CAPÍTULO VIII

Edward POV

—¿Estás bien?— le pregunté mientras levantaba su bicicleta y después, cuando iba a ayudarla a levantarse ella se quitó el cabello del rostro, era Isabella. ¿Pero qué carajos le había hecho a su cabello? —Isabella—dije sin ser consciente de ello, la había buscado por medio Londres y de repente ella aparecía frente a mí, no estaba listo, necesitaba más tiempo.

—Edward— contestó igual o más sorprendida que yo. La levanté del suelo y la senté en una banca.

—¿Estás bien? ¿te hiciste daño?— dije revisándola— ¿por qué demonios andas en bicicleta?, tú podrías morir en una— la regañe, moví lentamente sus pies, respondían bien.

—Estoy bien, no seas tan dramático— dijo alejando sus pies de mi, se sentó lo más lejos de mi que le permitía la banca.

Me quedé sin palabras al analizarla, era cómo si la viera por primera vez, su piel estaba un poco bronceada, su cabello le llegaba justo encima de sus hombros, estaba más delgada, eso me enojo, indicaba que no estaba comiendo bien, llevaba jeans tiro alto, zapatos de piso y una camiseta, no tenía maquillaje, se veía tan hermosa, tan, tan la hubiera visto en la universidad ni siquiera la habría reconocido, ella no era la Isabella que estaba acostumbrado a ver, era más baja de lo que recordaba sus pies colgaban de la banca cómo si fuera una niña.

Nos quedamos en silencio, observándonos, yo la contemplaba y trataba de memorizar cada detalle, cómo si en cualquier momento fuera a desaparecer, cómo en mis sueños, podía sentir una extraña corriente eléctrica entre nosotros que me hacía querer estar más cerca de ella. Ella desvió la mirada con las mejillas sonrojadas, yo miré en su dirección.

El mar, de pronto en un minuto envejecí 10 años, estaba cansado, desesperado y frustrado, quería tomarla, llevarla a casa, castigarla por su comportamiento y seguir con nuestra vida, llevarla al día siguiente a la oficina, teníamos mucho trabajo atrasado.

—Bella— ella se estremeció, jamás la había llamado así, ni siquiera en mi adolescencia cuando ella cómo la niña qué era me hacía pucheros cada vez que la llamaba Isabella. Nunca había cedido ante ella, hasta ahora.— Vuelve conmigo— cada sílaba quemó mi garganta al salir

—No puedo, tu no . ..—estaba nerviosa

—¿Por qué?—le estaba rogando, !Edward, detente, acaba con esto¡ me dijo sabiamente mi subconsciente,

—Tu.. tu.. realmente no me quieres ahí— bajo su mirada y comenzó a retorcer sus manos, quise ordenarle que parara, pero no lo hice.

—Claro que sí, por eso vine… por ti — me sentía vulnerable, estaba demostrándole mi debilidad, estaba admitiendo ante esta chiquilla que la quería devuelta, que la necesitaba, me sentía ridículo.

—Además. .. — comenzó a bajar su tono de voz— ella siempre ha estado y estará entre nosotros— dijo en apenas un susurro. Me tensé, no quería hablar de mi Kate, esto era entre ella y yo.

—No hay nadie aquí, solo tú y yo — con todo el miedo corriendo por mis venas estiré mi mano, necesitaba tocarla, quería saber si era real o si solo era otra de mis alucinaciones. Ella vaciló pero finalmente tomó mi mano, extrañaba tanto su piel, la suavidad…— en nuestro matrimonio siempre hemos sido tú y yo, nadie más, no pienso en ella cuando estoy contigo— era una mentira a medias, a menudo pensaba en mi Kate sin importar si estaba con ella o con alguien más.

—Aun así… no te conozco y tu no me conoces— ahí vamos otra vez

—Quiero conocerte, dame la oportunidad de conocerte— estaba a punto de romperme, era demasiado, no podía seguir reprimiendo mis emociones, tenía miedo de mostrar mi debilidad frente a ella, pero por la bondad de sus ojos, esperaba que ella no me lastimara, era demasiado buena para herir a alguien, incluso si ese alguien era el que más merecía ser herido.

