Capítulo 4: ¿Se acabó? si ni siquiera ha empezado..
Al día siguiente Edward, volvió a ver su camioneta en el estacionamiento, entró entusiasmado, la siguió buscando en los pasillos entre clases y a la hora del almuerzo, por fin la vio, su día se iluminó en cuantos sus ojos se encontraron, camino hasta la mesa donde ella estaba sentada sola leyendo un libro.
—Hola— saludo animado
—Hola— contestó Bella sin levantar la vista de su libro
—¿Qué lees?—preguntó tratando de hacer un poco de platica
—Un libro
—Ya lo sé, ¿pero de qué?
—Edward— dijo exasperada, poniendo su libro sobre la mesa— no somos amigos, lo que pasó ayer.. no significa nada.
—Se que aun no somos amigos— dijo con entusiasmo enfatizando el aún— pero…
—Edward no te conviene ser mi amigo— dijo amargamente y se fue.
Edward no pudo evitar sentirse abrumado por ella, tomó el viejo journal donde componía sus canciones desde que era pequeño:
"Se ve pálida, con sus ojeras violáceas y esas pequeñas cicatrices que cubren su cuerpo y su rostro, en especial la de su muñeca. Ahora que la veo con calma es preciosa y encierra tanto dolor en su expresión casi angelical"
Bella había tenido un día pésimo, cómo predijo toda la unidad de literatura estaba hablando de su supuesto embarazo, cuando Edward se sentó con ella en el almuerzo fue la gota que derramó el vaso, no podía más, se fue al baño, para evitar a todo el mundo y en especial a Edward, cuando escucho que unas chicas entraban al baño, se escondió en un privado escuchando atentamente y mirando por la rendija de la puerta, para poder salir en cuanto se fueran.
—¿Crees que el hijo de la nueva sea de Edward?— pregunto una rubia vestida de porrista, mientras se acomodaba su peinado
—Es probable, Matt dice que él la acompañó ayer a la farmacia por la prueba e incluso la pagó, cómo el caballero que es— contestó otra rubia mientras se aplicaba más innecesario labial rojo
—¿Pero cómo es posible? ¿Cómo Edward se pudo acostar con ella?, parece pordiosera— dijo indignada la primera rubia, mientras se ponía más rímel que no necesitaba.
—¿Por lastima? o quizás ella es la que le vende las drogas…— Bella salió del baño lo más rápido que pudo, no podía seguir escuchando más. Decidió alejarse por completo de Edward, solo esperaba que él comprendiera la indirecta de una vez por todas.
Pero Edward cómo siempre no se rindió, al día siguiente volvió a buscarla entre los pasillos y cuando la vio en la cafetería, no dudó en sentarse junto a ella, pero esta vez, iba preparado.
—Ya te dije, que..— comenzó a echarlo sin levantar la vista de su libro. Odiaba los cotilleos.
—¿Podrías guardar silencio?— la interrumpió, fingiendo irritación— trato de leer— dijo señalando el libro entre sus manos, era él libro que ella había estado leyendo ayer, lo encontró después de buscarlo solo por los colores de la portada, le tomó más de una hora en la biblioteca encontrarlo, era un clásico, el retrato de Dorian Grey.
—Bien— dijo la gruñona sintiendo las miradas de todos sobre ella, pero él la hacía sentirse más segura, al reconocerlo un gruñido escapó de sus labios. Edward reprimió una sonrisa, había ganado una batalla.
Y así, crearon una rutina, su rutina, no hablaban solo leían o en el caso de Edward también componía algunas canciones, aprovechando que tenía su musa frente a él. Bella ignoraba lo mejor que podía los cotilleos que se habían formado a su alrededor como; que él solo estaba con ella por el bebe o que solo era la que le vendía las drogas o que él la había rescatado de un refugio de indigentes.
Edward comenzó leyendo los mismos libros que ella, pero eventualmente fue leyendo libros de su interés, a veces alguno llevaba un aperitivo y lo compartían en silencio. Hasta que eventualmente fueron hablando, no eran grandes conversaciones, solo algunos comentarios respecto a su lectura, pero Edward estaba, feliz, la podía observar de cerca y aprender cosas de ella, inclusive tenía una lista en su journal:
Le gusta la literatura clásica (probablemente estudie letras clásicas o inglesas) ,
Se muerde las uñas o los labios cuando algo va mal en los libros, a veces sonríe cuando le gusta algo ( su sonrisa es preciosa)
No sonríe a menudo
Ella es vegetariana y le encanta la limonada.
Creo que además de mi nadie le habla
Adora la música clásica y extrañamente el heavy metal
Él no se conformó con eso, él quería más, así que un día decidió dar un paso arriesgado.
—¿Zarah?— le llamó para que desviara su atención del libro
—¿Que?— contestó ella con brusquedad cómo siempre
—Me preguntaba, ¿Cómo estás?— dijo intimidado ante su tono de voz, eso no era lo que quería preguntar pero le daría tiempo
—¿Qué quieres, Edward?— dijo yendo directo al grano odiaba las charlas forzadas sin sentido.
