¡Respuesta a los reviews!

Nigthgt429: ¡Hola! ¡Muchas gracias por tu Review!... Me alegra que te haya gustado el capítulo... En cuanto a lo de Fate, pues sí bien yo conozco bastante de la serie, también hay bastante cosas que se me escapan (toda la segunda parte de FGO, para ser exactos); pero hay clásicos con los que simplemente es maravilloso escribir una historia. Ahora, quiero aclararte una confusión: esto no es un crossover. O por lo menos, en un sentido estricto. No sucederán cosas del tipo «dos Medusas», «dos Alectos» o «dos Asterios». interpretalo más bien como si fuera uno de esos fics donde insertan a un personaje de una franquicia adaptando su Lore para que concuerde con el universo de la serie. Y no te digo más porque es spoiler... Y sobre la universidad, pues, todavía me queda un tercio de año escolar y el verano antes de llegar a allá, pero gracias. Espero que no me desbalanceé mis tiempos de escritura

DRACDRAKO: ¡Hola! Pues sí, ni el Covid ni las clases pudieron conmigo. ¡Sigo vivo XD!

Joseskywalker02: ¡Hola! ¡Muchas gracias por tu Review!... Me alegra que te haya gustado el capítulo y la forma de ser de Asterios. Sobre todo lo último, ya que gran parte del capítulo fue presentarlo. Y sí, no los vamos a pasar la bomba con el [Sistema Sirvientes]... En cuanto a Voldy... sin comentarios para evitar spoiler. Sobre lo del Harry obsesionado con obtener cosas legendarias, pues sí, pasará. Principalmente porque lo que nosotros vemos cómo «uh, ¡tengo el más raro!» Harry lo ve como: «¡Al fin! ¡Una ayuda más para sobrevivir a esta locura».

Jorge Peralta: Hola. Gracias por el review. El problema es que la habilidad de Harry para manipular las almas viene de la transformación dada por la Sra. Booker. Sin ella, lo que puede hacer es dado por el sistema del juego, y tú ya sabes que en un videojuego hay cosas que simplemente funcionan de una sola manera. Pero tranquilo. Ese horrocrux no estará ahí por siempre. Es solo que hay tantas cosas que tratar primero...

¡Y eso es todo!

Disclaimer: nada es mío, excepto los OC's


Capítulo 24: Clase, Charla y el Juego de Capturar la Bandera


Los siguientes días, Harry se acostumbró a la rutina del Campamento Mestizo. Recibió distintos tipos de clases de los miembros de cada una de las cabañas y también de los Sátiros, las Ninfas y el Centauro Quirón. A saber, lo típico de un campamento de verano que funcionaba en horarios escolares

La mayor parte de las clases teóricas eran dadas por la cabaña de Atenea, cosa que prontamente llevó a que él y Percy descubrieran que aquella chica Annabeth era hija de la Diosa Griega de la Sabiduría (lo cual vino aunado a una larga y complicada explicación acerca de cómo los Dioses podían crear seres incluso desde sus pensamientos). Estas lecciones de la cabaña Atenea, dadas principalmente por Annabeth y un chico de nombre Malcolm, involucraban sobre todo clases de griego antiguo, enseñanzas acerca de los mitos y muchos consejos de cómo sobrevivir en el loco mundo de la mitología griega.

Harry tuvo resultados mixtos en las lecciones. Por un lado, se destacó en las lecciones de mitología, pero su griego fue simplemente pésimo. Por más que lo intentaba, apenas y lograba llegar poco más abajo del objetivo mínimo que buscaban lograr los chicos de Atenea con sus lecciones. Según los niños de Atenea, era algo impresionante (en el mal sentido de la palabra), pues los cerebros de todos los Semidioses estaban cableados para el griego antiguo; pero una rápida charla con Quirón reveló que había precedentes de «casos excepcionales» donde esta cualidad no solía darse, aunque estos «casos excepcionales» solo se daban en circunstancias extremadamente inusuales. En cuanto a lo que eran esas circunstancias inusuales, ni Harry ni los niños de Atenea lograron averiguarlo.

Por el contrario, Percy no tuvo resultados realmente especiales. No era más que «ligeramente aceptable» en cuanto a la mitología, y sus capacidades griegas estaban «dentro de lo esperado». Hablando en un sentido estricto, no era malo; pero Percy parecía extremadamente irritado mientras veía los «¡Puedes hacerlo mejor!» que los chicos de Atenea ponían en sus exámenes escritos —que les habían empezado a hacer desde el primer día—, murmurando algo acerca de que incluso en el mundo sobrenatural no sacaba más que una C-.

Afortunadamente, a pesar de lo inusual el Campamento Mestizo trataba sobre todo de actividades al aire libre, así que no todo fue leer, hablar y escribir acerca de mitología, por más buenos que fueran los [INTs] extras que daban las charlas intelectuales.

Primero, estaba la clase primordial que todo Semidiós necesitaba para vencer a un monstruo: jardinería, donde Harry destacó gracias a la experiencia que tenía cuidando el jardín de su tía Petunia y en donde Percy demostró como un hijo de Poseidón podía asesinar una planta al colocarle mucha agua. La clase, por cierto, era dada por los hijos de Deméter y Dioniso, pero a veces también Clarisse solía aparecer por ahí. Según ella, era porque «¡las flores son el epitome de la brutalidad de la guerra!» y «¡no eres un verdadero hijo de Ares que se respete si no sabes hacer un ramillete!».

Luego estaban las clases artísticas: canto y actuación, las dos dadas por los hijos de Apolo. Realmente no había nada que destacar. Eran las típicas clases de canto y actuación, con el pequeñísimo detalle de que los hijos de Apolo enseñaban un extraño tipo de magia musical inventada por el mismísimo Orfeo. Harry no podía explicar mucho acerca de ello, porque, a menos que romper los tímpanos de la gente fuera unos de los conjuros enseñados por Orfeo, todavía no captaba la esencia básica del truco. No había ni que hablar de Percy, quien prontamente demostró que Disney se equivocó brutalmente al afirmar que todos los seres del mar eran excelentes cantantes.

En las clases de forja, por otro lado, Harry y Percy se encontraron con el mismo resultado: un par de dedos rotos por cortesía de un severo y fallido martillazo y la expulsión total de las lecciones de la cabaña de Hefesto. Lo típico que le pasaba a todo aquel que no fuera hijo del Dios de la Forja, según dijeron los demás campistas.

En cuanto al tiro con arco, Harry no podía quejarse. No le fue mal, pero tampoco sucedió que agarró un arco y demostró una habilidad exagerada que impresionó a todos. Tenía una compatibilidad relativamente normal con el arco, y gracias a la ayuda de Kayla y el poder grindeador del juego pudo en poco tiempo llegar a un nivel «aceptable» en donde asestaba cada seis de diez tiros.

Respecto a Percy, pues… Harry y todo el mundo preferían olvidar. Querían con todo sus fuerzas olvidar.

Pero dejando de lado la tragedia causada por Percy, Harry se encontró con la gran sorpresa que competir contra un árbol en una carrera era ridículamente difícil al practicar carreras junto a las Ninfas del bosque. Según las instructoras —que para su incomodidad siempre lo miraban con éxtasis—, no había nada de qué preocuparse. Ellas tenían siglos de práctica de tanto huir de Dioses pervertidos casados con Diosas vengativas. Pero aun así, había pensado Harry, resultaba un poco humillante, sobre todo teniendo en cuenta que ellas se detenían a mirarlo cada cinco segundos.

