Capítulo 5: La verdad es solo una ilusión
Edward la había visto irse, quería ir corriendo detrás de ella y preguntarle si estaba bien, pero él sabía de todos los cotilleos que se habían hecho alrededor de ellos. Él odiaba los cotilleos y aún más que la molestaran, sabía que Tanya su ex, era extremadamente vengativa por eso la había terminado en un inicio, pero la gota que derramó el vaso fue cuando lo comenzó a chantajear…
…
Flashback
—¿Por eso me dejaste Edward?— preguntó Tanya señalando a la chica pálida que corría fuera de la cafetería—¿por una pordiosera?
—Tanya metete en tus asuntos— dijo enojado, levantándose de la mesa.
—O cariño, eso estoy haciendo— dijo acariciándole el cabello y pegando su cuerpo al de el..— tu Edward eres mi asunto y más te vale que empieces a hablarme de mejor manera o si no…
—¿O si no que?—la retó
—O sì no todo el mundo y en especial las autoridades y la escuela, sabrán que esa puta es la que te vende las drogas
—¿De que mierda estás hablando?— dijo enojado
—Estoy hablando de que sí ahora mismo no cambias tu actitud conmigo, iré a decirle al director que esa puta vende drogas— dijo firmemente— y no solo yo, el equipo de porristas y el de fútbol aseguran que ella les ha ofrecido cocaína. Así que si vuelves a hablarle o siquiera a verla encontrarán en su casillero las drogas, ¿entiendes?— preguntó con una falsa sonrisa
—Entiendo— dijo colérico, sabía que Tanya era capaz de eso y más— pero solo quiero que sepas una cosa más mi amor— dijo con sarcasmo
—¿Qué bebe?— dijo melosa
—Si hago esto es por ella, para protegerla y puedes tener por seguro que esto no durará mucho, además quiero que tengas algo en cuenta, en el momento en el que algo le pase a Zarah tú serás la responsable— después de eso la beso con brusquedad para dejar en claro sus palabras y se fue
…
Fin de Flashback
Habían pasado 2 semanas sin que ella saliera de su casa, su camioneta seguía en el mismo lugar de siempre, las luces estaban apagadas, la correspondencia y la basura de los árboles se acumulaban en el pórtico, la casa había sido abandonada nuevamente, con Zarah dentro. Edward estaba muy preocupado, ya no le bastaba con vigilar su casa por las tardes, necesitaba saber de primera mano si ella estaba bien. Tenía que entrar, averiguar si ella estaba ahí o no.
Isabella hacía tiempo se había dado por vencida en la vida, sabía que la basura cómo ella no merecía segundas oportunidades, no merecería a personas cómo Edward, ella era cómo el cáncer podría todo lo que tocaba, cómo a sus padres... Cansada de no poder dormir, fue hasta el sótano, tomó todas las pastillas viejas de su abuela, que había guardado para evitar tentaciones, dudo un poco, ya que aun podía recordar lo dolorosa que era una desintoxicación, pero no le importaba realmente, regreso a su cuarto con una gran jarra de agua, se sentó en el suelo, comenzó a tomar todas las pastillas que podía, algunas las pulverizo y las inhalo para que actuaran más rápido, necesitaba dormir o mínimo olvidarse que existía por un momento.
Edward rodeó la casa, por suerte Zarah no había tenido tiempo de arreglar ni un poco la casa, no hubo necesidad de romper vidrios, entró haciendo el menor ruido posible no quería asustarla, camino por la casa buscándola, pero no estaba, desesperado siguió su búsqueda en el segundo piso y finalmente la encontró en la habitación del rincón. La puerta estaba entreabierta, desde el pasillo se veían sus pies, ¿estaba acostada en el suelo?
—Zarah— la llamo para no asustarla —¿estás bien?, entre por que no has ido a la universidad, me iré, solo quiero saber que estás bien
Ella no contestó, ni siquiera se movió. Con cautela Edward siguió caminando hasta la habitación, cuando abrió por completo la puerta se quedó petrificado, Zarah estaba tirada en el suelo, de su boca emanaba espuma, a su alrededor había varios frascos vacíos.
—Zarah!— grito arrodillándose junto a ella— dios mío ¿Qué hiciste?— la cargó y comenzó a correr a su auto, cuando el shock inicial había pasado. Condujo hasta el hospital infringiendo todas las leyes de tránsito— papá!— entró a urgencias gritando, una enfermera se acercó rápidamente a él para ayudarlo
—Edward ¿Qué sucede?
—Necesitamos un médico rápido, por favor, tomó cientos de pastillas, la encontré inconsciente— explicó mientras la dejaba sobre una camilla
—Le lavaremos el estómago, pero necesito que venga un familiar, alguien tiene que hacerse responsable por ella— le explico
—No tiene, vive sola, ¿yo, puedo hacerme responsable?
—¿Estás seguro? es una gran responsabilidad
—Si, si
—Bien— la enfermera se la llevó a un quirófano dejándolo en la sala de espera.
Edward buscó a su padre en su consultorio, esperó cerca de media hora a que terminaran sus consultas.
—Edward dime que sucede— le dijo Carlisle sentándose en su escritorio
—Recuerdas esta chica que conocí hace 1 mes— el asintió— bueno llevaba sin ir a la escuela 2 semanas, por las tardes pasaba a su casa para cerciorarme que estuviera bien, pero su camioneta seguía en el mismo lugar, la correspondencia seguía en el buzón, parecía que había abandonado la casa, quise comprobarlo por mi cuenta, entre a la casa…
—¿Allanaste una casa?— preguntó su padre sorprendido
— Solo quería ver, que estuviera bien, me iría en cuando la viera dormida o algo, pero la encontré en su habitación inconsciente, ¿dime papá que se supone que hiciera?¿que la dejara sola ahí, a su suerte?
—No, no pero tenemos que llamar a un familiar
—Por lo que se de ella vive sola
—¿En donde dices que vive?
—En la vieja casa de Marie Swan
—Pero Marie no tenía más familiares que su hijo, el cual murió hace poco— recordó— pero quizás mi amigo de la comisaría tenga más información.
—Disculpe doctor— entró la enfermera
—Adelante
—Edward tienes que venir, es importante, encontramos algo raro en tu… amiga
