CAPÍTULO XII

Edward sabía lo qué ella le estaba preguntando entre líneas, ¿La amaba?¿estaba dispuesto a intentar amarla? ¿podría amarla?, comenzó a pensar nuevamente en sus sentimientos por Isabella, la estimaba, incluso la quería pero ¿amarla?, ¿era posible?… dejó por primera vez todas esas sensaciones que sentía cuando la veía fluyeran, la necesidad, la ternura, el deseo, el cariño, el aprecio, pero sobre todo el extraño calor en el pecho ¿eso que significaba?¿Así se sentía el amor?

Con Kate todo había sido diferente, más fácil, más claro, pero en ese entonces dejaba fluir libremente sus sentimientos, era joven con la sensibilidad a flor de piel, podía recordar perfectamente el toque electrizante de Kate, los apresurados latidos de su corazón cada que la veía, los nervios, las manos sudorosas, pero eso había sido solo al principio, aunque se negara a admitirlo la emoción se fue después de 1 año de matrimonio, pero jamás el amor.

Llevaba tantos años reprimiendo sus emociones en especial los que tenían que ver con Isabella, pero ahora no tenía sentido negarlo o luchar más, la atracción inquebrantable que sentía hacia ella, más allá del deseo, más allá de la curiosidad, ella era más que el hambre que había encendido en su interior cuando se reencontraron y todas las noches que vinieron después, ella era su bendición y su verdad. Quería decírselo, mientras la sostenía en sus brazos y le plantaba besos en la cara, la doraba, la protegía, la apreciaba, pero por desgracia no podía, ni se atrevía revelar su verdad, porque de alguna u otra manera sentía que en lo profundo de su corazón que traicionaba a Kate, en su tumba había jurado que jamás volvería amar, que guardaría su corazón hasta que se reencontraran en la otra vida.

En este punto todo era muy complicado para que abriera sus sentimientos, Bella podría mal interpretarlos fácilmente sin darle oportunidad de explicarse, podría hacer que ella se fuera nuevamente. Si tan solo hubiera una manera de decirle lo mucho que sentía no poder amarla sin frenos, cómo ella merecía, todo lo que había detrás como la promesa a Kate, él haría cualquier cosa en su poder para compensarla por el resto de sus días.

Tal vez si ella entendiera podrían empezar de nuevo a pesar de todo, por ella el empezaría de nuevo una y otra vez hasta que fuera necesario, si tan solo hubiera una oportunidad, si tuviera la certeza de que ella lo escucharía y no malinterpretar sus sentimientos, pero sabía que en cuanto mencionara el nombre de Kate en este momento ella no querría ver su cara nunca más, es posibilidad lo asusto, por que el quería ver su rostro todos los días, la idea de volver a una vida sin Bella era tan dolorosa que no tenía palabras para describirla.

Sabía que había una palabra para todos sus sentimientos, la palabra que Bella estaba esperando que pronunciara, la palabra que quemaba en su garganta por salir, pero no podía pronunciarla, no debía, no después de su promesa, él era un hombre de palabra, jamás rompía sus promesas.

Estaba tan concentrado que solo pudo escuchar lo último que dijo Isabella.

—Está bien, no tienes que contestar— suspiro Bella cansada— ya conozco la respuesta— dijo malinterpretando el silencio de Edward. Ella sabía que lo había llevado a un punto que él odiaba, hablar de sentimientos— Creo… que quiero el divorcio— Edward no reaccionó, pensó que a él no le importaba en absoluto por lo que decidió salir de ahí, necesitaba pensar y con el aroma de Edward impregnado en cada rincón de la habitación le resultaba imposible. Tendría que consultar a un abogado, ¿Qué se hacía cuando no te querían dar el divorcio? no pensaba abandonarlo nuevamente, esta vez cortaría de tajo el problema, sacaría a Edward de su vida para siempre.

Edward reaccionó justo a tiempo, cuando ella pasaba enfrente de él,

se levantó y la tomó entre sus brazos, si no le podía decir lo que sentía con palabras quizás podría demostrarlo con sus acciones. La besó con ternura, con adoración e inclusive con anhelo. El anhelo de ser capaz de amarla, ella lo merecía, merecía mucho más que su amor. Pero él aún no estaba listo para decirlo.

—No, Edward— Isabella lo alejó, ese tipo de acciones la hacían querer desistir de sus planes.

