Capítulo 7: Some things are meant to be secret and not to be heard
(Algunas cosas deben ser secretas y no ser escuchadas)
Edward condujo nervioso a su casa, no quería irse, pero sabía que si no lo hacía, Scott mandaría a su padre y no estaba de humor para soportar su sermón, aunque sabía que era inevitable en algún punto su padre trataría de intervenir.
—Bueno— contestó al primer tono sin ver el identificador de llamadas
—¿Eddy?— dijo Tanya con su voz chillona— ¿Dónde te has metido? se supone que hoy íbamos al cine con Jane y…
—Tanya vete a la mierda— la interrumpió y le colgó, pero el teléfono sonó inmediatamente, sabía que era ella, estaba harto del chantaje de Tanya, contestó y comenzó a grabar la llamada esto se acababa hoy.
—Edward, te llamo para que te disculpes conmigo, ya que no me puedes hablar de esa manera, cariño
—Tanya entiéndelo, no quiero nada contigo, no te soporto— dijo incitándola a hablar
—No me importa si no me soportas cariño, tienes que estar conmigo y tratarme bien o si no
—O si, no ¿que?— la reto
—Ya sabes, le diré a las autoridades de la escuela y el pueblo, que tu amiguita la pordiosera vende drogas, y no solo yo, todas las porristas y algunos jugadores aseguran que les ofreció cocaína, ¿y que crees? cuando revisen su casillero abra drogas, yo personalmente me encargare de eso— sonrió satisfecho, ya tenia lo que necesitaba para terminar con el chantaje de Tanya
—Bueno cariño eso es suficiente— detuvo la grabación y la guardo— Vete a la mierda— nuevamente le colgó
Silencio las llamadas de Tanya para poder tener un poco de paz, pero en cuanto llego a su casa esta se esfumó, su madre lo esperaba muy enojada en el pórtico.
—¿Quisieras decirme algo, hijo?— preguntó casualmente
—¿Quisieras escuchar algo madre?— contesto en el mismo tono
—Hable con tu padre
—Lo supuse— dijo rindiéndose— por favor ¿podrías esperar a que coma algo?
—Claro, la cena esta lista, solo seremos nosotros tu padre tiene guardia
Esme la madre de Edward, le sirvió su cena y lo dejó comer tranquilo, mientras lo analizaba, se veía cansado, preocupado, no le gustaba ver a su hijo así.
—La quieres ¿verdad?— Edward levantó la mirada sorprendido, ¿era tan transparente?
—¿No piensas que es muy apresurado?
—No, no lo creo, ¿sabes? yo me enamore de tu padre con solo verlo, 6 meses después nos estábamos casando a escondidas— sonrió cómo la colegiala enamorada que fue— pero no te estoy dando ideas— aclaró
—No, te preocupes, ella ni siquiera me soporta— dijo triste
—Oh Edward, lo lamento mucho, a veces las personas no están destinadas a ser— trato de consolarlo.
—Solo quiero que este bien, que algun dia tenga la oportunidad de ser feliz, creo que ha sufrido bastante— Esme noto que su hijo de verdad amaba a esa chica
—Termine, estoy listo para el regaño— dijo mientras fregaba los platos
—Yo termino con eso— señaló los platos— ve a dormir, lo necesitas más que un regaño
—Gracias mamá
…
Edward despertó a primera hora de la mañana y partió inmediatamente al hospital, pero el camino recordó el aspecto de Bella, por lo que decidió desviarse un poco.
Entró por la puerta trasera de la casa, ahora con más calma la analizo, estaba limpio, pero las cosas seguían dando la impresión de que la casa estaba abandonada. Subió hasta la habitación donde encontró a Bella, observó el desastre que había en el piso, y decidió limpiarlo, cambió las sábanas y las puso a lavar, sacudió un poco los cajones.
Decidió llevarle algunas de sus cosas, para que pudiera asearse un poco, desde su neceser de baño, hasta ropa limpia, cuando abrió el armario noto una extraña caja, pero la ignoro, guardo todo en una mochila que encontró en el fondo del armario. Al marcharse tomó las llaves de Bella, en caso de que necesitara volver.
Cuando llegó al hospital Bella aun no despertaba, por lo que decidió, ir a ver a su padre, preguntarle si ya sabían algo de ella.
—Hola papá
—Hola— su padre estaba más enojado con el que el día anterior
—¿Ya saben algo de ella?
—Si
—¿Y bien?— insistió
—Edward no puedo hablar de eso, es clasificado, pero tienes que alejarte de ella, inmediatamente, es peligrosa— dijo con recelo
—Papá— dijo con frustración, sabía que no le diría nada— no la puedo abandonar, dejarla a su suerte, no mientras está enferma, además no creo que sea tan peligrosa, si no hubiera una patrulla afuera y guardias en su habitación
—Hable con tu madre anoche— Edward se tenso al escuchar aquello— no estás enamorado de ella, es solo un capricho— se enojó al escuchar eso, ¿Cómo se atrevía a invalidar sus sentimientos, cuando ni siquiera los conocía?
