Rising of the shield hero no me pertenece solo hago esto por diversión.

Personaje: … hablando normalmente.

: "Uhm" pensamientos.

: 'Uhm' telepatía.

[…] Sistema.

[ Personaje: …] cuando los dos espíritus hablan solo para uno o los dos portadores.

[…] Status.

Capítulo 4.

"Reubicación, discípula y la llegado de los héroes" o "Tres de cuatro en el lugar" como mejor le parezca.

Los aldeanos se encontraban limpiando los alrededores del pueblo, ahora tenían una serie de cráteres conmemorativos a las en las fronteras del pueblo, sin embargo, el ambiente no era tan animado cabría esperar, aunque sobrevivieron al desastre, habían perdido a seres queridos.

Los cazadores no regresaron de pescar y Sadina no regreso de su exploración, algunas personas incluso quisieron ir a buscarlos, pero ya estaba anocheciendo y no era exactamente un buen momento para ir al mar, podrían simplemente agrandar la lista de desaparecidos, algunos habían preguntado por qué los dos extranjeros estaban tan preparados para pelear, pero todos se tranquilizaron luego de una frase:

"La persecución te vuelve paranoico"

Casi todos los adultos se habían enterado de la historia de portada que monto Damián, huir de un noble y luego de la corona, normalmente, no sería exactamente tranquilizador que un par de fugitivos estuvieran en su pueblo, pero les habían salvado la vida, así que no les importaba.

La fuerza de los dos también jugó un papel en el asunto.

Ahora mismo se encontraban ayudando a limpiar el lugar, en alerta constante, desde la Ola sentían a alguien observándolos, el hecho de que no pudieran ver a esa persona solo los ponía más nerviosos y ya no se separaban solo por si las dudas, Kore incluso pensó que la historia era demasiado realista y ahora ellos se estaban volviendo paranoicos.

El sol se ocultó por completo antes de que terminaran de limpiar los restos de la batalla, no podían dejarlos ahí a menos que quisieran a un grupo de monstruos atacando en la noche, normalmente no pasaría, pero la cantidad de sangre era absurda, los monstruos pequeños que no eran esqueletos o perros monstruo habían llegado al pueblo y sus restos eran un verdadero fastidio, ya se habían llevado todos los cadáveres e incinerado la mayoría, solo la sangre quedaba.

Damián tuvo que colocar un círculo de dagas hiraishin alrededor antes de lanzar un hechizo de limpieza sobrecargado y transferirlo por todo el lugar para limpiar efectivamente el desastre.

También podría haber usado el descubrimiento reciente de los aldeanos sobre las Resorteras de Caza Gigantes para lanzar balas limpiadoras por todo el lugar pero seria demasiado ineficiente.

Estaba tentado de decirles que mañana se iban a tener que largar del lugar solo para ahorrarse el trabajo.

Cuando regresaron a su habitación en la posada, que ya no les estaba cobrando, dos luces saltaron sobre ellos desde la nada.

Damián sujeto a Kore e intento teletransportarse con hiraishin, no lo logro, en su percepción, todos los marcadores fuera de esta habitación habían desaparecido, las dos luces los alcanzaron antes de que pudieran hacer cualquier cosa, hundiéndose en ellos.

La mano derecha de Kore y la izquierda de Damián brillaron en blanco, con línea negras transformándose en un artefacto físico.

Dos relojes, cada uno unidos por cadenas a cinco anillos y un brazalete, una cadena para cada anillo y dos para el brazalete, con una joya esférica negra incrustada en la parte interna del brazalete.

[ ¿?: Hey, hey, hey, ¡hey! - una animada voz femenina, ligeramente infantil sonó en las cabezas de las dos personas- ¡Ustedes han tenido mucha suerte y han sido elegidos por nosotros para ser nuestros anfitriones!]

El reflejo de Damián fue aislar el objeto con su mana y ki, pero toda la energía que dirigió ahí fue devorada por la joya negra.

[ ¿?: ¡Ah, que comida tan sabrosa! - la voz pareció intoxicada por un momento, antes de recuperarse- creo que conseguí un anfitrión que si sabe tratarme bien. ]

[ ¿.?: Solo hemos tenido dos pares de anfitriones en más de cinco millones de años- murmuro una voz adormilada- no es que haya mucho para comparar. ]

La segunda voz también era infantil, lo cual dificultaba un poco el darse cuenta de que era un niño.

Los dos reencarnados se miraron entre sí.

Kore: Te dije que tus hierbas nos iban a joder algún día- fue lo primero que atino a decir.

La cara del pelinegro se torció en una mueca de molestia ¡Sus hierbas no hacían alucinar!

… que el supiera.

[ ¿.?: Yo soy el espíritu controlador del tiempo, Mye- se presentó, despejando el sueño de su voz, aun así, parecía perezoso- mi padre dijo que se podía hace un montón de cosas con mi poder, y me llamo tan tontamente. ]

[ ¿?: Y yo soy Evig, controlo el tiempo que es eterno- presumió, casi podía sentirse como inflaba el pecho. ]

[ Mye: El sello espacial en la habitación es obra mía- explico- no tengo ganas de perseguirlos por todos lados. ]

Damián: Pudieron comunicarse con nosotros primero- gruño, saliendo por fin del estado de batalla al ver el letrero del sistema.

(N/A: De ahora en adelante llamare "sistema" al que tienen todos los reencarnados y "status" al del mundo de los héroes legendarios)

[ Evig: Vuh- abucheo disgustada- le quitas lo divertido a la vida. ]

Damián: 'Entendí esa referencia'- hablo telepáticamente, revisando el mensaje.

[ Felicidades, encontró un objeto de rango legendario y fue aceptado por este:

Reloj de anillos; Controlador del Tiempo; Evig.

Rango: Legendario.

Descripción: Un objeto indestructible imbuido con el concepto de Tiempo y un espíritu creado a partir del fragmento de alma del Demonio de Laplace, un poderoso ser que viaja entre realidades.

Capacidad: Controlar el tiempo a conveniencia, siempre y cuando puedas suministrar suficiente energía, el espíritu en el reloj hará el trabajo por ti.

Nota: El espíritu trabaja en gran sinergia con su gemelo, Mye, es muy glotona. ]

Kore: Te entiendo niña- la inu parecía encontrar a alguien afín- siempre se pone así cuando trato de sacarlo de su habitación.

