CAPITULO IX

Narrador POV

Isabella lo alejó lo más suavemente que pudo, pero aun así le dolió. Ella jamás lo había alejado, en realidad era él que la alejaba siempre, la sensación que esto le produjo lo hizo sentirse cómo un niño pequeño perdido, abandonado, vulnerable . Se sentó recto, tratando de controlar todas sus emociones, esto se estaba saliendo demasiado de control.

—Bien ahora lo sabes todo— dijo en tono neutral, no sabia que hacer a continuación,, ¿seguirle rogando o apegarse al plan?

—Si.. gracias— ambos se sentían incómodos, algo raro.

—¿Y bien?— él ya había dicho mucho más de lo que había ido a decir, no podía hacer nada más que esperar la resolución de Isabella. Siempre supo en el fondo que ella tenía todo el poder en su relación, si ella se hubiera negado a algo él lo habría respetado, pero nunca lo hizo. Ahora toda su relación dependía de ella.

—Yo.. — titubeo, no le parecía justo, no decirle lo que había sucedido, a pesar de su reacción, lo mejor era decirle— primero debes saber algo qué ha pasado en este tiempo— Edward se tenso, pensó "no, me va a decir que tiene a otro. ¿Será él tal Jacob?"

—Continua— le pidió cuando se quedó callada.

—Yo..yo— odiaba cuando titubeaba, se recordó tener paciencia— vine a Londres por qué necesitaba pensar y además extrañaba mi hogar— dijo

—Eso lo comprendo, pero ¿por qué no regresaste?, en tu carta decías que te ibas máximo un mes y ..— era hora de obtener sus respuestas

—Y si leíste mi carta ¿por qué me vienes a buscar hasta ahora?— preguntó un poco altanera.

—Yo..— No le gustó, para nada la forma en la que dijo aquello, lo hacía ver cómo desesperado, cómo su perrito faldero. Pero tenía razón, él la había ido a buscar— yo te estaba esperando en Chicago— confesó— quería darte espacio, pero pensé que volverías, después me di por vencido, acepté el hecho que quizás jamás volverías y decidí continuar mi vida— recordó a Victoria— En cuanto llegue al departamento la sra. Weber me dio tu carta y te vine aquí

—Oh, vaya eso explica el por qué ahora apareces, pensé que habías…

—¿Qué había que?

—Eso ya no importa— suspiro

—Claro que importa, dime— insistió

—Creí que simplemente ya no me querías… a tu lado— completo— que te habías cansado de mi.

—Bella— levantó su rostro— jamás me voy a cansar de ti, cuando yo digo aceptó en un altar es hasta que la muerte o tu nos separen— le dijo, tenía que ser sincero con ella a partir de ahora— pero si no te importa quisiera que primero tu me digas lo que has estado haciendo.

—Yo.. bueno el primer mes solo estuve pensando, reflexionando y después pasó el tiempo, conseguí un trabajo en una editorial... — resumió rápidamente — y bueno no sé… por primera vez… me sentí libre… ya no estaba Charlie o las monjas controlándome cómo cuando era una niña… ya no estabas..— se callo, se sentía cómo cuando era niña y Edward la intimidaba, aunque era una sensación ridícula

—Ya no estaba yo controlándote— dijo ella, él sabía perfectamente que hacía.

—Si— aceptó ruborizada.— creo qué eso me gustó ¿sabes?, era increíble levantarse y ser simplemente Bella, no tener nada que hacer más que las cosas que me gustan, ir al cine, a tomar café, ir al jardín botánico, manejar, no usar estúpidos tacones, traje, comprarme una bicicleta, ver los atardeceres junto al mar— dijo tan emocionada, que Edward se enterneció.

