¡Hola volví! Antes que nada, quiero decir que espero que la hayan pasado increíble en todas las festividades, desde navidad hasta año nuevo. ¡Les mando un abrazo enorme! ¡Que este año este lleno de todo lo bueno para todos! Desaparecí un poco porque tomé vacaciones y me desconecté de todo, un respiro, ir a terapia y cuidar mi cuerpo. ¡Disfruten la actualización!
Haikyuu! y sus personajes son propiedad de Haruichi Furudate, esta historia es hecha sin fines de lucro.
Tiempo muerto
Por Franeej
Capítulo 7. Amigo.
El amor y la duda nunca han estado en buenos términos. -Khalil Gibran.
"¿Sho-chan? ¿Puedes escucharme?" Hinata despertó ante las tranquilas palabras de su madre. Abrió los ojos y miró a su alrededor, no estaba asustado, puesto que ya conocía a la perfección el tipo de sitio donde se encontraba.
"Estoy bien" Su madre lo miró extrañada por la afirmación de su hijo.
Nadie le había preguntado aquello, y sabía que físicamente estaba bien, ya que los dispositivos que monitoreaban sus signos vitales estaban estables y no había ninguna enfermera en la habitación. Sin embargo, algo en su interior se sentía mal, tenía la necesidad de aclarar que realmente estaba bien. No sabía si la afirmación era para un tercero, una clase de entidad divina o para si mismo.
"¿Ya podemos irnos a casa?" Volvió a hablar. Su madre negó, le tocó el rostro y le limpió una pequeña lagrima que bajaba por su mejilla.
"Conoces el protocolo" Ella sonrió con tristeza. Dolía que esta no fuera la primera vez que Shoyo terminaba en el hospital y precisamente por el mismo motivo.
Poco después una enfermera tocó a la puerta, al abrirse entró en compañía de un médico. Ambos se encargaron de revisar al pelirrojo, al verificar que todo estaba en orden, le avisaron a la madre del menor que un oficial del FBI vendría a verlos.
No pasó mucho para que un nuevo par de individuos tocaran la puerta de la habitación del cuervo. Un hombre mayor con un cuerpo grande y pesado, portaba un uniforme de color azul y una clase de chaleco negro, tenía un arma en la cintura y llevaba sobre su cabeza una gorra con las siglas FBI, se presentó como el oficial Ukita. A su lado, estaba una mujer baja de piel clara, ropa elegante y unos tacones brillantes, la detective Shinoa.
La señorita Shinoa era agradable, se acercó de forma tranquila al menor y le mencionó que ya estaba al tanto de su caso junto con los últimos acontecimientos. Por otro lado, el oficial Ukita fue un poco más rudo, acorde a su aspecto, soltando pequeños comentarios acerca de lo molesto que estaba con toda la situación, sin comprender como es que aún no habían logrado capturar al tipo sin rostro. Shoyo se sintió un poco nervioso, sin embargo, el oficial le aseguró que con ayuda de su escuadron y todo el cuerpo policial proveniente de la zona y Tokio pondrían a ese hombre tras las rejas.
Tokio. El peso de la situación se sentía en el aire, una sensación agridulce en realidad. Hinata habría deseado que todo este escenario de terror se resolviese de forma discreta y rápida, pero no era posible. Finalmente estaba escalando a un nivel más alto y era de esperar, después de todo, su agresor seguía mostrandose ante él.
"Hinata-kun, ¿estas listo para contarnos lo que sucedió?" La detective le preguntó.
"¡Hombre puedes confíar en nosotros!" El oficial le dio un pulgar arriba, parecía feliz aunque su rostro se mantenía con un semblante serio.
Shoyo sujetó con fuerza una de la mano de su madre, quien seguía de pie a su lado, quería hablar pero parecía que las palabras no podrían salir. Otro toque detrás de la puerta anunció la llegada de la doctora Mika, su terapeuta.
"Shoyo-kun, ¿cómo te sientes?" Mika se colocó frente a su camilla. "No es necesario entrar en detalles"
Estaba en una habitación pequeña de hospital, hacía frio pero se sentía calido. Su madre, su doctora y los oficiales, todos estaban juntos viendo por su bienestar, preocupados por él. No era momento de sentir miedo, ¿verdad? Hinata respiró profundamente y comenzó a hablar.
