Rising of the shield hero no me pertenece solo hago esto por diversión.

Personaje: … hablando normalmente.

: "Uhm" pensamientos.

: 'Uhm' telepatía.

[…] Sistema

[…] Status.

Capítulo 3.

"Tiempo rápido, inicio de misión y primera ola" o "El autor no puede imaginar más relleno, así que comenzó lo serio" como mejor le parezca.

P.D.V. NARRADOR.

Casa Inukami-Ichiro.

Sábado, 8:30 p.m.

Con unas cuantas ondas en el aire y un suave sonido de explosión, la figura de una mujer pelirroja vestida con pantalones y la parte superior de un kimono apareció frente a una de las dos ventanas del segundo piso, en el pasillo que conectaba las habitaciones.

Damián: Tuviste problemas- afirmo más que pregunto, saliendo de su cuarto- aún tienes una mancha de sangre en la mejilla.

Jalo un paño con telequinesis y lo humedeció con magia, usándolo para limpiar la mancha de sangre, con telequinesis también, aun no desactivaba el talismán, por un momento, Kore se preguntó si la había estado espiando con uno de sus shikigamis de papel.

Kore: Tuve que deshacerme de un psicópata sádico asesino- una nube de humo la rodeo, devolviéndola a su forma de niña- fue agotador… sobre todo porque ninguno de sus secuaces se rindió.

Su mirada estaba oscura, desde su vida pasada odiaba a esa clase de personas que hacían sufrir a otros por placer, desde que su hermano fue torturado por uno de ellos, no pudo hacer nada aún después de que lo rescataron, estaba demasiado traumado y termino suicidándose cuando tuvo la menor oportunidad, había fantaseado con matar a quien le había hecho eso innumerables veces, pero cuando mato a alguien como ese tipo, su cuerpo y mente sufrieron una fuerte conmoción.

Probablemente si no lo hubiera visto torturando a uno de sus subordinados en el momento en que llego a la base, no habría podido matarlo, aunque no se arrepentía de hacerlo, su cuerpo y subconsciente rechazaban fuertemente la idea de matar.

Damián: Ya, ya, la primera vez es muy difícil, pero con el tiempo aprendes a soportarlo- un recuerdo de su breve tiempo en la guerra destello ante él- bebe un té y luego descansa, te hará bien.

Una bandeja llego flotando, con un juego de té de porcelana en ella, el chico pelinegro sirvió una taza para ella, aunque los utensilios eran de este mundo, la mezcla había sido elaborada con hierbas de su mundo anterior que reducían la fatiga mental y refrescaban el espíritu.

En palabras menos técnicas, despejarían el cerebro y dispersaban la tensión que experimentaba el espíritu de las personas al enfrentarse a eventos traumáticos.

Kore: Me siento mejor- murmuro después de tomar tres tazas seguidas- gracias, iré a dormir ahora.

Damián asintió, limpiando los utensilios con su magia, y enviándolos al trastero con telequinesis.

Damián: Quizá deba buscar alguna otra mezcla más efectiva, su raza es demasiado resistente incluso a los agentes beneficiosos- murmuro frente a la ventana- verla tan apagada fue… perturbador para mí.

Entro de nuevo en su habitación, aún estaba organizando las ideas de Jade y Zafiro para el próximo arco de su historia.

Los años pasaron.

Kore supero su trauma por el primer asesinato, siguió rondando su territorio y ahora todo el inframundo le rendía cuentas, no es que ella buscara apoderarse de él activamente, los grupos pequeños que se formaron por falta de oportunidades acudieron a ella en masa, y los grupos que solo delinquían por placer huyeron o fueron erradicados, la castaña demostró una gran capacidad de liderazgo.

El submundo de la ciudad se convirtió en una gran empresa bajo su mando, cuya especialidad era la producción ilegal de artículos cotidianos, con los inmigrante y comerciantes ilegales siendo sus principales compradores ¿Por qué era ilegal? Porque no pagaban impuestos. Ya habían terminado una serie de novelas y manga, y un estudio los había contactado para producir un anime de estos.

Damián desarrollo la IA Sensible y otros proyectos suyos y consiguió varias magias dimensionales y espacio-temporales, dos de cada una, con la icónica técnica del Cuarto entre ellas, estuvo atascado durante dos años antes de poder producir algo similar al chakra con su mana y qi, aunque no sabía que tan parecido era al original, funcionaba con la técnica y eso era lo importante.

Incluso había intercambiado algunas de sus técnicas propias por conocimiento de Fuinjutsu para compararlo con sus sellos y runas, la IA Sensible original, es decir, la primera que creo, había recibido el nombre de Biteve, pronunciado "Bitiv", una combinación de Bit y Eve, era quien se encargaba de organizar la historia ahora.

Toga se sentía como en un sueño durante la mayor parte de estos años, a veces se convertía en una pesadilla cuando las cosas no iban bien pero pudo salir adelante con la ayuda de sus amigos, al principio estaba hecho un lio con los estudios y el manga varias veces fue llevado a la dirección por que los profesores creían que se estaba burlando de ellos al llevar sus bocetos en lugar de las tareas, sus tres amigos hasta habían hecho un horario para que alguien le recordara que llevar y lo acompañara en la dirección si aún se confundía, Damián incluso había borrado un par de memorias algunas veces.

Cuando estaban en noveno grado, Zafiro consiguió novia.

Naofumi hizo una rabieta durante un par de días.

De hecho, al principio nadie se lo creía, ni sus padres, ni sus abuelos, ni sus tíos, ni los otros tres, es decir, siempre había sido el más tímido de la clase, y el hecho de que él pudiera conseguir novia, una muy linda y casi tan tímida que él en eso, mientras toda su clase se encontraba enredada en exámenes, tareas y trabajos de recuperación era bastante difícil de creer, sobre todo cuando sus notas no bajaron.

Fue todo un caos cuando se la presento a su familia, su madre pensó que ellos le habían pagado para que fingiera, su padre confeso que creía que Toga era gay, su hermana menor arrastro a la pobre chica a su cuarto, con Kore siguiéndolas por si acaso, luego le conto a Damián que le había preguntado a Aoi, la novia de Toga, que le gustaba de su hermano, cuando se conocieron, como, en donde, y cosas así.

