Rising of the shield hero no me pertenece solo hago esto por diversión.
Personaje: … hablando normalmente.
: "Uhm" pensamientos.
: 'Uhm' telepatía.
[…] Sistema
[…] Status.
Capítulo 2.
"Comienzos de una amistad" o "Iniciativa Manga" como mejor le parezca.
P.D.V. NARRADOR.
10:35 a.m.
En este momento podemos observar cómo dos niños de unos siete años se encuentran frente a una casa de aspecto acogedor, con solo una mochila cada uno, la niña tiene el pelo castaño y los ojos negros, con la piel trigueña, mientras el niño tiene ojos castaños y pelo negro, con la piel trigueña, ambos visten ropas casuales, miran atentamente el mapa que se les dio, aunque ninguno de ellos lo puede entender. Estos son nuestros protagonistas: Kore y Damián.
Damián: Esta vez si llegamos al lugar indicado- dijo mientras comparaba la foto pegada en el mapa con la casa frente a ellos.
Kore: Pensamos lo mismo hace tres cuadras- se paró de puntillas intentando encajar la llave en la puerta- y casi nos echan a la policía.
Ambos suspiraron frustrados, se suponía que eran huérfanos que por razones especiales vivían solos, ese era el arreglo que les habían hecho en este mundo, recibirían sustento del gobierno hasta la mayoría de edad, entonces debían comenzar a trabajar, por supuesto para ese momento ellos ya estarían en otro mundo intentando salvarlo y mantener la historia lo mejor posible.
Kore: Damián ven y párate aquí- señalo justo debajo del timbre.
El pelinegro obedeció y se paró en el lugar indicado, mientras seguía comparando el lugar con las fotos.
Damián: Uf- un ligero quejido salió de su boca cuando sintió peso extra golpear de pronto sobre sus hombros- al menos avisa, bien pude haberme agachado para que subieras.
Aunque su cuerpo seguía siendo el mismo en todo menos en apariencia, lo mismo era cierto para su compañera, y ella pesaba mucho por alguna razón, quizá porque su raza era más pesada que los humanos.
Kore: Y… listo- murmuro cuando logro encajar la llave en la cerradura- no te quejes tanto, no es como si te fuera a aplastar con mi peso.
Después de abrir la puerta salto desde los hombros del niño, cuando aterrizo se escucho un crujido, ambos miraron hacía el suelo, una pequeña grieta se había abierto en el concreto.
Damián: ¿Me lo repites por favor? - dijo sarcásticamente a la avergonzada inuyoukai- el suelo no está de acuerdo contigo.
Kore: Este lugar es demasiado frágil- gruño aun sonrojada- en mi casa salto más alto y solo se levanta un poco de polvo.
El pelinegro se encogió de hombros y entro en la casa seguido de la castaña, el lugar no era nada demasiado extravagante, tenía todo lo necesario para vivir ahí, baño, sanitario, sala/comedor, tres habitaciones, y un pequeño sótano. Los dos dieron vueltas por un rato antes de elegir una habitación cada uno, y luego se quedaron en la sala sentados por un tiempo.
KoreL ¿Y ahora? - la chica movía sus manos jugando con un poco de youki, dándole distintas formas para matar el tiempo.
Damián: Ni idea, empezamos la escuela el lunes, apenas estamos a sábado- contesto, doblando pequeñas aves de papel, las cuales infundía con un poco de qi, haciéndolas volar- dijeron que estaríamos cerca de los Iwatani, pero no dijeron el lugar exacto.
Kore: No tengo ganas de quedarme aquí todo el fin de semana- se dejo caer sobre la mesa, aburrida- ¿Y si salgo a la calle por un tiempo?
Damián: Te pueden secuestrar- contesto automáticamente, las aves de papel cayeron a la mesa cuando el pareció reflexionar un poco- olvida eso, probablemente tu secuestres a los secuestradores.
Kore: ¡Esa sonó como una buena idea! - de un salto se puso en pie, corriendo a su cuarto, donde estaban sus cosas, emocionada.
Cierto instigador indirecto del desastre sonrió, escribió algo en un papel, entono un corto rezo y el papel se dobló solo, convirtiéndose en un avispón de papel, tomo otro papel y comenzó a escribir de nuevo, tras una hora, dejo la pluma que estaba usando, inyecto mana y qi en el papel y los intrincados trazos se movieron, juntándose entre si hasta formar una de flor nube. En ese momento se produjo un ruido en la escalera, Kore bajaba con un par de cuchillos envainados, los cuales parecían espadas cuando los llevaba ella, una máscara de perro negro, vestida con una camisa rojo oscuro manga larga de cuello chino, pantalones sueltos de color negro y botas militares negras.
Damián: ¿Y esa ropa? Digo, no es como que tengamos dinero suficiente para comprar ropa en este momento- dijo contando el dinero en su cartera, cuya cantidad era la misma que la de su compañera- a penas y alcanza para la comida del mes si los precios que escucharon mis shikigamis de papel son correctos.
Kore: La hice yo misma- inflo el pecho con orgullo cuando dijo eso- en mi vida anterior fui costurera y zapatera con negocio y todo, sería una vergüenza que no sepa hacer esto.
Damián: Me la juego a que me ensartaría los dedos intentando coser un botón- murmuro criticándose solo, levanto el papel en su mano en dirección a la chica- ten, es un talismán de ilusión, durara un día, antes de activarlo tienes que visualizar la imagen deseada lo más claramente posible.
