Capítulo 12: Blue Moon

El hombre esperó unos minutos después de que el chiste del investigador que era su amigo, abandonara la bodega, era su forma de mostrarle un poco de respeto. Levanto el teléfono y llamo al numero que solucionaría sus problemas para siempre, no podía esperar a que Jenkins se decidiera, lo había visto en sus ojos, la duda era fuerte y él necesitaba el dinero ya

—Señor?— preguntó nervioso

—¿Tienes la información?

—Claro, pero primero necesito saber cuanto considera que vale

—¿Que tienes?

—El reporte policiaco y se en que estado se encuentra, estoy por averiguar el lugar exacto

—Bien por todo eso sería 25

—¿En donde lo veo?

—Mis hombres irán por ti, más te vale que tu información sea buena o de lo contrario sabré cómo recuperar mi tiempo perdido— amenazó el hombre antes de colgar

Sonrió por fin la zorra de Jacob había aparecido, pronto podría restaurar el honor para su familia.

El camino era sinuoso, por no mencionar lo incómodo que era caminar con jeans empapados, siempre había odiado la lluvia, pero en estos momentos no le importaba, era solo un pequeño inconveniente en una larga lista.

Cuando logró divisar el volvo estacionado frente a su casa, quiso echar a correr con todas sus fuerzas, abrazarlo y pedirle que no la abandonara, pero no lo hizo, en cambio se quedó oculta tras un árbol a la espera, en cuanto él se fuera sería seguro entrar.

Esperó cerca de 20 minutos, cuando por fin logró verlo, tenía al hombro la maleta que había traído el primer día y lo peor iba acompañado de una chica rubia, preciosa, que no reconocía. Una solitaria lágrima rodó por su mejilla, pero la limpio rápidamente con brusquedad, cuando el volvo desapareció calle abajo, salió de su escondite y a paso rápido entró a su casa.

—Edward— llamó la atención de su acompañante que claramente estaba sumido en sus pensamientos— no entiendo, si ella te quería, ¿por que te hecho?

—Ella no me quería Rose— dijo con amargura— simplemente no quería estar sola, ella no confiaba en mí, no confía en nadie

—Lo lamento mucho, parecías realmente feliz con ella— El fuero interno de Rosalie se llenó de furia con esa chiquilla indefensa que antes le inspiraba compasión

—Eso no importa ahora— suspiro—seguramente para mañana será solo un fantasma

Edward estaba seguro que ella huiría nuevamente, ella no era del tipo que planta la cara, solo esperaba que esta vez escogiera un camino diferente al que los llevó a conocerse. Recordó aquel día, ahora parecía tan lejano pero a la vez tan cercano y real.

—Aun sigo sin entender que sucedió— dijo la rubia incitándolo a hablar

—La curiosidad mato al gato— dijo simplemente Edward

Bella entró directamente a su habitación, abrió el closet, sin la menor intención de cambiar su ropa empapada, intentó tomar la caja que se suponía estaba en la encimera de arriba, pero no la encontró, corrió rápidamente por la silla del tocador para ver mejor, pero era inútil ahí no había nada.

Desesperada, comenzó a arrojar la ropa y todo lo que se encontraba dentro del ropero, al final con el cuarto hecho un desastre se dio cuenta que no había nada. Derrotada se dejó caer en el suelo de madera. Las palabras de Jacob taladraron sus oídos nuevamente "Eres una idiota Isabella, las cosas importantes se llevan siempre encima, junto con un arma para protegerlas", el tenia razón, era una idiota, por creer que estarían a salvo en un closet

Tomó su teléfono, cuando estaba por marcar el número de la única persona que pudo haber tomado su caja, se detuvo, había pasado suficiente tiempo cómo para que él la abriera y arruinara lo que contenía.

Edward se instaló nuevamente en su habitación, era tan desolador volver, comenzó a vaciar su maleta y al final vio la caja de Bella, no tenía ni idea por que la había tomado, simplemente estaba desesperado y muy herido, necesitaba algo que lo apaciguara, y esa caja parecía hacerlo.