—No es tu asunto— dijo tajante
—Lo superaras, con el tiempo, has tenido muchas novias y tendrás muchas más, en unos años ella solo será un mal recuerdo, no dejes que siga ensombreciendo tu presente
—¡Cállate!— lo interrumpió— tú no sabes nada sobre mis sentimientos, ni siquiera me conoces, toda mi vida has estado en este maldito hospital— le reclamó
—Quizás no te conozca tan bien cómo tu madre— concedió— pero conozco a las personas cómo ella, y créeme siempre termina mal, especialmente para personas cómo tu
Edward salió dando un portazo del consultorio, cuando llegó a la habitación de Bella, ella ya estaba despierta, estaba hablando con el doctor y estaba comiendo sola, se alegró tanto que la pelea con su padre pasó a ser un recuerdo.
—¿Está bien?— le pregunto al Dr. Scott cuando salió de la habitación
—Se encuentra mucho mejor
—¿Cree que quiera verme?— pregunto nervioso
—Si, de hecho te está esperando, ten cuidado— le advirtió— enviaré a una enfermera
—Claro
Entró nervioso a la habitación, colocó la mochila a los pies de la cama y se alejó lo más que pudo de ella, aunque sus manos picaban por abrazarla.
—Hola— llamó la atención de Bella, pero ella no lo miró, siguió jugando con las sábanas, avergonzada— te traje algunas cosas, espero que no te moleste que haya entrado a tu casa— dijo avergonzado. Si le molestaba que hubiera entrado a su casa, pero apreciaba el gesto
—Gracias— murmuró. Se quedaron en silencio un largo tiempo. Ella podía leer todas las preguntas contenidas en su rostro.
—Bien, te dejó para que descanses— dijo incómodo yéndose
—Edward espera— lo detuvo antes de que se fuera— se que tienes muchas preguntas, pero ¿te conformarías con lo que puedo decirte?
—¿Lo haría?
—Es por tu bien— nuevamente le molesto que hasta ella misma se considerara un peligro, ella era alguien para proteger no de quién protegerse
—Me importa una mierda mi bien,— la enfrentó, se acercó a la cama, quedando a una distancia prudente— dime, ¿Quién eres?
—Tooodas— desvió la mirada de él, le intimidaba bastante— laas perso-nas que me han conocido, a mi verdadero yo, quiero decir, han terminado en una tumba o …
—No me importaría ser el siguiente— la retó
—Te irás, lo sé, en cuanto lo sepas, te iras— dijo con lágrimas en los ojos— y no quiero que te vayas— confesó en un susurro
—¿Que?— estaba tan desconcertado, primero no lo quería cerca y después no quería que se fuera
—Pero es mejor, para ti que te vayas, no tienes por que saber toda esa mierda
—No me iré— dijo firme
—Lo harás, todos lo han hecho
—Yo no, jamás te dejaré— las lágrimas que estaba conteniendo comenzaron a correr libres por su rostro, nadie jamás le había dicho eso, aun cuando era lo que más deseaba. Tomó la mochila para distraerse, sacó las cosas y las puso en la cama.
—¿Me ayudarías a ir al baño?— pregunto cambiando el tema— me gustaría asearme un poco
Le ayudó a llegar al baño y la dejó ahí.
—Cuando decidas que me quieres en tu vida, llámame
Salió del hospital muy afectado, necesitaba pensar o quizás dejar de hacerlo, sin darse cuenta nuevamente estaba frente a la casa de Marie Swan, entró y se dirigió automáticamente a la habitación de Bella, se recostó en la cama, absorbiendo el olor de su almohada.
Se despertó desconcertado, cuando el sol se estaba metiendo, trato de ver la hora en su teléfono, pero estaba muerto, buscando un cargador en la cómoda, encontró una fotografía, curioso la tomó, era Bella vestida de novia con un sencillo vestido blanco y un ramo de flores, había varias mujeres a su lado, todas vestidas de azul con maquillajes y tacones sumamente extravagantes, en el cajón había más fotos, las tomó y se dio cuenta que era de una boda, de Bella, más específicamente, ¿pero cómo era posible?, la ultima foto era la más curiosa, era Bella junto a un hombre mucho más grande que ella, que no llevaba traje, sino un pantalones de mezclilla negros, camisa negra y una chamarra de cuero negra, la larga melena negra atada en un moño alto, la fotografía era curiosa, por que la cara de el sujeto estaba toda rayoneada, no se podía distinguir su rostro, solo un tatuaje en el cuello de un lobo, por la forma en la que ella lo miraba, no era difícil adivinar que el era el afortunado.
¿Pero si estaba casada, por que estaba sola?,¿por que se casó tan joven? en las fotografías ella es prácticamente una niña, ¿él le había hecho todo eso? ese pensamiento le enfureció, ¿él era el maldito que la había destruido?, busco en todos los cajones, tratando de encontrar respuestas, pero solo encontró más fotografías viejas, de ella cuando era niña. Recordó la caja en el armario y fue por ella, pero esta tenía candado, probó todas las llaves pero ninguna funcionaba y entonces recordó el extraño collar que llevaba, la llave.
Sediento de respuestas, tomó las fotografías de la boda y regresó al hospital.
Entró cómo alma que lleva el diablo a la habitación de Bella, ella despertó al escuchar el estruendo, no comprendía que hacía ahí, le arrojó las fotografías y la enfrentó.
—Estás casada— no era una pregunta— ¿Dónde está él?¿él fue el que te hizo todo eso?— Bella se quedó callada, estaba confundida, de ¿Dónde había sacado esas fotografías? entonces recordó que había entrado a su casa y se enfureció— habla— le exigió