—Eso es lo que querías decirme,¿ qué te molesta qué te controle?, eso puede cambiar…

—Si y no— lo interrumpió— sí me gustaría que dejaras de controlarme tanto, me gustaría trabajar por mi cuenta y para variar escoger mi propia ropa— dijo con un tono gracioso

—Y no ¿ por qué?—inquirir

—Hay ciertas cosas qué me gustan …— dijo mordiéndose los labios y sonrojándose violentamente, iba a hablar de sexo, el ya lo sabia pero quería escucharla, no era nada común en ella, gracias a las monjas era un tabú.

—¿Qué cosas?— la presionó haciéndose el inocente, ella desvió su mirada al mar, conocía a Edward y sabía que le encantaba ponerla en apuros cómo este.

—La habitación negra— dijo en un susurro, en su cabeza podía escuchar la voz de la madre superiora de su antiguo colegio reprendiéndola "Una dama respetable no debe de hablar de esos temas, mucho menos si esta casada"

—Ósea qué te gusta el control sexual— dijo tranquilamente, cómo si estuviera hablando del clima

—Por dios Edward— se escandalizó, acortó la distancia que había entre ellos— podrían escucharnos— lo reprendió con enojo, no quería ni imaginarse lo que la gente pensaría de ella si los escuchaban.

—Bella tranquila, eres mi esposa, puedes hablar de sexo conmigo, además no es cómo que me digas algo que no hayamos hecho ya cómo atarte a una cama, vendarte los ojos, azotarte con todo tipo de fustas— siguió escandalizándola, le encantaba. Ella desesperada, le pellizcó la mano, cómo las monjas hacían con ella—seguirás siendo mi sumisa— le susurro en el oído, disfruto viendo cómo sus pezones se pusieron duros bajo su blusa y su brassier, al igual que cierta parte de su anatomía, se moví un poco tratando de acomodar su problema. Bella trató de ignorarlo, aunque al igual que Edward, conocía muy bien su cuerpo y sus reacciones, sabía que si se mordía el labio desataría el infierno en la tierra.

—Si, pero sin castigos— dijo nerviosa concentrándose en no morderse el labio

—Solo hay castigos cuando eres una niña mala— le encantaba este juego, había pasado meses deseando a su esposa.

—No claro que no, hay castigos estúpidos— lo enfrentó, el se sorprendió— me castigabas por ver a un empleado o por hablar con él en el elevador— le recordó con ironía, era mejor que se fuera acostumbrando a la nueva Bella, la que ya no se quedaba callada, la que le diría sus verdades en su cara— y un montón de cosas estúpidas más, cómo tocarme a mí misma, no seguir la dieta o las rutinas del entrenador…

Flashback

Estaban en la habitación negra, Edward de verdad estaba enfadado con ella, cómo quizás nunca lo había estado o al menos no desde que dejó su trabajo en la editorial. Con indignación y enfado se preguntaba ¿Cómo se atrevía a ver a otro cuando le pertenecía?, el era mejor que cualquier idiota de la oficina, no tenia por que estar viendo a nadie más que a el, mucho menos coqueteando. La observó detenidamente planeando cada uno de sus movimientos, la tenía empotrada en la mesa con las manos encadenadas por debajo de esta, le encantaba la posición la sometía completamente a su voluntad y le permitía un visión completa de su magnífico culo, un culo que pronto recibiría su merecido.

—Así que señora Cullen, ¿pasó un rato agradable en el elevador?— pregunto en un tono amistosamente amargo— puedes hablar

—No… yo… no es lo que… solo ...— le temblaba la voz del miedo, eso hacía que Edward se excitara más, aunque si ella rogaba quizás aminoraría el castigo— me dijo buenas tardes y yo le le conteste…no sucedió nada de lo que piensas—le explicó atropelladamente— señor— agregó rápidamente

—Y si no sucedió nada, ¿por qué cuando yo te vi le sonreías y te reías cómo tonta?, dime la verdad— le exigió

—Me dio risa su comentario— dijo con la voz quebrada, la incertidumbre de no saber que sucedería a continuación la carcomía por dentro.