—Eso incluye a tu familia— me advirtió

—Solo quería protegerte de mi padre, es todo

—Ya soy adulta— dijo con frustración— puedo lidiar con él y con más cosas, además sabía que si alguien me lastimaba tu estarías ahí para mi. — no me gustó que usara el pasado

—Yo siempre estaré aquí para protegerte— le aclare— sin importar que, ese es mi trabajo

—No claro que no,¿ es que no lo ves?, no puedes protegerme de todo

—Quizás no pero puedo intentarlo— dije testarudo

—No, no puedes— me reto— tengo que vivir mi vida por mi cuenta, si no me dejas caer ¿Cómo se supone que aprenda a caminar?

—¿Y si en una de esas caídas te lastimas?

—Pues espero que mi esposo esté ahí, no para regañarme— aclaro— sino para consolarme, apoyarme e impulsarme a seguir adelante, para am…— de pronto se calló

—¿Qué sucede?— estaba confundido, estaba hablando muy apasionadamente y de pronto se quedaba callada, ¿me quería volver loco?

—Es que tu nunca vas a ser ese hombre Edward— sus ojos se llenaron de lágrimas— siempre lo supe, tenías razón cuando me dijiste que no podías amar— ¿estaba terminando todo?¿debería seguir rogando o irme ahora que todavía tenía una mísera pizca de dignidad?

—Bella…— no tenía ni la menor idea de que decir, pero sabia que tenia que decir algo, ¿tienes razón? o ¿era momento de decirle la verdad?, "Isabella soy un maldito monstruo desalmado egoísta, nunca seré el hombre que necesitas y mereces"

—Pero no toda la culpa es tuya, yo soy la estúpida que no quiso escuchar las advertencias, las tuyas, las de mi abuelo, las de Sue, las de tu abuelo— ¿mi abuelo le había advertido sobre mi?¿todos me veían cómo un monstruo?

—Si es eso lo que piensas de mí, creo que es mejor que cada uno tome su camino lejos del otro— solté su mano de repente me quemaba su tacto.

—No, no ¿ por un momento podrías dejar de estar a la defensiva?— pregunto enojada— no pienso eso de ti, pero tienes que admitir que eres peligroso Edward, en especial para una niña estúpida de 19 años que está perdidamente enamorada de una ilusión— tenía razón, maldita sea esto era demasiado difícil, por eso no me gustaba hablar de idioteces cómo sentimientos.

—Así que¿ por eso me odias? — inquirí, obtendría mis respuestas y seguiría con el plan— ¿por haberte arrebatado la oportunidad de vivir libremente?¿por hacerte desperdiciar tus mejores años a mi lado? ¿me odias por haberte sobreprotegido al igual que lo hizo tu abuelo?¿me odias por no amarte?

—No te odio— sus ojos me enfrentaron, decía la verdad— pero no estoy segura de poder seguir amándote…—estaba entrando en pánico nuevamente, pero recordé las preguntas del tío Carlisle, para calmarme, ¿quería yo que siguiera amándome?¿Quería su amor? habían pasado años evadiéndolo y hasta cierto punto odiándolo, pero ahora ¿lo quería?—pero no lo sé, quizás si cambias, podría intentar seguir soportando este amor—¿me estaba dando otra oportunidad?¿merecía la oportunidad? No, no la merecía, pero ella era un ser tan bondadoso— pero no quiero obligarte a hacer nada que no quieras…

—Puedo cambiar— dije de pronto, ni siquiera me di cuenta de que había hablado, ¿podía hacerlo?¿por ella?¿era tan importante para mi cómo para hacerlo?, si, ella era importante. Me miró incrédula, unos segundos— puedo intentarlo al menos— dije ante su penetrante mirada.

—Si.. si vuelvo.. —balbuceo— y aun no he dicho nada— aclaro — debes prometerme que no habrá un muro entre tu y yo— sus ojos cambiaron la duda por la ternura y esperanza, sentía mi alma arder en llamas, de pronto no estaba viendo a mi esposa, si no a la chiquilla a la que le pedí matrimonio hace 4 años.

