Por favor lean las notas de abajo que hay preguntas
Les deseo a todos un feliz año nuevo.
La persona que había pedido para leer no era otro que Cody, el novio de Petunia.
-¿Puedo? - volvió a preguntar el muchacho.
-Claro, Cody- respondió Harry P sonriéndole.
Albus D le envió con magia el nuevo libro que tenía en su tapa dos siluetas montadas en un animal con alas yendo hacia un cielo estrellado.
Cody carraspeó y dijo:
-Harry Potter y el prisionero de Azkaban
Muchos miraron a Sirius Black porque era obvio que este libro se trataría de él. Mientras la mayoría miraban al ojigris, Cody abrió el libro y dijo: Capítulo. Lechuzas mensajeras
Era de Harry Potter, en muchos sentidos, un muchacho diferente. Por un lado, las vacaciones de verano le gustaban menos que cualquier otra época del año; y por otro, deseaba de verdad hacer los deberes, pero tenía que hacerlos a escondidas, muy entrada la noche.
-¡Harry! Tendrías que haber avisado y explicación a los profesores- dijo Dorea un poco sorprendida.
-Hace mal read así- agregó Elizabeth enternecida porque Harry quisiera hacer los deberes pero ofendida por la forma en que tenía que hacerlos.
Cody estaba de acuerdo con las dos mujeres y continuó al ver que nadie decía nada más.
Y además, Harry Potter era un mago.
Era casi medianoche y estaba tumbado en la cama, boca abajo, tapado con las mantas hasta la cabeza, como en una tienda de campaña. En una mano tenía la linterna y, abierto sobre la almohada, había un libro grande, encuadernado en piel (Historia de la Magia, de Adalbert Waffling). Harry recorría la página con la punta de su pluma de águila,con el entrecejo fruncido, buscando algo que le sirviera para su redacción sobre «La inutilidad de la quema de brujas en el siglo XIV». (Tema tonto y desagradable para un ensayo pensó Peter.)
En la Edad Media, los no magos (comúnmente denominados muggles) sentían hacia la magia un especial temor, pero no eran muy duchos en reconocerla. (Lo eran, solo que dependían del lugar pensó Remus.) (1) En las raras ocasiones en que capturaban a un auténtico brujo o bruja, la quema carecía en absoluto de efecto. La bruja o el brujo realizaba un sencillo encantamiento para enfriar las llamas y luego fingía que se retorcía de dolor mientras disfrutaba del suave cosquilleo. A Wendelin (Idiota, esa mujer es una boba pensó Hermione.) la Hechicera le gustaba tanto ser quemada que se dejó capturar no menos de cuarenta y siete veces con distintos aspectos.
Harry se puso la pluma entre los dientes y buscó bajo la almohada el tintero y un rollo de pergamino. Lentamente y con mucho cuidado, destapó el tintero, mojó la pluma y comenzó a escribir, deteniéndose a escuchar de vez en cuando, porque si alguno de los Dursley, al pasar hacia el baño, oía el rasgar de la pluma, lo más probable era que lo encerraran bajo llave hasta el final del verano en el armario que había debajo de las escaleras.
-La verdad que tu tío es un exagerado- dijo Reg.
-¿Cómo hiciste tus deberes?- preguntó McGonagall sorprendida y curiosa.
-Ya lo dice- dijo Harry mirando al lector.
Cody entendió que quería que siguiera con la lectura y lo hizo.
La familia Dursley, que vivía en el número 4 de Privet Drive, era el motivo de que Harry no pudiera tener nunca vacaciones de verano. Tío Vernon, tía Petunia y su hijo Dudley eran los únicos parientes vivos que tenía Harry
-Debe haber sido horrible- dijo Lavander triste.
-Yo me sentiría espantosa si encerraran mis cosas- agregó Hannah.
-Las dos tienen razón, pero de ahora en más Harry va a vivir mejor- dijo Cody y siguió con la lectura.
Eran muggles, y su actitud hacia la magia era muy medieval. En casa de los Dursley nunca se mencionaba a los difuntos padres de Harry; que habían sido brujos. (-Ahora ya sé que no- murmuró Harry P a Caro. Ella le sonrió.) Durante años, tía Petunia y tío Vernon habían albergado la esperanza de extirpar lo que Harry tenía de mago, teniéndolo bien sujeto. Les irritaba no haberlo logrado y vivían con el temor de que alguien pudiera descubrir que Harry había pasado la mayor parte de los últimos dos años en el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Lo único que podían hacer los Dursley aquellos días era guardar bajo llave los libros de hechizos, la varita mágica, el caldero y la escoba al inicio de las vacaciones de verano, y prohibirle que hablara con los vecinos. (No sabe nada de sus padres más que sus defectos, debe ser horrible para mi amigo pensó Ron.)
