Capitulo XIII

Segundo mes de embarazo

—Demonios, Edward, voy a estar bien no es necesario que hagas todo esto— le dijo molesta, por teléfono, encerrándose en su nueva oficina que solamente tenía un escritorio y un par de sillas, con todo el revuelo no había tenido tiempo para decorar su oficina.

—Bela por favor no discutas conmigo— le pidió Edward, no quería iniciar una pelea, sabía que no era bueno para ella ni para el bebe.

—La doctora dijo ...— trató de contraatacar, quería discutirlo y llegar a un acuerdo, se suponía que eso era la comunicación.

—No me interesa, por favor hazlo por mí, estaré más tranquilo por ustedes— dijo dulcemente, aprovechando su debilidad.

—Eso no funcionará siempre— dijo molesta y colgó, odiaba los métodos de manipulación de su esposo.

Trato de tranquilizarse, pero no pudo, Edward en su papel de padre primerizo, había contratado a un doctor exclusivamente para ella, que estuviera disponible las 24 horas y no conforme con eso le había puesto un consultorio, al lado de su oficina.

—Adelante— le dijo a la persona que tocaba su puerta

—Señora Cullen, buenas tardes— la saludo el doctor— vengo a hacerle su revisión, ya que no fue a mi oficina— dijo en tono acusador.

Al parecer Edward le había ordenado hacerle revisiones cada 4 horas, para asegurarse que todo marchara bien, Bella sentía que era demasiado exagerado, ella estaba bien, aún no sentía ningún síntoma y su vientre seguía plano.

Edward POV

Estaba impaciente y temeroso de llegar a casa, no podía esperar a ver a mi hermosa esposa y a nuestro hijo, pero al mismo no tiempo no quería verla, sabía que me esperaba una buena rabieta, no podía darle por su lado, cada vez que quería discutir, eso no nos llevaría a nada bueno, pero discutir tampoco. Entré a la casa sigilosamente, calculando el terreno, pero un delicioso aroma me condujo a la cocina, Bella estaba cocinando algo delicioso, era obvio que la rabieta había pasado o de otra forma estaría quemando chile, la abrace y comencé a besarle el cuello.

—Hola— dijo mientras estiraba su mano y me acariciaba la mejilla.

—Hola, ¿cómo están?— dije y llevé mi mano a su vientre aun plano, no podía esperar a sentir pataditas, quería a mi hijo ya.

—Enojados— dijo retirando su mano de mi rostro.

—Mmm— dije separándome de ella— ¿hay algo que pueda hacer para cambiar eso?

—Si— sonrió con malicia

—¿Qué?

—Podrías empezar por despedir a ese doctor…

—No, eso ni de chiste— la interrumpí, era el mejor especialista, mi tío me lo había recomendado ampliamente.

—Edward..— la silencie con un beso, no era bueno que en su estado se enojara .

Llevó sus manos a mi nuca profundizando el beso, la adoraba era tan fácil perderse en ella, por lo que estire mi mano y apague la estufa, no quería ningún incidente. Tomé a Bella y con sumo cuidado la subí a la barra de desayuno.

—Déjame intentar arreglar el problema— descendí con mis besos por su cuello, cuando llegue al escote de su blusa, comencé a desabotonarla poco a poco, tomándome mi tiempo, besando la piel que iba dejando expuesta.

—Mmm— gimió de placer— ¿esta vez vas a terminar lo que empiezas?— dijo medio frustrada

Desde qué supe qué estaba embarazada había impuesto un toque de queda por su seguridad, no habíamos tenido relaciones sexuales con penetración, ni tendríamos en un tiempo, ya que eso podría hacerle daño al bebe o a ella y no estaba dispuesto a arriesgar a las personas que más amaba por nada del mundo.

—Shh deja que yo me encargue— la silencie con otro beso, si le decía mis planes, terminaría todo antes de siquiera empezar.

Deslice mi mano por debajo de su falda, jugué un poco con ella, tocando en todos los lugares que podía excepto donde ella más quería, cuando sus gemidos de frustración sobrepasaron a los de placer, di por concluida la tortura, le quite lentamente su ropa interior, aunque me hubiera encantado romperla, pero ahora tenia que ser más delicado con mi esposa, la arroje en algún lugar, acaricie su intimidad a lo largo, comprobando que tan húmeda estaba, comencé a frotar lentamente su clítoris en círculos, para aumentar esa humedad que me volvía loco.

—Edward— dijo en un suspiro dejando caer su cabeza hacia atrás.