En cuanto a Naofumi era el que llevaba la vida más tranquila entre los cuatro, sus padres ya lo habían dado por perdido y no intentaban que dejara los juegos, animes, novelas ligeras, y en los últimos años antes de entrar a la universidad, erogues.

Sus padres hasta parecían esperar el momento en que se tiñera el pelo y hiciera cosplay.

Y ganas no le habían faltado, pero entre los otros tres lo convencieron de que eso no era para él, ya habían hecho un dibujo y editado una foto, y no se veía bien.

Aun así, sus padres se sentían un poco orgullosos de él por el hecho de que podía formar parte de un equipo que ganaba dinero a tan temprana edad, la vida de Jade era normal fuera de esas cosas, su habitó de ir a la biblioteca para leer cuando estaba falto de dinero, los miembros del grupo se lo entregaban a sus padres desde que se gastó su parte, una considerable suma, en mangas, anime y coleccionables, sin embargo sus padres no sabían eso y le entregaban buena parte a él y aun así se quedaba sin dinero.

Esto había dejado perplejos a los otros tres, Jade era muy bueno armando y gestionando negocios en los juegos ¿Por qué no era así también en la realidad?

Y entre cosas raras, comunes e irrazonables llego el día de la invocación.

Mientras Naofumi se encontraba en camino a la biblioteca como de costumbre en los últimos años, en el hogar Inukami- Ichiro nuestros queridos protagonistas se encontraban preparándose para su viaje a otro mundo, y no, no se estaban drogando, el mensaje del inicio de su misión en otro mundo acababa de llegar a sus interfaces.

Damián: Con este son tres viajes de este tipo, la Muerte fue mí chofer en el primero- rio entre dientes metiendo todo lo que podía en la mochila que les habían dado con el comienzo del viaje.

La conveniente mochila crecía junto con ellos, incluso podía ajustarse a la apariencia que quisieran, siempre y cuando fuera una mochila.

Kore: Lo mismo- sonrió, metiendo lápices, cuadernos, lapiceros, colores, pinturas y similares.

Había comprado más de cien paquetes de cada uno solo para el viaje, en poco tiempo estuvieron listos se quedaron observando atentamente la cuenta regresiva, Damián recordó algo de pronto y con un pensamiento, su energía mental cerro todas las puertas y ventanas del lugar.

Exactamente 1m 38s 8mls antes de que Naofumi fuera invocado al otro mundo, la cuenta regresiva llego a su fin, aunque ninguno de ellos lo sabía, una luz envolvió a los dos reencarnados y los llevo a cumplir su misión.

Una luz apareció en lo profundo de una cueva, relativamente cerca de lo que era conocido como el Pueblo de los Semihumanos, en el Reino de Melromarc, aunque los supremacistas humanos lo llamaban de formas menos que halagadoras. La luz desapareció, dejando a dos personas en el lugar.

Por supuesto eran nuestros protagonistas.

Kore: Este lugar huele fatal- arrugo la nariz, un poco irritada por el olor acre- me he acostumbrado demasiado al aroma agradable de casa.

Damián: Me pregunto qué clase de monstruo vive aquí- miro a su alrededor, sacando una antorcha y un encendedor de su mochila sin fondo- buscaba la lampara, pero esto también sirve.

Encendió la antorcha, normalmente usaría magia, pero en este momento no sabia en que clase de lugar estaban, no tenía ganas de luchar contra monstruos en una cueva tan estrecha.

Damián: Ahora ¿En qué dirección? – estaban en una encrucijada, más de cinco caminos se cruzaban en este lugar- ¿Algún olor de personas?

La chica inu olfateo el aire, ignorando el olor del lugar, encontró donde era más fuerte el olor de las personas.

Kore: Ahí- señalo al segundo túnel de la derecha- es viejo, pero ahí está, licor, cenizas, sudor ¿perfume? ¿Quién se pone perfume para una misión de caza?

Damián: Un novato, aunque me sorprende que exista el perfume- entro en el túnel, seguido de la castaña- aunque pensándolo bien tiene sentido, quiero decir, hay realeza, alguno tuvo que pedir su desarrollo.

Kore: Ya me lo imagino- sonrió, adoptando una postura arrogante- "Uh, este rey no puede oler como esos plebeyos, les ordeno que hagan que este rey huela mejor ¡ahora!"

Damián. No necesariamente así- rio entre dientes, casi podía ver la corona y el cetro,

Después de eso cayeron en un cómodo silencio durante el resto del camino, cada cinco minutos, el pelinegro soltaba pequeños shikigamis de papel con forma de humano para que exploraran el camino por delante, cuando salieron de la cueva, un sol en pleno medio día los saludo.

Damián: El sol es más fuerte que en el otro mundo ¿o es ilusión mía? – recogió todos los shikigamis que sobrevivieron, metiéndolos en una bolsita transparente y guardándolos.

Algunos habían caído en charcos y no podían ser reparados, para no dejar rastro los había incinerado con la antorcha, aunque consto un poco.

Kore: Deliras, es lo mismo- contesto después de sentir el calor por un momento- eso o es que la cueva estaba helada.

Damián: Meh- se encogió de hombros, enviando aves de papel a buscar el asentamiento más cercano.

Kore olfateo el aire, sacando su estola del bolso adicional en su cintura, no podía cargarla en el bolsón sin fondo, después de todo era un mini espacio-tiempo de bolsillo, separado de los demás espacio-tiempos, y los inu no podían alejarse mucho de su estola.

Pasaron diez minutos, en los cuales Kore comenzó a flotar de un lado a otro, cosiendo una capa corta azul oscuro para sí misma, con bordados de medialunas en los bordes, la había comenzado hace un mes y casi estaba terminada.

Cabe mencionar que ya tenían un aspecto de adultos.

Cinco minutos y dos docenas de aves de papel después, encontraron un asentamiento.

