(Recomendación musical:

Intro: Boy meets Evil — BTS)

Las aguas cristalinas de la playa de La Corse en Palombaggia alguna vez exhibieron un reflejo inverosímil ante los ojos perplejos de Luka; un ente vívido que compartía su morfología; y sin embargo las ondas acuíferas del mar le regalaban a este su propia luz, movimiento y respiración.

Era y no era él al mismo tiempo. Su reflejo portaba una vida propia ante sus ojos.

Observar a Yamir Anand fue rememorar aquella sensación.

Físicamente eran completamente opuestos, contrastantes. Y sin embargo, el aura a su alrededor los unía como a una sola ánima. Ambos se miraron como si una pitón se encontrase frente a frente con una cobra. Ambos réptiles, ambos hermanos… ambos la misma persona.

Aquello no era un sueño. Luka lo comprobó al percibir el dolor en su puño, una vez que este se estrelló contra la quijada de Yamir estrepitosamente. Tan real como un chico cualquiera. El joven cayó al suelo y tres pequeñas gotas color borgoña se vertieron sobre el suelo de concreto, mas ni un solo quejido fue emitido de sus labios.

—Supongo que me lo merezco — Repuso con simpleza y una sonrisa artera.

—¿Qué demonios es esto? — interrogó Luka, tomando por las solapas del cuello. Yamir volvió a sonreír con irreverencia —¿Otro truco barato del Marajá?

— A estas alturas del partido, ya debes saber que los trucos de ese imbécil son todo, menos baratos — repuso con simpleza — Golpéame de nuevo. Mueres por hacerlo, ¿no es cierto? Lo veo en tus ojos…

—No me provoques…

—No es una provocación. Es una petición.

Las ondas del reflejo volvieron a moverse. Luka las observaba detenidamente en las orbes avellanadas de Yamir. El chico sonreía, pero el gozo de ese gesto no destellaba en sus ojos. Era una mueca vacía y burlona, incluso irónica. Luka soltó una risita, ¡Ah! vaya creído que había sido todo este tiempo… Pensando que la máscara que él mismo portó durante tanto tiempo era de su invención, cuando en realidad se trataba de un visaje heredado de un miserable antepasado de la India.

"Esa serpiente conocía perfectamente las consecuencias y el tamaño de mi ira, y aún así se atrevió a reclamarla…"

Las palabras del Marajá resonaron como un eco en la mente de ambas serpientes. Para Luka, como una advertencia, para Yamir; como un ardiente y tortuoso recordatorio.

— Eres un miserable, ¿lo sabías? — dijo Luka entre dientes.

— Tú lo sabes mejor que nadie — acordó Yamir — ¿Vas a golpear, sí o no?

Luka no contestó.

Lo soltó y en menos de un segundo, su puño volvió a estrellarse contra la quijada de su ancestro. ¿Cuántos siglos llevaría penando en este mundo desde el momento que la perdió? ¿y cuántas veces habrá rogado con desesperación el perdón de su princesa? No hacía falta una explicación, porque Luka entendió que la crueldad del destino había sido tal, que no hubo indulgencia siquiera en la otra vida.

Sus golpes no cargaban ira contenida. Era un silente consuelo. Un castigo por el que Yamir llevaba rogando con el paso de los siglos.

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Segunda oportunidad

Capítulo 7

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¡He vuelto! :D


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Fragmento escrito por JULY HOPE

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¿Pasmada?

Pasmada sería decir poco.

Alisha miraba con ojos abiertos y anegados el rostro de su padre. El Marajá era un individuo posesivo y maquiavélico, nadie ponía en duda el alcance de su crueldad y Alisha mejor que nadie, sabía qué tan duro podía llegar a ser aquel dictador sin corazón.

En ese momento todos y cada uno de los azotes que había recibido a lo largo de su vida dolían como si se los estuvieran haciendo en ese momento, pero el peor de todos había sido el primero.

Aún lo recordaba: Bhakati había llegado hasta los aposentos de la princesa, se había golpeado el pecho con el puño y había bajado la cabeza; una señal de respeto que siempre tuvo con ella aún en contra de la voluntad de su padre; al final, aquel era uno de los pocos sirvientes que sabían que Alisha era algo más que una princesa de cristal.

Verlo en la puerta de su habitación no había sido el problema, sino la cuestión de que el Marajá no solía enviar a Bhakati a cualquier encomienda.