Sobre la lucha libre, pues… La instructora a tiempo completo resultó ser Clarisse. Ya con eso uno podría imaginarse las palizas que la vengativa hija del Dios de la Guerra les había dado tanto a él como a Percy al «enseñarles a realizar el [Pankrátion] de manera adecuada»

En canoas no pasó nada épico, excepto que la autoestima de Percy subió unos cuantos niveles al demostrar el increíble poder de un hijo de Poseidón con un remo, y que tuvieron que evitar que unas Náyades locas trataran de secuestrarlos para volverlos sus novios (lo típico del primer día de canoa, según le contaron los demás campistas).

En fin, el análisis general del «Test del Campamento Mestizo Para Descubrir tu Ascendencia», generado por el resto de los campistas y Quirón, fue, según oyó Harry, que él debía ser un hijo de Deméter (Dioniso, para su alivio, había negado ser su padre mientras en secreto pensaba que era hijo de su viejo amigo Pan), y que Percy debía ser un hijo de Hermes, porque era un Jack-de-Todos-los-Oficios (o dicho de una forma menos amable: porque era un bueno para nada). Tomando en cuenta que Percy era hijo de Poseidón y que él sabía que obligatoriamente su madre debía ser su madre, no pudo evitar pensar que las capacidades deductivas del Campamento Mestizo estaba algo atrasadas, aunque hubo algo que le hizo sentir que Quirón estaba guardándose gran parte de sus opiniones para sí mismo.

Sea como sea, el viernes había llegado, y, antes de empezar con el famoso juego de captura la bandera del que todo el mundo hablaba, a Harry y a Percy les tocaba ver la última clase que no habían visto hasta los momentos: esgrima.

Empezaron con tajos y estocadas básicas, que Harry no hizo tan mal pero que Percy hizo prácticamente con los ojos cerrados, lo cual le hubiera dado envidia a Harry de no ser porque recordaba que el talento de Percy por la espada era compensado con su incompatibilidad con todas las demás armas.

Aparte que al parecer Percy era demasiado bueno con la espada, al punto en que parecía ser capaz de notar algo que Harry no con las armas, algo que Luke también notó e hizo que le buscara como doscientos tipos diferentes de espadas a Percy para que las probara, sin que ninguna convenciera a ambos.

Después, empezaron a realizar enfrentamientos en parejas, y, dado que eran un grupo impar, Harry y Percy tuvieron que compartir pareja.

Y según los demás campistas, como era la primera vez de ambos, lo mejor sería que Luke fuera su pareja.

—¡Luke es el mejor! —aseguró Katie Gardner, hija de Deméter, con una sonrisa—. ¡Sabe cómo evitarte el dolor en tu primera vez!

—Uno creería que con una espada tan grande, sería muy dolorosa la experiencia —empezó a decir Valentina Díaz de la cabaña de Afrodita—, ¡pero Luke es tan habilidoso que casi ni te has dado cuenta cuando te ha clavado su espada! ¡No hay nadie como él si no tienes experiencia!

—Luke es alguien con un dote gigantesco que no se ha visto desde los últimos trescientos años —reveló Malcolm, el medio hermano de Annabeth—. Les deseo suerte. Sin duda que pasaran una experiencia increíble con él.

Y aunque Harry agradeció las palabras de todos (principalmente porque sabía que no era tan habilidoso como Percy), no pudo evitar preguntarse porque Percy miraba a todos con cara rara y porque Harmusp se destartalaba de la risa al oír las palabras de todos.

En fin. Empezaron con la práctica. Luke les enseñó los ataques, las paradas y los bloqueos de escudo a la manera dura; es decir, atacándolos.

—¡Mantengan la guardia alta! —decía, moviéndose como un flash y asestándole a ambos un golpe en las costillas—. ¡Pero no tan alta, Percy; y no te descuides, Harry! ¡Ataquen! ¡Retrocedan! ¡Ataquen una vez más!

Resultados de la practica: una nueva habilidad para Harry, un montón de mejoras al [Arte de la Espada] de Percy y un montón de moretones para ambos.

Chorreando sudor, Harry y Percy se pararon junto al refrigerador de bebidas como todo el mundo. Vieron como Luke se quitaba la camisa, demostrando sus abdominales, y se echó agua helada por todo el cuerpo, haciendo que varias féminas gritaran como fangirls (Harmusp incluida, para desgracia del cerebro de Harry); luego, Harry vio como Percy hacia lo mismo, excepto por la parte de quitarse la camisa, y justo cuando estaba a punto de cuestionarle qué demonios estaba haciendo, vio como Percy miraba a Luke como un animal hambriento (Harmusp se rió ante ese pensamiento), y comprendió lo que pasaba: el espíritu competitivo de Percy se había despertado.

Y el de Luke también, porque sonriéndole retadoramente a Percy, dijo:

—¡Vale, todo el mundo en círculo, arriba! Si a Percy no le importa, quiero haceros una pequeña demostración.

Todos hicieron caso; de hecho, hicieron demasiado caso, porque Harry vio como personas que no habían estado en la práctica salían de la nada y se reunían alrededor de Luke y Percy mientras se aguantaban las risas. Harry supuso que antes habían estado en el lugar de Percy y se morían de impaciencia por ver cómo Luke lo usaba como saco de boxeo.

—Bien —dijo Luke—. Voy hacerles una demostración de una técnica llamada [Desarme]. Consiste en girar el arma enemiga asestando un golpe con la espada de plano para que así el oponente no tenga más alternativa que soltar su arma. Es algo difícil. Se los digo yo, que varias veces he comido tierra al fallar en lograrla. No se rían de Percy, por favor. La mayoría de los guerreros trabajamos años antes de dominar esta técnica.

A continuación, hizo una demostración del movimiento a cámara lenta, haciendo que la espada de Percy cayera de su mano con bastante estrépito.

—Ahora en tiempo real —dijo Luke en cuanto Percy recuperó el arma—. Atacamos y paramos hasta que uno le quite el arma al otro...¿Listo, Percy?

Percy asintió, y Luke fue a por él. Para impacto de todos, Percy se movió tan rápido como Luke y evitó que el hijo de Hermes golpeara la empuñadura de su espada, para luego moverse ágilmente, dar un paso hacia atrás, y tratar de realizar el [Desarme] con Luke.

Luke desvió la técnica con facilidad, pero fue visible para todos que algo en su expresión había cambiado, ya que de repente pareció tomar a Percy mucho más en serio.

Se movieron como un par de relámpagos durante unos minutos, hasta que, finalmente, una espada desarmó a la otra: hasta que Percy golpeó la base de la espada de Luke, desarmándolo, y dejando la punta de su espada a centímetros del indefenso y desnudo pecho de Luke.

Todos los campistas guardaron silencio.

Y fue en ese momento que Percy pareció reparar en el hecho de que realmente no estaba haciendo un buen trabajo en eso de «evitar llamar la atención para que tío Zeus no se enoje y lance sus rayitos»

—Lo siento, no sé qué paso —le dijo a Luke con ligero nerviosismo—. Perdóname.

Por un momento Luke pareció demasiado aturdido como para hablar.