Damián: Parece la aldea de Raphtalia- cambio el sello de su mano, ordenando a las aves que regresaran, y señalo la dirección general de la aldea con su brazo libre- deberíamos estar más o menos un mes antes de que los cuatro héroes sean convocados, porque el lugar está completamente en pie, sin rastros de batalla

Kore: Vamos, quiero ver esa adorable chica mapache en persona- dejo de flotar, guardando su capa corta en proceso, caminando en dirección al lugar.

Damián: A veces me pregunto si fue buena idea mostrarte el manga- negó con la cabeza, sonriendo.

Mantuvo el sello manual, indicando a las aves donde debían ir, podría hacerlo sin esto, pero la conexión se volvería más débil y el alcance se reduciría.

Damián: Después de esto tenemos que ir a Melromarc- pensó en voz alta.

Kore: Hum- asintió, apartando algunos arbustos del camino- huiremos de ahí antes de cualquier cosa, aunque quisiera ir a la armería de Erhald, sería como Ichiraku, pero para los fans de Tate no Yuusha.

Damián: Si- concordó, metiendo todas las aves de papel en otra bolsita transparente y guardándolas.

Habían regresado rápido al no tener que buscar nada.

Luego de una hora de caminata llegaron a las cercanías de la aldea de los semihumanos, por supuesto, podían llegar en segundos si querían, pero habían ido turisteando por el camino, además de jugar con el "estado" que era bastante similar al sistema que les entregaron los empleadores, excepto que era un poco… inferior.

Damián: ¿Esperamos aquí hasta que llegue la Ola? – propuso, con un talismán en la mano.

Kore: Eso acabaría con todo el propósito del viaje- rechazo, caminando hacia la aldea.

Damián: Si, tienes razón- concedió colocando papel en su frente siendo cubierto por una nube.

Después de unos segundos la nube se disipo, justo cuando la inu se dio cuenta que no la seguía.

Kore: Entonces apresúrate… - volteo a verlo- jajajaja ¿Desde cuando eres de hacer cosplay?

El chico de ojos castaños se había cambiado de ropa a un conjunto de armadura ligera hecha de escamas, sin casco, con una túnica corta café oscuro y una camisa de algodón debajo de esta, con pantalones holgados de lona negra, lleno de bolsillos, y unas botas hechas de algún tipo de cuero y escamas.

Damián: No te rías que no es cosplay- gruño, transformando se bolsón sin fondo en una mochila de tela y cuerdas- no encajamos en el lugar con la ropa de nuestro mundo, aunque ahora que lo pienso debimos cambiarnos ahí.

Kore: Si, es la emoción que nos embarga- dramatizo, sacando un talismán del bolsón- esta ropa debería estar bien.

Colocándolo en su frente, fue envuelta por una nube de humo por unos segundos.

Kore: Ahora vamos- sujeto su cabello en una coleta alta, reanudando su camino.

La chica de ojos negros se había puesto una armadura de placas metálicas delgadas, las cuales podían deslizarse entre sí, también sin casco, con su estola en el hombro derecho, la ropa debajo de la armadura era una camisa manga corta negra, pantalones café oscuro con líneas blancas hechos de tela resistente y unas botas con suelas metálicas.

Kore: ¿Crees que nos reciban bien? – jugueteo nerviosamente con su flequillo- con eso de la discriminación…

Damián: Los adultos desconfiaran de nosotros- respondió después de pensarlo un poco- al menos al principio, además, puede que no tengamos mucho tiempo para ganar su confianza, quiero decir, no nos enviarían aquí demasiado antes de la primera ola.

Kore: Supongo que sí, nos hemos preparado lo suficiente en los otros mundos- una mirada un poco nostálgica paso por su rostro- sabes, ahora me confundo un poco.

Damián: ¿Sobre a donde debemos regresar? – levanto la vista del camino, mirando su espalda- yo tengo que ir primero a mi primer mundo.

Kore: Si… tal vez debería acompañarte- propuso, recordando el porqué de su regreso.

Damián: Solo iré para eso, no me será posible vivir ahí después de lo que hare- una sonrisa escalofriante se formó en su rostro, antes de volver a la normalidad- quizás deba mudarme a tu mundo, o al de Naofumi ya que estamos.

Kore: Tu tía podría ir con nosotros a mi mundo- volteo a verlo, un poco emocionada de ver a alguien que parecía tan agradable.

Damián: Ella es terca y le gusta el caos, no creo que quiera ir a tu mundo- negó con diversión al recordar algunos momentos- ahí están pasando por un periodo de paz.

La inuyoukai olfateo el aire un poco, olía sal, lo cual era lógico, estaban cerca del mar.

Damián: Veo la aldea- informo, girando un poco la cabeza- un kilómetro hacía allá, nos hemos desviado un poco.

Kore: Muy bien, la historia es que somos vagabundos…- comenzó.

Damián: Viajeros errantes- corrigió rápidamente- vagabundos no encaja con nosotros.

Kore: …Viajeros errantes- arremedo- que entraron en Melromarc hace unos meses y decidimos venir a ver el mar en el territorio de Seaetto.

Damián: Simple y agradable- asintió con aprobación- y vago, lo que nos permite mayor margen de maniobra.

Habían llegado a la aldea, casi vuelan su tapadera en la entrada cuando Damián olvido el nombre del gobernante del territorio, pero Kore salvo la situación. Después de una hora ya tenían una habitación en la pequeña posada del lugar, el hecho de que solo tuviera cinco habitaciones, y fungiera más como restaurante y sala de reuniones, decía que no llegaban muchos viajeros al lugar.

El sol ya estaba bajo, y según sus cálculos, nuestro pelinegro protagonista decía que eran las tres y media, más o menos, Kore estaba jugando con los niños de la aldea, mientras que Damián descansaba en la posada, charlando con algunos de los aldeanos.

Señor gato: La pesca se ha puesto un poco difícil los últimos días- comento el hombre con voz preocupada- por suerte tenemos algunos cultivos cerca de aquí, así que no debemos preocuparnos por comida, pero…

Damián: Les preocupa que algún monstruo marino ronde el lugar- dedujo.

Señor gato: Si.

Señora lobo: Por eso es que Sadina ha ido al mar- dijo una mujer con algunas canas- ella es fuerte, aún tenemos que ver un monstruo o persona que pueda vencerla.

