V. El equipo de vanguardia de la Liga de villanos


El lugar donde se encontraban era frío, algo pequeño y con un insistente olor a humedad. Aparentaba ser un bar común; incluso, el sujeto detrás de la barra usaba un traje acorde a lo que supuestamente era su empleo. Sin embargo, se trataba en realidad del sitio donde la nueva organización debía reunirse para discutir sus planes.

Shigaraki los había mandado llamar. Juntando a Kurogiri y a él, eran once individuos. Once criminales de distintas edades y géneros que buscaban seguir la ideología de la Liga o de Stain. Criminales que, fuera como fuera, estaban dispuestos a obedecer las órdenes de Shigaraki para crear un mundo ideal para ellos.

En un inicio, algunos tuvieron roces con Shigaraki; un par de ellos incluso se vio involucrado en un intento de pelea. Mas ahora parecía que el líder de la liga controlaba su temperamento y mostraba, al menos, mayor confianza en sus subordinados. Aunque probablemente se tratara de una máscara, Shigaraki ahora inspiraba un poco más de voluntad para cooperar.

—Ésos son los datos que tenemos al respecto. Úsenlos de acuerdo a su conveniencia y cumplan con la misión. —Les dijo Shigaraki tras arrojar una serie de papeles a la mesa.

—¿«Úsenlos»? Creí que tú vendrías —mencionó Spinner, uno de sus subordinados, con apariencia a lagarto.

Shigaraki se levantó de su asiento y negó una vez.

—Aún no es mi tiempo. Dabi, estás a cargo. Tendrás también a un nomu a tu servicio que sólo responderá a tu voz. No te dejes derrotar por nadie —advirtió antes de darse la vuelta. Kurogiri lo miró alejarse.

Él le había sugerido que arreglara sus diferencias con el sujeto del quirk de fuego pues éste en realidad era una de las piezas más importantes que podría adquirir. Ya fuera de corto o largo alcance, su quirk podría funcionar para diversas situaciones. Al principio, Shigaraki se negó a darle más poder a ese idiota arrogante; mas luego comprendió que era parte de su formación el intentar confiar más en todos ellos.

Y ese tal Dabi, que a juzgar por su expresión no esperaba tanta responsabilidad, sería el pináculo de su confianza inicial.

—¿Y por qué tenías que ser tú el líder si yo soy mayor que tú, niño? —espetó Muscular, el cruel asesino que sólo tenía un objetivo en la vida: seguir matando.

Dabi no respondió y en su lugar, tomó los papeles que Shigaraki había dejado en la mesa para estudiarlos un poco. En realidad, no tenía idea de cuál era la razón de esa decisión; así que aunque podía pasar como un arrogante, sólo lo habían tomado por sorpresa.

—Eso no está a discusión —dijo Spinner—. Nuestro deber es obedecer a Shigaraki y ahora, por lo tanto, a Dabi. ¿Tienes un plan? —cuestionó.

—Denle un minuto para pensarlo. Se acaba de abrir su telón, después de todo —contestó Mr. Compress, un mago desertor de la sociedad.

Dabi agradeció en silencio esa intervención. El lugar a donde debían ir estaba a la mitad de un bosque; aparentemente, supervisado por el grupo de héroes profesionales, Pussycats. Y en conjunto con los dos profesores de la UA, tendrían alrededor de seis profesionales en la zona; si es que no se presentaba All might. En total, serían cuarenta alumnos; mas sólo dos estaban resaltados con un círculo rojo sobre sus rostros y uno con un círculo amarillo.

Dabi dedicó unos instantes a observar a esos estudiantes resaltados con rojo. Sabía que el estudiante de amarillo, Bakugou Katsuki, era el objetivo esencial de la misión; mas no se esperaba encontrar a su propio hermano y al sujeto que lo visitaba a su escondite como objetivos a matar. ¿Tanto habían llegado sus imprudencias como para que Shigaraki los deseara muertos?

Pensó en la pelea contra Stain. Shigaraki les había contado que en realidad fueron tres estudiantes de la UA quienes habían derrotado a Stain; mas el chico de lentes no estaba encerrado en un círculo rojo, así que no podía simplemente tratarse de eso. Además de que Shigaraki no parecía mostrar ningún apego por Stain, sino todo lo contrario.

