Respuesta a los Reviews:

Juan. Gar: Hola. Gracias por el review y por tus palabras. No sabes cómo me hace sentir el que esta historia sea una de tus favoritas. En cuanto al capítulo, también es bueno saber que no está tan sobrecargado como lo pensé, pues en realidad en un principio se suponía que volvería al mecanismo de hacer caps más o menos cortos; pero las cosas nunca salen como uno lo imagina. Y sí, es una historia que va para largo, no solo por las tramas OCS y la expansión gamer del contenido original, sino que ha llegado a un punto en que al aprovechar la gigantesca trama entretejida en las dos series (en PJO por el montón de libros y en HP porque HP literalmente tiene posibilidades infinitas) se generaran momentos colosales. Lo único es que también termina sucediendo que caps no muy interesantes (comparativamente hablando) terminen tomando el control. En cuanto a las hechiceras, pues… Aunque tú no lo creas, no es tan difícil. Literalmente se ha dicho algo así como que a los magos como Harry todo se le hace más fácil, y como en PJO hay magos que conocen hechizos OP's (hay un par que pueden robarse los poderes de los Dioses), simplemente te imaginas lo que pasa. Claro que también va para los malos, porque qué es una historia sin un buen villano… En cuanto al Horrocrux, pues… no puedo decirte una cantidad exacta de caps porque a veces me pasa que creó una trama y me sale o más corta o más ligera de lo que pensaba; pero te diré que antes de que vaya a cumplir la misión del Ladrón del Rayo, lo cual significa que técnicamente no falta mucho.

XxSekiryuutteixX: Hola. Muchas gracias por tu review. En cuanto a lo de Hestia, pues por eso fue que propuse agregarla. El Harry de este fic no es un Harry que quiera salvar al mundo, sino que simplemente es uno que quiere proteger a su familia y que cuando ve a alguien en peligro lo ayuda. Hestia, que literalmente es la encarnación de la familia y el hogar, es súper-mega-compatible. En cuanto a lo de Artemisa, pues entiendo lo que dices, pues hay una buena cantidad de fics que los emparejan sobre todo porque usan el dato (incorrecto, pues en PJO no es así) de que Orión es hijo de Poseidon. Además que tienen química porque la Artemisa de PJO jamás mostró realmente ser una feminazi como muchos fics la describen. Hubo unos cuantos momento hasta donde bromeó con él y le dijo que era una muy buena persona… «para ser un hombre» (XD). Dicho eso, no creo que pueda emparejarlos porque sería algo demasiado complicado, y aunque Percy es como el sub-prota, no puedo darle tanto tiempo en pantalla como se lo doy a Harry. De hecho, creo que abra momentos en donde haya que cambiar de sub-prota, si me entiendes a lo que me refiero.

Nightgt429: Hola. Me alegro que te haya gustado la parte de Dionisio y el cap en general. También me alegra que te guste lo de Quirón, porque creo que podría explotarsele un poco más en su faceta de profesor/figura paterna. En cuanto al harem, pues entiendo tu punto y lo anoto, aunque la mayoría de votos terminó hablando. Y sí, aunque es divertido de leer, hay que decirle sáquese de aquí a toda yandere. Sobre todo cuando es una Diosa.

Themaximus: ¡Hola, amigo! Como siempre, muchas gracias por tu review. Me alegro que te haya gustado el capítulo y que las explicaciones y la conversación con Quiron y Dionisio te hayan gustado (sobre todo esto último, porque de ahí parto con un montón de cosas para los dos, ya que son personajes regulares en el campamento). Respecto a lo de Afrodita… pues no creo; pero me pensaré lo de una Diosa Celta, porque gran parte del fic va de la mano con la lógica celta. También tengo que decir que he anotado tus votos, y que más abajo hablo de eso… Con eso dicho, espero que este capítulo te guste, ya que todavía es algo ligero comparado con lo que se viene.

DRACDRAKO: Hello. Thanks for your review… Well no, this is not a crossover as such. It's just that for plot reasons some concepts from other franchises ended up slipping on this. The Steel God thing was simply inserted because it was extremely convenient for me when talking about the Mother Goddesses

Guest: I'm not even sure how to take your comment. I'll just tell you the logical thing: if you don't like it, don't read it. That said, I answer your question if all chapters are like that, no, the quality of the story grows from chapter to chapter, so literally everything is different later on.

Y con eso dicho, ¡capitulo!

Disclaimer: Nada es mío aparte de los OC's y bla, bla, bla.

Capítulo 22: Conociendo el Campamento


Harry decidió hacer lo que hacía cuando tía Marge solía ir a visitarlo: hizo que por sus oídos todo lo que entrara saliera por el otro lado.

Lo que Quirón decía no tenía ningún sentido. Sí, tal vez tuvieran una barrera mágica súper poderosa que ni un Minotauro podía pasar a la fuerza y que solo dejaba entrar (en condiciones normales) a gente relacionada con los Dioses Griegos; pero eso no quería decir nada, ¿cierto? No por eso tenía que ser un Semidiós, ¿verdad?

—«Además, si eso es cierto, ¿cómo encajaría lo otro?»—pensó, a su mente viniendo cierta Dama Cuervo y las dudas que últimamente lo habían estado embargando. Si uno de sus padres (probablemente su padre, pues el juego decía que él y Percy estaba relacionados por parte materna) era un Dios Griego, entonces… ¿Cómo encajaba la señora Booker en todo?

—«¿Sabes? Una vez la Diosa Astrea quiso llevar a la humanidad al camino del bien y acabar con todo mal, razón por la que se re-encarnó a sí misma en una mortal llamada Dice (aunque a la final tuvo que tirar la toalla en su plan) —informó Harmusp —. También una vez la Diosa Némesis se re-encarnó en la princesa Leda que luego dio a luz a los hijos de Zeus: Helena de Troya y los Dioscuros. Por eso es que en muchos lugares de Grecia los tres son adorados como Dioses incluso aunque se supone que nacieron como mortales»

—«¿Tratas de decir que mi madre…?»

—«Solo estoy dando una posibilidad —le aclaró Harmusp —. Yo no soy adivina ni tengo poderes mágicos de observación como tú. Estoy tan perdida como lo estás tú en estos momentos»

Harry guardó silencio al pensar eso, sin saber que pensar. O mejor dicho: sin querer pensar. Le dolía la cabeza al pensar que había un gran secreto detrás del gran secreto de que era un mago.

—«Aunque… —se encontró pensando sin poder evitarlo —. Yo no tengo la ventaja [Divinidad] como Percy… »

Recuerde, jugador, que las ventajas se van añadiendo conforme usted es confrontado por su situación —dijo Aissi de manera plana.

Harry quiso preguntarle si eso quería decir que en realidad si era un Semidiós; pero algo le dijo que la muy troll de Aissi no le respondería directamente por más que le preguntara.

Sacudió la cabeza luego de pensar eso, sintiendo la mirada preocupada no solo de Percy sino también de Quirón, que lucía algo culpable, tal vez pensando que no le había dicho las cosas como debería habérselas dicho.

Harry pensó que no había forma alguna de decir «Ey, uno de tus padres es un Dios» sin que la persona oyente no entrara en algo semejante a una crisis existencial.

—Entonces… —dijo, pensando que Quirón ahora sí debería creerse eso de que no sabía nada—. Este es un Campamento para Semidioses, ¿no?

—Sí —asintió Quirón, cambiando el tema de manera amable, todavía luciendo como si estuviera preocupado por su bienestar. Parecía ser que aparte de habilidades de batalla, también tenía conocimientos de psicología infantil—. Este es un lugar donde los Semidioses pueden aprender y entrenarse, siempre que estén dispuestos a ello, claro está.

—¿Por qué? ¿Acaso hay otros lugares a donde un Semidiós pueda ir? —cuestionó Percy, sonando verdaderamente interesado.

—Pues… —Quirón pensó sus palabras—. Digamos que sí, existen algunas… alternativas. Si eres una Semidiosa, puedes jurar alejarte de toda forma de amor romántico y lady Artemisa te tomará bajo su ala, volviéndote una de sus cazadoras, que son guerreras muy fuertes que gozan de la juventud eterna. También puedes ir a la legendaria isla de Themyscira y probar tu valía ante las Amazonas, quienes te aceptaran como una de sus hermanas y te protegerán de todo.

—¿Y si soy un Semidiós varón? —volvió a cuestionar Percy.

—Bueno… —Quirón miró hacia otro lado—. Siempre puedes mostrarle tu valía a lady Artemisa y volverte una de sus cazadoras.

—¿Pero no Hipólito se unió a su caza siendo varón? —cuestionó Harry, metiéndose en la conversación al ver como Percy se quedaba mirando a Quirón como analizando sus palabras.

—Sí —asintió Quirón, luciendo algo impresionado al saber que conocía ese detalle—. Pero lady Artemisa dejó de introducir varones a su caza luego de ver la tragedia que le pasó al pobre niño como consecuencia de haber renunciado al amor. Ahora solo cuida a las niñas.

—Volviendo el tema del Campamento Mestizo… —dijo Percy, de repente pareciendo querer cambiar de tema. Harry imaginó que por fin entendió lo que significaba «volverse una cazadora» mientras se era varón.

—Este es un lugar que yo fundé hace más de tres mil años —explicó Quirón ante sus palabras, haciendo que Percy pusiera cara de alucinado—. Mientras mis medios hermanos los vigilaban a ustedes los humanos desde arriba en el Olimpo, yo decidí caminar junto a ustedes. Guíe a aquellos que estuvieran dispuestos a ser guiados, e hice uso de aquellos que los Espíritus del Bosque me habían enseñado. Con el tiempo, no solo reyes y reinas mortales empezaron a ponerse bajos mis manos, sino que mis medios hermanos pusieron a sus hijos divinos bajo mi cuidado.

—¿Y sus medios hermanos son…? —preguntó Percy. Harry se preguntó como demonios no caía en cuenta de algo tan obvio.

En respuesta a sus preguntas, Quirón sonrió

Y entonces se levantó de su silla de ruedas… Más o menos. La manta que cubría sus piernas se resbaló, pero sus piernas no se movieron, sino que sucedió algo que lucía como si su cintura creciera por encima de sus pantalones. Entonces, en una escena que a Harry le recordó a la forma en que funcionaba su [Inventario], Quirón empezó a sacar la parte inferior de un hermoso semental blanco de poco a poco, sacando tanto sus patas delanteras como sus cuartos traseros hasta por fin develar que la silla de ruedas solo era algo así como un cascaron vacío —probablemente un objeto mágico cuyo interior era más grande de lo que parecía— que tenía una par de falsas piernas humanas pegadas por delante.

—Ya que tus notas no son tan malas en lo que a mi materia respecta, espero que esto te baste para resolver tu pregunta —le dijo a Percy, sonriendo algo divertido al ver la cara patidifusa que el mencionado tenia al por fin caer en cuenta de con quien estaba hablando.

—Usted es un Centauro —dijo Percy, impactado—. Usted es Quirón, el Centauro.

Harry deseó que Dioniso estuviera ahí para que dijera: «Menuda lumbrera, Percy Jackson»

—Sí —asintió Quirón, sonriendo al ver la cara de Percy—. Soy ese mismo.

—¿Pero no estaba muerto? —cuestionó Percy con muchísimo tacto, haciendo que Quirón hiciera una mueca.

—Ciertamente; pero solo por un tiempo —explicó—. Renuncié a mi estatus divino como hijo de dos inmortales, y morí por el veneno de la Hidra de Lerma. Luego el señor Zeus me alzó como Sagitario para que todos se acordaran de mí y de mis lecciones; pero luego él y el resto de los Dioses decidieron que les servía mucho más como un maestro que como una constelación, y me concedieron este cuerpo y esta vida para hacer lo que más amo en el mundo: enseñar. Desde entonces continué con mi labor como Entrenador de Héroes y seguí ayudando en el campamento que había fundado por el bien de todos ustedes, los Semidioses.

—Eso es… —dijo Percy, mirando a Quirón con admiración, aunque también con algo de lastima. Y eso último Harry lo sabía porque también lo sentía. Las palabras de Quirón sonaban como si los Dioses lo tuvieran en alta estima; pero en realidad parecía como si lo consideraran un objeto. Primero poniéndolo en las estrellas como quien presume de algo muy genial, y luego simplemente cambiando de opinión y reviviéndolo para su conveniencia.

Podía sonar como que Harry estaba criticando mucho a los Dioses; pero no se le olvidaba que Quirón voluntariamente había decidido morir. Él no había querido seguir vivo, y ningún veneno había tenido que ver con el asunto. Siendo un Dios, seguramente podía haberse acercado hacia Asclepios y pedirle que le quitara el veneno o algo así; pero simplemente prefirió morir. El que los Dioses no respetaran eso demostraba que les importaba poco lo que sintieran los demás. No se le hizo difícil imaginárselos amenazando a Quirón para que hiciera lo que querían.

—«Aunque tal vez solo estoy superponiendo mi situación»—pensó, acordándose de la no-señora Booker, que actuaba como una de esas madres controladoras que aparecían en las novelas de su tía Petunia como las villanas que hasta mandaban a golpear a sus propios hijos para luego quedar como las heroínas.

—Pero creo que es mejor si avanzamos para continuar con la explicación —les dijo Quirón, pareciendo cambiar el tema acerca de sí mismo. Con la misma amabilidad que él le había dado, Harry le concedió ese privilegio—. Vengan, acompáñenme. Tienen muchas cosas que ver, y muchos nuevos amigos que hacer.

Y entonces galopó y les hizo un gesto para que lo siguieran.

—Tú primero —le dijo Percy en un susurro, mirando los flancos traseros de Quirón con suspicacia—. Luego de todas esas veces que me tocó formar parte de la patrulla boñiga en los desfiles del día de Acción de Gracias, no confió en la parte trasera de ningún equino

—«Tremendo hijo del Dios de los Caballos»—ironizó Harry al oír eso, aceptando ir primero que Percy. Estaba seguro de que con Quirón no sucedería ningún «accidente»… O al menos eso esperaba.

Empezó a seguir a Quirón luego de pensar eso, Percy siguiéndolo un poco más atrás.

Primero, Quirón les enseñó el campo de voleibol, donde, naturalmente, los campistas jugaban voleibol. No pasó nada interesante como en las películas donde la gente empezaba a usar sus poderes sin ninguna razón aparente como si fuera un videojuego de Nintendo. Lo único que sucedió fue que los chicos que no estaban jugando se le quedaron mirando a Harry y a las dagas (hechas a base de los cuernos de Minotauro) que llevaba, susurrándose cosas como: «¿Es el?» y «Yo creía que era más alto» (lo último hizo que Percy diera una sonrisa que Harry deseó borrarle de la cara)

Decidiendo hacer como si nada pasara, Harry se dedicó a analizar con la mirada a la mayoría de los chicos. La mayoría lucia mayor que él; pero tal vez solo fuera que los Semidioses tendían a madurar más rápido (o, como le dijo Harmusp de manera irritante, que él era muchísimo más pequeño de lo que se suponía). Todos vestían con la misma camiseta naranja que había visto a mucha gente usar. Estaban acompañados por Sátiros, que lucían mayores que Grover y vestían únicamente con camisetas naranjas, sin nada que cubriera sus peludos cuartos traseros.

Como Harry no quería averiguar si todos los Sátiros se volvían locos con la [Bendición Divina de Cernunnos] (y porque además le estaba haciendo sentir extraño la forma en que todo el mundo se le quedaba mirando), desvió la mirada para evitar llamar la atención.

Terminó mirando hacia atrás: hacia la Casa Grande, que, ahora que la miraba bien, en realidad si era una casa MUY grande.

Tenía cuatro plantas, y cada una lucia como si albergara muchísimas cosas. Era del color preferido de Percy y de Sally: azul, aunque también había detalles blancos respecto a la madera de caoba. Encima en el tejado había un águila de piedra, tan realista que Harry temió que de repente cobrara vida y secuestrara a alguien con sus garras para luego llevárselo al Olimpo y hacerle quien-sabe-que-cosas.

Fue entonces cuando vio por la ventana del desván como una sombra se movía.

—¿Hay algo allá arriba? —le preguntó a Quirón, curioso.

—No hay nada viviendo allá arriba. Solo es un desván —le respondió el Centauro, perdiendo su sonrisa al ver hacia donde miraba.

Como Aissi no gritó nada acerca de haber detectado una mentira, Harry supo que decía la verdad. Sin embargo, estaba seguro que algo se había movido en el desván.

—«¿No escuchaste lo que dijo? —le cuestionó Harmusp —. "No hay nada viviendo allá arriba". Es decir, no hay nada "vivo" allá arriba. Lo más probable es que sea un Zombi u otro tipo de No-Muerto… O tal vez un aparato mágico que puede moverse por sí solo»

—«Eh…»—decidiendo que, fuera cual fuera la respuesta, no quería saber más nada, Harry decidió cortar el tema por lo sano.

Quirón también hizo un esfuerzo para que se olvidara del desván.

—Vamos —le dijo tanto a él como a Percy—. Hay mucho que ver.

Se dirigieron entonces a un campo de cultivos donde los campistas recogían fresas mientras unos cuantos Sátiros tocaban flautas de junco.

—En el mundo de los mortales, este campamento es conocido como Delphi Strawberry Service —explicó Quirón, haciendo que Percy pusiera una cara que hizo que Harry imaginara que el nombre le sonaba de algo—. Somos la principal fuente de fresas de todo Estados Unidos. Le suministramos a todos los restaurantes, al punto que no hay ningún restaurante neoyorkino que use fresas sin habérnoslas pedido. También le suministramos al Monte Olimpo. Así cubrimos nuestros gastos y mantenemos a los Dioses contentos.

—Impresionante —exclamó Harry, verdaderamente impresionado.

—No es muy difícil —aclaró Quirón—. El señor D es él Dios de las Cosechas, así que las plantas frutícolas se vuelven como locas en su presencia. Tiene un efecto mayor en los viñedos debido al hecho de que es el Dios de las Uvas y el Vino; pero tenemos prohibido plantar uvas, así que en su lugar plantamos fresas.

Harry asintió al oír eso, acordándose de como Dioniso había sido castigado por Zeus con no poder hacer nada de lo que amaba (aparte de las fiestas y el teatro).

Luego, miró con curiosidad como el Sátiro en el campo de fresas tocaba su flauta, su música provocando que los animalillos y bichos abandonaran el campo de fresas en todas direcciones, como refugiados huyendo de un terremoto.

—Eso es [Magia del Bosque] —dijo Quirón ante su mirada—. No es como la magia que tú y los de tu clase usan. Esto es más como un poder relacionado con los Espíritus de la Naturaleza. Los Sátiros, que han recibido la bendición del Dios Pan, son la raza a la que mejor se les da hacer uso de este tipo de poder.

—«¿Hmn?»—un poco de curiosidad se deslizó por la mente de Harry al analizar esa frase —. ¿Eso quiere decir que la [Bendición Divina] de Cernunnos también me permitiría hacer algo semejante? »—se preguntó, antes de negar con la cabeza, imaginándose a sí mismo tocando una flauta mientras peleaba contra Asterios y Alecto, que podían matarlo de un solo golpe. Realmente, no parecía un poder muy práctico para la batalla.

—«Aunque tal vez no haga falta tocar un instrumento —le señaló Harmusp —. Podrías cantar»

A la mente de Harry vino la imagen de sí mismo cantando, causando que un montón de animales le cayeran encima a sus oponentes como si fuera una especie de versión masculina de una muy poderosa Blancanieves guerrera.

Por su parte, ver el Sátiro hizo que Percy pareciera acordarse de Grover.

—Grover no tendrá problemas, ¿verdad? —le preguntó a Quirón—. Quiero decir… ha sido un buen protector. De verdad.

¡Ping!

[¡Mentira detectada!]

Quirón suspiró. No pareció que le hiciera falta una Aissi para darse cuenta que Percy solo decía aquello para salvar a su amigo

—Vamos —les dijo, empezando a galopar—. Echaremos un vistazo al bosque.

Caminaron entonces un poco, hasta llegar al punto en donde Harry pudo ver una gigantesca vastedad de bosque. Ocupaba por lo menos una cuarta parte del valle en donde se ubicaba el Campamento Mestizo, con árboles tan altos y gruesos que a Harry no se le hizo muy difícil imaginarse que había un Treant malvado entre ellos esperando a que cualquier insolente se le acercara para poder matarlo.

—Los bosques están bien surtidos, por si quieren probar; pero les recomiendo que vayan muy armados —les dijo Quirón de pasada.

—¿Bien surtidos de qué? —cuestionó Percy, como esperando que Quirón le dijera que se refería a que había muchos árboles de manzanas o de peras.

—Ya lo verás —sonrió Quirón de una manera que hizo que Harry quisiera que, fuera lo que fuera, no quisiera verlo—. El viernes por la noche hay una partida de «capturar la bandera»… Hablando de eso… —Quirón los miró con curiosidad—. ¿Tienen espada y escudo?

—Bueno… —Percy miró a Harry, como preguntándole si cosas horribles pasarían si los Dioses del Olimpo se enteraban que tenía una espada. Al no recibir nada grave de parte de Harry, dijo: —. Tengo una espada; pero no tengo un escudo.

Quirón desvió entonces su mirada en dirección a Harry.

—¿Y tú, Harry?

—Yo soy un mago —respondió Harry, a pesar de que sabía que sonaba muy infantil—. Los magos no usan espadas y escudos.

—Tienes razón —asintió Quirón—. Y por eso es que los magos casi siempre mueren salvajemente cuando un monstruo se les acerca demasiado. Luego de que termine el tour pasaré por la armería y te traeré unas cuantas armas —dijo de manera tajante, luciendo bastante acostumbrado a tratar con niños caprichosos.

Harry en realidad no era un niño caprichoso. Era solo que la idea de usar una espada mientras sufría su estatus [Desnutrido] no le motivaba mucho.

Pero aunque Quirón probablemente ya se hiciera una idea de su condición física (si Kayla lo había hecho, obviamente el Primer Medico también lo haría), Harry prefirió no comentar nada al respecto. No quería convertirse en ese niño al que todo el mundo trababa como si fuera de cristal.

—Continuemos con el tour —dijo Quirón, solo para empezar a galopar una vez más.

Terminaron llegando al campo de tiro con arco, donde todo el mundo miró a Quirón como si fuera un Dios que había ido a iluminarles con su sabiduría. Nada extraño, tomando en cuenta todo lo que Harry sabía.

Lo que a Harry verdaderamente le llamó la atención fue ver a Kayla explicándoles a unos cuantos chicos como debían usar el arco de manera adecuada.

—Oh. Hola —le saludó una vez que lo vio. Luego miró a Quirón—. ¿Vienes a hacer el relevo, Quirón?

—En realidad…

ZAZZ.

—Lo siento —se disculpó un chico que, de no ser por un rápido y ágil movimiento de Quirón, casi deja al Centauro Entrenador de Héroes sin cara.

—Creo que si hace falta un relevo —suspiró Quirón, mirando a aquel niño como si no fuera la primera vez que hiciera algo como eso.

Inconscientemente, Harry se le quedó mirando a Percy.

—¿Qué? —cuestionó el mencionado, luciendo de repente ofuscado—. ¿Tengo algo en la cara?

—Creo que tú y ese chico se llevarían bien —sonrió Harry burlonamente.

—¿Puedes entonces encargarte del tour de estos muchachos? —cuestionó Quirón, impidiéndole a Percy decir o hacer cualquier cosa.

Kayla asintió

—Sin problemas.

Quirón asintió al oír eso, solo para entonces posar su mirada en el niño que casi se convirtió en un Centauro-slayer, y suspirar

—Vamos, Logan. Todavía tienes que practicar.

Quirón se fue junto con el tal Logan luego de decir eso.

Kayla entonces los miró a ambos.

—Ahora que lo noto, no nos hemos presentado incluso después de todo lo que pasó hace un rato—señaló ella, haciendo que Harry se diera una palmada mental. Como ya se sabía su nombre, no se había dado la molestia de preguntárselo, y tampoco se había presentado. Había sido tan descortés que no se le hizo muy difícil imaginarse a la señora Booker mirándolo de donde sea que estuviera mientras lo miraba con decepción y ansias asesinas.

Ignorante de sus pensamientos, Kayla se presentó:

—Mi nombre es Kayla Knowles. Soy una hija de Apolo.

—Yo soy Percy Jackson. Soy hijo de Sally Jackson —respondió Percy, acarreando una sonrisa divertida de parte de Kayla.

—Y yo soy Harry Potter —se presentó Harry a lo último—. Y soy hijo de… bueno, ya ni siquiera estoy seguro de quien soy hijo.

—Así estamos todos en un primer momento —le sonrió Kayla—. Para mí fue incluso más difícil, porque conociendo a mi padre no estaba muy segura realmente de cómo es que una deidad era mi progenitora.

—Espera, ¿ya conocías al Dios Apolo? —preguntó Percy al oír la parte de «padre».

—No —negó Kayla —. Me refiero a mi otro padre. Mi padre mortal.

Percy se le quedó mirando con confusión.

—Soy hija de dos hombres —le explicó Kayla de manera sencilla, no pareciendo especialmente reticente a contar el hecho.

—Ah —exclamó Percy de manera inteligente, no pareciendo saber que más decir. Harry le dio un codazo en el hombro para que evitara decir o hacer cualquier estupidez.

Miró hacia Kayla.

—Disculpalo. Es solo que…

—No. Descuida —le restó importancia Kayla con una mano—. Yo lo entiendo. Yo también estuve cuestionando todas mis clases de biología cuando me enteré. Puedo parecer muy calmada; pero es solo porque he tenido unos largos seis meses para adaptarme al hecho.

—¿Llevas seis meses aquí? —le cuestionó Harry al oírla.

Kayla asintió.

—Me enteré de que era un Semidiosa poco tiempo después de que emigré de Canadá —ella se le quedó mirando luego de decir eso—. Hablando de eso, tu acento es un poco extraño. ¿De casualidad tú también eres de otro país?

Harry le asintió.

—Si. Soy de Inglaterra. Llegué hace unos cuantos días.

—Me gusta Inglaterra —reveló Kayla, sonriéndole —. Tienen un té muy delicioso.

Harry contuvo las ganas de fruncir el ceño. ¿Por qué todo el mundo pensaba en Inglaterra y lo primero que decía era cosas acerca de té o Mary Popins?

—Pero creo que es mejor si continuamos con el tour —dijo Kayla, sacando a Harry de sus pensamientos—. Ni les preguntaré que es lo que han visto, porque todo el mundo siempre hace el mismo tour de Quirón. Es casi como una tradición.

—Okey —asintió Harry, tratando de evitar sonar molesto por lo del té.

Kayla continuó entonces con el tour. Primero los llevó al lago de las canoas, lugar que pareció interesar bastante a Percy («cosas de hijo de Poseidón», pensó Harry). Luego los llevó al campo de lanzamiento de jabalina, de donde se fueron rápidamente cuando una jabalina casi los vuelve brocheta.

Pasaron a continuación a los establos.

—Estos son los establos, que no le gustan a Quirón para nada —les señaló Kayla la edificación desde afuera y a una buena distancia. Oliendo un poco, Harry se dio una idea de porque no entraban —. Aquí guardamos a los Pegasos y a los caba…

—¿Pegasos? —la interrumpió Percy, luciendo bastante emocionado.

—Sí —asintió Kayla, no pareciendo molesta por ser interrumpida—. Antes también teníamos Grifos e Hipogrifos; pero se ponían muy agresivos con todos luego de que algún tonto los insultara o los tratara mal, así que buscamos una especie más… amable.

—Puedo entenderlo. Los Pegasos son geniales —asintió Percy. Harry decidió ahorrarse el comentario acerca de lo lindo que era que Percy defendiera a sus familiares. Pensó que, aparte de que rompería la tapadera de su primo, a Percy no le haría muy feliz escuchar eso.

—«Imaginate entonces cuando nos encontremos con monstruos hijos de Poseidón —comentó Harmusp —.Y lo digo porque hay MUCHISIMOS. En serio, más que Dios del Mar parece Dios de los Monstruos. Es sorprendente que tu primo no tenga poderes relacionado con convertirse en monstruo o algo así»

Al oír eso, Harry trató de imaginarse a Percy convirtiéndose en monstruo como una versión marina de Hulk; pero lo único que le vino a la mente fue algo así como el Monstruo Sireno Come-Cosas Azules, lo cual era incluso más gracioso de lo que sonaba.

—Creo que te van a gustar las clases de equitación —le comentó Kayla a Percy al ver como lucia bastante interesado en los Pegasos, con sus palabras salvando a Harry de la vergüenza de explotar en carcajadas de manera espontánea.