[ Evig: ¡Cambiemos, Mye!- exclamo en desesperación- ¡Por favor! ]

[ Mye: No, que pereza- rehusó el espíritu espacial- te di a escoger, atente a tus decisiones. ]

[ Evig: ¡NOOOOO…! – su voz pareció hundirse en la miseria. ]

Kore los ignoro leyendo el aviso del sistema.

[ Felicidades, encontró un objeto de rango legendario y fue aceptado por este:

Reloj de anillos; Controlador del Espacio; Mye.

Descripción: Un objeto indestructible imbuido con el concepto de Espacio y un espíritu creado a partir del fragmento de alma del Demonio de Laplace, un poderoso ser que viaja entre realidades.

Capacidad: Controlar el espacio a conveniencia, siempre y cuando puedas suministrar la energía suficiente, el espíritu en el reloj hará el trabajo por ti.

Nota: El espíritu trabaja en gran sinergia con su gemela, Evig, es muy perezoso. ]

Los dos reencarnados se vieron a los ojos y el mismo pensamiento cruzo sus cabezas.

Kore/Damián: "¡Esto no estaba en la historia! "

Unas horas antes del amanecer, los dos viajeros mundiales se encontraban en su habitación, Kore sentada en el marco de la ventana y Damián tirado en el suelo, sobre su colchón.

La inu estaba imaginando todas las cosas que podría hacer con su recién adquirida capacidad para tergiversar el espacio, según lo que los espíritus habían explicado, podían llevarlos a una especie de submundo con manifestaciones del espacio, tiempo o espacio-tiempo si ambos trabajaban juntos, para que ellos las estudiaran y aprendieran a manipularlos por sí mismos.

Si no fuera porque hoy pasarían cosas importantes habría ido ahí.

Damián pensaba en la mejor forma de utilizar la ayuda de los espíritus para salir bien parados de esta,

Damián: "La misión solo llegaría hasta después que matemos a Takt, algo en sus acciones de en esta versión de la realidad descarrilo todo.

Técnicamente, solo tenemos que matarlo, pero quiero darle una paliza a al idiota engreído, y entonces tendremos que explicar porque tenemos que irnos…"

El esqueleto de un plan comenzó a trazarse en la cabeza del pelinegro.

Su percepción espacio-temporal, desarrollada por el uso del hiraishin, cosquilleo, de una manera extraña, era como si fueran a ver una película en 3D y taparas uno de los lentes de las gafas 3D.

Volteo a ver a Kore y entendió porque, su amiga castaña estaba jugando con el espacio, mientras que el espacio variaba, el tiempo seguía estable, causando esa extraña reacción de su percepción.

La castaña tenía un anillo en sus manos, había tergiversado el espacio en un cono a partir del hueco del anillo hasta unos veinte centímetros, de modo que lo que entrara por la base del cono se encogiera sin sufrir daño, y estaba metiendo y sacando su mano.

Damián: ¿Qué haces? – el pelinegro se levantó de un salto, esquivando el anillo.

Una mirada de decepción apareció en el rostro de la inu.

Kore: Te habrías visto tan adorable encogido- refunfuño recogiendo el anillo.

El espacio alrededor del anillo ondulo, volviendo a la normalidad junto con la manta que había sido absorbida por el anillo

Damián: El espacio se habría restaurado si me atrapabas- comento, sentándose frente a ella por si las dudas- si hubieras puesto atención a la explicación sabrías que no podemos usar un reloj contra el portador del otro sin su consentimiento.

Kore frunció los labios, ¿Por qué prestaría atención cuando estaba él para recordarle esas cosas? Ella solo prestaría atención si le interesaba.

Dándose la vuelta, decidió fingir demencia, y siguió jugando con el espacio.

El chico suspiro, de vez en cuando, su amiga actuaria así, sobre todo cuando estuviera aburrida, apoyando su cabeza en su puño, comenzó a pensar, tenían que llevar a la pequeña Raphtalia con ellos, el punto es cómo…

Las ideas dieron vuelta en su cabeza, muchas eran solo tonterías, pero algunas merecían consideración, las horas pasaron así, con algunos intentos de Kore por encoger a su amigo en el medio, al final, los dos terminaron medio dormidos, abrazados en una esquina de la habitación.

La estola de Kore los había cubierto a los dos, de modo que parecían una pelota de pelaje negro, con solo sus cabezas fuera.

El canto de un gallo los hizo levantarse, el sol comenzaba a salir y ellos tenían cosas que hacer. Kore salió por la ventana, saltando de techo en techo hasta la plaza, ya había agarrado confianza con la aldea.

Damián siguió pensando, tal vez si Kore pidiera a la niña mapache como aprendiz.

Otra opción era contarles a los padres sobre la invocación de los héroes.

Luego, el secuestro.

La última era una broma, por supuesto.

Dejando seso de lado, el pelinegro comenzó a pensar en cómo construir la nueva aldea, no iba a dejarla sobre la superficie, eso sería como decir a los esclavistas que fueran ahí, saco la computadora de su bolsón sin fondo y comenzó a pasar diseños que había guardado, por si necesitaba construir algo.

Biteve: Maestro- hablo una voz infantil- no estoy segura que ese sea un buen diseño.

Damián: Si, tampoco me convence, lo cambiare- murmuro descartándolo- y no me llames maestro.

Biteve: Lo que usted diga- concedió con un tono de falsa obediencia- maestro.

Damián maldecía el día en el cual consideró buena idea dejar que conociera a ese otaku lolicon de Naofumi, quizás sus hierbas si afectaban el cerebro.

(Naofumi: ¡No soy lolicon!)

(Autor: Dijo el lolicon)

(Naofumi: Grrrrr…)

Con el paso del tiempo siguió descartando diseños hasta que se decidió por una especie de torre inversa.

Un alboroto se escuchó afuera, Damián guardo a toda prisa, con Biteve, saltando a una pulsera electrónica que llevaba, el aura del pelinegro salió corriendo de su cuerpo mientras saltaba por la ventana.

Después de luchar un día antes, los aldeanos ya no eran tan fáciles de intimidar, los ancianos llevaron a los niños a la plaza, atrincherándose en el lugar, mientras que hombre y mujeres peleaban con los soldados y esclavistas que habían llegado al lugar.