—Me preguntaba, ¿te gustaría acompañarme a una nueva pizzería al centro? hoy es la inauguración y el dueño es mi amigo…— estaba explicando atropelladamente, cuando Bella lo interrumpió
—No- dijo secamente
—Pero…—Él siempre había tenido mucha suerte con las chicas, prácticamente se le tiraban encima, era raro que ella lo rechazara
—Edward parece que no lo has entendido, nosotros no somos amigos… y nunca lo seremos— dijo metiendo sus cosas en su mochila— cuanto antes lo entiendas será mejor para los dos— dijo yéndose abruptamente
Edward se quedó estático viendo como ella se iba con paso enérgico, casi corriendo, se maldijo por dentro la había cagado, la había asustado "estúpido, estúpido" se repetía.
Bella por su parte corrió a su camioneta, se encerró ahí y trató de controlar su ataque de pánico, pero sobre todo los recuerdos, que desencadenaban..
…
Flashback 1 año atrás
—Maldita sea ¿eso es todo?— preguntó Jacob mirando el dinero enojado
—Sii— tartamudeo nerviosa alejándose lo más posible de él
—No, me estás mintiendo— negó colérico—¿estás escondiendo el dinero verdad?— le preguntó tomándola bruscamente por los hombros— ¿me vas a dejar verdad?— preguntó colérico— maldita puta no me puedes dejar —le dio una fuerte bofetada
—Noo— dijo ella asustada, jamás lo dejaría lo amaba demasiado, además no tenía a donde ir...
—Tu eres mía, ¿entiendes?— dijo dándole otra cachetada— ¿Entiendes?— dijo volviéndola a agitar— me perteneces.. eres de mi propiedad y yo no comparto mis cosas con nadie… no quiero que vuelvas a hablar con alguien más a menos que yo te de permiso ¿entiendes?-eso sería difícil considerando su trabajo, pero en estos momentos era mejor no contradecirlo.
—Sii, perdón te prometo que no volverá a pasar— dijo llorando
—Claro que no, eres estúpida si crees que me vas a seguir robando, te vas a ir a trabajar con Victoria— le ordenó— pero primero límpiate la cara, nadie te querrá si estás llena de sangre
—¿Sangre?— presunto tocándose la cara, su labio estaba sangrando.
Fin de flashback
…
Jacob le había abierto el labio, le habían puesto 2 puntadas... ese día había tenido suerte, sabía de lo que era capaz, inconscientemente se sobo las costillas, recordando lo doloroso que es cuando alguien te las rompe a patadas.
Tenía que protegerse, volver a levantar el muro. Decidió ignorar a Edward el resto de la semana y así lo hizo cuando Edward le hablaba ella no contestaba o solo asentía con la cabeza antes de irse, se sentaba en diferentes mesas para que él no pudiera encontrarla e incluso evitó la cafetería un par de días, durante varios días estuvo debatiéndose si era tiempo de dejar la universidad y comenzar en otro lugar...
Decidió que quedarse en Forks era lo mejor, era un sitio excelente para esconderse, solo tenía que evitar a Edward, había evitado cosas peores.
Se sentó en la mesa habitual desde que había estado evitando a Edward en la esquina contraria a su primera mesa, después de tratar de leer un poco se dio cuenta que nuevamente la gente estaba cotilleando a sus espaldas, en más de una ocasión algunas personas pasaban frente a ella y se reían, trato de ignorarlas, pero no tenia porque soportarlas, se levantó y se fue.
Odiaba admitirlo, pero sin Edward la maldita universidad resultaba demasiado tediosa, pero ella no tenía que soportar eso, decidió irse a su casa y dejar de una vez por todas estas tonterías, hablaría con su oficial del FBI, había cientos de actividades más, mientras caminaba a su casillero por sus cosas escucho risas en una jardinera, levanto solo un poco la vista y vio a Edward rodeado de porristas, cuando sus miradas se cruzaron ella la mantuvo, tenía semanas evitándolo, pero él desvió la mirada rápidamente, ella hizo lo mismo y camino más rápido, tomó sus cosas y se fue. Tratando de mantener a raya su sentimiento de tristeza, lo extrañaba.
En su casa, comenzó a hacer su maleta, sabía que no se iría, no tenía a donde ir, pero ¿Qué otra cosa podía hacer? Los siguientes días, se encerró por completo en su casa, no tenía ninguna razón para salir así que no lo haría, dormía la mayor parte del tiempo, a veces cuando no podía hacerlo leía un poco.
Sabía que estaba muy triste y enojada por qué Edward, no la había ido a buscar, llevaba casi 2 semanas encerrada, pero no lo admitía ni siquiera para sí misma, solía decirse "por fin entendió que no quiero amigos" o " es mejor estar sola" "sabía que se iría… cómo todos"