Aquel sirviente era el encargado de azotar a la princesa...

Sí, cualquiera podría creer que el rey mariposa en persona era quien se encargaba de tan atroz tarea cada vez que la princesa "ameritaba" ser castigada, pero ¿cómo iba el rey a manchar sus manos con la sangre impura de su propia hija? No, él no había dado los azotes, o al menos no la mayoría de las veces. Sólo cuando era menester hacerla sangrar.

Y esa tarea tan indignante, herir a otro ser humano sólo por no ser "digno", recaía en los hombros de uno de los súbditos más leales del palacio, el único que amaba a la muchacha asustada oculta tras la princesa de oro y henna, y que conocía el corazón bondadoso con el que había sido bendecida.

Así que cuando llegó a los aposentos de la princesa y llamó a la joven por su nombre y por su título, ambos sintieron poco a poco cómo algo se desmoronaba dentro de ellos.

Alisha había levantado la vista hacia su súbdito más querido, el más leal de todos, y al ver el dolor en la mirada de aquel hombre, supo que todo se terminaba lentamente. Porque ver esa mirada suplicante se sintió igual que el primer azote.

Claro que Alisha recordaba todos los azotes que había recibido en su vida, pero la mirada de Bhakati esa tarde fue igual de contundente que haber recibido aquel primer azote, ese que el esclavo del marajá admiró de cerca la belleza de la princesa por primera vez y ella, con ojos anegados y sonrisa vulnerable, murmuró:

Sé que es mi espalda o tu familia, así que tira el primer azote como si castigaras al ladrón de la ciudad y yo lo recibiré como si fuese una plegaria para expiar mi pecado y preparar mi espíritu. En este momento no eres tú sirviendo al Marajá, sino obedeciéndome a mí. Da el primer azote y prueba tu lealtad al reino.

Narendra observaba con sádico deleite el rostro deformado de su hija en una mueca de horror y asco, pero no decía nada. Maldito estoicismo del rey mariposa, que carcomía las entrañas de la princesa de cristal.

Una mujer entró a la habitación seguida de los médicos del marajá, mismos que rodearon a la princesa y esperaron indicaciones.

Ya saben qué hacer. —Dijo el rey dándose la vuelta y dejando a solas a la princesa, a merced de aquellos intelectuales, fríos, inhumanos.

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La princesa estaba sentada en su cama, mirando la ventana por la que su enamorado había entrado la otra noche, aunque su vista estaba puesta en los colores del cielo, que vagaban entre el naranja, el azul, el violeta y el negro, en realidad no estaba observando nada. Estaba ausente... casi, como muerta en vida. O al menos eso podría parecer a simple vista, puesto que la princesa ahora contaba internamente los segundos para poder transformarse y dirigirse al punto exacto en donde todo había caído en su lugar.

Sólo tenía que esperar un poco más y todo terminaría.

Pero todavía debía ser precavida, puesto que su padre había entrado en varias ocasiones a sus aposentos y había pasado unos segundos al pie de la cama, observándola tendida, era claro que esperaba encontrarla despierta.

Y aunque la joven se había hecho la dormida durante varias de las visitas del rey, había decidido que, si quería quitárselo de encima, debía tener con él la conversación que estaba buscando, de otro modo, se daría cuenta de su ausencia de inmediato.

El rey mariposa entró a la habitación con pasos calmados, con sigilo, con cautela, temiendo encontrar a la princesa aún dormida después de haber sido examinada a profundidad. Pero sonrió como un depredador con su presa frente a sí cuando la vio, inmóvil.

Me imagino que no tengo que decirte lo que los médicos encontraron. —Inició el regente con voz mecánica, fría, distante, no como si hablara a su hija, sino como si se dirigiera a la escoria.

El mutismo de la princesa, sumado a la expresión de vacío que se extendió por su mirada y por su rostro, le hizo saber al regente que tenía asegurada su victoria.

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(Recomendación musical:

The next right choice – Kristen Bell)

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Alisha bajó el rostro sintiéndose de nuevo ultrajada y despojada del último gramo de dignidad que le quedaba en el cuerpo y, con todas sus fuerzas, evitó sollozar. Respiró profundo y cerró los ojos, conteniendo las lágrimas que comenzaron a arder contra sus párpados, ella no lloraba sólo agua salada, sino todo el dolor que se había acumulado en su cuerpo desde su separación con Yamir.

