CAPÍTULO X

Edward pov

Estaba profundamente dormido, cuando un sonido horrible interrumpió mis sueños, tome el teléfono, conteste medio dormido.

Hombre ¿En dónde demonios estás?—preguntó Emmett enojado, ni siquiera me dio tiempo de pronunciar palabra, era raro escuchar a mi hermano enojado

—En Inglaterra ¿por qué ?—dije medio dormido

¿Qué carajos haces en Inglaterra?

—Cosas personales—no planeaba decirle que había encontrado a Bella y que había venido por ella. Escuche cómo suspiro del otro lado de la línea

Mira no me entrometeré, pero por favor la próxima vez qué desaparezcas ¿podrías mínimo mandarme un puto texto?

—¿Por que?¿ qué pasó?—me espabile un poco, sonaba muy serio

¿Tu qué crees qué pasa con Cullen 's C.V cuando Cullen desaparece?— preguntó sarcástico— las acciones de tu empresa cayeron un 5% ayer. Pero ya lo estoy arreglando—Me sorprendió mucho, Emmett era abogado y nunca le interesó trabajar en la empresa, a pesar de mi insistencia.

—Gracias— dije sinceramente a mi hermano— espero resolver esto pronto, a más tardar mañana— dije con esperanza— ¿podrías hacerte cargo?—confiaba plenamente en mi hermano

Claro, no hay problema, solo que tendrás un buen lío con Aro y los inversionistas cuando regreses

—Gracias, lo sé

De nada y te mataré si no regresas con Bella ¿entendido? —me dijo y colgó

¿Había sido tan transparente?, me senté en la cama, recordé a Bella, nuestra conversación el día de ayer, en todo lo que hablamos fue cómo abrir la caja de pandora y a pesar de eso no habíamos definido nuestra situación, habíamos avanzado pero a la vez, sentía que estábamos retrocediendo. Con esto en mente ya no pude volver a dormir.

Durante el día recorrí el distrito en el que ella vivía, me la imaginaba en cada lugar, ella encajaba perfectamente aquí, era muy pintoresco. Comencé a pensar en que quizás podría comprar un lugar aquí, me encantaba el acento inglés y la gente era tan educada.

Pensando en eso recordé que Zeth, mi vicepresidente, quería expandir la compañía desde hacía un tiempo. Londres era un gran centro financiero para expandir la empresa, yo podría encargarme de todo desde aquí, Zeth podría encargarse perfectamente de Estados Unidos, claro que con un par de visitas al año. Pensando en eso llame a mi nueva secretaria Olivia, vaya cómo me frustraba que Isabella ya no fuera más mi asistente su trabajo era impecable.

—Señor Cullen— su tono de voz era de sorpresa

—Olivia, Hola— la saludé, hoy no le escupiría órdenes, estaba de buen humor— necesito una agencia de bienes raíces de Greenwich, Londres. También qué le informes al vicepresidente Zeth qué se vaya preparando para la expansión, él entenderá que hacer.

—Claro, ¿algo más señor?—preguntó nerviosa

—No eso seria todo gracias

—De nada— dijo en tono raro y colgó.

5 minutos después estaba recibiendo el correo de Olivia, mientras caminaba enfrente de una vieja Editorial, que está dispuesta a traspasarse. Entré con una vaga idea a la editorial Greenwich Independ Publish. Me presenté en la recepción y pedí ver al gerente. Mientras caminaba a la parte de las oficinas y dejaba atrás la librería, vi en un pequeño cubículo a Isabella mordiendo una pluma mientras leía algo con él ceño fruncido.

Al notar que alguien la veía levantó la vista, sus ojos se agrandaron por la sorpresa, yo le sonreí, quizás mi plan funcionara mejor de lo que pensaba.

—¿Señor Cullen?— me insistió la recepcionista

—Si— dije desviando la vista de Isabella qué ahora me veía con el ceño fruncido. Entré a la diminuta oficina del gerente.