Estaba emocionado cuando recién había comenzado el último campamento de entrenamiento de su equipo, estaba feliz por ver a otros jugadores, en especial a Kenma y ponerse al día con todos. Aún se sentía nervioso cuando cierto setter revoloteaba a su alrededor. Fue complicado el cambio en su relación, de cierta forma, Kageyama actuaba diferente.
Desde un inicio, el armador le había llenado la cabeza con distintas ideas ante lo que sucedia. Se sentía culpable por no haber atendido a tiempo su llamada, luego le prometió que lo mantendría a salvo, le pidió que le permitiera quedarse a su lado sólo para que terminara alejándose luego de su repentino acercamiento. Shoyo trató de mantener una postura neutral con su compañero, luego de que ambos se encontraran con Ushiwaka. Las posibilidades de que algo pudiera ocurrir o las casualidades, no eran algo que le preocuparan, sin embargo, cuando aquel patrón le recordó a la primera noche en que todo ocurrió, lo tomó por sorpresa. Comenzó a aumentar su velocidad mientras trotaba, le había preguntado a su compañero por el automóvil que había estado pasando junto a ellos para finalmente indicarle que debían apresurarse.
Desde ese momento todo pareció ir más lento y el sonido a su alrededor desapareció.
Estoy jodido
Fue lo que pensó cuando la sensación de que todo estaba acabado lo invadio por completo. Bastó un parpadeo para que se diera cuenta de que estaba dentro del auto, recostado sobre el asiento trasero. Los vidrios polarizados estaban cerrados y no había nada de luz, el único sonido era el que aquella molesta canción en la radio.
Rain, rain, go away
Come again another day
No podía ver nada a su alrededor pero sintió un forcejeo en uno de sus brazos. Sintió un golpe contra su cuerpo y como parecía que algo se colocaba sobre él, era demasiado grande y pesado. Había una clase de brisa que hacía que se le erizara la piel, un sudor frio bajando por todo su cuerpo y una clase de choque eléctrico que le recorría de la cabeza a los pies, para finalmente volver a sentir otro roce contra su espalda.
Daddy wants to play
Rain, rain go away
De nuevo no había podido ver el rostro de aquel tipo. No pudo defenderse ni mucho menos protegerse. ¿Cómo es que había ocurrido de nuevo? Sus recuerdos no estaban del todo claros pero en su cuerpo tenía grabadas las sensaciones, aquel toque forzado le quemaba la piel, de una forma tan fuerte que deseaba morir para terminar con su sufrimiento. No tenía idea de como había llegado al hospital. De nuevo trato de afirmar que estaba bien, pero, ¿fue así?
Hinata volvió a llorar. Estaba cansado de fingir, agotado de seguir luchando contra este demonio que trataba de arrebatarle todo lo que era. Ya habían pasado unos meses y aquel monstruo seguía libre. Era demasiado inteligente, un experto en mantenerse oculto y en actuar desde las sombras. Y considerando su mala suerte, ya era hora de que aceptara que estaba condenado. Hinata nunca más sería libre. Sus días como adolescente que estaba interesado únicamente en jugar volley habían acabado. Al igual que su vida, si ya no tenía oportunidad, si realmente no podría salvarse, ¿no era mejor que terminara con ese dolor?
¿Por qué seguía aferrándose? Siempre se preocupaba por los demás, intentando mejorar por el bien del resto pero, ¿y él? ¿Por qué todos podían ser egoístas menos él? Sólo estaban obligándolo a mantenerse en pie cuando sus piernas ya estaban rotas. No podía caminar más. No podía volar más. Hinata era consciente de que ya no era bueno para estar cerca de otros, era demasiado doloroso.
"Este setter es Kageyama Tobio, ¿cierto?" La detective habló.
"Sí" Hinata ni siquiera se molestó en mirarla.
"Suena como un tipo duro" El oficial Ukita se unió a la conversación mientras se ajustaba la gorra. "Por el que las chicas se sentirían atraídas aunque les hace mal"
"Las asustaría al instante en realidad" Shoyo frunció el seño.
¿Por qué estaban hablando del armador? Hinata estaba en su límite y estaba listo para cortar la relación que mantenía con el menor de raíz. Kageyama no podría culparlo, se acercó tanto como pudo para después sólo irse. ¿No le había prometido que se mantendría cerca? ¿No estaba preocupado por él? Y luego se atrevió a besarlo, asegurándole que lo aceptaba tal y como era ahora. ¿Dónde estaba ahora?