—¿Perdonarte? —Su rostro marcado se ensanchó en una sonrisa—. Por los Dioses, Percy, ¿por qué lo sientes? ¡Vamos, vuelve a hacer eso!

Pero Percy ya no parecía tan animado como antes. Y Harry podía entender la razón gracias al juego: el don concedido por bañarse con agua había terminado, y Percy ya no contaba con el [buff] de su [Cuerpo de Agua, el cual le había permitido igualar la fuerza y destreza de Luke.

Pero Luke insistió, y Percy no tuvo más remedio que hacer otra demostración.

No hubo competición. En cuanto las espadas entraron en contacto, Luke se movió muchísimo más rápido de lo que se había movido hace unos instantes, golpeó la empuñadura de la espada de Percy, e hizo que el arma del mencionado acabase en el suelo.

Por fortuna, eso hizo que el público pensase en voz alta:

—¿La suerte del principiante?

Luke se secó el sudor de la frente. Observó con un interés increíble a Percy. (Harmusp se rió como colegiala ante eso)

—Puede ser—dijo por un momento—. Pero me gustaría saber qué es capaz de hacer Percy con una espada bien equilibrada…

«Hablando de eso, a mí también me gustaría saberlo»—se dijo Harry, quien se preguntó si tal vez debía pedirle ayuda a Quirón para encontrar una espada adecuada para Percy.

Y con ese pensamiento, fue a regañar a Percy por dejarse llevar por su espíritu competitivo, y terminó la lección de esgrima


Ya un rato después, en la tarde, luego de que la clase terminaran y tuvieran una maravillosa experiencia en la que casi quedan desnudos ante todos gracias a la lava-quema-ropa del muro de escalar, Harry y Percy se sentaron a las orillas del lago con Grover cerca de ellos.

Siendo sinceros, Harry no era muy simpatizante de Grover (principalmente por el temita de que la [Bendición Divina de Cernunnos] prácticamente lo volvía loco en su presencia); pero Percy le había pedido que tratara de conocerlo mejor porque quería que sus dos mejores amigos aprendieran a llevarse bien. Naturalmente, el corazón de Harry no pudo aguantar un asalto emocional de esa clase, y terminó cediendo.

El resultado era que los tres estaban ahí, sentados en el embarcadero viendo a las Náyades participar en carreras de cestería sub-acuática (un deporte raro que Harry pensó que a Cloto le habría encantado), hasta que de repente Percy le dijo a Grover:

—¿Cómo te fue con el señor D?

El rostro de Grover respondió: «Pésimo. Horrible. Creo que todos mis sueños, esperanzas y deseos de vivir tendré que tirarlos a la basura»

La boca de Grover, por el contrario, respondió:

—G-guay. G-genial. ¡N-no me pudo haber ido mejor!

—¿Así qué…? —Percy le echo una mirada suspicaz.

Grover suspiró.

—¿Sabes por qué los Sátiros somos los encargados de buscar a los Semidioses? —cuestionó en lo que era una cambiada brutal de tema.

Percy negó con la cabeza y Harry, interesado en oír la respuesta, se acercó más para escuchar mejor lo que decían.

—Es porque nosotros los Sátiros, la raza en general, nacimos cuando la sangre de Lord Urano se derramó sobre los bosques, dando vida a varios Espíritus de la Naturaleza. Nosotros estamos enlazados con el Mundo, y por eso cuando nació Lord Pan, el Dios de la Naturaleza, nosotros naturalmente lo alabamos como nuestro señor.

—Pero espera —interrumpió Percy—. Investigué un poco sobre ese tipo Pan, y prácticamente es como un Sátiro. Algunos textos incluso lo llaman Sátiro. ¿Me puedes explicar por qué si es un Dios dicen que es un Sátiro?

Grover se encogió de hombros.

—No lo sé. ¿Por qué si Quirón nació antes de que naciera el Primer Centauro, la gente lo llama Centauro? Yo supongo que simplemente es la ignorancia de ustedes los humanos, que no pueden ni siquiera notar la diferencia entre un simio y un mono.

—Los simios son los que no tienen cola —le explicó Harry a Percy en un susurro al notar su mirada de confusión.

—Como sea —continuó Grover—. Nosotros servimos a los Dioses, así que siempre protegemos a sus hijos. Principalmente a los hijos del señor D, porque él es mejor amigo de Lord Pan y además los Sátiros también somos parte de sus primeros seguidores.

—Son como sus chicos de los recados, ¿verdad? —comentó Percy, solo para ganarse una patada en la espinilla de parte de Harry

—¡Deja de interrumpir! —le dijo este con molestia, ganándose una mirada agradecida de Grover.

—Pero la verdad es que nosotros seguimos a Pan. Nuestro corazón, mente y cuerpo pertenece a Lord Pan —Los ojos de Grover brillaron con una devoción religiosa que impresionó a Harry y a Percy—. Por eso, todos los Sátiros soñamos con encontrarlo

—¿Encontrarlo? —cuestionó Harry con duda.

Los ojos de Grover se llenaron de un aire sombrío. Incluso ignoró el hecho de que la presencia de Harry llamaba a sus sentidos como ser del bosque.

—Nuestro señor, Lord Pan, es la representación de la naturaleza: el espíritu de la fertilidad que asegura la perpetuación de la flora y la fauna. Como Espíritu Divino, Lord Pan, vive en parte por la fe; pero su principal sustento es la naturaleza. Su existencia está ligada a la naturaleza. Cuando la naturaleza está en su punto más alto, Lord Pan es increíblemente fuerte; pero cuando la naturaleza está en mal estado…

—Pan se debilita —susurró Harry, de repente sintiéndose mal.

—Sí —asintió Grover, tristísimo—. Hace más de dos mil años, un mensaje se esparció entre los bosques: «¡El gran Dios Pan ha muerto!». Desde entonces, todos, ya sean humanos o Dioses, creen que Pan ya no está… pero nosotros los Sátiros no pensamos lo mismo. Existen muchos Dioses de la Naturaleza que aun siguen por ahí a pesar del estado de ruina del mundo. ¿Por qué Lord Pan no podría hacer lo mismo que ellos? Lo que debe pasar es que Lord Pan se encuentra muy débil, tanto que probablemente no pueda ni siquiera caminar o enviarle mensajes a sus seguidores. Debe estar esperando que alguien lo encuentre y lo ayude…

»Y ahí es cuando entramos nosotros los Sátiros. Ya les dije que somos muy buenos buscando y encontrando cosas, ¿no? Pues es el sueño de cada Sátiro encontrar a Pan. En todas las generaciones, los sátiros más valientes consagran su vida a encontrarlo, confiando hallar su escondite y despertarlo de su sueño.

—Y tú quieres ser un buscador de ésos —dijo Percy.

Grover asintió con ánimo.

—Es el sueño de mi vida. Mi abuelo era buscador, mi padre lo era y hasta mi tío Ferdinand lo era. Sueño con ser el primer buscador que logre su tarea y regrese vivo.

—¡Espera, espera…! —Percy exhaló, sorprendido, asustando a unas cuantas Náyades—. ¡¿El primero?!

Grover volvió a asentir.

—Ningún buscador ha regresado jamás. En cuanto son enviados, desaparecen. Nunca vuelven a verlos vivos.

