III. Es tu poder


La infancia debería ser algo que se recuerde con alegría; algo que cuando mires hacia atrás, sonrías por los buenos momentos. Y, en general, así es. Las personas con una infancia socialmente normal no tienen problemas con reír cuando recuerdan sus travesías infantiles. Miran a sus familiares con una sonrisa en el rostro cada que cuentan lo que vivieron cuando apenas eran unos niños. Así crecen las personas normales dentro de la sociedad.

Sin un trauma que afrontar, sin la tragedia caminando detrás de ellos… Sin una cicatriz que cubra un cuarto de tu rostro y un aparentemente irremediable resentimiento hacia la persona que dice ser tu padre.

En teoría, Todoroki Shoto no debió crecer con todo el dolor que cargaba su corazón a sus apenas quince años. Sus memorias respecto a la infancia no tenían nada que ver con lo que usualmente se esperaba de un chico; mucho menos del hijo de un afamado héroe. Los secretos que escondía su familia y las situaciones que él jamás alcanzó a comprender eran algo de lo que nunca había querido hablar. Su meta seguía siendo prácticamente la misma que le impuso su padre desde los cinco años; aunque, por supuesto, la había moldeado de acuerdo a sus propias aspiraciones.

Pues lo único que tenía claro de todo lo que había pasado, de todo lo que había vivido, era que la culpa era de Todoroki Enji. Quien lo había alejado de su familia, quien lo había convertido en una herramienta y quien había obligado a su madre a recluirse en un psiquiátrico. Eso por no mencionar lo que le había provocado a uno de sus hermanos…

De este modo, su objetivo seguía siendo superar a All might, tal y como su padre lo había planeado; sin embargo, lo haría sólo con la mitad de su poder. Y ese día, en el festival escolar, sabía a quién debía derrotar sin tapujos para avanzar en su objetivo. Durante varias semanas lo había estado observando y analizando su quirk, tan similar al de esa persona. No podía dejarlo ganar.

—Midoriya. —Lo llamó cuando se encontraban en una de las salas de espera. El aludido había acudido a él en cuanto lo escuchó. Su rostro y su apariencia en general escondían el potencial que cargaba en cada uno de sus músculos.

—¿Qué sucede, Todoroki-kun?

—Objetivamente hablando, creo que estoy por encima de ti en términos de fuerza táctica. —Comenzó sin titubear. Dichas palabras alertaron al resto de sus compañeros, quienes voltearon a ver la escena. Midoriya, un tanto cohibido, apretó sus puños y bajó ligeramente la mirada.

—¿Qu…? Ah, claro, supongo… —musitó Izuku, con visible confusión en el rostro. Días atrás, había tratado de mantener una conversación con su compañero Todoroki, pero éste siempre conseguía hacerse a un lado; y ahora que lo tenía de frente, hablándole sin reservas, apenas podía pensar en cómo responder.

—Te las arreglaste para tener los ojos de All might puestos sobre ti, ¿cierto? —cuestionó y de repente la mirada de Izuku mostró asombro— No siento necesidad de entrometerme en eso, pero… —Los ojos de Todoroki se intensificaron— Te voy a derrotar.

Shoto escuchó que algunos de sus compañeros farfullaron a sus espaldas y sintió una mano en su hombro, queriéndolo calmar; pero se deshizo del contacto y aclaró:

—No estoy aquí para jugar bonito y hacer amigos o lo que sea.

Entonces la mirada de Izuku, antes cohibida y asombrada por las palabras de Todoroki, cambió a una de determinación. La gente a su alrededor podía pensar que el chico de los dos quirks simplemente era arrogante al declarar algo así; podrían asumir que sólo estaba presumiendo o que incluso había perdido la cabeza al hablar de esa forma. Empero, Izuku advertía que esa mirada y esas palabras debían tener una explicación. Aún no entendía qué era, pero Todoroki estaba siendo guiado por sentimientos negativos; y casi podría adivinar que estaba relacionado con su familia.

