezara a considerar las palabras de la no-señora Booker acerca de que este era el futuro pilar de la mitología griega.

—Y tú sigues luciendo como si necesitaras que alguien te protegiera a cada rato —contestó Percy mientras se cruzaba de brazos, al parecer tomando sus palabras como un insulto.

Fue solo el hecho de que gracias a su [Percepción Mágica] detectó que Kayla y Grover se acercaban, causando que tuviera que desactivar el hechizo [Silencio] , lo que le impido a Harry el responder ante aquella insultante verdad.

—Perdón por interrumpir —dijo Kayla mientras entraba por la puerta, un Grover extrañamente nervioso a su lado—; pero están esperando por ustedes.

Harry compartió una rápida mirada con Percy, antes de asentir. Parecía ser que podrían obtener un par de respuestas acerca del misterioso sitio en donde estaban.


Resultó ser que la enfermería tan grande donde estaban solo era algo así como una especie de serie de habitaciones de la parte de atrás de una de casa muy grande (llamada increíblemente como Casa Grande) y que el lugar a donde iban era el porche de la casa.

En términos de caminata normal, no caminaron mucho; pero probablemente fue la caminata más larga que Harry dio por una casa alguna vez en su vida.

Kayla no pudo acompañarlos porque al parecer tenia cosas que atender (algo sobre ayudar a dar clases de arquería), así que el único que caminó junto a ellos fue Grover. Percy lució ligeramente contento ante ese hecho, probablemente porque era una persona que conocía desde hace mucho tiempo; pero Harry no estuvo especialmente contento. Grover todavía lo miraba como si fuera una planta medicinal a la que era adicto y parecía estar conteniendo las ganas de olerlo como lo había hecho cuando se conocieron.

Harry de pronto no encontró la [Bendición Divina de Cernunnos] tan agradable al ver eso.

—«Solo espero que no haya más Sátiros por aquí»—se dijo.

—«Mejor reza porque no haya Ménades —le dijo Harmusp —. Esas tipas de por si están locas. Solo imaginate lo que pasaría si se encuentran con algo que aturda sus sentidos como lo haces tú con ese Sátiro. Capaz hasta te matan con "amor" como lo hicieron con Orfeo»

—«Gracias por tus palabras tranquilizantes, Harmusp»—contestó Harry al oír eso, poniéndose un poco pálido al recordar como los Ménades mataron a Orfeo rasguñándolo pedazo por pedazo como una turba loca (y borracha) de fangirls.

—«De nada. Para eso están los amigos»—le contestó Harmusp de manera brillante.

Decidiendo que era mejor si no pensaba en Ménades (que no tendrían porqué estar ahí, ¿cierto?), Harry miró a todos lados. Primero se miró a sí mismo solo por instinto, viendo como todavía sostenía las dagas hechas con los cuernos de Asterios (no había tenido tiempo de meterlos en su [Inventario]). Luego, con curiosidad, vio por donde caminaba, echando una mirada a un lado de la casa que quedaba con el mundo exterior.

Y no pudo evitar sorprenderse de sobremanera al hacerlo.

No sabía mucho de la geografía de Estados Unidos (sus conocimientos de geografía se limitaban a Inglaterra); pero, por lo poco que pudo aprender gracias a Sally (que era muy buena maestra), aquel sitio debía estar a la orilla norte de Long Island, porque a ese lado de la casa el valle se fundía con el agua, que destellaba a lo largo de la costa.

Pero aunque aquello era una visión bastante hermosa y digna de una pintura, eso no fue lo que sorprendió a Harry. Lo que lo sorprendió fue que el paisaje estaba moteado de un montón de edificios —un pabellón al aire libre, un anfiteatro, un ruedo de arena— que parecían estar hechos con un estilo de arquitectura de la antigua Grecia, pero con aspecto de haber sido construido recientemente. Y viendo más detenidamente, también observó que en una pista de arena cercana había una docena de chicos y sátiros jugando al voleibol y que más allá unas canoas se deslizaban por un lago cercano. También vio a niños vestidos con camisetas naranja como las que había visto que portaban Grover y Kayla (probablemente un uniforme, ahora que lo pensaba), persiguiéndose unos a otros alrededor de un grupo de cabañas entre los árboles. Algunos disparaban con arco a unas dianas (Harry dio una mirada a ver si Kayla estaba por ahí). Otros montaban a caballo por un sendero boscoso y, a menos que estuviera alucinando, algunas monturas tenían alas que solo podían pertenecer a la raza de los Pegasos.

Fue solo el hecho de que llegó al final del porche lo que le impidió quedarse mirando atónito aquella visión. ¡Aquel sitio era uno de los lugares más geniales que había visto en su vida!

—«Ojala me dejen quedarme»—se dijo, recordando una vez más que, como siempre le solían decir los Dursley, aquel sitio no era su lugar. Era un añadido que por casualidades del Destino (tal vez por lastima), había podido entrar.

—«¡Por las escamas de Quetzalcóatl, Harry! ¡Tú haces que hasta las cosas divertidas sean deprimentes!»—exclamó Harmusp, exasperada.

Ignorándola, Harry miró a las personas que estaban esperándolo al final del porche: dos hombres sentados a una mesa jugando a las cartas y una chica rubia como de la edad de Percy que estaba recostada en la barandilla detrás de ellos.

Primero, Harry observó al hombre que estaba sentado de una forma que miraba hacia ellos. Era un hombre muy raro. Era pequeño y gordo, de nariz enrojecida, ojos acuosos y pelo azabache rizado. Vestía una camiseta hawaiana con estampado atigrado. Harry pensó que de alguna manera era similar a Gabe; pero era más como un niño actor que se había dedicado a los malos hábitos que un tipo simplemente despreciable. Le recordó a un Querubín que había crecido en la dirección incorrecta de la vida.

Pero cuando miró encima de su cabeza todo pensamiento tonto desapareció.

[Dioniso —El Libertador]

[¡¿?! ]

—«Por favor que sea otro Dioniso que también se apoda como "El Libertador"»—rezó Harry, viendo como Dioniso lo miraba levemente por un momento antes de seguir jugando con el otro hombre, para luego echar un [Observar] disimulado sobre su persona.

¡Ping!

[Nombre: Dioniso]

[Título: El Libertador]

[Origen: Mitología Grecorromana]

[Progenitores: Zeus (padre y segunda madre), Sémele (madre) y Dione (madre en un sentido estricto)]

[Consortes: Ariadna]

[Descendientes: Principalmente, está Príapo, así como los miembros de la cabaña de Dioniso: Pólux y Castor (no los confundas con los Dioscuros]

[Símbolos: El toro, la serpiente, la hiedra, el leopardo, la cabra y el vino]

[Atributos Divinos: Dios Terrestre]

[Otras formas: Baco]

[Gustos: Las fiestas, el vino, su esposa Ariadna, Pan, Quirón (aunque jamás lo admitirá), Hestia, las Ménades (aunque dice que las odia), los Sátiros (aunque dice que los encuentra molestos), el teatro y los Centauros («¡ellos sí que saben cómo montar una buena fiesta!»]