Observó como ambos oficiales se levantaron y le pidieron a Mika un momento para hablar. La doctora le hizo una seña a la madre de Hinata para que se uniera a ellos fuera de la habitación. Hinata se sentía extraño, una mezcla de cansancio y tristeza, un peso demasiado grande con el que ya no quería lidiar, así que se durmió.
Shoyo no regresó inmediatamente a la escuela. Fue sorprendente escuchar en los noticieros como el torneo de volley donde se llevarían acabo las eliminatorias para determinar al equipo representativo sería aplazado un par de semanas por cuestiones de seguridad. Al parecer uno de los equipos estaba involucrado en un problema. Hinata se sintió mal por ello, no necesariamente porque quisiera ir a jugar, sino porque aún tenía miedo del exterior y no estaba listo para enfrentarse a sus amigos.
Los siguientes días se mantuvo en casa. Visitó a Mika para trabajar con su estado mental actual. Aunque sus padres lo habían incitado y apoyado en que se mantuviera como un jugador activo, ahora todos se replanteaban esa situación. Hinata sabía que en un principio decidió seguir porque el estar en contacto con el balón hacía que su mente estuviera al tanto de las jugadas. No estaba afrontando lo que ocurría, sólo lo estaba ignorando. Tal vez era mejor dejarlo. Por ello, sentía que estaba traicionando al resto de los cuervos, sabía que todos estaban preocupados por él, así que no se sentía bien el simple hecho de considerar dejarlo todo. Aunque Mika le aclaro que estaba segura de que, cualquiera que fuera su decisión, ellos lo apoyarían y no lo juzgarían.
El siguiente Lunes llegó demasiado rápido, Hinata consideró que sería mejor atacar directamente el problema que dejarlo pasar por más tiempo. Su padre lo dejó en la entrada de la escuela, alborotó su cabello y le deseó un buen día. Shoyo no se extrañó de ver un par de guardias en la puerta principal, junto con el sonido de las sirenas de las patrullas a su alrededor. Era temprano, así que fue directamente al gimnasio, estaba cerrado pero la mayoría de sus compañeros estaban ahí junto con el entrenador Ukai y el profesor Takeda.
"¡Hinata! ¡Es bueno verte!" Tanaka se acercó al menor y lo abrazó, seguido de Nishinoya quien le dio un apretón muy fuerte con su pequeño cuerpo. "¡Realmente nos diste un susto!"
"¡Tanaka! ¡Cállate!" Yamaguchi tembló al escuchar que la característica muletilla de Tsukishima era dirigida a otra persona que no era él.
"¡¿Eh?! ¿Acaso quieres pelear maldito cuatro ojos?" Tanaka levantó un puño en dirección al rubio.
"Deberían calmarse" Narita habló detrás de manera seria, haciendo que el rapado retrocediera. "¡Lo siento! ¡Chikara!" Tanaka se disculpó con su compañero. Realmente no tenía una mala intención, simplemente era su personalidad bromista tratando de hacer sentir bien al menor. Por otro lado, Tsukishima optó por sólo chasquear la lengua con molestia, sus compañeros eran realmente un dolor de cabeza sin siquiera intentarlo.
"No vas a encontrar al rey" El bloqueador central notó como Hinata miraba a su alrededor con nerviosisimo. Esa afirmación hizo que el pelirrojo sintiera un cosquilleo en la nuca, como una clase de corazonada pero no estaba seguro de que estaba sintiendo en ese preciso momento en realidad.
El profesor Takeda les explicó más a fondo la situación en la que se encontraban como equipo. Se había realizado una junta en donde los directivos y organizadores del torneo decidieron no cancelarlo pero sí se decidió postergarlo por seguridad de los estudiantes, al igual que el estado crítico de otro equipo del que no podría dar más información.
"No queremos presionar pero realmente queremos escucharte" Ukai habló en dirección al pelirrojo.
"¡No importa qué! ¡Estamos contigo Hinata!" La alegre voz de Suga hizo reír al resto del equipo.
"¡Así es! ¡Seguiremos siendo un equipo!" Esta vez fue el turno del capitán. "¡Eres muy importante para Karasuno!"
