Advertencias:
Posible OoC en los personajes.
No apto para fans SasuSaku, NaruHina y NejiTen.
Género: Romance | Drama | Angst.
Clasificación: T | M.
Disclaimer: La serie y sus personajes no me pertenece a mí, sino a ®Masashi Kishimoto.
Nota de Autor:
Algún comentario o disconformidad, por favor no duden en dejar su opinión abajo en la cajita de comentarios, sus observaciones serán siempre apreciadas. Recuerden dirigirse a los escritores siempre con respeto, yo les responderé en la medida de lo posible. Muchas gracias por leerme, hasta la próxima.
Re-escrito.
Capítulo 18.
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«Y entonces te das cuenta que todo comienza de nuevo… y la sonrisa vuelve a ser la dueña de tu vida».
Anónimo.
«Tierra, por favor trágame». El pensamiento cruzó su mente con la misma habilidad con la que aprendió a ignorar a las personas a su alrededor.
Sakura creyó que enajenarse del mundo y dormir largos períodos le ayudarían a reducir el dolor y la culpa que la corroían por dentro. Por desgracia, su realidad estaba muy lejos de esa creencia.
La verdad era que ignorar a los que estaban a su alrededor no resultó como quería. Se obligó a pensar que sus voces en lugar de ser el llamado de la razón, se trataban de susurros que se perdían con el tiempo entre el rumor del viento. Le ayudó bastante a no tener que pensar en respuestas para todas sus posibles preguntas, se sentía menos agobiada. Hasta que, como era de esperarse, el cansancio hiciera su trabajo y la mandara a dormir.
Sí, dormir era otro asunto que, en lugar de hacerla olvidar, le repetía constantemente todos sus errores; empezando por su matrimonio. Terminando con esa pelea que le costó la vida a su bebé…
Durante varias noches se despertaba de repente, agradecía la intervención, le costaba trabajo respirar sin hiperventilar y que, al mismo tiempo, ese aire no se atascara haciéndole un nudo en la garganta. La culpa y el dolor se volvían más insoportables cuando dormía que cuando despertaba. Posiblemente porque enfocaba toda su atención en ignorar a los demás, entonces pensaba menos en ello. Además, por si fuera poco, un Sasuke iracundo se unía a los delirios de sus sueños, acusándola con palabras colmadas de ira y desprecio… Para terminar con su apodo favorito, y también, el más memorable.
Llorona inútil…
Sin embargo, el despertarse no tenía que ver con una cosa o con la otra; sino con ese silencio extraño.
Sakura parpadeó de nuevo para aclarar un poco su vista. La noche siempre había sido una buena aliada en el pasado, por eso era capaz de distinguir ese par de ojos que brillaban como luna llena. El corazón empezó a latirle con fuerza en el pecho.
«Tierra por favor trágame», pensó de nuevo.
—Neji… —susurró débilmente.
El shinobi se quedó ahí, su expresión imperturbable no encajaba con el brillo de sus ojos. Sakura no sabía lo que estaba pensando, o si la había escuchado, apretó la sábana tanto como pudo con la fuerza que tenía. Al mismo tiempo, deseó apartar la mirada, pero no fue capaz. Algo en sus ojos la forzaba a no apartarlos y a esperar.
Por un momento consideró levantarse de la cama y salir corriendo, pero sabía perfectamente que sus piernas cederían a la gravedad antes de que pudiese hacerlo. Sin comer ni beber, su cuerpo se mantenía débil la mayor parte del tiempo y el suero intravenoso no supliría jamás a una dieta equilibrada. Aparte, llevaba días tirada en esa cama, tendría suerte si era capaz de mantenerse en pie sin apoyarse en la pared.
No, huir no era opción.
Entonces, Neji se sentó en la silla que solía acaparar Kakashi y tomó su mano, su toque era suave y cálido, produciéndole un estallido de emoción en el pecho. Las envolvía tan delicadamente que consiguió que le picaran los ojos que se llenaban de lágrimas. Y la única solución que encontró para no derramarlas era cerrarlos, quedándose solo con el toque suave de las manos callosas.
Se mordió la lengua para tragarse los sollozos, la piel se le erizó y sintió un cosquilleó en el estómago. El pulgar acariciaba el dorso de su mano lentamente, su pecho se agitó y resistió el impulso de abrir los ojos para mirar los de él. En ningún momento, en todo el tiempo que había pasado en el hospital, Sakura nunca tuvo la tentación de llorar.
