Capítulo 6: ¿Quién eres?
—¿Qué sucede?,¿ella está bien?— preguntó nervioso al doctor Scott
—Está en terapia intensiva, está deshidratada y desnutrida, pero el lavado ha ido bien— dijo el doctor en tono impersonal, algo raro—considerando que conocía a Edward desde pequeño
—¿Puedo verla?, no tardaré lo prometo— estaba ansioso, quería cerciorarse que ella estaba bien
—Edward, ¿Dónde encontraste a la chica?— preguntó en tono sombrío
—En su casa
—¿Sabes donde vivía antes?¿Había alguien más ahí?¿viste algo fuera de lo común?
—No, cuando entré a su casa estaba completamente sola, ¿por que?
—Hay rastros de violencia en todo su cuerpo— dijo sin querer especificar— además sospecho, que este no es su primer intento de suicidio, por las marcas en sus manos— Edward no pudo evitar recordar la forma en la que la conoció— ¿desde cuando la conoces?
—Hace cómo un mes, la encontré en la playa de la push, estaba caminando y la vi… a punto de arrojarse de un acantilado— confesó
—¿Que?— preguntó preocupado Carlisle— ¿por que no lo mencionaste antes?¿estaba con alguien?
—No, estaba completamente sola. Ahí me dijo que estudiaba en la universidad del pueblo…
—Necesitamos transferirla a psiquiatría, puedo pedir una orden del juez ya que no tiene familiares conocidos.
—Podríamos rastrearla mediante la universidad— sugirió Carlisle
—Es buena idea, podemos pedir sus registros— concordó Scott— ¿Cómo se llama?
—Zarah
—Victoria— Edward y la enferma dijeron al mismo tiempo
—Edward, ¿Cuál es su apellido?— preguntó desesperado Carlisle
—No, no me lo dijo
—Enfermera
—Howard
—Llamare inmediatamente a la escuela— dijo Carlisle
—¿Puedo hablar con ella?, serán solo unos minutos—prometió Edward, necesitaba hablar con ella, se sentía sumamente decepcionado y traicionado, había pensado que comenzaban a ser amigos, pero no, ella ni siquiera le había dicho su nombre.
—Se breve por favor, no la alteres, resolveremos esto— le dijo amablemente la enfermera
—Claro
En cuanto entró a la habitación el enojo que se había formado por la traición fue remplazado por la preocupación se veía tan frágil, ahora sin sus sudaderas gigantes podía notar cuán pequeño era su cuerpo, cuan delgado era, su piel se pegaba al hueso, las ojeras permanentes en su rostro estaban más pigmentadas y cubrían casi todo su pómulo. Cómo el doctor dijo había varias marcas de quemaduras de cigarro en sus brazos, e innumerables cicatrices.
Bella estaba sumamente preocupada, nuevamente estaba en un hospital, sabía lo que significaba, descubrirán algunos de sus más oscuros secretos, aquellos que tanto odiaba, ¿pero cómo había llegado al hospital?, lo último que recordaba era que estaba sola en su habitación tratando de conciliar el sueño. Mientras pensaba en que mentiras decirle a los doctores para que la dejaran ir cuanto antes, sintió que alguien la miraba, incomoda al inicio trato de fingir que dormía, pero el extraño que la miraba fijamente no se iba, por lo que decidió enfrentarlo, al ver a Edward la comprensión la golpeó, el, el era el culpable de que estuviera en un hospital, el lugar que más odiaba en todo el planeta, después del bar de Jacob.
—¿Cómo te sientes?— preguntó cuando ella volteo a verlo
—Tu— susurro con amargura por lo bajo
—Si, soy Edward— trató de ayudarla a orientarse
—Tu me trajiste aquí— continuó en el mismo tono, estaba a punto de explotar
—Si— admitió avergonzado, no quería entrar en detalles.
—¡NO TENÍAS NINGÚN MALDITO DERECHO!— explotó finalmente— ¿CUÁNTAS VECES TENGO QUE DECIRTE QUE TE VAYAS A LA MIERDA? PARA QUE ENTIENDAS, NO TE NECESITO, NO TE QUIERO CERCA DE MÍ— comenzó a levantarse de la cama para enfrentarlo, pero Edward la sostuvo de los brazos para que no se levantara y ahí comenzaron a forcejear.