Para Harry había representado un grave problema que le quitaran los libros, porque los profesores de Hogwarts le habían puesto muchos deberes para el verano. Uno de los trabajos menos agradables, sobre pociones para encoger; era para el profesor menos estimado por Harry, Snape, que estaría encantado de tener una excusa para castigar a Harry durante un mes. (Me conoce muy bien pensó Snape.) Así que, durante la primera semana de vacaciones, Harry aprovechó la oportunidad: mientras tío Vernon, tía Petunia y Dudley estaban en el jardín admirando el nuevo coche de la empresa de tío Vernon (en voz muy alta, para que el vecindario se enterara), Harry fue a la planta baja, forzó la cerradura del armario de debajo de las escaleras, cogió algunos libros y los escondió en su habitación.
-Así que así pudiste tener tus cosas para hacer los deberes- dijo McGonagall.
-Exacto- afirmó Harry.
Cody siguió mientras Salazar pensaba Chico astuto.
Mientras no dejara manchas de tinta en las sábanas, los Dursley no tendrían por qué enterarse de que aprovechaba las noches para estudiar magia. (Me hubiera matado si se hubiera enterado pensó Harry con un escalofrío.)
Harry no quería problemas con sus tíos y menos en aquellos momentos, porque estaban enfadados con él, y todo porque cuando llevaba una semana de vacaciones había recibido una llamada telefónica de un compañero mago. (Ron miró a su amigo y dijo en voz baja –Lo siento, Harry. Harry asintió sin darle demasiada importancia.)
Ron Weasley, que era uno de los mejores amigos que Harry tenía en Hogwarts, procedía de una familia de magos. Esto significaba que sabía muchas cosas que Harry ignoraba, pero nunca había utilizado el teléfono. (Clases de estudios muggles obligatorios para los criados por magos pensó Rowena mientras Godric cavilaba sobre lo mismo.)
Por desgracia, fue tío Vernon quien respondió:
—¿Diga?
Harry, que estaba en ese momento en la habitación, se quedó de piedra al oír que era Ron quien respondía.
—¿HOLA? ¿HOLA? ¿ME OYE? ¡QUISIERA HABLAR CON HARRY POTTER!
-Ron, te das cuenta que según la forma de escribir, Vernon respondió suave- empezó Lily.
-Es que, aunque lo escuchaba no sabía si él a mí sí me iba a escuchar- explicó Ron.
-Bueno, tienes razón. Igual para la próxima ya sabes, habla como normalmente haces- dijo Sirius con una sonrisa.
Cody se reía por lo bajo. Cuando se pudo calmar y nadie hizo ningún comentario, continuó con la lectura.
Ron daba tales gritos que tío Vernon dio un salto y alejó el teléfono de su oído por lo menos medio metro, mirándolo con furia y sorpresa.
—¿QUIÉN ES? —voceó en dirección al auricular—. ¿QUIÉN ES?
—¡RON WEASLEY! —gritó Ron a su vez, como si el tío Vernon y él estuvieran comunicándose desde los extremos de un campo de fútbol—. SOY UN AMIGO DE HARRY, DEL COLEGIO.
Los minúsculos ojos de tío Vernon se volvieron hacia Harry; que estaba inmovilizado. (Me dio bastante miedo pensó Harry.)
—¡AQUÍ NO VIVE NINGÚN HARRY POTTER! —gritó tío Vernon, manteniendo el brazo estirado, como si temiera que el teléfono pudiera estallar—. ¡NO SÉ DE QUÉ COLEGIO ME HABLA! ¡NO VUELVA A LLAMAR AQUÍ! ¡NO SE ACERQUE A MI FAMILIA!
-Yo me acercaré todo lo que quiera- dijo ofendido Ron W.
-Amor, está bien- empezó Luna W y agregó con una dulce sonrisa- pero creo que Fred y George le darán su merecido.
Muchos miraron a los gemelos mencionados y éstos asintieron dando a entender que Vernon sufriría.
-Como padrino les doy las gracias- dijo Sirius y agregó con una sonrisa- ahora entiendo lo que dijeron antes de que Ron no había sabido cómo usar el teléfono.
Cody decidió seguir.
Colgó el teléfono como quien se desprende de una araña venenosa. La bronca que siguió fue una de las peores que le habían echado.
—¡CÓMO TE ATREVES A DARLE ESTE NÚMERO A GENTE COMO... COMO TÚ! —le gritó tío Vernon, salpicándolo de saliva.
