Capítulo 11: No existe el sitio a donde voy
—No quiero ir la escuela— dijo Bella cómo niña pequeña
—Tenemos que ir a la escuela— dijo Edward levantándose de la cama
—Tu tienes que ir a la escuela, yo puedo hacer lo que quiera— dijo cínica, antes de taparse con las sábanas hasta la frente— y quiero dormir— sintió el peso de Edward de regreso en el colchón cosa que le hizo sonreír al pensar que pasarían todo el día ahí abrazados
—Vamos Vicky ¿por que no quieres ir?— quitó gentilmente la sábana de su rostro— ¿que es lo que te molesta de la escuela?— al ver su cara de preocupación Bella supo que había un sermón detrás, por lo que se limitó a levantarse y comenzar a prepararse— ¿a donde vas?
—Debo tomar un baño, no quiero ir a la escuela apestando— dijo saliendo de la habitación.
Edward frustrado de sus cambios de humor, terminó de cambiarse, para ir a la cocina a hacerle el desayuno. Mientras cocinaba una llamada lo interrumpió.
—Edward buenos días— saludo Jenkins del otro lado de la línea
—Espero que tenga algo bueno para mi Jenkins— dijo sin saludarlo
—Eso espero, he logrado obtener un archivo de las mujeres que fueron rescatadas la noche del incidente, pero ya que menciona que el nombre de "Zarah Howard y Victoria Williams" no son confiables, necesito una fotografía de la involucrada para buscarla en los archivos.
—Claro se la enviaré— colgó la llamada
—¿Todo bien?— preguntó Bella entrando en la cocina—¿eran tus padres?
—Todo bien, ¿porque serían mis padres?
—Por que y no es un reclamo—aclaro— llevas aquí 1 mes, ¿no piensas hablar con tu padre?¿Estás seguro que no pueden llegar a un punto medio?
—He hablado con mi madre, ella no tiene problema con que me quede aquí, después de todo ya soy lo suficiente grande para cuidarme solo y mi padre— suspiró cansado— no piensa hablar conmigo hasta que hago lo que él quiere— censuró la parte de alejarse de ella por completo
—¿Es muy malo lo que quiere?
—Para mi, lo es— colocó el plato de huevos revueltos frente a ella para cambiar de tema— bon appetit
—Merci
Cuando Bella subió a lavarse los dientes, Edward le envió una fotografía a Jenkins. Esperaba estar cerca de obtener alguna respuesta.
—Necesito ir al banco— dijo Bella entrando al carro
—¿Quieres ya o después de la escuela?
—¿Podemos ir ya?
—Bien
…
El hombre de aspecto cansado, entró en el tan conocido bar, fue directamente a la bodega donde su fiel sabueso lo esperaba.
—¿Que tienes para mí?— pregunto emocionado, en cuanto le diera información al hijo de Cullen, se cobraría con creces los esfuerzos.
—Tengo los archivos de la policía de México— dijo con su acento sureño característico—¿quién quiere saber de ella?
—¿Importa?— dijo revisando la carpeta
—¿Sabes cuánta gente la está buscando del otro lado de la frontera?, ¿cuánto te van a pagar por la información?
—Es el hijo de un viejo conocido de Washington, espero cobrar unos miles por esto.
—Puedo conseguir más de 1 millón con esa información y quizás más si tu sabes donde esta, la cabeza de esa chica tiene un precio muy alto
—¿De cuanto estamos hablando?— preguntó el avaricioso hombre
—Digamos que depende de lo que sepas, si sabes en que estado esta solo son 20 millones, si sabes la ubicación exacta, estaríamos hablando de hasta 100 millones de dólares— Jenkins dudo, aunque era avaro tenía un mínimo sentido de lealtad a sus clientes, y en especial al doctor Cullen, que le habría salvado la vida en una ocasión— Cuando lo decidas, ya sabes donde encontrarme— dijo el sabueso al ver la duda reflejada en el rostro de Jenkins
…
Edward esperó pacientemente a Bella en el carro, pero necesitaba estirar sus piernas, al salir del carro pudo verla a través de las puertas de cristal del banco, estaba recibiendo una fuerte suma de dinero, la colocó en su mochila, se despidió de la persona que se la dio y salió apresurada del banco. Edward no dijo nada, ella tampoco, al estacionar en la escuela ya no pudo contener más su pregunta.
—¿De donde sacas tanto dinero?
—¿Que?— Bella cerró de golpe la puerta del carro, para evitar que alguien los escuchara
—Ya me escuchaste
—¿Me estabas espiando?— preguntó indignada
—No, salí a estirar las piernas y te vi, a través de los cristales del banco— explicó— no tienes un trabajo, no es posible que tus padres te lo envíen, no tienes más familia, no es una beca— razonó en voz alta— ¿de donde sacas tanto dinero?¿Es de él, de tu esposo?— Al mencionar a Jacob, la poca paciencia de Bella se esfumó, abrió de golpe la puerta
—Metete en tus asuntos y aléjate de los míos— salió dando un portazo y prácticamente corrió a su salón de clases
Edward acostumbrado a sus arranques de ira, decidió ignorar el resto del día hasta que tuviera una respuesta para él. En el almuerzo la vio sentada en la banca frente a la cafetería sola, resuelto a seguir ignorándola entró y se sentó en su vieja mesa con las animadoras y el equipo de fútbol
—Vaya bienvenido— dijo con una gran sonrisa una porrista— pensé que jamás te aburrirías de la pordiosera, aunque he de admitir que gracias a ti luce mejor
—Ed, ya no hagas más obras de caridad te he extrañado— dijo otra porrista restregando su cuerpo sin pudor al de el
—Hermano espero que ella lo haga de maravilla o de otra forma no me explico cómo la toleras— dijo un idiota del equipo señalándola, todos comenzaron a reír y estuvieron de acuerdo.