Kore: ¿Y cómo se activa? - el chico se paralizo por un momento cuando se dio cuenta de algo.
Damián: Tu no usas qi, ni mana- murmuro.
Kore: Uso youki, casi no uso mana, pero al menos puedo manipularlo- una llama roja emergió en su mano izquierda y una esfera de energía blanca en su mano derecha- mira, una llama de youki y una esfera de mana- ¿Por qué usa dos tipos de energía, de todas formas?
Damián: En términos simples, el mana cambia la realidad y el qi fortalece o da vida a las cosas, o ambas- explico creando una bola de fuego y una bola de qi- alguien experimentado podría crear un elemental de fuego inferior con estas dos energías, un verdadero inmortal puede crear casi de todo, siempre que no sobrepase su propio poder, estas dos energías lo pueden crear todo si se sabe cómo usarlas.
El pelinegro movió cosas en la mochila y saco dos papeles más y escribía unos pocos trazos.
Damián: Por favor ingresa youki en este y mana en este- pidió indicando a cada uno de los papeles.
La castaña transfirió las respectivas energías a los papeles indicados, el que recibió mana brillo y se dobló en una mariposa de papel, el que recibió youki se arrugo y quemo.
Damián: Tu mana es casi lo mismo, el papel no debía brillar, pero cumplió con su propósito- dijo tocando la mariposa y analizándola con su energía mental- en cambio tu youki.
Sacudió la cabeza al ver que Kore no prestaba especial atención, toco la cenizas de la hojas con youki y la inspecciono también, agrego un par de líneas en el talismán de ilusión y se lo dio a ella.
Damián: Visualiza la apariencia que quieres e inyecta youki y mana- miro con curiosidad a la joven, como si esperara que algo pasara.
Kore: No me uses para tus experimentos mocoso- gruño enseñando los colmillos, un habitó de cuando tenía su apariencia original- si no fuera porque también tengo curiosidad.
Visualizo su apariencia, transfirió ambas energías y espero, el papel brillo y un destello la cubrió, cuando termino el destello, se revelo su nueva apariencia, una mujer alta, de cabello rojo en una coleta alta, piel blanca, ojos amarillos, pecho mediano vestida con pantalones negros, zapatillas deportivas azul y blanca y la parte superior de un kimono azul.
Damián: La ilusión parece mucho más realista de lo que debería con mi nivel actual- murmuro mirándola desde varios ángulos, extendió la mano y toco la mano de la ahora pelirroja- incluso más sólido de lo que debería ¿Y tus cuchillos?
Kore: En las mangas- dijo mostrando los dos cuchillos.
Damián: Escóndelos bien, sobre todo cuando regreses a tu forma normal actual, no creo que en japón se permita portar armas, menos a los niños.
Kore: Con el desastre que voy a causar ni se darán cuenta de una pequeña niña que va pasando- un tono con cierto orgullo se mezcló en sus palabras, inflo su pecho y se despidió- nos vemos luego.
Dio el primer paso y literalmente desapareció del campo de visión del pelinegro, el chico parpadeo un par de veces hasta que su cerebro registro el hecho de que la inu era más rápida que él, una parte suya sintió su orgullo herido, pero otra parte, la más racional, dijo que era natural, ya que su raza era una con un físico mucho más fuerte que el de los humanos, sería extraño que no fuera más rápida que él, dio un suspiro y regreso a su habitación donde se encontraba su mochila, saco unas plumas que había comprado en el camino a su nueva casa e intento ver si era posible mezclar la tinta de estos con qi o mana, o ambos.
6:30p.m.
Damián: Esto realmente no puede ser posible- murmuro cerrando los ojos, después de unos segundos los abrió de nuevo- "Sigue ahí" Kore, sabes que no tenemos dinero ¿verdad?
Kore: Ahora si- refuto mostrando un fajo de billetes de varias denominaciones- ya sabes, le robe al asaltante que me asalto, aunque estaba más pobre de lo que pensarías por el tipo de ropa que llevaba.
La última parte fue más susurrada que hablada, pero aun así el pelinegro lo oyó, estaba prácticamente a treinta centímetros de ella después de todo.
Damián: ¡No me refiero a cómo conseguiste el dinero! ¡Ah! ¡Ese no es el punto! - respiro hondo al darse cuenta de que casi estaba gritando- creí que estabas bromeando cuando dijiste lo del desastre.
Kore: Pero no saben que fui yo- explico con una sonrisa- así que ese edificio derrumbado no será algo que tengamos que pagar.
Damián: ¿Cómo lo destruiste de todas formas? No, me desvié del tema ¿Qué haces con esos dos bebes? Hay que llamar a emergencias podrían haber sido secuestrados o algo- razono, yendo en dirección al teléfono que venía con la residencia - a ver qué número era.
Kore: Bueno, es impresionante lo que puedes hacer con una buena técnica de ocultación y un hechizo explosivo activado a distancia - levanto un poco la vista, recordando el proceso- y los niños, pues estaban abandonados en una cesta en el camino de regreso a casa.
Damián: Debí considerar mejor las cosas al dejarte ir sola después de escuchar afirmaciones tan peligrosas- gruño de frustración al no poder encontrar el número de emergencias- juro que haré una investigación del sentido común de este país.
Kore: Sabes, encontré la casa de los Iwatani- comento, incómoda por el silencio- esta como a tres calles del terreno baldío.