Ron, obviamente, comprendió que había puesto a Harry en un apuro, porque no volvió a llamar. (No iba a volver a meter a mi amigo en problemas pensó Ron angustiado.) (2)
La mejor amiga de Harry en Hogwarts, Hermione Granger, tampoco lo llamó. Harry se imaginaba que Ron le había dicho a Hermione que no lo llamara, lo cual era una pena, porque los padres de Hermione, la bruja más inteligente de la clase de Harry, eran muggles, y ella sabía muy bien cómo utilizar el teléfono, y probablemente habría tenido tacto suficiente para no revelar que estudiaba en Hogwarts.
-Lo hubiera hecho. En realidad me refiero a que hubiera llamado para preguntarte dónde vivías y poder ir a visitarte- dijo Hermione sonrojada. (3)
Cody siguió mientras Lily y Caro le sonreían a la chica.
De manera que Harry había permanecido cinco largas semanas sin tener noticia de sus amigos magos, y aquel verano estaba resultando casi tan desagradable como el anterior. Sólo había una pequeña mejora: después de jurar que no la usaría para enviar mensajes a ninguno de sus amigos, a Harry le habían permitido sacar de la jaula por las noches a su lechuza Hedwig. Tío Vernon había transigido debido al escándalo que armaba Hedwig cuando permanecía todo el tiempo encerrada. (Lucha Hedwig por los derechos de los animales pensaron Albus P, Scorpius y Rose.)
Harry terminó de escribir sobre Wendelin la Hechicera e hizo una pausa para volver a escuchar. Sólo los ronquidos lejanos y ruidosos de su enorme primo Dudley rompían el silencio de la casa. Debía de ser muy tarde. A Harry le picaban los ojos de cansancio. Sería mejor terminar la redacción la noche siguiente... (Buena idea pensó Elizabeth.)
Tapó el tintero, sacó una funda de almohada de debajo de la cama, metió dentro la linterna, la Historia de la Magia, la redacción, la pluma y el tintero, se levantó y lo escondió todo debajo de la cama, bajo una tabla del entarimado que estaba suelta. Se puso de pie, se estiró y miró la hora en la esfera luminosa del despertador de la mesilla de noche.
Era la una de la mañana. Harry se sobresaltó: hacía una hora que había cumplido trece años y no se había dado cuenta.
-Feliz cumple, cachorro- dijeron Sirius y Remus.
-Mi cumple fue hace mucho- dijo entretenido Harry.
-Te lo decimos igual- dijo Sirius.
-Porque no estuvimos allí para decírtelo- terminó Remus.
Cody sonrió y siguió.
Harry aún era un muchacho diferente en otro aspecto: en el escaso entusiasmo con que aguardaba sus cumpleaños. Nunca había recibido una tarjeta de felicitación. Los Dursley habían pasado por alto sus dos últimos cumpleaños y no tenía ningún motivo para suponer que fueran a acordarse del siguiente. (Ya sé que eso no es así pensó Harry sonriendo a su tía Petunia cuando observó que se ponía triste.)
Harry atravesó a oscuras la habitación, pasando junto a la gran jaula vacía de Hedwig, y llegó hasta la ventana, que estaba abierta. Se apoyó en el alféizar y notó con agrado en la cara, después del largo rato pasado bajo las mantas, el frescor de la noche. (Debe ser realiviante la brisa después de pasar calor debajo de las mantas pensó Caro.) Hacía dos noches que Hedwig se había ido. Harry no estaba preocupado por ella (en otras ocasiones se había ausentado durante períodos equivalentes), pero esperaba que no tardara en volver. Era el único ser vivo en aquella casa que no se asustaba al verlo. (Además de que es mi mejor amiga mascota pensaron Harry y Harry P.)
Aunque Harry seguía siendo demasiado pequeño y esmirriado para su edad, había crecido varios centímetros durante el último año. Sin embargo, su cabello negro azabache seguía como siempre: sin dejarse peinar. No importaba lo que hiciera con él, el pelo no se sometía. Tras las gafas tenía unos ojos verdes brillantes, y sobre la frente, claramente visible entre el pelo, una cicatriz alargada en forma de rayo.
Aquella cicatriz era la más extraordinaria de todas las características inusuales de Harry. No era, como le habían hecho creer los Dursley durante diez años, una huella del accidente de automóvil que había acabado con la vida de los padres de Harry, porque Lily y James Potter no habían muerto en un accidente de tráfico, sino asesinados. Asesinados por el mago tenebroso más temido de los últimos cien años: lord Voldemort. Harry había sobrevivido a aquel ataque sin otra secuela que la cicatriz de la frente cuando el hechizo de Voldemort, en vez de matarlo, había rebotado contra su agresor. Medio muerto, Voldemort había huido... (Deja que ya lo agarre yo por tratar de matar a mi sobrino pensó Caro indignada.)
Pero Harry había tenido que vérselas con él desde el momento en que llegó a Hogwarts. Al recordar junto a la ventana su último encuentro, Harry pensó que si había cumplido los trece años era porque tenía mucha suerte.