—No hay…

—No lo niegues— me interrumpió — entre tu y yo hay un muro gigante, jamás me has dejado traspasarlo.

—Yo..—¿Cómo decirle que si quitaba por completo el muro me quebraría?, volvería a ser el despojo humano en el que me convertí luego de la partida de mi Kate

—Y no solo a mi, mantienes a todas las personas que te rodean fuera de él, a tus hermanos, a tus tíos, a tu abuelo, a tu madre— excepto a ella, la había querido mantener fuera, pero había perforado el muro y se había colado dentro—Dime qué pasó con ella

—No es necesario hablar de ella, esto es entre tu y yo— dije con voz firme

—Claro que es necesario Edward— me miró fijamente— para poder continuar… yo necesito saber que ocurrió… — Sabia que decía la verdad sus ojos me lo pedían, pero no sabía si yo estaba listo, desde la partida de mi Kate, el tema se convirtió en tabú, todos los que me conocían sabían que estaba estrictamente prohibido hablar de ella.

Pero también sabía qué necesitaba Isabella más de lo que admitía inclusive para mi mismo.

—Bien.. — con ese pensamiento me rendí, necesito más a Isabella de lo que jamás he necesitado a nadie más, incluyendo a Kate — Yo conocí a Katherine

Flashback

Era mi primer día en la universidad, había decidido ir a la universidad de Chicago. Quería regresar a mis raíces, estar cerca de mi familia, además era una de las mejores del país, mi abuelo me la había recomendado ampliamente.

Iba en el pasillo camino a mi primera clase, introducción a la economía, observaba con asombro todo el lugar era gigante, analizaba cada pasillo, cada mapa que encontraba, no quería perderme. Entre en él salón de clases, tome asiento al lado de una rubia, realmente no le preste atención, solo era el lugar vacío más próximo al pizarrón, la primera clase transcurría con regularidad, estaba entretenido. Cuando la clase terminó la rubia se presentó.

—Hola soy Katherine Denali— dijo con una enorme sonrisa

—Hola soy Edward Cullen— le devolví a fuerzas la sonrisa

—¿Cuál es tu siguiente clase?

—Tengo un descanso— mentí, no quería que el primer dia una rubia se me colgara aun extrañaba a Tanya

—Bien, no vemos Edward— salió del aula con paso airado

Fin de Flashback

—Realmente no le presté atención ese día— omití la parte de mi ex del colegio, la ultima vez que la vio no salió bien, además no quería contarle sobre todas mis relaciones— simplemente me fui a mi siguiente clase y así.— le dije a Isabella, pero se sintió cómo si lo admitiera a mi más para mi que para ella. Todos quedaban deslumbrados en cuanto veían a Kate, pero yo no, no había caído rendido ante ella por su belleza, sino por su inteligencia, su fuerza, su pasión, su ambición en la vida.

Flashback

Corrí a mi salón de introducción a la economía, me quería sentar con Katherine, resulta que ella no era una rubia hueca, que lo único que le importa es si su maquillaje está bien, no ella era muy inteligente, con fuertes opiniones, me encantaba la forma en la que siempre debatía conmigo, me hacía ver las cosas de una forma diferente, me fascinaba su visión del mundo, "tienes que dominarlo o te dominará" yo quería dominarlo con ella.

—Edward— me gritó Jasper.

—No puedo— le grité, él comenzó a correr a lado de mi

—¿Qué pasa hombre por qué tan alterado?

—Necesito llegar temprano, no quiero que alguien más se siente con ella— dije a modo de explicación

—¿Con quién?

—Con Kate

Jasper me acompañó hasta mi salón, llegamos temprano aún no había nadie, me acomodé en mi sitio habitual y comencé a repasar mis notas, si quería una mínima oportunidad ante la implacable señorita Denali, tenía que prepararme.

—Así que una chica— me dijo Jasper con una sonrisa pícara.

