Pues es 7/7 y la tradición continua. Honestamente, no pensé que podría actualizar nada este año, pero lo logree de alguna forma. Como algunos ya saben por mi Instagram, estoy trabajando en publicar novelas de mi autoría, eso consume muchísimo tiempo, sin contar el trabajo que financia todo. Me disculpo por la tardanza, pero no me es posible actualizar como me gustaría, pero con Dios y salud, seguiré actualizando como pueda. Muchas gracias por la comprensión, espero poder seguir cumpliendo más años con ustedes por aquí y que, cuando mis novelas salgan, puedan disfrutarlos tanto como los fics. Un abrazo.


NARUTO y sus personajes NO ME PERTENECEN. Solo hago esto por diversión y para su entretenimiento.


Habían pasado unos días desde que volvieron a la tranquilidad de Konoha. Todo el asunto del secuestro se hizo público, originando una cumbre de emergencia para revisar los protocolos de seguridad de cada aldea. Si fue tan sencillo para el enemigo, ingresar a una de las aldeas más seguras y secuestrar a uno de los perfiles más importantes de la Alianza, cambios tenían que hacerse, al menos iniciar el diálogo en cuanto a lo ocurrido. Por eso, Shikamaru, contradiciendo por obligación sus nuevas resoluciones, tenía tres días fuera de su hogar.

El patriarca de los Nara no estuvo contento de que el trabajo lo alejara nuevamente de su familia. Aún se encontraba sensible por todo lo acontecido y lo único que quería era estar con su esposa e hijos, procesando todo lo que pasaron en cuestión de días. Especialmente, con Temari y Shikari todavía en el hospital. La madre, para tratar todo el daño interno a profundidad y restablecer su sistema a lo que era antes de todo el tema del jutsu prohibido; la hija para verificar que su red de chakra no hubiese sufrido alteraciones por la batalla campal que se libró en el cuerpo de su madre mientras ella estaba aún en el vientre. Como todos los exámenes salieron con resultados satisfactorios, madre e hija volverían a casa el día siguiente.

Shikamaru pasaría aquella última noche con ellas. Visitó su hogar brevemente para asearse y descansar unos momentos antes de dirigirse al lugar. Cuando el recinto se abrió paso en su visión, el sol ya se estaba ocultando. Caminó los pasillos conocidos en silencio, cargando el bulto que su madre le había entregado para sus otras dos mujeres favoritas. Encontró la puerta entreabierta, acompañada de la voz de Temari en un tono conciliador. Asomó la cabeza para ver en el interior y sonrió enternecido al verlas. Por la escena, intuyó que Shikari estuvo llorando previo a su llegada y su esposa se encontraba devolviéndole la tranquilidad. La madre se paseaba de un lado a otro con la pequeña en brazos, observándola. Shikari devolviéndole el gesto con sus inocentes ojos heredados. Ante la escena, volvió a pensar en el pasado, nunca pudo entender cómo existieron personas que pusieron en duda su capacidad de ser madre.

No creemos que sea la mujer idónea para ser la señora Nara.

Bien. Lo bueno es que eso lo decido yo y no ustedes. – fue la sencilla respuesta de Shikamaru ante el consejo de su clan. Los ancianos siempre tuvieron esa mala costumbre de entrometerse en asuntos personales que no les incumbía. Si se quería casar con Temari, lo haría. La conocía, la amaba y era la única mujer calificada en el mundo para ser su esposa.

Hablamos en serio, joven.

Yo también. – respondió en automático. – Conocen a Temari, su puesto, su posición y lo importante que es para la Alianza. Es un excelente partido para un hombre como yo.

También sabemos que es conocida como la kunoichi más aterradora y mortífera.

¿Y? – la expresión de los presentes fue un poema ante lo poco importante que parecía ese detalle para el joven Nara.

¿Cree que es una etiqueta apropiada para la madre de sus hijos?

No me vengan con el moralismo barato. Todo shinobi ha tenido que enfrentarse hasta la muerte con alguien. El hecho de que ella es 'la más' solo demuestra lo bien que hace su trabajo. Además, es su título laboral, no tiene nada que ver con lo personal. Será la mejor de las madres para nuestros hijos.