-No es tan asín, joven- empezó Godric.
-Si usted no eligiera hacer lo correcto también estaría vivo- agregó Salazar.
-Pero su poder es inmenso teniendo en cuenta su edad- siguió Helga.
-Solo necesita tener más fe en sí mismo y practicar un poco más- sentenció Rowena.
Muchos asintieron y Cody siguió.
Miró el cielo estrellado, por si veía a Hedwig, que quizá regresara con un ratón muerto en el pico, esperando sus elogios. Harry miraba distraído por encima de los tejados y pasaron algunos segundos hasta que comprendió lo que veía.
-¿Qué era, hijo?- preguntó curioso James.
-Enseguida lo menciona, papá- contestó Harry
Cody curioso continuó.
Perfilada contra la luna dorada y creciendo a cada instante se veía una figura de forma extrañamente irregular que se dirigía hacia Harry batiendo las alas. Se quedó quieto viéndola descender. Durante una fracción de segundo, Harry no supo, con la mano en la falleba, si cerrar la ventana de golpe. Pero entonces la extraña criatura revoloteó sobre una farola de Privet Drive, y Harry, dándose cuenta de lo que era, se hizo a un lado. (Esta expectativa por lo misterioso me mata pensó Lily.)
Tres lechuzas penetraron por la ventana, dos sosteniendo a otra que parecía inconsciente. Aterrizaron suavemente sobre la cama de Harry, y la lechuza que iba en medio, y que era grande y gris, cayó y quedó allí inmóvil. (Pobre Errol pensaron los Weasley presentes.) Llevaba un paquete atado a las patas. Harry reconoció enseguida a la lechuza inconsciente. Se llamaba Errol y pertenecía a la familia Weasley Harry se lanzó inmediatamente sobre la cama, desató los cordeles de las patas de Errol, cogió el paquete y depositó a Errol en la jaula de Hedwig. Errol abrió un ojo empañado, ululó débilmente en señal de agradecimiento y comenzó a beber agua a tragos. (Debería regalarle una lechuza a papá para largos viajes pensaron Bill y Charlie.) Harry volvió al lugar en que descansaban las otras lechuzas. Una de ellas (una hembra grande y blanca como la nieve) era su propia Hedwig. También llevaba un paquete y parecía muy satisfecha de sí misma. Dio a Harry un picotazo cariñoso cuando le quitó la carga, y luego atravesó la habitación volando para reunirse con Errol. Harry no reconoció a la tercera lechuza, que era muy bonita y de color pardo rojizo, pero supo enseguida de dónde venía, porque además del correspondiente paquete portaba un mensaje con el emblema de Hogwarts. Cuando Harry le cogió la carta a esta lechuza, ella erizó las plumas orgullosamente, (Lechuza Slytherin pensó Godric mientras Fred pensaba lechuza Percy.) (4) estiró las alas y emprendió el vuelo atravesando la ventana e internándose en la noche. Harry se sentó en la cama, cogió el paquete de Errol, rasgó el papel marrón y descubrió un regalo envuelto en papel dorado y la primera tarjeta de cumpleaños de su vida. Abrió el sobre con dedos ligeramente temblorosos. Cayeron dos trozos de papel: una carta y un recorte de periódico.
Supo que el recorte de periódico pertenecía al diario del mundo mágico El Profeta porque la gente de la fotografía en blanco y negro se movía. Harry recogió el recorte, lo alisó y leyó:
FUNCIONARIO DEL MINISTERIO DE MAGIA RECIBE EL GRAN PREMIO
Arthur Weasley, director del Departamento Contra el Uso Incorrecto de los Objetos Muggles, ha ganado el gran premio anual Galleon Draw que entrega el diario El Profeta.
El señor Weasley, radiante de alegría, declaró a El Profeta: «Gastaremos el dinero en unas vacaciones estivales en Egipto, donde trabaja Bill, nuestro hijo mayor, deshaciendo hechizos para el banco mágico Gringotts.»
La familia Weasley pasará un mes en Egipto, y regresará para el comienzo del nuevo curso escolar de Hogwarts, donde estudian actualmente cinco hijos del matrimonio Weasley.
-Lo felicito, Sr Weasley- dijo Godric.
-Pero, ¿no habría sido mejor, guardarlo o invertirlo?- pregunta Rowena con tacto.