Pero fuese lo que fuese, Izuku no permitiría que eso terminase por devorarlo. Lo ayudaría, lo salvaría… Quería hacerlo, ése era su trabajo como héroe. Y ocuparía toda la valentía que era capaz de extraer de sí mismo.

—No sé a dónde quieres llegar con esto —dijo sin dejar de mirar sus ojos—. Objetivamente hablando, tu potencial supera al de la mayoría de todos, no sólo la mía.

—Vamos, Midoriya, no seas tan negativo —intervino Kirishima, quien quería suavizar el ambiente.

—Sin embargo, no creo que estés siendo honesto contigo mismo, Todoroki-kun —declaró ante la sorpresa de todos—. Tu verdadero objetivo no soy yo, probablemente ni siquiera sea lo que tú crees que es; te comportas como si estuvieras condicionado por algo más.

Los ojos de Shoto se endurecieron y sus manos se cerraron en puños. Era mucho más observador de lo que había pensado.

—Y si no es así, lamento haberte malinterpretado; pero si no me equivoco, entonces voy a demostrártelo. ¡Me esforzaré con todo lo que tengo para conseguirlo! —prometió Izuku incluso dando un paso al frente.

Todoroki no respondió. El cambio de actitud en ese chico lo tomó por sorpresa. El detonador parecía haber sido su diálogo acerca de los amigos, el rechazo hacia uno de sus compañeros; algo en eso había despertado en Izuku algo feroz y fuerte.

Su espíritu, su verdadero objetivo para convertirse en héroe radicaba en el sentimiento generado por ese momento. Y fue esa motivación la que lo llevó a ganar el primer lugar en la carrera de obstáculos y, aunque en la batalla de caballería perdió su cinta, de igual forma su equipo se las arregló para pasar a la ronda final. Sus palabras se respaldaban con su esfuerzo.

Además, Shoto se percató de que durante las dos rondas pasadas, Midoriya buscó su mirada en varias ocasiones; como si quisiera decirle algo. Como si, en realidad, conociera algo de él… Como si hubiera sido a propósito el obligarlo a usar su parte izquierda.

—¿Querías hablar conmigo, Todoroki-kun? —cuestionó Midoriya luego de que anunciaran a los participantes de la última ronda. Se encontraban lejos de los demás, en una de las salidas del estadio.

Le molestaba. No creía que podría ser posible, pero ese chico de alborotado cabello verde de verdad le molestaba.

—Si nos apresuramos, cerrarán la cafetería… —agregó Midoriya; sus ojos se esmeraban por mirarlo, aunque claramente se sentía algo intimidado por él.

—Me obligaste a romper mi palabra, ¿fue a propósito?

—¿Eh? ¿Te refieres a tu quirk de fuego? Sé que será entrometido de mi parte preguntar, pero…

—Si planeas hacer una pregunta personal, entonces puedo responderte igual. —Lo interrumpió Todoroki— Tu forma de pelear, tu poder y tus aparentes conocimientos sobre mí son sospechosos; me recuerdan a All might. —Midoriya de inmediato se tensó— ¿Eres su hijo secreto?

Enseguida, el rostro del muchacho de pecas pasó de nerviosismo a confusión.

—¿Qué? ¡No, no, no! Probablemente no me creerías aunque sí lo fuera, así que de todas maneras te diría que no y tú seguirías sin creerme, así que… —Sacudió la cabeza varias veces— No, no, no es lo que…

—¿"No es eso lo que estás pensando"? Solo quiere decir que sí hay algo que te une a All might. Y probablemente, ya sabes qué me une a Endeavor, ¿no es así? —El rostro de Izuku volvió a la formalidad, a la determinación de antes.

—Eres su hijo, pero aun así no entiendo…

—El hijo del eterno héroe número dos; nunca el número uno. El que pareciera siempre estar a la sombra del héroe número uno y al que muchas veces le dijeron que debía conformarse con eso. Así que si tú tienes algo que ver con el héroe número uno, eso me motiva aún más a superarte.

La expresión de Midoriya cambió apenas un poco.

