Notas de la autora: Bueno...jamas me imagine regresar a este fic y publicar un capitulo nuevo pero... aquí me tienen, aun asi es difícil por las obvias razones pero como les prometí, no pienso abandonar este ni mis otros fics de SS, poco a poco los ire actualizando solo espero que me tengan paciencia.
Disfruten.
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Capítulo 26
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Día XX, Mes XX, Año 20XX
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Templo Principal de Athena
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Luego de tremendo espectáculo donde la diosa Afrodita se tuvo que y con el rabo entre las patas, todo el mundo continuo con el despilfarrare que el dios del vino, el dios de la guerra y el mensajero de los dioses, habían creado. La fiesta continuaba muy animada y parecía que no iba a tener fin y bueno, cuando era una fiesta dirigida por el mismo Dionisio, estas duraban muchísimo aunque los demás no lo sintieran así.
Eran raras las personas que eran capaces de soportar casi dos noches seguidas en una de las fiestas de Dionisio, porque si, en todo ese momento ninguno se había dado cuenta del paso de las horas y todo por estar influenciados por el alcohol de este pero bueno, eran guerreros y tenían muy buena resistencia como para seguir comiendo, bebiendo mas alcohol, bailando o terminar en relaciones sexuales pues mas de una pareja se había ido a perder; incluyendo al Patriarca Shion, su ilustrisima había sido uno de los primeros en desaparecer y todo porque el caballero de Libra le había saltado como animal en celo luego de tomar algunas copas demás.
Aunque aún habían otros que batallaban por no dejarse llevar por sus bajos instintos y ese era Kanon, el aun general Dragón Marino y caballero de Géminis(?) quien desde hacía ratos luchaba consigo mismo por no saltar le encima al hermoso general de Sirena. Ante sus ojos, Sorrento era la criatura más hermosa que había visto, ¡pero era solo un niño! Sorrento seguía teniendo solo dieciséis años y el casi rosaba los treinta. Aunque Kanon no era el único que se encontraba en una situación como esa, su gemelo también se las estaba viendo crudas y todo porque tenia a cierto leoncito sobre sus piernas; ¿donde demonios estaba Sisifo y porque no había cuidado de que su sobrino no ingiriera alcohol?
ㅡ ¡Kanon, ayúdame! ㅡSaga se encontraba tan desesperado, con la garganta seca y temiendo de que un movimiento en falso le llevara a una muerte súbita por las flechas del arquero; pero aquello parecía no importarle a su gemelo menor pues este no hacía nada por ayudarle, al contrario, le era divertido ver como un mocoso de quince años intimidaba al gran Saga de Géminis, el ex Patriarcaㅡ
ㅡ Es todo tuyo, hermanito, jejejeje ㅡEl por su parte huyo del lugar antes de que algo más pasara y terminara metido en algun embrollo, aunque eso no quería decir que iba a estar libre de los problemasㅡ
En si la fiesta transcurrió con normalidad bueno si es que a eso se le podía llamar normalidad ya que el caballero de Cisne se encontraba muy entretenido con el hermano menor del fénix sobre sus piernas mientras se lo comía a besos en una de los sofás sillas que había arrastrado hasta una de las esquinas del templo. Siguiendo con nuestro recorrido, el joven general marino, Sorrento de Sirena, se encontraba buscando por todos lados a su nuevamente superior, pues momentos antes, Shun y Regulus le habían convencido de que debía hacer algo al respecto o sino nunca sabría si era correspondido o no.
Y mientras tanto el chileno se encontraba nuevamente en la barra pero esta vez en compañía de un avergonzado canadiense. Baian seguía sin borrarse aquel espectáculo que el menor le había hecho enfrente de todos además, de que había despertado algo en medio de sus pantalones y no sabía por cuanto tiempo más terminaría ocultándolo.
ㅡ Io, creo que ya has bebido demasiado, deja eso ㅡPero el menor solo se mostró molesto cuando el otro intento quitarle la copaㅡ ¡Io, dame eso!
