Ella dormía embozada en telas de seda y satín.

No era la primera vez que la contemplaba descansar. En su memoria aún atesoraba los recuerdos de Alisha durmiendo profundamente en el catre de su humilde hogar. Más de una vez le captó una sonrisa holgada, aún con el incomoda piltra al raz del suelo, aún cuando las sábanas que la cubrían estuviesen rasgadas y maltrechas, ella sonreía y soñaba con quién sabe qué tantas cosas…

"Soñé que era libre" le confesó una mañana, mientras él le cambiaba las vendas del costado. Y a partir de ese día, Yamir le pidió todos los días a Shiba que, aún si de su vida dependía, le concediera a SU princesa la felicidad.

Hoy Nāga Sām̐pa volvía a sobrecogerse de su belleza, a pesar de que esta vez en su rostro no se dibujaba sonrisa alguna. Alisha era como un colibrí en una jaula; briosa y elegante... rebosante de una hermosura inverosímil que era acaparada por la esclavitud de un título de nobleza; una prisión con fachada de palacio. La tristeza impresa en su rostro le dolió a Yamir en el alma.

Podía comprender ahora la motivación del tigre por ir a buscarle…

¡Yamir Anand!— Kaala Baagh le interrogó horas atrás. El tigre negro lo había interceptado en una de sus caminatas nocturnas por la jungla — Tú eres el portador de la serpiente, ¿no es así?

¿Quién pregunta? ¿tú o el Marajá? — cuestionó, desafiante.

Yo… — el hombre dejó caer su talwar al suelo como símbolo de rendición, y de paso, también su propia transformación —El príncipe Kiran Khatri, heredero del reino vecino y prometido de la princesa Alisha Narendra.

Yamir, lejos de regalarle una reacción de sorpresa, le ofreció una media sonrisa burlona: — ¿Por qué no me sorprende que un gato de la nobleza se esconda detrás de un tigre?

Pero muy a pesar de aquella osadía, Kiran se mantuvo ecuánime en su postura, recordándose a sí mismo su única y verdadera motivación de buscarle: — No tengo la mínima intención de pelear, serpiente — advirtió, solemne — Yo necesito tu ayuda.

¿Y por qué rayos te ayu…?

Es Alisha… — atajó Kiran, impaciente. Y la faz sagaz y descarada se diluyó del rostro de Yamir, exponiendo así a su verdadero ser; un joven campesino profundamente enamorado, al cual le habían arrancado violentamente un pedazo de alma. En sus ojos, Kiran pudo contemplar la misma desolación y amargura que hostigaba a su princesa— Ella… te necesita.


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Segunda Oportunidad

Capítulo 6

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(Recomendación musical:

Latika's Theme - A.R Rahman)

Nāga Sām̐pa se hincó ante la imagen de la princesa durmiente, Tikki emergió desde una de las sábanas y sonrió, complacida. Nāga devolvió el gesto cómplice y, con un dedo sobre los labios le pidió guardar silencio. La risa de Tikki y su huida hacia la ventana fueron las licencias que la serpiente necesitaba.

Apartó un mechón rebelde de la frente de la princesa y suspiró antes de hundir su rostro sobre su cuello. Rosas y jazmines. Su perfume era tal cual lo recordaba, y percibirlo aún lo empujaba al borde de la locura: — ¿Alteza? — susurró, y le besó la piel con devoción — Es hora de despertar — continuó, como si absolutamente nada hubiese cambiado. Como si aún fueran dos simples ánimas congénitas que se acaban de encontrar en aquella choza en medio de la jungla.

Un movimiento de hombros y supo que ella estaba consciente. Puso su rostro a su altura y contempló los ojos anegados de Alisha, mirándolo incrédulos y boyantes, a punto de romper en llanto al retener tal nivel de emoción.

—Pensé... — tragó seco y se atrevió a acariciar la mejilla de Nāga Sām̐pa, temerosa de verlo desvanecerse en el aire. De romper con aquella hermosa ilusión. Su corazón volvió latir de vida al percibir el calor de su piel contra las llemas de sus dedos —… que las formalidades habían terminado entre nosotros.

