Daré las indicaciones de siempre.

Aclaraciones:

Narración.

— Diálogo —

"Pensamientos".

Advertencias:

Posible OoC en los personajes.

No apto para fans SasuSaku, NaruHina y NejiTen.

Género: Romance | Drama | Angst.

Clasificación: T | M.

Disclaimer: La serie y sus personajes no me pertenece a mí, sino a ®Masashi Kishimoto.

Nota de Autor:

Si hay algún comentario o disconformidad, por favor no duden en dejar su opinión abajo en la cajita de comentarios, sus observaciones serán siempre apreciadas. Recuerden dirigirse a los escritores siempre con respeto, yo les responderé en la medida de lo posible. Muchas gracias por leerme, hasta la próxima.

Capítulo re-escrito.


Capítulo 15.

.

«Solo cuando realmente sabemos y entendemos que tenemos un tiempo limitado en la tierra, y que no tenemos manera de saber cuándo se acaba nuestro tiempo, entonces comenzaremos a vivir cada día al máximo, como si fuera el único que tenemos».

Elisabeth Kubler-Ross.


Debió suponer que después del procedimiento tendría una misión, solo que no tan pronto y tampoco de alto rango. Pero Naruto estaba satisfaciendo los caprichos de su tío, también quería probarle que no había fallas en sus métodos y que no habría ningún efecto secundario. Estaba claro que el líder del Souke sospechaba, no dejaría en paz al Hokage hasta que pudiera comprobar que Neji era totalmente funcional. El prodigio se rehusaba a que más personas fuesen cuestionadas, aceptó sin rechistar. De todas formas, no se sentía diferente.

La paz y seguridad de la aldea dependía de su eficiencia como ninja.

Lo que no imaginó era que su compañera de misión sería Sakura Haruno. La mujer de la que precisamente se quería librar. Se suponía que tendrían un trabajo sencillo. Infiltrarse en una aldea específica, obtener información y marcharse. De lo que obtuvieran dependía el futuro del político al que un grupo de rufianes planeaba secuestrar. No era una misión de rescate, sino una estrategia simple para evitar un rapto que podía terminar con la vida de un político importante que los pondría al filo de una guerra. Por eso se abstuvo de un grupo especializado.

Como Jōnin no supondría ningún problema, de llevar una pareja competente, por desgracia, Sakura no estaba en forma y él era consciente de ello. La medic-nin era una terrible desventaja si la situación se complicaba y los emboscaban. No la consideraba inútil, pero de primera mano sabía que en los últimos años se había dedicado de lleno a sus labores como médico antes que tomar una misión que requiriera salir de la aldea, de hecho, no recordaba haberla visto ni siquiera entrenando con la Godaime.

Neji no consideraba a la kunoichi débil, al contrario, ella era capaz de derrumbar montañas con esa fuerza monstruosa que poseía. Sin embargo, estaba tan encasillada en su matrimonio que se había vuelto, prácticamente, una ama de casa a tiempo completo. Dejando de lado su entrenamiento y su deber como kunoichi.

Sakura era una mujer inteligente, competente y extremadamente hábil. Neji creía que, si aspirara a algo más que quedarse en casa a esperar un marido al que ni siquiera le importaba, podría darle una buena batalla. Pero su falta de entrenamiento en esta ocasión, le inquietaba. Razón por la que estuvo tentado a cuestionar la decisión de Naruto, el desempeño de la misión podía verse comprometido y él era del tipo que le gustaba cumplir con su trabajo sin contratiempos.

Claro, esa era una pobre excusa para recordarse que mantenerse cerca de una mujer casada por la que se sentía atraído, volvía trizas su moral y su cordura. No es que lo demás fuera mentira, pero realmente la principal razón era la tentación que lograba apenas mitigar con su estricto autocontrol. Sin embargo, el Hokage había dado una orden y él la obedecería. Neji aprendió a temprana edad que había situaciones en las que no debía permitir que las emociones traicionaran su deber como shinobi, no debía permitir que ese deseo inmoral e insolente comprometieran su juicio, aunque lo considerara correcto.

El prodigio se encontraba patinando en una superficie de hielo muy delgada, con la espada de Damocles colgando sobre su cabeza.

Esta misión podía ser un arma de doble filo.

.

.

.

Definitivamente era un arma de doble filo, potencialmente mortal.

Estaban en una situación terrible y Neji lo sabía. Había descubierto la trampa del enemigo, pero Sakura recibió la advertencia demasiado tarde y había desatado el caos.

Siguió una gran explosión, lo que hizo que se separaran en diferentes direcciones, atrapados en nubes de humo, polvo y roca. Sin embargo, se recuperaron rápidamente y regresaron a la escena para comenzar una pelea. No tenían a donde correr, estaban prácticamente rodeados y no había manera de que salieran de ahí ilesos. Los tomaron completamente desprevenidos y el enemigo tenía la ventaja.