ㅡ ¡No! ㅡDe un rápido movimiento se llevo la copa a los labios y se termino el vino en dos tragos; Baian solo podía ver como el resto del vino se escapaba por las comisuras de los labios del chilo y en cierto modo su mente le jugaba malas pasadasㅡ Mn~ delicioso~
ㅡ Tch... ㅡSe giro hacia la izquierda para seguir viendo del espectáculo que sus compañeros y demás guerreros estaban armando, no fue hasta segundos después que sintió como alguien se pegaba a su espalda para abrazarleㅡ
ㅡ Baian... ㅡAmbos estaban tan pegados, los labios del menor rozaban con la oreja del castaño mientras le susurraba con provocación al oídoㅡ Yo... ㅡEl cuerpo del general hipocampo se tenso al sentir aquellas manos ir descendiendo por su pecho, acariciándole con parsimonia mientras sentía esos dulces labios dejar pequeños besos en su cuello; no podía negar que las atenciones del menor solo iban avivando mas lo que escondía en sus pantalonesㅡ ...Baian...
ㅡ Io, detente ㅡEl menor solo ignoro las quejas del otro y continuo con su plan, estaba cansado de que jamas avanzaran en algo cuando era demasiado obvio lo que ambos sentían. Mientras tanto para Baian aquello no le estaba agradando, bueno si le agradaba pero sentía que solo era por culpa del licor que el menor había bebido y sentía que el pelirrosa jamas haría algo como eso en sus cinco sentidos; no fue hasta que sintió la lengua ajena en su oído, en ese entonces todo su auto control termino por desaparecer y se levanto para tomar al menor por el brazo y arrastrarlo consigo lejos de ese lugarㅡ
ㅡ Ba.. Baian, ¡Baian, suéltame! ㅡEl canadiense no le escuchaba simplemente seguía caminando con el menor a quien llevaba de arrastrado y se resistía pues no entendía el cambio repentino del otro. Lo que más le desconcertó fue ver que estaba siendo arrastrado hacía el baño y donde justamente fue lanzado por el castaño mientras entraba igual y cerraba la puerta tras de siㅡ ¿Que demonios te pasa? ㅡ No entendía para nada la actitud del otro, jamas se había comportado de esa manera con elㅡ
ㅡ ¿Quieres saber que me pasa? ㅡSus labios mostraron una sonrisa llena de lascivia mientras se acercaba paso a paso al chileno a quien tomo por las caderas con uno de sus brazos mientras que con el libre le tomaba por el mentón para que alzara el rostroㅡ Pasa que ya no puedo soportar esto...
ㅡ ¿De que...? ㅡJamás vio venir aquel besó que recibió en sus labios, un tanto shockeado al principio pero después lo fue correspondiendo lentamente, sus brazos fueron rodeando el cuello del otro. Trató de introducir su lengua en la boca ajena sólo para intensificar el besó que el mayor le fue dando gustoso mientras acariciaba las caderas del pelirrosa, subiendo de a poco la camisa para ir teniendo mas contacto con aquella piel que en mas de una ocasión, había querido marcar. Las manos de Io fueron acariciando la espalda del mayor, a la vez que se iba dejando llevar por este hasta la pared donde le acorralo, sus cuerpos calientes rozaban el uno contra el otro mientras dejaban salir gemidos que morían en la boca del otro. Podía sentir claramente el tacto de las manos ajenas, el como estas tuvieron el atrevimiento de introducirse entré sus ropas solo para tener un tacto piel a pieㅡ Ba...Baian...ㅡMurmuró por lo bajoㅡ A..ahhh... Baian aquí.. es.. esperaahh... ㅡSusurró avergonzado mientras seguía siendo como marcado por el canadiense, quien estaba enfocado en dejar diversas marcas sobre su cuello mientras aquellas manos le apretaban con fuerza el trasero como si se tratara de algún juguete anti-estresㅡ
ㅡ ¿Acaso quieres... quieres que me detenga? ㅡSu lengua se fue introduciendo en el oído derecho, lamiéndolo hasta subir por la oreja y morderla con levedad. Sus manos entonces se introdujeron por debajo de ambas prendas inferiores para empezar a apretar con libertad el cuerpo del menor quien parecía encantado, gimiendo fuertemente y sin siquiera ponerse a pensar de que alguien les podía descubrirㅡ
El mayor es lo tomó de forma bruta y lo llevó hacía la pared en donde ambos comenzaron a devorarse las bocas, los gemidos no tardaron pues el que el otro comenzará a juguetear con sus pezones había despertado en el lujuria. Pedía por más y siempre con aquella voz pícara a la vez que sus manos iban desabotonando la camisa del mayor, allí comenzó a trazar las líneas de los pectorales ajenos, vaya que tenía buena musculatura el otro. Mientras tanto las manos del canadiense luego de haberse colado por debajo de las ropas inferiores, no habían dejado de apretar aquellas nalgas, aunque se burlaba al oído del menor por la prenda que estaba usando.