Ya escaparía lejos.

Sé lo del... indigno... ¿Cómo se llama? Yamir...

No pudo evitarlo, como si fuese un resorte, el rostro de Alisha se volvió en un instante hasta encontrar los ojos de su padre, quien sonreía con crueldad al darse cuenta de todo el daño que había hecho a la joven. Y de nuevo, todos los azotes de su espalda revivieron.

¿De dónde había sacado el rey la información?

Si bien era cierto que era un esclavo del rey el que se había encargado de dar las tundas a la princesa durante su juventud y entrenamiento, las únicas agresiones que habían dejado una cicatriz en la piel de aquella joven habían sido infringidas por el rey en persona. No existía una sola persona en todo el reino que se atreviera a sostener el látigo con aquella crueldad contra la piel de alguien que no tenía culpa alguna, entonces Narendra en persona era quien se había encargado de dejar un recordatorio visible que perdurase en el tiempo.

Debería matarlo. Al esclavo de las serpientes. —Murmuró el rey llevándose ambas manos a la espalda y comenzando a caminar por la habitación, como si debatiera consigo mismo. —Mira, que tomar lo único que te hacía valiosa para el reino, lo único que no podrías recuperar ni con magia.

Por primera vez en su vida, Alisha se sintió valiente, no supo de dónde salió el coraje para hablar, pero una vez que inició el aluvión, ella no quiso detenerse.

¿Tú crees que un súbdito del reino sería lo suficientemente ágil como para tomar algo de mí sin que yo lo deseara? —La joven se puso de pie en un salto y salvó la distancia con su padre en un instante, de pronto se sentía valiente de nuevo, valiente como cuando había danzado frente a Yamir, valiente como cuando había peleado al lado de Kiran por primera vez, valiente como cuando se había convertido en Laal Bag, valiente como cuando había dicho al rey que jamás vería a Tikki como una herramienta, sino como una amiga. —No, padre. Yamir no tomó nada que yo no le ofreciera, porque fue la primera persona que me vio como un ser humano. Ante sus ojos no era la princesa de cristal, intocable, invaluable, no era la decoración más bella del palacio, ante sus ojos no era la sanguinaria guerrera que se desgarraba el alma para defender al reino, frente a sus ojos no era una cosa que pudiera tomar para sí mismo, sino una persona. No la princesa berrinchuda, fría y distante, no... Sólo estaba Alisha...

Hasta que tomó de ti lo que necesitaba.

Él volvería a mí.

Sólo deseaba tu cuerpo. ¿Qué hombre no querría tener a la princesa a su merced?

¡Alteza! —Gritó Tikki saliendo de su alhajero y flotando hasta ellos, pero la mano de Alisha se levantó hacia ella, no como si le diera la orden de guardar silencio, sino como una amiga que pide su espacio para librar su propia batalla.

¡Él no me quería para eso! No me buscó por eso...

¿Y dónde está?

En su lugar, lejos de ti donde no puedas hacerle nada, y lejos de mí, donde no corra peligro...

Sé que vino a tu habitación la otra noche.

El silencio de nuevo se levantó como un muro entre ellos, Alisha volvió a tener ocho años y su piel se abrió por primera vez bajó el golpe del látigo, el primer y único golpe que dio el rey ese día para poner el ejemplo a Bhakati sobre cómo debía azotar a una niña.

La expresión de Narendra era un tímpano...

La de Alisha era un mosaico de emociones. Sorpresa. Terror. Confusión. ¿Qué?

Desde tu regreso notamos, Kiran y yo, que estabas como... muerta. Como si tu espíritu estuviera muy lejos de aquí.

Tú no sabes nada... —Rugió la princesa entre dientes.

El encantador de serpientes baja a la plaza cada dos o tres días para conseguir algo de dinero, la gente adora verlo hacer bailar a sus serpientes. ¿Quién diría que sus encantos bastaban para hacer que una princesa se retorciera como una puta y sucumbiera ante él?

Basta. —Suplicó la princesa doblegándose al escuchar aquella palabra. Lo que había entre ellos era amor. Pero qué iba a saber el rey de eso...

Sé que vive a unos minutos del pueblo, adentrándose en la selva con rumbo hacia el norte, a los ríos que nos abastecen.