"¡Hinata! ¡Uno más!" El trío de los estudiantes de segundo le dedicó aquella porra que hacían durante los juegos cuando alguno iba a hacer un saque.
Fue como un aliento refrescante contra su rostro. Sus pies se sentían ligeros y después de toda la incertidumbre por la que pasó, había un poco de claridad dentro de su cabeza. No iba a mentir y decir que todo estaba arreglado, que él estaba listo para volver renovado a su juego, porque no era así. Sin embargo, lo que anteriormente se sintió como una ruta de escape, volvía a recuperar su brillo.
Shoyo jugaba porque lo hacía sentir vivo. Realmente disfrutaba de la adrenalida en cada partido, ser capaz de ver el cielo y abrirse paso con sus remates. Podría ser un cliche pero el deporte no era todo lo que Hinata tenía, incluso si decidía dejarlo, sus amigos seguirían ahí. El cuervo sabía que ya no era el mismo, la persona con quien habían estado jugando ya ni siquiera existía y probablemente nunca volvería pero fue agradable, como se esforzaban por abrazar a esta nueva persona que tenían frente a ellos.
Si cada cuervo estaba dispuesto a volar a su lado, Hinata sería valiente y los enfentaría con la cabeza en alto. No lo estaban sacando del equipo, le estaban dando la libertad de elegir. Hinata tenía el control ahora. No fue como aquella noche en que su lucha y sus gritos fueron ignorados. Fue gracioso el percatarse de que últimamente, aunque sentía que se ahogaba, había muchas personas seguían queríendo que alzara la voz, que se mantuviera despierto y haciendo ruido.
No hubo ni una sola persona que pusiera en duda sus palabras ni mucho menos lo que sentía. Por el conterario, seguían manteniendose cerca, nadie se alejaba demasiado como para dejárlo y tampoco se acercaban demasiado como para hacerlo sentir abrumado. Hinata era aceptado por el resto, ¿por qué negarse la oportunidad de seguir?
"Voy a seguir dentro" Hinata les sonrió. No era una de esas sonrisas exageradas, ni mucho menos llamativas como las que solía dar. Fue tranquilo y sin muchas ganas pero era honesto. Después de mucho, sintió que se estaba quitando la máscara que se había esforzado por mantener frente a otros.
El resto de la semana los entrenamientos se mantuvieron suspendidos. Hinata no vió a Kageyama por ningún lado. Para el fin de semana, decidieron reunirse en un gimnasio externo. Hinata se mantenía en contacto con su madre en todo momento, dando indicaciones de su localización en tiempo real para estar más seguros. Los profesores también estaban con el equipo para mayor seguridad. Tuvieron un juego completo con apoyo de otros deportistas que se encontraban en el área. No salió del todo bien, nuevamente, Tobio se encontraba ausente. Hinata había querido hablar con él pero considerando que el menor no había envíado ningún mensaje, era seguro que quisiera algo de tiempo para pensar.
Tomaron un descanso. Hinata estaba tranquilo tomando un poco de agua cerca de una banca, hasta que una voz conocida le llamó la atención. "¿Así que el chibi-chan se decidió a dar la cara?"
"¡El gran rey!" Gritó. "¡¿Qué-qué haces aquí?"
"Eso debería preguntarte yo a ti" Oikawa lo miró molestó. "¡Ay! ¡Iwa-chan!"
Un golpe por parte de su compañero en las costillas hizo que se doblara, quitándo así su mirada molesta y ese gesto tan irritante de superioridad. "No estés molestándo al #10"
"¡Hola Iwaizumi-san!" Hinata se inclinó ante la llegada de la estrella. Se preguntaba si el resto del Seijoh se encontraba en ese mismo lugar.
"¡Iwa-chan! ¡No me golpees!" Toruu lo miró adolorido mientras se sujetada el costado. "Además, sabes que no miento"
Iwaizumi sólo se limitó a suspirar y asentir con los hombros dándole la razón. Aquel intercambio resultó extraño para el menor, realmente desconocía por completo los detalles de la situación.
"¿De qué hablan?" Les preguntó.
"¡Debe ser una broma! ¿En serio no lo sabes?" Oikawa levantó una ceja. Al no obtener respuesta del cuervo se sorprendió. "Ustedes sólo piensan en volley, ¿no?"