—¿Sobre que exactamente?— la apuro, mientras más rápido confesara, más rápido podría castigarla, aunque disfrutaba el interrogatorio.

—Sobre qué era viernes… amo

—Bien, analizando la situación, creo que es muy importante que aprendas quién es tu dueño, te daré 15 azotes con esta pala— le mostro la pala de madera cubierta con cuero negro, pudo ver el horror en sus ojos antes de que los cerrara.

Ella quería hablar, explicarle lo que había pasado, pedirle que no fuera un idiota y comprendiera que solo había sido una plática amable, casual y sin importancia, él lo sabía, sabía que ella quería hablar, pero también sabía que no lo haría sin su permiso.

A pesar de todo, Isabella era una excelente sumisa, la mejor que había tenido, debía admitirlo, pero creía que se debía principalmente a que él la había entrenado desde 0, era su creación. Rodeo 2 veces a Isabella analizando su cuerpo desde todos los ángulos, observó sus respiraciones pesadas por el miedo, el temblor de su cuerpo, su vello erizado, su suave piel expuesta ante el. Medito un momento, "¿quería escuchar sus súplicas?" le encantaba que le rogara.

—Proponme un trato— le dijo quería hacer esto más interesante— dime qué me das a cambio por sólo darte no sé 5 azotes— le propuso, ella iba a hablar pero la detuvo— piensa muy bien lo que vas a decir solo tienes una oportunidad.

—Yo podría… hacer lo que quiera amo— dijo nerviosa, Edward casi nunca le mostraba compasión cuando de castigos se trataba.

—Eso ya lo se— rodó los ojos, era obvio que ella haría todo lo que él le dijera— ahora serán 8 azotes

—Yo..—dijo nerviosa mientras él se iba acercando a su culo y lo masajeaba

—Mientras más tiempo pierdas, más azotes recibirás— le susurro— ahora son 9

— Yo… podría hacerleee sexo oral vendada y en cadenada de las manos— le propuso nerviosa prácticamente escupiendo las palabras "mierda, me conoce demasiado bien, su boca es una de mis debilidades" pensó el

—Mmm— fingió pensarlo, ella había demostrado creer tener cierto control sobre él, obviamente, no podía permitirle conocer ninguna de sus debilidades— pero eso no te hará aprender tu lección, te daré 15 azotes— sentenció— ¿Cuáles son tus palabras de seguridad?—le pregunto emocionado. Bella tragó en seco y susurro.

—Gris y negro señor— Edward casi nunca le recordaba las palabras de seguridad a menos que fuera a ser más rudo de lo normal

—Bien, no las olvides— le dio el primer azote, el dolor le atravesó todo el cuerpo en un segundo y aun si no pudo evitar el gemido de placer que salió de sus labios, tiempo atrás se habría sentido muy culpable por sentir placer al hacer algo tan "profano", pero ahora se entregaba a las sensaciones sin preocuparse por la culpa, dentro de ese cuarto, en esas situaciones Edward era su conciencia— ¿de quién eres?—le pregunto entre él primer azote y el segundo.

—Suya— dijo en otro gemido

—¿Y por qué me retas?¿Acaso te gusta verme enojado?

—No señor— otro azote

—¿Acaso quieres llamar mi atención?, ¿es eso?— preguntó al recordar que la había visto hacer caras cuando hablo con la directora de publicidad.

—No señor

Después de 10 azotes y una maravillosa mamada de Isabella, la desato por completo, le puso un poco de loción en su enrojecido trasero para refrescarla un poco, cosa que ella agradeció con un gemido no sexual. Estaba feliz con el resultado, eso le recordaría por lo menos 1 semana a quién pertenecía.