ㅡ No tenía idea de que usabas estas cosas, Io... ㅡSus dedos jugaban con la fina tanga con encajes que el menor estaba usando, sabía de esos rumores que tanto el como el general de Sirena usaban tales cosas y todo por culpa de Tethis quien era la que más les aconsejabaㅡ
ㅡ D.. deja... ¡Deja de burlarte de mi! ㅡIntento apartarle pero nada de eso funcionaba ya que el menor había encontrado la manera de bajarle la prenda para dejarle expuesto; fue entonces que sus dedos comenzaron a jugar con la linea divisora de ambas nalgas hasta separarlas y buscar aquel pequeño agujero rosaㅡ Ahhh.. mmng B.. baian... ㅡEl mayor ignoraba las quejas y se enfocaba en la voz quebrada, sus dedos indice y medio derecho fueron colándose de a poco en aquel pequeño trecho que había empezado a segregar un liquido viscoso y transparente, haciéndole más fácil para que sus dedos se colaran de una y comenzara a moverlosㅡ Ahhhh mmmngg ㅡEl castaño relamió sus labios con malicia cuando escucho los primeros gemidos por lo que fue metiendo y sacando con rapidez sus dedos, además de abrirlos dentro del estrecho canalㅡ
Al ver aquellos ojos suplicantes sonrió lobuno y le besó en la frente. Sus dedos índice y anular jugaban con el aro de carne del menor introduciéndose de vez en vez dentro de la estrecha cavidad la cual masajeaba y volvían a salir.
ㅡ Aquí abajo parece estar listo, vamos bebé déjame sentirte aquí y ahora... después de todo has sido tu quien me ha provocado... ㅡEl menor solo soltó una sarta de quejidos mientras apoyaba las manos sobre el pecho del otro para querer separarle pero por causa del alcohol y aquellos dedos que no dejaban de taladrar su intimidad, le era demasiado imposible hacerloㅡ
Pronto el baño comenzó a llenarse de una fuerte sinfonía de gemidos y gritos ya fueran de dolor o placer, era difícil saberlo ya que estos se mezclaban y se perdían con la estridente música de aquella fiesta sin fin.
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Lejos de cuestiones amorosas o sexuales los menores del grupo de santos de Athena parecían más felices cantando y bailando, o inclusive actuando extraño por culpa del alcohol. Hasta el siempre bien portado y correcto de Shiryu se había pasado de unas cuantas copas, hablaba arrastrando e imitaba a su maestro. Era gracioso ver cómo guerreros de distintos dioses, podían llevarse tan bien y todo a base de un poco de alcohol.
En esa fiesta nadie quería pelear y hasta el pequeño incidente entre Milo y Saga no contaba como pelea ya que el gemelo mayor solo quería ayudar a que el pobre alacrán se sincerara con el francés, ¡ya era el colmo! Todo el mundo lo sabía, inclusive el pelirrojo ese de Surt que solo se aprovechó en aquel conflicto que hubo en Asgard.