—Si, ella es genial— dije un poco distraído, últimamente no habíamos tenido tiempo de ponernos al día.

—Genial— Jasper arqueo ambas cejas en un tono burlón, era lo único que había aprendido en sus clases de psicología a repetir lo que alguien decía.

—Si bien ella es muy inteligente, me hace pensar las cosas de forma diferente, además es muy directa.

—Amigo creo que te has enamorado— me dijo en broma

—Cállate— le dije cuando vi a Kate entrando, se sentó junto a mi cómo era habitual.

—Preséntame— me susurro Jasper

—Kate— llame su atención, levantó la vista de sus notas— te presento a mi amigo Jasper

—Jasper te presento a Kate

Ellos se saludaron y hubo una conexión entre ellos, una camaradería insuperable, en menos de un minuto Jasper consiguió lo que yo no pude en 3 meses, tenían una cita para tomar café con ella. Mire con mala cara a mi "amigo" y prácticamente lo corrí del salón argumentando que la clase estaba por comenzar.

Fin Flashback

—Ahora lo veo en retrospectiva, creo que ese es el día en que se formó la pandilla— me sentía extrañamente cómodo hablando por primera vez de lo que pasó, además el qué Bella sostuviera mi mano ayudaba bastante, ella me mantenía aquí, gracias a ella los recuerdos no me absorbían—Después de él primer parcial, comenzaron las reclutaciones para el equipo de béisbol, a Jasper y a mi nos gustaba jugar, pero nunca pensamos en hacer pruebas, queríamos concentrarnos en los estudios, ya habría tiempo para divertirnos, pero Kate nos obligó prácticamente— sonreí al recordar la energía de Kate—Ya que ella quería entrar al equipo de animadoras solía decir que nosotros teníamos que estar en él equipo, por qué si no ella no tendría a quién animar. Nos aceptaron en el equipo y después de casi un 1 años de conocernos y de 2 meses de ser mejores amigos, le pedí que fuera mi novia— Ella me dijo que aceptaría solo si ganábamos el partido de esa tarde, yo hice todo lo posible por ganar, pero íbamos perdiendo, yo estaba en la banca preparándome para la derrota, cuando ella llego y me beso, me dijo "mi novio no puede perder, es para la suerte"

y me volvió a besar, ese beso me hizo recuperar energía y ganamos el partido gracias a mis carreras. Todo gracias a ella— inconscientemente me llevé la mano a mis labios, vi por el rabillo del ojo qué Isabella cerraba con fuerza sus ojos tratando de reprimir sus lágrimas. —Hey Bella— la obligue a verme, sus ojos destilaban dolor— no tenemos que hacer esto…

—Está bien, estoy bien— siempre tan testaruda— tenemos que hacer esto, tienes que desahogarte y continuar

Narrador POV

A Bella le dolía más de lo que imagino, escuchar la voz de Edward expresar esa devoción por alguien más, claro que el podía amar, solo que no a ella, su corazón siempre estuvo lleno de amor, solo que no para ella, cómo sabía el corazón de Edward tenía grabada a fuego a Katherine, de pronto sus ganas de correr, de regresar a su vida tranquila de hace unos meses la dominaron.

Se sostuvo con todas sus fuerzas a la banca, eso la mantendría en su lugar por lo menos hasta que el terminara de hablar, ¿por que tenia que aparecer?¿por que le había pedido que hablaran de aquello, en lugar de pedirle su libertad?, sabía la respuesta a esta última pregunta, aun amaba a Edward y a pesar de todo lo transcurrido en ese tiempo en el fondo de su corazón aun quería envejecer junto a él. Aun sabiendo que él jamás se expresaría así de ella, que no la amaría cómo a Kate.

—Por favor continua— le pidió, quizás si él seguía hablando del amor tan profundo que le profesaba a Kate, se armara de valor para dejarlo ir.

