Hola, primero que nada quiero aclarar que no soy doctora, ni nada parecido, asique les pido una disculpa por los términos médicos. Espero que puedan entenderlos. Y Espero que disfruten este capitulo.
Disfruten el cap, ¡saludos!
CAPITULO XIV
Quinto mes de embarazo
Edward POV
Joder me sentía cómo un adolescente hormonal, no había tenido sexo con Bella en un largo, largo tiempo, solo teníamos sexo oral y nos frotábamos, pero nunca llegábamos más allá, ella comenzaba a frustrarse, por él exceso de hormonas en su cuerpo.
Mientras que yo me frustraba por no poder disfrutar los maravillosos cambios en su cuerpo, cómo esos grandes pechos, las caderas anchas, su largo cabello sedoso… Detuve mis pensamientos en cuanto llegue a casa, preparándome mentalmente para la tortura que representaba el irresistible cuerpo de mi Bella.
Hoy cumplía 5 meses de embarazo y nuestro hijo hacía acto de presencia en el cuerpo de su madre desde su barriguita, con pequeñas patadas cuando escuchaba mi voz o con música, siempre que podía le tocaba el piano, todas las noches le cantaba antes de dormir. No podía esperar a tenerlo en mis brazos, cantarle hasta verlo quedarse dormido.
—Hola— dije emocionado, hoy iríamos al doctor a su control mensual.
—Hola— me saludó muy sonriente mi hermosa esposa, desde el sofá.
—¿Listos?— la ayudé a atarse los zapatos.
—Si, vamos— me dedicó un tierno beso. Salimos de la casa tomados de la mano, la ayudé a subir al carro—Edward, no me voy a romper— se quejo
—Lo sé, pero me gusta cuidarlos— le dije besándole la frente, cuando termine de abrochar su cinturón de seguridad.
Desde que supe que estaba embarazada, siempre le hablaba en plural, me gustaba recordar que ahora mi Bella, no era mi único tesoro.
—¿Nerviosa?— le pregunté cuando entramos a la clínica.
—Un poco y ¿tu?
—También— Aunque ya habíamos pasado las 12 semanas de más riesgo, gracias al historial de abortos, nuestro bebe aun seguía corriendo riesgos— ¿Crees que hoy se deje ver?—pregunte para aliviar la tensión, nuestro pequeño travieso siempre se movía y no se dejaba ver claramente
—Eso espero, quiero verlo— dijo acariciando su vientre
—¿Señora Cullen?— preguntó la enfermera
—Si
—Consultorio 3 por favor— nos indicó la enfermera
La doctora aún no llegaba, así que ayudé a Bella a prepararse, le desabroche los zapatos y le di un leve masaje, últimamente sus pies se le hinchaban mucho y le dolían. Iba a quitarle el pantalón, pero ella me detuvo.
—Edward, sigues por ahí, vamos a tener problemas— me reí de su sonrojo
—Bien, dejare que lo hagas tu sola— me levanté del suelo
—Gracias
—Estaré pegado a la puerta si necesitas ayuda solo dímelo— asintió en respuesta.
Salí del pequeño anexo del consultorio y cómo le dije la espere ahí. Antes de que saliera, se abrió la puerta del consultorio, por fin la doctora había llegado.
—Hola Señor Cullen— me saludo amablemente
—Buenas tardes Dra. Grace
—¿La señora Cullen?
—Está preparándose
—Bien— se sentó frente a la máquina y tomó el expediente de Bella— ¿Cómo ha estado?
—Bien, creo, mejor
—¿Los vómitos han cesado?
—No los matutinos
—¿La alimentación es balanceada?¿Están siguiendo la dieta?
—Si, al pie de la letra
—¿Cómo van esos antojos?
—Gracias a dios casi desaparecen— la doctora se rió de mi comentario
Bella salió del baño vestida con la bata de papel, la ayude a subir a la camilla.
—Hola Bella— la saludo la doctora
—Hola Grace— saludo con una radiante sonrisa
—Bien, veamos cómo está él bebe, está un poco frío— le dijo y le puso gel en el vientre—¿Cómo te has sentido?
—Bien
—¿Algún dolor, molestia?— le pregunto mientras pasaba el aparatito por su piel—¿algo fuera de lo normal?
—No, nada— observe fijamente la pantalla, el bebe cómo siempre no se dejaba ver claramente.