Damián sonrió para sí mismo, entendiendo el entre líneas.

"Esta aldea tiene quien la proteja"

Aunque lo comprendía, eran un grupo de semihumanos en un reino de supremacistas humanos muy radicales, si no fuera porque la reina los puso a cargo de un noble decente ni siquiera habrían vivido hasta ahora, solo bastaba que el gobernador del territorio hiciera la vista gorda una semana y los cazadores de esclavos harían desaparecer este pueblo.

Aun así, este pueblo probablemente sufriera ataques de humanos y monstruos.

Con una observación superficial en el lugar uno se daría cuenta de que pocos podían luchar contra eso, Sadina estaba llevando todo por sí misma.

Damián: Ella suena como alguien increíble- comento con admiración.

Es una lástima que no pudiera regresar antes de la ola.

Noche, Posada, Habitación alquilada.

Damián había sacado un colchón para sí mismo, ya que solo había una cama, y el la perdió en los dados.

Kore: Todos los niños son muy amables- dijo, rompiendo el silencio del lugar- y adorables, sobre todo Kiel.

Damián tarareo en señal de que estaba escuchando, sacando todas sus dagas del anillo dimensional, la mochila era útil, pero tenía que meter su mano en ella para sacar cosas, lo cual no era factible en batalla, los instrumentos de mantenimiento salieron también y comenzó a limpiarlas a todas al mismo tiempo.

Damián: Es muy posible que mañana llegue la Ola de Calamidad- soltó de repente.

La inu sintió que su sonrisa se acalambraba.

Kore: Que manera de arruinar el ambiente- se quejó, sacando su guadaña y el equipo de mantenimiento propio- ¿Cómo llegaste a esa conclusión?

Damián: Sadina no está.

Kore: Oh, los niños también me hablaron de eso.

Damián: Y los animales del lugar parecen un poco alterados- murmuro sabiendo que ella lo escucharía- lo vi en el camino, creí que era por nosotros pera los aldeanos dicen que incluso los peces son más esquivos.

Kore: Y sin embargo no se marchan, como si no se decidieran si hay una amenaza o no- concluyo.

Damián: Las aves fueron más listas, no hay ninguna por los alrededores.

Kore: Quizás porque son más cobardes o tienen mejores instintos- reflexiono, mirando el filo de su guadaña- tengo un poco de miedo de no poder protegerlos.

Damián: No pueden seguir viviendo aquí- murmuro, un poco triste por ellos, tener que abandonar su hogar- podemos proteger a este pueblo, puedo crear un shikigami de combate para cada uno, pero salvar al señor de Seaetto esta fuera de las posibilidades.

Kore: Los guardias nos echaran si llegamos en plena media noche- adivino- sin tener en cuenta que ni siquiera sabemos dónde vive.

Kore suspiro, esto no era lo mismo que las peleas callejeras.

Kore: Al menos quiero salvar a los niños- un poco de angustia se filtró en su voz- aunque la muerte de sus familias los destruiría.

Damián: Si- murmuro, una mirada triste parpadeo por un segundo en sus ojos.

Incluso si hiciera dos shikigamis por persona no podría garantizar que todos saldrían vivos, cuando fueran empleados en tareas como comunicación, vigilancia, exploración y similares estos podían tomaban poco de su qi, dado que eran tareas relativamente simples, sin embargo, para el combate tenían que ser fuertes, requerían qi y mana, entre más hiciera, más presión pondrían sobre él.

Para que pudieran adaptarse a distintas situaciones también tenían una cantidad mayor de sellos y runas en ellos, el qi les daría la capacidad de "vivir", el mana otorgaría medios para luchar.

Aunque el cultivaba, no era un verdadero cultivador inmortal, ni podía usar las técnicas de estos, era demasiado joven y su cultivo muy bajo cuando tuvo que huir de casa, esa era la razón por la que sus habilidades parecían tan mezcladas y desordenadas, cuando sus padres murieron aun no aprendía las técnicas familiares y los pergaminos se perdieron en la explosión, la tía Cat se los había dado todos a su padre.

Si realmente fuera un inmortal todo se resolvería con un montón de semillas y una gota de su sangre, un ejército de hombres planta estaría a la orden, o mejor aún, llamaría al Rayo de la Tribulación Celestial y freiría a los monstruos antes de que bajaran del cielo.

En cuanto a decir a los aldeanos de antemano sobre la Ola… serian tratados como alborotadores.

Pasaron una hora en silencio, preparando todo lo necesario, en algún momento la lampara se quedó sin aceite, y ninguno quiso bajar a pedir más, por lo que el pelinegro lanzo un hechizo de iluminación.

Dos horas después, una pequeña pila de talismanes completamente cargados se encontraba al lado de Damián, al otro lado se encontraba más o menos cien dagas con el sello hiraishin (Dios Trueno Volador, Yondaime Hokage, de la serie Naruto), aunque no podía usarlos en batallas tan bien como Minato, eran útiles para moverse rápidamente en los campos de batalla extensos, y combinados con la vista aérea que le brindaban sus shikigamis ave, eran muy efectivos para su movilidad en batallas a mediana y gran escala.

Es cierto que se movía rápidamente en los viajes, pero su velocidad de reacción no podía seguir el ritmo, había desarrollado sus músculos y fortalecido sus huesos, pero lo demás seguía como cuando llego, no sería un problema si hubiera podido cultivarse adecuadamente en estos años, pero el mundo de Naofumi tenía un qi y mana ambiental demasiado bajos, si no fuera por que producía qi por sí mismo ni siquiera podría crear shikigamis.

Un ejemplo para explicarlo sería la sangre que circula por el cuerpo, se repondrá cuando se pierda, pero no aumentara a más de la que se tenía anteriormente. Para cultivarse tomaba el qi del mundo y lo refinaba antes de fusionarlo en su qi propio, usando este para templar el cuerpo.

El mana provenía del alma, era su fuerza y se producía con solo su existencia, se usaba para interferir con las leyes del mundo, sobrescribiéndolas temporalmente o permanentemente, mientras se tuviera el mana, sin embargo, quienquiera que tocara las leyes fundamentales, como el tiempo, la vida y la muerte, con mana tendría que vérselas con la voluntad del mundo, y se quería continuar debían sobrevivir a su prueba, la cual variaba de persona a persona y de cambio a cambio.

