Dejo los lineamientos de siempre.

Aclaraciones:

Narración.

— Diálogo —

"Pensamientos".

Advertencias:

Posible OoC en los personajes.

OC.

No apto para fans SasuSaku o NaruHina.

Género: Romance | Drama.

Clasificación: T.

Disclaimer: La serie y sus personajes no me pertenece a mí, sino a ®Masashi Kishimoto.

Nota de Autor:

Re-editado.


Capítulo 9.

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‹‹Los errores son los umbrales del descubrimiento››.

Anónimo.

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Avance.


Los gemidos de excitación pueden ser los sonidos más hermosos, claro, en un acto sexual. Ese que había dejado su garganta no se comparaba en nada a un gimoteo lujurioso. Más bien, le parecía un grito ahogado de pánico. Como cuando una madre encuentra a su hijo haciendo travesura, augurando un mal pronóstico para una niño pícaro.

Algo similar sentía ella en ese momento. Una gran e indomable oleada de pánico.

Estaba a unos centímetros de su rostro, tan cerca que juraba que él podía sentir su respiración acelerada y su corazón latiendo. Contemplaba sus ojos opalinos, pero antes que verlos realmente se sentía cautivada por el reflejo de su silueta en ellos… Miraba sus propios orbes abiertos, sorprendidos; sumado a aquella sensación de hormigueo en su estómago…

Pronto un ruido se escuchó. Pasos, pisadas largas y pesadas, perezosas hasta cierto punto. Le asombró a sí misma que podía escuchar con detalle algo tan insignificante, sin contar que desgraciadamente, reconocía esos pasos.

Se separó de Neji tan pronto escuchó la perilla de la puerta girar, sin embargo, en su cuerpo, fue como si una fuerza invisible la halara de nuevo hacia él. Algo inexplicable y estúpido, pues la comparó con la fuerza de atracción. Aquel enunciado de Isaac Newton que decía:

"La fuerza ejercida entre dos cuerpos de masas separados una distancia es proporcional al producto de sus masas e inversamente proporcional al cuadrado de la distancia".

Lo que en palabras más simples, significaba qué, cuanto más cerca se encontraba de Neji, más atraída se sentía hacia él. Eso le producía una especie de excitación injustificable. Recordando cuál era su estado civil, pero sobre todo, cuál era su lugar y posición en toda la ecuación.

— Sakura, estás aquí — escuchó el llamado de una voz apacible y familiar.

Dio un respingo y se alejó un tanto más de la cama, no muy disimuladamente para su desgracia. Estaba segura de que ambos hombres lo notaron. Tuvo que respirar, profunda y superficialmente, para que no fuese más notorio su nerviosismo y su bochorno, tenía las mejillas sonrosadas y la presencia de Kakashi no lo hacía más fácil.

— ¿Qué es lo que sucede, Sensei?

Le miró, notando que no parecía muy interesado en lo que pudiera o hubiese pasado ahí antes de que llegara. La verdad no había pasado nada, físico cuando menos... Sin embargo, ella guardaba un horrible dilema moral que la hacía sentirse culpable, y la constante mirada de Neji no la hacía sentirse mejor.

¿Cómo no se dio cuenta cuando sus niveles de chakra se reestablecieron y recuperó la consciencia?

"Eso es porque ver a un monumento de hombre indefenso, tirado en la cama te desató otra cosa…"

Y como siempre su mente libidinosa dándole justo en el clavo. ¿Acaso podía sonrojarse más?

— Itachi y yo queremos mostrarte algo — dijo escuetamente, en seguida le vio mirar Neji — ¿Ya te sientes mejor?

— Sí — le respondió, con aquella voz ronca que lograba revolucionarle las hormonas de forma ridícula.

— Me alegra, porque te necesitamos para nuestro experimento.

— ¿Experimento? ¡¿Acaso piensan someterlo de nuevo a eso?! — exclamó — ¡Aún no se recupera, no pueden hacerlo!

— Es la única forma de probarlo, Sakura, necesitamos a Neji.

— Pero…

— No hay problema, Haruno — le cortó impasiblemente el heredero del Bouke, ella le observó. En su iris no había nada más que seriedad y determinación —. Salgo enseguida, Kakashi-san — se dirigió al Jōnin, que asintió con la cabeza. Luego miró a la kunoichi, se sintió expuesta ante el escrutinio de su mirada perlada. Como si la analizara minuciosamente —. Haruno.