—Bien, él bebe parece estar bien— dijo señalando la pantalla, pero cómo si supiera que lo estábamos viendo se movió.
—¿Qué es eso?— dije señalando otro punto en la pantalla, era más pequeño, pero muy parecido a la cabeza de nuestro bebe.
—Mmm— la doctora, movió el aparato en busca de una mejor vista
—¿Es lo que creo que es?—pregunte en shock
—Eso parece señor Cullen
—¿Qué?—preguntó Bella
—Es otro bebe— le señaló la doctora, ahora se veía un poco más claro, pero su hermano se interpuso en la vista
—¿Qué?, ¿pero cómo?— preguntó Bella
—¿Por qué no lo habían visto antes?— pregunté yo
—Es poco común, pero en ocasiones en embarazos múltiples, el feto más pequeño, se esconde y solo se puede ver cuando ha crecido lo suficiente
—¿Pero qué es más pequeño?— pregunto confundida Bella
—¿Está bien?— preguntamos los dos asustados
—Calma, los 2 están perfectamente bien, todo es normal, en embarazos múltiples siempre hay un feto dominante.
—Ellos están bien, tú estás bien, todos estamos bien— dije en voz alta tratando de calmarme.
—Señor Cullen, ¿podría esperar afuera unos minutos?— pidió
—¿Por qué?— pregunté enojado, seguía embelesado viendo a mis hijos, no quería irme
—Edward tranquilo, solo necesito tomar una muestra de placenta, para analizar y comprobar el estado de los bebés, no nos tomará más de 5 minutos— dijo preparando todo. A regañadientes me di media vuelta para irme.
—¿Se puede quedar?— preguntó Bella de pronto, los dos la vimos sorprendidos.
—¿Segura?— le preguntó la doctora— ya conoces el proceso, es un tanto íntimo
—Si, no es nada que no haya visto antes—dijo sin darse cuenta, la doctora y yo estallamos en carcajadas, en 1 segundo mi esposa se dio cuenta de lo que había dicho y estaba completamente colorada, escondió su cabeza en mi pecho.
—Está bien— dijo la doctora divertida
—Me quedaré contigo— dije besándole la mano.
La doctora tomó un par de muestras y las mandó al laboratorio, los resultados estarían en 2 días.
—Listo, ya puedes vestirte— Bella se levantó y me fulminó con la mirada, un claro mensaje, lo haría sola.
—¿Doctora?— pregunté aprovechando que Bella no estaba
—¿Qué sucede Edward?
—¿Ya pasaron las semanas de riesgo para Bella?
—Si, aunque debe cuidarse, un embarazo múltiple es complicado, más con su historial
—Entonces, ¿podemos estimar sin poner en riesgo a los bebés? fui al grano
—Claro, solo le recomiendo que no sean tan frecuentes o muy fuertes, nada extravagante— me dijo con una mirada acusatoria.
—Claro, lo tendremos en cuenta, ¿pero que tanto es tan frecuentes?
—No más de 3 veces por semana— iba a preguntar algo más, pero Bella salió del baño.
—¿Podemos hacer algo para qué es el segundo bebe este bien?— pregunte preocupado, eso era más importante que mi satisfacción sexual
—Claro, les recetare unas vitaminas y duplicaremos la cantidad de ácido fólico, también te recomiendo ver a tu nutriólogo, quizás quiera hacer algunos ajustes en tu dieta.
—Bien ¿algo más?— preguntó bella
—Si, nada de estrés y trata de hacer un poco de ejercicio, nada de correr o levantar peso, quizás yoga— recomendó
—Bien, gracias— dije y tomé a Bella por la cintura.
El viaje de camino a casa, fue un poco incómodo, en completo silencio, ninguno de los dos sabía qué decir.
—¿En qué piensas?— le pregunté cuando se estaba tomando un té
—Me pregunto,¿ qué piensas tú?— dijo
—¿Con respecto a qué?
—A lo que pasó en la consulta.
—Yo…— no tenía ni idea de que decir, no podía creer que tendríamos 2 hijos
—Edward de verdad lo siento, se que no querías ser padre pero...— la silencie con un beso, no debía estresarse
—Bella calma, está bien, estoy bien, solo que hace unos meses pensé que sería padre de un niño o niña y ahora, voy a ser padre de 2 niños— me fui quedando sin voz por el nudo en mi garganta.
