POR FAVOR CONTESTAR LAS ENCUESTAS DE ABAJO


-Yo quiero leer, ¿puedo? - dijo que Stan un poco curioso.

-Claro que puedes- dijo Harry mientras por dentro pensaba creo que Neville me va a matar . (1)

Stan nervioso y entusiasmado convocó el libro y carraspeó para empezar a leer este capítulo y dijo: Capítulo 6. El autobús noctámbulo

-¿Un poco y alocado viaje tendrás? - preguntó Remus.

-Sí pero creo que no debería conducir si no ve- empezó Harry.

-Porque algún día la magia podría fallar y él y los pasajeros tendrán un accidente- término Luna.

Ernie de Mientras pensaba de Soy el único que va a conducir mi autobus, Stan miró un momento a la muchacha y continuó

Después de alejarse varias calles, se dejó caer sobre un muro bajo de la calle Magnolia, jadeando a causa del esfuerzo. Se quedó sentado, inmóvil, todavía furioso, escuchando los latidos acelerados del corazón. (La adrenalina baja de a poco pensó Elizabeth mientras Hugo E. pensaba le comienza a dar miedo .)Pero después de estar diez minutos solo en la oscura calle, le sobrecogió una nueva emoción: el pánico. De cualquier manera que lo mirara, nunca se había encontrado en peor apuro. Estaba abandonado a su suerte y totalmente solo en el sombrío mundo muggle, sin ningún lugar al que ir. Y lo peor de todo era que acababa de utilizar la magia de forma seria, lo que implicaba, con toda seguridad, que sería expulsado de Hogwarts. Había infringido tan gravemente el Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad que estaba sorprendido de que los representantes del Ministerio de Magia no se hubieran presentado ya para llevárselo. (Me parece raro que no le haya mandado una carta también pensó furioso Percy.) (2)

Le dio un escalofrío. Miró a ambos lados de la calle Magnolia. ¿Qué le sucedería? ¿Lo detendrían o lo expulsarían del mundo mágico? Pensó en Ron y Hermione, y aún se entristeció más. Harry estaba seguro de que, delincuente o no, Ron y Hermione querrían ayudarlo, pero ambos estaban en el extranjero, y como Hedwig se había ido, no tenía forma de comunicarse con ellos. (Nuevamente solo pensó Caro.) (3)

Tampoco tenía dinero muggle. Le quedaba algo de oro mágico en el monedero, en el fondo del baúl, pero el resto de la fortuna que dejó sus padres estaba en una cámara acorazada del banco mágico Gringotts, en Londres. Nunca podría llevar el baúl a rastras hasta Londres. A menos que ...

-Espero que no se te ocurriera hacer magia- advirtió Lily.

-No lo hice. Aunque realmente lo pensé- replicó Harry suavemente.

-Eso espero, ¿qué te detuvo? - preguntó la curiosa Lily.

-Sólo un saco de pulgas gruñón- comentó Harry P.

Sirius lo miro un poco mal y Stan continuó leyendo aunque no entendía nada.

Miró la varita mágica, que todavía tenía en la mano. Si ya lo siguiente expulsado (el corazón le latía con dolorosa rapidez), un poco más de magia no empeoraría las cosas. Tenía la capa invisible que había heredado de su padre. (La verdad que yo no sabría qué hacer en su lugar y cierto tiene mi capa pensó James.) (4) ¿Qué pasaría si hechizaba el baúl para hacerlo ligero como una pluma, lo ataba a la escoba, se cubría con la capa y se iba a Londres volando? Podría sacar el resto del dinero de la cámara y… comenzar su vida de marginado. Era un horrible panorama, pero no podía quedar allí sentado o debería explicarle a la policía muggle por qué se hallaba allí a las tantas de la noche con una escoba y un baúl lleno de libros de encantamientos. (Este chico es el más preocupado por la seguridad el secreto pensó Charlie mientras Dorea pensaba mi nieto es muy responsable .) (5)

Harry volvió a abrir el baúl y lo fue vaciando en busca de la capa para hacerse invisible. Pero antes de que la encontrara se incorporó y volvió a mirar a su alrededor. (Instintos de Auror activados pensó Dora.)

Un extraño cosquilleo en la nuca le provocaba la sensación de que lo estaban vigilando, pero la calle parecía desierta y no brillaba luz en ninguna casa. (Excelentes instintos pensó Kingsley.)

Volvió a inclinarse sobre el baúl y casi inmediatamente se incorporó de nuevo, todavía con la varita en la mano. Más que oírlo, lo intuyó: había alguien detrás de él, en el estrecho hueco que se abría entre el garaje y la valla. Harry entornó los ojos mientras miraba el oscuro callejón. Si se moviera, sabría si se trataba de un simple gato callejero o de otra cosa. (Nunca me había dado cuenta que tan detallista es mi amigo pensó Ron.)

- ¡Lumos! —Susurró Harry. Una luz apareció en el extremo de la varita, casi deslumbrándole. La mantuvo en alto, por encima de la cabeza, y las paredes del nº 2, recubiertas de guijarros, brillaron de repente. La puerta del garaje se iluminó y Harry vio allí, nítidamente, la silueta descomunal de algo que tenía ojos grandes y brillantes. (Que linda descripción de Sirius pensó divertido Caro mientras miraba rápidamente al aludido.)

Se echó hacia atrás. Tropezó con el baúl. Alargó el brazo para impedir la caída, la varita salió despedida de la mano y él aterrizó junto al bordillo de la acera. (Y me rompí el culo en el proceso pensó Harry)

Sonó un estruendo y Harry se tapó los ojos con las manos, para protegerlos de una repentina luz cegadora ... (Casi me deja ciego el autobús noctámbulo pensó Harry.)

