Capítulo 12
Ya caía la noche cuando Astrid e Hipo llegaron corriendo desde lo alto de la costa dando la alarma, por lo que estoico convocó a todos al gran salón.
-¿Qué ocurre? -preguntó Dani a una mujer que se dirigía junto con Ariel y Marinette hacia el gran salón.
-Han visto a Alvin y a los Renegados en las costas de Mema -exclama la mujer aterrorizada.
-¿Quién?- preguntó Marinette con un puchero extrañado, la joven tiene una cara muy expresiva.
-Ni idea, pero parece grave. -contestó Ariel empezando a correr.
-¡Estamos indefensos! -clamaban los aldeanos.
-¿Qué vamos a hacer?-
-Estoico.
-¿Qué ocurre Sven?
-He contado 30 renegados armados hasta los dientes.
-¡No tenemos armas!
-¡Qué no cunda el pánico! -exclamó el jefe de Mema -Cubo, Boñigo, conducid a ancianos y niños hacia la playa de Thor.
-Si jefe. -respondieron ambos iniciando la marcha.
-Podemos ayudar, hemos sido entrenados para ser guerreros -se ofreció Astrid.
-A ella le habrán entrenado, pero yo nací guerrero. -chuleo Mocoso.
-No, ve con los demás. Ayuda a protegerles. Esto era de Alvin -dijo Estoico entregando un hacha roma a Astrid.
Y ambos adolescentes se fueron.
-Papá déjame ir a buscar a los dragones.
-Te acompaño -se apuntó Ariel.
-No. Quédate y ayúdales. Eres la única que está armada y a ti no te conocen.
-Nos vendría muy bien tu ayuda pequeña -dijo Estoico poniendo su mano en el hombro de la muchacha. -y vosotras dos deberíais ir con los demás.
-Se luchar, puedo manejar una espada -dijo Danielle, quien también quería ayudar.
-Pero ahora mismo no tenemos armas, y sería muy importante para mí que me ayudaseis a cuidar de nuestro pueblo -respondió el jefe mirando a Danielle y a Marinette.
-Está bien -dijo Marinette y tomando a Danielle partieron a reunirse con los demás. Hipo también saló hacia el muelle. Aunque no llegó allí esa noche.
…
-Está bien. ¿De qué armas disponemos? -Preguntó Estoico una vez se reunieron en le bosque.
-Dos sartenes y un cuchillo de cocina -contestó Bocón.
-¿Y qué hacemos con eso? ¿Prepararles una tarta?
-Oye, pues no sería mala idea. -dijo Bocón tomando el cuchillo y lanzándolo contra un tocón de madera que casi al instante se partió por la mitad.
-Tienes que enseñarme a hacer eso -dijo Ariel, quien se había quedado boquiabierta.
-Lo dice la corta rocas.
-Pero eso es cosa de los sai, no mía. Y por cierto Estoico, Sven usadlas, yo me las apaño con el agua. -dijo tendiéndoles los sai.
-¿Estoico? -preguntó el jefe mirando a la chica.
-Perdón, papá – rectificó poniéndose roja como sus cabellos. Aun no se acostumbraba a llamar a así a ese imponente hombre. Y no porque no se pareciese a su padre biológico, ambos eran grandes, fuertes, imponentes y de mal carácter, pero el jefe le sonreía, le trataba con cariño y hasta le abrazaba de vez en cuando.
-Preparemos la emboscada. -dijo Bocón mirando la interacción entre su mejor amigo y su obrina postiza.
Entre tanto, Hipo había llegado al centro de la aldea, pero no pudo salir de ahí. Había renegados por todas partes, por lo que se escondió bajo los cimientos de las casas donde encontró a Patapez temblando.
-¿Qué te ha pasado? -pregunta Hipo.
-He visto a Alvin, Hipo y está buscando al Conquistador de dragones, te busca a ti Hipo. -fue la respuesta de un asustado Patapez.
-Hemos visto dos grupos Alvin -decía un tipo a otro gigante. -uno iba a la playa y otro hacia el bosque.
-¡Dividíos! -ordenaba el gigante que debía ser Alvin -¡Vosotros id hacia el bosque! ¡El resto conmigo hacia la playa!
Una vez solos, Hipo elaboró una nueva estrategia.
-Patapez, ve al bosque, avisa a mi padre y a los que están con él. Yo intentaré avisar a los demás.
Dicho esto, ambos adolescentes se separaron.
