La Navidad siempre ha sido mi época favorita del año. Los días se vuelven más cortos, fríos y reina el silencio del invierno durante las noches llenas de neblina. Las casas suelen ser cálidas, donde reina el olor a chocolate, polvorones y asado salvo por las personas ingratas que prefieren aguar la fiesta con sus dietas. Los salones y las entradas los gobiernan ahora árboles de Navidad de todas las clases, tamaños, materiales y tipos. No hay un árbol de Navidad que sea igual en este mundo y creo que no hay cosa que me relaje más que observar el baile de luces que abrazan las ramas de plástico de mi árbol.

Llevo tres años escribiendo especiales de Navidad. La primera, Canción de Navidad, es indudablemente la historia más fácil y agradable que he escrito nunca. Un cuento que honra a Charles Dickens, su Canción de Navidad y el origen de lo que hoy conocemos como Navidad. Hoy se cumplen dos años desde que publiqué dicho relato, por cierto. La segunda, I'll be home for Christmas, que ayer cumplió su primer aniversario, fue una reflexión sobre lo que es hoy la Navidad y un reflejo de lo que muchos millennials sufrimos hoy en día por creer que no estamos en el sitio correcto. Fue una historia muy dura y complicada de escribir y me juré a mí misma que nunca volvería a escribir otra historia igual. Si no habéis leído ninguna de estas dos historias os animo a que les deis una oportunidad, pues ambas son muy especiales para mí y, pese a ser menos complejas y más simples que Wicked Game, creo que recogen bien la esencia de la Navidad.

Sin embargo, 2020 ha sido un año que lo ha cambiado todo para mucha gente y desde hacía tiempo varias personas me preguntaron si este año haría otro especial de Navidad. En agosto decidí que solo lo escribiría si encontraba una buena trama que desarrollar. Finalmente, encontré siete. Sin embargo, es evidente que no iba a ser capaz de escribir siete historias largas como Canción de Navidad o I'll be home for Christmas, por lo que aposté por algo diferente.

Cinco tradiciones.

Cinco historias cortas.

Una para cada día, desde el 20 de diciembre hasta el día de Nochebuena. Acorté a cinco sencillamente porque no he tenido tiempo a escribir siete, pero prefería sacar cinco grandes historias que siete mediocres. Ninguna de las historias que vais a leer están relacionadas entre sí. Sus escenarios y sus personajes son completamente distintos, quizás con inseguridades similares, pero con problemas y contextos totalmente diferentes. Cada una de estas historias se focaliza en un Hipo y una Astrid con caracteres e incluso físicos distintos, muy alejados del canon de Cómo entrenar a tu dragón, como siempre han sido en mis historias.

Llevo trabajando en este proyecto desde el mes de septiembre y que terminé oficialmente el domingo, 13 de diciembre. Por una vez, he tenido un proyecto terminado con bastante antelación de lo prevista, algo que suele ser bastante inusual en mí. Sin embargo, anuncio que este será el último especial de Navidad que escribiré en el mundo fanfiction y de Cómo entrenar a tu dragón. No puedo despedirme de Hipo y de Astrid todavía porque es mi deseo terminar con Wicked Game tan pronto me sea posible, pero sí que es el inicio de esa despedida con ellos y con vosotres, mis lectoras y lectores, que ahí estáis siempre.

Este es mi último regalo y el primer adiós. Han sido tres años llenos de felicidad, pero también de tristeza y soledad. La Navidad tiende a recordarme las cosas malas también, pero no por ello significa que tenga que odiarla. La vida es un cúmulo de experiencias buenas y malas y le debo mucho a Fanfiction en general, pero creo que es tiempo de empezar a pasar página.

Una vez que Wicked Game termine, será un adiós definitivo.

Por esa misma razón, quiero regalaros estos cinco relatos independientes. Realizando una cuenta atrás como los otros fanfics, una por día hasta Nochebuena. Este año no habrá nada el día de Navidad, pero creo que con cinco historias distintas será más que suficiente. Estos cinco relatos giran en torno a cinco tradiciones distintas que seguirán el siguiente calendario:

Domingo, 20 de diciembre: Besarse bajo el muérdago.

Lunes, 21 de diciembre: Hacer galletas.

Martes, 22 de diciembre: Escuchar villancicos.

Miércoles, 23 de diciembre: Escoger un árbol de Navidad.

Jueves, 24 de diciembre: Decorar la casa.

He de mencionar que el COVID no existe en ninguno de estos relatos, porque creo que bastante lo sufrimos nosotros ya como para que Hipo y Astrid tengan que pasar por ello también. Espero de corazón que os gusten, que me dejéis alguna review si os ha gustado y que, ante todo, disfrutéis de estas Navidades.

Mañana habrá un beso bajo el muérdago.

Y que sepáis que quedan seis días para Navidad.

Xx.