Hinata sintió un apretón en el pecho. Aquello implicaba que Oikawa había hablado con Kageyama recientemente, ¿no? Tal vez estaba pensando demasiado, después de todo, ellos habían sido compañeros durante el periodo de secundaría y Tobio era su aprendíz, se conocían demasiado bien. Odiaba admitirlo, pero ahora que pensaba en ello, le molestaba un poco.
"Yo no he visto a Kageyama y no está aquí" Hinata se aclaró la garganta.
"Lo sé" La afirmación de Oikawa realmente estaba haciendo que se le revolviera el estómago.
"¿Es así?" Hinata dio un paso hacia atrás mientras cerraba su botella con agua.
"Supongo que hemos hablado mucho últimamente" Oikawa parecía disfrutar de causar molestia a otros pero Hinata no entendía este repentino cambio de escenario. Ellos ni siquiera eran amigos.
"¡Sí que se han vuelto cercanos!" Hinata trató de burlarse del mayor.
"Supongo que es normal" Oikawa volteó en dirección al techo con los ojos cerrados. "No puedo evitar preocuparme por Tobio"
"¡No me interesa!" Shoyo se giró, estaba listo para irse hasta que sintió un tirón por el cuello de su camisa.
"Deberías estar interesado" Iwaizumi lo miro detenidamente. "Oikawa es un idiota pero realmente esta preocupado por ustedes"
Las palabras de Hajime fueron como un susurro, apenas audible pero no pasó desapercibido por el cuervo. "¿Por qué?"
"No puedes hablar de esto con otros" La estrella se sentó en la banca, indicándole al menor que también lo hiciera. Por otro lado, Oikawa sólo se puso de cuclillas frente a ellos.
Iwaizumi le explicó que Oikawa tenía una conexión con otros entrenadores y personas importantes en los medios como en la industria, aunque eso no era una sorpresa, ya que era reconocido como uno de los mejores armadores de la prefectura. Toruu era una persona llamativa, demasiado extrovertido con la capacidad de relacionarse fácilemente con otros, de ahí su habilidad para sacar lo mejor de otros jugadores durante los partidos. En su largo camino como deportista, sabía la importancia de mantenerse en contacto con otros jugadores, por un lado estaba la amistad y también la busqueda de oportunidades, sobre todo ahora que estaba cerca de graduarse y dar un salto hacia su futuro como adulto.
"Sé que es difícil y probablemene no quieras hablar de esto" Oikawa fue directo. "Pero la investigación sobre lo que te ocurrió fue demasiado lejos"
Fue confuso para Hinata, el escuchar por parte de alguien con quien no había hablado ni tenía relación directa sobre su caso de agresión. Se sintió un poco asustado por ello, hasta que Iwaizumi le sujetó una mano con fuerza en muestra de apoyo.
"No sabemos los detalles pero ha tenido un impacto muy grande en el medio" El armador continuó. "Anunciaron el cambio en el periodo de las eliminatorias por lo mismo"
El pelirrojo sólo asintió. Él sabía de primera mano que esta situación se estaba extendiendo demasiado rápido y no era algo malo, a su parecer, era mejor que más gente estuviera involucrada para atrapar al tipo que lo asechaba.
"¿Escuchaste sobre que había un equipo involucrado?" Esta vez fue Iwaizumi quien le preguntó. El menor volvió a asentir. Hajime continuó. "Es el Shiratorizawa"
"¿Otra víctima?" Hinata preguntó despació.
"No de alguien pero sí de la situación" Oikawa le aclaró molesto. "Todo el sistema se ha vuelto más rígido"
"¿Con quién?" Shoyo se acercó despacio al mayor. Sintió de nuevo el apretón en su mano por parte de la estrella.
"Suspendieron a Ushiwaka del equipo" Oikawa desvió la mirada. "Él es un pez gordo considerando que está dentro de la sub-19 del país"
"¿Por qué hicieron eso?" El pelirrojo estaba perplejo ante las palabras del gran rey.
"Al parecer está en el ojo de algunos investigadores" El mayor suspiró molestó. "Lo interrogaron por el caso"
El rostro de Hinata se puso palido mientras ataba rápidamente los hilos de la situación. Shiratorizawa era una escuela de alto prestigio, era sumamente difícil ingresar, no bastándo únicamenete con realizar el examen de admisión. Era necesario adquirir becas junto con cartas de recomendación. "No sabemos lo que sucedió pero no pasó desapercibido para la prensa"
"Es duro pero es lo mejor para cuidar las apariencias" Iwaizumi estaba mirando molesto en dirección al suelo.