-Algo de dinero guardamos. Pensé invertir después pero no sé en que- dijo Arthur W. (5)
Cody lo miró y decidió continuar mientras los gemelos Prewett miraban a su hermana con intensidad. (6)
Observó la fotografía en movimiento, y una sonrisa se le dibujó en la cara al ver a los nueve Weasley ante una enorme pirámide, saludándolo con la mano. La pequeña y rechoncha señora Weasley, el alto y calvo señor Weasley, los seis hijos y la hija tenían (aunque la fotografía en blanco y negro no lo mostrara) el pelo de un rojo intenso. Justo en el centro de la foto aparecía Ron, alto y larguirucho, con su rata Scabbers sobre el hombro y con el brazo alrededor de Ginny, su hermana pequeña. Harry no sabía de nadie que mereciera un premio más que los Weasley, que eran muy buenos y pobres de solemnidad.
-Harry tiene razón, ustedes son grandes personas- empezó Lily sonriendo.
-Y a veces a las buenas personas tienen que pasarles cosas buenas- terminó Caro sonriendo.
Los Weasley sonrieron y Cody continuó.
Cogió la carta de Ron y la desdobló.
Querido Harry:
¡Feliz cumpleaños!
Siento mucho lo de la llamada de teléfono. Espero que los muggles no te dieran un mal rato. Se lo he dicho a mi padre y él opina que no debería haber gritado.
Egipto es estupendo. Bill nos ha llevado a ver todas las tumbas, y no te creerías las maldiciones que los antiguos brujos egipcios ponían en ellas. Mi madre no dejó que Ginny entrara en la última. Estaba llena de esqueletos mutantes de muggles que habían profanado la tumba y tenían varias cabezas y cosas así.
-Debe haber sido horroroso pero interesante- dio Ginny.
Cody asintió y siguió.
Cuando mi padre ganó el premio de El Profeta no me lo podía creer.
¡Setecientos galeones! La mayor parte se nos ha ido en estas vacaciones, pero me van a comprar otra varita mágica para el próximo curso.
Harry recordaba muy bien cómo se le había roto a Ron su vieja varita mágica. Fue cuando el coche en que los dos habían ido volando a Hogwarts chocó contra un árbol del parque del colegio. (Grandes recuerdos pensó Scorpius.) (7)
Regresaremos más o menos una semana antes de que comience el curso. Iremos a Londres a comprar la varita mágica y los nuevos libros. ¿Podríamos vernos allí?
¡No dejes que los muggles te depriman! Intenta venir a Londres.
-¿Te dejaron Harry?- pregunto curiosa Lily.
-Algo así- respondió Harry con la mirada medio perdida
Cody continuó aunque se notaba preocupado por el muchacho.
Ron
Posdata: Percy ha ganado el Premio Anual. Recibió la notificación la semana pasada.
Harry volvió a mirar la foto. Percy, que estaba en el séptimo y último curso de Hogwarts, parecía especialmente orgulloso. Se había colocado la medalla del Premio Anual en el fez que llevaba graciosamente sobre su pelo repeinado. Las gafas de montura de asta reflejaban el sol egipcio.
-Debes estar orgulloso porque en cierto sentido te lo ganaste- dijo Salazar.
-Pero no te olvides de vivir- terminó Godric.
Percy asintió y Cody siguió.
Luego Harry cogió el regalo y lo desenvolvió. Parecía una diminuta peonza de cristal. Debajo había otra nota de Ron:
Harry:
Esto es un chivatoscopio de bolsillo. Si hay alguien cerca que no sea de fiar, en teoría tiene que dar vueltas y encenderse. Bill dice que no es más que una engañifa para turistas magos, y que no funciona, porque la noche pasada estuvo toda la cena sin parar. Claro que él no sabía que Fred y George le habían echado escarabajos en la sopa.
-Entonces funciona de maravilla- dijo Hermione.
Muchos asintieron, los gemelos se sonrojaron y Cody siguió.
Hasta pronto,
Ron
Harry puso el chivatoscopio de bolsillo sobre la mesita de noche, donde permaneció inmóvil, en equilibrio sobre la punta, reflejando las manecillas luminosas del reloj. Lo contempló durante unos segundos, satisfecho, y luego cogió el paquete que había llevado Hedwig.
También contenía un regalo envuelto en papel, una tarjeta y una carta, esta vez de Hermione:
Querido Harry:
Ron me escribió y me contó lo de su conversación telefónica con tu tío Vernon. Espero que estés bien. (-Lo estaba, gracias- murmuró Harry a Hermione. Ella le dio un ligero beso.)