Dando un grito, se apartó rodando de la calzada justo a tiempo. Un segundo más tarde, un vehículo de ruedas enormes y grandes faros delanteros frenó con un chirrido exactamente en el lugar en el que había caído Harry Era un autobús de dos plantas, pintado de rojo vivo, que había salido de la nada. En el parabrisas llevaba la siguiente inscripción con letras doradas: AUTOBÚS NOCTÁMBULO.

-Creo que a pesar del viaje mi autobús es realmente útil- dijo Ernie.

-Y que no cumpla las más estrictas normas de tránsito no significa nada- sentenció Stan y luego continuó.

Durante una fracción de segundo, Harry pensó si no lo habría aturdido la caída. El cobrador, de uniforme rojo salto del autobús y dijo en voz alta sin mirar a nadie: (Publicidad cero pero siempre hay que mirar a los demás pensó Caro divertida.)

- Bienvenido al autobús noctámbulo, transporte de emergencia para el brujo abandonado a su suerte. Alargue la varita, suba a bordo y lo llevaremos a donde quiera. Me llamo Stan Shunpike. Estaré a su disposición esta no ... (Debería primero mirar y luego hablar pensó Hugo G.)

El cobrador se interrumpió. Acababa de ver a Harry que seguía sentado en el suelo. Harry cogió de nuevo la varita y se levantó de un brinco. Al verlo de cerca, se dio cuenta de que Stan Shunpike era tan sólo unos años mayor que él: no debería tener más de dieciocho o diecinueve. Tenía las orejas grandes y salidas, y un montón de granos.

-Mi descripción llena de análisis- dijo Stan sorprendido.

-¿Por qué lo dices? - preguntó Hermione confusa.

-Porque si bien mencionó algo físico de Stan, también supone un análisis de algo de la persona- dijo Kingsley. (6)

Stan asintió de acuerdo porque era a lo que se refería y luego continuó mientras Alastor pensaba este chico es muy bueno .

- ¿Qué hacías ahí? preguntó Stan, abandonando los buenos modales. (No sabía que hablar sin mirar al que escucha eran buenos modales pensó Elizabeth con ironía.)

- Me caí —contestó Harry.

- ¿Para qué? —Preguntó Stan— con risa burlona.

-No te das cuenta- empezó Scorp.

-Que Harry quería ser bueno y generoso con el suelo- siguió Albus P.

-Y sólo estaba tirado porque le daba cariños al mismo- terminó Rose W.

Muchos se rieron frente a las palabras de este trío. Stan se sonrojó y cuando pudo seguir leyendo, lo hizo.

- No me caí a propósito —contestó Harry enfadado. (Un poco más y seguramente sale el carácter Evans pensó Sirius con un poco de miedo.)

Se había hecho un agujero en la rodillera de los vaqueros y le sangraba la mano con que había amortiguado la caída. De pronto recordó por qué se había caído y se volvió para mirar en el callejón, entre el garaje y la valla. Los faros delanteros del autobús noctámbulo lo iluminaban y era evidente que estaba vacío.

- ¿Qué miras? —Preguntó Stan.

- Había algo grande y negro —explicó Harry, señalando dubitativo—. Como un perro enorme ... (Era yo intentaba armarme de valor y acercarme a Harry para que me dé caricias pensó Sirius.) (7)

Se volvió a Stan, que tenía la boca ligeramente abierta. No le hizo gracia que se fijara en la cicatriz de su frente.

- ¿Qué es lo que tienes en la frente? —Preguntó Stan.

- Nada —contestó Harry, tapándose la cicatriz con el pelo. Si el Ministerio de Magia lo buscaba, no quería ponerles las cosas demasiado fáciles. (Tiene sentido mejor si lo buscan, pasar desapercibido pensó Kingsley.)

- ¿Cómo te llamas? —Insistió Stan.

- Neville Longbottom —respondió Harry, dando el primer nombre que le vino a la cabeza—.

-Así que querías usurpar mi identidad- comenzó Neville haciéndose el enojado.

-Fuiste el primero en el que pensé, Seamus tiene un acento irlandés que yo no puedo imitar, Ron es demasiado pelirrojo y Dean ni se me ocurrió- explicó Harry mientras se disculpaba.

-No pasa nada seguramente mi abuela te aprobaría como nieto- comentó Neville restándole importancia. (8)

Se hizo un silencio sepulcral mientras Alice W miraba mal a Augusta. Stan decidió seguir leyendo para evitar la tensión.

Así que ... así que este autobús ... funciona con rapidez, esperando desviar la atención de Stan—. ¿Has dicho que va a donde yo quiera?

- Sí- afirmó Stan con orgullo—. A donde quieras, siempre y cuando haya un camino por tierra. No podemos ir por debajo del agua. Nos has dado el alto, ¿verdad? - dijo, volviendo a ponerse suspicaz—. Sacaste la varita y ... ¿verdad?

- Sí —respondió Harry con prontitud—. Escucha, ¿cuánto costaría ir a Londres?

- Un knut- contestó Stan—. Pero por trece te damos además una taza de chocolate y por quince una bolsa de agua caliente y un cepillo de dientes del color que elijas.

-Aunque adoro el chocolate no aconsejo pedir uno- dijo Remus.

Lunático sintió y Stan siguió leyendo recordando el viaje de Harry.

Harry rebuscó otra vez en el baúl, sacó el monedero y entregó a Stan unas monedas de plata. Entre los dos cogieron el baúl, con la jaula de Hedwig encima, y lo subieron al autobús.

No había asientos; en su lugar; al lado de las ventanas con cortinas, había media docena de camas de hierro. A los lados de cada una había velas encendidas que iluminaban las paredes revestidas de madera.

Un brujo pequeño con gorro de dormir murmuró en la parte trasera:

- Ahora no, gracias: estoy escabechando babosas. —Y se dio la vuelta, sin dejar de dormir. (Cada cosa se escucha de los pasajeros pensó Stan.)

