Naruto pertenece a Masashi Kishimoto.
Dragon Ball pertenece a Akira Toriyama.
Plan cinco inmortales de Zamasu.
44: Nuestra Justicia Divina.
Zamara, Zarina, Zara, Goki y Naruto, abandonaron el planeta Tierra y viajaron lejos de ese Sistema Solar. Viajaron tan lejos, como les fue posible.
Y luego de lo que se sintieron como seis semanas, llegaron a un Sistema Solar, acercándose a un planeta en medio de una guerra mundial y bastante curiosa: Por un lado, había hombres y mujeres de piel amarilla y cabellos azules.
Del otro lado, una raza solo de hombres altos, cabezas que solo tenían cabello negro en una franja de la cabeza, músculos y de piel color hueso.
Realizando un veloz barrido al planeta, resultó que los de piel amarilla y cabellos azules, eran la raza autóctona del planeta. Cuando estaban decididos a desterrar a los de cabello negro y piel color hueso, siguiendo su instinto, Zarina recorrió el planeta, en busca de información y la otorgó a sus compañeros: Los Fomojin (la raza autóctona, conquistaron su propio planeta, con un arma mística que fue otorgada a la facción y civilizaciones occidentales, las cuales se unieron bajo una misma bandera y eliminaron todo rastro y vestigio de las civilizaciones orientales.
Los Ketenjin (los de piel color hueso y cabello negro), sabían sobre el arma mística, la cual no solo era un cañón de energía Ki, sino que gracias al planeta Keten, descubrieron que el arma requería de seis sacrificios, para actuar. Y ellos fueron al planeta e iniciaron la guerra, para destruir el arma, antes de que los Fomojin descubrieran como usar la energía emitida por el arma, para formar una energía, que les permita abandonar el planeta y conquistar la galaxia.
Cuando los dioses ya se habían decidido por apoyar a los Ketenjin, un trozo de edificio los golpeó, pero rápidamente Zara salió de entre los escombros, encontrándose con un Fomojin muy musculoso, el cual no dudó en atacarlos.
Goki se elevó en el aire, lejos de las garras del Fomojin, solo para que un Ketenjin se lanzara sobre su espalda, capturándola con sus garras y sin dejarla ir. — ¡Suéltame! —Goki liberó una técnica de Ki invisible, que mandó a volar al Ketenjin.
Un cañón Fomojin de gran tamaño, apuntó a ellos. Zara sonrió, llevó los brazos a cada lado de su torso, manteniendo los bíceps pegados al torso y los antebrazos y manos, hacía afuera. Detrás de su cabeza, se formó el halo de Ki. — ¡Zettai no Ikazuchi! (Rayo de Absolución) —el halo tomó la forma de un ave y desde las alas, disparó relámpagos, destruyendo el cañón.
Una pareja Ketenjin se arrojó contra Naruto. Uno por la izquierda y otro por la derecha, pero cuando llegaron a estar prácticamente encima de él, este se rodeó de viento, proveniente del Fūton y el tornado resultante, los cortó, provocando heridas sangrantes, haciéndolos caer al suelo.
Goki viajaba por todo el planeta, con su Súper Saiyajin Dios Rosé III, a máxima velocidad, usando su cuchilla de Ki, para cortar todas las armas, que fueran siquiera similares a ese cañón, que los Fomojin dispararon contra Zara.
Zara, gracias a la información que Zamara tenía para ella, abandonó el planeta Fomo y viajó en busca del planeta Keten. Al encontrarlo, Zara vio más de lo mismo que en el planeta de los Fomojin: una guerra interna, con tal de adquirir más territorio, irrespeto hacía la naturaleza y fauna del planeta. Y sin mediar palabra, solo se concentró y extendió su brazo derecho, mientras pensaba en destruir y en nada más, formando una esfera de Hakai cada vez más y más grande, hasta que fue lo bastante grande, como para (casi literalmente) devorar el planeta al completo y eso fue lo que hizo la esfera, solo Zara quedó intacta, incluso en el interior de la esfera Hakai, hasta que esta se disipó. Con eso, regresó al planeta Keten.
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De vuelta en Fomo. Naruto realizó sellos de manos. — ¡Fūton: Harikēn Ryū no Jutsu! (E. Viento: Jutsu Dragón Huracanado) —Abrió su boca, casi como si fuera Orochimaru, sacando la espada Kusanagi. Pero de su boca, surgió su aliento, el cual tomó forma de viento y luego, forma de un dragón blanco, que fue contra las armas de los Fomojin, quienes todavía no sabían, de la actual destrucción de su planeta.
— ¡Kami no Tettsui! (Martillo Divino) —Zara sorprendió a un grupo de Fomojin, lanzándoles un puñetazo morado y matándolos (casi literalmente) de un único golpe. Pues habían estado concentrando su fuego sobre Goki, la cual, para su propia diversión, solo atrapaba las balas que le disparaban, desde ametralladoras.
Goki no pudo evitar, la risa casi incontrolable que surgió de sus labios. —Gracias por eso, Zara. Pero no era necesario —aseguró, sonriendo malvadamente y dejando caer las balas.
Zamara y Zarina se colocaron una al lado de la otra y viajaron hasta la base militar más grande. Se miraron y sonrieron, creyendo que usarían la misma técnica, apuntaron hacía la gente. — ¡Shinretsuha/Shinretsufuya! (Divisor de Dioses/Flecha Celestial) —cada una, arrojó una esfera de Ki y destruyeron la base, al completo. Se miraron la una a la otra y comenzaron a reírse, como si estuvieran en un día de campo.
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Al final, los Ketenjin ganaron la guerra, pero con una advertencia aterradora de las diosas y el dios de ese universo: otra guerra así de devastadora y serian destruidos, con la misma facilidad con la que cayeron sus enemigos.