Basta... —Repitió bajando la mirada, soltando el aire.

Sé que le diste el miraculous de la serpiente y ahora se hace llamar Nāga Sām̐pa.

Basta...

Sé que es un músico talentoso. Y tú eres tan ingenua... Podrías haber contraído matrimonio con Kiran y contratar al pueblerino como tu entretenimiento personal, podrías haberlo convertido en tu juguete, o en tu amante. Pero en lugar de eso decidiste hacer las cosas al revés.

Basta... —Murmuró una última vez, con tan poco aire que su voz apenas se alzó sobre el sonido del viento, que mecía suavemente las cortinas de su habitación.

Decidiste entregarte a tus pasiones y perder lo poco que quedaba en ti que te hiciera valiosa. —La princesa cayó de rodillas y las lágrimas se desbordaron por sus mejillas, el llanto se desbordó como el agua que cae a través de la presa que cede por los años de presión. Lo había conseguido, Narendra había conseguido amedrentar a la princesa y quebrantar su voluntad, la tenía sometida, justo como la había querido desde el principio. —Ahora ya no puedo entregarte como una virgen al príncipe tigre, ahora ya no hay nada que pueda hacer... Y encima planeabas escaparte con él.

¿Qué?

Kiran me lo dijo todo.

La princesa de nuevo levantó la mirada hacia el rey, suplicando haber escuchado mal. ¿Qué acababa de decir?

No.

Sí. Todo lo que sé es gracias a él. De no ser por su ayuda, entonces no habría descubierto tu... aventura con el encantador de serpientes.

Kiran no me traicionaría de esa manera.

Tienes razón. Kiran sólo quería verte sonreír de nuevo, aunque fuese esa sonrisa falsa que tienes tan ensayada para los súbditos.

Un destello violeta.

La princesa vio un destello violeta en el cuello de su padre. Claro...

Un daanav...*

Los Akuma son aliados valiosos cuando tienes que seguir a alguien sin que se dé cuenta...

Un nuevo azote se abrió paso lado a lado por toda la espalda de la princesa. No sólo había puesto en peligro a Yamir, ahora Kiran también podía caer por su culpa.

Pobre niña... tus dioses te han abandonado. Y el pobre Yamir, no tenía culpa de nada. Pero quien más me duele es Kiran. Con el corazón roto. Cuánto más egoísta puedes ser como para que no te haya importado el hombre que te ama con devoción, ni siquiera miraste en su dirección cuando volviste a sonreír, no. Estabas tan inmersa en tu propia felicidad que no te diste cuenta de que el joven moría lentamente por tu culpa.

Alisha sollozó con fuerza, postrándose ante los pies del Marajá, no como si suplicara piedad, no; se le habían acabado las fuerzas para luchar. Ya no quedaba en ella una pizca de vida. Lo había perdido todo.

Pobre niña. Y pensar... pero soy benévolo, así que te doy una oportunidad.

La princesa levantó el rostro, pasmada. ¿Una oportunidad? ¿De qué?

Cásate con Kiran.

¿Qué?

Si te quedas en el palacio cumpliendo tu deber, no debería haber represalias contra nadie. Con el tiempo, Yamir comprenderá que sólo fue una aventura, el juguete favorito de la princesa durante unos días, hasta que ella volvió a donde pertenecía, al lado del tigre negro. Convénceme de que estás enamorada de Kiran y, tal vez... tal vez deje a Yamir vivir.

El rey se dio la vuelta encaminándose hacia la puerta de la habitación de su hija. Y antes de salir, dedicó una última sonrisa sádica.

Recuerda que no sólo Bhakati te vigila. Hay demonios en cada rincón del palacio. Tú decides sobre la vida de Yamir.

*Daanav al igual que Akuma, significa diablo o demonio.

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(Recomendación musical:

My name —2nd MOON)

Luka contemplaba a Yamir limpiarse la sangre de la nariz y la barbilla, con la muñeca.

En un acto meramente mecánico, le ofreció un pedazo de tela. El mismo que usaba para pulir las cuerdas de la guitarra. Yamir lo recibió con una sonrisa irónica. Para su desgracia, los golpes no le dolieron tanto como hubiese deseado.

—Me imagino que no volviste del más allá sólo a que te diera una paliza — musitó Luka, arqueando la ceja.