—Pero ésa no es tu ambición —advirtió.

—Sí lo es. Mi padre es un hombre muy obstinado que tras ver su fracaso personal contra All might, decidió hacer otro plan. Los matrimonios arreglados para fortalecer un quirk pueden parecer anticuados; pero para un hombre tan rico y lleno de logros como mi padre, eso no fue un problema. —La mirada de Izuku se tornó un tanto más asombrada; un atisbo en ésta mostró indignación y recelo— Fui creado y criado con el propósito de usar los quirks de mis padres para cumplir el propósito de mi padre.

—Todoroki-kun, yo no…

—¡Pero no me importa lo que él quiera, no seré su marioneta! —exclamó Todoroki con fiereza, desviando la mirada hacia un punto inespecífico de la pared— Por cumplir sus caprichos, es que no tengo muchos recuerdos con la mayor parte de mi familia; sólo recuerdo a mi madre llorando todo el tiempo… Hasta que un día dijo: «tu lado izquierdo es desagradable» y procedió a arrojarme agua hirviendo al rostro.

Todoroki alzó la vista hacia Midoriya y lo encontró completamente consternado. Lo suponía: escuchar una historia así no era cuestión del día a día, no todos estaban preparados para oír algo así. Mucho menos aquéllos que estaban acostumbrados a tener una buena vida.

—Lo que quiero decirte es que voy a superarte y a superar a All might, con mis propios métodos. Le demostraré al idiota de mi padre que puedo ser el número uno aun sin su poder. Pretendo usar ese método para rechazar sus métodos —declaró.

Izuku permaneció quieto un momento, absorbiendo lo que acababa de escuchar. Las palabras de Todoroki resonaban en su cabeza del mismo modo que creía escuchar el discurso de Dabi la primera vez que se vieron.

«Niños sin quirk como tú o con un quirk tan peligroso como el mío no sirven para otra cosa que no sea generar lástima o para usarse como meras herramientas.» Ésas habían sido las palabras de Dabi… ¿Por qué sonaban tan parecidas a la historia de Todoroki? ¿Sería que era verdad lo que su amigo le había dicho aquella tarde?

Miró los determinados ojos de Todoroki y no tuvo duda de que todo lo que éste le dijo fue verdad. Temeroso, por haber visto en Dabi el futuro de Todoroki, se comprometió a evitar que el odio y las malas experiencias absorbieran al chico frente a él.

Todoroki suspiró y se dio la vuelta para alejarse.

—Está bien si no me quieres decir tu relación con All might, voy a seguir usando…

—Nunca diré que estoy de acuerdo con los métodos de tu padre, el que sea un héroe no implica que haga lo correcto todo el tiempo —dijo Midoriya interrumpiéndolo por primera vez—. Puedo comprender el dolor que sientes y los motivos que te llevan a usar tus propios métodos, pero… ¿Por qué te rechazas a ti mismo?

Todoroki entonces se detuvo. Miró apenas sobre su hombro al chico que concentraba sus palabras en él. Por un momento creyó que hablaría de sí mismo, que le devolvería su declaración de guerra; había creído que era de esa clase de hombres nobles… Pero eso… Hablándole directamente…

—Nos vemos en batalla. Lamento quitarte tu tiempo —dijo Todoroki como última palabra en la conversación.

Midoriya lo dejó ir, sobre todo porque sus piernas comenzaban a temblar. Jamás había dicho algo similar, jamás había escuchado una historia así y jamás había querido interferir de una forma tan personal en algún asunto de esa índole. Tragó saliva varias veces antes de por fin caminar de regreso a donde los demás lo esperaban.

Los primeros encuentros terminaron con rapidez y, para algunas personas en el público, carecieron de entretenimiento. Durante ese tiempo, Izuku conoció y peleó contra Hitoshi Shinsou; un chico que fue intimidado por su quirk, poderoso, pero intimidante. Comprendió cuál fue su dolor durante mucho tiempo y se esforzó por hacerle ver que siempre habría gente que confiaría en él; sus compañeros de clase, más tarde, comprobaron lo que Midoriya le quiso mostrar.