Damián: ¡Aquí esta! - exclamo, al fin encontrando lo que quería- ¿ah? Sobre eso, las grullas de papel también la encontraron, aunque solo la vieron de lejos, el mana parece dispersarse más rápido en ese mundo.
Después de que el pelinegro hablara con emergencias, después de editar la historia, y pasar media hora para convencerlos de que no era una broma, llegaron las autoridades, les preguntaron un poco a ambos, aunque no mucho, estaban apurados por investigar el edificio derrumbado, habían encontrado un sótano lleno de drogas ahí y aun no sabían quién lo derrumbo.
No eran muy profesionales si se ponían a hablar de esto frente a dos niños, pero el estrés nos ha jodido a todos al menos una vez, a unos más que a otros.
Justo después de que se fueran, Damián finalmente pensó en hacer preguntas a la perpetradora de la noticia que se extendía por toda la ciudad, sobre cómo se había logrado descubrir ese almacén de drogas ilegales.
Kore: Soy una inuyoukai, tengo los sentidos de un perro, pero mucho más fuertes- declaro hinchando su pecho- incluso tengo garras.
Extendió las manos frente al chico y sus uñas crecieron y adquirieron un siniestro brillo metálico, sin cambiar de color.
Kore: Podría esculpir hierro con estas bellezas.
Damián:" Siento un poco de envidia sobre su raza, me pregunto si podrán cultivarse…"- sacudió la cabeza un poco dándose cuenta de que sus pensamientos se desviaban de nuevo.
Kore: Deberíamos acercarnos a ellos- sugirió, regresando sus uñas a su forma anterior- el asunto es ¿cómo?
Damián: Si, ese es el punto, estamos demasiado lejos para decir que visitamos a los vecinos- se sentó y comenzó pensar- y si… no, eso no funcionara en este mundo.
Kore: ¿Y sí fingimos estar perdidos y luego llegamos donde ellos pidiendo direcciones? - dijo flotando en el aire con las piernas cruzadas.
Damián estaba a punto de preguntarle cómo estaba flotando, pero antes de hacerlo noto un leve campo de energía, que supuso era youki, que estaba actuando como si fuera una sustancia mucho menos densa que el aire, por lo tanto, flotaba y con ella lo que estuviere dentro de ella, por un momento quedo perplejo, sin embargo, recordó que ella se había criado, en un mundo distinto, donde debería haber distintas formas de manipular la energía. Después de darse cuenta que sus pensamientos se desviaban de nuevo, se centró en el punto importante actual.
Damián: No es mala idea ¿Voy yo? - pregunto levantando la vista hacia el techo.
Kore: Pues…- lo miro con aire critico- tienes cara de estar perdido casi todo el tiempo, supongo que encajas en el papel.
Damián: ¿En serio? - saco un espejo de la nada y se miró el rostro- hum…vaya, tienes razón, la tía decía que padre…
En este punto su voz se apagó, aunque que seguía viendo el espejo, ya no estaba prestando atención a la imagen, al principio la castaña no dijo nada, creyendo que estaba pensando sobre los detalles del plan, pero cuando pasaron cinco minutos sin que hablara, comenzó a examinarlo con más atención. Y cuando vio sus ojos, noto algo que hasta ahora no se había percatado que les faltaba, una emoción.
Kore: "Esta… ¿Triste?"- se preguntó a sí misma, era lo más parecido a lo que podía relacionar esa mirada, eso y nostalgia.
Al principio quiso preguntar, pero recordó que antes de entrar en esa especie de trance, había mencionado a su padre, ellos no tenían una relación tan cercana como para preguntar ese tipo de cosas sobre el otro.
Kore: Oye ¿Vamos a dar un paseo? - propuso, pensando que salir tal vez lo ayudara- No tenemos mucho para cocinar aquí, podríamos ir a algún restaurante.
Damián pareció regresar de golpe desde algún lugar lejano, miro el espejo por un segundo y lo guardo, volteo a ver a la chica con su mirada normal.
Damián: No es mala idea, yo no sé cocinar de todos modos- se estiro perezosamente- quizá deba comenzar a aprender.
Kore: Si, yo puedo enseñarte- ofreció amablemente.
El pelinegro asintió y saco dos papeles, le paso uno a la castaña, y cerro los ojos concentrándose, luego inyecto energía en el papel y una nube de humo después se encontraba en su lugar un joven adulto de 1.70m de estatura, cabello rubio, ojos miel y piel morena, con una chaqueta blanca sobre una camiseta azul pantalones negros y zapatillas blancas. Kore hizo uso el talismán también, convirtiéndose en una joven cinco centímetros más alta que el joven, cabello negro, ojos azules y piel trigueña, vestida con una gabardina café claro, pantalones azules, una blusa gris y botines negros.
Kore: En el callejón a tres calles al sur- sonrió de forma juguetona y desapareció en un paso
El ahora rubio dio un suspiro antes de hacer lo mismo, tres segundos después reapareció en un callejón poco transitado, donde se encontraba Kore esperando. Salieron de ahí redirigirse a un restaurante barato que Kore había encontrado en su salida anterior, el dueño se sorprendió un poco al ver a dos extranjeros hablando tan bien el japones, casi pareciendo locales, por supuesto, todo era obra de los contratistas que gravaron el conocimiento directamente en ellos, después de comer, pagaron y dieron unas cuantas vueltas, luego se fueron a un callejón, del cual desaparecieron en un estallido de velocidad, yendo hacia su casa.