— Lo siento, es la costumbre — soltó con una sonrisa perspicaz —Te eché de menos…

Tomó su mano para ayudarle a incorporarse, pero ella la soltó, prefiriendo envolver sus brazos alrededor del cuello con desesperación. Alisha se mordió los labios y dejó que las lágrimas resbalaran libre de sus mejillas. Inspiró aire y llenó sus pulmones, por primera vez en varios días, la acción de respirar volvía a ser mecánica y simple. No más ahogo ni pesadumbre; Yamir se había encargado de pulverizarlos con un simple y certero toque: — ¿Cómo es que…?

— Tienes un tigre que de verdad te cuida la espalda — Yamir le sonrió, jugueteando con los largos y sedosos mechones de su cabello.

— Kiran… — algo cálido comenzó a crecer en el pecho de Alisha. Le debía tanto ya a su compañero, ¿cómo retribuir algo así? Estaría en deuda con él por toda la eternidad.

Se quedaron así: enlazados y absortos del espacio a su alrededor y del tiempo. Porque en aquel instante sólo podían existir ellos y la gama de sentimientos que no necesitaron palabras para manifestarse; sólo besos, caricias, sonrisas y una que otra lágrima fugitiva. La dulce indulgencia de su reencuentro fue suficiente para calmarles el alma, pero también para fundirlos en la oscuridad cuando la idea de una nueva separación cruzó por sus mentes.

—Tienes que irte — musitó Alisha, con un hilo de voz y el corazón resquebrajándose— Si mi padre te encuentra aquí…

— Que lo haga, y lo mandaré directo al Narak* — irrumpió él sin contener la cólera, ni las llamas tormentosas que irradiaron sus pupilas.

La catarina calmó la tempestad con un beso furtivo: — Preferiría que no. Es mucho más poderoso de lo que crees.

— Entonces, larguémonos — musitó la serpiente con fallo, tomando ambas manos de la princesa — Podemos salir del reino y comenzar de nuevo.

—Yamir…

—Sé que no puedo ofrecerte una vida de lujos. De hecho no tengo absolutamente nada que darte. Nada, excepto mi devoción entera. He vivido para servirte desde el instante en que me salvaste en aquel callejón — confesó con la sinceridad carcomiéndole la mirada — Soy solo un humilde encantador de cobras entregándote su alma…

—Yamir… — llamó de nuevo, percibiendo una vez más la humedad de sus pupilas.

— Te amo, Alisha — manifestó por fin, y sus palabras derrocaron la presa que contenía el torrente de lágrimas de la princesa — Lo haré por toda la eternidad.

No hubo respuesta verbal, ¿para qué manifestar su sentir con más palabras si sus labios actuaban mejor como mensajeros. Yamir la ciñó con vehemencia, y ella; una bailarina nata y de talento inconmensurable, quedó azorada ante el magisterio de su lengua que bailaba al ritmo de la propia; trastornándola, asfixiándola y resusitándola al mismo tiempo. Sí, quizá su tiempo juntos se resumía en unas cuantas peleas compartidas y un mes entero compartiendo el mismo techo. Pero el amor es un ente inmensurable, imposible de valorarse por periodos, convivencias y conveniencias: Alisha y Yamir se amaban, esa era la única verdad que importaba y por la cual ambos estaban dispuestos a luchar.

—Mañana cuando se ponga en sol, espérame en el bazar, justo en el lugar en donde encantas a las cobras —murmuró Alisha, incapaz de ocultar los tintes de esperanza en sus palabras.

—Allí estaré — juró con solemnidad, robándole un nuevo beso a su princesa. Impaciente de comenzar una nueva vida con ella.

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(Recomendación musical:

Mil tormentas- Morat feat Cali y El Dandee)

No era la primera vez que le rompían en el corazón.

No era la primera vez que las ilusiones se le desmoronaban paulatinamente frente a sus ojos.

No era la primera vez que le negaban la posibilidad de entregarle el alma a quien más amaba.