- La tuya es ésta —susurró Stan, metiendo el baúl de Harry bajo la cama que había detrás del conductor; que estaba sentado ante el volante—. Éste es nuestro director; Ernie Prang. Éste es Neville Longbottom, Ernie.

Ernie Prang, un brujo anciano que llevaba unas gafas muy gruesas, le hizo un ademán con la cabeza. Harry volvió a taparse la cicatriz con el flequillo y se sentó en la cama. (Estaba bastante paranoico pensó Kingsley que mientras Harry miraba a Neville con disculpa.)

- Vámonos, Ernie- ofreció Stan, sentándose en su asiento, al lado del conductor.

Se oyó otro estruendo y al momento Harry se encontró estirado en la cama, impelido hacia atrás por la aceleración del autobús noctámbulo. Al incorporarse miró por la ventana y vio, en medio de la oscuridad, que pasaban a velocidad tremenda por una calle irreconocible. Stan observaba con gozo la cara de sorpresa de Harry.

- Aquí estábamos antes de que nos dieras el alto —explicó—. ¿Dónde estamos, Ernie? ¿En Gales?

- Sí —respondió Ernie.

- ¿Cómo es que los muggles no oyen el autobús? —Preguntó Harry. (Siempre preguntón pensó Lily mientras Caro pensaba instinto de auror a full.)

- ¿Ésos? —Respondió Stan con desdén—. No saben escuchar; ¿A que no? Tampoco saben mirar. Nunca ven nada.

-Stan los muggles ven cosas, sobre todos los niños pero a veces por miedo no comentan nada- dijo Filius.

-Si ellos no vieran nada no existiría el obliviate que se creó para eso, es decir para evitar que sean testigos de la magia y de fenómenos mágicos. Al modificar su memoria no lo podrán recordar- terminó Sirius. (9)

Stan miró a los dos hombres y se disculpó con la mirada con los muggles presentes.

-No pasa nada Stan ahora puede seguir- dijo con calidez Elizabeth.

Stan suspiró aliviado y continuó.

- Vete a despertar a la señora Marsh —ordenó Ernie a Stan—. Llegaremos a Abergavenny en un minuto.

Stan pasó al lado de la cama de Harry y subió por una escalera estrecha de madera. Harry seguía mirando por la ventana, cada vez más nervioso. Ernie no parecía dominar el volante. El autobús noctámbulo invadía continuamente la acera, pero no chocaba contra nada. Cuando se aproximaba a ellos, los buzones, las farolas y las papeleras se apartaban y volvían a su sitio en cuanto pasaba. (Ernie no hubiera aprobado el examen de conducir eso es seguro pensó Dudley.)

Stan reapareció, seguido por una bruja ligeramente verde arropada en una capa de viaje.

- Hemos llegado, señora Marsh- le dijo Stan con alegría, al mismo tiempo que Ernie pisaba a fondo el freno, haciendo que las camas se deslizaran medio metro hacia delante. La señora Marsh se tapó la boca con un pañuelo y se bajó del autobús tambaleándose. Stan le arrojó el equipaje y cerró las portezuelas con fuerza.

-Stan tienes que tener más cuidado con las cosas de los pasajeros, si alguno tuviera algo frágil o un ingrediente de pociones con el gas tóxico crearás tremendo lío- agregó Sprout.

Stan decidió que tenía que cambiar un poco y siguió leyendo.

Hubo otro estruendo y volvieron a encontrarse viajando a la velocidad del rayo, por un camino rural, entre árboles que se apartaban.

Harry no habría podido dormir aunque viajara en un autobús que no hiciera aquellos ruidos ni fuera a tal velocidad. Se le revolvía el estómago al pensar en lo que podía ocurrirle, y en si los Dursley habrían conseguido bajar del techo a tía Marge.

-Al final fui yo quien la bajó- dijo Kingsley.

-Gracias- dijo Marge.

Stan decidió continuar

Stan había abierto un ejemplar de El Profeta y lo leía con la lengua entre los dientes. En la primera página, una gran fotografía de un hombre con rostro triste y pelo largo y enmarañado le guiñaba a Harry un ojo, lentamente. A Harry le resultaba extrañamente familiar.

-Debí haberme dado cuenta así de que eras inocente- dijo con tristeza Harry P.

-¿Por qué lo lo dices, Harry? - dijo Ron cuestionando.

-Porque dice rostro triste- explicó Harry P.

- Además de que no hay noticias de nada de tu escapada específicamente y la magia negra deja mucha huella- dijo Hermione P. (10)

Stan continuó, luego de que Sirius le dedicara una sonrisa a Harry P.

- ¡Ese hombre! Disponible Harry, olvidando por unos momentos sus problemas— ¡Salió en el noticiero de los muggles!

Stan volvió a la primera página y río entre dientes.

- Es Sirius Black —asintió—. Por supuesto que ha salido en el noticioso muggle,

-En serio, acabas de escuchar que es el noticiero- empezó sorprendida Hermione mirando a Stan

-Y de todos modos dices noticioso- siguió Penélope.

-Creo que deberías lavarte los oídos porque estás un poco sordo- terminaron Albus P, Rose y Scorp.

Muchos se rieron por la coincidencia porque era como escuchar a los gemelos Weasley o gemelos Prewett.

Stan un poco abochornado, siguió.

Neville. ¿Dónde has estado este tiempo?

Volvió a sonreír con aire de superioridad al ver la perplejidad de Harry. Desprendió la primera página del diario y se la entregó a Harry.

- Deberías leer más el periódico, Neville.

-Gracias por el consejo Stan trataré de estar más informado- dijo con un poco de ironía Neville.

-Muy buena esa, hijo- dijo Frank riéndose.

Stan decidió continuar aunque por su rostro parecía muy avergonzado.

Harry acercó la página a la vela y leyó:

SIRIUS NEGRO SIGUE SUELTO

El Ministerio de Magia confirmó ayer que Sirius Black, tal vez el más malvado recluso que haya albergado la fortaleza de Azkaban, aún no ha sido capturado. (No es para tanto, Sirius sólo es un poco inmaduro, e histérico pensó Remus.)