Los talismanes salieron volando del cuerpo de Damián, transformándose en águilas y tigres que corrieron a la plaza para protegerla, flechas de fuego llovieron sobre los arqueros enemigos, desgraciadamente, ya habían asesinado a algunos ancianos.

Un niño perro sostuvo el cuerpo de un anciano ratón, una flecha estaba clavada en el hombre del anciano, aun así, se esforzó por cubrir al niño contra las flechas, caminando lo más rápido posible a la plaza.

Un águila y un tigre los ayudaron rápidamente.

Damián lanzo un talismán al cielo, el trueno rugió y rayos cayeron sobre un grupo de soldados con armadura.

Kore: ¡MATENLOS!- rugió la castaña- ¡DEFIENDAN A SUS FAMILIAS, DEFIENDANSE! ¡LUCHEEEN!

Un grupo de medialunas giratorias negras arraso con una caravana de esclavistas y sus carros

Damián: "Su motivación es más de nueve mil"- bromeo en la privacidad de su cabeza, mientras daba un gran salto- "He pasado demasiado tiempo con Jade antes de venir aquí"

El cultivador voló por todo el campo de batalla, parado en una plataforma de viento y envuelto en una esfera de energía, lanzando talismanes curativos, era bueno que el campo de batalla fuera pequeño.

Los soldados y esclavistas comenzaban a darse cuenta de lo jodidos que estaban.

Soldados: "¿Quién dijo que era una indefensa aldea de semihumanos? ¡Parece un maldito campo de entrenamiento militar!"

Esclavistas: "¡Informantes bastardos! ¡Recen por sus patéticos cuellos si salimos vivos de esta!"

Por supuesto, no salieron vivos de esa.

¡Sería una vergüenza gigantesca para el Clan Perro Celestial Nocturno si su heredera no pudiera hacerse cargo de un grupo de humanos normales!

¡Los cultivadores QI Terrenal de todo el mundo se avergonzarían a muerte si uno de ellos no pudiera pulverizar a una turba de "mortales"!

En el momento en que esos dos entraron en batalla todo estaba decidido, solo verdaderas elites podrían pararse frente a ellos sin ser aplastados en un movimiento.

Siete minutos duro la escaramuza, sobre todo por qué ambos querían dar a los semihumanos oportunidad para luchar y después de vitorear por un momento, recogieron a los pocos aldeanos que murieron al inicio de la batalla, y quemaron los cadáveres de los invasores.

Cuando terminaron se reunieron de nuevo en la plaza, con el alcalde del lugar sobre la plataforma de tierra que Damián había reducido a una altura de tres metros y lados de cinco.

Alcalde: Me temo que debo darles una mala noticia- el hombre lobo cerro los ojos por un momento- el señor de Seaetto murió en la Ola.

El silencio callo sobre el lugar mientras los aldeanos procesaban el hecho y las consecuencias de perder a su protector mientras el caos estaba por caer en el reino.

El hombre lobo continúo hablando.

Alcalde: Un ave mensajera trajo la noticia, una de las aves criadas personalmente por el señor, con el sello del señor- relato- y con lo sucedido hace unos momentos, me temo que ya no podemos vivir aquí.

La multitud se vio entre sí, el silencio callo sobre la plaza, los niños estaban confundidos, pero podían entender que esto era algo muy grave y el miedo comenzó a invadirlos, muchas cosas malas estaban pasando últimamente.

Inconscientemente se apegaron a sus padres.

La madre de Raphtalia hizo la pregunta que todos querían hacer.

Ruth: Pero ¿Dónde podemos ir?

Antes de que el alcalde contestara Kore hablo.

Kore: Podemos ayudarlos con eso- ella sonrió a todos los que la miraron- después de todo, también hemos huido de gobernantes corruptos.

Lo que siguió fue una serie de preguntas sobre por qué los habían estado ayudando tanto, aunque más que sospecha era curiosidad, después de todo, si ellos quisieran venderlos o algo, no necesitarían tomarse tantas molestias para engañarlos, podrían someterlos a todos con gran facilidad.

Naturalmente, fue fácil para una negociadora como Kore encontrar una razón, casualidad.

Era una casualidad que estuvieran ahí durante la Ola, y esa casualidad había llevado a una serie de eventos en los que ellos podían ayudarlos a defenderse y quisieron ayudarlos.

Todos los aldeanos se dispersaron, comenzando a empacar cosas, Kore, Damián y el alcalde se reunieron decidir donde podrían instalarse a partir de ahora, tenía que ser cerca de algún lugar que les permitiera conseguir suministros y noticias, también un lugar donde cultivar.

El hombre lobo sabia sobre algunos sitios así sobre todo en las fronteras del reino, la mayoría en montañas y barrancos profundos.

Los aldeanos habían terminado de empacar antes de que todo se resolviera, el hombre lobo creía que era mejor en las montañas, mientras que los reencarnados estaban más inclinados a los barrancos ya que eran más fáciles de esconder.

Los padres de Raphtalia, Ruth y Talión, se acercaron a dar su opinión, y al final se decidió ir a una montaña, después de todo, seria sospechoso que la gente fuera a los barrancos, lo que aumentaría la posibilidad de ser descubiertos.

Una vez listos, Damián comenzó a crear plataformas para acomodar a diez personas en cada una sin riesgos de caer accidentalmente, colocando sellos de ilusión para parecer una bandada de aves monstruo.

¿Por qué no ser invisibles? Era un gran riesgo chocar con animales o monstruos voladores en pleno vuelo, y la mayoría de ellos se apartaría si ven pasar una bandada tan grande, mientras que las personas no pensarían mucho aun si los vieran, lo que si harían si vieran a las nubes separarse sin razón aparente.

Así comenzó la misión de nuestros dos protagonistas.

P.D.V. RAPHTALIA.

Estos días parecían una sucesión de pesadillas y sueños.

¿Cuándo comenzó todo? Quizás cuando llegaron los dos… viajeros errantes dijeron ellos, al principio todos los adultos parecían desconfiar un poco de ellos, no sé por qué, no parecían malas personas.

Papá y mamá me dijeron que no me acercara a ellos sola, así que fui a la plaza con todos los demás niños, parece que todos pensamos los mismo.