Aunque los momentos amorosos o sexuales iban a quedar de lado, eso es algo que a estos momentos de la fiesta, ya no se podían ignorar, más que todo porque la mayoría estaba en una relación y los solterones solo se quedaban ahí sin saber que hacer, quizá beber hasta la inconsciencia era una buena opción, tal como Manigoldo que ya había perdido de vista al rey escorpión, quien se había llevado a su cubo al onceavo templo y ni podía molestar a su otro amigo la Rosita porque este había sido secuestrado por el juez de Griffon, a veces podía jurar que algo se traían esos dos, y para rematar, su aprendiz se había llevado al santo menor de Piscis, lo más probable que a Cáncer.
ㅡ Malditos... ㅡMasculló por lo bajo, se sentía traicionado; todo el rato lo había pasado en la barra bebiendo cerveza y la que tenía en la mano estaba a medio terminar, no estaba tan borracho pero si aburrido ya que ni a la gorda, como solía decirle al Patriarca, se encontraba disponible ya que su "ilustrísima" se encontraba montando al tigre, ¿como lo sabia? ¡Era lo más obvio! A veces hasta se sorprendía del gran aguante que tenía Dohko para soportar todas esas carnes, aunque ahora que lo pensaba, ¿cuanto tiempo tenía el de no echarse un buen polvo?ㅡ Ya llevó muchos años sin nada de acción
Y como si sus súplicas hayan sido escuchadas por los dioses, a unos cuantos metros se el se encontraban los dioses gemelos discutiendo, más que todo el dios del sueño estaba regañando al dios de la muerte que se encontraba pasado de copas. La mandíbula del cuarto custodio se desencajó cuando vio las siluetas de su antiguo enemigo, si de por sí la túnica que ambos gemelos usaban era algo traslúcida, ahora con los cambios que le habían hecho el dios del vino, ambos gemelos estaban más buenos.
ㅡ ¡Suéltame Hypnos! ㅡChillaba el pelinegro, ya no aguantaba que el otro le estuviera regañandoㅡ ¡No soy un niño para que me trates así!
ㅡ ¡Entonces deja de comportarte como tal! ㅡLe regaño el rubio quien ya había dejado de jalar al otro, ninguno de los hermanos se había percatado de que eran observados por el guardián mayor de Cáncer, quien se relamía los labios al ver la fina silueta del pelinegro, eso era algo que no había podido apreciar antes y peor aún si se encontraba sobrioㅡ
Manigoldo procedió a levantarse de la barra de bebidas dónde se la había pasado las últimas horas, tal vez luego de tanto tiempo sólo y aburrido podría hacer algo para divertirse durante lo que resta de la noche. Se acercó lo más que pudo a dónde estaban los dioses del sueño y de la muerte para entablar alguna clase de conversación. Por otro lado los dioses gemelos seguían discutiendo por un tema tan irrelevante como saber quién era el mayor.
ㅡ Te sigo diciendo que soy yo ㅡVolvía a discutirle el dios de la muerte, el dios del sueño le vio feo y rodó los ojos con molestia, era por eso mismo que odiaba que su hermano tomara alcohol porque siempre terminaba comportándose como un críoㅡ
ㅡ Oigan oigan ustedes dos.. ¿que es todo este parloteo? Se supone que estamos en una fiesta y ¡hay que disfrutar! ㅡAunque esto se lo había dicho más que nada al gemelo de cabellos rubios para que dejará disfrutar al menor; el dios del sueño alzó una ceja y vio con desdén al caballero de oro, ¿que estaba haciendo el de Cáncer ahi? ¿Porque motivo les hablaba? Si bien se encontraban en paz, por así decirlo, se le hacía raro que el otro olvidase tan rápido que siglos atrás habían estado en guerra ademas de que el italiano y el tonto de su hermano habían peleado hasta la muerte, sabía que si esos sobrios solo ocasionarían un cataclismoㅡ
ㅡ ¿Y eso que? ㅡLe preguntó mordazㅡ el que sea una fiesta no quiere decir que dejaré que mi hermano ande haciendo estupideces!
ㅡ ¡Yo no hago eshtupideshesh! ㅡSe quejó el otro, aún seguía bebiendo y no tenía muy buen aguante que digamosㅡ Hic!