—Señor Cullen — me saludó con la mano firme un señor con el cabello canoso y desordenado con unas enormes gafas de pasta negras.

—Señor….

—Thomas— me dijo con una sonrisa

—Bien Thomas, me interesa su editorial— dije directo.

—Me alegra mucho escuchar eso

—Pero, primero me gustaría hacerle unas preguntas si no le molesta

—Claro, adelante

—Bien ¿Quién es el dueño?

—Lo está usted viendo—dijo acomodándose la corbata

—Perfecto, ¿por qué está traspasando su editorial?

—Verá señor Cullen— se reclinó en su silla de piel— Yo nunca quise esta editorial, estar entre libros, no es lo mio. Pero era la herencia familiar y no podía romperle el corazón a mi madre rechazándola. Ahora que ella ha partido a un mejor lugar….

—Lo siento mucho

—Gracias, ya no hay nada que me ate a esta editorial.

—Bien comprendo, mi abogado se contactará con él suyo mañana a más tardar— no necesitaba más información, sabía que quizás estuvieran en números rojos, pero no importaba.

—Excelente

—Si usted disculpa mi indiscreción, me gustaría hacerle una ultima pregunta

—Adelante

—¿Qué hará después?¿a dónde irá?

—Sabe siempre quise ser pintor — dijo con emoción en la voz

—Bien le deseo suerte— le dije

—Gracias señor Cullen, espero tener pronto noticias de su abogado— dijo mientras se ponía de pie

—Hasta pronto Thomas— dije y salí de la pequeña oficina

Mientras caminaba de regreso, me fijé en el cubículo de Isabella y ella ya no estaba. Me pareció extraño, pero seguí caminando, tenía que darle su espacio, ya no era más mi empleada. En la librería, le mande un correo a Olivia, para distraerme un poco, necesitaba que se encargará de informarle a mis abogados sobre mi nueva adquisición, le envíe el contacto de Thomas, la ubicación de la librería y mi oferta, para que los abogados comenzaran con el contrato.

Salí del pequeño edificio, lo observe y comencé a pensar en las reformas que se le podrían hacer, primero se necesitaba más espacio, quizás construir 3 pisos más, los 2 primeros para la librería, con grandes ventanales, donde promocionaran sus productos de formas más eficiente que solo carteles, el tercero y cuarto piso seria para los editores, darles oficinas decentes, no solo cubículos, se necesita un buen ambiente para que los empleados trabajen con eficiencia.

—¿Qué demonios haces aquí?— Una voz enojada que yo conocía perfectamente me distrajo de mis planes —Perdón— murmuró y bajó la vista cuando la vi— ¿Qué haces aquí?— pregunto ahora tímida.

—Hola— le dije con una sonrisa, estaba de excelente humor ahora que la tenía tan cerca

—¿Qué haces aquí?— preguntó ignorando mi saludo

—Negocios— le dije en tono neutral, si se entera que quiero comprar la editorial se enojara mucho.

—¿Qué clase de negocios?— preguntó

—Lo siento no puedo compartir información de Cullen 's C.V — le dije en el mismo tono impersonal— lo sabes perfectamente, he firmado un contrato confidencial— le dije tratando de evadir su pregunta y él coraje que le daría la respuesta.

—Claro— recordó, pues ella era la encargada de supervisar los contratos de confidencialidad

—¿Ya terminaste?— le pregunté cambiando de tema

—Si

—Bien ¿vamos?

—Claro.

—¿Ya comiste?— le pregunté casualmente, ella se sonrojó violentamente y no necesité que me dijera con palabras lo que su cuerpo me decía, controle mi enojo, ya no era más su amo, no podía seguir ordenándole cosas, eso traería problemas— ¿Qué voy a hacer contigo?— dije mientras tomaba su mano y la llevaba a una cafetería. Pedimos de comer y espere a que comiera un poco antes de empezar.

—Tengo algunas preguntas — ella bajó la vista su plato

—¿Cuáles?