Kore: Fue entretenido ¿Cierto? - pregunto la joven, volviendo a su apariencia normal actual en un estallido de humo- en mi vida anterior no viaje mucho, no tenía el dinero para ello.
Damián: Yo no viaje a ningún otro país, ese mundo recién salía de una guerra que involucro a más de cien países- relato mientras le sucedía lo mismo que a la joven- el viaje fue… bastante relajante para mí.
Se sentó en un sillón en la sala, donde había otros dos sillones de una plaza, y un sillón de tres plazas, con una mesita de noche en el centro, frente a él se sentó Kore y ambos se quedaron en un cómodo silencio, Damián repaso el diseño de la casa, una casa de dos plantas, con ocho metros de ancho, quince de largo y doce de alto, aproximadamente, con seis metros de alto cada planta, la puerta miraba hacia el este, la primera planta se dividía en la sala que también servía de comedor, la cocina al lado derecho y el sanitario y el baño de bañarse en el lado izquierdo.
La escalera a la planta superior estaba en el lado izquierdo, cruzada diagonalmente sobre la puerta del baño, tenía un pequeño pasillo interior de no más de dos metros de ancho, ubicado en el mismo lado de la puerta en la planta inferior, que abarcaba los quince metros de largo, con dos ventanas a lo largo del pasillo, con tres puertas que conducían a las tres habitaciones de la casa, de las cuales solo dos tenían una cama y un ropero con el uniforme de la escuela a la que iban a ir y unas pocas mudas de ropa, y una mesita de noche, con las tres teniendo una ventana, la de la derecha hacía la derecha, la de la izquierda hacía la izquierda y la del centro hacía el oeste, cada cuarto era de seis metros de ancho por cinco de largo.
Damián: Ahora que lo pienso… ¿Deberíamos poner algo en el sótano? - pensó en voz alta, mirando la puerta disimulada bajo el comienzo de las escaleras.
Kore: Si tus sellos pudieran hacer una cámara de gravedad sería muy bueno para nuestro entrenamiento- sugirió de cabeza en el sillón, con las piernas en el respaldo.
Damián: Que idea tan buena- un brillo de emoción apareció en sus ojos, y comenzó a pensar sobre como la haría realidad.
Dos días después, lunes, 7:00 a.m.
Nuestro protagonista pelinegro se encontraba desayunando dos tostadas de pan y un vaso de leche, era una de las cosas que sabía hacer, las otras eran arroz, frijoles y café, más allá de eso, nada, de ser posible preferiría estar tomando café, pero no había. Miro hacia arriba, la planta alta estaba llena de ruido actualmente ¿La razón? Kore se había levantado tarde.
De hecho, el chico había intentado despertarla, cosa que no logro, y aun no estaban lo suficientemente cerca como para entrar sin permiso en el cuarto del otro, así que preparo el desayuno para los dos, y se sentó a esperar en la planta baja, con todo lo suyo listo, solo esperando a la chica para irse.
Kore: Ya estoy, ¡lista! - exclamo deslizándose por el pasamanos de las escaleras, saltando al suelo antes de llegar al final- ¿A qué horas entramos? ¿Qué tan lejos está la escuela?
Damián: A las siete y quince, estamos a media hora de la escuela- contesto terminando su vaso de leche- a velocidad civil, por supuesto.
Kore: ¿Qué horas son? - pregunto, tragando en dos mordiscos cada tostada- deberíamos comprar mermelada o jalea, esto está muy simple.
Damián: Siete y cinco, seis ahora- corrigió viendo su reloj- sí, se supone que hoy iremos a casa de los Iwatani.
Kore: Iras- rectifico, apuntándolo con su mano libre, bebiendo el vaso de leche- yo iré a otra ronda por la ciudad.
Coloco el vaso en la mesa, tomando su mochila después de eso.
Damián: Detalles, desastres, Limpiar- murmuro, limpiando los platos con un hechizo, llevándolos al trastero con su energía mental- vamos, quiero dar un pequeño paseo por la escuela antes de las clases.
El pelinegro dio un sondeo por toda la casa con su energía mental, cerrando las puertas y ventanas, excepto la puerta principal, la cual cerraron al salir, caminó un poco antes de encontrar un callejón desierto, del cual desaparecieron en un estallido de velocidad, reapareciendo tras un árbol y un poste, respectivamente, con Damián casi tumbando el árbol al ir demasiado rápido.
Damián: Debo terminar la sala lo más pronto posible- gruño, frotándose la frente que había impactado levemente en el tronco, pero a esa velocidad incluso un leve choque dolía.
Kore: Solo recuerda mantenerte en el reino de los mortales si nos llevan a gimnasia jajaja- rio la castaña palmeando su hombro mientras entraban a la escuela.
Kore: Oye, ese no es…
Damián: El protagonista, Naofumi Iwatani, si ese es- contesto escribiendo lo que la maestra acababa de poner en la pizarra- Es conveniente que no tengamos que ir hasta su casa.
Kore Si- murmuro para que la maestra no los escuchara- No vi el anime o leí el manga, ni siquiera la novela ligera, solo se lo que decía la información ¿Cuándo lo llevan a otro mundo?
Damián: No recuerdo exactamente la edad, pero ya estaba en la universidad- sus ojos vagaron un poco por el papel, intentando recordar- debería tener más de veinte y menos de veinticinco.
Kore: Parece muy perezoso, casi como si no quisiera estar aquí- comento, viendo al niño ubicado a un pupitre de distancia.