Se debatió en si era correcto abrirla o no, al final decidió que era mejor regresarla a su legítima dueña, tomó las llaves de su carro y salió, dispuesto a ofrecer disculpas por sus errores.

Cuando llegó a la casa de Bella un auto estaba en su lugar habitual, de el salieron 2 hombres vestido pulcramente de traje y entraron a la casa sin llamar, espero unos minutos pero nada, tomo la caja y sin perder más tiempo, tomó la llave que había robado y rogó al cielo que fuera la correcta, el candado se abrió fácilmente revelando los secretos de Bella.

Había por lo menos 5 pasaportes, todos ellos con la fotografía de Bella, pero con distintos nombres, todos los pasaportes incluidas licencias de conducir de diferentes estados, todos del norte, también había escrituras de casas, departamentos, al fondo se encontraban se encontraban diferentes placas. No entendía que sucedía.

Bella escuchó cómo se estacionaba el carro, no se molestó en ir a abrir la puerta, simplemente se sentó en el comedor a esperarlos, en cuanto el agente Carter apareció comenzó a temblar por los recuerdos.

Flash back

—Lindura ven— la llamó el sujeto que llevaba asistiendo al bar aproximadamente 1 semana, siempre venía acompañado de sus amigos y consumía bastante, Jacob había dicho que era un cliente que había que cuidar, por lo que rápidamente fue hasta el— necesito más caramelos— dijo mientras agitaba una bolsita ziploc vacía. Bella recibió el dinero antes de dar la mercancía cómo le habían enseñado, una vez el dinero guardado en su pecho izquierdo, del derecho sacó otra bolsita ziploc que contenía 3 pastillas de lo que fuera que vendía Jacob

—¿No tienes polvos mágicos de muñeca?— preguntó su acompañante

—Claro que si, solo que necesito ir por ellos a la bodega, solo traigo conmigo dulces— dijo con una enorme sonrisa falsa

—Date prisa

Se giro y camino con los altísimos tacones de stripper hasta la oficina de Jacob

—Necesito, polvo para hornear— dijo en cuanto entró

—¿Quién te lo está pidiendo?— giró el monitor de las cámaras para que señalará a la persona

—Este sujeto— lo identificó rápidamente— él y su amigo tienen una gran fiesta, ya me compraron 2 bolsas de caramelos— sacó el dinero de su brassier y se lo dio.

—Bien, es hora de presentarme— de su escritorio sacó una bandeja de plata y un par de sobres con el polvo, introdujo los sobres en el brassier de brillantes que llevaba su esposa sin pedir permiso— vamos muñeca, ya sabes que hacer— le dio la charola y salieron de la oficina de regreso al bar— Buenas noches— saludo Jacob en cuanto llegaron a la mesa— me presento soy lobo, mi muñequita me menciona que quieren polvearse la nariz

—Así es lobo— dijo con verdadero interés el sujeto

—Bien, pues permítanme, ofrecerles de lo mejor— metió la mano en el brasier de Bella exponiéndola frente a los sujetos, pero ella nunca perdió su sonrisa, al contrario siguió con el show ofreciéndole la bandeja— Jacob vació el contenido en la bandeja, se la quitó y se sentó junto a los sujetos

—Esta lindura, ¿es solo recepcionista o también es bailarina?—preguntó el primer sujeto dedicándole una mirada lasciva que la hizo sentir arcadas, que logró ocultar con los años de experiencia.

—Eso depende— dijo Jacob conteniendo los celos

—¿De?

—De tu cartera por supuesto— dijo Bella seductora, el tipo rápidamente sacó un buen rollo de billetes que colocó en la pretina del short de cuero que vestía.

Ella sonrió y caminó lo más sexy que podía, hasta el tubo más cercano, comenzó meciendo suavemente sus caderas para después continuar con el gran show.