—Bien, primero ¿Cuándo te enteraste de…? ya sabes— le dije mientras tomaba su mano, por encima de la mesa.

—En él segundo mes, desde qué llegué aquí— dijo tensa. Eso significaba que cuando me abandonó tenía un mes de embarazo, ¿Cómo no me había dado cuenta?

—¿Qué estuviste haciendo antes?¿Por que decidiste venir aquí?

—Yo bueno toda mi vida o la mayoría de ella, la pase aquí. Y cuando pasó lo qué pasó con nosotros — dijo mientras jugaba con su comida— Me encontré con un amigo— se quedó callada automáticamente arrepintiéndose de haber dicho aquello.

—¿Jacob?—pregunte en el tono más neutral que pude.

—No, bueno no era mi amigo, yo necesitaba distraerme y fui al cine, ahí empecé a hablar con un fan de la película, para distraerme—. aclaró rápidamente— y cómo tenía acento, que inmediatamente reconocí, le pregunté, él afirmó mis sospechas era un londinense, y no se, se me ocurrió que podría venir aquí a pensar, en un entorno familiar

—Y ¿Cómo terminaste viviendo con Jacob?— pregunté tratando de sonar indiferente. Pero fracase.

—Yo bueno no tenía otro lugar a donde ir, obviamente ya no tenía mi antiguo departamento, y tenía muchos años que no hablaba con Jake, lo visite, hablamos y después él me ofreció ser su roomie cómo en la universidad. Cuando empecé a notar los síntomas de embarazo Jake, me alentó a ir al doctor, después cuando supe que estaba embarazada él me apoyó— me enoje, pero no con ella sino conmigo, yo debí estar ahí con ella, no él.

—Yo tenía que haber estado ahí— dije

—Edward— me levantó la cara y me miró con su infinita bondad— perdóname tu a mi, yo debí decirte era tu hijo

—Nuestro— la corregí

—En ese momento, tenía miedo a tu reacción— dijo— además si te enterabas que estaba embarazada, te separarías de mi— me dijo con tono acusador—preferí evitar la confrontación y dejar las cosas cómo estaban, comencé a trabajar, a buscar un departamento, planeaba hacer todo sin ti, no quería que sintieras ningún tipo de responsabilidad o culpa.

—Bella , soy un completo idiota, lo lamento, lamento mucho haberte orillado a eso, pero quiero que sepas que no habría cumplido esa estúpida clausula.

—Está bien, ahora que sé por todo lo que pasaste con Kate, creo que te comprendo un poco mejor— cómo siempre era indulgente conmigo, no lo merecía.

—Si te puedo ser sincero— ella asintió impulsándome a hablar— yo realmente no quería tener un hijo en ese momento— aclare— éramos muy jóvenes, nuestro matrimonio era muy prematuro e inestable, teníamos muchas diferencias yo estaba completamente enfocado en la empresa, hacerla prosperar y mostrarle a mi padre de lo que era capaz. Mientras que ella estaba enfocada en crear el matrimonio perfecto, la casa, los hijos el perro — me sentí mejor al decirlo por primera vez en voz alta, quizás si había sido un error casarnos tan jóvenes, pero no le daría la satisfacción de admitir mi error a mi padre— pero ahora las cosas han cambiado, ahora soy más estable, la empresa está en uno de sus punto más altos, he crecido cómo persona, madurado... creo que estoy listo para intentarlo con la señora Cullen 2.0—dije tratando de aligerar el ambiente

—¿Seguro? ¿no quieres esperar a la señora Cullen 3.0?— Me pregunto tratando de ocultar la intensidad de su pregunta con la misma broma.