Y sin embargo las cosas cambiaban cuando se usaba qi, al menos en la vida y la muerte, si tenías suficiente qi y mana para compensar el cambio, el mundo lo aceptaría.

Por si mismo el mana permitía manipular las leyes de la naturaleza a su favor.

Volviendo al punto, ahora tenía fuerza y velocidad, pero su agilidad era menor, de hecho, uso sellos y runas para ayudarse, una solución temporal ya que eventualmente tendría que templarse a sí mismo si quería avanzar en su cultivo.

En cuanto a Kore, no era humana, todo su cuerpo estaba en armonía, y su youki también venia del alma al igual que su mana.

Quizá porque su alma había cambiado un poco cuando reencarno como inuyoukai era que esta se volvió más fuerte, su youki era abrumadoramente denso y poderoso, para aumentar su capacidad tenía que fortalecer su alma, lo cual se hacía ganando experiencia al comprender leyes naturales.

Aunque era una "demonio" estaba más en armonía con el mundo que muchos cultivadores.

Ella no se había esforzado en dominar el mana, la energía demoniaca era más destructiva y podía usarla para atacar mientras usaba el mana para fortalecer su cuerpo cuando peleaba, era como tener una mano dominante y usarla para dirigir el bate, usando la otra solo como apoyo.

Estaba un poco inclinada al estilo Berserker en el poder destructivo, mezclando algo de Ninja en agilidad, velocidad, evasión y sigilo, el ultimo solo cuando lo necesitaba, las leyes de las que tenía una comprensión básica eran; explosión, fuego, viento y tierra.

Eran un buen equipo, un apoyo flexible y un ataque adaptable.

Dia siguiente, 4:30 a.m.

Campo vacío entre la aldea y los campos de cultivos.

Nuestro protagonista pelinegro estaba tomando aire después de colocar la red de dagas hiraishin en la aldea, cinco en un círculo a cuarenta metros del centro de la aldea, el segundo círculo de diez, el tercer círculo era de quince, el cuarto de veinte y el quinto de veinticinco, las dagas no estaban en línea recta, sino desviadas en referencia al círculo anterior.

Las otras veinticinco estaban con él, cuando comenzara el caos las daría al grupo de aldeanos que se refugiaban.

En cuanto al refugio… había decidido poner una barrera alrededor del pueblo, las dagas eran como repetidores, manipulando un poco el hiraishin para que extrajeran mana del ambiente mientras lo transformaba para estar en sintonía con la técnica que se les transfiriera.

Suspirando se quedó completamente quieto y comenzó a cultivarse, era sorprendente que este mundo tuviera una densidad de qi ambiental cinco veces mayor que su mundo, aunque el mana era casi lo mismo.

Señor gato: ¡Buenos días, Damián! – saludo desde lejos, saliendo a arar los campos- ¿Por qué tan madrugador?

Damián: ¡Buenos días señor Albert! – devolvió, saliendo de su estado de cultivo y aplicándose un hechizo de limpieza- solo un viejo habito de cuando pasamos por algunas junglas.

Abriendo los ojos que no sabía cuándo cerro, el chico de ojos castaños se movió un poco para aliviar sus músculos acalambrados, antes de limpiarse las impurezas con un hechizo de limpiador y eliminar el olor con un hechizo purificador.

Albert: Tu y esa chica han viajado mucho- dijo llegando hasta él- por cierto ¿Por qué se fueron de su país?

Damián: Desacuerdos con un noble- sonrió, caminando junto al hombre- él quería quitarle a su madre y ella le quito su descendencia.

Albert: Eso es extremo chico- el aldeano parecía un poco aterrado- ¿Y tú?

Damián: Yo sujetaba al noble mientras ella lo castraba.

Albert se carcajeo, entendiendo a que "descendencia" se refería.

Damián: Si, ahora es gracioso, pero en ese momento Kore tuvo que despedirse de su madre- siguió con la historia- llevamos a su madre con sus parientes que vivían en otro país y como aun nos buscaban nos marchamos, cruzamos muchas naciones y varios mares.

Albert: ¿Los persiguieron hasta en otro país? – parecía un poco incrédulo.

Damián: Si, bueno, demolimos la mansión del noble y saqueamos su bóveda- se rasco un poco la nuca- había algo de la realeza ahí pero ya era demasiado tarde, habíamos vendido todo en el mercado negro, lo último que supimos del noble fue su ejecución para apaciguar a la realeza, fue afortunado que no tuviera familia, y que solo su mayordomo supiera de sus "aficiones"

Albert: Y ustedes lo mataron- afirmo.

Damián: Si…

Después de eso permanecieron en silencio hasta llegar a los campos de cultivo, otras personas se les unieron después, Damián ofreció su ayuda, pero lo rechazaron diciendo que era un invitado y no podían ser tan descorteses, el pelinegro termino yendo a pasear por la playa hasta medio día, media hora después de que los aldeanos regresaran al pueblo llego el desastre.

¡Ping!

Después del extraño timbre, una ominosa presión se extendió por el lugar, las nubes se ennegrecieron, y una enorme grieta rojo sangre cubrió el cielo.

Con un destello negro, Damián ya no estaba ahí.

El día de Kore era más o menos como había esperado.

Desde que Damián dejo caer la esperada bomba ninguno durmió, él por preparar los shikigamis y la red de dagas hiraishin, y ella por afilar su arma, siendo carcomida por pensamientos de cómo proteger mejor a los aldeanos.

Aunque no sabía por qué estaba haciendo esto, quizás el hecho de que su segunda oportunidad se basaba en cumplir una misión, aunque los niños jugaban un papel en eso, ella reencarno como una inu, que eran apegados a sus hijos y conyugues, al punto de no casarse de nuevo si su conyugue moría, varios incluso se dejaban morir.

En su vida anterior era estéril y siempre quiso tener un hijo, pero con el secuestro y posterior suicidio de su hermano no se sentía en un estado mental óptimo para adoptar, sobre todo con su madre muriendo unos meses después de él… y luego murió ella misma, no sabía si todos los candidatos habían tenido tragedias recientes o si solo eran ellos dos.