[Disgustos: Hera, los aguafiestas, la gente que dice que el alcohol debe ser prohibido, un poco los héroes y los Semidioses (sobre todo los hijos de Poseidón), estar en el campamento (aunque le está agarrando cariño), los Dioses Hindú y la gente que discrimina por cosas como la orientación sexual o la identidad de género]

[Rango de relación con el usuario: Indiferente (Aunque, en términos de Dioniso, parece ser que le agradas… o por lo menos le agradas más que Percy)]

[Probabilidad de relación amorosa: 0% (Pero tranquilo. No eres tú, es él. No suele engañar a su esposa Ariadna a menos que esté borracho)]

[Dioniso es el Dios (Griego) del vino, las uvas, las cosechas, la locura, el teatro y las fiestas, así como aquel que es el responsable de crear el vino y el teatro. Es hijo de Zeus y Sémele, nieto de la Diosa Harmonía y el rey Cadmo, y bisnieto de Afrodita (aunque eso no le impidió tener hijos con ella) y Ares. También es el Dios más joven entre los olímpicos, siendo originalmente un Semidiós]

[Él nació del muslo de Zeus debido a que Hera con artimañas hizo que Sémele muriera al obligar a Zeus a develar su forma divina en frente de ella, incinerándola en el proceso. Como estaba embarazada, Zeus usó sus poderes para mantener con vida el feto y luego lo insertó en su muslo para darlo posteriormente a luz. Este hecho fue usado para dar consistencia a la imagen de la Diosa Dione (Zeus mujer), así que ella cuenta como madre de Dioniso de una manera muy mitológica (ósea, rara). El mito también fue usado para equiparar a Dioniso con Osiris y así luego crear al Dios Serapis, por si te interesa saberlo]

[Originalmente era muy guapo, al punto que en varias ocasiones trataron de secuestrarlo para venderlo como «esclava»; pero debido a que Zeus lo castigó con no tomar vino y estar encerrado en el Campamento Mestizo, Dioniso como acto de protesta tomó la forma más fea e indigna de un Dios que encontró. Siente un profundo disgusto por su situación y actúa muy amargado por eso]

[Él siente repudio a los Semidioses y los héroes por haber contemplado casos como el de Teseo y Ariadna y Medea y Jason; pero al mismo tiempo también recuerda su época como Semidiós y mira con un poco de cariño a los Semidioses, así que si ve a uno que sea diferente a lo que odia lo ayuda disimuladamente. Él también siente cariño hacia Quirón porque este es el único que entiende su situación y su penuria, y quiere a Hestia porque esta en el pasado le cedió su trono aun cuando ella tenía prioridad sobre él por ser hija de Cronos. Odia a los Dioses Hindús porque estos le dieron una paliza cuando trataba de conquistar la India y odia a los homofóbicos y los transfobicos porque es el Dios patrono de la gente con problemas de identidad u orientación sexual (consecuencia de haber sido criado como niña por mandato de Zeus)]

[Para resumir acerca de él, es una persona que piensa en sí mismo como alguien que es un bueno para nada que no sea el vino o las fiestas. No tiene baja autoestima; pero tampoco está especialmente orgulloso de sí mismo y suele (o más bien solía) emborracharse porque piensa que es lo único en lo que es bueno. Él está profundamente amargado precisamente debido a que ya no es capaz de hacer eso, y por eso actúa desagradable; pero en el fondo él es una buena persona incluso aunque tratar de parecer lo contrario. En pocas palabras, él es un tsundere, aunque no del tipo agradable. Probablemente te ayude si te ve en problemas y luego te insulte para así no lucir como una buena persona ante tus ojos]

[Dioniso siente un leve interés en ti porque piensa que eres un hijo de Pan por el aura que desprendes gracias a la [Bendición Divina de Cernunnos]. Se pregunta si puede hacer que armes una fiesta tan buena como las que montaba Pan, quien era uno de sus mejores amigos de parranda]

Aunque lo de la Diosa Dione fue algo que por un momento capturó su atención, Harry se concentró en el hecho más importante de todos: ¡aquel tipo era un Dios!

¡Un Dios! ¡Aquel tipo!

—«Estoy súper decepcionada de la vida ahora —murmuró Harmusp con molestia —. ¡Yo esperaba que Dioniso fuera una persona del tipo príncipe o un Dios que pudieras confundir con una mujer como dicen los mitos! ¡No esta cosa que está en frente de nosotros!»

—«Su apariencia es lo menos importante en este momento»—le dijo Harry, a pesar de que por dentro también pensaba lo mismo.

—Ése es el señor D —les susurró Grover, algo nervioso—, el director del campamento. Por su salud mental, por favor sean corteses.

A continuación, señaló al hombre que estaba de espaldas hacia ellos.

—Tu primo no debe saber quién es; pero tú ya debes conocer a Quirón —le dijo a Percy, quien de repente miró al hombre de espalda y vio su mirada iluminarse.

—¡Señor Brunner! —gritó.

—«¿Quién?»—se preguntó Harry, a pesar de saber que obviamente Percy se debía estar refiriendo al hombre de espaldas.

—Ah, Percy, que bien —dijo el hombre, quien realmente era extrañamente poco destacable aparte de que estaba en una silla de ruedas. Sus ojos, en opinión de Harry, parecían brillar mientras miraba a Percy—. Ya somos cuatro para el pinacle.

—«¿Soy la única que se perdió en este momento?»—cuestionó Harmusp —. Quiero decir… ¿Qué es "pinacle"?»

—«Algo que no es importante en esta situación»—le respondió Harry, diciéndose a sí mismo que a) aquel hombre debía estar medio loco por la presencia del Dios de las fiestas locas, o b) a aquel hombre le faltaba medio tornillo.

Notando que aquel hombre miraba a Percy como si fuera un estudiante muy aplicado que por fin se había graduado, Harry decidió irse por la segunda opción.

—Supongo que tú debes ser Harry —dijo el tal señor Brunner, de repente desviando su mirada hacia él, cosa que hizo que de repente se sintiera un poco tímido—. He escuchado mucho de ti por parte de Grover y los demás campistas que te recogieron, así que es un placer por fin conocerte de frente.

—Ah… Mucho gusto en conocerlo también —le respondió Harry, poniéndose todavía más incómodo al mirar encima de la cabeza de aquel hombre y entender porqué sentía un aire ligeramente intimidante de su persona.

[Quirón —El Entrenador de Héroes]

[LV 50]

—«Primero Dioniso es una cosa fofa y fea, ¿y ahora Quirón, el mítico Centauro, anda en silla de ruedas? —Harmusp negó con decepción —. Si esto fuera un manga me estaría quejando con el dibujante»

Decidiendo ignorarla, Harry le lanzó un rápido [Observar] a Quirón tan rápido como pudo.

¡Ping!

[Nombre: Quirón].

[Edad: Entre 6.000 y 13.000 años (es difícil de estimar por su resurrección]

[Título: El Entrenador de Héroes].