—Por favor, Isabella— le rogó Edward— no puedo expresar en palabras lo que siento por ti, pero permíteme demostrarte todo lo que provocas en mí— la volvió a besar— y es algo más que tu cuerpo— le aseguro rápidamente

—Edward no se, no se siente correcto— si aceptaba se traicionaba a sí misma

—Por favor esta es la única manera que conozco de expresarme contigo— le dijo mientras le sacaba la camiseta— no quiero perderte, no podría soportarlo, te necesito demasiado

—Estoy muy confundida— confesó

—Yo también, por eso quiero aclararlo todo.

Le dio un momento para pensarlo, aún podía arrepentirse, él respetaría su decisión, ella suspiró resignada y sin poder contener más su propio deseo besó a Edward, lo había extrañado tanto, quería sentir por ultima vez lo más cercano que tenían a muestras de afecto, sería la despedida para ella, él noto su rendición.

Comenzó a poseerla, con sumo cuidado y adoración recorrió cada centímetro de su piel con suaves besos, cada beso era un no sé qué siento por ti, me asusta, pero se siente bien, redescubrió nuevamente su cuerpo cómo si fuera la primera vez, se tomó todo el tiempo del mundo.

Bella estaba más confunda si eso era posible, sentía como Edward por primera vez le estaba haciendo el amor, la forma en la que la acariciaba, la ternura y adoración con la que la miraba, las sensaciones que le provocaban sus besos erizaban todas sus terminaciones nerviosas, podía sentir que esto era tan diferente a todas las otra veces, donde el fuego de la lujuria los consumía por completo hasta dejarlos reducidos a cenizas, mientras que ahora sentía cómo ese fuego alimentaba sus sentimientos, su amor por el. Todo era como ella había soñado que sería su primera vez, que a pesar del control de Edward no fue tan maravillosa cómo ahora, ya que fue solo sexo.

—Isabella— dijo Edward cuando comenzó a penetrarla suavemente, le recordó su primera noche juntos, él la cuidó tanto cómo le fue posible — Me encantas… me enloqueces— la beso suavemente — me gusta — verte— cuando —estás— distraída —me gusta — verte —cuando hablas —de algo— con tanta— energía —que contagias—, me gusta— escuchar— tu voz—cuando—me— llamas— en— tus— sueños—, me gusta— tomar —tu mano—, me gusta— ver esos —hermosos ojitos — que tienes— me gusta— tu preciosas mejillas— sonrojadas— me gusta— ver cómo frunces— el ceño—, sin —duda— hay— tantas— cosas —que me— gustan— de ti—que no— tengo palabras— para describir— lo que siento— al verte— le dijo Edward entre besos.

Ella tomó su cara entre sus manos, lo miró fijamente a los ojos y con todo el coraje que poseía, le dijo lo que tenía prohibido decirle.

—Edward…te amo— Edward se paralizó por un momento y continuó.

Los dos terminaron pronunciando el nombre del otro, cómo nunca lo habían hecho.

—Siempre te querré Edward— comenzó a despedirse, él se alarmó, se recostó frente a ella, no comprendía lo que estaba pasando, creía que había sido claro—eres una persona muy especial en mi vida

—¿En que idioma tengo que decírtelo para que me escuches?— preguntó exasperado— Me gustas, me encantas, eres la persona más especial de toda mi vida, te quiero— listo enojado. Bella lo callo besándolo

—Te escuche perfectamente la primera vez— pero aun desconfiaba, no podía caer tan fácil a sus pies— es solo que… cuando te dije, que sentía por ti, bueno tu— había sido una despedida perfecta, no quería arruinarla— Bueno eso no te importa, pero a mi si, es… te voy a extrañar— continuo despidiéndose

—Bella no trato de ignorar tus sentimientos, los conozco , pero aun no sé que cómo se llama esto que siento por ti, te puedo asegurar que es más que solo cariño —dijo mirándola a los ojos, quería que ella confiara en él— quiero descubrir este sentimiento junto a ti, además quizás para acostumbrarme a tus sentimientos por mi necesito escucharlos más a menudo

—¿Seguro?— quería creerle pero aun no podía— ¿Esté algo más que cariño es lo suficientemente fuerte para eso?