ㅡ Vaya, es difícil creer que el ese dios tonto con el que me enfrente ㅡComento con burla el italiano, Hypnos solo entrecerró los ojos y fue pensando una sarta de maldiciones para el moreno que seguía divirtiéndose por la imagen de aquel "temible" diosㅡ
ㅡ Y tu.. que me vesh? Hic! sssii.. tu ㅡEl moreno casi se atraganta cuando vio que el pelinegro le estaba viendo feo e intentaba acercarse le para golpearle con la botella de cervezaㅡ Eressshh el misssmo hic! khé... sssi... la jaiba... hic!
ㅡ ¿Como que jaiba? ㅡChillo indignado, si bien al principio no le había entendido ni una pizca de lo que el otro trataba de decirle, lo de jaiba no paso desapercibido para sus oidosㅡ Yo no soy ninguna jaiba, maldito dios de quinta
ㅡ SSiii lo eresh,.. ㅡContesto como si nada, la botella había desaparecido por obra del otro dios que al ver que su hermano estaba entretenido en su platica con el dorado, decidió quitárselaㅡ Ereshhh la jaibaa plassshheraaa hic! ㅡA Manigoldo estaba que le daba un tic, siempre había odiado que le dijera así solo porque su signo zodiacal representaba al mendigo cangrejo, ¡el no era ningún cangrejo!
ㅡ Escúchame bien, dios de quinta ㅡPoco a poco había acortado la distancia para tomar al más bajo por la ropa y halarle hacia su cuerpo; Hypnos solo se encontraba como el tercero observando lo que sucedería y pensando en si intervenir o noㅡ vuelves a decirme jaiba y créeme que te ira muy mal ㅡEl dios de la muerte solo le vio divertido e inclusive su gemelo se extraño al ver que el pelinegro no estaba reaccionando ante las provocaciones ajenas o quizá era gracias al alcohol o quien sabeㅡ
ㅡ Eressshhh unaa jaiba ㅡSusurro quedito, el italiano estaba que le propinaba un puñetazo en la cara pero aquel par de blancos y delgados brazos sobre su cuello se lo impidieronㅡ Ereshhh esshe maldito hic.. que... que me hic... venció... ㅡManigoldo le vio extrañado igual, por un momento pensó que el dios iba a reaccionar mas que todo por que los borrachos reaccionan ante la más minima provocaciónㅡ ...hic.. tu... fuisssshhtesshh ... el pri..mero...
El pelinegro mantenía la mirada fija sobre la ajena dejando ver que a pesar de su estado, se encontraba tranquilo ante el tema de que había sido vencido por un humano y por breves segundos un pensamiento fugaz paso por la mente del guerrero cuando vio que las mejillas palidas del dios, estaban suavemente teñidas de un leve rosa. En si era alguien que mantenía un lazo con la muerte pero jamas en sus años de vida se imagino tener una imagen tan provocativa de la muerte misma, una donde le miraba con cierta curiosidad, como si esperaba que hiciera algo e inclusive Hypnos lo había notado, es más, siempre supo que algo había cambiado desde que su hermano se había enfrentado a ese guerrero. Manigoldo había sido ese algo que la muerte había estado esperando, ese cambio que se negaba a aceptarlo abiertamente y todo por su papel como divinidad.
Como imaginándose lo que podía pasar, el dios del sueño fue retrocediendo sin llamar la atención para dejar que la muerte y el guerrero descubrieran lo que por accidente habían provocado siglos atrás.