Jugamos a las atrapadas por un rato, hasta que la señorita viajera llego, ya no llevaba su armadura, sino que un pantalón holgado, y una camisa extraña con mangas muy amplias, se sentón en una banca y casi nadie se acercó a ella al principio.

Entonces ella comenzó a sacar cosas de su bolsa que no había visto hasta ahora, cosas que olían muy bien, Kiel-kun no pudo soportarlo y se acercó a preguntar que era.

Lo siguiente que supe era que todos estábamos comiendo una cosa muy suave llamada pastel, de alguna forma, Kiel-kun nos había arrastrado a todos con la señorita viajera.

¿Cuál era su nombre? Creo que no nos lo ha dicho.

-Señorita- la llame, hablando cuando ella volteo a verme- ¿Cómo se llama usted?

Ella sonrió alegremente por alguna razón.

Señorita Viajera: Soy Kore, pequeña Raphtalia- ¿Cómo sabe mi nombre?

Oh, Kiel-kun lo había mencionado cuando comenzamos a comer pastel.

Pasamos el resto de la tarde hablando y jugando hasta que nuestros padres nos llamaron de regreso.

Al siguiente día, papá y mamá fueron a la ciudad del señor de estas tierras, dijeron que podía jugar mientras no estuvieran y que si pasaba algo regresara a la aldea.

Nos encontramos con la señorita Kore en la plaza, yo… realmente quería tocar esa cosa suave y cálida que ella llama estola, era tan lisa y agradable, Rifana-chan también parecía querer hacerlo y ella no parecía que le importara mucho.

Después de que estuviéramos en la plaza por un tiempo, Kore-san nos enseñó un nuevo juego, era realmente sencillo y divertido.

En algún momento cerca del mediodía, Rifana-chan y yo nos cansamos y fuimos a sentarnos en un banco cerca de ahí, hablamos durante unos minutos, en algún momento comenzamos a hablar de quien nos gustaba.

Ella dijo que le gustaría casarse con alguien como el Héroe del Escudo, por qué él era amable con los semihumanos.

-Bueno yo…

¡Ping!

Antes de que terminara de hablar un ruido hizo eco por todo el lugar, habíamos ido a un pequeño campo de hierba cerca del pueblo, así que no podía ser que algo se rompiera.

Un gran viento nos derribó a Rifana y a mí, me sujete de la banca, que por seguridad estaba clavada al suelo.

Miré hacia Kore-san y me sorprendí, parecía alguien completamente distinta, todo su cuerpo parecía tenso, como si fuera a saltar en cualquier momento y su vista no se movía del cielo, yo miré también y sentí que mi sangre se enfriaba.

El cielo tenía una gran grieta rojo sangre.

El viento se calmó y las dos nos acercamos rápidamente a Kore-san, su compañero de viaje, Damián-san si no recuerdo mal, había aparecido de la nada, pero mis amigos no parecían notarlo.

Damián. …en…plan…

Eso fue lo que logre escuchar, pero de nuevo, nadie más de mis amigos pareció notar nada, ¿Plan? ¿Ellos hicieron esto? El pánico comenzó a nublarme la cabeza y me encontré a mí misma en la plaza junto a los demás, con una enorme red plateada brillante sobre la aldea.

Un gran rayo apareció sobre la red, y luego desapareció con una gran explosión en un lado del pueblo.

Papá y mamá llegaron poco después, corrí hacia ellos con alegría, pensé que algo les había pasado en su camino.

Papá: Esta bien, hija- sonrío cariñosamente mientras lo abrazaba a el y a mamá- todo pasara pronto.

Una sensación abrumadora envolvió la plaza por un momento, era como si un gran monstruo estuviera durmiendo frente a nosotros, mis padres me abrazaron más fuerte y miraron al centro de la plaza.

Miré ahí también, y encontré a Kore-san parada frente a todos, en algún momento se había cambiado a la armadura que tenía cuando llego, miro a todos, parecía que acaba de explicar algo, pero no la oí, papá y mamá fueron hacia el frente de pronto.

Mamá: Quédate aquí, querida- se agacho a mi altura, acariciándome la cabeza- volveremos pronto.

-YO…

Con una sonrisa, mamá se unió a papá en una gran plataforma de tierra que estaba subiendo de la plaza.

¿Qué pasaba? ¿Quién nos atacaba? Rifana-chan fue quien me repitió lo que Kore-san, pero aun así no entendía del todo ¿Un jefe? ¿Olas de Calamidad? Creo que el Registro de las Cuatro Armas Sagradas decía algo sobre eso ¿Eran Héroes? Pero no tenían ninguna de las cuatro armas, de hecho, no los vi portar ningún arma.

Las explosiones comenzaron a llegar desde fuera de la aldea, al principio fueron pocas y separadas, pero luego fueron cada vez más frecuentes, incluso el suelo temblaba un poco, en algún momento, las esferas de fuego, rayos, oscuridad y hielo comenzaron a volar desde la cima de la plataforma de tierra, entonces me di cuenta.

No habían comenzado, siempre salían de ahí, pero solo ahora tenían una forma visible, eso era lo que estaba provocando las explosiones, incluso había caído polvo de las casas por los temblores que creaban las explosiones.

Cuando todo termino entendí por fin las cosas, ellos nos estaban protegiendo de grandes grupos de monstruos y la red brillante era como un gran escudo.

Pero ¿A qué plan se refería? ¿Ellos sabían de…? Pero no tienen armas sagradas siquiera.

Todo eso desapareció de mi cabeza cuando vi a mamá y papá regresar, realmente no importa mientras ellos puedan estar conmigo, seré feliz.

Todo en la mañana del siguiente día prometía paz, los aldeanos seguían como todos los días, o lo intentaban al menos, no sabíamos nada de Sandina-nee-san o los cazadores, aun así, todos en el pueblo se esforzaron por creer que regresarían.

Mis amigos no habían ido a jugar hoy, muchos de ellos estaban ayudando sus familias en los quehaceres de la casa o haciendo recados para los aldeanos, yo estaba ayudando a papá a lavar algunas verduras para el desayuno.