Fue entonces que pasaron por la armería, donde Kayla no les dijo gran cosa aparte de lo obvio (que ahí guardaban las armas), dieron un vistazo por un gigantesco estadio que Kayla les dijo era una arena de batalla donde a veces los hijos de Ares le rompían los huesos a los otros campistas, dieron otro vistazo por el lago de las canoas (pero solo porque Percy quiso volver allí) y terminaron junto al «salón de artes y manualidades», que básicamente consistía en dos edificaciones de tamaño medio: una donde Kayla le dijo que los hijos de Apolo (sus hermanos), los hijos de Atenea y los hijos de Dioniso —«Polux y Castor»— solían hacer cosas artísticas como dibujar y meterle un lápiz en los ojos a los niños de Ares que fueran a irritarlos, y otra donde los hijos de Hefesto hacían lo que su padre hacia: forjar cosas.

Básicamente, una era una tienda de arte y otra era de armas. En la de arte no pasó nada interesante; pero en el camino a la de armas se encontraron con una chica que se dirigía hacia la forja.

—¿Oh? —ella les dio una mirada curiosa, solo para entonces centrar su mirada sobre las dagas de Minotauro y sonreír—. Supongo que debes ser el chico nuevo, ¿cierto?

Asintiendo, Harry miró encima de su cabeza

[Nyssa Barrera —Herrera]

[LV 16 ]

—Mi nombre es Nyssa —dijo la ahora revelada como Nyssa—. Y yo soy junto con mis hermanos quienes te hicimos esas dagas, así que espero que te estén gustando.

—Yo soy Harry Potter —se presentó Harry—. Y si me agradaron las dagas, aunque por los momentos he tenido la fortuna de no tener que usarlas.

—Creeme que eso durará poco —le sonrió Nyssa, como si ya se imaginara que de un momento a otro se iba a meter en un combate. Harry casi creyó que lo conocía desde hace mucho al ver eso.

Nyssa entonces desvió su mirada a Percy, causando que este se presentara. Mientras lo hacía Harry, se le quedó mirando por curiosidad, un tanto sorprendido de que fuera una hija de Hefesto. De alguna manera imaginó que los hijos de Hefesto serían… feos y muy musculosos. Nyssa, aunque si lucía un tanto tonificada, no era fea. Llevando unos pantalones de unos pantalones de camuflaje, una camiseta de tirantes que dejaba a la vista sus brazos tonificados («más musculosos que tus brazos», le dijo Harmusp con un cantarín tono irritante) y un pañuelo rojo sobre una desordenada mata de cabello moreno, lucia más como el tipo de chica que se preparaba para sobrevivir y salir lo menos horrible que pudiera que como el tipo de chica que se preocupaba por ser bonita y resaltar tanto como pudiera su belleza personal. Era como una de esas heroínas de las películas de acción: carismática, no muy bien vestida o maquillada y pareciendo muy dispuesta a agarrar una ametralladora y llenar de plomo a todo aquel que le molestara.

Era, en pocas palabas, muy distinta a lo que Harry pensaba de un hijo de Hefesto. Se le hacía más fácil imaginársela como hija de Ares. Internamente se preguntó como era posible que el Dios más feo de todos (que no lo decía él, lo decían los mitos) tuviera una hija como esa.

—«Habría que suponer que su madre es una mujer bastante hermosa —aportó Harmusp —. Eso, o simplemente a Hefesto las Semidiosas le salen guapas y los Semidioses no. Al fin y al cabo, por alguna razón parece tener bastantes hijos para un Dios súper feísimo»

—¿Entonces están en medio del tour? —le preguntó Nyssa a Kayla, recibiendo un asentimiento de esta (y al mismo tiempo salvando a Harry de escuchar las teorías de Harmusp de como Hefesto lograba conquistar a las mujeres). Al ver eso, Nyssa entonces dirigió su mirada hacia Harry y Percy—. Pues lo diré antes de que se me olvide: bienvenidos al campamento. Siempre es bueno es ver gente nueva que esté dispuesta a traerte materiales.

—¿Materiales? —cuestionó Harry, confundido.

—Cuando un monstruo muere, de manera automática su cuerpo físico se dispersa y su alma se va al Tártaro —explicó Nyssa—; pero a veces, en contadas ocasiones, una parte de su cuerpo queda, llena de los poderes de ese monstruo. Creo que los mejores ejemplos posibles son la [Cabeza de Medusa] y la [Piel del León de Nemea], aunque esos cuernos que llevas ahí también entran bajo esa categoría.

—Ya veo —dijo Harry, pensando que eso sonaba sospechosamente similar a la forma en como obtenía cosas con su poder del juego—. Y a ti y a tus hermanos le gusta que los Semidioses les traigan esos materiales, ¿verdad?

Nyssa asintió.

—Siempre es divertido e interesante forjar algo y ver qué es lo que resulta. La mayoría de nosotros, los hijos de Hefesto, no heredamos poderes muy aptos para la batalla; pero todos heredamos el don divino de Hefesto para forjar cosas, don que permite que podamos forjar armas de un nivel que incluso nosotros nos asombramos. Yo y mi capitán somos los mejores en ese sentido, siendo los mejores herreros de todo el campamento, así que siempre que necesiten algo pueden venir hacia y se los haré… por un buen precio, claro está.

—¿Precio? —cuestionó ahora Percy, mirando a Nyssa como si fuera una usurera.

—La buena vida en este campamento es algo cara —respondió Nyssa, sin importarle un comino el como Percy la miraba—. Cuando faltan armas las hacemos gratis y a veces también nos emocionamos y regalamos cosas, como es el caso de las dagas del chico de ojos verde de ahí; pero por lo general, si quieres que te hagamos algo bueno, nos tiene que dar una buena cantidad de dracmas. Así yo y mis hermanos cubrimos nuestros gastos y nos compramos lo que nos haga falta para la forja.

—Okey. Eso tiene sentido —dijo Harry, agradeciéndole a Nyssa con la mirada por las dagas gratis, causando que esta le restara importancia con un gesto de la mano—. Pero tengo una pregunta: ¿qué son dracmas?

—Es la moneda que usamos en este campamento: la moneda que usan todos los que están entrometidos en el mundo de los Dioses Griegos —explicó Kayla. Sacó una moneda del bolsillo luego de decir eso—. Ten, aquí tengo una para que la veas.

Harry agarro entonces la moneda y la analizó con la mirada. Era una moneda del tamaño de una galleta de aperitivo, tenía por un reverso la cara de lo que parecía ser Zeus y por el otro un águila (que probablemente también fuera Zeus). La moneda se destacaba especialmente porque parecía estar hecha de oro puro.

—En la antigüedad esta moneda la usaban los griegos, y era hecha a base de plata —explicó Kayla, agarrando la moneda y guardándosela en el bolsillo una vez que se la tendió—. Creo que todavía los mortales de Grecia usan dracmas de plata en la actualidad; pero los Dioses solo usan oro, así que estas están hechas de oro. Por lo mismo no sirven de mucho en el mundo mortal; pero aquí son imprescindibles. Puedes usarlas para… cosas del campamento —Kayla le dio una mirada a Nyssa, quien le sonrió a ella y a Harry—, y también puedas usarlas para hacer [Mensajes Iris]

—¿ [Mensajes Iris]? —cuestionó Percy, luciendo tan cansado como Harry de estar en la posición de preguntón.

—Es un mensaje hecho con el poder de Iris, la Diosa de los Arcoíris que junto a Hermes sirve como Mensajera de los Dioses —respondió Kayla—. Buscas un arcoíris o un fenómeno visual de luz que se le parezca y le sacrificas una dracma a Iris, quien te muestra una imagen arcoírisgráfica de la persona con la que quieres hablar. Según Quirón, antes también existían los [Mensajes Arce] que eran hechos a base del poder de Arce, la gemela de Iris, lo cual permitía que los [Mensajes Iris] funcionaran mucho mejor, tal y como si tuviéramos dos operadoras de teléfono; pero durante la Titanomaquia, las hermanas se pelearon y Arce escogió ser la Mensajera de los Titanes, terminando encerrada en el Tártaro luego de que Zeus le arrancara sus alas y acabara con los [Mensajes Arce].

—¿Le arrancó las alas? —cuestionó Percy con horror, aunque también con una cara que indicaba que se preguntaba la razón del porqué en primer lugar una Diosa tenia alas.

Kayla asintió, luciendo como si quisiera cambiar apresuradamente de tema.

Harry decidió ayudarla.

—Supongo entonces que estaremos viéndonos bastante de ahora en adelante —le dijo a Nyssa, quien había quedado un poco fuera de escena—. No sé por qué; pero tengo la sospecha que voy a terminar trayéndote varios materiales dentro de pronto… junto con una debida comisión, claro está.

—Que Hefesto te oiga, chico —le dijo Nyssa con una sonrisa—. Y eso es todo de mi parte por hoy. Voy a la forja. Si me necesitas puedes encontrarme ahí, aunque a veces también estoy en la cabaña nueve.

Nyssa se fue y se adentró en el edifico de la forja luego de decir eso.

—Bueno —dijo Kayla al ver eso—, continuemos con el recorrido.

Kayla entonces les mostró otro épico sitio de Semidioses: un gigantesco lugar lleno de duchas, vestuarios y letrinas… lo cual sonaba y se veía muy genial, pero no olía tan bien como sonaba. Según Kayla, en las partes de las duchas no olía tan mal; pero a Harry le bastó y sobró con oler las letrinas para darse una imagen del lugar.

—De todas maneras —añadió Kayla al ver la mirada de ambos—, las cabañas también cuentan con duchas… Aunque no creo que ustedes puedan usar las de la cabaña once.

Y así, sin que explicara porque no podrían usar las duchas de la cabaña once, Kayla los guio a un anfiteatro, donde fueron recibidos por un chico rubio de ojos azules con apariencia playera (que a Harry se le hizo familiar de algún lado) y un chico afroamericano con apariencia… pues afroamericana.

—Por sus miradas, deduzco que las clases de música no fueron muy bien —comentó Kayla con diversión.

—Basta con decirte que dos chicos necesitan cristales nuevos para sus gafas —comentó el chico rubio. Will Solace, por lo que Harry espió por encima de su cabeza.

—Hay muchos instrumentos que nunca volverán a ser los mismos —se lamentó con tristeza el chico afroamericano de nombre Austin Lake.

De no ser porque Kayla lucia tan triste como el chico Austin, Harry se habría reído.

En su lugar, decidió presentarse.

—Mi nombre es Harry Potter. Soy el chico nuevo —dijo, sin creerse que de verdad le había llegado el día en que le tocara decir eso—. ¿Ustedes son…?

—Mi nombre es Will Solace —se presentó Will.

—Y yo soy Austin Lake —dijo por su parte Austin.

—Los dos son mis medios hermanos —añadió Kayla—. Son hijos de Apolo como yo.

—Ah —comentó Harry, evitando comentar que se había imaginado eso al ver a Will, pero no al ver a Austin. Le dio la impresión de que sonaría racista si llegara a decir eso.

—Sé lo que estás pensando, y no me ofendo —le sonrió Austin—. Yo sé que todo el mundo se imagina que los hijos de Apolo por lo menos tienen la piel blanca; pero no me acomplejo por eso. Mis dotes musicales hacen que nadie dude de mi paternidad… y además no soy el único hijo de Apolo que es de color.

—Perdón —se disculpó Harry—. Es solo que como los Dioses son Dioses, no puedo evitar imaginármelos de alguna manera y luego pensar que su poder divino hizo que todos sus hijos salieran como mini-clones de ellos.

—No es nada raro. Todo el mundo piensa lo mismo —dijo Will por su parte—. Pero los Dioses no tienen ADN, así que no trates de buscarle la lógica a cosas como esas. Cuando conozcas a los hijos de Atenea entenderás de lo que te hablo.

—¿Los Dioses no tienen ADN? —cuestionó Percy, quien había quedado por completo de lado.

Una rápida presentación suya después, Will le contestó su pregunta.

—No, no lo tienen. Según Quirón, un Dios es una masa de energía pura que representa algo, y que tiene mente y personalidad propia. Las masas de energía, como bien te lo imaginaras, no tienen ADN. Los Dioses todavía tienen icor corriendo por sus venas de una manera semejante a la sangre y además usan términos como «madre» o «padre» para identificarse; pero realmente no hay algo más allá que los ate. Solo las madres y los padres son los que sienten algo así como ataduras emocionales por sus hijos

—Nosotros no somos Dioses, así que pensamos en nuestros hermanos como hermanos —explicó Austin—. Pero a los demás ni le prestamos atención porque nos terminaría doliendo la cabeza. Lo digo por si de casualidad te topas a dos miembros de cabañas distintas besándose y todo eso.

—Supongo que es bueno saberlo —exclamó Harry, ya deshaciéndose de su extraño árbol familiar donde trataba de ver en qué lugar quedarían los hijos de Afrodita (pues ella era hija de Urano, ¿no?)

—Continuando con el tour —dijo Kayla, haciendo que la atención de Harry regresara al tour—. Este es el anfiteatro. Como puedes ver, aquí se dan las clases de música, las cuales están a cargo de mis hermanos.

—Para mi desgracia —dijo Will—. Tengo que dar clases de música, ayudar en la enfermería y además tengo que hacer todo lo que hacen los demás campistas. De no ser porque entre mis hermanos hay gente más dotada respecto a la arquería, creo que también harían que yo diera clases de arquería y muriera por sobrecarga de trabajo.

—Tal vez si yo no estuviera aquí —sonrió Kayla, sonando un poco arrogante, aunque por la forma en que la miraban sus hermanos parecía ser que decía la pura verdad. Ella continuó luego de decir eso—. Aquí también, por falta de mejores lugares, hacemos obras de teatro. Me dijeron que antes no las hacíamos; pero que desde que llegó el señor D las hacemos para entretenerlo. Quirón dice que es un «sacrificio» por su «protección».

—«Eso no suena tan mal»—pensó Harry, viendo como Kayla y sus hermanos no parecían especialmente disgustados por participar en obras de teatro.

—Mi obra favorita es la Ilíada —reveló Will, sonriendo—. No me gusta para nada cuando de vez en cuando me toca ser Paris; pero amo ser Patroclo, Incluso aunque al final me muero.

—Yo también amo ser Patroclo —reveló Kayla, haciendo que Harry y Percy le dedicaran una mirada confundida—. Es mucho mejor que ser Aquiles, Héctor, o, Apolo santísimo no lo quiera, Helena. A todos los Aquiles les va muy mal cuando les toca enfrentarse contra nuestra Pentesilea, y de Héctor y Helena ni te hablo.

—«¿Exactamente por qué ella hace de Patroclo?»—se preguntó Harry. Entendía que las mujeres podían hacer lo que quisieran; pero, teniendo personajes femeninos, ¿por qué hacer un personaje masculino?

—«Oh, Harry. Pobre niño ignorante —Harmusp negó con la cabeza, totalmente decepcionada —. Se nota que tú no entiendes la esencia de Patroclo. Es extremadamente natural que una mujer lo interprete; de hecho, es mucho mejor si una mujer lo hace. Estoy segura que Aquiles también pensaría lo mismo»

—«Eh… ¿okey?»—respondió Harry, sin entender nada.

—A mí me gustaría ser Teseo —dijo Percy por su parte, ocasionando que los niños de Apolo lo miraran como si fuera tonto.

—Teseo no participa en la Ilíada —le dijo Austin, aunque parecía que entendía a lo que Percy se refería.

—En cuanto a ti… —Will analizó a Harry con la mirada—. Creo que harías una muy buena Medea. Hasta tienes sus ojos y color de pelo.

Harry se sonrojó del enojo.

—¡Medea ni siquiera participa en la Ilíada! —dijo, molesto ante la sonrisa divertida de Percy.

—«No te preocupes —le dijo Harmusp —. Cuando nos toque de Medea, haremos que a él le toque de Jason. Así podremos destriparlo con tranquilidad... O también podemos envenenarlo cuando sea Teseo»

—«¿Tú si sabes lo que es una obra de teatro, cierto?»—le cuestionó Harry, algo alertado al ver como Harmusp no parecía estar jugando.

—No hay nada malo con ser Medea —le sonrió Kayla—. Es un poco loca; pero ser una heroína trágica que hace todo por aquellos que ama solo para al final ser traicionada y enloquecer también tiene su encanto. Es mucho mejor que Helena.

—Además, todo el tiempo los hombres hacen de mujeres —dijo Austin—. Ya sabes. Antes las mujeres eran esclavas y no podían hacer nada, mucho menos interpretar sus propios papeles.

—Bien. Esta charla es muy interesante y llena de cultura; pero debo volver a la enfermería —dijo Will de pronto—. Voy a atender a las personas que han sido mordidas por Clarisse.

—¿Tienen una perra llamada Clarisse? —preguntó Percy de casualidad (Harry sabía que le gustaban los perros), ocasionando que un montón de sonrisas aparecieran en la cara de los niños de Apolo por alguna razón.

—En realidad —sonrió Will—, la perra del campamento se llama Drew.

—¡Will! —lo regañó Kayla ante la mirada confundida de Harry y Percy, aunque Kayla lucia como si estuviera haciendo un gran esfuerzo para no reírse.

—Vamos —Will le sonrió, empezando a marcharse—. No pude desaprovechar el momento. Se tenía que decir y lo dije.

Él se fue luego de decir esas palabras que por alguna razón que Harry no entendió sonaron muy épicas.

—¡Los espero en la enfermería! —le escuchó Harry gritar a los lejos.

—¿Por qué nos esperará en la enfermería? —cuestionó Percy, ocasionando que Austin y Kayla desviaran la mirada.

—Vamos. Continuemos con el tour —desvió Kayla la pregunta, empezando a alejarse de Austin mientras se despedía de él—. Ya falta poco para llegar al final.

—«¿Me tendré que preocupar?»—pensó Harry, acordándose de que Nyssa le había dicho que dentro de poco tendría que usar su regalo y teniendo presente el que Will esperaba verlo en la enfermería

—«Luego de todo lo que hemos pasado, no creo que exista algo en este campamento por lo que tengas que preocuparte —le respondió Harmusp —. A menos que de casualidad nos topemos con otro hijo de los Tres Grandes que por alguna razón nos quiera matar o si alguien convoca a un monstruo legendario nivel Medusa; pero las posibilidades de que algo como eso suceda no son muchas…. Más o menos como…»

—«Mejor dejalo hasta ahí»—la interrumpió Harry, sabedor de que «posibilidades ínfimas» en el diccionario Harmuspiano significaba: «Probablemente pasará, y te dolerá MUCHO»

—Este es el pabellón —les dijo Kayla luego de un cierto tiempo, mostrándoles un pabellón exterior rodeado de blancas columnas griegas sobre una colina que miraba al mar, que tenía una docena de mesas de piedra de picnic y que no tenía techo ni paredes—. Aquí comemos todos los miembros de las cabañas

—¿Qué hacéis cuando llueve? —preguntó Percy.

—¿Qué no escuchaste lo que dijo Quirón? —contestó Harry en lugar de Kayla—. Hay una barrera mágica. Probablemente la lluvia rebota y se va para otro lado.

Kayla asintió ante sus palabras, indicando que eso era exactamente lo que pasaba.

Y entonces, al final les mostró las «cabañas»… que en realidad eran más como unas especie de bungalows que como cabañas.

Había doce, una por cada olímpico por lo que Harry suponía. Estaban junto al lago dispuestas en forma de U, con dos al fondo y cinco a cada lado. Eran, en pocas palabras, las construcciones más estrambóticas que Harry había visto en su vida. Salvo porque todas tenían un numero de metal encima de la puerta (las cabañas con números impares estaban a la izquierda y las que tenían números pares estaban a la derecha), no se parecían en nada. La número nueve (Hefesto, recordó Harry), por ejemplo, tenía chimeneas como si fuera una pequeña fábrica; mientras, la cabaña siete —que Kayla le dijo con orgullo era su cabaña: la cabaña de Apolo— parecía estar hecha de oro puro, brillando tanto que parecía que alguien se había robado el [Carro Solar] de Apolo para usarlo como fuente de iluminación.

Había mucho más detalles extraños en todas las demás cabañas (la cuatro, que Harry suponía era la de Deméter, tenía tomateras pintadas en las paredes, su techo era de hierba autentica y además alguien había escrito «¡Los cereales mandan!» en la pared de entrada); pero Harry, concentrado en el tour de Kayla, no les prestó mucha atención mientras centraba su mirada en el sitio al que todas las cabañas llevaban: una zona comunitaria que media aproximadamente lo mismo que un campo de fútbol, y que estaba moteada de estatuas griegas, fuentes, arriates de flores y un par de canastas de básquet.

Pero hubo algo que se robó la atención de Harry de inmediato, sintiéndose casi atraído hacia ello: se trataba de una gran hoguera rodeada de piedras. Era algo insignificante, poca cosa comparada con las doce cabañas que estaban a su lado casi como si la arroparan para protegerla; pero hubo algo que hizo que Harry centrara toda su atención sobre ella. Algo casi… instintivo. Igual que una mosca atraída hacia la luz.

Y de repente, mientras miraba, igual una chispa que surgía de manera espontánea, le pareció que una chica surgía de la nada. Era una chica más o menos como de su edad, rondando entre los nueves y los once, aunque como vestía con túnica y velo y estaba muy lejos de su posición a Harry se le dificultó mucho el atisbar sus rasgos. Al principio, le pareció que ella estaba parada detrás de la hoguera, cuidándola con cariño y evitando que se apagara; pero tras un rápido parpadeo, algo extrañó sucedió con su visión y sucedió que, igual que si sus gafas hubieran estado sucias y de repente se las hubiera limpiado, la imagen cambió como si fuera un extraño fenómeno visual, y vio como en realidad la chica estaba parada sobre la hoguera.

El primer impulso de Harry fue correr a ayudar a aquella niña. ¡Ella iba a morir quemada! Pero, mientras se preparaba para correr como loco, analizó más la imagen, y vio que la niña no parecía estar quemándose de ninguna manera. Al contrario, parecía como… ¿cómo si el fuego proviniera de ella?

—«Vale. Esta niña o es una Diosa, o es algún tipo de espíritu»—fue lo que pensó Harry mientras trababa de afilar su mirada para ver si encima de la cabeza de aquella niña estaba su identidad divina; pero lamentablemente estaba demasiado lejos para entender lo que significaban aquellas letras.

Fue entonces que la niña, tal vez sintiendo que alguien la miraba, miró en su dirección.

Incluso a lo lejos, a Harry se le hizo imposible no ver lo poco de su rostro que su velo dejaba ver. Aquella niña era desproporcionadamente hermosa, teniendo el rostro como de una especie de princesa de la antigua Grecia. Era elegante, sereno y regio; pero, curiosamente, no era imponente, opresivo u arrogante. Al contrario, el rostro de aquella niña lucia amable. Perfectamente tratable a diferencia de una Diosa loca como la señora Booker, que era tan hermosa como malvada.

Y al mirar a los ojos de aquella niña —que parecían brillar casi como si estuvieran hechos de fuego— Harry reafirmó su opinión. No supo la razón; pero solo con su mirada una oleada de calidez le invadió. No calidez como si se estuviera quemando, sino como la calidez que sentía en esos momentos tan agradables con su nueva familia. El tipo de calidez que los Dursley nunca le habían dado: la calidez de un hogar. Un hogar que rebosaba de amor y felicidad.

De repente, sintió ganas de llorar; pero se contuvo mientras veía como la niña fruncía el ceño, dedicándose entonces a analizarla a ella. Tal vez fuera arrogante de su parte; pero creyó que también pudo ver de alguna manera algo acerca de ella; ver que ella era bondadosa, amable y que amaba dar amor (hogareño) a los demás… Pero, al mismo tiempo, no supo porque su rostro le parecía tan solitario. No había tristeza en su mirada y ni siquiera resignación: ella parecía estar felizmente contenta con su posición. Y sin embargo, lucia tan sola. Era como si ella viera perfectamente natural dar amor y no el recibirlo. Estar ahí pero ni siquiera ser notada.

No podía ser una Diosa, entonces. Una Diosa era arrogante. Una Diosa oprimía a las personas a su voluntad. Una Diosa hacía y deshacía sin tomar en cuenta la opinión de los demás. Incluso Atenea, que apoyaba a los héroes, había convertido a Aracne y Medusa en monstruo simplemente porque las dos la ofendieron. Hasta Artemisa, que protegía a los niños y las mujeres, era como una feroz mamá oso que destruía todo lo que se le pusiera por delante mientras protegía lo que estaba tras su espalda.

Aquella niña no parecía ni en el sueño más loco de Harry como si de repente se fuera a convertir en un Demonio loco que destruía todo a su paso. Lucia como la encarnación misma de la amabilidad.

—«Bien. Sea quien sea, voy a hablar con ella»—pensó. Fuera lo que fuera esa niña, quería hablar con ella. Con un poco de pena se dijo que era porque quería sentir más de esa calidez que parecía emanar; pero también era porque sentía que había algo muy mal en que pareciera estar tan sola. Casi tan sola como… como él lo había estado antes de conocer a Harmusp y a Sally.

Pero entonces concentró su atención en aquella niña, y vio como ella de repente ya no estaba por ningún lado.

—«¿Se fue?»—se cuestionó, mirando entonces a Percy y Kayla, quienes no lucían como si hubieran notado su brusco cambio de atención. Es más: ni siquiera parecían haberse dado cuenta de la existencia de aquella niña.

—«Harmusp… »—le empezó a cuestionar a su compañera al ver eso.

—«Yo también lo vi —le respondió su compañera de inmediato, su voz quebrada de una manera que lo hizo sentir muy mal por ella —. No sé cómo; pero creo que ella estaba usando algún tipo de poder para evitar ser notada. Nosotros simplemente vimos a través de eso, y esa fue la razón por la que caímos en cuenta de su presencia»

—«Un poder para evitar ser notada… »—repitió Harry, de repente a su mente viniendo las palabras de la no-señora Booker acerca de la [Feith Feida] y como esta servía para aturdir la mente de los mortales y los inmortales —. ¿Acaso esa niña…?»

—Ey, ¿qué sucede? —le preguntó Percy con curiosidad, mirando con extrañeza su forma de actuar.

Harry decidió no decirle nada. Si aquella niña no había querido dejarse ver, entonces él no era quien para hablar de su existencia.

—Nada —dijo, haciendo uso de todos sus poderes de [Actuación]—. Solo estoy impresionado por todo esto.

Percy no pareció creerle mucho su «nada»; pero al final pareció no darle mucha importancia, y todo el tour volvió a la normalidad.

Pero Harry se dijo que cuando viera a Quirón le iba a preguntar acerca de esa niña. ¡Él, que había fundado el campamento, seguramente debía saber quién era!

—«Aunque también tengo mis sospechas»—se dijo. Eran pocas las Diosas griegas relacionadas con el fuego, y sobre todo con las hogueras.

Fue entonces que Kayla continuó con el tour luego de darle una mirada entre extrañada y preocupada (cosa que Harry no supo muy bien el porqué lo hizo sentir algo avergonzado).

Así, Harry vio las dos cabañas del final: la cabaña uno y la cabaña dos. Las dos, hechas de mármol y llenas con columnas, parecían un mausoleo para una pareja real: elegante, regio, muy bonito, pero para nada adecuado para que una persona durmiera ahí. A Harry no se le hizo muy difícil imaginarse a sí mismo durmiendo ahí solo para que de repente se le apareciera un espíritu y fuera maldecido de por vida…. O de muerte.

Mirando un poco más, ambas cabañas tenían unas cuantas diferencias. La uno era más grande y voluminosa no solo que la cabaña dos sino también que las demás cabañas, como si quien la hubiera hecho pensara que el tamaño era lo más importante y que ser más grande demostraba que era mejor que todos los demás. También sucedía que las puertas de la cabaña uno estaban hechas de bronce pulido y relucían como si Quirón les hubiera lanzado un hechizo para que nunca se pusieran sucias, de modo que brillaban y de vez en cuando parecía como si le recorrieran rayos.

La dos, mientras tanto, era más elegante, aunque igualmente altiva y llena de presunción. Sus columnas rodeadas de guirnaldas eran más delgadas que las de la cabaña uno, aunque de todas maneras era la segunda cabaña más grande de todas. También estaba adornada por todos lados de pavos, lo cual hizo que Harry recordara que una vez había leído que los pavos eran el símbolo del materialismo, la arrogancia, la presunción, el excesivo amor por uno mismo y demás cosas narcisistas.

Dicho eso, pudo parecer raro, pero a Harry no le dio tan mala espina. De alguna manera sintió que si se acercara un solo pelo a la cabaña uno terminaría explotando; pero que con la cabaña dos no le pasaría eso. A lo sumo que si se portaba mal terminaría muriendo mientras dormía y alguien le cantaba canciones de cuna.