—¿Ni uno en dos mil años? —cuestionó esta vez Harry, también sorprendido

Grover asintió una vez más.

—Ni uno solo

—¿Y tu padre? —cuestionó Percy—. ¿Sabes qué le ocurrió?

—Lo ignoro—negó Grover con la cabeza.

—Pero aun así quieres ir —murmuró Percy, asombrado—. Me refiero a que… ¿en serio crees que serás el que encuentre a Pan? ¿Qué te dice que él aún sigue con vida?

Grover sacó una flauta de su bolsillo.

—Tengo que creerlo. Todos los buscadores tienen que hacerlo. Es lo único que mantiene nuestra esperanza cuando observamos lo que han hecho los humanos con el mundo. Tengo que creer que Pan aún puede despertar. Tengo que creer que él aún sigue ahí fuera… Por eso, quiero una licencia de buscador. O bueno, la quería, porque con lo que ha pasado…

—¿Lo que ha pasado? —se atrevió a cuestionar Harry.

Grover le echo una breve mirada y miró hacia abajo, hacia las Náyades.

—El señor D ha suspendido la valoración. Dice que no he fracasado ni logrado nada con Percy, así que nuestros destinos siguen unidos. Si le dieran una misión y yo lo acompañara para protegerlo, y los dos regresáramos vivos, puede que considerara terminado mi trabajo. Pero las posibilidades de obtener una misión… —Grover dio un suspiro triste, y luego miró a Percy con más tristeza—. Además, aunque te dieran una misión, ¿por qué querrías tenerme a tu lado?

—¡Pues porque eres mi amigo, claro! —le gritó Percy, sonriéndole con la intención de animarlo—. ¡Te confiaría mi espalda en cualquier situación!

Grover desvió su mirada hacia el agua, mirando a las Náyades competir

—Cestería… Tiene que ser estupendo tener una habilidad que sirva para algo —murmuró

—¡Vamos! —Percy se acercó a animarle—. ¡Tú tienes muchísimas habilidades útiles! ¿Cierto, Harry?

—Eh… este… —tomado por sorpresa, ninguna mentira creíble vino a la mente de Harry.

Percy hizo una mueca ante eso, y al final cambio el tema, hablándole a Grover acerca de espadas, mitos y, finalmente, preguntándole a Grover que parecía interesarle mucho:

—Zeus y Poseidón… los dos tenían infinidad de hijos en los mitos, ¿cierto? ¿Por qué están vacías sus cabañas?

En respuesta, Grover movió las pezuñas, incómodo.

—¿Ya oyeron que Hitler era hijo de Hades? —al recibir un asentimiento de ambos, Grover continuó con nerviosismo—. Pues no era el único Semidiós involucrado en la Segunda Guerra Mundial. Había muchísimos más. Principalmente, hijos de los Tres Grandes: Zeus, Poseidón y Hades. Eran demasiado poderosos: influían demasiado en el curso de los acontecimientos de la humanidad y causaban muchos derramamientos de sangre. La Segunda Guerra Mundial, de hecho, fue básicamente una lucha entre el lado de los hijos de Zeus y Poseidón y el lado de los hijos de Hades, donde Zeus y Poseidón resultaron ganadores. Los demás Dioses, sin embargo, no habían estado muy contentos con las consecuencias del conflicto, y a petición de Hera, la Reina del Olimpo, los Tres Grandes se vieron obligados a jurar que no tendrían más hijos Semidioses. Hicieron el juramento más sagrado que puede hacerse: juraron por el río Estigio

Un trueno bramó. Harry no pudo evitar preguntarse si Zeus estaba sentado en el Olimpo espiándolos a través de un televisor.

—Y… —Percy dudó, luciendo de repente compresiblemente preocupado—. ¿Los hermanos mantuvieron su promesa?

La respuesta era obvia.

—No —contestó Grover —. Hace diecisiete años, Zeus rompió el pacto con una famosa estrella de televisión y nació una niña llamada Thalía.

—¿Thalía? —repitió Harry, de repente acordándose de que había leído ese nombre en el [Observar] de Luke. Luego notó que Grover lo miraba con ligera extrañeza y trató de disimular diciendo: —. ¿Cómo una de las Carites, las siervas de Afrodita?

—Sí —asintió Grover, desviando su mirada de su persona. Sus pupilas parecían dilatarse cuando lo miraba mucho—. Probablemente la llamaron así porque sabían que iba a ser muy hermosa. O tal vez fue porque las Carites también son hijas de Zeus… Pero en fin —Grover sacudió la cabeza, y algo de tristeza apareció en su rostro—. El caso es que jurar por el rio Estigia es algo muy serio: así fue inaugurado por Temis, la Dama de la Justicia, a pedido del propio Zeus. Romper una promesa de ese tipo… digamos que literalmente es invitar a las Moiras a cortar el hilo de tu vida. Como Rey del Olimpo, Dios de la Justicia y además como un ser inmortal, Zeus podía evitar fácilmente esa clase de maldiciones; pero su hija no tuvo la misma suerte, y terminó sufriendo un destino terrible.

—¡Pero eso no es justo! —gritó Percy.

Grover miró a Percy como queriendo decirle lo mismo que Harry pensaba: «Cuando se trata de Dioses, la vida no es justa»; pero al final vaciló, y dijo:

—La justicia no es algo que mortales e inmortales sepan apreciar, Percy. Así lo sabrá Lady Astrea, que se alzó a si misma a los cielos como Virgo para nunca más contemplar ninguna atrocidad hecha en su nombre y el de su madre. Para ti y para mí, y tal vez para cualquier persona cuerda y sensata pueda parecer injusto lo sucedido; pero para Hades, lo verdaderamente injusto debió haber sido que Zeus lo hubiera obligado a realizar un juramento que ni él estaba dispuesto a cumplir. Por eso soltó a las Castigadoras de los Dioses, las Benévolas, junto a una horda de perros del infierno. Eran oponentes muy peligrosas, y tenían la [Maldición de Estigia] dándoles fuerzas extras. Ni siquiera Thalía, acompañada por otro par de Semidioses y un Sátiro, podía hacerles frente

»Por eso, fue que Thalía tomó una decisión. A las puertas del Campamento Mestizo, justo en la cumbre de la colina, le dijo al Sátiro que se llevara a los otros dos Mestizos mientras ella contenía a los monstruos; en otras palabras, que ella misma serviría como sacrificio. El Sátiro no quiso dejarla; pero Thalía era muy terca, y él debía proteger a los otros. Así que… —la voz de Grover se partió—. T-Thalía se enfrentó sola, cansada y casi sin armas a las Benévolas, y murió. Y mientras languidecía, Zeus se «apiadó» de ella y la convirtió en un árbol.

—Un momento —Harry interrumpió, de repente recordando su llegada a la Colina Mestiza—, ¿quieres decir que el pino en la entrada es…?

—Sí —asintió Grover, la tristeza presente en su rostro—. Ese pino es Thalía, convertida en un árbol por el poder de Zeus. Incluso ahora, ella está parada ahí, protegiendo con valentía a los Semidioses. Sus raíces se conectan con la energía de la tierra y a través de algún tipo de hechizo de los Dioses genera una barrera que repele absolutamente a cualquier enemigo. Por ella, es que la colina se llama Colina Mestiza. Por ella, es que todos nosotros estamos completamente a salvo de los monstruos en este sitio.