Mamá estaba en la sala afilando algunas herramientas agrícolas, cuando la comida estuvo lista todos nos sentamos y platicamos mientras comíamos, les hable del juego que Kore-san nos había enseñado y como todos se divirtieron, cuando terminamos de desayunar papá fue a trabajar y mamá comenzó a arreglar las patas de una silla.

Me estaba explicando cómo hacerlo cuando los gritos vinieron desde fuera, mamá tomo su hacha de algún lugar y salió a ver.

Mamá: ¿Qué paso?- pregunto a quién pasaba.

¿?: Soldados y esclavistas, mataron a Likos-san- contesto sin detenerse- lleva a la pequeña Raphtalia a la plaza.

Un águila de papel paso volando hacia ahí, muchos de los habitantes del pueblo corrían hacia distintos lugares cerca de la entrada, algunos llevaban las armas que Kore-san y Damián-san dieron a los adultos que podían usarlas ayer, otros estaban cantando hechizos para atacar o curar.

¿Otra vez nos atacan?

Mamá: Hija, reacciona- su voz me saco del aturdimiento- te llevare a la plaza.

-S…Si, mamá- conteste, aun confundida.

¡Por qué nos atacan de nuevo? Todo era pacifico hasta ayer, y ahora…

Mientras corríamos a la plaza escuché a Kore-san animar a todos y vi a Damián-san lanzar papeles que curaban a las personas.

Cuando mamá me llevo a la plaza, un soldado apareció a su espalda.

-¡MAMÁ…!

Grite señalando a su espalda, pero antes de que ella pudiera darse la vuelta, un tigre de papel ya estaba sobre el soldado, mordiendo su cuello.

Un escalofrío me recorrió cuando la sangre salpico a mis pies.

Estaba…muerto, pero si no…mamá…estaría muerta…

Estoy feliz de que este muerto…me siento alegre por eso ¿Soy mala?

Las explosiones me distrajeron, una nube de polvo se levantó a la entrada del pueblo, marcas de garras de energía negra atravesaron las afueras de la aldea una y otra vez, yo los mire sin verlos realmente, no quería pensar en este momento.

Cuando salí de mi aturdimiento ya todo había terminado, Kore-san y Damián-san estaban hablando con el alcalde y los demás estaban limpiando el lugar, mantuve mi mirada en Kore-san, no quería ver todos los cadáveres y la sangre.

Ella había matado a muchas personas hoy, eso debería hacerla mala, pero… ella nos había protegido a todos hoy, eso la hacía buena, las dos declaraciones no podían ponerse de acuerdo, una persona solo puede ser buena o mala ¿cierto?

Papá y mamá llegaron en ese momento, estuve a punto de preguntarles a ellos, pero fueron hacia el lugar donde Kore-san y Damián-san estaban.

Mis padres se sentaron junto a ellos tres y parecieron hablar, estaban demasiado lejos para que yo escuchara y tampoco quería escuchar, no es que me gustara oír conversaciones ajenas a escondidas, la última vez fue un accidente.

Pensé por un tiempo y cuando mamá y papá regresaron me llevaron a las afueras del pueblo, grupos de diez personas estaban reuniéndose sobre extrañas plataformas de viento.

Kore-san dijo que ellos las utilizaban para viajar largas distancias ¿Por qué nos vamos? Oh, el señor que nos protegía ya no está, y podríamos ser atacados de nuevo, ellos dos no estarán ahí para siempre también…

Entonces ¿Qué haremos en nuestro nuevo hogar? No podemos salir a pueblos humanos o seremos atacados de nuevo, y no hay nadie tan fuerte como ellos dos en la aldea, quizá solo Sadina-onee-chan, pero ella no regreso, y los cazadores que mejor luchan tampoco regresaron.

Por favor, que no les pase nada.

Aun así, no hay una solución, a menos que… alguien se vuelva tan fuerte como ellos

(Autor: Esta no es la línea de pensamientos que se supone debía tener ¡Manos! ¡Detener operación!)

(Manos: Denegado.)

Si se los pido ¿Me ayudaran?

´P.D.V. NARRADOR.

Después de esta extraña conclusión, el viaje continuo en paz hasta llegar a una montaña cerca de las fronteras del Reino de Melromarc, profundamente oculta en una cordillera que se extendía por miles y miles de kilómetros.

Kore: ¿Es aquí?- pregunto mirando al alcalde.

Alcalde: Si, este es el lugar- contesto, con un mapa en las manos.

Damián asintió, haciendo descender las plataformas de viento, era bueno que ya llegaran porque su mente estaba cansada de dirigir más de cien plataformas por siete horas seguidas, era una de las razones por las que solo usaba sus cuchillos en peleas cortas.

Una línea de qi verde salió disparada de su mano conectándose con la tierra abajo, luego de unos segundos, los grandes arboles comenzaron a moverse, saltando del suelo con sus raíces brillando en verde mientras se movían como si caminaran, dejando un gran espacio en las faldas de la montaña, suficiente para que todos aterrizaran.

Cuando todos aterrizaron a salvo, las plataformas se dispersaron y el pelinegro cultivador se sentó a la sombra de uno de los arboles pequeños que dejo para este propósito exacto… y porque su mente no daba más.

Damián: ¿Qué hora es?- pregunto en un murmullo.

Solo quería ir a dormir, sentía como si su cabeza fuera más grande por dentro que por fuera.

Kore miro el reloj en su mano, la superficie en blanco se ondulo, y la hora apareció en números comunes del mundo moderno.

Kore: Las 7:45 p.m.- levanto la vista, mirando como todos los aldeanos ya habían prendido algunas fogatas- aunque también tienes un reloj.

Damián: Ni siquiera quiero abrir los ojos- farfullo, se sentía cada vez más adormilado- incluso la telepatía es un problema ahora, no tengo suficiente enfoque para…

Y cayo dormido ahí mismo.

La castaña suspiro con una sonrisa, dando las buenas noches a los aldeanos, que se habían reunido alrededor del árbol y arreglaron para que algunos de ellos se turnaran para vigilar en la noche, saco una lampara de su bolsa, prendiéndola y colgándola de una rama antes de recostarse al lado del pelinegro y envolverlos a ambos con su estola.

Los aldeanos se miraron entre sí por un momento ¿Cómo es que sus salvadores se convirtieron en una esfera de pelaje negro? ¿Y que era ese cubo brillante que no necesitaba magia? Lo que sea, eran sus salvadores y no importaba lo demás.