—Jamás entré — aclaró él, regresando aquel manchado pedazo de tela — Sabía que una parte de mi esencia volvería a nacer, pero también sabía que la ira de Narendra no permanecería contenida en este mundo por mucho tiempo. Así que me quedé a vigilarla.

Luka soltó una risa sarcástica: — Te quedaste a vengarte, más bien.

Yamir se encogió de hombros. ¿Qué necesidad habría de ocultarle la verdad? Después de todo, eran dos espíritus hermanos que se avizoraban al desnudo.

—Tú en mi lugar habrías hecho lo mismo— aventuró a decir. Porque temas como el odio y la venganza, bueno... nadie los dominaba con tal maestría como podía hacerlo Luka Couffaine.

—No. Yo lo hubiera matado — contestó él, secamente — Si Marinette hubiese sido Alisha. Si yo hubiese visto esas marcas en su espalda… — Luka apretó los párpados. La simple idea le era insostenible — Lo habría estrangulado con mis propias manos.

Una risa cáustica salió de la boca de Yamir: — Lo dice el mocoso que estuvo a punto de tomar un tren para irse lejos de la mujer que ama — el joven francés frunció el ceño — No quieras darme lecciones de vida, Luka Couffaine; he vivido muchas más que tú.

— ¡Lo hice pa…!

—¿Para protegerla? — una risa más de Yamir y Luka apretó los puños con frustración. ¿Acaso era su miserable bufón? — ¿Dejándola a merced de aquel que desea dañarla? Curiosa manera de proteger a alguien… — Yamir hizo una seña con la mano, deteniendo así cualquier argumento que Luka pudiese pronunciar — Tienes razón, me quedé para vengarme. Pero también lo hice para evitar que se repita la historia. Cometí un error, y eso le costó la vida a la persona que más he amado en este mundo… no hagas lo mismo, Luka. Tú aún tienes tiempo.

— Pero…

— Sé perfectamente lo que ese malnacido te dijo. Es un experto quebrantando la voluntad de otros. Lo hizo con Alisha y eso casi la destruye…

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Sin aviso ni premeditaciones, Yamir metió una mano en el bolsillo de Luka, su rapidez era insólita, pues cuando el guitarrista se percató de ello, el moreno ya tenía la caja del miraculous en la palma de su mano. Escurridizo y sigiloso, tan hábil como sólo podía serlo un reptil.

El pequeño cofre resplandeció una vez y la silueta de Sass salió disparada, posicionándose justo a lado de Yamir Anand. Aquello era un cuadro memorable, la energía que ambos emanaban era portentosa. ¿Despediría él la misma aura al estar al lado de su kwami?

— ¿Crees que la serpiente es un peón y no el protector de la catarina? — cuestionó severamente — Mejor que sean tus vidas pasadas las que te contesten esa pregunta…

No lo vio venir.

Sass voló con velocidad y colisionó contra su pecho. Justo en el sitio donde se hallaba el corazón.

Ya había experimentado antes el vahído que las memorias de Yamir le originaban. Pero esta vez, ese mismo abismo acrecentó la sensación de vértigo.

Los retazos que ahora desfilaban por sus pupilas con la velocidad de mil rayos no pertenecían sólo a su ancestro hindú. Dos, tres, cuatro, diez, veinte; uno a uno los recuerdos de los distintos portadores de la serpiente impregnaron su mente. Sus nombres, sus historias… sus amores.

Miró a Daichi como Aoi Hebi regresar el tiempo cuando Akai Tentōchū* fue cruelmente atravesada por una katana; contempló a Adom como Apofis* evitar que la tormenta de arena se llevase consigo a su adorada Anat; A Quetzalli "la serpiente emplumada" irrumpir en aquella batalla para salvar a su amado guerrero Necuametl de ser sacrificado; A Evan como Viper, evitar los disparos de los ingleses contra su flor escocesa: Crimson Lady; y finalmente a Nāga Sām̐pa cargar el cuerpo malherido de Laal Bag en la negrura de la jungla.

No hubo una sola alma en aquel herpetario que lograra su cometido. Narendra tenía ese punto a su favor: en cada vida, el gato cuidaba bien de la catarina y triunfaba infaliblemente al ganarse su corazón. Pero, si en algo la historia no podía mentir, era en que sin la intervención, protección y profunda veneración de la serpiente, la vida de la portadora de la buena suerte habría terminado mucho antes de completar su misión en la tierra.