La recargue en la pared, para asegurarla, llevé mi mano libre a su boca, ella lamió con maestría mis dedos, provocando que un gemido involuntario escapara de mis labios, retire mis dedos ahora lubricados de su boca para llevarlos a su ansiosa entrada, comencé con penetraciones lentas y suaves.

—Edward… necesito más— dijo agitada— te necesito a ti

Cómo un esclavo ansioso por complacerla, descendí por todo su cuerpo con besos, hasta encontrar su intimidad, bese delicadamente a forma de saludo, gemi con su sabor, sus dedos se entrelazaron a mi cabello pegándome más a ella, mostrándome que era lo que quería. Pase mi lengua por su entrada una y otra vez, torturándola nuevamente, con mi pulgar é índice hice un poco de presión es su clítoris, mientras introducía mi lengua en ella, haciendo movimientos circulares.

—Ahhh— grito cuando alcanzo el orgasmo, no detuve mis movimientos, al contrario cambié de posición llevando mi lengua a su clítoris, alargando su orgasmo.

Cuando finalmente terminó, esperé a que se recuperara, la puse sobre sus pies, le acomodé la falda, abotone su camisa y cuando terminé le di un tierno beso en su escote.

—Bien a cenar—le dije y le di una palmadita en el trasero— mujer, comida— dije cómo hombre de las cavernas

—Pero y ¿tú?— preguntó sosteniendo mi erección sobre la ropa.

—Yo estoy bien— dije alejando sus manos de mi y yéndome a sentar a la barra

—Eso no parece justo— se quejo

—Ya habrá tiempo, ahora quiero comida de verdad, por favor— frunció el ceño en claro desacuerdo, pero siguió cocinando—Creo que necesitaremos el servicio de planta nuevamente— sugerí

—Aún no es necesario, yo puedo hacer lo que haga falta

—Bella, no quiero que te esfuerces, debes estar tranquila, es por su bien

—Bien, pero no quiero a alguien extraño viviendo aquí, así que ¿que te parece que venga 3 veces a la semana?— propuso

Y así comenzamos una tranquila charla, que tanto adoraba, tiempo atrás había creído que eran una pérdida de tiempo.

Bella POV

Estaba en el baño preparándome para dormir, me esperaba otra noche de frustración, por lo que tome una ducha para liberar un poco la tensión que habíamos acumulado en la cocina, después de mi ducha fui directo al armario, en el fondo del cajón de pijamas vi un viejo negligé de encaje blanco que no había usado en mucho tiempo, se me ocurrió una idea que me hizo ruborizarme al instante.

Me puse el negligé, por suerte aún no había subido mucho de peso, también me puse la diminuta bragas a juego y decidí no ponerme sujetador dejando que se vieran a la perfección mis pezones. Del cajón de corbatas de Edward tome una una corbata negra, esto sería perfecto, algo simple, nada muy extravagante, cómo en los viejos tiempos, no había manera que él se opusiera a esto. Durante este largo mes él ha tenido un autocontrol perfecto, pero ya no puedo más, la frustración es insoportable, en especial cuando mis hormonas van en aumento.

Camine hacia la habitación lo más sexy que podía, ignorando mis inseguridades.

—¿Bella?—preguntó Edward en cuanto me vio dejó su libro en la mesa de noche.

—¿Si?— pregunté en el tono más inocente que pude.

—¿Qué haces vestida así?— sus ojos se oscurecieron, iba por buen camino

—Tenía calor— dije encogiéndome de hombros— ¿no te gusta?— dije dando una vuelta para que pudiera verse desde todos los ángulos— si quieres puedo quitármelo— comencé a bajar un tirante, pero me detuvo

—Claro que me gusta..— dijo con la voz rasposa, lo tenía donde quería, sus ojos me devoraban, hambrientos

—Mira también he encontrado esto— dije extendiendo la corbata frente a él

—Bella.. ¿Qué tienes en mente?— por fin su autocontrol estaba cediendo

—No lo sé… ¿a ti qué se te ocurre?— pregunté enredando la corbata en mis muñecas

—Bella, no podemos..— me subí a la cama y comencé a gatear hasta el centro, el camino y se colocó al borde de la cama, donde comencé a besarlo— no Bella— dijo alejándome suavemente por los hombros, descendí con mis besos por su cuello, hasta la cinturilla de su pijama.

Cuando estaba apunto de encontrar mi objetivo, el me levanto y unió sus labios a los míos en un beso hambriento, apreté mi excitación con la de él en busca de algo de fricción.

