"Solo falta un poco más"


Observo un momento su reflejo, soltó un suave suspiro antes de abrir la llave y echarse un poco de agua en toda la cara, necesitaba quitarse la tierra y suciedad que tenía su rostro.

A veces no comprende su suerte, es decir, sabe que siempre y sin importar el lugar o el momento se terminara tropezando hasta con el mismo aire.

Pero esta vez… Tropezarse con botes de pintura en una clase de arte que fue tomada en el patio. Definitivamente no fue su día.

"Sabes que te están utilizando para quedar bien con tu hermano…" El sarcástico y un poco hiriente comentario del demonio resonó en la habitación en la cual estaba, es decir, en el baño de la escuela.

Aun no comprende porque le sigue lastimando esas palabras.

Acaso… ¿No confiaba suficiente en sus amigos…? ¿Reborn tenía razón…?

Soltó un suspiro dramático antes de hundir su cara en un trozo de papel, no tiene caso pensar en eso, o mejor dicho, no tiene ningún sentido hacerle caso a lo que dice un demonio.

Un demonio que lo ha estado acompañado los últimos meses y que casi le hace cuestionar su cordura…

¿Y si es así? ¿Y si Reborn solo es producto de su imaginación?

Eso significa que si lo ignora lo suficiente va a dejar de ver aquella sombra acechándolo y eventualmente volverá a ser "normal", ¿verdad?

"Aun que finjas demencia, al final me llevare tu alma…" Soltó su típica frase.

Reborn pasó sus dedos lentamente por la columna del castaño. Este de inmediato se estremeció, ya sabía que era el demonio jugándole una tonta broma, pero aún no se podía y se negaba acostumbrar aquel viento helado que recorre su espalda en diversas ocasiones del día.

—Sí, sí, lo que digas… —Murmuro unos segundos más tarde, quizás si habla con los chicos sobre su hermano finalmente obtenga respuestas y de esa manera conseguirá que Reborn guarde sus comentarios altamente innecesarios.

Sin muchas ganas salió del baño, miro a todos lados antes de dirigirse a las escaleras, pues todavía tenía que regresar a sus clases.

Ah, esto ya me está cansando… Murmuro una voz a la lejanía, su tono era de evidente molestia.

Aquella voz ocasiono que se detuviera de inmediato, y se terminara escondiendo detrás del muro que daba a las escaleras.

No comprendía porque lo hizo, no tiene motivo alguno para ocultarse y espiar a sus amigos.

A mí también… Takeshi respondió un poco nervioso. Aunque no podía verlo podía jurar que se estaba rascando la cabeza—. Pero es necesario…

Tch… —Hayato se quejó—. Es una molestia…

No comprendía porque hablaban tan bajo. Acaso… ¿Se estaban quejando sobre él? ¿Era una solo una molestia…?

"Te lo dije…" El desinteresado comentario del demonio resonó en su mente.

Sus ojos comenzaron arder y un pequeño nudo se formó en su garganta. No entiende porque se siente tan triste, es decir, ni siquiera sabe si en verdad están hablando de él, ¿verdad…?

Quizás si hubiera tenido el valor necesario para enfrentarlos en ese momento, lo que le preparaba el futuro no hubiera pasado…

Pero ya no se puede arrepentir…

—Herbívoro, regresa a tus clases.

Una nueva voz de completa molestia ocasiono que soltara un grito de horror. Observo unos segundos el reloj del pasillo, todavía no era la hora en que Hibari da sus recorridos.

De inmediato se comenzaron a escuchar pasos alterados, obviamente provenían de sus mejores amigos.

—¿¡Tsuna te encuentras bien!? —Takeshi grito preocupado al momento en que termino de subir las escaleras.

—¿¡Quién te hizo daño!? —Fue el turno de Hayato de llamar la atención tanto de Sawada como de Hibari.

Hayato y Takeshi esperaban encontrar a un Tsunayoshi en el suelo, suplicando ayuda en silencio, pero en cambio solo terminaron encontrándose dolor y traición en aquella mirada chocolate. Ambos se congelaron, aquella mirada no era para Hibari, era únicamente para ellos…

Ninguno entendía la razón detrás del dolor del castaño.

—¿Tsuna…? —La preocupada voz de Gokudera retumbo en los oídos de Sawada.

"Ellos no son de confianza, solo confía en mi…" Podía sentir como una mano se posaba en su hombro al igual que unos fríos labios besaban su mejilla. "Solo están jugando contigo…"

Hayato lentamente extendió su mano para sujetarlo y llevarlo de regreso con los demás. Sin embargo, solo recibió un manotazo y una mueca de desagrado proveniente del castaño.

—¿Tsunayoshi…? —Takeshi no podía creer lo que acaba de suceder, nunca pensó que Sawada reaccionaria así ante ellos, es decir, jamás lo han lastimado.