El que hubiera llevado a casa a los dos bebes abandonados, en lugar de dejarlos frente a una estación de policía, era porque tenía esperanzas de adoptarlos, hasta que se dio cuenta de que era imposible con su situación en ese momento.

El hecho de que se encariñara con los niños de la aldea fácilmente era en parte por esto, una parte más bestial de su conciencia, una desarrollada en esta vida, le decía que se los llevara y los escondiera.

Luego de que se encontraron con Naofumi y Toga, termino considerándolos como hermanos menores, con el pasar de los años esa impresión solo se profundizo.

Cuando no estaba con ellos, andaba por el submundo de la ciudad, el lugar era mucho más limpio que antes de que ella llegara ahí, estaba segura de que las cosas funcionarían incluso sin ella ahí, termino retirándose y entregando el mando a su mano derecha, casi todos sus subordinados podían pelear, ella los había entrenado.

Entre eso, los anime, mangas, novelas web, la escuela y el auto entrenamiento los años pasaron rápido.

Su compañero de trabajo, amigo y posible interés amoroso… si, sería extraño que no pasara nada con dos personas que solo pueden hablar libremente entre sí, sobre todo dos que compartían la misma misión y casa durante quince años,

El punto es que Damián solía estar más en casa, desarrollando o mejorando a Biteve o la sala de gravedad, creando talismanes, comparando fuinjutsu con runas y sellos, o simplemente durmiendo, a veces se peleaban porqué ella quería sacarlo y él no quería salir, o cuando ella se comía todo y no le avisaba para comprar más, o cuando él hacía estallar algo…

Regresando al presente, Kore miro la pequeña guadaña que colgaba del collar en su mano.

FLASH BACK.

TERCER AÑO EN EL MUNDO DE NAOFUMI.

CASA INUKAMI-ICHIRO.

Los dos reencarnados se encontraban en la sala de la casa, comiendo un pequeño pastel que compraron para celebrar, bueno, conmemorar la fecha en que llegaron a este mundo, les había permitido un tiempo de relajación, aunque técnicamente era para establecer confianza con el protagonista de la línea temporal, solo tenían que vivir normalmente.

Lo más normalmente que pudieran vivir un cultivador y un inudaiyoukai.

Damián había estado mirando a su compañera de vez en cuando, parecía querer decir algo, pero no decía nada y volvía a su plato.

El pelinegro sabía que sentía algo por la castaña, no sabía que exactamente, pero se preocupaba por ella, era la única persona que podía considerar su amiga real sin grandes secretos, y ya le había ayudado a salir de su estado de trance varias veces.

Su estado de trance… cuando se hundía en los recuerdos de su familia y su poder se volvía loco y heria al propio pelinegro, era por eso que se concentraba tanto en hacer la IA Sensible y dormía lo menos posible, estaba huyendo de sus traumas, se había sumado a sus recuerdos como víctima de la guerra, encerrados en un rincón de su mente.

Desgraciadamente, era humano y se cansaba, momento en el que todos esos recuerdos desagradables parecían volverse sobrenaturalmente persistentes, si no los trataba pronto se volverían un demonio del corazón.3

Era una de las razones por las que se apegó rápidamente a su compañera castaña, acababa de perder a su familia, amenazado de muerte si quería ver a sus seres queridos sin suficiente fuerza, y entonces se encontró con la alegre y social castaña, cuando estaba con ella podía olvidar más o menos esos recuerdos y creaba recuerdos agradables con él.

Y por eso había creado el colgante y el collar, desmayándose muchas veces en el proceso, este mundo carecía del qi ambiental suficiente para permitirle avanzar, esos dos objetos eran la mejor creación que había hecho, la barrera soportaría el golpe de un nirvana de medio paso y la guadaña la llevaría a quinientos mil kilómetros lejos del peligro.

Había tenido que almacenar mucha qi en sellos aparte para poder lograrlo, aun así, cayo inconsciente al menos siete veces mientras los hacía.

Damián: "…Y ahora no soy capaz de entregárselos"- suspiro con un poco de autodesprecio.

En su vida anterior era solo un chico de dieciséis años, y aunque el mundo salía de la guerra el fue asesinado en un atentado terrorista contra el avión en el que regresaban a su país, había estado huyendo con su familia por cinco años y no tuvo tiempo para relacionarse con otros que no fueran sus padres y hermanos.

Y en su siguiente vida paso entrenando casi todos los días, sin conocer a nadie más de su edad.

Miro el collar en su mano, oculto bajo la mesa.

Kore: Damián- llamo la castaña- ¿Qué tal si vamos a asustar a algún pueblo olvidado?

Él sonrió, eran cosas como esta las que le agradaban de su amiga, no estaba dispuesta a dejarlo hundirse en la tristeza.

Damián: Si- contesto alzando la mano- solo déjame entregarte un regalo.

FIN FLASH BACK.

La personalidad de la castaña no le permitía recibir cosas sin corresponder con otra, pero no sabia nada de artesanía, y aunque el dijo que no estaba esperando un regalo a cambio,a un buscaba algo que le permitiera fundir sus colmillos en un arma como en Inu no Taisho hizo para sus hijos.

Cerrando los ojos se hundió en sus pensamientos por un tiempo desconocido hasta que sintió la luz del sol sobre su rostro, y el aroma de la comida flotando por el lugar, parece que el desayuno ya estaba listo, echando un hechizo de limpieza sobre si misma camino hacia el comedor.

Cuando llego saludo a los pocos aldeanos que estaban desayunando, normalmente quienes venían aquí eran los que vivían solos y no sabían cocinar, al terminar de comer eran las ocho de la mañana y ella salió a jugar con los niños.

Kore: Buenos días- sonrió al grupo de niños que estaban cerca del centro del pueblo.

Niños: ¡Buenos días señorita Kore!

Por un momento pensó que estaba en la escuela de nuevo.

Raphtalia: ¿Puedo acariciar tu estola? – pregunto esperanzada.

Rifana también me miro, y Kiel parecía dividida entre lucir cómo un hombre o seguir esa parte suya que también quería acariciar la estola.