Y no era la primera vez que un "Adiós" se volvía más poderoso que un "Te amo".

Marinette ya había adquirido la experiencia necesaria con las despedidas, las decepciones y los nuevos comienzos. Porque si en su momento perder a Adrien fue el golpe más duro que la vida le pudo propinar, y si, a pesar de tratarse de una herida mortal, pudo ponerse de pie, acoplar los pedazos rotos de su corazón y volver a unirlos otra vez para seguir adelante. Si ya había indagado cómo encontrar el camino de vuelta a la luz luego de fundirse en la penumbra de la zozobra… ¿Por qué toda la veteranía adquirida después del desamor se desvaneció en el instante en que le vio caminar lejos de ella?

"Porque jamás lo hiciste sola..." Una voz cruel en los linderos de su conciencia le respondió la interrogante. Porque el coloide de su sanación, la clave que le permitió sobrevivir después de renunciar a su supuesta "alma gemela" tenía nombre y apellido.

Luka…

Mordió sus labios y estos comenzaron a sangrar. Abrazó una almohada, pero su pecho aún se sentía vacío. Ingrato, si iba de repararle el alma para luego volver a destruirla, entonces hubiera preferido quedarse atrapada en su propia soledad. Porque al menos aquel dolor era conocido y medianamente soportable. Pero éste… éste la quemaba por dentro. Al punto de querer arrancarse el corazón del pecho.

…Vaya, entonces así era como Alisha se sentía. Ahora Marinette entendía porque la princesa había preferido la muerte.

—Ojalá pudiera hacer algo para que te sintieras mejor —Tikki, derrotada al percatarse de que no habría palabras de aliento capaces de subsanar la herida que corroía el espíritu de su portadora, se mantuvo sobre a su lado, aferrándose al cuello.

La catarina cerró los ojos y apretó los párpados, como si con eso pudiese parar el torrente salino que luchaba por volver a emerger. No. Ya era suficiente… Llorar no iba a hacerlo cambiar de opinión. Llorar no iba a traerlo de vuelta a casa.

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Luka, ¿qué sucede?

Sabía que algo andaba mal desde el instante en que, al correr hacia él para abrazarlo, sus brazos no la arroparon como usualmente lo hacían. Esa vez no hubo besos en la nuca, sonrisas viperinas, ni su persistencia por tocarla de cualquier forma posible.

No. A cambio de ello, sus brazos caían lánguidos por los costados. Sus facciones eran inescrutables; dolorosamente indiferentes.

Atestiguarlo así fue como recibir el pinchazo de una espina el corazón, porque su serpiente era una persona que matizaba emociones: amor, ira, pasión, miedo, ¡todo! Absolutamente todo, menos estoicismo e insensibilidad. Ese no era su Luka.

Marinette...— Sus ojos estaban fijos hacia al frente, pero no hacia ella. Y sus palabras, carentes de vida, proclamaban la desventura que en su ser ella comenzaba ya a percibir — Se terminó.

Ella parpadeó. Incapaz de procesar y entender lo que Luka acababa de decir: — ¿A qué te refieres? — preguntó, hundida en un mar de confusión.

Lo nuestro. No puedo seguir contigo, ¿entiendes? — musitó con sequedad, sin apartar su atención de la nada. ¿Por qué demonios no se atrevía a mirarla?

No atinó a decir algo. Sus labios hicieron la pantomima de abrirse y pronunciar algo, pero no hubo sonido en sus palabras; sólo ideas confusas. En su interior, un agujero que creía ya resanado comenzó a agrietarse de poco en poco: — Luka. Si esto es por lo que sucedió con el Marajá yo…

No tiene nada que ver con eso — cortó, áspero, y la grieta fue abriéndose un poco más — Sólo se acabó.