Pero…

No hay 'peros'. Está decidido. – se levantó de su lugar y sin prestar atención a los reclamos de los ancianos, abandonó el lugar. En el momento que llegó a la calle principal, encontró a la causante de la conversación anterior.

Vago, tardaste demasiado. ¿Todo en orden? – asintió con una sonrisa amable. No le creyó del todo, pero decidió no presionar por el momento.

De acuerdo. Pasé por algunas cosas al mercado. – dijo enseñando las bolsas que traía consigo. – No sé si te parece que tengamos una cena en casa. Me apetece cocinar. – asintió de inmediato extendiendo su mano para que la tomara.

Me parece perfecto.

Agradecido de la imagen frente a él, decidió entrar en los aposentos temporales. Al principio, Temari no notó su presencia, lo que el hombre aprovechó para dejar las cosas a un lado. Cuando la rubia por fin lo registró, le sonrió.

–No quería interrumpir el momento.

–Podrías ser parte de él. – Shikamaru se acercó a ambas, abrazándola como saludo. – Shikari dirigió su vista al padre. – Hola, Kari. Papá te extrañó.

–Ella también extrañó a papá. – Temari le extendió a la pequeña; por instinto, la acomodó en brazos. – ¿Cómo estuvo la cumbre?

–Interesante. Ahora les preocupan las cosas que Naruto, tus hermanos y yo llevamos declarando por años como riesgo.

–Siempre quieren hablar luego de que pasa el hecho. ¿No conocen el término 'prevención'?

–Es un caso perdido. Se estableció un programa donde cada aldea debe entregar su plan de seguridad para verificar las brechas y armar uno en conjunto, sin el pretexto de ciertas aldeas de que debe ser personalizado por sus requerimientos. Si las aldeas aledañas a la guarida de esos indeseables hubiesen tenido nuestro sistema, lo hubiesen identificado de inmediato– la molestia se hizo presente en su interior. – Era una situación totalmente evitable.

–Ya no vale la pena martirizarse. Lo importante es que habrá un cambio. – suspiró, tratando de tranquilizarse ante el comentario. – Estamos aquí y mañana estaremos en casa.

–Gracias al cielo. – No podía esperar más tiempo para poder oficialmente ser una familia de cuatro bajo el mismo techo. El primer paso era llegar a la aldea, ahora era que llegaran a su hogar con la nueva premisa que el casi perderlo todo, les entregó. Esa nueva oportunidad no sería desaprovechada.


Shikadai y Yoshino pasaron toda la mañana preparando la casa para la nueva integrante. Mientras la matriarca cocinaba un festín para los padres y organizaba toda fórmula y alimento de bebé en su lugar, Shikadai limpiaba la casa para que se asemejara a un hospital en cuanto a los niveles de limpieza, sacando cada vestigio de polvo u otra sustancia que pudiese afectar a la recién llegada. Shikadai visitó el hospital, con la finalidad de conocer más a fondo a su hermana. El joven Nara se sentía responsable de ejecutar su trabajo como hermano mayor a la perfección. Nadie se lo había pedido, mucho menos se lo habían exigido, pero él sentía que era algo inherente ante lo que conllevaba la nueva vida en su familia.

Creció. – Fue lo primero que dijo cuando la vio en la cuna de la habitación de hospital. – ¿Cómo es posible? –Temari ríe ante la ocurrencia

No hay mucha diferencia, es tu imaginación. Tal vez, ganó un poco de peso por la leche materna. – el niño se quedó observando a la bebé que hacía los movimientos típicos de esa etapa. – ¿Quieres sostenerla? Para que sigas acostumbrándote. – no respondió. Se dedicó a tomarla en brazos como sus padres le habían enseñada. Shikari cooperaba todo el tiempo. Nunca había llorado estando en los brazos de su hermano.

¿Le toca dormir o algo más que pueda hacer por ella?