—Zarah cálmate— pidió con paciencia, mientras llamaba a una enfermera
—SUÉLTAME, QUÍTAME LAS MANOS DE ENCIMA— los desgarradores gritos de pánico y las lágrimas de Bella, hicieron que retrocediera— NO VUELVAS A TOCARME EN TU PUTA VIDA— se levantó rápidamente de la cama perdió el equilibrio un momento, pero no le importo se sacó de un jalón la intravenosa y todo el equipo al que estaba conectada, comenzó a caminar a la salida, se largaría de ahí.
Edward estaba pasmado en la esquina de la habitación, jamás había visto tal arrebato en una persona, ni siquiera los berrinches de Tanya eran tan alarmantes. Se recuperó rápidamente al verla cruzar la puerta de la habitación con el brazo sangrando.
—Necesito que te calmes— le pedía con paciencia la enfermera
—Y yo necesito que te quites de mi camino
—No te puedes ir así, necesitas el alta del doctor— la enfermera trataba de razonar con ella
—Quiero darme de alta, ya mismo, soy un adulto y no pueden tenerme aquí en contra de mi voluntad— dijo firme
—Tus derechos cómo adulto han sido revocados— dijo entrando en doctor Scott
—Una mierda, en este país aun soy libre
.—Fuiste declarada mentalmente inestable, por lo que el juez cedió su tutela a la trabajadora social del hospital
—Yo no soy mentalmente inestable— se defendió
—Estás demostrando todo lo contrario, cariño— le dijo la enfermera
—No me pueden tener aquí en contra de mi voluntad
—Claro que si— el doctor Scott le dio una copia de la orden del juez, Bella la leyó y comenzó a reírse
—Esta orden es para Zarah Victoria Howard y ese no es mi nombre, así que me largo— la pérdida de sangre comenzaba a afectarle, no podría seguir de pie por mucho tiempo, pero tampoco se podía desmayar frente a ellos
—¿Cuál es tu verdadero nombre?— preguntó Edward
—Jodete— dijo para después ignorarlo— no me pueden retener aquí con esa orden— continuo— de lo contrario me están secuestrando
—Pues te secuestraremos el tiempo que sea necesario, hasta que descubramos tu verdadero nombre e identidad, enfermeros— dos grandes hombre en pijamas quirúrgicas se acercaron a ella
—No se atrevan a tocarme— amenazo, pero los hombres la ignoraron, la tomaron, la sentaron en una silla de ruedas y la aseguraron con cintas de velcro a esta— ¡Suélteme!
—Señorita Howard o cómo se llame, permanecerá en el área de psiquiatría, hasta que se esclarezca su identidad.
—!234- Phoenix¡— grito desesperada su código de testigo protegido del FBI
Edward no entendió, pero el doctor y la enfermera sí.
—Regrésenla a terapia intensiva— dijo rápido el doctor Scott— enfermera vamos a necesitar una bolsa de sangre para transfusión
Los enfermeros la regresaron a su habitación, le colocaron nuevamente la intravenosa en el otro brazo, la amarraron a la cama con cintas de velcro y le dieron un sedante.
—Scott, ¿Qué sucede?— pregunto Edward
—Parece que tu amiga tiene un pasado oscuro, del cual por desgracia no puedo hablarte, es clasificado
—¿Clasificado?— pregunto confundido— necesito saber quién es y si va a estar bien, ¿hay gente siguiéndola?¿Está en peligro? yo… mi familia la podemos proteger
—Aún no se quién es Edward, necesito descubrirlo primero— dijo haciendo una cita con el abogado del hospital
—¿Puedo quedarme?
—No creo que sea conveniente, además estará sedada hasta mañana
—Por favor avísame si algo sucede o a mi papá
…
Bella se despertó muy confundida y patosa, su cuerpo le dolía debido al agotamiento de no poder mover las manos. Escuchó pasos acercándose a la habitación y cerro los ojos, fingiendo dormir nuevamente.
—Sabes que sé que no estás dormida ¿cierto?— preguntó el doctor Scott mientras entraba a la habitación con el desayuno de Bella
—Tenía que intentarlo— dijo Bella tratando de sentarse, pero al final no pudo y tuvo que ser ayudada por el doctor. El coloco la mesa con el desayuno frente a ella.