¿Sólo se acabó? — le cortó de tajo, mientras la desesperación iba subiendo al mismo tiempo que el nivel de su voz — Luka, no sé lo que has estado pensando en estos últimos días. Pero sea lo que sea que te moleste, podemos resolverlo juntos, como siempre lo hemos hecho. Pero necesito que me lo expliques…

Aquella grieta se convirtió en una fisura profunda cuando Marinette intentó tomarle de la mano, y él se soltó violentamente. El ademán le caló duro; y tuvo que aferrarse a su propio autocontrol para que las lágrimas no comenzaran a emerger.

¿De verdad quieres saberlo? — su voz se alzó en un eco áspero, lo suficiente como para hacerla retroceder — Me aburrí. Punto. Estoy hasta demonio de ti y de ser tu segundo plato.

El argumento la tomó por sorpresa. Tanto, que necesitó unos cuantos segundos para asimilarlo: — ¡Jamás has sido mi segundo plato! Luka… ¿de qué rayos estás hablando?

Una carcajada trémula azotó los oídos de Marinette, ensanchando la fisura con crueldad desmedida: — Por favor, Marinette. Deja de engañarte a ti misma y de engañar a los demás. Tú y yo sabemos perfectamente que tu primera opción desde el inicio siempre fue Adrien, no yo. Y cuando decidiste botarlo aprovechaste la oportunidad conmigo. Yo sólo soy su maldita distracción: un premio de consolación.

¡Eso no es verdad! — exclamó ella, mordiéndose los labios. A punto de llorar — Sí, es verdad. Quise a Adrien y creí que el verdadero amor lo había conocido con él... ¡Hasta que llegaste tú! — recalcó haciendo un nuevo intento por tocarle. Luka se apartó, destrozándola por completo — Sé que tardé en darme en cuenta. ¡Y lo lamento! Viviré lamentándome toda la vida. Pero lo que siento por ti siempre ha sido genuino. No hay plato de segunda mesa… a mis ojos sólo estás tú y nadie más.

Un deje de malicia se reflejó en la profundidad de sus pupilas, las cuales se hundían en un azul egeo, opaco y sin brillo: — ¿Con que a tus ojos no hay nadie más? — retó con una sonrisa irónica y filosa — ¿Como en la ocasión en que optaste por elegir a Adrien como guitarrista acompañante para Jagged Stone?

Su argumento la dejó en blanco.

Yo…

¿O como cuando me usaste de parapeto para no ir sola con Adrien y Kagami en la pista de hielo? — el guitarrista soltó otra risa sarcástica — Ni siquiera como portador fui tu primera opción. ¿Hace falta que te lo recuerde? Puedo seguir con la lista. Se me ocurren muchos acontecimientos más.

Luka, basta… — suplicó con hilo de voz y con ojos cristalinos.

Porque era cierto. Todo era absolutamente cierto. Y aunque habían sido los errores de una jovencita de catorce años confundida por sus propias emociones, eso no las eximía ni les arrancaba todo el daño causado. Ella misma se lo había repetido incontables veces en largas noches de desvelo; ella realmente no lo merecía.

"Soy un monstruo. ¿Con qué cara le puedo pedir que se quede?"

La verdad duele. Créeme, lo sé mejor que nadie — murmuró entonces él, y su voz sonó a una cita; a un mal chiste que sólo él conocía y que le carcomía profundamente repetir.

No dijo nada más. Y Marinette le observó sacar de su bolsillo la caja de miraculous; la última prueba de una decisión unánime y definitiva: —Saldré de la ciudad ésta tarde. Ya no lo necesito — musitó, y al extender la caja hacia ella, la grieta se expandió, craquelado cada rincón de su corazón, hasta que éste terminó por desmoronarse… Ya no había pedazos que recoger, sólo sílices y polvo, arrastrado irremediablemente por el viento.

Quédatelo… — apenas musitó, porque ahora era ella la que miraba a la nada— No me importa lo que pienses. Tú ERES la serpiente. Sin importar si lo crees o no.

No supo cuánto tiempo mantuvo el alhajero frente a ella. Pudieron haber sido unos segundos, o quizá varios minutos. Al final, Luka volvió a guardarlo, rindiéndose a la posibilidad de que ella pudiese aceptarlo. Pero de algo estaba segura, lo habría hecho con gusto, si eso hubuera evitado escuchar las palabras que él dijo a continuación: — Sé que serás muy feliz con Adrien. Se merece una segunda oportunidad.