[Raza: Centauro]

[Estatus: Vivo].

[Rango de relación con el usuario: Neutral (Dicho esto, Quirón ama a los humanos, así que probablemente tratará de ayudarte como pueda si estas en problemas)]

[Probabilidad de relación: 0% (a menos, claro, que estemos hablando de una relación familiar)]

[LV 50 ]

[HP: 3.750]

[MP: 2.125]

[ATK: 1.725]

[DEF: 10, 8%]

[ATK. MAG: 15, 2%]

[DEF. MAG: 12, 4%]

[STR: 25]

[VIT: 35]

[END: 30]

[AGI: 50]

[DEX: ¿?]

[MAG: 30]

[INT: 60]

[WIS: 60]

[CHA: 25]

[LUC: 0)

[Rasgos: Humanoide. Masculino. Divino. Mitológico. Bestial. Estelar]

[El legendario Centauro Entrenador de Héroes que es conocido como un sabio entre los sabios. Hijo del Titán del Tiempo Cronos, y Fílira, una hija de Océano, él es una existencia de un nivel superior a lo que estatus actual indica, y también es hermano de los Ictiocentauros Afro y Bito. Nació durante el periodo en que Cronos buscaba al bebé Zeus en la tierra, siendo por ende tan viejo como los Dioses de la primera generación olímpica]

[Su padre se había encaprichado con Fílira luego de contemplarla bañándose en un rio y deseaba estar con esta incluso si era por la fuerza. Fue a expresarle su deseo, y esta como consecuencia se transformó en una yegua y trató de huir, con su intento terminando en fracaso debido a los poderes del Titán del Tiempo. Estuvo con Cronos, quien se había transformado en un caballo, en contra de su voluntad, y como resultado quedó embarazada. Fue desechada como un trapo viejo por Cronos una vez que este sació su deseo y ella huyó a las montañas para dar a luz a su vástago, tratando de ver el lado bueno de la situación al pensar que podría ser madre. Sin embargo, el hijo que nació de su vientre no fue lo que deseaba. Había surgido con la forma de un bebe humano mitad caballo incluso aunque era un Espíritu Divino perfecto. Era un esperpento desde el punto de vista de Fílira: una vergüenza que era digna del encuentro horrible que lo había orquestado. Ella abandonó al bebe en los bosques entonces y oró a Rea por algo de piedad, siendo convertida por esta en un árbol como consecuencia]

[Solo fue el hecho de que era un Espíritu Divino lo que le permitió sobrevivir al bebe abandonado por su padre y su madre. Las Bestias Divinas huyeron ante su presencia y los Espíritus del Bosque lo detectaron manera automática, apiadándose de él y criándolo mientras le enseñaban secretos del mundo que nunca le había contado a nadie, secretos que lo volvieron un sabio entre los sabios que luego regresó al mundo y apoyó a su medio hermano Zeus en la lucha en contra de los Titanes]

[Enseño a la segunda generación olímpica conformada por los hijos de Zeus. Instruyó a la humilde raza humana con los conocimientos dado por los Espíritus del Bosque, siendo adorado como el Dios que era al convertirse en el primer médico. Puso a múltiples héroes como Néstor, Asclepios, Acteon, Meleagro, Hipólito, Teseo, Peleo, Jason y Heracles bajo su tutela, y se volvió una existencia grandiosa solo igualada por la Dama de las Sombras y el Brahmán Divino]

[En algún momento su alumno Peleo puso a su hijo Aquiles a su cuidado cuando este apenas era un bebe, bebe que Quirón crió como a su propio hijo aprovechándose del hecho de que este más Dios que humano. Remplazó el tobillo de Aquiles —que era su única debilidad— con el del Gigante Dámiso, un Gigante que era tan rápido como el mismísimo Hermes, quien es el mensajero de los Dioses, debido a que quería evitar el trágico destino que las Moiras le habían revelado que sufriría Aquiles… Aunque a la final, lo inevitable no pudo evitarse, y se dice que el corazón de Quirón se partió en mil pedazos cuando vio la muerte atroz de aquel que había criado como un hijo, al punto que cuando Heracles le disparó por accidente con una flecha que tenía el veneno mortal de la Hidra durante la Centauromaquia, Quirón renunció a su [Divinidad] para poder morir como un mortal]

[Al morir su espíritu fue alzado durante un tiempo por Zeus como la constelación de Sagitario cuya flecha ilumina el camino a las nuevas generaciones; pero luego los Dioses requirieron de sus servicios una vez más y lo resucitaron bajo la forma del Centauro mortal que ahora contemplas. El mismo amable y sabio Centauro de antaño, incluso aunque ahora no es un Espíritu Divino. El mismo Centauro que ve su corazón romperse en cientos de pedazos cada vez que prepara otro Semidiós para ir directo al matadero por decreto divino]

[En estos momentos, Quirón está concentrado especialmente en Percy debido a sucesos recientes y a cierta profecía. Siente un nostálgico y doloroso cariño hacia él porque su rostro le recuerda a Teseo y porque su personalidad le hacer recordar un poco a Aquiles. También siente curiosidad por ti y se pregunta qué clase de héroe (trágico) eres]

[Ventajas]

[Divinidad (A): Aunque sacrificó su estatus como Dios y su inmortalidad, Quirón sigue conservando una gran cantidad de divinidad por ser hijo de dos inmortales y estar íntimamente ligado a la constelación de Sagitario. Como resultado, él se manifiesta como un Centauro con un rango de divinidad superior a la de un simple Semidiós… Su daño en contra de aquellos de [Divinidad] inferior a la suya o que no la poseen se incrementa en un 50% y al mismo tiempo puede atravesar ciertos tipos de invulnerabilidades]

[Sabio del Bosque: Los conocimientos de los Espíritus del Bosque, que son Elementales de alto nivel. Permiten a Quirón manipular las fuerzas naturales y usar poderes de sanación de manera semejante a como lo hacen los Druidas, incrementando además la efectividad de dichos poderes en un 50% y reduciendo el costo de estos en un 25%]

[Don de la Sabiduría Divina: La sabiduría de uno que le enseñó a la mismísima Atenea y que domina todas las artes. Es el único vestigio que posee Quirón de su anterior estatus como un Espíritu Divino superior al orden del mudo. Le permite a Quirón «aprender» (copiar) cualquier habilidad que vea siempre y cuando esta pueda aprenderse y no esté ligada a características únicas. Quirón además puede insertar de manera mágica tales conocimientos en el cerebro de las personas de manera temporal (conocimientos se pierden luego de cierto tiempo) y ve la efectividad de la habilidades de [Enseñanza] incrementada en un 2000%]