—Es lo más fuerte que he sentido en mi vida— le aseguro— quiero compartir todo contigo, mis sentimientos, mis sueños, mis 20 gatos y 20 hijos— bromeó— ¿eso contesta tu pregunta? ¿eso está bien para ti?— pregunto más serio

—Quizás, pueda vivir con eso por ahora— Edward, sonaba tan sincero que le daría el beneficio de la duda, si en 6 meses las cosas no habían cambiado, seguiría con su plan de divorcio.

—Bien tengo que preguntarte algo y no quiero que te sientas presionada, ¿Aún quieres vivir en Londres o quieres esperar un poco?— Edward quería alejarse de todos los recuerdos y fantasmas, quería iniciar una nueva vida, donde no hubiera nada que ensombreciera su felicidad.

—No, me gustaría ir a Londres

—Perfecto

—Pero y la empresa .. ¿Dónde vamos a vivir?—preguntó preocupada, él adoraba su empresa, le había dedicado gran parte de su vida

—Ya tengo todo listo, solo falta que tu lo apruebes

—Bien— le gustaba la forma en la que ahora la tomaba en cuenta, la hacía sentir parte de la relación— ¿Cuándo nos vamos?

—¿Qué te parece al final de la semana?— no quería desperdiciar más tiempo, había escogido su vida y quería vivirla ya

—¿Esta semana?¿por que la urgencia?

—Bueno, ¿piensas que los hijos y los gatos crecen en los árboles?

—¿Que?—pregunto confundida

—¿Tienes algún inconveniente en irnos de semana?— pregunto serio

—No, solo qué debería comenzar a empacar— Bella se levantó de la cama y corrió al closet por maletas— ¿Qué debería empacar?, ¿ya hay muebles en la casa? ¿Tenemos que ir al departamento por las otras cosas? y ¿Qué va a pasar con él departamento y está casa?

—Bella relájate, aún tienes que escoger la casa, además tiene lo esencial, esperaba que nosotros a pudiéramos adaptar, construir nuestro hogar juntos

—Bien— se relajo un poco— ¿ y va a ….?

—Va a ¿que?, cariño cuando hablas así no te entiendo nada— se levantó y la sentó en la cama

—¿Una… habitación negra?—preguntó en un susurro completamente sonrojada

—¿Quieres una habitación negra?,— le preguntó él sorprendido, ella solo asintió— Bueno, quizás podríamos considerar algo más discreto, cómo muebles ocultos o modificaciones en nuestra habitación— propuso

—¿Por que? pensé que a ti también te gustaba

—Bueno ya que va a ser una casa para criar niños, pensé que quizás podría ser un poco muy escandaloso tener una habitación negra.

—¿Criar niños?, no hay ningún niño por el momento, podríamos…— Edward la besó, para distraerla, no planeaba ceder en eso, no quería perturbar a ningún inocente.

—Lo sé, pero podemos empezar a practicar cómo hacer niños— le propuso juguetón— ya sabes para cuando se ocupe— la tomó entre sus brazos con una enorme sonrisa y le quitó la bata.

1 mes después

Edward POV

Llevamos un mes en Londres, todo era perfecto, la casa que Bella había escogido era preciosa aunque aún faltaba terminar de acomodar algunas cosas, la empresa marchaba muy bien en menos de un mes habíamos logrado no solo establecernos en el centro financiero de Londres, si no que habíamos hecho un par de negocios con las empresas de más renombre y después de una rabieta Bella aceptó la editorial, en el fondo sabía que estaba muy emocionada, actualmente la estaba renovando desde los cimientos del edificio hasta el equipo de trabajo, estaba muy orgulloso de ella, era un líder excelente, sabía que haría prosperar la editorial.

Llegué a mi hogar, una casa hermosa, con un enorme jardín y una vista al mar increíble.

—¿Bella? nena ya estoy en casa— anuncie entrando a la casa, no quería asustarla cómo a veces sucedía.

—En la biblioteca— grito

—¿Qué haces?— le dije viendo qué tenia él cabello en un moño desordenado, shorts de jeans rasgados, un top negro, estaba descalza y rodeada de cajas, papel burbuja. Sacó un libro de una caja, lo elevó de forma dramática, para después ponerlo en el librero.

—Oficialmente hemos terminado la mudanza— anuncio, me reí ante su solemnidad

—¿Y qué vamos a hacer para celebrarlo?

—He preparado una deliciosa cena con tus favoritos— dijo orgullosa, ahora que no teníamos servicio de planta aprovechaba cada oportunidad para ser ama de casa, se le daba maravillosamente.