Naturalmente, eso tampoco era muy atrayente; pero comparado con explotar era mucho mejor. No le fue muy difícil correlacionar esa clase de impresión con una Diosa en específico, sobre todo porque algo le dijo que una Diosa como la señora Booker —«totalmente maternal»— daría un visto bueno a esa cabaña diciendo que era «digna de una reina».

—Supongo que son las cabañas de los Reyes del Olimpo —aventuró.

Kayla asintió, no luciendo muy feliz de estar cerca de esas cabañas.

—Parecen vacías —comentó Percy.

—Algunas la están —explicó Kayla—. De hecho, la cabaña dos junto a la cabaña ocho son honorarias. La cabaña ocho a veces es ocupada por las cazadoras de Artemisa; pero la cabaña dos siempre está vaciá. Por favor no hagas ni el amago de acercarte a la puerta.

—¿Para que ponen una cabaña que nadie vaya a utilizar? —hizo Percy una pregunta muy inteligente, causando que Kayla lo mirara con alarma, casi como si esperara que la cabaña dos de repente se convirtiera en una estatua gigante de Hera que lo aplastara con sus pies mientras gritaba: «¡Morid, incrédulo!». Conociendo los mitos de Hera como los conocía, Harry no encontró la idea para nada improbable.

—Todos los Dioses tienen que ser honrados —dijo Kayla con nerviosismo, mirando al cielo como viendo si había pavos asesinos dispuestos a matarlos a todos—. Sobre todo una Diosa tan majestuosa como la gloriosa Reina del Olimpo.

—Ya… —dijo Percy con suspicacia, mirando a todos lados como preguntándose si había una Hera escondida por algún lado.

—Ahora que dices eso… —dijo Harry de repente—. Veo nada más doce cabañas; pero hay muchísimos más Dioses en la mitología griega… Es decir, ¿por qué ni siquiera hay una cabaña del Dios del Inframundo? —preguntó a lo último con curiosidad. Hades le caía muy mal por lo que le había hecho a Sally; pero él no había sido quien había construido el campamento. No había ninguna razón por la que uno de los Tres Grandes no tuviera una cabaña, aunque fuera una honoraria.

—Digamos que aquí los hijos de Hades no son muy recibidos luego de todo lo que hizo Hitler —respondió Kayla, no pareciendo tampoco muy orgullosa de lo que estaba diciendo.

—¿Hitler era hijo de Hades? —comentó Percy con impresión—. Vaya, eso explica muchas cosas.

—Mejor continuemos con el recorrido —respondió Kayla.

Harry quiso decirle que no le había respondido su pregunta acerca de porqué no había más de mil cabañas; pero de alguna manera pensó que no obtendría una verdadera respuesta con lógica y sentido. Al fin y al cabo, estaba hablando de Dioses.

Continuaron entonces con el recorrido, donde Harry tuvo que usar sus grandes poderes de dar patadas en la espinilla para evitar que Percy hiciera una tontería, pues al parecer quería entrar en la cabaña tres (que, estando hecha de lo que parecía ser una piedra gris tachonada con pechinas y coral, debía ser la cabaña de Poseidón). Como Harry no quería que Zeus empezara a lanzarle rayos a su primo (o peor aún: que mandara a Hera a matarlo), evitó el intento de Percy a toda costa, dando como resultado una Kayla que los miraba confundida mientras Percy lo veía con molestia y sobaba su adolorida espinilla, la cual Harry había golpeado con una patada rebosante de poder eléctrico.

Luego pasaron por la cabaña cinco, que, por la forma en que todos los campistas dentro de ella se peleaban mientras sonaba música rock, debía ser la cabaña del Dios de la Guerra: la cabaña de Ares (y no la de Kratos, como el muy gracioso de Percy había dicho). Era una cabaña de rojo brillante pintada muy mal, como si las personas que la hubieran pintado le hubieran lazado cubetazos hasta ver que hubiera cambiado de color. Además, la cabaña tenía el techo rodeado de alambre de espinos y tenía una cabeza disecada de jabalí (símbolo de Ares) colgaba encima de la puerta. Brevemente al verla, Harry se preguntó si tal vez Ares era su padre solo por curiosidad (pues no se sentía muy maniaco homicida); pero, imaginándose a la señora Booker por alguna razón como su madre (que tampoco estaba muy seguro de la idea), pensó que de una relación como esa lo único que podría salir sería un montón de ciudades destruidas, mucha gente muerta y un Ares tirado en el piso mientras gritaba por su mamá y se encontraba lleno de cicatrices producidas por el pico de un cuervo (que también era su símbolo, ahora que Harry se acordaba. Y también el de Odín y mucho otros Dioses de la Guerra…).

Dejando de lado eso, lo único que Harry le llamó la atención de la cabaña fue una chica que parecía ser la jefa de toda la parranda de malvados (cosa impresionante, porque mandaba a gente más vieja que ella). Era una chica de unos catorce años y de un largo pelo greñudo, del tipo que probablemente nunca había visto un cepillo en toda su vida (aunque Harry no era quien para hablar de pelo). Ella usaba la clásica camiseta del Campamento Mestizo que usaba todo el mundo; pero en talla XXL y debajo de una chaqueta de camuflaje, con su parte inferior consistiendo de una falda como de guerrero griego. Para decirlo de manera sencilla, si Nyssa era la heroína —buena— de una película de acción, entonces aquella chica era el personaje principal —peleonero— de una película de peleas y matanzas sin sentido. Lucia capaz de hacer llorar de miedo a ese tal Sub-Zero del que Percy le había hablado… O tal vez de enamorarlo de un puñetazo.

Era un poco aterradora; pero comparada con la señora Booker era como una amorosa quinceañera que amaba darle abrazos a todo el mundo. Harry no sintió para nada de miedo hacia ella. La tal Annabeth que había visto hace un rato en realidad le había aparecido más aterradora.

Y había que destacar que aquella niña hizo su intento para intimidarlo, porque cuando lo vio a lo lejos a él y a Percy soltó una carcajada malévola y muy sonora, como si se creyera villana de una serie de los ochenta o de novela mexicana.

Kayla lució un poco preocupada al ver eso; pero Percy pareció tan tranquilo como él. Luego de ver a Tiamat, el Primer Monstruo del Mundo, en primera plana, aquella niña debía parecerle hasta adorable.

Siguieron andando entonces con total tranquilidad.

—No hemos visto más Centauros —comentó Percy.

—La mayoría vive por las Islas Británicas —contestó Kayla, haciendo que Percy mirara a Harry como si él debía haber sabido eso solo porque era británico—. Todavía hay unas cuantas tribus por aquí en Estados Unidos: en específico en la frontera con México; pero son, este… ¿Cómo decirlo en palabras simples…? —Kayla pareció no saber cómo expresarse.

—¿Fiesteros? —aportó Harry, acordándose de lo que había visto en el [Observar] de Dioniso.

—Más bien salvajes, barbaros, crueles, malvados y sanguinarios —dijo Kayla en su lugar, solo para asentirle de manera contemplativa—. Pero sí. Quirón dice que hacen unas fiestas muy buenas… aunque nos dijo que no podríamos ir a ellas hasta que tuviéramos más de mil años. No estoy muy segura de la razón.

—Yo tampoco me la imagino… —dijo Harry con ironía, imaginándose yéndose a una fiesta solo para que de repente un Centauro borracho (o peor aún: drogado) tratara de buscarle pelea y le vomitara su sangre venenosa, que Harry recordaba era tan potente que había matado al mismísimo Heracles.

(Pensando en eso, no pudo evitar que era algo irónico que Heracles hubiera muerto envenenado luego de haber matado a su maestro Centauro nivel Dios con una flecha envenenada. Seguro que Átropos y sus hermanas se rieron mucho al orquestar aquello)

—Oh, mira —dijo Kayla con ligera sorpresa, sacando a Harry de sus pensamientos—. Parece ser que Annabeth los está esperando.

Harry rápidamente desvió la mirada al oír eso, aunque no tan rápido como Percy, quien probablemente estaba poniéndose en modo alerta por si aquella chica volvía a sacar el tema de que babea cuando dormía.

La chica rubia les devolvió una mirada crítica a los dos. Harry no supo porqué tuvo la impresión de que ella pensaba que tenía que ver algo especial en él; pero la tuvo y mucho, sobre todo porque de alguna manera ella luego miró a Percy como diciendo: «Bien, tú me sirves mejor. Espero que no me falles»

O tal vez pensaba, llena de curiosidad científica: «¿Cuánta será la cantidad de baba que este chico puede expulsar por la boca mientras ronca?». Era muy difícil de saber por la cara que ponía al mirar a Percy.

Decidiendo que era mejor si se concentraba en otra cosa, Harry reparó en que aquella chica estaba leyendo un libro en griego antiguo, al parecer de arquitectura. Por un momento se impresionó por eso, pero luego a su mente vino el recuerdo de que Percy también podía leer y hablar griego de manera automática (aunque para nada bien, porque las palabras le salían al azar como una ametralladora), y pensó que tal vez era una cosa de Semidioses griegos.

—«Otro punto más a mi favor para el hecho de que no soy un Semidiós —se dijo de manera triunfante —. Yo no puedo leer griego antiguo»

—«Tal vez seas un Semidiós defectuoso»—le rompió Harmusp su burbuja al mismo tiempo que lo insultaba.

—¿Y Quirón? —le cuestionó la tal Annabeth a Kayla, evitando que Harry entrara en una discusión con Harmusp.

—Tomó las clases de arquería del mediodía —le respondió Kayla—. Yo di el recorrido en su lugar.

—¿Alguna razón por la que tardaran tanto? —cuestionó Annabeth luego de asentir, mirando a Percy como si pensara que toda la culpa de la tardanza la tenía él. O tal vez seguía extremadamente impactada por su capacidad para babear.

—Mis pasos son más cortos que los de Quirón —fue la respuesta de Kayla, a lo que Annabeth asintió, entendiendo.

—Bien —dijo, para entonces mirar a Harry y a Percy (sobre todo a Percy) y decir: —. Vengan los dos conmigo.

Annabeth entonces los guío hasta la cabaña once, aunque decir guiar era algo un poco sensacional, ya que solo estaban como a cinco metros de distancia.

En fin. Harry vio la cabaña once, que era la única cabaña que lucía como uno se esperaría que luciera la típica y vieja cabaña de campamento… con énfasis en la parte de «vieja». El umbral estaba muy gastado; la pintura marrón, desconchada. Parecía como si se hubieran gastado todos los materiales para construir la cabaña de Zeus y Hera y luego hubieran hecho la cabaña con las migajas que les sobraba. Lo único que no lucían tan gastado (palabra clave: tan) era el símbolo de una vara con dos culebras enroscadas que estaba debajo del número de la puerta. Un caduceo, recordó Harry que se llamaba, al mismo tiempo que recordaba el Dios cuyo símbolo era un caduceo.

—¿Por qué estamos entrando a la cabaña de Hermes? —cuestionó, causando que Annabeth lo mirara con ligera impresión.

—¿Así que estas al tanto de que el caduceo es el símbolo de Hermes? —comentó con ligero respeto, mirándolo como queriendo encontrar rasgos familiares en él, solo para luego negar con la cabeza y concentrarse en su pregunta—. Normalmente dejaría que lo descubrieran por su propia cuenta; pero yo nunca niego una pregunta que pueda contestar, sobre todo para alguien que comprende la importancia de la sabiduría… Veras… ¿Harry? —al recibir un asentimiento, Annabeth continuó—. Tú y el chico babas son «por determinar». No sabemos quiénes son sus padres, así que no sabemos en qué cabaña ponerlos. Hermes es el Dios de los Caminos, los Viajeros y de la Transición, así que todos aquellos que van de un lado para otro (incluyendo los muertos) reciben su protección. Esta cabaña representa ese hecho, así que naturalmente ponemos a la gente «por determinar» aquí.

—¿Y no hubiera sido más fácil construirle unas cabañas honorarias a Hestia y demás deidades del hogar y la hospitalidad, y poner a la gente ahí? —cuestionó Harry mientras sin querer a su mente venia la imagen de la chica hoguera.

—Probablemente —asintió Annabeth, concordando con él—. Si yo hubiera construido este campamento, lo haría tal como tú dices. Sería mucho más equilibrado y no haría que la cabaña once quedara tan… Bueno, ya lo veras por ti mismo.

Annabeth les hizo una seña para que pasaran primero que ella, lo cual era muy raro, porque a Harry la señora Booker le había enseñado que las damas pasaban primero que los hombres.

Dejando de lado eso, pasó por el umbral de la cabaña junto a Percy, quien lucía algo molesto (probablemente por lo de ser el «chico babas»).

Y de inmediato entendió a lo que se refería Annabeth. La cabaña once estaba llena de chicos y chicas, muchos más que el número de literas. Había sacos de dormir por todo el suelo. Parecía más un gimnasio donde la Cruz Roja hubiera montado un centro de evacuación que una cabaña.

Pero a Harry lo que más le llamó la atención fue que todos los chicos estaban mirándolo a él y a Percy, como depredadores viendo una nueva presa (cosa que lo hizo acordarse de que Hermes también era el Dios de los Ladrones). Harry no estaba muy seguro; pero supuso que esa era la parte en donde debía dar su mejor impresión y hacer que todo el mundo dijera: «Guau. ¡Mira, ese es Harry! ¡Quiero ser su amigo!»

Harry no tenía ningún talento para esa clase de cosas, así que se quedó paralizado mientras se sentía muy nervioso y estúpido. ¿No se había enfrentado a Alecto y Asterios sin temblar?, no pudo evitar preguntarse. ¿Qué eran unos cuantos chicos (así fueran Semidioses) comparados con un Minotauro y una Furia?

Pensar eso solo lo hizo sentir más estúpido, porque siguió estando muy nervioso. Miró entonces a Percy, esperando recibir un apoyo moral del increíble hermano mayor que él tanto presumía ser; pero Percy estaba paralizado como él, aunque lucia más distraído que nervioso. Tal vez, supuso Harry, estaba quemando sus neuronas para planear una forma de vengarse de Annabeth por llamarlo «chico babas»

—¿Y bien? —les urgió Annabeth por detrás de ellos, luciendo arrepentida de haberlos dejado pasar primero—. Vamos, avancen.

—«Bueno —se dijo Harry al oír eso, llenándose de todo el poder de confianza que su [Mente del Jugador] podía otorgarle —, ¡hora de dar mi mejor impresión!»

Fue entonces que, naturalmente, se tropezó con sus propios pies y casi se cae de cara, quedando como un completo idiota. Un par de risitas se escucharon al instante, pero todo el mundo fue lo suficiente amable como para no decir nada.

Pero Harmusp no era todo el mundo.

—«Que decepcionante»—dijo ella con vergüenza ajena.

La cara de Harry enrojeció de ira y vergüenza al oírla. El único consuelo que sintió en esa situación fue que el distraído Percy también se tropezó e hizo el ridículo como él. Todo un ejemplo del hermano mayor que todo el mundo quería tener.

Annabeth los miró a los dos como si quisiera fingir que no los conocía.

—Percy Jackson, Harry Potter —dijo a la final, endureciendo su voz tanto como podía—, les presento a la cabaña once.

—¿Normales o por determinar? —alguien preguntó nada más oírla.

—Por determinar —respondió Annabeth de inmediato, causando que todo el mundo se quejara.

Fue entonces que un chico algo mayor que los demás se acercó, causando que todo el mundo quedara en silencio, igual que una manada de lobos beta que repente veía llegar al alfa.

Y nada más verlo Harry entendió la razón. El tipo era bastante impresionante, más o menos lo que Harry se esperaba cuando oía alguien decir «Semidiós masculino». Era de unos dieciocho o diecinueve años, y era bastante alto, como un poco más del metro ochenta. Era muy musculoso, aunque más de constitución de corredor que del tipo Hulk. Vestía una camiseta de color naranja y sin mangas, pantalones cortados, sandalias y un collar de cuero con cinco cuentas de arcilla de distintos colores. Tenía una enorme cicatriz blanca recorriéndole desde el ojo derecho hasta la mandíbula, lo cual debería hacer que luciera feo y poco genial, pero terminaba haciéndole lucir más impresionante, como si le dijera al mundo: «Yo terminé así; pero ustedes terminaran un millón de veces peor si se enfrentan a mi»

Era muy genial, y Annabeth también debía pensar lo mismo, porque su rostro estaba sonrojado y miraba al chico como si fuera una súper estrella de cine o su héroe de la infancia.

Podía sonar duro; pero a Harry no le importaba si Annabeth estaba enamorada o no, así que se concentró en el chico, no porque estuviera enamorado como Annabeth (como la muy graciosa de Harmusp había dicho), sino porque quería analizar su «poder de batalla».

Y no se decepcionó en base a lo que su imagen gritaba.

¡Ping!

[Nombre: Luke Castellán].

[Edad: 19 años]

[Título: Líder de la Cabaña Once].

[Raza: Semidiós]

[Estatus: Vivo].

[Rango de relación con el usuario: Neutral (pero va al ritmo de «posible niño/hermano tonto que debo cuidar»]

[Probabilidad de relación amorosa: 0% (Por esta vía nunca lograras nada)]

[LV 35 ]

[HP: 3.330/3.330]

[MP: 1.300/1.300]

[ATK: 1. 932]

[DEF: 8, 56%]

[ATK. MAG: 6, 34%]

[DEF. MAG: 5, 17%]

[STR: 35]

[VIT: 40]

[END: 40]

[AGI: 40]

[DEX: 40]

[MAG: 20]

[INT: 25]

[WIS: 25]

[CHA: 35]

[LUC: 0 (Atropos y sus hermanos están enseñadas con los Semidioses))

[Rasgos: Humanoide. Masculino. Divino. Candidato a Acero]

[Luke Castellán es hijo de Hermes y May Castellan. Es uno de los Semidioses de mayor edad en el Campamento Mestizo, y está entre los mejores guerreros del Campamento a pesar de que no cuenta con grandes poderes divinos. Odia a su padre; pero quiere a todo el Campamento como su hogar (familia), y naturalmente acoge a todo nuevo campista como un hermano/a pequeño/a. Considera a Annabeth como su inestimable hermana pequeña, siendo la segunda persona más importante en toda su vida. También está locamente enamorado de Thalía Grace (la persona más importante en su vida), en quien piensa durante las noches calientes en donde está solo y necesita auto-consuelo, o cuando está con cualquier otra chica. Su cicatriz es un resultado de un encuentro con Ladón, el Dragon del Jardín de las Hespérides a quien la propia Hera crío como su hijo junto con la Hidra de Lerma y le enseñó todo lo que sabe respecto a cómo hacerles vida un infierno a los Semidioses, y ser cruel, voraz y malvada. Él odia a los Dioses de una manera indescriptible; pero su base es la de una muy buena persona]

[Luke no tiene una muy buen opinión sobre ti; pero en cierta forma se le hace fácil y agradable tratar con gente como tú, que luce débil, enclenque, desprotegida, desorientada y que parece necesitar la ayuda de alguien. Es algo así como el instinto de un hermano mayor o el complejo de un héroe. De Percy piensa algo similar]

[Ventajas]

[Divinidad (C: La aptitud (potencial) para ser un Espíritu Divino. Originalmente [Rango B] por ser hijo de uno de los Doce Dioses del Olimpo, el odio de Luke hacia lo divino ha reducido el rango… Otorga una mejora del 30% de daño en contra de seres de [Divinidad] inferior y le permite atravesar ciertas invulnerabilidades)

[Niño de Hermes: El poder de la sangre del Mensajero de los Dioses. Dota de milagros y poderes basados en la [Autoridad Divina] del mencionado Dios y además dota de la [Divinidad]. Como un caso pasivo, también incrementa las habilidades de elocuencia (actuación) y las habilidades relacionadas con el robo en un 100%. También mejora la capacidad de esquivar ataques en un 10%]

[Instinto (Afilado): El instinto nato de un Semidiós, que es un «nacido para la guerra». Ha sido afilado e incrementado en base a las experiencias cercanas a la muerte, así que además de incrementar la chance de causar crítico en un 10% también incrementa la capacidad de esquivar y el daño critico en un 10%]

[Natural Avanzado (Espadachín): Talento innato que solo se ve cada cien años. En este caso, hacia la espada. La experiencia personal ha incrementado el efecto base en adición, así que esta ventaja ha sido mejorada desde su versión normal, teniendo los efectos de incrementar su efectividad con la espada en un 100%, reducirse así mismo el daño de los espadachines enemigos que no cuenten con esta ventaja en un 25%, incrementar su capacidad para esquivar ataques de espada en un 10%, e incrementar su chance de crítico con una espada en un 10%. El único demerito es que la efectividad de las otras armas se reduce en un 90%]

[Corredor y Ladronzuelo: Versión reducida de la [Autoridad Divina] de Hermes. Reduce a la mitad el número de «pasos necesarios para realizar un acto», duplica el «número de movimientos que se puede realizar en un solo instante» y da la capacidad inmediata para manipular (mentalmente) las cerraduras. Este es el poder del hijo de Hermes, que es un Dios-de-Todos-los-Oficios]

[Vengador/Justiciero de Acero: Las injusticias causan dolor, y el dolor fortalece. Igual que una espada (de acero) hervida por las flamas de la ira, la resolución de Luke se ha manifestado como algo digno de alabanza, y como tal parece haberse vuelto un «guerrero que lucha por los suyos». No hay una madre que defender; pero la familia inmediata (los Semidioses) naturalmente requiere ser protegidos de los malvados padres (los Dioses), así que el daño se incrementa de manera automática en un 100% en contra de todo aquello que cuenten con el rasgo [Divino]. Puede decirse que es la espada de la Justicia; pero mientras la carga de dolor aumenta, la línea entre lo bueno y lo malo disminuye, y ese sentimiento —bueno— no luce muy distinto de la venganza. Esencialmente, esta es la debilidad humana que crece mientras lo hace la fortaleza. Dependiendo de lo que pase, puede que el nombre cambie]

[Suspiro Trágico de Ananké: ¿?... «Es simplemente inevitable [que yo actué por tu culpa]», así que… ¿?... Mientras la situación parece volverse lo que no debe, todo vuelve hacia la marcha correcta desde la mano de Luke. Se pueden crear milagros; pero estos no necesariamente tienen que ser buenos o favorecedores, y naturalmente tampoco tienen porque siempre ayudar al usuario. No es más que la Dama Suerte jugando con los humanos]

[Análisis de Aissi: ¿Piensas que ser veloz no es un gran poder? ¡Pues Luke te demostrará lo contrario! Tal vez no tenga un gran poder bruto o capacidad de supervivencia como un cierto hijo de Poseidón; pero de diez ataques siempre suele esquivar nueve, y mientras su rival se prepara para atacar él ya ha atacado dos o tres veces. Esencialmente podría decirse que es un atacante veloz: no muy fuerte ni muy resistente, pero muy habilidoso y con una alta capacidad para causar crítico. Tomando en cuenta tu forma de pelear centrada en esquivar y atacar a larga distancia, probablemente mueras a los pocos segundos si te le enfrentas cuando él cierre distancia. Este no es el tipo de rival al que puedas derrotar de un golpe súper poderoso. Debes ser más veloz que él si quieres sobrevivir]

—«Guau»—se dijo Harry, impresionado. No parecía la gran cosa; pero era porque no parecía la gran cosa que era impresionante. Percy se mojaba y obtenía un montón de poderes de la nada. Este tipo, por el contrario, había logrado alcanzar un gran nivel de destreza sin nada de eso. Si a eso se le sumaba que tenía una versión mejorada de la ventaja que Percy también poseía, había que decir que verdaderamente era alguien de quien hablar.

Dicho eso, Harry no pudo evitar confundirse con unas cuantas cosas. ¿Por qué Luke odiaba tanto a los Dioses? ¿Por qué Ananké le había dado un «suspiro trágico» de su poder? Y la pregunta más importante de todas: ¿a qué se refería el juego con que Luke pensaba en esa tal Thalía Grace en las noches calientes en que necesitaba de auto-consuelo?

—«Pfff »—Harmusp explotó en risa repentinamente.

Harry quiso preguntarle qué demonios era tan gracioso; pero tuvo que verse obligado a regresar a la realidad gracias a unas palabras de Luke.

—Bienvenidos, Harry, Percy. Siempre es agradable ver caras nuevas —dijo Luke con una sonrisa, ignorando como todo el mundo parecía pensar que ya había suficientes caras en la cabaña once—. En esta cabaña siempre hay espacio… Por ejemplo, ustedes dos pueden quedarse en ese hueco en el suelo, si no les molesta compartir hueco por supuesto —dijo todavía sonriendo, aunque se notaba que el decir lo último le había salido forzado.

Harry miró el hueco que le estaba ofreciendo Luke.

—«Con todo y lo de compartirlo con Percy, sigue siendo mejor que la alacena debajo de las escaleras»—se dijo. Por lo menos el hueco no tenía polvo, arañas muertas, gusanos y demás cosas horribles.

Regresó a la realidad rápidamente cuando Annabeth decidió presentar a su aparente ídolo.

—Éste es Luke —dijo, su voz sonado de repente algo aguda. Pero cuando Percy la miró y Annabeth cayó en cuenta de cómo lucia, frunció el ceño y su expresión se volvió dura como piedra, mirando a Percy como si le dijera: «¿Qué me ves, chico babas?»

—Soy el consejero de la cabaña —agregó Luke al ver como Annabeth estaba muy ocupada en lucir ruda y para nada como una fangirl—. Y por lo mismo, seré su consejero durante el tiempo en que estén aquí.

—¿Y cuánto tiempo vamos estar aquí? —cuestionó Percy, mirando a Annabeth con el ceño fruncido y también mirando el hueco con el ceño fruncido.

—Buena pregunta —contestó Luke, quien también parecía haberse preguntado lo mismo—. Simplemente te diré que hasta que los determinen.

—¿Y cuánto tardará eso? —preguntó ahora Harry, verdaderamente curioso.

Todo el mundo lo miró entonces, como reparando en él.

Y luego todos se rieron.

Harry no entendió el porqué de las risas; pero tuvo que confesar que se sintió bastante mal al escucharlas

—Vamos —les dijo Annabeth, su ceño de repente llenándose de un poco de compasión al verlo—. Les enseñaré la cancha de voleibol.

—Ya la hemos visto —le contestó Percy, luciendo todavía algo enojado.

—Vamos —le repitió Annabeth, agarrándolo del brazo y jalándolo de una manera sorprendente. A Harry solo le bastó con que le echara una mirada para seguirla como un niño bueno.

—«Esta chica sí que es aterradora —pensó Harry, pensando que la señora Booker sin duda le daría su aprobación a Annabeth —. Pobre del idiota que le toque ser su pareja»

Percy estornudó en aquel momento.

—¿Por qué hiciste eso? —cuestionó luego de secarse la nariz con la manga de su camisa, cosa que hizo que Harry lo mirara ya con un poco de enojo. «Para salvarme del ridículo mientras tú estabas muy concentrado mirándola», quiso decirle; pero se contuvo a la final.

—Tienen que esforzarse más —dijo Annabeth mientras se separaba de él, ignorando su pregunta. Ella le echo una mirada algo compasiva a Harry luego de hacer eso, antes de poner cara dura una vez más —. Yo misma he estado en una situación similar a la de ustedes, así que puedo comprenderlos; pero, realmente, deben esforzarse mucho más. Sobre todo tomando en cuenta que…

Annabeth negó con la cabeza y guardó silencio, como si hubiera estado a punto de soltar información clasificada.

—«Odio que la gente haga esto»—no pudo evitar pensar Harry. Odiaba que incentivaran su curiosidad y no le dijeran nada.

Hablas como si pudieras comprender nuestra situación dijo Percy, ya menos enojado pero todavía con el ceño fruncido . ¿Acaso tú sabes lo que es pelear contra un Monstruo y que alguien cercano a ti termine en un estado horrible?

Más de lo que crees susurró Annabeth con tristeza, aunque Harry alcanzó a escucharla. Ella luego se volvió a endurecer después de decir eso . ¡Pero no hables así de la batalla con el hijo de Pasifae! ¿Sabes cuándo chicos en este campamento desearían haber gozado de la oportunidad que tú tuviste? ¿De la oportunidad que ustedes tuvieron? —añadió luego de echarle una mirada penetrante a Harry y a las dagas de Minotauro.

Percy la miró como si estuviera loca.

—¿La oportunidad de qué? ¿De morir?

—¡De poder demostrar tu valía! —le respondió Annabeth con enojo, antes de darse cuenta de la escena que estaba armando y suspirar, calmándose—. Tú no lo comprendes. Entiendo y lamento lo que pasó a tu madre; pero, descontando eso, para mí la oportunidad de estar en la situación que tú estuviste seria…

Una voz hosca la interrumpió

—¡Pero bueno! ¡Miren lo que veo! ¡No uno sino dos novatos!