Su siesta se acerca. Puedes pasear por la habitación mientras la meces suavemente. – eso era una orden, su primera misión importante y quería hacerla bien. Llevando a cabo al pie de la letra, comenzó con el proceso. Agregó su propio toque, hablándole suavemente mientras la mecía. Le tomó veinte minutos, pero por fin, vio cómo sus ojos se cerraban. Para asegurarse, siguió con el proceso unos cinco minutos más antes de volverla a la cuna y taparla parcialmente con su cobija. – Lo hiciste genial, Dai. Eres natural. – Sintió el orgullo recorrerlo. Se sentía bien poder ser de ayuda en la nueva dinámica familiar.

Escuchó la puerta principal abrirse. De inmediato, las voces de sus padres se hicieron presente, la de su abuela se unió poco después. Rápidamente, se dirigió al lugar de los acontecimientos. La abuela Yoshi sostenía a Shikari. Sus padres estaban uno al lado de otro, Shikamaru abrazando a Temari por la cintura. Al notar su presencia, la madre le sonrió a su hijo.

–Estamos en casa, Dai. – Fue la respuesta que provocó paz en el joven Nara.


Estoy muy orgullosa de ti, Temari. – la joven madre no cuestionó el espacio donde estaba ni la infinidad blanca que le rodeaba. Esto había pasado antes cuando Shikadai nació. Giró en sus talones para encontrar la misma escena de años atrás, solo que está vez, su madre sostenía a la pequeña Shikari. Karura sonreía con ternura mientras le hacía mimos a su nieta. La primera vez que vivió esta visión, la señora Nara cayó presa del impacto que esto suponía. Ver a su madre sosteniendo a Shikadai fue un acontecimiento que no creyó necesitar presenciar. En esta ocasión, sentía la plenitud, estaba más tranquila. Se acercó a su madre e hija. – Es idéntica a ti cuando naciste.

Eso me han comentado. – levantó la vista y le sonrió a su hija. – Me encantaría que estuvieses con nosotras.

Siempre lo estoy y prometo seguir estando. – respondió mientras le abrazaba. – Solo quiero que recuerdes que te amo y que eres la mejor madre de todas. Me enorgullece.

Abrió los ojos nueva vez en su realidad, con una sonrisa en el rostro. Esos momentos subconscientes con su madre eran un consuelo para ella. Que "conociera" a sus hijos y le dijera cuanto le amaba. Otras veces, sólo eran ellas conversando como si nada, en esas conversaciones que le encantaría tener en el presente. Esas que tenía con Yoshino y le hacían sentirse querida y comprendida. Sabía que era parte de una familia a la que amaba y esto solo era el complemento. Hablando de familia, giró hacia su marido o al lugar donde se suponía que debería estar dormido. Observó el reloj, eran las 2 30 de la mañana, Shikamaru debería estar en el quinto sueño.


–¿No dormirás más, Kari? – la voz de su esposo a través del monitor del bebé le hizo sonreír. Había pasado un mes desde que le dieron el alta del hospital. La dinámica fue la que esperaron con un recién nacido que poseía la caótica energía de Temari. Shikamaru podría ser un vago, pero cuando se trataba de sus seres queridos, era lo más diligente que se podría encontrar. Recordaba una ocasión cuando Shikadai enfermó. Creo que fue la mayor cantidad de tiempo que duró sin dormir en su vida. Aun así, no cambiaría nada.

Las misiones son parte importante de su esencia, pero son superadas por su hijo sin dudarlo. Por eso, contaba los minutos para volver a ver a su pequeño Dai Aun así, no cambiaría nada

. Se había estado acostumbrando a la separación, después de todo, Shikadai ya tenía cinco años. Aun así, no quería perderse mucho de su vida. Quería brindarle la experiencia maternal que a ella le faltó. Con aquello en mente, se dirigió directamente a la residencia Nara donde para su sorpresa, no encontró a nadie esperándola. Era media mañana de sábado, no era una celebridad, pero al menos esperaba algún recibimiento decente luego de estar fuera por días. Ante la tranquilidad del lugar, era muy probable que su par de vagos estuvieran dormidos. Se dirigió a la habitación principal, pero no encontró a Shikamaru. Extrañada, fue en busca de su hijo. No esperó encontrar a su esposo también. El lugar parecía una zona de desastre. Pañuelos, platos, vasos y medicinas esparcidos por doquier. Su hijo dormía en su cama mientras Shikamaru estaba en un futón al a su lado y por las cosas que veía a su alrededor, no fue armado de manera improvisada. Se arrodilló frente a su esposo.