No es que pudieran hacer algo de todas formas.

El siguiente día llego y todos los aldeanos se levantaron, algunos realmente no pudieron dormir, después de todo, habían dejado atrás el lugar donde vivieron toda su vida y el insomnio los estuvo acosando toda la noche.

Las preguntas sobre cómo vivirían a partir de ahora se repetían constantemente en sus mentes, habían ido a una montaña en las fronteras del reino, una montaña completamente incivilizada y aunque Damián-sama pudo mover tantos arboles fácilmente ¡No significaba que pudiera hacer todo un pueblo!

Y ellos no tenían el suficiente descaro para pedirle más de lo que ya había hecho.

La esfera de pelaje negro se movió cuando el sol comenzó a calentar, separándose en una larga y esponjosa estola negra, y dejando al descubierto a los dos que estaban en su interior.

Kore se levantó, acomodando la estola en su hombro mientras se lanzaba un hechizo de limpieza y sacudía a Damián con una mano.

Kore: Levántate- hablo vivazmente- tenemos cosas que hacer.

El pelinegro se retorció un poco al perder la calidez de golpe, antes de abrir los ojos, hecho una mirada aturdida alrededor, rememorando donde estaba y porque estaba antes de reaccionar, lanzando un hechizo de limpieza sobre sí mismo y levantarse acomodando su ropa.

Después de intercambiar los buenos días, ambos caminaron hacia donde se había quedado el alcalde, iban a comenzar la construcción del nuevo pueblo, ellos se encargarían de abrir un espacio en la montaña, estabilizándolo para que no se derrumbe y adecuarlo para esconderlo lo mejor posible entre la montaña.

Para este propósito, Damián había conseguido una formación del tipo que usa una distribución específica para confundir a las personas, solo se podría pasar a través de esta si se conocía la forma exacta para atravesarla.

La iba a poner en el lugar, solo ellos conocerían el camino, para que los aldeanos entraran y salieran iba a poner un círculo de teletransportación con un conjuro especifico, en algún lugar oculto lejos de la formación, de modo que no hubiera oportunidad de que los aldeanos se perdieran en la formación.

Después de arreglar todo con el alcalde, los dos reencarnados subieron a la montaña, directo a la cima desde donde comenzarían a crear el espacio subterráneo.

Kore puso su mano sobre el suelo, los círculos en el reloj de Mye giraron furiosamente y una espiral, un par de metros más ancha y alta que un piso de apartamentos fue abierto en la montaña, con el ángulo adecuado para que las personas no cayeran y se deslizaran por todo el camino hasta abajo.

En cuanto a la forma, era como un túnel, con la parte inferior plana y la superior como U invertida.

La espiral se extendió hasta doscientos metros por debajo del nivel del suelo, comenzando unos veinte metros por debajo de la cima de la montaña, con toda la tierra que estaba ahí siendo comprimida hasta formar una resistente cubierta que protegiera a las personas de derrumbes, solo el suelo se dejó relativamente suave para que se establecieran los cimientos de las casas.

Claro que cada "nivel" de la espiral estaba separado por suficientes metros para que los cimientos no afectaran el techo del otro, para lo cual se había necesitado dejar un descenso más inclinado en cada vuelta.

Después de un par de segundos en los que los aldeanos no sintieron nada especial, una entrada se abrió en la base de la montaña, Damián bajo y saco una gran lampara de su bolsa sin fondo e invito a los aldeanos a que vieran el lugar.

Un grupo de ellos entro, eran los que verían la forma en que se construirían las casas dentro de la montaña, en el camino, el pelinegro cultivador iba hablando con un pajarito de papel, un shikigami conectado a otro que estaba con Kore, estaba compartiendo una proyección del interior de la montaña con ella a través del ave.

Estaba diciendo que partes debían modificarse, hasta que todo estuvo lo mejor hecho posible.

Un aldeano pregunto sobre el aire y la iluminación, por supuesto, se usaría magia y el reencarnado les enseñaría algunas formas de crear luz sin necesidad de magia, por si las dudas.

Damián les enseñaría a hacer generadores con imanes, y a elaborar los materiales necesarios para hacerlos, lo había conseguido en el Mercado.

A veces bromeaba con Kore que ese lugar parecía mercado negro con tantas cosas que andaban por ahí, muchas de las cuales eran muy destructivas… aunque de ahí saco su último recurso.

Dos semanas después todo estaba listo para que los aldeanos vivieran en paz, los dos reencarnados estaban preparándose para partir a Melromarc… y la pequeña Raphtalia estaba junto a ellos.

Había sido toda una sorpresa cuando la pequeña niña mapache les pidió ir con ellos.

Sus padres estaban al borde del desmayo ese día.

FLASH BACK.

Kore y Damián se encontraban cenando junto a los demás aldeanos, era uno de esos días en que se reunían todos a pasar la noche, una pequeña niña mapache se acerco a ellos… a Kore, y dijo algo que sorprendió a todos los que pudieron escucharlo.

Raphtalia: Kore-san…- respiro hondo como para tomar valor antes de exclamar con los ojos cerrados- por favor ¡AYUDEME A SER FUERTE!

Damián se atoro con el trozo de mango verde que estaba comiendo, mientras que el sonido de varias cosas cayendo al suelo sonaron por el lugar, los que nos habían escuchado preguntaron a los del al lado y en menos de diez segundos todos los que aun estaban presentes en el lugar ya sabían la situación.

Ruth y Talión tropezaron detrás de su hija, las piernas les temblaban al pensar que los benefactores del pueblo decidieran que se estaban aprovechando de ellos.

Talión: "Si ellos se ofenden…por favor que me maten a mi pero no a mi hija."- pensaba mientras jalaba a su hija detrás de él- benefactores, por favor…

Damián reacciono rápidamente, ni loco dejaba escapar esta oportunidad de llevar a la pequeña niña mapache a su destino, levanto la mano en un gesto de silencio, se aclaro la garganta antes un poco.

Damián: Dime, pequeña niña- comenzó con tono de viejo sabio- ¿Por qué quieres ser fuerte?

La inu le hecho una mirada acusadora ¡Este asunto era suyo! Ella era quien hablaba siempre ¿Qué paso esta vez?