—¿Y?— me incitó a hablar
—No lo sé— me encogí de hombros— ¿crees que sea buen padre? —pregunte y baje la vista— he cambiado o al menos he tratado de cambiar, pero no lo sé, creo que en el fondo sigo siendo el monstruo desalmado que te lastimo por años— declaré mis miedos en voz alta— ¿después de todo, sabiendo quién soy aun quieres compartir esta bendición conmigo?— susurré, si ella decía que no, lo entendería perfectamente, me marcharía, dejaría que mis hijos tuvieran una vida sin la sombra de su cruel padre, cómo la mía.
—Edward, escúchame muy bien, vas a ser el mejor padre del mundo— dijo tomando mi rostro entre sus manos y viéndome con infinita ternura, en momentos cómo este recordaba qué no la merecía— porque has cambiado, eres un hombre maravilloso, cariñosos, inteligente, que sabe poner límites, además nunca dejaría que fueras mal padre— bromeó
—Dilo—le dije necesitado del calor en mi pecho, que provocaba cada vez que me decía que me amaba.
—¿Él qué?—preguntó confundida
—Qué me am… lo qué sientes por mi
—Te amo— dijo con una sonrisa sincera, le sonreí de vuelta y la abracé.
—Te quiero Bella— dije con la cabeza enterrada en su cuello, eso fue muy difícil de decir, pero por fin lo había dicho, le di un beso en el cuello y levanté el rostro para encontrarme con sus ojos, estaba llorando —¿Qué pasa porqué lloras?— le pregunté mientras que con mis pulgares limpiaba sus lagrimas— si, estás decepcionada yo te siento.. se que tu quieres algo más.. pero.—ahora fue ella la que me callo con un beso
—Lloro de felicidad— me aseguro
—¿Enserio?— ella asintió
—¿Y qué hacemos aun es temprano?— dijo
—Sabes hable con la doctora— dije sugerente
—¿Y qué te dijo?
—Qué no había problema en que te hiciera el amor— le susurre en su oído, ella se estremeció contra mi cuerpo.
—¿Y qué tienes planeado?— sus ojos se oscurecieron por el deseo
—¿Te gustaría jugar?— le pregunté mientras colocaba mis manos por su blusa, comencé acariciando su vientre y poco a poco fui subiendo.
—Si— gimió cuando tomé uno de sus senos en mi mano.
...
Sexto mes de embarazo
Narrador POV
Edward estaba colérico en la estancia de la casa, daba vueltas cómo león enjaulado, no podía creer que Bella fuera tan inconsciente, no sólo se había puesto en riesgo a ella misma sino a sus hijos. Planeó cuidadosamente su discurso de reprimenda para cuando llegara su esposa, pero en cuanto la vio la calma y el alivio lo inundaron, dejando en segundo plano el coraje, corrió hacia ella, lo quitó las bolsas de la compra de las manos y las arrojó al piso, la abrazo cómo si su vida dependiera de ello.
—Gracias a dios, están bien
—Edward, me estás asustando, ¿Qué sucede?— la confusión en la voz de Bella hizo surgir nuevamente el coraje desde el fondo de su pecho
—¿Qué sucede?—preguntó con incredulidad— sucede que eres una inconsciente, una descerebrada— comenzó a recitar la reprimenda que había preparado momentos antes— ¿sabes que tan peligroso es un carro deportivo para una persona normal?— Bella asintió sin comprender a dónde iba todo eso— ahora imagínate para una embarazada de 6 meses, es prácticamente un ataúd con ruedas, ¿por que pones en peligro a nuestros hijos de esa manera? ¿por que te llevaste el Ferrari?¿por que no me esperaste?— a Bella le molesto cómo había sonado todo eso, cómo si no le importaran sus hijos
—Maldita sea— dijo por lo bajo— Edward no me hables de esa manera, claro que me importan mis hijos, son lo más sagrado para mí— dijo indignada— y te hubiera esperado si no hubieras tardado más de 1 hora, necesitaba comprar la cena o dime ¿querías que comiéramos aire?, además de que era el único maldito carro disponible en la casa, te recuerdo que soy corredora certificada de autos deportivos y de carreras, y por mucho mejor conductora que tú, jamás me han multado, ni siquiera por estacionarme mal— le dijo con orgullo
—Con que era el único "maldito carro disponible"— la cito
—Así es
—Bien, pues ahora mismo nos vamos— la tomo de la mano y la arrastró fuera de la casa
—¿A dónde?