Harry se volvió de inmediato nada más oír eso. La chica de aspecto peleonero da la cabaña cinco avanzaba hacia ellos, acompañada de un chico mayor que ella pero que se movía como si fuera su esclavo, y de tres chicos y tres chicas más que la seguían como si ella fuera su reina o algo así.

Mirando encima de su cabeza, Harry entendió el porqué de tanta zalamería

[Clarisse La Rue —Líder de la Cabaña Cinco]

[LV 30 ]

—Clarisse —suspiró Annabeth al verla, teniendo un aire de «debí habérmelo imaginado»—. ¿Por qué no evitas molestarme y te largas a pulir tu lanza o algo así?

—Claro que lo haré, señorita Princesa —sonrió Clarisse al oírla—. Así no te dolerá tanto cuando te atraviese con ella el viernes por la noche.

¡Erre es korakas! —replicó Annabeth entonces. Un susurro rápido del muy confundido Percy-traductor le reveló a Harry que eso significaba «¡Anda a dar de comer a los cuervos!», lo cual, tomando en cuenta cómo eran los cuervos de la señora Booker, Harry interpretó que significaba algo así como «¡Vete al infierno!»

—Os vamos a pulverizar —le respondió Clarisse en consecuencia, pero un parpado le tembló. Quizá no estaba segura de poder cumplir su amenaza, quizás consideraba que el temblor en los parpados era algo muy intimidante

Se volvió entonces hacia Harry y hacia Percy

—¿Quiénes son este alfeñique y este mini-alfeñique?

(Harry odió que de manera automática entendiera que él era «mini-alfeñique»)

—Percy Jackson, Harry Potter —dijo Annabeth de inmediato—, les presento a Clarisse, hija de Ares.

Percy parpadeó.

—¿El Dios de la Guerra? —cuestionó, mirándola como esperando que el tipo a su lado se llamara Kratos o algo así.

Cruzándose de brazos, Clarisse le replicó con desdén:

—¿Algún problema?

—No —contestó Harry en lugar de Percy, tratando de imitar la mirada mortal de Annabeth para que se callara y no pusiera la situación peor—. Es solo que eso explica el aire amazónico.

Para su sorpresa, Clarisse se sonrojó un poco ante sus palabras y sonrió como si le hubiera dicho un halago increíble.

—Me caes bien —sentenció, sonriéndole de medio lado—. Solo por eso no te golpearé… O al menos, no mucho.

—¿Golpear? —repitió Percy, de repente poniéndose en su modo «anti-abusadores»—. ¿Quién te crees que eres para venir a amenazarnos?

Clarisse le sonrió, todavía feliz.

—Tenemos una ceremonia de iniciación para los novatos, Prissy.

—Percy —la corrigió Percy, molesto

—Lo que sea —contestó Clarisse sin tomarle importancia—. Veras, yo soy muy amable y siempre trato de evitarle la carga de trabajo a los encargados del tour. Por eso es que yo siempre me tomo la labor de enseñarles a los chicos nuevos como son las cosas en este campamento. Gustosa estoy de también enseñártela a ti y a ese muy inteligente chico de ahí…. A menos, claro, que creas tener los pantalones para desafiar a la Hija del Dios de la Guerra y sus hermanos a un combate —al decir lo último, Clarisse sonrió de manera desafiante y arrogante, como diciendo: «Voy a enseñarte quien es la que manda, pringado»

—Clarisse… —empezó a advertir Annabeth al ver eso.

—Quítate de en medio, listilla —respondió entonces Clarisse sin siquiera mirarla.

Annabeth pareció muy firme y aterradora; pero rápidamente le hizo caso a Clarisse. Harry no la culpó. Ella tenía [LV 12] y Clarisse tenía [LV 30], sin contar con los power ups que Clarisse debía tener por ser una hija de Ares.

De todas maneras, Harry pensó que su ayuda no hubiera sido buena. Ya hizo de sí mismo una burla en la cabaña once. Ahora, con Percy a su lado, tenía que demostrarle a todo el mundo de lo que estaba hecho al derrotar a Clarisse y su panda de lacayos marca Ares.

El juego pareció estar de acuerdo con él.

¡Ping!

[¡Alerta de Misión!]

[¡Ceremonia de Iniciación*!]

[Objetivo: derrota a Clarisse y sus hermanos y demuéstrale quienes son los que mandan con la ayuda de Percy]

[Objetivo opcional: derrota tú a Clarisse]

[Recompensas: El respeto de Clarisse. Evitar hacer el ridículo. Unas cuantas cosas misteriosas más]

[Fallo: Clarisse mete tu cabeza y la de Percy en los váteres del campamento y los vuelve a los dos sus esclavas personales hasta que se canse]

Harry palideció al ver lo último.

—«¿M-meter la cabeza en esas cosas? —pensó, acordándose de la horrible experiencia que había sido visitar los váteres del campamento. No quería ni pensar como seria meter la cabeza en uno de ellos — ¡Ni loco! ¡Hare todo lo que pueda para evitarlo!»

Pero a pensar de pensar eso, Harry no se sentía capaz de matar a Clarisse o a sus hermanos. Y pensaba eso porque siempre que golpeaba alguien disminuía su [HP], y si el [HP] de las personas llegaba a cero entones se morían.

Entendido —dijo Aissi para su confusión al oírlo.

Y entonces sonó un «¡Ping!» y ante él apareció una ventanilla:

[¡Se ha activado el [Modo No-Letal]! ¡Ahora cuando el [HP] llega a cero las personas se desmayan y se sienten como si les hubiera pasado un camión por encima!]

—«Eso es nuevo»—se dijo, antes de mirar a Clarisse y echarle un rápido [Observar]

¡Ping!

[Nombre: Clarisse La Rue]

[Edad: 14 años]

[Título: Líder de la Cabaña Once].

[Raza: Semidiosa]

[Estatus: Vivo].

[Rango de relación con el usuario: Neutral (pero le agradas»]

[Probabilidad de relación amorosa: 10% (Sin comentarios)]

[LV 30 ]

[HP: 4.050/4.050]

[MP: 925/925]

[ATK: 1. 573]

[DEF: 7, 14%]

[ATK. MAG: 4, 14%]

[DEF. MAG: 3, 78%]

[STR: 30]

[VIT: 40]

[END: 40]

[AGI: 30]

[DEX: 30]

[MAG: 5]

[INT: 15]

[WIS: 14]

[CHA: 20]

[LUC: 0 (De nuevo: ¡Átropos y sus hermanos están enseñadas con los Semidioses!)

[Rasgos: Humanoide. Fémina. Divino]

[Originaria de Phoenix (Arizona), Clarisse es la hija de Ares más poderosa del Campamento Mestizo. Ama la pelea y golpear a la gente, siendo esa su gloriosa herencia paterna. También es arrogante y de sangre caliente, no reaccionando muy bien ante los insultos o a situaciones inesperadas. Dicho eso ella tiene la misma base de su padre que nació con la ayuda de la Diosa Cloris —es decir, la base de una delicada flor—. Ella en secreto es dulce, amable y cariñosa, y tiene un alto sentido del deber. También tiende a preocuparse en exceso por su familia y por sus amigos, y tiende a creer que ella es la protectora de todos. A veces también se preocupa por su aparente falta de feminidad, pero luego se acuerda de lo glorioso que es pelear y esa preocupación se le quita. Es la actual niña de los ojos de Ares, aunque el propio Dios no lo admite y ella tampoco lo sabe. Su mayor temor es decepcionar a su padre y fallarle a un amigo que la necesite. Cree que su padre odia a las mujeres guerreras y se esfuerza (sin razón alguna) por mostrarle que una mujer también puede pelear]

[Ella es una luchadora experta y aguerrida, de las mejores hijas de Ares hasta el momento. Es muy buena en combate cuerpo a cuerpo, pero también es experta en la lanza (porque piensa que su padre se enorgullecerá si usa la misma arma que él). No es muy buena para armar estrategias y prefiere dejarse llevar por sus instintos. Es mas de atacar que de defender y también tiende a bajar la guardia ante cosas inesperadas]

[A ella le caes bien; pero los niños de Ares consideran natural golpear a la gente que le cae bien. Percy no le cae tan bien; pero los niños de Ares también consideran natural golpear a la gente que no le cae bien]

[Ventajas]

[Divinidad [B: Capacidad para volverse un Espíritu Divino, clasificada en [Rango B] por ser hija de una mortal y uno de los Doce Dioses del Olimpo. Otorga una mejora del 40% de daño en contra de seres de [Divinidad] inferior y le permite atravesar ciertas invulnerabilidades)

[Niña de Ares: Milagro concedido por ser hija del Dios Griego de la Guerra. Da la capacidad de invocar el [Aura del Dios de la Guerra] y mejora en un 50% todas las habilidades relacionadas con el combate. También da un incremento excepcional del 300% en las habilidades de jardinería y floristería. ¡Ese es el poder del Dios de la Guerra que nació de una flor!]

[Instinto de Niña Areia (En Crecimiento): Ser un Semidiós es ser un nacido para la guerra; pero Clarisse literalmente lleva la guerra en su sangre. Se desempeña de manera excepcional en la toma de decisiones (sin estrategia) durante las peleas al guiarse por su instinto, incrementado su probabilidad de critico en un 15%, incrementando su daño critico en un 25% y dándose una mejora del 10% a su chance de esquivar ataques. También mejora su capacidad de esquivar un movimiento que ya haya visto en un adicional 15%. Puede decirse que es un desempeño monstruoso de instinto; pero a Clarisse todavía le falta mucho para ser como sus hermanas: las Reinas Amazónicas Hipólita y Pentesilea]

[Temple de Joven Areia: ¿Esperas una explicación genial? ¿De Ares, en serio? ¡Simplemente es el poder de ser una Areia («Guerrera»), pringado!... Añade [100DMG] a sus ataques y reduce en un [250DMG] y en un 10% el daño que recibe, añadiéndose adicionalmente [1.000HP] a su [HP] base. También da un metabolismo acelerado que impide engordar «porque una verdadera guerrera jamás engorda. ¡Muahahaha!»—. Si su cuerpo termina de desarrollarse, los efectos pueden evolucionar]

[Análisis de Aissi: Lo simple es lo mejor, y cuando se trata de cosas simple no se tiene que usar el cerebro, así que las cosas simples a Clarisse se le dan de manera excepcional. Patear, golpear, morder, patear a la entrepierna, rasguñar, golpear, esquivar y naturalmente volver a golpear la entrepierna una vez más: esa es la forma de pelear de Clarisse. No hay una gran lógica que destacar; pero es ruda (resistente) como el infierno, y cuando se enoja su poder de ataque se incrementa como si fuera un personaje de anime. Es simplemente una niña Areia (»guerrera») de rol excepcional]

—«O-Okey»—pensó Harry, sin saber que pensar ante aquella información que lucía tan… personal y secreta.

Dirigió entonces un [Observar] hacia los demás niños de Ares, y vio que en realidad Clarisse era la que más se destacaba. Todos los demás tenían un [LV 20], excepto el chico al lado de Clarisse —Mark, según ponía el juego—, que tenía un [LV 23]. Eran bastante uniformes, y todos menos Mark tenían [2.000HP, [1.000ATK, [3, 75%DEF] y [2, 34%DEF. MAG]. Mark tampoco era que pudiera ponerse en los mismos zapatos de Clarisse, pues tan solo tenía [2.270HP, [1.162ATK, [4, 6%DEF] y [2, 9%DEF. MAG]; pero sin duda sobrepasaba al resto, aunque fuera solo un poquito.

Otro dato interesante era que, descontando la [Divinidad] y la ventaja [Niño de Ares] (niña en caso de las chicas), ninguno tenía nada de que lo tenía Clarisse. Nada de ese tal Areia-lo-que-sea ni eso de poder invocar el [Aura del Dios de la Guerra] (que no sonaba para nada bonito de enfrentar). Era como si Clarisse fuera la única que realmente reflejara todo el potencial de un hijo de Ares.

—«O supongo que en realidad es así»—se dijo. Los Dioses al parecer no tenían ADN; pero la lógica de herencia parecía aplicarse, porque no todos los hijos de Ares habían salido exactamente iguales. Quizás, ahora que lo pensaba, tampoco todos los niños de Apolo y todos los niños de Hermes fueran idénticos a Luke y Kayla en términos de poderes y ventajas.

Negó con la cabeza de manera apresurada. Tenía que aprovechar los breves momentos que Clarisse estaba dándole al ponerse modo «te-voy-a-patear-el-trasero-pero-primero-voy-a-presumir-de-como-te-lo-pateare».

—«Veamos estas cosas»—se dijo, mirando las dagas hechas con los cuernos de Asterios, antes de echarles un [Observar].

[Daga de Minotauro]

[Calidad: Muy Rara]

[Obtenido de: la Cabaña de Hefesto, que la hizo en base a un cuerno de Asterios]

[Daño: 150DMG]

[Efectos Especiales: 50% de [DMG] en contra de monstruos. 50% de [DMG] en contra de oponentes con rasgos de toro. 25% de [DMG] si es usado por un hijo de Poseidón o de Zeus. 25% de [DMG] a los ataques con rayos. 100% de [DMG] si su hermano está en la cercanía y es portado por alguien de la misma sangre del usuario]

[Durabilidad: 100%]

[Daga hecha por la cabaña de Hefesto. Contiene trozos de bronce celestial y restos de los cuernos de Asterios, que es un representante del rayo e hijo de una Bestia Divina que simboliza tanto a Poseidón como a Zeus. Hace juego con su par de manera separada, añadiendo cada daga su respectivo efecto por separado. Sin embargo, como Asterios es un representate del Rey Sagrado, y el Rey Sagrado siempre va acompañado de un hermano (gemelo), la daga tiene un efecto de resonancia que duplica su poder de ataque y «da los mismos efectos» siempre y cuando un «hermano» del usuario la esté usando. Fundamentalmente, es una daga de hermandad que refleja los lazos del rayo]

—«Okey. Eso es algo bastante conveniente—pensó Harry. La daga no solo tenía [Buffs] por un hijo de Poseidón, sino que además daba [Buffs por ser portada por un «hermano». Si no supiera que Átropos y sus hermanas no podían entrometerse en su vida, casi habría pensado que algún tipo de existencia superior había orquestado el que llevara esas dagas justo para una situación como esa.

—¡Eh, Percy! ¡Atrapa! —gritó, lanzándole la daga al Percy que había empezado a moverse mientras los niños de Ares se ponían en posiciones ofensivas y los miraban con aburrimiento. Parecía que ellos iban a pelear a puñetazo limpio.

Una ceja de Harry tembló al ver eso, aunque su tic nervioso murió al ver que Percy atrapaba la daga, sintiéndose un tanto extraño al saber que literalmente su presencia le estaba dando un incremento de poder; pero extraño en un buen sentido.

Y también alegrándose de que Percy no se quejara porque le estaba dando una daga. Para un chico que gustaba de hacer feliz a su familia y no tenía grandes ambiciones, era una persona bastante problemática con eso de las armas. Algo de encontrar la adecuada, o algo así.

—«Pero ignorando eso…»—se dijo, antes de invocar su [Estado]

¡Ping!

[Nombre: Harry James Potter].

[Edad. 10 años]

[Título: El-niño-que-vivió (25% al LUC. 100% de daño en contra de enemigos [Oscuros]. Resistes un ataque letal por día)].

[Raza: Homo-Magi (5 Mag y 2 Dex)]

[Estatus: Vivo].

[LV 20. EXP (797.426,75/2.049.300)]

[HP: 1.580/1.580. (Reg. 0, 10 Sec. —6 Min.)]

[MP: (1118, 5) — 1.820/1.820 ((Reg. 0, 31ec — 18. 5 Min)]

[ATK: 352, 98 (375)]

[DEF: 12, 197%]

[ATK. MAG: 4%]

[DEF. MAG: 9, 72% % (25%)]

[STR: 12 — 6]

[VIT: 13 — 6, 5]

[END: 14 — 7]

[AGI: 25]

[DEX: 25 —27]

[MAG: 31 — 42, 8]

[INT: 31 — 22, 5]

[WIS: 20 — 17, 4)]

[CHA: 12]

[LUC: 12 — 14, 35))

[Puntos: 5]

[Dinero: 350]

—«¿Eh? —Harry dio una mirada de confusión, recapitulando acerca de la última vez que vio su [Estado] —. ¿Cuándo subí de nivel?»

—«No creo que eso sea importante en estos momentos»—le dijo Harmusp, haciendo que recordara en la que estaba metido.

—«Tienes razón —le contestó a su compañera, fijando su mirada sobre los hijos de Ares —. Luego reviso todo. Ahora será mejor que me concentre»

Y tras pensar eso, volvió su mirada hacia Clarisse, quien sonrió salvajemente.

—Muy bien —dijo, haciéndole señas a sus hermanos y hermanas—, ¡veamos si son tan valientes en verdad!

Fue entonces que los tres chicos y las tres chicas que acompañaban a Clarisse y al tal Mark se apresuraron en contra de él y en contra de Percy.

Harry quiso gritar que seis contra dos era súper injusto; pero luego recordó que Ares era el Dios de la Guerra, y la guerra nunca era justa.

En su lugar prefirió dedicarle una mirada a Percy

—«Confió en ti»—le expresó.

—«Yo también»—escuchó en respuesta, cosa que casi lo hace caerse de cara.

—«¿M-me puedes oír en verdad?»—preguntó rápidamente, causando que Percy también lo mirara con asombro. Al parecer él simplemente había interpretado su mirada, o no se había dado cuenta de que tenía otra voz en la cabeza.

Por un momento Harry se preguntó que demonios estaba pasando, antes de tener un breve flashback y recordar que luego de tomar el [Agua de la Inspiración] y sufrir el [Awen] una ventanilla le había dicho que había obtenido la habilidad [Telepatía]. No le había prestado mucha atención en el momento; pero ahora que se fijaba…

—«¡Esto es muy útil! —le dijo Harmusp, matando sus pensamientos —. ¡Aprovecha este nuevo poder y sincroniza tus movimientos con los de tu primo! ¡Al fin y al cabo un ejército bien sincronizado puede derrotar a unos más grande que no esté tan bien sincronizado!»

—«¡Tienes razón! —le asintió a su compañera, que como siempre le decía cosas muy útiles. Volvió a tratar de trasmitirle sus pensamientos a Percy luego de hacer eso —. ¡No hay tiempo para sorpresas! ¡Aprovechemos esto y mostrémosles a esos niños de Ares porque su padre es el más débil de los olímpicos!»

—«¡Entendido! —le contestó Percy —. ¡Pero luego me explicas como demonios puedes hacer esto!»

Con eso dicho, Harry se concentró un cien por ciento en el combate.

Usó [La Mente del Jugador] y analizó sus opciones de manera rápida. No estaba muy seguro de cómo se reflejara en su sentido práctico; peros gracias a su estado [Desnutrido] sus [STATS] físicos eran una basura comparados con los de los niños de Ares, y el hecho de que aun usando la [Daga del Minotauro] (que tenía que ponerle otro nombre, ahora que se fijaba) su daño era más bajo que los de los desarmados niños de Ares era un buen reflejo de eso. De solo dos puñetazos, terminaría desmayándose y viendo su cabeza metida en un váter, aunque tal vez el [Atuendo de la Vida Primigenia] que Cloto le había dado le ayudara a sobrevivir tres golpes o un poco más.

Fuera como fuera, Harry sabía que debía evitar el contacto físico como pudiera. Percy, que no podía usar su ventaja de [Cuerpo de Agua] y estaba casi en las mismas condiciones de los niños de Ares (pero con desventaja numérica y con una daga mágica), también debía evitar ser golpeado a como dé lugar; pero él tenía otras habilidad para evitar daño y era bastante habilidoso con las armas, a diferencia de Harry, que realmente no tenía experiencia con las armas blancas aparte de los momentos en que usaba cuchillos para cocinar. El incidente con la [Guadaña de Ejecución de Cuervos], recapitulándolo con posteridad, fue simplemente posible porque los tres aspectos locos de la señora Booker (o los dos aspectos locos, pues Vaca no parecía muy amable) le habían suministrado su experiencia o algo por el estilo.

—«Pero yo tengo un punto fuerte —se dijo, sonriendo —. ¡Yo soy un mago, y no lo tengo porque ocultar!»

Pensando eso, decidió aprovechar la [Daga del Minotauro] y le robó un truco a Asterios: clavó la daga en el suelo y liberó mana eléctrico con su [Magia de Rayos], desplegando una onda eléctrica por el piso en contra de los niños de Ares y también en contra de Percy, pero una rápida advertencia anterior vía [Telepatía] hizo que el ultimo diera un salto y con facilidad esquivara el movimiento.

Las niñas y niños de Ares no tuvieron esa dicha.

—¡GAH! —gritaron, con algunos cayendo al piso de cara mientras otros simplemente hacían una mueca y se postraban en una rodilla (los últimos, sorprendentemente, fueron todas las niñas)

Harry sonrió al ver eso. Sobre todo al ver que su movimiento había causado [1.038DMG] de un solo golpe, reduciéndole a los seis niños de Ares su [2.000HP] a [962HP].

¡Había sido un movimiento súper rotísimo!

—«Pero no volverá a funcionar —se dijo, viendo como las niñas de Ares se re-incorporaban y le daban patadas a sus hermanos mientras les decían que no fueran nenas, causando que los varones se levantaran tan rápido como pudieron.

Seguidamente, una niña de Ares salió corriendo en contra suya, tan veloz como una candidata a atleta olímpica. Por la forma en que se movía, algo le dijo a Harry que ella tenía la intención de darle una patada.

Con [25AGI], esquivarle corriendo no le era imposible; pero ver que un niño de Ares también se apresuraba desde otro flanco hizo que analizara sus opciones y decidiera jugarse otro pequeño truco para sorprenderlos. Esperó a que la niña de Ares estuviera lo suficientemente cerca, y usó su [Aparición] para aparecerse a unos cuantos metros de ella. Como resultado, la niña de Ares, no esperándose para nada algo como eso, trastabilló, pero logró mantenerse erguida. El problema vino cuando su hermano, menos diestro que ella, no pudo frenarse y chocó con su persona, tirándola al piso.

Harry entonces decidió no desaprovechar la oportunidad. Jugó una vez más con la [Daga de Minotauro] y concentró su [Magia de Rayos] en ella, solo para luego disparar algo parecido a una imagen eléctrica de la daga que sostenía, enviando la imagen eléctrica en contra de los dos hermanos, y generando una pequeña explosión alrededor de los dos.

¡Ping!

[1.038DMG]

—«Bien. ¡Van dos! ¡Faltan seis!»—se dijo, para luego usar su [Percepción Mágica] y «mirar» el campo de batalla de una manera más rápida de los que sus miopes ojos podían. Vio a lo lejos a Annabeth, que lo miraba con la boca abierta; luego vio a Clarisse y Mark, que lucían impresionados pero se quedaron en sus sitios, como queriendo primero ver si podía derrotar a sus seis hermanos; por último, vio a Percy, que estaba esquivando como podía los ataques de los cuatro restantes hijos de Ares mientras lucia algo frustrado al no poder dar ningún golpe.

—«Tal vez no puedas usar tus poderes como hijo de Poseidón; pero si usas tu [Mirada Ígnea] no pasará nada se decimos que es un hechizo o algo así »—le informó Harry de manera rápida, cosa que hizo que el curso de la batalla cambiara de manera drástica.

La [Mirada Ígnea] de Percy en realidad no era un movimiento muy fuerte; pero a Percy no le costaba mucho mana y podía dispararla en rápida sucesión. Además, era literalmente un láser de fuego, así que era bastante útil con estrategias de francotirador. Percy tal vez tuviera un puntería de los mil demonios con las armas; pero con sus ojos era otra cosa, y no se le hizo muy difícil dispararle a dos niños de Ares a los pies, haciéndolos chocar entre sí por la sorpresa, y dándole espacio libre a Percy para darles una patada y mandarlos en contra de sus hermanas, que con agilidad esquivaron a sus hermanos mientras lucían decepcionadas de ellos. (Harry no pudo evitar encontrar muy curioso que las hijas de Ares fueran mejores que sus homólogos varones)

Pero lo que las hermanas no sabían era que Harry estaba esperándolas, y que por eso cuando esquivaron a sus hermanos él no desaprovechó la oportunidad y, apareciéndose a unos cuantos metros de ellas, les mando su daga-proyectil de electricidad, reduciendo su [HP] a poco menos de la mitad, y además paralizándolas y causando que cayeran al piso como muñecas de trapo.

Percy, no quedándose quieto al ver eso, aprovechó entonces la ocasión y mandó a las dos hermanas paralizadas en contra de sus hermanos de un golpe y una patada, noqueando a los cuatros hermanos en un solo instante.

Viendo eso, Harry sonrió y choco los cincos con su primo.

—«¡Tomen eso, arrogantes hijos de Ares!»—se dijo, feliz. ¡No recordaba la última vez que había tenido una pelea en donde las cosas le salieran tan fácil!

—«A la próxima, pide que te hagan una espada —lo sacó Percy de sus pensamientos mediante su vínculo mental, lo cual era muy raro cuando estaban cerca, ya que escuchaba su voz pero no veía que sus labios se movieran —. Esta daga luce más afilada que la [Espada Rúnica de Fuego]; pero su alcance es mucho más corto, así que es más difícil de usar »

—«¿Por qué eres tan quejica con las armas? —le cuestionó Harry con molestia al oírlo —. Que si es de bajo alcance, que es de fuego y a me mí me gusta el agua, que esto y que el otro. ¡Cielos! ¡En serio, creo que a la próxima me vas a decir que no te gusta su color!»

Percy lo miró con molestia con al oírlo.

—«¡Bueno, cuando luchas cuerpo a cuerpo tienes que ser cuidadoso con las armas; pero no creo que tú entiendas eso, porque no sabes lo que es pelear cuerpo a cuerpo!»

—¡Lamento interrumpir su concursos de miradas de amor, niños! —gritó a lo lejos Clarisse de manera cantarina y salvaje—; ¡pero mamá ha encontrado apropiado enseñarle con sus propias manos quien es la que manda!

Dicho eso, Clarisse mandó a Mark a que se dirigiera en contra de ellos primero, y luego se lanzó ella en algo que lucía como si estuviera usando a su hermano como escudo humano.

Harry intercambió otra «mirada de amor» con Percy al ver eso, y mediante su [Telepatía] le trasmitió de manera rápida iba lo que iban a hacer:

—«¡Tú por el chico y yo por la chica!»

Aunque luciendo algo molesto, Percy le asintió y se fue a pelear en contra de Mark.

Viendo eso, Harry tomó aire, tratando de no arrepentirse de su decisión de pelearse contra lo que parecía ser la re-encarnación de Hipólita u Otrera sin ayuda de nadie, para luego entonces poner una mirada desafiante y pararse ante la Clarisse que lo miraba también con desafió, inflando su pecho algo voluminoso y resaltando que ella —como casi todo el mundo, al parecer— era más alta que él.

Viendo eso, trató de probar terreno y le lanzó a Clarisse un rayo desde la [Daga de Minotauro]; pero la hija de Ares se movió como un borrón y fácilmente lo esquivó, cosa bastante sorprendente incluso aunque el rayo de Harry no se movía exactamente a la velocidad del rayo.

—Admitiré que tienes un truco interesante ahí —dijo Clarisse al detenerse un momento—; ¡pero yo no soy como los debiluchos de mis hermanos! ¡¡Cuando veo un truco deja entonces de tener efecto!!

Y tras decir eso, Clarisse se movió como un borrón una vez más, levantando viento con sus pisadas mientras dirigía un puño en contra de su abdomen.

Sabedor de que su [STR] era más del triple de su [END], Harry se tele-transportó con su [Aparición] y esquivó su movimiento; pero Clarisse solo sonrió al ver eso y volvió a perseguirlo. Una vez más Harry se tele-transportó al percibir aquello; pero al siguiente momento de hacerlo se encontró escupiendo saliva al recibir una brutal patada directo al abdomen

¡Ping!

[2. 056DMG]

¡Ping!

[¡El [Efecto Salvaguarda] del título El-Niño-que vivió te permite sobrevivir con [1HP]!]

—«¿Q-que demonios?»—se dijo, en total pánico, [La Mente del Jugador] poniéndose a funcionar a toda marcha —. ¡¿Adivinó dónde iba a aparecer?!»

—¡¿No me escuchaste?! —dijo Clarisse en un rugido de victoria, sonriendo orgullosa de sí misma—. ¡Cuando veo un truco, entonces deja de tener efecto!

Y entonces se volvió a abalanzar en su contra.

Algo de pánico se deslizó por la mente de Harry al ver eso. ¡Con su monstruoso poder de ataque, dos golpes más bastarían para ponerlo K.O!

