Capitulo 3:Tu pasado no es tu destino

Él tenía razón, no era fácil. Estaba aterrada y cansada de hacerse la dura, claro qué quería compañía, quería y necesitaba alguien que le sostuviera la mano, que le dijera que todo iba a estar bien. Pero ¿él era el indicado? había demostrado ser amable hasta ahora, aunque ella se había prometido no volver a confiar en nadie, necesitaba compañía, estaba desesperada, no es cómo que tuviera a alguien más cómo una amiga o algo así y él parecía buena persona, aunque era bastante molesto, pensó.

En un momento de flaqueza aceptó.

—Prometes.. no hacer preguntas—Claro siempre sería a su manera.

—Lo prometo

—¿Sobre absolutamente nada?

—Sobre absolutamente nada— dijo Edward negando con su cabeza.

—Bien— dijo Bella y subió a su camioneta— ¿me sigues?— él asintió, condujo hasta su casa, tratando de no pensar en qué haría si estaba embarazada. Llegó a la casa y bajó, odio sentirse un poco mejor al ver que Edward estaba ahí—Vamos— le dijo mientras caminaba a la puerta. Edward estaba sorprendido, esa era la casa de Marie Swan, llevaba más de cinco años abandonada, él lo recordaba bien, pues cuando ella murió, lo hizo sola en el hospital, su único hijo, no asistió al funeral, sólo asistió su familia ya que Carlisle había sido él médico que la atendió.

—¿Tu abuela era Marie Swan?— preguntó curioso. No pudo evitarlo, probablemente ella era su nieta. Debajo de los rasgos desfigurados se parecían un poco.

—Dijimos que sin preguntas— digo Bella cerrando la puerta que acababa de abrir, había confiado en él antes, él le prometió no hacer preguntas, pero lo hizo, ahora no estaba tan segura de dejarlo entrar.

—Lo sé, lo siento— dijo Edward, Bella pensó, ya había roto su promesa, era obvio que él no era de fiar— no era mi intención— no sabía cómo comportarse cerca de ella, pero mínimo ahora sabía que la lealtad es importante para ella.

—¿Cómo se qué mañana no se lo dirás a todo el pueblo?— le preguntó un poco enojada, tratando de ocultar sus verdaderos sentimientos, traición y tristeza de no poder confiar en absolutamente nadie.

—Lo siento, a partir de ahora no más preguntas, además te lo juro, no le diré nada a nadie, seré una tumba— claro que él no era una tumba pensó ella, y mucho menos la de sus secretos. Aunque Edward lo dijo con tanta solemnidad inclusive con la mano en su corazón, que casi le creyó— también puedo firmarlo con mi sangre, si tienes un papel y una navaja— dijo bromeando, al ver que ella se quedaba callada.

—No tengo una navaja pero espera, tengo un cuchillo en la cocina, ya vuelvo— dijo Bella entrando a la casa, ante la mirada aterrorizada de Edward. Segura de qué él se había asustado lo suficiente cómo para irse.

Fue al baño, sacó la prueba, leyó las instrucciones aunque las conocía a la perfección e internamente le agradeció a Edward, esta era electrónica y no tendría que descifrar las estúpidas barritas. Mientras esperaba sentada en la bañera recordó la primera vez que se hizo una prueba de embarazo, tenía solo 15 años, hacia unas 2 semanas después de haber tenido relaciones por primera vez, recordó también a Jacob caminando desesperado afuera del baño maldiciendo "estúpida zorra ¿Cómo pudiste?, sabía que no debía meterme con una niña idiota, ni creas que arruinaras mi vida, ese es tu problema" dejó de pensar en Jacob.

De pronto se sintió cómo una verdadera perra, Edward solo la quería ayudar. Dejó la prueba a la que le faltaban 15 minutos en el lavamanos y fue a buscar a Edward quién por suerte seguía en el porche esperando. Abrió la puerta suavemente.

—¿Sigues aquí?— preguntó suavemente sorprendida.