Damián: Joder, yo no quiero estar aquí, repitiendo todo lo que ya sé- se quejó en voz baja.
Kore: Mira el lado bueno, no fuimos a Kínder- bromeo, provocando un escalofrío en su oyente.
De hecho, toda la conversación estaba en un tono que solo ellos dos podían escuchar gracias a sus sentidos más finos que los demás, de lo contrario, alguien ya le habría avisado a la maestra.
Habían entrado a clases dos meses después de que estas comenzaran, era el segundo grado, y lo que para otros resultaba en complicados problemas, para ellos que ya habían pasado por esto, era muy simple, eran operaciones combinadas, dé esas que juntan sumas, restas, divisiones y multiplicaciones en un solo problema.
9:00a.m. primer recreo.
Damián: Entonces ¿Por qué estamos jugando en lugar de acercarnos a él? - pregunto mientras empujaba el columpio donde estaba sentada Kore.
Kore: No tenemos ninguna razón válida para acercarnos- contesto alegremente, disfrutando del balanceo- además quiero disfrutar de un columpio de nuevo.
Damián: Principalmente la segunda, ¿no? - murmuro dando un empujón más fuerte de pronto.
Kore: ¡Aah! - soltó un pequeño grito de sorpresa, luego se sonrojo de vergüenza.
Damián: Te metiste mucho en el papel- rio deteniendo el columpio, esquivando un zapato que iba hacia su cara- ¡Que expresión tan divertida!
Siguió riendo y moviéndose para esquivar las cosas que la niña le tiraba, palos, bolas de papel, arena, una piedra, el otro zapato, un bolígrafo, un lápiz, y seguirían si no sonara el timbre para entrar a clase, Damián tomo todo lo que debía ser recogido con su energía mental, dándole los zapatos a Kore que ya se había calmado, limpiando sus calcetas con un hechizo de limpieza, y yendo rápidamente al salón antes de que los maestros se dieran cuenta de que alguien faltaba.
Una semana después, salón 2- A.
Maestra: Atención todos- la joven mujer acompañaba sus palabras con aplausos para llamar la atención de los niños- formen equipos de cuatro por favor.
Un pequeño caos se formó en el salón, todos queriendo juntarse con los más sobresalientes del lugar, nuestros dos protagonistas rápidamente propusieron un equipo a los dos más cercanos a ellos, uno de los cuales se era, naturalmente, Naofumi, y el otro un niño pelinegro de ojos azules, que según ellos se llamaba Toga.
Cuando todos se formaron, la maestra reviso que todos estuvieran en un equipo y comenzó a darles indicaciones, debían hacer una pequeña historia, escribirla y luego llevársela para que la leyera.
Naofumi: ¿Entonces qué? - pregunto un poco nervioso.
Casi no había hablado con sus compañeros de clase en estas dos semanas, principalmente porque tenía ojos verdes, los otros niños estaban un poco asustados de él. El otro niño también tenía el mismo problema.
Damián: Pues nada, a hacer el cuento- dijo cortando una página en ocho partes- escribamos dos temas cada quien y elijamos a la suerte.
Toga: ¿Temas? - murmuro confundido.
Kore: Cosas sobre lo que pueda tratar el cuento- explico doblando los papeles con los temas que escribió- iré a buscar una bolsa o algo.
Se levanto y fue a preguntar a las otras mesas sobre algo que sirviera para mezclar los papeles, mientras tanto nuestro Damián buscaba en su mochila un cuaderno en blanco que siempre carga a con él, cabe mencionar que su bolsón era el mismo que les regalaron los Empleadores.
Damián: Por cierto ¿Cómo se llaman? - inicio la conversación mientras revolvía las cosas en la mochila- Mí nombre es Damián, Ichiro Damián y ella es Kore, Inukami Kore.
Naofumi: Soy Naofumi, Iwatani Naofumi- su rostro se animó un poco al responder- me gustan mucho los magas y animes, sobre todo los shonen.
Damián: "Así comencé yo en mi vida pasada"- pensó para sí mismo- "y terminé en…" ¿Y tú ojos de agua?
Toga: Y-yo me llamo To-Toga, Iruka Toga- tartamudeo el pequeño- me gusta mucho dibujar y cuidar mascotas.
Damián: Se parece al típico blanco de los matones"- su mano toco por fin lo que estaba buscando- aquí esta.
Coloco el pequeño cuaderno en el centro de las cuatro mesas unidas, era un cuaderno sin pretensiones, de los que se consiguen en cualquier papelería que se respete como tal, con una tapa gris, con una espiral de alambre uniendo las páginas. Justo en ese momento regreso nuestra castaña protagonista, con un pequeño bote transparente que le pidió prestado a una niña rubia.
Un mes después, sábado, casa de Iruka Toga.
Dentro de la habitación, la cual contaba con una cama, ropero, mesita, una silla, una alfombra y varios dibujos colgados de la pared, se encontraban esparcidos cuatro infantes, con el dueño de la habitación en la silla, la niña castaña viendo por la ventana, el niño con ojos verdes sentado contra la cama y el de ojos castaños acostado boca abajo en la alfombra.
Kore: Puedo ver la escuela desde aquí- comento haciendo sombra con la mano para no quedar deslumbrada por el sol- incluso podría hacer llegar una pedrada desde aquí.
Toga: ¿En serio? - el más joven del grupo (se saltó un año de estudios debido a su inteligencia)- pero esta al menos a un kilómetro.