— No somos peones, Luka — intervino Yamir cuando Luka cayó de rodillas, sin aliento y con la cabeza a punto de estallar — Ningún kwami o portador lo es.

Quizsssá mi trabajo no sssea cuidar de Tikki tan conssstantemente como lo hacssse Plagg — Sass voló de vuelta hacia su protegido actual — Pero mi deber esss intervenir sssi sssu luzsss amenazssa con extinguirssse

Luka alzó la mirada. En los ojos de Sass no había vestigio de rencor y enfado. El joven guitarrista había resquebrajado ese lazo de unidad al traspasar su relación de camaradería… Luka le había ordenado como un dueño le exige a su esclavo, y esa pequeña y sabia serpiente ahora flotaba a su lado, como si nada hubiese pasado.

No lo merecía

— ¿Y qué se supone que haga? — discutió Luka al ponerse nuevamente de pie — Ese imbécil lo dejó bastante claro: si me acerco, ella será su objetivo.

—Ella ha sido su objetivo desde el día en que nació — Yamir tomó aire — ¿Tú verdaderamente crees que casar a Alisha con Kiran y eliminarme a mí era su verdadera meta? ¿que su misión es que el destino siga su curso natural y la serpiente no intervenga? ¡Por favor! Tú tienes a una portadora de la mariposa en tu época: ¿qué es aquello que ella persigue con tanto ahínco?

Luka abrió los ojos como platos.

— Los miraculous…

Yamir asintió una vez: — Desde esa época, ya había un vago vestigio de las vidas predestinadas de los portadores primarios. Con Alisha como hija, el rey tenía en su poder los pendientes de la catarina. No necesitaba una coartada para hacerse del anillo del gato negro. Sería el mismo Kiran el que terminaría entregándose a sus servicios; todo con tal de proteger y velar por la mujer que amaba…— Yamir cerró los ojos y dejó escapar una sonrisa ácida — Le habría salido perfecto, de no haber sido por mí, supongo.

El mutismo reinó el ambiente durante unos segundos.

Para ambos, lejos de lidiar con una situación incómoda, optaron por prepararse para lo que venía… Eso que Yamir deseaba con todas sus fuerzas no repetir, y aquello que Luka temía oír.

—Ella lo era todo para mí… — musitó en un susurro que para muchos podría sonar armonioso. Aún así, el perfecto oído musical de Luka pudo detectar el quebranto casi imperceptible — Era la luna y las estrellas; la tierra y el agua. Alisha refulgía por sí misma y opacaba al mismo sol. Quizá mi pecado fue adorarla más que a los mismos dioses. Pero Narendra jamás pudo percatarse del tesoro que llevaba consigo. En lugar de amarla como a una hija, la vio como sólo como una herramienta. Por eso no le fue difícil deshacerse de ella cuando ya no la necesitó… cuando ella lo traicionó.

—Quieres decir que…

—Narendra no ejecutó a Alisha por perder la virtud. La ejecutó porque ella le arrebató su poder. Ella lo despojó de su miraculous— Las manos de Yamir se hicieron puños; Luka pudo sentir su grima, su tortura y su dolor —Yo sólo le di la excusa perfecta…

Un nuevo espasmo.

Luka se tomó la sien cuando otro vahído recuerdo cruzó por el puente de su memorio: Yamir y Alisha en un callejón, justo antes de ser encarcelados. Tikki recibiendo el broche de la mariposa, junto con sus aretes y la pulsera de la serpiente.

Entrégaselos a Kiran — musitó ella, con voz angelical — Ahora él es el nuevo guardián, Tikki… guíalo y dile que en verdad lo siento.

—Ese maldito bastardo — gruñó Luka desde sus adentros.

Narendra le había manipulado como a una marioneta para sacarlo fácilmente del camino. Y si los pendientes de Marinette eran su cometido desde el inicio, ¿qué mejor estrategia que alejar a aquellos que cuidan de ella? La realización hizo que el corazón de Luka retumbara en su pecho, amenazando con atraversarlo desde dentro.

—Marinette te necesita, Luka Couffaine. Necesita de la serpiente para protegerla — musitó Yamir cuando el joven se puso de pie en un salto. Su mano estaba extendida, y en su palma se hallaba la pulsera.