Se hizo el silencio luego de que Grover dijera eso.

Harry no estuvo seguro de que pensar, aparte de que cada vez se decepcionaba más de los Dioses. La historia lo sentir vacío. Una chica como de su edad se había sacrificado para salvar a sus amigos. Se había enfrentado a todo un ejército de monstruos. Había peleado contra Alecto y sus hermanas, quienes estaban respaldados en poder por la mismísima Diosa Estigia, incluso sabiendo que no tenía ninguna oportunidad. Él, por el contrario, había obtenido poder, había derrotado y humillado a Asterios, y, sin embargo, no había podido salvar a Sally.

—«Quizás, si hubiera sido alguien como Thalía quien hubiera estado en mi lugar, Sally se habría salvado»—pensó por un segundo, antes de sacudir la cabeza mientras era regañado por Harmusp. Lo que pudo haber sido ya no importaba. Ahora, tenía que aprender del ejemplo de Thalía, que había hecho hasta lo imposible para proteger a los suyos. Debía entrenar, volverse tan fuerte que pudiese controlar el poder de los Alter Egos de la señora Booker en lugar de ser controlado por él, e ir al Inframundo a rescatar a Sally de las garras de Hades.

Le dio una mirada a Percy, y supo que él también pensó lo mismo.

Y aunque Percy disimuló ante Grover haciéndole unas cuantas preguntas más sobre los Sátiros, esa determinación siguió ardiendo en Harry sin nunca apagarse.


Y por fin, en la noche después de la cena, llegó el momento del juego de capturar la bandera

En cuanto se retiraron los platos, la caracola sonó y todos se pusieron de pie. Entraron por la puerta Annabeth y Clarisse, cada una acompañada de dos de sus hermanos y portando un estandarte. El estandarte de Annabeth media unos tres metros de largo, era de un gris reluciente y tenía pintada una lechuza encima de un olivo. El de Clarisse, por su parte, era de un tamaño idéntico pero de color ojo fuego y pintado con una lanza ensangrentada y una cabeza de jabalí.

Todos los campistas vitorearon en cuanto las vieron. Harry se sorprendió al notar que los vítores estaban igualados para las dos partes.

Se giró hacia Luke

—Oye, Luke, ¿Ares y Atenea dirigen siempre los equipos? —cuestionó

Luke negó con la cabeza

—No siempre, pero sí a menudo.

—Así que si otra cabaña captura una, ¿qué hacéis? —cuestionó Percy, curioso—. ¿Repintáis la bandera?

Luke le sonrió, divertido.

—Ya lo verán. Primero tenemos que conseguir una bandera.

—Okey —asintió Harry, para luego preguntar: —. ¿De qué lado estamos?

Pese a preguntar eso, Harry, que conocía un poco de Luke gracias al [Observar, ya se hacía una idea.

—Nos hemos aliado temporalmente con Atenea. Esta noche vamos a por la bandera de Ares —contestó Luke, para luego sonreír ladinamente de una manera que a Harry no le gustó para nada —. Y ustedes dos van a ayudarnos a lograrlo

Harry quiso indagar en sus palabras, pero en ese momento Quirón anunció los equipos.

Atenea se había aliado con Apolo y Hermes, las dos cabañas más grandes; al parecer, a cambio de algunos privilegios (cof, cof, sobornos, cof, cof). Ares, por otro lado, se había aliado con todos los demás: Dioniso, Deméter, Afrodita y Hefesto.

Los chicos de Dioniso eran bastante buenos atletas, según le informó Luke a Harry; pero solo eran dos chicos y eran sobre todo fuerzas de apoyo en lugar de guerreros capaces de cambiar el curso de la batalla por sí mismo. Los hijos de Deméter poseían grandes habilidades con la naturaleza, y en medio de un bosque eran fuerzas a tener en cuenta; pero tampoco eran grandes guerreros y solían ser derrotados fácilmente en combate cuerpo a cuerpo, aunque eso, aclaró Luke, era solo porque hasta el momento no había llegado ningún hijo de Deméter con el don de la espada, porque del contrario estarían literalmente fritos.

—En cuanto a los de Afrodita, solo tenemos que preocuparnos por Silena y Drew —dijo Luke—. Sobre todo por Silena. En batallas grupales no hay nadie como ella… Hefesto también podría ser un problema. Proporcionaran armas increíbles simplemente para no perder, y aunque no son guerreros increíbles, son bastantes fuertes; sobre todo el capitán. Ese es tan bueno en la herrería como en el combate.

Por último, quedaba el problema principal: la cabaña de Ares, una docena de los chavales más grandes, aguerridos y buscapleitos de todo Long Island, y de cualquier otro lugar del planeta.

Quirón coceó el mármol del suelo, justo al unísono con el momento en que terminaba el análisis de Luke.

—¡Héroes! —exclamó—. Conocen las reglas. El arroyo es la frontera. Vale todo el bosque. Se permite el uso de todo tipo de artilugios y poderes mágicos. El estandarte debe estar claramente expuesto y no tener más de dos guardias. Los prisioneros pueden ser desarmados, pero no heridos ni amordazados. No se permite matar ni mutilar. Yo haré de árbitro y médico de urgencia. Ahora, ¡armaos!

Abrió los brazos y de repente, como por arte de magia, las mesas se cubrieron de equipamiento: cascos, espadas de bronce, lanzas, escudos de piel de buey con protecciones de metal; entre muchos otros.

—¿De verdad vamos a usar todo esto? —cuestionó Percy.

Luke lo miró como si fuese tonto.

—A menos que quieras que tus amiguitos de la cabaña cinco te ensarten, ten—Le dio a Percy un escudo con un enorme caduceo en el medio y el tamaño de un tablero de la NBA—. Quirón ha pensado que esto te iría bien.

Se volvió hacia Harry y le entregó un arco.

—Lo mismo para ti, Quirón ha considerado que por ahora lo mejor para ti será un arma a distancia —dijo, y luego se dirigió hacia los dos:—. Están en la patrulla fronteriza. ¡Buena suerte!

Justo en ese momento, pudo oírse a Annabeth gritar:

—¡Equipo azul, adelante!

En respuesta, hubo vítores y agites de armas. Annabeth, ufana con eso, se paró erguida y se dirigió hacia la parte sur del bosque, Harry y Percy siguiéndola entre todos los miembros de la cabaña de Hermes y Apolo. A lo lejos podían escucharse gritos provocativos del equipo rojo mientras se encaminaban hacia el norte.

Un trote ligero después, Harry y Percy lograron acercarse a Annabeth.

—¡Eh! —gritó Percy.

Annabeth siguió marchando, ignorándolo

—Bueno… —dijo Harry, haciéndole señas a Percy para evitar que montara una escena—, ¿podemos sabes cuál es el plan? —preguntó con voz extremadamente audible

Annabeth no se detuvo, pero le echo una mirada de reojo

—Ojo con la lanza de Clarisse —dijo—. No les conviene para nada que esa cosa os toque. Por lo demás, no se preocupen. Conseguiremos el estandarte de Ares… —El tono de Annabeth se llenó de decisión. Se volteó brevemente y cuestionó: —. ¿Les ha dado Luke su trabajo?

—Patrulla de frontera —contestó Harry, ya que Percy lucia molesto con Annabeth por haberlo ignorado.