—¿Y ya tienes un plan o seguirás mirando esas asquerosas fotos hasta que te hablen? —insistió Muscular. Dabi lo miró, por primera vez en esa noche. En serio detestaba trabajar en equipo.

—Tenemos que distraer a los profesionales y aprovechar un momento en el que los estudiantes estén esparcidos por el bosque —dijo—. Al menos, que éste esté fuera del alcance de cualquier profesional. —Señaló a Bakugou.

—Mr. Compress es un mago, ¿puedes distraerlos? —cuestionó Magne, quien abrazaba un imán casi de su tamaño.

—En realidad pensaba en Mustard, Twice y en mí —corrigió Dabi. El chico de catorce años, mencionado en esa frase, se cuadró un instante.

—¡No voy a defraudarlos! Asesinaré a todos los estudiantes arrogantes que estén a mi alcance —prometió alzando los puños al frente.

Dabi ni siquiera lo miró.

—Como sea. —Extendió en la mesa el mapa que Shigaraki les había dejado sobre el lugar— Aparentemente, el campamento está aquí; no sean idiotas y no vayan directamente ahí —advirtió.

—Carne… Mucha carne… —musitó Moonfish, el prófugo condenado a muerte. Sí, seguramente ahí habría mucha gente y precisamente era por eso que no debían ir a ese lugar.

—No conocemos el itinerario del campamento, así que no podemos hacer muchos planes. Pero seguramente harán una actividad nocturna…

—Sí, así son las escuelas afamadas y arrogantes como la UA —interrumpió Mustard, con los brazos cruzados—. Alguna búsqueda del tesoro o una misión de espías.

—¡Un combate a muerte! ¡Sí, estarían llenos de sangre para cuando lleguemos! —exclamó Toga, la jovencita obsesionada con la sangre.

—¿Por qué razón los harían combatir a muerte en la UA? No digas tonterías, lunática. —La regañó Dabi. En serio necesitaba paciencia si quería seguir con ese grupo de villanos— Nuestro objetivo es atrapar a este tipo y traerlo al sitio de reunión, que será éste. —Señaló un lugar alejado del campamento, ligeramente cargado hacia las montañas— Les daré las coordenadas exactas cuando las tenga, no se atrevan a pedirlas ahora.

—¿Y por qué ese lugar? Debemos vernos en la montaña para mirar el paisaje lleno de desesperación —dijo Muscular.

—Las montañas nos harán visibles, idiota —respondió Spinner. Dabi asintió.

—Además, el gas y las llamas en el bosque servirán de bloqueo para que los héroes no nos encuentren —agregó Dabi.

—¿Entonces literalmente sólo seré una distracción? —cuestionó Mustard algo ofendido— Creí que íbamos a luchar contra la UA.

—Deberíamos centrarnos en nuestro objetivo. Un espectáculo que carece de concentración termina sin éxito —respondió Mr. Compress alzando la fotografía de Bakugou— Cualquier distracción en el acto puede resultar fatal.

—Serás de mucha ayuda si los mantienes lejos, Mustard —dijo Magne con una sonrisa al estudiante de secundaria. Éste mordió el interior de su mejilla, todavía inconforme.

—¿Y qué haremos los demás, niño líder? —inquirió Muscular, ansioso.

—Sí, ¿para qué me quieres a mí, bastardo?... Es bueno ser útil en algo —dijo Twice, el sujeto de máscara que parecía tener problemas de personalidad.

—¿Puedo apuñalar a algunos? Quiero ver cómo se ven cuando sangran… —agregó Toga con las manos en las mejillas.

—Cállense todos, bola de psicópatas, y déjenme hablar —exigió Dabi alzando la voz—. Yo estaré cerca del punto de reunión para evitar un enfrentamiento directo, pues de atraparme, también tendrían al nomu de Shigaraki. Twice permanecerá conmigo para comunicarme cómo van los clones que enviaremos al campamento para mantener distraídos a los profesionales que estén ahí. El resto de ustedes se dispersarán en la zona para buscar a Bakugou y capturarlo, ¿entienden? Me importa un carajo si Magne decide matar a un profesional él solo o si Toga apuñala a cuatro estudiantes, sólo…

—«Ella» sola —puntualizó Magne, interrumpiendo a Dabi, quien parecía estar perdiendo la paciencia.