—Te vestiré y saldremos a navegar— le dijo saliendo de la habitación, fue a su closet, escogió un sencillo vestido veraniego azul cielo, que le encantaba también unas sandalias con plataforma. Regreso a la habitación negra y comenzó a vestirla lentamente mimándola en cada roce— eres preciosa— dijo feliz con el resultado— y eres mía— la beso lentamente

—Solo tuya— Edward sonrió ante tal afirmación.

Fin de flashback

—Bien —concedió— no más castigos sin fundamentos válidos.

—Bien

—¿Algo más?— le estaba dando la oportunidad de cambiar lo que no le gustaba, haría todo para que volviera con él

—Voy a trabajar por mi cuenta — dijo firme, era algo que había descubierto que le encantaba

—Lo daba por hecho

—Bien—.se puso nerviosa y comenzó a jugar con sus dedos, no sabía cómo abordar el tema, se habían desviado mucho de el, aunque le alegraba haber aclarado lo anterior— sobre la cláusula de los hijos— comenzó suavemente

—¿Qué hay con ella?— preguntó Edward a la defensiva

—¿De verdad no quieres tener un hijo? —Él se quedó callado, después de todo lo que le había contado, ¿aún no entendía? jamás me he imaginado cómo el padre de los hijos de alguien más que los de Kate— no, déjame reformular mi pregunta— dijo en un tono más enojado ante su silencio— ¿no quieres tener hijos? o no ¿quieres tener un hijo conmigo?— esto era clave, su matrimonio dependía de lo que dijera ahora. Bella después de lo que pasó, no aceptaría estar con él teniendo esa cláusula de por medio.

—No lo sé— le contesto la verdad, nunca se había planteado si quería hijos o no.

—Bien— Bella ya había presionado bastante a Edward, por lo que dejó pasarlo, por ahora— mientras lo decides, ¿podrías quitar esa clausula de nuestro contrato prematrimonial?

—Bien, pero te seguirás cuidando ¿verdad?— preguntó nervioso

—Sí, soy muy joven para ser madre— dijo en tono lastimero, recordando lo que el doctor le había dicho.

—¿Bien eso es todo?— quería terminar con la charla difícil

—No, yo yo… — Bella comenzó a tartamudear, lo mejor era no darle más rodeos, una lágrima salió de su rostro— una de las razones por las que conseguí el trabajo fue por qué….

—¿Por qué?— la apuro, pues el qué no le dijera nada y comenzara a llorar lo ponía de nervios.

—Tuve un… Estaba… — no pensó que fuera tan difícil decirlo, pero a decir verdad no lo había enfrentado cómo era correcto, solo lo había ignorado.

—Por favor habla claro— se estaba desesperando

—Yo estaba embarazada— soltó todo en medio del llanto qué contenía desde hace meses y se refugió en los brazos de Edward

—¿Estabas?— preguntó medio en shock, ¿Cómo era posible aquello?, el se encargaba de los anticonceptivos, no había forma en que… o quizás sí

—Si.. yo tuve un aborto espontaneo— la abrazo más fuerte tratando de comprender sus palabras— cuando me fui no sabia qué estaba embarazada— le aclaro— días después me sentía un poco mal, Jacob me convenció de ir al doctor y ahí fue cuando supe, pero 1 mes después ocurrió— las lagrimas no paraban de salir de sus ojos

—Shh..— trato de tranquilizarla— todo está bien cariño, yo estoy aquí, aun me tienes a mí— trato de consolarla cómo había dicho momentos antes, sin recriminarle nada— ¿por eso conseguiste un trabajo?¿planeabas hacerlo sin mi?— pregunto preocupado

—Bueno tú… el contrato… yo

—Lo lamento mucho Bella, fui un completo estúpido, ¿Cuántos meses tenías?