"Aunque no es lo mejor para Ushijima-san" Hinata entendía a la perfección.
La industria del deporte nunca fue fácil, las oportunidades eran casi nulas y el posicionamiento era lo más importante. El equipo de Shiratorizawa estaba conformado por una gran cantidad de jugadores fuertes. Tenían un posicionamiento respetable por mantenerse invictos durante los últimos años pero eso no implicaba que estuvieran fuera de peligro. Ushiwaka era más que importante, dentro y fuera de su equipo, su situación actual podía hacer que todo lo estable que habían logrado se derrumbara en un instante. La puerta que había logrado abrir podía cerrarse, su brillante futuro podía desaparecer, no sólo para él, sino para el resto de su equipo.
Era claro que el entrenador Washijo había usado todas sus influencias para que todo lo relacionado con su estrella se manejera de manera discreta. Comenzó sacándolo de manera temporal del equipo para mantener al canón alejado y así evitar un mayor disturbio hacia terceros, de igual forma, mostraba su compromiso con sus estudiantes. El mantenerse en silencio también permitía que la duda hacía el jugador tuviera un menor impacto, o quizás podría considerarse contraproducente, después de todo, ¿por qué mantenerlo oculto? Aún así, Ushijima era un simple adolescente, desde los ojos de su entrenador, era un niño. No merecía ser juzgado de manera injusta por otros.
"Tampoco para Tobio-kun" Oikawa escupió molesto.
"¿Qué significa eso?" Hinata lo miró confuso.
"También esta fuera" El cuervo tenía una sonrisa torcida, esperaba que el mayor riera y dijera que era una broma pero su rostro no tenía ninguna emoción en particular. "¿Realmente no lo sabías?"
"¡No! ¡Nadie me lo dijo!" Shoyo se levantó histerico del asiento, jalando sus rizos hacia atrás desesperadamente. "¡¿Por qué nadie me dijo nada?!"
Sus gritos empezaron a llamar la atención del resto del mundo. Varios de sus compañeros se acercaron preocupados por el repentino cambio de humor del cuervo.
"Hinata, ¿está todo bien?" Daichi colocó una de sus manos sobre el hombro derecho del menor, quien optó por agitarse con fuerza, haciendo que su capitán lo soltara.
"¡No me toques! ¡¿Qué ocurrió con Kageyama?!" Hinata estaba realmente molesto y preocupado por el menor. "¡¿Cuándo pensaban decirme?!"
"Hinata, baja la voz" El vicecapitán se aproximó despacio, colocándo uno de sus dedos sobre su boca.
"¡No! ¡Kageyama no está!" Las emociones de Shoyo estaban saliendo por cada uno de sus poros. El cuervo se dejó caer en el suelo. "Kageyama no está"
"Hinata, debes calmarte" Suga se arrodilló a su lado.
"¿Por qué nadie dice nada?" El cuervo no estaba llorando pero sí se sentía vacío. "¿Por qué no está?"
Había un silencio entre los jugadores. Oikawa se acercó al menor, ningúno de los otros adolescentes estaba dispuesto a hablar por miedo a herir a Shoyo pero era lo justo. Hinata merecía escuchar lo que ocurría a su alrededor. "Es sospechoso"
Esa afirmación, tan simple, que no pasaba de ser una simple suposición, tenía el suficiente peso para destruír y condenar a alguien. ¿También? Tanto Ushijima como Kageyama estaban siendo juzgados de forma injusta. Considerando que realmente eran 2 equipos los que se encontraban en una mala situación, fue por ello que los noticieros no habían dado un nombre exacto. Hinata siguió atando cabos, colocando las piezas del rompecabezas que tenía delante.
"Hay más de un agresor" Daichi habló. No estaba molesto, había un toque de miedo en su voz. "Podría ser todo un equipo, así que todos son sospechosos hasta demostrar lo contrario"
El pelirrojo vio a su alrededor, los rostros cabisbajos de sus compañeros dejaban claro que todos tenían la misma postura respecto a lo que ocurría. Notó como Nishinoya estaba abrazando a Asahi, como si quisiera protegerlo del resto. Desde un inicio, la estrella había pasado por más de un interrogatorio, y mantenía su preocupación por el parentezco físico que compartía originalmente con el hombre. "Asahi-san, ¿es igual para ti?"
