Capítulo 8: Ninguna palabra es suficiente
—¿Que mierda hacías en mi casa? acosador
—Primero contéstame, ¿estás casada?
—No
—No me mientas, chingado— dijo furioso— ¿Dónde está el maldito?, lo mataré
—No puedes matar a un muerto — contestó enojada
—¿Que?
—Soy viuda, el murió hace 3 meses— mejor dicho ella lo mató hace 3 meses
—¿Entonces él no te hizo esto?
—Eso no es de tu incumbencia, dame la llave de mi casa— le exigió, él se la entregó sin saber que hacer, si él no era el culpable entonces ¿Quién era?
—Necesito respuestas— le rogó
—Lo único que puedo decirte, es que la vida no es justa y a algunas personas, nos toca, más mierda que a otras
—Esa no es una respuesta
—Al contrario, es la respuesta a la vida— suspiro— Mi nombre es Zarah Victoria Williams, no es el nombre que me pusieron mis padres al nacer— confeso— es el nombre que me puso el FBI cuando me rescato— dijo en tono de burla, ella les había salvado el culo a ellos— en el pasado estuve relacionada con gente peligrosa. Terminó mal por supuesto, con mis padres muertos, mi esposo muerto, yo perdiendo todo lo que conocía y amaba, convirtiéndome en una sobreviviente— "gracias a mi cobardía", pensó
—Lo lamento, no lo sabia— se sentía cómo un idiota.
—No tenias por que saberlo, nadie tiene por que, es mejor que te alejes de mí, antes que termines cómo ellos en una tumba
—Pero no me quiero alejar de ti— dijo testarudo— quiero conocerte…
—Edward eres una buena persona, yo no lo soy
—Se que debo alejarme de ti, lo sé — confesó, no era estúpido, ahora comprendía las palabras de su padre— pero no puedo y tu no puedes pasar el resto de tu vida sola
—¿Por que no?— lo retó
—Por que el aislamiento impide, efectivamente, los problemas, pero también todo lo bueno de lo que está compuesta la vida, las historias, las personas …
—Y ¿por que no puedes alejarte de mí?— susurro
—Por que no se cómo se detiene esto que siento, no sé cómo se apagan los sentimientos
—¿Tieeeenes seentimiiientos por mi?— tartamudeo, eso era imposible, ni siquiera sus padres la habían querido, él no podía quererla en tan poco tiempo o ¿si?
Se sentía un poco avergonzado de admitirlo en voz alta, pero recordó lo que siempre le decía su madre
—Los buenos sentimientos nunca deben ser motivo de vergüenza o pesar, no importa hacia quién están dirigidos— recito— Quiero protegerte, llegar a conocerte y poder descifrar estos sentimientos
Ella se quedó en shock, nunca nadie había sido tan sincero con ella, nunca nadie había abierto su corazón de esa manera. Y entonces recordó las sabias palabras de Victoria "Hace falta valor para ser feliz", reunió todo el coraje que tenía para admitir que quería ser feliz, y él parecía un buen camino a la felicidad.
—No me gustan los hospitales— Edward se frustró le había abierto su corazón ¿y eso era lo único que tenía para decir?— tampoco me gusta estar sola— confesó— ¿podrías hacerme compañía? cuando tengas tiempo.
—¿Me dejaras conocerte?— pregunto incrédulo
—Dejaré que conozcas lo que no puede hacerte daño, ¿está bien eso para ti?
—Por ahora si, pero de verdad necesito respuestas sobre eso— señaló las fotos, Bella suspiro frustrada
—Pregunta, tratare de contestar— prometió— pero no te diré nombres
—¿Te obligo a casarte?
—No
—¿Entonces estabas enamorada de él?