—3 meses

—¿Pero cómo?— era imposible, él se habría dado cuenta

—Bueno yo lo sospechaba desde antes de la boda de Alice— le explico

—Pero Carlisle dijo que no estabas embarazada— le recordó

—Si, eso fue lo que le dije al doctor que me atendió, él me dijo que pudo ser un falso negativo, que son comunes en pruebas caseras— sus ojos estaban sumidos en una tristeza que él jamás había visto antes, se dio cuenta que le dolía más que su propio dolor verla sufriendo, era extraño

—Bella shh. ya aquí estoy— la tomó en brazos fuertemente, impidiendo que se rompiera, manteniéndola unida.

Trato de procesar lo que le dijo, primero sintió mucho coraje consigo mismo, ¿Cómo es posible que bella estuviera embarazada y él no lo supiera? Tenían un control de anticonceptivos perfecto, él mismo lo supervisaba, sabía que no era un 100% pero aun así seguía incrédulo ¿de verdad ellos tenían que ser él 1% que falla? Pensó que alguien allá arriba debe estar castigándolo por todos sus pecados.

Y después pensó en su hijo o hija, al cual nunca conocería. Algo dentro de él, se sintió extraño, era cómo si una gran desilusión y tristeza desconocida se albergaba en su pecho.

¿Quería un hijo?, hace años había cedido ante Kate por qué quería hacerla feliz, pero en ¿verdad había deseado un bebe?. No, la respuesta estaba clara, pero entonces¿ qué le sucedía ahora? ¿Qué había cambiado? ¿Quería tener un hijo con Isabella?

Quizás una niña con sus profundos ojos, con su torpeza. Comenzó a imaginar una niña, pequeña con los ojos de su Bella, quizás con el cabello de su madre, pero con los bucles de Bella y por supuesto con hoyuelos cómo los que a veces se le hacían cuando sonreía con ganas o quizás un niño, que fuera tan veloz corriendo cómo el.

Miró a Isabella, a pesar de haber crecido sin una madre, sabia que ella sería una excelente, era cálida, bondadosa, muy amorosa, pero era fuerte, podía poner límites, desvió la vista, en cualquier momento podría imaginarla con el vientre hinchado y aun no estaban listos para sol ya había caído, las aguas del muelle se volvían oscuras.

—Vamos ya es tarde y no tienes suéter— le dijo a su frágil esposa, no quería que se fuera de sus brazos, quería tenerla para siempre en ellos protegerla de todo.

—Si, Jacob debe preguntarse donde estoy— la rabia se acumuló en él , ¿Jacob? por eso a pesar de su charla no había vuelto con el

—¿Jacob?—pregunto tratando de contener el enojo

—Sii..— le tembló la voz— mi mejor amigo casi es mi hermano, estoy viviendo con él ... .— su voz se fue haciendo más inestable a causa del miedo.

Por primera vez ese miedo no le gustó, ya no quería que Bella le temiera, quería que confiara en él, quería agradarle, sabía que no se lo merecía pero lo anhelaba, esos pensamientos lo confundieron, haciendo que la rabia quedará en segundo plano.

—Necesitamos hablar de más cosas— le dijo mientras caminaban hasta su auto— pero mañana —aclaro, por hoy había tenido suficiente— ¿podría verte después del trabajo quizás?— le pregunto con voz calmada. Ella lo vio con sorpresa y confusión, pero al final asintió— ¿bien donde te veo?

—En en… — no quería que interviniera por completo en su nueva vida— aquí ¿quizás?

—Si está bien— se inclinó dudoso hacia ella quería besarla pero no lo haría, al final depositó un beso en su frente y sin decir nada subió al auto y regresó al hotel.

Necesitaba pensar o quizás dejar de pensar, hoy había sido un día muy largo y lleno de emociones fuertes. Se sentó en la cama de la habitación y tomó una botella de vino del minibar, pero cuando estaba apunto de dar el primer trago se detuvo. Si, quería que Bella confiara en él, debía ser digno de merecer esa confianza, puso la botella lejos de él y por primera vez en años afrontó sus sentimientos sin alcohol o alguna otra distracción que nublara sus sentidos.