—¿Qué? —espetó, apretando los dientes.

—Nada, es sólo que prefiero que se refieran a mí como «ella», no como «él». Por eso estoy aquí, para que me respeten y respeten mi lugar en la sociedad —explicó.

Dabi no contestó de inmediato. Le urgía un cigarrillo. Mordió el interior de su boca. A él le tenía sin cuidado si preferían ser llamados de una o de otra forma, sólo quería terminar con el tema, salirse de ahí y fumarse media cajetilla si así lo deseaba.

—¿Cómo que «ella»? ¿Acaso eres uno de esos raros? —Se burló Muscular— Y yo que creí que serías de mis compañeros predilectos, qué lástima de quirk.

—¡No seas irrespetuoso, imbécil! —Le gritó Mustard— Está en todo su derecho de exigir lo que pide, ¡así que dirígete a ella como lo pide!

Dabi suspiró. Comenzaba a detestar a Shigaraki por el simple hecho de ponerlo a cargo de esa parvada de idiotas.

—Dabi, —Lo llamó Spinner. El aludido respondió con la mirada— ¿no deberías intervenir?

Shigaraki les había advertido no usar sus quirks contra ellos; según dijo, de hacerlo los sacarían de la organización. Así, Dabi no tenía autorizado el deshacerse de algún miembro o de siquiera amenazarlos con su fuego; de modo que tenía que usar sus palabras para calmar cualquier disputa entre ellos.

—Me importa un carajo si Magne decide matar a un profesional ella sola o si Toga apuñala a cuatro estudiantes —repitió alzando la voz de nuevo, acallando la discusión entre Mustard y Muscular y provocando una sonrisa en Magne—, sólo tráiganme al maldito mocoso y a la maldita gata de cabello azul, ¿queda claro? —cuestionó con los dientes apretados y a una interrupción de prenderse fuego a sí mismo.

—¡Sí, maldita heroína!... ¿Por qué a ella? —cuestionó Twice.

—No lo sé —contestó Dabi arrastrando las palabras—. Shigaraki lo señaló aquí, así que háganlo —espetó señalando uno de los papeles.

—Bien, niño líder. ¿Y qué hacemos con estos dos mocosos? —espetó Muscular alzando las fotos de Shoto e Izuku.

—Carne… ¡Quiero carne! —musitó Moonfish.

—¿Puedo apuñalarlos, Dabi? ¿Puedo? ¿Puedo? ¡Déjame hacerlo! ¡Por favor!

—¡No! Stain los reconoció como verdaderos héroes, tenemos que dejarlos vivir.

—Literalmente están en la lista de muerte de Shigaraki-san, idiota. Seguramente son arrogantes estudiantes de la UA que merecen la muerte.

Dabi, ya harto de todo, e ignorando la orden de Shigaraki de no fumar constantemente en ese lugar, sacó su cajetilla de cigarros. Tomó uno y, sin responder a nada, lo encendió frente a la mirada de todos. Nadie se atrevió a decirle nada; ni siquiera Kurogiri, quien supervisaba la reunión a unos pasos de ellos. En realidad, estaba conforme con el liderazgo que Dabi mostraba en esa tarde.

—Ellos son asunto de Shigaraki, hagan lo que quieran —contestó Dabi por fin, luego de su primera calada—. Sólo concéntrense en el maldito estudiante que deben traerme; hagan con el resto lo que consideren prudente.

—¡Pero Midoriya y Todoroki fueron aprobados por Stain, dijiste que seguías la filosofía de Stain! —insistió Spinner.

Dabi, ya más relajado por el sabor del cigarrillo en su boca, se alzó de hombros.

—Shigaraki tiene otra opinión sobre ellos, no me culpes. No tienes que matarlos si no quieres; me da igual —aclaró desviando un segundo la mirada hacia la fotografía de Izuku—. Pero seguramente serán problemáticos, así que no bajen la guardia con ellos.