ㅡ Me hes dificil creer que eres un dios ㅡLa mirada divertida del italiano causo que el pelinegro hiciera un puchero, Manigoldo solo sonrío más al ver que era el quien tenía el control sobre esa divinidad que se estaba comportando como un crío humano y eso que siglos atrás le había echado en cara que el comportamiento de los humanos era algo estúpidoㅡ
ㅡ ¡Lo shoii! ㅡExclamo alterado y dando un ligero salto sobre los brazos del moreno, ¿en que momento el otro le había tomado por las caderas? No lo supo y no es como si en esos momentos le importara, peor aun cuando este le alzo más y empezo a caminar lejos de la algarabia de la fiestaㅡ Mn~
ㅡ Si, si, claro, lo que tu digas ㅡUna parte o más bien la poca razón que le quedaba se encontraba preguntandole que demonios estaba haciendo, su cuerpo se movia por inercia, dejando que cada movimiento suyo o del dios, causara que ambos cuerpos se frotaran aun más, ¡debía detenerse! pero desde momentos atrás había visto las provocasiones del dios pero en ese estado y por como estaba vestido, se le hacia demasiado dificil querer perder esa oportunidad. De todas formas no es como si pudiera alejarse de la muerte, no cuando esta siempre le había buscado siglos atrás, cuando el pueblo de ese niño había sido masacrado, Thanatos había buscado como loco a ese pequeño que según las parcas, le pertenecía, quiza por eso mismo se había enojado de tal magnitud cuando vio que a quien buscaba se encontraba del lado de la tonta de Athenaㅡ
ㅡ Manigoldo~ ㅡAquel frió suspiro sobre su cuello causo un revuelo de emociones en el cuerpo del guerrero, las piernas blancas se afirmaron más a las caderas y sus manos fueron jugando con la cabellera corta y azulada del morenoㅡ ¿Porque? ㅡMantenía la mejilla sobre la ajena, sus ojos cerrados y conteniendo las ganas de liberar sus sentimientos, aun mantenía un poco de cordura pero ahora de tenerle tan cerca y de milagro, no estarse matando, no podía evitar sentirse de esa manera; o quizá eran los efectos del alcohol, ya que pocos sabían que el vino de Dionisio no solo animaba las fiestas, sino que sus efectos secundarios eran subir el libido y de paso, también poner los sentimientos y emociones a flor de pielㅡ ¿Porque no pude tenerte antes?
ㅡ ¿De que hablas? ㅡNo obtuvo respuesta más que aquel contacto frio sobre sus labios y aquellas manos que le tomaban suavemente por el cabello ahora se encontraban sobre sus mejillas, estaban igual de heladas pero era una sensación reconfortante, ¡era un beso de la muerte! Thanatos estando sobrio era alguien arisco, gruñon y todo lo amargado posible pero ahora parecía alguien indefenso, quiza como un humano, alguien capaz de sentir pues se lo estaba demostrando con ese beso que ni podía corresponderle por lo impactado que estabaㅡ
ㅡ Porque... porque tu... tu me perteneces... ㅡAquellas palabra atoradas en su interior desde muchisimos años atras y todo por ser alguien a quien habían maldecido, capaz de sentir algo por alguien fuera humano o divinidad, hasta que un día las parcas le anunciaron de que existiria un humano con el que mantendría un lazo que jamas sería roto sin importar cuantos siglos pasaran, pero que debía tenerle antes de que la guerra estallara; pero como siempre y por culpa de Athena, termino perdiendo al único ser, un humano que no temía a la muerteㅡ
Manigoldo se quedo sin palabras es más, su cerebro pareció dejar de funcionar por lo que el dios de la muerte aprovecho para abalanzarse al guerrero dorado; Hypnos observaba todo desde una distancia muy prudente y bueno, prefirió no interferir y dejar que las cosas fluyeran con calma, algo que debió ser tiempo atrás.
ㅡ Algún día me lo agradecerá ㅡMurmuro el dios rubio mientras se iba a buscar alguna habitación donde pudiera descansar, después de todo la fiesta ya estaba llegando a su fin y aunque faltaran un par de horas para ello el ya no tenía fuerza para más eso y que la música le estaba molestandoㅡ
A la mañana siguiente todo el mundo despertó desparramado en alguna parte del templo principal. Todos tenían un terrible dolor de cabeza y el más minimo ruido parecía afectarles mucho.