Ese llamado fue suficiente para saber que estaba pidiéndole abandonar la habitación, para quitarse esa incómoda bata de hospital.

"Aunque seguramente tú querrías quitársela con los dientes, ¿no?"

¡Kami! ¿Por qué su consciencia no se callaba, acaso no se daba cuenta que no ayudaba en nada a su vergüenza? ¿Por qué Kami-sama la maldijo con tal subconsciente parlanchín?

Hizo acopio de toda su fuerza de voluntad para no salir disparada como una bala por la puerta, ya tenía suficiente bochorno con lo que pasó con el heredero del Bouke antes que su ex sensei entrara a la habitación.

No quería tener que pasar otra más.

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Respiró aliviada de que esta vez Neji Hyūga no tuviera que ir a la sala de máxima urgencia, ser atendido con desesperación y darle los primeros auxilios de forma alucinógena. Se sentía mitigada en cierto sentido.

¿Qué había pasado?

Afortunadamente y para su gracia divina, (la que le otorgara Kami o cualquier dios que existiera allá arriba). Kakashi e Itachi, idearon una forma en la cual el heredero del Bouke se viera involucrado, pero no expuesto al jutsu de Control. Lo hicieron por medio de un genjutsu que lo inducía exactamente al mismo panorama de la ejecución última que realizó Hinata, era como una acción repetitiva que le permitía sentir el mismo efecto, como si estuviese ejecutándolo verdaderamente la heredera del Souke. Sin embargo, no era más que una ilusión; ‹‹muy real›› del verdadero jutsu.

Kakashi e Itachi habían grabado con su Sharingan el efecto, todo, para así poder encontrar una manera de que Neji continuara colaborando sin exponerlo completamente a las consecuencias. Con este jutsu modificado (que prácticamente se sacaron de la manga), podía seguir haciéndolo, Sakura se los agradecía y a la misma vez admiraba. Pues no hacía más de unos días que el asunto se suscitó, que les solicitó su ayuda, y ahora ya tenía una forma con la cual trabajar.

Si bien era un Genjutsu revolucionario e ingenioso, no disminuía mucho los riesgos. Lo que significaba que el objetivo de la ilusión mental era que el cuerpo y el cerebro de Neji trabajaran al mismo ritmo que con el jutsu de Control real, significaba que si lo afectaba. No en gran medida, pero lo hacía e igual le preocupaba. Además sucedió otra cosa, aún más asombrosa.

Aquella mujer de estilizada y esbelta figura, de cabellos dorado metálico y ojos frambuesa se encontraba en la habitación con ellos y se preguntó, ¿qué hacía ahí? Pues, aunque se le veía un poco incómoda, cuando Kakashi amablemente le pidió que estuviese atenta no hizo más que generarle intriga. Por fin decidió preguntarles el motivo por el cual estaba ahí, en una misión que de por sí, ya era bastante secreta. Itachi ejecutó aquel jutsu que logró poner a Neji en un trance momentáneo.

Era solo una demostración, las ondas cerebrales en el monitor lo demostraban. Para preocupación de Sakura, se alteraban demasiado, como si estuviese fuera de control. Se alteró, estaba a punto de pedirles que pararan, Neji no se encontraba cien por ciento recuperado y en su estado, era obvio que colapsaría.

Así pasó, no duró más que dos minutos aquella ilusión en la que lo envolvieron y pronto estaba casi cayéndose de la silla de lo exhausto. Si bien no lo demostraba abiertamente, se le notaba en el subir y bajar de su pecho, ese tórax bien formado que vio antes y ahora le preocupaba, pues sus pulsaciones estaban alteradas y las ondas cerebrales no bajaban, aun cuando el jutsu ya había terminado. Cuando se disponía a auxiliarlo, Kakashi la detuvo y le dijo.

— Espera —intervino —. Kaori.