—Carajo Bella— gruño, escondiendo su rostro en mi cuello

—¿Qué ocurre?— pregunté pasando mis manos por sus hombros y espalda, estaba muy tenso

—Estoy demasiado excitado, tanto que duele

—Déjame— pedí bajando mi mano por su pecho, él tomó rápidamente mi mano entre las suyas, negando con la cabeza, podía ver su lucha interna— no tenemos que terminar solo quiero hacer algo por ti.

—¿Segura?

—Si, confía en mi, acuéstate en la cama— Sorprendentemente lo hizo, me estaba cediendo el control total— junta las manos por enfrente— me miró dudoso pero lo hizo, sentía muchos nervios, amarre su manos con la corbata y después lo asegure en la cabecera de la cama, lo tenía a mi merced, la sensación de poder era increíblemente excitante

Edward POV

Las manos de Bella encontraron rápidamente la pretina de mi pijama, estaba muy emocionada, por primera vez la dejaba tomar el control por completo, era toda una experiencia para ambos, gruñí al verla, no perdió tiempo, tomo mi excitación entre sus manos masajeándome, cerré los ojos y mi cabeza cayó hacia atrás, si Bella seguía tentándome así, mi control se rompería, no podría soportar 4 semanas más.

Estaba perdido cuando sentí su boca rodearme, su lengua se movía desde la base a la punta, en un tortuoso recorrido, su boca era tan húmeda, tan caliente, casi había olvidado lo buena que era para esto. Tiro de mis caderas usándolas cómo palanca para tomarme más profundo, si eso era posible, no podía controlarme, los gruñidos y gemidos salían sin permiso, mientras trabajaba en mi, no paso mucho tiempo antes de que sintiera la tensión de mi inminente clímax.

—Bella… apártate— le advertí.

Pero ella lo tomó cómo reto personal, se estiró para acariciarme las bolas, al mismo tiempo que me tomaba con más fuerza, no pude soportarlo más, su excelente trabajo fue recompensado con mi inmediato orgasmo en su boca, gentil pero firme continuo chupando, hasta que mi orgasmo término. Baje mi vista, sus ojos estaban brillantes y humedecidos, se veía hermosa. Cuando se alejó, me desato, cosa que agradecí, comenzaba a notar el entumecimiento de mis brazos.

—Eso ha sido magnífico— Gemí cuando me dio un beso que sabía a mi propio deseo.

—Y aún falta lo mejor— se quitó él delgado camisón de encaje, quedando solo en bragas, era un visión digna de museo.

—No Bella, no podemos— la detuve a tiempo

—¿Pero por qué?— preguntó haciendo un puchero

—No te quiero, lastimar a ti o al bebe— la tome entre mis brazos y nos gire, para quedar encima de ella— podemos divertirnos, sin correr riesgos— le dije besando sus pechos…

—Edward no me voy a romper— me reclamo enojada

—Eso espero— dije quitando sus bragas

...

Tercer mes de embarazo

Edward POV

Sentí un pequeño cuerpo moverse apresuradamente a través del mío, abrí un ojo para comprobar lo que ya sabía, Bella estaba teniendo nauseas matutinas, me levanté rápidamente para ayudarla en cuanto comenzó a devolver el estómago, recogí su pelo y acaricie su espalda, siguiendo la pequeña rutina que habíamos creado, cuando termino agotada, le tendí un vaso de agua fresca que agradeció y bebió de un solo trago, la cargue en mis brazos hasta la cama.

—¿Están bien?, ¿quieres que te traiga algo más?

—Estamos bien— respondió medio dormida— si queremos algo— dijo con las mejillas rojas

—Isabella— le advertí

—No es nada de eso— me aseguro rápidamente— tenemos hambre…

—¿Qué se te antoja?— Rogaba que no fuera algo imposible de conseguir, era muy temprano.

—Helado de chocolate con…

—Jarabe de chocolate?— sugerí— bombones, galletas?

—Pepinillos— no pude ocultar mi cara de desagrado

—¿Segura?

—Si

—Tus deseos son ordenes— dije levantándome

Por fortuna en la cocina teníamos todo para sus extraños antojos, esperaba que pronto se terminaran, no creía que mi estómago pudiera soportar otro de sus sándwiches de cebolla cruda con órgano o de atún con mantequilla de maní, ya no podía ni ver pecado sin que se me revolviera el estómago.

—Edward!— gritó impaciente desde la habitación, tome todo y regrese rápidamente a la habitación

—Aquí tienes cariño

—Gracias— abrió el frasco de pepinillos tomó uno, lo embarro de helado y se lo comió—mmm delicioso— dijo tomando otro

—¿Quieres algo más?— necesitaba salir o vomitaría

—Si— dijo nerviosa— quisiera un sándwich— dios por favor no— de cebolla con orógeno, te quedan deliciosos

Cuando tomo el tercer pepinillo y además de helado le agrego jarabe de chocolate mi estómago se quebró, corrí rápidamente al baño y devolví mi cena.