Kore: "Enserio ¿Qué pasa por la cabeza de sus padres al criarla como un chico? Aunque realmente se ve tierna con esa ropa"

Hablaron un rato, los niños decían que los cazadores del lugar habían ido al mar hoy, era algo que Damián y ella no pensaron… lo habían olvidado.

Con esa preocupación en su cabeza, terminaron por jugar a saltar la cuerda, se los había enseñado ayer, es un poco extraño que ni siquiera tuvieran este juego, en algún momento Rifana y Raphtalia fueron a descansar en el banco bajo un árbol al costado del lugar.

Sintió un nudo en la garganta cuando recordó esta escena del anime.

¡Ping!

Como si leyera sus pensamientos, un ruido como cristal roto resonó en el lugar y una gran hendidura roja divido el cielo.

Un funesto presentimiento la asalto, eso era peligroso, quizás no lo que pasaría por los portales esta vez, pero sea cual sea el mundo al que se hubieran conectado en esta Ola tenía algo o alguien capaz de matarla.

En la esquina de su visión parpadeo algo negro antes de que Damián apareciera ahí.

Damián: Cómo en el plan- susurro, asintiendo en su dirección.

El pelinegro metió su mano en el bolso sin fondo, sacando una larga cadena unida magnéticamente, sujetando un extremo de la cadena su mana salto por toda la superficie del objeto que se dividió en mil cuchillos, cada uno tan ancho como dos dedos y tan largo como lápiz.

Kore: Vuelvo pronto- miro el cielo, antes de llevar a los niños a la plaza del pueblo.

Damián saco los talismanes preparados para la ocasión, arrojándolos al aire, el ruido de hojas doblándose resonó, antes de qué más de cien tigres y águilas se dispersarán por el pueblo, no pasaría más de un par de minutos antes de que los monstruos llegaran a tierra.

Su qi comenzó a girar furiosamente en su cuerpo y el aura de un cultivador en la etapa Qi Terrenal se expandió por el lugar, afilada y ardiente, el filo y resistencia de los cuchillos se fortaleció y un brillo rojo apareció en la punta de todos, con un conjuro rápido, el mana se movió y creo una gran red que cubrió el pueblo, con solo una entrada, justo sobre Damián.

Salió de la red con un salto, la entrada se cerró tras él.

Solo trece segundos pasaron aún quedaba tiempo para prepararse.

Cerrando el ojo izquierdo pudo ver a Kore explicando todo al jefe de la aldea, que no podía hacer más que creer sus palabras al ver el cielo, la campana del pueblo fue tocada, convocando a todos los aldeanos.

Kore: Necesito la comunicación- agarro al shikigami a su lado, sabiendo que Damián la oía.

El tigre brillo antes de acercar sus orejas a la boca del jefe de la aldea.

Kore: Ahora explíquelo usted y todos los aldeanos lo oirán.

El hombre parecía poco convencido sobre eso, pero aun así lo hizo.

Alcalde: Atención, estamos sufriendo la mítica Ola de la Calamidad, todos sigan a los animales de papel para ir a un lugar seguro, los visitantes que recibimos ayer nos protegerán hasta que la ola termine, repito…

El mismo mensaje fue repetido por todos lo shikigamis que ya habían encontrado a quien proteger y los aldeanos, unos más incrédulos que otros, los siguieron al centro del pueblo, esperando al resto para ir al "lugar seguro", interrogando al alcalde.

Si no habían entrado en pánico era porque todo parecía irreal.

Damián miro fijamente el cielo, algo no parecía bien, no sabía que, pero lo presentía, era como si algo estuviera mirándolo, en ese momento sintió alguien intentando entrar en la aldea, girándose hacia ese lugar se encontró con los padres de Raphtalia.

Damián maldijo para sí mismo, no recordaba que estaban fuera, seguramente los cazadores también estarían fuera.

Damián: Abre una puerta- ordeno, la red se abrió justo frente a las dos personas.

Por un momento dudaron, cualquiera en su sano juicio lo haría, aun así entraron unos segundos después, ni bien entraron, una treintena de esqueletos intento pasar la barrera.

Damián: Cierra- levantando su mano, conjuro un hechizo eléctrico- Rayo.

Era el más básico y fácil de conjurar, sobrecargándolo hasta que pareció un mini sol, lo transfirió por las dagas a la red y lo soltó sobre el grupo de no-muertos, dispersando la magia que los reanimaba y carbonizándolos.

Los padres de Raphtalia vieron sorprendidos hacia su espalda, para ellos fue como si una estrella hubiera caído repentinamente, pero no se detuvieron, llegando junto al jefe del pueblo en unos minutos, solo para encontrar a casi todos los aldeanos ahí, cuando los oyeron confirmar lo que el alcalde dijo, entraron en pánico.

Se calmaron unos momentos después, y el pelinegro juraría haber sentido el aura de Kore por un instante.

Pueblo- Plaza Central.

Kore acababa de callar a los aldeanos por intimidación, ahora todos la miraban temerosamente.

Kore: Escuchen, esta barrera no durara más de diez minutos, yo y Damián buscaremos al monstruo jefe, según la leyenda, la ola parara cuando este muera, pero ustedes deben matar tantos de los monstruos que se acercan a la barrera como puedan, o ellos la destruirán antes que matemos al jefe- su tono era firmemente, mirando los rostros de la multitud- quien pueda luchar ¡un paso al frente!

Cuarenta hombres y mujeres se adelantaron, los padres de Raphtalia estaban entre ellos, mirando un poco atemorizados a Kore.

Sintieron como si estuvieran frente a un monstruo infernal hace un momento.

Kore: Bien- dicho esto, agarro a un shikigami- necesito una plataforma de tierra, muy alta.

Dicho esto, inyecto magia en una daga hiraishin que tenía consigo y la arrojo al centro de la plaza, pidiendo a todos que despejen el lugar, un cuadrado de cuarenta metros por lado se levantó del suelo poco a poco.

Kore: ¡Suban! – indico, saltando ella primero, los demás obedecieron.