—Muy seguro—no solo quería pasar el resto de mi vida junto a ella, ahora también quería compartir sus sueños y hacerlos realidad—Además ya no habrá más señoras Cullen

—Bien—dijo con una gran sonrisa

—Bien— dije y comimos en un tranquilo silencio por unos momentos. —Estaba paseando hoy en la mañana— le dije suavemente— es un lindo barrio—comenzaría por cumplir su sueño de regresar a su hogar

—Si lo es—concordó—muy pintoresco

—¿Qué…te parecería una casa aquí?— pregunte despreocupadamente

—¿Para que quieres una casa?— pregunto nerviosa

—Usualmente se usan para habitarlas

—¿Te quieres mudar?

—¿Tu quieres?

—Bueno a mi me encanta, es un lugar hermoso, pero y ¿la empresa?

— Tú deja que yo me ocupe de eso, ahora ¿Isabella Marie Swan-Cullen quieres pasar el resto de tu vida aquí, conmigo?—pregunte teatralmente

—¿Toda la vida?—pregunto—es un largo tiempo, necesito pensarlo…. —dijo en broma, frunciendo el ceño—Si, Edward quiero pasar el resto de mi vida contigo aquí y tener 20 gatos—me encantaba esta nueva Bella, tan relajada, divertida. No pude contenerme más acorte la distancia que nos separaba y la bese temeroso de haber ido demasiado rápido, pero ella desapareció mis miedos, besándome de vuelta.

—Bien, 20 gatos y 20 niños—dije separándonos, quería mantener las cosas castas entre nosotros por ahora

—¿20 niños?

—Claro, así cada uno tendrá un gato

—Necesitaremos una gran casa, con un gran patio, cómo la de mi abuelo—Inmediatamente recordé a Charlie.

—Bella—me puse serio—Charlie está enfermo y muy preocupado por ti

—Oh no, ¿está bien?

—A estado mejor—no quería preocuparla demasiado con los detalles

—Tengo que ir a verlo cuanto antes.

—Yo, tengo que regresar mañana para ver la empresa, podrías venir conmigo—sugerí, a lo que ella asintió— Cambiare Bella, te lo prometo, seré mejor persona, seré la persona que mereces

—Yo no quiero que cambies, te am…, — me tense sabía lo que ella iba a decir— te conozco—repuso rápidamente— eres una buena persona, solo por favor deja de poner un muro entre nosotros, quiero que me dejes entrar, quiero conocer todas tus facetas.

—Te prometo intentarlo

Terminamos de comer y la acompañé a su departamento, iría por sus cosas para salir mañana temprano a Seattle.

—¿Así que aquí vives?— le pregunté cuando entramos al pequeño departamento, era él clásico departamento de soltero, me alegraba que Bella se fuera conmigo

—Si, con Jake

—¿Algún día conoceré a Jacob?

—Si, ¿por qué no?, aunque también me gustaría conocer a tus amigos— me dijo guiándome a su habitación

—Ya los conoces — le dije mientras me sentaba en su pequeña cama

—¿Quién?— me pregunto mientras sacaba una maleta del pequeño closet

—Zeth, Jasper, Embri,...

—No suena a que tengas muchos amigos, además son de la oficina y ¿tus amigos de la universidad?

— Si, a ellos los deje de ver cuando Kate murió— dije mientras veía unas fotos de ella y Jacob en la universidad— demasiados recuerdos— le aclare cuando se quedó callada— ¿Cómo conociste a Jacob?

—El primer día de la universidad estaba tan nerviosa, que me equivoque de facultad y fui a la de ciencias sociales, en lugar de las de artes, me tropecé con él y me acompaño hasta mi Facultad

—A mi me paso lo mismo— me reí, quizás si teníamos más cosas en común de lo que pensé.

—¿Cómo?— comenzó a empacar sus cosas y yo la ayude.

—Cuando llegué no sabía por dónde comenzar a buscarte, así que lo primero que se me ocurrió fue ir a tu universidad, pero igual me equivoque, fui a la facultad de ciencias sociales. ¿Cuáles eran tus actividades en la facultad?— le pregunté qué tanta curiosidad me daba desde que llegué.

—Club de lectura, teatro aunque yo no actuaba, escribía algunas obras— dijo tal cómo lo imagine— además escribía críticas en el periódico de conciertos o eventos culturales del campus.