—¿Edward estás bien?— preguntó mientras acariciaba mi espalda, cómo yo lo hacia con ella

—Si, es solo, creo…— no pude terminar la frase, ya que Bella se encontraba llorando

—¿Fue mi culpa cierto?— preguntó entre lágrimas

—No, cariño no fue tu culpa— trate de abrazarla, pero me alejo

—No mientas, fue mi comida, se que es asquerosa, pero por alguna extraña razón a tu hije le gusta, estoy harta de tener aliento a cebolla, a pepinillos— lloro desconsoladamente— quiero comer sin que me vean raro

No sabia que hacer, en momentos cómo este donde sus sentimientos estaban tan sensibles, era mejor callar y abrazarla.

—Tranquila, vamos te are tu sándwich— trate de cargarla, pero me alejo

—No me des por mi lado Edward— dijo enojada de pronto

—Bella, tranquila— dije con paciencia— me maree, eso fue todo, es muy temprano y no hemos desayunado— me excuse— vamos a la cocina, te prepararé tu sándwich y mi desayuno

—No tengo hambre— dijo testaruda

—Pues yo si, por favor solo acompáñame a desayunar, sabes que no me gusta hacerlo solo.

—Bien, pero se caminar— dijo con tono mordaz, se levantó de manera tan brusca que casi se cae, a no ser por que la agarre a tiempo, le dedique una mala mirada— estamos bien, gracias— dijo ironía

Suspire cuando salió del baño, esta sería una mañana muy larga, odiaba sus cambios de humor, pero odiaba más cuando estaba de malas todo el día, caminé tras ella, hasta la cocina, se sentó en la barra con mala cara y de brazos cruzados. Traté de ignorarla lo mejor que pude y comencé a hacer el desayuno, no era un experto en el tema, pero sí sabía hacer hot cakes y huevos revueltos, lo cual para una mañana de sábado era perfecta.

Sabía que Bella tenía hambre, por lo que le serví hot cakes con cereal y jarabe de maple cómo le gustaba sin preguntarle, ella me dedicó una mala cara cuando se los di, pero en cuanto me voltee para servir mi propio plato comenzó a comer. Sonreí sin poder evitarlo, me senté junto a ella y comencé a comer.

—Quiero ir a hacer ejercicio contigo— anunció, desde que habíamos vuelto ella no había retomado su rutina de ejercicios ni su dieta.

—Hoy no voy al gimnasio, pero podemos salir a correr— propuse

—Excelente, voy a arreglarme— colocó su plato en el lavaplatos y se fue a la habitación.

Disfruté el resto de mi desayuno en una relativa calma, que no duró mucho, pues cuando llegué a la habitación Bella estaba inclinada amarrando sus tenis, lo que me permitía una vista de su maravilloso trasero, enfundado en un mayon deportivo que se ajustaba cómo una segunda piel.

—Estoy lista— dijo cuando notó mi presencia, mi vista se desvió rápidamente de su cara a su pecho, podía jurar que estará considerablemente más grande. No me gustó que no llevara nada más que el top deportivo y el mayon.

—¿No te vas a poner una playera?— pregunte con precaución

—Nop— dijo resonando la "p"— te espero abajo

Me cambié rápidamente y bajé, donde ella ya estaba calentando. Salimos a la nublada mañana de Londres.

—¿Tienes frío?— pregunté cuando nos detuvimos para tomar agua, hacia un aire un poco frío—¿quieres mi sudadera?— ofrecí no quería que se enfermara

—No, estoy perfecta— dijo con una falsa sonrisa y volvió a correr, sin esperarme. La seguí, durante varios kilómetros más, estábamos por la mitad del recorrido cuando la paz terminó— maldita sea, me estoy muriendo de frío— dejó de correr y se frotó los brazos— no puedo creer que seas tan desconsiderado conmigo— empezó a reclamarme, sin darme la oportunidad de decir una palabra— estoy cargando a tu hije y ni siquiera un suéter me ofreces— la gente que pasaba a nuestro lado comenzó a detenerse para escuchar nuestra discusión, me quite mi sudadera y se la coloque.