Se había sentido pesada, apagada. En un mundo donde sus pensamientos eran variados y sus emociones estaban en pausa. Imaginaba lo que Sasuke diría si se enteraba, los diferentes escenarios y, en todos ellos, su marido terminaba diciéndole que el aborto había sido su culpa y que no servía ni para lo más básico. Sí, superó a su maestra y desarrolló habilidades y técnicas que jamás creyó llegar a poseer. Pero, en el fondo, también sabía que para Sasuke valía menos porque no tenía un Kekkei Genkai que heredar como los Uchiha. Y que, a pesar de todo su entrenamiento, de todo su esfuerzo, siempre necesitaba que alguien más fuerte terminara salvándola.
Entonces, su mirada se apagaba y se hundía en el mundo de los sueños. Donde tampoco estaba a salvo de la culpa y el remordimiento.
Y ahora…
Neji estaba ahí, acariciando su mano con una delicadeza que no sabía si merecía, pero que deseaba con ardor. Tanto como deseaba suprimir el temblor en su interior que la sacudía de pies a cabeza.
No entendía que hacía allí, sin embargo, agradeció que le recordara algo que creía perdido y que, ahora ansiaba:
El contacto humano.
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Un impulso.
En eso resumía su presencia dentro de la habitación del hospital, cruzando tácitamente la línea imaginaria que dibujó cuando comprendió que lo que sentía por ella, no se reducía a una simple atracción por una admiración inadmisible a sus habilidades.
Para Neji, un impulso no era explícitamente nuevo, solo inusual. Probablemente haber escuchado a Hanabi hablar de Sakura con tanta tristeza, echó combustible a aquella sensación que lo venía carcomiendo desde hace días. Todavía no explicaba la leve punzada en el pecho, y no quiso pararse a analizar porque la respuesta seguramente no le gustaría.
Incontables veces se dijo que lo que sucediera con ella no debía importarle, después de todo, era su marido quien debía encargarse de la situación. Entonces se enteró que Sasuke aún no volvía de su misión, la cual, por cierto; estaba demorando más de lo previsto y le dio mala espina, porque involucraba a su prima, no confiaba en ella con un corazón roto y un mujeriego cerca. El dolor a menudo ciega y orilla a tomar malas decisiones, de las que algunos astutos se aprovechaban. Y, debía ser honesto, Hinata no solo era inocente, sino también manipulable.
Sin embargo, ignoró por un momento su intuición y pasó a la lógica. Recordó que en las misiones nada está dicho y que, por mucho que planificaran su viaje, siempre surgían imprevistos que terminaban entorpeciendo el plan original. Se aferró a eso, a la idea de que los retrasó cualquier otra cosa menos lo que imaginaba y que, por ende, eso probablemente los había retrasado algunos días más.
Así, y solo así, se permitió pensar libremente en Sakura.
Verla postrada en esa cama tan pequeña y frágil, consiguió que su corazón sufriera un tirón y luego se encogiera. Entendió porque todos a su alrededor estaban verdaderamente preocupados. Su piel estaba pálida, su rostro demacrado y sus ojos, esos hermosos ojos del color del jade, habían perdido su luz. Posiblemente la última que los sostenía. Ahora estaban igual de apagados que el dulce tono rosa de su cabello.
Y, tiró de él una nueva sensación: culpa.
No entendía que tenía que ver la culpa con la gran necesidad que sentía de envolverla en sus brazos y decirle reiteradamente:
—Lo siento.
Entonces, y solo entonces, Sakura abrió los ojos de repente. Sorprendida.
—Yo… —dijo él, en tono profundo y bajo, con el ceño fruncido, un poco perturbado tal vez —. No me puedo imaginar, lo que es perder un hijo —continuó, con la mirada baja apretando cuidadosamente la delicada mano —. Así que no mentiré al decir que conozco o entiendo tu dolor, pero sé que es mi culpa.
—¡No! —exclamó ella, Neji levantó la cabeza de inmediato —. Esto no es culpa tuya.