[ Kentauros me Katasterismoi: La [Autoridad] que posee Quirón sobre la constelación de Sagitario. Es un poder obtenido al haber sido usado para crear la dichosa constelación y que permite a Quirón manipular Sagitario a un nivel que roza una [Autoridad Divina]. A máxima potencia Quirón podría disparar una estrella desde el espacio en contra del planeta tierra y generar una destrucción masiva digna de aquel que es hijo de Cronos; pero como ya no es un Espíritu Divino, es incapaz de siquiera soñar con hacer eso sin sacrificar la vida que le dio Hades en el intento… Puede usar la luz de las estrellas como armas (flechas) y además puede regenerar su [MP] al absorber la dichosa luz]

[(El nombre significa «Centauro con Lugar Entre las Estrellas» en griego, y al mismo tiempo es un nombre que hace referencia a Centaurus, el hijo que Ixión, rey de Tesalia, tuvo con Nefele, la «Hera de nubes», cuando la forzó a tener relaciones con él mientras pensaba que era Hera, dando a luz un hombre mitad caballo que luego procreó a la raza de los Centauros junto con unas yeguas, raza que fue tan salvaje y malvada que Zeus mató a Centaurus y lo volvió una constelación para enseñarle a los Centauros quien manda. El evento a menudo es relacionado con Quirón, haciéndolo descendiente de Centauros o la misma persona; pero la verdad es que Quirón, que originalmente era un Espíritu Divino casi tan viejo como Zeus y sus hermanos, no tiene ninguna verdadera relación con la progenie de Centaurus y tan solo sucede que comparte la misma biología de la raza. De todas maneras, Quirón no tiene problemas en llamarse a sí mismo como un Centauro y considerar a los niños de Centaurus como su familia)]

[Medico Ancestral: Se dice que Quirón es el primer médico, cirujano y veterinario, y que solo Asclepios lo supera en conocimientos. Debido a eso, habilidades de Quirón relacionadas con la curación se elevan en un 500%]

[Maldición de Estancia de los que ya no Están Vivos: Con su concepto de muerte estando ligado a la vida de Zeus y su cuerpo actual creado por Hades, Quirón es incapaz de ayudar a un Semidiós aparte de la enseñanza a menos que el peligro que persiga a este lo amenace de manera directa o que su padre esté involucrado en la cuestión. Esto es porque «los muertos no pueden cargar con las labores de los vivos» y también porque él, que era un Espíritu Divino, no está destinado a entrometerse en los asuntos de los mortales… En cierto sentido, podría decirse que es una maldición tan cruel como la transformación a monstruo que han sufrido muchos personajes de mano de los Dioses]

[(Nota: El Espíritu Divino Quirón no heredó habilidades de Cronos o Fílira debido a sentimientos encontrados con estos, así que el Centauro Quirón tampoco manifiesta tales poderes)]

[Análisis de Aissi: Uno de los tres instructores definitivos. En este caso, como el cuerpo actual de Quirón es simplemente el de un Centauro «normal», sus [STATS] no son realmente destacables ni acordes a su [LV]. Perder su [Divinidad] ha hecho que pierda estatus y la [Maldición de Estancia de los que ya no Están Vivos] básicamente lo vuelve inútil el 90% de las veces; pero, a pesar de eso, él es excepcionalmente poderoso en una sentido de habilidad. Su [Don de la Sabiduría Divina] le da un amplio set de movimientos y la capacidad de crear un ejército muy diestro de manera temporal, y su [ Kentauros me Katasterismoi] le concede el beneficio de liberar un poder digno de la escala de un Espíritu Divino de alto rango (aunque con el demerito de morir al hacerlo). Sumado al hecho de que Quirón es un experto en lidiar con «fuerzas opresivas que lo superan en poder» por haber entrenado a un montón de héroes súper poderosos, puede entenderse porque tiene * incluso con todos sus limitantes]

[En resumen, no te pelees con él o terminaras como puercoespín antes de que siquiera puedas parpadear]

—«Guau»— se dijo Harry, de repente sintiéndose un poco intimidado incluso aunque los [STATS] de Quirón (excepto su [DEX] y su [AGI]) eran basura comparado con los de Asterios

—«Lo sé —le respondió Harmusp —. Esa tipa Aissi como que no sabe resumir»

—Muchacho, ¿vas a sentarte a jugar, o seguirás parado ahí mientras nos miras como lelo? —le preguntó Dioniso mientras lo miraba con aburrimiento.

—Eh… —Harry miró a todos lados sin saber que responder—. Es que yo no sé jugar al pinacle, señor —dijo a la final, usando las lecciones de cortesía divina de la señora Booker.

Dioniso lo miró como si acabara de decirle que no sabía cómo respirar.

—Yo tampoco sé jugar al pinacle —aclaró Percy, sentándose de todos modos en la mesa.

—¡Por el Monte Olimpo! ¿Pero de donde vienen ustedes? ¿De una cueva? —Dioniso negó con la cabeza, mirándolos con decepción (sobre todo a Harry)—. El pinacle es uno de los mejores inventos de la humanidad junta con la lucha de gladiadores y el Comecocos. Todos los jóvenes civilizados deberían saben cómo jugar al pinacle.

—Estoy seguro que aprenderán a jugarlo —intervino Quirón, dándole a Harry una mirada amable que decía: «Tranquilo, siéntate. No le prestes atención al Dios loco que puede transformarte en delfín o remplazar tus extremidades con hierbas. No hay nada que temer»

Decidiendo hacerle caso a pesar de que sabía que había mucho que temer, Harry se sentó en la mesa a jugar pinacle.

Al ver eso, Dioniso con mucha amabilidad (es decir, hablándole como si fuera medio retrasado) le empezó a explicar las reglas del pinacle. Probablemente también se lo estaba explicando a Percy; pero era difícil saberlo por el hecho de que trataba a este como si fuera una maseta que le irritaba.

—Señor Brunner… —comenzó a decir Percy una vez que Dioniso terminó de hablar.

—No soy el señor Brunner —lo interrumpió Quirón, aunque Percy ya debía haberse dado cuenta de eso gracias a la ventanilla encima de su cabeza—. Mucho me temo que no era más que un seudónimo. Mi verdadero nombre es Quirón.

—Vale —asintió Percy. Harry tuvo ganas de golpearlo con un libro de mitología griega al ver que no reaccionaba de ninguna forma ante el nombre—. Entonces, Quirón, ¿me puedes decir con exactitud que es este lugar? Mi madre tan solo me dijo que debía venir porque aquí estaría seguro.

—Antes de responderte… —Quirón miró hacia la chica rubia que estaba reclinada sobre la barandilla mientras los miraba con leve aburrimiento—. Annabeth, querida, ¿podrías ver si están listas las literas de estos dos muchachos? Por los momentos los pondremos en la cabaña once.

—«¿"Pondremos"?»—se preguntó Harry. ¿Eso quería decir que él podía estar ahí?

—Esta es Annabeth, por cierto —dijo Quirón luego de que Annabeth le contestara con un «claro, Quirón», dándole una mirada en específico a Percy—. Ella cuidó de ti mientras estabas en la enfermaría, Percy-

Annabeth les dio un ligero saludo a ambos con la mano, aunque de alguna manera parecía más como si quisiera abofetearlos que como si estuviera saludándolos.