Neji sabía que lo mejor era abrir una brecha para una retirada momentánea, no estaban muy lejos de la aldea así que podían pedir refuerzos. Incluso si no eran muy hábiles, los renegados estaban luchando ferozmente y no permitían que se desviaran y, la mayoría, ponía especial atención a su compañera.

De pronto fue como si un letrero de neón se iluminara justo encima de su cabeza. Todo había sido una trampa elaborada, la querían a ella y él tenía las sospechas del porqué.

— ¡Sakura, cuidado!

.

.

.

¡Maldición!

¿Por qué demonios no se dieron cuenta antes? ¿Por qué no sugirió un equipo? Su experiencia debió dictarle que no era tan sencillo como parecía, demasiado simple, demasiado fácil, un engaño total. Alguien los había traicionado, alguien había traicionado a los Hyūga. Algún infiltrado o, tal vez, un resentido del Bouke.

— ¡Kaori, rápido!

La mujer a su lado asintió con la mirada al frente, extendiendo su brazo izquierdo para invocar su arma sin necesidad de un sello. Solo una brumosa neblina oscura quedaba la forma a una katana mortalmente afilada.

— Debemos llegar antes de que se la lleven.

— Estamos cerca, acelera — dijo ella ganando velocidad.

.

.

.

Neji se libró del pequeño grupo que lo mantenía lejos de Sakura e inhabilitó a los dos enemigos que intentaban noquearla. Se dio cuenta que, a pesar de que su habilidad estaba oxidada, la kunoichi se las había apañado bastante bien, pero todavía tenía dificultades para mantener su ritmo y eso terminó pasándole factura. Ni su Kaiten fue capaz de detener lo que sucedió, aun cuando su único interés fue alejar al mayor número de enemigos posible. Por desgracia, los superaban en número.

Fue así como rodearon a Sakura, luego escuchó el canto de un millar de pájaros impactar contra varios cuerpos a un costado.

Chidori…

Seguido de Kakashi entró Kaori con experta elegancia, doblaba su katana con movimientos sinuosos, utilizando el considerable peso de la hoja para cambiar el foco de sus músculos desde la fragilidad que Sakura creyó demasiada para una kunoichi a la agilidad de una guerrera. Algunos recursos podían verse aumentados como magia en el mundo shinobi, pero, a pesar de todo, enfrentarse a múltiples oponentes requería destreza innata.

Incluso con todas sus habilidades combinadas, no fueron capaces de retrasar lo inevitable.

.

.

.

Cansancio, agotamiento, entumecimiento… Su cuerpo respondía a la adrenalina y luego se desgastaba rápidamente por el sedentarismo en el que se sumió desde que se casó. Ella no planeó salir, de hecho, tuvo una discusión con Naruto a la que aportó grandes argumentos por los cuales no debía tomar a una misión fuera. Su amigo le había dicho que era un trabajo sencillo, que cuando se diera cuenta ya estaría de nuevo en la aldea.

Probablemente no consideró que podía volver en una bolsa para cadáveres o bien no hacerlo y, considerando que estaba siendo rodeada por más de la mitad de los enemigos; entendió que no volvería si no daba todo lo que tenía.

Ojalá hubiera hecho caso al ofrecimiento de Kakashi-sensei y de Itachi.

Ambos shinobis se ofrecieron a entrenar con ella mientras Tsunade volvía de Suna, pero ella declinó porque pues… Estaba interesada en que Sasuke tomara la terapia e hiciera todo lo posible para salvar su matrimonio. Si tan solo se diera un poco más su lugar, si tan solo se quisiera un poco más…

¡Maldita sea! ¿Por qué no pensaba un poco más en ella? ¿Por qué todo era siempre su marido?

Se detuvo, ese freno le hizo bajar la guardia y el sable atravesó su débil defensa. Solo gimió, de nuevo era una carga para otro compañero.

— ¡¿Qué demonios has hecho?! ¡La quieren viva! — reclamó uno de los enemigos.

¿La quieren? ¿La quieren quiénes?

Sumó dos más dos.

El sello… pensó.

No había que ser inteligente para imaginar que remover una marca creada especialmente como el Sello del Pájaro Enjaulado, que se suponía no puede destruirse y ella logró quitar, representaba un éxito para ella como medic-nin. Un giro para la medicina, también un peligro para su vida.

Nadie aparte de las personas involucradas sabía, era una misión secreta. No debía hacerse público hasta que Neji fuese nombrado cabeza del Clan. Esa misión y, sobre todo, esa emboscada, tenía escrito: traición.

— Ups, se me fue la mano — se mofó el hombre sacando la espada y dándole una patada en el vientre.