«Estamos haciendo todo lo que está en nuestra mano para volver a apresarlo, y rogamos a la comunidad mágica que mantiene la calma», ha declarado esta misma mañana el ministro de Magia Cornelius Fudge. Fudge ha sido criticado por miembros de la Federación Internacional de Brujos por haber informado del problema al Primer Ministro muggle. «No he tenido más remedio que hacerlo», ha replicado Fudge, visiblemente enojado. «Black está loco, y supone un serio peligro para cualquiera que se tropiece con él, ya sea mago o muggle.

-Sabe, esa es una buena idea- dijo Harry.

-Creo que informar al gobierno muggle es importante desde el punto de vista ético- continuó Lily. (11)

-Y es importante por si el criminal es realmente peligroso. Aunque en este caso Sirius no lo sea- sentenció Luna.

Fudge sonrió complacido y Stan continuó.

Obtuvo del Primer Ministro la promesa de que no revelará a nadie la verdadera identidad de Black. Y seamos realistas, ¿quién lo creería si lo hiciera? »

Mientras que a los muggles se les ha dicho que Black va armado con un revólver (una especie de varita de metal que los muggles utilizan para matarse entre ellos), la comunidad mágica vive con miedo de que se repita la matanza que se produjo hace doce años, cuando Black mató a trece personas con un solo hechizo. (No existía un solo hechizo para matar salvo el incendio y no deja mucho cuerpo salvo que se logre apagar a tiempo pensó Caro enojada.)

Harry espectáculo los ojos ensombrecidos de Black, la única parte de su cara demacrada que parecía poseer algo de vida. Harry no había visto nunca a un vampiro, pero había visto fotos en sus clases de Defensa Contra las Artes Oscuras, y Black, con su piel blanca como la cera, parecía uno.

- Da miedo mirarlo, ¿verdad? - Ofreció Stan, que mientras leía el artículo en el que se había estado fijando Harry.

- ¿Mató a trece personas —preguntó Harry, devolviéndole a Stan la página— con un hechizo?

- Sí —respondió Stan—. Delante de testigos ya plena luz del día. Causó conmoción, ¿no es verdad, Ernie? (Todo es muy raro ahora que lo pienso pensó Arthur W.)

- Sí —confirmó Ernie sombríamente.

Para ver mejor a Harry, Stan se volvió en el asiento, con las manos en el respaldo.

- Black era un gran partidario de Quien Tú Sabes oferta.

- ¿Quién? ¿Voldemort? - dijo Harry sin pensar.

Stan palideció hasta los granos. Ernie dio un giro tan brusco con el volante que tuvo que quitarse del camino una granja entera para esquivar el autobús. (Eso es tonto pensó rodando los ojos Harry.)

- ¿Te has vuelto loco? —Grito Stan—. ¿Por qué ha mencionado su nombre?

- Lo siento Harry con prontitud—. Lo siento, se ... se me olvidó. (-La próxima vez no te disculpes primo- murmuró Dudley a Harry porque realmente eso le parece tonto.) (12)

- ¡Que se te olvidó! —Exclamó Stan con voz exánime—. ¡Caramba, el corazón me late a cien por hora!

- Entonces ... entonces, ¿Black era seguidor de Quien Tú Sabes? —Soltó Harry como disculpa. (Buenas técnicas pensó Alastor mientras Caro pensaba Stan es el rey del drama .)

- Sí —confirmó Stan, frotándose todavía el pecho—. Sí, exactamente. Muy próximo a Quien Tú Sabes, según dicen ... De cualquier manera, cuando el pequeño Harry Potter acabó con Quien Tú Sabes (Harry volvió a aplastarse el pelo contra la cicatriz), todos los seguidores de Quien Tú Sabes fueron descubiertos, ¿verdad , Ernie? Casi todos sabían que la historia había terminado una vez vencido Quien Tú Sabes, y se volvieron muy prudentes. (Prudentes mis ovarios, supieron sacar dinero para pagar sus fechorías pensó Caro indignada.)

Pero no Sirius Black. Según he oído, pensaba ser el lugarteniente de Quien Tú Sabes cuando llegara al poder. El caso es que arrinconaron a Black en una calle llena de muggles, Black sacó la varita y de esa manera hizo saltar por los aires la mitad de la calle. Pilló a un mago ya doce muggles que pasaban por allí.

-¿A ver, quedó algún residuo mágico o algún lugar muy quemado? - dijo Caro indagando.

-No sólo mucho escombro- explicó Alastor.

-Entonces, ¿cómo saben que fue él? - preguntó Lily curiosa.

-Porque era el único allí- contestó Kingsley.

-Eso es una idiotez, cuando alguien hace magia deja un residuo, una huella de su magia, deben investigar más. Además, si alguien hace algo malo, es muy probable que huya del lugar inmediatamente, no que se quedara allí- sentenció Charlus.

Stan miró a todos lados y frente a una señal el director continuó leyendo.

Horrible, ¿no? ¿Y sabes lo que hizo Black entonces? —Prosiguió Stan con un susurro teatral.

- ¿Qué? —Preguntó Harry

- Reírse —explicó Stan—. Se quedó allí riéndose. Y cuando llegaron los refuerzos del Ministerio de Magia, dejaron que se lo llevaran como si tal cosa, sin parar de reír a mandíbula batiente. Porque está loco, ¿verdad, Ernie? ¿Verdad que está loco? (Histeria Black haciendo su aparición pensó Dora dado que a veces su madre se ponía así.)

- Si no lo estaba cuando lo llevaron a Azkaban, lo estará ahora- dijo Ernie con voz pausada—. Yo me maldeciría a mí mismo si tuviera que pisar ese lugar, pero después de lo que hizo le estuvo bien empleado.