—«¡Descuida! ¡Ya voy para allá!»—le dijo Percy vía [Telepatía], escuchándose bastante preocupado por su persona.

Usando de manera rápida su [Percepción Mágica], Harry pudo ver que a él le estaba yendo mucho mejor peleando con Mark; pero eso, supuso Harry, era porque Mark no tenía habilidades trampas de súper instinto o lo que sea que tuviera Clarisse.

Saber que había alguien dispuesto a protegerlo, siendo sincero, era una sensación bastante agradable; pero rechazó la ayuda de Percy, ante la sorpresa del mencionado.

—«¡Esta es mi pelea! ¡Agradezco tu ayuda; pero yo tengo que demostrar por mí mismo lo que valgo! ¡No me voy a esconder detrás de ti toda la vida!»

Algo parecido a orgullo pareció deslizarse por la mente de Percy al oír eso; pero Harry, muy concentrado en sobrevivir ante la mini-amazona que tenía en frente, no le prestó atención.

¿Qué podía hacer?, se pregunto casi en cámara lenta. Clarisse era más rápida, fuerte y resistente que él, y además tenía súper reflejos marca Areia. Si se tele-transportaba, ella adivinaría donde iba a aparecer, y sus rayos para ella parecían ir en cámara lenta. ¿Cómo podía derrotar a tal habilidosa guerrera?

—«¡Haz algo inesperado!»—aconsejó Harmusp.

Harry casi le grita que eso no era ningún tipo de ayuda; pero, llegando a la conclusión de que tal vez Harmusp tenía razón, hizo algo inesperado: se abrió de cuerpo entero y dejó que Clarisse lo golpeara, ante la mirada atónita de todo el mundo.

¡Ping!

[¡Daño es inválido!]

Por supuesto, Harry ni era masoquista ni se había vuelto loco. Cuando sintió que la patada que Clarisse le iba a asestar casi tocaba su abdomen una vez más, usó su [Modelado de Especies] y se volvió un [Inferius] , otorgándose momentáneamente inmunidad a todos los ataques que no contaran con el poder de fuego.

Luego, decidió aprovechar el momento y, aun tirado en el piso, le lanzó a quemarropa un rayo a la triunfante Clarisse

[736DMG]

Viendo que a Clarisse todavía le restaban [3.314] puntos de [HP], Harry casi maldice en voz alta. ¡Aissi tenía razón! ¡Clarisse era resistente como el jodido infierno!

Pero la furiosa Semidiosa que tenía en frente no le dio chance de decir ninguna grosería. Luciendo molesta por haber sido golpeada, la Clarisse que había retrocedido unos cuantos metros por la explosión de su rayo, levantando una pierna una vez más en son amenazante.

Al ver eso, Harry no pudo pensar evitar que, para alguien que usaba falda y no se ponía mini-short debajo de ella, a Clarisse parecía gustarle mucho atacar al alzar las piernas.

Fue entonces que una repentina idea le vino a la mente, y sonrió triunfante.

Seguidamente, concentró su mana en la tierra, desestabilizándola al volverla barro y causando que Clarisse perdiera el equilibrio y se cayera de cara en el charco de fango recién creado. Algo muy natural, pues parecía que todo su estilo de ataque cuerpo a cuerpo giraba en torno al uso de sus piernas.

Luego, Harry le lanzó a Clarisse un chorro de agua. Eso técnicamente debería haberle quitado la suciedad del fango, pero como se encontraba todavía tirada en el charco solo terminó empeorando más su estado, dejándola en la misma condición de suciedad que un perro que jugaba en la tierra durante un día de lluvia.

Pero Harry no hizo eso porque quería humillar a Clarisse, sino por una razón extremadamente simple: ¡para duplicar su poder de ataque!

BOOM.

¡Ping!

[1.472DMG]

Harry sonrió, bajando la [Daga de Minotauro] con la que le había lanzado otro rayo a Clarisse. No había sido una estrategia muy… admirable; ¡pero vaya si no había funcionado! ¡Con tan solo aquel golpe, el [HP] de Clarisse había bajado a [1.842HP]! ¡Si seguía así, no le faltaría mucho para ganar!

Pero para su desgracia, resultaba y acontecía ser que Clarisse no estaba para nada contenta con sus estrategias.

—¡Tú…! ¡Gusano! —levantándose apresuradamente, Clarisse le dedicó una mirada lleno de total furia, su rostro manchado de barro poniéndose rojo y rojo mientras miraba el estado extremadamente sucio de su pelo y su ropa—. ¡Esto no se va a quedar así! ¡ESTE ME LA VAS A PAGAR!

Fue entonces que Harry se dio cuenta que no solo era el rostro de Clarisse lo que se estaba poniendo rojo: todo ella lo estaba haciendo. Su pelo, su ropa, su cara, sus piernas, su torso. Todo. Su cuerpo simplemente se cubrió de la nada con una gigantesca masa de energía roja, transformándola en algo que visualmente parecía ser un mini-demonio embarrado y con falda.

Con sus grandes poderes de análisis mágico, Harmusp rápidamente llegó a una conclusión acerca de lo que estaba pasando:

—«¡Quetzalcóatl bendito! ¡¡HA SACADO EL KAIOKEN!!»

Harry no le prestó atención a sus estupideces, demasiado conmocionado por la vista que tenía en frente.

Fue solo el ver como Clarisse se movía a tal velocidad que lucía como si se hubiera tele-transportado lo que le hizo reaccionar. Sabedor de que Clarisse simplemente iba a adivinar donde aparecería si se tele-transportaba, usó una vez más su [Modelado de Especies] para darse inmunidad a su ataque.

Se arrepintió de manera inmediata una vez que Clarisse apareció sobre él y asestó un puñetazo descendente directo a su estómago.

El daño fue invalidado y no sintió ningún dolor; pero lo que sucedió fue algo simplemente aterrador. La energía que había estado rodeando el cuerpo de Clarisse se liberó a partir de su puño, generando una onda de choque excepcionar de proporciones catastróficas. Dicho de esa manera, podía no sonar muy grave; pero lo que básicamente sucedió fue que el equivalente a un meteorito humano le cayó a Harry, generando un terremoto que sacudió toda la zona en donde estaban y creando un cráter colosal con su persona en el centro.

Harry no pudo evitar llenarse de algo miedo al ver eso. [Modo No-Letal] o lo que fuera, ¡un golpe como ese mataría a cualquier ser humano de manera inmediata!

Y eso mismo pareció pensar Clarisse, porque, respirando agitadamente mientras el aura roja que la cubría —probablemente esa tal [Aura del Dios de la Guerra]— desaparecía, ella dio una mirada de pánico al caer en cuenta de lo que acababa de hacer.

—¡O-oh, A-Ares santísimo! ¡L-lo he matado! ¡¡L-lo he matado!! —repitió una y otra vez, aterrorizada.

Ver eso hizo a Harry darse cuenta que, por muy hija del Dios de la Guerra que se la daba, Clarisse realmente no era capaz de lastimar seriamente a otra persona. Tal vez romper un hueso o algo así; pero matar era algo que probablemente solo fuera capaz de hacer de enfrentarse en contra de un monstruo como Alecto.

Pudo sonar muy ruin, pero decidió aprovecharse de ese hecho.

—«A ver… —se dijo —. Veamos si puedo lograr que esto funcione»

Aun tirado en el piso mientras se hacía pasar por muerto, se concentró y trató de imaginarse a sí mismo haciendo lo que le había visto hacer a la no-señora Booker. Se imaginó que era rodeado de una masa espectral de niebla y que algo así como un duplicado de él aparecía.

Al principio, no logró absolutamente nada; pero luego de unos segundos logró sintonizarse con lo que probablemente fuera la [Feith Feida] . Era ridículamente difícil de controlar, y ni por asomo se imaginó pudiendo crear una simple manzana con ella; pero trató que de alguna manera la niebla rodeara a Clarisse. Intentó que, ya que ella creía sin duda alguna que lo había matado, ella viera efectivamente eso.

Luego, sin estar seguro si había funcionado, se levantó rápidamente, arriesgándose a recibir un golpe fulminante de Clarisse (ya no le quedaba más mana para nada aparte de realizar dos ataques). Para su fortuna, Clarisse no pareció darse cuenta de su acción y lució como si todavía estuviera tirado en el piso haciéndose pasar por muerto.

Harry sonrió entonces al ver eso, al mismo tiempo que una ventanilla indicando que el [Control de la Feith Feida] había subido de nivel aparecía.

—«¡No puedo desaprovechar la oportunidad!»—se dijo, para luego agarrar su [ Daga de Minotauro] (que más que daga parecía cañón o varita, ahora que lo analizaba) y dispararle un rayo a Clarisse.

BOOM.

¡Ping!

[1.472DMG]

—¡¿Q-qué?! ¡¿Cómo día…?!

Sin darle tiempo de que siquiera pudiera terminar su oración, Harry le lanzo otro rayo.

¡Ping!

[1.472DMG]

Por un momento, sucedió que, incluso aunque su [HP] había llegado a cero, Clarisse siguió de pie. Harry pensó entonces que Clarisse tal vez también tuviera habilidades de supervivencia, y, en pánico, se la imaginó moviéndose como un zombi hasta meter su cabeza en un váter y luego ya desmayarse.

Pero entonces se fijó en que los ojos de Clarisse estaban en blanco, y cayó en cuenta que ella simplemente se había desmayado de pie, por más raro que sonara. Y ese hecho luego fue revalidado cuando ella se desmayó de lado, cayendo en una posición tan conveniente que Harry se preguntó si su poder de súper-instinto todavía funcionaba cuando estaba desmayada.

Harry no pudo evitar mirarla con un poco de respeto. Había ganado no porque fuera más fuerte que ella, sino porque tenía más trucos y sabía usarlas con inteligencia. Siendo sinceros, no creía que pudiera derrotar a Clarisse en una verdadera pelea frontal. No a menos que contara con el poder de la señora Booker o que lograra deshacerse de sus limitadores físicos.

Suspiró un poco, pensando que pese a haber logrado tantas cosas, su forma de pelear seguía estando llena de tantos agujeros como un queso suizo.

Un «¡Ping!» del juego lo sacó de sus pensamientos depresivos.

[¡Se ha completado una misión!]

[¡Ceremonia de Iniciación*! (Completada)]

[Objetivo: derrota a Clarisse y sus hermanos y demuéstrale quienes son los que mandan con la ayuda de Percy (Completado)]

[Objetivo opcional: derrota tú a Clarisse (Completado)]

[Recompensas: El respeto de Clarisse. Evitar hacer el ridículo. El respeto de Annabeth. El respeto de la cabaña de Ares (y también su odio). Algo de fama en el campamento. 1.000.000EXP. Rollo de habilidad [Pankrátion] (X2) . Tarro de vitaminas (X8)]

—«¿Vitaminas?»—fue lo primero en que Harry se concentró mientras ignoraba las ventanillas emergentes acerca de la ganancia de [EXP], a su mente viniendo la imagen de sí mismo tomándose ocho tarros de vitaminas y perdiendo su estatus [Desnutrido] de un golpe.

—«No creo que las vitaminas funcionen así —le dijo Harmusp, algo dudosa —. Aunque, por otro lado, comemos simple comida normal y nos curamos las heridas, así que…»

Fue solo el hecho de ver un Percy algo agitado acercarse lo que le impidió contestarle.

—Estuviste genial —le dijo Percy con una sonrisa, aunque también lucía un poco… triste y enojado. Por un momento, Harry se preguntó que demonios le pasaba, antes de acordarse de que Clarisse había creado un cráter gigantesco con él en centro. Visto desde cualquier ángulo, no solo Clarisse tenía motivos para pensar que había muerto. Tomando en cuenta que Sally estaba en un estado gravísimo, no se le hizo difícil imaginar a Percy entrando en shock y también sacando su propia versión marina de un rabioso kaioken al pensar que había muerto.

—Tú también estuviste genial —le respondió a su primo mientras pensaba si tal vez debía dejar de hacer maniobras del tipo resurrección sorpresa. Lucia como algo muy sádico desde cierta perspectiva—. ¡Le demostramos a esta panda de abusadores quienes son los que mandan!

—Sí —asintió Percy, ya pasándole el posible trauma que le pudo haber ocasionado.

Harry entonces, sonriendo, miró a sus alrededores, antes de hacer una mueca, viendo como de repente un montón de gente se acercaba hacia su posición. El truquito del puño meteoro de Clarisse no había pasado desapercibido.

—¿Conoces algún sitio donde no haya tanta gente, Annabeth? —le cuestionó a su actual guia, solo para no recibir respuesta alguna.

Confundido, miró hacia donde Annabeth había huido (cosa que Harry no la culpaba por hacer, tomando en cuenta lo que Clarisse podía hacer), encontrándose con que la Semidiosa de pelo rubio los miraba fijamente a él y a Percy.

—¿Q-que sucede? —preguntó, sintiéndose algo intimidado. Los ojos grises de Annabeth le parecían peligrosos de alguna manera, igual que los ojos de una lechuza que de repente se encuentra con una presa interesante o que una científica loca que validaba una teoría que le había estado batiendo en el coco por mucho tiempo.

Con un rostro muy serio, Annabeth respondió:

—Estoy pensando que los quiero a los dos en mi equipo para capturar la bandera


Y ya un tiempo después, luego de que apareciera Quirón, se llevara a los hijos de Ares a la enfermería y le metiera tremendo regaño a Clarisse por usar su poder como hija de Ares en el campamento, así como de que Harry se volviera a ver con Kayla —que se había preocupado por él (y por Percy también; pero eso era irrelevante)—, Harry vio un par de sitios más con Annabeth y una re-incorporada Kayla sirviendo de guias (destacándose una especie de muro de escalar que contaba con una lava mágica que no hería la piel; pero que destruía la ropa y dejaba a la gente desnuda y muy avergonzada), y volvió a regresar al lago de las canoas (cortesía de Percy, que seriamente parecía estar obsesionado con el agua), donde Annabeth y Kayla se despidieron y le dijeron la hora de cenar, dejándolo a él y a Percy solos. O bueno, solos pero con la compañía de las Náyades, que le soltaban guiños y besos a lo que parecía sur príncipe (y a Harry también por alguna razón; pero Harry se alejó de ellas de inmediato. Entre la experiencia con Sealkish y Merrish, así como el recuerdo de las hermosas mujeres ave, sabía que las mujeres monstruo eran un gran: «¡No!»).

Harry decidió entonces aprovechar el momento para hablar con Percy.

—Primero que nada, ¿cuál es la razón de que hayas estado durmiendo casi en coma? —fue la primera pregunta que hizo.

Percy dudó un momento.

—Tuve sueños muy raros —contestó al final—. Sueños de águilas, caballos, pavos, cuervos, ciervos, lechuzas y demás animales. Soñé también con una escena que creo era Teseo matando al Minotauro y…

—¿Y…? —incitó a Harry a continuar.

—Creo que volví a soñar con esa tal Tiamat —dijo, con la atmosfera de repente enfriándose y las Náyades de repente huyendo aterrorizadas a quien-sabe-donde—. Es un poco difícil de explicar; pero sentí por mucho tiempo algo así como si estuviera debajo del agua cerca de una presencia muy… conflictiva. Como si me estuviera abrazando o tal vez estrangulando.

—Eso suena como una Diosa Madre —asintió Harry, pensando en la loca y maternal no-señora Booker.

—Y bueno, eso es todo. Era un sueño muy realista, así que no podía despertar por más que quisiera —concluyó Percy, lo cual a Harry le dio algo de preocupación. ¿Quería decir eso que Tiamat se estaba alzando, y prontamente completaría su siniestro plan de secar todos los mares del mundo, y destruir la atmosfera y la corteza terrestre con ayuda de sus once malvados hijos, retornando así el mundo al caos primigenio y acabando con toda forma de vida humana?... ¿O acaso no quería decir nada y simplemente Tiamat ahora se la pasaba acosando a Percy en sus sueños como una mamá obsesiva-compulsiva?

Una rápida pregunta de Percy lo sacó de sus preocupaciones:

—Ahora, tú dime: ¿cómo puedes leer la mente?

Harry le explicó su teoría del [Awen] , cosa que hizo que Percy se quejara, diciendo que él por lo menos obtenía cosas buenas. Él solo sufría sueños locos y sin sentido.

Harry quiso responderle entonces que él tenía un montón de poderes rotos; pero prefirió preocuparse por ver las recompensas de la misión de Clarisse en lugar de perder el tiempo.

Lo primero que vio fueron sus ansiadas vitaminas, las cuales no resultaron lo que él esperaba. No curarían su estatus [ Desnutrido], sino que simplemente le darían [1VIT], [1STR] y [100HP] por cada dosis de vitamina que tomara (había ocho dosis). El [Observar] también decía que consumir mucho de esas cosas traía como efecto secundario el incremento hormonal, aceleración de la pubertad, desarrollo acelerado y magnificado de los organismos reproductivos, y generación espontánea de una gran cantidad de hormonas de atracción sexual (que Harmusp dijo básicamente era la forma en que los animales se encontraban atractivos al guiarse por su instinto); pero Harry decidió conservar su salud mental al no prestarle atención a eso último.

En fin. Repartió las vitaminas entre él y Percy, quedándose él con cinco y Percy con tres. Una división muy equitativa, en opinión de Harry, tomando en cuenta que él se enfrentó a una niña que parecía salida de un anime de peleas y Percy no. Ni él ni Percy se tomaron algunas de las pastillas, principalmente porque querían esperar a un momento en que las necesitaran y querían tratar de subir sus puntos con entrenamiento.

Y con eso hecho, Harry pasó entonces a su segunda recompensa: los rollos de la tal habilidad [Pankrátion]

¡Ping!

[Este rollo contiene la habilidad [Pankrátion]. ¿Deseas aprender esta habilidad?]

[SI] [NO]

[(Nota: si tocas el nombre de la habilidad, puedes recibir una breve reseña acerca de ella)]

—«¿Hmn? —Harry levantó una ceja con curiosidad al ver lo último—. Eso es nuevo»

Decidiendo aprovechar la oportunidad, Harry le dio un toque a la ventanilla para obtener más información.

[Pankrátion]

[El [Pankrátion] es el estilo de combate cuerpo a cuerpo por excelencia de los héroes griegos. Es, para decirlo en pocas palabras, una especie de versión primigenia de boxeo y lucha libre. Está derivado directamente del Dios Apolo, que terminó creándolo durante su combate contra la legendaria serpiente —Dragona— Pitón. Apolo luego se lo enseñó a Quirón, quien ayudó a desarrollarlo mucho más. Apolo entonces le dio a luz verde a Quirón para enseñar el [Pankrátion] por todo el mundo —porque, por supuesto, así todo el mundo oiría su glorioso nombre como el creador de tal magnifico y apoliano deporte—, causando entonces que todos los alumnos de Quirón aprendieran tal arte. Los más destacables son Teseo, que lo us ó para matar al Minotauro (Asterios), y Heracles, que lo usó en todos sus trabajos pero es recordado mayormente por haberlo usado en su combate contra el León de Nemea. En la época actual, gran parte del poder del [Pankrátion] se ha perdido para los mortales; pero este deporte todavía se practica en los Juegos Olímpicos. Si le pidieras a Quirón que te lo enseñara, probablemente lo haría con mucho gusto —eso, por supuesto, si ya no tiene la intención de enseñártelo, ya que al fin y al cabo ahora eres su alumno—]

[ [Pankrátion] incrementa de manera pasiva tu daño en combate cuerpo a cuerpo en un 10%, mejora en un 1% tu daño cuerpo a cuerpo en contra de [Bestias Mágicas/Divinas] y te da conocimientos increíbles para patearle el trasero a la gente a la manera greco-mexicana. [Pankrátion] también mejora la impresión que das cuando peleas desnudo sin nada que cubra tus partes privadas; pero eso, por supuesto, es algo que tiene que ver más con Esparta que con el Centauro Quirón]

[Para aprender [Pankrátion, necesitas un mínimo de [10STR]

—«¿ [10STR]? »—se cuestionó Harry, frunciendo el ceño, antes de tomar una rápida decisión. ¡Necesitaba mejorar su combate cuerpo a cuerpo, así que iba a incrementar su [STR] como sea!

Gastó entonces tres puntos en su [STR], elevando a 15 (7, 5 por su estatus [Desnutrido]), y luego se tragó de un sentón las cinco pastillas de vitaminas, elevando su [STR] a 20/10.

Fue entonces que, tratando de ignorar el extraño mareo y ardor que le atravesó por tomarse las pastillas, absorbió el rollo de habilidad.

¡Ping!

[¡Felicitaciones! ¡Has aprendido [Pankrátion]!]

¡Ping!

[Pankrátion]

[LV 1 (0%)]

[Mezcla de lucha libre y boxeo que es la forma de «lucha libre» por excelencia para los habitantes de Grecia. Creado por Apolo, diseminado por Quirón y usado por héroes famosísimos como Heracles y Teseo. ¡Es el terror de toda bestia inhumana de origen griego!]

[Incrementa de manera pasiva tu daño en combate cuerpo a cuerpo en un 10%. Mejora en un 1% tu daño cuerpo a cuerpo en contra de las [Bestias Mágicas/Divinas]. Te da conocimientos increíbles para patearle el trasero a la gente a la manera greco-mexicana. Mejora la impresión que das cuando peleas desnudo sin nada que cubra tus partes privadas, dándote un chance del 1% de seducir tanto a hombres como a damas (todo varía dependiendo del objetivo/usuario)]

[No conoces técnicas de este arte]

Harry sonrió al ver eso. ¡Al fin, ahora tenía el poder! Probablemente todavía sufriera una paliza si se enfrentaba a Clarisse; ¡pero tenía el poder!

—«Solo tengo que refinarlo»—se dijo, antes de tenderle el rollo al Percy que llevaba rato mirándolo con confusión, explicándole todo acerca del [Pankrátion] (excepto lo de andar desnudo), causando que él absorbiera el rollo y también aprendiera la habilidad.

Curiosamente, sucedió que como tenía la habilidad [Lucha Libre] en el [LV 10], el [Pankrátion] se actualizó de manera automática a [LV 4, algo que, pensó Harry, probablemente tuviera que ver con que el [Pankrátion] tenía algunas bases de la [Lucha Libre].

Sacudió la cabeza.

—«Hora de mirar el último detalle faltante»—se dijo, pidiéndole a Aissi que le mostrara las recompensas de la misión [¡Hamburguesas Chispeantes al son del Toreo!, cosa que la IA hizo de manera inmediata

¡Ping!

[¡Hamburguesas Chispeantes al son del Toreo! * (Completado)]

[Objetivo: Habla con Sally para que te lleve a ti y a Percy al lugar misterioso que solo ella conoce y trata de mantenerte con vida mientras viajas con ella (Completado)]

[Objetivo Secundario #1: Haz que el coche de Gabe sobreviva la aventura (fallido)]

[Objetivo Secundario #2: Logra que a Sally no le pase nada (fallido)]

[Objetivo Secundario #3: Pon a Asterios de tu lado (logrado)]

[Recompensas: 3.000.000EXP. [Hacha Keraunos]. [Mascara del Minotauro]. [Dagas del Minotauro]. [Sirviente Asterios (*)]. ]

—«O-okey»—se dijo Harry, viendo que había muchos «Minotauro» en esas recompensas; pero un rápido sacudir de cabeza lo hizo fijarse en una sola cosa: en Asterios.

No había hablado con él desde que se desmayó. Era algo compresible, tomando en cuenta que Asterios era un monstruo y no se suponía que los monstruos anduvieran de allí para allá; pero de cierta manera lo hacía sentir mal. Asterios era un ser vivo, no un objeto. No podía guardarlo en un sitio y luego sacarlo cuando le diera la gana. Debía tratarlo como una persona.

Eso era lo único que él había querido de su madre y de Minos, por lo que sabía de sus recuerdos.

—Bien —se dijo, dedicándole una mirada a Percy—. Creo que es momento de que conozcas a alguien.

Esta historia continuara…


Lo siguiente es un regalo adelantado de Navidad en post de su fidelidad.


Extra: De Como Hestia se Convirtió en Santa

(Ubicado alrededor de 280DC)


La preocupación embargaba el corazón de Hestia.

Como Diosa del Hogar, ella era la mismísima representación del dichoso concepto. Así como Afrodita era el amor mismo dado forma y personalidad, Hestia era la manifestación de todos los hogares griegos; por ende, también era la manifestación de todos los hogares que llevaran el espíritu griego.

No había errores en ese pensamiento. Hace mucho tiempo, cuando la guerra contra su padre había terminado, Hestia, que no quería estar entrometida en más conflictos, se volvió a si misma (con el permiso de su hermano) en la Protectora del Olimpo… Dicho eso, como se suponía que ella no debía pelear incluso aunque era una Diosa extremadamente poderosa, las Horas —Diosas de la Justicia y la Naturaleza— fueron convertidas en sus «manos derechas» (protectoras).

Pero lo importante no era que sus hermanos al parecer pensaban que ella no podía cuidarse por sí sola. Lo importante es que cuando ella se volvió la Protectora del Olimpo, naturalmente usó sus poderes y creó una hoguera que luego fue puesta en el centro del Olimpo como principal símbolo. La intención de Hestia habido sido simplemente crear algo que le diera calor y paz a su conflictiva familia; pero de alguna manera —tal vez por su inmenso poder— se terminó convirtiendo en el mismo símbolo de la vida, la prosperidad y el Olimpo: la primera llama que era el motor de todo, ya fuera de la curación o de la herrería.

¿Qué le pasó a esa llama?

Pues cualquiera que supiera un poco de mitos griegos sabría la respuesta. Prometeo, enojado con Zeus por ciertas razones, se había decidido a robar esa llama y luego dársela a la humanidad. Naturalmente, siento el Titán de la Previsión, esperó el momento indicado en que nadie aparte de Hestia estuviera para tratar de robarlo.

Hestia supuso que Prometeo pensaba que podría usar sus poderes para engañarla o hacerla dormir, pues cuando este la vio trató de usar la Niebla para quien-sabe-que-cosas.

Hestia no era una Diosa débil. Lo que sea que Prometeo había tratado de hacer no le afectó en nada, y ella estuvo ahí, viendo a Prometeo hacer el ridículo mientras se preguntaba si debía llamar a Zeus y hacer que carbonizara a Prometeo de un golpe de su Rayo Maestro.

Pero a la final Hestia decidió hacer como si Prometeo había logrado dormirla, y dejar que el mencionado se robara su fuego. ¿Por qué lo hizo? Pues en parte porque no le gustaba ver a gente ser carbonizada en frente de sus propios ojos; pero la verdadera razón era porque Hestia, incluso encerrada en el Olimpo, sabía que esa tal humanidad se la estaba pasando muy mal mientras sus hermanos se daban la gran vida con su bendición. Pensó que no estaría mal dejar que ellos también tuvieran un poco de su don.

Resumen rápido de lo que pasó después: Prometeo le dio su fuego a la humanidad a cambio de la adoración de esta, trató de hacer que estos se olvidaran del Olimpo, y terminó siendo atrapado por Zeus mientras la humanidad se descontrolaba y hacia un montón de locuras con su fuego.

Para resumir, no pasaron ninguna de las cosas bonitas y utópicas que Hestia se imaginó que pasarían. De hecho, a Prometeo le dieron un castigo tan terrible por «ultrajarla» que a Hestia le daban ñañaras de solo recordarlo. Un castigo tan terrible que si no fuera porque Prometeo en realidad era una mala persona, Hestia hubiera tratado de hacer algo para liberarlo.

Pero en fin. Prometeo obtuvo su merecido. Lo normal era que Zeus hubiera estado contento por eso y hubiera vuelto a su natural conquista (secuestro) de mujeres, hombres y animales.

Pero la humanidad se había creído muy a fondo las palabras de Prometeo de que no necesitaban a los Dioses, así que empezaron a olvidarse del Olimpo. Zeus no pudo tolerar eso —porque hubiera desaparecido si los humanos dejaban de adorarlo— y decidió hacer lo que le pareció lo más lógico del mundo: crear un diluvio torrencial que arrasara con toda la civilización humana, excepto con unos pocos elegidos.

Es decir, copiarse de lo que hacían los Dioses de otras culturas cuando se enojaban.

Hestia no pudo quedarse tranquila al ver eso, así que decidió hacer algo para evitarlo. Manifestándose ante los humanos con su túnica y velo —los humanos la confundieron con una monja muy guapa cuando la vieron—, empezó a enseñarles muchas más cosas de las que Prometeo pudo (y podría) enseñarles. Les enseño a cocinar, a hacer hogares, a construir chimeneas y demás cosas.