—¿Así que por eso te gusta la música clásica?—inquirí

—Si, es una de las formas en las que me conecto con mi madre, a ella le encantaba y siempre la ponía cuando era niña

—Sabes cuando te conocí, la primera vez quiero decir— le dije distrayéndola del tema de su madre, sabia que era sensible para ella— cuando eras una niña— sonreí al recordarla— ¿por qué no hablabas? y ¿por qué volviste a hablar conmigo?

—Yo… cuando te conocí, mis padres acababan de morir y no sé, solo creo que después de eso no tenía nada que decir— se encogió de hombros— tú siempre me molestabas con mil preguntas, me leías, eras la única persona aparte de Charlie y los doctores que me hablaba, creo que al final me diste algo qué decir.

—Claro, tiene sentido— recordé nuestras tardes en el patio de Charlie

Flashback

Edward Pov 13 años, Bella 5 años

—Abuelo no quiero ir a casa de Charlie— le dije por última vez a mi viejo, cuando subía al carro.

—¿Por qué no?, podrás jugar con su nieta, además no tengo con quién dejarte, Carlisle está en la universidad— dijo manejando

—Ya soy grande, podría haberme quedado solo en casa, además esa niña es rara no habla.

—Edward, tienes que ser amable con ella, acaba de perder a sus padres aún está un poco conmocionada, tu sabes lo qué se siente estar lejos de tu madre— me recordó— no es fácil, ¿verdad?— negué con la cabeza— se amable con ella, es todo lo que te pido

—Bien— acepte derrotado

Cuando llegamos a la casa mi abuelo me mandó directo al jardín con Isabella, mientras él se iba con Charlie a su oficina. Ella estaba en un columpio, se mecía despacio con un pie y miraba el suelo.

—Hola— la saludé, ella no dijo nada y solo me hizo un gesto con la mano —¿ de verdad no hablas ni un poco?— le pregunté con incredulidad, ella negó con la cabeza. —¿Quieres jugar?— asintió y comenzamos a jugar fútbol, aunque ella se cayó muchísimas veces—¿Por qué tu cabello es tan raro?— le pregunté mientras tomábamos limonada que nos había traído su nana — y tus ojos, son demasiado grandes y ¿por qué eres tan pequeña? y¿ pálida? ¿por que eres tan torpe?— le lance un montón de preguntas tratando de hacer que dijera algo, pero lo único que hizo fue encoger sus hombros—¿quieres jugar a otra cosa? o ¿vamos a ver la televisión?— señaló el patio y seguimos jugando hasta bien entrada la tarde.

.

Meses después

—Buenas tardes Isabella— la saludé por su nombre completo para intentar hacerla hablar, — hoy he traído este libro, me lo mando mi mama— le dije mientras le mostraba el libro— se llama las aventuras de Gulliver, ¿quieres que te lo lea?— le pregunté, tío Carlisle me había dicho que eso la podía ayudar a hablar y quería intentarlo, estaba cansado de jugar en silencio. Nos sentamos bajo el árbol y comencé —¿Te gustó?, interesante, ¿no? — le pregunté cuando termine un par de capítulos era hora de irme, guarde mis cosas y espere que ella asintiera pero me sorprendió

—Si— susurro débilmente,

—¿Hablaste?— le pregunté emocionado

—Si— volvió a susurrar, no me pude contener y comencé a brincar de felicidad, había funcionado cómo mi tío había dicho

—¿Puedes decir otra cosa?— le pregunté emocionado— ¿puedes decir mi nombre?— se quedó callada— repite conmigo Ed-wa-rd,— le dije lentamente— Edward, vamos inténtalo— parecía nerviosa

—E…—negó con la cabeza

—Inténtalo otra vez, por favor

—Ed-wa-rd— deletreo— Edward— susurro en él mismo tono bajo y se sonrojo completamente

—Lo hiciste— grite emocionado la tomé entre mis brazos y le di vueltas— hablaste dijiste mi nombre, tenemos que decirle al abuelo vamos— la lleve en mis brazos hasta la oficina de Charlie —¡Abuelo!