Aunque su voz sonaba áspera y cansada, fue incapaz de ocultar la emoción y la vergüenza. Los labios de Neji tiraron de una ligera sonrisa triste. ¿Cómo le explicaba que gracias a su hazaña con el Sello del Pájaro Enjaulado ahora su nombre cobraba más fuerza? No por ser la alumna de Tsunade, que claramente le daba un extra, sino por su destreza para descifrar al dedillo la función de la marca. ¿Cómo le decía que fue su propia familia quien la vendió y que por eso había perdido al bebé?
—Lo es —reiteró.
Sakura abrió los ojos, incrédula, posiblemente porque su reacción había sido inmediata y natural, después de haber permanecido tanto tiempo enajenada del mundo.
—Los ninjas que nos atacaron iban directamente por ti, gracias a que algunos miembros de mi familia filtraron la información para que no pudieras aplicar tu técnica en ningún otro miembro de la rama secundaria —explicó, no pudo evitar el rastro de decepción en su tono de voz. Cerró los ojos y agachó la cabeza hasta casi tocar con su frente el dorso de la mano de Sakura —. Lo lamento.
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Sakura estaba aturdida, en ningún momento imaginó que hacerle aquel favor a Naruto podía terminar de esa manera. Dudaba que su amigo estuviera al tanto y, de haber sido así, no la habría enviado sabiendo que el viaje podía tornarse peligroso. De igual manera, estaba segura que Neji tampoco lo sabía y que, al enterarse, sufrió una tremenda decepción, justo como sonó en su tono de voz.
Le dolía pensar que se sintiera culpable por una situación que escapó de su control, de la que, de hecho, no tenía ni idea. Ninguno era responsable de sí misma más que ella.
—Neji… —susurró, enderezándose y dándole un suave apretón a la mano que sostenía la suya —. No podías saber… Nadie podía —dijo, sorprendida de la naturalidad con la que fue capaz de salir de su burbuja.
—Debí imaginarlo.
Sakura sacudió la cabeza en un movimiento negativo.
—No podías —dijo ella.
Y tenía razón, ¿cómo podría imaginar que alguien de su propia familia lo iba a traicionar, cuando se suponía que ya habían limado asperezas? Esto debió ser un gran golpe para Neji, para Hiashi, para todo el Bouke… No podía imaginar la decepción que enfrentaba al saber que, a pesar de todos sus esfuerzos, algunos miembros del Souke seguían manteniendo esa mentalidad retrógrada que le causó tanto sufrimiento desde su nacimiento, y que también destruyó su infancia.
—Nadie podía anticiparlo —dijo Sakura —. Ni siquiera tú. No tienes que pedir disculpas, no es tu culpa.
La cabeza de Neji se levantó y luego clavó sus ojos en los de ella.
—Sakura… —ella negó con la cabeza nuevamente y, segundos más tarde, le regaló una sonrisa, pequeña, pero libre de dolor, de remordimiento, de culpa…
—Estaré bien, Neji.
La otra mano ahuecó su mejilla, su toque era suave y cuidadoso. Sakura cerró los ojos, nadie la había tratado con tanto cariño. Así que se permitió hundirse unos minutos en esa sensación que la hacía olvidar toda la desgracia, todo el dolor, toda la pena, toda la culpa… Y se abandonó al calor de las manos de él.
Y, así como llegó esa sensación cálida se fue.
Cuando abrió los ojos Neji ya no estaba ahí y, por un segundo, se cuestionó seriamente si lo había soñado. Pero la sensación seguía ahí y la ventana, ahora estaba cerrada.
«Gracias».
Nota de Autor:
Parece que vuelvo costumbre actualizar cada año este fic, pero la verdad es que, aunque me he sentido mejor en mi estado de ánimo, mi pasión por la escritura se ha desgastado mucho. Todavía quiero escribir, pero ya no me atrae tanto la idea de hacer fics, por supuesto, eso no significa que los deje tirados. Trataré de no tardar mucho esta vez, ya que tengo como propósito de año nuevo terminar las historias que comencé a reescribir y esta es una de ellas.
Me disculpo por mi indisciplina, mi falta de constancia... Intentaré motivarme más a escribir, de igual manera también quiero empezar mi proyecto original, pero para ello debo terminar aquí. Así que no me queda más que agradecer a quienes todavía siguen esperando por las actualizaciones, agradezco infinitamente su paciencia. Espero que el capítulo haya sido de su agrado.
Les deseo una Feliz Navidad (atrasada, sorry) y un Próspero Año Nuevo, lleno de salud y cosas buenas.
Un abrazo.