Aquel llamado suave y con un tinte, cariñoso. La desconcertó. No sabía por qué, pero por la forma en que la chica lo miró y luego asintió, le hizo pensar que ya habían estado en una situación parecida. Le vio desplazarse con la gracia de una bailarina hacia Neji, luego de sus manos emergieron una especie de letras que reconoció como runas, la grafía estaba en un color oscuro que era iluminado por blanco y dorado, comenzaron a expandirse por el cuerpo del chico en una especie de cadena. Abrazándolo suavemente, como un manto.

Casi de inmediato las ondas cerebrales, la agitación y la aceleración de las pulsaciones del corazón comenzaron a disminuir, causando una formidable admiración en Sakura. Más se vio interrumpida, cuando notaron que Neji poco a poco perdía el equilibrio, preso del sobre esfuerzo y el cansancio.

Ahora se encontraba ahí, de nuevo, en la misma habitación en la que sufrió aquel desliz y dilema moral. Sintió la misma sensación extraña en la boca del estómago, con el corazón latiéndole rápidamente sin motivo. Estaba excitada, o estaba loca. No recordaba haberse agitado tanto, sino el mismo día de su boda y posteriormente en su noche de bodas, en la oscuridad de aquella habitación con los nervios a flor de piel.

Su vida se transformaba y ella no lo notaba. Su vida daría un giro, seguramente hasta que no se estampara contra un parabrisas no lo sabría completamente.

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Sasuke miraba a su esposa. Sakura acababa de llegar a casa después de una larga jornada y un muy suculento regaño de parte de Naruto, pues ya había pasado mucho tiempo de sus turnos y se le notaba en la cara, que a gritos pedía un descanso.

Nadie la relevó, Neji se fue a su casa ya que, gracias a la hermana de Kurenai, tuvo una mejoría excelsa y no hubo más razón por la cual dejarlo internado. Su investigación avanzaba, con la captura de las ondas cerebrales podía trabajar sin necesidad de citarlos todos los días. Con lo que tenía le bastaba, si tenía alguna traba, ya se las arreglaría. Sin embargo, aparte de sus pensamientos y su mente, estaban los de su esposo.

Sasuke continuaba pensando estúpidamente en la ‹‹conversación›› que sostuvo con la heredera de los Hyūga, no le cabía en la cabeza como entre todas las kunoichis, ella jamás se fijó en él. Nunca tuvo la mínima intención de mirarlo de una forma que no fuera con temor o naturalidad. Como quien ve a otra persona pasar por la calle, la mira y sencillamente gira para continuar su camino en silencio. Tenía la importancia de una mosca en pleno vuelo.

Desgraciadamente, una pregunta comenzó a atormentarlo… ¿Por qué Hinata Hyūga nunca reparó en él, como hombre? La respuesta era evidente, la heredera del Souke no tenía ojos más que para Naruto. El rubio era su objeto de admiración y su todo.

Su vanidad no le permitía comprender que hay personas para las que no es una necesidad tener un gran físico o una magnífica inteligencia, no era necesario poseer un gran apellido, mucho menos una reputación que podría poner en duda muchas cosas. Para Sasuke Uchiha, Naruto Uzumaki no era más que el vivo ejemplo de la estupidez, la torpeza y la insensatez. Para él, Naruto no era nada más alguien que había tenido ideas idiotas, y personas más idiotas que ahora lo hacían llegar a donde estaba. Su arrogancia exuberante no le permitía darse cuenta que su mejor amigo era mucho mejor persona, con más corazón que él mismo. Que si tenía todo lo que se propuso, fue precisamente porque se lo ganó a pulso. No se lo robó a nadie, tampoco quiso llevarse el crédito por cosas por las que no se preocupó jamás.

Pero para Sasuke, Naruto no se merecía la vida que tenía. Aunque hubiese crecido huérfano igual que él.

Veía a su esposa descuidada, ojerosa, pálida por los desvelos y con el pelo casi enmarañado. Recordaba a Hinata, con su larga cabellera y tristes ojos perla, con su abundante fisonomía. Elegante, educada… Posiblemente una inútil en el campo de batalla, pero se suponía que excelente en las tareas domésticas, algo que Sakura no dominaba muy bien. Porque no tenía tiempo para esas cosas, su carrera como medic-nin prácticamente la consumía y las veces que estaba en casa era para dormir.