No era la gran cosa comparada con lo que su medio-hermano Quirón podía enseñar; pero a la humanidad le bastó y sobró. Para ellos, ella era como una Diosa (pues al parecer no sabían que era una), así que naturalmente empezaron a adorarla como tal y crearon su propio panteón monoteísta con ella como su centro. El Panteón de la Monja que nos Enseñó a Cocinar y a Crear Hogares, le llamaron de una manera extremadamente imaginativa.

Hestia rechazó su adoración (y no, no lo hizo porque no le gustara el nombre de su panteón) y se reveló ante los humanos como la hermana de Zeus. Hizo creer a todos que Zeus la había enviado con el propósito de recordarles su «generosidad» y «bondad», y luego dijo que mientras siguieran creyendo en Zeus, este seguiría haciendo cosas buenas por ellos.

Fue la mentira más grande que había dicho en toda su inmortal vida; pero los humanos se la creyeron por completo. Convencidos de la grandeza de Zeus, fusionaron el Panteón de la Monja que nos Enseñó a Cocinar y a Crear Hogares con el tradicional Panteón Griego, y todo volvió a la normalidad. Zeus no le lanzó un diluvio a la humanidad (hasta mucho tiempo después, claro está), los humanos la adoraron de manera silenciosa incluso aunque no solía salir del Olimpo y ella les respondió dándoles calor, seguridad, confort, comida, pizza y demás cosas imprescindibles para la supervivencia humana.

En resumen, ella inventó TODO lo que tuviera que ver con el hogar. Y si eso de si por no bastaba para remarcar su importancia, también había que destacar que luego de un incidente relacionado con Poseidón y Apolo (quienes querían convertirla en su esposa), Zeus le dio el «honor» de que toda porción de sacrificio —así fuera uno realizado en honor a otro Dios— se le fuera dado, razón por la que casi todos los sacrificios se realizaban en hogueras o con fuego. Y por eso, aunque Hestia no estaba segura de que era lo glorioso en oler animales y personas siendo quemadas vivas, Hestia continuó siendo adorada como una gloriosa Madre Tierra de la benevolencia de manera silenciosa hasta Roma.

Y no es que Roma dejaran de adorarla. Es solo que a comparación de los griegos, a los que Hestia no se había molestado en siquiera pedirles que le hicieran un mísero templo o una festividad rara que por alguna razón llevara su nombre como raíz, los romanos no aceptaron un «no» por respuesta. Como una Diosa Madre Tierra tan importante como ella obviamente no podía tener una festividad genial en donde se pudiera celebrar y dejar de trabajar sin razón alguna —y porque los romanos en secreto temían que Júpiter les lanzara un rayo si no veía que todos y cada uno de los miembros de su familia eran venerados—, los romanos le dieron sacerdotisas, un gigantesco templo (que por alguna razón fue fusionado posteriormente con la arquitectura cristiana), una festividad de nombre Vestalia cuya base central era la adoración al Fuego Sagrado y hasta hicieron que Febrero, el doceavo mes del año —o Februarius, el Mes de Februa (Las Hogueras Purificadoras)— estuviera inaugurado en su honor.

Podía sonar raro; pero a Hestia tal adoración no le gustó mucho. No solo sucedió que la división del hogar griego y el hogar romano terminó creándole otra personalidad, sino que además a cada rato tenía que resucitar sacerdotisas que eran sacrificadas para «apaciguar su furia» cada vez que se olvidaban de cuidar debidamente el Fuego Sagrado.

Pero en fin. Esas eran las desventajas de ser una Diosa. No todo el mundo se creía eso de que a la hermana de Júpiter le bastaba con los rezos, y a que a ella no le interesaba ver a los humanos retorcerse en agonía en su honor.

No es como si Hestia/Vesta pudiera culparlos. Hera/Juno y Deméter/Ceres se habían encargado de hacerle creer a los humanos que todas las Diosas eran caprichosas y cambiantes, y que siempre debían estar siendo satisfechas y complacidas porque hasta la más maternal podría convertirse de repente en un Demonio.

Pero eso a la final no importó mucho. Incluso aunque era muy raro ser dos personas en una, Hestia/Vesta no solía verse involucrada en crisis nerviosas como muchos de sus parientes. Sí, a veces era un poco difícil cuando los Semidioses romanos se peleaban con los griegos o viceversa; pero en realidad era como más de lo mismo. Para Hestia y para Vesta familia era familia. Ya fuera Ares/Marte, Afrodita/Venus o incluso Enio/Belona, ella quería a todo el mundo. Ya estaba acostumbrada a sentir su corazón partirse cuando veía su familia matarse entre sin razón alguna. Era algo atroz, pero siempre había una luz al final del túnel, y Hestia/Vestia siempre se esforzaba porque no hubiera conflictos y todo el mundo fuera feliz. Ya fueran sus parientes los Dioses o los humanos con los que se había encariñado, desde su hogar en el Olimpo ella se encargaba de que todos fueran felices.

Y por mucho tiempo, lo había logrado.

Hasta el día de hoy, donde la felicidad en los hogares desapareció. En donde la tristeza, la ira, los celos y demás emociones negativas dominaron a todos los miembros del hogar. En donde un espectáculo que haría que la mismísima Eris se regocijara tenía lugar. En donde el año parecía terminar, y la alegría también parecía hacerlo.

En donde un espectáculo capaz de romper incluso la voluntad de una Diosa tenía lugar.

Pero Hestia no era su sobrina Astrea, que se convirtió a sí misma en una constelación al entender que la humanidad jamás podría entender la verdadera justicia. No importaba cuanto se resquebrajara el hogar, siempre habría una madre/hermana/hija/tía/sobrina/prima dispuesta a tratar de remediarlo. Como bien lo sabía Pandora: «La esperanza es lo que ultimo que se pierde».

—«Lo que debemos hacer es cambiar el método—le susurró Vesta, también inflexible y determinada como ella —. Ya no podemos ser tan pasivas. La maldad es demasiado grande en el mundo. ¡Tenemos que ser más agresivas!»

—«¿Agresivas en qué sentido?»—cuestionó Hestia, esperando que los rezos romanos no hubieran hecho que su otro yo hubiera terminado volviéndose una Diosa de la Matanza de alguna manera.

—«Debemos descender al mundo humano y enseñarles el espíritu del hogar —respondió Vesta —. Hacerles entender que estén donde estén, siempre abraa alguien arriba que les dé calidez. Que siempre pueden contar con nosotras»

—«¿Y cómo hacemos eso?»—cuestionó Hestia. Ella sabía que no era fácil hacer que la gente creyera. Podías lanzar rayos laser y revivir a los muertos para que te consideraran un Dios; pero no por eso la gente creería en ti. Las personas tendían a reverenciar por temor; pero casi nunca había fe en esa reverencia.

—«¿Ves hacia abajo? —le cuestionó Vesta, causando que Hestia usara su conexión con los hogares del mundo para observar el mundo humano —. En Roma, hay unas cuantas personas felices. Gente cantando. Gente sonriendo. Gente que no cree; pero que considera divertido continuar con la creencia… ¿Ves la razón de todo eso?»

—«La Saturnalia…»—recordó Hestia aquella festividad de la cosecha que no tenía nada que ver con su padre; pero que de alguna manera había terminado enlazada a su figura.

—«Sí —asintió Vesta —. No está la presión del trabajo, así que los niños y los padres pueden compartir. Hay una creencia de que todo lo bueno que se ha hecho se ha multiplicado, así que todo el mundo se da regalos. Y como tal, los niños son felices, y los padres también lo son al ver esa felicidad… ¿Puedes entender mi punto?»

—«Sí —asintió Hestia, solo para fruncir un poco el ceño —. Pero nosotras solo estamos viendo la parte feliz. En tu Roma, hay niños sin hogares. En tu Roma, hay niños a los que los sacerdotes no consideran digno darles regalos. En tu Roma, no hay espíritu de dar, solo de recibir. Esta felicidad efímera está manchada de egoísmo»

—«Tienes toda la razón —reconoció Vesta, cosa que no sorprendió a Hestia. Ninguna de las dos era ciega. Era solo que ninguna estaba dispuesta a rendirse por lo que veían —. No todo el mundo puede entender la importancia de preocuparse por los demás… Pero para eso estamos nosotras»

—«¿Quieres decir…?»

—«Sí. A todos los niños y hogares del mundo, dar felicidad: eso es lo que debemos hacer»—reveló Vesta.

En respuesta, Hestia se miró a sí misma.

Luciendo como una niña y llevando un velo y una túnica que ocultaba gran parte de su apariencia, ella no lucia como la gente esperaría que luciera una Diosa; pero eso tenía una razón de ser. Devorada por su padre al nacer al notarse su inmenso poder y siendo observadora de lo que le pasaba a las Diosas que resplandecían, a Hestia no le gustaba destacar. Era algo ilógico para una Diosa, que se mantenía existiendo al llamar la atención de los demás; pero esa era ella. Una Diosa que odiaba los conflictos, y que odiaba estar en el centro de ellos.

Una Diosa que egoístamente se había apartado del mundo al no querer sufrir más de lo que ya sufría.

—«Pero ya no más —pensó junto a Vesta. Y, de repente, ya no había una niña, sino una mujer adulta que tenía la misma belleza que Hera, la Reina de los Dioses; una mujer adulta idéntica a Rea, la Titán de la Maternidad. Una mujer adulta con un tipo de belleza aún más impresionante que la de la mismísima Afrodita, incluso aunque esa belleza seguía estando oculta por un velo y una túnica —. Ya no podemos ser egoístas. No nos podemos alejar de estos gritos de angustia. Si nadie hará nada, entonces tenemos que hacerlo nosotras. Pelear esta batalla en donde el enemigo es la infelicidad y la falta de calidez en el hogar»

—«Pero esta ropa no es útil —le dijo Vesta —. Será extraño; pero debemos destacar más que nunca. Que se entienda la importancia del hogar»

—«Y naturalmente, el hogar está arropado con el amor»—completó Hestia, solo para chasquear sus dedos y aparecer en un templo en donde una mujer capaz de paralizar el corazón de cualquiera estaba maquillándose con aburrimiento.

—¿Oh? —la mujer la miró de arriba abajo, antes de sonreír—. Querida, que sorpresa. ¿Qué te trae a mi templo?... ¿Y con esa apariencia, sobre todo?

—Quiero un nuevo atuendo, Afrodita—explicó Hestia, sonando dura porque estaba tratando con todo su ser el evitar arrepentirse—. Uno que se destaque tanto como se pueda.

—¿Hmn? —Afrodita parpadeó, atónita, antes de sonreír. Su sonrisa era maternal; pero al mismo tiempo demoniaca. Igual que una madre que estaba llevando a su hija por el mal camino—. ¿Oh? ¿Y a qué se debe eso?... ¿Acaso por fin has olvidado todas esas tonterías, y por fin has decidido abrir tus brazos al amor?

—Nada de eso —negó Hestia, ahorrándose por la ocasión el regaño que debía soltarle a Afrodita (por millonésima vez) al tratar de hacer que rompiera su voto de castidad. Técnicamente era su tía y era mayor que ella; pero en términos de madurez, no había nadie en el Olimpo que la igualara (lo que en realidad no quería decir mucho)—. Solo es que tengo que hacer algo, y necesito que todo el mundo fije sus ojos en mí.

Por un momento, una mirada de decepción apareció en los ojos de Afrodita al escuchar que Hestia no trataba de seducir a alguien.

Pero luego, los ojos de Afrodita brillaron como dos luceros del alba, emocionada ante la perspectiva de vestir a su manera a una Diosa Virgen.

—¡Aglaya! ¡Eufrósine! ¡Talía! —gritó, haciendo que tres mujeres muy hermosas surgieran de la nada, rodeando a Hestia en una posición de triangulo—. ¿Recuerdan lo que hicimos con Pandora? —cuestionó, sonriendo al ver como sus sirvientas asentían—. ¡Pues ha vuelto a llegar la ocasión en la que tenemos que utilizar todo nuestro conocimiento de moda y belleza femenina por el bien de la humanidad! ¡Hestia aquí presente quiere destacar al punto de lucir como si fuera yo, y nosotras, naturalmente, no la vamos a defraudar! ¡VISTANLA COMO SI FUERA LO ULTIMO QUE FUERAN A HACER EN SUS INMORTALES VIDAS!

—¡SI, MI SEÑORA! —respondieron las tres mujeres (Carites) al unísono, emocionadas ante la perspectiva de volver a usar sus poderes como Diosas de la Belleza, aunque también algo nerviosas. Sabían que si decepcionaban a Afrodita, esta podía perder el interés en ellas y tirarlas al Tártaro como si fueran muñecas inservibles…. No sería la primera vez que la vieran hacer algo cruel y sin sentido como eso, después de todo.

—A-Afrodita… —tartamudeó Hestia por su parte, un poco asustada al escuchar la parte de Pandora. ¡Ella no quería lucir como una «mujer fatal»!—. S-sé que dije que quería destacar; p-pero…

—¡Tranquila, querida! —la interrumpió Afrodita, chasqueando sus dedos y haciendo que cientos de palomas que cargaban prendas de vestir con sus picos aparecieran revoloteando a su alrededor—. ¡Dejalo todo en mis manos! ¡Te prometo que te haré tan bella que todos los mortales del mundo se arrodillaran a tus pies cuando te vean!

—«¡Eso no es lo que yo quiero!»—pensó Hestia, incapaz de expresarlo. Cuando el amor entraba en frenesí (de ropa), ¡no había nadie que pudiera detenerlo!

Y así, ¡Hestia fue obligada por Afrodita y las Carites a modelar cientos de miles de atuendos y cientos de miles de maquillajes!

Hasta que finalmente Afrodita pareció contenta.

—Oh, por mí. ¡Has quedado tan bella que creo tendré que matarte! —comentó con una sonrisa que demostraba que (por fortuna) solo estaba bromeando.

Hestia, por su parte no estaba muy contenta.

Su traje había sido remplazado por un atuendo demasiado… vistoso. La parte superior había sido remplazada por un vestido de color rojo que estaba ceñido al cuerpo, que tenía un gigantesco escote, y que dejaba su cuello, hombros, brazos y parte de sus costados al descubierto. Mientras tanto su parte inferior consistía en una falda extremadamente pequeña de colores rojos y azules que hacían juego con unas botas aptas para la nieve y que tenían los mismos colores que su falda. De no ser porque tenía una túnica blanca (o más bien trasparente) que parecía una especie de abrigo de bordes rojos ayudándole a no sentirse tan… expuesta, hace rato que habría usado sus poderes para adoptar su atuendo normal.

—Falta un detalle —comentó Afrodita, solo para chasquear sus dedos y conjurar un curioso gorro de colores rojos y blanco y que tenía una forma como de cono—. Ten. Ponte esto y además usa tus poderes para hacer que tu pelo sea blanco y tus ojos azules. ¡Así todo combinará!

—¿No crees que esto es… demasiado? —comentó Hestia con una sonrisa forzada, poniéndose el extraño gorro y cambiando su color de pelo y ojos—. Quiero decir… ¿Qué crees que pasaría si alguien me viera así?

—Querida, no tienes nada de que preocuparte. ¡Con ese atuendo, puedes romper todos los corazones que quieras! —exclamó Afrodita en respuesta con una sonrisa, solo para hacer una hermosa mueca y corregirse al ver como Hestia la miraba en son de regaño—. Quiero decir… ¡Con ese atuendo, puedes lograr todo lo que te propongas! ¡Es un atuendo excepcional y revolucionario! ¡Sobre todo la parte de abajo que consiste en…!... ¿Cómo dijiste que se llamaba tu invento, Aglaya? —le preguntó de repente a una de sus siervas.

—Es una falda de tamaño mínimo, mi señora —respondió Aglaya con orgullo.

—¡En una mini-falda! —le cambió el nombre Afrodita mientras le sonreía a Hestia—. ¡Y solo mira los colores!... ¡El rojo que es el símbolo de la pasión y la sangre derramada en honor a una gran causa, y el blanco que simboliza la pureza son el centro de todo! ¡Es un vestuario que simboliza tu estatus como Diosa Virgen!... ¿No es así, Eufrosine?

—P-por supuesto, mi señora —asintió con nerviosismo Eufrosine.

—No le vas a decir que te basaste en los colores de esa tal Coca Cola que inventó el señor Dioniso, ¿verdad? —le cuestionó en un susurro Talía.

—¿Quieres que la señora me haga algo como lo que hizo a Pysche cuando empezó a salir con su hijo? —preguntó en respuesta Eufrosine.

—Buen punto —asintió Talía, pálida. No por nada a su poderosa señora se le adoraba en muchos rincones de Grecia y Roma como una Diosa de la Guerra capaz de hacer que Ares/Marte gritara por su mamá Hera/Juno.

—¡Estás excepcionalmente hermosa! —continuó Afrodita, sin prestarle atención a la cháchara de sus divinas criadas—. ¡Ese atuendo no tiene nada de malo, así que ni se te ocurra quitártelo, porque de todas maneras no puedes hacerlo! ¡Te he hechizado para que durante el resto del mes de Februa todo lo que te pongas termine convirtiéndose en este traje!

—¿Que tu qué? —cuestionó Hestia con horror, mirándose a sí misma y preguntándose que harían sus hermanos si la llegaran a ver así.

—«¡Eso no importa! —la regañó Vesta —. ¡Ya tenemos el traje llamativo; pero todavía nos faltan muchas cosas por hacer para darle felicidad a todos los niños del mundo!»

—«¡Si el traje no importa, ¿por qué no tomas tú el control y lo usas?!»—le cuestionó Hestia en respuesta, frunciendo el ceño para sí misma (literalmente)

—«E-eso es p-porque… —Vesta tartamudeó. Podía sonar más dura y rígida que Hestia; pero en realidad eran la misma Diosa. A ella también le avergonzaba de manera suprema aquel atuendo —… ¡Porque tú estás más extendida que yo, que actualmente estoy ocupada haciendo… haciendo cosas muy ocuposas!»

—«¡Ocuposas ni siquiera es una palabra!»

—«¡Como sea! —no dio Vesta su brazo a torcer —. ¡Despídete de Venus y anda a hacer la segunda parte de nuestro plan para extender la dicha del hogar!»

De no ser porque sabía que pelear con su otro yo no serviría de nada, Hestia hubiera seguido discutiendo con Vesta. Pero en lugar de hacer eso, decidió hacerse caso y continuar con lo que hacía.

—Bien. Gracias, Afrodita —le dijo a la final a su tía, solo para luego dirigirse hacia las criadas de esta—. Y gracias también a ustedes, Aglaya, Eufrosine y Talía.

Las criadas casi lloraron ante sus palabras.

—¿C-cuando fue la última vez que alguien nos agradeció algo? —se cuestionó Eufrosine con los ojos acuosos.

—C-creo que nunca desde que madre nos puso al cargo de nuestra señora —respondió Aglaya también con los ojos acuosos.

—¡Oh, no sean dramáticas! —resopló Afrodita, luciendo disgustada por sus gimoteos—. ¡Dejen de actuar como chiquillas y compórtense con belleza y actitud! ¡A menos, claro, que quieran que las despida y le pida a su madre que me mande a sus otras hermanas como remplazo!

—Haaa… —Hestia solo suspiró ante las palabras crueles de Afrodita —. Ojala siempre mostrara ese lado dulce que le muestra a sus familiares cercanos y parejas verdaderas»—pensó, acordándose de como Afrodita era capaz de (literalmente) mover cielo, mar y tierra por el bien de su amado. El caso de su hijo Eneas era un buen ejemplo de eso.

Y tras pensar eso, desapareció en un flash de luz, dejando a una Afrodita que se preguntaba que estaría planeando Hestia.

—«¡Sea lo que sea, parece importante, y yo siempre debo estar enterada de las cosas importantes!— pensó para sí misma, antes de gritar—: ¡EROS! ¡VEN AQUÍ!

De inmediato, un guapísimo hombre con alas en su espalda apareció en un flash ante ella, solo para arrodillarse de manera inmediata ante su persona.

—¿Qué deseas, madre? —preguntó Eros mientras trataba de no sudar frio. Antes él y su madre se llevaban bien; pero desde el incidente con Psyche que terminó con una nueva Diosa de la Belleza y la Mente Humana en el Olimpo, su relación era un poco… tensa…. Por no decir que su madre a veces le lanzaba palomas gigantes para triturarle la cara a él y a su esposa.

—¡Deseo que sigas a Hestia y me digas todos sus movimientos! —informó Afrodita—. ¡No quiero que se dé cuenta de que la sigues; pero quiero que, sea lo que sea que vaya a hacer, la ayudes a hacerlo! ¡Algo me dice que mis dominios crecerán si Hestia logra su cometido!

—A ver si entendí. ¿Quieres que ayude a lady Hestia; pero no quieres que se dé cuenta que la estoy ayudando? —cuestionó Eros, incrédulo—. ¿Cómo exactamente esperas que haga eso?

—¡Así! —respondió Afrodita con una sonrisa, invocando una gigantesca explosión de humo de color rosa que al disiparse develó que el hermoso hombre con alas ahora era un no muy hermoso burro con alas—. ¡A Hestia le encantan los burros, así que nunca sospechará si te le acercas con esa forma y espías todo lo que hace!

Eros rebuznó.

—¡No me interesa que esa forma no sea hermosa! —respondió Afrodita con enojo—. ¡Perdiste el derecho a la belleza cuando preferiste a esa mujer antes que a tu propia madre! ¡Ahora comportante como un buen burro y ve ayudar a Hestia!... ¡¿O acaso quieres cambiar de lugares con tu queridísimo hermano Anteros?!

El burro Eros negó con la cabeza mientras palidecía, acordándose de su hermano gemelo, a quien Afrodita le había ordenado actuar como su sirviente y quien al negarse había sido convertida por la Diosa del Amor en el arco que Eros usaba para disparar sus famosas flechas.

—¡Bien! —sonrió Afrodita—. ¡Pues entonces vete de una vez!

Y a continuación, Afrodita le dio una patada a su hijo en sus partes traseras, mandándolo a volar a la estratosfera con su inmensa fuerza divina que era superior incluso a la de Ares.

—Ah. Niños. Siempre es un dolor verlos volar del nido —se lamentó con ligero desaire, aunque la sonrisa alegre en su hermoso rostro no concordaba para nada con sus palabras.

Seguidamente, dirigió su mirada hacia atrás, solo para ver a unas horrorizadas Carites que la miraban con total pánico.

—¿Y ustedes que ven? —cuestionó Afrodita con ligero enojo, convocando un aparato inventado por Aglaya con el cual las personas podían limarse las uñas (y que sorprendentemente fue llamado como lima de uñas) para revisar su divino manicure—. ¡Vayan a trabajar, holgazanas! ¡Nuestra línea de moda Afroditas Secret está en peligro!... ¿O se les olvida que ahora todo el mundo anda fascinado con los zapatos de esa perra de Nike y con su tal Nikes Secret?

—¿No se refiere a Victorias Secret? —cuestionó Talía, solo para agachar la mirada en pánico ante una mirada de su señora.

—¡Nike! ¡Victoria! ¡Tonta alada que se cree la mejor porque siempre sale victoriosa en todo, incluido en las ventas!... ¡Es lo mismo! —Afrodita resopló con disgusto, echándole una mirada a sus siervas que hizo que ellas recordaran quien fue la responsable de hacer que el rostro de Medusa quedara como la gente lo recordaba—. ¡En lugar de andar corrigiéndome, vayan a trabajar, que para eso les pago!

—Pero usted no nos paga. Ni siquiera nos da las gracias —comentó por lo bajo Eufrosine.

—¿Qué dijiste? —le echo Afrodita una mirada mortal a su sierva.

—Q-que ya nos vamos a trabajar —respondió Eufrosine mientras temblaba, solo para salir corriendo junto a sus hermanas.

Al ver eso, Afrodita suspiró con decepción.

—Qué difícil es conseguir gente competente en estos días —comentó al aire—. A este ritmo, creo que tendré pedirle a mi queridísimo marido que me prepare unos autómatas. He escuchado que son excelentes trabajadores… Y que incluso son mejores amantes y guerreros que Ares.

Afrodita asintió para sí misma luego de pensar eso…. Parecía ser que la Diosa del Amor ahora iba a conseguirse sus propios siervos robóticos.

Pero por su parte, la Diosa del Hogar con su nuevo y despampanante atuendo había llegado a un cierto lugar casi como si estuviera sincronizada con los pensamientos de la Diosa del Amor.

—¿Está Hefesto? —le cuestionó Hestia de manera amable a un Ciclope, quien al verla pareció de repente querer tener más de un ojo para observarla.

—E-el señor Hefesto se encuentra bebiendo con el señor Dioniso —informó el Ciclope, conteniendo sus impulsos que le exigían abalanzarse sobre Hestia para quitarle su estatus como Diosa Virgen. A pesar ser un Ciclope, no era tonto. Sabía que su señor Poseidón, su señor Hefesto y prácticamente todos los Dioses masculinos del Olimpo lo harían trizas si siquiera le hiciera un piropo a la Diosa del Hogar—. Dijo que vendría mañana. En su ausencia, ha dejado a su servidor más fiel a cargo.

Hestia parpadeó.

—¿Te refieres a…?

—¡Por mis flancos traseros! ¡Hestia, ¿eres tú?!

Al escuchar ese grito, Hestia desvió la mirada de inmediato, solo para encontrarse con su antiguo y milenario amigo: Rudolphus.

También conocido como el burro que la había despertado cuando Príapo había estado dispuesta a violarla mientras dormía y que había sido recompensado por los Dioses con el honor de convertirse en una milenaria Bestia Divina que Hefesto luego tomó como montura personal.

—¡Cuánto tiempo sin verte, Hestia! —rebuznó Rudolphus, luciendo muy contento—. ¡Al fin que te dignas a visitarme! ¡Llevo siglos sin verte! ¡Ya hasta había pensado que te habías olvidado de que existía!

—Por supuesto que no me había olvidado de ti, Rudolphus, —sonrió Hestia de manera cariñosa, invocando un montón de zanahorias con sus poderes como Diosa de las Artes Domesticas y dándoselas de comer a Rudolphus—. Es solo que… Ya sabes. Desde aquel incidente con Príapo, le agarré algo de miedo a salir del Olimpo. Descontando el día de hoy, podría contar con las palmas de mi mano las veces que he venido al mundo mortal en los últimos dos milenios.

—¡Pues me alegra que por fin hayas decidido bendecir al mundo con tu presencia! —rebuznó con alegría Rudolphus, comiéndose vorazmente las zanahorias que le daba Hestia…. ¡Ah, por eso era que amaba a su amiga! ¡Siempre era tan dulce, considerada y además tenía un don increíble para invocar la comida más sabrosa del mundo!—. Pero me sorprende que lo hagas con un traje como ese. Pensé que odiabas ser el centro de atención.

—Y lo sigo odiando, Rudolphus —respondió Hestia con el rostro serio—. Es solo que las suplicas de los mortales han calado muy hondo en mí. He terminado adoptando este atuendo para poder responder a sus ruegos y poder bendecirlos con el espíritu hogareño que parece estar tan olvidado en estos tiempos.

—¿Y qué razón relacionada con el espíritu hogareño ha hecho que hayas venido a la forja central de Hefesto? —cuestionó Rudolphus, ladeando la cabeza—. Aquí ciertamente tenemos mucha calidez; pero no del tipo del que creo que tú estés hablando.

Y como demostrando eso, un Ciclope que gritaba «¡Me quemo! ¡Me quemo!» entró corriendo repentinamente mientras su cuerpo entero estaba rodeado de flamas.

—¡Por Hestia aquí presente, Gary! —rebuznó Rudolphus con exasperación—. ¡Ya es la sexta vez en la semana que te olvidas de que eres inmune al fuego! ¡Deja de gritar, que esas flamas no te hacen nada!

Escuchándolo, Gary se detuvo repentinamente y se miró, como de repente dándose cuenta que, a pesar de estar bañado en flamas, no parecía estar quemándose de ninguna manera.

Dio una sonrisa apenada y se fue luego de hacer eso.

—¿Ves lo que te digo? —le cuestionó Rudolphus a Hestia mientras negaba con la cabeza con decepción. Por eso era que Hefesto lo había puesto a cargo. Dentro de toda su corte, él era el menos… burro.

—Tal vez no sean muy listos; pero tienen espíritu, y eso es lo que importa —dijo Hestia con dulzura, haciendo que Rudolphus negara con la cabeza. ¡Su amiga siempre tan empeñada en verle el lado bueno a todo!—. Y es justamente ese espíritu lo que necesito para poder repartir el espíritu hogareño por todo el mundo. Necesito que me preparen los mejores regalos que se puedan hacer para dárselo a los niños que están sufriendo en la pobreza y la esclavitud en estos momentos.