Patapez corría por el bosque buscando al jefe, pero no veía a nadie, cuando de repente una gran mole le cayó encima.
-¡Para!¡Estoico, soy yo, soy yo! -gritaba al reconocer al gran hombre antes de que le atizase.
- Demonios Patapez, pude haberte matado. -decía enfurruñado el jefe.
- Gracias por no hacerlo.
-¿Qué ocurre? -preguntó Bocón llegando con los demás, quienes ya habían noqueado a los renegados.
-Se lo que quiere Alvin jefe. Está buscando al Conquistador de dragones, a Hipo, quiere llevárselo jefe y van hacia la playa. Hipo va a prevenir a los demás.
Todos los vikingos se miraron y enfilaron hacia la playa como alma que lleva el diablo.
Entre tanto Alvin ya había llegado a la playa y reducido al grupo a quien rodeaba con sus hombres y amenazaba con lanzas y espadas.
-Yo soy Alvin el Traicionero, y sabed que mi nombre es bien merecido.
-¿Qué hay que hacer para merecerse un nombre cómo Alvin?-pregunta Chusco a Brusca.
-¡Silencio! No vengo a haceros daño, sólo busco a uno de vosotros. Es el Conquistador de dragones.
-Despídete de Hipo -susurró Mohoso al oído de Astrid. Había llegado el momento de su venganza. -Alvi… -no pudo completar el nombre, ya que la vikinga le metió un codazo en la cara que le hizo perder el conocimiento.
-Mi abuelo está mayor, necesita su sueñecito -dijo poniendo su cara más inocente. A su lado una aterrorizada Marinette era abrazada por Danielle.
Alvin, conforme, se dio la vuelta, cosa que Astrid aprovecho para lanzarle el hacha que Estoico le había dado, pero falló y Alvin atrapó el hacha e hizo que le acercasen con idea de empezar a torturar a la chica.
-¡Alto! -exclamó Hipo saltando desde una roca. -Es a mí a quien buscas, yo soy el Conquistador de dragones.
-¿Tú? ¿la pequeña deshonra de Estoico? -preguntó Alvin antes de romper a reír. Hipo lanzó una mirada significativa a Astrid.
-Yo saqué a los dragones de la isla. Mira a tu alrededor, no los veras por aquí.
-Es cierto, todos los dragones le temen. Incluso conquistó un furia nocturna. -apuntó la chica.
-Estás mintiendo. -dijo amenazante Alvin.
-Sólo hay una forma de comprobarlo. Llévame a Isla Dragón. -respondió Hipo.
Aceptando el desafío, Alvin cogió a Hipo y lo llevaron a un barco para poner rumbo hacia la, hasta hace poco, impenetrable isla.
Cuando a los pocos minutos llegó el resto del pueblo Astrid les puso al corriente de lo sucedido. Estoico rápidamente organizó una tripulación compuesta por los jinetes de dragones, Ariel, algunos adultos de la tribu y Bocón. Al abandonar la playa nadie reparó en un par de huellas chamuscadas en el suelo y en dos zapatos quemados que quedaron en el lugar y cuando el navío zarpó nadie se percató de que dos polizones habían subido hasta que llegaron a alta mar.
Ariel estaba propulsando el barco con su dominio del agua para llegar lo antes posible. Entre tanto los demás colocaban las catapultas y el material para disparar cuando….
-¡Por todos mis gallumbos! ¿Qué hacéis vosotras dos aquí? -dijo Bocón alertando a los demás de la presencia de las intrusas.
-Hemos venido a ayudar -respondió Danielle.
-Si, Hipo es nuestro amigo y nos necesita. -apoya Marinette.
-Pero si estás temblando y tu no harías daño a una mosca. -dijo Estoico. -pero ahora no podemos dar la vuelta. Ayudad a cargar las catapultas y esconderos.
-Si señor. -fue la respuesta de ambas chicas.
-Preparaos, vamos a llegar -grito la sirena acelerando al máximo posible
Hipo finalmente se había reencontrado con su mejor amigo y estaba haciendo teatro con él para poder distraer a Alvin y sus hombres mientras le ponía la silla.
-Por cierto, -dijo una vez subido a Desdentao -no soy un conquistador de dragones, soy entrenador de dragones. -y remontó el vuelo con su amigo dejando un grupo de vikingos pasmados, aunque Alvin reaccionó pronto.