—¡Entonces los mataré!... No, deberían vivir, se ven agradables —dijo Twice. Dabi sacó el humo del cigarrillo sin molestarse siquiera en responderle. No parecía tener sentido hacerlo.

—Nos veremos en la primera noche del campamento al pie de esta montaña. Lleguen al anochecer. Yo me largo. —dijo a modo de despedida.

Lo detestaba. Detestaba ser el líder de cualquier grupo de personas. Detestaba ser el que diera las órdenes y el que calmara los problemas; principalmente porque él mismo era un problema… Pero su objetivo necesitaba la fuerza que Shigaraki tenía con esa organización. Haría hasta lo imposible por quedarse ahí y ayudar a la Liga a cumplir sus metas.

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La noche en la cual se efectuó la misión, parecía ser más que la indicada para cumplir con el objetivo. Shigaraki les había dado toda la semana para hacerlo, mas Dabi sabía que evaluaría, también, su eficacia como líder.

Las peleas contra los héroes profesionales eran inevitables, así que era de esperar que uno o dos del equipo terminasen derrotados. Él, francamente, apostó por Spinner, Mustard o Toga. Aunque fueran ágiles con las armas blancas, la velocidad de Spinner no era mucha, Mustard necesitaba experiencia de combate y Toga pecaba de impulsiva. Aun así, no planeaba moverse para ayudar a ninguno de sus compañeros.

Si querían permanecer en la organización, debían aprender a valerse por sí mismos. Debían aprender a seguir órdenes que no comprendieran o en las cuales estaban en contra.

Por ejemplo, a Dabi francamente no le interesaba el chico por el cual hacían todo aquello. Desde su perspectiva, el chico simplemente tenía un pésimo carácter; mas eso no implicaba que fuera su anhelo convertirse en villano. Él no comprendía la realidad del mundo, quizá ni siquiera estaba interesado en ella; no había posibilidad, por consiguiente, de que entendiera las bases por las cuales se había creado la Liga.

No obstante, si Shigaraki quería a ese niño en su bar de mala muerte, se lo llevaría. Que fuera error de Shigaraki el invitarlo o no.

Su trabajo consistía en dirigir a la bola de idiotas que –a juzgar por los sonidos en los comunicadores, que de vez en cuando éstos presionaban por accidente– no conocían la prudencia o el sentido común.

Unos momentos atrás, escuchó en su oído el quejido del que supuso sería Muscular al ser derrotado por alguien con una voz algo aguda. Un poco conocida, si lo pensaba a fondo; pero que, nuevamente, le tenía sin cuidado.

Les advirtió que tuvieran cuidado con los sujetos encerrados en rojo. Después de todo, Midoriya era un experto en meterse donde nadie lo llamaba y Shoto fue entrenado para superar al número uno.

—Oye, Dabi, ¿no deberíamos ir por Muscular? Parece que está en problemas… Es un imbécil, que se pudra en la soledad —dijo Twice.

—Déjalo. Si lo derrotaron significa que no es tan valioso. Además de que no sabemos dónde está —contestó Dabi caminando hacia el punto de encuentro. Faltaban diez minutos para irse de ahí. Aunque no consiguieran a Bakugou, el golpe ya estaba dado. La sociedad de héroes tenía más de una falla de seguridad y el mundo lo sabría.

Esa escuela solía gozar de las mejores experiencias. Solía ser señalada como la cuna de los grandes héroes y la de mejor ranking en todo el continente asiático. Los graduados de la UA jamás tenían que batallar por encontrar algún empleo fuera o dentro del país; las puertas estaban abiertas para todo aquél que viniera de esa institución de alto renombre.

Durante un tiempo, Dabi estudió cada referencia a esa escuela. Su padre, cuando él era niño, le dijo que sería ahí donde estudiara. Le prometió grandes experiencias y mucha diversión.

Bueno, él no estudiaba ahí y no había forma de que pudiese cumplir los añorados deseos de su padre… Pero vaya que lo estaba disfrutando. El fuego azul, que representaba sus propios sentimientos, se sentía como su propio ser. La causa de todos sus problemas, la solución, el engaño, la verdad; todo se hallaba ahí. Y adoraba la idea de que su presentación como miembro de la Liga de villanos fuese en un lugar donde su hermanito estaba.