—A comprarte un maldito auto
—Quiero un maldito volvo cómo el tuyo— dijo en el mismo tono
—Bien, es un auto malditamente seguro, ¿en que color lo quieres?
—En negro… maldición— agregó, Edward no pudo contener la risa, ni ella tampoco
—Isabella no me hagas reír cuando estoy enojado— la reprendió
—Maldición— agrego Bella entre carcajadas
—Basta
—Maldición— agrego nuevamente Bella
...
Séptimo mes de embarazo
Edward POV
Me desperté con los suaves rayos del sol calentando mi piel, inmediatamente una sonrisa se instaló en mi rostro, estaba feliz sin ningún motivo en particular, era raro, cuando tenía todo controlado a la perfección, jamás sentí esta alegría, sentía paz, por el orden, pero no esta felicidad pura, que ofrecía mi nueva vida, había desperdiciado tantos años.
Comencé a pensar en mi nueva vida, todo marchaba bien, la empresa iba prosperando e incluso estaba planeando abrir una tercera sucursal quizás en Escocia o en Francia, la editorial estaba casi terminada, solo faltaban detalles mínimos para la apertura que sería después del nacimiento de nuestros hijos.
Suspire con añoranza pronto no estaríamos solos, nuestros hijos estaban preparándose para estar con nosotros, cada día crecían más y más, observe a mi hermosa esposa, estaba dormida completamente desnuda, le quite suavemente la sábana me deleite con su hermoso cuerpo.
Ahora era muy diferente, su piel brillaba de una manera especial, su cabello era muy sedoso y ya había crecido, al igual que sus pechos eran muchísimo más grandes, su tripa ya era de un tamaño considerable tomando en cuenta que dentro de ella crecían nuestros bebés. Sin poderme resistir a su hermoso cuerpo, comencé a besar su vientre, el lugar donde estaban nuestros hijos. Sentí las manos de Bella acariciando mi cabello, alce la cabeza.
—Buenos días— le dije y le di otro beso en su vientre— ¿Cómo amanecieron?
—Buenos días— me beso— maravillosamente
—¿Qué quieres hacer hoy?—le pregunté, hoy era sábado y podíamos hacer lo que ella quisiera— podemos ver películas, salir a caminar— propuse
—No lo sé, creo que me gustaría ir por un poco de ropa
—¿Qué?— pregunté, ella odiaba las compras.
—Lo sé no es lo mío, pero ya no me queda mi ropa — dijo haciendo un puchero— estoy gorda
—Claro, que no mi amor— bese su labios— eres perfecta— baje mi mano a sus hermosos senos— eres la mujer más hermosa que jamás he visto, si afrodita..
—Espera— me alejo y se levantó corriendo al baño, odiaba esta parte de su embarazo, tenía que ir cada 2 segundos al baño gracias a que los gemelos oprimían su vejiga.
Me levanté de la cama, sin muchas ganas, el momento se había arruinado, me vestí y salí a la habitación, Bella seguía en el baño. Toque la puerta para que me escuchara
—Voy a preparar el desayuno ¿quieres algo en especial?
—Lo que sea está bien
—Ok, te veo a bajo
Preparé lo único que no se me quemaba que eran huevos revueltos con jamón, me alegraba que ya hubiera pasado la temporada de náuseas y antojos, ahora podía disfrutar tranquila del desayuno. Bella apareció unos minutos después con un delicado vestido amarillo y unas sandalias, se veía simplemente hermosa cómo todos los días, desayunamos tranquilos y partimos hacia el centro comercial.
Ella compró algo de ropa de maternidad cómoda para estar en casa, libros, zapatos más cómodos y aproveché para comprar algunos discos. Íbamos caminando cuando nos topamos con una tienda de bebés, nos miramos nerviosos, tomé su mano y entramos, había de todo, desde cunas hasta ropita y juguetes.
—¿Edward?— pregunto nerviosa
—Si
—¿Crees que deberíamos comenzar con su habitación?
—Si, creo que sí, sería un buen momento— lo habíamos aplazado, debido a todos los riesgos que corrían.
—Pero debemos comprar todo neutro— me recordó cuando estaba viendo una cuna de carro
—Cierto— recordé qué queríamos qué él sexo de los bebes fuera sorpresa, aunque la doctora nos dijo qué ya se podía saber desde el cuarto mes.
Él resto de la tarde la pasamos escogiendo todo para la habitación de los gemelos, todo era en tonos verdes y principalmente amarillos. Cuando íbamos saliendo de la tienda, Bella vio un vestidito bastante bonito.