—Prometes que después de que te diga lo que te voy a decir, no me miraras con lastima, no la quiero o como una niña
—Lo prometo
—Mi vida antes de él no fue fácil— trago el nudo de su garganta evitando los detalles de esa vida— Encontrarlo fue un sueño, un sueño muy feliz, él me trataba cómo nadie lo había hecho jamás, me demostraba cariño, me protegía, siempre se preocupaba por hacerme feliz— recordó los buenos días, esos donde no podía creer que Jacob era real— eso fue todo lo que necesite para enamorarme de él, era muy muy joven—trató de justificarse— me fugue con él— confesó— mi padre trato de tomar acciones legales y por eso me case, pero no creas que nunca lo desee, en ese momento fue lo que más quería e incluso puedo decir que fue uno de los días más felices de mi vida, que ahora tuviera sabor de pesadilla es otra cosa— se sentía un poco estúpida, había sido una niña ingenua buscando migajas de amor
Edward tenía que confesar que por una parte le dolía escucharla expresar tanto amor y adoración por alguien que claramente no era, ni sería el, pero por la otra parte se alegraba que por un momento ella tuvo paz y un respiro de la infelicidad. Aunque la romántica y trágica historia no concordaba mucho con la persona que tenia frente a el, le creyó, sabiendo perfectamente que faltaba una parte importante, una parte que Bella se negaba a contarle.
—Si la felicidad no está donde uno vive, se vale buscarla por donde sea— trato de consolarla
—Cuando quieres a una persona, todo lo que hace te parece una maravilla— suspiro— En el fondo siempre supe que tanta felicidad era imposible. Que todo terminaría de ese modo. Y mejor antes que después. Mejor ahora y no cuando ya hubiera arrojado mi vida entera al cesto de la basura.
—¿Que te gustaría hacer con tu vida?— cambio el tema sutilmente, cosa que ella aprecio y agradeció
—No lo se, siempre me gustó leer, pero no siempre tuve acceso a libros, cuando era niña solía imaginarme cientos de historias— eran un buen escape de su realidad— las escribía en una libreta y las leía
—¿Puedo suponer que estudias literatura?— ella asintió
—Pero también soy buena en matemáticas, por lo que tengo esta idea vaga de dejar la escuela, ponerme a trabajar, ahorrar lo suficiente y poner una cafetería con librería— jamás le había dicho su sueño a nadie, ni siquiera a Jacob, pero decírselo a él no se había sentido mal, al contrario
—Es un buen plan
—¿Y el tuyo?
—Bueno aun no lo decido, no se si me gustaría ser concertista en solitario o ser parte de una orquesta, lo bueno de ser solista es que puedes hacer lo que más te guste, lo que tu quieras sin tener que seguir ordenes de nadie, pero al mismo tiempo me da pánico estar solo en el escenario, cuando cometes un error en la orquesta no se nota tanto
La enfermera los interrumpió con la comida
—Es hora de la cena — anunció alegremente la enfermera
—¿Puedo hablar con usted un minuto? —preguntó Bella antes de que se fuera
—Iré por algo a la cafetería —dijo Edward dándoles privacidad
—¿Que sucede cariño?
—Quería disculparme con usted por la manera en la que me comporté ayer —dijo apenada— lo lamento mucho
—No te preocupes cariño, comprendo tu situación— Bella notó rápidamente la lástima en sus palabras, quiso dejarle claro que ella no necesitaba su lastima — bien, tengo un horario que seguir
Sin darse cuenta estaba llorando de rabia, quería gritar, demostrarles que no era una niña indefensa, arrojó la bandeja de comida lejos de su rostro, de pronto sentía arcadas.
—¿Estás bien?— Edward se acercó para consolarla pero ella lo alejo
—Estoy bien— se limpio de manera brusca
—¿Que sucedió?—pregunto viendo todo el desastre
—Nada
—Vick, puedes hablar conmigo, se que te es difícil, pero puedes hacerlo, no te juzgare— Odiaba el nombre de Victoria, pero odiaba más que la llamaran por el suyo
—Solo— suspiro y el llanto comenzó a correr por su rostro libremente .Solo quisiera despertar y que todo lo que ha pasado en los últimos años sea solo un sueño, uno muy malo, pero sueño a final de cuentas. Estoy cansada, no se si esto es un castigo una tortura por mis errores, solo quiero despertar y que todo este bien, quiero volver a ver a mi madre, volver a ver mi rostro limpio, sin ninguna cicatriz, volver a sentir mi corazón unido e intacto— Edward no sabia que hacer ante tal declaración, se acerco lentamente y la abrazo, por que hay momentos en los que ninguna palabra es suficiente