Fin de Flashback

—¿Por qué cuando eras niño, no vivías con tus papás?— me pregunto muy lentamente calculando mi reacción.

—Yo..— no me gustaba hablar de eso— mi padre y yo nunca nos entendimos.— dije simplemente no queriendo dar más detalles

—¿Qué ?¿por qué?— déjala entrar, me recordé

— Verás, mi madre se iba a casar con alguien más, al final no se casó con él, se casó con mi padre, no se muy bien que sucedió— le aclaré— a mi madre no le gusta hablar de eso. Unos meses después de la boda nací yo, mi padre creía que era hijo del antiguo prometido de mi madre. Él no me quiere por eso, hasta la fecha sigue pensando que no soy su hijo. Después cuando nacieron Emmet y Alice, las peleas comenzaron. Mi madre no estaba de acuerdo que mi padre nos tratara de formas diferentes, a mi siempre me apartaba, me excluía de todo, incluso llegó a fingir que no existía, mis abuelos, mi abuelo en especial, no quería que yo viviera eso, así que me llevó a vivir con él y con mi abuela. Mi abuela no estaba de acuerdo, ella pensaba que mis padres debían arreglar su asuntos por su cuenta. Tiempo después, esta pelea ocasionó que se separaran, mi abuelo decidió regresar a su natal Seattle conmigo y tío Carlisle, mientras que mi abuela siguió en Chicago con mi padre.

—Y ¿tu madre? ¿Ella estuvo de acuerdo en todo esto?— preguntó embelesada en mi historia.

—Ella sufrió mucho ni mi abuelo, ni mi padre le dieron una oportunidad para opinar, pero siempre se preocupo por mi, todos los días me llamaba sin falta, me preguntaba sobre mi día, me mandaba libros, juguetes, pasaba navidades y cumpleaños con ella y con el resto de la familia, cuando regrese a Chicago en la universidad ella fue la más feliz del mundo y por eso me quedé a vivir ahí con Kate.

—¿Eres él mayor?— cambio de tema algo que agradecí, no me gusta hablar de mi infancia.— Emmett se ve mayor

Pasamos el resto de la tarde conociéndonos por primera vez, tal y cómo tuvo que ser desde él inicio. Ahora que la conocía más, que se expresaba libremente, me sentía aún más cautivado por ella, aunque eso parecía imposible hace algunos meses, era muy ingeniosa, divertida, amable, sabe escuchar, tenía cientos de graciosas historias por contar y yo quería escucharlas todas. Sin darnos cuenta la habitación quedó vacía, todas sus cosas estaban ahora en una maleta grande y en un par de bolsos de mano, la ayudé a llevarlos y partimos hacia mi hotel, en una tranquila charla.

Pero cuando llegamos a la habitación se creó una gran tensión, de la nada, sabía que Bella y yo teníamos una gran química sexual, y en ese momento se podía cortar con un cuchillo.

Su cuerpo prácticamente me rogaba para que la tocara, cada parte de él me gritaba lo que sus labios no se atrevían a decir; tenía las mejillas sonrojadas, estaba acalorada, tenía los labios ligeramente separados, su respiración era errática, sus pezones, podría jurar que debajo de su camisa estaban erguidos y listos, alternaba su mirada entre la cama y el suelo, avergonzada por su deseo.

Quise tocarla, besarla, hacerla mía, las manos me hormigueaban por hacerlo, pero por primera vez no sabía si ella realmente lo quería, su cuerpo claramente lo deseaba pero no quería apresurarme y arruinar todo, necesitaba una señal para actuar, necesitaba ver sus ojos, necesitaba ver su deseo reflejado en ellos, para tomarla.