—Si, estoy listo— dijo Edward entregando su mano y cerrando los ojos— se rápida por favor— le pido. Ella tomó su mano y lo condujo hacia el baño en la planta de arriba

—Sin preguntas, ¿recuerdas?— le dijo cuando se volvió a meter a la tina, él solo asintió, y también se sentó en la pequeña tina junto a ella. Bella tomó la prueba y la puso en el espacio que había entre ellos.

Los siguientes 15 minutos estuvieron en completo silencio qué a pesar de todo, no era tan incómodo, ella se sentía considerablemente más tranquila, la alarma de su celular sonó rompiendo el silencio, la prueba estaba lista. Bella vio la prueba, pero no pudo leer lo que decía desde esa distancia, la tomó con sus temblorosas manos y leyó la palabra que siempre después de esos 25 minutos de angustia le devolvía el aliento "negativo". Sin querer abrazó a Edward debido a la emoción, pero rápidamente se separó de él y bajo la vista reprendiéndose mentalmente. Cuando ella lo abrazó él sintió un extraño calor en el pecho que no pudo reconocer, además de preocupación por haber sentido cuán delgado y frágil era su cuerpo.

—Te invito a comer para celebrar la buena noticia— dijo Edward, tratando de calmar la tensión en el ambiente.

—Mm no creo que sea buena idea— rechazo Bella rápidamente, ahora que todo había pasado, no podía dejar que él malinterpretará esto.

—¿Por qué no?, podemos comer lo que quieras, inclusive si quieres podemos ir a Port ángeles ahí venden las mejores papas de todo Washington— le suplicó Edward con un puchero marca Alice. "Cómo decirle que no a esa cara", pensó Bella al ver su puchero.

—Bien... vamos— dijo mientras veía cómo Edward se puso de pie en un salto, ella seguía sentada mirando fijamente la tina — pero será solo una hamburguesa y nada más, esto no quiere decir que seamos amigos— dijo sintiéndose muy cruel.

—Lo sé, relájate solo es una hamburguesa— dijo Edward despreocupado, tratando de ocultar qué le había dolido ese comentario —Creo que deberíamos ir en mi coche— dijo Edward— no creo que el tuyo soporte el viaje— dijo tratando de contener la risa.

—Bien— dijo Bella de mala gana. Dentro del coche Edward los esperaba otro silencio, así que para aminorar la tensión puso música, era una pieza que había compuesto para su madre en su primer año de universidad— ¿de quién es esa canción?, nunca antes la había escuchado— comentó Bella distraída

—¿Conoces de música clásica?— pregunto sorprendido.

—Un poco, mi madre solía ponerla a veces— dijo recordando a su madre, no le gustaba hacerlo pero ese era uno de los pocos recuerdos buenos que tenía de ella.

—Yo, compuse esa pieza para mi madre— dijo Edward, quería preguntarle sobre su madre cómo ¿Dónde estaba? pero se tragó con mucha dificultad su pregunta, se lo había prometido y lo cumpliría.

—Quieres saber de ella, ¿no?— dijo Bella ante el silencio de Edward, era fácil leerlo.

—No, no quiero incomodarte.— dijo

—¿Tocas algún instrumento además del piano?— preguntó ella desviando el tema

—La guitarra y un poco el saxofón— dijo, no le gustaba alardear, pero era la primera vez ella le hablaba sin decirle que se largara — y canto un poco, ¿tú tocas algún instrumento?

—No, pero solía ver a un amigo siempre con su guitarra— se burló internamente de su comentario " un amigo, sí claro, cómo si Garret fuera amigo de alguien"

—Si, quieres te puedo enseñar es fácil— se ofreció Edward, quería pasar más tiempo con ella.

—Mm no creo ser buena

—¿Por qué no?, todos pueden si se lo proponen— la alentó

—Cómo se nota que no me conoces— dijo Bella con ironía— soy muy torpe. Realmente torpe.

—Puede ayudarte a mejorar tu coordinación— Dijo Edward mientras bajaba y abría la puerta.