-Gran trueno de Thor… el es el Conquistador de dragones ¡Moveos! ¡Abatid a ese dragón! ¡Que no se marchen! -gritaba furioso.
El cielo se convirtió en una lluvia de flechas y rocas dirigidas hacia los dos amigos. Estaban a punto de ser derribados por unas flechas cuando una llamarada pasó rozando y las destruyo.
-¿Por qué has tardado tanto? -pregunta el chico a una sonriente Astrid.
-¿Por qué? ¿Me echabas de menos?
Estoico disparaba a las catapultas desde el barco, Ariel grandes carámbanos de hielo que destruían las catapultas y los jinetes volaban lanzando sus llamas.
-Derribad a ese dragón -bramaba Alvin y en este caso el disparo fue certero, haciendo caer a Astrid de Tormenta. La vikinga fue agarrada fuertemente por Alvin, quien estaba feliz de tener una rehén con la que poder escapar.
-Astrid -gritó Hipo.
-Mira lo que he pescado yo Alvin. Intentaba colarse en el barco desde el agua. -dijo uno de los hombres que tenía agarrada a una asustada Marinette.
-Marinette. ¿Pero no os he dicho que os escondieseis? -dijo furioso Estoico.
-Confía en mi. Marientte asustada es de temer. -respondió Danielle -Ariel prepárate para crear un escudo de hielo muy muy frio alrededor de Astrid, lo va a necesitar.
Sin saber muy bien que hacer, la pelirroja obedeció y se puso en posición.
-Alvin, aquí hace calor -dijo un hombre.
-Sí, el fuego de esos dragones es horrible.
-¡No están disparando imbéciles!
-¡AAAhhh! -gritó el hombre que sostenía a Marinette empujándola para tirarla al suelo y mirando sus manos las cuales estaban en carne viva.
La chica se levantó del suelo, pero ya no se veía su dulce cara, pues esta estaba envuelta en llamas al igual que el resto de su cuerpo.
-¡Ahora Ariel! -gritó Dani haciendo espabilar a la pelirroja, que al igual que todos los demás se había quedado a cuadros.
La chica lanzó un pelotazo de hielo a Alvin y envolvió a Astrid en una bola de hielo y la atrajo hacía su dakkar justo antes de levantar un muro del mismo material entre ambos navíos.
-Alejaos – ordenó Hipo a sus jinetes, estaba asombrado y asustado.
-¡Aaaaah! -chillaba la chica envuelta en llamas que cada vez se expandían más y más en una gran bola de fuego, hasta devorar por completo el barco de Alvin. Muchos de sus tripulantes saltaron al agua, otros no tuvieron tanta suerte. A los segundos el barco se hundía en el agua envuelto en llamas.
-Buscad a Marinette -dijo Hipo buscando entre los restos del barco.
Ariel se lanzó al agua para ayudar. Al poco tiempo estaba en unos tablones junto a la pelinegra.
-Estamos aquí Hipo, trae un trozo de vela.
Hipo le dio lo que le pedía y Ariel envolvió a una atontada y desnuda Marintte en la tela. El fuego había reducido la ropa de la chica a cenizas.
Hipo ayudó a las dos chicas a montar y Ariel se secó a si misma para que nadie descubriese su secreto.
-¿Qué ha pasado aquí? -preguntó Estoico ayudando a bajar a las dos chicas. -¿Cómo ha hecho eso?
-Me dijo que le pasa cuando está muy asustada, pero ni ella misma sabe por qué -respondió Dani mirando a su amiga -Por eso quería venir. Sabía que podía ayudar.
Dani tomo a una temblorosa Marinette en sus brazos intentando tranquilizarla
El silencioso barco y sus dragones guardaespaldas volvía a casa en un solemne silencio cruzando las tranquilas aguas.
¡Hola a todos! Muchas gracias por leer, por los comentarios y por los ánimos.
Me han preguntado si Danielle, es el personaje de Danny Phantom y Marinette en la serie de Ladybug. Efectivamente, el personaje de Marinette corresponde a esa serie, pero Danielle, esta sacada de una película de acción en vivo titulada "Por siempre jamas" o "Ever after" que recomiendo encarecidamente ver, aunque contaré parte de la trama en un futuro, pero La modificación para adaptarla a la historia y para contar como conoció estas dos francesitas.
En fin, espero que os haya gustado el nuevo capítulo. El próximo tardará un poco más de lo acostumbrado, pero solo un poco ". Un abrazo a todos