El famoso hielo de la familia Himura se elevó por encima de las copas de los árboles, a varios kilómetros de ellos. Dabi sonrió. Shoto estaba cerca y estaba peleando.

Se preguntaba qué ocurriría si se encontraban. La última vez que lo vio, Shoto tenía apenas cinco años; probablemente, él ya no lo recordaba. Eso sería benéfico para él; todavía no era el momento para revelarlo. Aún no.

—Escuadrón de vanguardia, capturamos al objetivo —dijo la voz de Compress en el comunicador—. Fue poco tiempo, pero el espectáculo ha terminado. Vamos al punto de extracción en cinco minutos, como acordamos.

—¡Hey, Dabi! ¿Escuchaste eso? —cuestionó Twice caminando detrás de él— ¡Qué emocionante! ¡Mr. Compress lo logró!... Le tomó mucho tiempo, ya me estaba durmiendo.

—No digas eso, hizo un buen trabajo. —Lo regañó Dabi, aunque en realidad no sabía a cuál comentario responder— Sólo hay que esperar a que vengan los demás.

—¡No!... Cierto.

—Se suponía que este lugar sería difícil de encontrar por el fuego y el gas, pero éste ya se dispersó. Las cosas nunca van de acuerdo al plan. —Se lamentó en un suspiro.

—¡Claro que no!... ¡Todo va según el plan!

Por el rabillo del ojo, Dabi creyó ver un tenis a su izquierda, apenas oculto por unos arbustos. Ciertamente, no habían investigado esa zona con cuidado; por lo que era posible que hubiese estudiantes escondidos.

Y por un momento, un breve instante, Dabi casi estuvo seguro de haber visto a alguien de ojos claros que se volvía para ocultarse detrás de los arbustos… ¿Qué perdía con acercarse a verificarlo?

Se acercó unos pasos. ¿Quién sería el cobarde que no los enfrentaba? Shoto estaba luchando y probablemente también Midoriya, ¿qué derecho tenía él para esconderse entonces?

—¡Oye, Dabi! —Lo llamó Twice y el aludido de inmediato lo miró, por reflejo— No tiene nada que ver, pero ¿no deberíamos llamar al tal Nomu? Dijiste que sólo reacciona a tu voz, ¿no? Es muy importante.

—Ah, sí… —contestó Dabi dejando atrás sus sospechas por el estudiante; seguramente sería alguien sin importancia. Lo esencial ahora era recuperar esa cosa— Me preguntaste por qué no lo agregué al campo de batalla antes…

—Agradécelo… Hazme una reverencia.

—Un monstruo especial para mí, cortesía de Shigaraki —musitó antes de acercar un comunicador especial a sus labios—. Ya debió matar a uno, por lo menos… Hey, monstruo. Regresa —dijo al comunicador.

Ya estaban a punto de llegar al punto de reunión. Esperaba que el mago ya estuviese ahí para poder irse rápidamente. Entre más tiempo tardasen en juntarse, más altas eran las posibilidades de encontrarse con refuerzos.

Sería una lástima. Habría deseado ver a su perfecto hermanito al menos por un instante.

Llegaron al claro donde quedaron de reunirse y vio cómo emergía de los arbustos la pequeña figura de Toga.

—¿Eh? ¿No hay nadie más? —cuestionó ella, sonriente.

—Lunática, ¿conseguiste la sangre? ¿De cuánta gente? —Le preguntó Dabi de regreso.

—Una persona.

—¿Una sola? ¿No te dijeron que debías conseguir de al menos tres? —espetó Twice.

—¿Qué quieres que haga? Pensé que me matarían

—Como sea. Toga-chan, ¿no estás feliz?... ¿Hubo algo que te deprimiera?

La chica, como era de esperarse, se dio la vuelta extasiada y cubrió sus mejillas con las manos.

—Hice nuevas amigas y encontré a un chico que me interesa… —canturreó.

—¿Quién? ¿Yo?... Lo siento, no puedo… También me gustas.

Dabi les dio la espalda. No le importaban los deseos de sus compañeros ni si habían encontrado el amor en esa noche. Además, creyó oír algo en el cielo, así que alzó la mirada para asegurarse.