"No, he podido aclarar mi situación con la ayuda de otros, así que sólo tengo una advertencia" El mayor tenía una sonrisa nerviosa. El líbero continúo con el rostro oculto en su pecho. "¡Todos creemos en ti! ¡Eres nuestra estrella!"
Hinata recordó lo molesto que había estado Yuu cuando se enteró de que la primera persona de quien habían dudado era de la estrella, quizás con él todo fue más fácil porque desde un inicio lo habían estado investigando. Desconocía la cantidad de veces que sus compañeros debieron de testificar a favor de la estrella para mantener su nombre limpio. Entonces, ¿qué era diferente ahora? ¿Por qué Ushiwaka y Kageyama estaban desaparecidos? ¿Fue por el aumento de investigadores? Aún había algo que no cuadraba.
"¿Y qué pasa con ellos?" Hinata se levantó con ayuda del armador y le sujetó los brazos con fuerza.
"Eso sólo tú lo sabes" Oikawa lo miró con simpleza. No había nada oculto detrás de sus palabras, no tenía más información sobre ello.
Daichi decidió que era suficiente por hoy, se despidieron del gran rey y de la estrella, dando por finalizado su día de entrenamiento externo. Aún así, antes de que se fueran, Oikawa se acercó al pelirrojo. "Tobio no esta bien y deberías intentar hablar con él"
Hinata sabía que Oikawa se refería a algo más profundo. Iwaizumi se acercó y jaló a Toruu por un brazo. "No lo presiones, también es su amigo, ya sabrá que hacer"
"¡No es así como debería ser!" Oikawa gritó. Cada uno de los cuervos se mantuvo en contacto el resto del fin de semana.
Nuevamente comenzó una nueva semana en clases y de nuevo, el armador del equipo estaba ausente.
"¿Estas preocupado por ese tipo con rostro molesto?" Otra voz junto al pupitre de Hinata lo sacó de su trance.
"¡An-chan! ¿Sabes algo sobre eso?" An era uno de los compañeros de clase de Shoyo. Era un poco más alto que el cuervo, con cabello castaño y lentes. Su rostro era amable a diferencia de cierto armador.
"Supongo que está enfermo, no lo he visto" El mayor le explicó.
"Está suspendido al parecer pero ni siquiera he hablado con él" Hinata parecía como un globo que se desinflaba, dejándo salir toda la alegría usual de su ser.
"¿Por qué no lo llamas?"
"¡Lo intente! ¡Tal vez bloqueó mi número!"
"¡Espero que se encuentre bien!" An se levantó de su asiento al ser llamado por otro estudiante fuera del salón. "Te veo luego Shoyo"
Hinata estaba cansado de esperar, así que decidió que lo mejor era ir directamente a la casa de su amigo. Fue extraño que su madre se opusiera ante ello pero luedo de escuchar que podría estar en un colapso por parte de su querido Sho-chan decidió que quizás no era tan mala idea ir a ver al menor.
El pelirrojo había visitado anteriormente a su amigo y la mayoría de las veces su familia estaba ausente. Fue sorpresivo encontrar a la familia completa reunida. La madre de Tobio lo recibió contenta, aunque parecía tratarlo con demasiada delicadeza, como si pudiera romperse o algo así. Hinata se sentó en la sala y por el pastillo, alcanzó a ver de reojo en el comedor, como su amigo estaba sentado comiendo, a su lado estaba su hermana y por la fuerte voz que estaba en el aire, debía ser su padre en el otro extremo de la mesa.
La señora Kageyama se acercó a Tobio y pareció decirle algo al oído. El armador se levantó de golpe de la mesa y trató de girar en dirección a las escaleras, parecía asustado. Tal vez no era buena idea de Hinata lo viera. "¡No debería estar aquí y lo sabes!"
Aquel chillido fue por parte del padre del armador. Lo hizo detenerse al instante. "No tardaré"
Kageyama caminó hacía la sala de estar, se detuvo al estar frente al pelirrojo. Abrió y cerró su boca simultáneamente sin decir nada. Hinata abrió sus brazos y fue suficiente para que el armador se aproximara a abrazarlo. Se separaron y fue gracioso ver el rostro nervioso de Tobio, con los ojos vidriosos y las mejillas sonrojadas, sabía que estaba apunto de llorar pero estaba haciendo su mayor esfuerzo por no flaquear.