—¿Mejor?— pregunte con paciencia infinita

—Si, pero vamos— tomo mi brazo posesivamente con una mano y paso otra por mi cintura, comenzó a caminar con paso enérgico

—Calma, ¿nena que sucede?— no me gustaba ser arrastrado

—Estás prácticamente desnudo— apuntó el hecho que solo tuviera una camiseta de tirantes— y la gente, en especial las mujeres se te quedan viendo, no me gusta— dijo celosa. Me recordé tener paciencia, Bella estaba siendo así de absurda por las hormonas del embarazo.

—¿Quieres un café?— yo necesitaba uno urgentemente

—Si, muchas gracias— dijo toda miel y amor

Entramos a la cafetería y fui inmediatamente por nuestras bebidas, antes de que cambiara de opinión.

...

Cuarto mes de embarazo

Narrador POV

—Te prepare té— Edward colocó la taza en su lugar, en cuanto apareció Bella

—Gracias— sonrió débilmente, había amanecido con una terrible gripe

—¿Cómo te sientes?— Edward estaba preocupado, no le gustaba cuando Bella se enfermaba y ahora menos, con el bebe creciendo dentro de ella, robándole los nutrientes necesarios… detuvo esos pensamientos.

—Bien, no es nada— trato de calmarlo, antes de estornudar

—Creo que es mejor si los dos nos tomamos el día y vamos al médico— propuso Edward tomando su teléfono.

—Estamos bien, no es nada— repitió Bella pero Edward la ignoró. Canceló todas sus juntas del día y las de su esposa, además llamó al médico que había contratado.

—¿Quieres que te lleve el desayuno a la cama?— preguntó tierno— el doctor llegara en 1 hora

—No, gracias, debo ir a trabajar— dijo Bella en el mismo tono tierno— hoy irá la diseñadora, estoy pensando en poner una pequeña cafetería al fondo de la librería— comento tomando sus cosas para irse

—Por favor no quiero discutir— Edward la detuvo

—Ni, yo mi amor, así que ten un excelente día— se puso de puntitas y lo beso en los labios

—Bella— la detuvo de la cintura

—No voy a detener por completo mi vida, por un simple resfriado— dijo cansada

—Lo se, pero pensé que al tratarse de nuestro bebe, podrías hacer una excepción— se sentía mal, manipulando a Bella de esa manera, pero él había jurado protegerlos a toda costa— además hable con la ginecóloga, nuestra cita mensual es mañana, pero no tiene problema en adelantarla, ¿no quieres ver cómo está mi campeón?

—Esto es jugar sucio Edward y lo sabes perfectamente— dijo colocando sus cosas en el perchero de la entrada— además recuerda lo que puede ser una niña

—Bueno princesas, vamos a desayunar, antes de que se enfríe

.

El médico llegó una hora y media después, gracias al tráfico, lo que irritó más a Edward, ¿para que le pagaba una fortuna, si no iba a estar disponible cuando se necesitara?

—No es nada grave señora Cullen, no tiene infección en la garganta, solo esta un poco irritada, para el bebe es mejor si solo toma té, algunos medicamentos pueden ser dañinos— explico— e días se calmara la molestia, solo no se exponga al frío o cambios bruscos de temperatura.

—Gracias, doctor— dijo Bella con amabilidad, ocultando su irritación, había perdido un día de trabajo para nada. Espero a que el doctor se fuera, para poder desatar su carácter —Edward— lo llamó enojada— Me hiciste perder una cita importante con la diseñadora, por nada, no puedes controlar mi vida de esa manera, si yo te digo que estoy bien, tienes que creerme, tienes que confiar en mí— dijo cansada, ¿Edward jamás confiaría en ella?

—Bella, confió en ti y de ninguna manera estoy tratando de controlar tu vida, es solo que no se que hacer, tengo miedo— confesó— no tienes ni idea de los riesgos a los que estás expuesta— dijo sacando el artículo que había estado leyendo unos días antes— por ejemplo: diabetes, hipertensión, asma, epilepsia, viajes en avión, limpiar cajas de arena para gato— leyó la larga lista que había hecho— caídas…

—Estás exagerando— lo interrumpió

—Y no solo hay riesgos para ti, están los partos prematuros, el bebe puede presentar bajo peso al nacer, asma, abor..— se detuvo antes de terminar, no quería herir los sentimientos de Bella— solo no quiero perderte, perderlos— la abrazo y acaricio su vientre abultado

—No nos perderás— trago el nudo que tenía en la garganta, tenía que ser fuerte, Edward se estaba desmoronando— estaremos juntos siempre— le prometió— ahora ayúdame a ponerme los zapatos, tenemos que ir con la ginecóloga


Edward es un papá primerizo muy divertido, ¿no creen?