Cuando la plataforma subió unos veinte metros, la barrera les abrió paso, cinco metros después se detuvieron y la barrera se pego a las paredes herméticamente.

La inu comenzó a sacar armas, grandes "Y" de barras metalicas unidas a bandas elásticas con un tazón de metal del tamaño de una pelota futbol y una agarradera en el asiento, repletas de sellos, había doce de estas, cada una de tres metros y medio de altura, con los postes separados por un metro, el grosor de toda ella era de treinta centímetros.

Kore coloco tres en cada lado del cuadrado, a dos metros del borde, enterrándolas dos metros en el suelo y a tres metros unas de otras.

Kore: Esto se usa así- comenzó al ver las miradas extrañadas de los voluntarios.

Tomando el tazón de hierro por la agarradera, retrocediendo unos dos metros, aun cuando la banda podía estirarse otros dos más, los patrones en el cuerpo, banda y tazón brillar, todo componente del aire que no era oxigeno se reunió en el tazón, formando una bala de aire comprimido, la castaña apunto al exterior de la aldea y lo soltó.

¡BRRUUUUUUM!

¡BAAAAM!

Con un zumbido, la bala llego unos metros lejos del borde de la aldea y estallo, dejando un cráter de cuatro metros, la barrera bloqueo los escombros y la onda de choque, los aldeanos miraron aterrorizados.

Kore: Es bueno que tantos de ustedes acepten, esto consume magia- explico, sonriendo para si misma al ver sus rostros- yo también estaba así cuando lo vi la primera vez, túrnense para usarlo cada minuto.

Sin esperar más, salto hacia Damián, comenzando a flotar a su lado, el pelinegro conjuro una plataforma de viento y se fueron rápidamente, con los mil cuchillos atravesando y calcinando cualquier monstruo sobre el que pasaran, los estallidos comenzaron a sonar a sus espaldas.

Deambularon tres minutos, matando a la vista, pero el jefe no aparecía por ningún lado, hasta que una gran mancha corrió hacia el pueblo, era un cerbero de doce metros de altura, los perros de una y dos cabezas que encontraron antes solo tenían cinco o seis, sin duda este era el jefe de la Ola.

Estaban a unos cien o ciento cincuenta metros de la aldea, rápidamente se dejaron caer sobre el monstruo, sin esperar a que reaccionara, el pelinegro lanzo sus cuchillos a la cabeza del centro, mientras Kore asestaba una patada en su espalda, aprovechando el impulso de la caída para potenciarla.

¡Kruuuuuooo!

Un crujido salió de la espalda del cerbero, pero sus huesos no se rompieron, es cierto que la inu no uso toda su fuerza, pero más de la mitad iba ahí, este monstruo era más resistente de lo que pensaban.

Los mil cuchillos solo hicieron rasguños superficiales en la piel del cerbero, una veintena incluso se quebró, eran de hierro común después de todo, el refinamiento y algunos sellos los volvieron más fuertes, pero aun necesitaban el qi del pelinegro cultivador para luchar con tantos monstruos, ya era un milagro que duraran hasta aquí.

Damián recupero los mil cuchillos, incluso los rotos, ya los reformaría luego, tomo las veinticinco dagas hiraishin que llevaba consigo y las hizo flotar a su alrededor, listo para matar al perro a la menor señal de peligro para su amiga.

Mientras el hacía esto, Kore estaba luchando contra el perro de tres cabezas, no, más bien usándolo como saco de arena, cierto, el perro era más resistente y rápido que sus congéneres, pero eso no significaba mucho frente a alguien que podía matar a esos tipos en masa.

La inuyoukai lanzo puños y patadas un par de veces, haciendo que las cabezas del cerbero chocaran entre sí y tirando al monstruo al suelo, una estaca de youki atravesó el ojo de la cabeza derecha llegando al cerebro.

¡GRAAAAAA!

Las otras dos cabezas rugieron de dolor, mordiendo hacia la castaña, pero solo encontraron aire, usando plataformas de viento, un hechizo que le enseño, para moverse por el aire, apareció a espaldas de las dos cabezas, asestando una patada en la nuca de la cabeza derecha, rompiéndole el cuello, saltando de nuevo y atravesando las fauces de la cabeza del centro en diagonal y perforando su cerebro.

El jefe de la Ola había caído en menos de dos minutos, quizás porque era la primera Ola de la Calamidad.

El cielo se volvió azul de nuevo y los portales en el desaparecieron, los dos montaron una plataforma de viento y volaron de regreso a la aldea lentamente.

Los alrededores del lugar estaban llenos de cráteres, huesos, piel, sangre y otros restos de monstruos, la barrera evito que su interior se ensuciara, pero aun había que limpiar afuera.

Damián: Parece que Naofumi se quedó sin compañera esta vez- reflexiono en voz alta.

Kore: Podemos llevarla con nosotros a conocer el mundo- sonrió, su parte bestial decía gritaba para llevarse a esa adorable niña mapache, su parte humana estaba de acuerdo- los aldeanos querrán darnos una recompensa ¿Qué pedimos?

Damián inclino la cabeza, pensando, varias cosas pasaron por su mente, un carruaje, una montura… no, esas cosas eran innecesarias, tenían los bolsones sin fondo y podían moverse más rápido que cualquier montura de este mundo.

Damián: No lo pensé- admitió, frunciendo las cejas al recordar- tenemos que sacarlos de aquí.

Kore: ¿Eh? – por un momento se confundió- ¡Oh! Los soldados… podría comérmelos.

Entrecerró los ojos y bromeo.

Damián: Supongo que para ti no es canibalismo, no eres humana- no rechazaba la idea del todo- pero eso arruinara nuestra imagen.

Kore: Son crujientes y agridulces- pareció recordar- una vez un humano me ataco cuando estaba en mi forma bestial, lo trague de una mordida, no estaba exactamente cuerda en ese momento.

Ya estaban sobre la aldea.

Damián: Dejemos que los soldados vengan- concluyo- eso los convencerá mejor que cualquier cosa, luego nos vamos de aquí.

Kore: Y luego nos llevamos a la pequeña Raphtalia y a Kiel- sonrió alegremente.

El pelinegro casi podía ver su cola moviéndose.