—Qué escándalo, cállense. —Les dijo— ¿Ah?

Tan pronto como pudo haberlos notado, un grupo de personas se estrellaron en el suelo, a unos pocos metros de él. El humo que emergió por el estruendo, le complicó visualizar de quiénes se trataban hasta que éste se dispersó.

—¡Devuélvenos a Kacchan y a Tokoyami-kun! —gritó una de las personas implicadas. Dabi de inmediato lo reconoció.

—¡Oye, oye, oye, oye! ¡Conozco a esos niños!... ¿Quiénes son? —cuestionó Twice a una Toga que sonreía emocionada.

Mr. Compress, por supuesto. Todoroki Shoto, aferrado a uno de los brazos de éste; un extraño sujeto de pantalones militares que usaba dos brazos para mantener al mago en el suelo; y finalmente, Midoriya Izuku que, aun con los brazos rotos y el rostro tremendamente golpeado, aterrizaba sobre la espalda del indefenso criminal.

Vaya giró dramático. No era lo que esperaba.

Dabi alzó el brazo hacia ellos. Justo en el momento en el que Izuku también levantaba la mirada y, tan asustado como sorprendido, lo reconocía.

—Mister, a un lado —dijo Dabi.

—¡Apártense, él usa fuego! —gritó Izuku al tiempo que el villano debajo de ellos se desvanecía con su quirk.

De inmediato, Shoji abrazó a Izuku para hacerlo a un lado al tiempo que Shoto brincaba hacia atrás. Justo a tiempo para evitar que una ardiente llama azul los quemara de lleno. Aunque eso no evitó que separasen a Shoto de sus dos compañeros.

—¡Midoriya, Shoji! —escuchó Izuku del otro lado de las llamas y rápidamente se deshizo del contacto de su compañero para mirar a Dabi, al que creía su amigo, insistir con la muralla de fuego azul que los dividía.

Éste no lo miró, no por más de medio segundo. También lucía algo distinto. Sus ropas no estaban desgastadas, como solían estarlo; y el aura que ahora cargaba era la de un verdadero criminal.

Sólo había dejado de verlo durante unos cuantos meses y ahora parecía una persona completamente distinta. Por supuesto pensó en él cuando vio, desde la montaña con Kota, las llamas azules; mas confió que no se tratara de él. Su amigo, la persona por la cual se esmeraba tanto por convertirse en héroe, no podría estar en ese grupo de villanos. No con Shigaraki, quien estuvo a punto de matarlo en dos ocasiones… No Dabi…

Mas no pudo mirarlo por mucho tiempo, pues de inmediato tuvo que huir de la aguja de la chica rubia que había atacado a Uraraka.

Saltó hacia atrás mientras la mujer corría hacia él con desesperación.

—¡Soy Toga, Izuku-kun! —exclamó ella antes de tirarlo e inmovilizarlo con un pie sobre su torso— También lo pensé antes… Y es que eres más genial si sangras más, Izuku-kun —dijo alzando su cuchillo. Por alguna extraña razón, estaba sonrojada como quien habla con su primer amor.

Y antes de que Izuku pudiese hacer algo, Shoji apartó a Toga de un manotazo, alejándola unos metros de ellos.

—¿De eso se trata, vas a interferir? —cuestionó la chica con un tono mucho más amenazante— No eres mi tipo, pero te cortaré de todos modos —advirtió.

—Está loca… —musitó Shoji al tiempo que extendía un brazo hacia Izuku, protegiéndolo.

Izuku trató de mantener la mirada en ella, que ahora era su contrincante principal, mas luego volvió a escuchar la voz de Dabi y no pudo evitar mirarlo.

—¿Y Bakugou? —cuestionó éste con tranquilidad al sujeto de la gabardina amarilla.

—Claro que está… ¿Hm…? —contestó el mago palpándose uno de los bolsillos.

—Midoriya, Todoroki. Vámonos. —Les dijo Shoji— Estoy seguro por lo que hizo… No sé cuál es tu singularidad, pero viendo cómo proteges ese bolsillo significa que dentro están Tokoyami y Bakugo, ¿verdad, artista? —cuestionó directamente al criminal.