El guitarrista la observó con indecisión. Una pequeña grieta se abría sobre la base de la serpiente. El recordatorio de que, si se atrevía nuevamente a portarla, muy probablemente su cuerpo pagaría las consecuencias.

Aún así, ni siquiera lo dudó. Tomó el artefacto y se lo colocó en la muñeca. Sass revoloteo, posicionándose a su lado derecho; el lugar donde pertenecía.

—Cambia la historia. Protege a la catarina y muéstrale al destino que con las serpientes no se juega— declaró Yamir con una sonrisa arrogante.

—¿Qué hay de ti?

— Te estaré vigilando de cerca, y en el momento que elimines a Narendra… entonces podré reunirme con ella.

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(Recomendación musical:

WINDFLOWER—Lee Sun Hee)

Marinette llegó a la Gare du Nord hecha una bala.

Dobló sus rodillas y tomó aire en varias bocanadas. ¡Basta! No tenía tiempo para recuperar el aire. Miró la pantalla con el itinerario: ¡Allí estaba! Al Eurostar le quedaban sólo 10 minutos para partir.

Corrió hacia la zona de abordaje. A estas alturas, muy probablemente Luka ya habría pasado por aduana.

Por un breve instante, la zozobra volvió a apoderarse de su psique. No podía dejarlo marchar, no ahora, no tan fácilmente.

Luka Couffaine había peleado a puños desnudos contra una adversidad inclemente y un despiadado destino. Si todos sus recuerdos eran correctos, si la historia no contaba nada más que la verdad; la lucha de Luka trascendía más allá de su propia época. Tantos años esperando, tantas vidas y tantos fracasos. ¡YA ERA SUFICIENTE! Después de tanto amor, afán y sacrificio, no iba a permitirle rendirse tan fácilmente.

Se abrió paso entre la multitud a empujones y saltó las máquinas de boletaje. A lo lejos, escuchó a un guardia gritar su detención. ¡Al diablo! Si podía llegar a él antes de ser alcanzada… si pudiera gritarle en la cara lo mucho que lo amaba y lo ridículo que había sido por mentirle de esa forma tan cruel. "Tú y yo vamos a estar juntos, ¿me escuchas? Hasta el final, sin importar las consecuencias" pensó con decisión inquebrantable "¡Hasta el final!, ¿oíste? Así que no te des por vencido. ¡No aún!"

—Marinette, espera... — escuchó a Tikki llamarla desde el interior de su bolsa— Algo no anda bien.

—No, Tikki — negó y continuó corriendo. A sus espaldas, un significativo grupo de oficiales le pisaban los talones — No puedo perderlo, ¿entiendes?

Fue entonces cuando lo vio, parado al fondo del andén y de espaldas. Su corazón batió como lo hacen las alas de un colibrí.

Tan inverosímil como parezca, sus ya desgastadas y agotadas rodillas corrieron con una velocidad que sólo podría igualar su transformación como Ladybug.

La distancia se acortaba. Lágrimas cayeron sobre el suelo de la estación: —¡LUKA! — gritó en el preciso instante en que colisionó contra la espalda del guitarrista. Sus brazos lo apresaron desde atrás; temblorosos, pero sólidos cuál acero. Esta vez no iba a dejarlo ir.

Habría sido la conclusión perfecta. Quizá la historia habría dado un giro a su favor… Pero no fue así, porque Marinette no tardó menos de medio segundo darse cuenta, aunque para entonces ya era demasiado tarde.

La figura de Luka emitió una risa malévola. Un halo de oscuridad se apoderó del interior de la estación. La gente comenzó a gritar.

—Tarde o temprano sabía que vendrías a mí, querida Alisha… — escuchó la voz de Marajá antes de que todo se volviera oscuro.

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CONTINUARÁ...


*Mariquita en japonés.

**En la mitología egipcia es la encarnación del caos. Un dios con forma de serpiente.


NOTA DEL AUTOR:

Chicos. Lo sé. No hay excusa que valga. Tardé SIIIIGLOS en actualizar este fic. :(

Espero puedan perdonar la espera. ¡Pero he vuelto! O más bien July Hope me trajo de orejitas de vuelta a la realidad. u Así que si desean agradecer a alguien por este cap, agradézcanle a ella.

Les mando un abrazo enorme, y espero que estén bien con toda esta situación COVID

¡Hasta el siguiente capitulo!

Marianne.