—¿Segura?— ella se limitó a asentir, sabía que si hablaba terminaría llorando— bien, en navidad la lleve a casa y todos estaban encantada con ella, excepto mi padre, pero él así supongo— se encogió de hombros— cuando íbamos en tercer semestre ella consiguió un trabajo cómo modelo— hizo una cara de disgusto— comenzó a fantasear con ser actriz, se metió al grupo de teatro, pero yo realmente no la apoye— dijo con culpa— ella apareció en la portada de una revista, eso elevó su ego, era hermosa nadie lo podía negar, pero ella no había nacido para ser una estrella de cine.

Un día decidió dejar la universidad, mudarse a los Ángeles, comenzar a probar suerte en Hollywood , yo no quería que se fuera y se lo dije, a ella no le importo— sonrió pero sin alegría— claro que no — negó con la cabeza— a ella no le importaba lo que los demás tenían por decir, Kate hacía su voluntad sin importarle los demás. Se mudo a los Angeles, yo la extrañaba horrores, me sentía incompleto, así que con un poco de persuasión por parte de Jasper, tome un vuelo a los ángeles y le pedí matrimonio, — Bella cerró los ojos, no quería que ninguna lágrima traicionera saliera de ellos al imaginarse el romántico momento— compre el anillo en el aeropuerto— confesó y se rio. Bella miró su anillo de compromiso, se había rehusado a quitárselo era una forma de recordar su pasado, ese anillo había pertenecido a su abuela— jamás pensé en casarme de esa manera, quizás… Ahora que lo pienso bien, no sabia a donde me iba a llevar mi relación con Kate— confesó en susurros— supongo que todo se adelantó

—Regresando a la historia, ella aceptó, la convencí de regresar a su casa, de terminar sus estudios, su padre me lo agradeció profundamente. Decidimos qué nos casaríamos al terminar la universidad, ya solo faltaba 1 año. Así lo hicimos. Nos casamos, compramos la casa de Chicago— Bella no se sorprendió, ella tenía razón ese había sido el hogar de Kate y Edward— comenzamos la empresa, con ayuda de mi abuelo. Después de unos 2 años de casados, Kate decidió que quería ser madre, todo sin preguntarme, no era necesario según ella — acusó un poco enojado— eso desató un par de peleas pero al final terminamos intentándolo por un tiempo, pero no funcionaba, probamos algunos tratamientos, pero nada, de pronto todo se trataba de eso, comenzamos a discutir muchísimo al respecto.

Flashback

Edward llego a casa, estaba sumamente cansado, desde que Kate había dejado la oficina para enfocarse en ser madre, todo el trabajo recaía en él, aún no había conseguido a nadie para remplazarla o mínimo un asistente personal decente que administrara la carga de trabajo de manera más eficiente.

se quitó el sacó, la corbata y fue al refrigerador por una cerveza, no era muy fanático de la bebida, pero gracias a un estúpido tratamiento de fertilidad no podía tomar nada más fuerte cómo le habría gustado.

—¿Edward?— lo llamó Kate desde el piso de arriba—¿eres tú?

—Si, cariño, soy yo— dijo con cansancio mientras se daba paciencia a sí mismo

—Perfecto, perfecto— la escucho susurrar, mientras que comenzaba a bajar con paso veloz. Él se limitó a beber de su cerveza—¿Qué haces?— preguntó horrorizada

—Bebo una cerveza y¿ tu?— dijo burlón

—Edward, sabes que no puedes tomar alcohol, reduce tu conteo de esperma— dijo quitándole la botella de la mano

—Por el amor de dios,¿ puedes solo por hoy parar con eso?

—Es importante que sigamos el tra…

—Basta— le interrumpió— estoy cansado, tuve un día muy duro en la oficina, gracias a que mi directora ejecutiva renunció de un día para otro, sin acomodar sus pendientes o capacitar un reemplazo— le reclamó enojado— lo único que quiero es un momento para relajarme

—Bien, lo comprendo— Kate controló su temperamento, sabía que discutir no era bueno para ella, alteraba sus hormonas de forma negativa. Llevo sus manos a los hombros de su gruñón esposo y comenzó a masajearlo— yo se de algo que podría ayudarte a relajarte— le susurró de manera sexy en el oído

Edward no podía rechazarla, la tomó por la cintura y la colocó a horcajadas sobre él, comenzó a besarla, su piel olía a coco y algunos otros aceites que no pudo reconocer.