El pensamiento de Sasuke resultaba irónico, ya que su mujer pensaba lo mismo. Solo que al contrario, acertaba en sus teorías de engaño, en su poca falta de interés y atención en su matrimonio. La vio retorcer las manos encima de su regazo, nerviosa. Le vio juguetear un par de veces con el adorno que estaba en la mesa contigua al sofá, le miraba constantemente, abría la boca; pero no se decidía a hablar. Y él, por muy raro que resultara, empezaba a impacientarse.

— Di lo que tengas que decir, Sakura.

La voz le salió fastidiada, y aunque a la peli-rosa le quitó aquella emoción que le generó aquel pequeño instante que compartían juntos, sin discutir, se armó de valor y obvió el latir doloroso de su corazón por la dura expresión de su marido.

— Creo que necesitamos terapia de pareja — soltó su mujer, rápido y bajo.

— ¿Qué?

Desafortunadamente, él no fue bendecido con el buen oído de Kakashi, descifrar esa maraña de palabras le costó mucho y le llevó a soltar esa pregunta.

— Quiero que luchemos por este matrimonio y…, creo que una terapia de pareja nos serviría — reiteró, tímidamente con la mirada clavada en el suelo.

Por un instante fugaz, Sasuke vio nuevamente a aquella chiquilla que andaba detrás de él idolatrándolo, gritándole a viva voz que lo amaba, que lo esperaría, que no importaba el tiempo que pasara ella estaría ahí para él. Y aquel sentimiento de compromiso renació en él de nuevo, en contra de su voluntad más no de sus principios. No planeaba divorciarse.

— Sasuke, sé que para ti puede parecer una ridiculez, pero…

— Está bien.

El Uchiha le cortó el discurso y ella se quedó estática, le miró con sorpresa.

— ¿Cómo?

— Dije que está bien, vamos a intentarlo — reiteró él.

— ¿D-De verdad?

Él asintió. Sakura no cabía en su estupefacción y en su emoción, nunca pensó que su esposo accediera tan fácil a algo que en un momento de su vida pudo tachar de ridículo. Sin embargo, le estaba dando un aval para poder trabajar su matrimonio, para poder salvar lo que les quedaba y así, seguir adelante y formar la familia que tanto deseaban. Él por su Clan, y ella por su amor a él.

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No pasaron dos días cuando a su marido le tocó que salir a una misión, se enteró que era un tanto larga y tardaría unas cuantas semanas en volver. Las infiltraciones nunca eran asunto sencillo, tardaban bastante tiempo. Por eso tuvo que retrasar la cita con Psicoterapeuta.

Si bien en el momento le emocionó que Sasuke accediera a acudir a una terapia de pareja. Ahora, ya entrados en el tema no le parecía una buena idea, no sabría si algún día realmente llegarían a arreglarse verdaderamente.

"Y sí…", pensó, ligeramente dudosa.

"No, no estarás pensando en eso, ¿o sí?", le respondió su consciencia.

"Él siempre lo ha deseado, me recriminó que no quisiera hacerlo cuando nos casamos y ahora… Podría ser la solución de todo…"

"¡¿Estás loca?! ¡¿Se te zafó un tornillo?!", contestó exaltada su inner.

"Solo sí…", en su tono había un nimio desatino que indicaba su dilema moral. Entre lo que realmente deseaba y lo que creía correcto.

"¡NO! ¡Ni siquiera lo pienses, no cometas más errores!", intentó persuadir su inner.

Su consciencia era solo una voz fastidiosa que se permitió ignorar, en el fondo sabía que Sakura no se caracterizó jamás por ser una persona completamente sensata. Sino más bien impulsiva y terca, estaba segura que su advertencia no solo la pasaría por alto, la desecharía por completo.

Lo que en el fondo su inner, sabría que sería un error, a la larga lo sería y lo contaría por el resto de su vida. Sobre todo, porque eso viviría, y le recordaría que fue una equivocación aún mayor, mayúscula.

— Sakura-chan — llamó repentinamente Naruto, le miró con una pequeña sonrisa. Producto de lo que acontecería y por su ‹‹gran›› idea — ¿Está todo listo?

Ella asintió, emocionada. Por lo que pasaría con su proyecto y por la esperanza de arreglar los problemas con su esposo.

— Sí, todo está listo.