Harry la analizó de manera rápida por mera curiosidad. Aparentaba ser como de la edad de Percy, siendo un poco más alta que él (cosa que la hacía muchísimo más alta que Harry). Era atlética y su piel era bronceada como podría esperarse de una persona que pasaba mucho tiempo bajo la luz del sol. Podrías decir que era la típica chica rubia (bonita) que podrías ver en cualquier parte; pero sus ojos grises brillantes como una nube de tormenta y la forma en que parecía ser capaz de acuchillar a cualquiera que la hiciera enojar desmentirían ese hecho con rapidez.

Por su parte, Annabeth también los analizó a ambos. Le dio a Harry una mirada rápida llena de una leve interés y extrañeza, concentrándose sobre todo en las dagas hechas con los cuernos de Asterios (Harry, haciendo una mueca, supuso que al igual que Kayla ella debía estar preguntándose cómo demonios pudo haber matado a Asterios).

Luego miró de arriba abajo a Percy y dijo:

—Babeas cuando duermes.

Y luego se fue a cumplir con lo que Quirón le había pedido ante la mirada impactada de Percy.

—«Esa chica me agrada bastante —comentó Harmusp con mucha diversión —. ¡Por favor hazte amigo de ella, Harry!»

—¿Ahora puede explicarme que es este sitio? —le preguntó Percy a Quirón con las mejillas rojas en lo que era un muy obvio intento de cambiar tema.

—¿Qué es exactamente lo que te contó tu madre, Percy? —preguntó Quirón, de repente dándole una mirada suspicaz a ambos mientras el ambiente de repente se ponía algo tenso.

Por un momento, Harry se preguntó que estaba pasando (aparte de que estaba jugando al pinacle con el Dios de las fiestas y un Centauro ex-Dios), antes de reparar en que Quirón estaba en el Museo de Arte Metropolitano, y si no sabía que ellos habían matado a Alecto, por lo menos debía sospechar un poco.

—Simplemente me dijo que este era un lugar para gente como yo y que aquí estaría seguro; que aquí podría volverme más fuerte y ser capaz de protegerme por mi mismo —contestó Percy, sin decir ninguna mentira. Sally solo le había dicho eso. Lo de ser hijo de Poseidón se lo había contado Harry con sus poderes de chismorreo.

Quirón todavía lució suspicaz; pero por alguna razón no quiso ahondar en el tema y prefirió hacerse el tonto.

—Me temo entonces que hay demasiado que contar —dijo Quirón en respuesta—. Diría que nuestra película de orientación habitual no será suficiente.

—¿Película de orientación? —preguntó Harry al mismo tiempo que Percy

—Olvídenlo —contestó Quirón, antes de darle una mirada a Harry—. Pero antes de hablar, quisiera saber cuánto sabes del mundo mágico, muchacho.

—¿Eh? —respondió Harry, de repente sintiéndose extrañamente nervioso y expuesto.

—He estado en muchos lugares y visto muchas cosas —explicó Quirón, su mirada de repente volviéndose mucho más imponente de lo que su apariencia indicaba, aunque seguía luciendo tan amable como siempre—. Hace mucho tiempo yo y mis parientes más… amables, por decirlo de alguna manera, estuvimos viviendo en Gran Bretaña y sus alrededores. Estoy consciente de muchísimas cosas de las que puedes imaginar. Es muy difícil para estos ojos míos el que un mago, sobre todo uno con tanto poder como tú, pase desapercibido.

—Yo… —Harry pensó rápidamente una forma de decir una media verdad y dijo: —. Realmente apenas y sé algo. Solo puedo usar magia porque me encontré con un libro y una varita, y porque simplemente se me hace muy fácil.

—Ya veo —respondió Quirón, notando su sinceridad. Tal vez fue su imaginación; pero Harry creyó escucharle decir algo sobre Hécate.

—Jovencitos, ¿van a apostar o no? —les preguntó Dioniso, importándole un comino la explicación de Quirón.

Resolviendo rápidamente el temita de su participación en el juego del pinacle, Harry y Percy devolvieron su atención hacia Quirón.

—De todas maneras, supongo que debes tener alguna idea de lo que está pasando —insistió Quirón. Harry encontró molesto el que tuviera toda la razón del mundo—. De lo contrario creo que tú y Percy no hubieran podido sobrevivir a lo sucedido en el Museo Metropolitano de Arte y al hijo de Pasifae.

—¿Usted sabe lo que pasó en el museo? —preguntó Percy, antes de taparse la boca mientras Harry le daba una mirada molesta. Directamente acababa de confirmarle a Quirón que sabía más de lo que decía.

—Me preocupe mucho cuando insultantes a la señora Dodds —informó Quirón, cosa que hizo que Percy luciera un poco feliz de repente—. Envié a Grover para que te ayudara a salir de la situación; pero…

De repente, Quirón miró con algo de reproche al Grover que simplemente estaba parado ahí como un reo que esperaba su castigo, para luego negar con la cabeza y regresar su atención hacia ellos.

—En fin —resumió—. Por ciertas circunstancias se me hacía algo difícil el ayudarte; pero siempre estuve observando atentamente lo que hacías, viendo una manera en la que pudiera sacarte de la situación. Fue por eso que, incluso aunque sabía que tu primo era un mago, debo admitir que me sorprendí cuando apareció y te ayudó a matar a la más cruel de las Benévolas con trampas.

Harry trató de no mostrar cuan orgulloso lo hacía escuchar el que el mismísimo Quirón lo estuviera alabando, demasiado preocupado al caer en cuenta de que Quirón había visto a Percy usar poderes mágicos.

—«Aunque espera un momento —se dijo, haciendo memoria —. Si no mal recuerdo, Percy no usó directamente nada que pudiera relacionarlo con Poseidón. A menos que resulte ser que haya un Dios de la tinta o de los ojos laser, no creo que Quirón sospeche que Percy sabe de quién es hijo»

—No sé la gran cosa aparte de que la señora Dodds, tal como nos develo muy amablemente, es una de las legendarias Benévolas que castigan a los hombres, y que estaba muy enojada con Percy por haberse burlado de la forma en que nació —dijo Harry otra media verdad. Realmente, no estaba muy seguro de que demonios hacia Alecto en la Academia Yancy aparte de tal vez viendo si había Semidioses que torturar por ahí por mandato de Hades—. Y con el hijo de Pasifae es lo mismo. Es muy difícil no darse cuenta de que tipo de criatura era; pero realmente no tengo ni idea de porque nos andaba persiguiendo.

—Debo decir, entonces, que para no saber muchas cosas, ambos son muy buenos sobreviviendo —respondió Quirón, aunque Harry no estaba seguro de si los estaba halagando o tratando de romper su fachada—. Sobre todo tu, Harry. Yo no estaba aquí para verlo y nadie pudo contemplar exactamente lo que pasó, pero que trajeras entre tus manos los cuernos ensangrentados del hijo de Pasifae nos dijo obviamente que tú (tal vez con ayuda de Percy) mataste a uno de los monstruos más peligrosos que existen.