Sakura sintió las oleadas de dolor concentrarse primero en su abdomen y luego dispersarse hacia todo su cuerpo, como un reguero de pólvora encendida por un fuego furtivo. La vista se le enturbiaba, los enemigos se acercaban y se alejaban, como si una corriente invisible de aire los alejara. Escuchó el chillido del Chidori, los gritos de dolor de los enemigos. Posiblemente el mismo dolor que le nublaba los sentidos. Sakura parpadeó con fuerza intentando centrarse, una figura cayó inmóvil a su lado y pareció ver su cabeza rodar por el suelo hasta un arbusto. Creyó que era la del hombre de sonrisa siniestra y ojos perversos.

Por Dios como le dolía el vientre.

La vista volvió a emborronarse, pero Sakura aguantó con un kunai en la mano antes de caer al suelo. Abatida no era lo mismo que eliminada, si se dejaba ir, si permitía que la oscuridad la abrazara, no sabría lo que pasaba y ella necesitaba un plan. El problema era su único plan, su única posibilidad era el Byakugō no Jutsu. Pero no funcionaría, su chakra era demasiado débil para curar una herida de ese calibre, no lograría cerrar la arteria. Sus reservas se habían agotado con el sello de Neji. Necesitaba tiempo para recuperarlas, pero Naruto no le dio mucho y no tenía más opciones.

Alguien corría y personas gritaban. Los sonidos le llegaban distorsionados y extrañamente lejanos, las hojas eran un borrón de pintura verde y la luz del sol se apagaba. Más ruido, más voces añadidas, Sakura intentó gritar, decir algo, hacer algún ruido, pero el esfuerzo la superaba. Sentía la respiración entrecortada a medida que el dolor aumentaba, como una marea a punto de inundarla.

¿Este es mi final?

— Sakura…

Vio la forma borrosa de él desdibujándose ante sus ojos.

— Neji — balbuceó con su último aliento.

.

.

.

Neji, Kakashi y Kaori reaccionaron demasiado tarde.

Neji estuvo limpiando su lado, Kakashi le había ayudado y Kaori se había deshecho de la mayoría con los movimientos gráciles de su katana y su precisión mortal. Ninguno pudo parar lo que sucedió, solo podían subsanar todo lo posible el daño. Cuando llegaron al lado de Sakura, el panorama era muy malo. Neji sintió un enorme bajón de adrenalina, casi se le heló la sangre en el cuerpo y se culpó inmediatamente por permitir que los separaran tanto.

— Sakura… — murmuró, ella tenía los ojos entrecerrados, creyó ver una sonrisa.

— Neji — luego cayó inconsciente.

Se acercó a ella rápidamente, la herida en su estómago era grande y tenía mal aspecto. La sangre brotaba a borbotones, hizo presión con sus manos para detenerla, pero no funcionó.

— No puedo detener la hemorragia — se dirigió a Kakashi que se arrodillaba a su lado.

Le echó un vistazo, la culpa se dibujaba en los ojos del shinobi antes de posar sus manos sobre el cuello de Sakura para comprobar su pulso.

— Tiene el pulso débil — murmuró — ¡Kaori!

— Apártate — respondió ella de inmediato.

La mujer sabía perfectamente lo que Kakashi estaba sintiendo, la culpa se reflejaba en sus ojos y no había que ser experto para saber por qué. Neji no estaba muy lejos del mismo pesar, solo que sus sentimientos encontrados eran más abrumadores que los del ANBU que eran simplemente paternales.

Kaori empezó a trabajar rápidamente en Sakura, debía localizar el origen de la hemorragia. Lo primero era detener el sangrado para evitar un shock y luego moverse rápidamente hacia el hospital, sus habilidades eran buenas, pero nada mejor que un verdadero medic-nin para tratarla. La energía en forma de luz que emergió de sus manos tomó desprevenido a Neji, no era chakra, sino un tipo de energía en color dorado que le preocupó porque era muy débil.

— Puedes dejar de hacer presión — le dijo suavemente, él asintió, pero se mantuvo a su lado.

La respiración de Sakura era pesada y lenta, su pecho apenas subía, le angustiaba que hubiese perdido tanta sangre que no lo lograra.

— Tocó una arteria, tiene un sangrado interno al que no puedo acceder — musitó —. Trataré de estabilizarla lo mejor posible para poder trasladarla o morirá aquí.

Tomó cinco angustiosos minutos estabilizarla, tiempo en que ambos shinobis mantuvieron el corazón en un hilo y los sentidos totalmente abiertos por si quedaba algún listo que creía poder atacarlos de nuevo. Nada los acompañó más que el silencio y el canto triste de los pájaros en las copas de los árboles.

— He detenido temporalmente la hemorragia, su ritmo cardíaco sigue irregular, debemos llevarla ahora — se dirigió a Kakashi.

Había algo especial en su mirada carmesí, algo especial que el shinobi comprendió casi de inmediato. Por desgracia, Neji también.

La hemorragia de su estómago no era la única que debían tratar.