Raphtalia: Quiero proteger a los semihumanos- contesto firmemente.

Tan firmemente como podría hacerlo un infante al menos.

Damián: Estarán bien protegidos mientras permanezcan aquí- replico, tenía que hacer todo bien- es más, les daré un método para entrenarse y que sean fuertes.

La niña mapache sacudió la cabeza, sus padres estaban a punto de hablar, cuando Kore les dio una mirada tranquilizadora.

Raphtalia: Quiero ser tan fuerte como ustedes- miro hacia arriba- así podre hacerme un nombre para proteger a todos los semihumanos que pueda.

Oh, eso sí es ambición.

Damián: Sera un largo camino, huesos quebrados, órganos rotos, puños sangrantes, traumas que tendrás que superar- su mirada se volvió seria- si quieres ser fuerte deberás levantarte de eso y más, tendrás que ir con nosotros fuera de este pueblo.

Raphtalia: Yo- los ojos de la niña vacilaron.

Damián: "Creo que fui demasiado duro."- se asustó, si las cosas iban mal tendrían que recurrir a otras medidas.

La chica de estola negra decidió interrumpir en ese momento.

Kore: Raphtalia-chan- la castaña sonrió dulcemente- ¿Quieres ser fuerte?

Raphtalia: ¡Si!

Kore: Entonces adelante- dijo tomándola de las manos- nosotros estaremos ahí para ayudarte.

La niña mapache la miro atónita por un momento, antes de sonreír felizmente.

Raphtalia: ¡Si! ¡Gracias, Kore-nee-san!

Ruth y Talión se sintieron aliviados por un momento… hasta que se dieron cuenta que algo parecía estar mal aquí.

¡Se estaban llevando a su hija!

Bueno, ella era la que lo pidió… ¡Pero aún no les pedía permiso a ellos!

FIN FLASH BACK.

De alguna manera la pequeña mapache convenció a sus padres de dejarla ir, y ahora los estaban fulminando con la mirada mientras se despedían de todos.

Damián se dirigió al círculo de teletransportación junto a Kore, esperando ahí a Raphtalia que se despedía de sus padres.

El pelinegro comenzó con el conjuro a penas la niña entro al círculo.

Damián: Por orden del día, que caiga la noche.

Por orden de la noche, que se levante la luna.

Por orden de la luna, cambia.

Como si un fotograma fallara en un video, los tres desaparecieron sin dejar rastro.

En la carretera, dos adultos cubiertos con capas oscuras, similares a las de un clérigo, llevaban tras sus pasos a una pequeña figura envuelta en una capa marrón, la lluvia seguía cayendo a cantaros, sin embargo, las tres personas no parecían afectadas.

Si uno mirara más de cerca, podría notar que la lluvia no los tocaba, cuando llegaba a un centímetro de sus cuerpos, se torcía como si realmente los tocara.

La figura más alta, con la capa azul oscuro y que llevaba un gran huevo en brazos, hablo.

Kore: Sabes, realmente quiero dormir en este momento.

Damián: De aquí al próximo pueblo faltan dos horas- el chico de capa negra contesto con un tono plano- y solo salimos con este clima porque cierta persona hizo un lio en el pueblo anterior.

La inu resoplo con diversión.

En el cielo sobre ellos había una bandada de aves monstruo, Kore, en su aburrimiento, se había robado algunas cosas de sus nidos, a saber; un huevo, varias piedras preciosas, un par de hierbas interesantes… y las plumas de la cola del líder de la bandada.

El huevo y las plumas eran la mayor razón por la que los perseguían, tuvieron que salir apresurados del ultimo pueblo, Damián realmente no tenia uso para esos pájaros y les estaba dando oportunidad de huir en consideración de que ellos fueron quienes iniciaron todo.

Ya les había amenazado con su aura y la única razón por la que seguían era el huevo, pero…

Damián: Por los cielos, Kore- el pelinegro suspiro exasperado- dame ese huevo.

Kore: No, ese animalejo se llevó a mi discípula- se negó obstinadamente- que sufra otro ratito.

Damián: Estas siendo irrazonable.

Kore: Tienen suerte de que no intentaran matarla o ya me los hubiera comido.

Los pájaros habían intentado intercambiar rehenes, pero Kore arranco al rehén de las garras de sus captores y se echó a correr, Damián tuvo que empacar a la carrera para seguirla.

Realmente, la inuyoukai estaba a punto de devolver el huevo cuando las aves raptaron a Raphtalia, ahora se negaba a soltarlo.

Después de unos minutos, la castaña puso el huevo en el suelo, agarro a la niña y echo a correr, el chico reacciono luego de un segundo, corriendo tras ella con expresión exasperada .

Las aves se alarmaron y los persiguieron por unos segundos antes de darse cuenta que el huevo no estaba con ellos.

Las aves se dieron la vuelta y fueron a buscar el huevo, mientras tanto, los tres ya estaban sobre una plataforma de viento, directo al próximo pueblo.

Damián se estaba cultivando en las ramas de un gran árbol, en un bosque a seis kilómetros de la Ciudad Castillo, la capital de Melromarc, Kore se encontraba corriendo por el bosque sin hacer ruido, con Raphtalia detrás de ella, la niña mapache corría casi en silencio, solo su respiración y el golpe de sus pasos se escuchaban.

La aprendiz de los reencarnados había crecido gracias a la nivelación, ya tenia la apariencia de alguien de quince años, la inu le había hecho una camisa de color rojo vino, de mangas beige, pantalones beige hasta las rodillas, botas y guantes marrones de piel de monstruo.

La armadura ligera había sido hecha por Damián, que pulverizo algunos huesos de monstruos fuertes y los mesclo con hierro y mineral mágico.

Según los cálculos de los portadores de relojes, la invocación de héroes debería ser de ayer a mañana, y quisieran o no, tenían que dejar a Naofumi ser incriminado, era así como debía ser, él futuro Héroe del Escudo era demasiado ingenuo en este momento, como era natural de alguien de la época moderna.

Una vez que el comprendiera esto, lo sacarían de ahí.

Y lo harían a lo grande.

Un ave de papel con un ratón en sus garras voló hasta Damián, el ratón se convirtió en una figura de papel y transmitió lo que sabía al cultivador.