Shika. – lo movió levemente, despertándolo.

Oh Tema, bienvenida. ¿Es tan tarde? Perdón, queríamos…

Está bien, ¿qué está pasando? – suspiró.

Shikadai enfermó hace unos días. Sakura dice que es algo estacionario, pero no le he quitado el ojo de encima por la fiebre y los vómitos. Ya está mejor que el primer día…créeme. – Temari levantó la vista hacia Dai, se reincorporó y tomó su temperatura.

Al menos no tiene fiebre. – declaró, sonriéndole a su esposo. –Veo que acampaste aquí.

Dos noches seguidas. Nunca pensé que sería capaz de saltar tantas horas de sueño. – La kunoichi sonrió enternecida. No pudo elegir un mejor padre para su hijo.

–Vete a dormir, tienes que ir con el Hokage a primera hora. – escuchar la voz de Dai a través del monitor hizo que frunciera el ceño y se pusiera de pie. Era suficientemente malo que no esté atendiendo a su hija, que su hijo esté alli en vez de ella, era imperdonable. En cuestión de segundos, se encontraba con su familia.

– ¿Qué hacen aquí? ¿Se ha quejado? – ambos Nara observaron a la rubia de pie en la puerta.

–Lloró hace unos quince minutos, pero ya lo tenemos cubierto. Solo que no quiere dormir.

–Y como otou-san tiene una reunión importante, me ofrecí a quedarme con ella.

–Tú tienes que reportarte con tu equipo en la mañana. – rebatió Temari.

–Sí, pero quiero ayudar.

Debería enojarse con ellos ante lo que han hecho, pero para ella, esa era la escena más satisfactoria de todas. Sus dos hombres cuidando a la pequeña princesa, a pesar de sus responsabilidades, sin contar que lo hicieron para no molestarla y dejarla dormir, sabiendo que gran parte del día, Temari era la cuidadora principal. Negando con la cabeza, con una sonrisa en el rostro, se acercó a ellos.

–Tienes a toda la familia despierta para cuidar de ti. Fíjate que despertar a este par de vagos…–dijo mientras acariciaba la mejilla de su hija. – En serio, vayan a dormir, me encargo.

–Podemos esperar unos minutos más, Tema.

–Pero…

–Estaremos bien. Siendo honestos, dormimos de más la gran parte del tiempo.

Temari era consciente de que no era una buena idea, pero no tenía las energías para reprenderlos por algo que le enterneció. Era consciente que no todo era color de rosas y necesitarían tiempo y posiblemente ayuda profesional para terminar de procesar todo lo ocurrido en ese viaje, especialmente Shikadai, en quien identificó varios rasgos de estrés post-traumático característicos de la situación. Aun así, no puede quejarse al estar los cuatro sanos y salvos. Sin más remedio, tomó a su hija de brazos de su esposo, ellos se sentaron en el suelo frente a ella. Agradeció a la vida la bendición que vivía y esperaba que su familia se fortaleciera a través de las experiencias. Rogaba a todos los cielos poder vivir muchos años más para, junto a su Shikamaru, poder ver las personas en que sus hijos se convertirán.


¡Hola, chicos! Por aquí para continuar la tradición de cumpleaños. No he tenido tiempo de responder a sus reviews como acostumbro, pero quiero agradecerle a Coeli Nara y TsukihimePrincess. Gracias por los reviews; los leí y me ayudaron bastante, aunque no lo crean. Espero que esta actualización les gustes y que no se me haya escapado algo, pues solo pude revisar una vez.

Cuídense,

Bye!