—ha si, ¿preparaste mi postre favorito?—pregunte tomándola de la cintura y besándola profundamente, cuando nos separamos se quedo inmóvil unos segundos—y bien, mi postre

—¿He?— me pregunto confundida, me encantaba cautivarla de esa manera.

'—Vamos antes que yo te coma a ti— la tome de la mano y salimos a la cocina.

—Siéntate, yo me encargo de todo— dijo

Me senté en la barra para poder verla. Se movía por la cocina azotando puertas, tirando cosas, estaba más torpe que de costumbre, algo debía molestarla o simplemente estaba nerviosa

—¿Quieres vino?— quizás eso la ayudará a relajarse

—Emm no, creo que estaré bien con agua— dijo mientras yo me servía una copa. Me sirvió un plato de macarrones con queso.

—¿Celebramos algo en especial?— le pregunté, ella solo me hacía macarrones con queso el día después de nuestros aniversarios o en cumpleaños

—Solo… ¿la mudanza?— sonó más a pregunta qué a otra cosa, estaba nerviosa pero no sabía por qué.

—Bella ¿hay algo que quieras decirme?, te noto nerviosa

—Yo….— se llenó la boca con macarrones y negó con la cabeza

—¿Está rico?—le pregunté limpiando las comisuras de su boca, ella asintió

Comimos en un cómodo silencio, aunque sus nervios hicieron que tirara su tenedor un par de veces, no volví a insistir, ella me lo diría cuando estuviera lista.

—¿Listo para el postre?— preguntó llevándose mi plato— yo no — aclaro

—Pues no se me ocurre otro postre que desee— le dije con la mirada cargada de intención.

—Este te gustará…espero— susurró lo último tan bajo que no estaba seguro de haberla escuchado.

Me sirvió una rebanada de pastel de chocolate. Mi favorito comencé a comer emocionado cómo niño pequeño.

—¿Te gusta?

—Si, gracias— le di un beso en la frente y le di un bocado con mi cuchara— ¿vez? delicioso

—¿Quieres café?

—Si, por favor, me encantaría

Adoraba que me consintiera, aunque era raro, me sirvió una taza de café pero había algo en él plato de la taza, parecía una foto pero era todo negro, deje de comer, y la tome.

—¿Qué es eso?—pregunté

—Es.. una… ecografía

—¿De quién?

—Mmmm iiia— tartamudeo

—¿Estás embarazada?— le pregunté sorprendido, no podía creerlo, era, ¿Cómo era posible? aún tomaba anticonceptivos ¿no?

—Si— susurro con la cabeza baja. Seguí estudiando la ecografía, solo había un punto en medio de la negrura.

—¿Es el?— pregunté señalando el punto

—O ella— dijo nerviosa—Por favor…dime algo— pidió

—Yo, no sé qué decir, ¿los anticonceptivos…?— ni siquiera pude terminar la frase, trataba de ver a través de la piel de su vientre aun plano, ¿había un bebe ahí dentro creciendo?¿cómo era posible?

—No los he tomado desde que me fui hace unos meses y después cuando regresamos todo fue tan rápido que los olvidé completamente— confesó—¿estás enojado?— preguntó con la voz temblorosa. Me levanté, la tomé entre mis brazos y la besé, no podía describir la alegría que estaba sintiendo en estos momentos.

—No, por supuesto que no— la volví a besar— estoy muy feliz, pero ¿desde cuando?

—Tengo 1 mes— su sonrisa poco a poco iba apareciendo— pero la doctora dijo que aún no nos emocionamos..

—¿Que? ¿por qué no? Voy a ser papá— mierda, seré papá, ¿yo?, si, sonaba bien

— Tienen qué pasar 12 semanas, para asegurarnos qué no voy a tener otro aborto…— dijo triste

—No, nena eso no va a pasar— la abrace— yo estoy aquí, para cuidarte, para cuidarlos— coloque una mano en su vientre— te quiero mucho Bella y voy a amar a este bebe incondicionalmente para siempre— le prometí

—Te amo— dijo ella tímidamente y me besó el cuello, no pude evitar que mi piel se erizara, aunque cada vez era más fácil escucharlo. Le di un beso en la frente, esta vez me iba a asegurar que las 2 personas más importantes para mi, estén bien.