En estos momentos estoy en Francia de vacaciones y no sabía cómo enviarte esto (¿y si lo abrían en la aduana?), ¡pero entonces apareció Hedwig! Creo que quería asegurarse de que, para variar, recibías un regalo de cumpleaños. El regalo te lo he comprado por catálogo vía lechuza. Había un anuncio en El Profeta (me he suscrito, hay que estar al tanto de lo que ocurre en el mundo mágico). ¿Has visto la foto que salió de Ron y su familia hace una semana? Apuesto a que está aprendiendo montones de cosas, me muero de envidia... los brujos del antiguo Egipto eran fascinantes. (Estoy de acuerdo, la cultura egipcia está llena de cosas maravillosas y además eran muy eruditos pensó Percy mientras Ron pensaba no fui a estudiar sino a pasear y conocer.) Aquí también tienen un interesante pasado en cuestión de brujería. He tenido que reescribir completa la redacción sobre Historia de la Magia para poder incluir algunas cosas que he averiguado. Espero que no resulte excesivamente larga: comprende dos pergaminos más de los que había pedido el profesor Binns.
-¿Se lo aceptaron?- preguntó Helga.
-Yo se lo acepté, y luego se lo di a Binns- contestó McGonagall contrariada.
-¿Cuánto se sacó?- preguntó ofendido Godric.
-Extraordinario- dijo radiante Hermione sin darse cuenta de lo malo que había hecho al hacer más de lo que les pedían.
-Señorita Granger, cada trabajo tiene un máximo por algo. Se da una tarea de verano con ese máximo para que el alumno investigue, reflexione sobre los diferentes materiales que leyó y redacten ideas propias a partir del material- explicó Rowena (8.1)
-Por lo que hemos leído de usted, no está acostumbrada a armar sus propias ideas. Por lo tanto, lo que hizo en gran parte fue repetir muchas ideas de otros autores. Es necesario en los trabajos que haya una reflexión para que haya un poco de comprensión- continuó Godric. (8.2)
Se hizo un poco de silencio, muchos pensaban deben enseñarnos a investigar si quieren que reflexionemos, luego de este intercambio, los fundadores se miraban y se comunicaban mentalmente. Una vez que tomaron la decisión miraron a Albus D que dijo:
-Nuevo decreto. De ahora en más se restaran puntos por cada dos metros extras que se entreguen.
-A parte, la cantidad nunca tiene que reflejar la calidad- comentó Caro.
Todos miraron a Hermione que estaba cabizbaja por la vergüenza mientras Harry le susurraba para calmarla un poco:
-Te quiero.
Cody decidió continuar para no avergonzar más a la adolsecente.
Ron dice que irá a Londres la última semana de vacaciones. ¿Podrías ir tú también? ¿Te dejarán tus tíos? Espero que sí. Si no, nos veremos en el expreso de Hogwarts el 1 de septiembre.
Besos de
Hermione
Posdata: Ron me ha dicho que Percy ha recibido el Premio Anual. Me imagino que Percy estará en una nube. A Ron no parece que le haga mucha gracia. (Estaba realmente insoportable, como si le dieran un premio de Merlin pensaron Fred, Ron y Ginny.)
Harry volvió a sonreír mientras dejaba a un lado la carta de Hermione y cogía el regalo. Pesaba mucho. Conociendo a Hermione, estaba convencido de que sería un gran libro lleno de difíciles embrujos, pero no. El corazón le dio un vuelco cuando quitó el papel y vio un estuche de cuero negro con unas palabras estampadas en plata: EQUIPO DE MANTENIMIENTO DE ESCOBAS VOLADORAS.
—¡Ostras, Hermione! —murmuró Harry, abriendo el estuche para echar un vistazo. (Realmente fue de mucha utilidad pensó Harry mientras James, Dorea y Charlus pensaba buen y muy útil regalo.) (9)
Contenía un tarro grande de abrillantador de palo de escoba marca Fleetwood, unas tijeras especiales de plata para recortar las ramitas, una pequeña brújula de latón para los viajes largos en escoba y un Manual de mantenimiento de la escoba voladora. Después de sus amigos, lo que Harry más apreciaba de Hogwarts era el quidditch, el deporte que contaba con más seguidores en el mundo mágico. Era muy peligroso, muy emocionante, y los jugadores iban montados en escoba. Harry era muy bueno jugando al quidditch. Era el jugador más joven de Hogwarts de los últimos cien años. Uno de sus trofeos más estimados era la escoba de carreras Nimbus 2.000. (Lo aprecio más debido a quien me lo regaló pensó Harry.)
Harry dejó a un lado el estuche y cogió el último paquete. Reconoció de inmediato los garabatos que había en el papel marrón: aquel paquete lo había enviado Hagrid, el guardabosques de Hogwarts. Desprendió la capa superior de papel y vislumbró una cosa verde y como de piel, pero antes de que pudiera desenvolverlo del todo, el paquete tembló y lo que estaba dentro emitió un ruido fuerte, como de fauces que se cierran.
Harry se estremeció. Sabía que Hagrid no le enviaría nunca nada peligroso a propósito, pero es que las ideas de Hagrid sobre lo que podía resultar peligroso no eran muy normales: Hagrid tenía amistad con arañas gigantes; había comprado en las tabernas feroces perros de tres cabezas; y había escondido en su cabaña huevos de dragón (lo cual estaba prohibido).