—Edward— lo llamó entre gemidos— Edward, debemos hacerlo en la cama— comenzó a explicar— así el semen entra mejor— Edward se detuvo en seco, la tomó y la sentó en el sillón al lado de él, se pasó las manos por el cabello, ansioso, tratando de controlar su carácter

—¿Siquiera quieres hacer esto o solo es parte de otro estúpido tratamiento?¿Aún me deseas?

—Claro que quiero…

—Pues yo no— la interrumpió— estoy harto de escucharte hablar de tratamientos, de técnicas, de posiciones— dijo exasperado— de tener sexo rutinario, aburrido, por obligación, si tanto quieres ser madre toma tu identificación— se levanto del sillón, quería salir de ahí, de pronto se ahogaba— ve a cualquier orfanato y se madre, pero por favor, por esta noche déjame en paz.

Al subir a su auto pudo escuchar el llanto de Kate, pero no se detuvo, comenzó a manejar al bar más alejado de su casa, al diablo el tratamiento, al diablo Kate y su obsesión de ser madre. Ellos eran felices cómo estaban, ¿para que arruinarlo con un bebe? Quizás lo mejor era pedirle el divorcio, ella encontraría a alguien que compartiera su sueño.

Fin Flashback

—Ella estaba dispuesta a tener hijos conmigo o sin mi, se hizo unos estudios a espaldas de mi para fecundación in vitro, le diagnosticaron cáncer de cuello uterino, ella no me dijo nada— Edward cerró los ojos tratando de controlar las lágrimas, era más duro de lo que recordaba, se arrepentía tanto de la forma en la que había tratado a Kate, era su esposa, la amaba, se suponía que tenía que apoyarla hasta el final, en todo sin importar que. Pero lo único que había hecho era lastimarla, reclamarle, burlarse de ella, abandonarla.

Isabella no supo qué hacer, Edward le estaba mostrando sus sentimientos, pero ella no sabía cómo reaccionar, estar dentro de su muro era todo un privilegio, apreciaba que el le permitiera entrar, simplemente tomó su mano entre las suyas les dio un gentil apretón, se las llevó a los labios, trataba de transmitirle todo su amor y demostrarle que no estaba solo, que ella estaba ahí para sostenerlo, apoyarlo, por que era su esposa y lo amaba.

—Con el paso del tiempo ella fue decayendo— omitió la parte en la que ella le mentía, en la que ella continuaba con su obsesión a pesar de todo, la parte donde seguían discutiendo, la parte en la que su matrimonio se quebró por completo— trataba de ocultarlo con maquillaje, diciendo que solo estaba cansada, que simplemente la desanimaba el hecho de que aún no concebimos, yo cómo un estúpido no me di cuenta a tiempo— dijo con rabia— ella moría poco a poco, frente a mis ojos y yo no lo note, simplemente estaba aliviado, por que al menos me dejaba en paz. Un día ella no despertó de su siesta..— la voz de Edward se quebró hasta desaparecer

El cuerpo de Bella cobró vida propia y en un segundo lo tenía entre sus brazos, él se lo había dicho todo, aún la amaba con locura, ella ya lo sabía y lo podía sentir, en cada expresión de él, en su anhelo. Bella lo sostuvo cómo si en cualquier momento se pudiera romper, ella quería mantenerlo ahí, con ella, para siempre, envejecer juntos.

"Sí pero él sigue enamorado de un fantasma, y ni siquiera es del tuyo" le recordó su subconsciente, tenía razón, tenía que protegerse de él, era peligroso.

Alejo suavemente a Edward, tenía que dejarlo ir, lo amaba pero también había aprendido a amarse a sí misma, se tenía que proteger, era la única manera que tenía de sobrevivir después de que le dijera lo que ha pasado en esos 6 meses separados, esos 6 meses que la cambiaron, la hicieron más fuerte, en cuanto le dijera el la odiaría, a pesar de todo y más ahora que sabia el por que.