El guitarrista entonces le daría la espalda y caminaría lejos de ella.

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(Recomendación musical:

I'll never love again- Lady Gaga)

No se percató del sonido de la puerta. A penas pudo escuchar los pasos de alguien aproximándose hacia ella. No importaba la identidad del desconocido. No era Luka, y esa certeza le ardía, catalizando dos lágrimas más que corrieron rebeldes por sus mejillas.

—¿Cómo lo supiste? — susurró en palabras trémulas cuando percibió el peso de Adrien sobre el colchón. Sus dedos le apartaron tres mechones rebeldes del rostro.

—Recibí un mensaje de Luka. Dijo que ibas a necesitarme, pero nada más… — miró a Tikki y ella voló lejos del cuello de su portadora, negando con la cabeza — Marinette, ¿qué fue lo que sucedió?

No obtuvo respuesta, o al menos no a base de palabras. Porque la catarina se incorporó y se abrazó de él, ocultando su rostro en el pecho del gato negro, dando rienda suelta a sus sollozos y a la pena que le atormentaba. Con una mirada y el gesto silente; Adrien pidió tanto a Plagg como a Tikki dejarlos solos. Los kwamis obedecieron sin chistar, volando fuera de la habitación.

Entre gimoteos, frases irregulares y pausas funestas, Marinette relató todo lo que había sucedido. No cortó detalles y citó cada palabra con memoria impecable, porque las afirmaciones de Luka habían sido breves y concisas, pero lo suficientemente mortíferas como para negarle una posible réplica. Él la conocía muy bien; sus altos, sus bajos y sus puntos débiles. Y esa erudición le permitió dar la estocada en el punto exacto. Eso es lo que sucede cuando le entregas tu vida entera a alguien; jugándote la posibilidad de que en cualquier momento, este te la pueda arrebatar.

Adrien la ciñó con efusividad, preguntándose si era así como Luka la había abrazado en todas las ocasiones en que él mismo había sido el catalizador de sus tristezas. Con los papeles invertidos, por fin pudo entender la furia perfectamente resguardada que su amigo tuvo en su momento. Porque cada sollozo de la catarina se convertía en un deseo persistente de encontrar al responsable golpearlo hasta romperle los huesos.

Se sintió dividido, porque ambos eran parte de él: una el amor de su vida, el otro su amigo, su hermano. Pero, el conocerlos tan bien como lo hacía, por lo menos le regalaba una visión íntegra e imparcial de toda la situación: — ¿Y si te dijera que en realidad él no piensa todo lo que te dijo? — soltó repentinamente — ¿Y si en realidad lo hizo para evitar que lo detuvieras?

El llanto cesó y Marinette se separó de él, mirándole confundida: — ¿Qué?

—Vamos, Mari. El te conoce tan bien como tú a él — aseguró, tomándola del rostro — Dime una cosa, ¿crees sinceramente que Luka diría las cosas que dijo sin un propósito oculto?

—Yo no… no lo sé — dijo, mordiéndose el labio.

—Él te ama sin importar las condiciones — aseguró Adrien —Y es precisamente por eso que es capaz de hacer lo que sea con tal de mantenerte a salvo, aún si eso significa renunciar a ti.

Repentinamente todo cayó en su lugar. Y las promesas que él le hizo azotaron en su mente en forma de retazos. Era imposible que un juramento tan solemne y adepto fuera manchado por excusas vanas. Porque el hombre al que había enfrentado hacía poco no era su Luka; era una de sus infinitas máscaras, esas que el guitarrista solía portar para esconder su dolor.

Marinette se puso de pie en un arranque de realización. Adrien le sonrió satisfecho y con el corazón en vilo: — ¿Qué estás esperando? Ve por él, Bugaboo — incitó. Era lo menos que podía hacer. Después de todo Luka había hecho lo mismo cuando a él le tocó interpretar la otra cara de la moneda.