Hinata lo miró detenidamente, su piel estaba pálida, su cabello despeinado y vestía una pijama a pesar de que ya era tarde. "¿Estas tomando medicamento?"
Tobio sólo asintió, aún sin decir nada. Shoyo sabía que sería difícil hacer que el armador se abriera, no tanto por la situación actual en la que estaba, sino por su ansiedad. "¿Es mi culpa?"
El menor negó con fuerza, como si tratase de eliminar cualquier consideración por parte del pelirrojo acerca de su estado actual. "¿Ya lo sabes?" Finalmente habló.
Fue el turno de Hinata de asentir. "Necesito que me expliques"
Tobio se mostró dudoso ante la demanda. "No debería…"
"¿Por qué te alejas?" El pelirrojo notó como el armador apretaba con fuerza sus rodillas. Le sujetó una mano con cuidado y entrelazó sus dedos. "No somos así"
"No debería ser así" Tobio intentó soltarlo pero se detuvo.
"Creo que…" Hinata acercó su rostro al del armador. "Quiero que sea así"
Fue un instante el que bastó para que Shoyo terminara con la distancia entre sus cuerpos. El cuervo cerró los ojos, había destellos flotándo en su cabeza. La sensación de ese simple gesto que ya habían compartido y que se había sentido mal, no parecía ser del todo incorrecto. Fue un beso rápido y simple. Algo sencillo con lo que esperaba y anhelada poder arreglar aunque fuese sólo un poco su ser.
Fue un torbellino de emociones y Hinata seguía dudando acerca de si era lo correcto, no sabía lo que sentía por Tobio. Días atrás se había encontrado odiándolo por el cambio repentino de su actitud y luego de enterarse sobre lo mal que estaba por parte de Oikawa y considerar que el mayor le estaba dando consuelo lo hizo sentir molesto. El hecho de que el resto del equipo y el propio Kageyama hayan guardado silencio sobre lo que ocurria respecto a las eliminatorias, aunque sabía que lo habían hecho por no querer preocuparlo, sólo lo hizo sentir culpable, ¿qué fue tan malo como para escucharlo?
Se separaron, Shoyo seguía sujetando la mano de su amigo, aún tenía los ojos cerrados. "Déjame ser un poco egoísta esta vez"
Al no obtener respuesta, Shoyo siguió hablando. "Ahora soy yo quien quiere quedárse"
Hinata sabía que no era una persona buena. Sabía que la situación actual en la que se encontraban era por su culpa, incluso sin quererlo. No estaba seguro de lo que estaba ocurriendo en realidad pero tal vez esta era una prueba. Hinata sabía que aquel monstruo sin rostro tenía la capacidad de acabar con su vida. Kageyama lo mantenía a flote. No importaba donde, sabía que el armador estaría ahí. Como en los partidos, independientemente del sitio a donde decidiera saltar, siempre habría un balón frente a él. Tobio se encargaría de hacer llegar el balón y de conectar las jugadas. Tobio era el estratega, Shoyo tenía libertad de atacar.
Desde la noche en que fue abusado y agredido sexualmente, había estado asustado.
Tenía miedo del mundo exterior.
Tenía miedo de otros.
Pero sobre todo, tenía miedo de sí mismo.
Sólo esperaba poder ser lo suficientemente fuerte para soportar lo que se aproximaba. Vió los labios del armador abrirse ligeramente. Notó la angustia y el terror en el rostro de Tobio.
Hinata era consciente de la fuerza de las palabras. Pensó en todo el ruido que había hecho últimamente. Como todos parecían incitarlo a que gritara. Fuerte y claro para que pudiera transmitir lo que quisiera expresar. Por lo que nunca esperó que alguien tan cercano hubiese sido tratado de forma distinta cuando estaban viviendo y compartiendo una situación tan complicada.
Tobio lo miró, no estaba molesto pero sí estaba preocupado. Estaba asustado, no sólo por el pelirrojo, sino por sí mismo.
No me creyeron.
Continuara.
Capítulo 8. Extraño.
¡Llegamos al final del capítulo! Me gusta pero me asusta. En fin, ¡nos leemos pronto! ¡Te mando un abrazo!