Estaban en un pequeño puesto de hamburguesas en medio de un parque, el sonido tan familiar de un bar al final de la calle llamó su atención, al ver a las chicas que ofrecían sus servicios fuera de este le dio escalofríos.

—¿Vamos?— preguntó Edward al ver que se quedaba parada— podemos comer otra cosa si no te gusta.

—No, está bien— dijo concentrándose en Edward, él jamás le haría eso, además ya no era esa niña estúpida que se dejaba manipular.

—Hola—Saludo Edward al chico que se acercó a tomar su orden— ¿Cómo estás?

—Bien y ¿tu Edward?— dijo él mesero

—Bien gracias.

—¿Y quien te acompaña hoy?— dijo el mesero notando a la diminuta chica a su lado.

—Mi amiga…— se quedo pensando, ella aun no le había dicho su nombre

—Zarah— mintió Bella, era la costumbre.

—Bien, ¿Zarah qué vas a querer?

—Una hamburguesa vegana, unas papas fritas y una malteada de fresa, por favor— se apenó, pero tenía hambre.

—Bien ¿y para ti Edward?

—Lo mismo, pero mi hamburguesa de carne de res— dijo viendo cómo Brad se iba — ¿así que Zarah?, no tienes cara de Zarah— reflexionó Edward, ¿Zarah Swan?

—Aja— dijo Bella asintiendo, jamás decía su nombre real, era un método de defensa que le enseñó Victoria, hasta ahora le había funcionado bien, las personas que alguna vez supieron su verdadero nombre no tuvieron un feliz desenlace — Zarah— reafirmó

—Aquí está su orden— dijo Brad interrumpiéndolos a tiempo.

—Gracias— dijo Bella, miró la hamburguesa, realmente tenía hambre, pero no creía que su estómago fuera a soportarlo, no había podido con un sándwich.

—Si la comes primero, ella no tendrá oportunidad de hacerlo contigo— dijo Edward

—Mm ¿seguro?— siguió la broma— parece capaz de hacerlo— mordió una pequeña porción de la hamburguesa, la mastico con lentitud y finalmente la trago, forzó a su estómago a mantenerlo ahí con un poco de malteada.

—¿Vez?, sigues aquí, te lo dije— dijo Edward sonriendo mientras devoraba su hamburguesa. Bella abrió el pan de su hamburguesa y le puso las papas, la cerró y siguió comiendo— ¿Qué haces?—le pregunto Edward

—¿Por qué comerlo por separado, si al final van a terminar en el mismo lugar?— se encogió de hombros y siguió comiendo su hamburguesa, estaba hambrienta.

—Tienes razón— dijo Edward imitándola— eres una genio— dijo mientras saboreaba su hamburguesa con papas.

—No, en realidad, se lo robe a los mexicanos, ellos comen tacos con papas, eso si es ser un genio— dijo quitándole importancia

—¿Has estado en México?— preguntó asombrado Edward.

—Sin preguntas ¿recuerdas?— le dijo Bella incomoda— pero si estuve un tiempo en Juárez— No pudo contener el escalofrió al recordarlo

—Si lo siento, ¿puedo una más?, no estás obligada a contestar— dijo Edward, ella asintió, no muy segura— ¿hablas español?

—No mucho en realidad— se encogió de hombros— lo básico, supongo — Edward tenía muchísimas preguntas pero, decidió no hacerlas, eso probablemente la haría enojar, terminaron de comer en silencio, algo qué ella agradeció, después de comer Edward la llevó a su casa.

—Bien, espero verte mañana en la universidad— dijo Edward despidiéndose, mientras caminaban a su puerta

—Gracias por la hamburguesa— dijo Bella.

—¿Qué carrera estudias?

—Adios Edward— dijo metiéndose rápido, si le decía eso fácilmente podría descubrir que ella no se llamaba Zarah.

—Adiós Zarah— dijo Edward del otro lado de la puerta antes de irse.