Podía ver a Jacob ofreciéndoles la cocaína ya lista los clientes, ellos se vieron un poco reticentes al principio, cosa rara considerando que la habían pedido, pero finalmente cedieron, también les ofreció una botella del mejor licor del bar, adulterado por supuesto y en un momento hizo lo que ella no podía, elevó su cuenta a unos 300 dólares. Trato de ignorarlos y enfocarse en bailar, no quería enojar a Jacob, cuando terminó bajó con la ayuda del otro sujeto.

Jacob no pudo contener sus celos por lo que se levantó rápidamente y la tomó de la cintura, para llevársela de ahí.

—Si, me disculpan tenemos más clientes que atender

—Una lastima, pero cuando termines lindura ven conmigo— le guiño el ojo el tipo

Al sentir como Jacob le enterraba la uñas en la cintura discretamente, sabía que le esperaba, contuvo el llanto todo el camino hasta la oficina, cómo se negaba a caminar, Jacob terminó arrastrándola. Al llegar, la arrojó contra el suelo y comenzó a abofetearla.

—Eres una puta— le reclamaba— y eres mía— la tomo bruscamente del rostro, la besó y la mordió hasta sacarle sangre

—Lo lamento mucho— se disculpó aunque realmente no sabía que había hecho mal

—No me vengas con esas pendejadas, sabías perfectamente lo que hacías, tú eres mía— repitió— y no place compartir lo mío, con nadie, ¿Cuánto te pago el maldito? Tomó el dinero de su short y se lo arrojó a la cara sin siquiera contarlo— además de puta, barata, yo te voy a enseñar a respetar mis cosas.

La puso sobre sus pies, la besó desde la oreja hasta los pechos, dejando marcas por donde sus labios pasaban, le arrancó el sujetador sin delicadeza, raspando su delicada piel en el proceso, cuando estaba por arrancarle el short los interrumpieron.

—Oh dios, Jacke saca a tu puta de aquí, necesitamos hablar de negocios— dijo Sam su hermano mayor

Jacob la soltó rápidamente, haciendo que perdiera el equilibrio y cayera sobre sus rodillas, se dirigió a su escritorio dejándola ahí en el suelo temblando por el llanto

—Victoria!— gritó, la pelirroja apareció rápidamente, había estado esperando cerca de la oficina en cuanto a vio a Bella ser arrastrada por Jacob

—Llévatela de aquí, vístela y envíala a casa— dijo sin siquiera dirigirles una mirada

—Claro— Se agacho, con delicadeza cubrió a Bella con una pashmina, tomó el brasier y la ayudó a levantarse— señor ¿que hago con el dinero?

—Dáselo a la putita— dijo rápidamente Sam— es su paga por ser tan buena esposa— dijo en tono de burla

Victoria no dijo más, tomó el dinero y salió rápidamente de ahí, se dirigió al camerino de bailarinas, donde sentó a Bella en un amplio sofá rosa, sacó un botiquín y limpió las heridas.

—Es un animal— susurró con rabia

—A sido mi culpa— lo defendió Bella rápidamente

—Sabes que eso no es cierto cariño— Bella desvió la mirada, ella tenía razón, Victoria la conocía desde que se había casado con Jacob, era lo más cercano a una madre de lo que jamás había tenido. Victoria comprendió el silencio de Bella, estaba avergonzada, cómo siempre que el la golpeaba en público— toma para las raspaduras— de dio una crema— póntela en lo que te busco ropa cómoda

Cuando Victoria se levantó Bella pudo ver el dinero, enojada lo tomo ellos habían sido los culpables de que Jacob se enojara con ella, rompió billete por billete, hasta que uno llamó su atención, tenía un número de teléfono escrito y algo más:

"Llamarás cuando quieras volver a casa, Bella. IBF"

Por un momento pensó que era una broma, pero entonces volvió a leerlo, las únicas personas que conocían su nombre, jamás le enviarian un mensaje cómo aquel, guardo el pedazo de billete que tenía el número y continuó destruyendo el dinero.


Hola se que he tardado mucho y para compensarlo mañana subiere la siguiente parte ya que este capitulo es bastante grande.

Gracias a todes por el apoyo, nos leemos pronto :)