Izuku sonrió.

—¡Shoji-kun! ¡Bien hecho! —exclamó.

—Ah, no te tomó mucho tiempo. Propio de alguien con seis brazos —halagó Mr. Compress. Izuku dejó de sonreír.

—Midoriya, vámonos. —Le instó Shoto, a su lado.

—No, ¿por qué te felicitó? —cuestionó Izuku ignorando por primera vez a Dabi para mirar con atención al mago.

—¿Qué? —cuestionaron sus amigos. Mr. Compress volvió a reír; Dabi, a su lado, alzaba el brazo esperando que lo dejaran intervenir.

—Oh, ahí está el intelecto de la UA —dijo Mr. Compress justo en el momento en el que emergieron tres portales rodeados de un aura púrpura y una alta figura de la misma textura.

—La señal fue hace cinco minutos. Vámonos, Dabi —dijo aquel terrorífico ser. Y el hecho de que el nombre de su amigo saliera de esa cosa sólo provocó más dolor en Izuku, quien apenas podía concentrarse en rescatar a Bakugou sin pensar en la persona que lo inspiró a ser un héroe distinto.

—Lo siento, Izuku-kun. Nos veremos después. —Se despidió Toga antes de meterse a uno de esos portales. El sujeto con el que Shoto peleaba instantes atrás, también desapareció dentro de uno de éstos.

Mr. Compress quiso hacer lo mismo, mas Dabi lo detuvo:

—Espera, ¿estás seguro que lo tienes? —cuestionó. Izuku, sin poder controlarse más, se echó a correr hacia ellos.

—¡Midoriya! ¡Shoji dijo que ya…! —Trató de explicarle Shoto, corriendo detrás de él.

—Ah, sí. Es que tenían tanta prisa en venir que les di un regalo —contestó Mr. Compress a Dabi, importándole poco que los estudiantes corrieran hacia ellos. Se dio la vuelta, con medio cuerpo dentro del portal, para quitarse la máscara—. Si muestras algo, es porque hay otra cosa que no quieres que vean. Hábitos de magia. —Abrió la boca y mostró la lengua, donde guardaba dos canicas azules.

—¡Todoroki-kun! —exclamó Izuku y Shoto de inmediato lanzó un ataque de hielo hacia ambos. Uno que fácilmente fue eludido por Dabi, pero que sirvió de distracción para que Izuku corriera con mayor fuerza por el punto ciego de Dabi para apresurarse a golpear al mago.

Empero, antes de poder llegar a éste, Dabi alzó el otro brazo hacia Izuku, obligándolo a detenerse y echarse hacia atrás para evitar el ataque del usuario de fuego azul; ataque que, para evitar que golpease también a Mr. Compress, fue más débil que los anteriores. Izuku resintió el dolor en sus brazos al moverse tan rápido y cayó al suelo.

Justo para ver cómo el rayo de Aoyama golpeaba la máscara de Mr. Compress y lo obligaba a escupir ambas canicas.

De un salto, e ignorando el dolor, Izuku corrió hacia ellos al mismo tiempo que Shoto y Shoji. Mas, sin perder el tiempo y aprovechando la distancia entre su brazo y el rostro de Mr. Compress, Dabi tomó ambas canicas en el aire y las mostró frente al brazo extendido de Shoto.

—Qué lástima, Todoroki Shoto. —Le dijo antes de girar la mano y extender fuego azul desde su muñeca hasta su codo, para evitar que lo tocasen. Y antes de desaparecer completamente por el portal, le dedicó una única mirada a Midoriya.

—¡No, Kacchan! ¡Kacchan! —exclamó Izuku esforzándose un poco más para alcanzar el portal. Si al menos conseguía llegar, si al menos….

—¡Tokoyami! —gritó Shoji sin dejar de correr.

Pero entonces, el portal se cerró. Y los tres estudiantes, que estuvieron a punto de salvar a sus compañeros y amigos, se derrumbaron en el suelo, llenos de culpa y preocupación. Mas a uno de ellos, también lo llenaba un sentimiento más.

El dolor de tener que enfrentarse a un amigo… para poder salvar a otro.