También en esa primera ronda, Uraraka fue trágicamente derrotada por Bakugou, quien lejos de minimizar sus habilidades, la trató como a su igual. Y aunque Izuku fue a visitarla para infundirle ánimos, ella le dio ánimos para su siguiente encuentro.

Izuku caminaba desanimado por los pasillos, de camino al campo de batalla, cuando se topó de frente al héroe del que Todoroki le había hablado una hora atrás. Por su estatura y proporción, era imponente. Eso por no mencionar las llamas que lo rodeaban.

Los recuerdos de las pláticas tan problemáticas que tuvo con Dabi y Todoroki llenaron su cabeza y antes de que su expresión lo delatara, Izuku apretó sus labios, ignorando incluso el saludo de Endeavor.

—Tienes un increíble quirk, muchacho. —Le dijo Endeavor. Izuku se congeló; por supuesto, no había considerado siquiera que él supiera algo del one for all— Y eso que sólo he observado la fuerza que generan tus dedos. En términos de fuerza pura, es comparable a la de All might.

Izuku sintió cómo sus manos sudaban. Era imposible que él supiera algo, por lo que era menester cuidar lo que decía frente a él.

—No sé nada sobre eso, señor. Tengo prisa —dijo rápidamente para deslindarse de todo. Pero Endeavor volvió a hablar, congelándolo nuevamente en el acto:

—Mi querido Shoto tiene la gloriosa tarea de destronar a All might. Por este motivo, una pelea entre ustedes dos será una buena simulación. Así que, muchacho, esfuérzate para que des una pelea digna, ¿entendido?

«Meras herramientas», «marionetas»… Esas palabras taladraron la cabeza de Izuku hasta armarlo de un valor que desconocía antes.

—Yo no soy All might, señor —dijo con los dientes apretados.

—Sé muy bien eso —contestó Endeavor como si se tratara de una obviedad.

—Entonces deberías saber muy bien… —Lo miró con todo el coraje acumulado desde que escuchó lo que le había hecho a Todoroki— Que tú no eres tu hijo. Y, te lo prometo, haré que él se dé cuenta de eso.

Sin reaccionar a la feroz mirada del héroe número dos, Izuku continuó su camino. No tenía idea de cómo, pero cumpliría con su palabra. Todoroki era noble, era una buena persona; lo había visto antes salvar a sus compañeros y alertar a otros del peligro. No buscaba fama, no buscaba beneficios sociales, sólo quería ser un mejor héroe de lo que su padre era. El objetivo de Todoroki, entonces, era ser su propia versión de un buen héroe.

Por esa razón, porque comprendía cuál era el verdadero objetivo de Todoroki Shoto, aun antes de que él mismo lo supiera, Midoriya resistió durante la feroz batalla, rompiéndose dedo a dedo, forzándose a ir siempre más allá de sus límites, para hacérselo ver.

—¡¿Por qué te esfuerzas tanto?! —Le gritó Todoroki una vez su brazo derecho comenzaba a congelarse mientras que ambas manos de Midoriya parecían inutilizables por el momento. No entendía por qué aun así, Midoriya insistía en devolverle los ataques e incluso osaba acercarse a él.

—¡No se trata de lo que ellos quieran de ti! ¡No son nadie para decidir por ti! —respondió Midoriya antes de comenzar a correr hacia él— ¡Está claro que su influencia te afectaría y sus acciones te hacen daño, pero no tienen que obligarte a nada! ¡Estás aquí por ti, no por ellos! ¡Y no te dejaré salir de aquí hasta que lo entiendas! —exclamó Midoriya antes de golpear una tardía pared de hielo con la cual Todoroki trató de cubrirse.

El golpe propició que el cuerpo de Shoto fuera empujado algunos metros atrás. Mientras eso ocurría, su mente reaccionó a las palabras de Midoriya. A los recuerdos de su madre diciéndole que él sería un buen héroe… A las palabras en la televisión, sobre un héroe que afirmaba que la familia no tenía por qué definir nada:

«Puedes hacerlo, sólo confía en ti mismo.»