Annabeth asintió como si eso estuviese dentro de sus planes

—Esa es una tarea fácil. Quédense junto al arroyo y mantengan a los rojos apartados. Déjenme el resto a mí, y así ganaremos. Soy la capitana de la cabaña de Atenea, y Atenea siempre tiene un plan. Siempre.

Apretó el paso, y se fue, dejando a Harry con dudas y a Percy enojado.

—Vale —oyó farfullar Harry a Percy—. Me alegro de que nos quisieras en tu equipo.

Minutos después, estuvieron junto a un pequeño arroyo que borboteaba por encima de unas rocas, mientras Annabeth y el resto del equipo se dispersaban entre los árboles.

—Me siento como un idiota —murmuró Percy, enfurruñado. Portaba un gran casco de plumas azules, y en una mano sostenía el enorme escudo mientras en la otra portaba una espada de bronce que, según él, estaba mal equilibrada.

—Te estás portando como un idiota—señaló Harry, también portando un casco de plumas azules que le quedaba cómicamente grande. En sus manos, el arco dado por Luke estaba presente.

Percy lo miró con ligera molestia.

—Vamos, tienes que entenderme. No es divertido estar aquí perdiéndome de la diversión.

Como para reforzar su punto, en ese momento pudieron escucharse en el bosque los sonidos de vítores, gritos y choques de armas.

—¿Lo ves? — le dijo a Harry.

Harry contuvo una mueca. En realidad, no se sentía con la moral como para criticar a Percy, ya que él también estaba encontrando supremamente aburrido el juego de capturar la bandera; pero, aun así, consideraba que las quejas de Percy solo empeoraban la situación.

—Solo trata de comportate —dijo finalmente.

Percy lo miró con molestia. Lució dispuesto a comenzar una conversación que probablemente terminase en discusión, cuando de repente se oyó una especie de gruñido desgarrado.

—¿Qué fue eso? —cuestionó Harry, sintiendo como de súbito un escalofrió le atravesaba todo el cuerpo.

—No lo sé —respondió Percy, levantando su escudo y su espada—, pero sea lo que sea, no suena para nada amigable.

Con la impresión de que algo les acechaba, Harry y Percy tomaron posturas con la guardia alta y se prepararon para la batalla.

Pero, de repente, los gruñidos se detuvieron.

Y entonces la maleza explotó al otro lado del arroyo, y aparecieron cinco guerreros: cinco chicos de Ares, dentro de los cuales se destacaba Clarisse.

—¡Hora de la venganza, pringaos! —gritó Clarisse, sonriendo salvajemente. Blandía una lanza de metro y medio, en cuya punta de metal con garfios titilaba una luz rojo, mientras que sus hermanos sólo llevaban las espadas de bronce típicas. Ella y sus hermanos cargaron a través del riachuelo, y entonces una ventanilla surgió ante Harry

Aguanta! (*)]

[Objetivo: Aguanta lo más que puedas y evita que Clarisse y sus hermanos tomen la bandera]

[Objetivo secundario: Derrota a Clarisse y sus hermanos]

[Recompensas: Atenea (la cabaña) gana]

[Fracaso: Ares (la cabaña) gana, Annabeth se enoja contigo y Clarisse se burla de ti por mucho tiempo]

No había mucho que pensar, en opinión de Harry.

—¡A pelear, Percy! —gritó. Y a continuación, hizo uso de su [Aparición] para teletrasportarse a sí mismo y a Percy, logrando escapar de la formación en círculo con la que Clarisse y sus hermanos planeaban rodearlos.

El resultado es que técnicamente le había dado paso libre a los chicos de Ares para llegar hacia el estandarte; pero también sabía que el orgullo guerrero de Clarisse era mayor que su cordura. Y eso quedó demostrado cuando ella y sus hermanos salieron corriendo detrás de ellos, en lugar de correr hacia el estandarte para ganar el juego.

—¡Pagaran por habernos hecho ver como idiotas! —gritó uno de los chicos.

—¡Ya se veían así de que nosotros llegáramos! —gritó Percy en respuesta.

Los chicos de Ares gruñeron, pero inesperadamente mantuvieron la calma y siguieron con el asalto.

Harry lo sabía: no iba a poder vencer a esos chicos. Ni él ni Percy podrían. La vez pasada, habían logrado vencer simplemente al usar maniobras inesperadas; pero los mismos trucos no funcionarían dos veces. Y como si eso no fuera suficiente, Clarisse ahora tenía un arma. Su [DMG] debía ser mucho mayor que el de la vez pasada.

«Pero esto no se trata de ganar —se recordó—. Se trata de ganar tiempo»

¿Ganar tiempo para qué? Eso Harry no lo tenía muy claro, aunque se imaginaba que probablemente fuese para que Annabeth y Luke ganaran el juego. Lo que si sabía es que tenía una misión, y que de una u otra forma debía cumplirla.

Por fortuna, todavía le quedaban uno que otro truco.

—[¡Lumos Maxima!] gritó luego de hacerle señas a Percy.

Al instante, desde su mano una bola de energía luminosa surgió, antes de expandirse y generar una explosión de luz que lamentablemente solo causaba daño visual. Pero como era de noche y además estaban en un área con muchas sombras, el efecto cegador del [Lumos Maxima] fue mucho mayor al que tendría en el día, aturdiendo a los chicos de Ares por unos valiosos instantes.

Le hizo un gesto a Percy, y el mencionado asintió, sus pensamientos siendo compartidos mediante [Telepatía].

—[Chorro de Tinta] —susurró Percy, echándole tinta a los hijos de Ares en la cara, haciéndolos tropezar y caer al piso.

«Bien, aquí viene»—fue lo que pensó Harry al ver eso, solo para de repente oír a Clarisse rugir mientras aquella misteriosa aura roja la volvía a bañar, con la diferencia de que ahora el aura se combinaba con destellos de electricidad provenientes de la lanza de Clarisse.

—«Genial. Una lanza eléctrica»—se quejó Harry, antes de usar su [Aparición] y esquivar un cañón de rayos rojos que de alguna manera Clarisse le había lanzado a él y a Percy.

Hubo una gran explosión, el ataque de Clarisse abarcando un gran área; pero, por fortuna, entre la [Aparición] y el hecho de estar cegada, el ataque de Clarisse no logró siquiera rozarle un pelo a Percy y a Harry.

Clarisse, que los miraba como una anciana miope que no tenía sus lentes, gruñó ante eso, y, justo cuando parecía dispuesta a soltar otra ráfaga de energía, se oyeron chillidos y gritos de alegría.

Todos miraron en búsqueda del origen. Al ver la razón del barullo, Harry esbozó una leve sonrisa: Luke corría hacia la frontera alzando el estandarte del equipo rojo. Un par de chavales de Hermes le cubrían la retirada y unos cuantos de Apolo (entre ellos Kayla) se enfrentaban a las tropas de Hefesto.

Clarisse murmuró una maldición, el aura roja desapareciendo a su alrededor.

—¡Una trampa! —exclamó, enojada—. ¡Era una maldita trampa!

Les echo una mirada rabiosa, y se fue junto a sus hermanos a tratar de atrapar a Luke. Pero era demasiado tarde. Luke era demasiado rápido. Moviéndose como un digno hijo del Dios más rápido del Olimpo, cruzó el territorio, y el estandarte rojo brillo y se volvió plateado, el jabalí y la lanza siendo reemplazados por un enorme caduceo: el símbolo de la cabaña 11.