Merci, mon chaton— dijo ella después de besar la mejilla del rubio y salir corriendo de su habitación.

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La aduana estaba repleta.

Miró a las pantallas con los horarios de la Gare du Nord. Su tren estaba programado para las 8:00 p.m. Tenía exactamente una hora y media para abordar.

Metió la mano a la bolsa del pantalón y sacó la pequeña caja de madera que contenía el brazalete de la serpiente. ¿Por qué no insistió en que Marinette lo tomara?, ¿por qué no la dejó en el suelo para que ella no tuviese otra opción que recogerla?

La respuesta era sencilla: porque en fondo, muy en el fondo; Luka se aferraba con uñas y dientes a la posibilidad de conservar, aunque fuese un mínimo ápice, de la unión que había compartido con Marinette…

Cerró los puños con impetuosidad cuando el recuerdo de ella mirándole con el corazón destrozado y los ojos anegados hostigó su memoria. "Lo hice por ella. Lo hice para protegerla. Lo hice porque no tuve otra opción" reiteró en sus adentros, utilizando sus justificaciones como un mantra para sosegar su conciencia.

Era inútil. Realmente no importaba lo convencido que estuviese de su papel de guardián y protector, de lo primordial que era mantenerla a salvo. Al final del día, él la seguía amando como jamás amaría a nada ni a nadie en esta maldita mundo, y esa adoración venía incluida con el deseo de permanecer a su lado, sin importar cuánto se esforzara Luka por reprimirlo.

No iba a llorar. Años enteros de contener las lágrimas lo habían dejado seco por dentro. Además, no servía de nada cantar un réquiem a una posibilidad que jamás existió. El destino y la vida ya se habían empeñado lo suficiente por demostrarselo.

Luka 1 - Destino 1000

"Ya ganaste, hijo de puta. ¿Estás feliz?"

Absorto estaba en aquellos pensamientos que no pudo percatarse de la certeza de ser observadp hasta que la mirada vigilante comenzó a pesarle sobre la nuca. El sentimiento le fue endemoniadamente familiar; era la misma sensación que experimentó en el bar, justo antes de la llegada de Jagged Stone.

Viró la cabeza y allí lo vio de nuevo: Yamir, recargado en uno de los muros de la estación; justo al lado de las escaleras que llevaban hacia el estacionamiento subterráneo. Su mirada era profunda e inescrutable y con un leve movimiento de la barbilla, indicó silentemente que le siguiese.

—¡Hey! — exclamó Luka cuando la figura, que parecía más real que fantasmal, caminó hacia las escaleras y desapareció cuando estas le llevaron un nivel hacia abajo.

Quizá era la necesidad de comprobar que no estaba alucinando, o el ánimo de encontrarse y conocer por fin al fantasma que le había acosado en sueños durante las últimas noches. Fuera cual fuera la razón, fue lo suficientemente fuerte como para hacerlo abandonar la fila de abordaje y perder su lugar en el tren.

Luka bajó las escaleras eléctricas echo una bala. El estacionamiento estaba vacío, las luces apagadas. En la penumbra, tanteó el camino hasta chocar la espalda contra un bloque de concreto. El impacto le hizo perder el agarre del estuche de la guitarra, el cual rebotó en el suelo, abriendo la tapadera debido a la caída: —¡Maldita sea! — rugió de mala gana. Mas se quedó estático al descubrir que su guitarra no era el único objeto guardado en el interior. Allí, justo por encima del instrumento, reposaba un muñeco de tela con la figura de Viperion perfectamente confeccionada; la fabricación era inmejorable y el estilo gritaba la firma de Marinette Dupain-Cheng.

Luka se arrodilló sobre el estuche y tomó la marioneta, temiendo que esta pudiera desvanecérsele en las manos. A su lado había una nota. Luka la abrió con vacilación. Reconocería esa letra, aún si pasaran un millón de años.

Mi querido Luka:

El plan era entregarte este Petit Viperion el día de tu cumpleños. Pero dados los últimos acontecimientos, creí que sería buena idea esconderlo junto a tu guitarra sin que te dieras cuenta.