Shoto jadeó. No, no podía perder de vista su objetivo. Su padre obligó a su madre a hacerle lo que le hizo, lo obligó a entrenar duro desde los cinco años y le privó de convivir con sus hermanos. Era por él que ni siquiera sabía cómo convivir con alguien más.

Debía hacerlo pagar, debía devolverle todo el daño que le hizo a él, que le hizo a su familia… Por su madre… Por Touya...

—No, este poder… —musitó, pero Midoriya lo interrumpió una vez más.

—¡Es tu poder y de nadie más! ¡Tú nunca serás él!

Shoto se sobresaltó. Respiraba con dificultad, sin saber si se trataba por la ardua batalla o por el efecto que esas palabras y esas acciones lograban en él.

«No dejes que tu familia te limite. Todo lo que quieras hacer… sólo hazlo.»

Por un instante, Shoto olvidó a su padre, a su madre llorando todos los días, olvidó el dolor en su cuerpo. Y se dedicó a liberar todo lo que parecía haber encerrado durante años.

Sintió cómo su lado izquierdo se calentaba y no le importó. Sus deseos, sus sueños más infantiles y profundos, emergieron en su boca, en sus ojos y en su sonrisa:

—Tú no eres el único que quiere volverse héroe.

Sorprendentemente, Midoriya también sonreía.

—Vaya, ¿por qué sonríes? —cuestionó Shoto— Con esas heridas, en tu estado actual… Estás absolutamente loco. Pero te daré lo que quieres… —En un instante, ambos competidores se prepararon para el ataque final. Shoto de encargó de formar una camino de cristales de hielo con el pie izquierdo mientras alzaba el brazo derecho— Midoriya… Gracias.

Midoriya sonrió. Ahí estaba su primer gran éxito como héroe…

.

Los dos días siguientes, la escuela les dio un descanso. Tenían que organizar las peticiones que los alumnos recibirían sobre las pasantías que harían durante dos semanas. Así, Izuku pasó parte de esos dos días hablando con su madre sobre todo lo que ésta tuvo que soportar al verlo en la televisión y mirando su propia grabación.

Mas durante la primer noche de descanso, Izuku escribió en la computadora una carta. Su intención inicial había sido la de escribirla a mano, pero dado que todavía tenía el yeso en el brazo derecho, esa idea había sido descartada por completo.

Durante las semanas anteriores, había ido un par de veces al escondite de Dabi; pero no lo había encontrado a pesar de haberlo esperado por casi dos horas. Pero después del festival escolar, se sentía tan emocionado por su logro, que no podía esperar a contárselo; así, había decidido hacerle una carta a su amigo por si en caso de que al día siguiente no lo encontrara en su «hogar», la deslizaría por debajo de la puerta.

Dabi:

He venido a verte unas cuantas veces, pero no te encontré. Espero que lo que sea que estés haciendo, no te esté afectando mucho. No te olvides de comer bien.

Por cierto, ¿me viste en el festival escolar? Espero que sí, aunque si no, me sirve de pretexto para contarte que conocí a una buena persona, Hitoshi Shinsou, de la clase de estudios generales. Es agradable, aunque algunos le tienen miedo. Peleé contra él y por una serie de circunstancias raras, le gané. Estaba muy nervioso.

También peleé contra alguien más. Se llama Todoroki Shoto, es de mi clase. También es una buena persona, aunque tiene una historia larga detrás de sí. Me agradeció después de pelear… Creo que entendió mis intenciones. Aunque perdí esa batalla, me siento feliz por él. Creo que lo logrará, lo ayudaré a que así sea.

Espero verte pronto.

Izuku.

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Dos días después de ello, la carta fue leída por la persona a quien le era dirigida. Posteriormente, ésta la quemó hasta hacerla cenizas.

—Lo logrará, ¿eh? —Sonrió— No debiste meterte en esto, verde. Ahora no te podrás salir.