Kore: Bueno… pásame una piedra y veras- sonrió confiadamente.
Damián: Mejor no- murmuro, aunque todos lo oyeron- aun no terminamos la tarea, luego jugamos.
Kore: Tan amargado- se quejó, sacando su cuaderno de la mochila- no es que nos vallamos a tardar tanto de todas formas.
Naofumi: Aunque sería bueno que terminemos pronto- opino comenzando a levantarse del suelo- me quede en la parte más emocionante del manga.
Toga: Me gustaría hacer un manga propio- suspiro quitando algunas cosas de la mesa- sería muy emocionante.
Los otros tres se voltearon a ver, uno con cara de: ¿Seguros?, y los otros dos: ¿Tu no?.
Naofumi: Entonces adelante- exclamo parándose de un salto- seguro que entre los cuatro podemos crear una obra maestra.
Toga: ¿E-eh?- titubeo confundido.
Kore: Seguro Zafiro, veras- inicio con tono de embaucadora- con tu habilidad de dibujo, la base de conocimiento y la imaginación de Jade (Naofumi, por su apellido y color de ojos, se le intento poner Esmeralda, pero no quiso y armo un berrinche), la narrativa y organización de Jaspe y mi capacidad de negociación…
Damián: Cof, cof, chantaje y extorsión, cof, cof- un zapato golpeo su cabeza.
Kore: Como decía- continuo, retrayendo el brazo- ¡será un éxito!
Toga. Pero falta dinero- murmuro medio convencido.
Kore: Por dinero no te preocupes- aseguro.
Damián saco del bolsón un pequeño maletín negro, que al abrirlo revelo…
Naofumi: ¡Dinero! - exclamo sorprendido- tanto, al menos un millón.
Damián: Cinco millones, para ser exactos- informo cerrando el maletín y guardándolo de nuevo- suficiente para comenzar.
Naofumi: Llévame la próxima vez- pidió con estrellas en los ojos.
Kore: ¡No es robado! - dijo indignada, susurrando después- la mayoría.
Damián: Ya ves- comenzó a explicar- hemos encontrado, ella más que todo, varios lugares, cómo decirlo, ilegales, y luego recibido las recompensas de esto, aunque no querían al principio…
Kore: Pero...- siguió con voz melosa- ¡los convencí! O algo así.
Damián: Conseguí algunos trapos sucios de ciertas personas- movió las manos fingiendo tener un teclado de computadora- como no quisieron por lo legal, además necesitaba una parte del dinero.
Naofumi: Tan genial- elogio- pero sigo siendo mejor en los juegos que ellos.
Las cejas de nuestros protagonistas sufrieron un tic al escuchar ese susurro, y lo peor es que era cierto, los dos eran un asco en los videojuegos, juegos en línea y esas cosas, era así desde sus vidas pasadas, aunque ninguno supiera la última parte sobre el otro.
Por supuesto, ninguno de ellos, imaginaba que este pequeño proyecto que armaron de improviso terminaría siendo todo un éxito en el futuro.
Un mes después, Mercado Negro en alguna parte de Norteamérica
Dos personas con una estatura de 1.69m ojos negros, piel negra y cabello castaño, vestidos con ropa casual negra… y dos grandes gabardinas verde oscuro deambulaban por el tercer piso subterráneo del lugar, un lugar repleto de piezas tecnológicas, algunas falsificaciones, algunas difíciles de encontrar y algunas que definitivamente no deberían estar en venta.
Naturalmente estas dos personas vestidas sospechosamente son nuestros protagonistas.
Kore: Yo sigo sin entender que estamos buscando- hizo una mueca extraña, quien sabe si por no entender o por no estar acostumbrada a un cuerpo masculino.
Damián; Un núcleo de procesamiento inventado por cierta gran potencia, algo que permite el procesamiento de una cantidad absurda de datos en nanosegundos- miro un pequeño chip etiquetado como IA, prototipo fallido- que fue robado por la aprendiz del creador, después de matar al creador.
Hablar de esto en plena calle podría parecer imprudente, pero con la fuerza de ambos, se necesitaría una mini bomba nuclear para hacerles daño, y con sus apariencias actuales no debían preocuparse por ser descubiertos.
Kore: ¿Algo así realmente estará descaradamente a la intemperie? - se quejó más que pregunto.
Damián: Por supuesto que no, solo espero- tomo el chip y lo pago.
Probablemente fuera solo un IA de nivel medio, pero el solo necesitaba una base, de todos modos, era imposible encontrarla en el Mercado tan pronto, miro su reloj desechable, casi era la hora acordada, camino hacía una zona en particular, siendo seguido por una gruñona Kore.
Kore: Luego de esto voy a saltarme la escuela y me iré a una isla desierta a pasar el rato- siguió gruñendo mientras lo seguía.
Al principio pensó que sería interesante ¡Iba a ir al mercado negro! Se imagino un lugar lúgubre, repleto de cosas raras, con animales exóticos enjaulados por todos lados y unas cuantas tiendas de personas escondidas por ahí.
La realidad resulto distinta, era casi lo mismo que un mercado normal, pero con mercancía difícil de conseguir, sin aves, sin personas, Damián le había dicho que esos eran llevados a cabo solo por aquellos con mucho dinero, o en lugares especiales casi imposible de encontrar sin quien los guiara. Sin mencionar que existían sitios demasiado atroces que podrían destruir la mente de una persona.
Kore quería montar un alboroto con los traficantes de personas, quien sabe y lanzaba un hechizo explosivo.
