Capítulo 9: Para ver la luz, tienes que conocer la oscuridad

Bella se despertó patosa cómo siempre, odiaba que la pusieran a dormir con medicamentos tan fuertes, ya que en el fondo tenía miedo de recaer en los viejos hábitos. Vio a Edward dormido en la silla, no se veía nada cómodo.

—Buenos días— lo saludo cuando despertó

—Buenos días— se estiró de la incómoda posición en la que estaba

—Deberías ir a dormir en una cama decente— no quería que se mal pasara por su culpa

—No quiero dejarte sola, lo prometí

—Siempre puedes volver, ve a casa duerme unas horas, te prometo que no me iré a ninguna parte— señaló las amarras de velcro que le ponían durante la noche y aun no le habían quitado

—No quiero ir a casa— dijo simplemente

—Puedes ir a mi casa— dijo sorprendiéndolos a ambos

—¿Segura? ¿no te molesta?— se quedó pensativa un segundo, si le molestaba, no le gustaba que nadie estuviera en su casa, pero era lo mínimo que podía hacer por el

—La llave está en mi mochila

—No tardaré

—Descuida no iré a ninguna parte

Edward llegó a la ya conocida casa de Marie Swan, entró tomó una ducha rápida en el baño y durmió un par de horas. Antes de irse llamó al hospital

—¿Edward?— preguntó Bella extrañada, la última vez que había recibido una llamada telefónica había terminado en una balacera.

—Si, estaba por irme y pensé que podrías querer algo de tu casa

—Heee— pensó un momento, realmente no tenía nada indispensable en esa casa— no, por ahora estoy bien

—Bien, estaré ahí pronto— prometió

Edward repaso las habitaciones que no había tenido oportunidad en su última visita, noto que todo estaba igual que cuando Marie murió, al entrar en la cocina se percató que no había más que un pan duro y un frasco de mermelada, se enfureció, eso explicaba por que ella estaba desnutrida, hizo una nota mental de reabastecer la alacena en cuanto ella saliera del hospital, necesitaría comida decente para recuperarse.

Bella no podía concentrarse en el libro que estaba leyendo

—¿Edward?— lo distrajo de su libro—¿sabes… que ha pasado en la universidad?, ¿Que es lo que se rumorea?— estaba preocupada por volver, al nido de víboras, si antes había sido difícil, no quería ni imaginar, como seria ahora.

—No lo sé, no he ido desde que te traje— Mintió, sabía que gracias a la llamada que había entregado a las autoridades, Tanya había sido expulsada y que la policía había cateado su casa en busca de drogas, que por desgracia no encontraron, así que ´por el momento no había rumores más que ella se había ido del pueblo.

—Pero si han pasado 3 días, te vas a atrasar— dijo preocupada

—Si, bueno , aunque no lo creas la carrera no es tan demandante, no me he perdido de nada interesante, más que los ensayos, probablemente me echen de la orquesta

—No pudo permitir que eso suceda, ve a la escuela, yo estaré bien— dijo sintiéndose culpable

—No me gusta la orquesta— confesó

—Pero dijiste que no te gustaba ser solista— le recordó, él no pudo evitar reprimir una sonrisa

—Si, bueno comienzo a creer que no sería tan malo

—¿Por que?

—Por que últimamente he estado componiendo bastante— le mostró su jornal— y quisiera que las personas escuchen lo que tengo que decir por medio del piano, en una orquesta eso no es tan fácil

—¿Que es lo que tienes que decir?— pregunto curiosa, Edward automáticamente pensó: "mi amor por ti"

—Lo descubrirás hasta el día del recitar, al final del curso— dijo enigmático

—Cuéntame algo de ti que nadie más sepa— dijo de pronto, mientras tomaba la sopa, Edward la miró curioso, ella mantenía todas las conversaciones superficiales— creo que es lo justo— argumento— yo te he contado más que a la mayoría de la gente— se encogió de hombros

—¿Cómo que?

—No se, lo que sea

—Bueno, déjame pensar— se quedó callado unos segundos— mi primer beso fue con un chico— soltó, haciendo que Bella se ahogara con la sopa por unos instantes

—¿Que? ¿en serio?

—Si bueno, al gustarme más los pasatiempos cómo cantar, tocar el piano y el teatro, la mayoría de la gente pensaba que era gay— explico— y pues me confundieron

—¿Ya no estás confundido?— bromeo

—No, ahora estoy 100% seguro que no me gustan los chicos

—¿Y cómo se llamaba ese chico?

—Dereck

—¿Dónde lo conociste?¿era lindo?

—Si era muy lindo— recordó— en un campamento de música, ahora somos buenos amigos, inclusive conozco a su novio, es un gran chico ¿y con quién fue tu primer beso?— el humor de Bella se desplomó en un segundo— no tienes que contestar— le dijo rápidamente Edward al notar su cambio de humor

—No, está bien— trató de recomponerse— Jacob— contestó simplemente

—¿Cuántos años tenias cuando te casaste con él?— preguntó

—Estamos hablando de ti— contraataco— 15— susurro por lo bajo

—¿Y el?— no pudo contenerse

—28— volvió a susurrar— ¿Cuándo es tu cumpleaños?— cambio de tema rápidamente

—En 20 de Junio— aceptó el cambio, la había presionado bastante por hoy— ¿y el tuyo?