Hubo vítores. Los del equipo azul agarraron a Luke y lo alzaron en hombros. Quirón salió a medio galope del bosque —casi como un fantasma— e hizo sonar la caracola.

Harry y Percy estaban a punto de unirse a la celebración cuando la voz de Annabeth, justo al lado en el arroyo, dijo:

—No está mal. Hicieron un buen trabajo distrayendo a Clarisse

Harry miró a sus alrededores, sin ver nada. Sintió confusión por unos instantes, y luego recordó su habilidad [Percepción Mágica, la cual utilizó permitiéndole discernir la silueta y forma de una invisible Annabeth

—Me gustó tu forma de actuar. Lo que te faltaba en fuerza lo compensaste con astucia e inteligencia —dijo ella mientras se materializaba al lado de Harry mientras se quitaba una gorra de los Yankees., el aire estremeciéndose a su alrededor—. Tienes potencial. Veo la sagacidad de Hermes y la sabiduría de Atenea en ti.

Harry esbozó una ligera sonrisa por unos instantes. Pero luego frunció el ceño.

—No has usado como cebo —le dijo a Annabeth—. Nos has puesto aquí porque sabías que Clarisse vendría a por nosotros; mientras, enviaste a Luke por el otro flanco. Lo has planeado todo.

Annabeth se encogió de hombros.

—Ya se los dije, ¿no? Atenea siempre tiene un plan.

—Un plan para que nos pulverizaran —exclamó Percy con enojo—. ¿Es que acaso era muy difícil avisarnos de tus intenciones? ¡No has utilizado como corderos de sacrificio para ganar! ¿Qué crees que somos? ¿Peones?

—No, sé que no son peones —negó Annabeth, de repente torciendo el gesto con ligero enojo y desagrado. Parecía enojada por las palabras de Percy—. Para tu información, vine corriendo tan rápido como pude para ayudarlos. Estaba a punto de saltar para defenderlos. Le iba clavar mi daga a Clarisse en uno de sus talones mientras tenía la guardia baja y luego… —Se encogió de hombros, auto-interrumpiéndose, y frunció aún más el ceño—. Pero no necesitaban mi ayuda. No estaban en verdadero peligro. Nunca lo han estado.

En ese instante, el mismo gruñido de hace unos momento se volvió a escuchar, solo que mucho más cerca que la vez anterior.

—¿Qué? —Annabeth jadeó, como si supiera lo que significaba aquel gruñido. Desenvainó su espada mientras palidecía y murmuraba «¡No otra vez!». Le echó una mirada agitada a Harry y a Percy, y gritó: —. ¡Corran!

La criatura cerca de ellos volvió a rugir. Dio un gruñido que pareció partir el bosque en dos, y, mientras los vítores de los campistas cesaban y Quirón gritaba algo en griego clásico, Harry identificó el tipo de gruñido de la criatura: un gruñido canino que parecía estar siendo emitido casi como por tres perros distintos.

Palideció, comprendiendo el monstruo contra el que le tocaba pelear.

Y para su desgracia, no se equivocó. En las rocas situadas encima de él y sus compañeros había un enorme perro negro, con tres cabeza, ojos rojos como la lava y colmillos que parecían dagas. Los miraba fijamente. Igual que un depredador a punto de saltar sobre su presa.

El miedo lo llenó, pero [La Mente del Jugador le permitió actuar y usar su [Aparición] para hacer que él, Percy y Annabeth tomasen distancia del Cerbero.

Pero por desgracia, el perro era muy rápido. Con una agilidad descomunal, corrió, prácticamente uno con las sombras del lugar, y cerró distancia de una manera increíble, sus dientes a solo pasos de la piel de cualquiera de los tres.

Y entonces, de la nada, una cascada de sonidos de rasgado, como si rompieran pedazos de papel uno detrás de otro; y de pronto, el Cerbero tenía cientos de flechas clavadas en cada una de sus cabezas como si fuera un puercoespín. Cayó muerto a los pies de Harry, dispersándose en una mota de polvo dorado

Quirón trotó hasta nosotros, con un arco en la mano y el rostro sombrío. Y Harry entendió que él era quien acababa de matar al Cerbero

¡Di immortales! —exclamó Annabeth de improvisto, atónita—. Eso era un Perro del Infierno de los Campos de Castigo: un descendiente del mismísimo Perro Guardián del Inframundo. ¿Cómo es posible?… Se supone que ellos no…

—Alguien lo ha invocado —dijo Quirón, echando una mirada sombría a todos lados—. Alguien del campamento lo ha invocado.

El aire se llenó de un aire lúgubre ante esas palabras.

Harry le dio una mirada a Percy.

—¿Eso te pareció lo suficientemente divertido?

Esta historia continuará...


Extra: Diálogos Locos —Quiron

(Lo siguiente es un diálogo inspirado en el estilo que se usa en el videojuego Fate Grand Order. Si no entienden alguna referencia, simplemente comenten)


Quirón

Dialogo 01: «¿Oh, qué es esto? ¿Las Moiras me han conducido hacia un nuevo alumno?... Pues bien, entonces me presentaré. Soy Quirón, el Entrenador de Héroes. Consúltame para cualquier duda que tengas»

Dialogo 02: «Oh, ¿así que quieres saber un poco más de mí? Pues te contaré un dato curioso: en realidad no soy un Centauro. Mi madre era una divinidad menor del mar y mi padre, pues… prefiero no hablar de él, pero es una deidad muy importante, así que originalmente yo soy un Espíritu Divino perfecto. Lo que sucede es que por ciertas circunstancias nací con la parte inferior de un caballo y luego cuando los Centauros empezaron a surgir la gente empezó a tratarme como uno. En realidad no es algo que me moleste, y en el pasado renuncié a mi estatus divino para volverme un simple mortal, así que si quieres tratarme como un Centauro, puedes hacerlo con gusto»

Dialogo 03: «¿Cómo terminé siendo el Entrenador de Héroes? Pues es una historia curiosa. Cuando niño mi madre me abandonó en un bosque porque estaba avergonzada de mi apariencia y los Espíritus de la Naturaleza fueron quienes me cuidaron en su lugar. Me enseñaron muchísimos secretos y fueron muy amables conmigo, así que sentí que era mi deber compartir esos mismos conocimientos con aquellos que lo necesitaran. A mis medios hermanos eso les encantó, y terminaron poniéndome a cuidar de sus hijos, primero de los inmortales y luego de los mortales. Llegado un momento, antes de que me diera cuenta tenía cientos de niños sentados a mí alrededor escuchándome hablar con interés mientras me miraban como si fuera su ídolo. A veces es algo difícil de manejar, sobre todo cuando los pequeños se hacen grandes y parten en búsqueda de su propio camino; pero, aunque hay muchísimas cosas que me gustaría poder haber evitado, el ser un maestro no es una de ellas».