—El baño está ahí— dije con la voz ronca y señalé la puerta. En un intento de ver sus ojos

—Si, gracias— dijo con la voz inestable, pero sin levantar la vista, ella no quería esto a pesar de que su cuerpo dijera lo contrario, no la presionaría, esperaría hasta que su mente y cuerpo estuvieran en sincronía.

—¿Quieres algo de cenar?— le pregunté tratando de distraer mi mente.

—No gracias, no tengo mucha hambre— dijo con las pupilas dilatadas, demonios esa era mi señal, ¿sería correcto hacerlo?¿no era muy pronto?¿Necesitaba más tiempo?¿podría controlarme?

Mientras pensaba en esto mi cuarto se movió involuntariamente, acortando la distancia que había entre nosotros, ahora más cerca de ella podía notar un magnetismo, necesitaba tocar su piel, tome su rostro entre mis manos con sumo cuidado cómo si fuera a romperlo, me incliné lentamente para que ella viera mis intenciones dándole la oportunidad de apartarse, cosa que no hizo.

Temeroso y esperando que ella se alejara, uní nuestros labios, un ligero roce, que repetí varias veces deleitándome en la suavidad de sus labios, cómo los había extrañado, pero Bella no estaba conforme necesitaba más, llevó sus manos a mi nuca y comenzó a besarme con toda la pasión que tenía acumulada, fue imposible resistirme, aunque lo hubiera querido, le correspondí el beso y el mundo desapareció, nada importaba, nuestros problemas maritales, mi pasado, la pérdida de nuestro hijo, no existían, solo existíamos nosotros, en este preciso momento, hasta que un gemido que murió en mi boca me alertó, hizo que algo se prendiera en mi cabeza, la deseaba y mucho.

Pero había algo que no podía dar rienda suelta a mis deseos, aun no estaba listo, nunca involucre mis emociones con el sexo, más allá de obtener placer, pero ahora era diferente, entre nosotros había muchas emociones involucradas, me alejé de ella y salí de la habitación necesitaba despejarme un poco. Bajé al living del hotel y esperé poco más de 1 hora, decidí subir hasta supuse qué Isabella ya se había dormido, pues mañana teníamos un largo viaje por delante, era un cobarde, pero esto de las emociones era muy nuevo para mi y quería hacer las cosas bien, tomarme mi tiempo.

Entré en la habitación y cómo sospechaba ella estaba plácidamente dormida en su lado habitual de la cama, fui al baño a cambiarme, por alguna extraña razón (que decidí ignorar, por ahora, lo mejor qué podía) me sentía cohibido ante Isabella, quizás intimidado.

Vacilé un momento antes de acostarme, ¿era correcto qué me metiera a la cama con ella o no? "¿qué mierda estás diciendo Edward? , ella es tu esposa, claro que es lo correcto" me dijo mi conciencia, siguiendo su consejo me metí en la cama y en cuanto Bella sintió mi cuerpo se abrazó a él, su cabeza reposó en mi pecho, su brazo envolvió mi cintura, hasta ese momento me di cuenta de cuánto la extrañaba, envolví mis brazos alrededor de ella y deposite un beso de buenas noches en su frente, me sentí de vuelta en mi hogar, por fin podría dormir una noche entera sin pesadillas.

—Edward — susurro después de un suspiro

—Mi Bella— dije antes de hundirme en un sueño profundo, libre de pesadillas.

¿Estaba en Chicago?

Era un niño, mi madre estaba junto a mi. Instintivamente la abrace.

—Te extraño— le dije

—Y yo a ti cariño— me devolvió el abrazo.

—Tengo que presentarte a alguien— me dijo con una gran sonrisa

Entre sus brazos había un bebé

Alice, pensé.

Le quitó la manta de la cara al bebé y era una niña idéntica a Bella.

Volteé a ver a mi madre, pero ella había desaparecido.

Isabella era la que sostenía al bebé. Y me sonreía.

Se le marcaban los hoyuelos en las mejillas.

Ante semejante sonrisa era imposible no sonreírle.

...