-¿Qué tipo de objeto es?- preguntó curioso Salazar.
-Es un objeto- empezó Albus P.
-Que ya se describe- siguió Scorp.
-Y se enterarán si deja que Cody continúe leyendo- terminó Rose.
Salazar se avergonzó, Godric se rió y Cody continuó.
Harry tocó el paquete con el dedo, con temor. Volvió a hacer el mismo ruido de cerrar de fauces. Harry cogió la lámpara de la mesita de noche, la sujetó firmemente con una mano y la levantó por encima de su cabeza, preparado para atizar un golpe. Entonces cogió con la otra mano lo que quedaba del envoltorio y tiró de él.
Cayó un libro. Harry sólo tuvo tiempo de ver su elegante cubierta verde, con el título estampado en letras doradas, El monstruoso libro de los monstruos, antes de que el libro se levantara sobre el lomo y escapara por la cama como si fuera un extraño cangrejo.
—Oh... ah —susurró Harry.
Cayó de la cama produciendo un golpe seco y recorrió con rapidez la habitación, arrastrando las hojas. Harry lo persiguió procurando no hacer ruido. Se había escondido en el oscuro espacio que había debajo de su mesa. Rezando para que los Dursley estuvieran aún profundamente dormidos, Harry se puso a cuatro patas y se acercó a él.
-Harry persiguiendo un libro quién ganará- dijo Neville.
-Ahora sería Harry persiguiendo a Hermione y siempre gana Harry- dijo inocentemente Luna W.
-Es que tiene piernas más largas- se quejó Hermione P.
-Soy más alto- replicó Harry P.
Mientras esto se comentaba, Harry se sonrojaba, Hermione sonreía y el resto se reía con muchas ganas.
Luego de un rato se dejaron de reír y Cody pude seguir.
—¡Ay!
El libro se cerró atrapándole la mano y huyó batiendo las hojas, apoyándose aún en las cubiertas. Harry gateó, se echó hacia delante y logró aplastarlo. Tío Vernon emitió un sonoro ronquido en el dormitorio contiguo. (Buena suerte pensó Lily.)
Hedwig y Errol lo observaban con interés mientras Harry sujetaba el libro fuertemente entre sus brazos, se iba a toda prisa hacia los cajones del armario y sacaba un cinturón para atarlo. El libro monstruoso tembló de ira, pero ya no podía abrirse ni cerrarse, así que Harry lo dejó sobre la cama y cogió la carta de Hagrid.
Querido Harry:
¡Feliz cumpleaños!
He pensado que esto te podría resultar útil para el próximo curso. De momento no te digo nada más.
-Es obvio que Hagrid es el profesor de criaturas mágicas- comentó Caro.
-¿Cómo lo sabes?- preguntó Seamus mirando a la joven.
-Porque quien más mandaría a los alumnos a comprar un libro que muerde y a parte fue Hagrid quien le regaló el libro a Harry- explicó Caro.
Muchos asintieron dándole la razón a la joven, otros se rieron y Cody siguió.
Te lo diré cuando nos veamos.
Espero que los muggles te estén tratando bien. Con mis mejores deseos,
Hagrid
A Harry le dio mala espina que Hagrid pensara que podía serle útil un libro que mordía, pero dejó la tarjeta de Hagrid junto a las de Ron y Hermione, sonriendo con más ganas que nunca. Ya sólo le quedaba la carta de Hogwarts.
Percatándose de que era más gruesa de lo normal, Harry rasgó el sobre, extrajo la primera página de pergamino y leyó:
Estimado señor Potter:
Le rogamos que no olvide que el próximo curso dará comienzo el 1 de septiembre. El expreso de Hogwarts partirá a las once en punto de la mañana de la estación de King's Cross, anden nueve y tres cuartos.
A los alumnos de tercer curso se les permite visitar determinados fines de semana el pueblo de Hogsmeade. Le rogamos que entregue a sus padres o tutores el documento de autorización adjunto para que lo firmen.
También se adjunta la lista de libros del próximo curso. Atentamente,
Profesora M. McGonagall
Subdirectora
-¿Lo firmaron?- preguntó Sirius con un mal presentimiento.
-¿Mis tutores?- replicó Harry cuestionante.
-Si- afirmó Sirius.
-Ya te enterarás- contestó Harry.
Cody pensó Vernon no debió habérselo firmado y siguió leyendo.