ㅡ Callense! ㅡSe escucho gritar a uno y nadie logro identificarle ya que tenía la voz toda rasposaㅡ
ㅡ Agh... siento que estoy flotando...ㅡDijo otro pero nadie logro dar con el dueño de la vozㅡ
ㅡ ¿¡SAGA DE GEMINIS, QUE DEMONIOS ESTAS HACIENDO AHÍ ARRIBA!? ㅡTodo el mundo comenzó a abuchear al pobre arquero que ignoro olímpicamente las quejas de los demás ya que se encontraba sumamente enojado al ver al gemelo mayor colgando del candelabro y lo peor no era eso, sino que ESTABA COMPLETAMENTE DESNUDOㅡ
ㅡ ¡ASPROS, BAJATE DE AHÍ! ㅡEsta vez fue Sísifo quien grito al ver que el otro gemelo mayor se encontraba igual de desnudo y colgando del otro extremo del candelabroㅡ
ㅡ ¡Como si supiera bajarme de aqui! ㅡLe grito devuelta pero Sísifo no se inmuto y hasta le amenazo con su arco que saco de quien sabe dondeㅡ
ㅡ ¡Te bajas o te bajo con una flecha en el culo! ㅡTodo el mundo se quedo en silencio y con la quijada desencajada al escuchar al arquero mayor utilizar ese lenguajeㅡ
ㅡ Sísifo.. no creo que sea.. ㅡPor otro lado EL Cid trato de acercarse al castaño pero este solo se giro para amenazarle con la flechaㅡ
ㅡ Tu ni me hables ㅡEl español se mostro sorprendido al ver tan molesto al otroㅡ Aun no se me olvida como caíste en los encantos de esa brujaㅡ
ㅡ Pero Sísifo.. ya te dije que... ㅡEl arquero solo tenso más la flecha, apunto de lanzársela a la pobre cabra que no sabía como defenderse y todo porque la diosa Afrodita les había metido en quien sabe que embrujoㅡ
ㅡ No. ME. HABLES. ㅡVolvió a advertirle y el español decidió respetar la orden del castaño eso o terminaría con una flecha en el corazónㅡ
ㅡ Uhhh te la aplicaron! ㅡSe escucho la voz del mayor de los gemelos quien aun colgaba y reía a carcajada suelta al ver como El Cid se quedaba callado y obedecía a su parejaㅡ ¡TE TIENEN DOMINADOOOOO!
ㅡ ¡TE CALLAS O TE METO TRES FLECHAS EN EL CULO PARA QUE QUEDES COMO FLORERO! ㅡVolvió a gritar el griego que ya estaba cansado de todo eso, lo único que quería era irse a su templo a bañarse y dormir por los próximos díasㅡ
ㅡ Amigos... calma... todos estamos tensos, demasiado tensos, de mal humor y todo por la resaca ㅡAioros por su parte trato de calmar a los demás, sobre todo a su maestro a quien trato amablemente de quitarle el arco y flecha antes de que alguien acabara herido o muertoㅡ Lo mejor es irnos a nuestros templos, bañarnos, dormir o tomarnos un buen café cargado ㅡLes sugirió y los demás aceptaron en silencioㅡ
ㅡ ¡KANOOOOOOONNNNNNNNN! ㅡLamentablemente el grito del otro peliazul interrumpió en la sala ya que no encontraba a su gemelo en ningún ladoㅡ ¡Bajenme de aqui!
ㅡ Saga yo lo hare pero por favor deja de gritar ㅡSe ofrecio el arquero al ver que su maestro tenía una horrible cara asesinaㅡ Maestro Sísifo, por favor vaya al templo y descanse...
ㅡ Como sea... ㅡEl mayor solo se giro sobre sus talones para salir de ahí y El Cid trato de seguirle pero el castaño solo le dedico una mirada de advertencia de que quería estar soloㅡ
Poco a poco los demás fueron saliendo del templo principal para ir a sus templos pero a penas llegaron al templo de Piscis terminaron por pedirle ayuda a Mu quien amablemente les teletransporto a sus templos correspondientes mientras Aioros se quedaba para ayudar a bajar a ambos geminianos. Lo peor del caso es que ninguno de los adultos presentes noto un enorme cambio en el santuario y quizá no lo notarían por las próximas horas.
Continuara...