—El 13 de septiembre

—¿En dónde te gustaría vivir?— pregunto Edward

—¿Dentro de Estados Unidos o en el mundo?

—En el mundo, y si quieres fuera de él

—Mmm bueno me gustaría una casa de dos pisos con un gran patio en el asteroide B612— dijo y se echó a reír por lo bobo de su comentario, Edward no pudo evitar sorprenderse era la primera vez que la escuchaba reír, era un sonido precioso, que guardaría para siempre en su corazón

—¿Y no te gustaría una casa en la tierra? ya sabes para vacacionar

—Mmm me gusta Inglaterra, por la literatura, la elegancia con la que habla la gente, pero odio la lluvia, me gusta más el calor, así que creo que Australia

—¿Australia? no es un buen lugar para tomar café, considerando que siempre están arriba de 30°

—Buen punto— dijo pensativa no lo había considerado— pero tienen toda la elegancia inglesa y a la reina Is..— evitó decir aquel nombre— creo que una fuente de sodas no sería tan mala idea

—¿Sodas y libros?— arrugó la nariz en claro desacuerdo— ¿sabías que existe el café y te helado?

Entre charlas con mucha tensión y sin sentido, y bajo los cuidados de Edward, Bella se recuperó en cuestión de una semana y cómo el doctor le prometió la dejó ir a su casa.

—Bien Vicky— dijo el doctor Sccott— tienes que seguir esta dieta— le entró el papel— y aquí está tu programa de citas para la psicóloga— le dio otro papel, espero que te recuperes y cualquier cosa ya sabes donde encontrarnos

—Gracias— dijo sonrojada

—Hasta luego chicos— se despido en general

—¿Que te parece si para celebrar te invito a cenar?—preguntó casualmente Edward mientras la ayudaba a cargar la maleta

—No lo sé no tengo mucha hambre, además me gustaría descansar en mi casa, bañarme en un baño medianamente decente

—Puedo pedir la comida para llevar— propuso

—Esta bien, quiero comida china

.

—La tele está averiada— anunció dramáticamente dejándose caer en el sofá junto a Edward

—Por supuesto que está averiada, lleva aquí juntando polvo desde antes que nacieras, ¿Por cierto cuantos años tienes?

—!8 ¿ y tú?— contestó distraída mientras peleaba con los palillos

—20 y se hace así— le explico— hoy no llueve

—Milagro, no llueve en Forks, traigan una cámara esto debe ser registrado para la posteridad— dijo con sarcasmo

—Podemos salir a mirar las estrellas— sugirió— ya que ese cacharro no sirve— señaló la televisión

—Es buena idea

Sacaron un par de mantas y se tendieron en el patio trasero a observar las estrellas.

—Es muy bonito— comentó Bella distraída, le encantaba esto, en su vida pasada jamás había tenido tiempo de apreciar las cosas sencillas cómo las estrellas, la brisa, el resplandor de la luna— quisiera quedarme aquí para siempre— confesó

—A mi también— suspiro Edward

El estaba viendo al lucero más brillante que jamás había visto, que estaba tendido a su lado mirando el cielo con fascinación, observó nuevamente cada detalle de Bella, grabando sus nuevos rasgos, ya no tenía ojeras, su piel era de ese maravilloso color crema, sus mejillas estaban sonrojadas por la brisa, sus carnosos labios rojos, de pronto sin poder controlar su propio cuerpo se encontró besándola, ella le respondió hasta que fue consciente de lo que estaba haciendo, entonces lo alejo

—Lo lamento mucho— se disculpó Edward, ella se quedó callada— creo que es mejor que te deje descansar— comenzó a levantarse— te veré mañana en la escuela— dijo nervioso

—Edward— lo llamó ante que se fuera— quédate— le pidió en un susurro

—¿Que?— no creía que la hubiera escuchado bien, ella se levantó del suelo y lo abrazo

—Quédate, por favor

—Esta bien

Edward se instaló en la habitación contigua a la de Bella para darle su espacio, no quería asustarla más de lo que ya lo había hecho en el jardín. Bella se retorcía en la cama tratando de descifrar sus emociones y pensamientos, Edward la había besado, ok, eso ya lo había procesado, pero ¿y esas extrañas sensaciones? el hormigueo de su espalda, el de sus labios, el temblor de sus piernas, con Jacob nunca había sentido nada parecido, con el todo era lujuria y pasión, fuego, que la consumía y destruía hasta dejarla hecha cenizas, pero con Edward las cosas eran diferentes, cálidas, tiernas, suaves, cómo sus labios, pensó, aun podía saborear a Edward entre ellos.

Se levantó de la cama e ignorando su sentido común se dirigió hasta la habitación de Edward, se metió en la cama junto a él, que estaba dormido.

—¿Estás bien?— preguntó medio dormido

—Si, ¿puedo dormir contigo?— pregunto apenada, su intención no había sido despertarlo

—Claro— él le hizo un poco más de espacio.

Y cuando volvió a quedarse dormido, inconscientemente abrazo a Bella. Ella estaba maravillada por la calidez y suavidad de ese abrazo, jamás se había sentido tan cómoda, tan protegida, tan querida..