-Cuando no se tiene ninguna idea de nada es mejor no hablar- comentó Albus P.

-Ningún humano se merece estar frente a los dementores- sentenció Harry P. indignado. (13)

Stan los miró raro y siguió leyendo.

- Les dio mucho trabajo encubrirlo todo, ¿verdad, Ernie? Terminal Stan—. Toda la calle destruida y todos aquellos muggles muertos. ¿Cuál fue la versión oficial, Ernie?

- Una explosión de gas —gruñó Ernie. (Como siempre no saben cómo funciona el mundo muggle pensó Harry.)

- Y ahora está libre disponible Stan volviendo a examinar la cara demacrada de Black, en la fotografía del periódico—. Es la primera vez que alguien se fuga de Azkaban, ¿verdad, Ernie? No entiendo cómo lo ha hecho. Da miedo, ¿no? No creo que los guardias de Azkaban se lo pusieran fácil, ¿verdad, Ernie?

Ernie se estremeció de repente.

- Sé buen chico y cambia de conversación. Los guardias de Azkaban me ponen los pelos de punta. (A ti y a todos pensaron Harry Neville y Ginny.) (14)

Stan retiró el periódico a regañadientes, y Harry se reclinó contra la ventana del autobús noctámbulo, sintiéndose peor que nunca. No podía dejar de imaginarse lo que Stan contaría a los pasajeros noches más tarde: «¿Has oído lo de ese Harry Potter? Hinchó a su tía como si fuera un globo. Lo tuvimos aquí, en el autobús noctámbulo, ¿verdad, Ernie? Trataba de huir ... » (Que pensamiento tan raro, mi hijo tiene demasiada imaginación pensaba James mientras Lily pensaba mirando a su hermanita es la imaginación exagerada de Caro .)

Harry había infringido las leyes mágicas, exactamente igual que Sirius Black. ¿Inflar a tía Marge sería considerado lo bastante grave para ir a Azkaban? Harry no sabía nada acerca de la misma prisión de los magos, aunque todos han oído hablar sobre ella emplea el tono aterrador. Hagrid, el guardabosque de Hogwarts, había pasado allí dos meses el curso anterior. Tardaría en olvidar la expresión de terror que puso cuando dijeron adónde lo llevaban, y Hagrid era una de las personas más valientes que conocía.

-No saber que pensar, es un poco raro- empezó McGonagall.

-No sabía que el mundo mágico es tan corrupto y malo- siguió Harry.

-Y para que sepas en el futuro en unos años se envió a gente inocente a Azkaban, gente que murió allí o que en cuanto los pudimos liberar se fueron del país- explicó Harry P. causando que todos pusieran cara de horror.

-Muchas de esas personas tenían once años y su único delito era ser brujo primera generación- terminó entre llantos Rose.

Durante unos 20 minutos nadie pudo hablar hasta que Sirius se paró y dijo:

-Por suerte ustedes armaron este plan y nosotros vamos a hacer lo que sea para ayudar.

Muchos asintieron más tranquilos y Stan suspiró y siguió.

El autobús noctámbulo circulaba en la oscuridad echando a un lado los arbustos, las balizas, las cabinas de teléfono, los árboles, mientras Harry permanecía acostado en el colchón de plumas, deprimido. Después de un rato, Stan recordó que Harry había pagado una taza de chocolate caliente, pero lo derramó todo sobre la almohada de Harry con el brusco movimiento del autobús entre Anglesea y Aberdeen. Brujos y brujas en camisón y zapatillas descendieron uno por uno del piso superior; para abandonar el autobús. Todos parecían encantados de bajarse.

Al final sólo quedó Harry. (Como siempre, aunque ahora que lo pienso mejor pensó Harry.) (15)

- Bien, Neville- dijo Stan, dando palmadas—, ¿a que parte de Londres?

- Al callejón Diagon —respondió Harry.

- De acuerdo con Stan—, agárrate fuerte ... PRUMMMMBBB.

Circularon por Charing Cross como un rayo. Harry se incorporó en la cama, y vio edificios y bancos apretujándose para evitar al autobús. El cielo aclaraba. Reposaría un par de horas, llegaría a Gringotts a la hora de open y se iría, no sabía dónde. (Buena idea pensó Remus.)

Ernie pisó el freno, y el autobús noctámbulo derrapó hasta detenerse delante de una taberna vieja y algo sucia, el Caldero Chorreante, tras la cual estaba la entrada mágica al callejón Diagon.

- Gracias —le dijo a Ernie. (Siempre tan educado pensó Elizabeth.) Bajó de un salto y con la ayuda de Stan dejó en la acera el baúl y la jaula de Hedwig—. Bueno- ofreció Harry—, entonces, ¡adiós!

Pero Stan no le prestaba atención. Todavía en la puerta del autobús, miraba con los ojos abiertos de par en par la entrada enigmática del Caldero Chorreante.

-¿Qué vio, un demonio? - preguntó sugiriendo James.

-No exactamente- contestó Harry.

Stan continuó dado que muchos tenían curiosidad.

- Conque estás aquí, Harry salida una voz.

Antes de que Harry se pudiera dar la vuelta, notó una mano en el hombro. Al mismo tiempo, Stan gritó:

- ¡Caray! ¡Ernie, ven aquí! ¡Ven aquí!

Harry miró hacia arriba para ver quién le había puesto la mano en el hombro y sintió como si le echaran un caldero de agua helada en el estómago. Estaba delante del mismísimo Cornelius Fudge, el ministro de Magia. (Vaya que mala suerte justo que quiere escapar y lo encuentran inmediatamente pensó Canuto mientras Sirius pensaba Harry no sirve como fugitivo .)

Stan saltó a la acera, tras ellos.

- ¿Cómo ha llamado a Neville, señor ministro? Móvil nervioso.

Fudge, un hombre pequeño y corpulento vestido con una capa larga de rayas, parecía distante y cansado.