—«Creo que está exagerando un poquito —comentó Harmusp —. Ni que hubieras matado a Medusa o a Equidna. Esas dos sin monstruos extremadamente peligrosos. Dignas mujeres serpiente»

—Pero basta de interrogatorios y halagos. Es momento de dar un par de respuestas —dijo Quirón, para alegría de Harry. Ya estaba harto de que Quirón solo hiciera preguntas y no diera respuestas—. Saben, por supuesto, que existe la magia, que Grover es un Sátiro y que fuerzas como la muy amable señora Dodds existen. Lo que tal vez no sepan es que grandes poderes actúan sobre el mundo y sobre ustedes. Los Dioses, aquellas antiguas fuerzas que muchos tratan como simples mitos, están vivitos y coleando y dominan muchos aspectos de su vida.

Por un momento, Harry, que ya se sabía todo ese temita de los Dioses, se olvidó de hacerse el sorprendido (cosa que también le pasó a Percy). Afortunadamente un grito de un Dioniso que decía: «¡Ah, matrimonio real! ¡Mano! ¡Mano!» mientras reía y anotaba sus puntos, y un Grover que muy amablemente le pedía a Dioniso que le diera su lata de Coca-Cola light para comérsela le sirvieron como cortina de humo.

—¿Está diciendo que existen los Dioses? —preguntó, tratando de sonar tan sorprendido como pudiera.

—¿Dioses como los que mataban gente por razones estúpidas? —cuestionó Percy por su parte también en un falso tono sorprendido. Harry tuvo ganas de golpearlo al ver como Dioniso de repente lo miraba como buscando una raza estúpida para matarlo.

Quirón asintió.

—Sí, Dioses. Seres inmortales que se alzan conforme avanza la civilización, que controlan las fuerzas naturales, humanas y conceptuales, y que gozan de la inmortalidad. Todos ellos existen.

—¿Todos? —cuestionó Harry, ahora sí un poco sorprendido. Sospechaba que todos los Dioses existían; pero recibir una confirmación del mismísimo Quirón era algo sorprendente.

—Lo importante en que nos concentremos en lo que nos acontece ahora: los Dioses del Olimpo —contestó Quirón, desviando el tema de su pregunta—. Los Dioses de los que siempre se hablan en clases de latín: Los Dioses Griegos.

Tal vez fue por ese instinto humano que hacía que las personas desviaran la mirada al correlacionar una cosa con otra; pero Harry no pudo evitar desviar su mirada hacia Dioniso al oír las palabras «Dioses Griegos», viendo como este reía (aparentemente pensaba que estaba ganando el juego de pinacle) y conjuraba una copa que luego se llenó mágicamente de lo que parecía ser vino.

Percy, que de repente parecía reparar en el nombre encima de la cabeza de Dioniso, se quedó boquiabierto al ver eso. Harry lo encontró conveniente porque a él se la estaba haciendo muy difícil el actuar tan sorprendido.

—Señor D, sus restricciones —le recordó Quirón a Dioniso, sin apenas levantar la mirada.

Dioniso miró la copa llena de vino y fingió sorpresa.

—¡Madre mía! —gritó, mirando el cielo de una manera tan teatral que solo podría ser hecha por el Dios del teatro—. ¡Perdón, perdón! ¡Es la costumbre!

Luego de decir eso, volvió a mover la mano, y la copa de vino se convirtió en una lata fresca de Coca-Cola light. Suspiró resignado, abrió la lata y volvió a centrarse en sus cartas.

Quirón les guiñó un ojo, pareciendo especialmente divertido ante la cara sorprendida de Percy.

—El señor D ofendió a su padre hace algún tiempo. Se encaprichó con una Ninfa del bosque que había sido declarada de acceso prohibido —explicó.

—¿Una Ninfa del bosque? —repitió Percy, todavía mirando a Dioniso como preguntándose si sus ojos estaban fallando.

—Sí —reconoció Dioniso—. A padre le encanta castigarme. La primera vez, prohibición. ¡Horrible! ¡Pasé diez años absolutamente espantosos! La segunda vez… bueno, la chica era una preciosidad, y no pude resistirme. La segunda vez me envió aquí. A la colina Mestiza. Un campamento de verano para mocosos como tú. «Será mejor influencia. Trabajarás con jóvenes en lugar de despedazarlos», me dijo. ¡Ja! Es totalmente injusto, ¿no crees? —al preguntar lo último, miró a Harry.

Sabiendo que simplemente estaba esperando que le dieran la razón, Harry asintió, de repente entendiendo lo que decía la ventanilla acerca de que Dioniso había sido castigado por Zeus.

—Debe ser horrible —dijo sin poder evitarlo—. Que lo que más te gusta en la vida y en lo que destacas por excelencia te sea quitado… Debe ser muy horrible.

Fue solo la extraña mirada que le soltó Dioniso lo que hizo que Harry, de repente poniéndose pálido y rojo a partes iguales, se diera cuenta que había pensado en voz alta.

Rezó porque Dioniso no se ofendiera ante lo que había dicho y lo convirtiera en un delfín.

—Espere… —dijo Percy mientras miraba a Dioniso, todavía luciendo muy sorprendido—. ¿Entonces usted es Dioniso, el Dios del Vino?

Dioniso, apartando su mirada de Harry, rodó los ojos.

—¿Cómo se dice en esta época, Grover? —le preguntó al Sátiro que seguía parado como esperando un castigo—. ¿Dicen los niños «menuda lumbrera»?

—S-sí, señor —asintió Grover, echándole una mirada sorprendida a Harry como por si primera vez lo estuviera contemplando.

—Pues entonces menuda lumbrera, Percy Jackson —dijo, mirando a Percy. Harry, a pesar de saber que era un Dios, se preguntó por un momento como diablos sabía el nombre de Percy—. ¿Quién creías que era? ¿Afrodita, quizá?

—¿Entonces usted es un Dios? —volvió a cuestionar Percy.

—Sí, niño —respondió Dioniso con exasperación.

Tal vez fuera porque los Dioses que había visto hasta el momento habían demostrado capacidades dignas de su título, pero Percy todavía no parecía estar creyéndose la cuestión de Dioniso siendo un Dios. Fue solo una rápida mirada de Harry lo que evitarlo que dijera (o hiciera) una estupidez.

Ante eso, Dioniso, dándole una mirada a Harry como si estuviera contemplando una cosecha de vides que podría ser jugosa o que podría pudrirse en cualquier momento, volvió a la partida de pinacle.

—Me parece que he ganado —dijo.

—Un momento, señor D —repuso Quirón. Mostró una escalera, contó los puntos y dijo: —. El juego es para mí.

Por un momento, Harry se imaginó a Dioniso pulverizando a Quirón, remplazando sus extremidades con hierbas, convirtiéndolo en un delfín, enloqueciéndolo de por vida, o maldiciéndolo para que todas sus fiestas fueran aburridas o que siempre cuando encendiera el televisor sus programas favoritos se volvieran aburridísimas obras de teatro shakesperianas.