—Creo que no empezamos bien, mi nombre es Scott y seré tu doctor— comenzó, tenía que ser paciente y no mostrarse a la defensiva— te voy a desatar para que desayunes, y quizás podamos hablar un poco Isabella— al escuchar su nombre se tenso, habían pasado meses desde que alguien la llamaba por el. El doctor la desató cómo prometió y se sentó en una esquina de la cama— come— le dijo
Tomó la cuchara con su temblorosa mano y tomó un bocado de la sopa, pero inmediatamente la devolvió, por suerte el doctor tenía cerca un pocillo, evitando un desastre.
—¿Hace cuanto no comes?
—No estoy segura— dijo limpiándose
—Intenta con el agua— dijo tendiéndole un vaso— despacio— ella obedeció y dio pequeños tragos hasta que se terminó el vaso— ¿mejor?
—Mejor— dijo apenada, intentó tomar sopa nuevamente y esta vez lo logró
—Tu nombre es Isabella Marie Swan-Black, ¿cierto?— ella asintió— voy a necesitar que hables
—Si, es mi nombre
—Tus padres, ¿se llamaban Rene Denyer- Swan y Charlie Swan?
—Si— "malditos hijos de puta" pensó, si ellos hubieran cuidado de ella cómo era debido, nunca hubiera sucedido todo lo que sucedió, ella tendría una vida normal, quizás estudiaría en la universidad y sería una chica normal.
—Tu esposo, se llamaba Jacob Black, alias Blacky— leyó el informe— ¿estoy en lo correcto?
—Exesposo— aclaró
—Claro— dijo anotando en su reporte personal— ¿quisieras decirme que sucedió? ¿Cómo y por qué decidiste tomar esas pastillas? después de casi 1 año de estar limpia
—No fue nada de eso— aclaro, no quería que la vieran cómo en el hospital de Phoenix, ella no era una drogadicta, ya no más— no me drogo, solo quería dormir, llevaba 3 días sin poder hacerlo
—Por que no podías dormir? ¿tus pesadillas regresaron?— Bella se dio cuenta que sus secretos ya habían sido descubiertos, él lo sabía todo
—No, simplemente no podía dormir
—¿Por que dejaste de ir a la universidad? ¿que sucedió?
—La gente…— se sentía tan patética hablando de eso en voz alta— no soy buena para relacionarme con ella— dijo al final, evitando los detalles que el doctor quería saber
—¿Te molestaban? ¿te descubrieron?
—No, no soy estúpida— dijo ofendida
—Bella, no te estoy atacando…— comenzó
—Llámeme Zarah o Vicky si prefiere, pero no vuelva a usar mi nombre por favor— lo interrumpió
—Tranquila, aquí estás segura
—Si claro,¿ cómo en el hospital de Texas?— dijo burlona
—Bien, Vicky, los chicos en la universidad, ¿eran malos contigo?
—No me importa que digan esos idiotas, solo no quiero perder tiempo estudiando, no soy buena en eso, quiero trabajar
—Eres muy inteligente y una excelente estudiante— contradijo— podrías ser una gran profesionista algún día
—No quiero una vida complicada, quiero un trabajo sencillo, que me permita vivir decentemente, quizás de camarera en una cafetería.
El doctor Scott, se dio cuenta que Bella para nada era inestable, a pesar de todo.
—Vicky sé que no te gustan los hospitales, así que prometo darte de alta esta semana, si pones de tu parte, si te alimentas bien, si haces caso y te disculpas con la enfermera por el episodio de ayer, y prometes asistir a terapia psicológica nuevamente.
—Esta bien, pero ¿Qué le va a decir a Edward?— lo señalo, estaba del otro lado del pasillo
—¿Que quieres que le diga?
—Nada de ya sabe— dijo señalando el archivo— además, voy a necesitar una coartada sobre el nombre
—Bien, ¿Que te parece si solo cambiamos el apellido?
—Siempre me ha gustado el apellido Williams
—Bien, Victoria Williams, hablaré con la universidad para hacer los cambios, ¿quieres descansar o ver a Edward?— dudo, se sentía bastante apenada por su arranque de ayer— Solo asegúrale que estás bien, está muy preocupado
—Bien, dígale que pase