Después de unos minutos llegaron a un pequeño local discreto, un restaurante, dentro del que se encontraba una joven muchacha blanca de unos veinte años, aparentemente muy nerviosa mientras miraba a todos lados.
Damián: Desarrollara problemas en el cuello si sigue así, señorita- saludo con la contraseña acordada, una que la joven había sugerido.
Joven: Iré a un buen medico si todo sale bien, dijiste que vendrías solo, bah, lo que sea- se recostó en la silla examinando a los dos frente a ella- hace calor ¿Quién se viste de negro en un día como este? Deberían refrescarse.
Pidiendo dos vasos más les sirvió un poco de bebida.
El ahora castaño miro los pequeños vasos que estaban en su lado de la mesa, olfateando un poco bebió uno y le paso el otro a Kore, cuando termino de beberlo se sentó y puso una caja del tamaño de una de sus palmas en la mesa.
Damián: Ahí esta tu pago, fueron extraídos y procesados por mí amigo en persona- señalo a Kore que continuaba refunfuñando algo sobre islas, cocos, carne y una playa- por lo tanto, no han sido vendidos ni registrados.
Joven: Veamos que tan buenos son entonces- jalo la cajita y la puso sobre sus piernas, abriéndola un poco.
Un grupo de cinco piedras preciosas distintas la saludo, todas y cada una siendo muy difíciles de conseguir incluso en el inframundo, además de una esfera transparente desconocida, una sonrisa codiciosa apareció en el rostro de la joven, cerro la caja la guardo en su bolsón, que estaba se encontraba a los pies de su silla, saco un paquete y un cuaderno y se lo paso a Damián, con una ayuda del sistema pudo determinar que, de hecho, era lo que estaba buscando.
Damián: Un placer hacer negocios con usted- dijo levantándose y agarrando a la distraída, temporalmente, el distraído, Kore de un hombro y sacudiéndolo- nos vamos, tenga un feliz viaje.
Con Kore saliendo de su rabieta, ambos se marcharon de ahí hacia algún callejón vacío, al encontrarlo, entraron, Damián convoco una plataforma de viento a la cual se subieron, cubriéndose con un hechizo de invisibilidad se elevaron y volaron en línea recta hacía cierta dirección.
Seis horas después.
Tokio, Japón, sobre alguno de los muchos callejones de la ciudad.
Con un borrón, dos figuras aparecieron repentinamente a tres kilómetros sobre el desolado lugar, una nube de humo se elevó, dejando al descubierto a dos niños, por supuesto, estos son nuestros protagonistas, uno de los cuales estaba a punto de regresar su desayuno.
Bajando al suelo la plataforma de viento que los sostenía y el hechizo de invisibilidad se desvanecieron.
Kore: Mi cabeza, da vueltas, urgh- se quejó mientras intentaba tranquilizar su estómago- deberías aprender magia dimensional o algo así.
Damián: Tienes razón- puso una mano sobre la pared para sostenerse- pero hasta que logre encontrar algo en el Mercado… será difícil.
La principal razón por la que estaba buscando esta clase de cosas era para lograr intercambiar con otros en el Mercado del sistema, cualquier objeto ahí era evaluado por personal de los empleadores que fijaban los precios adecuados y también se encargaban de enviar los objetos a su destinatario, aunque les habían dicho que sería mejor comerciar con conocimiento puro para evitar la ínfima posibilidad de que se perdiera en medio del viaje.
Era más o menos como un servicio de entrega multiversal, y ya que el conocimiento era algo incorpóreo era más fácil enviarlo sin que se perdiera, aun si lo hacía solo debían preguntar al vendedor para obtenerlo de nuevo.
Esta era la razón de que en los últimos meses además de trabajar en el manga que habían creado, y su adaptación a novela ligera para los que no podían descargar el manga o verlo en línea, se la había pasado desarrollando una IA Sensible, como la nombro, una Inteligencia Artificial que aprendiera por sí misma.
Estaba muy seguro de que probablemente estaba sentando las bases para una futura guerra humano-maquina si esto se filtraba a las demás naciones, pregunto a los empleadores y respondieron que este mundo era uno de los muchos que no tenían un destino como tal, así que mientras no lo destruya directamente, todo bien.
Se pregunto que querían decir con un destino como tal, pero determino que no le importaba lo suficiente para averiguar.
Volviendo al presente, Kore logro recuperarse de las náuseas y se puso de pie, Damián se separó de la pared y camino a la salida, estaban a unas diez calles de su casa, pero después de un viaje de alta velocidad tan prolongado querían descansar un poco de eso, tardaron casi una hora en llegar, principalmente porque se detuvieron a comer unas brochetas en el camino.
Cuando llegaron a casa, usando un pequeño banco de madera para abrir la puerta extrañamente elevada y entrar, el pelinegro saco una computadora y comenzó a escribir en ella, con el chip de la IA colocado en un adaptador y conectado a la computadora, pasaron varios minutos y se escuchó un débil ronquido en el lugar, Damián se detuvo y levanto la vista, Kore se había quedado dormida en el sillón de tres plazas, con un pensamiento, una manta bajo por las escaleras traída por la energía mental del chico y cubrió a la niña, después de eso, continuo escribiendo.
Día siguiente, domingo, casa de Iruka Toga.
Toga: ¿Por qué siempre nos reunimos en mi casa? - pregunto un poco exasperado, le agradaba pasar tiempo con sus amigos, pero el necesitaba su espacio personal.