Pero Dioniso lo único que hizo fue bufar, como si estuviera acostumbrado a que Quirón le ganara.

—Estoy cansado —dijo, levantándose de su asiento con Grover copiando todos sus pasos—. Creo que voy echarme una siestecita antes de la fiesta de esta noche; pero primero…

Dioniso miro a Grover. A primera vista parecía que estaba mirándolo como uno miraría una maseta; pero Harry no pudo evitar pensar que en cierta forma emitía la misma sensación de alguien observando hacer algo mal a un pariente de un amigo

—Tendremos que hablar otra vez de tus fallos, Grover.

—C-claro, señor —respondió Grover con nerviosismo, su cara perlada de sudor.

Habiendo oído eso, Dioniso dirigió su mirada hacia Percy. Por la forma en que miró a este, Harry supuso que Percy no se había ganado su aprecio y amor con su «¿usted es un Dios?»

—Cabaña once, Percy Jackson — dijo, sonando de repente tan autoritario como un Dios debería serlo—. Y ojo con tus modales.

Echó una mirada a Harry luego de decir eso. No dijo nada y tampoco dio signos de querer hacerles cosas horribles y extremadamente violentas; pero tampoco lo miró con amor o algo por el estilo. Su mirada podría compararse con la de alguien que irrefutablemente estaba esperando encontrar algún tipo de error, fuera cual fuera.

Se metió en el interior de la Casa Grande junto con un preocupadísimo y tristísimo Grover posteriormente.

—¿Estará bien Grover? —le preguntó Percy a Quirón, notando al igual que Harry como todo parecía indicar que Grover había cometido alguna especie de fallo (y no por primera vez, según lo que había dado a entender Dioniso)

—Estará bien —respondió Quirón, diciendo «bien» de una manera que hizo entender a Harry de donde Kayla había aprendido a pronunciar la palabra—. Es solo que… Digamos que sus ansias por perseguir su sueño a veces acentúan su torpeza.

—«¿Qué se supone que significa eso?»—se preguntó Harry, con Percy a su lado pareciendo pensar lo mismo.

—Pero regresemos a nuestra pequeña conversación —dijo Quirón—. La de los Dioses Griegos y como estos son la razón detrás de todo en sus vidas.

—«¿"Sus vidas"?»—pensó Harry, sintiéndose de repente metido en un saco en el cual no quería ser metido.

—Esto podría ser un poco difícil de asimilar —advirtió Quirón, tanteando el terreno—; pero sucede que los Dioses Griegos son el centro de la civilización. Siempre lo han sido. Primero en Grecia, y luego expandiéndose a través a todo gracias a Roma. Ellos siempre están vivos entre nosotros, así sea disfrazados como mortales. Por eso, a veces sucede que un mortal se enamora de un Dios sin siquiera darse cuenta de la naturaleza de este.

Quirón hizo una pausa, observando sus caras por un momento. Harry se acordó de repente de que debía lucir sorprendido al ver eso.

—En pocas palabras, los Dioses tienen hijos con mortales —continuó—. Semidioses; mitad Dios, mitad humano: esa es la forma más común de hablar. Personas que han recibido el don para manipular el mundo de parte de sus padres, y que pueden crear milagros que la gente común no puede realizar. Personas como Heracles, Hipólita, Teseo y Aquiles.

Harry trató con todas sus fuerzas de ignorar como los ojos de Quirón parecían un poco acuosos al mencionar el nombre de Aquiles.

Pero no lo logró.

—Y personas como ustedes

—«¿Eh?»—por un momento, Harry sintió que su cerebro se reiniciaba al oír aquella frase.

Pero luego, se calmó, dándose cuenta de lo que estaba pasando: Quirón seguramente lo estaba confundiendo por «x» motivo con un Semidiós como Percy tal y como Dioniso tenía la absoluta creencia de que era un hijo de Pan.

—Creo que está en un error —le dijo a Quirón, a pesar de estar consciente de lo que mejor sería simplemente fingir para seguir dentro de la aventura y así poder ayudar a su familia—. Yo no soy un Semidiós. Mis padres son simplemente un par de magos. No tengo nada de divino en mí.

—«Aparte de lo que me dieron Cernunnos y la señora Booker»—agregó en su mente.

—Y dime, muchacho —dijo Quirón en respuesta a sus palabras—, ¿estas 100% seguro de que esos padres que conoces son quienes dicen ser? ¿Alguna vez no has visto algún signo de que oculten algo cuando hablas con ellos?

Harry hizo una mueca al oír eso. La mirada de Quirón de repente se llenó de un entendimiento asombroso al ver eso.

—Lo siento —se disculpó—. Esa mirada me lo dice todo: esos padres nunca han hablado contigo. Eres huérfano, muy probablemente uno del tipo que jamás ha hablado con sus padres y que jamás tendrá la posibilidad de hablar con ellos.

—¿Y-y que pasa con eso? —tartamudeó Harry, sintiéndose otra vez como cuando había hablado con Cernunnos: completamente expuesto—. Eso no indica nada. Mucha gente es huérfana de padre y madre y jamás ha podido hablar con ellos.

—Pero no mucha gente pasa una barrera que solo deja pasar a gente relacionada con los Dioses Griegos —respondió Quirón, causando que Harry por un momento se congelara.

—P-pero… —exclamó, sintiéndose de repente fuera de control. Como si ya no fuera ese todopoderoso observador externo que simplemente se había entrometido por accidente, sino como alguien que simplemente estaba yendo a donde tenía que ir incluso sin saberlo—. ¿N-no fue que alguien me dejó pasar por la barrera?

—Ciertamente es posible el dejar pasar a alguien no relacionado con los Dioses Griegos —asintió Quirón ante su pregunta—. Es raro; pero no imposible. A veces, en contadas ocasiones, yo o un Dios podemos torcer la magia que protege este campamento; pero esta no fue una de esas ocasiones. Yo vine galopando cuando supe lo que les había pasado, así que no estaba para dejarlos entrar; ni se hable del señor D. Él estaba muy ocupado durmiendo para preocuparse por unos mortales que no tienen nada que ver con él.

—¿Y-y no hay nadie más que pudo haberme dejado entrar?

Quirón analizó la pregunta por un momento.

—No —dijo a la final—. Simplemente no nadie que haya podido dejarte pasar. Tú, Harry Potter, eres un Semidiós.

Esta historia continuara…


[Nombre: Harry James Potter].

[Edad. 10 años]

[Título: El-niño-que-vivió (25% al LUC. 100% de daño en contra de enemigos [Oscuros]. Resistes un ataque letal por día)].

[Raza: Homo-Magi (4 Mag y 2 Dex)]

[Estatus: Vivo].

[LV 19. EXP 797.426,75/2.049.300]

[HP: 1.180/1.180. (Reg. 0, 0767 Sec. —4, 602 Min.)]