—¿Te gusta?— pregunté en su oído
—Si, es muy lindo
—Lo llevamos
—No— negó rápidamente, la mire confundido— ¿Qué tal y son 2 niños? no me quisiera desilusionar
—Bien— realmente no sabía qué decir, no tenía ninguna preferencia, pero no podía negar que también me sentía un poco decepcionado ante la idea de no tener una niña.
—Quiero que nosotros nos encarguemos de todo en la habitación de los gemelos— dijo cuando íbamos pasando por Home Depot— no quiero gente extraña haciendo el trabajo.
—Bien— entendía a lo que se refería.
Compramos pintura blanca, papel tapiz, carruseles de luces giratorios y todo tipo de accesorios para decorar la habitación.
Pasamos las siguientes semanas limpiando, pintando y ordenando la habitación, fue una experiencia única que disfruté mucho.
—Es hermosa— dijo Bella con lágrimas en los ojos al ver el resultado final.
Tenía razón, era una habitación, preciosa llena de amor, había un closet, un cambiador, en la ventana había una pared llena de libros y dos mecedoras, en el centro pegadas a la pared había dos cunas, en la pared que estaba en medio de las cunas había un tendedero para fotos polaroid, ya había un par, de Bella y mías cuando éramos niños, me acerque al tendedero y tome entre mis manos mi favorita, en ella una de Bella de 5 años estaba sonriendo, le faltaba un diente, su primer diente de leche que se había caído.
—Esta es mi favorita— dijo Bella a mi lado, mostrándome una de nosotros embarrados de pastel detrás del escenario en la segunda boda de Charlie, sonreí y la besé, era una gran foto.
—Se que lo más importante es que estén sanos, pero quisiera una niña— dije sobando su vientre— una niña tan hermosa cómo tu— la besé
—Ohh Edward— dijo llorando— eres tan dulce
—No, llores mi amor— dije secando sus lágrimas
—Lo siento las hormonas— se excuso— quisiera quedarme así, para siempre contigo— dijo pegada a mi pecho
—Aquí estaremos, para siempre juntos nena— prometí, saqué la cámara de un cajón, la puse en una mesa frente a la puerta, regresé a su lado, la abracé y la besé.
Tome las fotografías y se las di, ella las colgó en el tendedero—Nuestra familia siempre estará junta, rodeada de amor
...
Octavo mes de embarazo
Narrador POV
Edward y Bella disfrutaban de una película en una lluviosa tarde, cuando el teléfono interrumpió su paz, era una llamada de la madre de Edward.
—Hola mamá— saludo feliz
—Hola hijo ¿Cómo están las cosas por allá?
—Bien, todo marcha bien la compañía la editorial, el bebe— dijo de manera distraída mientras bebía de su té
—¿El bebe?— pregunto confundida Elizabeth—¿de que bebe estás hablando?— miró a Bella aterrorizado ella no comprendía que sucedía.
—Se me escapó lo del bebe— le susurro
—Mierda— susurro por lo bajo, aun no le habían dicho a nadie del bebe, habían acordado que lo harían cuando ya no corrieran peligro, pero se les había olvidado completamente— pon el altavoz— Edward obedeció inmediatamente— Hola Elizabeth ¿Cómo estás?— pregunto amablemente
—Hola Bella, no tan bien cómo su bebe— dijo a modo de reproche
—Si sobre eso…— comenzó nerviosa
—Sorpresa mama, vamos a tener gemelos— dijo Edward nervioso
—...
—Lamentamos mucho no habérselo dicho antes— comenzó a disculparse Bella— queríamos hacerlo cuando los niños no corrieran peligro
—¿Mamá?
—¿Elizabeth estás bien?— preguntaron preocupados ante el silencio
—¿Sigues ahí?
—Si, si sigo aquí— trató de recomponerse— pero Edward, tu no querías hijos, no después…— susurro por lo bajo
—Mamá las cosas han cambiado mucho últimamente, Bella y yo somos más felices que nunca y queríamos expandir nuestra felicidad— dijo acariciando la gran barriga de su esposa
—Felicidades— explotó de pronto, ahora ya no tenía miedo a mostrar su alegría— Bella ¿Cómo estás? ¿Te estás alimentando adecuadamente?¿Cuántos meses tienes?¿que son?— bombardeo rápidamente, Edward y Bella no pudieron contener su risa— jovencito espero que estés cuidando bien de mis nietos y de mi nuera.