- ¿Neville? —Repitió frunciendo el entrecejo—. Es Harry Potter.

- ¡Lo sabía! —Gritó Stan con alegría—. ¡Ernie! ¡Ernie! ¡Adivina quién es Neville! ¡Es Harry Potter! ¡Veo su cicatriz! (Que no es obvio que Harry no quería que lo supiera, porque no lo gritas más fuerte que en la Antártida no te escucharon pensó enojada Lily.)

- Sí- comentó Fudge irritado—. Bien, estoy muy orgulloso de que el autobús noctámbulo haya transportado a Harry Potter; pero ahora él y yo tenemos que entrar en el Caldero Chorreante ...

-Quiero que quede claro que sólo era para hablar- comentó el Ministro frente a la mirada furiosa de todos.

Ante la afirmación con la cabeza de Harry todos cambiaron su semblante y Stan siguió leyendo.

Fudge apretó más fuerte el hombro de Harry, y Harry se vio conducido al interior de la taberna. Una figura encorvada, que portaba un farol, apareció por la puerta de detrás de la barra. Era Tom, el dueño desdentado y lleno de arrugas.

- ¡Lo ha atrapado, señor ministro! - Terminó Tom—. (Creo que fui muy exagerado pensó Tom.) ¿Querrá tomar algo? ¿Cerveza? ¿Brandy?

- Tal vez un té —contestó Fudge, que aún no había soltado a Harry.

Detrás de ellos se oyó un ruido de arrastre y un jadeo, y aparecieron Stan y Ernie acarreando el baúl de Harry y la jaula de Hedwig, y mirando emocionados a su alrededor.

- ¿Por qué no nos has dicho quién eras, Neville? —Le preguntó Stan sonriendo, mientras Ernie, con su cara de búho, miraba por encima del hombro de Stan con mucho interés.

- Y un salón privado, Tom, por favor —pidió Fudge lanzándoles una clara indirecta. (Buena idea pensó Amelia.) (16)

- Adiós oferta Harry con tristeza a Stan y Ernie, mientras Tom indicaba a Fudge un pasadizo que salía del bar.

- ¡Adiós, Neville! - Terminó Stan.

-No entiendo te acaban de decir que es Harry. ¿Por qué sigues llamándolo Neville? - preguntó Neville extrañado.

-Porque quería- contestó Stan y siguió leyendo.

Fudge llevó a Harry por el estrecho pasadizo, tras el farol de Tom, hasta que llegaron a una pequeña estancia. Tom chascó los dedos, y se encendió un fuego en la chimenea. Tras hacer una reverencia, se fue.

- Siéntate, Harry- ofreció Fudge, señalando una silla que había al lado del fuego. Harry se sentó. Se le había puesto carne de gallina en los brazos, a pesar del fuego.

Fudge se quitó la capa de rayas y la dejó a un lado. Luego se subió un poco los pantalones del traje verde botella y se sentó enfrente de Harry.

- Soy Cornelius Fudge, ministro de Magia.

Por supuesto, Harry ya lo sabía. Había visto a Fudge en una ocasión anterior, pero como llevaba la capa invisible que había dejado su padre en herencia, Fudge no podía saberlo.

-Eso es cierto- empezó Fred.

-Pero podrías haberle dicho que ya lo sabías- siguió Fabián.

-Y en caso de que te pregunte cómo lo sabes- continuó Gideon.

-Le contestas lo leíste en el diario- sentenció George.

Muchos le dieron la razón al cuarteto, Molly sonrió por la comunicación de sus dos pares de gemelos y Stan siguió.

Tom, el propietario, volvió con un delantal puesto sobre el camisón y llevando una bandeja con té y bollos. Colocó la bandeja sobre la mesa que había entre Fudge y Harry, y salió de la estancia cerrando la puerta tras de sí.

- Bueno, Harry- ofreció Fudge, sirviendo el té—, no me importa confesarte que nos has traído a todos de cabeza. ¡Huir de esa manera de casa de tus tíos! Había empezado a pensar ... Pero estás a salvo y eso es lo importante.

-Supongo que pensaste qué Sirius le había hecho daño- comentó Remus.

-Si eso es lo que creí- agregó Cornelius.

-Si bien tu idea es buena siempre es bueno investigar más- razonó Charlus.

Fudge decidió investigar más las cosas que le decían o lo matarían y Stan siguió leyendo.

Fudge se untó un bollo con mantequilla y le acercó el plato a Harry.

- Ven, Harry, pareces desfallecido. Ahora ... te agradará oír que hemos solucionado la hinchazón de la señorita Marjorie Dursley Hace unas horas que enviamos a Privet Drive a dos miembros del departamento encargado de deshacer magia accidental. Han desinflado a la señorita Dursley y le han modificado la memoria. No guarda ningún recuerdo del incidente. Así que asunto concluido y no hay que lamentar daños. (Para ti porque con Harry la cosa no terminará mientras Vernon recuerde pensaron Lily, Caro y Petunia.)

Fudge sonrió a Harry por encima del borde de la taza. Parecía un tío contemplando a su sobrino favorito. Harry, que no podía creer lo que oía, abrió la boca para hablar; pero no se le ocurrió nada que decir; así que la volvió a cerrar.

- ¡Ah! ¿Te preocupas por la reacción de tus tíos? —Añadió Fudge—. Bueno, no te negaré que están muy enfadados, Harry, pero están dispuestos a volver a recibirte el próximo verano, con tal de que te quedes en Hogwarts durante las vacaciones de Navidad y de Semana Santa.

Harry carraspeó.

- Siempre me quedo en Hogwarts durante la Navidad y la Semana Santa —observó—. Y no quiero volver nunca a Privet Drive.

-Esa declaración tuvo un efecto diferente al que creen- comentó Harry P.

-Ya lo explicaremos- sentenció Hermione P.

Stan siguió aunque muchos estaban confundidos.