—Pues tan solo dime cuantos regalos quiere, y para hoy mismo te los traigo —respondió Rudolphus con confianza. ¿Qué tan difícil podría ser hacer unos regalos?, se dijo entre dientes. ¡Él había ayudado a Hefesto a fabricar cosas tan impresionantes como el mismísimo Talos! ¡Comparado con eso, un montón de regalos no era nada!

Sonriendo ante su confianza, Hestia usó sus poderes como Diosa del Hogar y la Familia, y empezó a enumerarle a Rudolphus las cosas que todos los niños del mundo querían y ansiaban con desespero en sus corazones.

—Necesito mil carritos de juguete rojo, mil carritos de juguete amarillo, mil carritos de juguete verde, mil carritos de juguete naranja, mil carritos de juguete purpura, mil carritos de juguete de colores arcoíris, mil figuras coleccionables basadas en Rómulo, mil figuras coleccionables basadas en Remo, mil figuras coleccionables basadas en Leónidas y Jerjes, mil figuras coleccionables de los Dioses del Olimpo en su forma griega, mil patinetas, mil muñecas Afrodita, mil réplicas de peluche de Artemisa en su forma de oso, mil figuras de acción de Jason y los Argonautas, mil animales robóticos que puedan decir «te quiero», mil…

Conforme Hestia hablaba, Rudolphus iba perdiendo más y más de su confianza.

—¿No puedes hacer una lista en un papiro? —le cuestionó a Hestia, interrumpiéndola.

—Oh, cierto. Así se te hará mucho más fácil —respondió Hestia, solo para conjurar un simple sencillo papiro que no parecía contener muchas cosas.

Pero al acercarse y verlo, los ojos de Rudolphus se pusieron como platos. ¡El papiro mágico era infinitamente extensible en su contenido! ¡Tenía unos dibujos con todos los continentes del mundo, y al tocar en esos continentes se podía explorar más a fondo los países, estados, ciudades y demás ubicaciones del mundo! ¡En resumidas cuentas, tal como Hestia había dicho, en aquel papiro estaban los deseos de todos los niños del mundo!

¡¡Y vaya que había niños en el mundo!!

—Esto… —Rudolphus sudó frio—. Lo siento mucho, Hestia; pero hacer tantos regalos no es tan fácil. C-claro que podemos hacerlos; pero con la cantidad que tú quieres, creo que nos tomará un buen rato el hacerlos todo.

—Oh —murmuró Hestia, sintiéndose un poco preocupada—. ¿Cuánto tiempo, exactamente?

—Pues… —Rudolphus no supo que decir—. ¿Exactamente cuánto tiempo puedes darme?

—Hoy es 21, ¿no? —al recibir un asentimiento, Hestia afianzo su expresión preocupada—. Pues según mis cálculos tengo que esparcir alegría y felicidad antes de que el 24 se torne en 25, o de lo contrario la tristeza y la infelicidad llenaran todos los rincones del mundo, y Eris se alzará sin que Harmonía o alguno de mis hermanos puedan hacer nada para evitarlo, llevando al mundo a la ruina absoluta y probablemente acabando con la raza humana con su poder de la discordia…. Y tal vez también liberando a sus padres, Erebo y Nix, de su prisión en el Tártaro, sumiendo así la realidad en la oscuridad y el desolador caos absoluto…

—Ah —Rudolphus no supo que decir ante todo eso—. Pues habrá que ver que hacemos, entonces. Con la mano de obra que tengo actualmente, es imposible que evitemos… todo eso. Requiero MUCHISIMAS más manos si quiero hacer más de mil millones de regalos en menos de cuatro días.

—«Hmn —de repente, Vesta en la mente de Hestia puso una expresión cabilativa —. ¿Estás pensando en lo mismo que yo?»

—«¿En que es sorprendente lo mal que te pueden mirar los Ciclopes con solo un ojo?»—cuestionó en respuesta, sintiéndose asqueada al ver como todos los Ciclopes en la forja la miraban como si fuera un pedazo de carne que iban a destajar… De no ser porque era pacifista, hace rato que les hubiera mostrado a todos esos tipejos que ni la inmunidad al fuego servía de algo para la Diosa que había inventado la primera flama.

—«Eso no —respondió Vesta, aunque también sonaba disgustada —. Me refiero a que Rudolphus necesita gente que siempre esté llena de energía, y nosotros tenemos a los candidatos indicados: los Brownies»

—«¡Cierto, los Brownies!»—asintió Hestia, sonriendo con confianza de repente. ¡Los Brownies siempre eran sus mejores aliados en cualquier situación del hogar! ¡Estaba segura que en aquella situación tampoco la defraudarían!

—¡Vengan a mí, mis Brownies! ¡Necesito de su ayuda! —gritó entonces de la nada mientras invocaba sus poderes, haciendo que Rudolphus se preguntara porque tenía que gritar si quería invocar dulces para comer.

Pero Rudolphus rápidamente obtuvo su respuesta, porque lo que apareció ante él no fueron dulces muy sabrosos, sino un montón de seres muy extraños y lindos. Parecían humanos, pero median lo mismo que un niño de tres años. Tenían orejas puntiagudas, olían a comida muy sabrosa, vestían con overoles muy lindos y además tenían distintos colores de pieles muy chillones, con algunos teniendo fucsia y otros teniendo neón por color de piel.

En resumen, lucían como si alguien hubiera hecho que Iris (la Diosa del Arcoíris) le vomitara en la cara a Dioniso u a otro Dios de los cultivos, creando así a una raza muy rara.

—Esto… —Rudolphus parpadeó durante unos segundos—. ¿Qué son estas cosas, Hestia?

—Son Brownies —explicó Hestia con una sonrisa—. Son Espíritus del Hogar que ayudan a las personas a mantener su casa limpia y a cocinar. Nacen de la armonía familiar, y viven en su mayoría en las tierras del norte… Y como puedes ver, son muy lindos, agradables y simpáticos.

—Sigue mirándome así y te sacaré los ojos —amenazó un Brownie de piel roja a Rudolphus con un tono de voz muy lindo, sus ojos llenos de intenciones asesinas.

—¡Redberry! ¡No seas descortés! —le regañó Hestia, causando que Redberry desviara la mirada con pena, aunque sus intenciones asesinas no parecían haber bajado.

—¿Cómo es posible que tengas lazos con criaturas del norte si tú no sales nunca? —cuestionó Rudolphus, tratando de ignorar como los Brownies lo miraban a él y a los Ciclopes como si quisieran matarlos y adueñarse de la forja para hacer quien-sabe-que-cosas.

—Pues… ¿Recuerdas que inventé la chimenea y el fuego? —Rudolphus le asintió—. Pues sucede ser que a medida que otras Diosas del Fuego vital iban naciendo, las chimeneas se terminaron volviendo sedes de poder compartido, llego a un punto en que yo y otras Diosas empezamos a notar nuestra mutua presencia, y empezamos a charlar entre nosotras. De todas, yo me hice muy amiga en particular de Brigid, quien me habló del caso de estos pequeñines. Aparentemente servían a su hermana mayor; pero luego huyeron de sus garras por el temor que les ocasionó el brusco cambio de personalidad que esta padeció.

—¡Fue horrible! —tembló de repente un Brownie de piel rosa. Rudolphus se atrevió a adivinar que se llamaba Pinkberry—. ¡En un momento, la Señora Cuervo era una muy normal y maternal mujer que ahogaba viva a la gente que trataba de herir los hogares celtas, y al siguiente momento se volvió una bruja loca que nos gritaba sin razón alguna a cada momento! ¡Fue un cambio abrumador y totalmente inesperado!

—¡Y cómo olvidar cuando nos dijo que éramos descorteses! —lloró un Brownie de color azul. Blueberry, muy probablemente—. ¡Nosotros, que siempre masacrábamos con total cortesía a las personas que se atrevían a insultarnos, tal y como ella nos había enseñado! ¡Nosotros, que siempre le arrancábamos la lengua a cualquiera que osara ofenderla! ¡Nosotros, que somos muchísimos más geniales que sus estúpidas mujeres ave!

—¡El que nos dijera eso fue un insulto tan grave que nos la pasamos llorando azúcar durante una semana! —reveló Redberry, con su nariz moqueando algo que parecía ser soda o vino y sus ojos liberando copos de azúcar tal y como decía—. ¡Luego nos fuimos a otro lado porque no soportábamos su severo maltrato!

—Lo cual en realidad no fue muy inteligente, porque somos Espíritus del Hogar, y cuando dejamos de estar en los hogares nos morimos —recordó Pinkberry—. De no ser porque la señora Hestia nos recogió y nos ató a su existencia, que es la manifestación de todos los hogares del mundo, probablemente no estaríamos aquí para contarlo.

—¡Pero basta de hablar de nosotros y de nuestra genialidad! —gritó Whiteberry, un Brownie de piel blanca con tonos platinados. Seguidamente, le dirigió a Hestia una mirada llena de fanatismo —. Díganos, señora Hestia, ¡¿a quién desea masacrar?! ¡Solo díganos el nombre y nosotros haremos un rico pastel con la carne del bastardo que la haya ofendido!

—De nuevo, chicos, yo no hago ese tipo de cosas —sonrió Hestia con dulzura, sin sentirse para nada asustada ante el comportamiento maniaco de los Brownies. Ya estaba acostumbrada a esa clase de actuar loco con sus familiares divinos—. Solo los llamé para que me ayudaran a hacer unos cuantos regalos. Ustedes son muy hábiles con la magia y con las manos, así que pensé que les resultaría fácil construir cosas.

—¿Construir? —los Brownies ladearon la cabeza, confundidos—. ¿Qué es eso? ¿Es como destruir?

—Sí; pero al revés —siguió sonriendo Hestia con dulzura.

—Entiendo —Redberry asintió con confianza—. Quiere que destruyamos a todos los que están en este lugar; pero que lo hagamos mientras estamos de cabeza.

—No —negó Hestia, suspirando. Parecía ser que le tomaría un rato explicarle a los Brownies que no quería que usaran violencia innecesaria…

Y luego de una larga conversación en donde los Brownies (más o menos) aprendieron a hacer algo aparte de matar gente, cocinar y limpiar, Hestia logró que trabajaran en la forja junto a Rudolphus, donde resultó ser que los Brownies, que amaban golpear cosas y usar instrumentos capaces de causarle un gran daño a cualquier ser vivo, se desempeñaron muy bien. De no ser porque eran maniacos homicidas con caras muy lindas, Rudolphus incluso los hubiera contratado para que remplazaran a los tontos Ciclopes.

Pero en fin, aunque Rudolphus no pasó un muy buen rato con los Brownies y tuvo que seguir atendiendo la forja por si solo (al parecer Hefesto estaba pasando «tiempo de calidad» con su queridísima esposa Afrodita), logró hacer la cantidad absurda de regalos que Hestia le había pedido.

—Pero tenemos un problema —comentó Rudolphus, mirando a la Hestia que seguía usando aquel traje extremadamente hermoso y revelador que acentuaba su belleza soberana, los Brownies (quienes se habían hecho una versión overol del traje de Hestia) estando a su lado—. Me dijiste que tenías que entregar todos estos regalos antes de que el 24 se volviera 25, ¿no? ¿Entonces como le vas a hacer para entregar todos estos regalos si tienes menos de 6 horas para hacerlo?

Y es que, mirando por la ventana, Rudolphus vio que ya prácticamente había anochecido. Y lo que era peor: ¡ya era 24!

—Tengo eso arreglado —sonrió Hestia, solo para entonces invocar una copa dorada—. Con esto, fácilmente podré trasladarme por todo el mundo en poco tiempo.

—¿Con una copa? —cuestionó Rudolphus, imaginándose a una Hestia montada en una copa mientras volaba por todo el mundo.

En respuesta, Hestia hizo un movimiento con su mano, causando que la copa dorada se convirtiera en un carruaje.

—Esta es la [ Copa de la Constelación Auriga, también llamada como la [Copa Solar] —le explicó Hestia—. Originalmente le pertenecía a Helios, quien antes de tener su famoso carro la usaba para trasladarse; pero luego de un cierto incidente Heracles se la terminó quedando. Como Heracles no la usa para nada excepto tomar vino, yo le pedí amablemente que me le prestara por esta temporada, a lo cual él accedió fácilmente.

—Me pregunto porque aceptó tan fácilmente —susurró Rudolphus con ironía, viendo el tremendo escote de Hestia que demostraba que ella al igual que Hera también podía ser adorada como una Diosa Vaca.

—Sin embargo, hay un pequeño detalle —continuó Hestia mientras alzaba un dedo, sin escucharlo—. No tengo corceles, y sin ellos este carruaje no puede superar la velocidad del sonido sin que ocurra un… accidente.

—¿Y no puedes crear unos caballos con tus poderes como Diosa Madre? —le cuestionó Rudolphus, acordándose que Hestia, primogénita de la Gran Madre Rea, era una Diosa Madre Tierra experta en crear vida… o eso era lo que se suponía.

—Podría hacerlo —asintió Hestia, antes de hacer una mueca—; pero ya sabes lo que pasa cuando creas Bestias Divinas. De alguna manera luego terminan volviéndose criaturas salvajes y sanguinarias que traen catástrofes por doquier.

—Ah. Que horrible es cuando las criaturas bonitas se vuelven sanguinarias y salvajes —se lamentó Redberry, manchado de un líquido rojo que parecía muy espeso y fresco… Rudolphus prefirió imaginarse que ese era el color de su sudor.

Dirigió su mirada hacia Hestia.

—Pues si no puedes crear monturas, ni modo. Tendré que llamar a mis hijos.

—¿Tienes hijos? —inquirió Hestia, sorprendida.

—Pues claro —sonrió Rudolphus—. No todo el mundo es capaz de guardar celibato eterno como tú, ¿sabes? Cuando Hefesto me lo permite, yo tengo una que otra aventurilla.

—Ah —dijo Hestia, sin saber que más decir.

—En fin —dijo Rudolphus, solo para entonces levantar sus pezuñas, y tocarse la nariz, causando que esa de repente se volviera una gigantesca esfera roja que proyecto un arcoíris… Hestia no supo ni que decir ante eso—. ¡Ey, hijos! ¡Vengan rápido! ¡Su padre los necesita!

ZAAZ.

ZAAZ.

ZAAZ.

Y un montón más de «ZAAZ».

—¿Llamaste, padre? —inquirieron siete burros al mismo tiempo.

—Hijos, conozcan a Hestia. Ella es nuestra Diosa Patrona junto con Hefesto —les sonrió Rudolphus a sus hijos—. Hestia, permíteteme que te presente uno por uno a mis hijos… Estos dos de aquí son Tellum y Saltatrix, mi hijo primogénito y mi hija primogénita.

—¡Hola! —gritó Tellum, el burro, con mucha alegría, su pelaje resplandeciendo como un arcoíris.

—¡Mucho gusto, lady Hestia! —gritó Saltatrix, la burra, mientras hacía unos países de baile por alguna razón, su pelaje también resplandeciendo en arcoíris.

—La madre de cada uno es la yegua que monta Heimdall —explicó Rudolphus—. Cuando su madre los dio a luz, ella estaba en el Bisfrot. Así que toda esa energía arcoiristiva hizo que… pues que terminaran así.

—A mí me parecen lindos —respondió Hestia con una sonrisa, ignorando como los movimientos de Saltatrix generaban arcoíris que reducían a cenizas todo lo que tocaban.

—Estos don son Acrobates y Salens —continuó Rudolphus, señalando a un hermoso burro que estaba corriendo por todos lados mientras desafiaba la gravedad y a una hermosa burra que le hacía muecas a los Ciclopes mientras sonreía, causando que estos por alguna razón entraran en pánico y empezaran a hacer cosas muy estúpidas—. Su madre es una burra divina creada por la Diosa Gala Epona. Como tal, son muy… poderosos, por decirlo de alguna manera. Acrobates puede moverse como si fuera una serpiente por cualquier sitio y Salens puede cambiar de forma y hacer que la gente entre en pánico.

—También son muy lindos —dijo Hestia la verdad, pues Acrobates y Salens más parecían ponis que burros de lo adorables que eran.

—Esta es Cometes —le señaló Rudolphus a una burra que estaba abrazando a los Brownies con alegría mientras estos de repente dejaban de lucir como maniacos homicidas—. Su madre es una burra semi-divina hija de Cernunnos, el Dios Galo de las Emociones, así que ella naturalmente también puede manipular las emociones. Ama las cosas lindas, y ama hacer que todo el mundo sea feliz con sus poderes.

—Creo que yo y ella nos llevaremos muy bien —sonrió Hestia.

—Y por último, estos dos son Tonitrus y Fulgur —señaló Rudolphus a su hijo y su hija, quienes estaban mirando a sus hermanos mayores con desaprobación mientras chispas eléctricas recorrían su cuerpo—. Su madre es Amaltea, a quien ya debes conocer, así que naturalmente tienen el poder del rayo y el trueno corriendo por sus venas.

—Una pregunta, Rudolphus— dijo Hestia de repente—. ¿Hay alguna razón por la que los nombres de todos sean palabras en latín y no palabras en griego?

—Cuando tienes pezuñas, es mucho más fácil llenar una apta de nacimiento con nombres en latín que con nombres en griego —respondió Rudolphus con seriedad, causando que Hestia no supiera ni que decir—. Y si eso es todo, pues andando. No sé tú; pero yo quiero apresurarme a evitar que la maniaca de Eris cause una versión mundial de la Guerra de Troya.

Al escucharlo, Hestia asintió y se apresuró a montarse en la [Copa Solar] versión carruaje mientras Rudolphus regañaba a sus hijos para que dejaran de hacer daños por doquier.

—¿Podemos ir con usted, lady Hestia? —cuestionaron los Brownies ya una vez que Cometes los soltó—. Eso de una guerra mundial suena muy interesante.

—Claro que pueden venir conmigo —les sonrió Hestia, haciendo un movimiento con su mano y haciendo que la [Copa Solar] se volviera un carruaje mucho más grande—. Lo único es que algunos de ustedes tendrán que desmaterializar sus formas físicas, porque si hago más grande este carruaje la energía que emite hará que la noche se convierta en día, y no quiero meterme en problemas con Apolo y Artemisa.

Con eso dicho, los Brownies se apresuraron a montarse en el carruaje, con algunos desapareciendo y volviéndose fantasmagóricos como si fueran los fantasmas de una pesadilla infantil.

Viendo eso, Hestia sonrió, y, usando sus poderes divinos, conjuró un saco que había creado en base a los recuerdos de Vesta de la Diosa Epona y sus bolsas mágicas. Era, para decirlo de manera sencilla, un saco mágico que reducía todo lo que entraba en su interior a un estado conceptual más ínfimo que un quark. De esa manera, cualquier cosa que pudiera meterse adecuadamente en el saco cabria dentro de este. No importaba si era una persona o un Dios, mientras pudiera entrar en el saco Hestia podría meterlo adentro y dejarlo ahí encerrado si quería. Era algo que siendo otro tipo de Diosa habría usado para encerrar a sus hermanos cuando se volvían locos, pero que siendo como era prefería simplemente usarlo para guardar la cantidad astronómica de regalos que le tocaba repartir.

—Bien —dijo Hestia, montándose en el carro a la vez que Rudolphus ordenaba a sus hijos para que tiraran del carruaje, estando él en el al frente, Tellum a su lado derecho junto con Acrobates y Tonitrus, y Saltatrix a su lado izquierdo junto a Salens, Cometes y Fulgur.

—Hmn —Rudolphus echo una mirada suspicaz—. No sé porque; pero siento que falta algo en esta formación.

Y como esperando sus palabras, justamente en ese momento un burro apareció de la nada ante ellos. Lucia como un burro cualquiera; pero lo extraño era que tenía alas.

—¿Hmn? —Hestia le dio una mirada curiosa—. ¿Qué sucede, pequeño? ¿Quieres ir con nosotros?

El burro alado asintió.

—Pero no sé —Hestia analizó el burro con la mirada, sintiendo algo extraño y perverso en él. Como si fuera un monstruo cruel y desalmado disfrazado de burro—. Este va a ser un viaje difícil. Tengo que esparcir amor, felicidad y dicha por todos los rincones del mundo en unas cuantas horas. ¿Crees que puedas con una labor como esa?

El burro asintió mientras rebuznaba.

—Oh. Ya veo. Así que esparcir el amor por todos los rincones del mundo es tu trabajo —asintió Hestia, preguntándose de donde le sonaba eso—. Muy bien, pequeño. Puedes venir con nosotros entonces.

Al oír eso, el burro rápidamente tomó una montura y se ató al carro solar con la boca, solo para luego ponerse en el lado derecho donde estaban los burros machos, en la posición en la que quedaba paralelo con Cometes, para ser preciso.

—¿Cómo te llamas, amigo? —le cuestionó Cometes, sonriendo sin importarle que su poder de las emociones le decía que a su «amigo» la cosa que más le daba alegría en el mundo era atormentar a las personas y romper los corazones de la gente.

Su «amigo» rebuznó.

—¿Amor? —Salens resopló—. ¿Qué clase de nombre es ese? ¡Para eso te llamamos Cupido! ¡Es lo mismo pero en latín, y además suena mucho mejor!

Cupido asintió, no pareciendo disgustado porque le acabaran de cambiar el nombre. Aunque el hecho de que Hestia pusiera una expresión cavilaba al saber que su nombre era Amor pareció ponerlo nervioso.

—Bueno —Rudolphus decidió ignorar todo eso—. Todos atentos. Voy a marcar el camino con mi nariz, así que deben estar muy atentos a ella. ¿Entendieron?

Todos, incluida Hestia, asintieron.

—Bien.

Y tras decir eso, Rudolphus hizo que su nariz se volviera una gigantesca esfera roja que proyectaba una luz garrafal. Un regalo de Hefesto, quien quiso que su amigo y montura pudiera transformar su cuerpo en partes mecánicas para la guerra y otras situaciones si así lo requería.

Y así, con Rudolphus marcando el camino con su nariz, Hestia y sus burros despegaron de la tierra y volaron hacia la noche. Cada burro, con la excepción de Acrobates y Salens, creando efectos multicolores en el cielo: Tellum y Saltatrix haciendo estelas de arcoíris que en realidad eran estelas de energía pura capaces de desintegrar cualquier cosa; Cometes y Cupido dispersando lo que parecían ser corazones, pero que en realidad eran una manifestación física de su poder para alterar las emociones; y Tonitrus y Fulgur dispersando rayos y truenos con su galope. Todo esto mientras la despampanante Hestia brillaba como una hoguera que representaba toda la vida en el carruaje que en realidad era la manifestación física-conceptual de una constelación y el poder solar.

Y era no lo único que hacía. Mientras pasaba por el cielo, Hestia usó sus poderes y —junto a sus Brownies, quienes querían ayudarla a como dé lugar— se infiltró en las casas de todas las personas cercanas a su ubicación al introducirse por su invento: la chimenea. Y en caso de que las personas no tuvieran chimenea, Hestia simplemente se aparecía en un rincón de la casa. Al fin y al cabo, ella también había inventado las casas.

(Sin embargo, había que aclarar que algunas veces los Brownies abrían hoyos en las paredes de las casas sin chimeneas, disque porque los que no tenían chimeneas insultaban a Hestia al no usar su maravilloso invento)

Podría parecer una labor imposible; pero Hestia era una Diosa. Exista en base a la fe de la gente. Para ella, el dividir su energía y conciencia y manifestarse en todos los lugares conceptuales relacionados con su dominio y donde su nombre de alguna manera fuera alabado no era más que pan comido. Como sucedía que todos los hogares del mundo, sin importar que tan distintitos fueran o incluso si no encajaban en la palabra clásica de «hogar», provenían desde ella, que le había enseñado a los humanos a construir sus casas, ella podía manifestarse en cualquier hogar. Claro, incluso para una Diosa era imposible dividir su conciencia en más de siete mil millones de lugares; pero unos cuantos cientos de clones no eran nada. Hestia podía conjurar un máximo de mil versiones de sí misma de un solo momento, así que simplemente pasando por el cielo atendía mil hogares a la velocidad de la luz a la cual se movía la [Copa Solar, con los Brownies ayudándola a movilizarse lo más rápido que pudiera, pues no todos los hogares podía atenderlos en un parpadeo.

No era una labor fácil. Los Dioses no sentían cansancio físico; pero el cansancio mental era otra cosa. La tarea que hacia Hestia no era sencilla, pues debía salvar a la humanidad de la tristeza. Debía luchar contra el mal con su atuendo de Santa al esparcir regalos para más de siete mil millones de humanos, y debía hacerlo antes de que todas las personas le dieran tanto poder a Eris —la manifestación de la Discordia— que esta se alzara como una Diosa tan poderosa como el terrible padre de Hestia. Era una tarea capaz de romper el ego de una Diosa débil; pero Hestia no era una Diosa débil. Devorada por su padre al nacer, prefirió preocuparse por sus hermanos menores al darles calor y fuerza con un simple abrazo que preocuparse por sí misma. Ella existía —quizás porque Rea así lo había deseado— para su familia.

Y en ese momento, todo aquel que suplicara por el calor de madre/hermana/tía/sobrina/prima/amiga era un familiar para Hestia. En ese momento —solo por ese momento— ella se hizo brillar a sí misma como la digna primogénita de Cronos y Rea. Una Diosa más fuerte que la Deméter que al llorar hacia que todas las plantas se murieran y que la Hera que era capaz de agarrar a Artemisa de nalgadas con su propio arco y hacer que Ares saliera corriendo nada más verla. Una Diosa que solo era superado —debido a la naturaleza del Destino— por sus hermanos varones.

Una Diosa que, a pesar de eso, era pacifista.

Una Diosa que, con el poder (amor) de sus nueve burros logró su cometido. Que con la excepción de un niño, le había dado un regalo a todos los pequeños del mundo, así fueran creyentes del panteón grecorromano o no.

—Bien —Hestia miro su lista—. Solo me falta el pequeño Nicolás. Y él pidió… ¿Hmn?

Por un momento, Hestia miró su lista con extrañeza.

—¿«Saber lo que debo hacer»? —se cuestionó, antes de fruncir el ceño y concentrarse en la situación de Nicolás, solo para de repente entender un poco, y al mismo tiempo extrañarse.

—Quédense aquí —les dijo a sus Brownies y sus burros, solo para entonces tomar un poco de la rigidez de Vesta y aparecerse dentro de una casa, a espaldas de un niño que oraba a ese tal Cristo al que Hestia no tenía la dicha de conocer.

—¿Tú eres Nicolás? —cuestionó, a pesar de saber la respuesta gracias a sus poderes.

Al escucharla, el niño dejó de orar y la miró, luciendo un poco asombrado y admirado ante su figura. Su corta edad le impedía ver el atuendo de Hestia como otra cosa que no fuera algo majestuoso.

—¿Q-quien es usted, señora? —preguntó, pareciendo algo asustado.

Usando sus poderes, Hestia lo calmó con su simple presencia.

—Soy eso por lo que tanto pedias —respondió.

No fue hasta luego de unos segundos que se dio cuenta de cómo sonaba eso.

—Q-quiere d-decir… —la mirada del pequeño Nicolás se llenó de asombro. Repetidamente pasó su mirada de Hestia a la imagen de Cristo que tenía colgada en la pared, antes de llegar a una conclusión: —. ¡¿Usted es la Madre de Dios?!

—«¿Cómo terminó esto así?»—se cuestionó Hestia, solo para asentir con un suspiro. Sería mucho más fácil tomar el rol de esa tal Madre de Dios que explotarle a ese pequeño niño la cabeza al explicarle acerca del mundo mitológico—. Si, Nicolás. He atendido a tus suplicas, y he venido a darte mi apoyo. Por favor expresa lo que te aqueja en voz alta para que así puedas calmar tu corazón.

—Y-yo… —el pequeño Nicolás dudó por un momento; pero como la presencia de Hestia literalmente emitía calma y serenidad (hogareña), a la final acató el pedido de Hestia—. No sé que hacer, Virgen Santa. Usted ya debe saberlo; pero mis padres murieron recientemente por culpa de la peste… Y yo me siento tan culpable. Mi padre quería que fuera comerciante como él y mi madre quería que fuera un sacerdote como mi tío y me consagrara a Dios. Ambos discutían día y noche, así que yo me encontré pidiendo que no tuviera que escucharlos pelear nunca mas… Y-y a-ahora e-ellos, e-ellos e-están…

Sabiendo que lo que abrumaba al pequeño Nicolás era algo que solo un poder en el mundo podía calmar, Hestia abrazó al pequeño Nicolás.

—Tranquilo —lo calmó, acariciando su pequeña y frágil espalda—. Tú no tienes la culpa de nada. Solo pediste que tus padres dejaran de pelear. No hiciste nada malo, pequeño.

—P-pero… —Nicolás se separó de ella, algo avergonzado—. Ahora no sé qué hacer. Quiero honrarlos a ambos; pero sé que es imposible. Si soy comerciante, no me puedo dedicar por completo a Dios, y si soy sacerdote, es casi imposible que sea comerciante… No sé qué hacer. Por ilumíneme, Virgen Santa.