Kore: ¡Tiene la mejor vista de todas nuestras casas! - miro a la ventana como para confirmar su declaración.
Naofumi: Estas más cerca que ellos dos- señalo a Kore y Damián con su mano libre, escribiendo la descripción e historia general de un nuevo personaje.
Damián: El cuarto de Jade esta hecho un desmadre…- expuso algo que todos sabían.
Toga aun no comprendía como era posible que la señora Iwatani permitiera que su hijo fuera tan desordenado, mientras que los pensamientos de Kore y Damián eran; "Como se esperaba de la oveja negra de la familia Iwatani"
Naofumi: Bueno, disculpen por no ser un obsesivo de la limpieza- se quejó medio en broma- bien, ese personaje ya está a medio terminar.
Levantando la mano, mostro una página que contenía una descripción: un hombre alto, moreno, con cabello azul negro y ojos negros, vestido como un guerrero tribal, con una expresión feroz en su rostro.
Naofumi: Aron, miembro de una tribu de gente guerrera casi extinta, personas que solo respetan el poder, los miembros de la tribu poseen un linaje que les da cuerpos especiales inmunes a la magia a menos que sea magia nivel Calamidad, fueron destruidos por un héroe anterior que los considero demasiado peligrosos- presento al personaje recién creado.
Kore: Tiene lo necesario para ser el protagonista de su propio arco- miro al techo pensativamente- ¿Y esa tribu posee inmunidad total a la magia desde que nacen?
Naofumi: Eso sería demasiado OP, su inmunidad se desarrolla conforme crecen- coloco la página en la mesa y tomo otras dos- aquí esta toda la información de la tribu.
Iruka: Bueno… lo dibujare ahora- agarro la página con la descripción detallad, tenía mucho más de lo que se veía a primera vista.
Damián: Comencemos con la historia general de su arco- dijo sacando su laptop del bolsón que siempre lo acompañaba.
Naofumi comenzó a decir todas las ideas que tenía.
Kore: Me iré a rondar la ciudad- tarareo saliendo por la ventana.
Los tres chicos estaban acostumbrados a sus hazañas inhumana, aunque solo uno sabía la razón de estas, por lo que solo se despidieron de ella.
P.D.V. KORE.
Con un movimiento de muñeca, me agarre al marco superior de la ventana y me impulse hasta el techo, desde el cual partí con un estallido de velocidad, me dirigí a un callejón, donde cambie mi apariencia con un talismán de Damián, asumí la misma apariencia que la primera vez que use uno de estos.
Después de que nuestro manga despego no tuve muchas cosas que hacer en eso, normalmente pasaba mi tiempo entrenando con Damián o sola, las tareas eran hechas por unos lapiceros modificados por ese mocoso usando un par de runas que sacaban el conocimiento de nuestras mentes y lo organizaban en palabras y oraciones para formar las tareas.
Fui yo quien se lo dijo, él estaba demasiado concentrado en cosas complicadas para ver algo tan simple.
Bueno, siempre que no estuviera entrenando, durmiendo o comiendo, me gustaba ir por la ciudad, los del inframundo me evitaban bastante después de que me madree a unas cuantas bandas que se me pusieron al brinco, algunos de ellos todavía deberían estar en el hospital, creo que uno de ellos está en coma, pensó que uno de mis hechizos era solo luz y lo recibió de lleno.
Bueno hoy me dirigía a mi pequeña base personal, una que hice con dinero de las recompensas y dinero que encontré en los escondites de traficantes, por supuesto, lance un hechizo de limpieza sobre ellos para eliminar todo rastro de drogas y esas cosas, el de las recompensas fue usado para comprar muebles, una computadora portátil y un celular, el otro… fue para comprar una espada recta sin guarda justo con su vaina, varios juegos de cuchillos y una pistola.
Aparentemente, no necesitaría la espada, tenía a Luna y Media Noche, los cuchillos que me dio la abuela, si, les puse nombre ¿y?, bueno, el punto es que tengo un mejor manejo de la espada que de los cuchillos, y un mejor manejo de la guadaña que de la espada, pero la guadaña era demasiado conspicua.
Me senté en mi sillón, el más suave pero no irrazonablemente caro que pude encontrar, saqué la computadora de mi fiel mochila y comencé a jugar, pase casi una hora así, hasta que alguien llamo a la puerta. Me levante y agarre la espada que estaba descansando a mi lado.
Kore: ¡Que sea una buena razón por que estoy ocupada! – mire ferozmente al recién llegado.
Las caras que ponían siempre eran muy divertidas.
Un chico de pequeña estatura, piel blanca como la mayoría de por aquí, pelo negro y vestido con ropa deportiva estaba parado en mi puerta, sudando y jadeando, con una cara de sorpresa, mezclada con miedo y un poco confusión.
Chico: Señora Fone…- el aliento se le escapó a mitad de la frase, tardo un poco en continuar- un loco… asesinando… a todos…
Al escuchar eso, jalé mi mochila con un hilo de youki, el chico estaba demasiado cansado para darse cuenta, cerré la puerta con llave y corrí a donde se originaba ese hedor a sangre que sentí al correr tres cuadras hacía la base general, con el chico en un hombro como si fuera un saco de papas.
Mientras yo mande en esta parte del inframundo, drogas, locos asesinos, violadores y todo eso y esos que me dificulte la vida innecesariamente a mí y a mis subordinados… debo hacerlo desaparecer.