- Vamos, vamos. Estoy seguro de que no pensarás así cuando te hayas tranquilizado ofrezca Fudge en tono de preocupación—. Después de todo, son tu familia, y estoy seguro de que sentís un aprecio mutuo ... eh ... muy en el fondo. (Ahora eso es un poco cierto pensó Harry sonriendo a su tía Petunia mientras que ella se la devolvía.)

No se le ocurrió a Harry desmentir a Fudge. Quería oír cuál sería su destino.

- Así que todo lo que queda por hacer —añadió Fudge untando de mantequilla otro bollo— es decidir dónde vas a pasar las dos últimas semanas de vacaciones. Sugiero que cojas una habitación aquí, en el Caldero Chorreante, y ...

- Un momento —interrumpió Harry—. ¿Y mi castigo? Fudge parpadeó.

- ¿Castigo?

- ¡El infringido la ley! ¡El Decreto para la moderada limitación de la brujería en menores de edad! (Siempre tan justo pensó Lily sonriendo.)

- ¡No te vamos a castigar por una tontería como ésa! —Gritó Fudge, agitando con impaciencia la mano que sostenía el bollo—. ¡Fue un accidente! ¡No se envía a nadie a Azkaban sólo por inflar a su tía! (-No, sólo lo hacen para aparentar que hacen algo- murmuró Remus a Sirius. Este último asintió.)

Pero aquello no cuadraba del todo con el trato que el Ministerio de Magia había dispensado a Harry anteriormente.

- ¡El año pasado me enviaron una amonestación oficial sólo porque un elfo doméstico tiró un pastel en la casa de mi tío! —Exclamó Harry arrugando el entrecejo—. ¡El Ministerio de Magia me comunicó que me expulsarían de Hogwarts si volvía a magia en aquella casa!

Si a Harry no le engañaban los ojos, Fudge parecía embarazado. (No creo, seguro que el idiota estaba incómodo pensó Orión.)

- Las circunstancias cambian, Harry ... Tenemos que tener en cuenta ... Tal como están las cosas actualmente ... No querrás que te expulsemos, ¿verdad?

- Por supuesto que no funciona Harry.

- Bueno, entonces, ¿por qué protestas? - comentó Fudge riéndose, sin darle importancia—. Ahora cómete un bollo, Harry, mientras voy a ver si Tom tiene una habitación libre para ti.

Fudge salió de la estancia con paso firme, y Harry lo siguió con la mirada. Estaba sucediendo algo muy raro. ¿Por qué lo había esperado Fudge en el Caldero Chorreante si no era para castigarlo por lo que había hecho? Y pensando en ello, seguro que no era normal que el mismísimo ministro de Magia se encargara de problemas como la utilización de la magia por menores de edad.

-Es cierto- empezó Charlus.

-Así como el Ministro no interviene en actos de magia de menores tampoco lo hace en caso de que el alumno tenga una vista por eso- explicó Dorea.

Mucho miraron al ahora incómodo Ministro con cara de asombro mientras los del futuro pensaban la que se va a armar . (17)

Stan siguió.

Fudge regresó acompañado de Tom, el tabernero.

- La habitación 11 está libre, Harry —le comunicó Fudge—. Creo que te encontrarás muy cómodo. Sólo una petición (y estoy seguro de que lo entenderás): no quiero que vayas al Londres muggle, ¿de acuerdo? No salgas del callejón Diagon. Y tienes que estar de vuelta cada tarde antes de que oscurezca. Supongo que lo entiendes. Tom te vigilará en mi nombre.

- De acuerdo —respondió Harry—. Pero ¿por qué ...?

- No queremos que te vuelvas a perder —explicó Fudge, riéndose con ganas—. No, no ... mejor saber dónde estás ... Lo que quiero decir ...

Fudge se aclaró ruidosamente la garganta y recogió su capa. (Me quería ir pensó Cornelius.)

- Me voy. Ya sabes, tengo mucho que hacer.

- ¿Han atrapado a Black? —Preguntó Harry.

Los dedos de Fudge resbalaron por los broches de plata de la capa.

- ¿Qué? ¿Has oído algo? Bueno, no. Aún no, pero es cuestión de tiempo. Los guardias de Azkaban no han fallado nunca, hasta ahora ... Y están más irritados

-Irritados no- empezó Gideon.

-Endemoniados- sentenció Fabián.

Stan continuó mientras muchos empleados del ministerio pensaban los gemelos tienen razón.

que nunca. —Fudge se estremeció ligeramente—. Bueno, adiós. Alargó la mano y Harry, al estrecharla, tuvo una idea repentina.

- ¡Señor ministro! ¿Puedo pedirle algo?

- Por supuesto —sonrió Fudge.

- Los de tercer curso, en Hogwarts, tienen permiso para visitar Hogsmeade, pero mis tíos no han firmado la autorización. ¿Podría hacerlo usted?

Fudge parecía incómodo.

- Ah —exclamó—. No, no, lo siento mucho, Harry. Pero como no soy ni tu padre ni tu tutor ...

-Es cierto- empezó Daphne.

-Sólo los tutores pueden firmar el permiso- siguió Tracy.

-Sólo que en caso de los criados de Muggles puede firmarlo el jefe de la casa del alumno- terminó Millicent.

-Así que si le pregunta a McGonagall, ella le puede firmar el permiso- terminó Fred.

Stan siguió.

- Pero usted es el ministro de Magia —repuso Harry—. Si me diera permiso ...

- No. Lo siento, Harry, pero las normas son las normas ofrecen Fudge rotundamente—. Quizá puedas visitar Hogsmeade el próximo curso. De hecho, creo que es mejor que no ... Sí. Bueno, me voy. Espero que tengas una estancia agradable aquí, Harry.

Y con una última sonrisa, salió de la estancia. Tom se acercó a Harry sonriendo.

- Si quiere seguirme, señor Potter ... Ya he subido sus cosas ...