—¿Qué es lo que quieres hacer? —le cuestionó Hestia—. Eso es lo que importa, pequeño. Creeme que tu padre y tu madre en estos momentos se arrepienten de haber pasado sus últimos días peleando en lugar de darte amor. Para ellos escojas lo que escojas está bien, siempre y cuando seas feliz.

Hestia no hablaba palabras vacías. Como Diosa de la Familia, le era muy fácil sentir lo que estaban sintiendo los padres de Nicolás en donde sea que estuvieran (que por lo visto no era el reino de su hermano). Todo lo que decía lo decía hablando como portavoz de esa voluntad.

—¿Q-que cree entonces que debería hacer, Virgen Santa? —cuestionó Nicolás, todavía dudoso.

—Pues… —Hestia pensó rápidamente algo que pudiera ayudar a aquel niño—. Creo que estaría bien si te dedicas a ser sacerdote. Podrías ayudar a las personas más necesitadas así como yo te estoy ayudando. ¿No te parece eso algo genial?

Nicolás asintió.

—¡Si esa es la voluntad de la Virgen Santa, entonces la cumpliré! —gritó Nicolás, haciendo que Hestia se arrepintiera de lo que acababa de decir. Al parecer el niño lo había tomado como un mandato divino—. ¡Tal solo dígame el nombre de su manifestación, Virgen Santa, y le prometo que repartiré la enseñanza que me ha dado en el día de hoy!

—«Dile tu nombre —le insistió Vesta —. Yo solo tengo sacerdotisas; pero tú puedes tener un sacerdote. Dile tu nombre y haz que esparza el espíritu hogareño entre los mortales»

—Hestia —dijo Hestia a la final, suspirando. ¿Cómo había terminado así?, se volvió a preguntar—. Soy Hestia la Santa.

—¡Entonces, Virgen Santa Hestia, le prometo que repartiré su enseñanza por todo el mundo! ¡Lo juro en su nombre, y si fallo que me parta un rayo! —gritó Nicolás con emoción, causando que Hestia gimiera al escuchar como su hermano disparaba un rayo a la tierra.

—«¿Por qué tenía que jurar en mi nombre? —se lamentó Hestia, viendo aquel pobre niño. Era tan lindo y no tenía nada que ver con el mundo mitológico. El que hubiera jurado en su nombre, entregándole su existencia de manera irreparable, era algo totalmente trágico. Si cometía un error, cosas muy malas le pasarían incluso si Hestia así no lo quería —. No queda de otra —se dijo, suspirando mientras veía como el niño poco a poco empezaba a cerrar los ojos—. Tendré que asegurarme de que pueda cumplir su promesa para que no le pase nada malo»

Y al decir eso, Hestia le dio su [Bendición Divina] a Nicolás al mismo tiempo que lo agarraba y lo tele-transportaba a su cama, solo para desaparecer de la casa luego de hacer eso. Ahora, Nicolás podría hacer todos los milagros (magia) que quisiera, siempre y cuando lo hiciera para repartir felicidad entre los necesitados.

—«Creeme que no nos arrepentiremos de esto»—le dijo Vesta

—«Eso espero —dijo Hestia mientras fruncía el ceño. No le gustaba que un pobre niño ya no fuera a tener una vida normal por su culpa —. Y también espero poder convencer a Afrodita de que me quite esa cosa antes de Martius»—se dijo, pues como ya había logrado apagar la tristeza, su ánimo había bajado y ya no se sentía capaz de usar aquel traje tan vergonzoso.

Pero aunque Hestia acabó ese año con la tristeza, solo fue por ese año, y eso ella lo sabía. Si quería evitar que Eris se alzara, debía constantemente repartir regalos. Y lo mejor sería que a la próxima lo hiciera mejor y más preparada. Que hiciera sentir a la gente que debía ser buena durante el año para poder ser feliz durante Februarius.

Y Hestia hizo eso Februarius tras Februarius todas las noches del 24. Incluso cuando el calendario juliano fue cambiado por el gregoriano y Februarus luego pasó a ser December (Diciembre), Hestia continuó junto a su labor. Junto a Rudolphus y sus hijos (mas el extraño burro Cupido), así como la compañía de sus Brownies, monto años tras año la [Copa Solar] y desperdigo alegría por doquier.

Claro que sus familiares no se quedaron tranquilos al ver eso. Afrodita, sabedora de lo que hacía, también se quiso meter en el asunto, vistiéndose como ella y visitando a los hombres mientras les decía que Santa Afrodita les tenía un «regalo» al que tenían que «quitarle la envoltura» para poder «utilizarlo»... Lo que sea que eso significara.

Y Artemisa tampoco se quedó atrás. Ella amaba a los niños, así que aunque detestaba su forma adulta —pues era demasiado voluptuosa y sexual para una Diosa Virgen— y prefería solamente utilizarla cuando tenía que matar a alguien que odiaba mucho, ella se vistió como Hestia y también repartió regalos por todo el mundo mientras montaba su carro lunar tirado por sus ciervos. Y como era natural, cualquier hombre que quiso tocarle un pelo a Santa Artemisa terminó recibiendo tres flechazos en la entrepierna o convirtiéndose en mujer.

¡Hasta Poseidón, Zeus, Apolo, Dioniso y el resto de los Dioses se vistieron de Santas masculinos —pues por alguna razón no les gustó el título «San»— y repartieron regalos por todo el mundo! Claro que, en el caso de Zeus y Poseidón, ellos también se consiguieron sus propios «regalos» en sus viajes, dándole a Hestia y las demás Santas la dicha de poder entregarle un regalo a un nuevo sobrino

Y no solo fueron los Dioses Grecorromanos. Odín, siempre interesado en aprender cosas nuevas, también se interesó por la extraña tradición de Hestia. Le fascinó tanto que hasta incluyó la tradición de colgarse en el árbol y la combinó con su tradicional Yule (que curiosamente consistía en honrar a una Deidad del Fuego que con su viaje evitaba el alzamiento de un Dios de la Maldad)…. Claro que los mortales luego decidieron que era mejor «colgar el árbol» que colgarse en él, por alguna razón que el sabio Odín no lograba comprender.

Frigg, siempre al pendiente de su marido, también se metió en el embrollo, causando que a la tradición de Hestia el muérdago fuera añadido como era natural en el Yule…. Claro que la gente prefirió besarse que echarse acido en la cara o otra cosa que conmemorara lo que el muérdago en realidad significaba para Frigg.

Freya y Frey, a quienes se les le celebraba su nacimiento en la misma época de la tradición de Hestia, también se metieron en el asunto. Fue un poco difícil para Freya regarle cosas a la gente en lugar de quedárselas para ella; pero a la final, su enemistad con Afrodita pudo más que su amor (codicia) por las cosas brillantes, y se terminó volviendo la Santa que regalaba oro rojo a la gente buena y carbón a la gente mala.

Luego de eso, todo el mundo se volvió loco y empezó a celebrar la tradición de Hestia. Ya fueran celtas, aztecas, mayas, japoneses, hindús o lo que fuera, todo el mundo amó dar regalos y meterse en la chimenea como Hestia —aunque como no todo el mundo era una Diosa del Hogar, naturalmente los métodos de intromisión fueron más violentos—. Llegó a un punto en que como era una cosa muy famosa, la gente quiso ponerle un nombre. Al principio quisieron ponerle Hestalia; pero Hestia aborreció el nombre, así que la gente a la final la llamó Nativitas, que significaba «nacimiento», en alusión a aquel día era el comienzo de una época donde nacía la alegría… Aunque algunas personas pensaban que era porque aquel día Dioses del Sol como Frey habían nacido.

Y por supuesto, no es posible olvidarse del pequeño Nicolás, que se tomó muy a pecho su promesa de volverse sacerdote de la Virgen Santa Hestia. Nada más al despertar al día siguiente de su encuentro con su Santa regaló toda su fortuna —que era muy grande, pues su padre era comerciante— a los más necesitados. Luego se volvió sacerdote de la iglesia a los diecinueves años y empezó a diseminar milagros en el nombre de Santa Hestia.

Nunca se le olvidó que su Santa lo había ayudado de niño, así que naturalmente él también empezó a ayudar a los niños. Cuando veía que estaban enfermos, oraba por ellos, curándolos. Cuando estaban tristes, les regalaba cosas. Y cuando un hombre malvado acuchilló a un montón de niños, usó sus poderes para salvarlos a todo… y luego le rezó a la sobrina de su Santa, Santa Artemisa, causando que tres flechas le cayeran al muy bastardo que había acuchillado a aquellos niños.

También le importaron los adultos, pues una vez cuando vio a dos mujeres llorando porque no podrían casarse con sus prometidos debido a una estúpida tradición que decía que una mujer para casarse debía traer un regalo consigo a su futuro marido y las mujeres eran pobres y no podían comprarse regalos, Nicolás, no queriendo el herir el orgullo de aquellas mujeres, aprovechó un momento en que estas se quedaron dormidas y metió un montón de oro entre sus medias (pues las mujeres llevaban su ropa en una maleta), lo cual lo hizo ser el santo de los pobres.

Y Nicolás también fue muy conocido en el mar, pues un día, cuando unos hombres lo invitaron a viajar en un barco y hubo una tormenta causada por la furia de cierto Dios del Mar, él le rezó a su Todopoderosa Santa Hestia, quien pacificó al mar mediante sus tremendos poderes (de invocación de pizza), salvándole la vida a Nicolás y compañía, ante la mirada llena de admiración de todo el mundo.

La fama de Nicolás fue tal que se volvió un icono en Grecia, Turquía, Rusia y Francia. Él prontamente se volvió un símbolo extremadamente conocido, y se volvió literalmente un Santo viviente. No había personas por aquellas tierras que no conocieran su nombre o su curioso atuendo que él mismo se había mandado a fabricar en base a los recuerdos de su Virgen Santa.

Pero aunque Nicolás fue muy feliz ayudando a los necesitados, también quiso honrar a su padre, que había querido convertirlo en un comerciante. Sabía que no podía volverse un comerciante como tal porque debía dedicarle su vida a su Virgen Santa; pero aun así quería honrar de alguna forma la memoria de su padre.

Y luego de una consulta espiritual donde por segunda vez en su vida volvió a escuchar la voz de su Virgen Santa, Nicolás lo logró. Con el permiso de su Virgen Santa, uó la festividad de la Nativitas para honrar el comercio. Permitió que las personas usaran su imagen como estrategia de marketing, siempre y cuando lo hicieran con la intención de incentivar a las personas a hacer feliz a los niños.

Y para su sorpresa, su imagen de San Nicolás se volvió mucho más famosa de lo que esperaba. De alguna manera su amor por los niños y su inmensa caridad terminó haciendo que todos los niños del mundo lo amaran. Hubo algunos cuantos problemas por los idiomas; pero prácticamente todo el mundo conocía su imagen. No importaba si lo llamaran Santa Claus, Viejito Páscuelo, Nikolaus o Papa Noel, todo el mundo sabía que en la época de Nativitas había un hombre cuya inmensa bondad solo quedaba satisfecha cuando veía la sonrisa feliz de un montón de niños.

Y para Nicolás, eso fue algo increíble. Le dio fuerzas —literalmente, porque la fe hacia que la gente se volviera semejante a un Dios— y le permitió vivir hasta los 100 años, donde por causas del Destino terminó en una cama por culpa de la misma enfermedad que se había llevado a sus padres: la peste. Hubiera muerto en ese momento en ese momento como cualquier persona normal de no ser porque su Virgen Santa se le apareció y le preguntó si estaba satisfecho, a lo cual le respondió que no, y que quería seguir trayendo felicidad a todo el mundo, causando que su Virgen Santa le diera el don de la juventud eterna.

Luego Nicolás se enteró que su Virgen Santa no era la Madre de Dios, sino la hermana de Zeus; pero a la final le importó un comino. No importaba su origen, lo que importaba era la base de su Virgen Santa. La base de una mujer que solo vivía por los demás y nunca se preocupaba por si misma. Una mujer que debía ser honrada a como dé lugar.

Y de eso se encargó Nicolás por los siglos de los siglos en esa festividad. Incluso cuando su Santa se mudó a Europa y luego a América del Norte donde la Nativitas era conocida como la «Misa de Cristo» ( Christmas), él siguió honrando a su Santa.

Él siguió siendo esa misteriosa figura que aparecía en la chimenea, ponía regalos debajo de un árbol o en las medias y de vez en cuando se comía una que otra galleta que la gente le dejaba.

Él siguió siendo San Nicolás/Santa Claus en honor a la Santa original.

El fin.


Ficha de Personaje (de Navidad)

Nombre: Hestia, la Santa (de Navidad)

Sexo: femenino.

Origen: Mitología grecorromana

Título: ¡La Virgen Santa (de Navidad)!

Asociaciones: San Nicolás

Otras Formas: ¡Vesta, La Virgen Santa (de Navidad)!

Historia

¿Qué pasa cuando un niño llora o cuando hay infelicidad? ¿Te has preguntado quien da calor en el hogar? ¡Pues ni más ni menos que la Santa Hestia! Motivada por el desespero de la humanidad, la Diosa Hestia —que de por si tiene un alto atributo «bueno» como Diosa Madre de la Benevolencia— se ha llenado de ánimos y ha suprimido su yo normal que languidece en el Olimpo mientras evita sufrir al ver el dolor de los demás al no querer ser el centro de atención. Vestida con el amor —de Afrodita— dirigido hacia toda la humanidad y liberando sus limitadores (de vergüenza) para mostrar la belleza de una que es igual a Rea, la Gran Madre del Niño Dios —Kouros, Zeus Velcanos: «el Zeus niño»—, ella se ha decidido a luchar contra el mal para salvar a la humanidad. En compañía de su fiel burro Rudolphus (Rodolfo) y sus hijos: Tellum (Alegre), Saltatrix (Bailarina), Acrobates (Acróbata), Salens (Bromista), Cometes (Cometa), Tonitrus (Rayo) y Fulgur (Trueno), así como con la compañía de un misterioso burro que lleva un nombre con el significado de «Amor» (Cupido) y los muy amables Espíritus del Hogar, la Santa Hestia reparte regalos creados por su sobrino Hefesto mientras monta la [Copa Solar] para traer luz y calor (hogareño) y acabar con la oscuridad (de Eris). ¡Puede sonar como un invento; pero es la pura verdad! ¡No es ni el Sol ni el Mesías, es la Santa Hestia!

Apariencia

La base es la apariencia adulta de Hestia, que es sorprendentemente similar a su madre Rea y su hermana Hera cuando uno se fija a detalle en ella; pero se le ha añadido un curioso y revelador atuendo de colores rojos y blancos cuyo diseño parece ser capaz de traer la felicidad de cualquier hombre. El pelo negro también se ha tornado blanco y los ojos que brillan como flamas también se han convertido en ojos azules por consejos de la Diosa del Amor.

Personalidad

Básicamente la misma Hestia de siempre, que es amable y dulce como una bondadosa madre o una esposa dedicada; pero el hecho de «estar llena de ánimos» ha inflado su cabeza y le ha permitido romper su personalidad tímida que se avergüenza con facilidad y que odia ser el centro de atención. Dicho de una forma sencilla, porque hay cosas mucho más importantes a las que prestar atención, Hestia no se ve a sí misma; pero si las fiestas terminan, naturalmente su timidez volverá y se encerrará en el Olimpo hasta el año que viene mientras lamenta su navideño e indigno actúa como una niña tímida que actúa regia pero en realidad es una Doncella Virginal… Solo se puede decir que las cosas hermosas duran poco.

¿Y si fuera un personaje de Videojuego?

[Nombre: Hestia]

[HP: Muy alto, pues es una Diosa inmortal]

[MP: Muy alto, pues es una Diosa cuyo poder es la fe de toda la humanidad]

[STR: Altísimo, pues puede derribar edificios como si nada]

[END: Altísimo, pues puede soportar meteoritos y bombas nucleares]

[AGI: Altísimo, pues se puede mover a la velocidad de la luz]

[DEX: Altísimo, pues puede hacer mil cosas al mismo tiempo]

[MAG: Solo hay que decir que puede explotar una ciudad si se enoja]

[INT: Muy alto, aunque no es Atenea o Quirón (Dios)]

[WIS: Muy alto, aunque las navidades parecen haberlo reducido]

[CHA: Muy alto, solo siendo superada por Afrodita]

[LUC: No muy bueno, pues atrae acosadores a cada rato]

[Ventajas (de Navidad)]

[Regalo de Navidad: Hestia trae regalos por doquier, así que naturalmente los aliados obtienen un montón de Buffs por su mera presencia]

[Traje de Navidad: Hestia está exponiendo mucha piel, así que naturalmente su belleza divina se realza. Reduce el ataque de los hombres en un 90%, da un chance permanente del 45% causar [Enamoramiento] (en hombres se duplica) y además mejora el ánimo (ataque) de los aliados en un 100% (en hombre se duplica)… El único problema es que todos los hombres centran su instinto primario sobre Hestia, abalanzándose como cerdos ante un manjar en contra de ella]

[ Dies Natalis (Nativitas) Solis (Februa) Invicti: Un don obtenido por Hestia por haberse convertido en la Dama de Luz cuya presenci a evita que la oscuridad (Eris y sus padres) se alce sobre el mundo. Da daño critico permanente en contra de aquellos con atributos malignos y causa que los aliados obtengan un incremente de daño del 100% en contra de los objetivos ya mencionados]

[Rudolphus, mi Burrito Sabanero: Rudolphus siempre está al pendiente de Hestia, así que si ve que un hombre se pasa de listo le dará una patada en la entrepierna y además llamará a la familia de Hestia, causando que un montón de maldiciones ( Debuffs) caigan sobre cualquier enemigo masculino de manera automática]

[Con mis Burritos Sabaneros, ¡Voy Camino al Olimpo!: El poder de los burros de Hestia, que no persiguen la estrella que anuncia el nacimiento de INRI, sino que se encargan de llevar sana y salva a su dueña. Se trata de los arcoíris de Tellum y Saltatrix que destruyen todo lo que tocan, la destreza de Acrobates para moverse de maneras imposibles, el poder bromista para causar pánico de Salens, las capacidades para esparcir amor y felicidad de Cupido y Cometes, y el poder del trueno y el rayo que corren por las pezuñas de Tonitrus y Fulgur. Mientras más avanza la batalla, el galope de estos burros se incrementa, y la emisión natural de su poder lo hace como consecuencia, incrementado progresivamente la chance de Hestia de causar ataques de muerte instantánea, esquivar un ataque, causar [Pánico] a los enemigos, causar [Enamoramiento, reducir el ataque enemigo y paralizar a sus rivales, llegando a punto donde Hestia se vuelve una invencible heroína capaz de matar al mal (de la humanidad) de un solo golpe…. ¡Solo puede decirse que es de esperarse de una Diosa! ]

[Dama del Hogar: Hestia es el hogar que acepta a cualquiera y quien protege a la familia. Cura a los aliados de manera permanente y además da un 25% de [DEF] a todos aquellos que luchen junto a ella (aquellos con sangre griega y romana ven este Buff duplicado)]

[¡Chimeneas Allá Voy!: Hestia se tele-transporta a las chimeneas, cancelando cualquier combate (o más bien huyendo de él). Es el poder supremo de una santa pacifista]

[Fuego del Hogar (Navideño): El poder de la dama que es la encarnación del fuego que sirve como patrón de toda la civilización. Normalmente un poder extremo que le permitiría volver cenizas incluso las almas de las personas, la navidad ha hecho que Hestia lo convierta en el poder supremo para hornear galletas y preparar comida. Restaura de manera permanente el MP de los aliados, incrementa su poder de fuego (daño mágico) y el de sus aliados en un 100% y además se duplica a si misma el efecto de sus Buffs]

[Para ver las Ventajas no Navideñas, por espere hasta que deje de ser navidad y a Aissi le den ganas de trabajar]


Nota de Autor

Hola a todos. Muchas gracias por leer.

He tardado un buen tiempo; pero por fin está aquí. No quiero alargarme mucho; pero básicamente sucede que como estoy en ese punto cercano a graduarme e irme a la universidad las cosas se me complicaron un poco… por no decir que estuve tan atareado que casi no tuve tiempo de escribir.

Pero bueno. Llegó diciembre y con el un breve respiro, así que les traje esto.

Este capítulo es más o menos como una expansión del capítulo canon «Me convierto en el señor supremo de los lavabos». Tomé los datos que Riordan incluyó mucho después, y simplemente jugué con eso. Puede ser que parezca aburrido; pero el campamento es algo que estará presente durante mucho tiempo y no hay mejor momento para explicar las cosas que ahora. Sobre todo porque (incluso sin tomar en cuenta las misiones) hay MUCHA tela que cortar acerca de este sitio.

En otro punto, añadí algunas cosas por allí y por allá para hacer las cosas un poquito más justas, ya que fundamentalmente aquí ser un Dios es algo importante. El caso del aura de Clarisse simplemente fue algo que se me ocurrió en base a la Bendición de Ares. Creo que enojarse y de repente sacar un incremento de poder de la nada es algo propio para la hija de un dios de la guerra.

Respecto a Luke, creo que es obvio, pero naturalmente el [Observar] no iba a revelar nada importante. De hecho, fíjense que ni reflejó lo de su madre. Principalmente es por trama; pero también es porque estoy tratando de mejorar los resúmenes del [Observar]

Pasando a otra cosa, de repente me dieron ganas de escribir algo acerca de la Navidad y dárselos como regalo. Lo lógico sería que lo publicara el 24; pero meh. Soy una persona del momento.

El extra trató básicamente sobre el origen de la Navidad en este fic. Usé a Hestia simplemente porque… amo a Hestia (XD). Y también porque ella es una Diosa del fuego y el hogar, y los orígenes de la Navidad se remontan a alabar a un Dios que acaba con la oscuridad (básicamente, celebrar que gracias al sol el invierno termina y llega la primavera). Hubo muchas referencias en esto, así que hablo brevemente:

1) El hecho de que Hestia diga que es febrero se debe a que en la época dónde está el calendario que se usa es el juliano, dónde el año comienza con marzo y termina con febrero. Ya luego sucedieron unas cuantas cosas que terminaron haciendo que las cosas sean como son ahora.

2) Eso de Afrodita siendo adorada como Diosa de la guerra no me lo estoy inventando. Cómo Ares es una basura y para los griegos el amor era un poco… distinto, varias ciudades griegas se aprovecharon de los orígenes de Afrodita y su relación con Ares para vestirla con armadura y hacerla una guerrera como Atenea. La llamaron Afrodita Areia («Guerera»), por si les da curiosidad.

3) Los Brownies si existen (o al menos en las historias). Aunque no son tan… bueno, maníacos. Terminaron así por una cuestión respecto a la Diosa del Hogar de las tierras del norte… que se que debe confundirlos bastante, pero les digo que no me estoy inventando nada. Cuando la «Dama Cuervo» por fin diga su nombre les explico; pero de una vez les digo que no están mal respecto a la identidad que ya me han dicho.

4) La copa solar tambien existe. Googlen acerca de Helios o de Heracles por si quieren más información.

5) Nicolás también existe. Es el personaje que fue usado como base para crear a Santa Claus. Yo lo metí con este lore porque… bueno. Díganme que no quieren ver la cara de Harry y compañía al enterarse de la realidad de Santa. ¡Tan solo díganmelo!

6) Ese montón de referencias al final, excepto la parte de Freya y el carbón, son chistes respecto a la forma en como se terminaron añadiendo tradiciones a la Navidad en base a la mitología. De hecho, los ocho renos de Santa son una referencia a Slepneir, el caballo de ocho patas de Odín; aunque luego alguien tuvo la grandiosa idea de meter a Rodolfo, y las cosas terminaron como las conocemos.

Respecto a lo mismo, el que Hestia haya terminado con nueve burros es puro meme (XD). En mi país existe una curiosa canción que habla acerca de cómo los Reyes Magos van a ver a Jesús montados en burros; pero no sé cómo sea en el resto de los países, así que en realidad no le pongan mucha atención.

7)Eros/Cupido en español se traduce como «deseo»; pero originalmente Eros es una palabra griega que se corresponde a uno de los cuatro tipos de amor griego: el amor vanal y físico guiado por la atracción sexual y que tenía una connotación tremendamente negativa (no por nada el Dios Eros era algo así como un monstruo sádico)

7) Finalmente, la pregunta que sé que todos se hacen: ¿dónde quedó Cristo?

Pues les voy a explotar la cabeza. En realidad, diciembre y Jesucristo no se suponen que tengan mucho que ver. Nunca hubo una afirmación en la Biblia que dijera de manera exacta cuando nació. Solo sucedió que los creyentes trataron de adivinar en base a las descripciones. A medida que la Iglesia iba entrando en contacto con culturas como Roma que celebran las Saturnalias y Escandinava que celebra Yule así como con las mitologías que tienen la creencia de que los Dioses del Sol nacieron en Diciembre, se fue haciendo mucho más fácil mezclar tales fiestas con el nacimiento del señor: intercambiar al Dios naciente que traía luz al mundo con el Hijo de Dios. Debido a esto, no todas las Iglesias celebran Navidad en diciembre y hay bastante desacuerdo en general respecto al mes en que nació Cristo; pero, si me preguntan a mí, creo que no hay nada malo en pensar que fue en diciembre por lo del Dios que acaba con el mal, aunque hay pasajes en la Biblia acerca de animales que normalmente no podrían verse en Diciembre.

En fin, solo lo dije porque sabía este montón de cosas y quería compartirselos. Ahora voy con lo que importa: Santa Hestia y San Nicolás.

Se me hace un poco difícil ahora; pero el año que viene les prometo que trataré (ojo: trataré) de escribir una escena navideña en donde Harry se los encuentre. Dicho eso, como estaba jugando un juego mitologico dónde luego de un evento puedes ponerle trajes de navidad a todo el mundo, me volví loco y terminé Santaficando a todo el mundo.

En base a eso, les hago una pregunta muy seria:

¿Qué Santa Dios y que Santa Diosa quisieran ver?

Les confieso que como latinoamericano yo en lo personal quiero al Niño Dios Zeus, aunque Santa Artemisa y Santa Afrodita también lucen graciosas. Me gustaría saber sus opiniones porque creo que voy a hacer una tradición de capitulos navideños durante toda las navidades hasta que termine este fic. Tan solo pidanlo sin importar como suene. Hasta cosas tan locas como Santa Hades y Santa Perséfone están permitidos.

Y también pueden pedir cualquier mitología, aunque se me haría más fácil si se trata de la grecorromana, la nórdica, la egipcia o la celta, ya que por los momentos el fic gira en torno a ellas (o eso es lo que se supone).

Tomen en cuenta que dependiendo de lo que pidan, crearé un especial en donde Harry se topé con el/la Santa elegido/a.

Dicho eso, les confieso que hay planes para el Niño Dios Zeus y Santa Grinch Hera (XD); pero eso lo dejo para cuando Jasón y Thalia estén dentro de la jugada.

Dejando de lado eso, tengo que hacer una pregunta: ¿cuántos de ustedes estarían interesados en leer un fic donde solo hayan fichas de personajes mitologicos (OC's) relacionados con este fic? Lo pregunto porque hace mucho tiempo cuando apareció Cernnunos alguien me sugirió la idea, y estoy dispuesto a hacer cosas muy divertidas con eso. Es solo que obviamente atrasare un poquito el resto de mis historias al hacer eso, y no quiero hacerlo sin saber que por lo menos diez personas irán a verlo

Y ya entonces, preguntas:

¿Qué les pareció el capítulo?

¿Les gustó la leve expansión del campamento (o el tour, para explicarme mejor)?

¿Qué les parecieron mi Kayla y mi Annabeth?

¿Se esperaron todas esas apariciones inesperadas?

¿Qué les pareció el VS. Clarisse y sus hermanos?

¿Cuál fue su momento favorito del capítulo?

Y respecto al extra:

¿Qué les pareció el extra?

¿Se rieron en algún momento? (Si la respuesta es afirmativa, digan el/los momentos)

¿Cuál fue su momento preferido?

Y con eso dicho, ¡feliz Víspera de Navidad para todos! No sé si vuelva a actualizar antes de que se termine el mes, así que feliz Navidad y feliz Año Nuevo de una vez (XD).

¡Hasta la próxima!

P.D: en el siguiente hay Asterios y más campamento.

P.D. 2: otra vez no puse los datos de abajo por falta de tiempo/ganas. En el siguiente capítulo lo arreglo

P.D. 3: Hestia, Artemisa y Kayla terminaron quedando en el harem. Se que debí decirlo arriba; pero entre una y otra cosa se me olvidó y no quería re-escribir toda la nota