—Cállate idiota— dijo Edward entre dientes
—¿Que?
—No vuelvas a hablar de ella así— se levantó para irse— no se por que crei que eran mis amigos, solo son una bola de zorras e idiotas que piensan con la polla
—Y tú un imbécil— le gritó de regreso una porrista claramente ofendida
Edward se sentó en la banca junto a Bella, pero ella rápidamente tomo sus cosas y se tomó su teléfono, sorprendentemente tenía un correo de Jenkins
** La persona de la foto, se llama Leah Black, era una de las dealers y administradoras del bar, se sospecha de una fuerte relación con Jacob Black, ya sea parentesco o alguna relación amorosa.
No hay información de su procedencia, pero se sabe que después de lo ocurrido entró en el programa de testigos protegidos del FBI.
Adjunto su ficha de ingreso**
Leyó el mensaje una y otra vez, parecía que su cerebro no era capaz de entender lo que decía, ¿ella era dealer?¿administraba un bar? abrió el archivo adjunto incrédulo y efectivamente era ella, contestó con un simple
**Enterado, necesito más información de su procedencia**
La respuesta de Jenkins no se hizo esperar
**Son archivo clasificados del FBI, te costarán más muchacho**
**El dinero no es un problema, necesito saber la información de procedencia**
Guardo el teléfono y sin poderse contenerse, camino rumbo al edificio de literatura, la busco en todos los salones hasta que dio con ella.
—Buenas tardes profesor— saludo— lamento mucho, molestarlo, pero necesito a Victoria William si no le importa— Bella lo fulminaba con la mirada desde su asiento
—Señorita Williams, por favor— dijo el profesor disgustado con la interrupción
—Gracias señor— Bella recogió rápidamente sus cosas y salió
—No, se moleste en regresar Williams— dijo el profesor dándoles un portazo
—Se puede saber ¿que demonios te pasa?
—Necesito hablar contigo Leah— dijo igual de molesto. Bella se petrifico, nadie la había llamado así desde lo sucedido en el bar— acompáñame— Edward aprovechó su aturdimiento para tomarla de la mano y llevarla hasta su auto.
—¿Co..cómo?—balbuceo nerviosa
—¿Importa?, se que te llamas Leah Black y que eras dealer de ese maldito
—¿Me has estado investigando?— dijo indignada
—¿Alguna vez te obligo a hacer lo que hacían las otras?— evadió su pregunta
—No tienes ningún derecho Edward— gritó— no me puedes investigar
—Es la única forma que tengo para conocerte, ya que tu eres tan dura cómo una roca. Él tampoco tenía ningún derecho a lastimarte cómo lo hizo
—Quizás sea dura cómo una roca porque es lo mejor para ti. ¿Que es lo que quieres conseguir?¿que llore y te lo diga todo, para que después ellos vengan y te maten cómo lo hicieron con el?
—Creía que tú lo habías matado. Y si, quiero que me digas todo de una maldita vez.
—Yo no disparé las balas, pero soy tan culpable cómo el que lo hizo, porque yo lo contacte— dijo con la voz cortada
—¿Contrataste a alguien para que lo matara?— preguntó Edward sorprendido—¿tan mal te trataba?
—Yo no contrate a nadie, por dios— al darse cuenta que él no tenía la información completa respiro un poco mejor— ¿que es exactamente lo que sabes?
—Solo se que te llamas Leah, que trabajabas con y para el
—No me llamo Leah y no vuelvas a usar ese nombre, nunca se sabe quién está a la escucha
—No me mientas
—No te miento a diferencia de ti, ¿cómo has podido dormir tan tranquilo a mi lado, si desconfías tanto de mi?
—Si, tu nombre no es Leah, ni Zarah, ni Victoria ¿cual es?
—No puedo decírtelo
—¿Vez?, por eso te tengo que investigar, por eso no confió en ti, porque eres una desconocida
—Es mejor así— desvió la mirada, aunque le doliera, Edward se había convertido en un problema, uno que tenia que alejar cuanto antes— cre..eo— trato de controlar su voz, tenía que ser firme— que es mejor que regreses a tu casa— Edward no podía creer lo que estaba escuchando, ¿de verdad le era más fácil alejarlo que darle respuestas?
—¿Mejor?¿para quién?— la reto enojado
—Para ambos, pero en especial, para ti— necesitaba salir de ahí cuanto antes, no podía contener las lágrimas por mucho más tiempo— deja de investigarme, por tu propia seguridad— sonó menos amenazante de lo que le que le habría gustado— esta tarde cuando regrese a casa, espero que te hayas ido, deja tu llave en la cocina por favor
Salió del auto rápidamente, sin darle oportunidad de decir nada más. No quería regresar a la maldita escuela por lo que decidió ir caminando a su casa, le daría tiempo para pensar y planear la huida nuevamente.