Ayer en el castillo…

Cuatro héroes invocados…

El Escudo es el más tonto…

Aventureros dispuestos…

Solo una chica pelirroja…

El pelinegro cerro los ojos analizando los recuerdos, los cálculos eran correctos, mañana era la inculpación de Naofumi, el cultivador se levantó, ya había llegado a la etapa Terrenal, era un buen avance.

Damián: Kore- hablo al ave- ya es hora de irnos.

Con castaña, un grillo de papel en su bolsillo se movió, la chica se detuvo en una rama y lo saco para oír el mensaje.

Kore: Bien- asintió con expresión seria- puedes venir, no hay pelea en este momento.

Con un destello negro, el chico ya estaba junto a ella, la adolescente mapache llego también y se quedo a un lado de la inu.

El pelinegro saco tres talismanes de disfraz, algo que desarrollo en este mes, contenía una cierta cantidad de tela, hilo, agujas, etc, que se usarían para confeccionar el vestuario imaginado, al mismo tiempo, podía cambiar la estructura corporal para parecer otra persona, por supuesto, no debía ser demasiado diferente de uno mismo o afectaría el movimiento.

Con una nube de humo, los tres se habían convertido en una familia de comerciantes, la hija y la madre rubias, mientras que el padre era pelirrojo, vestidos con ropas de viaje, se tomaron de la mano y con otro destello negro, se encontraban en la carretera.

La adolescente, en este momento "Alicia", se puso verde y casi cae al suelo, la madre, "Catrina", la sostuvo.

Alicia: Yo… lo siento- dijo débilmente- aun no…me acostumbro.

Catrina: Esta bien pequeña- consoló- lo harás con el tiempo.

"Rene" las observo desde un lado, habían aparecido en un puno ciego del camino, uno cubierto con sellos de ilusión que solo se activaban junto al sello hiraishin.

El pelirrojo comenzó a sacar cosas de su bolsón sin fondo, complementando su disfraz de comerciantes.

Cuando Raphtalia se recuperó, siguieron el camino a la capital del reino, deberían llegar ahí en unas dos horas con su paso actual, los dos adultos llevaban una gran mochila abultada, mientras que los bolsones sin fondo fueron transformados en una bolsita que se podía llevar en el cuello.

Alicia llevaba un paquete con las cosas para establecer un puesto de ventas.

Rene: De nuevo, podríamos haber entrado a escondidas- dijo con una mueca ante su nueva apariencia y voz.

Sobre todo, la voz, realmente le gustaba esa parte de si mismo… esto no tenia nada que ver con la voz de Kore, por supuesto que no.

Catrina: Y yo te repito- comenzó con una sonrisa suave- quiero burlarme del rey basura.

Rene: Solo quieres jugar a disfrazarte- acuso.

Catrina: Si sabes no preguntes.

El resto del camino transcurrió entre pequeñas conversaciones similares, hasta que llegaron a la puerta de la ciudad.

Una vez llegaron ahí, los dos adoptaron la personalidad adecuada para estos personajes.

Rene: Buenos días- saludo con voz seria y severa- venimos a la capital a vender nuestros productos.

Su expresión era dura, astuta y ligeramente cruel, lo que encajaba bastante con ese rostro cuadrado, los dos guardias en la puerta pequeña al lado de la grande se miraron entre sí.

Guardia 1: Bien solo necesitan llenar esto y pagar la tarifa de entrada- señalo un par de formularios- la tarifa es dos monedas de plata por persona, la niña también.

El otro guardia les dio dos plumas.

Guardia 2. Sin embargo, solo ustedes deben llenar el formulario- continúo explicando- siempre que indiquen que tienen una hija, estará bien.

Con eso los dos comenzaron a llenar los formularios que no eran demasiado largos, cuando Rene entrego el suyo recordó algo que debía hacer.

Rene: Es la primera vez que venimos a la capital- elaboro un poco- si fuera tan amble de decirnos un lugar para vender.

El primer guardia pensó por un momento.

Guardia 1: Si sigue esta calle hasta la herrería y doble a la derecha podrá encontrar el mercado- dijo mientras rememoraba el camino- sin embargo, no estoy seguro si haya un lugar libre, después de todo ya es algo tarde.

Rene les dio las gracias junto a las seis monedas de plata y entraron a la ciudad.

Siguiendo las instrucciones llegaron al lugar y pusieron el puesto en una esquina, varios espejos, algunos muy hermosos, juguetes y una variedad de tallas en madera y rocas semipreciosas fueron puestas en el puesto, con cada una teniendo una etiqueta de precio.

Rene saco una guitarra y un banco, mientras el afinaba la guitarra, Alicia coloco ottos dos banquitos de madera en el lugar, se sentó en uno , después de un par de minutos de preparación, los tres comenzaron a interpretar una canción, con Catrina cantando.

Un grupo de personas se reunió poco a poco, cuando la cantante se detenía entre estrofas, la gente echaba una mirada a las cosas en el puesto, con el paso del tiempo, varias de estas se vendieron, con Alicia manejando el dinero.

Un par de horas después cuando el sol ya estaba escondiéndose, los tres se detuvieron, agradeciendo a todos, los tres empacaron y buscaron donde dormir.

La rubia mayor afilo el oído antes de encontrar algunas cosas.

Catrina: Ya encontré una posada- informo al pelirrojo que se acomodaba el paquete de cosas.

Rene: Vamos entonces.

Las calles de la ciudad se veían bastante solitarias a esta hora, y el brillo del sol en el atardecer le daba un aire de paz desolada.

Con sus pasos resonando por los edificios los tres se acercaron a una calle un poco más animada, con algunos bares, dos restaurantes y un hotel relativamente grande en tamaño, los tres entraron con la niña escondida entre los dos adultos.

Después de pagar los tres entraron en la habitación y Rene inmediatamente saco su colchón y fue a dormir.

Alicia y Catrina jugaron y charlaron por un rato antes de apagar la lampara y dormir también.

Por supuesto, ninguno de los dos mayores estaba realmente dormido, Catrina estaban oyendo las cosas que sucedían dos kilómetros y media a su alrededor, y Rene manejaba sus shikigamis de papel para buscar en el resto de la ciudad donde podría estar Naofumi.