[MP: 851, 45/ 851, 45 ((Reg. 0, 094 Sec. —5, 67)]

[ATK: 352, 98]

[DEF: 2, 197%]

[ATK. MAG: 3, 03%]

[DEF. MAG: 3, 18% (25%)]

[STR: 12 — 6]

[VIT: 13 — 6, 5]

[END: 14 — 7]

[AGI: 20]

[DEX: 25 —27]

[MAG: 31 — 21,645]

[INT: 32 — 16]

[WIS: 20 — 11, 1)]

[CHA: 12]

[LUC: 12 — 14, 35))

[Puntos: 0]

[Dinero: 425]


Estatus del Familiar

[Nombre: Harmusp]

[Raza: Musanu (Serpiente mágica)]

[LV 20. Exp. 518.472,2 /1.024. 650]

[HP: 1.055/1.055 (Reg. 10, 26 Seg.]

[MP: 667, 5/667, 5 (Reg. 6, 204 Seg.]

[Atk: 240]

[Def: 280]

[Atk Mag: 280]

[Def Mag: 356]

[Spd: 260]

[Puntos: 20]


[Nombre: Perseus «Percy» Jackson]

[Edad: 12 años]

[Título: Gran Hermano Mayor (5STR, 5END, 5AGI y 5DEX cuando los hermanos menores están en peligro)

[Raza: Semidiós (5VIT y 5DEX])

[Estatus: Vivo].

[LV 19 ]

[HP: 1.500/1. 500 (0. 225SEC —13, 5 MIN]

[MP: 810/810 (0, 12SEC —7, 29MIN]

[ATK: 652, 5]

[DEF: 2, 9%]

[ATK MAG: 3%]

[DEF. MAG: 3%]

[STR: 18]

[VIT: 15]

[END: 15]

[AGI: 20]

[DEX: 20]

[MAG: 18)

[INT: 18]

[WIS: 15]

[CHA: 10]

[LUC: ¿? (Ya ni te digo que es muy malo)]


Hola a todos. Muchas gracias por leer. Lamento sinceramente la demora. Simplemente estuve súper mega ocupado estos días y se me hizo imposible el actualizar. Solo ahorita fue que empecé a respirar de nuevo y pude actualizar. Espero que lo comprendan.

En fin. Este capítulo quedó súper largo, mucho más de lo que pensé, así que la cosa por esta ocasión no avanzó mucho más allá de los libros. La verdad pensé que podría por lo menos llegar hasta la parte de Clarisse; pero el testamento de la conversación entre la no-señora Booker y Harry me dificultó el hecho. Sentí que de seguir escribiendo hubiera quedado muy recargado (o por lo menos más de lo que ya está)

Por lo mismo, MUCHISIMAS cosas quedaron por fuera. Solo fíjense en que no hubo mas mención al tema de Asterios aparte de referencias y en que Harry no vio nada relacionado con el juego en este capítulo (en el sentido de las recompensas). Podría parecer extraño; pero creo que entre ser visitado por una diosa bipolar y despertar en un campamento lleno de semidioses se hace difícil que se siente tranquilamente a revisar todo eso.

En fin. En otro tema, quiero decirles que Quirón sufrió una modificación en su lore. La versión de PJO no murió como indica el mito, así que no se convirtió en la constelación de Sagitario. Esta, por el contrario, fue resucitada tiempo después de haber muerto. Puede parecer que no es un gran cambio; pero para el fic es un cambio gigantesco.

También he de confesar que muchas cosas de su lore provienen de la versión de Fate, sobre todo con lo de Aquiles, que es mitológicamente verídico, pero que en PJO simplemente es otro héroe al largo currículum de Quiron.

Luego está lo de la diosa Dione…

No les digo nada para no arruinar la sorpresa; pero quiero decir que no me estoy inventando nada. En la Ilíada Dione es mencionada como la madre de Afrodita, y ella también es descrita en los mitos con la misma posición de Zeus. En un sentido estricto, es una diosa que no existe porque Afrodita es hija de Urano y porque Dione (que significa más o menos «Diosa de Zeus»), es simplemente un epiteto de Rea, Gaia, Hera y demás Diosas; pero como en PJO Serapis existe bajo el lore de haber sido creado por la imaginación humana, pienso que no hay nada de raro si meto a la Zeus mujer para hacer un poco de drama.

Y comedia. Mucha, pero mucha comedia.

Por último, van dos temas.

El primero es sobre el harem. A la final hubo modificaciones y la cosa quedó así:

Harry: Hermione, Luna, Ginny, Daphne, Susan Bones, Sadie Kane y Gunilda (de Magnus Chase).

En el capítulo de hoy también hubo mención a (spoiler) incluir a Hestia y Artemisa en el harem; pero eso es solo la mamá-yandere haciendo de las suyas. Si meto o no meto a las Diosas (que serán las únicas diosas que metería), dependerá de lo que respondan a esto:

¿Quieren que Artemisa y Hestia sean incluidas en el harem?

Artemisa ya estaba súper fuerte para aparecer con Zoe y Orión, y he de spoilearles que Hestia también juega un rol importante aquí; pero hasta el momento van en rol familiar. Dependiendo de lo que ustedes digan es si ese rol evoluciona.

Ah, pero eso sí. No porque las incluya quiere decir que se van a enamorar a primera vista del niño que acaban de conocer. Eso probablemente tarde un montón de tiempo porque ambas son diosas vírgenes y literalmente hay un montón de dioses locos dispuestos a matar a cualquiera que les haga un piropo (aunque Artemisa se basta por si sola).

Cómo otro punto, también quiero decir que lo de Kayla fue una broma con el hecho de que es pelirroja. No porque haya un alto índice de compatibilidad, quiere decir que tenga que ser pareja (además, el juego define la relación amorosa como el comienzo de esta, no matrimonio e hijos, y estar juntos de por vida).

Dicho eso, como ustedes mandan sobre mi…

¿Quieren que incluya a Kayla en el harem?

Ya con esas dos preguntas, el harem quedaría cerrado, así que no pidan más nada porque simplemente no va a haber mas nada.

Ah, y en otra cuestión, meti a Rachel al harem de Percy porque me dije que si Harry puede negar al destino, entonces Rachel también puede hacer lo que le da la gana. Al fin y al cabo, hace rato que en este fic se sueltan doscientas leyes solo para que Harry las rompa como le da la gana.

Por otro lado, también quiero decirles que este fic es como un libro. A veces los personajes dicen o piensan cosas que no tienen sencillamente porque ser. No crean todo lo que ven; pero tomen cada dato en cuenta. Hasta que no se confirme nada directamente, todo es sencillamente una manera para que anden en sus casas haciendo teorías conspirativas.

En fin. Con eso dicho…

¿Les gustó el capítulo?

¿Qué les pareció la no-señora Booker y su conversación con Harry?

¿Qué les pareció la muy breve interacción de Harry con Kayla, Quiron y Dionisio?

Y eso es todo porque no se me ocurre más nada.

Hasta la próxima.

P.D: en el siguiente me voy a la millonesima potencia con el campamento. Se los juro.