Bond 1: «¿Tratando de ganarte a tu maestro? Je, he visto toda clase de trucos en el pasado, así que no creas que un par de mimos harán que baje el ritmo con tus lecciones»

Bond 2: «Vaya, ¿sigues insistiendo? No puedo decir que me moleste tu tenacidad, pero creo que si tienes tiempo libre para gastar en mí lo mejor sería que lo invirtieras en tus lecciones»

Bond 3: «Guau, ¿todavía?... Realmente, no estoy seguro de que sentir…»

Bond 4: «Lo he estado pensando, y creo que debo empezar a detenerte. No es ético que seamos más que alumno y maestro»

Bond 5: «Bien, lo admitiré. El problema no se trata de ética, se trata de mis sentimientos. No quiero encariñarme contigo y al final terminar perdiéndote como a tanto otros pequeños. Por favor, si te importo, guarda distancia»

Bond 6: «¿Incluso luego de que abrí mi corazón sigues con lo mismo? ¡Tu crueldad enorgullecería al mismísimo Zeus!»

Bond 7: «Llegado a este punto, creo que no importa lo que diga…»

Bond 8: «Esto, esto ya es un tanto…»

Bond 9: «Bien. Me rindo. (Sonríe)»

Bond 10: «Desde el principio, tengo que admitir que vi potencial en ti y supe que tu alma era noble, por eso, quise con todas mis fuerzas alejarme; pero creo que ya no importa. El tiempo que hemos pasado es algo maravilloso que nunca podré olvidar: eres otro de esos queridos niños que han logrado tocar mi corazón. Puedes contar conmigo para lo que quieras. Como maestro, como amigo, y, si no es mucho atrevimiento, también como el hombre que ha visto tu crecimiento —tu padre—. ¡Estoy muy orgulloso de la persona en que te has convertido!»

Gustos (Bond bajo): «¿Lo que me gusta? El enseñar, sencillamente»

Gustos (Bond 10): «Ya me lo habías preguntado, pero oculté unas cuantas cosas. No se trata simplemente de enseñar, se trata de ver el crecimiento y ayudar. Ya te lo había dicho, pero mi madre me abandonó porque no cumplía sus expectativas, y los Espíritus de la Naturaleza fueron quienes me acogieron con amabilidad. Por eso quiero hacer lo mismo por otros. Para no hacer el cuento más largo, digamos que lo que me gusta es hacer entender al mundo que con cariño y dedicación una simple semilla que a primera vista luce fea se puede convertir en un inmenso y hermoso árbol»

Disgustos (Bond bajo): «¿Lo que me disgusta? Pues no suelo ser muy quisquilloso, pero las personas sin modales son algo desagradables. Puedo manejar a alguien que hace algo mal por ignorancia, pero es simplemente irritante alguien que sabe que está obrando mal y sin embargo lo sigue haciendo. ¿Entiendes de lo que hablo?... ¡Si, me refiero a mis parientes Centauros!»

Disgustos (Bond 10): «Bien, una pequeña adición vergonzosa. Aunque tengo la parte superior de un hombre, yo sigo teniendo los impulsos de un caballo. Eso… por si no los comprendes eso quiere decir que odio los establos y las bridas»

(Semidioses): «Todos son como pequeños sobrinos. Cuidarlos en realidad no es tan malo»

Dioses del Olimpo (primera generación): «Mis medios hermanos. Un poco difíciles de manejar, si lo digo yo mismo; pero, aunque tienen sus fallas, son mi familia»

Dioses del Olimpo (segunda generación): «Mis sobrinos. Una vez en el pasado les enseñé muchas cosas, y creo que al día de hoy de vez en cuando todavía tengo que seguir enseñándoselas»

Afrodita: «Bien, esto es un poco difícil de describir. Ella es mi tía, pero en realidad es menor que yo y siempre tengo que hablarle como si fuera otra de mis alumnas. Sorprendentemente no nos llevamos tan mal, incluso aunque estoy en desacuerdo con muchas cosas de las que hace y a menudo termino preguntándome qué demonios fue lo que mis hermanos le enseñaron antes de que saliera del mar… »

Fílira: «Sobre mi madre… En realidad no le guardo rencor. De hecho, quisiera agradecerle lo que hizo porque de una cierta forma gracias a ella terminé siendo lo que soy»

Cronos: «Padre…».

Rea: «Lady Rea es una mujer muy amable. Nunca me trató mal a pesar de saber de mi origen y hasta el día de hoy mantengo una relación cordial con ella. Es una mujer muy amable… Oh, ¿dices que debo recordar que convirtió a mi madre en un árbol? Pues a eso me refiero con amabilidad. Mi propia madre fue quien le pidió un método para evitar el deseo de mi padre. Tratándose de otra Diosa, hubiera hecho todo menos contestar su plegaria»

Heracles: «No te guardo rencor por lo sucedido, pero siento que todavía tienes problemas con tu temperamento. Como tu instructor, siento que es mi responsabilidad, así que ven a mí si quieres consejos acerca de cómo lidiar con eso»

Teseo: «¿Incluso a día de hoy sigues entender la lección? ¡La concentración es una virtud que puede cambiar el rumbo de la bata…! (Teseo se va) ¡Eh, Teseo, ven aquí! ¡Deja de perseguir esa ardilla y escucho cuando te hablo, jovencito!»

Orfeo: «¿Conducir a tu propia final por no poder controlar tu sentimiento de perdida no es algo un tanto lamentable?... Es lo quisiera decir, pero la verdad no me siento con la moral necesaria para hablar acerca de esa clase de temas»

Meleagro: «El amor es bueno, sobre todo cuando se siente hacia una buena mujer que lo merece… pero hay extremos y extremos. Creo que todo hubiera sido diferente si hubieras sido un poco más… conciliador, con tus hermanos»

Aquiles: «Aquiles, mi querido niño… (Lagrimas aparecen en sus ojos)»


Nota de Autor

¡Hola!

Esta vez no les hice esperar mucho; pero lamentablemente el capítulo terminó siendo más corto de lo normal. Y además el orden de los eventos no sufrió una gran alteración... al menos a primera vista, porque si se fijan hay unos ligeros detalles que demostrarán porque el efecto mariposa es una perra.

Espero que les haya gustado, porque la verdad creo que ha salido un tanto aburrido: demasiado transitorio para lo que estamos acostumbrados.

En fin. En el siguiente habrá más cosas, así que esperen ansiosos por él.

En cuanto al extra, no hay mucho que decir. Me pregunté qué pasaría si Quirón se volviese un Sirviente de Harry, y eso fue lo que salió. No es relevante para nada, pero es divertido, ¿cierto?

Y ahora (inserte redoble de tambores)... ¡promoción!

Chicos, a lo mejor no lo saben, pero me abrí una cuenta de Wattpad (otra) y empecé a escribir una novela original. Nada de fanfic, sino algo por completo mio. Pertenece al género fantasía urbana y está escrito en primera persona. Sí les gusta lo que escribo aquí en este fic, estaría genial si aunque sea le echan un vistazo a la historia. Eso me demostraría que lo que hago tiene algún tipo de valor.

No los presionaré. Sencillamente dejaré el link, y ustedes decidirán que hacen con eso:

https/story

/306002323?utm_medium=linkutm_source=androidutm_content=share_writing

Y en fin...

¿Qué les pareció el capítulo?

¿Algo que les llamara la atención?

¿Alguno se siente insatisfecho con la longitud más corta de lo usual?

¿Les gustó el extra de los diálogos de Quirón? ¿Quisieran otro parecido?

Y eso es todo. Ahora, le daré un ligero mantenimiento a mi fic de DxD. ¡Nos vemos en la próxima!