Harry extrajo la autorización para visitar el pueblo de Hogsmeade, y la examinó, ya sin sonreír. Sería estupendo visitar Hogsmeade los fines de semana; sabía que era un pueblo enteramente dedicado a la magia y nunca había puesto en él los pies. Pero ¿cómo demonios iba a convencer a sus tíos de que le firmaran la autorización? (-Podrías haberte escapado y haber hecho una denuncia por maltrato- murmuró Ron W a Harry P. El último asintió.)
Miró el despertador. Eran las dos de la mañana.
Decidió pensar en ello al día siguiente, se metió en la cama y se estiró para tachar otro día en el calendario que se había hecho para ir descontando los días que le quedaban para regresar a Hogwarts. Se quitó las gafas y se acostó para contemplar las tres tarjetas de cumpleaños.
Aunque era un muchacho diferente en muchos aspectos, en aquel momento Harry Potter se sintió como cualquier otro: contento, por primera vez en su vida, de que fuera su cumpleaños.
-Me alegré de que me hubieran escrito. Me hubiera gustado vacacionar con mis amigos y conocer otros lugares- comentó Harry contento.
-Este verano tal vez podríamos invitarte a nuestros viajes- invitó Jane G.
-Gracias, me encantaría, ¿qué documento necesito?- dijo Harry preguntando.
-Pasaporte y alguna tarjeta para compras si puedes- informó Hugo G.
-¿Dónde lo tramito en el mundo mágico?- preguntó Harry. (10.1)
-En Gringotts- contestó Grakuck.
-Bueno, cuando termine las vacaciones de pascuas- dijo Harry y preguntó- ¿Necesito la firma de alguien?
-De tu guardián mágico- informó Bill.
-¿Quién es el mío?- preguntó confundido Harry que pensaba que solo tenía a los Dursley.
-Soy yo, como no me dieron juicio y por lo tanto, no me condenaron, no pudieron quitarme tu tutoría- explicó Sirius informando. (10.2)
Muchos quedaron asombrados por este hecho pensaban que si alguien iba a la prisión perdía todos sus derechos sobre sí mismo y sobre otros sin importar si fuera o no condenado.
-¿Quién es el guardián mágico de los hijos de muggles?- preguntó Hermione impactada porque no había encontrado esa información en ningún libro.
-¿Te parece que hablemos de este tema después, hija?- cuestionó Hugo G.
-Ok, después- dijo Hermione y agregó-¿puede seguir?
-En realidad el capítulo ya terminó- informó Cody.
-Ahora, leemos un capítulo más y luego cenamos y vamos a la cama- dijo Ron W.
-Bueno, ¿te parece leer a ti?- preguntó Regulus mirando a su izquierda
Hola lector
Lamento haber tardado tanto en actualizar.
Antes de las notas de autor tengo dos preguntas:
Hola lector/a
Me gustaría que contestaras a las siguientes dos preguntas
1)Quién prefieres que lea el 5to capítulo (el dementor)
a)Orion Black
b) Taylor Lupin
2)Quién les gustaría que ganara?
a)Hufflepuff o b)Ravenclaw
Muchas gracias
Kira
P.D: La encuesta se cierra con la actualización del capítulo 6.
Nota de autor:
1) Realmente no creo que los muggles sean tan tontos por eso deben existir los encantamientos confundus y Obliviatenpara que ellos no sepan de la magia en caso de ver algo sospechoso.
2) Creo que Ron debe haberse sentido culpable por meter en problemas a su amigo sin querer.
3)Se sonroja porque Harry la considera la mejor de la clase. Realmente creo que aunque en calificaciones sea la mejor, Hermione es más bien estudiosa y no tan inteligente. En mi opinión alguien inteligente es alguien que va más allá, que es capaz de analizar más, que tiene mente abierta, que sigue la consignas y que logra expresarse con sus palabras.
4) Tanto Percy como Salazar Slytherin son orgullosos
5) No creo que Arthur no hubiera guardado algo de dinero además de para los útiles escolares. Tal vez lo hizo para ayudar a los gemelos con la tienda.
6) Los gemelos piensan que su madre puede poner una tienda de dulces o una cafetería.
7) Lo digo porque fue de las malas experiencias, la mejor.
8.1) y 8.2) Es lo que pienso. Yo di clases en diferentes liceos y no hubiera aceptado un trabajo que hubiera superado la cantidad que pedí y si por alguna razón lo aceptadora hubiera bajado puntos sobre todo si estoy segura que la cantidad máxima era adecuada.
9) La utilidad de James y sus padres es porque Harry necesita cuidar de su escoba.
10.1) y 10.2) Lo inventé. Me parece que determinados tramites relacionados con viajes muggles deben hacerse en Gringotts. Podría haber realizado en el Ministerio pero me pareció menos plausible. Y dado que Sirius pudo firmar la autorización de Harry para ir a Hogsmade, él debe ser su guardián.
Les deseo una buena lectura y felices fiestas.
Kira