De corazón, espero que te guste, porque además es de la buena suerte. ¡Y antes de que me reclames diciéndome que la suerte te la haces tú mismo! déjame contarte la historia que este pequeñín carga consigo.

Comencé a confeccionarlo el día en que vencimos al Vengeur**, ¿lo recuerdas? Estoy segura que sí. Muy probablemente crees que mucho más de lo que yo lo hago. Sé perfectamente que el poder de la segunda oportunidad sólo le concede el recuerdo del pasado a la serpiente...

Lo que quiero confesarte es que, por alguna extraña razón, esa noche yo también conservé las memorias de la segunda oportunidad.

Recuerdo el pico que formó la mano de Vengeur, recuerdo haber sido atravesada por él y te recuerdo a ti; conjurando tu poder y salvándome la vida.

No tengo idea del porqué se me concedió el derecho a estas memorias. Pero de lo que sí estoy segura es que sin ti no habría más Ladybug para contar la historia. Y que tú, Luka Couffaine, eres el único y verdadero Viperion. Después de todo, ¿qué sería de la pobre y indefensa catarina sin su serpiente?

Este pequeño muñeco representa lo que veo en ti: un héroe. MI héroe.

Así que espero que al tenerlo en tus manos, sepas que mi corazón te pertenece enteramente.

¿Me das la oportunidad de cuidar el tuyo?

A toi, pour toujours.

Marinette.

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—Dudo mucho que el "verdadero" protector de la catarina hubiera podido lograr lo que tú hiciste esa noche.

Sus ojos anegados viajaron de la carta hacia el frente, y poca atención le prestó a la lágrima rebelde que emergió como gota de lluvia después de una larga sequía.

Yamir estaba allí, tendiendole la mano con la casualidad de un simple mortal ayudando al prójimo: —Luka Couffaine, ¿cierto? — matizó con una media sonrisa sagaz. Verlo fue como mirarse en el espejo — Tenemos mucho de qué hablar…

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CONTINUARÁ…

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*Infierno en Hindi.

**Vengador en francés.

Ahora, en respiesta a sus Reviews:

sonrais777: ¡Ay! Espero sinceramente que no me mates después de dejar este capítulo así. ¡Gracias por leer!

: Y sí, a Marinette no le hizo nada de gracia. Es que, genuinamente creo que Luka dificilmente podría defenderse de un ataque psicológico. Creo que es del tipo de persona que se esfuerza en sobremanera por ocultar las cosas que le hacen sufrir. Entonces, cuando llega el Marajá a darle donde más le duele pues… ¡Qué te digo! Espero que te haya gustado mucho este capítulo. Prometo tratar de actualizar más pronto. ¡Saludos!

Xiang Li 17: ¡No fue mi intención! ¡Lo juro! Yo también soy multishipper, y creeme que hasta la fecha me sigue dividiendo el Lukanette con el Adrinette. Bueno, si te soy sincera le voy más a LadyNoir. Vamos… es lo mismo pero más cool, jajaja. ¡Muchas gracias por leer!

manu: ¡Gracias por las recomendaciones! Y sí, me agrada un poco la idea de Felix&Marinette, aunque no sé si lo suficiente como para escribir un OS de ellos. Ya veremos qué depara el tiempo. Por el momento mi prioridad es terminar esta historia. ¡Muchas gracias por leer! :D

Road-chan: Prometo que el corazoncito de Luka será recompensado al final de esta historia. ¡Ten fe! Y muchas gracias por leer. ¡Saludos!

July Hope: ¡Lo prometido es deuda! Aquí tienes actualización y, de verdad espero de corazón que pueda ayudarte en estos momentos. ¡Gracias por todo el apoyo que me has brindado y gracias por seguir inspirándome a escribir! Te mando un abrazo enorme y espero que este pequeño cap compense todas las emociones y alegrías que me has regalado con tus propias actulizaciones. :D ¡Te quiero un chingo y te mando un abrazo desde acá!