—Estoy muy bien, gracias, Edward es un gran enfermero, siempre me consiente con todas las golosinas que se me antojan— dijo recordando los sándwiches y comidas raras que su esposo había tenido que soportar
—Enfermero, deberías cuidar mejor su alimentación— regaño— y bien, ¿tendré 2 nietas o nietos?
—A un no lo sabemos, queríamos que fuera sorpresa
—¿Y cuánto tendré que esperar para esta maravillosa sorpresa?
—No mucho realmente— dijo Bella emocionada, sus hijos serían los bebés más amados del mundo
—Tenemos 8 meses de embarazo— dijo Edward
—¡Dios mío! Bella vas a necesitar ayuda, si no les molesta me gustaría ir, enseñarte unas cosas que son muy tiles con los niños Cullen— Bella no pudo contener sus lágrimas, después de la muerte de su madre siempre pensó que tendría que ser madre primeriza sin el apoyo de una figura materna, ya que Sue nunca tuvo hijos. Edward simplemente abrazó a Bella en señal de apoyo, él se sentía igual de conmovido que ella.
—Me encantaría
—¿Podrías venir desde esta semana?— preguntó Edward— así me ayudarás a cuidar de Bella, no se si lo estoy haciendo bien
—Dios, no lo se, es muy precipitado, necesitaría organizarme con tu padre— meditó en voz alta— pero que demonios son mis nietos, por supuesto que sí, estaré ahi a más tardar el sábado— prometió
—Muchas gracias— dijeron al unísono
—Cariño muchas felicidades, se que serán unos padres maravillosos— dijo al borde de las lágrimas— los quiero mucho a los dos, gracias por darme la oportunidad de ser abuela otra vez— dijo a modo de despedida
—Te quiero mucho mamá
—Yo también cariño, nunca lo olvides
—Muchas gracias Elizabeth, te esperamos con ansias
Al colgar la llamada de su madre, inmediatamente entró una video llamada de Alice.
—Hola enana
—Edward quítate de la pantalla— dijo a modo de saludo— quiero ver a Bella— Edward obedeció y le paso el teléfono a su esposa
—Hola Alice
—Dios estás enorme… enormemente hermosa— recompuso
—Gracias
—No puedo creer que también tendrás gemelos— dijo emocionada
—¿Cómo?— preguntaron no era posible que su madre le hubiera dicho en 2 segundos
—Llegué cuando mamá estaba hablando contigo y escuche todo— dijo sin vergüenza
—Cotilla— la acusó Edward
—¿Les molesta que yo también vaya?— preguntó tímida
—Por supuesto que no— dijo Bella
—Excelente porque ya tengo mi reservación en un hotel cerca de su casa, aunque necesito organizar unas cosas primero me iré 2 semanas después que mamá, ¿cuando nacen?
El resto de la tarde, se la pasaron recibiendo llamadas para felicitarlos, de sus tíos, de su hermano, de las primas de Bella, del abuelo de Edward, inclusive del padre de Edward, aunque fue un tanto fría, parecía feliz.
—Edward, buenas tardes— dijo a modo de saludo
—Padre— contestó Edward tenso
—Escuche las noticias— explicó— Felicidades
—Gracias
—¿Me permitirías felicitar a tu esposa?—preguntó con timidez, algo extraño en el
—Claro— le dio el teléfono a Bella
—Buenas tardes, señor Cullen
—Isabella somos familia, por favor llámame Edward— pidió
—Claro Edward— dijo con incomodidad— pero tu llámame Bella
—Bueno, muchas felicidades Bella, espero que tu y mis nietos estén muy bien
—Lo estamos muchas gracias
—Gracias a ti, debo irme— dijo incomodo— pero por favor, sigue cuidando de Edward, te necesita cómo no tienes idea— colgó sin esperar respuesta
—¿Qué te dijo?— preguntó su esposo, Bella de pronto no vio al hombre de treinta y tantos que amaba, vio al niño abandonado que le leía en la casa de su abuelo y le contaba historias de su madre, de sus hermanos, de su familia.
Sin contenerse lo besó y lo atrapó entre sus brazos, con todas sus fuerzas, ella jamás lo abandonaría, no nuevamente.
—Te amo— dijo simplemente
—Te quiero mucho, mucho Bella— contestó con un nudo en la garganta