Harry siguió a Tom por una escalera de madera muy elegante hasta una puerta con un número 11 de metal colgado en ella. Tom la abrió con la llave para que Harry pasara.

Dentro había una cama de aspecto muy cómodo, algunos muebles de roble con mucho barniz, un fuego que crepitaba alegremente y, encaramada sobre el armario ...

- ¡Hedwig! —Exclamó Harry. (Hedwig es genialmente despierta pensó Albus D.) (18)

La blanca lechuza dio un picotazo al aire y se fue volando hasta el brazo de Harry.

- Tiene una lechuza muy lista- dispuso Tom con una risita—. Ha llegado unos cinco minutos después de usted. Si necesita algo, señor Potter; no dude en pedirlo.

-Gracias- dijo Lily.

-Por haber cuidado a mi hijo- terminó James.

Tom le sonrió y Stan continuó.

Volvió a hacer una inclinación, y abandonó la habitación.

Harry se sentó en su cama durante un rato, acariciando a Hedwig y pensando en otras cosas. El cielo que veía por la ventana cambió rápidamente del azul intenso y aterciopelado a un gris frío y metálico, y luego, lentamente, a un rosa con franjas doradas.

-¡Qué lindo está amaneciendo! - exclamó Caro.

-¡Y qué romántico sería verlo! - Rose terminó exclamando.

Todos asintieron y Stan continuó.

Apenas podía creer que acabara de horas abandonar Privet Drive hacía sólo unas, que no hubiera sido expulsado y que tuviera por delante la perspectiva de pasar dos semanas sin los Dursley.

- Ha sido una noche muy rara, Hedwig oferta bostezando.

Y sin siquiera quitarse las gafas, se desplomó sobre la almohada y se quedó dormido.

-Sí que estabas cansado- dijo Peter.

-Si realmente muerto de sueño- contestó Harry P.

-Bueno ya terminó el capítulo- informó Stan.

-Ok, ahora ¿quién es voluntario para leer el siguiente capítulo? - preguntó solemnemente Rose.

-Yo quiero hacerlo- contestó una voz masculina.


Buenas

Lamento la tardanza

Les deseo a todos felices fiestas.

Kira

1) ¿Quién quiere que lea el capítulo "el dementor"

a) Taylor Lupin ob) Orion Black?

2) ¿Quién quiere que sea el tercer puesto en el Quidditch:

a) Hufflepuff o b) Ravenclaw?


Ahora las Notas de autor:

1) Como es obvio, Harry piensa que neville se va a enojar con él por conseguir hecho hecho por él. Es irónico que justo harry pensara en Neville cuando era la otra posibilidad para ser "el elegido"

2) A Percy le parece extraño que pasen de no confirmar quién hizo la magia a que ignoren el suceso.

3) La muchacha siente tristeza de que Harry esté solo y asustado, sin saber a quién acudir para recibir ayuda.

4) James se siente desconcertado, porque su hijo realmente es un sobreviviente.

5) Realmente Harry se preocupa demasiado, cuando hay ciertos idiotas que son capaces de romper el secretismo y no se lo castiga ni nada.

6) Harry es realmente detallista por lo que es lógico que también quiera analizar muchas cosas que ve.

7)Lo más lógico es que Sirius quisiera acercarse a Harry para poder hablar con él o algo así. Sirius en mi opinión hubiera querido y necesitado contarle primero a su ahijado la verdad para que no lo juzgara.

8) Es parecido al mensaje que Neville le dice a Harry en el sexto año, cuando dice que su abuela hubiera preferido a Harry como nieto. A mi parecer eso es porque la mayoría de las veces ve a su nieto como el sustituto de su hijo y no como el hijo de éste. Es apremiante decir que a mi parecer no lo hace con malas intenciones.

9) Lo inventé. Por lógica y teniendo en cuenta los nulos conocimientos básicos sobre el mundo muggle (que tienen la inmensa mayoría de los magos y brujas)y sus avances en diferentes ámbitos (sobretodo moda), es de esperar que para mantener de verdad el secreto hubieran inventado alguna cosa (rastro (que dice que algún muggle vio algo) y maldición para borrar la memoria (Obliviate))

10) Es un invento. Pero en el sexto libro, Albus Dumbledore le dice que la magia deja huellas, por lo que, lo más seguro que el olor de la magia negra sea putrefacto.

11) Es lo que pienso. Si hay algún problema real en el mundo mágico las autoridades muggles deben estar informados para tomar determinadas medidas.

12) Creo que debido a su "crianza", Harry tiende a disculparse de muchas cosas, incluso de aquellas de las que no tiene culpa alguna.

13) tanto harry como Albus Dumbledore piensan que los dementores no deberían custodiar una prisión ni nada porque son horribles y nada confiables.

14) Por lo que se describe en el capítulo "el dementor" (el noveno de esta historia), ellos fueron los más afectados por el ataque de estas "cosas". También fueron más perjudicados y se detallará más adelante.

15) Se refiere al hecho de que se encontró con el Ministro y él lo llamó por su nombre real. le hubiera dado mucha vergüenza si hubieran otras personas

16) Amelia se refiere a que hay cosas que hay que hablarlas en privado. Ella aprueba esta decisión del Ministro, aunque la mayoría de las veces sea un corrupto consumado.

17) Lo inventé. En cuanto al pensamiento "la que se va a armar", se refiere como muchos saben a que el Ministro en el quinto libro hizo que Harry tuviera un juicio con el parlamento completo (Wizengamot). Eso no debería haber pasado, porque esos juicios se hacían en caso de criminales realmente importantes. Por lo que en mi opiniòn, cuando lean esa parte van a matar al Ministro

18) ¡Hedwig es realmente genial! De verdad deben tener una conexiòn muy importante.

Gracias por leerme

Les deseo a todos un gran comienzo de año.

Estamos leyendonos

Kira