Todo fue lento, el castaño abrió lentamente su boca para decir algo, sin embargo, un golpe en su nuca le hizo perder el conocimiento.

Takeshi le agradece internamente a Hayato de haber reaccionado a tiempo, pues alcanzo a sujetar a Tsuna antes de que besara el suelo.

—Regresen a su clase, herbívoros. —El duro comentario proveniente del prefecto les ocasiono un pequeño escalofrió. De inmediato asintieron, no necesitaban problemas con el hermano menor de Alaude.

Takeshi soltó un suspiro de alivio al ver que dio media vuelta, finalmente se marcharía y los dejaría en paz.

—Hay que llevarlo a la enfermería… —Propuso en un susurro Gokudera, no quería que un mal golpe en la cabeza lo dejara con secuelas en el futuro, pero principalmente lo quería llevar para que descansara.

—Nunca lo dejen solo… —Aconsejo con un ceño fruncido Kyoya.

Ninguno de los dos pudo decir algo más, pues ya se había marchado.

Eso fue inesperado, no comprendían por qué tan de repente fue buena persona. Claramente noqueo al castaño para que lo que fuese a decir no les doliera…

Algo extraño le estaba pasando al demonio de Namimori.


Dejo que sus pies colgaran de aquel columpio en el que se encontraba, sus amigos se encontraban nuevamente discutiendo sobre algún tema que no conoce.

Soltó un suave suspiro, ya se cansó de eso, el también quiere ser parte de algo—. Entonces, ¿qué planean hacer estas vacaciones de primavera…? —Soltó aquella pregunta que estuvo rondando su mente desde que salieron del colegio.

Una pequeña parte de su ser le exigía que los enfrentara, deseaba respuestas sobre aquel fragmento de conversación que escucho por accidente, pero el resto no estaba de acuerdo con eso, si les exige respuesta probablemente lo terminen dejando solo de nuevo y no le gusta eso, la soledad le hace daño.

Además, el hecho de como trato a Hayato… No le da mucho derecho a exigir respuestas.

Takeshi medito un momento aquella pregunta, la emoción comenzó a crecer en su ser, estaba complacido de que Tsuna finalmente iniciara las conversaciones.

—Aún no sabemos, tal vez deberíamos visitar algunos lugares juntos. —Propuso con inocencia el más alto de todos.

Hayato soltó un gran suspiro de fastidio antes de golpear en la nuca a su amigo—. Idiota, vamos a regresar a Italia a visitar a nuestras familias…

Eso fue nuevo, sabe que no debería de sentirse enojado, pero aun así lo está, siente como una daga apuñala su corazón ante la idea de que sus amigos se planeaban marchar y no le iban a decir nada.

—¿Cuándo regresaran…? —No entiende porque su voz sale tan débil. No debería, no tiene derecho a estar triste. Sus dedos se aferraron aquellas cadenas del columpio.

—Supongo que unos días antes de que acaben las vacaciones… —Respondió pensativo Hayato—. Cuando regresemos deberíamos de ir algún sitio.

—¡Si! ¿Qué piensas Tsuna? —Takeshi observo unos momentos a su amigo que de manera lenta se movía en aquel columpio.

Tsunayoshi asintió. Siente que si habla su voz va a salir entrecortada y no lo desea.

—¡Ya sé! —El repentino grito de Gokudera ocasiono que ambos lo observaran con cierta intriga—. ¿Por qué no vienes con nosotros? Apuesto que Ieyasu estará más que feliz de verte. Siempre estaba hablando de lo mucho que te extraña.

Yamamoto tarareo un momento, una pequeña sonrisa floreció en su rostro—. Si, sería fantástico pasar las vacaciones en Italia juntos.

"Si él te extrañara tanto, él tendría que ser quien haga el viaje para verte…" Otro duro y a la vez tan verdadero comentario de Reborn resonó en su mente. "Además, de seguro quieren quedar bien con el…"

Tsunayoshi inconscientemente asintió ante aquellas palabras.

—Entonces hay que hablar con la madre del décimo para que dé permiso… —Gokudera medito unos instantes con una pequeña sonrisa—. Ah, pero también necesitas pasaporte… —Se perdió en sus propios pensamientos.

El castaño lentamente se colocó de pie de aquel columpio y recogió su mochila.

—Me tengo que ir… —Murmuro, espero que sus amigos respondieran o dijeran algo, pero otra vez se encontró con que ellos estaban discutiendo—. Adiós… —Otra vez hablo bajo.

Y sin muchas ganas salió de aquel parque, no se molestó en mirar a sus amigos otra vez, los vería otra vez el lunes… Además puede aprovechar ese fin de semana para enfriar su mente para ser capaz de ignorar los hirientes comentarios de su demonio.

Pero ese fue su último día de clases.


NOTA:

Perdón si el capítulo fue algo corto, el próximo sera mas largo!
¡Se agradecen todos los comentarios y criticas positivas!